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EL Colegio de la Frontera Sur

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EL Colegio de la Frontera Sur

Conocimiento y percepción tsotsil sobre insectos

perjudiciales y prácticas agrícolas de la milpa en la selva El Ocote, Chiapas

TESIS

presentada como requisito parcial para optar al grado de Maestría en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural

Por

Esperanza López de la Cruz

2017

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EL Colegio de la Frontera Sur

San Cristóbal de las Casas, Chiapas, a 27 de febrero de 2017

Las personas abajo firmantes, integrantes del jurado examinador de: Esperanza López de la Cruz, hacemos constar que hemos revisado y aprobado la tesis titulada:

Conocimiento y percepción tsotsil sobre insectos perjudiciales y prácticas agrícolas de la milpa en la selva El Ocote, Chiapas.

para obtener el grado de Maestra en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural Nombre Firma

Directora Dra. Lorena Ruíz Montoya____________________________________________

Cotutora Dra. María Silvia Sánchez Cortés_____________________________________

Asesora Dra. Adriana Elena Castro Ramírez__________________________________

Asesor M en C. Benigno Gómez y Gómez_____________________________________

Sinodal adicional M en C. Blanca Mayela Díaz Hernández________________________

Sinodal adicional M en C. Christiane Renate Junghans___________________________

Sinodal suplente M en C. José Alfonso López Gómez_____________________________

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3 Dedicatoria

A mi familia

Mi mamá y mi papá, Lili, Any, Wicho, Yulita, Chio, Noe y a mis sobrinitos Zantiaguito, Carlitos, Didi, Yazmincita que son mi fuente de inspiración para seguir adelante.

A Valentín, mi compañero de vida por tu apoyo incondicional, que ha hecho que a pesar de las dificultades que se han presentado en este proceso sea posible levantarme y seguir adelante, espero que juntos podamos seguir logrando cosas en beneficio de nuestras familias y de nuestra hermosa tierra. Te amo ….

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4 Agradecimientos

Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología por la beca otorgada para estudiar la Maestría en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural. Al Colegio de la Frontera sur por la oportunidad de formar parte del programa de Maestría que ha contribuido en mi formación académica desde múltiples miradas epistemológicas.

Al proyecto *PDCPN2013_214659- Vulnerabilidad Social y Biológica ante el Cambio Climático Global en la Reserva de la Biosfera Selva El Ocote por el financiamiento otorgado para el desarrollo de la presente investigación.

Quiero aclarar que el presente trabajo fue posible gracias a la colaboración de muchas personas. Agradezco infinitamente a los agricultores de Veinte Casas y Nuevo San Juan Chamula que participaron en el estudio, brindándome su tiempo, apoyo y por compartir sus conocimientos.

Quiero expresar mi agradecimiento especial a mi tutora la Doctora Lorena Ruíz Montoya, por su apoyo, orientación, consejos, su escucha y su valioso tiempo. También, agradezco a mi cotutora la Doctora Silvia Sánchez Cortés por sus consejos que fueron muy valiosos para el desarrollo del presente trabajo.

Asimismo, agradezco infinitamente a la Dra. Adriana Elena Castro Ramírez mi asesora, que con su amplia experiencia en este campo de la investigación, pudo apoyarme y orientarme para mejorar en todo momento el presente trabajo.

A mi asesor el Maestro Benigno Gómez y Gómez quién aportó comentarios y observaciones oportunas y muy importantes en cada momento para la realización del presente trabajo. De igual manera por el apoyo y tiempo invertido, además de sus enseñanzas durante la identificación taxonómica de los insectos.

A los lectores que aceptaron revisar la tesis y contribuir con sus sugerencias para la mejora el presente trabajo: M en C. Blanca Díaz, M en C. Christiane Junghans y el M en C. Alfonso López.

Al Dr. Hugo Perales por su grandioso apoyo en la identificación de los maíces colectados

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5 Al Dr. Leonardo Ulises Contreras Cortés por su valioso tiempo para leer el presente trabajo y contribuir con sus sugerencias.

Al personal de la biblioteca Hermilo Cruz García y Mario Zúñiga Trejo, por su apoyo profesional en la búsqueda bibliográfica para esta tesis.

A mi compañero de vida Biól. Valentín Martínez Jiménez por su apoyo y colaboración en la elaboración de los mapas y trabajo de campo. Gracias por apoyarme en todo momento.

A mi padre por apoyarme en campo y no abandonarme en las actividades más difíciles de la milpa. Gracias pa´ no sé que hubiera hecho si no hubiese contado con tu apoyo.

A Mercedes y Aurora que integran la administración de posgrado por su apoyo para que todo saliera bien con respecto a los trámites.

A mis compañeros y amigos que estuvieron conmigo en este camino, por los gratos momentos que pasamos juntos, por el intercambio de conocimientos y experiencias y sobre todo por su valiosa amistad. Son parte fundamental de todo este proceso y han contribuido en ampliar mi perspectiva y conocimientos.

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Índice

Capítulo1. Introducción ... 12

Capítulo 2. Antecedentes ... 18

2.1 Agricultura... 19

2.2 Tipos de agricultura ... 19

2.3 Agricultura tradicional ... 20

2.4 Agroecosistema ... 21

2.5 El agroecosistema milpa ... 22

2.6 El sistema de R-T-Q ... 23

2.7 Agricultura sustentable ... 24

2.8 Conocimiento campesino ... 25

2.9 Percepción ... 26

2.9.1 Los insectos como parte de los agroecosistemas ... 27

2.9.2 El concepto de plaga ... 29

2.9.3 Construcción del conocimiento sobre los insectos ... 30

Capítulo 3. Metodología ... 31

3.1 Área de estudio ... 31

3.2 Elementos de análisis ... 34

3.3 Trabajo de campo ... 35

(a) Entrevista semiestructurada ... 37

(b) Entrevista con poseedores del conocimiento ... 39

c) Visitas a parcelas ... 40

(d) Observación directa y participante en las actividades agrícolas de la milpa ... 41

(e) Taller de validación de resultados ... 42

3.4 Análisis de la información ... 42

Capítulo 4. Resultados ... 44

4.1 Contexto de actividades sociales y productivas... 45

4.1.1 Veinte Casas ... 45

4.1.2 Nuevo San Juan Chamula ... 47

4.2 Prácticas agrícolas de las comunidades de Veinte Casas y NVSJCH ... 49

4.2.1 Caracterización del agroecosistema milpa ... 49

4.2.2 Conocimiento del suelo en dónde se siembra la milpa ... 52

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4.2.3 Cultivos asociados al maíz y su distribución en la milpa ... 54

4.2.4 Instrumentos de siembra que se utilizan en la milpa... 61

4.2.5 Temporada de siembra ... 61

4.2.6 Tiempo de uso y tiempo de descanso de las parcelas de milpa ... 66

4.2.7 Elección del terreno y preparación de la parcela para la milpa ... 68

4.2.7.1 Elección del terreno ... 68

4.2.7.2 Preparación de la parcela ... 68

4.2.8 Selección de semillas para la siembra en la milpa ... 72

4.2.9 Siembra ... 73

4.2.10 Limpia de la milpa ... 76

4.2.11 Fertilización ... 78

4.2.12 Cosecha ... 79

4.3 Conocimiento y percepción de los insectos perjudiciales en la milpa ... 81

4.3.1 Vocablo con que hacen referencia a los insectos ... 81

4.3.2 Identidad y biología de insectos ... 84

4.3.3 Factores asociados a la presencia de insectos perjudiciales en la milpa ... 90

4.3.4 Control de insectos perjudiciales ... 96

Capítulo 5. Discusión ... 102

5.1 Contexto de actividades sociales y productivas... 102

5.2 Prácticas agrícolas ... 104

5.2.1 Caracterización de la milpa tsotsil ... 104

5.2.2 Tiempo de uso y tiempo de descanso de las parcelas de milpa ... 106

5.2.3 Temporada de siembra ... 108

5.2.4 Elección del terreno y preparación de la parcela ... 109

5.2.5 Siembra... 110

5.2.6 Limpia ... 111

5.2.7 Fertilización ... 113

5.2.8 Cosecha ... 114

5.3 Conocimiento y percepción de los insectos perjudiciales en la milpa... 115

5.3.1 Factores asociados a la presencia de insectos perjudiciales en la milpa ... 124

5.3.2 Control de los insectos perjudiciales en la milpa ... 127

Capítulo 6. Conclusiones... 130

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7.- Literatura citada ... 136

