Autor
Rubén Trigo Miguel
Directora
Elena Albesa Pedrola
Facultad de Filosofía y Letras Grado en Periodismo
2020
Trabajo Fin de Grado
EL CARÁCTER LINGÜÍSTICO DE LAS CRÓNICAS TAURINAS Análisis y estudio de los rasgos lingüísticos más destacados de las
crónicas taurinas
THE LINGUISTIC NATURE OF BULLFIGHTING CHRONICLES Analysis and study of the most outstanding linguistic features of the
bullfighting chronicles
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“Se puede estar a favor o en contra. Pero nadie negará que la crónica taurina es un producto literario-periodístico verdaderamente bello y sugestivo:
un vestigio glorioso de la mejor poesía épica, agazapada hoy en la discreción gris de las páginas desechables y caducas del diario de cada mañana”
José Luis Martínez Albertos, catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid
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RESUMEN
Las crónicas taurinas siempre han estado consideradas como uno de los géneros más destacados del periodismo tradicional. Debido a su naturaleza, este formato periodístico ha permitido siempre a sus autores utilizar una amplia gama de recursos lingüísticos, como las formas verbales para indicar el aquí y el ahora, y diversas estructuras sintácticas.
Además, los autores más reconocidos siempre encontraron, en este género, la puerta abierta a una imaginación estrechamente ligada a la más pura realidad. Para conocer el verdadero carácter lingüístico de las crónicas taurinas se lleva a cabo en este trabajo un estudio de la evolución histórica de la crónica taurina como género periodístico, el estudio de los grandes representantes de este género y un análisis de sus rasgos lingüísticos en ejemplos de crónicas taurinas extraídas de diferentes medios de comunicación actuales y del pasado.
Palabras clave: rasgos lingüísticos, tauromaquia, crónicas taurinas, crítica taurina, periodismo taurino, carácter lingüístico, subgénero periodístico, Corrochano, Zabala, Vidal, Barquerito, Villán.
ABSTRACT
Bullfighting chronicles have always been considered one of the most prominent genres of traditional journalism. Due to its nature, this journalistic format has always allowed its authors to use a wide range of linguistic resources, as the verbal formans to indicate the here and now, and syntactic structures. Moreover, the most well-known authors always found, in this genre, the door opened to an imagination closely linked to the purest reality.
In order to know the true linguistic character of bullfighting chronicles, a study of the historical evolution of bullfighting as a journalistic genre, the study of the great representatives of this genre and an analysis of its linguistic features in examples of bullfighting chronicles extracted from different current and past media are carried out in this paper.
Keywords: linguistic features, bullfighting, bullfighting chronicles, bullfighting review, bullfighting journalism, linguistic nature, journalistic subgenre, Corrochano, Zabala, Vidal, Barquerito, Villán.
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ÍNDICE
PARTE I. INTRODUCCIÓN ... 5
1. Objetivos, hipótesis y justificación del tema ... 6
2. Metodología ... 8
PARTE II. MARCO TEÓRICO ... 9
1. Las crónicas taurinas ... 9
1.1. Evolución histórica ... 9
1.2. Los grandes críticos taurinos ... 12
2. La crónica taurina en la era digital ... 18
PARTE III. ANÁLISIS Y ESTUDIO ... 20
1. Justificación del análisis y pautas de aplicación ... 20
2. Estudio de su lenguaje en crónicas antiguas y actuales ... 21
2.1. Unos rasgos lingüísticos característicos ... 21
2.2. Titulares y entradillas ... 23
2.3. La estructura de la crónica taurina ... 24
2.4. Recursos literarios de las crónicas taurinas ... 33
2.4.1. La metáfora... 33
2.4.2. Otros recursos literarios habituales como la metonimia, la hipérbole, la personificación, el epíteto o la ironía ... 38
2.5. El recurso del antecedente ... 41
2.6. La apología, la digresión y la pareja apariencia-realidad ... 42
2.7. Argumentos de autoridad, comparación y argumento del sacrificio ... 45
2.8. El léxico taurino ... 47
CONCLUSIONES... 50
LISTADO DE CRÓNICAS UTILIZADAS EN EL ESTUDIO ... 52
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ... 55
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PARTE I. INTRODUCCIÓN
La crónica periodística siempre ha conformado uno de los mejores nexos entre el profesional de la comunicación y el lector por su objetivo de representar, cronológicamente, un acontecimiento tal y como se ha desarrollado. Siempre ha apostado, siguiendo sus principios básicos, por el establecimiento de una opinión pública lo más afín, lo más cercana posible al entorno en el que nos movemos actualmente. Asimismo, la crónica, entre otras muchas fórmulas, “ha sido uno de los mecanismos más idóneos que se ha manejado para la transmisión del conocimiento histórico a las generaciones futuras”
(Gil, 2004, p. 26). De no haber existido este formato, no se habrían conocido muchos de los actos, rituales, eventos –o sus características– que tuvieron lugar en el pasado y que todavía siguen practicándose en el presente. Por ejemplo, adentrándome en el campo de este trabajo, no hubiéramos conocido cuáles fueron los orígenes de la tauromaquia ni como se desarrollaba a través de sus festejos antiguamente de no ser por las crónicas taurinas.
Sin embargo, no solo la explicación de la realidad ha sido suficiente o lo habitual de este género. Con el paso del tiempo, se ha ido descubriendo que la crónica es más que una narración, llegando a convertirse en una mezcla homogénea de relato e interpretación.
Siglos atrás, por ejemplo, la crónica se utilizó en España como “relato propagandístico puesto al servicio de una causa” (Gil, 2004, p. 27). El propio autor menciona en su artículo la “Crónica de España”, para ejemplificar esta característica, que fue dada a la imprenta en el año 1483. En estos escritos posmedievales se defendía a ultranza la causa católica.
Expongo de esta manera la introducción de este trabajo porque quiero mostrar cómo, a través de la explicación del origen y los cambios de este género, se pueden llegar a comprender muchos aspectos acerca de la crónica taurina, su naturaleza y su importancia como subgénero periodístico.
En las crónicas, el autor del texto será el encargado de expresar una única realidad, abierta a interpretaciones y opiniones, por supuesto, pero siempre con preponderancia de lo que opina el testigo directo de los hechos, el propio escritor o cronista. Esta figura siempre tuvo y tiene en el presente mucha importancia como transmisor de información veraz.
La naturaleza de las crónicas ha divagado por diferentes funciones desde que se reconoce como formato o género periodístico. Desde la narración concisa de los hechos, pasando
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por esa mezcla de opinión o interpretación y narración, y llegando, en tercer lugar, a la crónica como una forma de imbricación de la literatura. A medida que las necesidades de información y las atracciones del lector variaban, también los géneros periodísticos tuvieron que hacerlo. En este caso, la crónica empezó a guardar estrechos lazos de intimidad con la literatura constituyendo una nueva forma narrativa que permitió, entre otras cosas, una ampliación del campo semántico utilizable. Además, el cronista tendrá que buscar ese nuevo talento que describa con detalle el acontecimiento seleccionado, digno de ser noticia, sin aburrir al lector. Se emplearán diferentes herramientas como la retórica para embellecer el mensaje que se quiere transmitir. “El nexo de unión entre la literatura y el periodismo es la crónica” (Gil, 2004, p. 29).
En este sentido, esta última aproximación a la crónica como un tipo de género también literario es en gran medida lo que viene a representar la crónica taurina. Con una representación idealizada –según el autor– aunque real busca establecer una realidad literaria de lo que es una corrida de toros. Con la utilización de recursos semánticos, sintácticos, el uso de retóricas, de términos concretos, de estructuras de texto específicas busca explicar lo que sucede en un evento de esta índole aplicando, además, interpretación y opinión y conformando, sin ninguna duda, uno de los formatos de referencia del mundo del periodismo, al menos aquí en España.
1. Objetivos, hipótesis y justificación del tema
Este trabajo académico de fin de grado tiene varios objetivos fundamentales.
