Javier Buceta Fernández
Elka Koroutcheva
Juan Manuel Pastor
TEMAS
DE BIOFÍSICA
CUADERNOS DE LA UNED (35275CU01A01)
TEMAS DE BIOFÍSICA
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ISBN: 84-362-5317-5
Depósito legal: M. 38.847-2006 Primera edición: octubre de 2006 Impreso en España - Printed in Spain Impreso en Fernández Ciudad, S. L. Coto de Doñana, 10 - 28320 Pinto (Madrid)
Prefacio
El presente libro, “Temas de Biof´ısica”, nace fruto de lo que pensamos es una necesidad. En la literatura existe una multitud de excelentes libros, tratados y art´ıculos sobre esta disciplina y afines como la Biolog´ıa Matem´atica. Algunos de ellos, est´an referenciados en la bibliograf´ıa y han sido, en mayor o menor medida y de forma m´as o menos consciente, fuente de inspiraci´on para algunas de las secciones que se recogen aqu´ı. Sin embargo, el nacimiento de nuevas titulaciones como las Ciencias Medioambientales pensamos que hace necesario presentar un enfoque original que, seg´un nuestro criterio, no estaba recogido en un ´unico manual.
Tal y como queda reflejado en sus planes de estudio, el alumnado de es-tas titulaciones es heterog´eneo. De este modo, intentar incorporar un enfoque demasiado matem´atico y riguroso puede complicar excesivamente la lectura y estudio para algunos de ellos. Por otro lado, una presentaci´on demasiado des-criptiva y generalista restar´ıa inter´es a aquellos alumnos con una inclinaci´on m´as formal. Hemos intentado, esperamos que con ´exito, buscar un compromiso entre ambos extremos y presentar a lo largo de los cap´ıtulos tanto aspectos m´as formales, como aquellos m´as generalistas y descriptivos. As´ı, nuestro inter´es ha sido dar una base muy amplia de conocimientos f´ısicos fundamentales y m´as formales relacionados con temas como la Termodin´amica, la cin´etica enzim´ ati-ca y los fen´omenos de transporte a trav´es de las membranas. Tambi´en hemos querido dar una visi´on global de la importancia que tienen los biopol´ımeros como base de la organizaci´on de cualquier organismo vivo y destacar, en su relaci´on con el medio ambiente, los efectos de las vibraciones, del sonido y de las radiaciones sobre el medio centr´andonos en la interacci´on con la materia
ii
y en las aplicaciones m´edicas. Finalmente, hemos intentado dar una amplia imagen del campo de las t´ecnicas e instrumentaci´on e incidir en su utilidad en lo que respecta a la medici´on, el registro y el an´alisis de los datos. A lo largo de los cap´ıtulos, y con el fin de aclarar y afianzar algunos de los conceptos introducidos, presentamos una serie de problemas resueltos.
M´as concretamente, el libro se encuentra estructurado en 6 temas. Un primer tema de Termodin´amica, que por su extensi´on se ha dividido en dos cap´ıtulos, trata de los conceptos e ideas b´asicas de esta disciplina que sirven para establecer los principios energ´eticos o reglas b´asicas sobre las que la Evo-luci´on ha ido creando los sistemas biol´ogicos tan complejos que conocemos. En un segundo tema se da paso al estudio de los “ladrillos” biol´ogicos: los biopol´ımeros. Adem´as, este tema se centra tambi´en unas prote´ınas muy es-peciales desde el punto de vista de la cin´etica de las reacciones bioqu´ımicas, las enzimas, con explicaci´on de los fen´omenos competitivos y cooperativos. El tercer tema trata del transporte de iones a trav´es de membranas y de los po-tenciales establecidos entre el interior y el exterior de las mismas. Se explica el potencial de la membrana, se dan unas nociones b´asicas de electrofisiolog´ıa y se introduce el potencial de acci´on. El siguiente tema trata de la biof´ısica de los seres vivos. Dentro de este ep´ıgrafe tan general se centra, fundamentalmente, en las propiedades de los fluidos biol´ogicos y en el movimiento de los seres vivos en el seno de distintos fluidos: la nataci´on y el vuelo. Adem´as se explican los conceptos b´asicos de la biomec´anica del cuerpo humano y de la biof´ısica de las vibraciones y el sonido. El siguiente cap´ıtulo trata del tema de las radiacio-nes. Comienza con una introducci´on a las propiedades de las radiaciones, sus tipos y sus aplicaciones desde el punto de vista anal´ıtico (la espectroscop´ıa). A continuaci´on se explican las interacciones de la radiaci´on con la materia y sus efectos biol´ogicos. Tambi´en se habla de la radiactividad, los conceptos b´asicos y sus efectos. Finalmente, se comentan las aplicaciones m´edicas de la radiaci´on ionizante. El ´ultimo tema trata de las t´ecnicas e instrumentaci´on fisico-qu´ımicas. Se explican los conceptos y principios b´asicos en los que se fundamentan algunos de los m´etodos de an´alisis m´as importantes Se comen-tan las caracter´ısticas b´asicas que hay que conocer de todo equipo de medici´on y, por ´ultimo, se explican los par´ametros m´as importantes relacionados con la obtenci´on de im´agenes.
Los contenidos elegidos suponen una muestra introductoria de un campo en constante desarrollo y referimos al lector a la bibliograf´ıa complementaria ofrecida para profundizar y/o descubrir nuevas facetas y problemas donde la F´ısica y la Biolog´ıa se dan la mano. De cualquier modo, dado el amplio car´acter de los temas tratados, esperamos que el libro sea un buen manual para los
iii alumnos de las licenciaturas de Ciencias Medioambientales en particular, y, en general, tanto para los licenciados provenientes de diferentes campos como la F´ısica, la Qu´ımica o la Biolog´ıa, como para cualquier especialista interesado en aspectos diversos de la Biof´ısica. Esperamos haberlo conseguido.
Los autores queremos agradecer a F.J. de la Rubia su propuesta de escribir el libro y el apoyo constante que nos ha brindado. J.B. quiere agradecer a A. Falomir, F. Sagu´es, R. Reigada y J.M.R. Parrondo la lectura cr´ıtica y las su-gerencias y puntualizaciones ofrecidas sobre los cap´ıtulos de Termodin´amica y de Biopol´ımeros y Cin´etica Enzim´atica de los cuales ha sido responsable. E.K. agradece en el mismo sentido la labor de A. V´azquez, R. Ogallar y K. Korout-chev en relaci´on a los cap´ıtulos sobre Fen´omenos de Transporte en Membranas y Biof´ısica de los Cuerpos Vivos, y a J.J. S´anchez por el apoyo inform´atico. Finalmente, J.M.P. agradece a J. Pastor su colaboraci´on en el desarrollo de algunas figuras.
