Tema 1.4
¿Cómo es la verdad conocida?
Absolutez y relatividad en el conocimiento Objetivo
Entender en qué sentido lo que conocemos depende de las condiciones del sujeto y en qué sentido es independiente. En otras palabras, saber distinguir entre lo que hace que mi conocimiento sea objetivo de aquello que lo hace subjetivo.
A.El problema: las variables del sujeto cognoscente
1. Definición de términos
La verdad absoluta es la verdad independiente o «libre» (soluta) «de» (ab) las propias condiciones subjetivas, como la educación, la cultura, la edad, la salud, etc. Es, pues, verdad objetiva, porque no varía, ya que se conforma a la realidad como es. La verdad relativa es la que depende de las condiciones del sujeto. Es subjetiva, porque varía de individuo a individuo y varía en el mismo individuo de momento a momento; no conoce lo que es como es, sino sólo como aparece al sujeto.
2. Variabilidad del sujeto cognoscente
En el sujeto que percibe la realidad intervienen numerosos elementos de
relatividad y variabilidad: la edad, la educación, el temperamento, el ambiente moral, la capacidad intelectual, el lenguaje y la cultura, la salud, los sentimientos, la voluntad, etc. Un europeo típico de hoy suele considerar inmoral la pena de muerte, mientras que un europeo típico de hace dos siglos solía verla como algo natural. Cuando las personas manifiestan su cariño por mí, suelo considerar buena a la humanidad; cuando me ignoran o desprecian, la considero pervertida. Para
una persona mentalizada con la «New Age» resulta natural identificar a Dios con la naturaleza, mientras que para un cristiano le resulta natural considerarlo como Ser Personal Trascendente...¡Cuántas factores subjetivos influyen en nuestro
conocimiento! Al final, ¿no dependerá todo lo que conocemos de las mudables condiciones del sujeto?
B. Una distinción fundamental
1. La actitud natural del hombre en cada juicio
Cada que vez que juzgamos, predicamos algo concreto de algo, es decir,
afirmamos implícitamente cómo son las cosas (existentes, inteligibles, distintas de mí). Nuestra mente, por tanto, está en constante sumisión a la realidad. Trata de afirmar lo que es, porque es, y de negar lo que no es, porque no es. Trata de reconocer las cosas como son, no de inventarlas.
2. Relatividad de cada juicio
De todos modos, en nuestros juicios caemos a veces en el error («las vacas vuelan») o, simplemente, no somos capaces de captar toda la riqueza de una
entidad, ya que nuestro conocimiento es siempre limitado, parcial, realizado desde una determinada perspectiva, dependiente de condicionamientos internos y
externos. Por ejemplo, en un juicio verdadero como «la vida humana es sagrada»
no captamos toda la verdad; hay algo que se nos escapa, lo vemos desde un cierto punto de vista, con una mayor o menor comprensión y penetración intelectual.
Captamos, con todo, una verdad objetiva.
3. Lo que conocemos y el modo de conocerlo
Hay, por tanto, algo invariable y algo variable en cada juicio. ¿Qué es lo invariable, lo universalmente válido, lo objetivo, lo absoluto? Lo que conocemos, el contenido de nuestro juicio. ¿Qué es lo variable, lo que vale exclusivamente para el
cognoscente, lo subjetivo, lo relativo? El modo en que conocemos tal contenido.
Por ejemplo, la verdad «Juanito está aquí», puede ser percibida de muchos modos.
Para su mamá, este hecho será emocionante, lleno de significado. Para su acreedor también resultará significativo, pero en otro sentido. Para quien no lo conoce, es un hecho insignificante. El modo como se percibe es distinto en cada sujeto, pero la realidad invariable, única, válida para los tres es la misma: la presencia de Juanito. Del mismo modo, cuando afirmamos «la vida humana es sagrada», podremos encontrar modos y grados muy diversos de comprensión, dependiendo de la edad, la madurez, la educación, la vida moral, la propia confesión religiosa, la sensibilidad personal... de cada persona. La verdad, sin embargo, es la misma para todos.