Principalmente, podrían resumirse en tres objetivos esenciales. En primer lugar, el objetivo de demostrar que las crónicas taurinas son referentes para conocer la crónica como género periodístico y sus características, y como, además, configuran uno de los formatos más estilísticos de la propia profesión. La investigación busca demostrar por qué tienen tanta importancia estos artículos periodísticos a través del conocimiento de su recorrido histórico.
En segundo lugar, otro de los objetivos consistiría en mostrar la calidad técnica y de escritura de las personas que se dedicaron y se dedican a esta rama del periodismo, exponiendo a algunos de sus autores de más renombre. En este sentido, el trabajo también busca darles su sitio, su reconocimiento, porque la labor del cronista taurino no ha tenido
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nunca o casi nunca la repercusión que sí lo han tenido, por ejemplo, otros cronistas como los deportivos (por poner un ejemplo del mismo género periodístico).
Y, en tercer lugar, el objetivo más importante está enfocado hacia la razón por la que he decidido realizar este trabajo. Mi labor busca exponer lo que realmente supone escribir o leer una crónica taurina, su denotado carácter o fuerza lingüística, mediante el análisis de sus rasgos lingüísticos, tomando como modelo crónicas taurinas escritas por profesionales en el pasado y en el presente. En definitiva, destapar lo que tienen en su interior. Estos objetivos, por tanto, me llevan a configurar varias hipótesis de las que he partido:
Las crónicas taurinas, por su manera de ser redactadas, representan a la perfección lo que es una crónica periodística.
Las crónicas taurinas tienen diferentes rasgos lingüísticos que las hace especiales.
Las crónicas taurinas son difíciles de redactar, hay que tener buen dominio del lenguaje.
Siempre ha habido buenos críticos taurinos e interesantes crónicas taurinas, pero no han tenido el reconocimiento que tienen otras como las deportivas.
Este trabajo y/o temática viene motivado por mi afición al mundo de la tauromaquia como espectador y como futuro profesional. Asimismo, considero que estos últimos años el mundo taurino ha estado en la cuerda floja y, quizás, no nos hemos atrevido a hablar y a investigar lo suficiente sobre esta rama de la cultura española. No obstante, la elección de este tema va mucho más allá de opiniones y aficiones, evidentemente. Considero que, como formato periodístico, tiene muchos rasgos que analizar y que pueden llegar a ser interesantes para conocer todavía mejor cuál es la naturaleza de una crónica periodística.
Además, es interesante ver también como se han adaptado a la nueva era tecnológica, a la sociedad en red. Antes, estábamos acostumbrados a ver en todos los periódicos nacionales las crónicas más relevantes de cualquier feria taurina de España. Actualmente, es más difícil de ver esto. Las crónicas taurinas, principalmente, podemos encontrarlas en las versiones web de los diarios o en medios digitales especializados.
Por todos estos motivos he decidido realizar en mi trabajo de fin de grado un análisis y estudio de los rasgos lingüísticos más destacados de las crónicas periodísticas en el mundo de la tauromaquia.
8 2. Metodología
La metodología en la que me he basado para realizar este trabajo ha sido una metodología cualitativa, ya que el objetivo principal de mi estudio no era analizar cuantitativamente las crónicas taurinas, es decir, cuántas se publican tanto en España como en otros países, sino estudiar aquellos rasgos de las críticas taurinas no susceptibles de ser cuantificados y que merecen una explicación cualitativa. Además, por su característica de metodología inductiva me ha permitido incorporar hallazgos que no tenía previstos inicialmente y que me han ayudado a ampliar el trabajo. Asimismo, me he centrado en analizar los rasgos de las críticas taurinas sin realizar acotamientos en variables concretas, es decir, focalizando en cómo hacen aparición los recursos a lo largo de la redacción del artículo.
Tampoco pretendía analizar por qué las crónicas taurinas tienen estos rasgos, sino más bien estudiarlos, y a raíz de su explicación y ejemplificación cumplir con uno de mis objetivos y de mis hipótesis que hacía referencia al carácter que tienen estos formatos periodísticos.
Las técnicas de recogida de datos utilizadas han sido, básicamente, la observación directa y el empleo de documentos. Gracias a la información y los documentos que he ido recopilando he podido realizar el trabajo. Tampoco he seguido un criterio de selección de crónicas específico porque el objetivo no era mostrar la forma de escribir de un crítico en concreto, sino más bien destacar, mediante una ejemplificación clara, cómo se utilizan esos recursos en la elaboración del texto.
Quiero destacar también que el eje central de mi investigación, de la elaboración de este trabajo ha sido el libro La crónica taurina actual. Un texto informativo, literario y de opinión de la profesora María Celia Forneas. Forneas, cuando escribió y publicó este libro (1998), era profesora en la Universidad Complutense de Madrid y a lo largo de su trayectoria ha realizado varias investigaciones sobre el periodismo taurino, así que está considerada como una de las referentes en esta rama periodística. Estas razones explican las continuas referencias a sus obras a lo largo de todo el trabajo.
Por último, quiero subrayar que, durante el desarrollo del análisis, encontré dificultad a la hora de buscar crónicas de los periodistas más antiguos porque la gran mayoría de hemerotecas de los diarios españoles no son gratuitas. Esto complicó en cierta medida poder llevar a cabo una búsqueda completa de las publicaciones.
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PARTE II. MARCO TEÓRICO 1. Las crónicas taurinas
1.1. Evolución histórica
La crónica periodística según Forneas (2007, p. 386) en un principio fue historia y posteriormente literatura, como ya he comentado en la introducción. Además, liga sus orígenes a los periódicos franceses de la década de 1850 entonces denominados chroniques. Pero no cabe ninguna duda de que la crónica periodística guarda una estrecha relación con los artículos de costumbres que se publicaban en España en la época de mediados del siglo XIX, una época denominada costumbrismo literario. En la primera mitad de este siglo encontramos a dos de los grandes escritores en nuestro país como Mariano José de Larra –discípulo del periodismo francés en España– y Mesonero Romanos, y casualmente, ambos fueron los primeros costumbristas españoles que escribieron de toros.
Alejandro Pizarroso, en su artículo Prensa y toros en el siglo XVIII (2004, p. 206), manifiesta que los toros han tenido presencia habitual a lo largo de toda la historia del periodismo español. Asimismo, afirma que eran las hojas noticiosas ocasionales las que se ocupaban con frecuencia “de la descripción de estas fiestas”. La noción de crónica actual no es la misma que existía entonces. Hablamos de que incluso Francisco de Quevedo se convirtió en cronista taurino para describir versadamente la “Fiesta de Toros, con rejones al príncipe de Gales, en que llovió mucho”, que se celebró en 1623 y en la que intervino Felipe IV alanceando un toro. Evidentemente, esto no es el cronista aluso.
Ahora bien, existe mucha controversia acerca de los orígenes o inicios de la crónica taurina como subgénero periodístico. Muchos investigadores que han estudiado el periodismo taurino no coinciden exactamente en la fecha o el primer escrito que da origen a esta rama del periodismo. Forneas (2007) considera que el origen del relato taurino se haya en el diario El Correo Literario y Mercantil, y más concretamente, en la publicación del 16 de julio de 1828 “por representar el germen de la crónica taurina como subgénero periodístico-literario que hoy conocemos” (p. 286).
Por otro lado, Gil González (2005) consideraba que no había que esperar tanto para poder encontrar el relato o el artículo que diese origen a este subgénero periodístico. Este autor
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mantiene que podía establecerse la fecha del 20 de junio de 1793 como el nacimiento de este periodismo. Gil explica que, aunque en un primer texto firmado por Un Curioso (este era una persona anónima que enviaba relatos taurinos al periódico bajo este seudónimo) no se pudieran apreciar los rasgos de la crónica, en los sucesivos sí que podía diferenciarse con claridad “la combinación de elementos informativos con juicios de valor, rasgos éstos propios e indispensables de lo que entendemos actualmente por crónica de toros” (p. 357).
