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RGENTINA
Depende
de nosotros
si aceleramos
nuestro viaje al
Hogar o si nos
demoramos
en las aguas
pantanosas de
este mundo.
Cada segundo
cuenta.
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de nosotros
si aceleramos
nuestro viaje al
Hogar o si nos
demoramos
en las aguas
pantanosas de
este mundo.
Cada segundo
cuenta.
NUESTRA VERDADERA IDENTIDAD Sant Rajinder Singh Ji Maharaj El tema de esta semana explora el signifi cado de la iniciación. Por qué se le considera como la bendición más grande de Dios y qué podemos hacer para darle el mejor uso a este don ina-preciable. La iniciación es mucho más que la teoría y el aprendizaje de una técnica de meditación. El verdadero signifi cado de la iniciación se encuen-tra en su dimensión mística.
CIERTO DÍA, VARIOS NIÑOS jugaban cerca de una playa y decidieron recoger algunas conchas. A medida que caminaban por la playa recogían un poco de agua del mar y la echaban dentro del balde. Cuando volvieron a casa, tomaron las conchas que habían recogido y las guardaron junto con el agua dentro de unos recipientes. Du-rante varias semanas los niños abrían los recipientes y observaban los especí-menes. Incluso llevaron a la escuela sus descubrimientos para mostrarlos a sus compañeros. “Éstas son algunas con-chas y un poco de agua de mar tomada
del océano”, decían a los demás niños. Con el paso del tiempo olvidaron su colección. El agua del mar se estancó y fue perdiendo su frescura. Se volvió más y más oscura con el paso de los días. Pronto las gotas del océano lucían como si fueran simples gotas de barro en un recipiente oscuro.
Al cabo de muchos años los niños estaban limpiando sus habitaciones y encontraron su colección. Cuando las abrieron notaron cuán sucia estaba el agua y se preguntaron por qué la habían guardado durante tanto tiempo. Decidieron botar el agua por el drenaje. Cuando las gotas cayeron en el desagüe se mezclaron junto con las corrientes de aguas sucias. Las gotas de agua de mar se habían vuelto tan impuras que habían tomado una forma y un color muy distinto al de la pureza y frescura original del océano.
Esta analogía describe la condición humana. Nosotros en algún tiempo fuimos gotas del verdadero Océano, del Océano de la bienaventuranza, del Océano de conciencia absoluta, de Dios mismo. Fuimos separados de nuestra
Qué es la iniciación en la Luz y
fuente durante siglos y encerrados dentro del recipiente del cuerpo físico. Hemos estado atrapados aquí por tanto tiempo que nos olvidamos, por com-pleto, de quiénes en realidad somos. Hemos vivido en el plano terrenal por tantos años que nos hemos iden-tifi cado con nuestra mente y cuerpo físico. Cuando estamos en medio de los demás, sentimos como si sólo fuéramos seres físicos. Como las gotas que fueron vertidas en las aguas sucias, nosotros también nadamos entre las impurezas de este mundo. No tenemos una idea de nuestro propio origen.
¡Es una lástima! Somos gotas del Señor Mismo. Somos entidades totalmente conscientes, pequeñas gotas de bien-aventuranza y Luz, pero no obstante, no lo comprendemos. Este es el papel de los mensajeros de Dios, de los santos y Maestros, bajar a las aguas oscuras del mundo y recoger las gotas de agua, purifi carlas y retornarlas al océano de Luz de donde vinieron. Los Maestros tratan por todos los medios de hacernos conscientes de nuestra verdadera iden-tidad. Ellos quieren que nos analicemos y descubramos que, en realidad, somos almas, una parte y parcela de Dios Mismo.
Infortunadamente, somos como el agua del mar que se ha vuelto turbia. Las im-purezas están tan entremezcladas, con las moléculas de agua, que separarlas no es un trabajo fácil. Para que esto ocurra, el agua debe ser hervida y destilada. Debe soportar fuegos intensos para li-berarse de las partículas que la atrapan. De manera similar, no es un trabajo fácil liberar al alma de siglos de enredos debido a su contacto con el cuerpo y
la mente física. La larga asociación del alma con el mundo, con las incontables impresiones que la mente recibe del mundo, ha hecho que la mente per-manezca atrapada en el transcurrir del juego de la vida. Se ha enredado con los deseos, las sensaciones y los problemas de este mundo. El alma que es contro-lada por la mente y los sentidos, está sujeta al dolor y al tormento. Nos hemos olvidado de los reinos de bienaventu-ranza y regocijo interior.
