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NOVENA VIRGEN DESATANUDOS

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Academic year: 2022

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NOVENA VIRGEN DESATANUDOS

Reina Celestial, con este rosario enlazamos a todos los pecadores y todas las naciones a Tu Inmaculado Corazón.

Padre celestial, durante este tiempo de crisis mundial, permite que todas las almas encuentren su paz y seguridad en tu divina voluntad. Otorga a cada alma gracia para entender que tu voluntad es el amor santo en el momento presente. Padre benévolo, ilumina cada conciencia para que vea, las formas en que no está viviendo en tu voluntad. Concede al mundo la gracia para cambiar y el tiempo para hacerlo. Amén.

HACER LA SEÑAL DE LA CRUZ

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, me pesa de todo corazón de haber pecado, porque he merecido el infierno y perdido el cielo, y sobre todo, porque te ofendí a Ti, que eres bondad infinita, a quien amo sobre todas las cosas. Propongo firmemente, con tu gracia, enmendarme y alejarme de las ocasiones de pecar, confesarme y cumplir la penitencia. Confío en que me perdonarás por tu infinita misericordia. Amén.

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Abre, Señor, mis labios. Y mi boca proclamará tu alabanza. Dios mío, acude en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme.

REZAR UN PADRE NUESTRO

REZAR TRES AVE MARÍAS (FE, ESPERANZA, CARIDAD) REZAR UN GLORIA

ACTO DE CONTRICIÓN

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberle ofendido, y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia, no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amen

ORACIÓN INICIAL:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos", te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

PRIMER MISTERIO DOLOROSO. LA AGONÍA DE JESÚS EN EL HUERTO.

1. Así llegó Jesús con ellos a una finca llamada Getsemaní y les dijo: sentaos aquí mientras yo voy allá a orar; y comenzó a entristecerse y angustiarse. (Mt. 26; 36, 37). Avemaría.

2. Y exclamó: siento en mi alma angustias de muerte. Aguardad aquí y velad conmigo. (Mt. 26, 38).

Avemaría.

3. Adelantándose unos pasos y cayendo rostro en tierra, pedía a Dios que, a ser posible, hiciera que no sonase para El aquella hora. (Mc. 14, 35). Avemaría.

4. Padre, si quieres, aparta de Mí este cáliz. Pero no se haga mi voluntad sino la tuya. (Lc. 22, 42).

Avemaría.

5. Se le apareció entonces un Ángel del Cielo infundiéndole valor. (Lc. 22, 43). Avemaría.

6. Y, poseído de angustia mortal, oraba con mayor intensidad. (Lc. 22, 44). Avemaría.

7. Y sudó como gruesas gotas de sangre, que iban corriendo hasta la tierra. (Lc. 22, 44). Avemaría.

8. Y volviendo a sus discípulos, los encontró durmiendo; dijo a Pedro: ¿con que no habéis sido capaces de estar una hora en vela conmigo?. (Mt. 26, 40). Avemaría.

9. Velad y orad para no caer en la tentación. (Mt. 26, 41). Avemaría.

10. Cierto que la voluntad está pronta, pero el cuerpo es débil. (Mt. 26, 41). Avemaría.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

OH JESÚS MÍO, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. Salud de los enfermos, rogad por ellos.

Jesús protege y salva a los no nacidos.

Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no os aman

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo; yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo

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cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su preciosísima Sangre y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores

Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores, y en reparación de las injurias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.

Virgen Santísima, sálvanos e inunda toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor, de tu inmaculado corazón ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Jesús, María, yo os amo profundamente. Salvad las almas, salvad a los consagrados y sanad a los enfermos.

Divino Niño Jesús, bendícenos y líbranos de todo mal. Amén.

SEGUNDO MISTERIO DOLOROSO. LA FLAGELACIÓN DEL SEÑOR.

1. Después de haber atado a Jesús, le llevaron y le entregaron a Pilato. Pilato le preguntó: ¿eres Tú el Rey de los Judíos?. (Mc. 15, 1---2). Avemaría.

