^7
o>-^
^á
A
Lrqnitectura de las Lieneiias,
por D.Eduardo Benot.--Se repa cuadernos semaDales deana
peseta,quecontienen 66páginas.— Estát<da, yconstade32 cuadernos.Lujosamenteencuadernada, entrestomos, vale
38
pesetas.^rosodia castellana y Tersificación,
por D. Eduardo Benot.- partepor cuadernos semanales de 32 páginas,alprecio de50
céntimos, terminada yconsta de 48 cuadernos.,,de los queelúltimo vale75
cénti liujosamente encuadernados entela,lostrestomosde queconsta, vale Si tasS5
céntimos.accionario de Asonantes y Consonantes,
por D. Eduardo—
Serepartepor cuadernos semanales de32 páginas,alpreciode50
céntiForma
un volumende1.088 páginas, que encuadernado entela vale19
p•Uímica orgónica,
por D.JoséE. Carracido.—Un
volumenen4,'prole de 924 páginas;^4
pesetasen rústica, paraMadrid, y fto en provincia encuademaciónen pastaentera,2
pesetas.Iccionario Iiatino-£spafiol Etimolégieo,
porD.F.Salazary tana, precedido deun Prólogo deD. Eduardo Benoty de Prolegómenosgr cales,—Vn
tomoen^4.o,10
pesetas50
céntimosenrústicaylá
en pasta.etodos de
Liatín,primero y segundocurso.—
Elprimeroforma unve de 264 páginas en4.®prolongado,yencuadernado entela,conClavedetejí separado,enrústica,de 32páginas,5
pesetas.— El segundoesunvolumei conClave detemas, de95 páginas.—Estambién deigual precio ycondi<lementos de Historia Natnral,
con unprólogo del Dr. CarracUn
volumen en4.o prolongado, con infinidad de grabados intercalados^texto, encuadernado enpasta, ISÍ pesetasenMadridy
13
enprovincias.iccionario de la liengna Castellana,
por Picatoste.—Un
tomoi^encuadernado entela,
4
pesetasen Madridy5
enprovincias.iccionario Francés-IiSpañol
yviceversa,porelmisme
autor.— Dí tamañoyprecio.a
Tauromaquia,
de Rafael Guerra (Guerrita).—^e publica por cua<]deunoy dosreales,de32y 64páginas respectivamente, connumerososío\
dos intercaladosen eltexto,representando todaslassuertes deltoreo.
e
la batalla,
originaldeD.JoaquínDicenta.—Un
temo en4.o, de 268 Qas,3
pesetasenrústica.Eide
llecnni del estudiante de Derecho,
porC. Flavio, aboga*lustre Colegio deMadrid.—
Un
tomo en4.°, de 400páginas. Libro de utili lecesidad indiscutiblesparalosestudiantes de Derecho. Contiene todaslas laturasdelacarrera,yfácilmente sepuedenpreparar paralosexámenes,n<iecadaunadeellas,sinoparaelrepasoaltomarelgrado delicenciado.
— Un
sn4.°,de 884páginas,
7
pesetasenrústicay9
en pasta.I
testamento ológrafo,
porD.GabrielRicardo España,abogado del reColegiode Madrid.— Un
tomoen4.°, de 266 páginas próximamente. Coi odoslosformularios,notasycasosdelavida,paraque cadaunode porsí,¡onsultas, pueda hacer sutestamento.Libro de utilidadgeneral yal alean odos.
i
lince
ta Roja,
novelapor D. JoséR.Carracido.—Un
tomode 408páj3
pesetas.iinte Ltecciones de Francés,
por D. Luis Besses, Catedráticode asignaturaen el Ateneo deesta Corte— Un
tomo en 4.** prolongado,5
peí IsPequeneces —El
Jesuitayun tomoen4.% fdpesetas.> ElCuartoEstado^untomoen4.*, Í6pesetas.
imerosas publicaciones
porentregas con magníficas láminasal ciLOS MOS DEL PUEBLO.
DKAMA POPULAREN TRES ACTOS Y OCHO CUADROS
ARREGLADO Á I.A ESCENA ESPAÑOLA
POR
D. JUAN BELZA.
EstiTnadoconjjranaplansoenelteatroiloNovedadeseldia11 deEoero de 18G0.
MADRID:-18C0.
Imprenta ile G. González, calle ile Pelayo, núm. 5r*.
JUICIO CRÍTICO DE LA PRENSA DE MADRID
BESPECTO A ESTE DRAMA.
Asistimosanoche enelTeatrode Novedades,á laprimerare- presentación del dramaarreiilado del francés,con eltítulo Los Hijosdel Pueblo,cuyo pensamiento altamente moral liadejado impresas agradables sensaciones en la concurrencia. Toda esta obrase hallacombinadacontal acierto, que produceútil ense- ñanza,ysepresentan ,consinigual maestría, losfelicesresulla dos dela féyhonrradez enla claseobrera. Amoral trabajo y ála virtudcon su recompensa, y odioal vicio, es lalección moral queayer vimos puestaen la escenadelTeatro de laPlaza de la
Cebada.
El público,que comprendió la importancia de laobra, oyó con graninterés losocho cuadrosen queestá dividida, habien- do aplaudidovarias escenas y llamado con insistenciaalfinal a]
autordel arreglo deldrama, el cualno sepresentónilaempresa comunicó sunombre.
Por último,paraquela complacenciadel públii!0fuesecom-
pleta,losintermedioseran
muy
cortos.Nodudamosqueestafun-cioii producirámuchas entradasalTeatro de Novedades.
—
Gace- ta(U] ludeEnerode 1860.
Prohibidas larepresentacionesde Candelas,el Teatro deNo- vedades nosha ofrecido Los Hijos del Pueblo, arreglo queel señorBelzaha hecho de Les Compagnonsde la Truelle.Este dramacuyoobjeto esdará conoceralpueblo quenada debeen- vidiar ,porque nuestro siglo
,queno se paraenclases, premia siemprelahonradez yel trabajo, tiene situaciones interesantes
IV
ycaracteres
muy
bien sostenidos. El arreglo estáhecho concon- ciencia,yelpúblico loacogiómuy
bien,loquenos hacecreer quedará buenas entradasalTeatro deNovecMes.—Z)mr¿o Es- pañol del i5deEnerode 1860.Vamosácerrar esta revista celebrandoelaciertoqueelseñor
Bel'/.ihatenidoarreglandoá nuestra escenaLosHijosdelPue-
blo, diama en tresactosy ocho cuadros,estrenado anoche en Novedades conbuenoymerecidoéxito.