Pongamos una comparación que nos puede resultar muy útil para hacer esta
distinción con claridad. Supongamos que estamos observando por fuera un edificio cualquiera por primera vez. Lo vemos primero desde la entrada principal; luego vamos alrededor y nos detenemos un momento en cada lado; al final lo vemos desde el tejado de otra casa. ¿Qué hemos hecho? Hemos visto el mismo edificio desde diversas perspectivas. ¿Lo vimos del mismo modo en cada ángulo? Desde luego que no. Cada perspectiva nos revelaba detalles distintos del mismo edificio y nos ocultaba otros. Pero siempre vimos el mismo edificio. Análogamente, podemos decir que nuestra inteligencia «ve» una misma verdad objetiva desde diversas
«perspectivas»subjetivas. Así como no vemos todo el edificio desde un solo
ángulo, tampoco nuestra inteligencia aprehende toda la verdad de un objeto desde un solo punto de vista. Eso no quita, sin embargo, que captemos la verdad
absoluta.
C. El conocimiento y la comunicación 1. El hecho de conocer
La experiencia nos enseña que llegamos a conocer muchas cosas como son: «el fuego quema», «hoy llueve», «si uno deja de comer, se muere». La experiencia puede explicarse sólo si admitimos que, en general, el contenido de nuestro conocimiento es objetivo, absoluto.
Si lo que conocemos fuera subjetivo, relativo, entonces todos nuestros juicios dependerían de nuestras condiciones personales y no serían universalmente válidos; serían más bien juicios válidos exclusivamente para mí. El hombre no conocería lo que es, sino sólo lo que a cada uno le parece. Tendríamos, entonces, que pensar: «No sé si el fuego quema; a lo mejor me quema a mí solamente... Voy a probar a ver...», «A mí me parece que llueve, pero, ¿quién sabe? A lo mejor hace sol...» «Tengo la impresión de que, sin comida, uno se muere, pero no sé sabe...»
La vida cotidiana, en fin, se haría infinitamente absurda e invivible, pues todos nuestros actos presuponen una infinidad de conocimientos ciertos, absolutos, objetivos. La ciencia y la tecnología serían imposibles de practicar, pues también dependen de conocimientos ciertos. Nuestros libros, bibliotecas, periódicos, carteles, cartas, colegios, universidades, estudios, conferencias, conversaciones, etc. estarían totalmente vacías de contenido válido, pues no serían más que una gigantesca montaña de opiniones personales carentes de certeza.
2. El hecho de comunicarse
Cuando nos comunicamos a través de la palabra o de signos, logramos comprendernos. Si el contenido de nuestro conocimiento no fuera objetivo,
absoluto, la comunicación sería imposible. Nadie entendería lo que el otro quiere decir, pues cada uno captaría un mensaje distinto según sus condiciones
subjetivas. En tal caso mi aviso a mis amigos: «Lleven paraguas, porque está
lloviendo», sería inútil, porque cada uno, al escuchar estas palabras, fabricaría su propia verdad...
D. ¿Una verdad absoluta y relativa, objetiva y subjetiva?
1. ¿En qué sentido la verdad es absoluta u objetiva?
La verdad es absoluta u objetiva sólo en el contenido del juicio, en lo que conozco.
Si no hay error, la materia del juicio se conforma a la realidad. Ese contenido no depende de mis condiciones subjetivas, así como las tres verdades implícitas en cada juicio – existen las cosas, son inteligibles o no-contradictorias, yo existo – no dependen de mi estado de ánimo ni de mi edad o educación. No son verdad porque lo digo yo, sino que lo digo yo porque son verdad. Porque el contenido de nuestro conocimiento es universalmente válido, entonces varias personas
podemos conocer la misma realidad, como, por ejemplo, que «hoy llueve».
2. ¿En qué sentido la verdad es relativa o subjetiva?
La verdad es relativa o subjetiva sólo en el modo de conocer las cosas, que
siempre es distinto, único, personal. Nuestra aprehensión intelectual siempre será parcial y limitada, dependiente de condiciones que atañen exclusivamente al sujeto cognoscente. Aunque capte la misma verdad que otros («la gnoseología es muy importante»), la capto con mayor o menor comprensión, entusiasmo,
penetración, en tal o cual perspectiva, con este u otro prejuicio, etc., según mi madurez intelectual, según mi estado de ánimo, según esté familiarizado con el tema, según descubra su valor, según me lo enseñen, según mi educación anterior, según mis experiencias pasadas con la filosofía, según el ambiente de formación que tenga...