2. Respondió Jesús: mi Reino no es de este mundo. Tú lo dices: Yo soy el Rey. (Jn. 18, 36). Avemaría 3. Para esto he nacido Yo y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la Verdad. (Jn. 18,

37). Avemaría.

4. Pilato dijo a los Sumos Sacerdotes y a la gente: ningún delito encuentro en este hombre. Así que le castigaré y le soltaré. (Lc. 23; 4, 16). Avemaría.

5. Tomó entonces Pilato a Jesús y lo mandó azotar. (Jn. 19, 1). Avemaría.

6. Tras arresto y juicio fue arrebatado. Y de su causa, ¿quién se preocupa? Despreciable y desecho de hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias. (Is. 53; 8, 3). Avemaría.

7. Fue oprimido, y Él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco El abrió la boca. (Is. 53, 4). Avemaría.

8. Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. (Is. 53, 5). Avemaría.

9. ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que El llevaba y nuestros dolores los que soportaba! (Is. 53, 4). Avemaría.

10. Él soportó el castigo que nos trae la paz y con sus llagas hemos sido curados. (Is. 53, 5). Avemaría.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

OH JESÚS MÍO, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. Salud de los enfermos, rogad por ellos. Jesús protege y salva a los no nacidos.

Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no os aman

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo; yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su preciosísima Sangre y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores

Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores, y en reparación de las injurias cometidas

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contra el Inmaculado Corazón de María.

Virgen Santísima, sálvanos e inunda toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor, de tu inmaculado corazón ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Jesús, María, yo os amo profundamente. Salvad las almas, salvad a los consagrados y sanad a los enfermos.

Divino Niño Jesús, bendícenos y líbranos de todo mal. Amén.

TERCER MISTERIO DOLOROSO. LA CORONACIÓN DE ESPINAS.

1. Los soldados lo condujeron dentro del atrio, o sea, al pretorio, y le vistieron de púrpura. (Mc. 15, 16;

Mt. 27, 28). Avemaría.

2. Y trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña.

(Mt. 27, 29). Avemaría.

3. Después doblaban la rodilla delante de Él, y le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!. (Mt.

27, 29). Avemaría.

4. Y le escupían y le quitaban la caña para golpearle en la cabeza. (Mt 27, 30). Avemaría.

5. Salió Pilato otra vez fuera, y les dijo: mira, os lo voy a sacar fuera para que sepáis que no encuentro en El culpa alguna. (Jn. 19, 4). Avemaría.

6. Salió entonces Jesús fuera, llevando la corona de espinas y el manto de púrpura. (Jn. 19, 5). Avemaría.

7. Les dice Pilato: aquí tenéis al Hombre. Ellos decían: ¡Fuera, fuera! ¡Crucifícale!. (Jn. 19; 5, 15).

Avemaría.

8. Pues, ¿qué mal ha hecho? Y ellos cada vez más fuerte gritaban: ¡Crucifícalo! . (Mc. 15, 14). Avemaría.

9. ¿A vuestro Rey voy a crucificar? Replicaron los Sumos Sacerdotes: no tenemos más rey que el César.

(Jn. 19, 15). Avemaría.

10. Entonces lo puso en sus manos para que lo crucificasen. Se apoderaron, pues, de Jesús. (Jn. 19, 16).

Avemaría.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

OH JESÚS MÍO, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. Salud de los enfermos, rogad por ellos. Jesús protege y salva a los no nacidos.

Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no os aman

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo; yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su preciosísima Sangre y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores.

Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores, y en reparación de las injurias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.

Virgen Santísima, sálvanos e inunda toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor, de tu inmaculado corazón ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

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Jesús, María, yo os amo profundamente. Salvad las almas, salvad a los consagrados y sanad a los enfermos.

Divino Niño Jesús, bendícenos y líbranos de todo mal. Amén.

