Libro b
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XI
INICIATIVA DE MAITE PAGAZAURTUNDÚA Parlamento Europeo
Datos y situación de las víctimas.
En defensa de la libertad y la seguridad frente al fanatismo del sXXI
Libro blanco y negro
del terrorismo en Europa
A SM la Reina Doña Letizia que inspiró el origen de este trabajo y a todas las personas que han ayudado a difundirlo.
Este trabajo fue elaborado entre Bruselas y España, a principios de 2017, por la Oficina de Maite Pagazaurtundúa. Los datos se actualizaron para esta segunda edición entre noviembre de 2017 y enero de 2018.
Los datos del libro negro fueron recogidos y tratados por el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET).
El diseño, la maquetación y el trabajo infográfico fueron encargados a relajaelcoco.
Agradecemos a los autores de los escritos que componen el libro blanco su colaboración en el proyecto.
El texto definitivo fue llevado a la imprenta en febrero de 2018.
Dedicado a todas las víctimas de terrorismo.
Índice
Metodología 22
Contexto 24
Europa, víctima del terrorismo dentro y fuera de sus fronteras
SECCIÓN 1
26 Europa: víctima del terrorismo (2000-2017)
Evolución por años Las víctimas Tipo de terrorismo Autoría
28 30 32 34 36
Prólogo 8
Maite Pagazaurtundúa Louis Michel
8 14
Víctimas mortales de atentados en territorio de la UE
SECCIÓN 2
40 Europa: víctima del terrorismo en su territorio (2000-2017)
Evolución por años
Ciudades europeas más afectadas por el terrorismo (2000-2017) Atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid
Ciudades más afectadas de España Ciudades más afectadas de Francia Ciudades más afectadas de Reino Unido Ciudades más afectadas de Bélgica Ciudades más afectadas de Alemania
Otras ciudades europeas afectadas por el terrorismo Las víctimas
Tipo de atentado Tipo de terrorismo Autoría
Legislación específica destinada a las víctimas del terrorismo (ver Libro Gris)
42 44 46 48 50 52 53 54 55 56 58 60 62 64 68
Listado de organizaciones de víctimas de la UE
SECCIÓN 4
88
Anexos
SECCIÓN 5
106 Víctimas europeas en terceros países
SECCIÓN 3
70 Europeos víctimas del terrorismo fuera de la UE (2000-2017)
Evolución por años
Ciudades fuera de la UE con mayor número de víctimas europeas (2000-2017)
Las víctimas Tipo de atentado Tipo de terrorismo Autoría
72 74 76 78 80 82 84
Prólogo
MAITE PAGAZAURTUNDÚA RUIZ Eurodiputada de UPYD-ALDE
El 11 de septiembre de 2001, el siglo XXI manifestó que su rasgo más distintivo, la globalización, afecta también al terrorismo.
Cerca de tres mil personas fueron asesinadas en varios atentados combinados de aviones utilizados como armas homicidas y millones de personas a lo largo del glo- bo terráqueo pudimos ver, atónitos, en directo, los atentados de Al Qaeda, tan es- pantosos como propagandísticos en su aspiración por interferir y –en lo posible- dominar nuestras conciencias.
Atacaron Washington el mismo día, pero en la retina del siglo que nacía ha que- dado la imagen de los dos aviones que hicieron caer las Torres Gemelas de Nueva York, uno de los iconos de EEUU y del mundo occidental.
Al Qaeda fue perseguida y debilitada, eliminado Bin Laden y, sin embargo, el em- poderamiento ideológico del islamismo fanático y violento se ha extendido y re- organizado en distintos continentes. Ha cambiado el destino de otros grupos te- rroristas yihadistas con visiones territoriales más limitadas, que han ido quedando relegados o sumándose a la corriente del autodenominado Estado Islámico (EI), al que territorialmente hemos derrotado pero la batalla no ha terminado. Algo no genera dudas: percibimos esta amenaza como una de los grandes problemas del momento histórico.
El autodenominado EI perturbó el escenario geoestratégico del mundo, dado el control totalitario por parte de estos fanáticos yihadistas de importantes territo- rios en Irak y Siria, provocando un escenario bélico que atrajo a unos treinta mil jóvenes del mundo occidental a incorporarse a sus filas.
Por otra parte, algunos de ellos han regresado para atentar en sus países de ori- gen o en el entorno cercano. Este escenario ha generado, además, un éxodo de millones de refugiados que ha originado una crisis humanitaria sin parangón desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y una importante crisis de credibilidad de las instituciones europeas y sus líderes.
Los fanáticos violentos con aspiraciones políticas pretenden atemorizarnos y do- mesticarnos, hacernos cambiar. “Piensa como yo, o muere” condensa la proclama de distintos grupos terroristas, y esta proclama totalitaria es “incompatible con el funcionamiento político y social en sistemas democráticos”, como afirma magis- tralmente, el filósofo y escritor Fernando Savater en estas páginas.
Cada vez que trato sobre el terrorismo repito de memoria unas palabras del escritor Amos Oz, recogidas en su libro Contra El Fanatismo (Ed. Siruela, 2003) donde indi- ca que “el fanatismo es más viejo que el Islam, que el cristianismo, que el judaísmo.
Más viejo que cualquier estado, gobierno o sistema político. Más viejo que cualquier ideología o credo del mundo. Desgraciadamente, el fanatismo es un componente siempre presente en la naturaleza humana, un gen del mal, por llamarlo de alguna manera”. Hay una síntesis de intuiciones en las palabras de Amos Oz, porque lo cierto es que el fanatismo violento presente en los distintos tipos de terrorismo, lo padecimos en el siglo XX, y lo padeceremos en el siglo XXI. Ahora bien, hay que comprender cabalmente a qué nos enfrentamos en este momento: Minimizar sus riesgos, cooperar de forma eficaz a nivel transnacional en políticas de seguridad pública e inteligencia, atender a las víctimas de forma apropiada, educar a los ciu- dadanos para ser fuertes en aquello que demanda resistencia moral y en lo que precisa unidad para lograr grandes consensos sociales y políticos, prevenir la ra- dicalización violenta y el discurso del odio -también el reactivo- con políticas pú- blicas y privadas eficaces y evaluables, dar voz al talento creativo de los jóvenes en las redes sociales y en los barrios, frente al empoderamiento atroz y cruel de los
narradores del terrorismo... Sobre todo esto tenemos mucho que avanzar y, antes de ello, tenemos mucho que reflexionar.
Como diputada europea he podido observar que, en los debates sobre cuestiones que tienen que ver con el terrorismo, casi siempre planean fronteras invisibles vin- culadas a la pura creencia de cada cual. Hay quien busca reforzar teorías, obviando la realidad. Creo que los políticos debemos obligarnos a encarar la realidad por mucho que nos incomode.
Parece una obviedad, pero conviene memorizar para los momentos de tribulación una consideración política general: la desunión y la falta de consensos favorece la estrategia de los terroristas. Y por eso es útil para los europeos el esfuerzo de generar amplios consensos sobre las cuestiones operativas esenciales. Puesto que tratamos de amenazas globales, es otro hecho cierto que debemos recono- cer cuáles son los espacios de colaboración imprescindibles, con terceros países, incluso cuando no compartimos sus estándares sociopolíticos.