3. Verdad absoluta, acercamiento relativo
En el fondo, pues, la verdad no es absoluta y relativa a la vez. La verdad del juicio es siempre absoluta u objetiva (suponiendo que esté en lo cierto), mientras que el camino hacia la formación de ese juicio es siempre relativo o subjetivo. Capto de manera subjetiva la verdad objetiva.
Es necesario, por tanto, reconocer ambos elementos con el fin de evitar dos
extremismos gnoseológicos terriblemente perniciosos para la vida de los hombres.
Por un lado, el dogmatismo militante y fanático considera que tanto lo que se conoce como el modo de conocer son absolutos, objetivos, y niega la existencia de todo elemento subjetivo en el modo de percibir la verdad: «La verdad es tal y como yo la pienso y sólo como yo la pienso». Este dogmatismo es incapaz de dialogar con otras posiciones y personas, y se expresa en el totalitarismo ideológico o político, que trata de eliminar cualquier opinión diversa.
Por otro lado, el relativismo y el subjetivismo tratan de absolutizar la dimensión relativa o las condiciones subjetivas del conocimiento, pretendiendo que ellas afecten al contenido mismo del conocimiento y no sólo a la manera de conocer:
«Nadie conoce la realidad como es; cada quien conoce sólo lo que le aparece a la mente y como le aparece». Este relativismo y subjetivismo son incapaces de dialogar con otras posiciones y personas no relativistas, y se expresan en el totalitarismo ideológico o político que no tolera ninguna creencia (filosófica o religiosa) que defienda una verdad objetiva, universal, invariable.
Quien sabe distinguir las dos dimensiones del conocer — la objetiva o universal del contenido y la subjetiva o personal del modo de captar la verdad — será capaz de evitar estas perniciosas enfermedades del espíritu. Sabrá, por el contrario,
discernir entre lo variable y lo invariable en cada juicio. Procurará, además, que sus condiciones subjetivas sean las más propicias, a través del diálogo y la apertura a otros modos de percibir la verdad, para que el contenido de su conocimiento sea percibido con la mayor exactitud, claridad, integridad y profundidad posible.
Conclusión
La verdad de un juicio es absoluta u objetiva, es decir, se conforma con la realidad exterior, como demuestra el hecho de que conocemos y somos capaces de
comunicarnos. El modo de percibir el juicio es siempre relativo: depende necesariamente de las condiciones del sujeto. Cada uno se acerca a la misma verdad
Términos claves
Lo que se conoce o el contenido del conocimiento: cuanto se afirma o niega de la realidad. Busca la conformidad de la mente con lo que es, por ejemplo, cuando se dice: «El libro es bonito», «El curso no es aburrido». Este contenido puede ser conocido por otras muchas personas a la vez.
El modo de conocer: el camino que recorre la mente para adquirir el conocimiento.
En el ser humano, el modo es siempre limitado, parcial y dependiende de
numerosos factores o condiciones externas e internas al sujeto. Ejemplo: la frase
«el curso no es aburrido» tendrá más relevancia para quien haya captado su valor e importancia y para quien lo haya gustado más que para otras personas. Quizás el mismo sujeto pueda repetir el mismo juicio con diverso grado de penetración algún tiempo más tarde.
Autoevaluación
1. ¿Qué significan para la gnoseología los términos «absoluto» y «relativo»,
«objetivo» y «subjetivo»?
2. ¿En qué sentido decimos que varía el sujeto cognoscente?
3. ¿Cuál es nuestra actitud natural al hacer un juicio?
4. ¿Qué es lo más importante que debemos distinguir en el conocimiento?
5. ¿Qué demuestra el hecho de que podamos conocer algunas cosas on certeza y de que nos podamos entender unos a otros?
6. ¿En qué sentido decimos que nuestro conocimiento es objetivo o absoluto y en qué sentido decimos que es subjetivo o relativo?
7. ¿Se puede decir, con precisión, que la verdad conocida es relativa?
Participación en el foro
1. Si nuestro conocimiento es absoluto, objetivo en su contenido, ¿por qué los hombres y las culturas, tenemos tantos desacuerdos en temas importantes como la existencia de Dios, los principios éticos, el modo de vivir las relaciones familiares, las hipótesis científicas, etc.?
Foro: Tema 1.4: ¿Cómo es la verdad conocida? Absolutez y relatividad en el conocimiento
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