PRIMER DÍA:

“Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque el salvara a su pueblo de todos sus pecados”. (Mateo 1, 21)

Breve reflexión:

Jesús es el gran desatador de nuestros pecados (nudos); pero también la Virgen Maria es la que le dio su carne y su sangre para que hecho hombre pudiera salvarnos del pecado y de la muerte. Dios se valió de una mujer para salvarnos; también se quiere valer de nosotros, como instrumentos para que su Hijo Jesús nos siga salvando.

SEGUNDO DÍA:

“El ángel le respondió; El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.

Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios." (Lucas 1, 21) Breve reflexión:

Es Dios, Espíritu Santo, el que fecundo el vientre purísimo de Maria para que su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, naciera como hombre. Debido al pecado original es que no tenemos la posibilidad de nacer santos; pero desde el mismo momento en el que somos bautizados, acto por el cual se nos libra del pecado original, nuestro objetivo debe y tiene que ser el alcanzar la santidad, es decir , estar junto a Jesús en la vida eterna.

TERCER DÍA:

”Maria dijo entonces: yo soy la servidora del Señor , que se cumpla en mi lo que has dicho. Y el ángel se alejo".

(Lucas 1, 38) Breve reflexión:

Debemos tratar de imitar la actitud de servicio de Maria. Es necesario que estemos con aquellas personas que tienen la necesidad de la Palabra de Dios, la que puede ser transmitida también con los pequeños actos buenos que realizamos cotidianamente.

CUARTO DÍA:

”Vayamos a Belén y veamos lo que ha sucedido... fueron rápidamente y encontraron a Maria y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo contaron lo que había oído decir de este niño... mientras tanto, Maria conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón." (Lucas 2, 15-19)

Breve reflexión:

Es nuestra misión como cristianos y como miembros de una misma Iglesia, el difundir a todo el mundo la Buena Noticia del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Para esto debemos alimentarnos permanentemente de su palabra en la Santa Misa y, al igual que Maria, guardarla y meditarla en nuestro corazón.

QUINTO DÍA:

”Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Jesús. El anciano Simeón, después de bendecirlos, dijo a Maria , la madre: “”Este niño será causa de caída y elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti mismo una espada te atravesara el corazón."

Breve reflexión:

Desde niño, Jesús cumplió con la misión encomendada por su Padre celestial, que fue la de transmitir su palabra. Sin embargo, no siempre fue entendido y aceptado dicho mensaje, lo cual derivo en su muerte.

Pidámosle a Cristo, por intersección de Maria, que nos llene de valor para cambiar aquellas cosas que es

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posible cambiar y serenidad para soportar las que no podemos cambiar.

SEXTO DÍA:

”Jesus le respondió: Mujer ,que tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía. Pero su madre dijo a los sirvientes : Hagan todo lo que El les diga." (Juan 2, 4-5)

Breve reflexión:

Maria, siendo Madre de Cristo, siempre hizo lo que El le dijo. Imitemos permanentemente su obediencia a la voluntad de Dios y escuchémoslo día a día desde el Evangelio donde Jesús nos dice que quiere que hagamos.

SÉPTIMO DÍA:

”Pidan y se les dará, busquen y encontraran, llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra; y al que llame se le abrirá." (Mateo 7, 7-8)

Breve meditación:

La única manera de entablar un dialogo con Cristo o con Maria es a través de la oración. La oración hecha con fe es el arma mas poderosa para luchar contra las confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo.

No olvidemos que Dios nos escucha siempre, pero a veces no nos da lo que pedimos sino lo que verdaderamente necesitamos.

OCTAVO DÍA:

”Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: Mujer aquí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Aquí tienes a tu madre, Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa." (Juan 19, 26-27)

Breve reflexión:

Tanto es el amor que nos tiene Jesús, que antes de morir nos dejo a Maria, su propia madre, para que nos cuidara y nos guiara por el camino que Dios preparo para cada uno de nosotros. (Breve meditación.