En este estudio presentamos datos que pueden interpretarse desde distintos puntos de vista. Los cuadros resaltan la preponderancia del yihadismo violento y totalitario dentro del mercado de los fanatismos violentos en la Europa del siglo XXI. Esto no debe hacer olvidar que aparecen otras orientaciones fanáticas ase- sinas: ETA en sus últimos coletazos, lo mismo que el IRA y sus secuelas, o algu- nos casos de asesinatos de terrorismo de ultraderecha y ultraizquierda. El hecho de que estos grupos no supongan una amenaza global no minimiza ni el odio político que impulsó los asesinatos -es el mismo “piensa como yo, sé como yo, o muere”-, ni la inocencia de las víctimas o la devastación en sus entornos que, además, en algunos de estos casos fueron perseguidos y acosados antes y des- pués del asesinato.
Las infografías muestran que los atentados yihadistas desarrollados por varios gru- pos de atacantes, con la utilización combinada de bombas y ametrallamientos ma- sivos, algo que habíamos visto en otros países (India, Indonesia y otros), han podido llegar a ejecutarse en Europa recientemente y que ante la reacción de los países las cosas han sido más difíciles para los terroristas.
Los perfiles de los ejecutores de los atentados en Europa de inspiración yihadista han venido siendo analizados por expertos y analistas de inteligencia. En los atenta- dos en territorio europeo la mayoría de los asesinos son europeos que han crecido en nuestras ciudades y han estudiado en nuestras escuelas y cuyo conocimiento del islamismo es, muchas veces, muy deficiente, un mero pretexto sobrevenido.
El odio al conjunto de valores de las democracias europeas, a sus libertades, y su odio y su rabia tienen muy distintos orígenes como analiza alguno de los expertos recogidos en este libro.
Los datos muestran en los años 2015 y 2016 el gusto de las células compuestas por yihadistas en llevar a cabo atentados espectaculares. Estos atentados masivos di- ficultan el reconocimiento de la singularidad y visibilidad humana de cada persona asesinada a la que se ha despojado de su vida y de su futuro. Una de las singularida-
des de los atentados terroristas es la utilización del daño en unas personas como instrumento para atemorizarnos a todos. Podrán leer una gran aproximación a esta cuestión en este libro que presentamos.
La propaganda y la visibilidad de los autores de los atentados entronca con algo que no se tomado en consideración de la misma manera en todos los países eu- ropeos: las víctimas del terrorismo tienen una naturaleza personal y privada, pero son víctimas de delitos públicos, políticos o ideológicos, y por tanto, también po- seen una significación colectiva. Quienes son asesinados o mutilados para influir contra toda la comunidad merecen un tratamiento específico y apropiado. En el año 2017 abundan los atentados por sujetos autoradicalizados.
Los terroristas utilizan las víctimas que causan como instrumento de propaganda y es significativo que las víctimas, inocentes, visibles en su condición humana tienen un potencial de deslegitimación del terrorismo intenso. Las víctimas y sus familias tienen un poder de rehumanizar la mirada de aquellos que están en una fase inci- piente de radicalización, preadolescentes o adolescentes, y esto, la potencialidad pedagógica e iluminadora de las víctimas, no es algo sobre lo que se haya reflexio- nado suficientemente entre los agentes políticos europeos para promocionar po- líticas públicas de prevención de la radicalización violenta.
La mayoría de los países que no han sufrido largas experiencias de fanatismo y coacción terrorista engloban todo tipo de víctimas de delitos graves, desde una perspectiva privada de la victimación y la asistencia y tratamiento social o médico.
La Directiva de terrorismo de 15 de febrero de 2017 permitirá a muchos países una atención muy específica para las víctimas del terrorismo.
El libro se titula Libro Blanco y Negro, porque se trata de un acercamiento doble y complementario. Por un lado, hemos seleccionado aportaciones cualitativas, con reflexiones muy expertas y diversas sobre el fenómeno del terrorismo, y por otro, hemos querido mostrar la fotografía del terrorismo en Europa y que ha afectado a los europeos en el mundo en los últimos 18 años. Para ello presen- tamos y trabajamos datos de atentados (todos los recogidos en los anexos de la sección 5 de este Libro Negro), ofrecemos datos de asociaciones de víctimas (sección 4) y sobre legislación de víctimas por países, con un anexo específico de más de cincuenta páginas (Libro Gris).
Los datos de los atentados que hemos recopilado desde el año 2000 hablan de una amenaza globalizada en un mundo interrelacionado. Hay nacionales de ter- ceros países en los atentados yihadistas cometidos dentro del territorio de la Unión Europea y hay europeos en los atentados del mismo signo sucedidos en muchos lugares del mundo: en Arabia Saudí, Argelia, Bangladesh, Burkina Faso, Costa de Marfil, Egipto, Estados Unidos, India, Indonesia, Kenia, Marruecos, Pakis- tán, Turquía o Túnez. El siglo XXI y los datos que recogemos muestran también las fronteras entre el terrorismo y el conflicto asimétrico. Hay fronteras cada vez más difusas entre ciertas formas de atentados contra civiles y los atentados contra mi- litares europeos en algunos de los escenarios del desconcierto global: Afganistán, Irak, Líbano, Mali o Somalia.
Hemos recopilado los datos por varios motivos: Por la necesidad de un enfoque europeo, por que deseamos que las instituciones incorporen esta perspectiva en sus políticas.
El segundo, porque no todas las víctimas del terrorismo reciben los mismos están- dares de tratamiento en la Unión Europea. Hay países a los que no les ha afectado el terrorismo, hay países donde la normativa está muy desarrollada, de forma es- pecífica o no, porque llevan décadas soportando algún tipo de amenaza de fanáti- cos violentos. Hay países europeos donde la victimación terrorista se subsume en la victimación de delitos graves o de catástrofes naturales.
Los países donde se considera de forma específica, por la naturaleza pública y po- lítica con que los terroristas señalan sus atentados, son los que han tenido muchas décadas para reflexionar acerca de que los fanáticos totalitarios quieren domesti- car a la sociedad a través del miedo.
No puedo ocultar que desearía que el Parlamento Europeo aprobase en esta legislatura una directiva específica de víctimas del terrorismo. No puedo evitar pensar que no es fácil transmitir algunas de las cosas que he aprendido dolo- rosamente porque nací en el epicentro del discurso del odio fanático de una organización terrorista: ETA.
No puedo dejar de intentar transmitir la aproximación integral al terrorismo adqui- rida de los errores y de los aciertos que he visto en más de treinta años de com- promiso con la democracia, entendida como ley y libertad de conciencia. Creo necesario reivindicar el derecho a no ser perseguido y potencialmente asesinado por no pensar de la misma forma que los fanáticos, como los que echaron raíces en el pueblo que me vio nacer y del que debí huir para salvar la vida. Un lugar don- de todavía las familias de los asesinados pueden ser estigmatizadas, casi todas ellas han marchado por ello, y donde los asesinos y su entorno político, en un momento de posterrorismo se niegan a condenar un pasado inaceptable.
