El jugador, de Fiódor Dostoyevski

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Fiódor Dostoyevski

El jugador, de Fiódor Dostoyevski

EL AUTOR Y SU ÉPOCA

BIOGRAFÍA DE FIÓDOR DOSTOYEVSKI

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski nació en Moscú en 1821, de familia noble aunque de mediana

posición. Su padre era de carácter durísimo (acabaría asesinado a manos de sus siervos) y le había obligado a entrar en la Escuela de Ingenieros Militares. Pero, acabados los estudios, Dostoyevski decide consagrarse de lleno a su vocación literaria y alcanza la fama con su primera novela (Pobres gentes, 1846). A la vez, entra en círculos revolucionarios y, en 1849, es detenido y condenado a muerte. El episodio fue terrible: se espera hasta el último momento –ya ante el pelotón de ejecución– para comunicarle que el zar le ha conmutado la última pena.

Siguen diez años de deportación en Siberia: tras cumplir cuatro años de trabajos forzados, se ve obligado a alistarse en el ejército. En 1857, se casa en Siberia con una viuda enferma, que morirá unos años después. En 1859, se le autoriza a volver a Rusia y, al poco, se instala en San Petersburgo.

Se entrega intensamente a su trabajo y recobra la fama. Pero su vida desordenada (en especial, su pasión por el juego) le lleva a pasar agobiantes necesidades económicas. En 1866, con

Crimen y castigo, comienza su época de plenitud.

Al año siguiente, contrae segundas nupcias con Ana Snitkina, veinticuatro años más joven que él, pero que será su colaboradora y compañera abnegada hasta el final. Con ella reside y escribe durante cuatro años (1867-1871) en Europa. Tuvieron cuatro hijos, dos de los cuales murieron de temprana edad. Sus últimos años fueron de trabajo agotador. Minado por el gigantesco esfuerzo, murió en San Petersburgo en 1882, un año después de haber terminado Los hermanos

Karamazov.

El temperamento de Dostoyevski se caracteriza por su sensibilidad exacerbada que raya en lo patológico: desde muy joven sufrió ataques epilépticos. Fue un alma torturada por los espectáculos del dolor humano, de la miseria o del odio. Tuvo mucho de visionario y de exaltado, pero su espíritu era una tormenta de contradicciones.

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En lo ideológico, profesó en su juventud ideas revolucionarias: un socialismo utópico y ateo. Un giro radical le haría adoptar más tarde una línea conservadora y espiritualista, basada en la exaltación de la Rusia tradicional y la reverencia al trono y al altar.

CONTEXTO HISTÓRICO: LA RUSIA DE DOSTOYESKI

El siglo XIX constituye una etapa especialmente agitada de la historia europea, con cambios profundos en todos los órdenes: en lo económico, se caracteriza por la extensión de la revolución industrial, el desarrollo del maquinismo, la consolidación del capitalismo y el crecimiento del proletariado; en lo social, como consecuencia de la Revolución francesa (1789) y de sucesivas oleadas revolucionarias (1820, 1830 y 1848), la vieja sociedad estamental es sustituida por una sociedad de clases y la burguesía se convierte en la clase dominante; en lo

político, se viven las tensiones entre la dinámica liberal burguesa y la reacción absolutista, se

produce un gran auge de los nacionalismos y las grandes potencias económicas se lanzan a la colonización de África y Asia; en lo filosófico, al idealismo, que se ocupa del análisis de los procesos del espíritu, se opone el materialismo positivista, que se centra en lo material y en lo sensible, en estrecha relación con el desarrollo de las ciencias; además, como condena a los abusos del capitalismo liberal, surge el socialismo.

La situación de Rusia presenta una fuerte peculiaridad con respecto a Occidente. Al llegar el siglo XIX, aún seguía siendo un país feudal de señores y siervos, como en la Europa medieval. La época de Dostoyeski corresponde a dos reinados: Nicolás I (1825-1855) y Alejandro II (1855-1881). El primero fue un déspota; el segundo, en cambio, era de espíritu más tolerante: abolió la servidumbre y realizó ciertas reformas políticas y administrativas.