NOVENO DÍA:

”Los apóstoles, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres , de Maria, la madre de Jesús.... “” y “” al llegar el día de Pentecostés, todos quedaron llenos del Espíritu Santo". (Hechos 1, 14 y 2, 1.4)

Breve reflexión:

El Padre nos envía en la fiesta de Pentecostés al Espíritu Santo para que obtengamos la fuerza necesaria para poder transmitir su mensaje. Esa fuerza nos es dada especialmente en el sacramento de la Confirmación junto con sus siete dones y también cada vez que lo pedimos humilde y confiadamente en la oración.

CUARTO MISTERIO DOLOROSO. JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS.

1. Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo. (Lc. 9, 23). Avemaría.

2. Tome su cruz cada día, y sígame. (Lc. 9, 23). Avemaría.

3. Y Él llevando su cruz salió en dirección del lugar llamado Calvario, en arameo, "Gólgota". (Jn. 19, 17).

Avemaría.

4. Y, según lo llevaban, echaron mano de un tal Simón de Cirene, y le cargaron con la cruz para que la llevase detrás de Jesús. (Lc. 23, 26). Avemaría.

5. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de Mí. (Mt. 11, 29). Avemaría.

6. Que yo soy manso y humilde de corazón. (Mt. 11, 29). Avemaría.

7. Y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera. (Mt. 11; 29, 30).

Avemaría.

8. Le seguía una gran muchedumbre de pueblo y de mujeres que se golpeaban el pecho y hacían duelo

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por El. (Lc. 23, 28). Avemaría.

9. Jesús, volviéndose a ellas dijo: hijas de Jerusalén, no lloréis por Mí; llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos. (Lc. 23, 28). Avemaría.

10. Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco, ¿qué se hará?. (Lc. 23, 31).Avemaría.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

OH JESÚS MÍO, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. Salud de los enfermos, rogad por ellos. Jesús protege y salva a los no nacidos.

Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no os aman

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo; yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su preciosísima Sangre y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores

Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores, y en reparación de las injurias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.

Virgen Santísima, sálvanos e inunda toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor, de tu inmaculado corazón ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Jesús, María, yo os amo profundamente. Salvad las almas, salvad a los consagrados y sanad a los enfermos.

Divino Niño Jesús, bendícenos y líbranos de todo mal. Amén.

QUINTO MISTERIO DOLOROSO. LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR.

1. Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron ahí a Jesús. (Lc. 23, 33). Avemaría.

2. Jesús decía: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. (Lc. 23, 34). Avemaría.

3. Uno de los ladrones crucificados con Él decía: Jesús acuérdate de mí cuando vayas a tu Reino. (Mt.

27, 44; Lc. 23; 39, 42). Avemaría.

4. Jesús le dijo: Yo te aseguro, hoy estarás conmigo en el Paraíso. (Lc. 23, 43). Avemaría.

5. Jesús, viendo a su Madre, y junto a Ella al discípulo que Él amaba. (Jn. 19, 26). Avemaría.

6. Dijo a su Madre: mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: he ahí a tu Madre: (Jn. 19, 26---27).

Avemaría.

7. Y desde aquel momento el discípulo la recibió consigo. (Jn. 19, 27). Avemaría.

8. El sol se oscureció y el velo del templo se rasgó por la mitad. (Lc. 23, 45). Avemaría.

9. Y Jesús, con una voz fuerte, exclamó: Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu. (Lc. 23, 46).

Avemaría.

10. Inclinó la cabeza y entregó el Espíritu. (Jn. 19, 30). Avemaría.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.

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María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte ampáranos gran Señora.

OH JESÚS MÍO, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de tu divina misericordia. Amén

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. Salud de los enfermos, rogad por ellos. Jesús protege y salva a los no nacidos.

Dios mío, yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no os aman

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo; yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido; y por los méritos infinitos de su preciosísima Sangre y por la intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores

Oh Jesús, es por vuestro amor, por la conversión de los pecadores, y en reparación de las injurias cometidas contra el Inmaculado Corazón de María.