Olga Pérez Arroyo (2004) cita en su obra al historiador Luis Carmena y Millán, que afirma que la prehistoria del periodismo taurino también se vincula a la prehistoria del periodismo español más general. Esto es lo que dice Carmena y Millán:
“Así como la prensa periódica española en general tuvo su origen en las relaciones de sucesos públicos y particulares en las hojas impresas, conteniendo noticias ordinarias y extraordinarias, y en los relatos de acontecimientos religiosos, militares o civiles de índole pública o privada dignos de ser referidos, los orígenes de la prensa taurina se encuentran en las numerosas relaciones de fiestas de toros celebradas con profusión en todos los ámbitos de España” (p. 2).
En lo que respecta a las condiciones literario-culturales, la crónica taurina presenta un claro acercamiento a lo que serían los formatos de la epístola, el diálogo o, como mencionaba anteriormente, el artículo o cuadro de costumbres, porque al fin y al cabo no deja de ser la representación escrita de un acto, un evento que servía para el disfrute del público, para su distracción. Esta relación la explica Forneas (2007, p. 387) afirmando que la epístola es el “germen del periodismo”, que las crónicas taurinas son claramente relatos de costumbres y son muchos los costumbristas que se habían dedicado a redactar este tipo de artículos y, en tercer lugar, añade el diálogo como un “razonamiento, exposición y confrontación de ideas”.
Este subgénero que comienza a fraguarse en el siglo del Romanticismo va a consolidarse hacia 1850. Dentro del primer arquetipo o modelo de periodismo taurino que se establecerá en la época pueden diferenciarse dos variantes: a) los textos se van a centrar exclusivamente en las funciones de los toros dentro del ruedo y b) los estadillos de los festejos taurinos que popularizó Juan Marras (Gil, 2005, pp. 357-358). Aunque explique posteriormente más en detalle los rasgos característicos de las crónicas taurinas, quiero apuntar aquí brevemente en qué consistían estos modelos de crónicas para ver cómo ha ido evolucionando este periodismo desde el principio.
Los estadillos de Juan Marras eran tablas o cuadros estadísticos que reunían únicamente datos informativos (los más importantes del festejo): ganadero, estocada, puyazos,
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banderilleras, caballos muertos… Con el paso del tiempo, diferentes periódicos fueron haciéndose eco de esta nueva fórmula porque querían evitar problemáticas entre sus redactores y los lectores, ofreciéndoles de esta manera una información mucho más verídica y estadística. Es decir, los periodistas podían confundirse en anotar algún dato, pero jamás se equivocarían en emitir juicios o valoraciones falsas sobre lo que había ocurrido en la arena.
Posteriormente, y complementando esta manera de desarrollar los festejos, la estructura más habitual de las crónicas taurinas iba a seguir un criterio puramente cronológico, una estructura de toro-a-toro. “La aparición sucesiva del toro en el ruedo es la línea que guía el tempo de los textos” (Gil, 2005, p. 359). Además, hay que destacar que la prensa taurina, a lo largo de toda su historia, va a estar sumida en una mezcla de emociones y sentimientos a partes iguales. Por un lado, elogio y, por otro lado, censura. Algo difícil de congeniar.
Figura nº 1. Estadillo que contempla los resultados de un día de toros. Cossío apud Gil González (2005, p. 358)
“La crónica taurina actual es el producto de una lenta evolución a través de miles y miles de textos periodísticos escritos y publicados durante más de doscientos años” (Forneas, 1998, p. 28). Se publicaron muchos artículos en el pasado referentes a corridas de toros, pero no se conocían todavía como crónicas taurinas. A medida que avanza el tiempo y la cantidad de reseñas es mayor va adquiriendo esa personalidad de subgénero periodístico determinado.
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Durante el siglo XVIII en la prensa dieciochesca se pudieron ver textos que eran fuertemente críticos con la fiesta de los toros con tintes ilustrados muy marcados. En segundo lugar, se podían apreciar también poemas o las conocidas como “letrillas”
dedicadas al mundo taurino y también anuncios sobre próximas corridas de toros y la ilustración de las recaudaciones económicas de los diferentes festejos. Y ya, en el siglo XIX, a este tipo de publicaciones se les empieza a conocer como revistas taurinas, y los encargados de su redacción recibían el sobrenombre de “revisteros”. Tampoco hay que olvidar que la fiesta nacional estuvo presente en el periodismo colonial, principalmente, en el Virreinato de Nueva España. (Pizarroso, 2004, p. 206)
Ahora bien, según Forneas (1998, p. 32) la diferencia terminológica entre “revistero de toros” y “cronista taurino” la introdujo José de la Loma –mejor conocido como Don Modesto– el 25 de marzo de 1915 en una charla taurina que ofreció en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Se refería al “revistero de toros” como el encargado de escribir el índice de los capítulos que podía tener una corrida de toros, como el narrador de los sucesos que ocurrían en el albero. Además, tenía que ser detallista y detallar cada uno de los lances entre el torero y el toro porque tenía un público detrás que quería enterarse de lo que había ocurrido. Mientras que al “cronista taurino” lo presentaba como el narrador y generador de opinión en cada uno de los envites. El cronista debía juzgar y clasificar los lances más importantes del festejo y, también, valorar la faena de cada uno de los lidiadores de la tarde.
Santos López Pelegrín fue el primer cronista notable. No obstante, la visión que se tenía sobre la figura del cronista taurino iba a cambiar radicalmente con la llegada de Gregorio Corrochano, el precursor de lo que se conoce hoy día como crítica taurina. Después de Corrochano, aparecerán otros críticos como Vicente Zabala, del diario ABC; Joaquín Vidal, del diario El País; Ignacio Álvarez Vara “Barquerito”, cronista del Diario 16 y Javier Villán, crítico del diario El Mundo. Todo ellos están considerados como los grandes representantes de la crítica taurina.
1.2. Los grandes críticos taurinos
Es inconcebible conocer la crítica taurina actual sin repasar los que fueron los grandes maestros de este subgénero. El primero de todos ellos es Santos López Pelegrín y Zabala;
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nació en Cobeta (Guadalajara) el 1 de noviembre del año 1800. Para todos sus escritos sobre la tauromaquia utilizará el seudónimo Abenámar y junto a Francisco Montes, Paquiro, escribió el libro Tauromaquia, publicado en el año 1836. En lo referente a su comportamiento taurino, “Abenamar adopta un talante entre docto y profético, y manifiesta su autoridad en distintas ocasiones” (Forneas, 1999, p. 99). Realizaba un seguimiento del comportamiento de los toros en el ruedo, ordenando las descripciones de las actuaciones del animal de las más positivas a las negativas.
En segundo lugar, voy a destacar la figura de Gregorio Corrochano. Corrochano nace el 8 de abril de 1882 en Talavera de la Reina (Toledo). Este periodista toledano llegó a la redacción del ABC tras la muerte de Dulzuras, que era conocido entonces como el crítico más “sereno, desapasionado y detallista” (Forneas, 1998, p. 35). Torcuato Luca de Tena le nombró su sucesor. El éxito y la consolidación de este subgénero periodístico se produce gracias a la tribuna del ABC y especialmente a la figura de Corrochano, que decide establecer un nuevo estilo de redacción y con su firma “ABC retoma el legado de Don Modesto, y lo que en principio nació como fruto del azar, con el paso del tiempo se asentó como norma y creó larga y prolífica escuela” (Gil, 2005, p. 384).
Del estilo de Gregorio Corrochano destaca el orden en que relata la lidia. Lo hace a su antojo, es decir, era él quien decidía el orden de aparición de los elementos destacables, aunque no fueran los más importantes del festejo estadísticamente hablando. Introducía siempre ponderaciones y, lo más importante, nunca ocultó sus pensamientos o verdades taurinas. Por mucho que pudieran manchar su prestigio como periodista, él siempre realizaba juicios de valor positivos o negativos, alababa cuando era conveniente y criticaba sin miramiento. Era muy complejo encontrar una estructura arquetípica en los escritos de este periodista, porque al no tener un esquema, podía comenzar y desarrollar el relato del festejo con cualquier elemento que se le ocurriera. Eso sí, según Gil González (2005, p. 384) el texto de Corrochano era “todo compacto, sólido y bien cimentado”.
