Lo que se dice de la masculinidad

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(1)Lo que se dice de la masculinidad. Wendy Paola Rodríguez Pérez Astrid Johanna Hernández Pachón. Docente Tutor: Carlos Fernando Mariño Rueda Docente Evaluador: Alfredo Nicolás Rodríguez Páez. Corporación Universitaria Minuto de Dios Ciencias humanas y sociales Psicología. Bogotá D, C 2018.

(2) Contenido Contenido ............................................................................................................................... 2 Introducción ............................................................................................................................ 4 1. Justificación ........................................................................................................................ 7 2. Planteamiento del problema ............................................................................................. 10 3. Metodología ...................................................................................................................... 12 3.1. Criterios de inclusión ................................................................................................. 12 3.2. Criterios de exclusión ................................................................................................ 12 3.3. Procedimiento ............................................................................................................ 13 4. Resultados y análisis ......................................................................................................... 15 4.1. Diversas comprensiones de la masculinidad ............................................................. 15 4.1.1. Masculinidad hegemónica ................................................................................... 15 4.1.2. Masculinidad desde la negación .......................................................................... 17 4.1.3. Masculinidad hegemónica en Latinoamérica ...................................................... 18 4.1.4. Masculinidad en plural ........................................................................................ 20 4.1.5. Hombres en contra del patriarcado...................................................................... 20 4.1.6. Teorías del origen de la masculinidad ................................................................. 22 4.1.7. Sociedades sin género ......................................................................................... 23 4.1.8. Nuevas masculinidades ....................................................................................... 24 4.2. La enseñanza de la masculinidad ............................................................................... 26 4.2.1. Estereotipos de género ........................................................................................ 26 4.2.2. Mantenimiento de la masculinidad ..................................................................... 27 4.2.3. Proceso de socialización...................................................................................... 28 4.2.4. Educación familiar e institucional ....................................................................... 29 4.2.5. Enseñanza de género en Colombia...................................................................... 30 4.3. Consecuencias de las concepciones de masculinidad ................................................ 33 4.3.1. Soledades masculinas .......................................................................................... 33 4.3.2. Ausencia en la crianza ......................................................................................... 35 4.3.3. Situaciones particulares que ponen en duda la masculinidad ............................. 36 4.3.4. Opresión de la masculinidad hegemónica ........................................................... 37 4.3.5. La masculinidad hegemónica mata hombres ...................................................... 38 2.

(3) 4.3.6. Salud en los hombres .......................................................................................... 46 4.3.7. Los hombres desconocen las consecuencias de su masculinidad ....................... 47 4.4. Movimientos en Colombia......................................................................................... 48 4.4.1. Colectivo Hombres y Masculinidades ............................................................... 50 4.4.2. Otros movimientos en Colombia ........................................................................ 55 4.4.3. Reflexiones acerca de los movimientos ................................................................ 4 5. Discusión y recomendaciones ............................................................................................ 7 Referencias ........................................................................................................................... 16. 3.

(4) Introducción Les vamos a presentar un hombre llamado Nuevo; él tiene 35 años, vive con su esposa, su hija e hijo; es un padre responsable, cariñoso, complaciente y amoroso. En este hogar las decisiones las toma Nuevo junto a su esposa. Todo había estado muy bien hasta que Nuevo, como todos los sábados en la mañana se dispuso a lavar la ropa acumulada de la semana en la terraza de su casa; al poco rato de estar lavando se asomó un vecino (Viejo) y le dijo: ¡Uyyy! ¿se mariquió o qué? Nuevo, decidió ignorarlo, pues siempre había recibido comentarios de otros hombres acerca de su forma de ser; aunque callaba, sentía rabia de que los demás no entendieran su forma de ser padre y esposo. Pensaba que él era así porque al ser niño le enseñaron a realizar todas las labores domésticas, se crio con las caricias de su padre y viendo el respeto y amor entre sus padres. Nuevo era un hombre distinto a los demás; podía llorar, dar un abrazo a sus hijos, y hablar con su esposa acerca de sus sentimientos. En esta investigación bibliográfica hemos encontrado que es posible toparse con Nuevo en diversos contextos, aunque todavía existen muchos vecinos como Viejo que cuestionan la existencia de Nuevo. Durante la realización del estudio pretendíamos conocer las diferentes posturas sobre la masculinidad, por tal razón, buscamos documentos, investigaciones o libros publicados que nos dieran información acerca de esto en Colombia. Para nosotras los resultados de la investigación han sido como ingresar a una casa en la que nos encontramos con cuatro grandes puertas, cada una con un camino que conduce a la siguiente, el recorrido total le permitirá conocer acerca de lo que se ha escrito sobre la masculinidad. La primera puerta tiene un letrero que dice: Diversas comprensiones de la masculinidad, al abrirla usted como lector conocerá las diferentes formas de entender y 4.

(5) vivir la masculinidad, además podrá evidenciar posturas de varios autores que se han interesado en estudiar y comprender qué es ser hombre. Al finalizar el recorrido por esta puerta, usted podrá hacerse una idea acerca de la comprensión de la masculinidad que tiene Nuevo. Cuando haya pasado por este primer recorrido, encontrará una gran puerta con un papel que cuelga de la chapa y dice: La enseñanza de la masculinidad, al abrirla se encontrará con información que le permitirá entender la influencia que tuvo el padre de Nuevo en su vida familiar. La información que le permitirá hacerlo es acerca de los roles, estereotipos, formas de interacción, que han sido impuestos desde una estrecha relación entre el patriarcado y la masculinidad denominada hegemónica (que usted entenderá en el primer recorrido). Lo aprendido con respecto al género depende en gran parte de espacios como la educación institucional y familiar por medio del proceso de socialización y el lenguaje. La tercera puerta va a estar muy cerca de la segunda, porque encontrará las consecuencias de la masculinidad que ha sido enseñada desde el patriarcado. Usted encontrará en la tercera puerta un cartel que dice en letra muy pequeña (como si nadie quisiera saber lo que contiene adentro); Consecuencia de las concepciones de la masculinidad y se dará cuenta que existen repercusiones en ámbitos emocionales, familiares, de salud y de mortalidad. La última puerta de este recorrido le puede parecer algo extraña porque es una puerta que tiene muchos colores, pues en ella se representa la diversidad de movimientos y posturas sociales acerca de la masculinidad, sus pretensiones y sus logros, los cuales puede encontrar durante el recorrido, por esto verá también una pancarta que dice; Movimientos en Colombia. 5.

(6) Al terminar el recorrido por las cuatro puertas usted va a llegar al apartado de la investigación donde se encontrará con una discusión en la que se contrastaran los resultados hallados en cada puerta y un análisis de esto. Cuando usted termine de leer esta investigación, es posible que tenga otra visión acerca de la masculinidad en Colombia y pueda entender de manera más completa las posibilidades que existen para ser hombre, así mismo es posible que pueda entender por qué el vecino de Nuevo le hace ese comentario.. 6.

(7) 1. Justificación La revolución sexual y la revolución cultural en la segunda mitad del siglo XX, desafió supuestos y estructuras hasta entonces considerados como claros y evidentes, como la concepción de normalidad, jerarquías, normatividad, e institucionalidad. El amor fue enmarcado como una de las bases para esas revoluciones, junto con la lucha por fomentar la libertad en la sexualidad y en demostrar su rechazo a la manera como se relacionaban las mujeres y los hombres, así como la conformación de las familias y crianza de los hijos. Muchas de las seguridades anteriores podrían justificarse desde el patriarcado, que ahora comienza a ser cuestionado (Bellucci, 2016). Los años 60 dieron pie para generar los Movimientos de Liberación de la Mujer reflexionando no sólo desde el feminismo, sino desde cómo se entiende la masculinidad, tratando de dejar atrás todos los sistemas de opresión. Firerstone (1972), citado por Bellucci (2016) considera que la revolución sexual se convirtió en el sustento mismo de todo tipo de transformaciones en los espacios relacionales e individuales de las mujeres. Lo cual, simultáneamente implicó una transformación en la vida de los hombres. Estos movimientos han buscado una transformación social dirigida a la equidad de género, así como al cumplimiento de los derechos humanos sin importar el sexo, la orientación sexual o el género. Los movimientos más reconocidos en la lucha por la igualdad de género han sido liderados por mujeres; son muy pocos los hombres que se han cuestionado sobre el tema o se han involucrado. Sin embargo, sí ha habido hombres que se han preocupado por estos asuntos, específicamente por la cuestión acerca de lo que significa ser hombre. Ante esta situación consideramos muy importante reconocer y organizar los aportes que se han generado acerca de la masculinidad, pues la lucha por la equidad implica plantearse este asunto. 7.

