UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES ESCUELA PROFESIONAL DE TRABAJO SOCIAL
TESIS
Estereotipos de género en la violencia de las mujeres de Alto Trujillo atendidas en la Defensoría de la mujer- 2021
PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE LICENCIADA EN TRABAJO SOCIAL
AUTORA:
Bach. Vasquez Fabian, Mercy Yasmin
ASESOR:
Dr. Córdova Llontop, José Marcos Ulises
TRUJILLO-PERÚ 2022
DEDICATORIA
A Dios quien estuvo presente en cada momento de mi vida con su bondad.
A mis queridos padres Rover y Bertha, por su amor, incondicional apoyo, por creer siempre en mí y por su motivación para lograr mis metas planteadas.
A mi querida hermana Yosely, por apoyarme siempre, por ser mi mejor amiga y un ejemplo a seguir.
JURADO DICTAMINADOR
Dra. Yoya Betzabé Flores Pérez SECRETARIA
Dr. José Marcos Ulises Córdova Llontop VOCAL
Dr. Manuel Alfonso Lavado Ibañez PRESIDENTE
AGRADECIMIENTO
Agradecer a mi Asesor Dr. Córdova Llontop, José Marcos Ulises, por sus enseñanzas como docente durante mi formación universitaria y por su apoyo como asesor para el desarrollo del presente trabajo de investigación.
A las mujeres usuarias de la Defensoría de la Mujer- Alto Trujillo, por su disponibilidad por brindar información para la ejecución de la presente investigación.
A la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo, por haberme permitido poner en práctica mis conocimientos adquiridos en la universidad, también por haber sido un espacio seguro, sororo y resistente que generó cambios en mi vida personal y profesional.
A la ONG CESVITEM por haberme apoyado con mis estudios y con el logro de esta meta.
PRESENTACIÓN
SEÑORES MIEMBROS DEL JURADO
En el cumplimiento con lo dispuesto en el reglamento de grados y títulos de la Universidad Nacional de Trujillo, Facultad de Ciencias Sociales de la Escuela Profesional de Trabajo Social, me permito poner a vuestra consideración la presente Tesis titulada: Estereotipos de género en la violencia de las mujeres de Alto Trujillo atendidas en la Defensoría de la mujer- 2021 con el propósito de alcanzar el título profesional de Licenciada en Trabajo Social.
Dejo a vuestro destacado criterio académico la presente tesis para su evaluación y agradezco de antemano sus sugerencias.
Trujillo, 18 de Julio del 2022
Vasquez Fabian, Mercy Yasmin Bachiller en Ciencias Sociales
ÍNDICE
DEDICATORIA ... i
JURADO DICTAMINADOR ... ii
AGRADECIMIENTO ...iii
PRESENTACIÓN ... iv
ÍNDICE ………..v
RESUMEN ... vi
ABSTRACT ... vii
I. INTRODUCCIÓN ... 1
1.1. Realidad problemática ... 1
1.2. Antecedentes de estudio ... 5
1.3. Bases teóricas ... 10
1.4. Marco conceptual... 17
1.5. Problema de investigación ... 24
1.6. Hipótesis ... 24
1.7. Objetivos ... 25
II. MATERIALES Y MÉTODOS ... 26
2.1. Metodología: ... 26
2.2. Técnicas ... 27
2.3. Instrumentos ... 28
2.4. Población muestral ... 29
2.5. Criterios de inclusión y exclusión ... 29
III. RESULTADOS ... 30
IV. DISCUSIÓN ... 59
V. CONCLUSIONES ... 95
VI. RECOMENDACIONES ... 97
VII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 98
VIII. ANEXOS ... 108
RESUMEN
La presente tesis titulada: Estereotipos de género en la violencia de las mujeres de Alto Trujillo atendidas en la Defensoría de la mujer- 2021, nace por la necesidad de identificar los estereotipos de género que influyen en la violencia contra la mujer, en mujeres del centro poblado Alto Trujillo; quienes en su mayoría son atendidas en la Defensoría de la Mujer- Alto Trujillo, por ser una institución civil sin fines de lucro con un equipo multidisciplinario del área legal, área social y área de psicología que brindan su servicio de manera gratuita.
El presente estudio se realizó con una muestra de 40 personas, compuesta por mujeres víctimas de violencia psicológica, física, económica y/o sexual que hacen uso del servicio de la Defensoría de la Mujer del Alto Trujillo en el año 2021 y que vivan en el Centro Poblado Alto Trujillo. A quienes se aplicó instrumentos como: la encuesta y la entrevista, elaborados bajo fines del método etnográfico, deductivo, inductivo, descriptivo, analítico, estadístico y fenomenológico, desarrollando así favorablemente una investigación mixta.
El estudio ha analizado los tipos de estereotipos de género, los cuales son: estereotipos de sexo, estereotipos de roles sexuales, estereotipos sexuales y estereotipos compuestos; dichos estereotipos de género influyen negativamente en la violencia de la mujer del Centro poblado del Alto Trujillo, normalizando las creencias impuestas que generan desigualdad y aumentan las cifras de violencia.
Palabras clave: Rol sexual, Violencia doméstica, Estereotipos sexuales, Equidad de género,
ABSTRACT
The present investigation entitled: Gender stereotypes in the violence of women from Alto Trujillo attended at the Women’s defense- 2021, was born with the need to identify the gender stereotypes that influence violence against women, in women of the Alto Trujillo populated center; Most of whom are treated at the Office of the Women's Defender-Alto Trujillo, as it is a non-profit civil institution with a multidisciplinary team from the legal area, the social area and the psychology area that provide their services free of charge.
The present study was carried out with a sample of 40 people, made up of women victims of psychological, physical, economic and/or sexual violence who make use of the service of the Alto Trujillo Women's Ombudsman in 2021 and who live in the Alto Trujillo Population Center. To whom was applied instruments such as: the survey and the interview, elaborated under the ethnographic, deductive, inductive, descriptive, analytical, statistical and phenomenological method, thus favorably developing a mixed investigation.
The study has analyzed the types of gender stereotypes, which are: sex stereotypes, sexual role stereotypes, sexual stereotypes and compound stereotypes; these gender stereotypes have a negative influence on violence against women in the Alto Trujillo populated center, normalizing the imposed beliefs that generate inequality and increase the figures of violence.
Keywords: Sexual role, Domestic violence, Sexual stereotypes, Gender equity.
I. INTRODUCCIÓN
1.1. Realidad problemática
La Organización mundial de la salud (2001) muestra que la violencia contra la mujer es fenómeno de salud pública, por su incidencia y mortalidad, así como por los efectos en la salud de las mujeres.
La violencia contra la mujer representa una problemática global que afecta a las mujeres de manera significativa, por lo que es un hecho innegable. A nivel mundial, el 35% de mujeres, con pareja o sin ella, en algún momento de sus vidas han sufrido algún tipo de violencia, sea psicológica, física y/o sexual (World Health Organization, 2013). Mundialmente se ha estimado que, de las 87 000 mujeres asesinadas en el año 2017, más del 50% fallecieron a manos de sus parejas o familiares (United Nations Entity for Gender Equality and the Empowerment of Women, 2019).
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que una de cada tres mujeres alguna vez en su vida ha sufrido violencia física o sexual, siendo la violencia de la pareja la más común (OPS, 2020).
Debemos tener en cuenta que el fenómeno de la violencia contra la mujer responde al sistema patriarcal, del cual se derivan las relaciones de poder, posicionando al hombre como un ser superior ante la mujer con el supuesto derecho de utilizar la violencia para mantenerla como un objeto que le pertenece y que tiene que estar a su servicio.