Estedrama,escrito paralaclaseobrera, representa lascos- tumbres honradas del Pueblo, ytiene tendencias sumamente moralizadoras.
Lahora avanzada en queescribimos estas líneasnonos per- miteentrarenpormenoresacerca deestaobra;perolo quesídi- remosesquecondramasde estaespecie, elTeatrode Noveda- dades cumplirá perfectamentesumisión,queesladeestimular á loslaboriosos artesanos y jornalerosáqueamen la ilustracióny
eltrabajo ,cobrando horroralvicio
.
Eldramaque anoche vimos con gusto, es el verdaderocon- traveneno de algunosotros.
Alterminarseeldrama, elpúblicollamóalautordelarreglo, queno tuvo porconveniente presentarse. Hizobien,y nosale- gramosque de vez encuando haya quien dé una lección á esa multitud detraductoresquese presentaná recibir aplausosque pertenecen al verdadero autor.
—
La Iberia del io de Enero de 1860.
AnocheseestrenóenelTeatro de Novedades,eldrama popu-
laren ocho cuadrosLos Hijosdel Pueblo, arregladodelquees- cribieronenfrancésMM. Coquiardy Clerville,quetanextraor- dinario éxito alcanzóenParís.
Laacción deestedramaestáhái)ilnienteconducida.
Elasuntoestátomado deuna de lasmejoresobrasde Emilio Souvestre, deLasconfesionesdeunobrero;y enlaneutralidad del plan ,en eldiseñoy buena armonía de loscaracteres,enlos sentimientos tan bien comprendidos comoexpresados,senotala
manomaestra detan célebreescritor, que hasabido, comonin- guno, penetrarlosmisteriosdeLos Hijosdel Pueblo, deesas
V
claseslaboriosas yhonradas, comomalcomprendidas por otros.
¡Noliayenesta obra,á pesarde su ostensión y sabormelo- dramático, esas violentas oscitaciones,casisiempre inverosími- les,ni esas peripeciassorprendentes quecambiandetalmodola ideaprimordialde laacción,que en vanoselabusca enel labe- rinto calculado de lassituaciones deefecto; peroencambio hay
{trol'unda observación, iVanquezayverdad en la fábula, y una
wna
moral,quesedesprendeoportunamentedelaacciónsinre- currirá sermone,-!empalagosos.Estos son Los Hijosdel l'uehkr.
—
LaDiscusión del \'¿ de Enerode im).Anteanoche, estrenóel Teatro de Novedadesundrama,ar- reglado del francésconel titulodeLos Hijos del Pueblo. Esta obra,quemásquedramaesunaserie de cuadros, tieneinterés y sobre todo es
muy
adecuadaparaelTeatroenqueserepresen- ta, pueses unaescuelade buena moial paraelPueblo. Elpú-blico complacido llamó repetidas veces altraductoralpalco es- cénico al finalizar eldrama; peroeste tuvo lamodestia de no presentarse.—¿a Correspondencia deEspaña
deM6
deEnero de 1860.Nota. Losdirectoresde escena de losTeatrosde Provincia, quedan autorizados,si asílocreen convenientealmejürefecto, para localizar lasescenas que tienen lugar en sitios marcados, procurandoelegiraquellosqueseanmás frecuentadosyconcur- ridosporlaclaseobreraytengan más nombreen laslocalidades respectivas.Peroqueda absolutamente prohibidocambiareltítu- lodelaobra, nihacerotra clasedevariacionesenella.
PCRSOUíAGES.
BE^n
A, costurera. . . . Srta. D.*Concepción Marín.DOROTEA,
id—
D.*Trinidad Bedia.JUAN, albañil Sr. D. Victorino Tamayo,
EL
TÍOPEDRO,
id....
D. José Repullés.SANTIAGO,cerrajero.
...
D. Antonino Bermonet, BENITO, albañil....
D. José Córcoles.DON
JORGE, arquitecto.. . D. Juan Beneti.MIGUEL, id D. N. N.
TOMÁS,
¿d D. N. N.ÁNGEL,
id D. N. N.LORENZO,
id D. N. N.CASIMIRO, id D. N. N.
Unmozodeuna tiendade vi-
nos D. N. N.
Trabajadores, Trabajadoras, Albañiles.
Esta obra, es propiedad del Editor, queperseguirá an-
te la ley al que sin su permiso la reimprima, varíe el tí- tulo, ó represente en algún teatro del reino, ó en alguna sociedad de las formadas por acciones, suscriciones úcual- quiera otra contribución pecuniaria, sea cual fuere su de- nominación, con arreglo álo prevenido en las Reales órdenes de 5 de Mayo de 4837, 18deAbril de 1839,4 de Marzode 1844 y Ley sobre la propiedad literaria de 10 de Junio de LS47,relativasá lapropiedad de obras dramáticas.
Se considerarán reimpresos furtivamentetodoslosejempla- resque carezcan de la conlraseña reservada que distingueú loslegítimos.
ACTO PRIMERO.
CUADRO PRIMERO.
LAS COSTURERAS.
Habitación modesta de un quinto piso.
—
Al fondo, en ol centro, unaventana quedá al tejado y á la izquierda puerta de entrada.— A
la derecha, en primer término, unamesita delabor, y ácadaladode ellaDoroteayBe-nita cosiendo(1).
ESCENA PRIMERA.
Bemta
tDorotea,ambas
cantandoá dúo.Más
quiero un manteo rotoDe
farmacia ó medicina, Que.todos esos silbantes...De futraques y levita...
[Benita cesa de cantar.)
DoROT. Por qué no cantas, Benita?...
Beisita. Porque reflexiono.
DouoT.
En
qué':'Benita.
En
quemi situación tienemucha
analogía con loque estábamos cantando.DoROT.
De
veras?Benita. Pues es claro... Si quisiera, podriaser rica; y sin embargo, prehero ganar misubsistencia co- siendo camisas para el almacén de la calle de
(1) Todas las indicaciones de derechaé izquierda son del actor.
Postas, ó guantes para la tiendadeAngelito...
