Ser Salesiano Cooperador: una opción para toda la vida

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Texto completo

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Asociación de

Salesianos Cooperadores

Región Ibérica

Septiembre 2011

6.1.10.- Ser Salesiano Cooperador: una

opción para toda la vida

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6.- Un Asociado

6.1.-

La

Asociación

de

Salesianos

Cooperadores.

6.1.1.-

Asociación

de

Salesianos

Cooperadores:

Asociación pública de fieles en la Iglesia.

6.1.2.-

Historia de la Asociación de Salesianos

Cooperadores

6.1.3.- Para hacerse Salesiano Cooperador

6.1.4.- Hermanos y hermanas en Cristo y en Don Bosco

6.1.5.- Corresponsabilidad en el crecimiento espiritual y

apostólico

6.1.6.- Diversos niveles de organización

6.1.7.- Sentido de pertenencia y solidaridad

6.1.8.- Ministerios y servicios de comunión

6.1.9.- La Promesa

6.1.10.- Ser Salesiano Cooperador: una opción para toda

la vida

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Región Ibérica

TEMAS DE FORMACIÓN INICIAL

6.-UN ASOCIADO

6.1.-LA ASOCIACIÓN DE SALESIANOS COOPERADORES

6.1.10.-SER SALESIANO COOPERADOR: UNA OPCIÓN PARA TODA LA VIDA

6.1.10

Ser Salesiano Cooperador: una opción para

toda la vida

OBJETIVOS

- Comprender que la respuesta a la llamada a ser salesiano cooperador no es “flor de un día” sino que abarca “toda la existencia”.

- Plantearnos la fidelidad reto para vivir nuestra opción vocacional como Salesianos Cooperadores a lo largo de toda nuestra vida.

REFERENCIAS

Bíblicas

“Sed, pues, vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”

(Mt 5, 48) “Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, da fruto abundante.”

(Jn 15, 5)

Eclesiales

“La imagen evangélica de la vid y los sarmientos nos revela otro aspecto fundamental de la vida y de la misión de los fieles laicos: la llamada a crecer, a madurar continuamente, a dar siempre más fruto”

(ChL 57a)

PVA

Estatuto. Art.30. Fidelidad a los compromisos contraídos

1. Ser Salesiano Cooperador es una vocación que abarca toda su existencia. Con un profundo sentido de pertenencia sabrá expresar en la vida ordinaria su testimonio, su apostolado y las diversas formas de servicio. Los Salesianos Cooperadores están llamados por Dios a vivir el carisma salesiano en la Asociación con apertura y disponibilidad para implicarse en iniciativas promovidas por otras realidades y organizaciones eclesiales, religiosas y civiles.

Su fidelidad está sostenida por el afecto y la solidaridad de los miembros de la Asociación y de la Familia Salesiana.

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2. Para consolidar el valor de la pertenencia a la Asociación y, a través de ella, a la Familia Salesiana, los compromisos asociativos asumidos en la Promesa se realizan según las modalidades más adecuadas establecidas por el Reglamento.

Estatuto. Art.41. Un camino que conduce a la santidad

Los Salesianos Cooperadores y las Salesianas Cooperadoras optan por compartir la senda evangélica trazada en el presente Estatuto y en el Reglamento.

Se esfuerzan responsablemente para seguir por este camino que conduce a la santidad. El Señor acompaña con la abundancia de su gracia a cuantos actúan con el espíritu del «da mihi ánimas», haciendo el bien a la juventud y a las clases populares.

DESARROLLO

Documento para la reflexión

Ser Salesiano Cooperador, un camino a la santidad.

Por formación y por experiencia, sabía Don Bosco que la vida cristiana está llamada a crecer continuamente. En su ministerio sacerdotal presentaba la santidad como una meta asequible a todos, también a los jóvenes. Y denunciaba la tibieza espiritual repitiendo el conocido dicho: “no avanzar, es retroceder”. A los Salesianos Cooperadores nos escribió que la finalidad fundamental de nuestro ser es la de hacernos bien a nosotros mismos. El PVA “ofrece (al Salesiano Cooperador) un camino auténtico de santificación según las

exigencias de la Iglesia y el mundo actual”1 Se habla de camino. En esta perspectiva el Salesiano Cooperador se muestra como un peregrino que camina, día tras día, en compañía del Señor Resucitado, animado por su Espíritu, hacia la confiada posesión de la perfección evangélica, modelada sobre la del Padre.

