Descubre el poder.
Cambia tu vida.
Cambia el mundo.
Cuando oras, ¿estás seguro de que Dios escucha? ¿Algunas veces te preguntas si tus palabras no dan contra el cielo raso y se evaporan? ¿Alguna vez dudas de que tus oraciones puedan ser determinantes?Pues bien, la verdad es que no solo pueden ser determinantes, sino que pueden transformar vidas.
En El poder del joven que ora, descubrirás que el saber orar puede cambiarlo todo. A través de la oración, Dios puede elevarte por encima de las presiones de tu vida de modo que puedas ver el plan singular que tiene con tu futuro. Veinte capítulos de actualidad te ayudarán a...
tener un andar más íntimo con Dios decirle adiós a las emociones negativas atraer buenas relaciones
mantenerte libre de la presión de tus ¡guales ser una luz para otros
Lo que es importante para ti es importante para Dios. Dile todo lo que tienes en tu corazón, comenzando con las oraciones que se ofrecen al final de cada capítulo. Habla con Dios. Escucha a Dios. Y observa el desarrollo del gran propósito que tiene contigo.
Stormie Omartian es la autora de la serie de libros que han sido éxitos de librería El Poder de la Oración® (más de siete millones de ejemplares vendidos), Stormie, Suficiente luz para el próximo paso y La oración que cambia todo™. Stormie y su esposo, Michael, han estado casados durante treinta años y tienen tres hijos adultos.
www.editorialuniiit.com
ÏÏUNILIT
Producto 495446Categoría: Jóvenes / Devocional y oración «Publicamos para la familia•<
Publicado por
Editorial Unilit
Miami, Fl. 33172 Derechos reservados
© 2006 Editorial Unilit (Spanish translation) Primera edición 2006
© 2005 por Stormie Omartian
Originalmente publicado en inglés con el título: The Power of a Praying® Teen
por Harvest House Publishers Eugene, Oregon 97402 www.harvesthousepublishers.com Todos los derechos reservados.
Todos los derechos reservados. Ninguna porción o parte de esta obra se puede repro-ducir, ni guardar en un sistema de almacenamiento de información, ni transmitir en ninguna forma por algún medio (electrónico, mecánico, de fotocopias, grabación, etc.) sin el permiso previo de los editores.
Traducción: Nancy Pineda
Revisión: Rojas & Rojas Editores, Inc.
Portada: Koechel Peterson & Associates, Inc., Minneapolis, Minnesota
A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas se tomaron de la Santa Biblia Nueva Versión Internacional. © 1999 por la Sociedad Bíblica Internacional. Las citas bíblicas señaladas con RV-60 se tomaron de la Santa Biblia, Versión Reina Valera 1960. © 1960 por la Sociedad Bíblica en América Latina.
Las citas bíblicas señaladas con LBD se tomaron de la Santa Biblia, La Biblia al Día. © 1979 por la Sociedad Bíblica Internacional.
Las citas bíblicas señaladas con DHH se tomaron de Dios Habla Hoy, la Biblia en Versión Popular. © 1966, 1970, 1979 por la Sociedad Bíblica Americana, Nueva York. Las citas bíblicas señaladas con LBLA se tomaron de la Santa Biblia, La Biblia de Las Américas. © 1986 por The Lockman Foundation.
Las citas bíblicas señaladas con TLA se tomaron de la Bibliapara todos, © 2003. Tra-ducción en lenguaje actual, © 2002 por las Sociedades Bíblicas Unidas.
Usadas con permiso. Producto 495446 ISBN 0-7899-1397-6 Impreso en Colombia Printedin Colombia
Categoría: Jóvenes/Devocional y oración Category: Youth/Devotional & Prayer
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¿Qué es el poder y por que lo necesito? 5• i 1 '.'i11/
'!• 4
:
• '¡Séñor, ayúdame a conocerte mejor 15
Señor, ayúdame a liberarme
de los errores del pasado 27
Scfeor, ayúdame a perdonar a otros 37
áfekar, ayúdame a hacer lo que es bueno 47
Sefior, ayúdame a mantenerme
firme contra las malas influencias 57 fillíor, ayúdame a tomar el control de mi mente 69
' " " t . / i u . , ' , • . , ,, ,
Séñor, ayúdame a comprender tu Palabra 79
Señor, ayúdame a liberarme
de la presión de mis ¡guales 89
Señor, ajúdame a Lener buenas relaciones 10]
"i •:. . • • •• ' .. > , S & e t a y ú d a m e a encontrar
tu propósito para mi vida. 117 1if '»'"I ";•• .' • •
SléíEiCi ayúdame a tomar decisiones sabias . . . 127
SteWf éyúdame a deshacerme
de las emociones negativas 135 "t é
Síful^ayúdame a resistir la tentación 147 ««t c r • • - :: •
SM©íi ayúdame a ser fuerte cuando
pasan cosas malas. . 155
I" lili " : •• "; : v ' 1
Sitó® f5 ayúdame a estar seguro 163
Seáoí, ayúdame a decir palabras que traigan v i d a . . . 171
SiñíW ayúdame a tener fe por lo imposible 181
• • ' • ' ' 1' ' •
' lililí" ' • ' ' Seño-r; ayúdame a conocer tu voluntad para mi vida. 189
Señor; ayúdame a adentrarme
$Í¡ÉRES JOVEN, ESTÁS EN una posición Única para lograr influir en tú mundo de una manera poderosa. Eso se debe a qué eres parte de un mundo que es intenso, agresivo y muy pequeño en algunas maneras. Es pequeño porque las personas que no son jóvenes no forman parte de él de la forma en que lo,haces tú. Eres capaz de vci de cerca tocia* las cosas que son buenas \ malas en tu mundo, las cosas que tú deseas que nunca terminaran \ las cosas que sabes que necesitan eambiar.
Tú, tu oída y tu mundo pueden cambiar mucho má> de lo t/ue jamás soñaste posible cotí sola orar por esto todos los días.
Como joven, tienes una vida ocupada. Nunca ha habido más presión por aprender, mejorar y triunfar. Ni nunca l u habido1
El podar *iel joven que ora
de orar. Si es así, no eres el único. Muchas personas se sienten así. La vida está llena de un sinnúmero de cosas que están dise-ñadas para mantenernos demasiado ocupados para orar. Sin embargo, cuando no pasamos tiempo con Dios cada día en oración, nos perdemos de escuchar su voz hablando a nuestro corazón y guiándonos de maneras importantes. Puede hacer que nos perdamos muchas de las cosas buenas que Él tiene para nuestra vida.
He encontrado un método para que ores por cada aspecto de tu vida que te mantendrá enfocado en quién es Dios y en para qué te creó. Y esto es muy importante, porque cuando las personas no
saben quién es Dios en realidad, ni para qué Él las creó, pueden terminar tomando malas decisiones y nunca experimentan todo lo que Dios tiene para ellas.
Esta manera de orar quitará los proble-mas de tus hombros y pondrá la carga en los de Dios. Él no solo quiere llevarlas por ti,
sino también elevarte por encima de las circunstancias difíciles para que logres ver las cosas desde su perspectiva. Cuando puedes hacer eso, podrás saber lo que es verdad y lo que es mentira. Demasiado a m e n u d o creemos cosas que no son ciertas sobre nosotros y nuestras situaciones, y esto puede limitarnos, o incluso paralizar-nos, hasta el punto en que no podemos avanzar como debemos. Ver la verdad como la revela Dios nos libera.
Sobre todo, este tipo de oración te ayudará a acercarte de veras a Dios. Y ahí es donde quieres estar. Cuando estás cerca de Dios,
puedes expresar los más profundos sentimientos y deseos de tu corazón. Y tu corazón puede escucharlo a Él guiándote en el camino que tiene para ti, revelándote, los maravillosos planes que tiene para tu futuro.
Las principal®3 c o s a s p o r l a s que oro:
• Buena salud para mí y mi familia • Q u e tenga éxito en la vida • Q u e sea libre de la tentación • Q u e haya paz en el mundo • Q u e Dios salve a mi generación (16-19 años de edad) §
¿Qué es el poder y por <|u<§"Íq necesito?
" - " c o r . r > x - í m '
La cosa más importante que necesitas comprender en la vida es que Dios te creó, te ama, está comprometido contigo y tiene un
gran propósito con tu vida. Sin embargo, no soló tienes que creer
esto en t u cabeza, sino también conocerlo en tu corazón. Y solo a través de una relación íntima con Dios es que puedes conocer todo esto en verdad.