DoROT. (Sonricndose.) Con que podrias serrica?
Benita. {Levantándose.) Si, hija mia.
No
salgo una vez decasa ádevolver obra concluida,que no lleve en pos de mí una comitiva de caballeritos queme
vienen diciendo: «Qué cuerpo tan bonito!...Qué
precioso pié!...Qué
piernatan torneada!...Lástima que esta chica no vaya encarruaje!...»
DoHOT.
Y
efectivamente, nada de eso teseduce?Benita.
A
mi? no porcierto.Yo
nosépor qué, pero to- dosesos silbantescon guaníes clarosy con raya partida detrásde la cabeza,me
causan horror:además, cuando
me
hacela corteun
individuo quegasta botitos de charol, creo que se burla de mí...ÜOROT. Eso prueba que miraslos pies.
Benita: Lo que prueba es quebajolos ojos cuandovoy porlacalle.
DoROT. Essingular..! pues á mi nunca
me
sigue nadie.Benita. Sinosales,
cómo
le han de seguir!Dios y ayuda se necesita para hacerte bajarla escalera.Dorot. Ciertoque nosoy
muy
amiga de corretear; pero los domingos,cuandovamos
con mitio á comer una lortilla de escabeche al primer molino, ó unos callos alventorrillo de la Sorda, uo dirás que no tomo mi parte en la alegrí.ageneral.Benita. El ventorrillo de la Sorda!... cuánto
me
gusta!sobretodo, cuando al bailarno
me
pegapisoto- nes nuestro vecino Santiago, el cerrajero,como
él último dia, que por causa tuya
me
rompióel vestido...DoROT. Por causa mia?
Benita. Esclaro...
Como
tú bailabas almismo
tiempo con Juan, sedistraía mirándote, y exhalaba el pobre unos suspiros!... nimás
nimenos
queunalocomotora alllegar á la estación.
Dokot.
De
veras? Con que, según eso, túcrees'..Benita.
Que
te ama!... Eso notieneduda, noes menes-terponerse anteojos para verlo... Seria preciso quete decidiesesal finentreély Juan.
Vamos
á ver; con cuál te casas?Dorot. Ni con eluno ni con elotro.
Benita.
Cómo?
—
9—
ÜOROT. Debohacerjusticia, sinembargo, ánuestro ve- cino. Santiagoes un incansable trabajador: aun- que decarácter serio y brusco,
como
buen viz- caino, lecreo unhombre
honrado, pero tiene para mí un delectoqueme
disgusta sobrema-
nera,nunca miracaraá cara: ademas el acento de su vozes duro, sus rojos y eusortijadoscabe-
lloscubren casi toda su frente...
Benita. Vamos, confiesa deuna vezqueprefieresáJuan
elalbañil.
DoROT.
No
puedonegarque Juan es franco y jovial, y cu carácterel reverso de la medalla del otro...No
piensamás
queen reir,en cantar, endivei- lirse... Con un maridocomo
él, no hay medio deque unase aburra...Benita. Entonces, quien teimpide darle la preferencia?
DoROT. Hija mia, cuando unase casa no es solo para reir...
Benita. Entonces será para llorar.
DoROT. Te diré: Juan es también un buen obrero; gana jornales
como
ningúnotro maestroalbañil; pero en primer lugar, le gustamucho
divertirse; ha- ce lunes todos loslunes ymuchas
semanas pro- longa la suspensióndeltrabajo hasta el martes.Todo, sin embargo, se lo hubiera perdonado, pero tiene el fatal vicio de beber.
Benita. Vaya, vaya, si una se ha de casar, [ireciso es sufrir algunacosa.
DoROT. Por miparte, gracias: esundefectoqueno i)ue- dosufrir...
Benita. Coneluno dicesno te casas porque es
dema-
siadotriste; conelotroporqueesdemasiadoale- gre. Pueste anunciodesde ahora que
como
no varíesde opinión, te quedarás para vestir imá- genes.DoROT.
A
haceruna mala elección pretiero [>crmanecer soltera toda la vida. (Se oye hablar daüro.j Benita. Esa voz?...DoROT. Es la suya.
Juan. {Dentrollamandoálos cristales de la ventana., Dorotea... Benita...
Benita. Precisoes quetenga el diabloen el cuerpo pues no se vienepor eltejado... este
hombre
es—
10—
ungalo. {Laventanadelfondoseabre y aparece Juanentrajede trabajador con blusa ¡/pantalo- nes delienzomanchadosdeyeso.)
£SGENA II.
Los mismosy ihk^,
Juan. Buenos dias... Aquí eslainos todos... Dispen*
sadme
sime
presento asi, sin vuestropermiso.Benita. (Pasando álaizquierda.) Ahí... Vaya una gra- cia!
Me
has asustado.DoROT.
{En
tono de reprensión.)\ndi\\\Juan. El
mismo
en carney hueso... Seme
ha prohi- bido entrar porla puertayme
cuelopor laven»tana. [Saltandoalaescena.) Sepuede entrar^
DoROT. {Sonriendo.) Parece que sí.
Juan. Advierto quesi
me
he permitido escalar esas paredes, es por interés á vosotras y con orden del propietario.En
toda lafachada exteriorha- bía unsin fin de agugeros,4)or los quecómoda- menteysin escala alguna podía cualquiera en- caramarsehasta aquí; ycomo
en Madrid hay tantos ladrones...BEisrrA. (Con malicia.)
De
corazones?..Juan.
No
diré queno, pero de esos los hay que en vezde robar son robados... Las mujeres enesta épocahan suprimido, por economía, hasta elcorazón.
ÜoROT. Por quédecis eso?
JuAM. Porquelo pienso asi.
DoROT. Eso será efectode(]ue hay también en el
mun-
dociertos
hombres
que hoynos anuncianelbuen tiempo ymañana
noshacen temerla tempestad.Juan. Por qué
me
decís eso?DoROT. Porque lopiensoasí.
Benita. {Ap.) Le atrapó.
Juan. Ignoro qué motivo he dado para merecer tus reconvenciones. El maestro noesta completa- mente satisfecho de mí?
No
trabajocomo
unper- rotoda lasemana?me
has visto dirigirme ni^orcasualidad á ningunamujer?
