Medicina Funcional: prevenir antes que curar
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(3) Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2017-11916 ISBN: 978-612-4370-083 Universidad San Ignacio de Loyola Fondo Editorial Av. La Fontana 750, La Molina Teléfono: 3171000, anexo 3705 Julio 2017.
(4) Tabla de contenidos Presentación Prólogo Introducción 1.. 7 9 13. El enfoque de la medicina funcional a las enfermedades crónicas: identificando y tratando las causas. 15. 2.. El enfoque de la medicina funcional al síndrome cardiometabólico. 21. 3.. Desbalances clínicos subyacentes que conducen al síndrome cardiometabólico. 37. 4. 5. 6.. El ABCD de la evaluación nutricional Explorando la amplia gama de opciones terapéuticas Ampliando la mirada a la inflamación y a la salud intestinal. 49 63. 7. 8.. El microbioma intestinal Soluciones de la medicina funcional para sus pacientes: integrando conceptos. 89 101. 9.. Aplicaciones basadas en casos de medicina funcional. 111. 77.
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(6) Presentación En un esfuerzo conjunto de la Universidad San Ignacio de Loyola del Perú y del Institute for Functional Medicine (IFM) de los Estados Unidos, se organizó en Lima el Primer Simposio Internacional de Medicina Funcional, realizado en el Centro de Convenciones del Colegio Médico del Perú los días 26 y 27 de abril de 2017. El IFM es la institución más importante en el mundo sobre medicina con enfoque funcional, reconocida en los medios académicos como la medicina del futuro basada en la prevención antes que en la curación. La USIL lidera la Red de Universidades Saludable en Lima, y próximamente creará el Instituto Internacional de Investigación en Salud, Nutrición y Alimentos, el Centro de Investigación de la Cocina Peruana y el Centro de Investigación de Alimentos Funcionales y Nutracéuticos, con laboratorios de análisis de calidad, físico-químico y microbiológico de los alimentos. En el año 2019 será sede del IX Congreso Iberoamericano de la Red de Universidades Promotoras de la Salud. El simposio tuvo la participación de dos destacados expositores internacionales: la doctora Shilpa Saxena, catedrática de George Washington University y de Miami University, con más de 10 años en la práctica de la medicina integrativa y funcional; y el doctor Patrick Hanaway, pionero a nivel mundial en el desarrollo del modelo clínico de medicina funcional. La MBA Luciana de la Fuente de Diez Canseco, Presidenta Ejecutiva de la USIL, quien trabaja intensamente en la investigación sobre el uso de productos naturales peruanos para fines medicinales, es la principal promotora de un estilo de vida saludable en el Perú. Y, junto con el doctor Federico Martínez, médico y pionero de la medicina con un enfoque funcional en el país, fueron los artífices del simposio, cuyas actas se publican en este libro. Raúl Diez Canseco Terry. Mark Hyman. Fundador Presidente Universidad San Ignacio de Loyola. Director del Instituto de Medicina Funcional.
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(8) Prólogo. En estos momentos, nuestro planeta vive una pandemia de enfermedades crónicas no transmisibles. De cada cuatro muertes ocurridas en toda América, tres se deben a estas. En el Perú, las enfermedades crónicas mantienen este patrón y representan el 58,5% de las enfermedades con mayor incidencia. El origen de estos males se encuentra en una serie de factores, entre ellos, uno recurrente: el estilo de vida. Comemos alimentos con alto contenido calórico, tomamos bebidas azucaradas en exceso, y casi no tenemos actividad física. Más del 33% de nuestros jóvenes de 18 años tiene sobrepeso, y el 18,3% padece obesidad. Hay un millón de diabéticos crónicos, y cerca de dos millones de prediabéticos a punto de hacer la enfermedad. El cáncer es la segunda causa de muerte en nuestro país. Cada año se presentan casi 50 mil nuevos casos. La mitad de ellos fallece. En total, la población en riesgo en el Perú suma 10 millones de personas: cinco millones viven con sobrepeso, tres millones tienen diabetes, y dos millones padecen hipertensión arterial. No podemos permanecer impasibles frente a esta amenaza silenciosa, verdadera pandemia de males crónicos, resultado de los nuevos estilos de vida. La buena noticia es que muchas de estas enfermedades “modernas” pueden prevenirse e, incluso, revertirse. La mala noticia –que se vuelve una gran oportunidad– es que no tenemos desarrollada una fuerte cultura preventiva: buena alimentación, chequeos médicos periódicos, actividad física, lo cual ayudaría a disminuir la incidencia de aquellas enfermedades. Es cuestión de volver a mirar el origen de la medicina ancestral. Hace más de 2 mil 400 años hubo un médico que ya tenía este enfoque y se preocupaba no solo por curar las enfermedades, sino por entender cómo surgían..
