La fiesta patronal en
España como sustitución del Carnaval
por Je anineFribourg
ElCarnava l ha sido prohib ido en España endifere ntes ocasiones por lasaut ori dades, queunasvec eshantole- rado y ot ras no,esta fiesta eminentemente popularen la quese entremezclan ,como diceun autorespañol (1),
<do macabro,lo zafio,lo chabacanoylo zarapastroso».
Alcomenzar la Guerra Civil de 1936 fueron suprimi- das de nuevo las fiestascarnavalescas ,y estasupresión ha durado nada menos que i4 0 añosl.siendode nuevo autorizadas después de la muerte de Franco , aunq ue por ejemplo en Mad rid no se hayan vuelt o a celebrar hast a19 81 .
Esta larg ainterrupciónpodríaexpli carlas grandessi- militu des ent re elCarna va l y la fiesta pat ronal española, tant o urbana como rural.
Ant iguamente todaslas característ icasdela fiesta en sí.se encontraban reunidas en el carnaval.Para J. Du- vignaud«la fiesta por antonomasiaeraelCarn av al,pero no nuestro triste Carn aval,sino elCarnavalque todo lo devasta y todo lo destruye» (2). Sin embargo actual- mente en España el Carnaval trad icional, con algunas excepciones como por ejemplo en Navarra,etc, existe úni cam ente en el recuerdo de las personas mayores,y, por el contrario es en la fiesta patronal donde se dan una gran parte de las característ icas y funciones pro- piasdelaverdaderafiest a popular.
Las caracte rísticas con stantes de toda fiest a encual- quier sociedad, según se desprende de los escr itos de Dur khe im , de Caillois, de Bouthoul, etc, son esencia l- mente las sig uientes:
- la reuniónde los miembros delgrupo - elgasto y el despilfarro
- la supresión delos tabús
- la exaltación colectiva,así como una especie de in- sensibilidadfísica.
Aunque además se encuentran presentes en todas las fiestas otros elementos tales como cantos, bailes,
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rnusrca, ruido, fuego, luz, bebidas, disfraces y a veces hasta máscaras.Est eúlti mo eleme nto -lamáscara- se- ríaquizáslo quemásdistingu iría la fiesta patronal del Carn aval, a pesar de que no es algo indispensable ya que CaroBatoja,al hablar de los participantesen elCar- naval, señala «conmáscaras osin ellas» (3).Porot ra par- te,en variasfiestas españolas,aunque no sean patr on a- les,se encuentranmuchas veces capi rotes(por ejemplo los encapuchados de Semana Santa );pero esto no es generaly además no entra dentro del tema que estoy trat ando.
Quisieraenprime r lugar mostrarlos paralelismosen- treel Carnava lyla Fiesta Patronal.porposeer las mis- mas caracte ríst icas y los mismoselemen tos consti t uti- vos y examinar sus func ionesque son también sim ila- res.
1. La Fiesta patronal,con más intensidadincl uso que ocurre en otroslugares con elCarnaval,congrega a los miembros dellugar o ciudad que se hallan habitualmen- te dispersos.Los que trabajan fuera sesienten obliga- dos a volver para asistir alas fiestas del santo patrón de sulugar o pueblo.Esto crea una concentración,una reunión masiva de los miembrosdelgrupo enlos luga- res festivos ,concentrados en el «cent ro» de la pobla- ción asícomo enla plaza delpueblo ycalles contiguas formado muy a menudo porlos viejos barrios .
Durkheim ha señalado muy oportuname nte que la concentración, provoca una exaltación colectiva (4) lo que hace que cada indi v iduo sienta que participa en este mundo o momento excepcional que es la fiesta.
Por ejemplo,en Pamplona,esta concentración enloses- pacios festivos seve especialmentela mañana del 6 de juliopor existiruna especiede ritualque consisteen di- rigirse hacia la Plaza del Castill o o Plaza del Ayunta- miento para esperar el «chupinazo», el cohete que anuncia el comienzo de lasfiestas.
Una mult itud llena de color debido sobre todo a los trajes de las «peñas»(5)(co n camisas y blusas de dife -
rentes colores sobre panta lón blanco y pañuelo rojo al cuell o) espera impacient e.Cuando a lasdoce en punto se lanzael famoso coh et e,la muchedumbre grita «IViva San Fermín!» y la alegríaexplot a con unaintensidadim- presionante.Todas lascharangastocan aun tiempoy a part ir deeste momento no hay ya ni ricosni pobres,ni jóvenesni viejos, nipamplonicasni for ast eros, no hay más que una comunidad deseos a de divert irse, conta- giada de una alegría delirante.La ciud ad misma ya no es ella, tiene ot ro aire, un aire de fiesta . Y est o ocurre realment e en todas las fiesta s españo las tanto en el camp ocomo en laciudad.Aunque lasfiest asen España son muy numerosa s,podemos afirmarque únicamente la fiestadel Santo Pat rón representa esta ruptura con la vida cotidiana propiade la verdadera fiestaque produce el fenómenodel «mundo al rev és».