—
11—
DoROT. No; pero llega el domingoy después ellunes y
muchas
vecesel martesy te metesen la taber- na,la cual uo abandonas sino después de estarborracho.
JuAis. Naturalmente; un
hombre
(]uese desespera co-mo
yo, preciso esque busqueconsuelo deal8:un modo...No
es el vino, sino la pena de no verme correspondido, lo ipieme
emborracha.Además
para qué(piiero guardarlos ahorros de mi tra- bajo?I*ara quese loscoma
lajusticia cuandoyo\\\e muera^. Gracias; pretiero comérmelos en buena salud...
Bemta.
iSonriendo.)Y
bebértelos, noesesto?Juan. Síseñor, y bebérmclos...estoy en mi derecho.
DouoT. Eso vá en opiniones. Cada uno piensa á su manera...
JUA!N. Ah! Dorotea; si llegara yoá ser tu marido, (jué tesoro ibasá lener en mi... no te abandonaria ni una hora, ni uninstante, y mi
mayor
placer seria el verteeternamente contentay salislecha.Benita. {Ap.)
Qué
pico de oro tiene estechico!...DoROT. Cien veces
me
has dicholomismo, y otras cien tehe contestado queempieces á probármelo...yo no pidoimposibles: diviértete, pero
como
lo hacen laspersonas sensatas; sin buscarpenden-cias ácada paso, y sobre todo sin emborra- charte.
Juan. Bien, bien, prometo
enmendarme;
pero conve- nid quees una cosa terriblebeberagua cuando uno está acoslambradoal vino. Para probaros misbuenos deseos, yqueprocuroenmendarme, como me
prohibisteis iumar tanto, ya no consu-mo
al diamás
que una cajetilla de diez cuartos.DoROT. [Sonriendo.) Nada
mas
que una cajetilla? (Juan saca un cigarro, enciende unfósforo yfuma.) Juan. Nada más,os lojuro!...Benita. Pueses unaIViolera! [De prontoseabrelapuer- ta del fondo y Santiagoaparece.)
12
~
ESCENA III.
Los mismos.
—
Santiago conun
sacode cerrajero debajo del brazo.Sant. Sepuede entrar? {Dejando el saco en tierra.)
BEmTk.
(Dandoun
grito.) Ah!... Acabaremoshoy...Juan. Santiago!...
Sant. [Ap.) Juan aqui!... Seguroestaba de ello. [Al- to.)Perdonen ustedes; peroelpropietario raeha
mandado
queexiunine las cerradurasde toda la casa...DoROT. (Con enfado yyendo ásentarse.)
Me
pareceque antesde permitirse la entradacomo
ha hecho usted, podiahaberllamado.Sant. Oí risas y voces aqui dentro, y calculé quetal vez no se
me
oiria.Además
tenia la convicción deque noestaban ustedessolas: noviáJuan enelandamio, y
como
nole habia visto bajar...Benita.
Ha
subido usted...Sant. Para examinar las cerraduras... (Llevándose aparte áBenita.) Desconfiad
mucho
de los an- damios.Benita. (Alto.) Por qué dice usted eso?
Sant. Porquequiero convencerá ustedesdequeyo no entrojamás porlaspuertas que no están abier- tas, sinocuando otros individuos penetran por las ventanas que no están cerradas. (Benita se sientay seponeá trabajar.)
Juan. Es decir, que
me
estabas expiando?Sant. Yo?ni porpienso...
Tú
eres albañil y yo cerra»- jero; tú haces tu oficio y yoel mió : á quien Diossela dé, San Pedro se labendiga.Juan. Sí; pero hay ocasionesen queloscerrajeros es- torbaná los alhamíes... y estos no gustan de queseles incomode.
Sant. Si, eh? Pues lo siento, pero no lo puedo llorar.
DoROT. (Levantándose.) Vamos,vamos, haya paz.
Juan. [A Santiago.}
En
fin, lo dichodicho.Tío Ped. [Selecyetarareardentro.)
—
15—
DoROT. [Quehaceun instantenosabia
cómo
hacer cesar la riña.)Ah! es mi lio!Benita. [Ap. levantándose.) (A tiempo vienepara estor- barque se enreden.) El tonto tle Santiago no vé queyo soy libre, yquese engañade puerta.
{A Santiago.)
Ya
te lodiré enotra ocasión.Juan.
ESCENA IV.
Losmismos.
— El
tío Pedroentrando porelfondo.Tío Ped.
DoROT.
Tío Ped.
Juan.
Tío Ped.
DoROT.
TíoPed.
Todos.
DOROT.
Tío Ped.
Juan.
Benita.
r^OROT.
Tío Ped.
Sant.
Juan.
Tío Ped.
Juan.
Tío Ped.
Juan.
{Entra cantando.) Buenos dias, bijas mías.
Buenos dias, tio.
Buenos dias, sobrina. [Viendo á Santiago yá Juan.)Calla! qué milagro es este! Santiago y Juan aqui... Buenos dias, mucbachos! {Dando áüjnboslüiapretón de manos.)
Que
talvá, tioPedro'Yo, tan bueno y tan sano: sololas piernas son las queseniegan al servicioalgunas veces... (A Dorotea.)
Dame
unasilla, hija mia.(Dándole unasilla.)
Tome
usted, tio.(Sentándose.) Ajajá!
Me
alegroencontraros,mu-
cbachos, porquetengo que darosuna buenano-ticia.
Una
buena noticia?Dígalaustedpronto, tio.
Puesbien, hijos mios, estoy decidido á empren- der obras por mi cuenta.
De veras?
Cómo!
lio Pedro, vá usted á meterse á contra-tista?
Porsupropiacuenta?
Que
diablos!me
parece que ya he trabajado bastante por cuenta de los demás, y que bien puedo á mi vez...Trabajar por lasuya?
No
digoque no... pero para eso...Qué' Digo...
Vamos, qué?
Se necesitatener...
—
14—
Tío Ped. Dinero, no es eso? Pues bien; hace cincuenta años que
me
duelen loshuesos de estarama-
sandoyeso,matándome
desde las seisdelama-
ñana hastalas seisdela tarde...y lástima fuera que en todoesetiempo no hubiese podido juntar algunos cuartos!...
Saist.
Que
ha ganado ustedmuy
bien!Juan.
No
es eso loque yo quería decir... Ya se sabe en todo el barrio queusted es rico... pero tam- bién se sabe...TíoPed.