El tercer cronista que quiero destacar es Vicente Zabala Portolés. Nació en Madrid el 27 de enero de 1937, sin embargo, fue en Sevilla donde se aficionó a la fiesta nacional.
Forneas (1998, p. 97) refleja que la afición de Zabala por lo taurino procedía ya desde sus estudios universitarios. Además, mantuvo una fuerte amistad con la familia Bienvenida.
Las dos tesis que presentó como trabajo para el fin de grado trataron sobre la crítica taurina: Una de las curiosidades de la formación taurina de Zabala consiste en que, según afirma el propio cronista, aprendía de los comentarios que escuchaba de la gente, de los
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tendidos cuando acudía a una corrida de toros con su padre. En la plaza de toros, siempre ocupaba la misma localidad, encima de la puerta de toriles.
Debutó como periodista taurino en la Agencia Logos de la Editorial Católica en el año 1960. Posteriormente, en el año 1972, sustituyó a Antonio Díaz-Cañabate para comenzar a dirigir la sección taurina del diario ABC. Zabala trabajó con una estructura de mayor a menor interés. A diferencia de Corrochano, cuya elección de la prioridad era muy subjetiva, la estructura con Zabala ya comienza a seguir un orden preestablecido: por importancia de suceso. Fueran los acontecimientos positivos o negativos iban a ser incluidos de igual forma en la crítica. Una de las características fundamentales de las crónicas de este periodista fue la división del propio contenido: redactaba siempre textos divididos en dos mitades. La primera equivalía, más o menos, a una “crónica de sociedad”
(Forneas, 1998, p. 101), y en esta primera parte, cabía casi todo tipo de contenido: noticias taurinas, tertulias con los aficionados de la plaza de toros, anécdotas personales, la vida social taurina, e incluso en alguno de sus textos incluyó lo que él llamaba “Chismorreos”.
Incluyo aquí el extracto de una de sus crónicas que ejemplifica esta temática:
El otro día, no sé quién, muy convencido, me hablaba de que el alcalde, mi entrañable amigo José María Álvarez del Manzano, que por cierto ha cumplido puntualmente su palabra de la terminación de las obras del Puente de Ventas […] había enviado una carta de recomendación a la empresa de Madrid, para que incluyera en los carteles a una millonaria figura del toreo […]. Y no me puedo creer de ninguna manera que un alcalde de Madrid haga eso. Tienen que ser habladurías. Nadie imagina a don Carlos Arias Navarro recomendando a Luis Miguel Dominguín o Manolete, para que los incluyera en los carteles. Me adelanto a desmentirlo rotundamente. 1
En la segunda mitad de sus crónicas incluía el desarrollo del festejo siguiendo el orden que mencionaba anteriormente, es decir, de mayor a menor interés. La característica más definitoria de este periodista fue, quizás, el recurso de los antecedentes. Se trata de un recurso que, mediante la inclusión de datos antecedentes o datos del pasado, consigue establecer una relación entre el hecho actual que es noticia y el pasado.
Según Forneas (1998, p. 107) el pensamiento taurino de Vicente Zabala “se encuentra diluido en todas y cada una de sus crónicas, implícito y explícito en mil y un detalles”.
Toda la producción escrita taurina de este autor giraba en torno a su noción del toreo y las “quisicosas” del pico de la muleta, y persistirá siempre en “su batalla por hacer ver y
1 Esta cita ha sido extraída del libro La crónica taurina actual. Un texto informativo, literario y de opinión de María Celia Forneas. Página 102.
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entender la importancia de presenciar una buena lidia”. Utilizaba mucho la primera persona y prestaba más atención a los toreros, dejando a los animales en segundo lugar en la escalera de prioridades. Además, casi siempre que escribía sobre los toros lo hacía para criticar su mansedumbre, la falta de fuerza y la mala presentación, al mismo tiempo que reclamaba el regreso de la casta taurina tal y como se conocía antiguamente.
En cuarto lugar, voy a hablar de Joaquín Vidal Vizcarro, cronista de El País. Vidal nació en Santander en el año 1935. Realizó sus estudios en la Escuela Oficial de Periodismo entre los años 1960 y 1963. Comenzó a escribir en el diario Hierro. Antes de acceder a la redacción de El País, escribía una columna satírica en el semanario humorístico La Codorniz, bajo el título “Las vacas enviudan a las cinco” (Hernández, 2010, p. 84). Ya en El País fue el responsable de la crítica y las informaciones taurinas del diario y llegó a escribir más de 5.000 artículos. A Joaquín Vidal se le criticó en numerosas ocasiones que no sabía de toros y que en sus crónicas se alejaba de lo que llaman “taurinismo”, que es ese grupo de aficionados que defienden a ultranza la fiesta taurina tradicional y no lo que se consume hoy en día que es más una fiesta comercial donde prima la economía. En cualquier caso, para Vidal la función del cronista taurino debía ser fundamentalmente periodística.
Va a ser otro periodista que defienda el toreo en su plenitud. Va a tener un estilo periodístico certero, humorístico y con tintes de objetividad. Los recursos que utilizaba para darle ese tono irrisorio a su redacción eran los chistes, las asociaciones de ideas (encadenamiento de unas ideas con otras porque existe entre ellas cierta relación de semejanza), y otros recursos como la apócope y el seseo. Si por algo se caracterizó Joaquín Vidal fue por sus críticas constantes a la tauromaquia moderna. Esta crítica aparecía constantemente en sus valoraciones sobre aquellos toreros que eran fieles a este nuevo arte de torear más propio de la tauromaquia actual que de la del pasado. Al igual que Vicente Zabala, Vidal siempre se refiere al pico de la muleta.
El quinto en discordia será Ignacio Álvarez Vara, “Barquerito”. Este crítico taurino nació en León en el año 1946. Firmaba todas sus crónicas bajo el seudónimo de “Barquerito”, como homenaje a todos aquellos periodistas taurinos del siglo XIX y de la primera mitad del XX. Estuvo estudiando durante tres años el Grado en Derecho, sin embargo, se licenció en Filología Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid en el año 1970.
De todos los cronistas mencionados en este trabajo es el único que no fue periodista, es decir, que no se graduó en Periodismo. Entró en Diario 16 como segundo crítico, pero ya
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en 1984 se hizo cargo de la sección taurina del diario y, asimismo, del suplemento que se elaboraba los martes.
Forneas (1998, p. 134), citando la obra de “Barquerito” titulada Larga cambiada, explica la actitud de este cronista ante las corridas de toros, que es bastante diferente a las de los otros críticos:
Una atención sustancial al toro durante la corrida, una actitud abierta y curiosa con el espectáculo, un respeto muy sincero por los toreros y una ilusión permanentemente renovada como espectador.
Una corrida de toros le parece un espectáculo complejísimo y fortísimo.
“Barquerito” es un cronista diferente porque domina y se limita a narrar a la perfección lo que ha sucedido en la plaza de toros. También utiliza su opinión, su valoración, pero eso es algo intrínseco de la propia crónica taurina en su carácter de texto de opinión. Este crítico será el único que destine mucho espacio a los toros; se pueden ver crónicas que son auténticas perlas toristas, mientras que el resto opta por centrarse más en los toreros.
Una característica fundamental para explicar la producción de Ignacio Álvarez Vara son las fichas técnicas (las fichas donde se recogen los datos principales de las corridas de toros). Son las más completas.
El caso de “Barquerito” es especial porque recurre a la vía del docere para conseguir la persuasión del espectador. Lo que pretende el cronista de Diario 16 es sugerir al público una experiencia completamente real de lo que ha sucedido durante la lidia en el ruedo de la plaza de toros, y por supuesto, en concordancia con las opiniones que se han formado sobre el acontecimiento. Para ello, además de recurrir al “yo periodístico”, va a utilizar las formas habituales de toda noticia: qué, quién, dónde, cómo, cuándo y por qué. Por estas razones, en el discurso de Barquerito van a primar la claridad y la certeza.