(8) Conocer los estudios que han surgido a partir de las reflexiones generadas desde los mismos hombres es fundamental ya que estos empiezan a cuestionar su rol en la sociedad a partir de inconformidades relacionadas con los estereotipos de género y buscan entender las relaciones humanas por fuera del sistema opresor, y la carga emocional que genera el equipaje de género. (Gasteiz, 2008). Estas reflexiones dieron como resultado lo que se conoce como las masculinidades alternativas o las nuevas masculinidades, sin embargo, lo que se conoce acerca de esto en las instituciones educativas o en la cotidianidad, es muy poco a comparación del feminismo, quizá, debido a que los estudios acerca de las masculinidades alternativas son relativamente nuevos y las reflexiones de los colectivos de las nuevas masculinidades no han tenido un efecto social a gran escala. No obstante, hacer visibles las reflexiones sobre las nuevas masculinidades aportará a lograr la equidad de género y la transformación social. Por este motivo es necesario rescatar las reflexiones acerca de lo que significa ser hombre y las consecuencias que ha tenido la comprensión de la masculinidad en Colombia. En este trabajo rescataremos estas reflexiones enfocadas en lograr una investigación de calidad, estando comprometidas con el desarrollo humano y social, y además buscar generar impactos positivos en las comunidades y personas del país, lo cual ha sido fundamental para lograr en la Corporación Universitaria Minuto de Dios, (Corporación universitaria Minuto de Dios, 2014). Además, esta investigación está encaminada a dar bases a futuras investigaciones psicológicas y a comprender los cambios sociales relacionados con el género o las relaciones personales en el país. Adicionalmente es importante tener en cuenta las reflexiones generadas en Colombia dentro de los proyectos de educación Nacional, ya que hasta el momento no se ha 8.

(9) hecho un proyecto enfocado o encaminado a fomentar las relaciones personales a partir de un enfoque de género, lo más cercano que se encuentran en los proyectos acerca de masculinidad y feminidad son los dirigidos a la educación sexual; ya es momento para que en el país se empiecen a desarrollar no solo reflexiones, sino también proyectos educativos que generen una transformación social al respecto. Para tener una mejor comprensión de los temas a tratar en este trabajo, es necesario partir de las distinciones entre sexo y género. El primero es una categoría asociada a características biológicas, que no cambian de una cultura a otra, ni con el paso del tiempo, existen tres sexos: mujer, hombre e intersexual, mientras que el género es una categoría construida socialmente que determinan lo que se entiende en cada cultura (valores, actitudes, funciones y relaciones) por masculino y femenino (Gasteiz, 2008). De acuerdo con estas definiciones nuestro trabajo acerca de la masculinidad se centrará desde el concepto de género, si bien en este trabajo se hablara de ser hombre se entenderá desde la construcción social y no desde el sujeto con pene.. 9.

(10) 2. Planteamiento del problema Tomate unos segundos para contestar ¿qué te hace hombre o mujer? ¿Tu respuesta estuvo relacionada con pensamientos acerca de la sensibilidad, fuerza, poder, cuidado, aspecto físico, o habilidades? Lo más posible es que así sea, ya que estos aspectos están relacionados con las características que otorga la sociedad para clasificar entre masculino y femenino. Estas son tan solo algunas de las preguntas que han inquietado a varias personas que desde la década de los 60, han reflexionado acerca del sexo, del género y de cómo estos irrumpen en las dinámicas sociales. A partir de estas reflexiones se han iniciado investigaciones a nivel mundial, que han dado pie para empezar un marco de análisis en estudios de masculinidad en Latinoamérica, es importante reconocer estos estudios debido a que en este contexto geográfico ser hombre tiene diferentes prácticas y discursos ambivalentes (Pineda, 2003). En este trabajo es de particular interés las reflexiones que se han dado en Colombia acerca de la masculinidad, debido a que es nuestro contexto más cercano. Es por lo anterior que en este trabajo se pretende responder a ¿Cómo se ha transformado la comprensión de la masculinidad, en Colombia desde la década del 60, y cuáles han sido sus efectos sociales? Esta pregunta problema se traduce en el siguiente objetivo: describir la transformación de la comprensión de la masculinidad y sus efectos sociales en Colombia desde la década de los sesenta. Para lograr este objetivo general, nos proponemos los siguientes objetivos específicos. 1. Indagar acerca de las diversas comprensiones de la masculinidad. 2. Indagar sobre la enseñanza de la masculinidad. 3. Indagar acerca de las consecuencias de las concepciones de la masculinidad. 10.

(11) 4. Indagar acerca de los movimientos en Colombia. 5. Reflexionar sobre los hallazgos acerca de las concepciones, enseñanza y consecuencias de la masculinidad. 6.. Asumir una posición frente a los temas planteados.. 11.

(12) 3. Metodología A continuación, se expondrán los criterios que se tuvieron en cuenta en el momento de la recolección de datos de este trabajo, explicando cada uno de estos. Además, encontrara el apartado de procedimiento en el cual se describe el proceso que se llevó a cabo durante los cuatro meses de esta investigación. 3.1. Criterios de inclusión Artículos académicos, acerca de la masculinidad en Colombia. sin importar el lugar de publicación: Puede haber artículos que estén publicados en otros países, que den información acerca de las masculinidades en Colombia. Libros académicos acerca de la masculinidad en Colombia, sin importar el lugar de publicación: Puede haber libros que estén publicados en otros países, que den información acerca de las masculinidades en Colombia. Documentos en inglés o español: Es posible que la mayoría de los documentos estén escritos en español debido a que este trabajo está enfocado en Colombia; sin embargo, se van a tener en cuenta escritos en inglés, ya que es un idioma global y para que otras personas tengan acceso a la información se usa este idioma. Documentos que hablen de la masculinidad de manera genérica, sin importar su país de publicación 3.2. Criterios de exclusión Documentos que trabajen la masculinidad de otros países: La pregunta de este trabajo está enfocada en recolectar información de Colombia. Documentos publicados antes de 1960: La pregunta de este trabajo está limitada en información a partir de 1960. 12.

(13) 3.3. Procedimiento Para la recolección de información se identificaron tres categorías: Masculinidad, Enseñanza de género, y Movimientos en Colombia. La categoría de masculinidad nos permitió encontrar información detallada sobre el concepto de masculinidad, su diferencia con ser hombre, cómo el patriarcado a estado relacionado con la masculinidad, y acerca del equipaje de género; información que dio pie para ver cómo se ha transformado la masculinidad. La categoría enseñanza de género, especialmente en la masculinidad, al igual que la anterior nos da información sobre cómo se ha transformado la masculinidad, porque es a partir de la enseñanza que hay cambios sociales, además, permite abordar los estereotipos de género y las dinámicas sociales frente a la masculinidad. Por último, la categoría Movimientos en Colombia es pertinente para este trabajo, porque permite recolectar información acerca de nuevos movimientos masculinos, así como las nuevas reflexiones o planteamientos que han surgido, en busca de una nueva concepción de masculinidad. A partir de las categorías señaladas anteriormente, se organizó la información encontrada en los documentos publicados. Después, se procedió a organizar la información que se tenía en la base de datos, para luego dar un análisis correspondiente; durante este proceso nos dimos cuenta de la necesidad de dividir la información de la categoría de enseñanza de género en dos grandes apartados dentro de la investigación, teniendo en cuenta la enseñanza de género y las consecuencias de esa enseñanza. Debido a lo anterior, la investigación cuenta con cuatro grandes capítulos: Las diversas comprensiones de la masculinidad; La enseñanza de la masculinidad; Las consecuencias de las concepciones de la masculinidad; y, por último, Los movimientos en 13.

(14) Colombia. Esto nos permitió hacer una discusión enriquecida, en la cual se contrasta la postura de diferentes autores y se tiene en cuenta el análisis personal.. 14.