Fue hace muchos años cuando una mujer afgana me confesó que muchos vecinos suyos se estaba acercando a los talibanes y yihadistas porque los poderes públicos no podían asegurar el orden y seguridad públicos. Uno de los expertos, doblemen- te experto en materia terrorista etarra y yihadista, habla también de la necesidad de Estado, del poder público, para evitar formas patológicas de poder violento alternativo a la ley. Y esto lo ejemplifica además, de manera magistral el alcalde de Malinas (Bélgica) en su trabajo.
Trasladar lo que he aprendido para que sirva a todos es un imperativo moral y político. Para que la subcultura de la violencia yihadista o cualquier otra no eche raíces en sus familias y barrios, o entre las redes sociales. Para que no haya abusos en la aplicación de la ley, pero tampoco impunidad. Para que sea eficaz la prevención de la radicalización violenta entre los jóvenes. Para que seamos eficaces combatiendo el delito.
Maite Pagazaurtundúa es actualmente diputada en el Parlamento Europeo por
UPYD-Grupo Alde. Ha dedicado decenas de años al activismo por la libertad y los derechos humanos, así como contra el terrorismo y el fanatismo, ha sido reconocida con diversos galardones como el Premio Sájarov a los Derechos Humanos en 2000 como miembro de
¡Basta Ya!. En 2005 formó parte de una candidatura colectiva al Premio Nobel de la Paz y en 2003 el gobierno de España le concedió la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional.
LOUIS MICHEL
Eurodiputado de Mouvement Réformateur-ALDE
He leído con mucho interés la importante obra de Maite Pagazaurtundúa Ruiz so- bre las múltiples facetas del terrorismo. Este estudio tan documentado tiene el mérito no sólo de poner en perspectiva los distintos análisis de los expertos en terrorismo sino también de invitarnos a hacer balance tanto del terrorismo como de sus víctimas y a encarar el futuro.
El terrorismo es un fenómeno global que requiere una gobernabilidad a escala mun- dial. Afecta a centenares de inocentes y sume en el luto a poblaciones enteras todos los días. Se trata, en efecto, de una de las amenazas más serias de nuestro tiempo.
Europa ha sido el objetivo de numerosos atentados y esto ha demostrado las li- mitaciones de actuar a nivel nacional y la necesidad de luchar contra el crimen desde el marco europeo e internacional (terrorismo, tráfico de armas, blanqueo de dinero…). En la actualidad, los problemas globales y transnacionales requieren soluciones que superen las barreras naciones. La Unión Europea debe asumir sus responsabilidades mejorando en todo momento la cohesión entre sus políticas interiores y exteriores y reforzando los medios para convertirse en el verdadero protagonista de la seguridad de sus ciudadanos.
La Comisión Europea ha valorado la importancia de actuar rápidamente estable- ciendo una nueva estrategia de seguridad interior para el período 2015-2020. Esta aboga por más acciones en común, más colaboración y más intercambios de infor- mación en cumplimiento de las libertades individuales y del principio de propor- cionalidad. Nos podemos felicitar por haber realizado una gran parte del trabajo legislativo y por haber aprobado los medios financieros para su implementación.
Aunque la seguridad interior es una competencia compartida, Europa sigue ac- tuando como apoyo a los Estados miembros ya que “la seguridad de un Estado miembro es indisociable de la seguridad de todos”. La Unión coordina las políticas nacionales armonizando especialmente las legislaciones nacionales. Debe guiar a los Estados hacia una mejor cooperación.
Europol y Eurojust, dos de las grandes agencias de la Unión Europea que facilitan la cooperación policial y judicial, permiten colaborar eficazmente a los Estados miembros en casos precisos. Mediante operaciones conjuntas coordinadas por Europol y/o Eurojust, han podido desmantelarse con éxito numerosas redes cri- minales. El aumento de poder de Europol es impresionante y a partir del 1 de enero de 2019 estará operativa la oficina permanente de apoyo a la red Atlas1 (ASO) conectando las distintas unidades de intervención especial policial de los 28 Estados miembros y de los países miembros del espacio Schengen.
Los atentados de París del 13 de noviembre de 2015 nos han mostrado la impor- tancia del intercambio de información -mediante la cooperación entre los servi- cios de información- aunque la cooperación en materia de información no sea una competencia comunitaria. La palabra clave para ser más eficaz consiste en mejorar la interoperabilidad y limitar la proliferación de estructuras burocráticas.
Es el momento para que la Unión garantice a los Estados miembros el suministro regular de las bases de datos europeos (SIS, Europol, etc), y que estas se utilicen de manera óptima y periódica.
La Comisión Especial de Terrorismo (TERR) del Parlamento Europeo, que inició su actividad en septiembre de 2017 busca satisfacer la demanda ciudadana de hacer
1. La red Atlas es una estructura de cooperación informal que agrupa las unidades policiales especiales de los Estados miembros de la Unión, encargadas de la lucha contra el terrorismo.
frente a la amenaza terrorista, examinando y analizando todos los incumplimientos, errores y disfunciones que permiten que se cometa un atentado en un país miem- bro. Su objetivo es mejorar el reparto de información entre los Estados miembros de la Unión Europea, mejorando todo nuestro sistema y su interoperabilidad para garantizar una seguridad efectiva.
No es posible garantizar un riesgo cero contra la amenaza terrorista pero la Unión Europea puede y debe jugar un papel impulsor en la coordinación de las diferen- tes políticas incluidas a nivel operativo con el fin de reducir al máximo los riesgos de esta amenaza. Por lo tanto debe actuar de forma preventiva para detener al máximo el flujo de combatientes terroristas extranjeros hacia zonas de conflic- to, luchando contra la radicalización (en particular, en las cárceles o por Internet) e incitando a un diálogo político con países en vías de desarrollo. También puede detectar e investigar a los individuos que vuelven de zonas de conflicto o que re- tornan. Debe abordar las capacidades de estos grupos terroristas (lucha contra el tráfico de armas, financiación de sus actividades, reclutamiento de jóvenes). No se puede tolerar la impunidad en el territorio europeo. Europa lo ha entendido ha- ciendo efectivos los grupos conjuntos de investigación y la orden de arresto eu- ropea que permite a un Estado miembro entregar de manera rápida y sencilla a una persona perseguida por las autoridades de otro Estado miembro. Espero que las competencias del Ministerio Fiscal europeo, actualmente encargado de la pro- tección de los intereses financieros, se extiendan a la lucha contra el terrorismo.
La radicalización de minorías extremistas, la presencia y el regreso de combatientes extranjeros (los “retornados”) al territorio de la Unión tras el posible hundimiento del Estado Islámico, refuerzan la amenaza en nuestro continente. Por desgracia, no todas las células del Estado islamista (Daesh) están desmanteladas y el regre- so de los combatientes y de sus familias requieren una especial vigilancia. Hemos reforzado los controles en las fronteras exteriores y también el intercambio de información. Nunca los Estados miembros han compartido tanta información con Europol como hoy en día. Se facilita el expediente de cada combatiente tanto en términos de justicia como a nivel personal. Debemos reflexionar igualmente sobre la situación de los no combatientes, es decir, mujeres no militantes yihadistas y de sus hijos para ver cuándo y cómo debemos reintegrarlos en la sociedad.