(9) Este médico observaba cuidadosamente a sus pacientes, los interrogaba, y buscaba conocer sus costumbres, su forma de alimentación y su relación con el clima. Se preguntaba si la forma de alimentarse de las personas, la higiene individual y el medio ambiente influían en el deterioro de la salud de la población. A ese médico lo reconocemos hoy como el Padre de la Medicina: Hipócrates de Cos, quien usó la ciencia para hacer medicina. Su método fue la observación y la experimentación. Su punto de partida fue la conservación de la salud. Fue él quien sostuvo que el médico “no solo debe curar, sino también debe aprender a evitar que las personas se enfermen”. Los avances médicos y científicos están logrando alargar la vida del ser humano. En poco tiempo no será extraño encontrar personas que sobrepasen los 100 años de vida. Para esto, primero debemos entender cómo llegamos hasta aquí. El Premio Nobel de Economía 1993, Robert Fogel, y su colega Dora Costa nos hablan de un fenómeno llamado “evolución tecnofisiológica”; es decir, cambios en el ser humano generados por la tecnología y la actividad física que han hecho posible su evolución. Por ejemplo, la agricultura fue el primer gran factor de cambio. Pero también la electricidad, la refrigeración –que mejoró la seguridad de los alimentos–, la pasteurización, la purificación del agua, la vacunación, y hasta el desecho sistemático de los desperdicios, redujeron la propagación de enfermedades contagiosas. Hoy ya no se trata de llegar a ancianos, sino de envejecer bien, y eso se consigue mejorando nuestra calidad de vida. Todo ello será posible gracias a los aportes de la ciencia. Como dice la doctora Laura Carstensen, directora del Centro Stanford en Longevidad: “No debemos pensar mucho en la edad cronológica, sino en la salud física y psicológica”. Esta visión que se interesa por el paciente enfermo, pero que también se preocupa por qué hacer para evitarlo, es la medicina funcional. Hoy, la medicina funcional es una reconocida metodología para tratar estas nuevas epidemias del mundo que son las enfermedades.
(10) no transmisibles. Quiero dejar en claro que la medicina con enfoque funcional no es una nueva medicina ni una medicina alternativa. Tampoco se debe confundir con la homeopatía o con métodos empíricos o naturalistas. No. Esto es ciencia basada en investigación científica. Es la medicina del futuro. Por esta razón, la Universidad San Ignacio de Loyola y el Institute for Functional Medicine de los EE.UU. reunieron en el Colegio Médico del Perú a dos destacados profesionales especialistas en medicina funcional para que compartieran sus conocimientos. Estamos seguros de que la comunidad médica y académica, y la sociedad en general, reflexionarán mucho sobre las interesantes conclusiones del simposio.. Luciana de la Fuente de Diez Canseco Presidenta Ejecutiva Universidad San Ignacio de Loyola.