(15) 4. Resultados y análisis A partir de la lectura de los datos recolectados, se decidió organizar las categorías en 4 capítulos abordados de la siguiente manera; el primero de ellos es; diversas comprensiones de la masculinidad, luego se encontrará con el segundo capítulo denominado la enseñanza de la masculinidad, posteriormente hallará el tercer capítulo en el cual se abordarán las consecuencias de las concepciones de la masculinidad, por último, se encuentra el capítulo acerca de los movimientos en Colombia. 4.1. Diversas comprensiones de la masculinidad La masculinidad tiene muchos significados, que cambian dependiendo del contexto y a través del tiempo; por lo tanto, no existe una única noción de masculinidad, sino un conjunto de elementos que pueden ser contradictorios u opuestos de acuerdo con el contexto (Cornwall y Lindisfarne, 2016). Martini (2002) considera que a partir de los años 70 se iniciaron los estudios sobre hombres en Estados Unidos, conocidos como los men's studies, a partir de que un pequeño grupo de hombres comprendiera y aceptara el trabajo y las reflexiones que venían haciendo las mujeres desde los años 60. Esto, según este autor es el inicio de la reflexión sobre la masculinidad y amplía el camino para nuevas formas de concebir y sentirse hombre. De acuerdo con esto, es pertinente describir las diferentes formas de entender la masculinidad a través del tiempo, pues la masculinidad es un campo de representación y un proceso de construcción que está en constante cambio (García, 2015). A continuación, estas diversas formas de masculinidad, las hemos organizado de la siguiente manera. 4.1.1. Masculinidad hegemónica Para Carrigan (1985) citado por Cornwall y Lindisfarne (2016) la masculinidad es la manera cómo actúa o se comporta un grupo de hombres que viven dentro de un círculo 15.

(16) social donde predomina la riqueza y el poder, los cuales reproducen y reafirman la consecución de relaciones sociales para seguir dominando. El resto de los hombres, que no están dentro de este círculo social, reafirman su masculinidad a partir de buscar identificarse con el grupo de hombres poderosos y ricos. De esta manera, mantienen este modelo de masculinidad, que el autor denomina como hegemónico. En este sentido, Brittan (1989) concibe la masculinidad hegemónica como la cuestión acerca de “cómo particulares grupos de hombres ocupan posiciones de poder y riqueza y cómo legitiman y reproducen las relaciones sociales que generan su dominación” (Manzelli, 2006, pág. 227). Según lo dicho, la masculinidad hegemónica se entiende como un modelo de poder ejercido desde los hombres hacia cualquier relación social, incluso hacia otros hombres. Lo que posiblemente genera comportamientos violentos para demostrar ese poder usando como excusa su masculinidad. Además, para ser masculino se debe cumplir con no ser homosexual, mantener el hogar, trabajar, sentir agrado por los deportes, ser insensible, no preocuparse por su aspecto físico, dificultad para hablar de sentimientos, mostrar valentía y ser caballeroso (Manzelli, 2006). En la masculinidad hegemónica predominan los ideales dominantes de pertenecer a la raza blanca, a la clase social alta y ser heterosexual. Adicionalmente, es el resultado de una estrategia política en la cual algunos hombres se respetan y se reconocen entre sí. Además, la masculinidad se transforma de una época a otra y de una sociedad a otra (Andreu, 2008). Consideramos importante aclarar que según Ruiz (2000) la masculinidad hegemónica está enmarcada dentro del patriarcado, que es entendido como una estructura que da a algunos hombres poder sobre otros hombres y a todos los hombres poder sobre las mujeres o, según plantea Gasteiz (2008), como una organización social, religiosa, política y 16.

(17) económica, apoyada en la concepción de liderazgo y autoridad por parte del hombre sobre la mujer. Esta organización está muy arraigada en nuestra forma de vida al punto de que según Fontenla (2008) se gestó 6000 a 3000 años antes de Cristo y rige aún en todo tipo de relaciones, aunque desde el siglo XX se ha criticado y se han propuesto modelos alternos de relación humana. A partir de las diferentes definiciones acerca de la masculinidad hegemónica que se expusieron anteriormente, podemos concluir que esta masculinidad es ejercida por un grupo de hombre donde predominan los ideales dominantes y el poder de estos hacia otros hombres y hacia las mujeres. Este tipo de masculinidad rige en las sociedades donde prima el patriarcado. 4.1.2. Masculinidad desde la negación La masculinidad también es entendida desde la negación, según Badinter (1993), citada por Manzelli (2006) la masculinidad es demostrada por los hombres si pasan por tres requisitos básicos; no ser homosexual, no ser mujer y no ser niño. Siguiendo esta idea, Segal (1990) citado por Donoso (2015) propone que la masculinidad es aquello que no es, es decir, no es homosexual, no es femenina, ni tampoco es étnica. Lo anterior se debe a que, si cumple con esas características, la masculinidad estaría relacionada con los atributos de inferioridad que propone el patriarcado, de esta manera no queda otra opción que conformar sociedades homofóbicas, sexistas y racistas (Carabí, 2000 citado por Donoso, 2015). Las cuatro características que plantearon los psicólogos norteamericanos Brandon y David en 1976 para referirse a la masculinidad son: “I no tener nada de mujer. II ser importante. III. Ser un hombre duro. IV Mandar a todos al demonio” (Serraga y Carabí, pág. 48) Estos autores conciben la masculinidad desde la negación como se evidencia en el 17.

(18) primer imperativo y desde el patriarcado al hacer referencia del poder en los otros tres imperativos. Para Serraga y Carabí (2000) los imperativos propuestos por Brannon y David (1976) y las posturas de filósofos como Nietzsche, Schopenhauer y Hegel, siguieron estando presentes para el año 2000; la mujer estaba dedicada al cuidado de su familia y a servir para cumplir los deseos de los hombres, lo que entendían como una ética relacional, en cambio, los hombres asumieron el valor del éxito desde el individualismo (complacer su deseo, ser activo)" Por otro lado, hay comprensiones de la masculinidad haciendo referencia a esta como biológica o natural, por ejemplo, si una mujer cumple con las características masculinas se entiende que está cargada de masculinidad, pero si un hombre cumple con las características femeninas es visto como alguien que carece de carga masculina. De esta manera, se puede entender la masculinidad como la capacidad de dominar, de hacer y de mandar, si un hombre se opone o rechaza dichas capacidades, deja de merecer ser considerado masculino. (Vendrell, 2011). Es interesante evidenciar, en este apartado, que la masculinidad es definida desde la carencia de la feminidad, es decir, ser masculino es no ser femenino, entre otras cosas. Pero, la feminidad no es carecer de masculinidad; por el contrario, ser femenina es estar cargada de características que se creen propias de las mujeres. 4.1.3. Masculinidad hegemónica en Latinoamérica El concepto de masculinidad cambia dependiendo del lugar, sin embargo, la masculinidad hegemónica es entendida de manera similar en diferentes contextos, por tal razón, nos parece pertinente abordarla desde Latinoamérica donde se encontrará que las concepciones son semejantes. 18.

(19) Andrea Cornwall, Nancy Lindisfarne (2016) y Luciano Fabbri (2015) exponen que, en las sociedades latinoamericanas, si un hombre renuncia a los atributos de la masculinidad, deja de merecer este calificativo. Por tal razón, se presentan; burlas, agresiones y abusos hacia las personas que se consideran como machorras, mariposita, maricones, o marimachas, debido a su orientación sexual, por actitudes, o la ejecución de actividades que la sociedad cree propias de cada género (García, 2016). En el caso de Colombia las cosas no son muy distintas, un análisis hecho en el 2000 a partir del trabajo con comunidad concluyó que los niños crecen desde las pautas patriarcales sin tener la posibilidad de pensar sobre su identidad y mucho menos sobre la masculinidad. Unas pautas patriarcales que están enmarcadas dentro de un patrón que concibe la masculinidad desde un hombre blanco, valiente, maduro, exitoso y heterosexual. (Ruiz, 2000). Sin embargo, los hombres tienen que demostrar ser hombres la mayor parte del tiempo, pero no son conscientes de lo frágil que es su masculinidad, pues esta se puede destruir con un beso en la mejilla, un abrazo o una palabra. Un ejemplo de esto es lo que nos muestra Black (2018) en su artículo The Boys Are Not All Right “Si quieres emascular a uno de tus amigos, cuando estén en un restaurante, pregúntale qué va a comer y cuando llegue la mesera, ordena por él. Es gracioso porque quitarle a un hombre su masculinidad no debería ser así de fácil —pero lo es—” (Párr. 1). De esta manera, la masculinidad en Latinoamérica es aquella masculinidad donde prima la necesidad de demostrar la hombría y el poder; esto si se cumple con los patrones dominantes que exigen las sociedades patriarcales.. 19.