Y
bien, vamos á ver, qué eslo que sesabe?Juan.
Toma!
Se sabe queusted no entiende nada de eso... justo! {Dorotea váá sentarse, y continúa trabajando en sulabor.)Tío Ped. Ah! ya: quieres hablarde mieducación?
Juan. Síseñor...
No
es por avergonzarle; peroya sa-bemos
lodos, que ni usted conoce una letra del alfabeto, nisabe distinguirun 8 de un9.Tío Ped. Sí, sí; confiesoque nunca se
me
ha ocurrido la ideademeterme
en esos laberintos. Diez anos tenia cuando subí porprimeravez al andamio,y
he llegadoá lossesenta sin tener necesidad devisitarla escuela.DoROT.
Tampoco
se necesitapara envejecer, tío.TíoPed. Ni para nada. Pora hacerperderel tiempoá la
juventud, para eso sirve.
Sant. Bien dicho.
Tío Ped. (Se levanta.)Cveáme, hijos míos; en el reg¡«
miento de trabajadores,losmejoresoficialesson aquellos que leen
menos
y amasanyeso mejor.El obrero quetrabaja,tambiénarriesgasus días.
En
mis tiempos, cuandoyo veía áunmuchacho
llenodevalor, que caiade unandamio,deciayo á los amigos: «Hijosmíos, nosotrostambién so-
mos
soldados del regimiento de trabajadores y debemos pagar nuestro contingente. (.4/ oir esto, Juanlleva lamano
á los ojos y se aleja deltíoPedro.)DoROT. Vamos, Juan, quées loque tienes?
Juan. Nada, nada.
TíoPed. {A los otros.) Ah! ya caigo! Su pobre padre se cayó del andamiodesde un quintopiso! Vamos, soy un imbécil!Pobre amigomió!
Benita.
TíoPed.
Juan.
DonoT.
Juan.
Voces.
Juan.
Sant.
Tío Ped.
Juan.
Sant.
Tío Ped.
Juan.
Tío Ped.
Sant.
Juan.
Tío Ped
—
15—
Pobremuchacho!
(Tendiendo la
mano
á Juan.) Juan,dame
esa mano.[Dándosela.) Ya pasó... Perdone usted... nohe podidoremediarlo...
Aunque
yo eramuy
peque- ño, tengo siempredelanteile mi ese andamio!..y no puedo olvidar á mi padre!...
[Levantá^doíie,)Basta, hasta!
No
hablemosmás
deeso!Si, tienesrazón: diremos
como
el tioPedro: fué un soldado del trabajo, (jue murió enelcampo
(k honor.(Dentro.) Eh! Compañero!
Ya
me
llaman. ^Yendo d la ventana.)Cómo?
Sonlasdos? Alia voy!
{Tomando
el saco.) Yo también voy á conti- nuar repasando las cerraduras.Y yoá seguir misasuntos... iMañana
emprendo
dosobras... porque ya tengo dos... una casa en Chamberí, y otra en Carabanchel... (A Juan.) Contaba contigoparaqueme
hiciesesla obra de una deellas, pero puesto que estás ocupado...Porquince dias todo lo más.
Y yotambién.
Entonces,
más
adelante veremos: noes eso?Justo; cuaiulo usted quiera ya sabe que somos suyos.
Ah!
seme
olvidaba. Esta tardeconvido á algu- nos camaradas, para celebrarmi
imeva posi- ción: con que podéis daros por convidados y echaremos un trago : iremos áEspíritu Santo...
! Gracias, tio Pedro, no faltaremos.
Venta del
{A Dorotea.) Oye tú, Dorotea, también pue- des ir con tu amiga. Quiere decir que los
muchachos
llevarán guitarras y podréisbailar;con eso será día completo.
DoROT. Bien, lio , iremos.
Benita. [Levantándose.)Sí, sí, eso es; oh ! por bailar iria yo á piéhasta la China !
Tío Ped. Bueno, bueno, basta la tarde... [El lio Pedro váse porel fondo con Santiago. Juanecha
un
—
16—
pié por el otro lado de la ventana y desapa- rece.)
ESCENA V.
Benita.-t-Dürotea.
DoROT. Pobre tio Pedro!
Mucho
temo que le salgan mal sus planes.Benita. Es el
hombre más
honrado delmundo,
pero en sacándole de su trabajoya nosabe loquese pesca.Benito. [Dentro.)
Cómo? Qué
dice usted, señor?...en elquincuagésimo1
h
puerta al fin del corredor?Benita. Eseesalguno que viene á vernos.
DoROT.
No
conozco esa voz. (Óyense pasospesados enel corredor y golpes
muy
fuertes que dan á la puerta.)Benita. Calla! Pareceque está llamando á una puerta cochera,
Dorot. Quién vá?
Benito. (Dentro.) Vive aquíutia quese llama Benita?
Benita.
Y
paraquéquiere usted á Benit??Benito.
Toma
! Para darlaun abrazo!Benita.
Cómo
seentiende!...Dorot. Quiénes usted?
Benito.
Su
paisano...Me
llamo Benito Caracoles, ysoy natural deGetafe.Benita. Es mi paisano! Benilillo!... sí, ya
me
acuer- do... {Abriendo lapuerta.)Vamos
, adelante.ESCENA VI.
Las mismas, Benito.
Benito.
Benita.
Benito.
Benita.
[Entrando por el fondo.) Servidor... quiénde vosotrases la Benita?
Yo
: nome
conoces?Canario ! qué remoz4a te has puesto, y có-
mo
has agrandao!Me
daspermiso paraabra- zarte?...Y
por qué no?—
17—
Benito. (Abrazándola.) Cáspita! (jué bien
me
sabe! Es- toes k)mismo
que sime
comiera un tarro (U;arrope! (.1 Dorotea.) Y usté. señorita,es tam- biéndel pueblo? I^orqueen esecaso repetiría...
[Quencndo abrazarla.)
DoROT. [Alejándose.) Pocoá poco... yo no soydeallí.
Benito. Usted desimule!...
ÜoROT. l*arpce qm; ou ese pueblo se abraza á lodoel
mundo
?Benito.