8.- ANEXOS... 151

Anexo l. Guía de preguntas para la entrevista semiestructurada ... 151

Guía de entrevista con poseedores del conocimiento seleccionados ... 154

Anexo ll. Ubicación de las parcelas visitadas en Veinte Casas y NVSJCH... 155

Anexo lll. Descripción del conocimiento sobre los insectos perjudiciales ... 155

Anexo IV. Fotográfico ... 167

Índice de figuras Figura 1. Ubicación de las comunidades Veinte Casas y Nuevo San Juan Chamula dentro de la REBISO, Chiapas. ... 33

Figura 2.Técnicas de investigación de los objetivos específicos... 44

Figura 3. Olotillo y cruza olotillo-tuxpeño ... 51

Figura 4. Híbridos de generación avanzada………51

Figura 5. Cruza olotillo-tuxpeño ... 52

Figura 6. Tuxpeño cruza con comiteco………52

Figura 7. Flecha azul indica el espacio entre surcos y la flecha roja indica el espacio entre matas ... 57

Figura 8. Calendario agrícola de la milpa en Veinte Casas. Los meses resaltados en línea roja son los desfases de siembra y cosecha. ... 63

Figura 9. Calendario agrícola de la milpa en NVSJCH. Los meses resaltados en línea roja son los desfases de siembra y cosecha. ... 65

Figura 10. Período de barbecho en las parcelas de milpa en la comunidad de Veinte Casas .... 67

Figura 11. Período de barbecho en las parcelas de milpa en la comunidad de NVSJCH. ... 67

Figura 12. Clasificación tsotsil de los insectos perjudiales de la milpa, en las comunidades tsotsiles de Veinte Casas y NVSJCH en la REBISO. ... 83

Figura 13.Insectos mencionados como perjudiciales de los cultivos de la milpa, por parte de los agricultores de Veinte Casas en la REBISO, Chiapas. ... 85

Figura 14. Insectos mencionados como perjudiciales de los cultivos de la milpa, por parte de los agricultores de NVSJCH en la REBISO, Chiapas... 87

Figura 15. Número de insectos identificados por cada cultivo de la milpa en la comunidad de Veinte Casas. ... 88

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9 Figura 16. Número de insectos identificados por cada cultivo de la milpa en la comunidad de Nuevo San Juan Chamula. ... 88 Figura 17. Proporción de agricultores entrevistados que mencionaron factores asociados a la presencia de insectos perjudiciales de la milpa en Nuevo San Juan Chamula (A) y Veinte Casas (B) de la Reserva de la Biosfera Selva El Ocote... 91 Figura18. Estrategias de siembra para evitar problemas por insectos en los cultivos de la milpa en las comunidades de Veinte Casas y NVSJCH en la REBISO. ... 96

Índice de cuadros

Cuadro 1. Forma de control de los insectos considerados como dañinos a los cultivos de la milpa en Veinte Casas. ... 98

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10 Resumen

La milpa de las comunidades asentadas en la Reserva de la Biosfera Selva El Ocote (REBISO) (Chiapas, México) es el principal sistema productivo que proporciona alimentos básicos a las comunidades. Los problemas que se mencionan en relación con la milpa son: la pérdida de la fertilidad del suelo, incremento de plagas en los cultivos y falta de tierras para la expansión agrícola. El presente trabajo tuvo como objetivos determinar los conocimientos y las percepciones que los agricultores tsotsiles tienen sobre insectos perjudiciales de la milpa y analizar las prácticas agrícolas de la milpa tsotsil que expliquen la prevención o fomento de insectos nocivos. El trabajo se realizó en las comunidades de Veinte Casas y Nuevo San Juan Chamula, establecidas entre los años de 1968 y 1971 por indígenas tsotsiles provenientes de Los Altos de Chiapas. Con base en un enfoque cualitativo, mediante la observación participante y directa, entrevistas y talleres se obtuvo el conocimiento y la percepción tsotsil sobre los insectos perjudiciales, así como las prácticas agrícolas. Los agricultores identificaron 19 insectos perjudiciales de las cuales dos, Atta mexicana (Smith, 1858) y Helicoverpa zea (Boddie, 1850), son a la vez consumidos, también reconocieron algunos enemigos naturales. Los vocablos que utilizan para denominar a los insectos y a otros artrópodos son bik¢tal chonetik y chanul. En Nuevo San Juan Chamula, los agricultores perciben un aumento de insectos perjudiciales en la milpa, en particular de Spodoptera frugiperda y Diphaulaca wagneri, atribuido a la sequía de los dos últimos años (2014- 2015), mientras que en Veinte Casas la mayoría no percibe un aumento. En ambas comunidades se encontraron prácticas agrícolas que ayudan a prevenir insectos perjudiciales tales como la quema, rotación de cultivos y de parcelas, siembra de

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11 policultivos, el tipo de semilla y las fechas de siembra. Así como prácticas que las fomentan: el uso de fertilizantes sintéticos, herbicidas e insecticidas, maíz híbrido y el uso prolongado del suelo.

Palabras claves: agricultores de subsistencia, bik¢tal chonetik, chanul, agroecosistemas tropicales.

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Capítulo1. Introducción

El conocimiento local ha jugado un papel determinante en el manejo de los sistemas agrícolas tradicionales que se observan en muchos países de América Latina y que constituyen un patrimonio cultural agrícola, producto de un proceso de adaptación de las estrategias de cultivo a un ambiente físico y social generalmente cambiante (Altieri et al., 2012). Los campesinos, para su reproducción biológica y social, hacen uso de ese conocimiento para manejar los recursos naturales y producir alimentos (Pérez, 2008), lo que implica modificar un ecosistema en diferentes grados por el hombre para tener agroecosistemas o procesos de producción agrícola, pecuaria, forestal y de la fauna silvestre (Hernández-Xolocotzi, 1977). Los pueblos indígenas y no indígenas, cuya supervivencia depende de la agricultura establecen una forma de insertarse en los ecosistemas para satisfacer sus necesidades básicas y mantienen una relación estrecha con los agroecosistemas generados (Boege, 2008). Derivado de este proceso de inserción, las comunidades forjan aprendizajes y conocimientos sobre el uso de los recursos naturales que los rodean y que les proporcionan bienes y servicios (Gama et al., 2004).

Este conocimiento local, o también llamado campesino (Altieri, 1999), es definido como el resultado de experiencias acumuladas y seleccionadas con el fin de obtener los mejores resultados en el aprovechamiento de los recursos naturales, es dinámico y producto de una continua interacción de la gente con el medio (Hernández-Xolocotzi y Ramos, 1977; Luna-Morales, 2002).

Las comunidades obtienen el conocimiento sobre los agroecosistemas, mediante procesos de cognición y percepción que conducen a la selección de la información más

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13 útil y adaptable para ser transmitida de manera oral, y ser parte de la memoria individual y colectiva (Altieri, 1991; Castro, 2006). Se entiende por percepción a las diversas formas en que la sociedad capta y entiende su entorno (Whyte, 1985). Cada grupo humano, cada pueblo, tiene su propia forma de comunicar el conocimiento generado por la percepción; es decir, cada uno aprehende y transmite la realidad natural con que coexiste (Dakin, 2012).

Los campesinos, con base en su percepción y cognición, han desarrollado y adaptado formas de manejo ingeniosas de los agroecosistemas para garantizar la producción de alimentos para sus familias y, a la vez, generan y conservan la agrobiodiversidad (Altieri, 2004). El manejo consta de prácticas dirigidas para transformar o adaptar los componentes del agroecosistema (especies cultivadas, el suelo) y sus procesos (e.g. servicios y funciones del ecosistema) de acuerdo con los propósitos u objetivos del agricultor (Casas et al., 1997).