Los santos y Maestros tienen ante sí un trabajo monumental para purifi carnos y hacer que podamos realizar nuestra verdadera identidad. Para ayudar al alma a descubrir su verdadera natu-raleza, los Maestros traen consigo el agua purifi cadora del Naam, el Verbo sagrado. Ellos traen el agua purifi cada del Océano Eterno de la Luz de Dios. Su misma presencia, a través de sus ojos irradia la Luz de Dios, por ellos fl uye el néctar puro que despierta a las almas atrapadas. Las almas sienten una afi ni-dad natural con los Maestros. Una paz y gozo, que trasciende al entendimiento, rodea a las almas cuando se encuentran en la presencia de un Maestro.
Los Maestros otorgan la iniciación a quienes buscan el encuentro de su verdadero ser y de su origen. En el momento de la iniciación, el experto le da al alma un contacto con la corrien-te ecorrien-terna de la Luz y el Sonido. Él nos enseña un método de meditación por el cual uno se concentra en un punto, donde la corriente que emana de Dios se encuentra con el alma atrapada en el cuerpo físico. Este punto es conocido como, tercer ojo u ojo único, tisra til, shiv netra, o daswan dwar. Se ubica en
amorosos, que son engañosos, que son egoístas o que están llenos de deseos de tentaciones mundanas, entonces, no habrá la concentración apropiada para absorbernos en la Luz y el Sonido de Dios. A medida que ganemos control sobre nuestros pensamientos y, poda-mos en su lugar llenarlos, con amor por Dios y nuestros semejantes, tendremos el estado mental necesario para medi-tar en la Luz y el Sonido interno. Con el fi n de concentrarnos, debemos aquietar la mente. Debemos alcanzar un estado de concentración tan intensa que ningún otro pensamiento pueda entrar. Mirar con amor, con total devoción, en medio del espacio que aparece al frente de nosotros. Por lo tanto, el diario es otro factor de ayuda que los Maestros nos regalan para poder acelerar nuestra purifi cación.
El tercer factor de ayuda es el propio amor y atención del Maestro. Él es el Océano ilimitado de Amor, de Luz, de la personifi cación de Dios. Cada vez que pongamos nuestra atención en Él, sus Aguas sagradas fl uirán en nosotros. La gente piensa que tenemos que estar en la presencia física del Maestro para experimentar esta irradiación divina y el néctar del amor. Es cierto que en su compañía experimentamos directa-mente la bienaventuranza y la embria-guez. Esto ocurre porque cuando le ve-mos, nuestra atención naturalmente se dirige hacia Él. No debemos esforzarnos en pensar en Él o en recordarle, porque Él está al frente de nosotros. Aunque también podemos experimentar la ben-dición y el néctar de su amor cuando le recordamos desde la distancia. El Maes-tro está conectado con cada alma bajo
su cuidado. Él está permanentemente dentro de cada uno de nosotros y se en-cuentra listo para derramar su gracia y amor en cada discípulo. Él sólo espera a que cada uno coloque su atención en Él. Incluso a diez mil millas de distancia, en el momento en que le recordemos con amor en nuestros corazones, sentiremos que las aguas de su amorosa atención inundarán todo nuestro ser.
***
La decisión depende de nosotros. Afortunadamente los seres humanos han sido bendecidos con el poder de la discriminación. Tenemos la facultad para tomar decisiones. El Maestro nos ha dado toda la ayuda posible para que regresemos al Océano de conciencia absoluta. Nos ha otorgado la iniciación y nos ha dado el diario para que nos purifi quemos a una mayor velocidad. Su amor está siempre allí y espera que acudamos a Él. Depende de nosotros si aceleramos nuestro viaje hacia el Hogar, o si nos demoramos en las aguas pantanosas de este mundo. Cada segundo cuenta.
Debemos analizar esta opción y to-mar la decisión. Sentémonos durante un momento, o durante varias horas, o varios días, o varias semanas, pero démosle a esta decisión nuestra mayor atención. Entendamos que somos gotas del Océano de Dios, encerradas dentro de un cuerpo humano. Senté-monos en meditación con el anhelo y el amor por unirnos al Océano de amor sin límites. Si podemos hacerlo así, nos sumergimos en las aguas de Su amor que todo lo impregna, y estare-mos nadando en el mar de la bien-aventuranza por siempre. §
ESTE VIAJE DEL ALMA DE regreso a Dios no ocurre de inmediato. Aunque el día de la iniciación recibimos un contacto inicial con la Luz y el So-nido, con las sagradas aguas del Naam, hay mucho trabajo por hacer para llegar al estado necesario de pureza en el que podamos sumergirnos de nuevo en la región puramente espiritual de Dios. El Océano de Dios es de espíritu puro, y ni siquiera un ápice de mente o de materia tiene cabida ahí. Para retornar a nuestro Creador debemos estar limpios de toda materia, libres de los pensamientos contaminantes de la mente.