Lasegunda característica de la fiesta la constituye la inversión de lo cotidiano, la ruptura en todos los órde- nesde lo que se hace todos los días,laliberación de to- dos los frenos tantodeespacio como de tiempo o de comportamiento.La ruptura en el espacio, mediante la cualnadiese limita a estar solo en ellugar de trabajo y en el desu hogar,sinoquese permanececasi constan- temente en el espaci ofestivo.Además, el tiempoya no tiene nada que vercon el de las faenascotidianas,no es el quehacer monóton ode todos losdías,sino que está marcadoprinc ipalmente por las manifestaciones de la fiesta; y como los actos de la fiesta son muy numero- sos,son ocho díasdefiest aint ensiva,de alegría,de co- municación , totalmente diferentes del tiempo normal.
Se vive la fiesta hasta unlímiteinverosími l,uno se en- trega a todos los excesos,setraspasanlostabús,etc., etc.
Durante los días de lafiesta patronalsellev ala gran vida,se gasta sinmedida.Como yo he descritoa propó- sito de las fiestas del Pilar de Zaragoza(5), se ahorra durante todoel añopara poder comery beber abundan- temente en ellas y hacer tod os los exceso s.Hay jóve- nes que despiertan a susam igoscon chorrosdecham- pán y al torero que ha estad omediocrese le lanzan bo- cadillos, flores, etc., como ya he descrito en diversas publicac iones(7).Pero es sobre todo en la Fiesta patro- nal cuando un despilfarrosistemáticoforma parte inte- grante de la fiesta,siendo esto necesario para unresul- tadosatisfact orio dela misma .
Tam bién ese exceso en elcomportamiento, caract e- ríst ica del Carnaval tradiciona l, lo podemos encontrar en la fiesta patronalen España.Se traspasan oinc um- plentodos los tabúes,ya sean sexuales,políticos ,socia- les o religiosos.Asi yo he podido encontrarme en pue- blosaragoneses dos escenas «sacrílegas».Una era un simulacrode entierro; se trataba del de un toro que ha- bían matado esa tarde.Sobre un tractor iba una gran caja representando el ata ud, recubierto con la piel del animal. Ibailum inado rodeado de mujeres con las velas encendidas que simulaban el llanto y el rezo de ora- ciones,y así su paso durante la noche por las calles del pueblo iba causandola hilaridadyelregocijode los que lo veíandesfilar.
En otro pueblo,unosjóvenes representaron una paro- diade Misaimi tandoyburlándosedelcuradellugar.De hecho,estas transgresiones no son verdaderamente sa- crílegas;se tratasolamentedeldeseo de llamar la aten- ción con estos actos y de recalcar la afirmación del
«mundo al revés».Existe la costumbre de dar gritospor las callesinsultando a las autoridades ,incl uso a veces personalizadas, o de pronunciar frases groseras como por ejemplo:
«A q uí están,estos son los cojonesde Aragón»
o cantar cancionespicarescas metiéndosecon la región
vecina, etc...y ade más,puesto que no hay lími t es para todolo quesequierehacer,se puedellegar a pisarhas- ta destruirlas las flores delos jardines públicos,se grita hasta enroquecer, se hace un ruido espantoso con un instrum ent o cualquiera...en fin,seorganizatodo unja- leoini maginable.Yano existen en esemomento barre- ras de clase social nide edad,y uno se deja llevarlibre- mentepor esaalegría festiva.Eincluso enla actualidad se puede asist ir (y estohace quinceaños no estabatan a la vista)a una ciert a libertadsexual en los local esde las«peñ as»delosjóvenes.Enlaembriaguez de la fiesta pat ronal, comoen el verdaderoCarnaval,todo miedo a hacer el ridículoy todainhibición desaparecen.
Esta ausenciade frenos,esta aparienciade desorden no es en realidad más que una ausenciade orden,pues- to que no hay duda que toda fies ta tienesu orden,aun- que sea diferentedel de todos losdías y deje un lugar mayor a lo espontáneo. Y precisamente el Carnaval, conside rado como una fiesta en que todo está permiti- do,está y siempreha estado,totalmentereglamentado.