El ciberespacio no conoce fronteras. La Comisión ha puesto en marcha una plata- forma que reúne a los Estados miembros, las instituciones europeas y las empre- sas de Internet (Facebook, Twitter, Microsoft) para abordar el fenómeno de radi- calización en la red. Las empresas de tecnologías de la información ya suprimieron una media del 70 % de palabras ilegales de odio. La Unión Europea tiene un papel que desempeñar para fortalecer acciones concretas destinadas a la no radicaliza- ción, a través de su Red de Sensibilización a la Radicalización (RAN, por sus siglas en inglés). Es necesario establecer un diálogo entre los políticos, las autoridades religiosas y la sociedad civil, pero es necesario también garantizar el intercambio de buenas prácticas entre jueces, fiscales y el personal de prisión sobre la radi- calización en prisión. La radicalización no se realiza solamente por Internet o por vía satélite sino que se desarrolla también en las prisiones. Se deben llevar a cabo los procesos de separación de manera transversal en las políticas de educación, cultura, juventud, deportes, acceso al empleo, discriminación, etc.
Tampoco se debe subestimar el desarrollo de un terrorismo endógeno, es decir, de personas que no fueron al extranjero, pero que están en proceso de radicalización.
Porque no son sólo los actos preparatorios o el paso a la acción lo que permite la cri- minalización. La policía local, los trabajadores sociales, los educadores, los profeso- res de educación primaria o incluso los padres son los primeros aliados para evitarlo.
Los problemas de seguridad no se limitan a las fronteras de la Unión Europea.
Se requiere una acción tanto interna como externa para garantizar la seguridad de los ciudadanos europeos. Hay que proseguir el proceso de consolidación de nuestra influencia internacional para controlar, o incluso influir en los principales fenómenos globales que puedan afectar al bienestar de nuestros ciudadanos.
La relación transatlántica y la cooperación entre la Unión Europea y la OTAN es fundamental para la seguridad global del continente europeo. Es un deber la coo- peración reforzada en materia de seguridad y de defensa, en una época en la que el terrorismo, las amenazas híbridas, el cambio climático, la inestabilidad económi- ca y la inseguridad energética amenazan a las poblaciones y al territorio europeo.
La mejor manera de prevenir y contrarrestar estos nuevos tipos de amenazas es la cooperación entre Estados, que siguen siendo los amos del despliegue de las fuerzas de seguridad y de las fuerzas armadas. Combinando el poder de la fuerza (“hard power”) y el poder de la convicción (“soft power”), es decir, utilizando ins- trumentos de seguridad y defensa combinados con la acción diplomática, las san- ciones y las herramientas de cooperación al desarrollo y al comercio, la Unión sostiene en el ámbito de la seguridad un enfoque integrado y global.
Esta voluntad de la Comisión de ayudar a los Estados miembros a desarrollar ca- pacidades militares y a invertir de manera más eficaz en la defensa, responde a la voluntad de los ciudadanos europeos de ser protegidos por la Unión Europea y permitirá llegar a una verdadera Unión de seguridad y defensa.
Se anima a los Estados miembros a presentar una posición más consolidada sobre cuestiones de alcance mundial como la lucha contra el terrorismo, el bandole- rismo, la trata de seres humanos, etc, con la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior. Es obvio que de los 28 Estados miembros no todos comparten la misma posición, por ejemplo, sobre la cuestión del conflicto arabe-israelí, del Sahara occidental o Cuba. Pero estos desacuerdos no significan que Europa sea incapaz de desarrollar una Política Exterior Común a través de estrategias regiona- les y temáticas (terrorismo, droga, seguridad). El “enfoque global” es el hilo con- ductor de nuestra diplomacia europea.
Se han tomado acciones destinadas a fortalecer la política exterior de la Unión Europea en materia de prevención del terrorismo. La Unión Europea firmó acuerdos con Estados terceros para facilitar el intercambio de información sensible, efectuar un mejor seguimiento de las personas identificadas como terroristas potenciales, o incluso miembros de redes internaciones de criminales organizados. La red de expertos en terrorismo/seguridad, desplegada en trece delegaciones de la Unión Europea, debe «fortalecerse y extenderse a otras regiones» aún como el Cuerno de África, Asia Central o Sudeste asiático. Del mismo modo, debe integrase la lucha contra el terrorismo en las misiones de gestión civil de crisis. Acojo con satisfacción
el trabajo realizado por el centro de análisis de la información situado en el Servicio Europeo de Acción Exterior (IntCent) que permite compartir información de carác- ter estratégico. Este centro es una primera etapa hacia lo que Jean-Claude Juncker llamó entre sus compromisos “una unidad europea de información” que podría estar operativa en 2025 para asegurar un verdadero nivel de información europeo.
Esta estrategia preventiva implica también la promoción del Estado de Derecho y la ayuda al desarrollo –condicionada, en particular, por disposiciones relativas a los derechos humanos– con el fin de garantizar la estabilidad política de países terceros.
Son muchos los que viven sin derechos, víctimas de violencia, de racismo étnico o confesional, reducidos al silencio, a la conversión o al éxodo. El terrorismo está vinculado en los países en desarrollo con la pobreza, un bajo nivel de gobernabi- lidad, la corrupción, y el subdesarrollo. La banda del Sahel-sahariano que cruza África del Este al Oeste se enfrenta a una multitud de desafíos relacionados con la seguridad: el aumento del extremismo religioso, el islamismo radical, el terro- rismo, el tráfico de toda clase (seres humanos, drogas, armas,…), la delincuencia organizada, etc. Presentes, en particular, en Malí, Nigeria, Argelia, Somalia, Kenia, Uganda… los grupos terroristas, atrincherados en el desierto, se vuelven cada vez más activos. Se arraigan en países africanos cuyo bajo nivel de desarrollo constitu- ye un terreno fértil para sus actividades, debido a los conflictos tribales, las fron- teras permeables y problemas sociales.
El terrorismo es especialmente activo en países frágiles (p.ej.: el desarrollo del AQMI en los años 90 en Argelia), en países en situación post-conflicto donde la au- sencia de normas de derecho y los vacíos administrativos permiten a estos grupos desarrollarse con impunidad y ejercer su influencia sobre una población pobre y sin perspectiva de futuro (p.ej.: Somalia/Ejército de resistencia del Señor (ARS)).
