I. EL BESO EN EL CINE
Aunque se ha convertido en escuela para besadores novatos y adolescentes, la vida del beso en el cine ha sido más bien triste y quizá por eso más apasionada.
El primer beso1 en la pantalla grande se vio en 1896 en la película del mismo nombre: El beso. Fue un ósculo, evidentemente, sin sonido, y casto a más no poder. Aun así, provocó un gran escándalo, hasta el extremo de que algunos editores de periódicos pidieron que interviniera la policía para acabar con aquella perversión.
De aquí a la eternidad (1953). Burt Lancaster y Deborah Kerr
Estoy hablando, de los Estados Unidos, como no podía ser de otra manera. Años más tarde, miles de fanáticos se santiguarían después de ver a Burt
Lancaster y Deborah Kerr retozar boca
contra boca mientras viajaban De aquí a la eternidad.
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Ya entonces Estados Unidos vivía una campaña de puritanismo que llevó a censurar buena parte de la escena.
Todo se debía, supuestamente, al
pánico de algunos estamentos de la
sociedad a que lo que vieran en el cine, aunque fueran besos, “corrompiera a la juventud”. ¿La solución?:
Simular los besos. Hollywood estableció como convencionalismo que un beso apasionado se llevaba a la pantalla como un acercamiento de la boca a la zona entre la barbilla y el labio inferior de la pareja, con la boca bien cerrada. Dejaban a potestad del espectador imaginar que estaba ante una tórrida escena de pasión que, por otra parte, era la única explicación a las caras de éxtasis que ponían muchas actrices con el simple roce de barbilla del galán de turno.
Pero tanto en el cine como en la realidad el exceso de preparación y de celo
puede perjudicar el resultado. Lo decía la
mismísima Brigitte Bardot: “No hay nada menos afrodisíaco que los besos delante de la cámara. ¡Un poco a la derecha, un poco a la izquierda, no la lengua no, que se ve, un poco más de sentimiento, por favor! ¡Cerrad los ojos, abrid los ojos! Un horror si el actor que trabaja contigo te gusta”.
Con el tiempo, todo comenzó a ser más explícito y la censura quedó aparte. Prueba de ello es que el propio Ronald Reagan, cuando era actor (prolífico y mediocre), antes que presidente de los EE.UU., protagonizó el lote más largo que se recuerde. Fue en Ahora estás en el ejército y su víctima durante tres minutos interminables fue Jane
Wyman que creo que ya era su esposa (lo
fue entre 1940 y 1948).
Spiderman (2002) Tobey Maguire y Kirsten Dunst
Los besos nos liberan del estrés, mejoran el metabolismo, tonifican los músculos faciales y hasta aumentan la autoestima. Aquí un listado de los besos
más románticos que nos ha dejado el cine2:
1. Ryan Gosling y Rachel McAdams en 'El diario de Noa'
3. Clark Gable y Vivien Leigh en 'Lo que el viento se llevó'
4. Holly Golightly y Paul Varjak en 'Desayuno con diamantes'
5. Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en 'Casablanca'
6. Leonardo Di Caprio y Claire Danes en 'Romeo y Julieta'
7. Heath Ledger y Jack Gyllenhaal en 'Brokeback Mountain'
8. Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel en '500 Days of Summer'
9. Tobey Maguire y Kirsten Dunst en 'Spiderman'
10. Macaulay Culkin y Anna Chlumsky en 'Mi chica'