Entre los elementosconstit ut ivos del Carnaval algu- nos puedenencontrarse en casitodas lasfiest as patro- nales, otros aparecen de forma aislada en una u otra lo- calidad, y finalmente otros no aparecen en absoluto.
Enlas fiestas casi de una forma general los partici- pantes activos de la fiestason losjóvenes. En ella,ade- más aparecen en otro orden de cosas,los carros,losgi- gantes ylos cabezudos,losinstru ment os demúsica,el estrépito,etc.,y muchasotrasclases de dist racc iones y espectáculos.
El papel que desempeñanlos gruposdejóvenes es de unaimportancia primordial;aunque exista unaComisión de Fiestas tanto en las ciudadescomo en los pueblos, creo que su existenc iano seríasuficientepara el desa- rrollo de unaverdadera fiesta (por otrapartese ha visto que los esfuerzos de una munic ipal idad o un ayunta- mientoson inúti les o no son suficientespara hacer revi- viruna fiesta patronalcuando la población nolos sigue, como ocurrióen Tarrasa en 1979).Podemos, pues,afir- mar que el verdaderomotor dela fiesta son losjóvenes y sobreeste hecho han llamadola atenciónvariosemi- nentes autores que han est ud iado el fenó meno de la fiesta ,como Varagnac,elcual afirma que<dosjóvenes son el grupo más im portante, con sucódigo, sujerar- quía,sufuerza ysuefe rvescen ciade vital idad » (8).
En la Fiestapatronalespañola,son las«peñas»o gru- pos de jóvenes los participantes activo s, aunque haya toda una seriede espectáculos organizados por la mu- nicipalidad,espectáculos que,sibien son asimismo ne- cesarios para la fiesta,constituyencomodice Marianne Mesnil (9) un«hacer-ver»y no un «hacer-hacer»,esde- cir,la fiesta tienelugar,pero no de una forma auténtica- mente viva .Son las peñaslas que hacen vivirla fiesta al resto de la población, arrastrando a todo el mundo en su torbellino de alegría.Estas«peñas»estánintegradas generalmente por jóv enes de diferentes edades (por ejemplo de 12 a17 años,de 15 a 18-20años,eincl u- so por casados de 30 a 40 años),siendo los más acti- vos los másjóvenes.
Son las peñas las que hacenvivir lafiest aal rest odela población,arrastrando a todo elmundo ensutorbellino de alegría.Estas«peñas»están integradasgeneralmen- te por jóv enes de diferentes edades (por ejemplo de 12 a 17 años, de 15a 18-20años,eincluso por casados de 30 a 40 años),siendo los más activos los másjóve- nes.
La generalización de estas «peñas» es un fenómeno reciente (su papel estaba antes representado por los
«quint os», o sea también por ciert os jóvenes concr e- tos). En los pueblos que he estudiado en Aragón las
«peñas» datan alo sumode hace10 ó 15 años ,induda-
blement e como una im itación de lasde Pam plo na. Es- tán menosorganizadas en lospueblo squeen lasciuda- des.donde cuando termina una fiesta yase empiezaa preparar la fiestadel año sigu iente.
Porlo que respectaaloscarros o carrozas.suele ha- ber elvehículodelareinade las fiestas.acompañadade susdamas de honor,seguido, según laim portanciade la localidad. de otros carros o carrozas con mujeres.
hombre s o niños,vestidos con trajes region ales y lan- zando serpentinas y confettis. pudiendo observ arse esto incluso en lospueblosdonde lostractoresy losre- molques agrícolas se preparan para esteuso.
Las comparsas de gigantes y cabezudos existen en todosloslugares y a ellasse unen en Navarra. desem- peñando el mismo papel, los caballoscon faldas o ena- guas,los llamados«zald ikos», Los cabezudos existenen los pueblos que tienen medios para adquirirlos.Losgi- gantes son bellos y lleno s de dign idad , los cabezudos son feos y grotescos:su papel consiste en asustara los niños. correr tras ellos cuando éstos lesinsultan o les cantan canciones picantes.como laquesedirigea un cabezudo de Zaragoz a denominado «la torana»,es de- cir. «laext ranjera»:
«Que no se diga que no se note quelaForana tienebigote un.dos.tres puta es».
Es una vieja costumbre. todavía muy apreciada por los niños, corre r delante de los cabezudos. int entando esquivarlos golpes de su «tr alla»(Iátí go quetermi na en una veji ga de cerdo llena de aire). En algunos pueblos aragoneses.como Sariñena,si no hay cabezudos se ve con frecuenciaun hombre disfrazadode diab loque per- siguealosniñoscon su horca.