Según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (2016) en el Perú la mayoría de casos son de violencia familiar, violaciones, hostigamiento sexual y trata de personas, en la que la víctima es la mujer. Asimismo, la Policía Nacional del Perú ha registrado 164 488 denuncias por motivo de violencia familiar (Ministerio del Interior, 2016).
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (2017) dio a conocer estadísticas del año 2016 en donde el 68.2% de mujeres resultaron víctimas de violencia, siendo la psicológica la más frecuente con un 64.2%, la física con un
31.7% y violencia sexual con un porcentaje de 6.6%, por parte de la pareja y en el año 2020, el Centro de Emergencia Mujer atendió un total de 54 125 casos de violencia contra la mujer (MIMP, 2020).
En lo que se refiere a la desigualdad de género, se tiene que un 11% menos de mujeres que de hombres mayores de veinticinco años en nuestro país ha culminado estudios de nivel secundaria y un 17% menos de mujeres que de hombres en el mismo rango etario mencionado, participa en la fuerza de trabajo remunerada (INEI, 2018).
También, 1 de cada 3 mujeres no cuenta con fuente de ingresos propios, en comparación con 1 de cada 10 hombres que se encuentra en esa situación (INEI, 2018). Además, se ha calculado que, en promedio, las mujeres trabajan 9 horas y 22 minutos más que los hombres a la semana, contando trabajo remunerado y trabajo doméstico (INEI, 2015).
Para el año 2019 se registraron 166 feminicidios, representando en promedio que catorce mujeres fueron víctimas de feminicidio por mes (Programa AURORA, 2019).
Cabe agregar que la Encuesta Nacional de Relaciones Sociales, publicada en el año 2020, ha identificado que el 58.9% de peruanas y peruanos toleran la violencia contra las mujeres, normalizándola, omitiéndola promoviéndola y permitiéndola (INEI, 2020).
Para el año 2021, se ha observado un incremento de 83,9 puntos porcentuales en los casos de violencia contra las mujeres, integrantes del grupo familiar y violencia sexual que fueron atendidos por los CEM de enero a julio del año 2021, frente a lo registrado en igual periodo correspondiente al año anterior.
Según el Registro de casos del CEM a nivel nacional en el periodo de Enero a Diciembre del año 2021, se atendieron 75, 894 casos de violencia psicológica, 83.5% contra las mujeres, 16.5% contra los hombres. Referente a la violencia económica, se registran 642 casos, 67.3% contra las mujeres y 32.7% contra los
hombres. Además, sobre la violencia sexual, se atendieron 22.456 casos de violencia sexual, 94.5% contra las mujeres y 5.5% contra los hombres.
Es importante mencionar también, que para el periodo de Enero a Diciembre del año 2021, como consecuencia de esta violencia machista ejercida contra las mujeres, se presentaron 293 tentativas de feminicidio, el 93.2% contra las mujeres adultas, el 4.1% contra las mujeres adultas mayores y el 2.7% contra niñas y adolescentes. El vínculo relacional es el 48.8% fue la pareja, 37.9% la ex pareja, 5.5% un familiar, 6.1% un conocido y 1.7% un desconocido. Además, 136 casos con características de feminicidio, 82.4% fueron mujeres adultas, 13.2% fueron niñas y adolescentes.
Dentro de este marco, es necesario tener en cuenta el contexto de pandemia a causa de la COVID-19, en donde en nuestro país como en el mundo se tomaron medidas de emergencia sanitaria para intentar frenar los contagios de este virus.
Lo cual llevó a una a la situación de confinamiento, en dónde muchos hogares demostraron no ser un espacio seguro que deberían de ser.
Según INDAGA (2021) las llamadas telefónicas y chat registrados evidencian el incremento de la violencia contra las mujeres. Esta evidencia se encuentra registrada a través del programa AURORA del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, en dónde las llamadas representan un incremento de 60 mil y la comunicación en chat los 11 mil. Por otra parte, respecto a la atención hubo una baja a consecuencia del cierre de los servicios presenciales. Asimismo, referente a los CEM durante el periodo de cuarentena nacional se dejaron de atender aproximadamente 122 mil mujeres o integrantes del grupo familiar.
Como podemos notar, es tan alarmante las cifras, pero aún más como las mismas personas han interiorizado esta problemática como algo natural, representando un problema de índole cultural.
Posteriormente buscando las causas, diversos investigadores coincidieron que el enfoque discriminatorio de género influye en la capacidad de la gente,
produciendo que las personas justifiquen la violencia y estén a favor de ella (Lancheros et al., 2018).
En relación con este último, se comprende que los estereotipos de género aprendidos en la sociedad están vinculados a la violencia contra la mujer. Por ejemplo, el 84.9% de mujeres concede al hombre la característica de jefe del hogar y ser el único con derecho a tomar las decisiones, ocasionando que las mujeres sean ignoradas y víctimas de violencia (Ramos, 2019); el 70% de mujeres dio a conocer que la sociedad relega a la mujer a las actividades domésticas y el 100% comentó que sus padres les inculcan “tradiciones” de cuidados y tareas en el hogar por el único hecho de haber nacido mujer (Guevara, 2018).
En este mismo orden y dirección, los estereotipos de género representan las construcciones culturales, sociales y al grupo estructurado de creencias sobre los atributos específicos de hombres y mujeres. Estas creencias pueden incluir roles, comportamientos, características de la personalidad, características físicas, ocupaciones y suposiciones referente a la orientación sexual (Cook y Cusack, 2010).
De acuerdo a ello, comprendemos que los estereotipos de género clasifican a las personas a partir de la designación de características físicas, psicológicas, biológicas y sociales, las cuales determinan el comportamiento y las relaciones interpersonales, configurando roles, por lo que los estereotipos de género pueden dar lugar a fenómenos como la violencia, afectando negativamente a las mujeres.
Ante la situación planteada y teniendo claro que los estereotipos de género son ideas establecidas de cómo debe ser, actuar y cómo deben comportarse mujeres y varones, además de que se reproducen y transmiten de generación en generación poniendo en posición privilegiada al hombre ante la mujer, resulta necesario identificar cuáles son aquellos tipos de estereotipos de género existentes y cómo influyen en la violencia contra la mujer y el presente estudio tiene ese propósito.
1.2. Antecedentes de estudio
A lo largo de los años se han elaborado diversas investigaciones tanto al nivel internacional como nacional, lo cual da sustento a la investigación y se dará a conocer a continuación:
1.2.1. Internacional:
La Fuente (2015), en su trabajo final de maestría denominada
“Intervención grupal con mujeres víctimas de violencia de género: taller creciendo juntas”, tuvo como objetivo fundamental identificar aquellas ideas basadas en creencias sexistas que influyen en la violencia de género, cambiando estos pensamientos para potenciar el valor individual y social de las mujeres del municipio de Paterna.
Se concluyó que, las ideas sexistas están orientadas a la discriminación basada en el género. Las cuales se sostienen en estereotipos de género relacionados a los roles que asumen las mujeres del municipio de Paterna y que las ha llevado a ser víctimas de violencia de género, produciéndoles efectos físicos y psicológicos, así como también la violencia influyó en la capacidad de toma de decisiones y en que sean dependientes de sus parejas. Se tomó como estrategias de prevención el informar sobre la violencia de género, modificando actitudes sexistas, estereotipos de género, tratando de eliminar creencias erróneas acerca de la violencia contra las mujeres.