En el terreno ideológico, fueron tiempos de grandes tensiones entre corrientes progresistas y tradicionalistas. De Occidente llegaban las doctrinas liberales y revolucionarias. El socialismo utópico prende en muchos jóvenes, a quienes se llamará en Rusia nihilistas. Se les oponen, entre otros, los eslavistas, que rechazan las ideas occidentales en nombre de los valores tradicionales del alma rusa, simbolizados por el zar y la Iglesia ortodoxa.

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“Huyendo de la Crítica”, del pintor español Pere Borrell del Caso.

CONTEXTO LITERARIO: EL REALISMO

El término Realismo designa a una corriente pictórica y literaria que se extiende desde Francia al resto de Europa a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, y cuyo ideario se centraba en la concepción del arte como representación exacta de la realidad a través de una observación minuciosa y objetiva de la misma.

La novela es el género preferido del escritor realista, que se propone desarrollar la “epopeya de la vida diaria”. Famosa es la definición del francés

Stendhal: “La novela es un espejo que se pasea a lo

largo del camino”. Estos son sus rasgos principales: 1. La reproducción precisa de la realidad. Las

historias son como fragmentos de realidad. Aunque

inventadas por su autor, están basadas en la experiencia cotidiana, y tanto los protagonistas como los ambientes son creíbles.

2. Frente a la evasión espacio-temporal del Romanticismo, los autores realistas optan por la

ubicación próxima de los hechos: lugares cercanos y en el momento presente.

3. Para lograr la verosimilitud, se recurre a los métodos de observación de las ciencias

experimentales. Los novelistas se documentan sobre el terreno, tomando minuciosos

apuntes sobre el ambiente, las gentes, la indumentaria, etc.; o buscan en los libros los datos necesarios para conseguir la exactitud ambiental o psicológica.

4. La pintura de ambientes y de costumbres lleva al novelista, con frecuencia, a intentar trazar amplios frescos de la sociedad contemporánea: sucede así en La comedia humana, ciclo de novelas de Honoré de Balzac, en Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós, o

Los Maia, de Eça de Queirós. Se recoge una gran diversidad de ambientes: urbanos,

regionales, locales, pero con predominio de los primeros. Entran ahora en la novela sectores sociales a los que la novela tradicional había concedido escaso interés: en primer lugar, los medios burgueses, pero también las capas inferiores de la sociedad.

5. La pintura de caracteres da origen a la novela psicológica, en la que se analizan con minucia los temperamentos y las motivaciones de los personajes. La atención al detalle lleva a la captación de los rasgos particulares de cada personaje: cualidades, lacras, manías y hasta deformidades. Los escritores naturalistas, encabezados por el francés Émile Zola (Germinal, Nana), influidos por teorías deterministas, experimentan con sus personajes, colocándolos en determinadas situaciones y comprobando cómo sus actos se explican por la herencia biológica y la presión del medio social.

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6. Adquiere gran importancia el protagonista. El héroe romántico, personaje totalmente estereotipado, es sustituido por un individuo, perfectamente caracterizado, que se relaciona problemáticamente con su mundo. Es un ser cotidiano, alejado de todo convencionalismo literario, y en muchas ocasiones vulgar, antiheroico.

7. Es frecuente el propósito de crítica social y política en la novela, que responde a la ideología del autor: crítica de la sociedad desde un enfoque tradicionalista (Balzac), o liberal (Stendhal: Rojo y negro); crítica de inspiración socialista en cierta novela popular, etc. Renace la idea de un arte útil: la novela debe contribuir al cambio de la sociedad. 8. Predomina el narrador omnisciente. La necesidad

de describir profundamente el interior de los personajes determina la presencia de un narrador que conoce todo acerca de ellos. A veces se inmiscuye en la narración, expresa sus reflexiones acerca de lo que sucede o se dirige directamente al lector. Con el tiempo, el ideal de objetividad le llevará a atenuar sus apariciones y fingir una actitud de simple cronista de los hechos: así sucede en Madame Bovary, de Gustave Flaubert, una de las obras maestras del siglo.

9. En cuanto a la estructura temporal, predomina la

ordenación cronológica de los sucesos. Aunque

no sean extrañas las vueltas atrás (flash-backs)

para contar episodios pretéritos, éstas no suelen interrumpir más que provisionalmente el hilo narrativo.