Uno comienza una relación íntima con Dios al recibir a su Hijo, Jesús. Solo pídele a Jesús que venga a tu vida. Luego toma una Biblia y comienza a leerla. (Revisa diferentes traducciones para ver la que sea perfecta para ti). Procura j untarte con personas que conozcan al Señor. ¿Cómo puedes llegar a ser todo para lo que te creó Dios si a cada momento te empujan a un mundo que quiere que te amoldes a su imagen? Las personas qué tengan la mayor influencia en tu vida deben ser personas que conocen a Dios. Búscalas en la escuela. Sobre todo, búscalas en una buena iglesia, pues allí pueden dárte el apoyo sólido que necesitas para cultivar tu relación con el Señor.
Tener una relación cercana con Dios no significa que nunca tendrás problemas, sino que cuando los tengas, Él estará a tu lado para ayudarte. Calmará las tormentas de tu vida cuándo las cosas se pongan feas. Tomará los asuntos difíciles que enfrentas para o bien transformarlos, permitiéndote elevarte por encima de ellos, o para ayudarte a atravesarlos con éxito.
Sin embargo, todas estas cosas no pasan por casualidad. No pasan sin oración.
Cuando andas cerca de Dios mediante la lectura de su Palabra y pasando tiempo con El cada día en oración, descubrirás dé veras quién eres y para qué te creó. Comprenderás el propósito que Dios tiene con tu vida.
La oración es simplemente comunicarse con Dios. Es hablar con Él y decirle cualquier cosa que tengas en el corazón. Es contarle
El potíer del jo ver. «gue ora
Jo que opinas de tu vida y lo que opinas de Él. Es decirle a Dios todas las cosas que ves que son malas y cómo te gustaría que cambiaran. Y es permitirle a Él que hable a tu corazón sobre qué piensa de tí y cuáles son los planes y propósitos que tiene con tu vida. Cuando oras a menudo, te enfocas en quién es Dios y en quién , eres tú con relación a Él. Cuando hablas con Dios, Él comienza a mostrarte cada vez más, quién debes llegar a ser y lo que quiere que hagas. Y esa es una de las cosas más importantes que necesitas conocer en tu vida.
B ^ a ^ e . ^ ^ ^ t i < h a b l e m o s «le m i
Este libro te ayudará a aprender a orar por ti y tu vida, y por otras personas y circunstancias también. Es el libro que me hubiera gustado que ya lo hubieran escrito cuando yo era joven. Si hubiese sabido todas estas cosas, no me hubiera metido en tantos problemas, ni malgastado tantos años de mi vida buscando cosas que no podía tener. N o hubiera pasado tiempo luchando por algo para lo que no me crearon. No hubiese sufrido el desaliento, la depresión, la frustración, la ansiedad ni la desesperación que sufrí. Me hubiera ahorrado un montón de tristeza y dolor.
Cuando era adolescente, mi familia y yo
Mi o r a c i ó n vivíamos en una parte de la ciudad que no
& Dios era tan bonita como donde vivían los demás
Seiíor> ayúdame a pasar chicos. N o era agradable en lo absoluto,
a través de esta maravillosa Los demás chicos vivían en casas que eran
Vida que me has dado. m u y grandes, nuevas y bien equipadas. La
Dame todo lo que necesito mía era pequeña, vieja y de aspecto ruinoso,
y ayúdame de manera Ellos procedían de familias adineradas. La
espiritual, mía era pobre. Ellos vestían mejores ropas,
emocional y física. conducían autos más bonitos e iban a lugares en las vacaciones. Las pocas ropas que tenía para vestir estaban gastadas, nuestros autos eran tan viejos y estropeados que apenas funcionaban, y nunca íba-mos a ninguna parte. Ellos comían bien, se mantenían saludables
¿Qué es el poder y por J o necesito?
y vivían mejor. Yo a menudo me iba-aja cama con hambre, casi siempre estaba enferma y vivía en la miseria. Ellos tenían ilusión en la vida; yo le temía a cada día y a menudo deseaba más morir que vivir.
Si hubiera conocido al Señor en ese entonces, hubiera podido acudir a Él con todas las necesidades que tenía. Hubiera sentido su presencia y su poder ayudándome a través de cada día y se hubiera llevado mi pena y soledad. Hubiera dejado de estar avergonzada de ser quien era y hubiera estado agradecida de lo que Dios estaba haciendo de mí. Hubiera aprendido a andar en los caminos de Dios y a no meterme en problemas. Hubiera reconocido mucho antes mis dones y talentos y los hubiera desarrollado, en lugar de recriminarme por no ser lo que pensaba que debía ser. Hubiera comprendido lo que Dios quería de mi vida y a no apartarme del camino ni malgastar tantos años tra-tando de descifrar la vida y buscar mi camino.
Te contaré más de mi vida a lo largo de este libro, y espero que aprendas lo suficiente de esta para evitar los errores y los males que tuve que soportar.
¿ » p r ^ masa——— ¿Te parece a veces que orar es difícil? Si es así, no eres el único.
Yo me he sentido también de esa manera. Es más, todo el mundo experimenta lo mismo de una manera u otra, no importa la edad ni el tiempo que haga que conocen al Señor.
Existen muchas explicaciones diferentes de por qué se nos hace difícil la oración. Una es que no estamos seguros de que digamos lo que hay que decir. Pensamos que tenemos que sonar como un predicador o que tenemos que usar las palabras apro-piadas. Tememos no decir las cosas lo suficientemente adecua-das ni buenas. O no oramos el tiempo suficiente ni con bastante firmeza; '...
Algunas veces pensamos que Dios no escucha nuestras ora-ciones. O que quizá no las considera importantes. O que está
El podar *iel joven que ora
demasiado ocupado para escuchar. O creemos que los asuntos por los que queremos orar son muy grandes y nosotros somos muy pequeños, ¿cómo es posible que nuestras oraciones mar-quen alguna diferencia? N o entendemos lo poderosas que son nuestras oraciones y lo que se puede lograr cuando oramos.
¿Encuentras más fácil orar por otras personas que por ti? Sé que me he sentido de esa manera. Puedo orar con mucha más facilidad por mis amigos, familiares y personas que ni siquiera he conocido y de las que me he enterado en las noticias que por mis propias necesidades. ¿Por qué?
Por una cosa: me resultaba sencilla entender las necesidades de otras personas. Las mías eran muchjas veces complicadas y no era fácil hablar al respecto. A menudo no tenía ni idea de cómo orar por una situación en particular. D las circunstancias eran tan abrumadoras que mis oraciones fió eran más que un básico clamor por ayuda. Algunas veces penisaba que no podía decir una oración que Dios deseara escuchar. Hace mucho que he descubierto que nada de eso es cierto. I
La verdad es que Dios no está buscando a alguien para orar que sea perfecto, ni que diga las «cristianísimas» palabras perfec-tas de una manera perfecta. Está buscando a alguien que tenga un corazón lleno de amor para ÉL Dios no mide tus oraciones por el tiempo que oras. Las mide por lo importantes que son para ti. Sabe lo que hay en tu corazón y le interesan las cosas que te preocupan, porque tú le importas. Lo que es importante para ti es importante para Él. Por eso quiere que vayas a Él con las cosas que son importantes para ti.
Es posible que estés pensando: Si Dios sabe lo que está en mi
corazón y se preocupa por mí, ¿por qué tengo que orar? ¿Por qué simplemente no me da lo que necesito sin tener que pedírselo?
La respuesta es que Dios quiere que vayas a Él, que estés
cer-ca de Él, que hables con Él y que dependas de Él. Quiere hablar
contigo sobre las cosas que son importantes para EI& fin de que lleguen a ser importantes para ti. Quiere llevarte a lugares a los que no puedes llegar sin Él. Quiere hacer gfandes cosas por
¿Qué es el poder y por <|u<§"Íq necesito?
medio de ti, pero tienes que andar cerca de Él a fin de que se hagan realidad. Cuando comprendes todo esto, orar es muchísimo más fácil.
fias h a c f i £ c u a n t o a s . a i s a4" ^ B a t e s *
-¿Alguna vez has sentido que tu vida está fuera de control y no tienes poder para hacer algo al respecto? ¿Algunas veces te sientes tan presionado por las circunstancias externas o las emo-ciones internas que crees que estás a punto de explotar? ¿Alguna vez has sentido como si tu vida estuviera atascada en un lugar y que no vas a ninguna parte, o peor aun, que vas hacia atrás? ¿Alguna vez experimentas sentimientos de vacío o frustración? ¿Te has preguntado si puedes avanzar hacia lo que Dios tiene para ti? La mayoría de las personas sienten esas cosas, en especial las de tu edad. Sin embargo, la buena noticia es que Dios tiene un camino para ti a la oración qué te dará el poder para levantarte por encima de todos esos sentimientos.
