• No se han encontrado resultados

lementos de Historia Natnral, con un prólogo del Dr. Carrac

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2022

Share "lementos de Historia Natnral, con un prólogo del Dr. Carrac"

Copied!
92
0
0

Texto completo

(1)

^7

o>-^

A

(2)

Lrqnitectura de las Lieneiias,

por D.Eduardo Benot.--Se repa cuadernos semaDales de

ana

peseta,quecontienen 66páginas.— Estát<

da, yconstade32 cuadernos.Lujosamenteencuadernada, entrestomos, vale

38

pesetas.

^rosodia castellana y Tersificación,

por D. Eduardo Benot.- partepor cuadernos semanales de 32 páginas,alprecio de

50

céntimos, terminada yconsta de 48 cuadernos.,,de los queelúltimo vale

75

cénti liujosamente encuadernados entela,lostrestomosde queconsta, vale Si tas

S5

céntimos.

accionario de Asonantes y Consonantes,

por D. Eduardo

Serepartepor cuadernos semanales de32 páginas,alpreciode

50

cénti

Forma

un volumende1.088 páginas, que encuadernado entela vale

19

p

•Uímica orgónica,

por D.JoséE. Carracido.—

Un

volumenen4,'prole de 924 páginas;

^4

pesetasen rústica, paraMadrid, y fto en provincia encuademaciónen pastaentera,

2

pesetas.

Iccionario Iiatino-£spafiol Etimolégieo,

porD.F.Salazary tana, precedido deun Prólogo deD. Eduardo Benoty de Prolegómenosgr cales,—

Vn

tomoen^4.o,

10

pesetas

50

céntimosenrústicay

en pasta

.etodos de

Liatín,primero y segundocurso.

Elprimeroforma unve de 264 páginas en4.®prolongado,yencuadernado entela,conClavedetejí separado,enrústica,de 32páginas,

5

pesetas.— El segundoesunvolumei conClave detemas, de95 páginas.—Estambién deigual precio ycondi<

lementos de Historia Natnral,

con unprólogo del Dr. Carrac

Un

volumen en4.o prolongado, con infinidad de grabados intercalados

^texto, encuadernado enpasta, ISÍ pesetasenMadridy

13

enprovincias.

iccionario de la liengna Castellana,

por Picatoste.—

Un

tomoi

^encuadernado entela,

4

pesetasen Madridy

5

enprovincias.

iccionario Francés-IiSpañol

yviceversa,porel

misme

autor.— Dí tamañoyprecio.

a

Tauromaquia,

de Rafael Guerra (Guerrita).—^e publica por cua<]

deunoy dosreales,de32y 64páginas respectivamente, connumerososío\

dos intercaladosen eltexto,representando todaslassuertes deltoreo.

e

la batalla,

originaldeD.JoaquínDicenta.—

Un

temo en4.o, de 268 Qas,

3

pesetasenrústica.

Eide

llecnni del estudiante de Derecho,

porC. Flavio, aboga*

lustre Colegio deMadrid.—

Un

tomo en4.°, de 400páginas. Libro de utili lecesidad indiscutiblesparalosestudiantes de Derecho. Contiene todaslas laturasdelacarrera,yfácilmente sepuedenpreparar paralosexámenes,n<

iecadaunadeellas,sinoparaelrepasoaltomarelgrado delicenciado.

Un

sn4.°,de 884páginas,

7

pesetasenrústicay

9

en pasta.

I

testamento ológrafo,

porD.GabrielRicardo España,abogado del reColegiode Madrid.

— Un

tomoen4.°, de 266 páginas próximamente. Coi odoslosformularios,notasycasosdelavida,paraque cadaunode porsí,

¡onsultas, pueda hacer sutestamento.Libro de utilidadgeneral yal alean odos.

i

lince

t

a Roja,

novelapor D. JoséR.Carracido.—

Un

tomode 408páj

3

pesetas.

iinte Ltecciones de Francés,

por D. Luis Besses, Catedráticode asignaturaen el Ateneo deesta Corte

— Un

tomo en 4.** prolongado,

5

peí Is

Pequeneces —El

Jesuitayun tomoen4.% fdpesetas.