Qué
quiere usted , señorita';' Allisernosmuy
po- líticos, y esa es unaprueba (b;afleuto y dcscor- lesin quedamos
á lodo elmundo
! {Dorotea se vuelve ám
sitio, \j continúatrabajando.) Benita. (.4Benito.) Vamos, y québay por el \y,\h!Cuimi-tahombre, cuéntame...
Benito. Por el país?
Muchas
cosas, ymuy
grandes!...En
primer lugar, el señor alcalde hahecho componer elpilón para las caballerías!Toma!
Te
parece á ti que soloen iMadrid esdonde se adornan losminumentospúblicos. \Con orgullo.)No
señor, toiticoel establode las vacas se ha hecho de nuevo!Benita. Bien, pero yo pido noticiasde lospaisanos.
Qué
hasido deBamon,
de Antonioeltuerto,de Colíis?Benito. Esoesotra cosa. Puesbien,
Ramón
el zurdo ha tenido unas calenturas ceremoniales... no...cervicales... esoes, cervicales,de resultas dela
vendimia, pero ya está mejor... Antonioeltuer- to se cayó delgranero, y se hizo una porción de confusiones en lacabeza... pero con diez since- pismosquc sele pusieron, se fuéal otro barrio elpobrecito sin deciresta bocaes mía!
Benita.
Y
esasson las buenas noticiasdel país?Benito. El país no estámalo! Yo hablo de los habitan-
tes!
En
cuanto á tu primoColas...Benita. Le ha sucedidoalgo?
Benito. Vaya! elpobrecito... qué lástima!
Benita.
Qué
le ha sucedido?Benito.
Que
sehacasado!Benita. ^Ah!
Qué
sustome
has dado!Benito. Si, Con Anita..,ya sabes, Anita Chinchón... (|ue tenia unacintura que sepodía cojer conla pal-
ma
de unamano.2
—
18—
DoROT. (Levatitáiidose.)
Y
ha venido ustedáMadrid pa- ra contarnoseso?Benito. Cá, no señora... laambición esla que
me
ha puesto en camino... síseñora, laambición... Fi- gúrese usted, señorita, quehacemucho
tiempo hedescubierto quetengo una vacación.,.Benita. CómoundLvacacion'í {ComprendieJido.) Ah! ya enliendo. Continúa.
Bemto. Yo descubrí eso undia queestabahaciendo una madriguera para losconejos, y
me
puse tan or- gulloso, queme
sentícon fuerzas para entre-garme
á laalbañilería en general,como
las ca- sas, los palaciosy todo lo que concierne á la arquitorttira.DoROT.
Cómo?
Benito.
Todo
loque concierneála arquititra.Benita. Arquitectura, querrás decir... {Riendo.)
En
fin,soñamoscon grandezas,eh?.. . .
DoROT. (Riendo.)
Queremos
brillar enelmundo?
Benito. [Confatuidad.)
No
digo queno... y si yo en- contrara quienme
recomendase áalgún perso- naje... porejemplo, á algún maestro albañil...Benita. Ah! sino es
masque
eso... todopuedearreglar- se. (Váá laventana.)Benito.
De
veras?Qué
gusto!Benita. Calla! Ya no está, habrá bajado...
Dorot. Si te parece que bajemos tambiénpara llevar nuestralabor...
Benita. (Poniéndosela mantilla, y tomando
un
paque-te.) Sí, no dices mal; mi paisano se vendrá conmigo y abajo se lo recomendaré á Juan.
{A Benito.) Es un maestro
muy
hábil...Benito. [Con enimiasmo.) Corriente! Con eso
me
ense- ñará todo lo respectivo al arte! Ya tengo car- rera! Viva mipaisana!...Dorot. Yo entretantoiré á comprarla comida.
Benita. Esoes, vamos.
Todos. Vamos.
FIN DEL CUADRO PRIMERO.
CUADRO SEGUNDO.
Í3L
RECUEKDO DE UN PADRE.
llnjardinen la Venta del Espirilu
Santo.— En
primer término á la(lereclia, mesas y bancos demadera.—
Entrada dela casa á la dereclia.—líecoraciün campes-
tre.
ESCENA PRIMERA.
Anc.el, LoRKMzo, Tomás, Casimiro, dos obreros: des-
. pues Saintiac.o.
Llegan losseis porla derecha.
—
Van vestidos dedia de fiesta, y todos del brazo.Con qne nosotros somos losprimeros?
No
ha venido nadietodavía?Lo qne esel tio Pedro seha eclipsado entera- mente.
Será cosa qne vaya ;'» pegárnosla'
Qnién? él? El lio Pedro fallara su promesa?
Nunca! Recuerdo queinia vez que tuve con él
unas palabras, \u)r señas qne era sábado,
me
dijo:
—
«Ángel, antes de ocho días te daré lo (jue mereces.»
—
Y elsábado siguiente, después de la paga,recibí lo(jneme
habiaofrecido. (In- dicandoun puntapié.) Obi en cuanto á eso, eshombre
que cumple una palabra religiosa- mente.Entonces será que su reloj se habrá atrasado
,esta vez.
O
que nuestros gaznates se han adelantado.Lo quees en cnanto á eso el tuyo vá siempre adelantado.
Voy á arreglarlo ahora mismo. (Gritando.)Mo- Casimir
LORENZ.
Tomás.
AlSGEL.
LoRENZ.
Ángel.
Casimir.
A^GEL.
^ 20 —
zo! {En este
momento
aparece Santiago , que vienede la izquierda, y sin hablar una pala- bravá á sentarse á la mesa, á la derecha del proscenio.)Tomás. Calla! Santiago
!
Marc. (Bajo.)Es delos nuestros?
Casimir, (Id.) Creoqueno; ya vesque se poneaparte.
Sakt. Mozo! Vino!
Ángel. {Bajo.)
Vá
á bebersolo.Tomás. {Id.) Parece que no nosha visto.
Sant. {Ap.) Si consigo solamente emborracharle du^
rantequince dias, escuantonecesito.
Tomás. (Bajo.)
En
quéestará pensando? Parece preo- cupado.Casimir. {ASaiitiago.) Eh\ companero! Según eso va-
mos
á beber solo, sin que bebanlosdemás
!
eh?...
Sant. Esperoá uno.
Casimir.