´Indice general
1. Termodin´amica I 1
1.1. Conceptos Fundamentales . . . 3
1.2. Ecuaci´on de Estado del Gas Ideal . . . 7
1.3. El Primer Principio de la Termodin´amica . . . 10
1.3.1. Capacidad Calor´ıfica y Calor Espec´ıfico . . . 12
1.3.2. Aplicaci´on del Primer Principio a un Gas Ideal . . . 13
1.3.3. Variaci´on de la Temperatura Atmosf´erica con la Altura 18 1.4. El Segundo Principio de la Termodin´amica . . . 20
1.4.1. M´aquinas Reversibles . . . 21
1.4.2. El Ciclo de Carnot . . . 25
1.4.3. Entrop´ıa . . . 28
2. Termodin´amica II 39 2.1. Potenciales Termodin´amicos . . . 39
2.1.1. Condiciones de Equilibrio y Espontaneidad . . . 41
2.2. Disoluciones Dilu´ıdas . . . 43
2.3. Equilibrio Qu´ımico . . . 48
2.3.1. La Hidr´olisis del ATP: el Estado Biol´ogico Est´andar . . 62
2.4. Termodin´amica de No Equilibrio . . . 63
2.4.1. Flujos Acoplados: el Teorema de Onsager . . . 66
2.4.2. Producci´on de Entrop´ıa . . . 68
2.4.3. Minimizaci´on de la Producci´on Entr´opica: Teorema de Prigogine . . . 71
vi ´INDICE GENERAL
3. Biopol´ımeros y Cin´etica Enzim´atica 75
3.1. Del ADN a las Prote´ınas . . . 76
3.1.1. Transcripci´on Gen´etica . . . 77
3.1.2. Traducci´on Gen´etica . . . 78
3.2. S´ıntesis de Biopol´ımeros . . . 81
3.3. Filamentos Prote´ınicos . . . 83
3.4. Pol´ımeros Globulares . . . 85
3.5. Elasticidad y Biopol´ımeros . . . 91
3.6. La Teor´ıa de Michaelis-Menten . . . 95
3.6.1. La Hip´otesis del Estado Cuasiestacionario . . . 99
3.7. Fen´omenos Competitivos . . . 102
3.8. Fen´omenos Cooperativos . . . 106
3.8.1. El D´ımero Cooperativo . . . 113
4. Fen´omenos de Transporte: Membranas 117 4.1. Difusi´on Pura a Trav´es de Membranas . . . 119
4.1.1. Potencial del Equilibrio de Nernst . . . 119
4.1.2. Ecuaci´on de Nernst-Planck . . . 123
4.1.3. Teor´ıa de Campo Constante . . . 124
4.2. Difusi´on I´onica a Trav´es de la Membrana . . . 128
4.2.1. Potenciales de Gibbs-Donnan . . . 128
4.2.2. Creaci´on de Potenciales de Difusi´on . . . 130
4.2.3. Ecuaci´on de Goldman-Hodgkin-Katz . . . 133
4.3. Nociones B´asicas de la Electrofisiolog´ıa . . . 135
4.3.1. Propiedades El´ectricas de las Membranas: Fuerza Elec-tromotriz . . . 135
4.3.2. Potencial de Membrana y Circuito Equivalente . . . 138
4.4. Potencial de Acci´on . . . 140
4.4.1. T´ecnica de Pinzamiento de Voltaje . . . 140
4.4.2. Modelo de Hodgkin y Huxley . . . 141
4.4.3. Din´amica del Modelo de Hodgkin y Huxley (HH) . . . . 145
4.4.4. Teor´ıa del Cable . . . 147
5. Biof´ısica de los Cuerpos Vivos 153 5.1. Fluidos Biol´ogicos . . . 153
5.1.1. Propiedades B´asicas de los Fluidos . . . 153
5.1.2. Fluidos Biol´ogicos: Caracter´ısticas de su Viscosidad . . 154
5.1.3. Circulaci´on Sangu´ınea . . . 156
´INDICE GENERAL vii
5.3. Movimiento en Fluidos: Nataci´on y Vuelo . . . 165
5.4. Sonido y Biof´ısica de la Audici´on . . . 173
5.4.1. Vibraciones . . . 173
5.4.2. Sonido . . . 174
5.4.3. Mecanismos de la Audici´on . . . 176
6. Radiaci´on 181 6.1. Propiedades de la Radiaci´on Electromagn´etica . . . 181
6.1.1. Propiedades de Onda . . . 182
6.1.2. Propiedades de Part´ıcula . . . 184
6.1.3. Espectro Electromagn´etico . . . 184
6.2. Espectroscop´ıa . . . 187
6.2.1. Absorci´on de Radiaci´on . . . 188
6.2.2. Espectro de Absorci´on de Radiaci´on. Ley de Beer . . . . 192
6.2.3. Equipos . . . 196
6.2.4. Componentes B´asicos . . . 198
6.2.5. Espectroscop´ıa de Absorci´on Molecular . . . 204
6.2.6. Espectroscop´ıa de Fluorescencia Molecular . . . 206
6.2.7. Espectroscop´ıa de Infrarrojo . . . 206
6.2.8. Resonancia Magn´etica Nuclear . . . 208
6.3. Interacci´on de la Radiaci´on con la Materia . . . 215
6.3.1. Efectos de la Interacci´on de los Fotones con los ´Atomos y Mol´eculas . . . 215
6.3.2. Efectos Fotobiol´ogicos . . . 218
6.4. Radiactividad . . . 225 6.4.1. Tipos de Radiaciones . . . 225 6.4.2. Actividad . . . 226 6.4.3. Detectores de Radiactividad . . . 230 6.5. Radiaciones Ionizantes . . . 232 6.5.1. Radiodosimetr´ıa . . . 232 6.5.2. Coeficiente de Atenuaci´on . . . 234 6.5.3. Radioqu´ımica . . . 235
6.5.4. Exposici´on a Radiaci´on Ionizante . . . 237
6.6. Aplicaciones M´edicas . . . 239
6.6.1. Determinaciones Cuantitativas . . . 239
viii ´INDICE GENERAL 7. T´ecnicas e Instrumentaci´on 253 7.1. Fundamentos F´ısicos . . . 253 7.1.1. Coloides . . . 254 7.1.2. Difusi´on y Sedimentaci´on . . . 259 7.1.3. Viscosidad . . . 261 7.1.4. Ley de Fick . . . 264 7.1.5. Sedimentaci´on y Centrifugaci´on . . . 265
7.2. T´ecnicas de Separaci´on y An´alisis . . . 267
7.2.1. Centrifugaci´on y Ultracentrifugaci´on . . . 267
7.2.2. Electroforesis . . . 269
7.2.3. Cromatograf´ıa . . . 272
7.2.4. Espectrometr´ıa de Masas . . . 283
7.3. Instrumentacion de Medici´on y Registro . . . 292
7.3.1. Caracter´ısticas B´asicas . . . 292
7.3.2. Instrumentaci´on Electr´onica . . . 297
7.4. Obtencion de Im´agenes . . . 302
7.4.1. Caracter´ısticas de los Instrumentos ´Opticos . . . 303
7.4.2. Microscopio ´Optico . . . 308
CAP´ITULO
1
Termodin´
amica y Procesos Biol´
ogicos I
Las c´elulas que conforman todo organismo vivo son las encargadas de pro-porcionar el material y la energ´ıa requeridas para mantener su actividad. Esto se consigue mediante un complejo entramado de reacciones qu´ımicas de las cuales es posible hacer una clasificaci´on en t´erminos de sus objetivos. Ha-blamos as´ı de redes catab´olicas y anab´olicas. Las primeras tienen por misi´on transformar el alimento en mol´eculas fundamentales o formas de energ´ıa ´utiles para la c´elula. Las segundas utilizan esas mismas mol´eculas fundamentales y la energ´ıa para sintetizar otras mol´eculas necesarias para el funcionamiento de la maquinaria celular. Gen´ericamente, al conjunto de redes catab´olicas y anab´olicas se le conoce como metabolismo celular.
En lo que respecta al almacenamiento energ´etico, todos los organismos almacenan la energ´ıa en los enlaces qu´ımicos de mol´eculas org´anicas. Estas mol´eculas se construyen mediante las rutas metab´olicas utilizando como ma-teria prima las mol´eculas producidas por otros organismos, es decir, mol´eculas que proceden de la alimentaci´on. En el origen de esta cadena se sit´uan las especies vegetales que obtienen su energ´ıa de la luz1 mediante la fotos´ıntesis transformando la radiaci´on electromagn´etica en energ´ıa almacenada en los en-laces qu´ımicos de ciertas mol´eculas (principalmente az´ucares). Por otro lado, en lo que respecta al m´etodo controlado de extracci´on de la energ´ıa acumulada en los enlaces qu´ımicos, tanto en las especies animales como en las vegetales, es mediante los procesos de oxidaci´on y reducci´on. Gen´ericamente, la
2 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
ci´on/reducci´on consiste en eliminar/a˜nadir electrones a una especie qu´ımica. La energ´ıa liberada mediante los procesos de oxidaci´on-reducci´on de macro-mol´eculas org´anicas se almacena en los enlaces qu´ımicos de otras mol´eculas, m´as peque˜nas, que sirven como portadoras de energ´ıa y desempe˜nan el papel de “divisa” energ´etica dentro de la “econom´ıa” metab´olica. La divisa energ´ eti-ca m´as com´un, que no la ´unica, es la adenosina trifosfato, m´as conocida como ATP. El ATP se produce a partir de la glic´olisis: una cadena de reacciones qu´ımicas que degrada la glucosa. El ATP se sintetiza mediante una reacci´on de fosforilaci´on en la cual un grupo fosfato se a˜nade a una mol´ecula de ADP (adenosina difosfato). Esta reacci´on “cuesta” energ´ıa, una energ´ıa que se alma-cena en el enlace qu´ımico del ATP. Por cada mol´ecula de glucosa la glic´olisis produce de forma neta dos mol´eculas de ATP. Entonces, cuando las c´elulas ne-cesitan energ´ıa la pueden conseguir del ATP de una forma controlada a trav´es de la hidr´olisis. La hidr´olisis libera por un lado la energ´ıa contenida en el en-lace qu´ımico y por otro los productos de la reacci´on, ADP y un grupo fosfato, que quedan disponibles para almacenar energ´ıa en forma de ATP al volver a combinarse. La importancia de este proceso de reciclado se hace evidente al constatar que mantener en funcionamiento el cuerpo humano se estima que “cuesta” unas 1026 mol´eculas de ATP por d´ıa (unos 150 kilos de ATP).
La reacci´on de la glic´olisis no requiere de ox´ıgeno libre, lo cual hace posible entender la aparici´on de la vida sobre la Tierra hace unos 1800 millones de a˜nos cuando en la atm´osfera no se encontraba tal especie. En presencia de ox´ıgeno la fosforilaci´on oxidativa puede oxidar el piruvato (residuo de la glic´olisis) lo cual permite a las c´elulas potenciar su producci´on de ATP por cada mol´ecula de glucosa m´as de 10 veces. Este proceso se lleva a cabo en las mitocondrias de las c´elulas. Cuando un organismo (aer´obico) realiza un esfuerzo elevado, el ox´ıgeno se puede agotar localmente en las c´elulas musculares. Como resultado el piruvato no se oxida y se degrada en etanol o lactato. El lactato se convierte en ´acido l´actico que cristaliza en forma de agujas en las fibras musculares lo cual causa las conocidas agujetas.
Con esta breve excursi´on a trav´es del metabolismo, hemos querido ilustrar la importancia de los procesos energ´eticos como fuente de vida. Sin embar-go, los objetivos de este cap´ıtulo y el siguiente no son analizar los detalles de las rutas y reacciones metab´olicas (algo fundamentalmente estudiado por la Bioqu´ımica), sino el presentar los principios que rigen las transformacio-nes energ´eticas: las reglas del juego. En particular, este primer cap´ıtulo sobre Termodin´amica est´a dedicado a presentar los conceptos fundamentales de la Termodin´amica cl´asica, de equilibrio.