(20) 4.1.4. Masculinidad en plural El modelo hegemónico de masculinidad es el más valorado socialmente, debido a que todavía estamos inmersos en el patriarcado. Como alternativa al patriarcado han surgido nuevos modelos que tratan de acabar con este paradigma y amplían cada vez más las múltiples maneras de comprender y vivir la masculinidad. A partir de las relaciones del feminismo junto con los movimientos de liberación gay, los hombres se han visto en la necesidad de reconsiderar la orientación sexual como un paso para modificar el significado de ser hombre (Donoso, 2015). Para Andreu (2008), es necesario referirse a la masculinidad en plural, porque, aunque existe masculinidades hegemónicas, que son las predominantes, hay también masculinidades subalternas que hasta el momento han sido devaluadas con poco prestigio social; son personas consideradas como los cobardes o los maricas. De esta manera se evidencia que el género también discrimina y oprime a los hombres, aunque lastimosamente son muy pocas las personas conscientes de esto. Nombrar la masculinidad en plural da la posibilidad de concebir otras formas de crear relaciones sociales más igualitarias, sociedades sin discriminación, sin homofobia; lo cual puede que aporte a disminuir la dominación que hasta ahora ha mantenido el patriarcado. 4.1.5. Hombres en contra del patriarcado A pesar de que, en este texto, se considere la masculinidad hegemónica como una construcción claramente establecida, de la cual se tienen algunas características reconocidas por la mayoría de los autores que hemos consultado, consideramos que la masculinidad hegemónica es una construcción que se puede cambiar, y aunque puede ser impuesta, algunos hombres se han revelado contra ella. 20.

(21) Para el año 2016 en Argentina ya se hablaba de una nueva concepción de masculinidad, aunque está todavía tenía tintes del patriarcado, pues contemplaba la fuerza y la virilidad para el hombre, pero incluye características que antes eran atribuidas para las mujeres, como; ser controlado, ser generoso, y utilizar la seducción, aunque estas nuevas características aún se empleen como estrategias de dominación (Cornwall y Lindisfarne, 2016). Los ideales dominantes del patriarcado son desafiados por el hombre gay cuando este pide ser considerado como un hombre en la sociedad, aunque desde el patriarcado es visto como un hombre que carece de masculinidad. De aquí que sea necesario apuntarles a nuevas formas de entender la masculinidad donde no se relacione con una orientación sexual, apariencia física, atributos al comportamiento, o con la personalidad, pues esto ya no se pueden suponer (Cornwall y Lindisfarne, 2016). Por ejemplo, un hombre puede ser homosexual, pero podría seguir siendo masculino si es el compañero activo en la relación (Cornwall y Lindisfarne, 2016). Está situación desafía el patriarcado, sin embargo, es ambigua pues todavía este intento de una nueva comprensión sigue empeñado en considerar la mujer como un ser pasivo y al hombre como un ser activo. Sin embargo, apuntarle a estas nuevas formas de entender la masculinidad va en contra de lo que Foucault denomina el sexo verdadero; entendiéndolo como una relación entre sexo y género, el cual le atribuye de manera exclusiva y naturalizada la masculinidad a los hombres, olvidando aquellos que conciben otras formas de vivir su identidad y de ser con los otros, aun sin tener pene o sin considerarse hombres. (Fabbri, 2015) En contra de la masculinidad hegemónica o tradicional, Segal (1990) plantea que los hombres no representan la condición humana sino una construcción de género (Donoso, 21.

(22) 2015). Si bien se busca delimitar la expresión hombres a una construcción de género, desde el patriarcado esta expresión pretende suplantar a toda la humanidad. pero por fuera del patriarcado nos parece que es limitante al no tener en cuenta aquellos sujetos que vayan en contra de esa construcción de género. 4.1.6. Teorías del origen de la masculinidad Según Donoso (2015) las reflexiones del origen de la masculinidad han pasado por tres teorías; la genética, la ambientalista y la epigenética. La primera, hace referencia a que todos los atributos de los hombres; atributos físicos, personalidad, comportamiento y la orientación sexual, son heredados genéticamente. La teoría ambientalista es sustentada en el siglo XVIII por Hume y Locke, esta teoría surge como respuesta antagónica a la teoría genética. Estos filósofos proponen que cuando nace el ser humano su mente es una página en blanco y que su comportamiento depende únicamente del entorno. La última teoría es propuesta como una solución entre el conflicto entre las dos primeras teorías; la teoría epigenética plantea que la masculinidad es el resultado de la interacción entre el ambiente y los genes, esta teoría se vincula con las teorías feministas y las nuevas masculinidades debido a que rechaza la explicación biológica y hereditaria como única forma para comprender la masculinidad (Donoso, 2015). De esta manera la teoría epigenética ha dado un sin número de posibilidades para que se generen otras formas de entender la masculinidad, por ejemplo, Ramírez (1993) proyecta que es necesario tener en cuenta que no existe una única forma de ser hombre, sino que es a partir de la diversidad de identidades y experiencias que se pueden originar nuevas masculinidades.. 22.

(23) 4.1.7. Sociedades sin género Algunos grupos anarquistas han propuesto la idea de una sociedad sin género, ante tal situación, surge la cuestión acerca de si sería descabellada la idea de pensar que es mejor que no exista el género para garantizar la libertad en los hombres y las mujeres. Sobre la cuestión planteada, Boscán (2008) considera que no es necesario construir sociedades sin género, sino que se requiere seguir construyendo modelos femeninos y masculinos teniendo en cuenta lo positivo de los modelos ya existentes, esto con el fin de no caer en una indefinición absoluta con respecto a la posición sexual; se trataría de referentes sociales versátiles y no exclusivistas. El asunto de las sociedades sin género nos parece contradictorio tanto en sus defensores como en sus opositores. Por una parte, quién y cómo establece lo positivo en cada género. Por otra, tal vez sea un sueño imposible pretender que no haya ninguna referencia socialmente construida (género) sobre la condición sexual. El asunto aquí es poder relativizar la exclusividad de atributos en cada género y encontrar mecanismos de construcción de las identidades sexuales no dependientes de formas de dominación humana, como el patriarcado. Sin embargo, el autor busca modelos de masculinidad donde se privilegie la igualdad, sin jerarquías y, además, donde el éxito corresponda a las actuaciones de los sujetos para mejorar la sociedad en la cual están (Boscán, 2008) Es interesante ver que esta propuesta tiene en cuenta la necesidad de que los nuevos modelos de masculinidad sean antirracistas, anti-sexistas y anti homofóbicas, para poder comprender una masculinidad plural, abierta y diversificada (Boscán, 2008).. 23.

(24) 4.1.8. Nuevas masculinidades Si una sociedad desea privilegiar la diversidad y los derechos de todas las personas, se debe admitir que es necesario diferentes tipos de masculinidades, desde una visión más humana y fuera de lo racionalista (Boscán, 2008). Es por esta razón que a continuación se expondrán diversas maneras de entender la masculinidad. Kimmel (1987) señala que los hombres generan diferentes significados acerca de la masculinidad a partir de sus experiencias durante toda su vida (Donoso, 2015). No obstante, consideramos que el hombre no tiene la libertad de vivir estos significados porque todavía está inmerso en actuar y pensar desde una construcción de género ya establecida. Partiendo de que la masculinidad es un constructo social, Kimmel (1987), asegura que la feminidad y la masculinidad son también constructos relacionales, es decir, la masculinidad necesita de la construcción de la feminidad para ser definida, no obstante, esta afirmación no pretende que los hombres adquieran características femeninas, sino que da el espacio para vivir identidades versátiles, anti exclusivistas y abiertas, ya sean masculinas o femeninas. Para definir la masculinidad también se habla de nuevas masculinidades, es el concepto que más se ha usado en registros académicos, programas, proyectos estatales, trabajos formativos con hombres y mujeres y en la cooperación internacional, como alternativa a la masculinidad tradicional. Se puede entender de dos maneras: Desde las prácticas masculinas que emergen en la actualidad, pero que por ser nuevas no significan que sean mejores; y desde las expectativas de lo nuevo y lo diferente, generando un cambio en las construcciones de género, esta última, es desde la que trabajan los equipos que la impulsan (Ruiz, 2013).. 24.