La milpa se desarrolla bajo el sistema de roza, tumba y quema (R-T-Q), una de los sistemas agrícolas más antiguos de los pueblos de Mesoamérica (Altieri et al., 1987; Ortega, 2003; Rappaport, 1975). Milpa, es el nombre del espacio donde se cultiva el maíz (Zea mays L.) de forma tradicional (Mariaca et al., 2014), el cual lo combinan con otras especies de arvenses y cultivos (Calderón-Cisneros y Soto-Pinto, 2014). La importancia de la milpa radica en que es la base alimenticia de la población rural mexicana (Kato et al., 2009), y por lo tanto mediante experimentación y observación minuciosa los campesinos han desarrollado un conocimiento profundo (Altieri, 2004;

Díaz et al., 2011). El conocimiento de los campesinos no es homogéneo, por lo tanto, el cultivo de la milpa tampoco lo es y varía de comunidad a comunidad e incluso de agricultor a agricultor (Mariaca et al., 2007).

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14 En los agroecosistemas, como la milpa, se alberga una diversidad biológica considerable, lo que los convierte en una forma de producción que puede propiciar la conservación de los recursos naturales (Altieri et al., 1987; Gómez et al., 2000). Los insectos forman parte de los agroecosistemas, y su riqueza, distribución y abundancia están estrechamente relacionados con las actividades agrícolas (Vandermeer y Perfecto, 2000); por lo que, en algunas culturas, se ha desarrollado conocimiento respecto a ellos (Fernández de Paz y Costa-Neto, 2004). Los insectos tienen funciones ecológicas dentro de los agroecosistemas; como la polinización, reciclado de nutrimentos, dispersión de semillas, mantenimiento de la fertilidad del suelo, control de poblaciones de organismos, fuente directa de alimentos para innumerables especies de animales, entre otras (Scudder, 2009). Sin embargo, en muchos de los casos se presentan como un problema en la producción de alimentos, considerándose la segunda causa de mayor afectación en los cultivos, después de las malas hierbas (Altieri y Nicholls, 2000; Rosenzweig 2000).

Se ha demostrado que el agricultor posee conocimientos sobre los insectos que son perjudiciales (Segura et al., 2004), la estacionalidad, enemigos naturales, plantas hospederas, hábitos alimenticios (Gómez et al., 2000; Poubom et al., 2007; Trujillo y García, 2001), así como emplear diversas prácticas culturales preventivas para el control de plagas en los cultivos, como lo son: el manejo del suelo, nutrición de las plantas, fechas estrictas de siembra y cosecha, búsqueda de posturas de huevos para prevenir los ataques (Morales y Perfecto, 2000; Morales et al., 2010), o bien, la captura de adultos para el consumo humano, quema, envenenamiento y extracción de los insectos a través de la limpia de las plantas donde se encuentran (Kekeunou et al., 2006; Page y Richards, 1977).

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15 Sin embargo, hay también estudios que señalan un desconocimiento de los insectos por parte de los agricultores; como lo registra Palis (1998) en su investigación realizada en Filipinas, donde los productores de arroz perciben que todos los insectos presentes en su sistema agrícola son perjudiciales y que los insecticidas son muy eficaces para su control. Otro caso documentado fue en Cuba, donde se registró el desconocimiento de los agricultores sobre las principales plagas del cultivo de tabaco (Rivas et al., 2012).

El conocimiento, la percepción y el manejo sobre los insectos son dependientes del grupo social (su cultura y experiencia) y del lugar donde se llevan a cabo las actividades agrícolas. Algunos autores han sugerido que el conocimiento local debe de tomarse en cuenta en la planeación y ejecución de programas agrícolas oficiales, ya que se ha demostrado que los campesinos han desarrollado o heredado formas de manejo de sus agroecosistemas y por tanto de los insectos que se adaptan a las condiciones locales (Altieri y Nicholls, 2000), sin embargo, dado que el conocimiento no es homogéneo es necesario tomar en cuenta las particularidades de cada sociedad (Schmelkes, 2006). De igual manera, se ha reconocido la divergencia de intereses entre los habitantes de una comunidad y los técnicos (externos) autorizados de impulsar propuestas agroecológicas y de conservación, debido a las diferencias en las percepciones y el contexto desde donde se interpretan los problemas y se proponen las soluciones (Whyte, 1977).

Entender el contexto es fundamental para diseñar mejores estrategias de manejo de agroecosistemas y no estén destinados al fracaso, como hasta ahora se ha dado, por la imposición de soluciones homogeneizantes (Nuñez y Díaz, 2006) y así evitar o reducir el uso de implementos agrícolas industriales (fertilizantes químicos, pesticidas,

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16 herbicidas) (Boege, 2008; Ceccon, 2008; Morales, 2004; Pascual, 2005). Algunos agroecosistemas tradicionales aún permanecen, a pesar de la “modernización” agrícola que ha conllevado el uso desmedido de insumos sintéticos, pérdida de biodiversidad y cambios económicos que amenazan su estabilidad (Altieri, 1991). Por lo que documentar el conocimiento y la percepción sobre los insectos que los agricultores consideran perjudiciales a los cultivos que están presentes en los agroecosistemas, como la milpa, es un elemento útil para propiciar su conservación, además de fomentar un manejo integral.

En el sur del país se ha evidenciado el conocimiento tradicional que diversos grupos étnicos tienen sobre los componentes de sus agroecosistemas; destacan los mayas de Chiapas, quienes poseen una amplia experiencia en el manejo de sus recursos naturales (Contreras, 2011; Mariaca et al., 2007; Mariaca et al., 2014). Este conocimiento puede ser especialmente útil en las áreas naturales protegidas, en donde es necesaria una conciliación de la conservación de la biodiversidad y el desarrollo sustentable de las comunidades.

Este estudio se propuso indagar cómo comunidades indígenas tsotsiles, asentadas en la Reserva de la Biosfera Selva El Ocote (REBISO), realizan sus prácticas agrícolas de milpa, qué conocen, perciben y cómo manejan las situaciones con insectos perjudiciales. En la REBISO, el 72 % del territorio se encuentra ocupado por el grupo étnico tsotsil, cuya lengua pertenece a la familia maya. Algunos de los problemas que se reportan en el plan de manejo de la reserva son el uso generalizado de plaguicidas, pérdida de bosque por apertura de pastizales, incendios, reducción de los tiempos de descanso de las parcelas debido a la falta de tierras para el incremento agrícola, entre otros aspectos. Los problemas que se mencionan en relación con la

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17 milpa, son la pérdida de la fertilidad del suelo, incremento de plagas en los cultivos y falta de tierras para la expansión agrícola (CONANP, 2013; Vásquez et al., 1996). El presente estudio estuvo guiado por las preguntas ¿Los agricultores tsotsiles, de Veinte Casas y Nuevo San Juan Chamula, de la REBISO, que practican la R-T-Q para producir milpa, poseen conocimientos y percepciones sobre los insectos perjudiciales a los cultivos? ¿Dentro de las prácticas agrícolas que actualmente realizan existen las que los previenen o los fomentan?

1.1. Objetivos

(1) Determinar los conocimientos y las percepciones que los agricultores tsotsiles de la REBISO tienen sobre los insectos perjudiciales de la milpa.

(2) Analizar las prácticas agrícolas de la milpa tsotsil que expliquen la prevención o fomento de insectos nocivos.

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Capítulo 2. Antecedentes

El presente estudio se definió en el marco teórico del campo del conocimiento de la Agroecología que, de acuerdo a Altieri y Nicholls (2000), es la disciplina científica que estudia la agricultura desde una perspectiva ecológica, en la que se considera a los agroecosistemas como unidades que funcionan como sistemas. Sus elementos, por ejemplo, los ciclos minerales, la transformación de la energía, los procesos biológicos y las relaciones socioeconómicas, entre otros, son analizados como un todo. Por su parte, Gliessman (2002) define a la Agroecología como la aplicación de conceptos y principios ecológicos para el diseño y manejo de agroecosistemas sustentables. Sevilla- Guzmán (2006) propone a la Agroecología como el manejo ecológico de los recursos naturales, en el que la acción social colectiva o participativa es fundamental. Morales (2011), recalca la importancia de integrar los saberes de los agricultores con los conocimientos agronómicos, lo que puede facilitar la comprensión de los sistemas agrícolas.