¿Cómo puede nuestra alma tener la oportunidad de ser liberada? Primero, entre más estemos en contacto con las aguas del Naam o Verbo, más limpia de la mente y la materia estará el alma. Cada vez que nos sentemos a meditar, con pasión y total concentración, somos purifi cados. Algunas veces la gente le pide al Maestro llevarles a los planos superiores de una vez, antes de estar puros o listos por completo. Limpiar el alma de inmediato sería tan severo que no podríamos soportar el proceso. Ocu-rre como en los viejos tiempos cuando la lavandería se hacía a las orillas de
los ríos y el lavandero o las mujeres golpeaban la ropa con fuerza contra las rocas para limpiarlas. Ahora tenemos lavadoras en las que tan sólo añadimos químicos sobre los vestidos y se friegan suavemente hasta quedar limpios y frescos de nuevo. De igual modo, los Maestros prefi eren un proceso suave. Ellos prefi eren un toque más delicado y gentil. Nos enseñan el proceso de la me-ditación para que día tras día las aguas de la Luz y el Sonido puedan de manera gradual y sutil purifi carnos. Entre más tiempo nos sentemos en meditación más puros nos volvemos.
Segundo, ellos nos piden llevar un diario con todas las faltas que atentan contra las diversas virtudes. Para re-gresar al Océano de Dios, necesitamos cultivar las cualidades de la no-violen-cia, la veracidad, la castidad, la humil-dad y el servicio desinteresado. Cual-quier falta en pensamiento, palabra o acto contra estas virtudes necesita ser registrado en el formato del diario. Esto nos dará una imagen de cuáles son los puntos que deben ser suprimidos y me-jorados al día siguiente. Tenemos que purifi car nuestra mente. Si estamos en-frascados en pensamientos que no son
nuestra verdadera identidad
Sant Rajinder Singh Ji Maharaj
-parte 2
medio y detrás de las cejas. Mediante la concentración en este punto vemos la Luz interna y escuchamos la Armonía Celestial. Con mayor concentración, el alma se eleva por encima del cuerpo físico, cruza la región interna de las es-trellas, la luna y el sol, y alcanza la forma radiante del Maestro. Luego el Maestro guía al alma a través de los planos su-periores, el plano astral, causal y supra causal, hasta que llega a una región
En estas respuestas, el Maestro explica dos de los principales benefi cios de la iniciación: primero, el efecto sobre la pesada carga de karmas que nos mantiene encadenados al ciclo de la trasmigración y, segundo, cómo el Maestro espiritual se convierte en nuestro compañero, guía y protector en esta vida y en el más allá.
AL RECIBIR LA INICIACIÓN y lograr una experiencia de primera mano de la Luz y del Sonido interno, se logra un comienzo. Con este, y con la gracia de los dos grandes Maestros, Hazur Baba Sawan Singh Ji Maharaj y Param Sant Kirpal Singh Ji Maharaj, se alcanza un punto fi jo. Poco a poco, a medida que se progresa en el sendero, verán que los dos grandes Maestros estarán con ustedes todo el tiempo y guiarán sus pasos. Ellos, en verdad, per-manecen con ustedes desde el momento en que son iniciados. Como Hazur Baba Sawan Singh Ji solía decir: “Cuando
puramente espiritual conocida como Sach Khand, el Hogar Eterno de Dios. Es aquí en donde la gota se sumerge en el Océano y se vuelve el Océano mismo. Reconoce su verdadero ser como alma, como una gota de Dios. El alma regre-sa al Océano de bienaventuranza, de conciencia pura, de Luz y comprende que todas las almas también son gotas del Océano mismo y comienza a tener amor por toda la creación. §
el Maestro inicia a un discípulo, Él se sienta en el interior del discípulo y no le abandona hasta haber logrado la comu-nión del alma con el Creador”. Así, que los dos grandes Maestros están sentados dentro de ustedes. Ellos permanecen con ustedes interna y externamente.
Preguntas / Respuestas
Sólo necesitan progresar en el sendero para que su ojo interno se abra y vean cómo ellos trabajan dentro y fuera de ustedes. Ellos guían sus pasos en los pla-nos interpla-nos, así como también en este arcilloso mundo físico. Es un gran don tener un Maestro viviente y ser bendeci-dos con su iniciación.
Ustedes irán cosechando los frutos, deseo y oro para que puedan ver la mano de los Maestros trabajando asi-duamente para elevarles, guiarles, lim-piarles de toda la suciedad de la mente y la materia. Oro para que los lleve a los planos superiores, puedan recibir la gracia en toda su dimensión y alcancen la comunión con Él. Es correcto que pidamos por su gracia a cada momento, porque un discípulo no puede dar un paso en este sendero sin la gracia de los Maestros. Desde el momento en que un discípulo recibe la iniciación, su cuenta de karmas es retirada de las manos del Ángel de la muerte y, automáticamente, queda bajo la guía y supervisión benig-na de su propio Maestro. Sólo tienen que trabajar de acuerdo a las enseñan-zas de los Maestros, para evolucionar ustedes mismos, para que su alma evolucione, para que perciban todo esto, de manera vívida y consciente, y ganen plena confi anza en la gracia de su Maestro.