Safranoff (2016), en su investigación denominada “La aceptación de la violencia contra la mujer en la pareja en Argentina”, tuvo como objetivo explorar factores relacionados con la formación de las actitudes individuales hacia la violencia contra la mujer y la existencia de diferencias de género. Se basó en datos de la “Encuesta Mundial de Valores” del año 2013. Tuvo como muestra a 1 030 adultos de ambos sexos. Como resultado, se evidenció que los varones tenían actitudes más aprobatorias de la violencia que las mujeres. Asimismo, se obtuvo que un mayor nivel educativo se relacionaba con un mayor rechazo hacia la
violencia contra la mujer y por el otro, las actitudes en base a estereotipos fortalecían la violencia contra la mujer, manteniéndolas en un rol tradicional y justificando la violencia.
Sánchez (2017) en su investigación denominada “Influencia de los estereotipos de género asociados con la violencia contra las mujeres en alumnos del Seminario Taller de Competencias de la Universidad Tecnológica de El Salvador”, tuvo como como finalidad identificar los estereotipos de género en los cuales se basan las conductas violentas en contra de las mujeres y la influencia que estos tienen en el desarrollo de sus vidas. Se concluyó que los resultados obtenidos indican que tanto hombres como mujeres están todavía estereotipados por el género, los diversos estereotipos de género presentes en la violencia contra la mujer son normalizados, aceptados y tomados como verdades rígidas por los alumnos, validando la violencia contra las mujeres, conservando las ideas tradicionales aprendidas de la sociedad.
Delgado et al. (2012) en su investigación “Atributos y estereotipos de género asociados al ciclo de la violencia contra la mujer-España”, estudiaron la relación entre la construcción social de atributos y estereotipos de género y la presencia de violencia doméstica contra la mujer. En el estudio participaron 1 200 españoles de ambos sexos y mayores de 18 años. Se evidenció que estas personas tienden a establecer relaciones con parejas que tienen interiorizado los estereotipos de género.
Como resultado se obtuvo la existencia de una relación entre la violencia doméstica y los atributos de género masculinos, donde se identificó que el varón maltratador poseía características violentas y las mujeres características pasivas.
Suárez (2016) en su trabajo final de grado “Investigando la violencia de género mediante los estereotipos presentes en los textos de canciones contemporáneas” tuvo como finalidad explorar los estereotipos género en Uruguay, a través del análisis de los textos de canciones
contemporáneas más populares de una localidad e identificar cuáles son aquellos elementos presentes que ocasionan el establecimiento y la permanencia de la violencia de género. Mediante una metodología cualitativa en base a un cuestionario abierto aplicado a las usuarias de la
“Comuna Mujer 10”, un programa Estatal que brinda atención gratuita, asesoramiento jurídico y psicosocial a mujeres en situación de violencia.
El estudio utilizó la técnica de análisis de contenido, identificando letras de las canciones, metáforas y calificativos de género, que eran comunes y con las que las personas se identificaban. Por ello, se buscó desnaturalizar roles y deconstruir los estereotipos de género, informando sobre lo que es la violencia, cómo prevenirla y cómo promover relaciones igualitarias con respeto a los derechos humanos.
1.2.2. Nacional:
Neyra (2016) en su tesis de licenciatura titulada “Los estereotipos de género en la violencia conyugal contra la mujer, en el sector pueblo el sol del asentamiento humano pueblo libre – distrito La Esperanza parte alta: año 2015”. Tuvo como objetivo identificar aquellas percepciones de varones y mujeres sobre los estereotipos de género que influyen en la violencia conyugal, las cuales determinan ciertas características y acciones que las personas deberían desempeñar. Estas conductas estereotipadas generan que las relaciones de pareja sean desiguales, sin equidad que afectan a las mujeres. La población está conformada por 56 personas entre hombres y mujeres tienen relación de pareja y que pertenecen al Asentamiento Humano Pueblo El Sol – La Esperanza.
La investigación permitió identificar los estereotipos de género relacionados a la jerarquía de poder entre el hombre y la mujer en la relación de pareja, siendo estos: el hombre es la autoridad, es el jefe del hogar, el que tiene derecho a tomar las decisiones, controlador, autoritario, celoso y violento. La mujer es obediente y sumisa. Estos estereotipos configuran al hombre como un ser superior a la mujer
posicionándola de forma vulnerable y propensa a ser violentada por la pareja. Además, se evidenciaron estereotipos de género relacionados al desempeño del rol reproductor identificados por las personas que participaron en la investigación; en donde la mujer es la responsable de la crianza y del cuidado de los hijos, de las labores domésticas, siendo las mujeres en su totalidad las encargadas de dichas actividades y si no cumplen estas tareas, sus parejas reaccionan de forma violenta ante ellas.
Por otro lado, Morales (2017) en su investigación “Estereotipos de género y violencia de pareja en las mujeres de los comedores populares del distrito de Puente Piedra, 2017”, tuvo la finalidad de identificar la relación entre los estereotipos de género y la violencia de pareja en las mujeres de los comedores populares del distrito de Puente Piedra. Se basó en un estudio de tipo descriptivo correlacional causal a 61 usuarias mujeres de comedores populares de Puente Piedra, sus edades oscilaban entre los 18 y 70 años, se utilizó el cuestionario de estereotipos de género y para medir la variable violencia de pareja, se utilizó el cuestionario de índice de violencia en la pareja. Se obtuvo el resultado de que las mujeres presentaban niveles entre moderados y altos de estereotipia genérica, así como un porcentaje significativo que presentaba altos niveles de violencia psicológica.
Guevara (2018) en su tesis de licenciatura titulada “Factores sociales, culturales y personales que influyen en la violencia de género en las mujeres del centro poblado del Alto Trujillo, atendidas en la Defensoría de la Mujer – 2017” tuvo como objetivo identificar aquellos factores sociales, culturales y personales que influyen en la violencia contra la mujer. En este estudio se utilizó entrevistas y cuestionarios como método de recolección de datos. Se evaluó una muestra de 33 usuarias de la Defensoría de la Mujer, se obtuvo como resultados que, el 73% de las evaluadas manifestaron haber sido víctimas de violencia física y psicológica de sus padres como método de corrección de conducta; 56%
manifestó haber sido maltratada psicológicamente con insultos por un familiar en la infancia por razón de su sexo; 36% dijeron ser víctimas de violencia en la infancia, siendo este punto en particular un antecedente que influyó en la forma como han establecido sus relaciones interpersonales y de pareja; 70% de las evaluadas consideraron que la mujer debe dedicarse a actividades domésticas y el 100% mencionó que sus padres les inculcaron labores del hogar y cuidados a las demás personas, por el hecho de ser mujeres.
Finalmente, Ramos (2019) en su tesis de licenciatura denominada
“Estereotipos de género y su influencia en la violencia familiar en las socias del programa vaso de leche de la urbanización César Vallejo Juliaca 2017”, tuvo como objetivo determinar la influencia de los estereotipos de género en la violencia familiar en las socias del programa vaso de leche de la urbanización Cesar Vallejo Juliaca. La técnica que se utilizó en el estudio fue la encuesta y su instrumento fue el cuestionario con una muestra de 73 socias del programa vaso de leche. En donde se concluyó que existe influencia significativa de los estereotipos de género en la violencia familiar en las socias del programa, puesto que el 30.2%
de las socias consideran que las mujeres son débiles, que el hombre es quien trabaja y las mujeres las responsables del hogar, los hombres no lloran y las mujeres si y la mujer debe obedecer al hombre y a su vez sufren de violencia física, psicológica, sexual y económica por parte de sus parejas. Se evidenció una interiorización de los estereotipos de género que influye en la violencia familiar en las socias del programa vaso de leche, puesto que el 78,1% de las socias aceptan el estereotipo que designa a la mujer en su labor doméstica y del cuidado de los hijos y que a su vez han perdido contacto con sus amigas y familiares para evitar discusiones de pareja. Se llegó a la conclusión de que los estereotipos de género influyen en la violencia familiar a través de la interiorización de los mismos, ya que se asumen como ciertos, conduciendo a aceptar la violencia contra ellas.