Encontramos asim ismo la música y el ruido.Hay va- rias orquestas que se traendelas villascercanas;desfi- lan por varios barrios de la localidad ,a menudo desde las 5 de la mañana.para hacernotar claramente que se está en fiestas. Abundan los instr umentos ruidosos como elbombo o el tamboril.golpeados con fuerza. o simplemente botellas de anís (p rovistas de relieve )fro- tadas con una cuchara,al ritmobinar iode textos como:
«A la birn,a la bam ala birn.born,bam la bota. labota y nadiemás...
iBien!».
(en lugar de <da bota». nombre de una de las «peñas», las otras«peñas» gritan lo mismo indi cand o su propio nombre, por ejemplo <da escoba,la escoba»).Lajuv en- tud se apodera de todolo que puede hacer ruid o. mu- cho ruido .pues ya es sabido que el ruido es necesario paraelbuen éxitode la fiesta.En Pamplonaexiste una
«peñ a»,deno m inada «El estr uendode Iruña»,que tiene por finalidad, com o su nombre indi ca, hacer el mayor ruid o posib le. Dicha peña sale una noche durante las fiestas,ytod oslos que quieranpuedenunirsea ellacon talde que hagan tambiénruido.Tienetaléxitoque sola- mente enla famosa calleEstafeta.una estrechacalle en la parte antiguade la ciudad.más de 7.000personas se ocupa de hacer el mayorruido posible .
Son los jóvenes losquecon sus cantos,susrisasy su estrépito crean el ambiente de la fiesta. mientras que losque no forman partede las «peñas» les miran y se dejan arrast rar por ellos diciendo con una sonrisa«A h!
lajuv ent ud, lajuv ent ud!». a la vez que sienten orgullo por tener una juventud tan alegre, tan impetuosa, tan
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imaginati va ytan terribl e, aveces en el límitedelo so- portable.
Enlas fiest aspatronaleslosfestejosson quizásmás numerosos queen elCarn aval:
- bailespopulares alaire libre enla plazao enel inte- rior de un «salón», bailes sociales de carácter privado, bailesde disfra ces.
- espect ácul os folklóricos con canto s y bailes tradi- ciona les.
- ferias con barr acasde tiro.tóm bolas. tiovivos,co- chesde choque.etc.
- concurso sdetodo tipo (deporti v os,de pintura.jue- gos de habilidad,etc.).
- vendedores am bulant es que pregonan su mercan- cía.
- fuegos artificiales y petardos que estallan pordo- quier,etc...
La ciudad oelpueblo no puedenolvidarni porunins- tante que están en fiest as.
Ot ros elementosdel Carnavalse encuent ranenalgu - nas fiestaspatrona les.perono entodas; así sucede con los objetosarrojadizos(apart ede las serpen tinas olos confettis.que se les enc uent ra por todas parte s),y las hogueras en que sequeman muñecos o peleles.
- los objetosarrojad izos(algo análogo allanzamiento de agua con jeri ngasenlavilla francesa deSolesmes o a las heces de vino en Cournonterral, en la región de Hérau lt, tambíén en Francia)se encuentran en ciert as fiestas patronales, pero. que yo sepa, dir igidos contra una solapersona que.como elCarnaval.hace de chivo expiatorio.Así sucede enlalocalidad aragonesade Ta- razana. donde el «Cipotegat o», especie de Arlequín o botarga armado con unláti go que termina en unapelo- ta.recibe desde que empiezanlas fiestasmiles dekilos de tomates(en 197 9,cerca de 4.000personas provis- tas de 8.0 0 0 kilos de tomates esperaban la salida de ese personajedelant edel Ayuntamiento).Sin embargo.
siel «Cipotegat o» recibe la lluvia de tomates mientra s baja los tres escalones del Ayuntamiento para mezcl ar- se con la muchedumbre, es ésta la que recibe los proyect iles. alestardespué s el «Cipotegat o» al mismo nive lque sus verdugos.En Piornal (Cáceres)(10),en la fiesta de San Sebastián,un hombre alque se llama«El Jarramplas»esinsultado yreci be nabos lanzadosporla gente.