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(12) Introducción. El Perú es un territorio que tiene una extraordinaria variedad de recursos y ecosistemas, lo que permite obtener alimentos nutritivos y ricos en micronutrientes, como la quinua, los espárragos y el brócoli, entre muchos otros. Este es un aspecto muy importante en el desarrollo de una cultura alimenticia saludable, y una de las muchas bases de un estilo de vida saludable que promueven quienes practican la medicina funcional. Ustedes deben estar preguntándose qué es la medicina funcional. A manera de ilustración, contaré una breve historia: Una vez vino a verme una paciente. Era una niña de 10 años con un caso bastante severo: artritis, irritación en la piel, dolor en las articulaciones, hepatitis por la inflamación del hígado. Ella estaba muy enferma: necesitaba 12 000 miligramos de medicina cada tres semanas. Estaban administrándole muchos medicamentos diferentes, pero nadie se preguntaba por qué había inflamación. En estos casos, el nombre de la enfermedad no es útil. Descubrimos que la niña tenía muchos anticuerpos, que le encantaba el sushi y comía mucho atún, que tenía los niveles de vitamina D muy bajos, anticuerpos de gluten y un alto nivel de metales pesados. Miramos todos los factores que pueden, potencialmente, ser causas: una mala alimentación, toxinas, infecciones, etc. Todos estos elementos pueden causar una enfermedad autoinmune. Eliminamos el gluten y los lácteos, mejoramos las bacterias intestinales, y le dimos tratamiento para los metales pesados; entonces, vimos mejoras en dos meses. Un año después, la niña ya no tomaba ningún medicamento. Para ayudarla no nos fijamos en los síntomas, sino en la causa. Hacemos eso con enfermedades como la diabetes, el Alzheimer, el asma, etc. Esto no es solo una versión nueva y mejorada de la medicina convencional; es un cambio fundamental en el paradigma del tratamiento de las enfermedades..
(13) En la medicina tradicional hay varias especialidades, pero el cuerpo no está realmente organizado de esta manera. Por ejemplo, si tienes un microbioma que no es saludable, podrías desarrollar cáncer, enfermedades cardiacas, diabetes, obesidad, autismo o enfermedades autoinmunes. Un microbioma poco saludable puede causar todo esto. También la inflamación podría conducir a la obesidad, al cáncer y a la diabetes, entre otras enfermedades. Tenemos que decir qué es lo que está causando la inflamación. La medicina funcional es la medicina del por qué, no del qué: no se trata de la enfermedad que tienes, sino de por qué la tienes. Es una medicina que no solo se fija en los síntomas, sino también en los sistemas, y que busca las causas que ayudan a entender por qué el cuerpo es una red biológica completa, y no varios órganos separados e inconexos.. Mark Hyman Director del Instituto de Medicina Funcional.
(14) 1.. El enfoque de la medicina funcional a las enfermedades crónicas: identificando y tratando las causas Patrick Hanaway. La medicina funcional es una “medicina nueva”. Sin embargo, comenzó hace mucho tiempo. Es la medicina que cuida y trata al cuerpo siguiendo las leyes de la naturaleza; alimentándonos de los nutrientes que nuestro cuerpo necesita para funcionar correctamente; integrando a nuestro día a día los cambios y las costumbres nuevas que nos traerán una mejor calidad de vida y una excelente salud. Para lograr hacer esto, es necesario adoptar otro punto de vista, uno que nos permita analizar todos los aspectos que conforman no solo al paciente, sino al individuo como tal. A partir de este punto de vista, podemos enfocarnos de la misma manera a una persona enferma que está internada y a un atleta que quiere optimizar su desempeño deportivo: en medicina funcional, existe un hilo que une la prevención y el tratamiento. En medicina tradicional se enseña sobre los distintos sistemas del cuerpo: el sistema respiratorio, el sistema digestivo, el sistema circulatorio, etc. En medicina funcional, sin embargo, el enfoque se dirige hacia las distintas funciones de las diferentes partes de nuestro cuerpo: ¿Cómo se llevan a cabo los procesos que nos permiten vivir? ¿Cómo asimilamos los nutrientes que nos dan energía? ¿Cómo nos deshacemos de todo aquello que ya no nos beneficia? ¿Cómo hace nuestro cuerpo para defendernos de infecciones y enfermedades y para repararse cuando hay un daño? Para estar sanos, necesitamos que estas funciones se lleven a cabo de manera correcta. Por eso, cuando en medicina funcional se habla de “sistemas”, se trata de sistemas distintos a los de la medicina tradicional: cuando un paciente que sufre de enfermedades crónicas llega a la.