> ElCuartoEstado^untomoen4.*, Í6pesetas.

imerosas publicaciones

porentregas con magníficas láminasal ci

(3)

LOS MOS DEL PUEBLO.

DKAMA POPULAREN TRES ACTOS Y OCHO CUADROS

ARREGLADO Á I.A ESCENA ESPAÑOLA

POR

D. JUAN BELZA.

EstiTnadoconjjranaplansoenelteatroiloNovedadeseldia11 deEoero de 18G0.

MADRID:-18C0.

Imprenta ile G. González, calle ile Pelayo, núm. 5r*.

(4)
(5)

JUICIO CRÍTICO DE LA PRENSA DE MADRID

BESPECTO A ESTE DRAMA.

Asistimosanoche enelTeatrode Novedades,á laprimerare- presentación del dramaarreiilado del francés,con eltítulo Los Hijosdel Pueblo,cuyo pensamiento altamente moral liadejado impresas agradables sensaciones en la concurrencia. Toda esta obrase hallacombinadacontal acierto, que produceútil ense- ñanza,ysepresentan ,consinigual maestría, losfelicesresulla dos dela féyhonrradez enla claseobrera. Amoral trabajo y ála virtudcon su recompensa, y odioal vicio, es lalección moral queayer vimos puestaen la escenadelTeatro de laPlaza de la

Cebada.

El público,que comprendió la importancia de laobra, oyó con graninterés losocho cuadrosen queestá dividida, habien- do aplaudidovarias escenas y llamado con insistenciaalfinal a]

autordel arreglo deldrama, el cualno sepresentónilaempresa comunicó sunombre.

Por último,paraquela complacenciadel públii!0fuesecom-

pleta,losintermedioseran

muy

cortos.Nodudamosqueestafun-

cioii producirámuchas entradasalTeatro de Novedades.

Gace- ta(U] ludeEnerode 1860.

Prohibidas larepresentacionesde Candelas,el Teatro deNo- vedades nosha ofrecido Los Hijos del Pueblo, arreglo queel señorBelzaha hecho de Les Compagnonsde la Truelle.Este dramacuyoobjeto esdará conoceralpueblo quenada debeen- vidiar ,porque nuestro siglo

,queno se paraenclases, premia siemprelahonradez yel trabajo, tiene situaciones interesantes

(6)

IV

ycaracteres

muy

bien sostenidos. El arreglo estáhecho concon- ciencia,yelpúblico loacogió

muy

bien,loquenos hacecreer quedará buenas entradasalTeatro deNovecMes.—Z)mr¿o Es- pañol del i5deEnerode 1860.

Vamosácerrar esta revista celebrandoelaciertoqueelseñor

Bel'/.ihatenidoarreglandoá nuestra escenaLosHijosdelPue-

blo, diama en tresactosy ocho cuadros,estrenado anoche en Novedades conbuenoymerecidoéxito.

Estedrama,escrito paralaclaseobrera, representa lascos- tumbres honradas del Pueblo, ytiene tendencias sumamente moralizadoras.

Lahora avanzada en queescribimos estas líneasnonos per- miteentrarenpormenoresacerca deestaobra;perolo quedi- remosesquecondramasde estaespecie, elTeatrode Noveda- dades cumplirá perfectamentesumisión,queesladeestimular á loslaboriosos artesanos y jornalerosáqueamen la ilustracióny

eltrabajo ,cobrando horroralvicio

.

Eldramaque anoche vimos con gusto, es el verdaderocon- traveneno de algunosotros.

Alterminarseeldrama, elpúblicollamóalautordelarreglo, queno tuvo porconveniente presentarse. Hizobien,y nosale- gramosque de vez encuando haya quien dé una lección á esa multitud detraductoresquese presentaná recibir aplausosque pertenecen al verdadero autor.

La Iberia del io de Enero de 1860.