1.1. CONCEPTOS FUNDAMENTALES 3
1.1.
Conceptos Fundamentales: Sistema, Estado y
Proceso Termodin´
amico
Hasta el momento hemos utilizado libremente la palabra energ´ıa, pero ¿qu´e es la energ´ıa? La energ´ıa no es algo tangible en el sentido que lo es una c´elula: nadie ha visto “la energ´ıa”. As´ı, llamamos energ´ıa a la potencialidad o capacidad para realizar trabajo (o transmitir calor) y por tanto el uso que he-mos hecho en los p´arrafos anteriores constituye un ´util abuso del concepto. Por lo tanto, m´as que referirnos a la energ´ıa, deber´ıamos hablar de transformaci´on de la misma.
La Termodin´amica es la disciplina que se dedica al estudio de las transfor-maciones energ´eticas. Hist´oricamente, la Termodin´amica se construy´o como rama aplicada de la F´ısica a ra´ız de la Revoluci´on Industrial. Poco a poco, atrajo a investigadores que forjaron los cimientos te´oricos que daban soporte a los descubrimientos existentes sobre la m´aquina de vapor. La Termodin´amica se basa en algunos principios que resumen nuestra experiencia cotidiana relati-va al comportamiento de las transformaciones energ´eticas. Hay una rama de la Termodin´amica, la Estad´ıstica, basada en la Teor´ıa Cin´etica, que fundamenta estos principios en la naturaleza at´omica de la materia: un nivel de detalle que no consideraremos aqu´ı salvo en contadas excepciones. En su versi´on m´as simple la Termodin´amica cl´asica postula dos Leyes o Principios. Anecd´ otica-mente, la Segunda Ley se postul´o antes que la Primera. No obstante, antes de enunciar dichas leyes es necesario introducir algunos conceptos para fijar la nomenclatura a utilizar.
Llamamos sistema a aquella regi´on del espacio (y su contenido) que centra nuestro inter´es de estudio: una c´elula, un motor, etc´etera. La definici´on de sistema implica la existencia de una frontera que separa el sistema del “resto”˙. Al “resto” lo denominaremos entorno o medio. La frontera puede ser en general deformable y permeable tanto a energ´ıa como a masa. En funci´on de los flujos que se produzcan entre el sistema y su entorno a trav´es de la frontera, hablamos de sistemas abiertos (se intercambia materia y energ´ıa con el entorno), cerrados (intercambian energ´ıa) y aislados (sin intercambio de materia ni de energ´ıa).
Llamamos variables de estado a aquel conjunto de variables que determinan el estado (energ´etico) de nuestro sistema. Igual que en Mec´anica la posici´on y la velocidad de una part´ıcula definen su estado mec´anico, en Termodin´ ami-ca una serie de variables determinan el estado termodin´amico. La presi´on, la temperatura y el volumen son variables de estado. Dependiendo del sistema en cuesti´on, las variables termodin´amicas no son independientes, por ejemplo la
4 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
presi´on y volumen de un gas ideal en un sistema cerrado. Las variables termo-din´amicas tienen un sentido macrosc´opico y quedan por tanto bien definidas cuando contamos con un elevado n´umero de mol´eculas dentro del sistema en cuesti´on. Por tanto, no tiene sentido hablar de la presi´on de una mol´ecula.
Podemos distinguir entre variables extensivas e intensivas. Hablamos de variables extensivas cuando dependen del tama˜no del sistema, por ejemplo, el volumen. Por el contrario, hablamos de variables intensivas cuando estas no dependen de ´el, por ejemplo, la temperatura. Un proceso termodin´amico es aqu´el que hace variar en el tiempo una o varias de las variables de estado. Cuando cambian algunas variables de estado pero la presi´on permanece cons-tante hablamos de procesos isobaros, si la temperatura permanece conscons-tante isotermos, si el volumen permanece constante isocoros, y si no hay transferen-cia de calor adiab´aticos.
A aquellas funciones de las variables de estado tales que su variaci´on no depende del camino utilizado sino simplemente de los estados inicial y final, se las conoce como funciones de estado. Matem´aticamente esto implica que si el conjunto{x} = (x1, x2, . . . , xn) constituye las variables de estado e y ({x})
es una funci´on de estado, entonces b
a
dy = y (b)− y (a) ,
y decimos que y ({x}) tiene una diferencial exacta: la variaci´on de y entre los estados a y b no depende de la trayectoria utilizada para ir de a a b. La diferencia de altura entre dos puntos de la Tierra es un ejemplo de diferencial exacta: vayamos por el camino que vayamos de un lugar a otro la diferencia de alturas entre ellos ser´a siempre la misma.
La diferencial nos indica la variaci´on infinitesimal producida en la funci´on debida una variaci´on infinitesimal de las variables independientes. As´ı, para calcular la diferencial de una funci´on debemos identificar previamente las va-riables independientes de las que depende. Tomemos por ejemplo la relaci´on de dependencias indicada en la figura 1.1. La dependencia ´ultima es en las va-riables x1 y x2 que son las variables independientes del ejemplo. Para calcular
la diferencial de f utilizamos la regla de la cadena que podemos implementar utilizando la siguiente receta: exploramos todos los caminos posibles hasta lle-gar a x1y x2, por cada paso intermedio (flechas en la figura 1.1) aparecer´a una
derivada parcial de la funci´on que se sit´ua en el origen de la flecha respecto de la variable o funci´on que aparece al final de la flecha; adem´as los caminos
1.1. CONCEPTOS FUNDAMENTALES 5
f
g
h
1x
2x
1x
1x
2x
Figura 1.1: Representaci´on esquem´atica de las dependencias de una funci´on f . El dia-grama nos indica que f depende de h, g, x1y x2. A su vez g depende de x1y h depende
de x1y x2. se suman. Es decir, df = ∂f ∂g ∂g ∂x1 dx1+ ∂f ∂h ∂h ∂x1 dx1+ + ∂f ∂h ∂h ∂x2 dx2+ ∂f ∂x1 dx1+ ∂f ∂x2 dx2 = = ∂f ∂g ∂g ∂x1 + ∂f ∂h ∂h ∂x1 + ∂f ∂x1 dx1+ + ∂f ∂h ∂h ∂x2 + ∂f ∂x2 dx2,
es la variaci´on infinitesimal producida en la funci´on f debido a una variaci´on infinitesimal en x1 y x2. La derivadas parciales indican la diferenciaci´on de la
funci´on en cuesti´on respecto de la variable indicada tomando como constantes el resto de variables. Por ejemplo,
∂f ∂g
indica la derivada de f respecto de g tomando h, x1 y x2 como constantes. Aunque en el ejemplo no lo hayamos
hecho, en general indicaremos las variables a tomar como constantes mediante sub´ındices en la derivada parcial.
En general, dada una diferencial,
df ({x}) = F1(x1, x2, . . . , xn) dx1+ . . . + Fn(x1, x2, . . . , xn) dxn,
´esta ser´a exacta si se verifica:
Fi(x1, x2, . . . , xn) = ∂f ({x}) ∂xi xj=i .
6 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
Donde el sub´ındice xj=i indica que al implementar la derivada tomaremos
como constantes todas las xj con j diferente de i. Adem´as, se debe cumplir el
llamado teorema de Schwartz que establece que puesto que, ∂2f ({x}) ∂xi∂xk xj=i,xj=k = ∂2f ({x}) ∂xk∂xi xj=k,xj=i entonces, ∂Fi ∂xk xj=k = ∂Fk ∂xi xj=i . Problema.
¿Es la siguiente diferencial exacta? df = 2x1x2dx1+ x21+ 1dx2. Soluci´on. Como vemos, F1 = 2x1x2, F2 = x21+ 1. De donde, ∂F1 ∂x2 = ∂F2 ∂x1 = 2x1.
La diferencial verifica entonces el teorema de Schwartz y podemos afirmar que es exacta.
Dado un sistema, cuando el conjunto de variables que determinan su estado energ´etico no var´ıa con el tiempo y son uniformes, decimos que se encuentra en un estado de equilibrio termodin´amico2. La Termodin´amica cl´asica es la Ter-modin´amica de los estados de equilibrio; asume que los procesos que conectan estados intermedios son cuasiest´aticos: se realizan lo suficientemente despa-cio como para que en cada instante el sistema est´e acomodado al equilibrio
2El equilibrio termodin´amico implica el equilibrio mec´anico (P constante e uniforme) y
1.2. ECUACI ´ON DE ESTADO DEL GAS IDEAL 7 termodin´amico correspondiente. Podemos adem´as diferenciar entre procesos reversibles e irreversibles. En los primeros es posible invertir una transforma-ci´on resultante de modificar infinitesimalmente las variables termodin´amicas, en los segundos no. Todo proceso reversible es cuasiest´atico pero un proceso cuasiest´atico no tiene porque ser reversible. Los procesos cuasiest´aticos y re-versibles son idealizaciones que resultan ´utiles tal y como lo son en Mec´anica las poleas y cuerdas sin peso.
1.2.
Ecuaci´
on de Estado del Gas Ideal
Tal y como hemos mencionado, la Termodin´amica debe su desarrollo a la m´aquina de vapor. De este modo, es habitual que la manera de presentar esta disciplina sea a trav´es de las transformaciones que sufren los gases. Aqu´ı toma-remos tambi´en ese modo de introducir esta disciplina. Supongamos entonces un gas que llamaremos ideal. Un gas ideal es una extrapolaci´on de c´omo se comportan los gases en el l´ımite de presi´on nula. Todos los gases a baja presi´on (y/o alta temperatura) se comportan (casi) idealmente.