¿Has deseado a veces hacer algo gran- Oré y D i o s
de, algo que fuera determinante en este r e s p o n d i ó mundo, pero no sabías qué hacer ni cómo ie ^ a ^
hacerlo? Si es así, consuélate en saber que me ayudara que esta es la manera en qúe quiere Dios en mi relación con Él
que te sientas. Él también quiere que No oraba mucho y ahora
hagas algo grande que sea determinante lo hago todos los días. en este mundo, pero quiere que busques A veces olvidaba leer
de Él la habilidad y el poder para 'a Biblia, pero he mejorado,
hacerlo. Demasiado a m e n u d o trata- ( 1 4 años de edad) mos de hacer cosas por nuestra cuenta
y nos llegamos a desalentar cuando no ocurren de la manera que esperábamos.
Lo que necesitamos es un poder mucho mayor que nosotros mismos. Aun así, en el m u n d o solo existe un poder lo suficiente grande para ayudarnos a elevarnos por. encima de nosotros mismos y nuestras limitaciones y circunstancias, y ese es el poder de Dios.
El poHer ¿al j^mn que . ora
•Corno s e a j f e r i t x a un*. •
-Lo más maravilloso que ocurre cuando invitamos a Jesús a entrar en nuestra vida es que el Espíritu Santo de Dios viene a vivir dentro de nosotros. C o m o tenemos su Espíritu Santo en nosotros, nunca estaremos solos y siempre tendremos acceso a todo lo que necesitamos. Eso significa que cada vez que oramos a Dios en el nombre de Jesús, su poder se libera a fin de actuar en cualquier situación por la que estemos orando. Cuando nega-mos el poder del Espíritu Santo, nos volvenega-mos como esos indi-viduos que la Biblia dice que «aparentarán ser piadosos, pero su conducta desmentirá el poder de la piedad» (2 Timoteo V. ).
Sin el poder de Dios, no podemos elevarnos por encima de nuestras limitaciones. N o podemos permanecer firmes ante todo lo que nos venga en contra cada día.
Dios quiere que comprendamos «cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos» (Efesios I; í j ) . Él quiere que veamos que «no hemos recibido el espíritu del m u n d o sino el Espíritu que procede de Dios, para que enten-damos lo que por su gracia él nos ha concedido» (.„ Corintios
Eso significa que debido a que tenemos el Espíritu de Dios m o r a n d o en nosotros, lograremos experimentar todas las cosas que Dios tiene para nosotros. ¿No es esa u n a gran noticia?
N o puedo hacer que comprendas el poder de Dios, ni la manera en que el Espíritu Santo quiere obrar en ti. Eso va más allá de mis capacidades y autoridad en tu vida. Sin embargo, tú no necesitas que te convenza porque lo hará el mismo Espíritu Santo. Jesús dijo: «El Defensor, el Espíritu Santo que el Padre va a enviar en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho» (Juan > -i DHH). El Espíritu Santo te lo mostrará.
Una vez que haces a Jesús el Señor de tu vida, llegarás a conocerlo como «a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos,
¿Qué es .el poder y por <tn|¿$c -'«cesito?
según el poder que actúa en nosotros» (Efesios *..t¿', RV-60). Esto quiere decir que debido al Espíritu Santo de Dios en ti, su poder en ti, El puede hacer más en tu vida de lo que puedas pedir. Él puede hacer más de lo que puedes imaginar siquiera. ¿Qué te parece?
¡ a j ^ m s s a ^ - — — — — — Este libro te ayudará a orar por los diferentes asuntos de tu vida. Solo toma un capítulo cada vez. Al final de cada capítulo está una sección llamada «El poder de la oración», una oración que puedes hacer para empezar. A medida que oras, vendrán a tu mente otras cosas para incluirlas.
Después de esa sección está una llamada «Palabra de poder». Son importantes promesas de la Palabra de
Dios relacionadas con lo que se está hablando. Al leerlas, piensa en lo que cada promesa en particular significa de manera específica para ti y tu vida. La última sección de cada capítulo se llama «Pensémoslo un poco más». Estas son preguntas para que las respondas y pensamientos para que los completes que te ayudarán a aprender a orar por esas cosas.
A través de todos los capítulos aparecen
pequeños recuadros que contienen pensamientos, oraciones y opiniones de jóvenes. Decidí mantenerlos anónimos porque muchos son m u y personales y quería proteger la privacidad de todos los que realizaron la encuesta. Están divididos por igual entre contribuyentes masculinos y femeninos. Sin embargo, los mismos jóvenes no realizaron la encuesta de manera anónima. Los vi y hablé con ellos en persona, y fueron m u y entusiastas y sinceros en sus respuestas debido a que creían que su franqueza podía ayudar a otros jóvenes que atravesaban por las mismas cosas y experiencias. Oro p o r o t r o s cuando; por ellos • Me ayudan • Pienso en ellos ' Están tristes • Tengo l a oportunidad ( 1 3 - 1 5 años de edad)
El podar *iel joven que ora
l o r a . c í e • . • A ; , ^
-Cuando hablas con el Señor, nunca te quedas inmóvil. O bien avanzas o retrocedes. O bien eres más semejante a Cristo cada día o te pareces menos a Él. Es por eso que escribí este libro. Deseo que sigas avanzando al pasar tiempo con el Señor cada día. Deseo que aprendas a amar a Dios y vivas como Él quiere de m o d o que puedas recibir todo lo que Él tiene para ti. Cuando vives acorde a la Palabra de Dios y por el poder de su Espíritu Santo, puedes confiar en que el Señor está obrando su perfecta voluntad en tu vida y te está convirtiendo en todo para lo que te creó.
! í E É
e i roración
Señor, tu fias ffitiSTBirtO Palabra- que t u Espíritu Santo nos ayuda a orar (Romanos 8 : 2 i ) . Te invito, Espíritu Santo, a que me enseñes a orar. Muéstrame las cosas que me hacen falta saber. D a m e la fe que necesito para creer que tú siempre me escucharás y responderás a tu manera y en tu tiempo. Gracias, Señor, porque enviaste a tu Espíritu Santo a fin de que pueda vivir en poder y que me puedas usar de manera poderosa (1 Corintios 1:18). Ayúdame a hacer eso. Necesito tu poder para que me permita vivir de la manera en que quieres que lo haga, de m o d o que pueda llegar a ser todo para lo que me creaste. Te lo pido en el nombre de Jesús.
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SíHBñ
W U j i L »
AN"I j-:s QUE LLEGARA \ CONOCER AI SEÑOR, p a r t i c i p a b a e n
iodo tipo de prácticas ocultas y religiones oriéntales y de la Nue-va Era. En cada una de estas trataba de encontrar a Dios y descu-brir el propósito de estar viva. Llegué a estar desesperada por encontrar una salida del dolor emocional, el temor, la ansiedad y la depresión que había experimentado casi cada día desde que era niña. Pensaba que debía haber un Dios, y que si podía acer-tarme a Él lo suficiente, quizá pudiera darle significado a mi vida y entonces me sentiría mejor conmigo misma.
Por supuesto que esto no pasó porque los dioses que buscaba eran distantes y fríos. Y esto me deprimió aun más porque me criaba una madre que era disiaiue y fría.. También era violenta en lo físico, abusadora de palabras, temible y cruel. Me,encerra-ba en un armario por largos períodos y eso me ponía nun asus-tada y irisie. Más tarde me di cuenta que ella lenía una grave enfermedad menial, y debido a que nunca recibía ninguna ayu-da médica, empeoraba caayu-da vez más a mediayu-da que pasaba el
I^illip^l^ieíl -<|W«í:.ora
Con el tiempo perdoné a mi madre por todas las cosas que sufrí por su culpa,
pero seguía teniendo recuerdos m u y malos de mi niñez. Siempre ocultaba a los demás esa parte de mi vida, sobre todo cuando era adolescente. A esa edad no era bueno ser diferente, y de seguro no era bueno ser diferente de una manera tan negativa como esa. El dolor qué sentí en la adolescencia llegó a ser como una avalancha que se estrellaba contra m í hasta que parecía como si me fuera a ahogar bajo su peso. La desesperanza, la depresión y la desesperación que sentía se tor-naron tan insoportables que tuve pensamientos constantes de suicidio.
Después de cumplir los veinte años y estar ya por mi cuenta, estuve probando todo lo que se me ocurría para salir de mi des-dicha, pero nada daba resultados. Tomé drogas hasta el p u n t o de casi matarme un par de veces por una sobredosis. Bebía alcohol para tratar de adormecer el dolor, pero solo me hacía sentir enferma y confundida. Por último, en el p u n t o más bajó de mi vida, ya tenía 2 U años de edad y había hecho todo lo que sabía a fin de encontrar una salida al dolor que sentía a cada momento. Quería morir y estaba planeando una forma de matarme.