Y
bien, eso qué importa? Cuando todossomos del gremio...Tomás. {Llevándose á Miguel.) Déjale solo... Valiente bruto... no hevisto vizcaíno
más
zopenco...Ángel. {Bajo álos otros.) Ahí tienenustedes á uno que nosimpatizaríanunca conmigo.
Todos. Ni conmigo, ni conmigo!
ESCENA
II.Los mismos i/ Juan.
Juan.
Sant.
Miguel.
Ángel.
Sant.
Todos.
Ángel.
Sant.
Hola! compañeros. Dios guardeá la gente hon- rada.
{En
su mesa conuna
voz de trueno.) Mozo!Cuatrobotellas de vino y ochovasos!
Qué
oigo!Quién grita deese
modo
?(Que se ha levantado.) Acaso rehusarían uste- des
acompañarme?
No, no.
No
decíasqueesperabasá uno?Sí , y ya hallegado, puestoquees Juan...
En
—
21—
cuantoá vosotros no tenia necesidad de espe- raros , puesto ((ue ya estabais aquí.
TúMAS. Bravo!
BienIKsoes
lo que se llama uncom- pañero!...LoRENZ.
Que
quiere reparar sus Taitas.Juan. Decías que
me
esperabas?Sant. Acaso te negaras á bebería Juan. Contigo , sí.
Sant. Vamos, Juan , no seas tonto. (Tomás pasa á la izquierda.)
Juan.
No
bay Juan quevalga.O
es unoamigo, o nolo es... ycuando no hay simpatías... no se al- terna.Sant.
Y
porquénohemos
de seramigos?Juan. Porqueno; porque yo siempre obro francamen-
te y tú no haces lo mismo; porque yo
amo
á Dorotea, lasobrina deltío Pedro... y tú deuna manera ratera procurassoplarme In novia.Sant.
No
digoque no,ni oculto mi inclinación á lasobrina del tío Pedro. Pues hombre, no faltaba nuis sinoque tuvieraqueechar memorialespa- ra hacerel
amor
á una mujer!Tomás. Yo no soyamigo del cerrajero,., pero creo que
tienerazón.Por supuestoqueesunatontuna que dos
hombres
se embrollen por una mujer.Ángel. Dice bien Tomás.
LoRENz.
También
soydetu opinión.Todos. Dice bien Santiago.
Juan. Corriente. Puesto queéldice que es miamigo,
me
callo.Que
cadacual trabajepor sí yá quien Dios se ladéSan Pedro sela bendiga.Sant. Puesbien, entoncesábeber.
Todos. Sí, sí;bebamos! (Sesioitan alrededor delame- sa enlaque el
Mozo
habrápueslo las bolellas¡j
losvasos.)
Juan. Señores, francamente, yo no tengo mal ca- rácter y cuandose
me
habla con razón...Todos. Bien, bien.
Sant. Ea, a beber, y
busquemos
la alegría en el íon- do dela botella.Todos. Si, sí;a beber!
Ángel. (.4Sautiaqo,) Así
me
gusta!Tú
eres todo un hombre!— 22 —
Sant. {Que havueltoállenar todoslosvasos.)Probemos que todos somos unos!... El vino eslii servi- do...
Juan.
Abramos
lasexclusas!Tonos. Abramos! (Beben.)
ESCENA III.
Los
mismos.— El
Tío Pedro.TíoPeí». (Entrando por el fondo.)Hola, muchachos! Pa- rece quela gentese divierte?
Todos. El lioPedro!
Sant.
Un
brindis porellio Pedro! Mozo! un vaso para nuestroviejo.Tío Ped. No, no: gracias, hijosmios; ya sabéisqueno be- bo sinocuandotengo sed yque no formoparte,
como
vosotros, delregimiento de la esponja.Todos. (Riendo.) Ah! ah! ah!
Tomás. Ustedse ha quedado siempreá retaguardia de ese regimiento.
TíoPed.
No
digoque no; solobebo cuando como.Juan. Esdecir queusted
come
para beber.Sant. Mientras nosotrosbebemos paracomer.
Tío Ped. Esoconsisteen la construccióndel estómago y en la estructura del gaznate.
Juan. Bah! el buen vino haceelbuen trabajador.
Tío Ped.
No
digas eso, Juan; tú eres un buen muchacho;tienes
un
corazón de oroyun
braxo dehierro...pero desconfiade la botella... es un consejo quete doy.
Sant. (Allio Pedro que váápagar.) Los consejeros nopagan, tio Pedro...
Tío Ped. Vasápagar tú?
Sant.
Y
quétieneeso de extraño?Tío Ped. Nada... Hace
mucho
tiempo he notadoque be- béismás
delo regular... yque cuantomás
be- bias tú,más
se emborrachabaJuan.Juan. Yo? Desafioá Santiago! Le doy dos botellas de ventaja.
Tío Ped. Bastadediscursos y deconsejos... hoy no([uie- ro ser impertinente... y tan pronto
como
haya-*
25 —
entregado mis cuentas empezaremos nuestros trabajos enChamberí: para eso oshe reunido á todos, para que trinquemos al buen éxito de mis empresas. [Todosí^e acercan altic Pedro.) Joan. Yavé usted, tio Pedro, que usted
mismo
es quien nos poneel racimo enlaboca,con que nosequejeusted.
Tío Ped. Sí, perocomeremos; y os prevengo,queno ha- brá
más
que á botella por barba:cada unoten- drála suya. Nosotros en nuestro oficio necesi- tamos levantarnostemprano jior lasmañanas...y cuando la cabeza esta demasiado pesada, las piernasse niegan a sosteneila... Ya estáis avi- sados; ahora voy á echar unaojeada á las chu- letas yal cabritoy en seguida vengo por vos- otros;
comeremos
enelsalón de arriba.Todos. Bien, bien: viva el tio Pedro! {Pónensetodos en
¡lia yeltio Pedro pasa delante deellos y en- traenla casa.)
Sant.
Qué
bueno es!Juan.
Yo
lo creo!Como
que es la flor ynata delos trabajadores!Muy
pocos hayyacomo
él!Sant. Es verdad! Ahora nosotrosvamos á hacer boca.
(Gritando.) Muchacho!
Un
par de botellas! Yolas pago!
Ángel. Perodime, te hasvuelto millonario?
Juan. Pocoápoco!
A
míme
tocalaronda!Todos. No,no, á mí!