Virgen Santísima, sálvanos e inunda toda la humanidad con las gracias de tu llama de amor, de tu inmaculado corazón ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Jesús, María, yo os amo profundamente. Salvad las almas, salvad a los consagrados y sanad a los enfermos.

Divino Niño Jesús, bendícenos y líbranos de todo mal. Amén.

AL FINALIZAR

Oh Soberano Santuario, Sagrario del Verbo Eterno. Libra Virgen del infierno a los que rezamos tu Santo Rosario.

Emperatriz Poderosa, de los mortales consuelo. Ábrenos Virgen el cielo con una muerte dichosa y danos pureza de alma Tú que eres tan poderosa.

Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen Purísima y Castísima antes del parto, en tus manos encomendamos nuestra fe para que la ilumines, porque llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima y Castísima en el parto, en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes, porque llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima y Castísima después del parto, en tus manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames, nuestras necesidades para que las remedies, nuestras almas para que las salves, porque llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, ruega por nosotros, los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te salve, María Santísima, Templo, Trono y Sagrario de la Santísima Trinidad, virgen concebida sin culpa de pecado original. Alcánzanos virgen pura la perseverancia final.

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Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

De tus divinos ojos, oh María penden nuestras felicidades ¡Míranos, Señora, y no nos desampares!

LETANÍAS LAURETANAS Señor. ten piedad de nosotros Cristo. ten piedad de nosotros Señor. ten piedad de nosotros Cristo óyenos

Cristo. escúchanos

Dios, Padre Celestial Ten piedad de nosotros Dios Hijo. Redentor del Mundo ---R.

Dios, Espíritu Santo ---R.

Santa Trinidad un solo Dios ---R.

Santa María. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios ---R.

Santa Virgen de las Vírgenes ---R.

Madre de Cristo ---R.

Madre de la Iglesia ---R.

Madre de la Divina Gracia ---R. Madre Purísima. ---R.

Madre Castísima. ---R.

Madre y Virgen ---R.

Madre sin mancha. ---R.

Madre Inmaculada ---R.

Madre amable ---R.

Madre admirable ---R.

Madre del buen consejo ---R.

Madre del Creador ---R.

Madre del Salvador ---R.

Virgen prudentísima ---R.

Virgen venerada ---R.

Virgen laudable ---R.

Virgen poderosa ---R.

Virgen clemente ---R.

Virgen fiel ---R.

Espejo de justicia ---R.

Sede de sabiduría ---R.

Causa de nuestra alegría ---R.

Vaso espiritual ---R.

Vaso honorable ---R.

Vaso insigne de devoción ---R. Rosa Mística ---R.

Torre de David ---R.

Torre de Marfil ---R.

Casa de oro ---R.

Arca de la Alianza ---R.

(10)

Puerta del Cielo ---R.

Estrella de la mañana ---R.

Salud de los enfermos ---R.

Refugio de los pecadores ---R.

Consuelo de los Afligidos ---R.

Auxilio de los cristianos ---R.

Reina de los Ángeles ---R.

Reina de los Patriarcas ---R.

Reina de los Profetas ---R.

Reina de los Apóstoles ---R.

Reina de los Mártires ---R.

Reina de los Confesores ---R.

Reina de las Vírgenes ---R.

Reina de todos los santos ---R.

Reina concebida sin pecado original ---R.

Reina llevada al cielo, ---R.

Reina del Sacratísimo Rosario ---R.

Reina de la paz. ---R.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Perdónanos Señor Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Escúchanos Señor Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, Ten piedad de nosotros ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA LA QUE DESATA LOS NUDOS:

Santa Maria, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con tus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de como desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces mas claros los lazos que nos unen al Señor. Santa Maria, Madre de Dios y Madre Nuestra, tu que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, libarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puestos nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos. Amen.

ORACION DE CONSAGRACION A MARIA:

Señora y Madre mía, Virgen Santa Maria, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los limites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que el pensó para mi. Amen.

SUB TUUM PRAESIDIUM

Bajo tu protección nos acogemos, Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!

HACER LA SEÑAL DE LA CRUZ

Referencias

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