(15) 16. Universidad San Ignacio de Loyola. consulta de un médico funcional, el enfoque que se le da al tratamiento no intenta curar diez males diferentes, sino que se centra en encontrar una causa, una raíz que provoque que todas estas enfermedades se manifiesten. No se trata de eliminar simplemente los síntomas de una enfermedad, sino de identificar su origen. Una epidemia de enfermedades crónicas Se proyecta que, solo en Estados Unidos, el gasto en salud será de 47 billones de dólares en los siguientes 20 años: el 86% del dinero destinado a la salud en este país va hacia las enfermedades crónicas. En efecto, el 45% de todos los adultos en Estados Unidos sufre de, al menos, una enfermedad crónica, y uno de cada cuatro sufre de múltiples enfermedades crónicas. De esos 47 billones, 6 se gastan en medicamentos, que hacen desaparecer los síntomas del mal, pero no aquello que las causa. Si esto sigue así, se proyecta que, en los próximos años, el gasto en salud en este país superará los ingresos en impuestos. Cincuenta millones de personas mueren cada año en el mundo debido a una enfermedad crónica. El sistema de salud se preocupa por enfermedades infecciosas y no contagiosas cuando menos de la mitad de personas fallecen a causa de estas. Mucha más gente muere de enfermedades cardiacas, cáncer, enfermedades autoinmunes, embolias o enfermedades pulmonares. Por ello, es necesario abordar el problema de otra manera. Uno de los principales problemas de salud en el mundo es la obesidad. Se entiende por “obesidad” cuando una persona tiene un índice de masa corporal mayor a 30. En los últimos años, esta condición ha crecido de manera exponencial en el mundo. Esto ha causado también que aumenten las enfermedades relacionadas con la obesidad y el sobrepeso, como la diabetes y el síndrome cardiometabólico. El enfoque de la medicina funcional permite tratar las mismas enfermedades que la medicina tradicional, pero no solo con mejores resultados a largo plazo, sino con un costo monetario considerablemente menor..
(16) Simposio de Medicina Funcional. Medicina convencional y medicina funcional: algunas diferencias Durante la etapa de aprendizaje, el médico se familiariza con el amplio abanico de enfermedades existentes y su diagnóstico, con la investigación en laboratorio, con el enfoque quirúrgico que permite tratar algunas de esas enfermedades, con el tratamiento de traumas en la sala de emergencias, etc. Estas son ventajas que nos aporta la medicina convencional, que el día de hoy prevalece en el mundo occidental. Sin embargo, es difícil mantener este enfoque para tratar a todas las personas en todo momento: la medicina convencional no se concentra en el hilo que une a la salud con la enfermedad ni en el conocimiento concreto de nuestra capacidad para revertir las condiciones que sufren las personas. En medicina funcional, es necesario prestar especial atención a la historia de un paciente. De esta manera, se podrá establecer cuáles son los antecedentes o predisposiciones que llevaron a una persona a desarrollar cierta enfermedad, a identificar el o los elementos que desencadenaron su aparición, y a eliminar los factores que permiten que la enfermedad se perpetúe en el tiempo. Así, la medicina funcional ofrece un tratamiento único y personalizado para cada paciente, lo que permite no solamente prevenir, sino también revertir con éxito la enfermedad crónica que lo aqueja. Tomando los mejores elementos de la medicina convencional y mezclándolos con un nuevo punto de vista, la medicina funcional permite identificar y tratar los desequilibrios que suceden en el cuerpo. La mejor cura para una enfermedad crónica es la prevención: mientras antes se diagnostique una enfermedad, más fácil será revertirla. La medicina funcional permite identificar los factores de riesgo que podrían convertirse en una enfermedad en el futuro, para así evitarse el desgaste de una enfermedad. De esta manera, la persona que visita a un médico funcional logra retomar el control de su vida y ser partícipe de su propia salud, al crear los hábitos saludables que lo llevarán a mejorar su bienestar.. 17.