10. Entre los modos discursivos adquieren gran importancia la descripción y el diálogo. La

descripción minuciosa, atenta a cualquier detalle, de personas, objetos y ambientes,

proporcionará una sensación de morosidad al relato, que permitirá al lector una penetración profunda de la realidad. El diálogo tendrá un papel importante en la caracterización de los personajes, ya que el lenguaje se adaptará a la personalidad y la clase social de los personajes, recogiendo rasgos del lenguaje coloquial, así como muletillas y tics lingüísticos. 11. En un intento de aprovechar las ventajas del discurso directo y del indirecto, surge el

discurso o estilo indirecto libre, empleado para narrar siempre la intimidad (recuerdos,

sentimientos, sensaciones, ideas), desde dentro del personaje. La técnica consiste en eliminar las marcas más patentes de la intervención del narrador sobre sus personajes: los verbos principales de lengua u opinión y los nexos subordinantes.

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12. Los autores procuran utilizar un lenguaje natural y sobrio, alejado de la retórica grandilocuente de los románticos. Si en los diálogos se pretende reproducir el habla real de los personajes, en el lenguaje del narrador se suele mantener un nivel culto y literario.

El Realismo en Rusia

El Realismo ruso (o “escuela natural”) será mucho más amplio y complejo que el europeo: junto al reflejo de la realidad cotidiana, la novela dará cabida a la fantasía, el lirismo, los sueños… Su originalidad reside en la especial atención que presta a las inquietudes espirituales y a los problemas metafísicos. Junto con Dostoyeski, destacan:

 Nikolai Gogol (1809-1852). Es el iniciador del realismo ruso. En sus relatos, no falta lo romántico, lo grotesco y lo fantástico. Su novela más famosa, Almas muertas (1842) describe la miseria del campo ruso a través de un estafador que obtiene tierras y subsidios alegando tener siervos que en realidad han muerto.

 Iván Turgeniev (1818-1883). Sus novelas (Padres e hijos, Primer amor…) tratan sobre la frustración vital: amores imposibles, deseos de libertad inalcanzados…

 Liev Tolstoi (1828-1910). Su obra forma un gigantesco fresco del carácter y las costumbres rusas. Guerra y paz (1869), crónica de las campañas de Napoleón en Rusia a través de los avatares de dos familias nobles, cuenta con quinientos cincuenta personajes, cada uno de ellos perfectamente individualizado. En Ana

Karenina (1877), historia de una pasión

amorosa que lleva a la protagonista al adulterio, destaca, junto al fino análisis psicológico, la crítica al puritanismo de las convenciones sociales.

 Antón Chéjov (1860-1904). Sus cuentos lo han convertido en uno de los grandes maestros del relato breve contemporáneo: en ellos, lo trivial se convierte en algo importante y significativo. La incomunicación es el mal que aqueja a sus protagonistas.

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OBRA LITERARIA. EL JUGADOR.

OBRA LITERARIA

Las primeras novelas de Dostoyevski muestran ya su preocupación por el sufrimiento humano y su amor por los humildes. En Pobres gentes (1846) cuenta la desgraciada historia de amor de un humilde funcionario estatal, y analiza los

conflictos del protagonista observándolos desde el interior. Otras obras de esta etapa son El doble y

Noches blancas.

La experiencia siberiana marcará profundamente sus obras posteriores. En Memoria

de la casa de los muertos (1861-62), denuncia las

condiciones infrahumanas y la falta total de privacidad entre los presos en el penal siberiano. Y

en Humillados y ofendidos, melodramática historia que muestra el contraste doloroso entre los débiles y una nobleza pervertida, presenta por primera vez el tema de la redención y la conquista de la felicidad a través del sufrimiento.

En 1866 publica El jugador. Se inicia también su etapa cumbre, caracterizada por la creación simbólica de mundos en los que héroes traspasados por el carácter trágico de la vida buscan la verdad y la autorrealización. Dostoyevski se anticipa a la moderna psicología, al explorar los motivos ocultos y llegar a comprender de un modo intuitivo el funcionamiento del inconsciente, que se manifiesta claramente en las conductas irracionales, el sufrimiento psíquico, los sueños y los momentos de desequilibrio mental de sus personajes. Las cuatro obras fundamentales de este período son:

 Crimen y castigo (1866). Un estudiante pobre, Raskolnikov, asesina y roba a una vieja avara, con el fin de destruir una vida que le parece miserable y salvar la de sus familiares, sumidos en la indigencia. Atormentado por la culpa y el aislamiento, termina por confesar y por redimirse espiritualmente.