Trabajando en ese r´egimen de condiciones, R. Boyle descubri´o que en una situaci´on de equilibrio, un gas a temperatura constante verifica que,
vP = C1,
donde v = V /n es el llamado volumen molar siendo V el volumen ocupado por el gas, n las moles de gas y C1 una constante. Recordamos aqu´ı, que un
mol es el n´umero de Avogadro de elementos en cuesti´on, siendo el n´umero de Avogadro NA= 6,022·1023. El peso molecular de una substancia est´a definido
como el peso en gramos de un mol de la substancia. Por ejemplo, un mol de ´
atomos de carbono tiene una masa de 12 gramos.
Posteriormente, J. L. Gay-Lussac descubri´o que si lo que se mantiene cons-tante es la presi´on, entonces los gases ideales verifican en equilibrio que,
v T = C2, siento T la temperatura y C2 otra constante.
Por ´ultimo, J. W. Gibbs deriv´o una sencilla regla, la regla de las fases, que establece lo siguiente: dadas s especies qu´ımicamente independientes en equi-librio que se presentan en p fases3, entonces, el n´umero de variables intensivas
3En el caso general de un sistema heterog´eneo, denominamos fase a cada parte homog´enea
8 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
independientes, m, que determinan el estado de equilibrio del sistema es, m = 2 + s− p.
Problema.
Las prote´ınas tienen tama˜nos t´ıpicos del orden de 1nm (1nm = 10−9m) y masas de 10kDa (el Dalton es una unidad est´andar de masa en Qu´ımica y Biolog´ıa y equivale a la masa de un ´atomo de hidr´ogeno: 1Da = 1,67· 10−27kg). Ciertos resultados experimentales muestran que 0,5 moles de una prote´ına pesan 213g. ¿Es esta prote´ına m´as o menos masiva que una prote´ına t´ıpica?
Soluci´on.
El peso en Daltons de los 0,5 moles de prote´ına es, 213g× 1Da
1,67· 10−24g = 1,28· 10
26Da.
De este modo el peso de una prote´ına es, 1,28· 1026Da 0,5mol × 1mol 6,022· 1023prot. = 212 Da prot. = 0,212 kDa prot..
As´ı pues se trata de una prote´ına con menos masa que una prote´ına t´ıpica.
En el caso de un gas ideal s = p = 1 y por tanto m = 2. Notemos que el volumen molar es una funci´on de estado ya que verifica que,
b a
dv = v (b)− v (a) .
Entonces, P y T deben ser variables de estado y v = v (P, T ) debe verificar que, dv = dv dP T dP + ∂v ∂T P dT ,
1.2. ECUACI ´ON DE ESTADO DEL GAS IDEAL 9 de Boyle y Gay-Lussac, dv dP T =−C1 P2 =− v P, ∂v ∂T P = C2 = v T, de donde, dv v =− dP P + dT T .
Integrando ambos miembros obtenemos finalmente la ecuaci´on de estado de un gas ideal4,
P V = nRT , (1.1)
donde R es la llamada constante de los gases que puede ser determinada ex-perimentalmente: R = 8,31J · K−1· mol−1 ≈ 2cal · K−1 · mol−1. Si un gas verifica (1.1) entonces se le denomina ideal.
Problema.
Se dispone de 12g de un gas ideal con peso molecular (56g/mol). El gas se en-cuentra en un contenedor de 100cm3 a 105P a de presi´on, ¿a qu´e temperatura se encuentra el gas?
Soluci´on.
Calculamos primero los moles de gas de los que disponemos, 12g×1mol
56g = 0,21moles. Utilizando la ley de los gases ideales,
T = P V nR = 105P a× 100cm3× 10cm−6m3 3 0,21mol× 8,31J · K−1· mol−1 = 5,7K. 4La integral, Z b a dx x = ln x| b a= ln b− ln a = ln b a, aparece de forma habitual en Termodin´amica.
10 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
1.3.
El Primer Principio de la Termodin´
amica
El principio de la conservaci´on de la energ´ıa establece que la energ´ıa a trav´es de sus transformaciones ni se crea ni se destruye: la energ´ıa se conserva. El Primer Principio de la Termodin´amica no es m´as que el principio de con-servaci´on de la energ´ıa aplicado a sistemas termodin´amicos. Si denominamos U a la energ´ıa de un sistema, la llamada energ´ıa interna, el Primer Principio de la Termodin´amica establece que la variaci´on de energ´ıa del sistema m´as la variaci´on de la energ´ıa del entorno debe ser cero. Es decir si hemos quitado una cierta cantidad de energ´ıa al entorno y la hemos transferido al sistema, el siste-ma debe aumentar su energ´ıa en esa missiste-ma cantidad, lo mismo es cierto para cuando el sistema transfiere energ´ıa al entorno. Es importante hacer notar que el Primer Principio no hace referencia al tipo de procesos o transformaciones: la energ´ıa del conjunto sistema m´as entorno siempre se conserva.
Las formas habituales de transferir energ´ıa entre el sistema y el entorno son mediante el calor y/o el trabajo. Debemos aclarar que el calor y el trabajo no constituyen en s´ı mismos formas de energ´ıa sino que dan nombre a ma-neras de transferir la misma: los sistemas no almacenan calor o trabajo sino que transfieren energ´ıas entre ellos y su entorno mediante esos procedimientos. Cuando calentamos (enfriamos) un objeto lo que hacemos es transferir energ´ıa utilizando el hecho de que se encuentra a un temperatura menor (mayor) que el objeto que transfiere. De igual modo, cuando un sistema realiza un traba-jo transfiere energ´ıa a su entorno mediante este procedimiento. Teniendo en cuenta estas formas de transferencia energ´etica (puede haber m´as), el Primer Principio de la Termodin´amica se suele expresar como,
ΔU = W + Q. (1.2)
Donde W y Q representan las energ´ıas transferidas entre el sistema y su en-torno mediante trabajo y calor respectivamente. Tomaremos el siguiente cri-terio de signos para el calor y el trabajo. Puesto que al calentar un sistema le estamos transfiriendo energ´ıa, debe aumentar la energ´ıa interna y por tanto en ese caso Q > 0 (procesos endot´ermicos). Por el contrario, si es el sistema quien transfiere energ´ıa al entorno en forma de calor Q < 0 (procesos exot´ermicos). En cuanto al trabajo, si el entorno realiza un trabajo sobre el sistema en-tonces ´este aumenta su energ´ıa, W > 0, mientras que si es el sistema el que realiza un trabajo sobre el entorno, lo hace a consta de disminuir su energ´ıa y por tanto W < 0. En ciertas ocasiones, especialmente las relacionadas con m´aquinas t´ermicas, es conveniente referirse al trabajo desde el punto de vista del entorno como receptor de la energ´ıa que en forma de trabajo se transfiere
1.3. EL PRIMER PRINCIPIO DE LA TERMODIN ´AMICA 11 desde el sistema: trabajo ´util, W´util. N´otese que W´util=−W y que por tanto
el Primer Principio en t´erminos de W´util se escribe como, ΔU = Q− Wutil´ .
Un gran n´umero de tratados de Termodin´amica adquieren este punto de vista “egoista” en lo referente a expresar el Primer Principio5.
Notemos que mientras que la energ´ıa interna es una funci´on de estado, el calor y el trabajo no lo son, ya que la cantidad de energ´ıa que se transfiere entre el sistema y el entorno depende no s´olo de los estados inicial y final sino del tipo de proceso que conecta esos estados. De este modo, en un ciclo ΔU = 0: puesto que el estado inicial y final son el mismo, tambi´en lo ser´a su energ´ıa y de este modo W =−Q, es decir, en un ciclo la energ´ıa transferida del sistema al entorno en forma de trabajo es igual a la energ´ıa transferida del entorno al sistema en forma de calor. Con el fin de recordar esta diferencia entre magnitudes que poseen diferenciales exactas, como la energ´ıa interna, y las que no, como el calor y trabajo, utilizaremos s´ımbolos diferentes (d y δ respectivamente) al referirnos a una variaci´on infinitesimal. As´ı, escribimos el Primer Principio en forma diferencial como:
dU = δW + δQ.
Problema.
Debido a una transformaci´on termodin´amica, la energ´ıa interna de un sistema var´ıa en −2cal. Si durante esa transformaci´on se transfieren al sistema 3J de energ´ıa en forma de calor, ¿cu´al, y en qu´e sentido, ha sido la energ´ıa transferida en forma de trabajo?
Soluci´on.
Puesto que,
ΔU =−2cal = −2cal × 1J
4,18cal =−0,48J, aplicando el Primer Principio,
W = ΔU − Q = −0,48J − 3J = −3,48J,
es decir, el sistema ha transferido 3,48J de energ´ıa al entorno en forma de trabajo.
5En algunos tratados de Termodin´amica, especialmente los orientados desde el punto de
vista de la Ingenier´ıa, el concepto de trabajo ´util se aplica al realizado sobre el entorno siempre y cuando ´este no provenga de un proceso de expansi´on: trabajo no hidrost´atico.
12 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
1.3.1. Capacidad Calor´ıfica y Calor Espec´ıfico
De acuerdo con el concepto de calor, cuando transferimos una cantidad diferencial de energ´ıa en forma de calor entre un sistema y su entorno se produce una variaci´on en la temperatura de forma que,
δQ = CdT .