Esta lacra destruye toda perspectiva de programas de desarrollo económico y so- ciales en las zonas donde está presente. Estas organizaciones criminales se impo- nen como las “autoridades” reguladoras en las zonas bajo su control y desalientan las inversiones extranjeras, causando el aislamiento o incluso la quiebra econó- mica de los Estados en cuestión. Los flujos económicos (comercio legal y tráficos ilegales) y de personas (migraciones de poblaciones autóctonas, circulación de turistas y de personal de las ONG…) están enteramente a su merced. Así Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), regenta el Sahel y lo hace uno de los paraísos más atractivos para el crimen organizado (rehenes internacionales, contrabando de ta- baco y drogas, armas, blanqueo de dinero).
Si no se dan a las autoridades de países frágiles, en particular, en el continente africano, los medios para llevar a cabo una política antiterrorista eficaz y duradera privando a estos grupos de sus “ejércitos”, debemos temer la consolidación no sólo de un arco terrorista que va de Mauritania a Nigeria y que se prolonga hasta el Cuerno de África, sino también ver desarrollarse una zona sin ley, para los trafi- cantes de todo el mundo.
Sólo una acción global contendría a estos grupos crimino-narco-terroristas.
Es esencial combinar la seguridad con el desarrollo y la promoción de los Derechos Humanos ya que es indispensable trabajar previamente el terrorismo con progra-
mas de desarrollo, de educación, de salud. Sólo si garantizamos el bienestar de los ciudadanos y de las poblaciones más pobres, estos últimos serán menos recepti- vos a las ideologías extremistas y la violencia. Sólo una promesa de prosperidad y desarrollo personal puede competir con esta alternativa sórdida y letal.
Como ya dijo Bouteflika en 2002, “el Combate contra la pobreza es quizás el pri- mer elemento indispensable de la lucha contra el terrorismo, ya que la pobreza es inaceptable humana y moralmente, y se convierte en un factor que destruye las virtudes humanas y las bases de la solidaridad social».
La amenaza no es sólo militar, islamista y terrorista en África subsahariana, en el Cuerno de África o en Medio Oriente. Es también una crisis alimentaria. El movi- miento de personas empeora inexorablemente una situación ya de por sí precaria.
La reducción de la población, la escasez de agua y las pérdidas de ingresos son los ingredientes clave para transformar una crisis humanitaria en una verdadera crisis política que genera un recrudecimiento de la violencia. Es esencial, por lo tanto, profundizar en el diálogo político y el apoyo financiero con algunos países objetivos. Deben utilizarse mejor las alianzas, la asistencia técnica y los intercam- bios de información (TAEIX). La lucha contra el extremismo violento y la prevención requieren “una comunicación estratégica”.
Acojo con satisfacción la decisión de Francia, Alemania y de los países del G5 de África subsahariana (Malí, el Chad, Mauritania, Níger y Burkina Fasso) que decidie- ron enfrentar juntos las amenazas de seguridad, en particular, la presión de los grupos terroristas y el tráfico de todo tipo.
Hoy no está mitigado el riesgo de terrorismo. Aun si se aleja la amenaza de crear un califato en Irak y Siria, Daesh no está muerto. Muta y se vuelve más insidioso y más complejo. Estamos ante dos factores desconocidos: la gestión de Irak después de Daesh y la evolución de la situación en Siria. Se trata de apoyar al Gobierno iraquí
“para impedir que los activos del grupo Estado islámico sean repatriados fuera del país” y “ayudar a elaborar programas de lucha contra el blanqueo de capitales”. Se trata también de protegerse contra la reconversión de estos combatientes en otros territorios con el fin de seguir el combate, ya sea en África (P.ej.: en Libia, África sub- sahariana, Nigeria y en la cuenca del lago el Chad), en los Balcanes o en Asia Central.
Ya que los terroristas cambian de táctica, el Comisario europeo encargado de la Unión de la seguridad, Julian King, ha decidido un nuevo plan de acción contra el terrorismo orientado principalmente hacia la protección de los espacios públicos, y también hacia la amenaza de ataques químicos, biológicos, radiológicos y nu- cleares (CBRN). Del mismo modo, la definición del terrorismo ha sido revisada a principios del año 20172 a la luz de los combatientes extranjeros en especial con el fin de garantizar la protección, el apoyo y la asistencia a las víctimas del terrorismo.
2. Directiva 2017/541 de 15 de marzo de 2017 de la lucha contra el terrorismo que sustituye a la decisión-marco 2002/475/JAI del Consejo y modifica la decisión 2005/671/JAI del Consejo (JOUE L 88 de 31.3.2017 p. 6).
Los Estados miembros deben así “garantizar a las víctimas del terrorismo que resi- den en un Estado miembro distinto al que se cometió la infracción terrorista ten- gan acceso (1) a la información relativa a sus derechos, (2) a los servicios de ayuda y a los mecanismos de indemnización disponibles, (3) a la asistencia y a los servicios de ayuda previstos, incluyendo el apoyo emocional y psicológico y el suministro de asesoramiento e información sobre cuestiones jurídicas, financieras o técnicas».
Sólo una gobernabilidad a escala mundial, un Estado mundo como dice Jacques Attali, que elabore políticas eficaces, permitirá hacer un contrapeso a la criminali- dad creciente a la cual deben enfrentarse todos los Gobiernos.
Para concluir, cito las palabras de un clarividente y optimista Premio Nobel de la Paz, el Arzobispo Desmond Tutu:
“Podemos ofrecer al mundo nuestra ideología del Ubuntu, que nos hace decir:
“Mi humanidad está relacionada con la tuya. Necesito de ti para ser yo. Necesito que tú seas tu”.
Y sepan, mis queridos amigos, que no ganaremos nunca nuestra lucha al terroris- mo mientras una gran parte del mundo viva en condiciones que lleven a la gente a la desesperación.
Por esta razón afirmamos que sólo podremos ser libres todos juntos”.
Louis Michel (1947) es diputado del Parlamento Europeo desde 2009, donde es miembro de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior (LIBE), y miembro sustituto en la Comisión de Desarrollo (DEVE), la Comisión de Presupuestos (BUDG) y la Subcomisión de Derechos Humanos (DROI). Fue Ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica entre de 1999 a 2004 y Comisionado Europeo de Desarrollo y Ayuda Humanitaria desde 2004 hasta 2009.
Metodología
El presente estudio sobre las víctimas del terrorismo asesinadas en la Unión Europea y el de víctimas europeas asesinadas fuera del territorio comunitario en el periodo 2000-2017 ha tenido en consideración una variable fundamental: el actor y objetivo teleológico por el que se perpetra el ataque.Independientemente del contexto sociopolítico del país en el que se haya come- tido el atentado, del tipo de atentado, del arma utilizada o de la profesión de la víctima, este estudio pretende incluir a todas aquellas personas que han perdido la vida como consecuencia de un ataque perpetrado por grupos u organizaciones terroristas incluidas en el listado de la Unión Europea.
Hemos distinguido la violencia ejercida según la legislación de guerra internacional de aquella ejercida por sujetos integrados en grupos terroristas. El derecho inter- nacional humanitario prohíbe, sin excepción, la realización de actos terroristas en situaciones de conflicto armado internacional y no internacional.