(25) Otro concepto que se maneja en la actualidad es el de masculinidades alternativas, entendiendo a éste como la búsqueda de lo novedoso o distinto a la masculinidad tradicional, siendo más puntual en su objetivo con respecto a las nuevas masculinidades. Aunque, cae en la imprecisión al no aclarar si lo alternativo se refiere a algo negativo o positivo, sin embargo, se asume que pretende una alternativa positiva (Ruiz, 2013). Por el contrario, la masculinidad liberadora no ha tenido tanto éxito como las dos anteriores, esta se basa en las experiencias políticas y sociales de la revolución sexual de los años 60 y 70; y de los postulados de la educación liberadora (popular), lo que ha posibilitado que sea más potente políticamente hacia las transformaciones de género, buscando un cambio en las lógicas y las relaciones de poder (Ruiz, 2013). Ruiz (2013) también destaca la importancia de la masculinidad libertaria, que, aunque asegura que es militante, conserva la fuerza política y social haciendo énfasis en la transformación tanto comunitaria como social. A pesar de las reflexiones y las críticas que se la han hecho a la masculinidad tradicional y el surgimiento de nuevas maneras de concebir al hombre dentro de las sociedades, creemos que la masculinidad hegemónica o tradicional sigue teniendo más fuerza en Colombia. Lo más seguro es que se deba a la visión naturalista de los roles y la personalidad atribuidos a los hombres, muy a la par de los imperativos que plantearon Brannon y David (1976). Las nuevas masculinidades implican, en general, según lo dicho hasta el momento un cambio en la posición de dominador de hombre sobre la mujer u otros hombres; sin embargo, Vendrell (2011) cree que con la construcción de nuevas masculinidades no se perderá la dominación masculina, lo único que pasará es que cada hombre podrá vivir la masculinidad a su manera y lo que logra el hombre con estas nuevas masculinidades donde 25.

(26) ya no se autodestruye, sino que se cuida así mismo, es mejorar su posicionamiento. Por lo anterior, el autor plantea que la masculinidad solo es un atributo y por esta razón no puede estar en crisis y si lo estuviera no se soluciona poniéndolo en plural. 4.2. La enseñanza de la masculinidad Muchas de las reflexiones acerca de la concepción de masculinidad plantean que es una construcción social; esto nos hace pensar entonces que el género no es natural y que se aprende dependiendo del contexto; como lo expresa la frase ya popular "no se nace hombre, uno se convierte en hombre" (Serraga y Carabí, 2000, pág. 19). De ahí que nos interesemos en saber cómo ha ocurrido el proceso de enseñanza de la masculinidad; es decir, de cómo alguien “se convierte en hombre”. Sin embargo, el alcance de nuestra exposición sólo permitirá abordar la enseñanza de la masculinidad hegemónica; pues, sobre las otras masculinidades no encontramos suficiente documentación. 4.2.1. Estereotipos de género La manera en cómo nos comportamos y hasta cómo pensamos, está relacionado con la forma en la que somos criados. Para Gasteiz (2008) lo que aprendemos acerca de ser masculino o ser femenino es conocido como estereotipos de género; estos son un “conjunto de normas de comportamiento percibidas, un conjunto de papeles y expectativas, asociados particularmente como masculinas o femeninas, en un grupo o sistema social determinado” (pág. 22). Los estereotipos han acompañado la existencia del ser humano, pero con el paso del tiempo y la evolución humana, se han transformado frente a su significado, por lo tanto, los estereotipos también han evolucionado junto al ser humano, según la sociología y la psicología (García, 2016).. 26.

(27) Por otro lado, Campbell (1967) estima que los estereotipos están formados por factores internos, como pensamiento, motivación o emociones, y factores externos, como la apariencia física. En todo caso, la sociedad es la que otorga una lista de características a cada género, que contienen unas pautas de comportamiento para que cada persona se asuma como hombre o como mujer. Por ejemplo, algunas de las características atribuidas a los hombres son: ser independiente, ser valiente, ser autosuficiente, no mostrarse débil frente al resto y evitar el contacto social y emocional (García, 2016). De igual manera, desde los estereotipos de género se puede afirmar que los hombres están preparados para estar por fuera de la casa y realizar actividades fuera del círculo familiar, en cambio las mujeres están preparadas para realizar las labores domésticas y dedicarse a cuidar a sus hijos. Esto se ha convertido en una tradición que se enseña de generación en generación (García, 2016). 4.2.2. Mantenimiento de la masculinidad Lo atribuido a los géneros pocas veces se cuestiona o se reflexiona, debido a que se cree o se asume que están vinculadas a cuestiones biológicas, generando la normalización de la subyugación de la mujer y el dominio del hombre. Esto ha sido posible porque se ha llegado a concebir como racional en la raza humana, debido a que se propaga de generación en generación (Donoso, 2015). De esta manera, "la naturaleza trabajada socialmente, acaba siendo tan espontánea que es muy difícil desprenderse de ella” (Albelda, 2011, pág. 19). Asimismo, Subirats (2007) cree que para ser hombre es necesario un trabajo personal y social, que se hace día a día y que se debe perpetuar en todas las generaciones (Albelda, 2011). Es así como se ha mantenido durante tantas décadas la masculinidad hegemónica (a pesar de las críticas que se le ha hecho), la gente joven sigue rigiéndose por ese modelo. 27.

(28) 4.2.3. Proceso de socialización Las características que se atribuyen a los hombres se pueden entender como mandatos dentro del libreto de género masculino; estos mandatos se aplican y se aprenden a través de los medios de comunicación, la política, la crianza, la religión y la socialización. (García y Ruiz, 2009). Todos estos modos de aprender la masculinidad podrían englobarse bajo la socialización. Esta corresponde al proceso que tienen las personas de interiorizar, comprender y aceptar los valores colectivos y las normas que existen para regir las relaciones sociales y el comportamiento (Gasteiz, 2008). Dentro del proceso de socialización es importante tener en cuenta el lenguaje escrito y verbal, debido a que este es una construcción de acuerdos culturales. Por lo tanto, si el lenguaje cambia es posible que apoye, exprese o ayude a producir nuevas imágenes, para generar relaciones más igualitarias; pero, si no se hacen modificaciones en el lenguaje, se van a seguir manteniendo relaciones desiguales (Gasteiz, 2008). Según esto, el proceso de socialización está determinado por la mediación del lenguaje, las palabras empleadas, los significados atribuidos, los símbolos que median las relaciones, etc (Gasteiz, 2008). El construccionismo ha implantado la idea de que el género es una construcción social y el sexo biológico es una condición natural; empero el cuerpo no es del todo algo fijo, ni neutral, sino que este se moldea a partir de las relaciones entre hombres y mujeres (Pineda, 2003). Adicional a esto, García y Ruiz (2009) afirman que las construcciones políticas, sociales y emocionales se logran visualizar en los cuerpos y en las mentes, es a partir de la idea anterior que la masculinidad se funde en el cuerpo masculino y no es natural de él. El proceso de socialización tiene que estar acompañado con el proceso de diferenciación social de los sexos. En este último, el objetivo es obligar a las personas a 28.

(29) adoptar papeles sociales y culturalmente definidos, para que los asimilen como propios de cada sexo (Hincapié y Turcotte, 2004). Es pertinente aclarar que el proceso de socialización es diferente en cada sujeto por lo cual, no hay modelos exactos, no obstante, se crean patrones de comportamiento predominantes para lo femenino y masculino. Estos patrones se mantienen y prolongan toda la ideología de género, mediante la homofobia y los ejemplos relacionales dentro del vínculo familiar (Gasteiz, 2008). 4.2.4. Educación familiar e institucional El proceso de diferenciación social de los sexos se inicia desde la infancia, más específicamente, a partir de los 2 años, que es cuando los niños acogen actitudes, valores, conductas y características del padre del mismo sexo; pese a esto, Valdés, Aguilar y Gamboa, (2010) retoman nuevamente que es necesario considerar que la construcción de género también se debe a aspectos biológicos, así como a la experiencia en el medio ambiente, el entorno familiar, de manera especial en el periodo de influencia en la niñez. Parece ser que la familia y la educación institucional juegan un papel importante para la construcción de lo masculino, pues es desde estas que se construye, se analiza y se ejecuta. A pesar de ello, para Carrillo (2008), la familia con respecto a las instituciones está en un grado de inferioridad con respecto a la influencia que tiene en la enseñanza de género, pues la institución educativa resulta más influyente (Valdés, Aguilar y Gamboa, 2010). Esta última información nos resulta sorprendente, pues es frecuente que en diversos contextos se haga referencia a la importancia decisiva de la educación familiar, de la crianza. Si bien, se tiene la creencia de que las instituciones educativas son neutrales, todo lo que sucede dentro de ellas transfiere mensajes indirectos que legitiman la masculinidad 29.