- Los fuegos u hogueras,quesedan en todo Carna - val y en el que durante su transc urso es quemad o el Carn aval después de haber sido juzgado. existen en toda la región deValencia.El 19 demarzo.día de San José. se encienden las hogueras para quemar las «fa- llas». gigantesc os monum ent os de carácter irónico- satírico querepr esentan escena sinspiradas en los su- cesos más sobresalientesacaecidosdesde la fiest adel año anterior;y como cada barriotienesu«f alla»,en Va- lenciahay cerca de50 0 que van a pereceren medíade lasllamas.A partirde ese momento.Valenciaofreceun aspectodantesco;elambiente de esa noche es único:el fuego estalla por tod a la ciudad. con gran desprendi- miento de hum o y calor; lasllamas alcanzan una gran altura y loseni nots» ylas«fallas» se desploman.Mien- tras tanto .toda la ciudad se divierte a más no poder:
cantos.música,bailes,todo ello rodeado dellamas, pe- tardosyfuegos artif icales ,como sielinfierno y elparai- so se hubieran aliadoen cierto sentido esta noche fan- tástica .Es difíc ilalasistir a esta fiesta no pensar en el Carn av al.
Un estudio exhaustivodelas fiestas patronalesenEs- paña haríaaparecer,sin duda.otros elementoscarnava- lescos.
Sin embargo, lafiest apatronal en España difieredel
Carnavalen algunos elementos,sobre todo enlos dis- fraces de máscaras. En lafiesta patronal no hay «di s- fraz»en el verdadero sentido delvocablo,o sea, «vertir- se de maneraque uno no pueda serreconocido»,pero síen la acepción que da eldicc ionario de «vesti rse de manera no habitual,grotesca ydivertida », ya que enla fiesta patronal no se pretende ocultar su ident idad. Cuando las «peñas»lucen sus prendasdistintivas (ca- misas o blusas de colores diferentes paracada una, pa- ñuelos, etc.); cuando la juventud se viste con la ind u- mentariade «danzante» (para bailar el día de la fiesta antelaimagen del santo patrón del pueblo) o con los trajes de «turcos»(para simularel combate de moros y cristianos);oincl uso cuandola reinadelas fiestasolos niños se visten con eltraje regiona ltradic iona l,en nin- guno de esos casos se pretende dis imu lar la propia ident idad,nihacerelridículo, setrata, porel contrario, de un actosemiótico quetieneuna sig nif icación más o menos seria,aun cuandose encuentreciertoagrado en novestirse como todoslosdías.
Solamente enlos concursos de bailesde disfracesse da rienda suelta a la im agi naci ón con tada clase defan- tasías,a veces incl uso grotescas.Pero aun en esas oca- sion es,losque se disfrazan no van enmascarados (sal- vo raras ocasiones),y no se divierten en la calle vesti- dosde esa manera.Esta es,a mientender,la diferencia esencial entre elCarn aval y la fiesta patrona l.Tampoco tengo noticia de casos de«tr avestí»(inversi ón de sexo ) en la fiesta patronal mientrasque sí los hubo en otros tiemposenlos carnava lesespañoles (11). él.os hay qui- zás enlos bailesde disfraces?
11. De todo lo dich o ante rio rmente acerca delas ca- racteríst icas y los elemen tos de la fiest a resulta que esta manifes tación asume las funciones atri buid as al Carnavalcuandoésteera«lafiest a por excelencia».Ha- blandode funciones, voy a tratar a cont inua ción later- cera parte deltítulode este cong reso:la comunicac ión. La fiestaes,efectivamente, un textosocialconconteni- do semántico implícito o exp lícito,conscienteoincons- cientemente descifrable.
Elcontenido im plícito se da en la comunica ción que se establece ante todo anivel delosocial.La sociedad , a través dela agrupac ión compacta de susmiembros y las formas de sociabilidad resultante s, por mediodeles- pectácu lo que ellase of recea símism a(siend oun actor más o menos activo delafiesta),toma concienciadesí misma yrefuerza su cohesió n.Incluso cuando una efer - vescencia generalizada perm ite supo ner que todas las barreras sociales y jerárq uicashan quedado negadas y abolidas , la fiesta realmen te reafirma el ord en social preexistente,pues es biensabidoque toda negación su- pone una aserc ión afirmativa; como dice G. Baland ier (12), la inversión del orden «hace orden con el desor- den».Por otra parte,la comunicación establecida entre losmiembrosdel grupo queasisten a las diversas mani- festaciones festivas (desfil es de carrozas,espectác ulos folk ló ricos, comidasen común,etc.)reafirman elapego del grupo a sus valores cult ura les trad iciona les.El he- cho mismodenocansarse de participar en estas mani - festacio nes repe titivas,con muchafrecu enci aparecid as oidénti casdeunaño alotro,el hecho de volver ahacer lo mismo que el año anter io r, constituye un modo de expresar,ante los ojos de todos,ese apego o adhesión a la com unidad. Esealgo implícito es quizás lo más im- portantede estas fiestaspat ron ales.