Se propone que el manejo agroecológico, que incluye el conocimiento campesino, puede generar estrategias de desarrollo rural, alternativa al modelo agrícola actual que se encuentra en crisis tanto social como ambiental (Morales, 2011; Navarro, 2009; Sevilla-Guzmán, 2006). En este enfoque el conocimiento campesino es un elemento básico y punto de partida para desarrollar las estrategias de agricultura sustentable (Morales, 2011; Sevilla-Guzmán, 2006).

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19 2.1 Agricultura

Se estima que la agricultura surge aproximadamente hace diez mil años, la evidencia más antigua que se tiene de la actividad agrícola se localiza en lo que ahora se conoce como Irak, territorio que correspondía antiguamente a Mesopotamia (Pérez y Landeros, 2009). La agricultura es una actividad humana que requiere de habilidades o destrezas y conocimientos de las propiedades del suelo y de las plantas para obtener una cosecha (Mariaca, 1997). Históricamente la agricultura se reconoce como un invento que permite satisfacer las necesidades alimenticias y con ello se da inicio al control del ambiente con el objetivo de hacerlo más apto para el ser humano (Altieri, 1999;

Fernández y Leyva, 2002).

2.2 Tipos de agricultura

Chávez et al. (2000) reconocen solo dos tipos de agricultura: la empresarial o moderna y la tradicional o campesina. Sin embargo, Turrent-Fernández y Cortés-Flores (2005) describieron en México cuatro modelos: (1) la agricultura tipo revolución verde, que es el cultivo de plantas bajo riego o temporal, caracterizadas por el alto uso de insumos sintéticos. Se le puede encontrar en el norte del país, el Bajío (centronorte-occidente), Valles altos (Altiplano central), costas tropicales y subtropicales del Golfo de México y del Pacífico; (2) la agricultura marginal, que se distingue por la baja calidad de las tierras, clima (semicálido seco, templado subhúmedo, templado) y poca extensión del área cultivada. Generalmente son áreas pequeñas y los agricultores tienen acceso escaso a los servicios. Estos tipos de agricultura son predominantes en la meseta semiárida del norte, los valles altos, el Bajío semiárido y las mixtecas; (3) la etnoagricultura que puede ser sedentaria o de roza-tumba-quema. Este tipo de

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20 agricultura se realiza en las sierras, costas del Golfo de México, Caribe y del Pacífico.

La etnoagricultura, es desarrollada por grupos indígenas y en condiciones de ladera, esta categoría se integra en la agricultura de subsistencia; y (4) la agricultura orgánica, son áreas que se caracterizan por el bajo o nulo uso de insumos industriales como fertilizantes, pesticidas y herbicidas. Se le puede observar en sierras, costas, valles altos. En la agricultura mexicana inciden varios factores de tipo social, económico, político y ambiental. La combinación de estos puede generar una gama amplia de modelos de agricultura cuya descripción es relevante localmente para definir estrategias de desarrollo sustentable propias a cada condición presente.

2.3 Agricultura tradicional

Se denomina agricultura tradicional (etnoagricultura sedentaria, de roza-tumba-quema y de subsistencia) al arte de aplicar con eficacia las prácticas agrícolas que conforman el sistema de cultivo, prolongada experiencia empírica derivada del conocimiento físico- biótico local del medio y de la aplicación de mecanismos tradicionales de transmisión de conocimientos (Hernández-Xolocotzi, 1988).

La agricultura tradicional, entonces, es un sistema de uso de tierra que se desarrolla de manera local por varios años de manera empírica y en ocasiones por experimentación campesina o indígena (Remmers, 1993). El conocimiento construido puede incluir reconocimiento y formas de evitar riesgos, desarrollo de un sistema de clasificación y taxonomía de plantas, animales y suelos (Altieri, 1991). El trabajo asociado al cultivo se distribuye esencialmente entre los integrantes de la familia. La producción requiere de bajos niveles de insumos químicos y la eficiencia se logra a través de una combinación de cultivos de cultivos (Altieri y Nicholls, 2000).

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21 En México, se calcula que el 82 % de los agricultores practican la agricultura tradicional (Villa, 2008). No obstante, su descripción es limitada y en cada comunidad se pueden estar desarrollando formas de cultivo nuevas, propias y acordes con las complejidades de los procesos agroecológicos y socioeconómicos. Conforme avanza la investigación sobre las prácticas agrícolas campesinas, se reconocen formas apropiadas para resolver problemas específicos tales como agricultura en terrenos en declive, inundación, sequías, plagas y enfermedades, baja fertilidad de suelos. Conocer estas formas de agricultura localmente, puede ayudar a diseñar tecnologías de acuerdo con las necesidades específicas en cada contexto y el fortalecimiento de los agroecosistemas locales (Altieri, 1991; González-Jácome, 1995; Giordano-Sánchez, 2010).

2.4 Agroecosistema

Un agroecosistema es un ecosistema modificado en diferentes grados por el hombre para la utilización de los recursos naturales en los procesos de producción agrícola, pecuaria, forestal o de la fauna silvestre (Hernández-Xolocotzi, 1977). Las modificaciones generalmente tienen una base tecnológica, socioeconómica u ecológica (Altieri, 1999). La delimitación del agroecosistema depende de la escala de análisis, es decir, puede considerarse desde la de parcela a la región (León, 2012). Cuatro nociones ecológicas son centrales: el flujo de energía, los ciclos de nutrimentos, los mecanismos de regulación de poblaciones y el equilibrio dinámico (Gliessman, 1990).

Por lo que el agroecosistema se define por las relaciones que se establecen entre los humanos y sus ambientes físicos, biológicos y sociales a lo largo del tiempo (Morales, 2011; Sevilla-Guzmán, 2006), con el propósito de obtener alimentos para su sustento.

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22 Para Altieri (1999: 42), “el agroecosistema es el resultado de la coevolución entre los procesos sociales y los procesos naturales que se desarrollan en forma paralela e interdependiente en un contexto histórico específico”. El entendimiento de esta coevolución y de las relaciones entre procesos provee las bases para el estudio y diseño de agroecosistemas sustentables (Morales, 2011).

El concepto de coevolución entre los grupos sociales con los ecosistemas locales es de suma importancia, ya que los grupos indígenas desde sus orígenes intervienen, queman, seleccionan y generan diversidad regional al provocar constantemente estados sucesionales diferentes (Boege, 2008).

2.5 El agroecosistema milpa

Tradicionalmente el nombre del espacio donde se cultiva el maíz se le conoce como milpa. El vocablo milpa deriva del náhuatl milli, parcela sembrada, y pan, encima o en, por lo que literalmente significa “lo que se siembra encima de la parcela” (Linares y Bye, 2011). Sin embargo, es un espacio más complejo en el cual se encuentra un importante número de plantas cultivadas, que varían de lugar a lugar su número, especies y variedades locales, dependiendo de la altitud, el clima, los suelos, la vegetación, la tecnología y la cultura (Mariaca et al., 2007; Mariaca, 2013).

La organización social en torno a la siembra y manejo depende de los saberes y tradiciones de cada cultura, de tal manera que se han seleccionado plantas y las han combinado imprimiendo en la milpa su sello particular. En las diferentes localidades de México, la milpa se manipula de acuerdo con su entorno ecológico en donde se conjuga un rico acervo de conocimientos y tecnologías tradicionales (Linares y Bye, 2011).

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23 Según Mariaca et al. (2014), la milpa que más se ha estudiado en México es la maya yucateca, destacan las descripciones realizadas citando los trabajos de Pérez- Toro (1945), Hernández-Xolocotzi y Padilla (1980), Hernández-Xolocotzi et al. (1995), Terán et al. (1998) y Domínguez Aké (1996), en donde se demuestra la sabiduría adaptativa campesina basada en el conocimiento local que les ha permitido manejar los suelos, germoplasma, controlar la humedad, arvenses y plagas.