1.3. Bases teóricas 1.3.1. Enfoques
Enfoque de derechos humanos
Según CEPAL (1996) sólo en condiciones igualitarias con los hombres, las mujeres gozan de todos sus derechos y libertades, así como el respeto a su autonomía, de acuerdo a la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.
Es por ello que, la relación del tema de la violencia contra la mujer y los derechos humanos permite el análisis e incentiva la lucha para poner fin a la discriminación y violencia contra las mujeres, puesto que constituye violación del derecho a la identidad, fortalece y reproduce la subordinación de la mujer ante el hombre, el derecho a la paz, a tener relaciones adecuadas, ya que es una forma negativa de resolución de conflictos; del derecho a la protección, debido a que crea una situación de desamparo, no sólo por parte de la sociedad sino también del Estado que invisibiliza la problemática; también viola el derecho al desarrollo personal, por considerar a la mujer en posición dependiente y sumisa; del derecho a la participación social y política, debido a que las mantiene en un rol pasivo y doméstico, así como la participación en organizaciones o grupos; del derecho a la libertad de expresión, y del derecho a contar con salud física y mental.
Enfoque de género
Según el Marco Estratégico Regional de Género del PNUD en América Latina y El Caribe (como se citó en Plan Nacional de Igualdad de Género MIMP, 2012-2017) el enfoque de género es una forma de mirar la realidad identificando los roles y las tareas que realizan las mujeres y los hombres
en una sociedad, así como las asimetrías, relaciones de poder e inequidades que se producen entre ellas y ellos. Permite conocer y explicar las causas que las producen y con ello, formular medidas (políticas, mecanismos, acciones afirmativas, normas, etc.) que contribuyan a superar las brechas sociales producidas por la desigualdad de género.
El enfoque de género es una herramienta de conocimiento que busca la construcción de relaciones de género equitativas y justas, reconoce la existencia de otras discriminaciones y desigualdades que impiden que las mujeres participen y se desarrollen plenamente, por lo que conduce al cuestionamiento, además contribuye a la lucha por la equidad e igualdad entre las personas sin distinción.
Enfoque en la prevención de la violencia de género
Según la ONU (2016) el enfoque en la prevención de la violencia contra la mujer reconoce que esta se origina a causa de la discriminación por género, las normas impuestas en la sociedad y los estereotipos de género. Por ello hace énfasis en la prevención basada en los derechos humanos, para con ello empoderar a las mujeres, al posicionarlas no como receptoras pasivas de beneficios sino como activas titulares de derechos.
En tal sentido incentiva la participación de otros promotores de los derechos humanos, como hombres y niños, incentivándoles a promover el enfoque de la prevención de violencia contra la mujer como parte de la construcción del respeto por los derechos humanos.
1.3.2. Teorías
Teoría sobre el origen de los estereotipos
Los estereotipos son modelos que representan un conjunto de atributos o características que se les asignan a mujeres y hombres en la sociedad.
Según Suría (2010) un criterio empleado para clasificar las teorías de los estereotipos es el nivel de análisis:
• Enfoque psicoanalítico:
Los estereotipos son utilizados para satisfacer cuestiones inconscientes, se configuran como justificantes de los prejuicios.
Asimismo, se les otorga una función defensiva del yo a través de mecanismos como la proyección y el desplazamiento.
Esta función defensiva se requiere a que las personas suprimen su conciencia, sus pensamientos, justificando los estereotipos que no rompen las normas sociales ni desafían las prohibiciones sociales externas.
• Enfoque sociocultural:
Los estereotipos nacen en el medio social, reflejan la cultura y la historia, sirven para el cumplimiento de normas sociales.
Desde esta posición, entendemos que los estereotipos de género surgen del medio social y la función que cumplen es que ayudan a las personas a ajustarse a las normas de la sociedad.
• Enfoque sociocognitivo:
Considera que los estereotipos de género son una estructura cognitiva que contiene las creencias, el conocimiento y las expectativas de la persona que percibe a un grupo humano. Los estereotipos son considerados cuando se procesa la información, enfocando los procesos de atención, codificación, retención y recuperación por la memoria, enfocándose en los sesgos que se producen en el procesamiento de la información, como consecuencia de las limitaciones normales de su funcionamiento.
Teorías de la violencia contra la mujer
Según Alencar y Cantera (2012) existen diferentes perspectivas teóricas que nos permiten dar respuesta y comprender la violencia de género.
• Teoría generacional:
Esta posición teórica busca explicar por qué una persona maltrata a su pareja, mientras que otros no lo hacen. Por lo que se considera que existen algunas características particulares que constituyen un factor de riesgo para que las personas ejerzan la violencia contra la pareja. Factores como, por ejemplo: el rechazo y el maltrato del padre; muchos agresores han sufrido violencia por parte de los padres, el apego inseguro a la madre; en dónde al separarse el bebé de su madre se le brinda la consciencia de que puede actuar sin ayuda y la influencia de la cultura machista, que les configura tener un control para manejar la experiencia infantil y también para reducir esta tensión ante la sensación de abandono. Esto no justica su propia violencia, pues son contextos evolutivos distintos y tampoco todos los hombres que han sufrido violencia en su infancia tienen que ser violento, pero podemos ver como si es un factor de riesgo.
• Teoría familiar sistémica:
La teoría familiar sistémica analiza a la familia como un sistema, en donde el comportamiento de cada uno de sus miembros guarda relación con las conductas de otros miembros de la familia, presentándose interdependencia e interacción dinámica. Esta familia comparte historia, tiempo, reglas, normas y costumbres que influye en ellos. Además, esta teoría señala que la violencia es resultado de la dinámica familiar, cuyos miembros presentan dificultades en sus relaciones, tanto de comunicación como en habilidades sociales.
• Teoría de Indefensión aprendida en violencia:
Según Walker (1979) la indefensión aprendida frente al cuestionamiento de dar explicación del porqué las mujeres maltratadas permanecen con sus agresores explica que esta permanencia afecta su capacidad para defender lo que ella realmente desea, tienden a perder la motivación, disminuyen sus habilidades cognitivas y perturba su estado afectivo; llegando gravemente a atribuirse la responsabilidad de la situación de violencia, que esta situación nunca cambiará, manteniendo la situación en la que está sin encontrar opciones de salida de tal escenario.
Esta teoría nos ayuda a comprender por qué muchas usuarias se mantienen en el círculo de violencia sin encontrar salida, sintiéndose responsables y generadoras del problema, afectando las distintas áreas de su vida.
• Teoría feminista:
Esta teoría prioriza el modelo patriarcal para entender la violencia contra la mujer, en donde el patriarcado viene a ser un modo de organización sociocultural, basado en relaciones de poder asimétricas y jerárquicas. Dentro de dicho escenario, se determinan y dividen roles masculinos y femeninos, en donde se considera a la mujer como objeto de control y dominio por parte de un sistema social masculino y opresivo.