Fue en ese tiempo que mi amiga Terry vio que no andaba muy bien, y me pidió que fuera con ella a conocer a su pastor. Era cristiana y yo no lo era, y por eso dudé. Temía que tuviera que hablarle sobre mi madre o mis problemas, o revelar las terri-bles cosas que había hecho. N o quería que nadie lo supiera. Sin embargo, también estaba desesperada por encontrar una razón para vivir, y por eso fui.
El pastor de Terry, el pastor Jack, se reunió con nosotras en un popular restaurante de la ciudad. C o m i m o s y nos sentamos allí por dos horas mientras me hablaba de Jesús. Cuando ¿1
Lo más d i f í c i l de l a o r a c i ó n es:
• Reconocer mis pecados • O r a r de corazón • Mantener los ojos
cerrados • N o ser egoísta • N a d a . I E s fácil!
Señor, ayúdame a conocerte mejor
pastor Jack hablaba de Jesús, este no se;parecía a los dioses fríosy críticos de los que había estado leyendo en mis libros sobre reli-giones ocultistas y orientales. El pastor Jack me dijo que si reci-bía a Jesús como Salvador, podía comenzar un andar cercano con Dios que cambiaría mi vida para siempre. Me ayudaría a encontrar la paz y la restauración. Me mostraría su propósito para mi vida, y sería mejor que nada de lo que hubiera imaginado jamás. • ;...••• , .
El pastor Jack me dio tres libros para leer, Uno era sobre Ja realidad del mal. Mis prácticas ocultistas me habían enseñado que no existía el mal. El segundo libro era sobre el poder del Espíritu Santo. Nunca había conocido esa clase de poder, y esta-ba fascinada que pudiera tener acceso a eso cuando recibiera a Jesús . El tercer libro era el Evangelio de Juan en tamaño pequeño. Hablaba de la vida de Jesús, quién era y lo que enseñó. El pastor jack me pidió que fuera con Terry a su oficina después que leyera
los libros, y luego le dijera lo que pensaba de ellos. Me fui a la casa, puse mis planes de
suicidio en espera y leí los tres libros en Oro p o r o t r o s solo unos días. Cuándo regresé con Terry cuando: a la semana siguiente, le dije al pastor • Me lo piden
Jack que creía que lo que había leído era . p¡0$ m ^ ^
la verdad, Me preguntó si estaba lista . N e m i t ° ^
para recibir a Jesús como Salvador, y le . gsfá(| e | |fe r m
d Í'e^U e S Í- , ^ . , - E t ú J ™
Después que le entregue mi vida al ()3.|5 aj¡os de
Señor, pude sentir su Espíritu obrando en mí. Por primera vez en mi vida sentí
esperanza, y pude ver que tenía un futuro, N o sabía con exactitud cuál era, pero sabía que tenía uno. Y eso fue mucho más de lo que podía concebir antes.
También pude ver que había una trama común en todas esas otras prácticas ocultas y religiones orientales en las que antes había tenido un interés superficial. La similitud entre ellos era que los dioses de cada una de esas religiones no tenían poder
El poder del joven <gue ora
para salvar ni transformar a una persona y su vida. Sin embargo, el Dios de la Biblia sí lo tenía. Él es el único, verdadero y viviente Dios, y cuando recibimos a su Hijo, Jesús, como Salvador, el Espíritu Santo de Dios viene a morar en nosotros (Juan 14:I§-17). Es mediante el poder de su Espíritu que nos transforma de adentro hacia fuera y de manera milagrosa nos cambia a noso-tros, nuestras circunstancias y nuestra vida.
También aprendí que se puede conocer al Dios de la Biblia y que Él quiere estar cerca de nosotros. Es por eso que se le llama Emanuel, lo cual significa «Dios con nosotros». Él se acerca a
nosotros cuando nos acercamos a Él (Santiago 4:8).
T o i t o - l a < n a r w r t f f l i t a a " Me gustaría poder sentarme y conversar contigo en persona
sobre tu vida. Si pudiera hacerlo, te diría que si has recibido a Jesús, la respuesta a todo lo que necesitarás algún día en tu vida está dentro de ti. Eso se debe a que el Espíritu Santo de Dios está en ti. Él promete guiarte en tu vida y enseñarte cosas que necesi-tas saber. Pero tienes que entregarle tu vida y ser paciente a fin de dejarle obrar en ti a su manera y en su tiempo.
Ser transformado significa ser cambiado de forma perma-nente. No quiere decir que sea un arreglo temporal ni un pequeño cambio. Esto no se refiere a tratar de ser suficiente bueno para lograr que Dios te ame. Dios ya te ama. Él te amó primero. Él solo espera que lo ames. Me refiero a llegar a conocer a Jesús, que es perfecto, y permitir que su perfecto amor te cambie y te ayude a hacer lo bueno. Me refiero a andar cerca de Dios y las grandes cosas que ocurrirán en ti gracias a esto.
J «a? j e t xHorj ¡q.mr^y
Todos queremos que nos amen, pero nadie será capaz de amarnos jamás como lo puede hacer Dios. Solo Dios puede suplir tus necesidades a cada instante... cuando tienes una relación íntima
Señor, ayúdame a conocerte mejor
con Él. Ninguna persona puede alguna vez conmoverte de manera tan profunda como lo puede»hacer Dios. Nadie puede siquiera conocerte tan bien. Siempre que sientas un vacío den-tro de ti que quieres que lo llenen los más cercanos a ti y estos no lo hagan, recuerda que Dios puso allí ese vacío. Quiere que te acerques a Él para poder llenarlo.
Dios quiere que lo quieras, Y cuando te das cuenta que es Él lo que de veras quieres, eso te libera para que entiendas que los anhelos, las soledades o vacíos dentro de ti son una señal de que necesitas acercarte a Dios y pedirle que te llene con más de Él. Pero esta profunda relación con Dios que todos queremos, ya sea que en ese momento sepamos lo que queremos o no, no se da por casualidad. Se tiene que buscar. Tenemos que orar por una relación más profunda con Dios. Tenemos que orar para que nuestro andar con Dios no sea superficial.
- o o m a n e r a s ' H e s a b e r s i t u - a n é a r ..
i m o a « 8 a M p f t E l i c i í l i - — 1. Si amas al Señor solo por lo que Élpuede hacerpor ti, tu andar
con el Señor es superficial. Si lo amas lo suficiente para pre-guntarle qué puedes hacer tú por Él, tu relación con Dios
está profundizando.
2. Si solo oras a Dios cuando las cosas son difíciles o necesitas algo, tu andar con Él es superficial. Si oras a menudo solo porque te encanta estar cerca de Él, tu relación con Dios es cada vez
más profunda.
3» Si te enojas con Dios o te desilusionas de Él cuando no hace lo que quieres, tu andar con Él es superficial. Si puedes alabar a
Dios y orar a Él sin importar lo que esté pasando en tu vida, tu relación con Dios es cada vez más profunda.
4, Si alabas a Dios solo por lo que Él hace por ti, tu andar con Dios es superficial. Si lo alabas también por lo que es Él, tu relación con Dios es cada vez más profunda.
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5, Si sientes que tienes que suplicarle a Dios o forzarlo para
con-seguir que responda a tus oraciones, tu andar con El es
super-ficial. Si crees que Dios quiere responder tus oraciones de acuerdo con su voluntad, tu relación con Dios es cada vez
más profunda. : • •.•.,•,• ;
T i ^ i n E M j s o l a s c o í V D i o s r
N u n c a podremos acercamos a Dios y llegar a conocerlo bien si no pasamos tiempo a solas con Él. En esos momentos privados con Dios es que nos renovamos y fortalecemos. És donde podemos ver mejor nuestras vidas desde su perspectiva y descubrir lo que es importante en realidad. Ahí es donde com-prendemos quién es Dios en verdad y todo lo que tiene para nosotros.
El mismo Jesús pasó tiempo a solas con Dios. Si alguien pudo haber salido impune al no hacerlo, de seguro habría sido Jesús. ¿Cuánto más importante debe ser para nosotros?