2.6 El sistema de R-T-Q

La importancia histórica de la milpa bajo el sistema de R-T-Q es indiscutible. En este sistema, el maíz (Zea mays L.), cultivo principal, se siembra junto con otras especies, como el frijol (Phaseolus vulgaris L.), la calabaza (Curcubita pepo L.) y frutales (ejemplo Malus sp., Musa sp., Persea sp.), que en conjunto son los géneros cultivados más comunes en la cultura mesoamericana (Barrera et al., 1977; Rojas, 1982). Hernández- Xolocotzi y colaboradores (1994) consideran la R-T-Q como un sistema agrícola pionero en regiones boscosas cálidas y templadas, que consiste en abrir el bosque con toda anticipación para que se seque, cortar la vegetación leñosa delgada (roza) y posteriormente los árboles (tumba) dejando tocones de 1 m de altura; cortar y picar las ramas para que se sequen mejor; abrir guarda raya en los lados de la quema; y proceder a la quema cuando la vegetación está seca y lo más próximo a las primeras lluvias. El rotar las parcelas por periodos de 18 o más años de descanso para dar paso al crecimiento de la vegetación secundaria, permite nuevamente la utilización del sitio con la obtención de buenos rendimientos por recuperación de la fertilidad. Asimismo, este sistema, al permitir la rotación de los cultivos suprime a los insectos plaga y las enfermedades, al romper efectivamente sus ciclos de vida (Altieri y Nicholls, 2000).

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24 Se considera que este sistema (R-T-Q) altera menos los ecosistema que otros tipos de agricultura moderna (Rappaport, 1975). Actualmente, existen diferencias y debate en cuanto a la eficiencia actual en términos productivos (Lara et al., 2012). Sin embargo, Hernández-Xolocotzi et al. (1994) señalan que puede mantenerse la eficiencia del sistema en ambientes tropicales mientras el periodo de barbecho (descanso) dé tiempo a la vegetación de reponer los elementos productivos (materia orgánica y nutrimentos).

2.7 Agricultura sustentable

Ante la problemática ecológico-ambiental que actualmente domina el panorama mundial, se ha propuesto un nuevo modelo productivo (González-Jácome, 1995). En esta búsqueda se han desarrollado esfuerzos que han dado lugar al paradigma de agricultura sustentable, en la que se busca un máximo rendimiento con el mínimo efecto ambiental, mediante el diseño de agroecosistemas diversificados (Altieri, 1999;

Altieri y Nicholls, 2000; Morales, 2011). El diseño necesita de un conocimiento ecológico profundo del sistema de cultivo para favorecer un ciclo óptimo de nutrimentos (materia orgánica), flujos cerrados de energía, poblaciones equilibradas de plagas y un uso múltiple del suelo y el paisaje (Morales, 2011). Así como del conocimiento que los campesinos tienen sobre sus agroecosistemas que se puede obtener a través de un método participativo para tomar en cuenta las necesidades y circunstancias particulares de los pequeños agricultores desde el enfoque “de abajo hacia arriba”, teniendo en cuenta que en este proceso, no puede existir un tipo único de intervención tecnológica para el desarrollo dada la heterogeneidad de los ecosistemas naturales, agrícolas (Altieri y Nicholls, 2000) y de los grupos sociales.

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25 2.8 Conocimiento campesino

Los términos conocimiento tradicional, conocimiento campesino, conocimiento local, conocimiento indígena y etnociencia se han utilizado para describir el sistema de conocimiento de un grupo étnico. Incluye conocimientos botánicos, lingüísticos, zoológicos y agrícolas, que se generan durante la interacción de los seres humanos con el medio en dónde habitan, es dinámico al nutrirse de la experiencia individual y colectiva a través de las generaciones y a partir de las condiciones y oportunidades que el contexto social y ambiental les proporcionan (Altieri, 1991; Altieri et al., 2012; Castro, 2006; Díaz et al., 2011; Morales, 2011). Por su parte, Lazos (2011: 260) se refiere al conocimiento de grupos sociales particulares como saberes locales y los define como

“el conjunto de conocimientos y prácticas que los integrantes de una sociedad comparten y realizan cotidianamente sobre su territorio, su entorno natural y social con el fin de lograr su bienestar, que son transmitidos de generación en generación y están en continua transformación, integrando una selección de usos y costumbres, adaptando nuevos conocimientos provenientes de los actores externos”.

Berlin (1992) menciona que los agricultores tradicionales poseen un rico conocimiento de su ambiente que, se distribuye heterogéneamente en la comunidad;

porque la generación y acceso al conocimiento depende de factores como la percepción, edad (experiencia), género (hombre o mujer), clase social (desigualdad en el acceso a oportunidades) y del parentesco (conocimiento recibido) de los individuos.

Es así que, lo que se percibe y su significado dependen de la información previa del sujeto, de sus valores, actitudes, creencias, necesidades, intereses, miedos e ideales, entre otros, formándose así el conocimiento (García, 2000).

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26 En Chiapas se han realizado diversos estudios sobre el conocimiento campesino de distintos grupos culturales (tsotsiles, tseltales, lacandones). Se ha encontrado una milpa en profundos reajustes, ante la creciente incapacidad de aplicar la R-T-Q o roza- quema, para satisfacer las necesidades de la familia campesina; además de la creciente aplicación de productos industriales para el control de plagas (Bernardino et al., 2014; Mariaca et al., 2007).

2.9 Percepción

La percepción que los campesinos tienen de su entorno, agroecosistema y en este caso de la milpa y los insectos está influenciada por factores sociales y culturales (Whyte, 1985) y determina en cierta medida el grado de conocimiento y la forma en la que manejan sus agroecosistemas (Brookfield, 1982; García, 2000). La percepción implica conocimiento y organización de los valores puestos en el ambiente, las preferencias y selecciones. Además, depende de la capacidad sensorial, de la actitud, del flujo de la comunicación, la categorización y juicio. Están estrechamente relacionadas con las acciones y comportamiento de las personas, por ello se consideran como un punto de partida para cualquier análisis (Whyte, 1977).

Las percepciones traen detrás de sí un cúmulo de experiencias y relaciones directas con el ambiente, así como indirectas que se reciben de otros individuos de su colectivo social y de sus tradiciones, ya que están en constante construcción de significados en el espacio y tiempo, los cuales orientan, deciden y construyen diferentes opciones para utilizar y manejar el mundo (Merleau-Pontey, 2002).

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27 La percepción de los campesinos sobre los componentes de un agroecosistema, ayudan a explicar sus decisiones y acciones, que pueden conducir a un sistema productivo sustentable.

2.9.1 Los insectos como parte de los agroecosistemas

Las decisiones que los agricultores toman para sostener o mejorar su producción agrícola (por ejemplo, selección de semillas y plantas a cultivar, ubicación de la parcela, control de plagas o enfermedades y prácticas agrícolas), así como los factores abióticos presentes tales como el tipo de suelo, temperatura, humedad, precipitación, determinan, en cierta medida, la heterogeneidad del paisaje agrícola, lo que a su vez condiciona el tipo de biodiversidad presente (Altieri y Nicholls, 2000; Jarvis et al., 2007).

Los insectos son parte principal de los agroecosistemas por su abundancia numérica y función ecológica (Vandermeer y Perfecto, 2000). Sin embargo, debido al uso de insecticidas industriales, las poblaciones de un amplio número de especies de insectos se han visto diezmadas (Morales y Perfecto, 2000).

Los insectos son organismos invertebrados, en general con respiración traqueal, de cuerpo segmentado (cabeza, tórax y abdomen). En la cabeza se presentan los principales órganos de los sentidos, ojos y antenas (rara vez no las tienen), así también apéndices bucales (un par de mandíbulas, un par de maxilas, una hipofaringe y el labio). El tórax forma parte de la región media del insecto y consta de tres segmentos;

protórax, mesotórax y metatórax. En cada uno de ellos hay un par de patas articuladas con las pleuras, debido a estos apéndices se da el nombre de hexápodos. Las alas (dos pares) constituyen un rasgo característico, la condición áptera se da en ciertos grupos (Triplehorn y Johnson, 2005).

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28 Para notar ciertas variaciones en el desarrollo de los insectos se distinguen dos tipos: holometabolia e hipermetabolia. En la primera, las larvas presentan cierta similitud morfológica en todos sus estadios. En la segunda, el primer estadio larval difiere de los subsecuentes (Howell et al., 1998).