Desde la percepción feminista la violencia se percibe como un mecanismo de control social que mantiene la subordinación de las mujeres respecto de los hombres. Este control no por el hecho de perderlo, sino por ejercerlo para dominar a la mujer víctima del maltrato.
• Teoría Ecológica:
Esta posición teórica implica examinar los sistemas de interacción y las características del entorno donde tiene lugar la conducta. Por
ello, las causas que dan origen a la violencia de género son diversas y se debe de analizar la interacción de factores culturales, sociales y psicológicos en niveles como: individual, microsistema, exosistema y macrosistema.
- Individual:
En la relación de pareja, cada individuo aporta con su historia personal y características de su desarrollo personal que afectan a la respuesta en el microsistema y exosistema. Asimismo, aumenta la probabilidad de ser autor o víctima de violencia, estas características son las biológicas, cognitivas, emocionales y conductuales que influyen en las relaciones interpersonales y en la historia personal vienen inmersas las creencias, la rigidez de los roles de género en la familia, la influencia del género, la presencia de violencia en la familia, el maltrato infantil y desarrollo del apego que se constituyen como factores de riesgo más no eximen de la culpa a los agresores.
- Microsistema:
El microsistema está representado por el contexto más inmediato, relacionado a la violencia generalmente sucede en el entorno familiar en donde la toma de decisión la tienen los hombres, siendo un indicador de maltrato que se evidencia en los altos índices de violencia de la sociedad, pues los hombres maltratadores tienden a ejercer el control sobre el dinero y los movimientos de la mujer.
Es por ello que los conflictos conyugales giran en torno a la división del trabajo, los problemas de drogas que potencian las conductas violentas y la mayor formación académica de la mujer.
Ante estos conflictos para solucionarlos utilizan estrategias agresivas, dada la baja tolerancia al estrés.
- Exosistema:
El exosistema representa las estructuras formales e informales como la comunidad que debería apoyar a la víctima y no
perpetuarla, el mundo del trabajo en dónde mayormente las mujeres son la persona que no está empleada, la escuela, las redes sociales, la iglesia, etc., que hacen perdurar el problema de la violencia mediante pautas culturales estereotipadas y sexistas.
Además, se considera también el contexto la inefectividad de la ley y la precaria respuesta de las instituciones ante las situaciones de violencia contra la mujer, así como el rol que los medios de comunicación ejercen al presentar los modelos violentos, normalizando la violencia.
- Macrosistema:
Finalmente, el macrosistema representa los valores culturales y la ideología que se aprenden y permanecen en la sociedad. Esas creencias culturales que fomentan la violencia influyen en el microsistema y el exosistema. Algunas de ellas son los estereotipos de género, las normas que legitiman el uso de la agresión y se transmiten en la socialización.
Dentro de este contexto patriarcal, todos los hombres y mujeres reciben el mensaje cultural que privilegia la superioridad masculina, pero no todos los hombres son violentos con ellas, por lo que los factores macrosistémicos no justifican ni explican la violencia, pero no se puede negar su influencia. En este sentido, los hombres son agentes de cambio y deben ser educados e involucrados para prevenir la violencia y construir masculinidades adecuadas.
De manera resumida, se puede constatar que la postura ecológica brinda una perspectiva integradora de la violencia de género en la pareja, al entender este fenómeno a partir de la interrelación de los niveles interpersonal, individual y sociocultural.
1.4. Marco conceptual
• Estereotipo:
Un estereotipo es una visión generalizada, un modelo aceptado sobre las características de los miembros de un grupo en específico o sobre los roles que estos integrantes deben de cumplir por el solo hecho de pertenecer a él (Cook y Cusack, 2010).
Por ello, un estereotipo orienta como las personas de un grupo social deben ser o actuar conforme a estas ideas, ignorando sus necesidades, habilidades y circunstancias particulares.
• Género:
Hace referencia a las características, comportamientos, aptitudes, actitudes, funciones y roles impuestos mediante procesos de socialización a cada sexo.
Se reproduce culturalmente en relaciones económicas, políticas, sociales y culturales entre hombres y mujeres. Da origen a los estereotipos de género (Facio y Fries,2005).
En tal sentido, representa el conjunto de características no biológicas que han sido socialmente impuestas a hombres y mujeres de manera diferenciada según su sexo.
• Estereotipos de género:
Se refiere a las construcciones culturales, sociales y al grupo estructurado de creencias sobre los atributos específicos de hombres y mujeres. Estas creencias pueden incluir roles, comportamientos, características de la personalidad, características físicas, ocupaciones y suposiciones referente a la orientación sexual (Cook y Cusack, 2010).
Por ello, los estereotipos de género son ideas establecidas de cómo debe ser, actuar, cuáles son los gustos y cómo deben comportarse mujeres y varones de manera diferenciada. Se reproducen y transmiten de generación en generación. Se aprenden no son innatos.
Los estereotipos de género son el conjunto de creencias existentes sobre las características que son adecuadas para hombres y para mujeres, posicionan a la mujer en el ámbito privado y al hombre en la esfera pública (Torres,2018).
• Tipos de estereotipos de género:
Según Cook y Cusack, (2010) existe una clasificación que permite comprender los estereotipos de género:
- Estereotipos de Sexo:
Es una preconcepción referida a los atributos físicos, biológicos que diferencian a hombres y mujeres físicamente. Por ejemplo, la visión generalizada que los hombres son más fuertes que las mujeres, reconociéndolas como débiles, vulnerables y frágiles (Cook y Cusack, 2010).
Lo cual puede llegar a ser falso cuando se aplica a una mujer que resulta ser más fuerte que un hombre, además este estereotipo incita a que se considere que la mujer no puede ser más fuerte que un hombre.
Por lo tanto, se debe entender que los estereotipos de sexo son una concepción de que los hombres y las mujeres son diferentes físicamente, lo cual es verdad si es que se habla de forma biológica, pero puede convertirse en negativo y discriminatorio, cuando se interioriza que la mujer nunca puede ser más fuerte o más inteligente que el hombre, cuando ambos cuentan con la misma capacidad para desarrollarse físicamente, intelectualmente y emocionalmente.
- Estereotipos de roles sexuales:
Impone socialmente los roles apropiados para hombres y mujeres. Se basan en las diferencias biológicas para determinar los roles. Por ejemplo, se considera a los hombres como proveedores en el hogar, y se les asigna a las mujeres labores domésticas y de cuidados, anulando sus oportunidades (Cook y Cusack, 2010).
Estos estereotipos de roles sexuales orientan las actividades que se consideran más apropiadas para hombre y mujeres, este tipo de estereotipo de género lo encontramos cuando las mujeres son violentadas cuando no han cumplido con su supuesto rol natural de cuidadoras o encargadas de lo doméstico.
- Estereotipos sexuales:
Esta clase de estereotipo atribuye a mujeres y hombres cualidades sexuales relacionadas a la atracción y deseo sexual, posesión, intimidad y violencia sexual. Por ejemplo, el sexo como a cambio de un puesto laboral, también al derecho exclusivo del hombre de ejecutar el acto sexual en una relación conyugal, anulando la voluntad de la mujer (Cook y Cusack, 2010).
Por ende, los estereotipos sexuales son creencias aceptadas y poco cuestionadas que evidencian como los hombres y las mujeres expresan su sexualidad, considerando a las mujeres como objetos sexuales, sin voluntad más que de aceptar los deseos de su pareja, siendo esto una de las grandes justificaciones ante los casos de violencia sexual.