Sé que encontrar tiempo a solas para orar a Dios puede ser difícil, Pero si estás dispuesto a hacerlo una prioridad, verás
res-puestas a tus oraciones como nunca antes. Recuerda, si no has estado orando mucho, no puedes esperar que las cosas cambien de la noche a la mañana. Cuando alguien trata de lograr que un enorme transatlántico dé la vuelta y se encamine en una dirección diferente, no ocurre en el momento que comienza a timonear. Es más, apenas ven algún cambio al principio. La oración puede darle la vuelta a tú' tódá, pero no siempre sucede en el momento que dices las pri-meras palabras. Si no has estado orando mucho o nada, no puedes esperar que las cosas cambien de inmediato. Pug^e tomar un tiempo de oración continua antes de que ve^s que comienza a cambiar el escenario 20 ; • i Pienso e n ; Dios como: • A l g u i e n que me escucha • A l g u i e n que me ama • A l g u i e n con el que puedo hablar • A l g u i e n que siempre es bueno • A l g u i e n que me guía (13-15 años de edad)
Señor, ayúdame a conocerte mejor
de tu vida. Esto es normal, así que no te rindas. Pronto te dirigi-rás a toda velocidad en una nueva dirección.
Muy a menudo la gente se rinde antes de ver las respuestas a sus oraciones. Solo recuerda que este no es un corto viaje alrededor del puerto. Es un viaje de toda la vida para llegar a tu destino. Rendirse no es una opción.
- ' ¿Alguna vez has tenido problemas con recordar nombres? Yo sí. En especial cuando conozco a un montón de personas a la vez. Es más fácil recordar los rostros que los nombres. Con Dios, la situación es diferente. El tiene un solo rostro, pero muchos, muchísimos, nombres. Es que hay tanto que conocer de Dios que necesitamos todos esos nombres para que nos ayuden a recordar. En otras palabras, si no conocemos todos sus nombres, quizá no comprendamos cabalmente cada aspecto de lo que es Él.
A Dios se le llama por muchos nombres diferentes en la Biblia, pero a veces nos cuesta trabajo recordar hasta algunos de los básicos. Quizá olvidemos uno cuando más necesitamos recordarlo. Por ejemplo, es probable que pensemos en Dios como nuestro Proveedor, pero que olvidemos que es también nuestro Protector. O tal
vez lo recordemos como nuestro Padre celestial, pero que olvide-mos que es también nuestro Amigo. Tal vez recordeolvide-mos que es nuestro Salvador, pero que olvidemos que es también nuestro Libertador.
Cada uno de los nombres de Dios en la Biblia representa una manera en que Dios quiere que confiemos en Él:
¿Confías en que Él es tu Fortaleza? (Salmo RV-60) ¿Es tu Paz (Efesios '. *)?
¿Es el Levantador de tu cabeza cuando estás abatido (Salmo 3:3, KV-60)? • • • : •• Oré y Dios r e s p o n d i ó O r é cuando me enferme' y Dios me sano'. 113 años de edad)
SI poder del joven, que ora
¿Es Él tu Sabiduría (1 Corintios i;,24)? ¿Es tu Consejero (Salmo )?
Hay gran poder en cada uno de los nombres de Dios. Y cuando los mencionas con fe y entendimiento, llegas a conocer mejor a Dios. Mientras mejor lo conozcas, más fantástica será tu vida.
Por ejemplo, el nombre de Dios siempre es un lugar seguro al cual correr cada vez que necesites ayuda. «Torre inexpugnable es el nombre del SEÑOR; a ella corren los justos y se ponen a salvo» (Proverbios 18:10).
Si estás enfermo, corre a tu Sanador.
Si tienes necesidad de algo, corre a tu Proveedor. Si tienes miedo, corre a tu Refugio.
Al pronunciar uno de sus nombres, le invitas a que sea eso para ti. A m e n u d o hay mucho que no tenemos en la vida solo porque no buscamos a Dios como la
respuesta a esa necesidad.
En la siguiente lista de nombres de Dios, solo incluí 2 0 . Sin embargo, hay cientos más en su Palabra, la Biblia. A medida que analices cada uno de esos nombres, dale gracias a Dios por ser eso para ti. Cuando lo hagas, te asombrarás de cómo crecerá tu fe y cuán más cerca te sentirás de Dios. Saber lo mucho que ha hecho por ti te ayudará a amarlo más.
Veinte nombres «te Dios para
recordar
1. Dios es mi Sanador (Salmo 103:3). 2. Dios es mi Redentor (Isaías 59:20). 3. Dios es mi Libertador (Salmo 705). 4. Dios es mi Fortaleza (Salmo 43:2). 5. Dios es mi Refugio (Joel 3:1*). €. Dios es mi Amigo (Juan 15:15).
7. Dios es mi Restaurador (Salmo 23:3,1.BLA).
Mi o r a c i ó n a Dios
Señor, ayüdame a recordar que me vuelva \mme»o a V»
cuando estoy desanimado.
Señor, ayúdame a conocert e mejor
8. Dios es mi Padre (Isaías £6). •> 9. Dios es mi Amor (1 Juan 4:M). i' 10. Dios es mi Refugio (Salmo 32".?).
11. Dios es mi Lugar de Descanso (Jeremías 50:6, LBLA). 12. Dios es mi Verdad (Juan lfcl3).
13. Dios es mi Vida Eterna (1 Juan 5:20). 14. Dios es mi Proveedor (Génesis 22:14).
15. Dios es mi Señor de Paz (2 Tesalonicenses 3:1$). 16. Dios es mi Escudo (Salmo 144:2).
17. Dios es mi Ayudador (Hebreos 13:6). 18. Dios es mi Consejero (Isaías 9:6). 19. Dios es mi Esperanza (Salmo 71:5).
20. Dios es mi Consolación (Romanos 15:5, LBD).
Lee estos nombres a menudo, y cada vez que lo hagas, escoge el nombre que corresponda a lo que necesitas que Dios sea en ese día y luego dale gracias por ser eso para ti. Y siempre que leas la Biblia y te encuentres un nombre para Dios, subráyalo, anó-talo al margen o añádelo a esta lista. Te recordará otro aspecto de lo que es Dios para ti.
Señor, quiero tener un andar más íntimo contigo. Me acerco a ti ahora mismo y te doy gracia porque mientras lo hago, tú te acercas más a mí como lo prometiste en tu Palabra (Santiago 4:8). Quiero una relación más profunda contigo. Quiero cono-certe en todas las maneras que puedes ser conocido. Estoy dispuesto a todo lo que quieras hacer en mí y en mi vida. No quiero limitarte por descuidar conocerte en cada manera posible. Enséñame lo que necesito aprender a fin de conocerte mejor. N o quiero ser de las personas que «siempre están apren-diendo, pero nunca logran conocer la verdad» (2 Timoteo 3:7). Quiero conocer la verdad sobre quién eres tú. Hoy necesito sobre todo conocerte como mi (di un nombre del Señor que más necesites que El sea hoy para ti).
El poífee «leí joven, ^ue ora .
Ayúdame a confiar en que tú siempre serás eso para mí. Ayúdame a conocerte en esa manera cada vez más todos
los días. Te lo pido en el nombre de Jesús.
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** X . A» .; '
Acerqúense a Dios, y él se acercará a ustedes.
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Hasta ahora ustedes no han pedido nada en mi n,pmbre. Háganlo, y Dios les dará lo que pidan; así serán completamente felices.
Juan TLÁ
Para el Padre es un placer darles el reino.
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los nombres de Dios que más significan
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s nombres de Dios que representan las maneras en que quiero conocer mejor a Dios son:
-Escribe una oración diciéndole a Dios cómo te sientes res-pecto a Él y por qué quieres conocerlo mejor.
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AXTB DL". QIE VAVAMQS l*\ POCO MÁS LEJOS, pongamos .ilgo en orden: Todo el mundo comete errores. Nadie es perfecto. Todos somos capaces de hacer algo malo.
¡Vaya! Es sabido.
Dije csro porque no quiero que mires a otras personas \ pienses que están muy bien y tú no. Cuando haces eso, pones expectativas demasiado alias en ti mismo.
Esic libro no es acerca de tratar de cumplir cierta norma, I'.s acerca de dejar que Dios se convierta en tu norma. No es acerca de tratar de ser perfecto. Hs acerca de rendirle tu vicia a Dios \ dejar que FJ te perfeccione. No es acerca de encontrar formas de evitar el juicio de Dios y luego semine fracasado si no lo haces todo bien con exactitud, t s acerca de buscar la manera de expe-rimental" el amor la gracia de Dios. Ls acerca de ser alguien que 110 eres. Es acerca de llegar a ser lo que eres en realidad. Pero a íin de ver hechas realidad esas cosas, tienes que ser del todo sincero contigo mismo y con Dios aceren de lo que eres en el momento.
SI poder del joven, que ora
C o m o joven, sabes que tu vida apenas comienza, Y quieres vivir una vida de éxito. Quieres saber cómo resulta mejor la vida para vivir de esa manera y tener la mejor vida posible. Sin embargo, debido a que todo el mundo comete errores, esto significa que tú quizá ya has cometido errores y que los cometerás de nuevo en el futuro.
