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Protocolo (Diana Giraldo) Exposición: Comunicación animal y comunicación humana a cargo de Maryluz Valencia

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Academic year: 2021

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Protocolo (Diana Giraldo)

Exposición: Comunicación animal y comunicación humana a cargo de Maryluz Valencia

Parte I: Introducción al tema

La propuesta de trabajo de Maryluz se articuló alrededor de la distinción entre la comunicación animal y la comunicación humana. La exposición buscó responder los siguientes interrogantes: cómo la comunicación llega al individuo, y cuáles son las diferencias entre comunicación e información, comunicación y significación, señal y signo, signo y símbolo, símbolo y significación, intencionalidad y significación y comunicación, y finalmente, entre comunicación animal y comunicación humana.

Para resolver estas preguntas, se acudió a una amplia bibliografía de doce autores, pero principalmente se trabajaron dos textos:

- PERINAT, Adolfo. Comunicación animal, Comunicación humana. Madrid. Siglo XXI. 1993. - RIBA, Carles. Comunicación animal. Un enfoque semiótico. Madrid. Anthropos. 1990.

Antes de comenzar la exposición, Andrea pregunta, a partir de los títulos recomendados en la bibliografía, sobre cuál es la diferencia que hay entre los términos “consciencia” y “conciencia”. Maryluz aclara que esta distinción ortográfica únicamente existe en nuestro idioma español y que en principio quizás no se estaría hablando de dos cosas diferentes, pero algunos consideran que “consciencia” refiere – desde la psicología – a un estado de la mente, mientras que “conciencia” hablaría más de un comportamiento ético.

Maryluz inicia explicando cómo Perinat hace un énfasis en el estudio del signo como herramienta principal de comunicación, para luego pasar a estudiar sus productos y significados. Además, señala Maryluz, Perinat trae a colación el modelo de “recapitulación” para explicar la manera en que el niño aprende el lenguaje. Según este modelo, se diría que el desarrollo embriológico (ontogénesis) podría servir de guía para deducir la evolución humana (filogénesis), por lo cual se podría concluir que la adquisición del lenguaje por parte de los infantes es similar a la manera en que lo adquirieron nuestros ancestros evolutivos.

No obstante, como se amplió en el segundo día de exposición, este modelo de “recapitulación” – muy utilizado en los siglos XVIII y XIX para explicar la fisonomía del criminal o para explicar algunas teorías raciales – ha sido reevaluado. Por ejemplo, Daniel Stern dice que no es posible hablar del desarrollo en términos de estadios temporales y niveles jerárquicos, porque el

Dado que no se alcanzó a desarrollar esta parte de la exposición por razones de tiempo, se anexará al final un resumen con las ideas más importantes de este tema.

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desarrollo no es una cuestión lineal. Se trata más bien de una espiral en la que los dominios que se van adquiriendo pueden reaparecer.

Al respecto, el profesor Julián también comenta que Vigotsky tiene una postura parecida, pues este autor considera que esos “estadios”, de los que hablaba Piaget por ejemplo, no se superan como si unos fueran mejores que los anteriores. Hay una tendencia, dice el profesor, a creer que a medida que se alcanza cierto desarrollo, el ser humano es mejor o superior. Ése ha sido, incluso, un tema debatido por Popper. Si bien este filósofo cree en una teoría evolucionista del conocimiento en donde el lenguaje que poseemos permite un desarrollo de la ciencia a través de la formulación y reformulación de teorías, esto no implica necesariamente que seamos mejores o superiores.

Parte II: Desarrollo de contenidos

Con el fin de lograr una mejor síntesis, he separado los contenidos de la exposición con base en el siguiente esquema:

1. El trabajo de Perinat, consistente en mostrar la transición de los sistemas comunicativos animales a los sistemas comunicativos humanos, rastreando la vía directriz que va de la señal al signo, y de éste al símbolo.