*** Pregunta:
Maestro, si uno, a pesar de todo, no ha progresado lo sufi ciente, ¿Será esa alma recibida por el Maestro?
El Maestro: Sí, todo aquel que es iniciado por un Maestro es protegi-do. Como les he dicho, las trenzas del
Maestro son tan largas que ellas pue-den envolver no sólo a aquellos que se encuentran en esta madre tierra sino también a aquellos que se encuentran en los planos internos. El Maestro es gracia total y él nos arroja una cuerda muy larga. Algunas veces, lo que ocurre en nuestras vidas es que nos iniciamos y luego nos desviamos de las enseñan-zas de los Maestros. Por lo general, si esto ocurre en esta vida, tendremos que regresar. Cuando volvemos, lo hacemos con un gran anhelo y pasión por alcanzar el objetivo primario de nuestra vida. Pero aun así, si el discípulo renunciara al sendero, el Maestro nunca le abandonará. Por su gracia, el Maestro viene donde el discípulo en sus últimos momentos y le cubre con su propia bri-llantez, con su propia esplendor. Él eleva al alma con la Música de las Esferas y la lleva consigo. Por lo tanto, depende del Maestro decidir hasta dónde lleva al alma. Puede llevarla a uno de los planos espirituales superiores y hacer que el discípulo medite allí, y gradualmen-te llevarlo hasta la meta suprema. Le puede dar al discípulo otro nacimiento humano en el que es de nuevo recogi-do por el pastor del momento, por el Maestro viviente. Durante esa vida, el discípulo puede hacer un gran progre-so espiritual y, por último, alcanzar la meta fi nal de llegar a ser un colabora-dor consciente del plan divino. De este modo, el Maestro siempre se hace cargo de sus discípulos y por ello estamos por completo bajo la misericordia de los Maestros. Ellos están llenos de gracia. Los Maestros son enteramente perdón y siempre nos protegen. §
LA PARÁBOLA DE LA SEMILLA Sant Kirpal Singh Ji Maharaj. TOMEMOS EN CONSIDERACIÓN la parábola de la semilla mencionada por Cristo. La semilla fue sembrada. Algunas semillas cayeron a la vera del camino, otras sobre zarzas espinosas, otras sobre rocas y, algunas semillas entre las piedras y por debajo de estas donde no hay el terreno apropiado. Aquella semilla que cayeron en suelo duro y quedaron al descubierto en la calle, se las comieron los gorriones; las que fueron lanzadas sobre las rocas crecerán, pero al no haber profundidad en el suelo debajo de esas semillas, poco a poco, dejarán de crecer; naturalmente, las semillas que cayeron entre las zarzas espinosas crecerán, pero no podrán ha-cerlo a cabalidad—se retardarán; y toda semilla que cayó en terreno apropiado crecerá en abundancia.
Si se siembra una semilla de cualquier cosa, esta dará cientos de semillas igua-les a ésta. Por ejemplo, si se siembra una semilla de mango en la tierra, y ésta se convierte en un árbol, éste dará cientos de mangos. Por lo tanto habrá cia de mangos. Así mismo hay abundan-cia en la naturaleza. Entonces, ¿qué nos muestra esta parábola?
La “semilla” es el contacto con la Luz y el Principio del Sonido, que es la expresión del Verbo, o del Naam en el corazón de los iniciados. Para aquellos que simplemente la toman, los Poderes Negativos la consumirán, porque ellos nunca la cuidaron, aunque les haya sido dada la “semilla” (la semilla fue sembra-da en ellos), pero como no le dedicaron tiempo, como la descuidaron después de la iniciación, es una semilla perdida.
Aquellas semillas que cayeron sobre las rocas y por debajo de éstas en donde hay muy poca tierra, después de la ini-ciación esas semillas deben ser cuidadas con la ayuda del Satsang; porque si no se nutren regándolas con agua mediante el Satsang, ustedes verán que ellas natu-ralmente morirán (tampoco crecerán), vienen durante unos cuantos días y luego no vuelven. Esta es la razón por la que le digo a la gente: “Dejen cientos de trabajos urgentes por asistir al Satsang”. Aquellas semillas que cayeron dentro de las zarzas espinosas, no crecerán allí, porque quedan atrapadas y se distraen con pensamientos y otro tipo de malas hierbas; son como aquellos que viven demasiado ocupados, que no tienen tiempo para atender estas cosas; quienes manifi estan no tener tiempo. Tales per-sonas tampoco crecerán. Sólo aquellas semillas que han caído en terreno prepa-rado darán fruto en abundancia.