En sexto lugar, voy a hablar de Javier Villán. Villán nació en 1942 en Torre de los Molinos (Palencia). Se licenció en la Escuela Oficial de Periodismo en el año 1973. Villán llegó a escribir crónicas taurinas de forma inesperada. El entonces director de El Mundo, Pedro J. Ramírez Codina le dijo que quería un escritor aficionado que contase la corrida cuando le eligió para redactar las crónicas taurinas de ese diario que acababa de nacer y también para encargarse de las críticas teatrales. A Villán se la ha reprochado en numerosas ocasiones la falta de casta taurina, igual que le sucediera a Joaquín Vidal.
Villán tiene predilección por una crónica taurina que rebasa el juicio o la opinión personal
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y repara en aportar al propio escrito una pincelada de ambiente social, de analogía política, de cita, etc. (Forneas, 1998, p. 145).
El cronista de El Mundo es muy precavido con el uso del yo taurino, de la valoración.
Utiliza estos recursos con cierta prudencia y sabe en todo momento si es suficiente o excesiva dicha utilización. Y, de nuevo, nos vamos a encontrar con un periodista, con un escritor que no está a favor de la nueva tauromaquia, a favor del cambio de costumbres en las labores de la lidia. Por ello, en muchas de sus crónicas incluirá de nuevo aquello de “torear con el pico de la muleta”.
Y, por último, voy a incluir en este apartado a la primera mujer crítica taurina. Hablo de Mariví Romero. Esta crítica taurina no entraría en el grupo selecto de los escritores que he explicado en este apartado, pero considero que es relevante su aparición por lo que supone su figura, demostrando que no es solo un oficio de hombres. Mariví Romero nació el 20 de mayo de 1939 y es hija de Emilio Romero, considerado uno de los principales periodistas durante la etapa del franquismo. Romero estudió Periodismo y Filosofía y Letras. Forneas (2002, p. 182) recoge en su artículo “Mariví Romero, periodista taurina”
cómo afloró su afición por la tauromaquia a través de la oportunidad que le brindó su padre de escribir críticas taurinas en el diario madrileño Pueblo.
Mariví Romero comenzó a escribir crónicas taurinas en ese diario madrileño, del que su padre fue director entre 1952 y 1974 y allí permaneció dos años. Después, se encargó del espacio taurino en el programa “Buenas Tardes” que presentaba Raúl Matas en Televisión Española. Con el paso de los años también anduvo por los micrófonos de la Cadena COPE y Onda Cero. Finalmente, Romero decidió escoger la prensa escrita porque en casa tenía un verdadero maestro.
Mariví Romero también tuvo que luchar contra el machismo imperante en el mundo del toro. Criticó en muchas ocasiones que se había encontrado muchas trabas a la hora de realizar sus crónicas taurinas y defendió la igualdad de género en el mundo de la tauromaquia. Entonces sí que se trataba de una fiesta muy arraigada al género masculino, pero ya no ocurre en la actualidad, donde la mujer también practica el toreo y hay mujeres periodistas que aparecen en las retransmisiones taurinas, como Elena Sánchez Sánchez, habitual en la retransmisión de los San Fermines en Televisión Española o la ex matadora de toros, Cristina Sánchez, en Toros de Movistar+.
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2. La crónica taurina en la era digital
Con la llegada del mundo digital el periodismo ha cambiado radicalmente. Ahora la información es mucho más rápida y abundante, aunque en la mayoría de los casos esto no es sinónimo de avance positivo, porque florecen las fake news. La narrativa ha cambiado a una narrativa multimedia. Ahora se escribe más para Internet que para la prensa escrita y conlleva limitaciones de espacio para la redacción. Las redes sociales también se han convertido en un instrumento fundamental para la creación de nuestra realidad y colabora en la función que antes era exclusivamente de los medios como el establecimiento de la agenda setting.
Las crónicas taurinas también han tenido que adaptarse. No obstante, en los últimos años hemos visto como la presencia de las reseñas taurinas en las páginas de los diarios más importantes de nuestro país se ha ido reduciendo, hasta desaparecer en algunos. No es la misma situación que vivieron los periodistas a los que he hecho mención quienes tenían prácticamente una sección entera dedicada al mundo de la tauromaquia. Con esta nueva realidad las páginas o portales web taurinos han cobrado muchísima importancia para el aficionado a los toros. Pongamos como ejemplo Burladero.tv, Mundotoro.com, Aplausos.es, Cultoro.es o porelpitonderecho.com. Aun así, y según Paula de la Fuente Estévez (2019, p. 17), para la redacción de las crónicas taurinas en la web siguen primando las nociones básicas del género que se han ido aplicando a lo largo de su dilatada historia.
Pedro María Azofra (s.f., p. 18) opina que la información taurina, el toreo y el toro han ido evolucionando con el paso de los años. Hace referencia a que hace muchos años cuando se redactaban las crónicas taurinas no las podías leer en el diario hasta pasados dos días y, sin embargo, hoy en día existen estos portales taurinos que publican toro a toro lo que sucede y la crítica está elaborada apenas cinco minutos después de la finalización del festejo. Además, alude también a cómo ha cambiado la manera de trabajar de los periodistas y los medios. Antes, el artículo tardaba dos días en ver la luz porque tenía que someterse a toda la trama de impresión y rotativas de la prensa escrita, y ahora son los periodistas los que a través de sus teléfonos móviles o sus ordenadores ajustan su texto al espacio y lo publican.
Leo Cortijo, periodista y director del portal porelpitónderecho.com con quien tuve la suerte de hablar, también hizo referencia a que el periodismo taurino ha tenido que
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adaptarse al igual que lo ha hecho toda la profesión periodística y, además, lo ha tenido que hacer a “marchas forzadas”. Cree que las páginas web de los diarios generalistas más importantes de nuestro país son un “refugio muy importante” para todos los contenidos taurinos y que, de no ser por los sitios web, muchos ni se llegarían a publicar. En la misma línea que sigue Pedro María Azofra, Cortijo cree que la digitalización ha ayudado al periodismo taurino en el sentido de que las crónicas son inmediatas y ofrecen un contenido completo a través de texto, fotografía, vídeo con el resumen y las entrevistas y audio. Por otro lado, los programas de radio que se realizaban en emisión en directo ahora se producen mediante podcasts y se publican en la web.
Sin embargo, la complejidad reside ahora en la libertad de espacio. La persona que lee el periódico va a leer la crónica completa y va a poder disfrutar de su calidad artística. Sin embargo, cuando escribes en la web hay que tener mucho cuidado con el cuerpo del texto porque la atención dura dos segundos. Actualmente se exige ser mucho más directo.
En Internet se puede ver una gran cantidad de reseñas taurinas, tanto en los portales mencionados como en las versiones web de los diarios generalistas de España. El buen aficionado podrá leerse la crónica entera tenga las palabras que tenga, pero el gran reto del periodismo taurino en la era digital es adaptarse a todo lo que conlleva la nueva narrativa multimedia sin perder la esencia de lo que es una buena y verdadera reseña de los toros.
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PARTE III. ANÁLISIS Y ESTUDIO
1. Justificación del análisis y pautas de aplicación
Investigando sobre la dimensión que tenían las crónicas taurinas encontré información muy valiosa respecto a las características lingüísticas que la convertían en un subgénero periodístico único. Tomando como referencia, principalmente, el libro de la profesora María Celia Forneas (1998) La crónica taurina actual. Un texto informativo, literario y de opinión, he ido extrayendo los rasgos más relevantes de este tipo de formato periodístico. Forneas para la redacción de su libro elige las crónicas de la Feria de San Isidro de Madrid del año 1994 escritas por Vicente Zabala, Joaquín Vidal, “Barquerito”
y Javier Villán, cuatro de los principales críticos.