Se ha incluido a las víctimas de ataques que podrían considerarse actos de terro- rismo en función de la definición de terrorismo de Fernando Reinares (Diccionario de Sociología, 1998):
“El terrorismo es un tipo de violencia cuyos efectos psíquicos, tales como reac- ciones emocionales de ansiedad o amedrentamiento entre quienes pertene- cen a una población determinada, resultan notoriamente desproporcionados con respecto a las consecuencias materiales, de daño físico a personas o cosas, que provoca. Para que dicha violencia adquiera semejante impacto, además de resultar sistemática e impredecible, destaca por ir dirigida principalmente con- tra blancos seleccionados en atención a su relevancia simbólica. Blancos cuyo menoscabo los convierta en medio a través del cual canalizar los mensajes y las amenazas que convierten al terrorismo en un mecanismo de comunicación y de control social. Así concebido, el terrorismo puede ser llevado a cabo por actores muy diversos y es posible practicarlo con propósitos bien dispares”.
El fanatismo violento en el s.XXI está en evolución constante, lo que genera cambios respecto al terrorismo que conocimos en el siglo XX, ejecutado casi exclusivamente por células o estructuras terroristas. Ahora tenemos también, sujetos que atentan en cualquier lugar del mundo en nombre de organizaciones o de sus idearios o lemas.
Debido a que cada vez aparecen más casos de atentados realizados por sujetos radi- calizados en nombre del DAESH, inspirados por él, o de manera independiente, el es- tudio les ha contemplado también por coincidir con una lógica terrorista reconocible.
Se han excluido del presente libro algunas grandes catástrofes aéreas y de otra índole que se habían atribuido, en un principio, a acciones terroristas pero que posteriormente no se confirmaron como tales.
Se excluye de la categoría de víctimas a los terroristas que mueren matando. Se ha considerado europeos a los nacionales de los estados de la UE en la actualidad, sin tener en cuenta el año de adhesión.
En esta segunda edición (2000-2017) hemos añadido 15 nuevas víctimas de 2016 que no se habían recogido en la primera edición (2000-2016). La mitad res- ponde a los residuos del IRA y grupos paramilitares irlandeses.
Sección 1: Europa, víctima del terrorismo dentro y fuera de sus fronteras Sección 2: Víctimas mortales de atentados en territorio de la UE
Sección 3: Víctimas mortales europeas en terceros países
Contexto
La historia de Occidente quedó marcada para siempre por una fecha: el 11 de septiembre de 2001. Ese día Al Qaeda perpetró un ataque de una magnitud has- ta entonces desconocida en el mundo. Cuatro aviones de pasajeros fueron se- cuestrados y lanzados contra las Torres Gemelas, el Pentágono y el Capitolio, y la Casa Blanca. No fue peor porque los pasajeros del vuelo United 93, que se dirigía hacia uno de estos dos últimos objetivos, consiguieron desviarlo a unos campos de Pensilvania. Los 3.000 muertos registrados ese día, de los que más de 700 eran extranjeros provenientes de Europa, Asia y Latinoamérica, escribieron la página más cruel del terrorismo global.El pulso sanguinario de Al Qaeda para empujar a los occidentales a salir de Oriente Próximo se reprodujo y expandió bajo las más diferentes formas del brutal yiha- dismo. De hecho, sólo tres años después, el 11 de marzo de 2004, dejó 193 muer- tos en diez explosiones coordinadas contra cuatro trenes de Cercanías en Madrid.
Fue el mayor ataque terrorista conocido hasta entonces en España y la primera vez que la red global del terrorismo islamista conseguía atentar en Europa.
El estudio que aquí se presenta es el mapa del terrorismo en la Unión Europea desde el punto de vista de las víctimas (740 asesinados, entre europeos y extra comunitarios) en el periodo 2000-2017, así como la contabilización de todos los europeos que han sido víctimas del terrorismo fuera de las fronteras comunitarias en este periodo, que suman 1050 ciudadanos (turistas, trabajadores expatriados, humanitarios, periodistas, personal de las fuerzas armadas, etc...).
El Libro Negro es la historia escrita en los últimos 18 años por organizaciones sin es- crúpulos que quieren provocar cambios en las decisiones políticas de los Estados, usando el terrorismo y el miedo que deja tras de sí para doblegar la voluntad de los gobernantes.
La radicalización de las ideologías religiosas, nacionalistas, etnicistas, animalistas o tan sólo políticas ha tenido consecuencias mortales, si bien las organizaciones yihadistas han sido, de largo, las más letales, con un saldo de 1.645 víctimas en el periodo a estudio. El nacionalismo ha asesinado a 91 personas, la extrema derecha a 14 personas y la extrema izquierda a 13 personas.
El análisis de los europeos asesinados fuera de la Unión demuestra a su vez que la implicación de los Estados miembros en zonas de conflictos asimétricos ha tenido un pesado balance en número de víctimas. En estas zonas, donde los oponen- tes no son Estados ni ejércitos convencionales sino grupos violentos dispuestos a utilizar todo tipo de estrategias y procedimientos para buscar sus objetivos con- tra Estados organizados política, social y militarmente, las víctimas se cuentan por centenares (Afganistán 635, Estados Unidos 121, Túnez 63, Indonesia 56, Mali 26, Egipto 24, Arabia Saudí y Pakistán 13, etc...) .
Los datos de este Libro Negro del Terrorismo en Europa muestran también un retrato de los instrumentos empleados por estas organizaciones, combinando ar- mas y explosivos tradicionales con otros medios tan cotidianos como cuchillos de cocina o vehículos de transporte, entre ellos coches, camiones o incluso aviones.
Una guerra de desgaste de acciones puntuales y lobos solitarios, combinada con ataques de grandes proporciones que, en conjunto, buscan inocular el miedo en la población para someter a los dirigentes a su chantaje político.
De 2000 a 2017, la Unión Europea y sus Estados miembros han sido objetivo del terrorismo en prácticamente todas sus variantes, tanto dentro como fuera de sus fronteras, por ataques provenientes del nacionalismo violento, de la extrema derecha o de la extrema izquierda y, desde luego, del
yihadismo. Al Qaeda, DAESH y lobos solitarios, inscritos a la misma ideología, han intentado atemorizar a 500 millones de personas con ataques que, seleccionados cuidadosamente, han creado una sensación de indefensión.
La cifra de muertos en atentados en la UE y de europeos asesinados por acciones terroristas en el resto del mundo asciende a 1.790 víctimas en el periodo 2000-2017. Quince países europeos han sido azotados directamente por atentados, con un saldo de 740 muertos. Además, 26 países terceros han visto morir a un total de 1.050 europeos en su territorio en estos años.
El número de víctimas mortales descendió en 2017 respecto a los dos años anteriores. Esto se debe más a fallos en los atentados cometidos (que habían sido planificados para ser aún más crueles) que al descenso de la actividad terrorista, fuertemente combatida por las fuerzas de seguridad con nuevos protocolos que ahora comienzan a cosechar resultados.