A la constante de proporcionalidad se le llama capacidad calor´ıfica y mide lo “sensible” que es un sistema a variar su temperatura cuando le transferimos energ´ıa mediante calor. Si tenemos dos materiales, dado el mismo aporte de energ´ıa en forma de calor, al material con una C m´as elevada le costar´a m´as modificar su temperatura una determinada cantidad que al material con una C inferior.
Cuando dicha transferencia se realiza a presi´on constante o a volumen constante hablamos de capacidad calor´ıfica a presi´on constante o a volumen constante, CP = δQ dT P , CV = δQ dT V .
Llamamos calor espec´ıfico a la capacidad calor´ıfica por unidad de masa. Si la unidad de masa elegida es el mol hablamos de calores molares, cX, donde X
representa P o V : cX = CX/n. La Teor´ıa Cin´etica de gases permite estimar
los valores de los calores molares a presi´on y volumen constante arrojando el sorprendente resultado de que dependen exclusivamente de la atomicidad del gas en cuesti´on. As´ı, se encuentra que para gases monoat´omicos,
cP =
5
2R, cV = 3 2R. En cuanto a los gases diat´omicos,
cP =
7
2R, cV = 5 2R.
N´otese que con independencia de la atomicidad del gas se verifica la llamada relaci´on de Mayer,
cP − cV = R. (1.3)
Como veremos, en algunas ocasiones es ´util expresar resultados en t´erminos del cociente adimensional γ = cP/cV denominado coeficiente adiab´atico.
1.3. EL PRIMER PRINCIPIO DE LA TERMODIN ´AMICA 13 Sistema Entorno Entorno P V Isobara Is oc or a Isoterma Adiabatica a) b)
Figura 1.2:a) Un pist´on constituye un sistema modelo en numerosas situaciones termo-din´amicas. Al ´embolo se le supone ideal de forma que no hay rozamiento cuando ´este se desplaza permitiendo cambios de volumen en el sistema. b) Representaci´on esquem´atica de las transformaciones termodin´amicas t´ıpicas que sufre un gas ideal. El ´area contenida debajo de cada una de las curvas es la energ´ıa transferida entre el entorno y el sistema en forma de trabajo (trabajo ´util). Dependiendo del signo de la transformaci´on esta energ´ıa ser´a positiva o negativa (ver texto). N´otese que s´olo en el caso de una transformaci´on isocora el trabajo es nulo al no variar el volumen.
1.3.2. Aplicaci´on del Primer Principio a un Gas Ideal
Con el fin de ilustrar el manejo del Primer Principio, calcularemos los va-lores de la energ´ıa interna, el trabajo y el calor para algunas transformaciones t´ıpicas. Nuestro punto de partida es un gas ideal dentro de un pist´on que supondremos tambi´en ideal, sin rozamiento (Fig. 1.2a).
Recordemos primeramente que la definici´on de trabajo es, δW =−→F · d−→r ,
donde −→F representa la fuerza total que act´ua sobre el sistema. La fuerza ejercida sobre el gas es −→F = P−→S = −P S−→n , donde P es la presi´on, S es la superficie del pist´on, y −→n un vector unitario perpendicular a S. Entonces, el trabajo realizado se puede expresar como, δW = −P dV y el trabajo total realizado en una transformaci´on es,
W =− b
a
P dV , (1.4)
si Va< Vb (expansi´on) entonces W < 0 mientras que si Va> Vb (compresi´on)
14 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
Problema.
La capacidad calor´ıfica molar de la urea, CO (N H2), es de 93,14J · K−1·
mol−1. Si aportamos 4cal de energ´ıa en forma de calor a 2 moles de urea ¿cu´antos grados aumenta su temperatura? Por otro lado, el benceno, C6H6,
tiene una capacidad calor´ıfica molar de 136,1J· K−1· mol−1. Para producir un incremento de temperatura equivalente al generado en la urea ¿cu´anta energ´ıa en calor´ıas deberemos aportar a 3 moles de benceno en forma de calor?
Soluci´on.
El incremento de temperatura producido en la urea es,
ΔT = Q C =
4cal×4,18cal1J
2mol× 93,14J · K−1· mol−1 = 5· 10
−3K.
Para generar el mismo incremento de temperatura en la muestra de benceno deberemos aportar,
Q = CΔT = 3mol× 136,1J · K−1· mol−1× 5 · 10−3K = 2,1J = = 2,1J×4,18cal
1J = 8,8cal.
Transformaci´on isocora. En el caso de una transformaci´on isocora W = 0 puesto que Va= Vb y una aplicaci´on trivial del Primer Principio arroja
como resultado que dU = δQ. Es decir, toda la variaci´on de la energ´ıa interna del sistema se debe a la transferencia de energ´ıa entre el sistema y su entorno mediante calor. Por tanto podemos expresar CV como,
CV = δQ dT V = dU dT V , (1.5) o lo que es lo mismo, dU = CVdT , ΔU = b a CVdT .
Puesto que para un gas ideal CV es una constante, este resultado nos
16 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
Substituyendo esta ultima expresi´on en (1.6) y recordando de nuevo la relaci´on de Mayer (1.3), obtenemos que,
P
dP =−γ V dV ,
la integraci´on de esta ecuaci´on proporciona el siguiente resultado, P Vγ = constante. (1.8) En particular, en una transformaci´on adiab´atica se debe cumplir que PaVaγ = PbVbγ. As´ı pues, podemos eliminar una de las variables que
figuran en (1.7), por ejemplo, Pa, y reescribir el trabajo de un proceso
adiab´atico como,
W = cVPb Vb− Vbγ/Vaγ−1 R .
Podemos resumir los resultados obtenidos en la siguiente tabla,
W Q ΔU Isocora 0 cVVa(Pb−Pa) R cVVa(Pb−Pa) R Adiab´atica cVPb(Vb−V γ b/Vaγ−1) R 0 cVPb(Vb−Vbγ/Vaγ−1) R Isoterma −nRTaln (Vb/Va) nRTaln (Vb/Va) 0 Isobara −Pa(Vb− Va) cPPa(VRb−Va) cVPa(VRb−Va)
De un modo intencionado hemos escrito W , Q y ΔU en terminos de P y V . Alternativamente, pod´ıamos haber elegido P y T o P y V en virtud de la ecuaci´on (1.1). El motivo de nuestra elecci´on es el siguiente. Es ´util realizar representaciones gr´aficas de las transformaciones termodin´amicas y uno de los sistemas de representaci´on m´as habituales es el de Clapeyron o diagrama P − V (de Presi´on-Volumen).
La figura 1.2b muestra, de acuerdo con las ecuaciones (1.1) y (1.8), trans-formaciones isotermas, isobaras, isocoras y adiab´aticas de un gas ideal en un diagrama P − V . N´otese que si comparamos en un diagrama P − V una iso-terma con una adiab´atica, la primera se corresponde con P ∝ 1/V mientras que la segunda con P ∝ 1/Vγ. Puesto que γ > 1, la pendiente en el caso de una transformaci´on adiab´atica es m´as negativa que en el caso de la isoterma.
1.3. EL PRIMER PRINCIPIO DE LA TERMODIN ´AMICA 17
Problema.
5 moles de un gas ideal monoat´omico se encuentran a 35◦C. Una compresi´on isobara a 106P a enfr´ıa el gas hasta reducir su temperatura a 15◦C. En ese momento, se somete el gas a una transfomaci´on isocora hasta que su presi´on se eleva al doble. ¿cu´al es el trabajo realizado por el gas?, ¿cu´anta energ´ıa se transfiere en forma de calor entre el sistema y el entorno?, ¿cu´anto var´ıa la energ´ıa interna del gas?
Soluci´on.
Primeramente calculamos el volumen que ocupa el gas en la situaci´on inicial, V1= nRT1 P1 = 5mol× 8,31J · K −1· mol−1× 308K 106P a = 1,3· 10−2m 3.
La transformaci´on isobara reduce el volumen del gas a, V2= nRT2 P1 = 5mol× 8,31J · K−1· mol−1× 288K 106P a = 1,2· 10−2m 3.
Durante este proceso el trabajo y calor transferidos son, W1→2 =−P1(V2− V1) = 106P a× 10−3m3 = 103J , Q1→2 = cPP1(V2− V1) R =− 5 2× 10 6P a× 10−3m3 =−2,5 · 103J .
De donde la variaci´on de energ´ıa interna es,
ΔU1→2 = W1→2+ Q1→2=−1,5 · 103J .
La subsecuente transformaci´on isocora eleva la presi´on a 2 · 106P a y no produce trabajo. La energ´ıa transferida en forma de calor es,
Q2→3= cVV2(P3− P2) R = 3 2× 1,2 · 10 −2m3× 106P a = 4,1· 104J .
Esta energ´ıa es tambi´en lo que ha variado la energ´ıa interna del gas. De este modo, en el conjunto de las dos transformaciones,
W = W1→2 = 103J .
Q = Q1→2+ Q2→3= 3,8· 104J .
18 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
Otro elemento ´util de los diagramas P − V es que de acuerdo con la ecuaci´on (1.4), la cantidad de energ´ıa transferida entre sistema y entorno mediante el trabajo es el ´area definida por la curva que representa una transformaci´on. El signo del trabajo depende del sentido de la transformaci´on. En un diagrama P−V , un ciclo est´a representado por una trayectoria cerrada tal que el estado inicial y el final son los mismos y por tanto ΔU = 0.