Con todas estas características, además de otras que he encontrado, lo que voy a hacer a continuación es explicarlas y ejemplificarlas con extractos de crónicas escritas en el pasado y en el presente, algunas de ellas de la Feria de San Isidro del 94’ y que aparecen en la obra de Forneas. Pero después de haberlas leído, considero que deben aparecer en este trabajo porque son primordiales para cumplir con uno de los objetivos de la investigación como es el de exponer lo que supone realizar una crítica taurina y su denotado carácter lingüístico que las hace especiales, al menos literariamente hablando.
La agrupación de las características o recursos analizados a continuación ha sido realizada siguiendo un criterio de importancia dentro de la propia crónica. Cada uno de los aspectos a estudiar dentro de las crónicas taurinas tiene su propio apartado, excepto el punto 2.6 donde he agrupado tres recursos diferentes, ya que no son tan relevantes. Dentro del punto 2.4 (recursos literarios) he estudiado por un lado la metáfora taurina, que es quizás uno de los más importantes, y por otro lado he agrupado la metonimia, la hipérbole, la personificación, el epíteto y la ironía. Aunque son también frecuentes aparecen en menor medida que las metáforas.
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2. Estudio de su lenguaje en crónicas antiguas y actuales
2.1. Unos rasgos lingüísticos característicos
Llegamos al epicentro de mi trabajo: la demostración de que las crónicas taurinas tienen una riqueza lingüística al alcance de muy pocos géneros en el periodismo tradicional.
Podemos encontrar numerosos elementos que hacen de las crónicas taurinas interesantes artículos de leer para conocer el desarrollo del festejo que se haya celebrado en un día determinado y también para compartir o rebatir las valoraciones que el propio crítico introduce en su redacción, aunque generalmente leemos siempre aquellas que reflejen opiniones con las que estemos de acuerdo, valoraciones que compartamos. Aquí también reside el prestigio que obtiene cada uno de los críticos.
En este apartado se va a analizar la estructura de las críticas taurinas, elementos propios de cualquier escrito periodístico como los titulares y las entradillas, que son fundamentales en periodismo y que, por supuesto, aparecen en las crónicas taurinas presentando ciertas peculiaridades; se va a mostrar la cantidad de recursos estilísticos que utilizan los escritores como las metáforas, hipérboles, metonimias, etc.; y, por supuesto, el léxico taurino. En las críticas taurinas aparecen infinidad de palabras y expresiones que se utilizan para definir cualquier lance de la lidia o también para caracterizar a los toros y a los toreros. En definitiva, una cantidad de recursos digna de ser estudiada que hacen que la reseña taurina se convierta en uno de los subgéneros periodísticos más ricos, lingüísticamente hablando, de todo el periodismo tradicional.
Antes de comenzar con la explicación de todo este conjunto de características, es fundamental conocer que en las crónicas taurinas siempre van a aparecer tres grandes protagonistas: los toros, los toreros y el público. En cada una de las crónicas, aunque sea mínimamente, se va a hacer referencia a todos y cada uno de estos elementos. Además, el público va a cobrar en estos escritos un protagonismo especial, al tratarse de un espectáculo considerado de democracia taurina. Es un público que se compone de dos grupos: el minoritario (la afición) y el mayoritario o la masa (el público) (Forneas, 1998).
¿Por qué la importancia del público? Porque son quienes se encargan, en buena medida, de juzgar y valorar la actuación de los toros, el torero y el presidente del festejo, en el contexto de evento democrático. Como dice Forneas: “El público es siempre el alma de la Fiesta Nacional” (p. 87).
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Asimismo, el público en muchas ocasiones se convierte en recurso retórico de primer orden para el crítico porque la corrida de toros no ha tenido la suficiente importancia, y entonces decide concederle la relevancia al aficionado. También, el uso que se hace del público es el de nexo causal que se da especialmente “en la variante de tender a aproximar, de modo recíproco, dos acontecimientos sucesivos por medio de un nexo causal”
(Forneas, 1998, p. 90).
Y aparece también la figura del presidente. Cualquier corrida de toros está presidida por la autoridad competente –como norma general se trata de un policía– que a su vez está asesorada por las figuras del veterinario y del asesor artístico. Los crónicos taurinos también reflejan el comportamiento de esta institución porque además de encargarse o dictar la retirada o el mantenimiento de los animales en el ruedo, son los que conceden los premios a los toreros (orejas y rabo). Ambos son personajes que mantienen una relación: público y presidente. En muchas de las ocasiones, las decisiones acatadas por el presidente no son del agrado de los espectadores y reaccionan de cualquier manera. Esas reacciones le sirven al crítico para incluirlas en la crónica. Asimismo, a raíz del comportamiento de la autoridad, el cronista aporta su valoración personal sobre el juicio que ha emitido el presidente del festejo, mostrando aceptación o rechazo.
Javier García Nieto, experto en crónicas taurinas, me explicó personalmente qué había que tener en cuenta para la elaboración de una reseña taurina, y ciertas características que explicaré a continuación:
La fiesta de los toros tiene, en líneas generales, una doble perspectiva, distante o integrada.
Dependiendo desde donde uno la interprete leerá un tipo de crónica u otro. Esto es lo realmente importante. Yo, como aficionado, estoy ubicado en la perspectiva distante, aquella que no se mezcla ni comparte premisas con el entramado taurino, y sólo leo crónicas desde esa perspectiva, el resto no me interesa lo más mínimo, no tiene ningún valor para mí.
También, me confirmó que la figura prestigiosa del crítico para un lector es muy importante en el mundo del periodismo taurino, un prestigio que se atribuye con el paso del tiempo y después de redactar numerosas reseñas de festejos. Recalcó, sobre todo, que era un prestigio que se conseguía después de haber sido testigo del festejo y haberlo plasmado en la crónica con el mismo criterio que tiene el aficionado que te lee. Estas palabras resumen que la crónica taurina tiene, como uno de sus rasgos característicos, el ethos retórico que aplica cada uno de los críticos y que define el carácter de cada uno de sus escritos.
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2.2. Titulares y entradillas
Vamos a comenzar el estudio por lo primero que nos encontramos en cualquier crónica y artículo periodístico, los titulares y las entradillas. Los titulares definen lo que nos vamos a encontrar en el cuerpo y, por lo general en las crónicas taurinas, pretenden siempre despertar la curiosidad y el interés del lector. En el caso de las críticas taurinas nos encontramos con una clasificación de titulares que realiza la profesora Olga Pérez Arroyo.
Podemos encontrarnos tres tipos: informativos, valorativos y literarios (2003, p. 65-85).
En primer lugar, aparecen los titulares informativos. Son aquellos que se redactan mediante construcciones nominales y suelen informar del cartel taurino (Madrid / Quinta del abono / Seis de Gregorio Campos para “Gallo”, “Gallito” y “Saleri II” [ABC, 14-5-1915]), de un hecho noticioso (Madrid / La vuelta del “Gallo”
[ABC, 28-5-1917]) o de un contexto social y/o ambiental (San Sebastián taurino / La fiesta de la Virgen [ABC, 16-8-1917]). Eran frecuentes, sobre todo, hasta la segunda década del siglo XX. (Pérez, 2003, p. 65)
Los titulares valorativos, como su nombre indica, reflejan la opinión que le ha merecido al crítico cualquier hecho que se haya producido durante la corrida.
Pueden ser verbales (En Madrid ha toreado el “Gallo”. Por fin hemos visto torear [ABC, 11-5-1920]) y nominales. Más titulares de este tipo los encontramos en las mejores crónicas de Joaquín Vidal recogidas a modo de homenaje por el diario El País. Vidal era muy dado a realizar titulares valorativos, así como, por ejemplo:
Escandalosa suspensión en Sevilla del 5 de octubre de 1991 o Un toro de casta brava del 8 de junio de 1994, en ambos casos nominales. En el primero muestra su opinión respecto al festejo que tuvo que suspenderse ese día con el adjetivo escandalosa, y en el segundo caso, refleja que el comportamiento del animal durante la lidia le mereció la condición de toro de casta.