Sant. ^Gritando.] Basta... yo soy quien convida!
ToDds. Ah!
El
MOZO. {Poniendo otraconvidadasobre la mesa.) Señor Juan, ahi dentrohay unmuchacho
llamado Be- nito que dice que usted le hamandado
que venga.Juan. Benito?Ah! sí; es un paleto queacabade llegar del pueblo con la desmesurada ambición deser mi peón de albañil. Le he dichoque viniese, que este era el punto de nuestras recepciones...
Ya veréis
cómo
nosreimos!Todos. Bien! bien!
Juan. (Designando elforo izquierda.)Justamente hay
alliun cuezo, unaregla y dossacosdeyeso. [Al Mozo.)
Tú
vendarás losojos ú la victima, y la— 24 -^
traerás aqui... Vosotros traed los utensilios.
(Váse elMozopor la derecha.)
Vamos. {Vanalfondo á buscarelcuezo,elsaco ylaregla.)
{Solo en elproscenio.) Solounabotella por bar- bano serviríadenada ámiplan... Voyáprepa- rar un frasco de aguardiente; es necesario á toda costaqueyole desprestigie y queDorotea sea mia... (hnlra enlacasa.)
{Volviendo conuna reglaylosobreros que traen las herramientas de albañilería, tales comoun cuezo,una llanay dos saquitos de yeso,etc.) Ya esperamosal neófito;vamos á hacerle sufrir las pruebas. {Benito y el
Mozo
entranpor la de-recha.)
ESCENA ZV.
Los mismos,
menos El
tío Pedro y Santiago.—
Benito conlos ojosvendados.Todos.
Saint.
JcAiv.
Benito. {Conducidopor el Mozo.)Pero señor, qué es es- to?
Vamos
ájugarála gallina ciega?Todos. {Convoz siniestra.)Silencio!
El
MOZO. {Colocándolo en mediodel teatro.) Ajajá! ahí!{Vuelve á entrar enlacasa.)
Benito. [Procurando quitarselavenda.) Entonces,pue- do yaquitarmeestosarrumacos?
Juan. {Dándole conla reglaen los dedos.)
No
se toca.Benito. Canario! Basta!
Juan. Dátres pasos adelante.
Benito.
Y
sime rompo
las narices?Todos. Silencio!
Juan.
Cómo
te llamas?Benito. Benito Caracoles.
Juan.
De
dóndeeres?Benito.
De
Getafe.Juan.
Qué
edad tienes?Benito. Por lasalgarrobasvoyá cumplir un duro.
Juan. Y quieres ser albañil?
Benito. Es el sueño de toos missueños.
Juan.
Y
quieresqueyosea tu maestro?— 25 -
Benito. Si sefíor, sí.
Juan. Basta. Ahora traed esosconfites. (Traen lossa- cos deyeso, que colocan á cada lado deBenito.) Abrela bocal (Coje de unode los sacos un po- codeyeso, que mete en la boca de Benito, y
dice:)
Vamos
á ver, pruebaeso...Benito. Puf...
Juan.
No
temuevas.Que
te parece?Benito. {Haciendo ascos.)
Endemoniado
!Juan. Acuérdate que esyeso blanco.
Benito. Canario!
No
lo olvidaré... Pero esto da sed...yo quierobeber...
Juan. [Dándole con la regla.) Atención y respon- de: Quieresser albañil hasta que mueras?
Benito. Si,justamenteesa esmi melomania.
Juan.
Tu
alma permanecerá blancacomo
tu vestido detrabajo?Benito. Si!
Juan.
Y
pagarástu bien venida á los compañeros?Benito. Sí;que lleven mistirantesal Monte de Piedad, yyo lopagotodo... lashebillasson desimilor.
Juan. Júralo!
Benito.
Lo
juro. Pero canario! que no veo!Juan. (Cogeelcuezo, le quitaelsombrero, y le cubre lacabeza conél,)
No
temuevas!ESCENA V.
Los mismos.
— El
Tío Pedro.TioPed. [Saliendodela casa.)
Qué
diablos hacéis aquí, muchachos?Juan. [ABenito.)
No
temuevas! Tío Pedro, presento áV. ámifuturo aprendiz, Benito, á quien voy á bautizar según costumbre...En
presencia de laasamblea tebautizo poniéndote por
nombre
Es- pliego!.. {Dá un golpecon lareglasobre la ar- tesa.) Yaestás bautizado... ahora á la mesa!En
cuanto átí, no te muevas hasta (pieuna vozce- lestehaya gritado, arriba! [Vánse todos riendo, y señalando á Benito quese queda inmóvil co-mo una
estatua. Entraenla casa.)— 26 —
ESCENA VI.
Benitoquecontiíiuaconelcuezosobrela cabeza; después Benita.
Benito. (Solo.)
Me
hadichoque nome
mueva... puesnome
moveré... no señor, no; antesquerenunciar á mi sueño, soy capaz depermaneceraquí diez años.Benita. (Entrandopor laderecha.) Calla!
No
haynadie?Y
Dorotea quecreyó que nos habíamos tardado y sequeda comprandonaranjas!Benito. [Para sí.)Estánahí... losestoyoyendo...no
me
moveré.
Benita. Naá'iel... {Vé á Benito, y retrocede asustada,) Ah! quées eso?Esun espantajopara asustar á lospájaros! Pero calla!., se mueve!
Benito. Vamos,yono puedo más!...
Benita. (Sacudiéndole.)Eh! qué hace usted ahi?
Benito. Quién
me
habla? Eslavozceleste?Benita. Soyyo. Benita...
Benito. (Quitándoselavenda y el cuezo y llevájidola á
laizquierda.) Mi paisana?
Benita. Calle! EsBenito!
Benito. No, ya no
me
llamo Benito^me
llamo Espliego.Benita. Espliego!
Benito. Sí, mi maestro
me
ha bautizado conesenombre
virginal.
Benita. Pero qué hacesaquí?
Benito. Acubo de recibirmi diploma.
Benita.
JV
já! já!...Benito. Sí; he sidorecibido aprendizde albañil... y he sufridomis desámenes.
Benita.
Qué
exámenes?Benito.
He
sido desaminao delantedetodos los delgre- mio ycon el tío Pedro álacabeza!.. Vamos, y decir queánaidemás
queá ti deberé miposi-ción sociable!,.