Las crías de los insectos varían en cuanto al grado de desarrollo en el momento de la eclosión. En los grupos que tienen metamorfosis gradual o incompleta (desarrollo hemimetábolo), los jóvenes apterigotos son como los adultos excepto en el tamaño y en la madurez sexual. Todos los estados inmaduros desde la eclosión hasta el adulto se denominan ninfas, o si son acuáticas, náyades. Pasan por los siguientes estados de desarrollo: huevo, ninfa y adulto. Se pueden distinguir cuatro tipos de metamorfosis:

paurometabolia, hemimetabolia, hipometabolia e intermedia. En la primera, las ninfas (terrestres) viven y se alimentan en el mismo sitio que los adultos. En el segundo, las formas juveniles viven en el agua y respiran por un sistema branquial, mientras que el adulto es de vida aérea o epigea. En el tercero, las ninfas son de vida subterránea (hipogea), mientras que los adultos son de vida epigea. La cuarta, es parecida a la paurometabolia, pero se caracteriza por presentar uno o más periodos de quietud previa al estado adulto, es decir pasa por los estados de desarrollo de huevo, ninfa, pseudopupa y adulto (Howell et al., 1998). Ahora bien, los insectos con metamorfosis completa (desarrollo holometábolo) consta de cuatro estados distintos: huevo, larva, pupa y adulto (Howell et al., 1998).

Los grupos indígenas, no manejan una clasificación de insectos como tales, sino que los incluyen dentro de los llamados “animales pequeños” que no coincide necesariamente con la categoría linneana. En esta agrupación que realizan generalmente incluyen a los insectos y otros artrópodos, asignándoles a la mayoría de

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29 los organismos nombres específicos (Aboytes-Ruíz y Castro-Ramírez, 2011; López-de la cruz, 2012; López, 2016).

2.9.2 El concepto de plaga

En la naturaleza, como resultado de la acción combinada de múltiples factores abióticos y bióticos, los organismos maximizan en cada generación la supervivencia y reproducción. Un organismo se convierte en plaga (término antropocéntrico) cuando aumenta su densidad poblacional de tal manera que causa una pérdida económica al ser humano (Brechelt, 2004; Luckmann y Metcalf, 1994). Se asocia casi exclusivamente con los invertebrados terrestres (Selfa y Anento, 1997). Para algunos grupos campesinos, plaga es todo aquello que se encuentra en las parcelas agrícolas de forma indeseada, sea planta o animal (Bentley, 1992).

El reconocimiento de insectos plaga es relativamente fácil, pues además de dañar al cultivo, son notablemente abundantes, al poseer altas tasas de reproducción, ciclos de vida cortos y resistir a cambios ambientales fuertes (Bentley, 1990; Trujillo y García, 2001; Vázquez, 2012); características que contribuyen a que el agricultor establezca un círculo vicioso entre el uso de plaguicidas y la presencia de insectos (Vázquez, 2012). Debido al uso de insumos industriales, en diversas sociedades campesinas existe pérdida de conocimiento tradicional en el manejo de sus cultivos y con ello numerables consecuencias sobre la biodiversidad (Alemán-Santillán, 1997;

Ruíz-Montoya y Castro-Ramírez, 2005). Generalmente, es imposible eliminar el problema que pueden causar los insectos por la continuidad de las actividades que las fomentan (Luckmann y Metcalf, 1994).

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30 2.9.3 Construcción del conocimiento sobre los insectos

Existe el cuestionamiento del conocimiento de los agricultores sobre los organismos pequeños, tales como los insectos, ya que se plantea que solo sobresalen por su importancia hacia los diferentes usos, tales como alimento, medicina, lúdicos, entre otros aspectos (Alves y Alves, 2011; Costa-Neto et al., 2006; López et al., 2015;

Ramos-Elorduy y Pino, 2002). Se considera que la gente no sabe de dónde llegan, esconden o viven cuando se cosecha y quedan sin cultivo las parcelas; no tienen interés en generar conocimiento sobre estos organismos pequeños (insectos), sino en eliminarlos con las nuevas tecnologías, tipo “revolución verde”, que no se generaron dentro del grupo social (Castro-Ramírez y Jiménez-Díaz, 2015). Aunque este planteamiento puede no ser generalizado.

De acuerdo con Bentley (1992) y Reijntjes et al. (1992), para que los agricultores conozcan la biología y ecología de los organismos que arriban en las parcelas, es necesario que éstos realicen una acción importante para ellos y se puedan observar de manera directa. Por importancia se refiere al “valor o daño” del insecto percibido por la gente local y lo conspicuo, depende del color, tamaño, locomoción, época de actividad del organismo, además de las valoraciones culturales del grupo social.

Asimismo, con respecto al conocimiento sobre los insectos, resulta importante el tipo de metamorfosis y duración del ciclo de vida; sin embargo, un factor crucial resulta ser el tiempo que el agricultor pase dedicado a esta actividad, lo cual es más difícil que suceda actualmente, debido a que la crisis económica del país les ha presionado, cada vez más, a distribuir su tiempo en múltiples tareas, incluso en sitios diferentes a su lugar de origen, con el fin de obtener ingresos económicos a través de la venta de su esfuerzo de trabajo (Castro-Ramírez, información no publicada).

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Capítulo 3. Metodología

3.1 Área de estudio

Las comunidades tsotsiles de interés se encuentran ubicadas dentro del polígono de la Reserva de la Biósfera Selva El Ocote (REBISO) (16°45´42” y 17°09´00” Norte, 93°54´19” y 93°21´20” Oeste) en Chiapas, son poblaciones que migraron a la zona y que siguen produciendo la milpa bajo el sistema de R-T-Q. Iniciaron el poblamiento de la “Selva El Ocote” entre los años de 1960 y 1970, con la finalidad de disponer de tierras para cultivar y sobrevivir de la agricultura. Este grupo étnico se ha desarrollado en ambientes variados, desde los bosques templados de pino y encino, hasta regiones de clima subtropical, e incluso la selva, ya que han tenido que emigrar en busca de tierras para el desarrollo de la agricultura (Obregón, 2003).

Se eligió trabajar con grupos asentados dentro de la REBISO por la importancia biológica y cultural que tiene este reservorio natural en México (Gómez-Pompa y Dirzo 1995). Las 23 comunidades tsotsiles que se encuentran inmersas dentro de la REBISO ocupan un 72 % del territorio del área protegida (CONANP, 2013). Se eligieron dos comunidades: Veinte Casas y Nuevo San Juan Chamula (NVSJCH), ambas pertenecen al municipio de Ocozocoautla de Espinosa. Estas comunidades presentan un desarrollo social y económico diferenciado con base en indicadores utilizados para evaluar los capitales: humano, cultural, social, político, natural, físico y financiero (Morales-López y Álvarez-Gordillo, 2016- en prensa), así como una vegetación silvestre de selva mediana subperennifolia con diferente grado de perturbación (Ramírez-Marcial et al., 2016-en prensa).

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32 La identidad cultural, entendida como un sentido de pertenencia a un grupo social con el cual se comparten rasgos culturales, como costumbres, valores, creencias y modos de comportamiento, es decir, un conjunto de características que permiten distinguir a un grupo humano del resto de la sociedad (Molano, 2007), se ha mantenido parcialmente, aún conservan el idioma, no así la vestimenta, ya se han integrado con los grupos no indígenas de la región (CONANP, 2001). Algunos habitantes de las comunidades tsotsiles de la REBISO vivían en los ranchos vecinos y otros llegaron directamente de los Altos de Chiapas producto de la migración.

Los tsotsiles, como grupo étnico, se llaman a sí mismos batsiI winik' otik,

"hombres verdaderos", conciben al mundo como un todo y lo llaman cielo-tierra (vinajel- balumil). Las concepciones y valores del hombre giran en torno al maíz; la vida humana se concibe gracias a él, además de ser una fuente de prestigio social. El alma alcanza su madurez mediante el aprendizaje de cómo llegar a ser un buen cultivador de maíz.

Para ellos, la naturaleza es la dueña original de la tierra y de los recursos que el hombre trabaja, pero sin declararse su propietario. En el monte viven los dioses protectores, los antepasados (padres-madres) y los animales compañeros (CONANP, 2001; Obregón, 2003).