Y, en tercer lugar, los titulares literarios. En ellos predominará la fuerza expresiva y poética del cronista, con el uso de la interrogación retórica. Suelen ser muy habituales en este mundo del periodismo taurino. Aparecieron a partir de 1900, principalmente, en las crónicas de don Modesto (Pérez, 2003, p. 76). Un ejemplo sería el titular que aparece en el diario ABC en su edición del día 27 de agosto de 1917: La corrida de la feria de Bilbao / La última de feria / ¿Se retira Pastor?, y
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otro, la crónica de Joaquín Vidal del 9 de octubre de 1991 en la Feria de Valencia que lleva el título de ¡Vamos a perdérselo!
Y el segundo elemento que nos encontramos es el lead o entradilla, que en las crónicas taurinas siempre va a tener un componente atractivo para que el lector continúe con la lectura. La entradilla depende en gran medida de la estructura que se vaya a seguir, pero es habitual encontrar un pequeño resumen de lo sucedido durante el festejo. Leo Cortijo, director del portal porelpitónderecho.com, me explicó que el lead debía recoger “lo mollar de la corrida que se está enjuiciando en una especie de primer párrafo que concentre toda la crónica”.
La presentación de los datos también suele ser habitual en la redacción de estos textos periodísticos. En toda crónica se lleva a cabo una selección de lo más importante y se presenta siguiendo un orden jerarquizado. Esta selección concede a los elementos una presencia que es el factor esencial de la argumentación (Forneas, 1998, p. 63) y toda argumentación “implica una elección que consiste, no sólo en la selección de los elementos empleados, sino también en la técnica de su presentación, la manera de interpretarlos o la significación que se decide atribuirles” (p. 63).
Una presentación eficaz, según María Celia Forneas (1998), es “fundamental” en aquella argumentación que pretenda “orientar el entendimiento de forma determinada (caso típico de la crónica taurina), hacer que prevalezcan ciertos esquemas interpretativos (del toreo) e insertar elementos de acuerdo (entre el toro-fiera y el toro-artista) dentro de un campo que los vuelve significativos” (p. 63).
2.3. La estructura de la crónica taurina
La estructura más ordinaria de las crónicas taurinas es la cronológica basada en el orden del toro a toro, pero puede presentar variaciones. Este proceso tradicional de ordenar la información equivale al “modus per tempora dentro de la ordenación natural de la dispositio o collocatio del proceso de la inventio en la retórica clásica” (Pérez, 2013, p.
113). A lo que se refiere todo este conjunto de palabras de origen latino no es más ni menos que la sucesión históricamente correcta de los hechos. En esta estructura adquiere gran importancia el condicionante de los toros, su comportamiento, porque el tiempo que pasa desde que el cornúpeta aparece en el ruedo hasta que muere, sirve para establecer una valoración de la lidia (p. 114):
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Figura nº 2. Estructura toro a toro. Primer toro. Cultoro.es. Fernández-Caballero, J. (2016)
El cronista resalta en primer lugar las particularidades de cada astado, de la que dependen en gran medida la facilidad o dificultad para la lidia y a continuación, dependiendo de las características o condiciones para lidia, observa y valora las actuaciones de los matadores ante cada toro. (Pérez, 2013, p. 114)
Un ejemplo de estructura toro a toro es la crónica Juan del Álamo, otra vez a punto de Javier Fernández-Caballero en el portal Cultoro.es del día 2 de mayo de 2016. Feria de San Isidro. El cartel estaba compuesto por Miguel Abellán, Iván Vicente y Juan del Álamo.
Primer toro:
Segundo toro:
Figura nº 3. Estructura toro a toro. Segundo toro. Cultoro.es. Fernández-Caballero, J. (2016)
26 Tercer toro:
Figura nº 4. Estructura toro a toro. Tercer toro. Cultoro.es. Fernández-Caballero, J. (2016)
Cuarto toro:
Figura nº 5. Estructura toro a toro. Cuarto toro. Cultoro.es. Fernández-Caballero, J. (2016)
Quinto toro:
Figura nº 6. Estructura toro a toro. Quinto toro. Cultoro.es. Fernández-Caballero, J. (2016)
27 Sexto toro:
Figura nº 7. Estructura toro a toro. Sexto toro. Cultoro.es. Fernández-Caballero, J. (2016)
Una de las variaciones es el orden del texto por el interés de los hechos. La mencionada jerarquización es obra del propio cronista que sigue su propio criterio. Estas crónicas suelen adaptarse al concepto de “pirámide invertida” o “pirámide informativa”.
Los hechos que tienen más interés suelen coincidir con los relatos en los que concurren estilos de solicitación de la opinión. Con esta estructura se produce un cambio en la forma narrativa habitual de información que presentan las crónicas periodísticas corrientes.
Ejemplo de este tipo de estructura es la 12ª de la Feria de San Isidro. 25 de mayo de 2019, toros de Pedraza de Yeltes para Octavio Chacón, Javier Cortés y Juan Leal. La crónica se titula El bravo fue Leal y está firmada con las iniciales C.R.V. La crónica ha sido extraída de la página web Mundotoro.com.
La reseña comienza con la actuación de Juan Leal que no es precisamente el primer torero en el cartel. Sin embargo, por su valentía y por el hecho de que sufrió una cogida al crítico le resultó lo más interesante para abrir con ello la crónica.
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Figura nº 8. Estructura por interés de los hechos. Mundotoro.com. C.R.V. (2019)
Este es el comienzo de la crónica:
Otra de las modalidades estructurales que presenta la crónica taurina es el orden por aparición en el cartel. El cartel de cualquier corrida de toros se organiza siguiendo el orden de antigüedad de los toreros, que se conforma según la fecha en la que el diestro tomó la alternativa (si se trata de matadores de toros) o la fecha en la que lidió por primera vez una novillada con picadores (en el caso de los novilleros). Por tanto, la información se agrupa en bloques que dependen del lote de los toros que ha correspondido a cada uno de los matadores, es decir, primero se redacta la actuación del primer torero con sus dos toros (1º y 4º), después la del segundo en cuestión con los toros segundo y quinto, y en último lugar el matador más joven, taurinamente hablando, con el tercer y el sexto astado.
Generalmente, suele primar la labor que mayor importancia haya tenido, es decir, si la lidia del sexto toro ha sido mejor que la del tercero, el cronista opta por relatar en primer lugar la labor al sexto toro. Según Santiago Celestino Pérez (2013), los críticos eligen esta estructura “cuando quieren dar linealidad a la crónica para justificar o criticar diferentes reacciones del público o también para fijar subrepticiamente su opinión, respondiendo así esta práctica a un propósito premeditado y deliberado del autor del relato” (p. 116).
Un ejemplo claro de este tipo de estructura lo podemos encontrar en la crónica Siete orejas para poner fin al Milagro de Álvaro Mateo del portal Cultoro.es del día 8 de marzo de 2020. La corrida de rejones formada en su cartel, en este orden, por Andy Cartagena, Sergio Galán y Diego Ventura cerraba la Feria del Milagro de Illescas 2020, de ahí que
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en el titular se diga “para poner fin al Milagro”. Es un recurso muy habitual incluir el nombre de la feria en los titulares. Las siguientes imágenes han sido capturadas del portal Cultoro.es.
1º jinete: Andy Cartagena
Figura nº 9. Estructura por orden de cartel. Primer y cuarto toro. Cultoro.es. Mateo, Á. (2020)
2º jinete: Sergio Galán
Figura nº 10. Estructura por orden de cartel. Segundo y quinto toro. Cultoro.es. Mateo, Á. (2020)
30 3º jinete: Diego Ventura
Figura nº 11. Estructura por orden de cartel. Tercer y sexto toro. Cultoro.es. Mateo, Á. (2020)
Una última estructura utilizada consiste en el interés gradual de las actuaciones de los toreros y las circunstancias o acontecimientos que suceden durante el festejo. En el caso de la primera, son los cronistas quienes deciden qué actuaciones son mejores o peores y merecen aparecer antes que el resto de la corrida. En el segundo caso, el orden de aparición depende de lo que sucede en la plaza o de la naturaleza del festejo. Por ejemplo, puede darse el caso de una corrida de toros en la que uno de los espadas tome la alternativa o se “corte la coleta”, motivos importantes para aparecer en primer lugar en la crónica.