Llamaremos m´aquina t´ermica a aquel dispositivo que se comporte de ma-nera c´ıclica. Si el ciclo se recorre en sentido antihorario el ´area encerrada ser´a negativa y por tanto el trabajo ser´a positivo de acuerdo con el criterio de signos utilizado: se transfiere energ´ıa del entorno al sistema en forma de trabajo, W > 0, y puesto que ΔU = 0, entonces Q < 0 (se transfiere energ´ıa del sistema al entorno en forma de calor). Por el contrario, si el ciclo se recorre en sentido horario, ser´a el sistema el que transfiera energ´ıa en forma de trabajo al entorno a costa de que el entorno transfiera energ´ıa al sistema en forma de calor.
1.3.3. Variaci´on de la Temperatura Atmosf´erica con la Altura
Es un hecho comprobado que los organismos responden y se adaptan a las condiciones del medio. Por ejemplo, la temperatura del entorno condiciona el metabolismo celular produciendo fen´omenos como la hibernaci´on. A nivel evolutivo, esta adecuaci´on produce nuevas especies m´as adaptadas al entorno y explica en parte porqu´e para una misma localizaci´on geogr´afica las especies que encontramos a nivel del mar son diferentes a las que podemos encontrar en cotas de altura m´as elevadas donde la temperatura es menor. Pero ¿por qu´e y c´omo depende la temperatura atmosf´erica de la altura condicionando de este modo la vida?
Suponiendo que en el r´egimen de presiones y temperaturas de inter´es el aire se comporta como un gas ideal y puesto que en las partes altas de la atm´osfera la presi´on es menor, una aplicaci´on trivial de la ecuaci´on (1.1) nos dice que a menor presi´on mayor volumen, es decir, el aire en las partes altas de la atm´osfera se expande. El aire es un mal conductor del calor y entonces podemos asumir que ese proceso de expansi´on mientras disminuye la presi´on se realiza de forma adiab´atica. De este modo, se debe verificar que la cantidad P Vγ es constante. Puesto que P V = nRT , encontramos que durante la expansi´on adiab´atica sufrida por el aire de la atm´osfera T ∝ V1−γ. Como γ > 1, la
temperatura del aire debe disminuir a medida que la altura aumenta. Podemos estimar dicha variaci´on del siguiente modo. La variaci´on de la presi´on con la altura, h, es ΔP = −gρΔh, donde g es la gravedad y ρ la densidad del aire.
1.3. EL PRIMER PRINCIPIO DE LA TERMODIN ´AMICA 19 Una variaci´on infinitesimal de presi´on la podemos expresar entonces como dP = −gρdh. Por otro lado, ρ = m/V que podemos expresar en funci´on de P y de T aplicando la ecuaci´on de estado de un gas ideal, es decir, ρ = mP/ (nRT ) = M P/RT donde M es la masa de un mol de aire. As´ı,
dP =−gM P
RT dh. (1.9)
Hasta este momento no hemos utilizado en el c´alculo el hecho de que el proceso en cuesti´on sea adiab´atico; utilizando (1.8) obtenemos que,
P Vγ= P nRT P γ = P1−γTγ = constante, o lo que es lo mismo, P1−γγ T = constante,
de donde aplicando la diferencial, 1− γ γ P1−2γγ T dP + P1−γγ dT = 0, es decir, dT T = γ− 1 γ dP P .
Combinando esta ´ultima ecuaci´on con (1.9) llegamos a la ecuaci´on diferencial que relaciona T con h,
dT dh = 1− γ γ gM R .
Suponiendo el aire como un gas diat´omico compuesto en un 80 % por nitr´ogeno y un 20 % de ox´ıgeno, γ = 7/5 y M = 0,2· MO2+ 0,8· MH2 3 · 10−2kg/mol.
Adem´as g 10m/s2 de donde, dT
dh −10
−2K/m =−10K/km.
Es decir la temperatura disminuye aproximadamente 10 grados (Kelvin o Cel-sius) por kil´ometro lo cual explica las bajas temperaturas que se registran a medida que nos acercamos a las capas altas de la atm´osfera. De cualquier modo, esa estimaci´on sobrevalora la disminuci´on t´ermica. El principal motivo es que el aire, seg´un disminuye su temperatura, se aleja del comportamiento ideal que le hemos supuesto.
20 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
1.4.
El Segundo Principio de la Termodin´
amica
El Primer Principio de la Termodin´amica establece la imposibilidad de sacar energ´ıa de donde no la hay: la energ´ıa, recordemos, se transforma pero no se crea ni se destruye. Esta restricci´on elimina la posibilidad de dise˜nar una m´aquina t´ermica que cree energ´ıa, los llamados perpetuum mobile (m´ovil perpetuo) de primera especie. Ahora bien, el Primer Principio no establece ninguna limitaci´on en cuanto a c´omo pueden ser las transformaciones de la energ´ıa con tal de que ´esta se conserve. Podemos ciertamente transferir energ´ıa a un sistema en forma de trabajo, por ejemplo, frot´andolo, y como resultado transferir energ´ıa en forma de calor del sistema al entorno. Hasta aqu´ı no hay ning´un problema. Imaginemos ahora la siguiente situaci´on. De acuerdo con el Primer Principio es posible transferir energ´ıa de un entorno a un sistema en forma de calor, Q > 0, y utilizar esa energ´ıa recibida para transferir energ´ıa del sistema al entorno en forma de trabajo, W < 0. Por ejemplo, una masa en reposo en el suelo podr´ıa recojer energ´ıa de su entorno y utilizar el aumento de su energ´ıa interna para elevarse. Si ahora la masa cae regresando a la posici´on inicial, podr´ıamos utilizar la disminuci´on de su energ´ıa potencial acumulada para realizar trabajo ´util. De esta manera, c´ıclicamente, podr´ıamos utilizar la energ´ıa transferida en forma de calor del entorno para realizar trabajo. Sin embargo, la experiencia nos dice que este tipo de procesos no ocurren. El Segundo Principio de la Termodin´amica pone de manifiesto esta asimetr´ıa de la naturaleza y elimina la posibilidad de construir m´aquinas t´ermicas que nieguen esa asimetria, los llamados perpetuum mobile de segunda especie.
Existen varios enunciados del Segundo Principio, todos ellos equivalentes aunque no sea a primera vista evidente. El enunciado de Kelvin establece que: Dado un sistema y su entorno, es imposible realizar una transformaci´on ter-modin´amica cuyo ´unico resultado final sea la transferencia de energ´ıa en forma de calor desde el entorno al sistema y transferir integramente en forma de tra-bajo esa energ´ıa desde el sistema al entorno.
Una palabra clave en el enunciado es “´unico”. Pensemos por ejemplo en un gas ideal contenido en un ´embolo tal que nuestro sistema y su entorno se encuentren a la misma temperatura. El gas puede ciertamente expandirse de una manera isoterma. Puesto que su temperatura no var´ıa, tampoco lo hace su energ´ıa interna y de este modo W =−Q. Es decir se transfiere energ´ıa del entorno al sistema en forma de calor y ´este se utiliza para realizar una transfe-rencia de energ´ıa del sistema al entorno en forma de trabajo. Aparentemente
1.4. EL SEGUNDO PRINCIPIO DE LA TERMODIN ´AMICA 21 este resultado estar´ıa en contradicci´on con el enunciado de Kelvin. Sin embar-go, el resultado de la transformaci´on no es ´unicamente esa transformaci´on de calor en trabajo, algo m´as ha cambiado: el volumen ocupado por el gas ha au-mentado. Por tanto, el estado final y el inicial son diferentes, la transformaci´on es ciertamente posible, y no est´a en contradicci´on con el Segundo Principio.
Otro enunciado alternativo del Segundo Principio es el de Clausius: Dado un sistema y su entorno tales que la temperatura del primero sea mayor (menor) que la del segundo, es imposible realizar una transformaci´on termo-din´amica cuyo ´unico resultado final sea la transferencia de energ´ıa en forma de calor desde el entorno al sistema (desde el sistema al entorno).
Es decir, que por ejemplo ocurra que el sistema se caliente m´as a costa de enfriar m´as el entorno. N´otese que de nuevo el enunciado habla de resultados netos: “´unico resultado final”.
1.4.1. M´aquinas Reversibles
De acuerdo con los enunciados de Kelvin y Clausius en una m´aquina t´ ermi-ca son necesarios, al menos, dos focos t´ermicos a diferentes temperaturas e intercambiando energ´ıa en forma de calor con nuestro sistema para poder obtener “trabajo” del “calor”˙Imaginemos entonces dos focos t´ermicos a tem-peraturas T1 y T2 donde T2> T1. Podemos transferir una energ´ıa Q2 > 0 del
foco caliente, T2, al sistema, despu´es transferir una parte de esa energ´ıa al
en-torno en forma de trabajo, W < 0, y otra parte, Q1< 0, podemos transferirla
al foco t´ermico fr´ıo T1 en forma de calor (Fig. 1.3).
El sistema puede realizar c´ıclicamente esta tarea volviendo al final de cada ciclo al estado inicial (m´aquina t´ermica) y por tanto ΔU = 0. Entonces, de acuerdo con el Primer Principio, en cada ciclo se verifica que,
ΔU = 0 =− |W | + Q2− |Q1| ,
es decir, la energ´ıa recibida por el entorno en forma de trabajo por cada ciclo es,
Wutil´ =|W | = Q2− |Q1| .