(30) hegemónica; que, por tanto, aprueban y transmiten los discursos y prácticas donde se desvaloriza las concepciones prevalecientes de lo femenino y se aplaude las de lo masculino (Valdés, Aguilar y Gamboa, 2010). La noción de hombría se refuerza en la interacción entre los hombres, dentro de las instituciones; así, las instituciones tienen un papel relevante en la vida de los hombres. Sin embargo, reflexionar solo sobre el papel de las instituciones educativas en la formación de las masculinidades sería vano, ya que los aspectos familiares y sociales cooperan de manera decisiva en este asunto (Ríos, 2015). Frecuentemente las instituciones educativas refuerzan la idea de que el cuidado de otras personas y el propio es algo femenino; en cambio, el valor, la fortaleza y la audacia son masculinos. Esto provoca que los niños sean criados para ser competitivos y aptos para el dominio del espacio, al igual que en tener habilidades instrumentales, pero no se educa para desarrollar habilidades emocionales, porque no se aprende a controlar los mecanismos adecuados para gestionar y elaborar sentimientos, especialmente aquellos relacionados con la debilidad y vulnerabilidad (Gasteiz, 2008). En resumen, de acuerdo con Valdés, Aguilar y Gamboa (2010) consideramos que las masculinidades no se crean en laboratorios académicos, sino que son actuadas, de manera especial en el contexto familiar y escolar, de acuerdo con una serie de reglas más o menos implícitas que marcan las experiencias vividas en tales instancias. 4.2.5. Enseñanza de género en Colombia En el caso de Colombia, los niños son educados desde el libreto masculino del patriarcado, para vivir su masculinidad dejando de lado su identidad y los cambios sociales (Ruiz, 2000). Tal vez es porque desde antes de nacer se atribuye un género a partir del sexo. 30.

(31) y es desde ahí que lo que aprenderá el resto de su vida será para labrar su propia identidad (Gasteiz, 2008). El uso cotidiano del libreto patriarcal en Colombia se plasma en gestos, refranes, y afirmaciones, para poder concebir de manera más fácil esas pautas de masculinidad establecidas socialmente. En este sentido, según Ruiz (2000), las frases que contienen más poder en la educación del país son: Los hombres no lloran; los hombres son de la calle; cochino, con eso no se juega; el último que llegue es una nena; uno no es hombre para que nadie lo sepa; cuando uno crece los papás ya no lo pueden querer. En la infancia también es donde se origina la violencia; en la mayoría de los casos, cuando los niños se golpean entre sí, se entiende que esta conducta está fuera del contexto de violencia; se naturaliza, hasta el punto de creer que hace parte del rol masculino. Además, las sociedades en las que la violencia hacer parte del rol masculino son sociedades violentas (Hincapié y Turcotte, 2004). Nos parece que esto es precisamente lo que ocurre en la sociedad colombiana. Asimismo, Pineda (2003) expone que, en Colombia, la construcción de una masculinidad firme obedece a un balance apropiado entre buscar ser un buen padre y ser el hombre que más mujeres puede tener sexualmente. Por otro lado, se plantea que la hombría sólo se puede enseñar si lo hace un hombre que esté equipado con todos los lineamientos característicos de la masculinidad hegemónica; por lo tanto, no la pueden enseñar los sujetos que son considerados medio hombres o medio mujeres (Rios, 2015). En otro orden de ideas, los hombres pueden mostrar fácilmente emociones relacionadas con la cólera o con la exaltación, con el fin de ejercer su poder sobre los demás; sin embargo, limitan emociones que socialmente se consideran femeninas, como sensibilidad, dolor, empatía, compasión y miedo. Es así como los hombres interiorizan la 31.

(32) insensibilidad masculina como una característica natural del ser hombre (García y Ruiz, 2009). Aunque el hombre esté inmerso en el patriarcado y se haya educado con una carga de género, no quiere decir que no se pueda hacer nada al respecto; por el contrario, los sujetos tienen toda la posibilidad de generar movilización acerca del significado de sus experiencias, sus formas de vivir la masculinidad y la forma de sentirse hombres, por medio de la interpretación de recursos simbólicos que representa tanto el género masculino, como el femenino (García, 2015). Es decir, es un asunto que se puede reinterpretar y, como veremos más adelante, efectivamente algunos hombres están reinterpretando su masculinidad. Para Boscán (2008) el cambio debe provenir de los hombres adultos, al enseñar a los jóvenes otras formas de ser masculinos. Aunque, no se trata de aceptar lo que proponen algunos grupos de reflexión norteamericanos; que sostienen como necesario recobrar el espíritu masculino que yace reprimido por el patriarcado, sino construir entre los hombres nuevos tipos de relaciones. Pues hablar de un espíritu masculino correspondería a aceptar esencialismo y, como lo hemos dicho en diversos momentos, consideramos que el género corresponde a una construcción social, antes que a una naturaleza de los seres humanos. Cuando Boscán (2008) plantea que es necesario que los varones adultos enseñen nuevas formas de ser masculino, no tiene en cuenta que estos hombres son los que tienen más naturalizada la masculinidad hegemónica. Creemos que la transformación se dará desde los varones jóvenes. Es posible que, si se deba reconocer configuraciones de la masculinidad que están ocultas en cada hombre y que constantemente buscan la liberación, una liberación emocional en la que sea válido, por ejemplo, sentir la necesidad de ser acompañado, o el sentirse apoyado por un otro. 32.

(33) Cuando se cree que ser hombre o mujer es el resultado solamente del sexo de nacimiento, se omite el papel de la cultura y la historia en la construcción de la subjetividad, ni siquiera se tiene en cuenta el papel del lenguaje en la enseñanza de las formas de pensar, ser, sentir y hacer, en las relaciones de poder, dentro de las instituciones, incluyendo la familia (López, 2010). De esta manera, podemos concluir los hallazgos encontrados acerca de la enseñanza de género en Colombia donde se evidencia el papel que tiene la socialización y el lenguaje en la construcción de género y especialmente en la promulgación de los estereotipos de género en espacios como la escuela y la familia. Estos hallazgos permiten evidenciar que la masculinidad que se impone es la masculinidad hegemónica. 4.3. Consecuencias de las concepciones de masculinidad El aprendizaje del género masculino tiene consecuencias que pueden ser positivas o negativas para los sujetos que viven su masculinidad. Por este motivo es necesario darle un espacio exclusivo dentro de este trabajo, para poder entender, cuáles han sido las consecuencias de haber crecido con un equipaje de género impuesto a partir del sexo y estar inmersos en una sociedad donde prima el patriarcado. 4.3.1. Soledades masculinas Como se vio anteriormente, a partir del proceso de socialización se enseñan las pautas o libretos que debe seguir el sujeto, cuando se le asigna un género desde antes de nacer. Un comportamiento puede tener diferentes interpretaciones dependiendo de su género, además, esa interpretación se da en base a potenciar determinadas capacidades para cada uno (Gasteiz, 2008). En la Tabla 1. Consecuencia de los estereotipos de género. Se exponen diversas interpretaciones del comportamiento de las personas a partir del género asignado. 33.

(34) Tabla 1 Cómo funcionan los estereotipos de género Cuando alguien se comporta así. Si es niña se dice que es…. Si es niño se dice que es…. Activa Insistente. Nerviosa Terca. Inquieto Tenaz. Sensible Desenvuelta Desinhibida Obediente Temperamental Audaz Introvertida. Delicada Grosera Pícara Dócil Histérica Impulsiva, actúa sin pensar Tímida. Afeminado Seguro de sí mismo Simpático Débil Apasionado Valiente Piensa bien las cosas. Curiosa Prudente Si no comparte Si no se somete Si cambia de opinión. Preguntona, cotilla Juiciosa Egoísta Agresiva Caprichosa, voluble. Inteligente Cobarde Defiende lo suyo Fuerte Capaz de reconocer sus errores. Tomado de Gasteiz (2008) Como se ve en la Tabla 1, se espera que los hombres sean valientes, activos, fuertes e independientes; los demás comportamientos están asociados con el rol que deben cumplir las mujeres, vinculándolas al poco valor, el cuidado y al ámbito privado. De esta manera, cuando un hombre parece vulnerable, busca consuelo, expresa sus emociones ante los demás, no es competitivo, y sabe consolar, inmediatamente se aleja de la masculinidad hegemónica (Gasteiz, 2008). Estas imposiciones de comportamientos y pensamientos provocan en los hombres que sean dependientes emocional y afectivamente de otras personas, especialmente de las mujeres. Son hombres que les cuesta relacionarse desde sus emociones y que están constantemente solos; aspecto que es contrario a la idea de seguridad propia y fuerza que impone la masculinidad hegemónica. A esta consecuencia se le conoce como las soledades masculinas (Gasteiz, 2008).. 34.