Con todo, 2017 se saldó con 88 nuevas víctimas por atentados, 70 de las cuales fueron asesinadas en territorio europeo. Destacan los ataques de Manchester y Barcelona. En el primero murieron 22 personas y 166 resultaron heridas durante un concierto de Ariadna Grande. Sin embargo, prueba de los esfuerzos de los servicios policiales y de inteligencia, en el Reino Unido han podido desbaratarse no menos de una docena de ataques terroristas a lo largo de los últimos cuatro años.
La cifra de víctimas podría haber sido mucho mayor también en España, debido a que los terroristas yihadistas que actuaron en Barcelona y Cambrils los días 17 y 18 de agosto de 2017 pretendían llevar a cabo ataques de mayor envergadura.
Aun así, los autores, que utilizaron vehículos y cuchillos, dejaron tras de sí 16 muertos y cerca de 140 heridos. Los terroristas tenían previsto actuar mediante furgones cargados con TATP, pero tuvieron que improvisar al estallar la base de operaciones donde fabricaban el explosivo, en la localidad de Alcanar.
Ambos ejemplos ponen de relieve que los niveles de movilización yihadista de los últimos seis años en España, Francia o Bélgica no tienen precedentes.
Por ello, según todos los expertos, es verosímil que se repitan más incidentes terroristas, planeados por largo espacio de tiempo o improvisados.
Europa, víctima del terrorismo dentro y fuera de sus fronteras
Sección 1
635 Afganistán
13 Arabia Saudí
24 Egipto
121 EEUU
56 Indonesia
26 Mali
63 Túnez
10 India
11 Argelia
12 Irak
13 Pakistán
1.050 Total
1.664+117 (+9) =1.790 Total
13 Turquía
10 Yemen
9 Bangladesh
4 Costa de Marfil
2 Kenia
2 Colombia
1 Ruta Irán-Malasia
1 Filipinas
1 Libia
1 Malasia
1 Siria
6 Líbano
5 Marruecos
6 Burkina Faso
4 Somalia
Fuera de la UE
614+117 (+9) Total 214+37 (+3) Francia
237+32 España
100+18 (+2) R. Unido
24+10 (+2) Bélgica
14+14 (+1) Alemania
6+1 Grecia
2 (+1) Países Bajos
1+5 Bulgaria
2 Austria
5 Suecia
2 Dinamarca
2 Croacia
1 Italia
2 Finlandia
2 Irlanda
Unión Europea
Europa: víctima del terrorismo (2000 – 2017)
Muertos en atentados en la UE y europeos muertos en el resto del mundo
Nacionales UE
Nº Nº No nacionales UE (Nº) Desconocidos =Nº Total víctimas Atentados
Evolución por años
1.664+117 (+9)
Total 40+2 141+3 91 31 175+27 67+14 33+4 84
2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007
Muertos en atentados en la UE y europeos muertos en el resto del mundo
11 Argelia
9 Bangladesh
Ruta Irán-Malasia 1
4 Somalia
5 Suecia
6 Burkina Faso
2 Colombia
4 Costa de Marfil
Líbano 6
Mali 26
24 Egipto
121 EEUU
5 Marruecos
13 Pakistán
13 Turquía
1 Filipinas
2 Austria
2 Finlandia
1 Malasia
1 Libia
1 Siria
10 Yemen
63 Túnez
12 Irak
10 India
56 Indonesia
2 Kenia
635 Afganistán
13 Arabia Saudí
24+10 (+2) Bélgica
2 Irlanda
1+5 Bulgaria
Francia 214+37 (+3) Dinamarca 2
6+1 Grecia
100+18 (+2) R. Unido
1 Italia
237+32 España
14+14 (+1) Alemania
2 (+1) Países Bajos
2 Croacia
3 5 4
1
2
1
7 5 2 53
1 54 1
12
1 1
6
2 2
1
16 11
8 1
1 1
5
26 15 5 3 194 3
120 120
1 7 1 6 31 63
20
1 3 1 2 2 1
Nacionales UE
Nº Nº No nacionales UE (Nº) Desconocidos nº Totales
117 154 165+1 88+2 22+5 38 (+1) 14+2 187+13 (+2) 140+34 (+5) 77+10 (+1)
2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
10 3
1 9 1
9
5
4
2
32 4
6
3 1 1 2 8 38
1
1
1 1 2 9 5 4 4
1 3 2
1 7 149 89
2
47 2
2
1 3
5 2 2
3
2 4 1 1
1 1
1 1
9 1
3 16
4
98 145 160 85 13 14 6 3
3 1
2 14
1
Las víctimas
41+2 Danesa
89+16 Alemana
2 Austríaca
10+4 Portuguesa
27+21 Rumana
12+6 Sueca
25+5 Neerlandesa
47+13 Polaca
3 Letona
2 Lituana
9 Desconocida
13+1 Irlandesa
60+11 Italiana
484+93 Británica
6+18 Belga
12+1 Checa
1+5 Búlgara
1 Chipriota
1+3 Croata
4 Húngara
117 No UE
Nacionalidades
Dentro de la UE Fuera de la UE
1+6 Griega
149+190 Francesa
Los europeos muertos en atentados dentro y fuera de la UE (2000–2017)
Incluido un belga-italiano Excluido un franco-belga
Excluido un franco-búlgaro Excluido un hispano-italo-alemán
2+2 Finlandesa
8+2 Estonia
49+213 Española
3 Eslovaca
Incluidos un hispano-francés y un hispano-italo-alemán
Incluidos un franco-belga y un franco-búlgaro
Excluidos un belga-italiano y un hispano-italo-alemán
Edad media
0 70
60
40
20
10 50
30
Sexo Son hombres el 74 % de las víctimas mortales en atentados terroristas durante los últimos 18 años, en gran medida por el elevado número de caídos en acciones exteriores de las fuerzas de seguridad de países de la Unión. Por nacionalidad, Reino Unido contabiliza el número más alto de víctimas, con 577 fallecidos (32,23 % del total), principalmente en operaciones fuera de las fronteras comunitarias.
Hombres Mujeres
Nacionales UE No nacion. UE Desconocidos
Nacionales UE No nacion. UE Desconocidos
Nacionales UE No nacion. UE Desconocidos Sin especificar 22 %
347 47 0
1.248 70 7
68 1 2 4 %
74 %
Total 35 Reino U
nido 32 Rep. Checa 3
5
Rumanía 33 Suecia 33 Polonia 30
Portugal 43 España 3
8
Estonia 2 8
Dinamarca 2 7
Bélgica 3 7
Italia 37 Alemania 35
Irlanda 4 6
Francia 3 8
Países Ba jos 3
2
Tipo de terrorismo
Muertos en la UE y europeos muertos en el resto del mundo
Terrorismo
yihadista 1.645
El terrorismo yihadista se ha cobrado 1.645 víctimas entre 2000 y 2017, el 91,9 % del total.
Por su parte, el terrorismo de inspiración nacionalista mató a 91 personas (el 5 % del total).
Los atentados de extrema derecha sumaron 14 víctimas y los de extrema izquierda 13.