2. El análisis de Perinat sobre el aprendizaje de lenguaje en el niño a partir de los procesos que se dan en la interacción madre-niño (sistema dual).

3. La emergencia del signo, sus productos y significados.

1. Sistemas comunicativos animales – sistemas comunicativos humanos

Según Perinat, la señal debe ser entendida a partir de tres aspectos que están determinados por las particularidades de cada organismo:

a. Estructura biológica: aparataje o maquinaria fisiológica para captar o procesar la señal. b. Universo sensorial: número de señales que un organismo está especializado para

producir.

c. Acción: en los animales la señal induce necesariamente a una respuesta inmediata, mientras que en los humanos no, pues puede ser regulada por estados representacionales simbólicos. Es decir, para el caso de los humanos, en el esquema estímulo-respuesta-acción consumatoria se produce un hiato gracias al lenguaje.

La principal diferencia entre la señal animal y la señal humana es que, si bien ambas son productoras de hechos culturales, la señal humana tiene una función adicional: transmitir y aprender significados compartidos e internalizados, generando así la autorregulación de la conducta. Por cultura se entiende la acumulación de hechos y medios para proceder con los

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cuales el individuo puede aprender. En este sentido, animales y humanos compartirían ese tipo de señales que producen cultura: la señal está en la co-presencia, es el cuerpo el que la vehicula. ¿Qué hace, entonces, que el símbolo no sea compartido de la misma forma que la señal?, pregunta el profesor. La respuesta a esto tiene que ver con el hecho de que los humanos ponemos intencionalidad y hacemos presupuestos en la comunicación. Nosotros, a diferencia de los animales, rastreamos estados mentales: los asumimos o los reconocemos en los otros.

2. La emisión de señales en el niño y su disposición como autor en la comunicación

El niño es capaz de imitar y devolver formas faciales que recibe de la interacción directa con la madre. A las pocas semanas de nacido, el niño cuenta con todo un complejo gestual, motor y vocal que le permite comunicarse con su madre a través de movimientos de brazos y piernas, canturreos, etc. ¿De qué manera esas conductas del niño se convierten en comunicación? Cuando la madre las explica con una motivación. Es decir, la madre no reduce la comunicación a meras señales sino que le atribuye al niño un estado psicológico.

Un ejemplo que nos da Maryluz, y que el profesor también analiza, es la sonrisa. Neurológicamente, puede decirse que la sonrisa es la manera en que el niño relaja los músculos después de la succión. Sin embargo, si se le pregunta a una madre por qué su niño ríe, ella dirá que es porque está feliz, atribuyéndole a esa conducta un significado socioafectivo. En pocas palabras, se reviste de sentido una reacción biológica.

Es este proceso de transmisión de señales significativas lo que permitirá que más adelante el niño adquiera la palabra, pues esas experiencias que el niño integra de la madre a través de la motivación construyen un espacio coloquial: un momento en el que la madre sitúa al infante en su mismo nivel comunicativo y éste se percibe a sí mismo como un interlocutor en función de los comportamientos comunicativos que le permiten construir procesos de socialización e identidad. Perinat dice que muchas de las señales producidas por el infante serán el efecto de cobrar conciencia de ser interlocutor, aunque en un primer momento no se transmita ningún mensaje como tal.

Serán los actos comunicativos y los actos de reconocimiento los que realizarán la incorporación al mundo de la cultura. Bajo este tipo de presupuestos se constituye la identidad individual y social.

3. Emergencia del signo, sus productos y significados:

La señal llega a ser signo a través de la transformación producida en la mente del destinatario. Aquí hay que tener en cuenta que comunicación no es mera interacción. Aclara la expositora que la comunicación pasa por registros diferentes a las señales ofrecidas por el entorno. El receptor debe estar en la capacidad de diferenciar qué proviene del entorno y qué proviene de una persona en tanto fuente emocional y afectiva.