Por lo tanto verán que el propósito de este diario, el cual siempre les aconsejo llevar, es el de erradicar del corazón toda clase de imperfecciones. Aquellos que mantienen el diario con regularidad, naturalmente progresarán. Si no progre-san, es porque, de alguna manera, hacen algo equivocado, lo cual se explica cuando leemos esta parábola dada por Cristo. §
Sólo necesitan progresar en el sendero para que su ojo interno se abra y vean cómo ellos trabajan dentro y fuera de ustedes. Ellos guían sus pasos en los pla-nos interpla-nos, así como también en este arcilloso mundo físico. Es un gran don tener un Maestro viviente y ser bendeci-dos con su iniciación.
Ustedes irán cosechando los frutos, deseo y oro para que puedan ver la mano de los Maestros trabajando asi-duamente para elevarles, guiarles, lim-piarles de toda la suciedad de la mente y la materia. Oro para que los lleve a los planos superiores, puedan recibir la gracia en toda su dimensión y alcancen la comunión con Él. Es correcto que pidamos por su gracia a cada momento, porque un discípulo no puede dar un paso en este sendero sin la gracia de los Maestros. Desde el momento en que un discípulo recibe la iniciación, su cuenta de karmas es retirada de las manos del Ángel de la muerte y, automáticamente, queda bajo la guía y supervisión benig-na de su propio Maestro. Sólo tienen que trabajar de acuerdo a las enseñan-zas de los Maestros, para evolucionar ustedes mismos, para que su alma evolucione, para que perciban todo esto, de manera vívida y consciente, y ganen plena confi anza en la gracia de su Maestro.
*** Pregunta:
Maestro, si uno, a pesar de todo, no ha progresado lo sufi ciente, ¿Será esa alma recibida por el Maestro?
El Maestro: Sí, todo aquel que es iniciado por un Maestro es protegi-do. Como les he dicho, las trenzas del
Maestro son tan largas que ellas pue-den envolver no sólo a aquellos que se encuentran en esta madre tierra sino también a aquellos que se encuentran en los planos internos. El Maestro es gracia total y él nos arroja una cuerda muy larga. Algunas veces, lo que ocurre en nuestras vidas es que nos iniciamos y luego nos desviamos de las enseñan-zas de los Maestros. Por lo general, si esto ocurre en esta vida, tendremos que regresar. Cuando volvemos, lo hacemos con un gran anhelo y pasión por alcanzar el objetivo primario de nuestra vida. Pero aun así, si el discípulo renunciara al sendero, el Maestro nunca le abandonará. Por su gracia, el Maestro viene donde el discípulo en sus últimos momentos y le cubre con su propia bri-llantez, con su propia esplendor. Él eleva al alma con la Música de las Esferas y la lleva consigo. Por lo tanto, depende del Maestro decidir hasta dónde lleva al alma. Puede llevarla a uno de los planos espirituales superiores y hacer que el discípulo medite allí, y gradualmen-te llevarlo hasta la meta suprema. Le puede dar al discípulo otro nacimiento humano en el que es de nuevo recogi-do por el pastor del momento, por el Maestro viviente. Durante esa vida, el discípulo puede hacer un gran progre-so espiritual y, por último, alcanzar la meta fi nal de llegar a ser un colabora-dor consciente del plan divino. De este modo, el Maestro siempre se hace cargo de sus discípulos y por ello estamos por completo bajo la misericordia de los Maestros. Ellos están llenos de gracia. Los Maestros son enteramente perdón y siempre nos protegen. §
LA PARÁBOLA DE LA SEMILLA Sant Kirpal Singh Ji Maharaj. TOMEMOS EN CONSIDERACIÓN la parábola de la semilla mencionada por Cristo. La semilla fue sembrada. Algunas semillas cayeron a la vera del camino, otras sobre zarzas espinosas, otras sobre rocas y, algunas semillas entre las piedras y por debajo de estas donde no hay el terreno apropiado. Aquella semilla que cayeron en suelo duro y quedaron al descubierto en la calle, se las comieron los gorriones; las que fueron lanzadas sobre las rocas crecerán, pero al no haber profundidad en el suelo debajo de esas semillas, poco a poco, dejarán de crecer; naturalmente, las semillas que cayeron entre las zarzas espinosas crecerán, pero no podrán ha-cerlo a cabalidad—se retardarán; y toda semilla que cayó en terreno apropiado crecerá en abundancia.
Si se siembra una semilla de cualquier cosa, esta dará cientos de semillas igua-les a ésta. Por ejemplo, si se siembra una semilla de mango en la tierra, y ésta se convierte en un árbol, éste dará cientos de mangos. Por lo tanto habrá cia de mangos. Así mismo hay abundan-cia en la naturaleza. Entonces, ¿qué nos muestra esta parábola?