A nivelpsicológico.la comunicación es implíci ta y ex- plícita a la vez;la alegríay la euforiaprovocadas porla fiesta tienen un poder liberador sobreelque no parece necesario insi st ir.Sin embargo,desde esta perspe ct iva psicológica, hay que destaca r un punto común en la fiest a patrona l y en elCarnava l:el deseo de metermie- do o de tenerlo,de pro vocar ysentiremocio ne fuert es.
A propósitodelas emocionesque provoca unaccidente
o una catástrofe, L.V.Thomas ha mostrado hasta que punto ello «ejerc e sobre elpúblico unafasci nación o he- chizam ien to...ya que es un ataque cont ra el orden,del mismomodo quela sedición ola fiesta » (13). En elCar- naval,esas máscaras grotescas que nos interpelan,que nos persiguen y llegan a at raparnos(como en elCarna- val de los payasos de Cournonterral,enelquela perso- na atrapada, una muc hacha , es untada con heces de vino),provocan em ociones;selasencuentra en la fiesta patronal entre niños pequeños que tienen miedo de que les peguen los cabezudos, o entre los jóvenes con las vaquillas,yen losjóvenes de16...a 40 años durante los enc ierros (en aquelloslugares donde existentalesmani- festaciones). También las corridas, que encontramos con freuencia en el programa de las fiestas patrona les, provocanpor su parte emocio nes.Las«vaquillas»y los espectáculos taurin os son,enefecto,muyimportante s en la Fiestapatrona lespañola.Son raraslas fiestas que no tienen«vaquill as», vacasjóvenesque son solt adasel ruedo (q ue puede serla plazade toros verdadera enlos lugares donde existe, o un ruedoim pr ovi sado con ca- rros en forma de círcu lo,en lospueblos). En este am- bien te, la gente joven va a probar emoc iones fuerte s imagi nándose que toreande verdad.En realidad,elpeli- gro no esexcesiv o y se lim itaen generala algunas con- tusiones.Mucho mayor,porel contrario,esel peligroen los «enci erros»,manifestacionesque existensobre todo en Navarra y que parecen difundirse en Españaa otras fiestaspatronales.Enlos encier ros,losjóvenes que par- ticipan en ellos afronta n unpeligro real,pues cada ma- ñana dela semanade fiestas corre n delantede toros de verd ad queserán lidi ados porlatarde, sig uiendo uniti- nerario trazado en la localidad correspondiente ent re el toril,situ adoenlas afueras,y la plazade tor os.Hace fal- ta,en efecto,muc ho valor parasuperar el temor de ver- se empitonado porel tor o, pues,son numerosos losca- sos de heridos graves e inclu so de muert os (algunos años han sido particu larmente sang rientos, com o por ejemploPamplona en 1975).Esta manifest ación es tan peligrosa que se la considera co mo un rito de trans i- ción : correr delante de los toros es la manera de de- rnostar que ya no se es un niño,sino un homb re.Esuna manifestación im presionante tanto para los que corren como para los que miran -siendo realm ent e un espec- táculo «m u yem ocionante».Lo mismoocurre conlaco- rrida,en la que laexalt ación prov ocada por una buena
«faena»,unbuenpasedeltorero,o el temordeverle re- cibirunacornada,son fuentesde emoción.
La comunicación explic ita
Lacomu nicación exp líci ta reside esencialmente en la sát irasocia l.En las fiesta s patro nales-y ahíenco nt ra- mos de nuevo una analogía con elCarna val- se mani- fiesta plástica,pictóricao verbalmente.
- plástica, como oc urre en Valencia,donde con fre- cuenci a los gigantescos mon ument osque son las «f a- llas» representan tanto sucesos polít icos o sociales com o personajes im populares que son ridiculizad os y quemados.La palabra «fall a»quiere decirtamb ién «fal- ta»,«fall o»,adem ásde hog uer a.
- pic tórica,comolas pancartasde las «peñas»,en las que sepintanmotivoshumorísticos con texto sque ha- cen alusión ahech os o decisionesmunicipales que no han gustadoala població n.Asía propósit ode unaque- rella ent re losco ncejales municipalesacerca de la ma- nera correcta de vestirsepara una procesión, una pan- carta muestra a estosco ncejal es, unos vesti dossolem- nemente y otros no,peleándoseante un aldeano pam- plonica que dice:
«Unos de fracychistera, otrossinquerer llevar.
Asíes elAy unta m ien to que tenemosqueaguantar».