- Estereotipos compuestos:
Es la intersección de los tipos de estereotipos de género con otros tipos de estereotipos, como lo son los referidos a la procedencia, edad, ocupación, clase, etc. (Cook y Cusack, 2010).
En efecto, estos estereotipos de género y sus tipos justifican la existencia de la violencia, porque son mandatos sociales que privilegian al hombre y ponen en situación de subordinación a la mujer, siendo ellas las víctimas desde hace muchos años hasta la actualidad.
• Vulnerabilidad:
Se refiere a que se es susceptible ante situaciones o factores de riesgo. Se compone por factores sociodemográficas, económicos, desigualdad de oportunidad que influyen en el riesgo que enfrentan las personas, anula el conjunto de derechos y libertades fundamentales (Rodríguez,2016).
• Debilidad física:
Fuerza menor de una persona, la cual necesita hacer un esfuerzo adicional para moverse o soportar peso u otra fuerza (Blahd,2022).
• Inteligencia:
Es la capacidad de entender o comprender. Así como de tener habilidad y destreza en diversas situaciones (RAE,2022).
• Sumisión:
Es una actitud que una persona desarrolla, implica sometimiento, posición ordinal no deseada, subordinación y acatamiento por estar bajo amenaza y/o violencia (Molina, 2013).
• Rol doméstico:
Se configura como un conjunto de tareas y un espacio de exclusiva responsabilidad de las mujeres. Por lo tanto, las mujeres son las principales encargadas de ello (Schwart, 2011).
• Rol de proveedor:
Se refiere al rol de brindar provisión de recursos básicos para la familia, en dónde se le designa socialmente este rol a los hombres de proveedores en el hogar (Cook y Cusack, 2020).
• Dependencia económica:
Se refiere a la situación en la que una persona no cuenta con ingresos propios, necesitando a otra persona para sustentarse. Asimismo, la dependencia económica no se produce porque las mujeres no puedan participar del mercado laboral sino también en el escenario que el hombre controla y decide la manera en que se utiliza los recursos económicos y los bienes que le pertenecen a la mujer (Andrade y Betancourt, 2012).
• Atracción:
Es aquel interés y motivación para establecer y mantener relaciones interpersonales placenteras. Relacionado a la pareja existe la selección sexual, se plantea que los hombres y las mujeres tienen un protocolo y un repertorio de estrategias de emparejamiento, dependiendo si se pretende tener una relación a largo o corto plazo (Gómez,2011).
• Deseo sexual:
Es una emoción, un impulso que dirige al encuentro íntimo entre las personas. Conduce a compartir intimidad, a establecer relaciones afectivas y sexuales (Mujer y Salud en Uruguay,2012).
• Posesión:
Supuesto derecho que se adquiere por la fuerza o por medio de coacción moral o material (Mujer y Salud en Uruguay,2012).
• Procedencia:
Lugar donde alguien, en circunstancias normales ha nacido (Real academia española,2022)
• Factor de riesgo:
Se define factor de riesgo a las características de las personas que tienen una probabilidad de padecer o estar expuesto a un problema. Referente a la violencia diversos estudios asocian el consumo de alcohol, víctimas carentes niveles de educación, marcada disparidad en la edad, creencias y ausencia de un salario estable (Arias et al.,2020).
• Estilo de crianza:
Mayorga y Zumbana (2020) cada familia tiene su manera particular de educar en base a un estilo de crianza propio de su sistema familiar, por lo que un estilo de crianza representa un conjunto de ideologías y saberes adquiridos que las madres y padres emplean para dirigir el comportamiento de sus hijos.
• Violencia:
La violencia es utilizar intencionalmente el poder físico o la fuerza, ejecutarla o usarla como amenaza contra uno mismo, otra persona, grupo o comunidad, etc. Buscando causar lesiones, daños psicológicos, privaciones o muerte (OMS,2002).
En efecto la violencia siempre es un acto intencional, con la finalidad de causar daños físicos o psicológicos, si persiste conduce a la pérdida de la vida de la víctima.
Según Flora Tristán (2005) la violencia contra la mujer representa la mayor atrocidad cometida contra los derechos humanos. Desde que las mujeres
nacen hasta que mueren, tanto en tiempo de paz como en la guerra, las mujeres son víctimas de violencia por parte del Estado, de la comunidad y de sus familias. Además, de que la violencia contra la mujer se da por razones de género, lo cual obedece a una lógica jerarquizada entre los sexos, se instaura dentro de la cultura y sociedad, siendo transmitida, perjudicando la integridad de las mujeres.
Como podemos comprender la violencia es el uso intención de hacer daño y que además la existencia de la violencia desde épocas pasadas hasta la actualidad es en contra de la mujer, sólo por el hecho de pertenecer al género femenino. Por ello, es necesario conocer los tipos de violencia existentes.
• Tipos de Violencia:
- Física:
Actos que atenten el cuerpo de la víctima como lesiones corporales ejecutadas de forma intencional: empujones, bofetadas, patadas, golpes, quemaduras, agresiones con armas, etc. Es la más fácil de reconocer (Fernández et al. 2003).
En algunas ocasiones este tipo de violencia no puede ser detectada en un examen físico, cuando las huellas no son perceptibles o fueron de corta duración, así mismo puede ocasionar otros síntomas físicos como dolores de estómago, de cabeza (Sierra et al. 2004).
- Psicológica:
Actitudes que tienen la finalidad de causar temor, intimidación, y control de las conductas, sentimientos y pensamientos de la víctima. Así también como humillaciones, desvalorizaciones, críticas exageradas, insultos, amenazas, culpabilizaciones, aislamiento social, no permitir tomar decisiones, etc.
(Fernández et al. 2003).
- Sexual:
Actos que atentan contra la libertad sexual de la persona, obligar a mantener relaciones sexuales, tocamientos indebidos, abuso sexual (Fernández et al.
2003).
- Económico o patrimonial:
Acción u omisión que implique pérdida, sustracción, destrucción, ocultamiento o retención de bienes, instrumentos de trabajo, documentos y negar los recursos existentes para la manutención con el objetivo de controlar y generar dependencia con el agresor (Fourcade y Bálsamo, 2015).
De acuerdo a los anteriores planeamientos, la violencia ejercida contra las mujeres está inmersa en un contexto de la desigualdad, en una sociedad patriarcal que se basa en estereotipos de género interiorizados, por ello es necesario identificar cuales influyen en la violencia contra la mujer.
• Ciclo de Violencia
La mayoría de las mujeres víctimas de violencia en sus relaciones sentimentales quedan atrapadas en ella, inmersas en un ciclo de violencia que consta de tres fases distintas que varían en tiempo e intensidad para cada pareja (Castro,2019).
- Primera fase: Acumulación de tensión:
En esta etapa suceden incidentes “leves” que generan temor e inseguridad en la mujer y comienza a tener un comportamiento de negación, justificando el comportamiento de su agresor.
- Segunda fase: Explosión violenta:
En esta fase la tensión sale a la luz, se empieza a tener agresiones verbales más violentas, también agresiones físicas. En esta fase la víctima también se siente culpable y responsable de la violencia e impotente de reducir la violencia. Además, estas explosiones violentas empiezan a afectar la salud, originando efectos como: tensión muscular, problemas de sueño, estrés, desórdenes alimentarios, etc. Asimismo, la mujer se siente avergonzada por las situaciones violentas, puesto que familiares, amigos o personas cercanas empiezan a sugerir que termine con su relación, haciendo que ella se aísle.