26 Desconocido o
sin reivindicación
14 Terrorismo
extrema derecha
1 Terrorismo
animalista Terrorismo
extrema izquierda Terrorismo nacionalista
13 91
Autoría
Terrorismo yihadista 1.645
Remanentes Célula AQ España4 194
AQ en la Península Arábiga3 12
Inspirado o reivindicado por DAESH12 116
DAESH9 297
AQ2 199
Terrorismo relacionado con DAESH 419
Terrorismo relacionado con Al Qaeda (AQ) 553
Al Mourabitoun1 9
AQ (grupo sospechoso) 79
AQ y Jemaah Islamiyah (grupo sospechoso) 1
AQ Magreb Islámico 20
MUYAO5 1
Brigadas de los Soldados de Yemen 10
Jamaat Nasr al Islam6 1
Yihadistas egipcios (vinculados a AQ) 20
AQ Magreb Islámicoso (spechoso) 2
Al Shabaab7 5
Abu Sayyaf8 2
Jama'at al-tawhid wal-Jihad11 3
Yund al Jilafa10 1
9
297
2 31
116 199
12
5 10
79 2
1 20
1 1 20
194
Desde la autoproclamación del Califato en 2014, Daesh se ha convertido en responsable del mayor número de víctimas de manera directa o inspirando a terceros. Las continuas llamadas a atentar en suelo europeo, los métodos de baja sofisticación pero difíciles de detectar o la radicalización de individuos europeos sin antecedentes, son las dificultades a las que se enfrentan los Estados para perseguirlos.
Terrorismo relacionado con Talibanes 628
Otro terrorismo islamista 45
Lashkar-e-Taiba14 1
Lashkar-e-Taiba (grupo sospechoso)14 9
Yihadismo sin determinar 17
Islamista radicalizado6 12
Hezbollah 6
Talibanes13 622
Talibanes (grupo vinculado) 1
Talibanes (sospechoso) 5
622
17
12 9
6 1
5 1
Autoría
Terrorismo de extrema derecha 14
3 1
10 Neonazis solitarios21
3 10 T. NEON NSU22
Darren Osborne23 1
Terrorismo nacionalista 91
UDA15 (sospechoso) 1
AAD19 vinculado al IRA provisional 2
IRA Auténtico 5
Nuevo IRA 4
RHD20 5
IRA de Continuidad 3
IRA Provisional (sospechoso) 2
INLA16 (sospechoso) 1
ULF17 1
UVF18 (sospechoso) 3
UDA15 3
Irlanda 30
3
3 3
11 1
2 2
5
4 5
ETA 58
Otros 61
58 1
11
Ejército Revolucionario Bretón 1
PKK (sospechoso) 1
Milicia proindonesia 1
Terrorismo de extrema izquierda 13
1 1
1 1 1
2
2 4
Brigadas Rojas 1
GRAPO 4
Lucha revolucionaria (grupo sospechoso) 1
Organización Revolución 17 de Noviembre 1
ASD24 2
FPR25 2
Secta de revolucionarios (grupo sospechoso) 1
FARC, frente 25 1
Terrorismo animalista 1
Desconocido o sin reivindicación 26
VvDG26
1 1
26
1. O ‘Al Murabitun Al Qaeda de la Yihad en África del Oeste’ (“Los Almorávides”). Unido a AQ en el Magreb Islámico.
2. Incluye, entre otros, los atentados de Mohamed Merah en marzo de 2012, en Francia.
3. Corresponde al atentado de los hermanos Kouachi contra Charlie Hebdo el 7 de enero de 2015.
4. Remanentes célula Al Qaeda España, antiguos miembros Grupo Islámico Combatiente Marroquí y yihadistas locales.
5. Movimiento para la Unicidad de la Yihad en África Occidental (MUYAO).
6. “Frente de Apoyo para el Islam y los Musulmanes”, organización ligada a Al Qaeda en el Magreb Islámico.
7. “Movimientos de jóvenes Muyahidines”. En Somalia. Unido formalmente a AQ en 2012.
8. También conocido como ‘Al-Harakat Al-Islamiyya’ (“Padre del Fabricante de Espadas”). En Filipinas. Grupo leal a Daesh.
9. Incluye un atentado cometido por Nabil Fadl, atribuido a DAESH por las autoridades.
10. “Soldados del Califato”.
11. “Organización de Monoteísmo y Yihad”.
12. Los atentados inspirados por DAESH incluyen los de Rakhmat Akilov, Yassin Salhi, y Omar Abdel Hamid El-Hussein. Los que, además de ‘inspirados’, han sido ‘reivindicados’ por DAESH incluyen los de Larossi Abballa, los brutales atentados de Mohamed Lahouaiej Bouhlel en Niza y de Anis Amri en Berlin, o los de Adel Kermiche y Abdel Malik Petitjean, Adam D. y Ahmed Hanachi.
13. Incluye, entre muchos otros, atentados de Gulam Yahya o de Ghulam Sakhi.
14. “Ejército de los Puros”. De Cachemira.
15. Asociación para Defensa del Ulster (UDA).
16. Ejército Irlandés de Liberación Nacional (INLA).
17. Fuerza Voluntaria del Ulster.
18. Fuerza Lealista del Ulster.
19. Grupo paramilitar republicano “Acción contra la droga” (AAD).
20. Defensores de la Mano Roja (RHD).
21. Neonazis sin pertenencia a un grupo, como Pavlo Lapshyn y Tommy Mair.
22. Terrorismo neonazi: Nationalsozialistischer Untergrund (NSU).
23. Darren Osborne atropelló e hirió a 11 personas saliendo de una mezquita en Londres. Un hombre murió al sufrir un ataque.
24. Autoría sin determinar: Varios grupos anarquistas sospechosos.
25. The Fighting People's Revolutionary.
26. Activista derechos de los animales (Volkert van der Graaf).
Los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York del 11 de septiembre de 2001 marcaron el comienzo de una nueva época con atentados también en el territorio europeo. 740 personas fueron asesinadas en ataques terroristas perpetrados en quince países comunitarios entre 2000 y 2017. España, con 269 muertos, es el país con más víctimas, seguido de Francia con 254. Reino Unido con 120, Bélgica con 36 y Alemania con 29 les siguen por número de fallecidos.
Víctimas mortales de atentados en territorio de la UE
Sección 2
Europa: víctima del terrorismo en su territorio (2000-2017)
Europeos y extracomunitarios muertos en países de la UE y las ciudades que más han sufrido en cada uno de ellos
740 Total
203 15 4 269
Madrid Barcelona San Sebastián España
2 2
Copenhague Dinamarca 6
6
Burgas Bulgaria
151 86 5 254
París Niza Toulouse Francia
67 22 12 120
Londres Manchester Belfast Reino Unido
1 1 1 3
Amsterdam Dordrecht Hilversum Países Bajos
2 2
Linz Austria
1 1 2
Vinkovci Gospic Croacia
1 1
Bolonia Italia 5
5
Estocolmo Suecia
2 2
Turku Finlandia
1 1 2
Dublín Naas Irlanda
7 7
Atenas Grecia 12
29
Berlín Alemania 36
36
Bruselas Bélgica
Países de la Unión Europea con atentados Países de la Unión Europea sin atentados Fuera de la Unión Europea