(17) 18. Universidad San Ignacio de Loyola. En la medicina convencional existen diversas especialidades o subdisciplinas, como la cardiología, la neurología, la nefrología, etc. Sin embargo, esto puede llevar al médico a interpretar los distintos síntomas que muestra un paciente, como manifestaciones de varias condiciones diferentes y, por ende, a tratarlos individualmente. El médico funcional, por otro lado, observa todos los síntomas y busca una causa común que los explique. Al identificar la causa común y eliminarla, los síntomas o enfermedades diversas desaparecen. Se usan factores como la alimentación, el ejercicio, un patrón de sueño adecuado, la relajación, para crear un estilo de vida saludable.. Un ejemplo para ilustrar aquello que se acaba de explicar sería una persona que muestra síntomas como colesterol alto, presión arterial alta, reflujo, depresión, migrañas, síndrome metabólico, complicaciones cardiacas e hígado graso. La medicina convencional recetaría medicamentos distintos para cada una de estas “enfermedades”, tratándolas como elementos disociados e inconexos. Pero, ¿qué pasa si este enfoque nos limita e impide identificar la causa común de todos estos síntomas? El enfoque de la medicina funcional identifica el desequilibrio en las funciones del cuerpo, los elementos que predisponen al paciente a estos síntomas, los factores que los desencadenan y los factores que los perpetúan. La medicina funcional trata los desequilibrios funcionales. Los síntomas son señales de alarma que nos indican un problema subyacente. Es este problema lo que necesita solución, y no los síntomas en sí..
(18) Simposio de Medicina Funcional. La medicina funcional se centra en los factores modificables que tienen un efecto directo o indirecto en nuestra salud, permitiendo a cada persona mejorar su salud y revertir las enfermedades que la aquejan.. 19.
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(20) 2.. El enfoque de la medicina funcional al síndrome cardiometabólico Shilpa P. Saxena. La ciencia de la medicina funcional no deja de evolucionar. Siempre hay nuevos descubrimientos y nuevas técnicas. Por eso, no importa cuánta experiencia y estudios uno tenga; nunca se deja de aprender cosas nuevas. Cuando un paciente llega a la consulta de un médico con, digamos, cinco problemas distintos de salud, llega un punto en el tratamiento en que éste se dice que no está realmente sanando, sino que sólo está controlando las enfermedades. “Sanar” y “controlar” son dos cosas distintas. La salud, que el paciente busca recuperar al visitar a un médico, es un portal a la felicidad. El estar saludables nos permite hacer todas las actividades que nos hacen felices: escalar montañas, nadar, admirar la belleza del mundo… Por eso, el profesional de la salud debe revaluar su relación con los pacientes. El propósito de un doctor o de una enfermera es sanar a los pacientes, devolverles la salud y, así, la felicidad. La felicidad significa algo distinto para cada uno. Por ejemplo, hay personas a quienes les encantan los dulces y las gaseosas. Es aquí donde uno debe tomar una decisión importante: “¿Qué es más grande? ¿El amor por los dulces o el amor por mi cuerpo y mi salud?”. Nuestra alimentación y estilo de vida tienen un impacto enorme en nuestra salud. Sin embargo, es habitual culpar a nuestros ancestros por las enfermedades que nos aquejan. “Está presente en mi familia” o “es hereditario”, le diremos al médico a quien contaremos nuestras penas de salud. De esta manera, nos quitamos la responsabilidad de cuidar nuestro cuerpo nosotros mismos y de llevar un estilo de vida que, a la larga, nos permita tener un mejor estado físico y mental..