 El idiota (1869). Es la más quijotesca de las novelas de Dostoyevski. Su protagonista, el príncipe Mishkin, fracasa en su intento de redimir a una mujer por amor.

 Los endemoniados (1871). Se trata, según el propio autor, de un panfleto contra los revolucionarios y nihilistas. Su protagonista, Stavrogín, es un personaje demoníaco y autodestructivo, con una ilimitada inclinación hacia la crueldad.

 Los hermanos Karamazov (1878-80). A través del enfrentamiento entre tres hermanos, el intelectual escéptico, Iván, el pasional hombre de acción, Dmitri, y el bondadoso novicio de un monasterio, Aliocha, Dostoyevski aborda con gran profundidad temas como la expiación de los pecados a través del sufrimiento, la necesidad de una fuerza

Fotograma de la película Noches blancas (1957) de Luchino Visconti.

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moral en este universo racional, la lucha entre el bien y el mal, el valor supremo de la libertad y del individuo, y el sentido de la existencia.

EL JUGADOR

La dependencia amorosa y la esclavitud del juego son los dos temas que vertebran esta novela corta de Dostoyevski, escrita en extraordinarias circunstancias, que pasamos a explicar.

Concepción de la novela

En junio de 1863, Dostoyevski sale con destino a París, pero al pasar por Wiesbaden, una de las capitales europeas del juego, prueba suerte en la ruleta.

Va a encontrarse con su amante Polina Súslova, joven rusa dieciséis años más joven que él, a la que conoció en la revista Tiempo. En Wiesbaden, gana bastante dinero; pero sigue furioso hacia París porque le llegan noticias de que Polina está con un estudiante español. Tras reconciliarse con ella, viaja a Italia, deteniéndose, de nuevo, en Wiesbaden y en Baden-Baden, donde pierde el dinero que había ganado.

Aunque en septiembre de 1863 ya tiene la idea

de escribir una novela sobre el juego, no lo hará hasta tres años después. Es entonces cuando Dostoyevski, desbordado por los problemas económicos, firma un contrato con el editor Stellovski por el que se compromete a entregarle antes del 1 de noviembre de 1866 una obra inédita para su publicación; si no lo hace, perdería todos sus derechos sobre sus obras ya escritas. Al acercarse el plazo, Dostoyevski se halla en una situación especialmente difícil: ha vuelto a perder su dinero en la ruleta; Polina, con la que había regresado tras la muerte de su mujer, lo ha abandonado; y no ha escrito una sola línea de la nueva novela. Aconsejado por sus amigos, contrata a una mecanógrafa, Anna Griogórievna (su futura esposa), y dicta la novela en veintiséis días.

La novela reflejará las vivencias más recientes de Dostoyevski: sus viajes por Europa, su pasión por el juego, sus penurias económicas y su relación tormentosa con Polina Súslova. La rapidez de su composición dotará al relato de un ritmo vertiginoso.

Argumento

El relato está narrado por Alexéi Ivánovich, el preceptor de los hijos de un general ruso viudo. En Ruletenburgo, un balneario alemán rodeado de casinos, el general espera la noticia de la muerte de su tía, Antonida Vasílievna, la abuela: heredarla es su única esperanza de poder pagar la deuda contraída con

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8 Des Grieux –un francés que se hace pasar por marqués– y de casarse con la bella mademoiselle Blanche –

mujer de dudosa respetabilidad.

Alexéi está perdidamente enamorado de Polina, la hijastra del general, en quien también están interesados un honrado caballero inglés, mister Astley, y el aprovechado de Des Grieux. Alexéi se somete servilmente a los caprichos de Polina: acude a la ruleta a jugar para ella, sin éxito; y ofende al barón y a la baronesa de Wurmerhelm sólo por divertirla.