A menudo, cuando hacemos cosas malas, sabemos lo que estamos haciendo. Sabe-mos si heSabe-mos mentido o desobedecido una ley. Pero algunas veces cometemos errores sin saberlo. N o nos damos cuenta de que lo que hacemos es malo a los ojos de Dios porque no sabemos suficiente de los caminos de Dios. (En el capítulo 4 verás más al respecto de esto). Ya sea que sepa-mos o no que lo que estasepa-mos haciendo es malo, sigue siendo pecado. El pecado es un antiguo término de tiro con arco que significa no dar en el blanco. Si no damos en el blanco en la vida, no alcanzamos la marca que Dios tiene para nosotros. Y entonces no podemos alcanzar todas las cosas bue-nas que Él ha planeado para nuestro futuro.
El pecado nos destruye. Quizá pensemos que podemos no vivir como Dios quiere y quedar sin castigo, pero el pecado siempre trae destrucción a la vida. Lo bueno es que Dios nos ama tanto que nos ha proporcionado la manera de escapar de la destrucción que trae el pecado. Se llama confesión.
La confesión es algo que puedes hacer en cualquier momento que vayas a Dios. Es contarle a Dios l o q u e hiciste y decirle que lo
sientes. N o le estarás contando algo que ya Él no sepa. ¡Ya lo sabe! Él quiere saber que tú lo sabes. Y que tienes un corazón dispuesto a cambiar de actitud.
Tener un cambio de actitudes lo que se llama arrepentimiento. A
fin de hacer estas dos cosas —confesión y arrepentimiento—,
Lo más d i f í c i l de l a o r a c i ó n es:
• Cuando no veo una respuesta Inmediata • Cuando no s í por qué
voy a orar . Cuando he hecho
algo mato • Cuando oourre
algo trágico
• Cuando Dios me muestra algo sobre mi Vida
Señor, ayúdame a liberarme ée los érr<vr*>s de i pasado
tienes que analizar bien tu vida. Tienes que ser muy valiente y decir: «Señor, muéstrame lo que está- en mi mente, corazón y vida que no debe estar allí. Muéstrame cómo no estoy dando en el blanco. Ayúdame a ver la verdad sobre mí mismo. Ayúdame a cambiar». • •
Hace falta valor para decir una oración como esa, Algunas veces no queremos que Dios ponga al descubierto nuestro cora-zón por miedo a lo que pueda revelar de
su interior. Sin embargo, podemos pedirle el valor para hacerlo. A fín de recibir todo lo que Dios tiene para ti, debes estar dispuesto a tener un historial sin mancha con El. Tienes que invitarlo a dejar al descubierto cualquier pecado en tu vida y permitirle que cree un corazón limpio en ti.
Dios no quiere que andes por la vida sintiéndote culpable. Quiere que saques el pecado a la superficie ante Él a fin de que te puedas librar de ese pecado. Llevar conti-go la culpa de errores del pasado limitará lo que Dios quiere hacer en tu vida. Y te hará sentirte mal contigo mismo. Los sentimientos de culpa no son agradables. Y uno no se siente bien. No dejes que sean parte de tu
vida. No vale la pena. Si quieres ser libre de culpa de todos los errores del pasado, disponte a hacer estas dos cosas:
]. Confiesa a Dios cualquier pecado de pensamiento o acción que
sepas que cometiste o que Él te muestre cuando se lo pides.
Arrepentirte de lo que acabas de confesar.
Oré y Dios , r e s p o n d i ó ..
Estaba saliendo con un chico a escondidas de mis
padres. Le pedí a Dios que me ayudara a tomar buenas decisiones;. E l chico vino a verme y dijo que todo había terminado. N o estaba
herida ni nada por el estilo. S o l ó sabía que Dios lo había hecho. V ahora
he renunciado a salir con muchachos.
(13 años de edad}
- •• - ; • " ' " ' r?
N o creas que porque no eres un asesino en serie ni nunca has robado un banco que no tienes algún pecado que confesar. 23
El potter del joven que ora
N o creas que porque has andado con el Señor por varios años y vas a la iglesia todos los domingos que no tienes nada de qué arrepentirte. El pecado no tiene que ser manifiesto ni obvio para ser pecado.
Por ejemplo, ¿alguna vez has dudado que Dios pueda hacer lo que promete en su Palabra? La duda es pecado.
¿Alguna vez le has contado algo a alguien sobre otra persona que no es necesariamente un elogio? El chisme es pecado.
¿Alguna vez evitaste a alguien porque pensabas que podía pedirte algo que tú no querías dar? El egoísmo es pecado.
Por mucho que te esfuerces, no podrás siem-pre evitar el pecado. Es por eso que la con-fesión es crucial. C u a n d o no confesamos nuestros pecados, faltas o errores, estos nos separan de Dios. Y no obtenemos
respues-tas a nuestras oraciones. La Biblia dice: «Son las iniquidades de ustedes las que los separan de su Dios. Son estos pecados los que lo llevan a ocultar su rostro para no escuchar» (Isaías 5 9 : 2 ) .
Es un pensamiento temible. Imagina a Dios poniéndose los dedos en los oídos y diciendo: «La, la, la, la, la, la» una y otra vez y bien alto cuando tú oras.
Cuando no le confesamos nuestros pecados, terminamos tratando de ocultarnos de Dios, tal y como lo hicieron Adán y Eva en el huerto del Edén. Sentimos como que no podemos darle la cara. Sin embargo, el problema con intentar ocultarnos de Dios es que es imposible. La Biblia dice que Dios sabe todo lo que hacemos. Incluso las cosas que decimos y pensamos en secreto. «No hay nada encubierto que no llegue a revelarse, ni nada escondido que no llegue a conocerse. Así que todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad se dará a conocer a plena luz, y lo que han susurrado a puerta cerrada se proclamará desde las azoteas» (Lucas 12:2-3).
Mi o r a c i ó n a Dios
Señor, no sé muy bien cómo orar, pero necesito f o r t a l e z a para resistir la tentación.
Señor, ayúdame a liberarme ée los érr<vr*>s de i pasado
La Biblia también dice: «Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas» (Hebreos 4:13).
Si todos nosotros tendremos que rendir cuentas de nuestras acciones y pensamientos, mientras más rápido estemos a bien con Dios, mejor. Es más, mientras más rápido lidiemos con los pecados que podemos ver, más rápido Dios puede revelarnos los que no podemos ver. Y solo Dios sabe cuánto de eso hay en cada uno de nosotros.
Siempre hay una consecuencia del pecado. El rey David lo describió mejor cuando escribió de su propia confesión de pecado: «Por causa de tu indignación no hay nada sano en mi cuerpo; por causa d e mi pecado mis huesos no hallan descanso. Mis maldades me abruman, son una carga demasiado pesada» (Sal-m o 38:3-4).
¿Alguna vez te has sentido de esa manera por algo que has hecho? Yo sí. Sentía como una pesadez en corazón y en la cabeza que me quitaba toda mi energía y mi vida. Sin duda alguna, el pecado no me hace sentir bien conmigo misma.
Recuerdo que una vez tuve un resentimiento hacia una persona porque las palabras que había
dicho me habían herido de manera pro-funda. Mientras me aferraba a la herida y el resentimiento, me sentía físicamente enferma. N o quería confesar esos senti-mientos porque pensaba que estaban jus-tificados y que la otra persona era la que estaba equivocada. Sin embargo, al final me di cuenta que todo pecado es pecado, así que le confesé mi resentimiento a Dios. En el momento que hice eso, la sensación de estar enfermo abandonó mi cuerpo. Nada es más pesado que el pecado. No nos damos cuenta de cuán pesado es hasta el día en que sentimos que su
" e o en l a o r a c i ó n porque:
• A n t e s he tenido respues-tas a mis oraciones • He visto que cambia
«na situación • He experimentado
milagros
• M e h a ayudado a través de los tiempos difíciles • Hace que lo imposible
parezca posible (16-19 años de edad)
El poUer ele! joven <gue ora Pienso e n Dios como: • Un poderoso Gobernador que controla todas las situaciones • Un J u e z que decide
si soy digno de tener respuesta a mi oración • Un Oyente con el que
puedo hablar y en el que puedo confiar • E l único que me conoce de veras • Un Padre que me ama de manera incondicional (16-19 afios de ^dad)
peso nos aplasta el alma. N o damos cuenta de cuán destructivo es hasta que nos hacemos pedazos contra el muro que se ha levantado entre nosotros y Dios debido a esto. Por eso es mejor confesar cada pecado en cuanto lo detectemos, para poder tener nuestros cora-zones limpios de inmediato.