(35) El hombre es obligado a omitir y ocultar sus necesidades y emociones, así como los deseos que generen algún tipo de vinculación, sea desde la compasión, empatía, o el cuidado. Esto evidencia que los hombres aprenden a ejercer y encarnar su poder, desde el sacrificio emocional (Fabbri, 2015). Sacrificio que implica un alto costo: sentirse y estar solos. 4.3.2. Ausencia en la crianza Los roles tradicionales y el machismo imposibilitan que los hombres avancen en generar relaciones desde la paternidad. En la mayoría de los casos, el rol de paternidad se asume desde la responsabilidad económica del hogar (masculinidad hegemónica), para lo cual se refuerza desde el trabajo la idea de que se debe ser fuerte. Estos roles originan la poca aproximación de los sujetos masculinos al cuidado (Aguayo, Barker y Kimelman, 2016). Dentro del patriarcado, se impone al hombre que su función principal es la de proveer, esto genera que pase mayor tiempo en el espacio público y en actividades netamente relacionadas con la producción económica; por lo tanto, son las exigencias sociales las que lo exime de participar en el espacio privado, y es prácticamente imposible contribuir en las tareas de socialización de los hijos y de crianza (Jiménez, 2003, citado por Marín y Ospina, 2015). No obstante, los hombres han reclamado tener más tiempo para permanecer en el hogar y tener más tiempo familiar, además piden participar de manera activa en el acompañamiento y crianza de los hijos. Con respecto a otras áreas sociales reclaman menos exigencia dentro del área laboral, que el horario sea más flexible (Olavarría, 2003). Se trata de una novedad respecto al rol paterno que no encontramos en reportes de investigación anteriores. 35.

(36) Para Marín y Ospina, (2015) los hombres en Colombia justifican la exclusión y la poca participación masculina, desde el discurso en el que se legitima la esencialización y la naturalización del rol femenino. Además, esto lo usan para justificar la poca obligación de la crianza y del cuidado, lo que mantiene, conserva y legitima los roles que son atribuidos por el patriarcado y la división tradicional del trabajo. Por otro lado, Gasteiz (2008) cree que el sexismo (discriminación) es un represor natural de la libertad de los sujetos tanto individual como colectiva y además disminuye las posibilidades para el desarrollo de las capacidades diversas de cada persona. Por tanto, la socialización sexista oprime a las mujeres y las discrimina, y a los hombres los limita, dentro del sistema patriarcal. Si bien el sexismo es un limitador para el hombre y opresor para las mujeres, no creemos que el sexismo sea natural, es más probable que sea también enseñado a partir de la masculinidad hegemónica. 4.3.3. Situaciones particulares que ponen en duda la masculinidad Es en las situaciones difíciles o de peso mayor, en las cuales la masculinidad puede tener una ruptura y es necesario resignificar las relaciones económicas, familiares y afectivas, buscando la igualdad para poder garantizar la conservación de la familia (Chávez y Marchant, 2014). Un ejemplo de esto lo reporta Pineda (2003). Se trata del caso de algunos hombres caleños, que debido a sus bajos recursos se dieron cuenta de que ejercer la masculinidad tradicional les traía mayores desventajas para el sustento del hogar, razón por la cual decidieron cooperar con sus parejas para salir adelante. En este mismo orden de ideas, en un estudio hecho en Colombia y Chile sobre la situación de los hombres en familias que sufrieron desplazamiento, se concluyó que la virilidad de los hombres era cuestionada; por ejemplo, su papel de protector de la familia, 36.

(37) pues al quedar desempleados el sustento que llevan al hogar no era suficiente. Por el contrario, las parejas, mujeres, comenzaron a asumir roles considerados masculinos. Se dio un movimiento hacia la igualdad de géneros, juntos cuidan a sus hijos, toman decisiones, y trabajan (Chávez y Marchant, 2014). Por lo tanto, la masculinidad se transforma o se mantiene dependiendo de las situaciones particulares que se presenten en el contexto (desastres naturales o guerras). Este estudio fue realizado en de Soacha, Colombia, y en Chaité, Chile. Los resultados mostraron que los individuos de origen rural y con bajos recursos económicos y los que pertenecen a grupos raciales o étnicos minoritarios comprenden ser hombre desde un pensamiento machista; por el contrario, las personas que nacen en la ciudad o que son mestizos desarrollan su identidad en busca de relaciones de género igualitarias (Chávez y Marchant, 2014). Es posible que las concepciones tradicionales de masculinidad se sigan manteniendo en lo rural debido a las dinámicas que exige el contexto, más que por la educación que implante la institución educativa o la familia nuclear. Adicionalmente, el estudio concluyó que la mayoría de los hombres desplazados, creen que perdieron su poder, y es por esto por lo que intentan recuperarlo haciendo uso de la violencia, lo cual hace que se siga conservando la masculinidad hegemónica (Chávez y Marchant, 2014). Cabe anotar que, aunque solo se trata de dos estudios, sobresale el hecho de que ciertas condiciones del contexto, como hechos sobrevinientes, ponen en entredicho las concepciones tradicionales de masculinidad. 4.3.4. Opresión de la masculinidad hegemónica De acuerdo con Pineda (2013) las consecuencias para los hombres de ejercer las masculinidades hegemónicas han estado relacionadas con demostrar su masculinidad, con. 37.

(38) no demostrar sus emociones y con la presión económica y material, como el aislamiento social. Los hombres se ven obligados a aparentar ser hombres desde la masculinidad hegemónica, lo que los convierte en sujetos víctimas tanto de perpetrar diferentes clases de violencias, como de la imposibilidad de mostrarse diferente ante la sociedad. De esta manera, son las mujeres las que ocupan fácilmente los espacios públicos, porque no tienen que demostrar ante los demás que son mujeres, como si lo deben hacer los hombres (Pineda, 2003). Es así como los hombres que intentan mostrar ante la sociedad otra forma de vivir la masculinidad o de demostrar con sus acciones la aprobación de las masculinidades emergentes tienen más dificultades debido a que las mujeres y otros hombres los fuerzan a aceptar la masculinidad hegemónica como propia. No les queda otra opción a las masculinidades alternativas que trabajar prácticamente desde el anonimato (Pineda, 2003). Según lo dicho, la masculinidad hegemónica no es algo que afecte solamente a las mujeres, los hombres también son víctimas de tener que demostrar algo que no son para no ser juzgados por las propias mujeres o los demás hombres. Por otra parte, aunque, es comúnmente conocido que el ámbito de lo público es para los hombres y el privado para las mujeres, resulta que en muchos casos lo público, se convierte en un ámbito más difícil para los hombres, al tener que demostrar algo que no son. 4.3.5. La masculinidad hegemónica mata hombres De acuerdo con el estudio de Ruiz (2013) sobre datos correspondientes a muertes violentas de hombres se concluyó que por causa de la masculinidad hegemónica existe una práctica naturalizada de la violencia que mata a hombres. En la masculinidad hegemónica se asume que el hombre está preparado para correr riesgos, por lo tanto, debe enfrentarse a 38.