Podemos definir el rendimiento como el cociente entre la energ´ıa que recibe el entorno del sistema en forma de trabajo (trabajo ´util) y la energ´ıa recibida
22 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I 2 T 1 T Sistema 2 0 Q ! 1 0 Q 0 W
Figura 1.3: Para poder obtener trabajo del calor de manera c´ıclica son al menos ne-cesarios dos focos t´ermicos con los cuales intercambiar energ´ıa. En esta representaci´on esquem´atica, el sistema toma energ´ıa del foco t´ermico caliente, T2, que utiliza para, por
un lado transferir energ´ıa en forma de trabajo al entorno, y por otro devolver parte al foco t´ermico frio, T1.
por el sistema del entorno en forma de calor, η = Wutil´ Q2 = −W Q2 = = Q2− |Q1| Q2 = 1− |Q1| Q2 .
Puesto que |Q1| < Q2, el rendimiento de una m´aquina t´ermica es siempre
menor que la unidad: no podemos transformar todo el calor en trabajo. Ahora bien ¿cu´al es la mejor m´aquina t´ermica? Como mostraremos a continuaci´on, la mejor m´aquina t´ermica es aquella que funciona en condiciones reversibles. Para demostrarlo realizemos el siguiente experimento. Tomemos un gas ideal contenido en un cilindro de paredes adiab´aticas con un ´embolo. Supongamos adem´as que el ´embolo est´a perfectamente lubricado de forma que no ejerce ning´un rozamiento. Encima del ´embolo podemos poner una masa m hasta que se alcance una situaci´on de equilibrio (Fig. 1.4).
El objetivo del experimento es elucidar bajo qu´e condiciones se puede elevar la masa m lo m´aximo posible, es decir, c´omo podemos utilizar la energ´ıa interna contenida en el gas de un modo ´optimo para producir una transferencia m´axima de energ´ıa del sistema al entorno en forma de trabajo. Puesto que la situaci´on descrita es de equilibrio, es evidente que el ´embolo no se mover´a hasta retirar la masa. Si deslizamos ´esta hacia un lado, el ´embolo subir´a de golpe y encontrar´a una nueva posici´on de equilibrio. Sin embargo, este procedimiento no ha elevado en absoluto la masa. Si dividimos la masa m en dos pedazos
1.4. EL SEGUNDO PRINCIPIO DE LA TERMODIN ´AMICA 23 con masas m/2 podr´ıamos deslizar primero una mitad, esperar que el ´embolo suba y encuentre una nueva situaci´on de equilibrio y entonces deslizar la otra mitad. Esta manera de proceder es claramente mejor que la anterior porque al menos hemos sabido como utilizar la energ´ıa interna del gas para elevar una parte de la masa.
Problema.
Una m´aquina t´ermica intercambia energ´ıa con dos focos. Al cabo de 5 ciclos el foco caliente ha proporcionado 10cal de energ´ıa mientras que el foco fr´ıo ha recibido en 2 ciclos 2cal. ¿Cu´al es el rendimiento del ciclo?, ¿cu´al es el trabajo ´util producido en 7 ciclos?
Soluci´on.
En un ciclo la energ´ıa intercambiada con cada foco es, Foco caliente: 10cal
5 = 2cal, Foco frio: 2cal
2 = 1cal. De este modo el rendimiento es,
η = Q2− |Q1| Q2
= 2cal− 1cal
2cal = 0,5 = 50 %. El trabajo ´util por ciclo es,
W´util= ηQ2 = 0,5× 2cal = 1cal.
As´ı pues, en 7 ciclos genera 7 calor´ıas de trabajo ´util (transferidas del sistema al entorno).
Claramente podemos hacerlo a´un mejor si dividimos la masa en pedazos con masas m/4, e incluso mejor si los pedazos son de m/8, y as´ı sucesivamente. En el l´ımite, vemos que la mejor manera de proceder para aprovechar de manera ´
optima la energ´ıa interna contenida en el gas, para transferir el m´aximo de energ´ıa en forma de trabajo del sistema al entorno, es retirar diferenciales (pe-dazos infinitesimales) de masa. Tambi´en es f´acil ver que s´olo en esta situaci´on el proceso es reversible. En la primera experiencia, cuando ten´ıamos la masa m sin dividir, si quisi´eramos ir marcha atr´as despu´es de haber deslizado la masa, tenemos que aportar energ´ıa a la masa o al gas, porque el ´embolo est´a arriba
24 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I m m
A
m m m m m mB
m 2 m 2 m 2 m2 m 2 m 2Figura 1.4:A: La mejor manera de aprovechar la energ´ıa interna acumulada para realizar
trabajo es mediante transformaciones reversibles. Seg´un se divida la masa en pedazos cada vez m´as peque˜nos, seremos capaces de realizar m´as trabajo ´util. En el l´ımite en que las divisiones son infinitesimales, el trabajo obtenido es m´aximo y el proceso reversible. B: Ejemplo de una expansi´on y compresi´on irreversible. No debemos confundir el hecho de que el gas recupere su estado inicial con que el proceso sea reversible. El concepto de reversibilidad involucra tambi´en a las masas.
y la masa abajo. La situaci´on es entonces no reversible. Sin embargo, en el l´ımite de divisiones infinitesimales, el ´ultimo “trocito” quedar´a a la altura del ´embolo que habr´a ido subiendo poco a poco a medida que hemos ido retirando pedazos infinitesimales de masa. As´ı, sin aportar energ´ıa extra podemos des-lizarlo sobre el ´embolo que bajar´a un poco, lo suficiente como para poner otro nuevo trocito de masa diferencial y as´ı suces´ıvamente hasta volver a la situa-ci´on inicial. No debe confundirnos que el proceso sea c´ıclico en lo que respecta al ´embolo con que el proceso reversible. La figura 1.4 muestra un ejemplo de proceso que devuelve el ´embolo a la posici´on inicial y que sin embargo es no reversible tal y como evidencian las posiciones iniciales y finales de las masas. Los resultados de estos experimentos son extrapolables y podemos concluir que la mejor m´aquina t´ermica ser´a aquella que trabaje en condiciones reversibles. No obstante, hay muchas m´aquinas t´ermicas, de hecho infinitas, que pueden trabajar en condiciones reversibles entre dos focos t´ermicos T1 y T2, ¿cu´al de
ellas es la mejor?; en el caso de los gases, ¿es mejor un gas monoat´omico o diat´omico?, ¿qu´e ciclos proporcionan una mayor eficiencia? Para dar respuesta a estas preguntas estudiaremos a continuaci´on una m´aquina t´ermica concreta
1.4. EL SEGUNDO PRINCIPIO DE LA TERMODIN ´AMICA 25
P
V
0
W
1V
1'V
1'P
1P
2V
2P
2 'V
2'P
1
1'
2
2 '
Figura 1.5: El ciclo de Carnot. El ciclo se realiza reversiblemente en cuatro etapas dos de ellas isot´ermicas y otras dos adiab´aticas.
mediante la cual podemos comparar otras m´aquinas: la basada en el ciclo de Carnot.
1.4.2. El Ciclo de Carnot
Supongamos entonces una m´aquina ideal, sin rozamiento, donde todas las transformaciones sean reversibles. Un ejemplo de esta idealizaci´on es el llamado ciclo de Carnot. En la figura 1.5 encontramos una representaci´on de este ciclo en un diagrama P − V . Disponemos de un gas ideal dentro de un cilindro con un ´embolo tal que el sistema puede intercambiar energ´ıa con dos focos t´ermicos T1 y T2 donde T2 > T1. Imaginemos que la situaci´on inicial es tal que
el gas se encuentra a una presi´on P1ocupando un volumen V1y a temperatura
T1. Primeramente sometemos al gas a una compresi´on isot´ermica hasta que
ocupa un volumen V1 a presi´on P1. Durante esta transformaci´on 1 → 1 la
energ´ıa interna del gas no cambia al no variar su temperatura, T1, y de acuerdo
con el Primer Principio Q1 = Q1→1 =−W1→1 = nRT1ln (V1/V1) < 0 es la
energ´ıa transferida del sistema al foco t´ermico que se encuentra a temperatura T1 en forma de calor. En segundo lugar, realizamos una nueva compresi´on
26 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
proceso elevamos la temperatura del gas hasta T2 transfiriendo energ´ıa del
entorno al sistema en forma de trabajo. La cantidad de energ´ıa transferida es W1→2 = CV (T2− T1) > 0. El siguiente paso es una expansi´on isot´ermica
desde 2 hasta el punto 2, transfiriendo energ´ıa del foco t´ermico a temperatura T2 al sistema en forma de calor. La energ´ıa transferida es Q2 = Q2→2 =
−W2→2 = nRT2ln (V2/V2) > 0. Finalmente, una nueva expansi´on adiab´atica
hasta el punto 1 devuelve el sistema a su punto inicial. Durante este ´ultimo proceso el sistema transfiere una energ´ıa W2→1 = CV (T1− T2) =−W1→2 <
0 al entorno en forma de trabajo.
El rendimiento de la m´aquina t´ermica es, η = W´util Q2→2 = −W1→1 − W2→2− W1→2− W2→1 Q2→2 = nRT1ln (V1/V1) + nRT2ln (V2/V2) nRT2ln (V2/V2) = = 1 +nRT1ln (V1/V1) nRT2ln (V2/V2) = 1−|Q1| Q2 .