La confesión es más que una simple dis-culpa. Cualquiera puede hacer esb. Todos conocemos personas que son buenas para disculparse. Son buenas en esto porque lo practican mucho. Dicen «Lo siento» muchas veces, pero nunca cambian sus costumbres. Y sus confesiones no significan nada. La verdadera confesión significa reconocer ante
Dios con lujo de detalles lo que has hecho y luego arrepentirte por completo.
Una cosa es reconocer que has hecho algo malo; otra es estar tan triste por lo que has hecho que estás decidido a no hacerlo jamás de nuevo. Eso es arrepentimiento.
La confesión significa reconocer que hemos actuado mal y admitir nuestro pecado. El arrepentimiento significa que lamen-tamos nuestro pecado a tal p u n t o de dolor, que nos volvemos y nos alejamos del pecado.
El arrepentimiento por algo no necesariamente significa que nunca haremos eso de nuevo. Significa que n o intentaremos hacerlo de nuevo. Por lo tanto, si descubres que has confesado el mismo pecado otra vez después de una reciente confesión y arrepentimiento, hazlo. N o dejes que el enemigo te cargue con la culpa y te venga encima diciéndote que has fallado. Confiesa y arrepiéntete cuantas veces sea necesario para quitártelo de encima y ver la victoria en la batalla sobre este problema. N o
Señor, ayúdame a liberarme ée los érr<vr*>s de i pasado
creas que Dios no te perdona otra vez por la misma cosa que acabas de confesar la semana pasada. Dios te perdona cada vez que le confiesas tu pecado y te arrepientes por completo.
Pídele a Dios cada día que te muestre dónde tu corazón no es limpio y recto ante Él. No dejes1 que nada te separe de todo lo
que Él tiene para ti.
E M C ! » á© : ^ W f t t o - - - : * ; ; "
Imagina que participas en una carrera y estás tratando de llegar a la meta y ganar el premio. Sin embargo, por mucho que te esfuerzas, nunca logras la línea de meta debido a qué hay una pesada carga atada alrededor de tus piernas. Luchas por arras-trarla, pero te hace ir despacio y te agotas tanto que quieres darte por vencido. No se te ocurre que es algo que no tienes que car-gar, y que no puedes terminar la carrera mientrás no te liberes de ella. Así sucede con los recuerdos malos de pasados fracasos que llevamos a cuesta.
Muchos jóvenes son duros con ellos mismos por los fracasos del pasado. O lo que perciben como fracasos del pasado. Pueden llegar a estar tan desalentados por eso que sienten deseos de darse por vencidos y salir de una vez de la carrera. Si alguna vez has sentido algo similar, recuerda que Dios quiere eliminar esos recuerdos malos a fin de que no tengas que cargarlos de nuevo. (Si es un recuerdo de algo que te hizo alguien, hablaremos más de eso en el capítulo siguiente).
Lo mismo si es algo que pasó hace mucho tiempo o tan recien-temente como ayer, el pasado puede impedirte avanzar hacia todo lo que Dios tiene para ti. Es por eso que quiere liberarte de eso. Y no solo eso, sino que quiere redimir y restaurar lo que se ha perdido o destruido en tu pasado y hacer que cuente para algo importante en tu vida ahora.
Cuando recibes a Jesús, te conviertes en una nueva creación. Él hace nuevas todas las cosas en tu vida. Dios quiere que
El poüer He! joven .«pie ora
olvides lo que queda atrás y te esfuerces por alcanzar lo que está delante (Filipenses 3:13). El te ayudará a hacerlo. Uno de los grandes misterios del Señor es cómo puede tomar los horribles, trágicos, dolorosos, devastadores y penosos recuerdos y expe-riencias de nuestras vidas y no solo sanarlos, sino usarlos para bien. No es que Él haga que no puedas recordarlos, sino que te sanará tan a fondo de sus efectos que ya no pensarás en ellos con dolor. Te dará una nueva vida que disfrutarás tanto que no desearás regresar otra vez en tu mente a la antigua.
Dios no quiere borrar por completo los recuerdos del pasado porque quiere usar esa parte de tu vida para la obra que te ha lla-mado a hacer, Él puede tomar lo peor de tu pasado y hacer que sea la mayor bendición en el futuro. Te usará para dar esperanza a otras personas que han atravesado una situación similar. Él quiere que leas tu pasado como un libro de historia, no como una profecía de tu futuro.
Dile a Dios que quieres permanecer en la carrera. Dile que quieres correr de tal manera que logres obtener el premio (1 Corintios 9:24).
*M
\
>» V i - ' |ir | í„ .„ ,Señor, ya sé que conoces los secretos de mi corazón (Salmo 44:21). Revélame algo que no vea. Perdóname por los pensamientos que he tenido, o las palabras que he dicho, o las cosas que he hecho que no te son agradables. Especí-ficamente te confieso (nombra cualquier cosa que hayas hecho que sabes que no le agrada a Dios). Lo confieso como pecado y me arrepiento. Ayúdame a hacer los cambios que sean necesarios.
Te ruego que me liberes de mi pasado. Ayúdame a dejar cualquier recuerdo de mi pasado que me impida avanzar hacia todo lo que tienes para mí. Específicamente, te pido que me liberes de (nombra cualquier recuerdo doloroso o
Señor, ayúdame a liberarme de los e crores del pasado
malo que tengas). Todo lo que me han hecho, o lo que yo he hecho, que me cause dolor, lo rindo a ti. Gracias porque tú haces nuevas todas las cosas, y me haces nuevo a mí en todo (Apocalipsis 2" --)• Libérame del pasado a fin de que pueda marcharme de él y entrar en el futuro que tienes para mí. Te lo pido en el nombre de Jesús.
• - P O D E R •
Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.
1 J U A N 1 : 9
Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guar-damos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.
1 J U A N 3:21-22, R V - 6 0
Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
2 C O R I N T I O S 5 : 1 7 , R V - 6 0
^ „ . i í í
mejores razones para confesar tus pecados a Dios y arre-pentirte?
O
. ¿Gómo te sientes después que confiesas tus pecados a Dios y te arrepientes?
-Escribe una oración mencionándole a Dios cualquier momen-to en que, sentiste que te equivocaste en tu vida. Dile que quieres ser libre del tormento de cualquier error del pasado. Si te resuleas difícil hablar con Dios sobre estas cosas, pídele que te ayude a comunicarte con Él.
j
m
AUN CUANDO MI MADRE ERA ABUSIVA durante ral crecimiento,
mi padre no lo era. Era amable. Cuando me convertí en cristia-na, perdonar a mi madre era lo lógico, y eso es lo que hice por-que por-quería ser libre del pasado. No me di cuenta hasta años más rarde que ella no era la única a la que tenía que perdonar.
Un día estaba conversando con una amiga que era una cre-veiue muv consagrada y le dije que me parecía que mi vida 110 iba a ninguna parre y que me sentía muy Irusrracla por eso. Me comenió que pensaba que era porque necesitaba perdonar a mi papá. Le respondí que estaba equivocada en cuanto a eso porque mi papá era el padre luicrio.
•Pregúntaselo a Dios», me dijo.
Más tarde en ese día le piegunté a Dios: «Señor, ¿hay algo que 110 le he perdonado a mi papá?».
Esperaba que Dios me asegurara que no tenía nada tic eso en mi cora/ón. Sin embargo, de buenas a primeras me di cuenta que en lo profundo sentía que mi papá nunca hizo por mí lo que tenía que hacer. Nunca me rescató de la locura de mi madre.
El poder dei joven que ora
Nunca abrió el armario a fin de que pudiera salir. N o me daba cuenta de lo mucho que lo culpaba por permitir que mi madre, quien sabía que tenía una enfermedad mental grave, me tratara con tal crueldad.
Cuando perdoné a mi papá ese día, al final sentí una sensación de paz como nunca antes. Y después de eso h u b o un verdadero progreso en mi vida. Podía sentir que mi vida se movía en una buena dirección. Podía sentir que Dios me guiaba más que nunca. Cuando no perdonamos, esto nos impide avanzar en nuestras vidas.
Casi siempre sabemos cuando n o hemos perdonado a alguien. Lo sentimos en el corazón. N o queremos perdonar a esa persona por-que nos hizo mucho daño y por-queremos por-que lo pague de alguna manera. Y eso termina en hacernos desdichados.
Si te das cuenta de que no has perdo-nado a alguien por algo, confiésalo a Dios. Y recuerda que perdonar a otro no le da la razón, pero te libera a ti. En otras palabras, cuando perdonas a una persona, no estás jus-tificando lo que hizo. N o estás diciendo que lo que hicieron no fue malo ni dañino. Estás diciendo que quieres olvidarlo y seguir adelante con tu vida. Si no lo haces, terminarás como yo, atascado y sintiendo que no vas a ninguna parte.