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Al mismo tiempo que la comunicación regula la interacción produce en la mente del niño una resonancia cognitiva; esto es, una espiral producida en los intercambios comunicativos entre madre e hijo, en donde se comparten recíprocamente mensajes internos que llegan al niño cubiertos de significados.

Las señales emitidas por la madre dan cuenta al niño del mundo externo; lo que él percibe lo capta a través de la señalización de su madre. Esto quiere decir que el conocimiento que el niño tiene del mundo está mediatizado por el otro, es un conocimiento intersubjetivo. Esto puede verse de manera clara en uno de los análisis de Freud, señala el profesor. En una habitación oscura, el niño pide a su made que hable, pues cuando ella habla ya hay luz para él. Freud se detiene en esto porque él dice que, en el fondo, el discurso genera un orden semiótico en el mundo. En la vaciedad completa, en la oscuridad total, el niño se siente perdido sin ninguna significación.

Las cantinelas, los canturreos y las palabras de la madre juegan ese papel de organizar y equilibrar el mundo del niño en una primera instancia, cuando todavía la significación pura no está en juego. ¿Cómo el niño logra la incorporación de esas significaciones? Lo hace a partir del reconocimiento de invariables dentro de un territorio semiótico. Por ejemplo, dice Maryluz que los canturreos que siempre hace la madre para hacer dormir al niño van a ser reconocidos después como que ha llegado el momento de dormir.

Dado que las acciones siempre están puntuadas por el adulto – no sólo se señala sino que se da una preponderancia a una cosa específica dentro de un contexto – el niño puede recordar todo un episodio a partir de un solo elemento de la situación, ése elemento que siempre ha estado constante. A esta puntuación se le conoce con el nombre de coloreo, desde el punto de vista del niño, y con el nombre de indexicalización, desde el punto de vista de la madre. Los índices son las señales más elementales a las que el niño tiene acceso y se convierten en signo con relación a un territorio semiótico.

Tenemos por ejemplo, toda una serie de índices que pueden referirnos a un estado de ánimo. El profesor trae ejemplos de la literatura, como la obra “María” de Jorge Isaacs o “Carta al padre” de Kafka, en donde la kinesis y el tono de voz dan a conocer las emociones de los personajes sin necesidad de recurrir a signos lingüísticos.

Cuando una entidad significa algo a alguien, ya no estamos hablando de señales sino de signos. Perinat dice, entonces, que se informa a través de señales y se comunica a través de signos. Aquí es importante detenernos en la definición de signo dada por Peirce, que en cierto modo reformula las definiciones dicotómicas de Saussure, Benveniste y Hjemslev.

• Según Saussure el signo es una doble articulación: SIGNO = significante (soporte material)

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• Benveniste pone en cuestión esta definición sassureana al especificar que el CONCEPTO tiene dos componentes: El referente y el sentido. Retoma de Frege el hecho de que un mismo referente puede tener varios sentidos y un mismo sentido puede tener varios referentes.

• Hjemslev, el padre de la glosemática, considera que la doble articulación saussureana, está a su vez doblemente articulada así:

Para Peirce el signo es un proceso de semiosis que se da de la siguiente manera:

algo (representamen) está en lugar de otra cosa (objeto) en calidad de una representación (interpretante: vinculación o relación que se establece entre el objeto y el representamen) para

alguien (intérprete)

Según el énfasis en el proceso de semiosis, Peirce determinó que podrían existir los siguientes tipos de signos:

CUALIDAD EXISTENCIA LEY

REPRESENTAMEN Cualisigno Sinsigno Legisigno

OBJETO Icono Índice Símbolo

INTERPETANTE Rema Dicente Argumento

(razonamiento)

Como una conclusión final de la exposición, se tiene que el ser humano desborda lo biológico creando territorios semiotizados, es decir, atribuyendo significaciones a su entorno. Estos territorios más que un espacio son un momento y pueden generarse incluso antes de nuestro nacimiento, puesto que llegamos a un mundo que ya se encuentra culturalmente organizado.

Referencias

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