(39) situaciones de violencia y peligro, es por esto por lo que esta masculinidad influye en la salud de los individuos (Hardy y Jiménez, 2001). A continuación, se presentarán datos de morbimortalidad en Colombia en el año 2016, que corroboran la anterior afirmación. En Colombia, para el 2016 el Instituto de Medicina Legal y Ciencias forenses mostró datos acerca del comportamiento de las lesiones de causa externa en Colombia (suicidio, homicidio, violencia, delito sexual, etc.), estos datos se pueden relacionar con la manera en la que los hombres viven su masculinidad. En la Tabla 2 se muestra de manera general la cantidad de muertes por cada grupo de edad dependiendo de su sexo y causa. Tabla 2 Años de vida potencialmente perdidos por muertes violentas, manera de muerte, según sexo, grupos de edad de la víctima Grupo de edad. Homicidio Hombre. Suicidio. Mujer. Total Hombre. Transporte. Mujer Total Hombre. Mujer. Accidental Total Hombre. Indeterminada. Mujer Total Hombre Mujer. Total. (00 a 04) 1.232. 1.940. 3.172. -. -. -. 2.875. 2.462. 5.337. 10.062. 7.311. 17.3733.286. 2.835. 6.120. (05 a 09) 888. 835. 1.724. 190. 70. 260. 2.792. 1.601. 4.393. 3.046. 2.436. 5.482 254. 766. 1.019. (10 a 14) 3.799. 1.550. 5.350. 2.630. 2.972. 5.602 4.676. 2.390. 7.066. 3.507. 969. 4.476 760. 388. 1.147. (15 a 17) 29.512. 3.394. 32.906. 5.391. 4.303. 9.693 11.816. 4.969. 16.785. 3.920. 606. 4.526 1.906. 545. 2.451. (18 a 19) 39.326. 3.428. 42.754. 5.091. 1.975. 7.067 14.702. 2.905. 17.607. 3.377. 581. 3.958 2.130. 465. 2.595. (20 a 24) 102.375 7.043. 109.418 13.082. 3.112. 16.194 40.843. 8.190. 49.033. 9.738. 1.092. 10.8305.039. 1.474. 6.513. (25 a 29) 81.165. 7.192. 88.357. 9.907. 2.083. 11.990 32.718. 6.299. 39.017. 7.213. 1.240. 8.453 4.302. 794. 5.095. (30 a 34) 58.406. 6.021. 64.427. 7.844. 1.650. 9.494 22.186. 4.282. 26.467. 7.921. 937. 8.857 4.076. 714. 4.789. (35 a 39) 37.464. 4.475. 41.939. 5.151. 950. 6.102 15.487. 3.802. 19.289. 5.452. 752. 6.205 3.011. 554. 3.565. (40 a 44) 22.276. 3.218. 25.494. 3.869. 969. 4.838 11.209. 2.733. 13.943. 4.751. 381. 5.132 2.248. 450. 2.697. (45 a 49) 12.898. 1.835. 14.733. 2.837. 592. 3.429 8.911. 1.894. 10.805. 3.471. 740. 4.211 1.501. 237. 1.738. (50 a 54) 8.100. 1.156. 9.256. 2.251. 615. 2.866 6.421. 1.993. 8.413. 2.989. 344. 3.333 1.236. 148. 1.384. (55 a 59) 3.605. 490. 4.095. 1.426. 176. 1.602 4.506. 1.470. 5.976. 2.246. 549. 2.795 1.089. 176. 1.266. (60 a 64) 1.648. 380. 2.027. 769. 219. 988. 2.341. 1.124. 3.465. 1.082. 321. 1.403 482. 146. 628. (65 a 69) 397. 154. 550. 255. 67. 323. 811. 816. 1.627. 369. 298. 667. 217. 77. 294. (70 a 74). 51. 51. -. 14. 14. -. 327. 327. -. 87. 87. -. 28. 28. 19.767. 80.460 182.292 47.257. Total. 403.089 43.161. 446.250 60.693. 229.549 69.144. 18.644 87.78 31.534 9.795 7. 41.330. Tomado de Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (2016) La Tabla 2 nos muestra que, en todas las causas de muerte, son los hombres quienes más mueren; sin embargo, es interesante ver que el rango de edad en el que más mueren 39.

(40) hombres es el de 20 a 24 años. Adicionalmente, la causa de muerte en la que más puntúan los hombres es en la de homicidio. La Gráfica 1 nos muestra los anteriores datos (lesiones fatales), en los departamentos del país, y da información visual acerca de la diferencia por sexo. En la Gráfica 1 se puede evidenciar fácilmente la gran diferencia que existe entre la cantidad de muertes por sexo, haciéndose más notorio el color amarillo que representa a los hombres como la mayoría de las víctimas en todos los departamentos de Colombia, excepto Vaupés.. Gráfica 1. Lesiones de causa externa fatales según departamento del hecho y sexo de la víctima. Tomado de Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (2016) Es pertinente ahora, tener en cuenta los datos de lesiones no fatales, que afecta la vida de hombres y mujeres en diferentes edades y contextos. Como se evidencia en la Tabla 3 las mujeres puntúan más en situaciones de presunto abuso sexual y violencia intrafamiliar, mientras que los hombres lo hacen en violencia interpersonal, accidentes de. 40.

(41) transportes y lesiones accidentales. tal como en la anterior tabla sigue predominando la edad de los 20 a 25 años para la presencia de lesiones. Tabla 3 Años de vida saludable perdidos por lesiones no fatales de causa externa, según sexo y grupos de edad Exámenes medico Grup legales por presunto delito o de sexual edad Hombre. Total. Mujer. 665. Hombre. Mujer. Accidentes de transporte. Violencia interpersonal. Total. Hombre. Mujer. Total. Hombre. Mujer. Lesiones accidentales. Total Hombre. Mujer. Total. (00 a 04). 207. (05 a 09). 1.068. 3.425 4.493. 1.268. 1.046. 2.314. 318. 222. 540. 522. 426. 948. 153. 118. 271. (10 a 14). 1.089. 9.480 10.569. 1.876. 2.379. 4.255. 2.557. 2.802. 5.358. 935. 808. 1.743. 170. 117. 287. (15 a 17). 363. 3.077 3.439. 1.438. 4.009. 5.447. 9.167. 5.488. 14.656. 1.665. 1.017. 2.682. 143. 72. 215. (18 a 19). 91. 636. 4.692. 5.329. 8.023. 3.620. 11.643. 2.130. 1.103. 3.233. 195. 65. 260. (20 a 24). 113. 2.722. 16.920. 19.642. 23.105. 10.970. 34.076. 7.345. 3.593. 10.938 645. 235. 880. (25 a 29). 58. 709. 767. 3.290. 16.823. 20.113. 20.439. 9.388. 29.827. 5.968. 3.085. 9.054. 495. 198. 693. (30 a 34). 40. 436. 476. 2.978. 13.004. 15.982. 14.821. 7.553. 22.374. 4.566. 2.595. 7.162. 347. 173. 519. (35 a 39). 10. 239. 249. 2.198. 8.787. 10.984. 9.941. 5.530. 15.471. 3.320. 2.044. 5.364. 224. 132. 356. (40 a 44). 21. 164. 185. 1.566. 5.264. 6.830. 6.551. 3.775. 10.326. 2.452. 1.615. 4.067. 179. 121. 300. (45 a 49). 7. 93. 100. 1.196. 3.276. 4.472. 5.014. 2.748. 7.762. 2.083. 1.378. 3.461. 115. 119. 234. (50 a 54). 1. 58. 60. 887. 1.938. 2.825. 3.762. 1.879. 5.641. 1.751. 1.170. 2.921. 99. 84. 183. (55 a 59). 4. 27. 31. 601. 1.030. 1.631. 2.349. 1.126. 3.475. 1.153. 861. 2.013. 61. 64. 125. (60 a 64). 2. 17. 19. 317. 467. 785. 1.433. 613. 2.047. 802. 543. 1.346. 56. 37. 92. (65 a 69). 2. 7. 9. 178. 197. 375. 735. 294. 1.029. 474. 330. 804. 30. 27. 57. (70 a 74). 1. 5. 6. 117. 110. 227. 359. 135. 494. 298. 224. 522. 17. 21. 38. (75 a 79). 1. 5. 6. 61. 67. 128. 160. 63. 223. 176. 134. 311. 10. 9. 18. (80 y más). 0. 6. 6. 45. 39. 83. 68. 34. 102. 102. 62. 164. 7. 4. 11. Total. 3.077. 23.578. 21.696. 80.322. 102.018. 108.895. 56.324. 165.219. 35.860. 21.089. 56.948. 2.995. 1.628. 4.622. 836. 872. Violencia intrafamiliar. 927. 1.253 1.366. 20.500. 322. 274. 596. 91. 85. 176. 117. 101. 218. 49. 35. 85. Tomado de Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (2016). 41.

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