No se critica solamente lo que no funciona anivello- cal, sinoque seextiende dicha crítica a todo elpaís.En 1976,por ejemplo, después de la muerte de Franco, se denunció el escándalo de las evasiones de capital a Sui- za,o el hecho de que el pueblo español seguía estando amordazado.Todos losdibujos de estas pancartas son muy divertidos y exhiben numerosos juegos de pala- bras, pero sólo pueden apreciarl os completamente aquellos que están al tanto de la vidalocal onacional.
- verbal:si bien las «fallas»,los «ninots». los carteles o las pancartas hacen una crítica explicítade las socie- dad, ejercen lo que yo he llamado la sátira «silenciosa»
aunque a veces dichasát irasehace con un fond osono- ro de jaleo,estruendo o música cacofónica.Verbalmen- te, la sátira se manifiesta esencialmente en los slogans y las canciones,y tambiénen las críticaspúblicascomo los«di chos» de los pueblosaragoneses.
Por lo que respec ta a las canciones, se utiliza una me- lodíaconocida,por lo general una música tradicional. a la que se pone otro texto.En Aragón,por ejemplo,para manifestar el descontento frente a los vecinos catala- nes que quieren desviar en provecho suyo las aguas del Ebro,se hacen cancionesdonde el humor y a veces lo obscenose juntan para criticar;he aquí un ejemplo:
«La Virgendel Pilardice a todoslos catalanes que si quieren agua del Ebro que se la lleven con pozales».
La recuperación de las formasexistentes de literatura oral es un medioque sirve al mismotiempopara reivin - dicar,reafirmarsey distraerse.
En algunasfiestas patronales de pueblo,la sátira so- cial se realiza por medio de los«di chos»,pronunciados por una especie de representante del pueblo; el «Mayor- domo».En la plaza pública ,el mismo diadel Santo Pa- trón,el «M ayo rdo mo»,hace balance de todo lo que ha ocurrido en el pueblo,exagerándolo mucho con laint en- ción de hacer reira la gente.Los temashacen alusión a medidas tomadas por la munic ipal idad , a las mujeres que quieren estar a la última moda o no hacer lo que tienen que hacer,a la libertadde costumbres actual por parte de lajuventu d, etc. En Sariñena,por ejemplo,en 19 8 2 secrit icaron alas mujeresque seguíancursosde natacióno de gimnasiados veces al día:
«unas por estaren forma, otras por quemarla grasa...»
de talmanera que volv ían tan cansadas y derrengadas que todo eltrabajo de la casaseles quedaba por hacer.
Todainnovaci ón que se sale de lo habitua les tomada a broma. Todas estas críticas hechas públicamente son verdaderasy falsasa la vez:verdaderas, puesto que re- latan un hecho real que no hagustado,y falsasporque se trata de hace reir,de modo que se exagera,se defor- ma,seinvent a.Por esta razón, el que formula estas crí- ticas dice,excusándose,que no hay que ofenderse por ello:
«se trata deuna broma aunque esla puraverdad».
El hecho de reirjunt os,de reirsede los propios defec- tos,de losdefectos compartidospor toda la colectividad, reconforta y minim iza en gran parte la agresividad.
Como escribeG.Balandier (14),la manera menos ofen- sivade ejercerla sátira colectiva,dejugar al juego de la verdad, consiste en convertirlo en broma. Las «fallas»
que se queman o cualquier tipo de sátirasocial produ- cen un verdadero efecto de catársis. Como sucede en el Carn aval, esta sátira, ya sea implícita o explícita, es comparable al fuego purificadorque convierte enceni-
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zas elCarna val.Se haceborrónycuenta nueva, sevuel- ve a partirde cerodespu ésdehaberliberado el exceso deenerg ía,y de haberse neutralizadoy aniquilado tod a agresividad.Se puederelacionarcon esteactopurifica- dor una manifestación que tiene lugar en numerosas fiestas patronales: los combates de «moro s y cristi a- nos»,dondelos mor os sim bolizanel mal y loscristi a- nos el bien.Al final, sonlos cristi anoslos queganan,li- berando alasociedad detodaslasfuerzasdel mal.
Las fiestas patronales en España deben tomarse, efectivamente,como un acto decomunicación, en con- formidad con lossiete puntos queel etnolingüi sta ame- ricano atribuye a todo acto de comunicaci ón: ¿quién dicealgo?y
ce
quién lo dice?¿dónde?dcuéndo?ccárno?y«en qué circunstancias?y yo añadiría personalmente un octavo punto:«por qué?De hecho,toda lasociedad se constituye en locuto r y receptor: locutor por medio de los jóvenes y de todos los que gritan haciéndose portavoces de lasociedad,o por medio de los art istas , etc.Receptor a travésdel rest ode lasociedad que par- tic ipaescuchando y observandocon lafinalidad de de- nunciar con su mensaje lo que no está bien, manifes- tando al mismo tiempo su apego a la tradic ión ,a su
«patria chica »,y al grupo mismoal que pert enece.Y la sociedad hace todo eso de manera humorística, con alegría,en el mismoseno de la comunidad,en el espa- cio festivo ,en el tiempocorrespondientea la fiesta ce- lebrada en honor del Santo Patrón de lalocalidad, movi- da por la necesidad de distraerse,de liberarse y de se- ñalar elpaso de un año al otro.