La “semilla” es el contacto con la Luz y el Principio del Sonido, que es la expresión del Verbo, o del Naam en el corazón de los iniciados. Para aquellos que simplemente la toman, los Poderes Negativos la consumirán, porque ellos nunca la cuidaron, aunque les haya sido dada la “semilla” (la semilla fue sembra-da en ellos), pero como no le dedicaron tiempo, como la descuidaron después de la iniciación, es una semilla perdida.
Aquellas semillas que cayeron sobre las rocas y por debajo de éstas en donde hay muy poca tierra, después de la ini-ciación esas semillas deben ser cuidadas con la ayuda del Satsang; porque si no se nutren regándolas con agua mediante el Satsang, ustedes verán que ellas natu-ralmente morirán (tampoco crecerán), vienen durante unos cuantos días y luego no vuelven. Esta es la razón por la que le digo a la gente: “Dejen cientos de trabajos urgentes por asistir al Satsang”. Aquellas semillas que cayeron dentro de las zarzas espinosas, no crecerán allí, porque quedan atrapadas y se distraen con pensamientos y otro tipo de malas hierbas; son como aquellos que viven demasiado ocupados, que no tienen tiempo para atender estas cosas; quienes manifi estan no tener tiempo. Tales per-sonas tampoco crecerán. Sólo aquellas semillas que han caído en terreno prepa-rado darán fruto en abundancia.
Por lo tanto verán que el propósito de este diario, el cual siempre les aconsejo llevar, es el de erradicar del corazón toda clase de imperfecciones. Aquellos que mantienen el diario con regularidad, naturalmente progresarán. Si no progre-san, es porque, de alguna manera, hacen algo equivocado, lo cual se explica cuando leemos esta parábola dada por Cristo. §
ESTE VIAJE DEL ALMA DE regreso a Dios no ocurre de inmediato. Aunque el día de la iniciación recibimos un contacto inicial con la Luz y el So-nido, con las sagradas aguas del Naam, hay mucho trabajo por hacer para llegar al estado necesario de pureza en el que podamos sumergirnos de nuevo en la región puramente espiritual de Dios. El Océano de Dios es de espíritu puro, y ni siquiera un ápice de mente o de materia tiene cabida ahí. Para retornar a nuestro Creador debemos estar limpios de toda materia, libres de los pensamientos contaminantes de la mente.
¿Cómo puede nuestra alma tener la oportunidad de ser liberada? Primero, entre más estemos en contacto con las aguas del Naam o Verbo, más limpia de la mente y la materia estará el alma. Cada vez que nos sentemos a meditar, con pasión y total concentración, somos purifi cados. Algunas veces la gente le pide al Maestro llevarles a los planos superiores de una vez, antes de estar puros o listos por completo. Limpiar el alma de inmediato sería tan severo que no podríamos soportar el proceso. Ocu-rre como en los viejos tiempos cuando la lavandería se hacía a las orillas de
los ríos y el lavandero o las mujeres golpeaban la ropa con fuerza contra las rocas para limpiarlas. Ahora tenemos lavadoras en las que tan sólo añadimos químicos sobre los vestidos y se friegan suavemente hasta quedar limpios y frescos de nuevo. De igual modo, los Maestros prefi eren un proceso suave. Ellos prefi eren un toque más delicado y gentil. Nos enseñan el proceso de la me-ditación para que día tras día las aguas de la Luz y el Sonido puedan de manera gradual y sutil purifi carnos. Entre más tiempo nos sentemos en meditación más puros nos volvemos.
Segundo, ellos nos piden llevar un diario con todas las faltas que atentan contra las diversas virtudes. Para re-gresar al Océano de Dios, necesitamos cultivar las cualidades de la no-violen-cia, la veracidad, la castidad, la humil-dad y el servicio desinteresado. Cual-quier falta en pensamiento, palabra o acto contra estas virtudes necesita ser registrado en el formato del diario. Esto nos dará una imagen de cuáles son los puntos que deben ser suprimidos y me-jorados al día siguiente. Tenemos que purifi car nuestra mente. Si estamos en-frascados en pensamientos que no son
nuestra verdadera identidad
Sant Rajinder Singh Ji Maharaj
-parte 2
medio y detrás de las cejas. Mediante la concentración en este punto vemos la Luz interna y escuchamos la Armonía Celestial. Con mayor concentración, el alma se eleva por encima del cuerpo físico, cruza la región interna de las es-trellas, la luna y el sol, y alcanza la forma radiante del Maestro. Luego el Maestro guía al alma a través de los planos su-periores, el plano astral, causal y supra causal, hasta que llega a una región
En estas respuestas, el Maestro explica dos de los principales benefi cios de la iniciación: primero, el efecto sobre la pesada carga de karmas que nos mantiene encadenados al ciclo de la trasmigración y, segundo, cómo el Maestro espiritual se convierte en nuestro compañero, guía y protector en esta vida y en el más allá.