- Tercera fase: Reconciliación o luna de miel:
En esta etapa se da la reconciliación, en donde el agresor se muestra a su víctima con una actitud de arrepentimiento, amoroso y tranquilo. El agresor empezará a justificar sus actos violentos, a realizar promesas como que no
volverá a suceder. Asimismo, ofrecerá detalles, regalos, invitaciones a su pareja, para cambiar la percepción hacia él. Además, añadirá una supuesta falta de compresión de parte de la víctima hacia él, liberándose de su responsabilidad, generando confusión y perpetuando la relación y el ciclo puede repetirse.
• Equidad:
Defiende las mismas condiciones y oportunidades para todas las personas, únicamente se adapta en casos particulares, a los que plantean objetivos para avanzar hacia una sociedad más justa sin distinción (OEA, 2016).
• Equidad de género:
Se refiere a la capacidad de ser equitativos/as y justos/as en relación al trato de hombres y mujeres, teniendo en cuenta sus diferentes necesidades. En una situación de equidad de género, los derechos, responsabilidades y oportunidades de los individuos no se determinan por el hecho de haber nacido hombre o mujer (Anzil, 2012).
Además, la equidad de género representa el respeto a nuestros derechos como seres humanos y la tolerancia de nuestras diferencias como mujeres y hombres.
1.5. Problema de investigación
¿Cuáles son los estereotipos de género que influyen en la violencia contra las mujeres del Centro poblado Alto Trujillo que son atendidas en la Defensoría de la Mujer en el año 2021?
1.6. Hipótesis
1.6.1. Hipótesis general:
Los estereotipos de género que influyen en la violencia contra las mujeres del Centro poblado Ato Trujillo que son atendidas en la Defensoría de la Mujer son: estereotipos de sexo, estereotipos sexuales, estereotipos de roles sexuales y estereotipos compuestos.
1.6.2. Hipótesis específicas:
- Los estereotipos de sexo relacionados a la vulnerabilidad, debilidad física e inteligencia de la mujer, la definen en una posición ordinal sumisa, que la configura como posible víctima de violencia física y/o psicológica.
- Los estereotipos de roles sexuales relacionados al rol doméstico, al rol de proveedor y a la dependencia económica, determinan mayor trabajo de las mujeres en la casa, cuyo incumplimiento posibilita que sean víctimas de violencia física, psicológica y/o económica.
- Los estereotipos sexuales relacionados a la atracción, deseo sexual, posesión y reproducción, incrementa que las mujeres sean víctimas de violencia sexual.
- Los estereotipos compuestos relacionados a la procedencia, ocupación y edad de las mujeres, posibilita que sean víctima de violencia física y/o psicológica.
1.7. Objetivos
1.7.1. Objetivo general:
Identificar y analizar los estereotipos de género que influyen en la violencia contra las mujeres del Centro Poblado Alto Trujillo que son atendidas en la Defensoría de la Mujer en el año 2021.
1.7.2. Objetivos específicos:
- Describir los estereotipos de sexo que influyen en la violencia contra las usuarias víctimas de violencia atendidas en la Defensoría de la Mujer- Alto Trujillo.
- Describir los estereotipos sexuales que influyen en la violencia contra las usuarias víctimas de violencia atendidas en la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo.
- Describir los estereotipos de roles sexuales que influyen en la violencia contra las usuarias víctimas de violencia atendidas en la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo.
- Describir los estereotipos compuestos que influyen en la violencia contra las usuarias víctimas de violencia atendidas en la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
- Analizar la relación entre los estereotipos de género y la violencia sufrida por víctimas de violencia atendidas en la Defensoría de la Mujer- Alto Trujillo.
II. MATERIALES Y MÉTODOS
2.1. Metodología:
2.1.1. Método etnográfico:
Este método permitió recolectar información mediante técnicas de entrevista y observación con las mujeres víctimas de violencia atendidas en la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo. Permitiendo obtener diversas situaciones, eventos, experiencias, creencias, reflexiones, personas y comportamientos que serán observados.
2.1.2. Método Deductivo:
Este método permitió conocer las variables del tema de investigación de manera general, en este caso los estereotipos de género y la violencia contra la mujer.
2.1.3. Método Inductivo:
Este método permitió ir de lo particular a lo general, identificando aquellos tipos de estereotipos de género que influyen en los tipos de violencia contra la mujer.
2.1.4. Método Analítico:
Este método permitió descomponer el todo en partes, para con ello poder analizar, comprender y explicar cómo es que los estereotipos de género existen en un en un nivel micro, meso, exo y macrosistema, y cómo influyen en la violencia contra la mujer o de género.
2.1.5. Método Descriptivo:
Este método fue utilizado para describir cada tipo de estereotipo de género que influye en la violencia contra la mujer.
2.1.6. Método Estadístico:
Este método permitió delimitar la muestra poblacional de la investigación, también se empleará para el procesamiento y cuantificación de los datos obtenidos de forma numérica y porcentual; a través de la tabulación y presentación de resultados a través de tablas y gráficos estadísticos.
2.1.7. Método Fenomenológico:
Este método permitió recopilar las esencias de significado de las experiencias vividas y puntos de vista, obteniendo así datos reales que reflejen de manera fidedigna el significado de los fenómenos de estudio.
2.2. Técnicas
2.2.1. Observación:
Esta técnica fue aplicada para conocer el contexto social en donde las participantes se desenvuelven, las características que poseen y también cómo es su conducta ante la temática a investigar.
2.2.2. Entrevista:
Esta técnica fue aplicada para obtener información en base a una guía de entrevista respecto al tema de estudio, obteniendo información de sus experiencias y captando sus opiniones de las mujeres participantes sobre las variables de estudio.
2.2.3. Revisión de fuentes bibliografías y documentales:
Esta técnica permitió obtener y recopilar información confiable sobre el tema de investigación, teniendo así un soporte teórico para comprender la realidad a investigar.
2.2.4. Encuesta:
Está técnica permitió recoger y analizar datos sobre las variables de la investigación. Asimismo, demostrar de manera numérica y porcentual la
presencia de los estereotipos de género en los hechos de violencia vivida por las usuarias encuestadas.
2.3. Instrumentos
2.3.1. Guía de Observación:
Este instrumento permitió dirigir la observación a las temáticas de estudio, para que luego sean de utilidad para la investigación.
2.3.2. Guía de Entrevista:
Este instrumento permitió dirigir la entrevista dentro del tema a investigar y que todos los aspectos de interés para el estudio sean consultados a las participantes.
2.3.3. Registro de Entrevista:
Este instrumento facilitó recopilar testimonios y conversaciones con las participantes de la investigación, siendo ellas la primera fuente de información respecto a los estereotipos de género en la violencia ejercida contra ellas.
2.3.4. Registro de Observación:
Este instrumento facilitó plasmar lo observado, en relación a los gestos, comportamientos y actitudes de las mujeres usuarias. Lo cual se irá observando y registrando.
2.3.5. Registro Audiovisual:
Este instrumento permitió registrar ciertas situaciones relacionadas al tema de estudio y también servirá de evidencia de la investigación a realizar.
2.3.6. Cuestionario:
Este instrumento fue aplicado para medir las variables: Estereotipos de género y violencia de las mujeres, en base a una serie de preguntas ordenadas de forma coherente, a fin de obtener información precisa para la investigación.
2.4. Población muestral
Está tomado como uno universo muestral a 40 mujeres que viven en el Centro poblado Alto Trujillo, quienes son víctimas de violencia psicológica, física, económica y/o sexual que hacen uso del servicio de la Defensoría de la Mujer en el año 2021.