El proemio nos habla también de “santificación”. La santificación se va consiguiendo en la realización de la misión salesiana, según la identidad propia del Salesiano Cooperador. Responder a la vocación de Salesiano Cooperador equivale a adentrarse en un camino que no conduce a la propia destrucción, sino a la propia realización según el proyecto del Evangelio, que es el que el Padre ha pensado para cada uno de nosotros. No una realización a medias o mediocre, sino en el mayor grado posible: “Se esfuerzan

responsablemente para seguir por este camino que conduce a la santidad”2.

Una meta: la felicidad.

Como para cualquier cristiano, también para el Salesiano Cooperador seguir el proyecto de vida apostólica “es una forma de vida evangélica de realizarse a sí mismo”. En efecto,

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PVA Estatuto Proemio, 3

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6.1.10.-SER SALESIANO COOPERADOR: UNA OPCIÓN PARA TODA LA VIDA

la vocación personal coincide con el mejor proyecto de vida, efectivamente realizable, que uno puede pensar y desear para sí.

Como toda vocación cristiana libera y promociona. Constituye una llamada a la realización plena de sí mismo, de las propias capacidades, energías, disposiciones y posibilidades de la propia situación. ¿Cómo? Mediante un amor total a Dios y a los demás que crece y madura a lo largo de todo el arco de la vida.

Quien ama a Dios y a los demás entra en comunión con la realidad entera. A semejanza de Cristo, el Hombre perfecto, llega a ser plena y perfectamente humano.

Quien sigue con fidelidad, aunque con sacrificio, su vocación, se realiza plenamente a sí mismo, es decir, llega a “ser alguien” ante Dios y ante los demás, aun en lo sencillo y ordinario de la propia historia.

Seguir la opción de la vocación salesiana de Salesiano Cooperador es una opción de vida que se sumerge en su fuente infinita y perenne, y bebe de ella: el Dios de la vida. Por eso “es un camino que conduce a la santidad”3 a la felicidad.

Un reto: la fidelidad.

El progreso en la vida y en el camino de santidad es obra del Espíritu sobre todo. Pero como el Espíritu actúa sobre personas inteligentes y libres, pide nuestra activa colaboración.

Jesús nos dice que el dinamismo de la vida cristiana no nos permite vivir estacionados. Hay que progresar siempre, hay que producir frutos. Condenó claramente la esterilidad espiritual: los sarmientos improductivos se arrojan al fuego y arden4; el árbol que no da fruto es cortado y quemado5; la higuera estéril no tiene derecho a ocupar la tierra, aunque se le de otra oportunidad6; y la viña será arrendada a otros labradores que obtengan los frutos a su debido tiempo.7

Se trata de un reto, que se puede traducir en una palabra: fidelidad. Vivir en fidelidad es responder libremente día a día a la llamada que Dios nos hace sabiendo que todo fluye, todo cambia, nada dura eternamente. Implica capacidad para adaptarse al juego de la vida, de acomodarse al cambio constante del devenir histórico, de no quedar anquilosados en parámetros inmovilistas, de saber ser dinámicos, creativos.

Vivir en fidelidad es dar un sí firme en todas las circunstancia de la vida; un sí dinámico que tiene presente cuatro principios fundamentales:

- Los signos de los tiempos. Cada época, cada edad, cada circunstancia, demanda determinadas respuestas a las que hay que estar atentos y ante las que conviene ser ágiles. Por este motivo hay que estar en continua tensión y con los ojos bien abiertos ante los cambios que se producen y discernir las respuestas que desde nuestra vocación debemos dar en cada momento.

- El Evangelio. Es el punto de referencia obligado, punto de partida y llegada, de programación y revisión de vida. Nuestra fidelidad personal se contextualiza en el marco del Evangelio.