(21) 22. Universidad San Ignacio de Loyola. Los genes que heredamos de nuestros ancestros son los mismos que la raza humana tenía hace miles de años; no han cambiado. Sin embargo, hemos visto un alza en ciertas enfermedades. Si no hay diferencia alguna entre los genes de hace varias generaciones y nuestros genes, ¿cómo es esto posible? Debe ser algo que está en el ambiente, algo que es una opción. Por ende, se trata de algo que podemos modificar. Sabiendo esto, no solo tenemos la responsabilidad de hacer algo al respecto, sino el poder para hacerlo. Tenemos la oportunidad de mejorar nuestra propia salud cambiando las malas costumbres que nos hacen daño y modificando los aspectos de nuestro ambiente que nos perjudican, para así lograr que los genes que se expresen en nuestro cuerpo sean los que más nos convengan. En nuestro código genético hay tanto genes buenos como malos. Cuáles de ellos se expresan, depende de los elementos que pongamos en nuestro cuerpo. Si nos alimentamos de las proteínas correctas, de verduras, de frutas y de cosas saludables, se activarán los genes buenos: aquellos que previenen el cáncer, la diabetes, las enfermedades cardiacas. Al cambiar el mensaje que enviamos a los genes, los genes negativos pueden “apagarse” y su actividad será reemplazada por la de los genes buenos. Este es el enfoque de la medicina funcional: la modificación de nuestro ambiente para la modificación de nuestro cuerpo. El tomar consciencia y hacernos cargo de los cambios que podemos hacer en nuestra alimentación y en lo que ofrecemos a nuestros cuerpos, para así lograr sanar y recuperar la salud y la felicidad. Abordando las causas subyacentes de nuestros malestares La medicina funcional modifica los patrones de conducta que tienen efectos en nuestra salud y los convierte en algo positivo, que tendrá consecuencias beneficiosas para nuestro cuerpo. Esto se lleva a cabo identificado las causas de los malestares que sufrimos, suprimiéndolas. Al suprimir la causa de las enfermedades, estas también son eliminadas. Imaginemos, por ejemplo, a un niño que aprende a montar bicicleta. Al principio se sentirá inseguro pero, después de practicar un poco,.
(22) Simposio de Medicina Funcional. no tendrá ningún problema para hacerlo de manera intuitiva. Como recién está aprendiendo, se va a caer. La medicina tradicional cura los síntomas de las enfermedades: pone parches en las heridas en las piernas del niño caído. La medicina funcional, por otro lado, ataca las enfermedades desde su origen: al descubrir por qué el niño se cae, la aparición de heridas puede eliminarse. El enfoque de la medicina funcional es personalizado. Por ejemplo, si tenemos un paciente con depresión, la causa de su enfermedad puede ser una deficiencia en vitamina D. La depresión de otro paciente, por otro lado, puede ser provocada por una intolerancia al gluten. En ninguno de los dos casos, los antidepresivos van a sanar realmente a estos pacientes. Reducirán los síntomas de la depresión, sí. Pero, en el primer caso, lo único que sanará al paciente de verdad será la vitamina D y la eliminación del gluten de su dieta, respectivamente. El médico funcional no trata los síntomas de la enfermedad, sino su causa. Encontrando las causas de una enfermedad Para encontrar la o las causas de una enfermedad, debemos usar un enfoque orientado a los sistemas que conectan los órganos. Imaginemos que acabamos de mudarnos a una casa nueva. De repente, aparece una mancha de humedad en el techo de la habitación. Para solucionarlo, llamamos a la persona que lo puede arreglar, y nuestro techo queda como nuevo. La semana siguiente aparece otra mancha de humedad, pero esta vez en el baño. Una vez más, llamamos a la persona que arregló el techo la semana pasada, quien eliminará la mancha del baño. A los pocos días, sale una nueva mancha, pero en la cocina. Es en este punto que tomamos la decisión de dejar de parchar cada cuarto de nuestra casa y llamar a la persona que puede arreglar lo que está causando las manchas. Puede ser una gotera en las cañerías, por ejemplo. Ese sistema de cañerías es lo que une cada habitación de nuestra casa, pero está roto y hay que arreglarlo. Ese es el enfoque de la medicina funcional: centrándose en los sistemas que unen a nuestros órganos y reparándolos de manera personalizada. En la medicina funcional se toma en cuenta lo que el paciente tiene que decir, pues los conocimientos que este pueda tener sobre su propio. 23.
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