De la misma manera que a veces hay cogidas o el comportamiento de los toros es merecedor de ser mostrado antes por su relevancia en la escalera de preferencias del crítico. Para revelar todo este contenido informativo se valen de muchos recursos estilísticos. Y, con el objetivo de poder apreciar estos recursos, tomemos como ejemplo la crónica Gonzalo Caballero, oreja y cornada muy grave en Las Ventas, de Alejandro Martínez en el diario El País.
A continuación, se muestran los tres primeros párrafos de la crónica de aquel 13 de octubre del año 2019 en la plaza de toros madrileña.
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Figura nº 12. Estructura por hechos de interés. ElPaís.es. Martínez, A. (2019)
En el primer párrafo se puede distinguir léxico taurino como el primero de su lote, terno grana y oro (en referencia a la vestimenta del torero), además de un epíteto como espeluznante. A pesar de que se trata de un adjetivo con asiduidad, espeluznante aparece muy a menudo cuando en las crónicas se refleja que el torero ha sufrido una cogida. En el segundo párrafo volvemos a encontrar léxico taurino con el segundo de la tarde y también una metáfora, como si de una broma macabra del destino se tratara, con la que relaciona la mala suerte de que el torero había brindado el toro al médico que le había atendido en numerosas ocasiones (Máximo García Padrós, médico cirujano de la Plaza de Toros de Las Ventas) y después acude de nuevo al médico, pero esa vez para que le operase después de la cogida. Y también puede apreciarse la aparición de hipérboles como le dejó abatido sobre la arena (segundo párrafo) y el muslo izquierdo atravesado (tercer párrafo).
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Figura nº 13. Estructura por hechos de interés. El País.es. Martínez, A. (2019)
En el párrafo de la figura 13, también perteneciente a la crónica de Alejandro Martínez, aparece una creación léxica (el de Valdefresno) con la que denomina al toro tomando el nombre de su ganadería –recurso muy habitual-, y de nuevo, aparecen dos metáforas que también podrían representar la exageración como le arrolló con la violencia de un misil o lo dejó echo una piltrafa.
Otra crónica elaborada siguiendo esta estructura es la realizada por Vicente Zabala de la Serna (hijo de Vicente Zabala Portolés) sobre la despedida de la Plaza de Toros “La Misericordia” de Zaragoza de Juan José Padilla y el sorprendente “corte de coleta” de Alejandro Talavante. Fue publicada en el diario El Mundo el 15 de octubre de 2018. El cartel estaba compuesto por el propio Juan José Padilla, José María Manzanares y Alejandro Talavante.
Así se iniciaba la reseña:
Figura nº 14. Estructura por hechos de interés. ElMundo.es. Zabala de la Serna, V. (2018)
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Hay que destacar también que en la entradilla el crítico utiliza el recurso del antecedente, ya que hace mención a lo que le sucedió al mismo torero (Padilla) en la misma plaza en el año 2011, aquel trágico percance en el que perdió uno de los ojos.
2.4. Recursos literarios de las crónicas taurinas
Voy a ir desarrollando los diferentes recursos literarios que se utilizan y que definen lo que denominaba en la introducción del trabajo el carácter lingüístico de las crónicas taurinas. He de decir también que cada cronista hace un uso concreto de los recursos y, por supuesto, todas las críticas que se realizan son diferentes. Como decía antes, las crónicas están marcadas por el ethos retórico de cada uno de los periodistas o escritores.
La metáfora va a tener un apartado específico al tratarse del recurso literario más relevante y más utilizado por los cronistas. El resto de recursos como la hipérbole, la metonimia, la personificación o el epíteto también son muy frecuentes, pero menos importantes que la metáfora taurina y por ello los he agrupado en un mismo epígrafe.
2.4.1. La metáfora
Uno de los recursos fundamentales en este carácter lingüístico de las crónicas taurinas es, sin ninguna duda, la metáfora. Las metáforas adquieren un enorme protagonismo en las reglas no escritas de la elaboración de reseñas taurinas. Es un lenguaje gráfico dirigido a la sensibilidad de las personas y que ha traspasado las fronteras de la tauromaquia. En España utilizamos metáforas taurinas para referirnos a cualquier aspecto de nuestra vida cotidiana. La primera que se me viene a la mente: “coger el toro por los cuernos” cuando tenemos que enfrentarnos a una situación que no nos gusta. O “te han puesto los cuernos”
cuando una persona te ha sido infiel.
No es necesario mencionar aquí todas y cada una de estas metáforas que conocemos de sobras y que sin darnos cuenta están en nuestra vida igual que los extranjerismos.
Además, el acercamiento a este léxico, a esta corriente metafórica taurina nos es innato y cercano gracias al lenguaje que configura nuestro pensamiento (Amorós, 2015):
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La más elemental lingüística nos enseña que no es cierto que exista, primero, un pensamiento, luego formulado con palabras. No es así. El lenguaje configura nuestro pensamiento desde su mismo origen. Quiere esto decir que el vocabulario taurino forma parte del acervo cultural de cualquier español, sin necesidad de haber estudiado. (Amorós, 2015)
El propio Andrés Amorós (2015) sitúa también esta relación entre las metáforas y la sociedad en el razonamiento de que es algo fabricado por el pueblo español, es decir, que la tauromaquia la hemos hecho todos nosotros y se acercan a ella quienes de verdad consideran que es su arte:
La Tauromaquia la ha hecho el pueblo español, que somos todos: todos los que libremente queremos acercarnos a ese arte. Es mentira identificarla con una sola tendencia ideológica, social, política o estética. Por eso, el lenguaje taurino lo hace el pueblo y el pueblo lo usa. Es visual, gráfico, pintoresco: se dirige más a la sensibilidad que al raciocinio. Lo adopta tan fácilmente el pueblo porque encaja a la perfección en su gusto por la expresividad. Cuando un escritor culto imagina una expresión taurina nueva, lo hace de acuerdo con los moldes expresivos del pueblo, que por eso la adopta. Es lo mismo que hacían, Arniches, en sus sainetes, y don Manuel Machado, en sus coplas: “Hasta que el pueblo las canta, / las coplas, coplas no son / y cuando las canta el pueblo / ya nadie sabe el autor. / Tal es la gloria, Guillén / de los que escriben cantares: / oír decir a la gente / que no los ha escrito nadie”. (Amorós, 2015)
Forneas (1998, p. 70) cita en su obra la explicación que da José María de Cossío sobre la importancia de la metáfora y cómo ha llegado hasta nuestra cotidianidad:
Los términos privativos de la Tauromaquia, referentes, ya a las condiciones y caracteres del toro, ya a las plazas y sus dependencias, ya a los instrumentos de la lidia, ya a las suertes del toreo, circulan en la vena del idioma corriente en cualquier español. La familiaridad de todos con la fiesta, la frecuencia del uso de sus voces técnicas en reseñas e informaciones que ocupan las columnas de los periódicos, que todo el mundo lee, han logrado desposeer a lo más de esta terminología de su carácter estrictamente técnico para ofrecerla al uso corriente, en su genuina significación, unas veces, pero las más en sentido traslaticio o metafórico. (Cossío, 1986)
Y no solo las metáforas más escuchadas son las que aparecen, sino que hay muchas más.
Los escritores las utilizan para identificar unas realidades con otras, como su definición nos dice. Son frecuentes en titulares, como se puede ver en la crónica de José Miguel Arruego en Mundotoro.com. La titula Gigantes y cabezudos y corresponde a la última de feria de los San Fermines del año 2019 (14 de julio). Ese día, y como es habitual en la feria pamplonica, se lidiaron toros de la ganadería Hijos de Eduardo Miura Fernández que fueron estoqueados por Rafael Rubio “Rafaelillo”, Octavio Chacón y Juan Leal.