3 PVA Est 41 4 Jn 15,6 5 Mt 3, 10 6 Lc 13, 6-7 7 Mt 21, 41

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- La Iglesia que cambia, que se esfuerza por interpretar también los signos de los tiempos. Nos movemos en los estrechos límites de la conjugación de las nuevas tendencias y sensibilidades de un mundo secularizado con la postura tradicional del magisterio de la Iglesia.

- El carisma fundacional. Las fuentes salesianas de las que bebemos y que marcan líneas concretas y específicas para llevar el Evangelio, desde la Iglesia, a la vida.

¿A quién somos fieles?

Ser fieles a nuestra vocación no lo podemos ver como algo abstracto: la fidelidad a un proyecto de vida plasmado en el PVA. Nuestra fidelidad trasciende a un simple proyecto y se concreta en se fieles a:

- A Dios Padre porque Él nos ha llamado para ser felices, ha dado el primer paso, ha salido a nuestro encuentro y nos ha dicho “Id también a la viña”; su fidelidad es

indeleble a pesar de nosotros mismos. A Dios Hijo: camino, verdad y vida porque siendo Él fiel hasta el final nos indicó cual es el camino para llegar al Padre. A Dios Espíritu que nos acompaña, sostiene e ilumina.

- A uno mismo porque nuestro sí en la promesa fue libre, coherente y meditado; porque damos nuestra palabra.

- A los hermanos y hermanas cooperadores con los que compartimos nuestra vocación porque nos ayudan y acompañan en nuestro caminar y porque en ellos expresamos nuestra fidelidad a la comunidad eclesial.

- A nuestros destinatarios: los jóvenes porque son el objeto de nuestra misión, de nuestro ser.

Fidelidad dinámica

La vida es historia, es dinamismo, reacción vital ante los sucesos siempre nuevos. A la responsabilidad personal del Salesiano Cooperador, a su decisión y generosidad, a su imaginación espiritual y apostólica se confía la propia perseverancia y fidelidad. No se trata de “durar”; se trata de trazar el propio camino salesiano, de inventarlo día a día, provocado y sostenido (¡así lo esperamos!) por el “afecto y la solidaridad de los miembros de la Asociación y de la Familia Salesiana”8 y más profundamente todavía, inspirado e impulsado por el Espíritu Santo.

Comprometerse como Salesiano Cooperador es comprometerse a un futuro desconocido, que quiere decir es creer y imponerse unos medios prácticos para mantener vivo el ideal al cual se ha consagrado: el amor a Cristo, a los jóvenes y a los hermanos con estilo salesiano.

Como es absurdo creer que la fuerza de la fidelidad bajará milagrosamente del cielo como el maná, el Salesiano Cooperador ha de trazar un Proyecto personal de Vida adaptado a cada circunstancia particular de la vida que abarque:

- su ritmo de oración y vida sacramental;

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6.1.10.-SER SALESIANO COOPERADOR: UNA OPCIÓN PARA TODA LA VIDA

- los momentos de lectura, de estudio personal y de revisión de la propia vida;

- su participación activa en los encuentros, retiros, reuniones… ofrecidas por la Asociación y por la Iglesia local;

- sus compromisos apostólicos concretos;

- y, sobre todo, su voluntad de permanecer abierto a toda sugerencia nueva por parte de Dios quien, normalmente, no deja tranquilos a sus hijos.

Pautas para la reflexión

- ¿Qué significa para mí, para nosotros “Ser Salesiano Cooperador es una vocación que abarca toda su existencia”?

- ¿He descubierto que mi exigencia de fidelidad y disponibilidad mehacen crecer en el sentido de pertenencia y corresponsabilidad en al Asociación?

- ¿Cómo nos pueden ayudar en nuestra fidelidad el Centro local y los demás miembros de la Asociación y de la Familia Salesiana? ¿Cómo podemos hacerlo nosotros?

PARA DOCUMENTARSE – OTROS RECURSOS

Bibliografía

- Josep Colomer Planas “COOPERADOR SALESIANO, Una vocación apostólica salesiana” –Barcelona 1998

- José Javier García Carpintero. “El mañana: seguir profundizando nuestra identidad. Ponencia en el III Encuentro Nacional de Cooperadores Salesianos. Asociación de Cooperadores Salesianos – Madrid 1998

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