AL RECIBIR LA INICIACIÓN y lograr una experiencia de primera mano de la Luz y del Sonido interno, se logra un comienzo. Con este, y con la gracia de los dos grandes Maestros, Hazur Baba Sawan Singh Ji Maharaj y Param Sant Kirpal Singh Ji Maharaj, se alcanza un punto fi jo. Poco a poco, a medida que se progresa en el sendero, verán que los dos grandes Maestros estarán con ustedes todo el tiempo y guiarán sus pasos. Ellos, en verdad, per-manecen con ustedes desde el momento en que son iniciados. Como Hazur Baba Sawan Singh Ji solía decir: “Cuando
puramente espiritual conocida como Sach Khand, el Hogar Eterno de Dios. Es aquí en donde la gota se sumerge en el Océano y se vuelve el Océano mismo. Reconoce su verdadero ser como alma, como una gota de Dios. El alma regre-sa al Océano de bienaventuranza, de conciencia pura, de Luz y comprende que todas las almas también son gotas del Océano mismo y comienza a tener amor por toda la creación. §
el Maestro inicia a un discípulo, Él se sienta en el interior del discípulo y no le abandona hasta haber logrado la comu-nión del alma con el Creador”. Así, que los dos grandes Maestros están sentados dentro de ustedes. Ellos permanecen con ustedes interna y externamente.
Preguntas / Respuestas
fuente durante siglos y encerrados dentro del recipiente del cuerpo físico. Hemos estado atrapados aquí por tanto tiempo que nos olvidamos, por com-pleto, de quiénes en realidad somos. Hemos vivido en el plano terrenal por tantos años que nos hemos iden-tifi cado con nuestra mente y cuerpo físico. Cuando estamos en medio de los demás, sentimos como si sólo fuéramos seres físicos. Como las gotas que fueron vertidas en las aguas sucias, nosotros también nadamos entre las impurezas de este mundo. No tenemos una idea de nuestro propio origen.
¡Es una lástima! Somos gotas del Señor Mismo. Somos entidades totalmente conscientes, pequeñas gotas de bien-aventuranza y Luz, pero no obstante, no lo comprendemos. Este es el papel de los mensajeros de Dios, de los santos y Maestros, bajar a las aguas oscuras del mundo y recoger las gotas de agua, purifi carlas y retornarlas al océano de Luz de donde vinieron. Los Maestros tratan por todos los medios de hacernos conscientes de nuestra verdadera iden-tidad. Ellos quieren que nos analicemos y descubramos que, en realidad, somos almas, una parte y parcela de Dios Mismo.
Infortunadamente, somos como el agua del mar que se ha vuelto turbia. Las im-purezas están tan entremezcladas, con las moléculas de agua, que separarlas no es un trabajo fácil. Para que esto ocurra, el agua debe ser hervida y destilada. Debe soportar fuegos intensos para li-berarse de las partículas que la atrapan. De manera similar, no es un trabajo fácil liberar al alma de siglos de enredos debido a su contacto con el cuerpo y
la mente física. La larga asociación del alma con el mundo, con las incontables impresiones que la mente recibe del mundo, ha hecho que la mente per-manezca atrapada en el transcurrir del juego de la vida. Se ha enredado con los deseos, las sensaciones y los problemas de este mundo. El alma que es contro-lada por la mente y los sentidos, está sujeta al dolor y al tormento. Nos hemos olvidado de los reinos de bienaventu-ranza y regocijo interior.
Los santos y Maestros tienen ante sí un trabajo monumental para purifi carnos y hacer que podamos realizar nuestra verdadera identidad. Para ayudar al alma a descubrir su verdadera natu-raleza, los Maestros traen consigo el agua purifi cadora del Naam, el Verbo sagrado. Ellos traen el agua purifi cada del Océano Eterno de la Luz de Dios. Su misma presencia, a través de sus ojos irradia la Luz de Dios, por ellos fl uye el néctar puro que despierta a las almas atrapadas. Las almas sienten una afi ni-dad natural con los Maestros. Una paz y gozo, que trasciende al entendimiento, rodea a las almas cuando se encuentran en la presencia de un Maestro.
Los Maestros otorgan la iniciación a quienes buscan el encuentro de su verdadero ser y de su origen. En el momento de la iniciación, el experto le da al alma un contacto con la corrien-te ecorrien-terna de la Luz y el Sonido. Él nos enseña un método de meditación por el cual uno se concentra en un punto, donde la corriente que emana de Dios se encuentra con el alma atrapada en el cuerpo físico. Este punto es conocido como, tercer ojo u ojo único, tisra til, shiv netra, o daswan dwar. Se ubica en
amorosos, que son engañosos, que son egoístas o que están llenos de deseos de tentaciones mundanas, entonces, no habrá la concentración apropiada para absorbernos en la Luz y el Sonido de Dios. A medida que ganemos control sobre nuestros pensamientos y, poda-mos en su lugar llenarlos, con amor por Dios y nuestros semejantes, tendremos el estado mental necesario para medi-tar en la Luz y el Sonido interno. Con el fi n de concentrarnos, debemos aquietar la mente. Debemos alcanzar un estado de concentración tan intensa que ningún otro pensamiento pueda entrar. Mirar con amor, con total devoción, en medio del espacio que aparece al frente de nosotros. Por lo tanto, el diario es otro factor de ayuda que los Maestros nos regalan para poder acelerar nuestra purifi cación.