Los habitantes de Veinte Casas provienen de los municipios de Bochil, El Bosque, Jitotol y Pueblo Nuevo Solixtahuacán; se establecieron en la zona aproximadamente en el año de 1971 (información de campo, 2016). Los habitantes de NVSJCH provienen de San Andrés Larráinzar y San Juan Chamula, fundaron el ejido aproximadamente en el año de 1968 (información de campo, 2016). Ambas comunidades tienen aproximadamente 50 años de haberse establecido en la zona, por lo que han readaptado o incluso adquirido los elementos culturales necesarios para

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33 hacer uso productivo de los recursos naturales de su entorno (Miranda y Vásquez, 1996; Orantes et al., 2013). El clima se clasifica como cálido húmedo (Am) a cálido subhúmedo (Am (f)) con lluvias en casi todo el año. La temperatura del mes más frío es mayor a 18 °C (García, 2004).

Veinte Casas se ubica en la porción norte de la reserva y NVSJCH en la parte sureste. A pesar de que ambas comunidades están dentro de la reserva, solo Veinte Casas se sitúa dentro de un sitio prioritario alto para la conservación, de acuerdo con la información de la serie cinco de vegetación del INEGI (2015) (Figura 1).

Figura 1. Ubicación de las comunidades Veinte Casas y Nuevo San Juan Chamula dentro de la REBISO, Chiapas.

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34 Veinte Casas ocupa una superficie de 2,241.62 ha (Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares (PROCEDE)), cuenta con 259 habitantes (INEGI, 2010), entre ellos 23 ejidatarios, todos pertenecientes a la etnia tsotsil (Esquivel et al., 2015). NVSJCH ocupa una superficie de 1,334.12 ha (PROCEDE), cuenta con un total de 506 habitantes (INEGI, 2010), entre ellos 54 ejidatarios y 44 pobladores pertenecientes a la etnia tsotsil (Esquivel et al., 2015).

Estas comunidades ofrecen dos contextos, Veinte Casas se encuentra inmersa dentro de la vegetación primaria (selva mediana subperennifolia) y a NVSJCH la rodea vegetación secundaria de selva mediana subperennifolia (Miranda, 1975). El situarse dentro de distintos tipos de vegetación sugiere un manejo diferente de sus agroecosistemas y, por tanto, puede cambiar la percepción y manejo de los insectos perjudiciales.

Asimismo, otros de los argumentos para seleccionar ambas comunidades es que en ellas se puede acceder con mayor facilidad con respecto a otras que también se encuentran en la REBISO; además, en ellas existió apertura por parte de las autoridades y pobladores para poder desarrollar la investigación. Se buscó favorecer la inclusión de los agricultores con el fin de generar información para que las autoridades de Área Natural Protegida (ANP) incidan de mejor manera en el manejo de los agroecosistemas inmersos en la REBISO.

3.2 Elementos de análisis

La investigación se desarrolló bajo un enfoque cualitativo, utilizando diferentes técnicas (Guadarrama, 1999; Hammersley y Atkitson, 1994). En este estudio el enfoque parte del ideal de llegar a un diálogo con el otro, es decir se pretende el intercambio

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35 horizontal y recíproco para producir conocimiento (Corona y Kaltmeier, 2012). Este enfoque define objetivos y el conjunto de conocimientos que se desea obtener de un grupo social dado comprendiendo fenómenos (Taylor y Bogdan, 1987), así mismo establece métodos para entablar el diálogo, que pueden ser entrevistas, observación participante y talleres, entre otros. La investigación a partir de la entrevista cobra especial relevancia porque conoce el o los puntos de vista del entrevistado, así como la construcción de la realidad a través de las respuestas obtenidas (Hernández, 2014).

Denzin y Lincoln (2012 citado en Hernández, 2014) afirman que la investigación cualitativa es multimetodológica, característica que permite la triangulación metodológica para asegurar la comprensión del fenómeno objeto de estudio.

En el enfoque cualitativo las categorías o variables de análisis se definen junto con los objetivos, no obstante pueden modificarse o clarificarse con la información de campo (Martínez, 2006). En el presente estudio, las categorías de análisis se construyeron alrededor de las prácticas agrícolas en la milpa, el conocimiento y la percepción sobre los insectos que, de acuerdo con los agricultores, perjudican a sus cultivos, y los factores asociados a la presencia de dichos organismos.

3.3 Trabajo de campo

El estudio se llevó a cabo durante los meses de febrero a julio de 2016. La primera actividad en campo fue la solicitud de permiso a las autoridades ejidales para el desarrollo de la investigación. El proyecto se presentó en una reunión ejidal en la que se planteó el objetivo de la investigación y las actividades a realizar. Una vez que se contó con la aceptación de los pobladores y autoridades de cada comunidad, se realizó el trabajo de campo con visitas de cinco días por mes por comunidad. Finalmente se

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36 llevó a cabo un taller de presentación de resultados encontrados en cada comunidad a finales del mes de septiembre.

Con la finalidad de tener un entendimiento integral sobre las comunidades de estudio y debido a la falta de datos, se hicieron las indagaciones necesarias para conocer el contexto en cada comunidad. Para ello se contó con preguntas básicas adicionales (Anexo 1) a las preguntas guía de los objetivos de investigación. Además se realizaron observaciones durante la estancia en campo que se anotaron en una libreta de campo, que sirvieron para entender la dinámica comunitaria.

Para cada objetivo se plantearon entrevistas temáticas y las técnicas que se utilizaron fueron similares para cumplir ambos objetivos. En este estudio se aborda a los insectos como parte de los agroecosistemas, por ello, en un primer momento, se describen las características de la milpa y las prácticas agrícolas de ambas comunidades.

Las técnicas que se utilizaron para cumplir ambos objetivos fueron: a) entrevista semiestructurada, b) entrevistas con poseedores del conocimiento seleccionados, c) visitas a parcelas, d) observación directa y participante, y e) taller final (Figura 2).

Las técnicas adicionales que se utilizaron para registrar las prácticas agrícolas fueron: observación participante y directa. Cabe señalar que la aplicación de las técnicas se realizó en el mismo momento para ambos objetivos. A pesar de que no se presenció todo el ciclo agrícola, la información se consiguió de las entrevistas y del taller final en cada comunidad.

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37 (a) Entrevista semiestructurada

La entrevista semiestructurada se caracteriza por tener algunos tópicos previamente determinados, mientras que otros son redefinidos durante el desarrollo del estudio, por lo que se tiene la libertad de introducir preguntas adicionales para precisar conceptos u obtener mayor información sobre los temas deseados (Hernández et al., 2003). En la entrevista semiestructurada para abordar el conocimiento y la percepción tsotsil se formularon 25 preguntas básicas y para conocer sobre las prácticas agrícolas se formularon 34 preguntas, todas relacionadas a las actividades que se realizan para la producción de la milpa (Anexo 1). Dichas preguntas partieron desde conocer si tenían milpa, para posteriormente proceder con la obtención de información sobre las prácticas agrícolas, los insectos y su posible actividad perjudicial. Todas las preguntas fueron traducidas al tsotsil, no obstante la entrevista inició en español y dependiendo de la preferencia o nivel del español se mantuvo en español o se realizó en tsotsil, es decir, en las entrevistas se adoptó y utilizó el vocabulario propio de los pobladores para disminuir la desviación cultural (Geertz, 2005).

Para la selección de los entrevistados se recurrió al método de “bola de nieve”, en donde se comienza con un número pequeño de personas, con los cuales se establecen lazos de confianza y a continuación se les pide nombrar o presentar a otros poseedores de conocimiento que puedan participar en el estudio (Hernández et al., 2003; Taylor y Bogdan, 1987). Los primeros entrevistados fueron recomendados por las autoridades de las comunidades considerando los siguientes criterios: 1) experiencia en el manejo de la milpa, 2) que sembraran milpa el año del estudio (2016), 3) tener disposición para apoyar en la investigación y 4) que estuvieran el mayor tiempo en la

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38 comunidad. Ubicados los poseedores de conocimiento, se les explicaron los propósitos de la investigación y se acordó un encuentro en el momento y en el lugar que la persona indicara. La aplicación de entrevistas se concluyó en el momento que se detectó el punto de saturación de la información (Glaser y Strauss, 1967; Vela, 2001), que resultaron en 17 entrevistas en Veinte Casas y 30 en NVSJCH.