La abuela, lejos de morirse, se presenta en el hotel de su sobrino, dispuesta a mortificarlo. Acude a la ruleta: confiada en su suerte –que la acompaña en la primera ocasión que juega– se empeña en seguir jugando y termina perdiendo una fortuna. Tras su marcha, Blanche y Des Grieux abandonan al general y a Polina.

Polina acude a la habitación de Alexéi y le confiesa que fue seducida por Des Grieux, a quien debe cincuenta mil francos. Alexéi acude a la ruleta y gana una fortuna, que ofrece a Polina para que pague su deuda con el francés. Polina pasa la noche con él, pero, por la mañana, le arroja el dinero a la cara y lo abandona. Alexéi viaja a Francia con Blanche, que le promete placeres desconocidos a cambio de su dinero. En París, se unirá a ellos el general: se inicia una sórdida relación triangular entre Blanche, Alexéi y el general, quien contrae nupcias con la mujer y poco tiempo después muere.

Alexéi vuelve a sentirse arrastrado por la pasión del juego. En Homburg, otra de las capitales alemanas del juego, se entera por mister Astley de que Polina siempre lo ha amado. Alexéi, arruinado económica y moralmente, sueña con redimirse gracias al amor de Polina, mientras se dirige al casino a jugarse los quince luises que le quedan.

Temas

La esclavitud de las pasiones es el tema fundamental de El jugador. La pasión amorosa o la pasión por el juego llevan al abandono de lo racional y de las más elementales normas de conducta.

La historia de Alexéi y Polina está llena de escenas de fuerte histerismo. El sentimiento de inferioridad de Alexéi –debido a su desigualdad social–, le hace comportarse como un siervo, humillándose una y otra vez ante su amada, al tiempo que sueña con tener un poder completo sobre ella. Su deseo de obtener el respeto de Polina le lleva a las mesas de juego: aquí su sumisión amorosa será sustituida poco a poco por una nueva dependencia, la del juego.

Dostoievsky nos muestra que para el ludópata no hay seducción comparable a la del vicio del juego. Su poder demoníaco lo posee. Pierde y gana sin reservas, esclavo salvaje de la suerte. Todo su mundo físico y espiritual se concentra en los números y colores de la ruleta, donde se apuestan, junto a su capital, su libertad y su destino.

Otro tema de la obra es el contraste entre el carácter ruso y el de los europeos, en especial el de los franceses. Tanto Des Grieux, como Mlle. Blanche, son personajes profundamente materialistas: pragmáticos y desapasionados, esconden bajo su apariencia de

Lisolotte Pulver (Polina) y Gerard Philipe (Alexei) en la versión cinematográfica de Claude Autant-Lara (1958).

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gente elegante, una mezquina sumisión al dinero y al éxito social. Su vulgaridad contrasta con el carácter romántico de los personajes rusos, siempre esclavos de sus pasiones, capaces de los actos más nobles, pero también de acciones depravadas.

Principales personajes

1. Alexéi. Joven ruso, culto, apasionado, orgulloso y cínico, afligido por su insignificante posición social. Su carácter maniático se manifiesta en su pasión masoquista por Polina y en su adicción patológica al juego, que le conducen a la ruina moral.

2. El general. Representa al aristócrata ruso fascinado por todo lo europeo. Agobiado por las deudas y esclavo de una irresistible pasión amorosa, dilapida la herencia de sus propios hijos y compromete la reputación de su hijastra, Polina.

3. Des Grieux. Caballero francés, elegante y frívolo, que se hace pasar por marqués. Su único interés es el dinero. Desprecia, con pedantería, el carácter ruso. Incapaz de amar, seduce a Polina, pero pierde el interés en ella en cuanto peligra la herencia de la joven. 4. Polina. Nobleza y degradación se combinan en Polina. Es la única que se preocupa por

el porvenir de sus hermanastros. Sus experiencias amorosas son traumáticas: se rinde a Des Grieux y, más tarde, a Alexéi, por amor, pero el primero la abandona después de seducirla, y el segundo, la humilla al no comprender los motivos de su entrega.

5. Mlle. Blanche. Hermosa francesa, ambiciosa y sin escrúpulos. Se mueve sólo por el dinero y la promoción social. Siente auténtica pasión por el lujo y la gran vida. Sustituye a sus amantes cada vez que éstos son abandonados por la fortuna.