No parece que en Españael Carnavalsea lafiest a por excelencia (salvo quizás,algunasexcepcionescomo en Tenerife,donde elCarnavalse podría asim ilaral de Río).
En aquelloslugares donde se mantiene (como en Nava- rra)o ha vuelto a aparecer,se da como una manifesta- ciónlocalizada,y en cualquiercasomenosim port ante a los ojos de la población que la fiesta patronal. Incluso antes de Franco elCarnavalno parecía constituir la fies- ta por autonomasiasinosatenemos alasinformaciones de los períodicos de la época.En 1924,porejemplo,en Zaragoza (15) elCarnavalconsistíaen «batallasde flo- res, cabalgatas, premios a los disfraces...», ElCarn aval parecía consistir en bailes de disfrace scelebrados en diferentes teatros o sociedades privadas...Habíaanima- ción en las calles, intentándose reconocer a los que salían disfrazados, mient ras se bebía, se co mía y se gastaban muchas bromas, con frecuencia en el trans- cursode excursionesporel campo que tenían lugar el domingo que precedía a la cuaresma...y ahí terminaba todo. No había nada de esa efervescencia general. de esa alegríacontag iosa que llena elespacio festivo del pueblo ola ciudad con ocasión de las fiestaspatrona- les. Como cosa curiosa ,encontramos un libro de 1808 sobrela fiestas patronalesde Zarago za (16) en que se habla de elementos carnava lescos.aparte de cuatro gi- gantes y cuatro cabezudos.Los diversos gremios desfi- laron disfrazados,con gran regocijodelpúblico : los sas- tres representaban un escuadrón de caballeros roma- nos,los zapateros un cuerpo de caballeríaturco, «a con- tinuación veníanmujeres y hombresdisfrazadosde ani- males;los turcos daban miedo con su espada desenvai- nada, su bigotepostizo,etc...los panaderos iban en un carro en forma de barca y arrojaban nubes de harina y de salvado...los herreros golpeaban sobre el yunque produ ciendochispas que im presionaban alosespecta- dores. La «M oji ganga», con sus anima les gigantescos de cartón piedra,daba miedo a pequeños y grandes al tiempoque se entonaban cantosde alabanza a nuestra patrona(17)>>.
A pesar de las afirma cionesde algunos autores que piensanque las fiestas están en trance de desaparición, yo creo que ello no es totalmente ciertoen el caso de España.Lafiest a no muere en est epaís,por varias razo- nes,y entre ellas por unaim port ant e: muchosjóvenes y
adultosque han salido a trabajar o estudiara otra parte, vuelven a su ciudad o pueblo de origen , para lafiesta delSant o Pat rón de la localidad.Y en la medidaen que la fiesta patronal reune a tod os los «hijos del pueb lo »,
todas las festiv idades se concentran en esta «Fiesta mayor»que,comosu nombre indi ca,es la fiesta princi- pal.No puede sorprender,por tanto,que hayamos en- cont rad o enella una gran semejanz a con elCarnaval.
Dospanc artasdelaspeñasde Pamplona
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NOTAS
1.cf. VIDEGAíNAGÓS19 7 9p.20 2.cf. J.DUVIGNA UD 19 73p.41 3.cf. J.C.BAROJA 19 79p.91 4.cf. DURKHEIM 1960p.547
5.Les «peñas»sonuna especie de clubsde personasafines, a los quemerefe riré después
6.cf. J.FRIBOURG«Fétes
a
Saragosse»7.cf. bibliographie
8.cf. VARAGNAC 197 8p.65 9.cf. MESNIL1974 p.20
10. cf. FERNÁNZCHAMÓN«Narria»N°23-24 11. cf. J-C.BA ROJ A1979 p.98
12. cf. G.BA LANDIER 1980p.95 13. cf. L-V.THOMAS1979 p.32 14. cf. G.BA LANDIER 19 80 p.57
15. cf. «Heraldo deAragón»du5 mars192 4
16. cf. «M emoria de las fiestas de Zarago za»de noviembre 1807
17. cf. «M emoria de las fiestas de Zaragoza»de noviembre 1807 pp.24-33
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