Las entrevistas fueron grabadas, previo consentimiento de los participantes, para lo cual se utilizó una grabadora Sony ICD-PX333. Con la premisa de que la autora del presente estudio posee un entendimiento del 60 % de la lengua tsotsil, el levantamiento de la información fue más dinámico y accesible. No obstante, se contó con el apoyo y compañía de una persona, de sexo masculino, cuya lengua materna es el tsotsil, originario de San Andrés Larráinzar, con experiencia de apoyo en trabajos de investigación con comunidades tsotsiles, lo que generó un ambiente de mayor confianza con los entrevistados al hablar en su mismo lenguaje. Antes de iniciar el trabajo de campo, se le explicó al acompañante los objetivos del estudio, el tipo de preguntas a realizar y en campo se efectuaron entrevistas piloto que permitió probar el instrumento en el contexto local y pulirlo para su aplicación final.

Como apoyo, durante la realización de las entrevistas semiestructuradas se utilizaron 120 imágenes impresas a color de insectos en estados larvarios, ninfales y adultos que se han reportado de manera general como dañinos y benéficos a los cultivos de la milpa y que, por sus características ecológicas y de distribución geográfica, potencialmente podrían presentarse en el área de estudio, para ello se utilizó información disponible en la literatura (Escoto, 2004; García-Lara et al., 2007;

Hilje y Saunders, 2008; King y Saunders, 1984) y también se utilizaron imágenes de insectos colectados previamente en la zona en áreas conservadas. Se les preguntó si

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39 los habían visto en sus parcelas de milpa, y si alguno de ellos le causaba algún daño a los cultivos; asimismo, que mencionaran otros que conocieran y que no estuvieran en el catálogo mostrado. Con esta pregunta se buscó conocer si los insectos percibidos como perjudiciales por los agricultores han sido reportados también como plagas desde la agronomía.

(b) Entrevista con poseedores del conocimiento

Durante la entrevista semiestructurada se identificaron a cinco poseedores del conocimiento por ofrecer más información detallada. La entrevista con estas personas se realizó con la finalidad de profundizar en el conocimiento sobre los insectos y detalles de las prácticas agrícolas (se utilizaron las mismas preguntas del Anexo l en distintos momentos). También se obtuvo información relacionada con los tipos de suelos donde siembran la milpa, preferencias en la elección entre variedades de maíz y de frijol, y aspectos relacionados con el almacenamiento de los granos básicos con el fin de conocer la forma de conservación de las semillas (Anexo l). La información obtenida ayudó a comprender de mejor manera el manejo integral de los agroecosistemas de milpa.

Los criterios de selección de estas personas fueron: la información que el agricultor proporcionó, la ubicación de la parcela (parcelas donde actualmente trabajan la milpa y que estuvieran ubicadas en distintos sitios con el fin de conocer distintos escenarios) y su disponibilidad para participar en el estudio. Lo anterior con la finalidad de obtener diferentes visiones y explicaciones del fenómeno de estudio.

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40 c) Visitas a parcelas

Se realizaron 15 visitas a seis parcelas de milpa en cada comunidad, considerando la temporalidad de los insectos y las actividades agrícolas. El número de parcelas que se visitaron dependió de las dificultades que se presentaron por las distancias entre una parcela y otra. Se recolectaron las muestras entomológicas con los agricultores y se logró discernir qué información poseen sobre los insectos, incluyendo si los consideran perjudiciales a los cultivos, de acuerdo con su percepción.

La recolecta de insectos se realizó de manera manual (permiso de colecta Ofic.

Núm SGPA/DGVS/14214/15). Se tomaron datos de colecta para cada ejemplar:

localidad, ubicación de la parcela, fecha, colector, nombre local del organismo, coordenadas geográficas y planta hospedera. Los estados inmaduros se preservaron en frascos de plástico con líquido de Pampel (conservante), manteniéndose de 48 a 72 horas y posteriormente se pasaron a alcohol al 70-95 %. En el caso de los ejemplares adultos, se mantuvieron en frascos con alcohol al 80 % (Gómez y Jones, 2002). Los organismos se determinaron taxonómicamente con el uso de un microscopio estereoscópico (Carl Zeiss) y con el apoyo de literatura especializada (Barrientos- Lozano et al., 2013; García-Lara et al., 2007; King, 1984; Mackay y Mackay, 1989;

Morón, 1993; Morón, 2000; Passoa, 1991; Ritcher, 1966; Ramírez-Salinas y Castro- Ramírez, 1998). El material se depositó en la colección entomológica del El Colegio de la Frontera Sur, unidad San Cristóbal.

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41 (d) Observación directa y participante en las actividades agrícolas de la milpa

Las prácticas agrícolas también se registraron mediante observación directa y participante, es decir, se apoyó en el desarrollo de las actividades que el agricultor realizó en la milpa. Las visitas a las parcelas hechas por la investigadora y el acompañante de campo contaron con la presencia del agricultor (dueño de la parcela).

Se caracterizaron las parcelas de milpa y, de manera general, el tipo de vegetación que las rodean, ya que es importante conocer cuál es el espacio físico donde se desarrolla la milpa, y las posibles variaciones ambientales. La caracterización se realizó mediante la observación del número de cultivos y presencia de vegetación silvestre. En cada parcela se establecieron cinco cuadrantes de 4 m2 cada uno, distribuidos de manera aleatoria por el terreno. En cada cuadrante se contó el número de cultivos, árboles y todas las plantas con alguna utilidad que el agricultor indicara. Se preguntó a los agricultores el nombre local de las plantas presentes en sus parcelas y se le tomaron fotografías para su identificación taxonómica, que se realizó con apoyo técnico y consulta de literatura especializada (Miranda, 1975; Medina y Jiménez, 2002; Solís- Becerra y Estrada-Lugo, 2014). Para la confirmación de los nombres científicos se utilizó la base de datos de MOBOT (Trópicos). Se observó la vegetación circundante y se tomaron datos de la posición geográfica de las parcelas (Anexo ll).

La información obtenida se registró en una libreta de campo y se tomaron fotografías de las actividades. Se recolectaron muestras de los tipos de maíces sembrados en las parcelas para tener una mejor comprensión de las prácticas agrícolas empleadas, ya que existen variaciones de acuerdo con la variedad de maíz, por ejemplo, las distancias de siembra, el tiempo de cosecha, entre otros. Los ejemplares

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42 se determinaron con apoyo técnico en El Colegio de la Frontera Sur, Unidad San Cristóbal.

(e) Taller de validación de resultados

Hacia el final del trabajo de campo, en cada comunidad se realizó un taller con los agricultores que participaron en el estudio. En Veinte Casas asistieron el 65 % (n=11) de los entrevistados y en NVSJCH el 53 % (n=16). Con esta actividad se consensó y validó colectivamente la información obtenida en las entrevistas y durante las visitas a las parcelas sobre el calendario agrícola que se observó o registró, junto con las problemáticas que se detectaron, el conocimiento de los insectos perjudiciales, los factores asociados a la presencia y formas de control o manejo. Como material de apoyo, en los talleres se utilizaron los calendarios agrícolas registrados en cada comunidad, dibujado en una lámina de papel bond y también se les presentaron los insectos recolectados. El taller se inició mediante la dinámica llamada “Me pica aquí”

(Ramírez, 2014) para entablar confianza, que consiste en que cada persona dice su nombre, indica un cultivo de su milpa y refiere una parte del cuerpo que le pica. Esto provoca curiosidad y desconcierto lo que pone en alerta a los participantes al desarrollo de los siguientes acontecimientos.

3.4 Análisis de la información

Primeramente se transcribieron las grabaciones de las entrevistas, se recopilaron las notas de campo y las fotografías. Después se procedió al análisis de los datos que consistió en codificar los datos obtenidos en categorías de análisis conforme a los objetivos de la investigación, según la revisión de literatura y el análisis de los

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