6. La abuela. Anciana rusa, temperamental y orgullosa. Su carácter tiránico y excéntrico no está reñido con su bondad, ni sus comportamientos ridículos –ella misma califica de “chochez” su repentina pasión por el juego– con su dignidad de gran dama rusa.

7. Mister Astley. Joven burgués de nacionalidad inglesa, enamorado de

Polina. Su carácter serio, su timidez y reserva, su inquebrantable honestidad, hacen de él la antítesis de Alexéi, por el que siente, sin embargo, sincera simpatía.

La veterana actriz alemana Luise Rainer interpretó a la abuela en la versión cinematográfica de Károly

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Estructura, técnica narrativa y estilo

1. La novela adopta la forma de una larga confesión o de unas memorias mal hilvanadas. La objetividad del relato es dudosa debido a la presencia de un narrador en primera

persona, muy temperamental, que no duda en manifestar claramente sus simpatías y

antipatías, y cuya capacidad de juicio está muy condicionada por su carácter pasional. 2. La estructura es abierta. La acción comienza de forma un tanto abrupta: se nos

introduce directamente en el nudo del relato, las dificultades económicas y los conflictos sentimentales de los protagonistas. La frase con que se cierra la novela (“¡Mañana, mañana todo habrá terminado!”) es una invitación al lector a completar la historia, cuyo desenlace le han escamoteado.

3. La acción de la novela es, en general, vertiginosa: los principales acontecimientos se concentran en un breve lapso de tiempo. Los capítulos frecuentemente terminan con un acontecimiento inesperado: el lector queda en suspenso y se siente empujado a iniciar el siguiente capítulo. Es una técnica propia de la novela folletinesca.

4. Predomina el diálogo: cada personaje se expresa de acuerdo con su temperamento. El ambiente cosmopolita se manifiesta en la inserción de frases y expresiones en distintos idiomas, sobre todo en francés.

5. Su pintura de ambientes es de un fortísimo relieve: a pesar de no ser prolijo en sus descripciones, acierta a darnos, con los rasgos justos, una impresión imborrable de los escenarios, en especial del casino.

6. En cuanto al estilo, la expresividad, la intensidad y el nerviosismo del lenguaje corresponden con la excepcionalidad del carácter de su narrador: en su patético discurso, se combina lo lírico con lo irónico, y las entonaciones sentimentales son interrumpidas por comentarios coléricos o cínicos.

Trascendencia de El jugador

Dostoyevski, al interesarse por lo inconsciente, por las fuerzas oscuras que agitan a los personajes, se adelantó claramente a los descubrimientos del psicoanálisis.

Nietzsche dijo de él: “Es el único que me ha enseñado algo en psicología”. Dostoyevksi preparó, asimismo, el camino para las aproximaciones psicológicas llevadas a cabo por la literatura del siglo XX y por los escritores del surrealismo y el existencialismo.

En su novela El jugador, se inspiran Veinticuatro horas en la vida

de una mujer (1929), del escritor autríaco Stefan Zweig, que consideraba a

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y La última noche de Dostoievski (1992), de la uruguaya Cristina Peri Rossi. Las dos novelitas indagan, como su modelo, en el infierno del juego y

en el de la pasión amorosa.

Verano en Baden-Baden, publicada en 1982,

del escritor bielorruso Leonid Tsypkin, novela los años de peregrinaje de Dostoyevski por distintas capitales europeas, así como su desmedida pasión por el juego.

El jugador es también la base de una ópera de Sergéi Prokófiev con el mismo título.

El cine ha puesto imágenes a la historia de

Alexéi Ivánovich en numerosas ocasiones: destaquemos la versión del francés Claude

Autant-Lara (1958) y la del polaco Sebastian Bieniek (2007). En El jugador (1974), de Karel Reisz,

es a un profesor neoyorquino de literatura, que enseña a Dostoyevski, a quien el juego arrastra a una espiral de vicio. Otros directores, se han interesado por filmar la historia del proceso creativo de la novela, como el húngaro Károly Makk (1997) o el italiano Giuliano Montaldo (2007).

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