Ahora bien, durante la compresi´on adiab´atica 1 → 2 se verifica que P1V1γ =
P2V2γ pero P1V1 = nRT1 y P2V2 = nRT2 de donde,
T1V1γ−1= T2V2γ−1. (1.10)
Operando de igual modo, durante la expansi´on adiab´atica 2 → 1 encontramos que,
T1V1γ−1= T2V2γ−1. (1.11)
Dividiendo (1.11) entre (1.10),
V1/V1 = V2/V2.
Es decir, el rendimiento de la m´aquina t´ermica es, η = 1−|Q1| Q2 = 1−T1 T2 , (1.12) y por tanto, |Q1| T1 = Q2 T2 . (1.13)
Sorprendentemente, el rendimiento no depende del tipo de gas que estemos utilizando ni de ning´un otro detalle, salvo de las temperaturas de los focos con los cuales el sistema intercambia energ´ıa en forma de calor.
1.4. EL SEGUNDO PRINCIPIO DE LA TERMODIN ´AMICA 27 2
T
1T
Sistema 1 ' 2 0 Q ! 1 0 Q ' 0 W W Sistema 2 2 0 Q 1 0 Q ! 0 WFigura 1.6: No es posible construir una m´aquina t´ermica que supere el rendimiento del ciclo de Carnot o en general que supere el rendimiento de una m´aquina reversible cualquiera ya que violar´ıa en Segundo Principio de la Termodin´amica.
Ahora que disponemos de un ejemplo de m´aquina t´ermica reversible po-demos intentar dar respuesta a las preguntas que quedaron pendientes en la secci´on anterior respecto a qu´e m´aquina t´ermica reversible es la que produce mayor rendimiento. De este modo, tal vez podr´ıamos dise˜nar otra m´aquina que mejorase el rendimiento del ciclo de Carnot trabajando en las misma condicio-nes. Recordamos que con esto ´ultimo queremos decir que intercambie energ´ıa con los mismos focos t´ermicos a temperaturas T1 y T2. Imaginemos entonces
que existe una m´aquina que toma una cantidad Q2 > Q2 > 0 del foco t´ermico
caliente y devuelve una cantidad Q1 < 0 al foco fr´ıo. En particular elijamos que Q1= Q1 y entonces el trabajo W < 0 realizado sobre el entorno por ciclo
ser´ıa,
W´util =W= Q2− |Q1| > |W | ,
y su rendimiento,
η´= 1−|Q1| Q2 > η.
Si esa m´aquina existiese, podr´ıamos tomar una cantidad W > 0 de la energ´ıa cedida al entorno en forma de trabajo y a´un as´ı habr´ıamos transferido al en-torno una energ´ıa |W| − |W | en forma de trabajo ´util. Ahora bien, con esa energ´ıa W podr´ıamos poner a funcionar una m´aquina de Carnot en sentido inverso (recordemos que es reversible) de forma que transfiri´endole W > 0 en forma de trabajo y absorbiendo Q1 > 0 del foco fr´ıo, la m´aquina
trans-firiese una energ´ıa Q2 < 0 al foco caliente (Fig. 1.6). Si ´esta fuese la
28 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
despu´es de cada ciclo ser´ıa Q2 − |Q2| > 0 mientras que la energ´ıa cedida
por el conjunto al foco fr´ıo despu´es de cada ciclo ser´ıa − |Q1| + Q1 = 0.
Adem´as, la energ´ıa transferida en forma de trabajo al entorno por ciclo ser´ıa |W| − |W | = (Q
2− |Q1|) − (|Q2| − Q1) = Q2 − |Q2|. Es decir, habr´ıamos
dise˜nado una m´aquina que absorbiendo energ´ıa de un ´unico foco (n´otese que de forma neta el foco fr´ıo no entrega ni recibe energ´ıa) en forma de calor la convierte integramente en trabajo ´util. Este resultado est´a en desacuerdo con el enunciado de Kelvin del Segundo Principio y por tanto conclu´ımos que tal m´aquina no se puede dise˜nar. Esta argumentaci´on se puede demostrar riguro-samente y podemos afirmar en virtud del Segundo Principio que,
Dadas dos m´aquinas t´ermicas que intercambian energ´ıa con dos focos t´ermicos a temperaturas T1 y T2 tales que la primera recibe una energ´ıa en forma de
calor Q2 y la segunda Q2 y devuelven respectivamente unas energ´ıas en forma
de calor Q1 y Q1, entonces,
1. Si la primera m´aquina es reversible y la segunda no, entonces el rendi-miento de la primera es superior y por tanto,
Q1 Q2 > Q 1 Q2.
2. Si ambas m´aquinas son reversibles, entonces sus rendimientos son igua-les y por tanto,
Q1 Q2 = Q 1 Q2.
Es decir, si una m´aquina es reversible, no importa lo complicado de sus transformaciones o de sus componentes o de cualquiera de sus propiedades, si intercambia energ´ıa con dos focos t´ermicos T1y T2, su rendimiento vendr´a
da-do por (1.12). ´Esta es una propiedad de las leyes termodin´amicas, y por tanto de la naturaleza, y no del dise˜no de la m´aquina en particular. El ciclo de Car-not es un ejemplo de m´aquina reversible pero cualquier otro ciclo realizado de forma reversible proporcionar´a el mismo rendimiento si est´a sujeto a las mis-mas condiciones. Adem´as, cualquier otra m´aquina no reversible tendr´a menos rendimiento.
1.4.3. Entrop´ıa
De acuerdo con la discusi´on anterior, ver la ecuaci´on (1.13), en una m´ aqui-na reversible podemos definir uaqui-na cantidad, S = Q/T , que llamaremos entrop´ıa
1.4. EL SEGUNDO PRINCIPIO DE LA TERMODIN ´AMICA 29 tal que ΔS = 0 en un ciclo. Imaginemos ahora que tenemos una transforma-ci´on reversible cualquiera entre dos estados a y b. Podemos definir la cantidad dS = δQ/T de forma que mediante transformaciones reversibles recorramos la trayectoria con m´aquinas de Carnot que operen entre las temperaturas que se dan a lo largo de la trayectoria y una temperatura de referencia, siendo enton-ces δQ las cantidades diferenciales de energ´ıa transferidas mediante el calor entre el ba˜no t´ermico a temperatura T y el sistema. De este modo podemos definir que la variaci´on de S en la trayectoria reversible a→ b es,
ΔS = b
a
δQ T , y en un ciclo reversible se verifica que,
ΔS =
δQ T = 0.
Por otro lado, para un proceso irreversible a→ b es f´acil demostrar (en virtud de que es imposible obtener m´as rendimiento que el de una m´aquina reversible) que ΔS > b a δQ T .
N´otese que la expresi´on anterior no indica el valor del incremento de la en-trop´ıa, simplemente se afirma que su valor ser´a superior al que se hubiese obtenido si la transformaci´on hubiese sido reversible.
Es interesante considerar no s´olo la variaci´on de entrop´ıa del sistema, sino del conjunto entorno+sistema, es decir, la variaci´on de entrop´ıa del universo dada una transformaci´on. Tomemos, por ejemplo, el ciclo de Carnot como prototipo de ciclo reversible. En este caso, la variaci´on de entrop´ıa del sistema es, ΔSsistema= Q2 T2 − |Q1| T1 = 0, mientras que la variaci´on de entrop´ıa del entorno es,
ΔSentorno=−|Q2| T2 +Q1 T1 = 0. De este modo, ΔSuniverso= 0.
Notemos que esta ´ultima condici´on se verifica aunque el proceso no sea c´ıclico. De este modo encontramos una definici´on alternativa de transformaci´on rever-sible: en una transformaci´on reversible la variaci´on de la entrop´ıa del universo
30 CAP´ITULO 1. TERMODIN ´AMICA I
es nula. Del mismo modo se puede demostrar f´acilmente que: en una trans-formaci´on irreversible la variaci´on de la entrop´ıa del universo es positiva. En el mundo real todos los procesos son irreversibles y de este modo la entrop´ıa define una flecha termodin´amica del tiempo: el tiempo avanza en el sentido que aumenta la entrop´ıa del universo.
Llegados a este punto, podemos resumir de forma concisa el Primer y Se-gundo Principio de la Termodin´amica como,
Dada una transformaci´on cualquiera, la energ´ıa del Universo permanece cons-tante, ΔUuniverso= 0 y la entrop´ıa del Universo no disminuye, ΔSuniverso≥ 0.
Entrop´ıa de un Gas Ideal en una Transformaci´on Reversible
De acuerdo con el Primer Principio de la Termodin´amica, CVdT = δQ− P dV .
o eliminando P ,
CVdT = δQ− nRT
dV V . De este modo para un proceso reversible,
dS = δQ T = CV dT T + nR dV V . Integrando esta ´ultima expresi´on,
ΔS = Sb− Sa= n cV ln Tb Ta + R lnVb Va . De donde, Si = n (cV ln Ti+ R ln Vi+ s) ,
siendo s una constante6. De forma alternativa, podemos expresar la entrop´ıa Si en funci´on de la concentraci´on o densidad molar ρ = n/V ,
lnVb Va = lnnVb nVa = lnρa ρb =− ln ρb ρa , de donde, Si = n (cV ln Ti− R ln ρi+ s) .
6La constante aditiva s se puede calcular utilizando argumentos de Mec´anica Estad´ıstica