El tercer factor de ayuda es el propio amor y atención del Maestro. Él es el Océano ilimitado de Amor, de Luz, de la personifi cación de Dios. Cada vez que pongamos nuestra atención en Él, sus Aguas sagradas fl uirán en nosotros. La gente piensa que tenemos que estar en la presencia física del Maestro para experimentar esta irradiación divina y el néctar del amor. Es cierto que en su compañía experimentamos directa-mente la bienaventuranza y la embria-guez. Esto ocurre porque cuando le ve-mos, nuestra atención naturalmente se dirige hacia Él. No debemos esforzarnos en pensar en Él o en recordarle, porque Él está al frente de nosotros. Aunque también podemos experimentar la ben-dición y el néctar de su amor cuando le recordamos desde la distancia. El Maes-tro está conectado con cada alma bajo
su cuidado. Él está permanentemente dentro de cada uno de nosotros y se en-cuentra listo para derramar su gracia y amor en cada discípulo. Él sólo espera a que cada uno coloque su atención en Él. Incluso a diez mil millas de distancia, en el momento en que le recordemos con amor en nuestros corazones, sentiremos que las aguas de su amorosa atención inundarán todo nuestro ser.
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La decisión depende de nosotros. Afortunadamente los seres humanos han sido bendecidos con el poder de la discriminación. Tenemos la facultad para tomar decisiones. El Maestro nos ha dado toda la ayuda posible para que regresemos al Océano de conciencia absoluta. Nos ha otorgado la iniciación y nos ha dado el diario para que nos purifi quemos a una mayor velocidad. Su amor está siempre allí y espera que acudamos a Él. Depende de nosotros si aceleramos nuestro viaje hacia el Hogar, o si nos demoramos en las aguas pantanosas de este mundo. Cada segundo cuenta.
Debemos analizar esta opción y to-mar la decisión. Sentémonos durante un momento, o durante varias horas, o varios días, o varias semanas, pero démosle a esta decisión nuestra mayor atención. Entendamos que somos gotas del Océano de Dios, encerradas dentro de un cuerpo humano. Senté-monos en meditación con el anhelo y el amor por unirnos al Océano de amor sin límites. Si podemos hacerlo así, nos sumergimos en las aguas de Su amor que todo lo impregna, y estare-mos nadando en el mar de la bien-aventuranza por siempre. §
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Depende
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NUESTRA VERDADERA IDENTIDAD Sant Rajinder Singh Ji Maharaj El tema de esta semana explora el signifi cado de la iniciación. Por qué se le considera como la bendición más grande de Dios y qué podemos hacer para darle el mejor uso a este don ina-preciable. La iniciación es mucho más que la teoría y el aprendizaje de una técnica de meditación. El verdadero signifi cado de la iniciación se encuen-tra en su dimensión mística.
CIERTO DÍA, VARIOS NIÑOS jugaban cerca de una playa y decidieron recoger algunas conchas. A medida que caminaban por la playa recogían un poco de agua del mar y la echaban dentro del balde. Cuando volvieron a casa, tomaron las conchas que habían recogido y las guardaron junto con el agua dentro de unos recipientes. Du-rante varias semanas los niños abrían los recipientes y observaban los especí-menes. Incluso llevaron a la escuela sus descubrimientos para mostrarlos a sus compañeros. “Éstas son algunas con-chas y un poco de agua de mar tomada
del océano”, decían a los demás niños. Con el paso del tiempo olvidaron su colección. El agua del mar se estancó y fue perdiendo su frescura. Se volvió más y más oscura con el paso de los días. Pronto las gotas del océano lucían como si fueran simples gotas de barro en un recipiente oscuro.
Al cabo de muchos años los niños estaban limpiando sus habitaciones y encontraron su colección. Cuando las abrieron notaron cuán sucia estaba el agua y se preguntaron por qué la habían guardado durante tanto tiempo. Decidieron botar el agua por el drenaje. Cuando las gotas cayeron en el desagüe se mezclaron junto con las corrientes de aguas sucias. Las gotas de agua de mar se habían vuelto tan impuras que habían tomado una forma y un color muy distinto al de la pureza y frescura original del océano.
Esta analogía describe la condición humana. Nosotros en algún tiempo fuimos gotas del verdadero Océano, del Océano de la bienaventuranza, del Océano de conciencia absoluta, de Dios mismo. Fuimos separados de nuestra