Algunas veces podemos estar guardándole rencor a alguien sin siquiera darnos cuenta. Pensamos que estamos perdonando, pero no es así en realidad. A fin de asegurarte de que no te suceda, necesitas hacer lo mismo que yo y pedirle a Dios que te muestre la verdad acerca de ti mismo. Dile: «Señor, muéstrame si hay alguien a quien no he perdonado». Entonces, cuando te venga a la mente una persona que te ha dicho algo malo o te ha hecho algún mal, confiésalo al Señor y pídele que te ayude a liberarte de eso. Te sentirás m u y bien cuando te quites esa pesada carga de falta de perdón de tus hombros.
Oré y Dio® r e s p o n d i ó
M i relación con mi madre estaba al borde de una crisis,
así que oré y ahora es fabulosa.
(16 años de edad)
Señor» ayúdame a perdón»! - otros
Sé que la palabra «odio» es m u y füerte y que detestamos usar la palabra «odio» a la ligera. Y ciertamente detestamos pensar que quizá sintamos odio por otra persona. Sin embargo, eso no es perdonar, es la raíz del odio. Cuando abrigamos pensamien-tos de falta de perdón, dirigimos el odio a nuestro interior. Y eso puede enfermarnos. Sin lugar a dudas, nos hace poco atractivos para otros.
Jesús tenía opiniones tan contunden-tes acerca de esto que dijo: «Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que en ningún asesino permanece la vida eterna» (1 Juan '^-lü). También dijo: «Cuando estén orando, si tienen algo con-tra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone
Lo más d i f í c i l de l a o r a c i ó n es:
• C u a n d o me parece que mis oraciones no pasan del techo * Cuando no puedo
escuchar a Dios
a ustedes sus pecados» (Marcos X l ' i s
Ahora, aclaremos bien esto. Jesús está diciendo que si no perdonamos, se nos considera asesinos, sin esperanza eterna alguna, que no podemos esperar que Dios nos perdone hasta que hayamos per-donado a otros. Yo diría que si tenemos que decidir entre perdonar y no perdo-nar, el perdón parece la mejor decisión. Cuando decidimos no perdonar, terminamos andando en tinieblas
(1 Juan 2S 11, RV-60). N o podemos ver con claridad y por eso tropezamos en confusión. Esto descarría nuestros juicios y cometemos errores. Llegamos a debilitarnos, enfermarnos y amar-garnos. Otras personas notan todo esto porque la falta de perdón se manifiesta en el rostro, en las palabras y en las acciones. Lo ven incluso si no logran identificar con exactitud lo que es, y no se sienten cómodos a nuestro alrededor.
mi corazón * Cuando no sé
cómo orar por algo • Cuando oro en voz
alta delante de otros • Cuando no me
parece que me conecto con Dios
;¿'> M&er ¿el ¿ove!» ora
Es m u y fácil no perdonar a nuestros familiares. Eso se debe a que están más con nosotros, nos conocen mejor y pueden herirnos de manera más profunda. Pero por esas mismas razones, la falta de perdón hacia uno de ellos traerá la mayor devastación a nues-tras vidas. Es por eso que el perdón debe comenzar en el hogar.
Ante todo, es muy importante asegurarte que has perdonado a tu mamá y a tu papá. La Biblia es clara como el agua en esto. El primero de los Diez Mandamientos dice: «Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el SEÑOR tu Dios» (Éxodo i N o honrar a tu padre y a tu madre te hará un desdichado y acor-tará tu vida. Y no los puedes honrar por
completo si no los has perdonado. Esto es cierto no importa cuál sea la situación de tu familia. Es cierto ya sea que tengas padres biológicos o padres adopti-vos. Si uno de tus padres, o ambos, murie-ron, se separaron o te abandonamurie-ron, nece-sitas perdonarlos de manera especial por haberlo hecho. Conozco u n a muchacha que ha perdonado a su mamá y su papá por divorciarse. Conozco a otra que ha perdonado a su madre porque esta viajaba muchísimo por su tra-bajo y la dejaba con su abuela. La hija sabía que su madre la amaba, pero de todos modos tenía que perdonarla por esos tiempos en que se sentía abandonada por la ausencia de su madre.
Conozco a un muchacho que tuvo que perdonar a su papá por abandonar a su mamá y sus hermanos y no regresar. Se sentía abandonado y pensaba que su padre no lo amaba lo suficiente para quedarse. Cuando el padre trató más tarde de reconciliarse con su hijo, este no quería tener nada que ver con su papá. Car-gaba esa herida y no quería curársela. N o fue hasta años después
Mi o r a c i ó n a D i o s
Señor, esta es la primera vez que te pido ayuda.
Caí en una tentación y necesito alguien
en quien confiar. S i no tengo t u ayuda, sé que caeré de nuevo
y. no quiero caer. Te ruego que me ayudes
a ser f u e r t e hoy.
Señor, ayüéajfte a perAoáír a otros
que el hijo pudo perdonar al papá, y hoy están muy unidos. Pero se malgastaron muchos años por cargar la falta del perdón.
Conozco a otro muchacho que necesitaba perdonar a su madre las palabras duras y de crítica que le decía casi todos los días. Sin embargo, nunca la perdonó y fue desdichado toda su vida por eso. Mi mamá también me hablaba con crueldad. A menudo me decía que yo era. una fracasada despreciable y que nunca llegaría a nada. N o fue hasta que la perdoné por todas esas palabras que pude dejar de pensar que era la fracasada que predijo ella y avanzar al éxito que tenía Dios para mí.
Cuando tomé la decisión de perdonar a mi madre, lo hice porque quería obedecer a Dios. Sin embargo, perdonarla una vez no significaba que nunca tendría que preo-cuparme de perdonarla de nuevo. Había una capa tras otra de falta de perdón que había construido en mí durante años, y descu-brí que tenía que perdonarla cada vez que un mal recuerdo de lo que me hizo o dijo me venía a la mente. A la larga, llegué a ser libre de todo.
Solo porque confieses un día que no
has perdonado a alguien, no significa que no tengas falta de per-dón en ti al día siguiente por otra cosa. Es por eso que el perper-dón es una decisión que debes tomar todos los días. Decides perdo-nar ya sea que tengas deseos o no. Si esperas que te lleguen pri-mero emociones positivas hacia esa persona, puedes quedarte esperando toda la vida. Tu responsabilidad es confesarle a Dios cualquier falta de perdón y pedirle que te ayude a perdonar por completo y a seguir adelante con tu vida.
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• • v y u c ^ e s p e / d o n a r
El perdón nunca es fácil, pero a veces el perdón puede parecer imposible debido al devastador dolor que has sufrido. Si piensas
Mis p r i n c i p a l e s m o t i v o s de o r a c i ó n son:
• Pedirle perdón a Dios
• A s u n t o s políticos
• Que Dios bendiga
a mi escuela
• M i s problemas diarios
• Mis relaciones
poder del joven «fue ora
en alguien al que te es difícil perdonar, pídele a Dios que te ayude. Si alguien te avergonzó, rechazó, fue rudo contigo o dijo algo malo de ti en tu cara o a tus espaldas, pídele a Dios que te dé un cora-zón perdonador hacia esa persona. Lo hará aun cuando parezca imposible. En realidad, el perdón es la mejor venganza porque no solo te libera de la persona que perdonas, sino que te libera para avanzar hacia todas las buenas cosas que Dios tiene para ti.
Recuerda que perdonar a alguien no depende de que esa persona reconozca su culpabilidad y pida disculpas. Si fuera así, la mayoría de nosotros nunca podría perdonar a nadie. Perdo-namos no importa lo que la otra persona haga.
Algunas veces tenemos que perdonarnos a nosotros mismos
por las cosas que hemos hecho. Algunas veces necesitamos per-donar a Dios cuando han pasado ciertas cosas y le hemos echado la culpa a Él. Pídele a Dios que te muestre si tienes alguna de estas; cosas en tu corazón. N o permitas que ningún tipo de falta de perdón limite lo que Dios quiere hacer en tu vida.
L o u « » ñ ¿ f i i i i f i c f i a a £ i á — — -¡Cuatrocientas noventa veces! Esas son las veces que tenemos que perdonar a una persona. Pedro le preguntó a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?». Jesús le respondió: «No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete» (Mateo 1 8 : 2 1 - 2 2 , RV-60).
Jesús quiere que perdones tantas veces como sea necesario.
Jesús narró una historia de un hombre al que le habían per-donado una deuda inmensa que tenía con su amo. Sin embargo, aquel hombre se dio la vuelta enseguida y mandó a su propio siervo pobre a la cárcel por no pagarle una deuda pequeña. Cuando el amo se enteró de esto, dijo: «Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste-. ¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?». 42