2.5. Criterios de inclusión y exclusión 2.5.1. Criterio de inclusión:
Todas las usuarias mujeres víctimas de violencia psicológica, física, económica y/o sexual que hacen uso del servicio de la Defensoría de la Mujer del Alto Trujillo en el año 2021 y que vivan en el Centro Poblado Alto Trujillo.
2.5.2. Criterio de exclusión:
Todas las usuarias mujeres víctimas de violencia psicológica, física, económica y/o sexual que no hacen uso del servicio de la Defensoría de la Mujer del Alto Trujillo en el año 2021 y que no viven en el Centro Poblado Alto Trujillo.
III. RESULTADOS
DATOS GENERALES:
TABLA N°01
Distribución numérica y porcentual, según rango de edad de usuarias atendidas de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
RANGO DE EDAD N° %
18 - 23 6 15.00%
24 - 29 7 17.50%
30 - 35 14 35.00%
36 - 41 10 25.00%
42 - 47 2 5.00%
48 a más 1 2.50%
TOTAL 40 100.00%
Fuente: Cuestionario aplicado a las usuarias de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo, enero 2022
GRAFICO N°01
Edades de las usuarias atendidas en la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
Fuente: Tabla N°01 Interpretación:
15.00% 17.50%
35.00%
25.00%
5.00%
2.50%
0.00%
5.00%
10.00%
15.00%
20.00%
25.00%
30.00%
35.00%
40.00%
18 - 23 24 - 29 30 - 35 36 - 41 42 - 47 48 a más
En la tabla y gráfico N°01, se puede observar que el 35.00% de las usuarias de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo, son mujeres que sus edades oscilan en el rango de 30-35 años, en dónde se ve una mayor proporción acentuado casos de violencia ya sea física, psicológica, económica y sexual, seguido tenemos un 25.00% entre las edades de 36-41 años, las mujeres que estarían en una segunda posición también mujeres que más sufren de violencia, de igual manera un 17.50% de usuarias sus edades oscilan entre 24-29 años, un 5.00% de usuarias tienen sus edades entre 42-47 años, además se registran casos entre las edades de 18-23 años con un 15.00%, así como también el 2.50% de usuarias tiene 48 a más años de edad.
TABLA N°02
Distribución numérica y porcentual, según estado civil de usuarias atendidas de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
ESTADO CIVIL N° %
Soltera 0 0.00%
Casada 7 17.50%
Viuda 0 0.00%
Conviviente 24 60.00%
Separada 9 22.50%
TOTAL 40 100.00%
Fuente: Cuestionario aplicado a las usuarias de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo, enero 2022
GRAFICO N°02
Estado civil de las usuarias atendidas en la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
Fuente: Tabla N°02 Interpretación:
En la tabla y gráfico N°02, se puede observar que, de las 40 usuarias encuestadas, 60.00% de ellas están en situación de convivencia, el 17.50% de ellas son casadas, el 22.50% están separadas y no se registran datos de mujeres solteras o viudas.
TABLA N°03
Distribución numérica y porcentual, según el grado de instrucción de usuarias atendidas de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
GRADO DE INSTRUCCIÓN N° %
Primaria completa 6 15.00%
Primaria incompleta 4 10.00%
Secundaria completa 7 17.50%
Secundaria incompleta 18 45.00%
Superior 5 12.50%
Sin instrucción 0 0.00%
TOTAL 40 100.00%
Fuente: Cuestionario aplicado a las usuarias de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo, enero 2022
0.00%
17.50%
0.00%
60.00%
22.50%
0.00%
10.00%
20.00%
30.00%
40.00%
50.00%
60.00%
70.00%
Soltera Casada Viuda Conviviente Separada
15.00%
10.00%
17.50%
45.00%
12.50%
0.00%
0.00%
10.00%
20.00%
30.00%
40.00%
50.00%
Primaria completa
Primaria incompleta
Secundaria completa
Secundaria incompleta
Superior Sin instrucción GRAFICO N°03
Nivel de instrucción de las usuarias atendidas en la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
Fuente: Tabla N°03 Interpretación:
En la tabla y gráfico N°03, se ve reflejado que de un total de 40 mujeres que se les aplicó el cuestionario, un 45.00% de mujeres alcanzó un nivel de instrucción de secundaria incompleta, un 17.50% cuenta con un nivel de secundaria completa, un 15.00% de mujeres cuentan con primaria completa, un 12.50% de mujeres tienen nivel de instrucción superior y un 10.00% de mujeres tienen nivel de primaria incompleta.
TABLA N°04
Distribución numérica y porcentual, según el lugar de procedencia de usuarias atendidas de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
LUGAR DE PROCEDENCIA N° %
Pasco 1 2.50%
Trujillo 20 50.00%
Sánchez Carrión 2 5.00%
Otuzco 5 12.50%
Rioja 1 2.50%
Callao 1 2.50%
Piura 2 5.00%
Cajabamba 1 2.50%
Oxapampa 1 2.50%
Casma 1 2.50%
Lara (Venezuela) 1 2.50%
Julcán 3 7.50%
San Martín 1 2.50%
TOTAL 40 100.00%
Fuente: Cuestionario aplicado a las usuarias de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo, enero 2022
GRAFICO N° 04
Lugar de procedencia de las usuarias atendidas en la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
Fuente: Tabla N°04
Interpretación:
En la tabla y gráfico N°04, se tiene que de un total de 40 mujeres que se les aplicó el cuestionario, un 50.00% de ellas son de la provincia de Trujillo, 12.50% de las mujeres son de la provincia de Otuzco, el 7.50% proviene de Julcán, el 5.00% de usuarias son de Sánchez Carrión y Piura, el 2.50% de usuarias son de Rioja, Callao, Cajabamba, Oxapampa, Casma, San Martín y Lara que es una provincia de Venezuela.
2.50%
50.00%
5.00%
12.50%
2.50%
2.50%
5.00%
2.50%
2.50%
2.50%
2.50%
7.50%
2.50%
0.00% 10.00% 20.00% 30.00% 40.00% 50.00% 60.00%
Pasco Trujillo Sanchez Carrión
Otuzco Rioja Callao Piura Cajabamba Oxapampa Casma Lara Julcán San Martín
TABLA N°05
Distribución numérica y porcentual, según la ocupación de usuarias atendidas
Fuente: Cuestionario aplicado a las usuarias de la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo, enero 2022
GRAFICO N°05
Ocupación de usuarias atendidas en la Defensoría de la Mujer-Alto Trujillo
Fuente: Tabla N°05
Interpretación:
En la tabla y gráfico N°05, según los resultados obtenidos, de un total de 40 mujeres, 60.00% de ellas se dedican al cuidado único de su familia en casa, el 17.50% se encuentra en situación de desempleo, el 12.50% se encuentra desempeñando un trabajo independiente y el 10.00% se encuentran en un trabajo dependiente, asimismo, no se registran a personas estudiando o jubiladas.
OCUPACIÓN N° %
Trabajo dependiente 4 10.00%
Trabajo independiente 5 12.50%
Desempleada 7 17.50%
Su casa 24 60.00%
Estudia 0 0.00%
Jubilada 0 0.00%
TOTAL 40 100.00%
10.00% 12.50% 17.50%
60.00%
0.00% 0.00%
0.00%
10.00%
20.00%
30.00%
40.00%
50.00%
60.00%
70.00%
Trabajo dependiente
Trabajo independiente
Desempleada Su casa Estudia Jubilada