AnocheseestrenóenelTeatro de Novedades,eldrama popu-

laren ocho cuadrosLos Hijosdel Pueblo, arregladodelquees- cribieronenfrancésMM. Coquiardy Clerville,quetanextraor- dinario éxito alcanzóenParís.

Laacción deestedramaestáhái)ilnienteconducida.

Elasuntoestátomado deuna de lasmejoresobrasde Emilio Souvestre, deLasconfesionesdeunobrero;y enlaneutralidad del plan ,en eldiseñoy buena armonía de loscaracteres,enlos sentimientos tan bien comprendidos comoexpresados,senotala

manomaestra detan célebreescritor, que hasabido, comonin- guno, penetrarlosmisteriosdeLos Hijosdel Pueblo, deesas

(7)

V

claseslaboriosas yhonradas, comomalcomprendidas por otros.

¡Noliayenesta obra,á pesarde su ostensión y sabormelo- dramático, esas violentas oscitaciones,casisiempre inverosími- les,ni esas peripeciassorprendentes quecambiandetalmodola ideaprimordialde laacción,que en vanoselabusca enel labe- rinto calculado de lassituaciones deefecto; peroencambio hay

{trol'unda observación, iVanquezayverdad en la fábula, y una

wna

moral,quesedesprendeoportunamentedelaacciónsinre- currirá sermone,-!empalagosos.

Estos son Los Hijosdel l'uehkr.

LaDiscusión del \'¿ de Enerode im).

Anteanoche, estrenóel Teatro de Novedadesundrama,ar- reglado del francésconel titulodeLos Hijos del Pueblo. Esta obra,quemásquedramaesunaserie de cuadros, tieneinterés y sobre todo es

muy

adecuadaparaelTeatroenqueserepresen- ta, pueses unaescuelade buena moial paraelPueblo. Elpú-

blico complacido llamó repetidas veces altraductoralpalco es- cénico al finalizar eldrama; peroeste tuvo lamodestia de no presentarse.—¿a Correspondencia deEspaña

deM6

deEnero de 1860.

Nota. Losdirectoresde escena de losTeatrosde Provincia, quedan autorizados,si asílocreen convenientealmejürefecto, para localizar lasescenas que tienen lugar en sitios marcados, procurandoelegiraquellosqueseanmás frecuentadosyconcur- ridosporlaclaseobreraytengan más nombreen laslocalidades respectivas.Peroqueda absolutamente prohibidocambiareltítu- lodelaobra, nihacerotra clasedevariacionesenella.

(8)

PCRSOUíAGES.

BE^n

A, costurera. . . . Srta. D.*Concepción Marín.

DOROTEA,

id

D.*Trinidad Bedia.

JUAN, albañil Sr. D. Victorino Tamayo,

EL

TÍO

PEDRO,

id.

...

D. José Repullés.

SANTIAGO,cerrajero.

...

D. Antonino Bermonet, BENITO, albañil

....

D. José Córcoles.

DON

JORGE, arquitecto.. . D. Juan Beneti.

MIGUEL, id D. N. N.

TOMÁS,

¿d D. N. N.

ÁNGEL,

id D. N. N.

LORENZO,

id D. N. N.

CASIMIRO, id D. N. N.

Unmozodeuna tiendade vi-

nos D. N. N.

Trabajadores, Trabajadoras, Albañiles.

Esta obra, es propiedad del Editor, queperseguirá an-

te la ley al que sin su permiso la reimprima, varíe el tí- tulo, ó represente en algún teatro del reino, ó en alguna sociedad de las formadas por acciones, suscriciones úcual- quiera otra contribución pecuniaria, sea cual fuere su de- nominación, con arreglo álo prevenido en las Reales órdenes de 5 de Mayo de 4837, 18deAbril de 1839,4 de Marzode 1844 y Ley sobre la propiedad literaria de 10 de Junio de LS47,relativasá lapropiedad de obras dramáticas.

Se considerarán reimpresos furtivamentetodoslosejempla- resque carezcan de la conlraseña reservada que distingueú loslegítimos.

(9)

ACTO PRIMERO.

CUADRO PRIMERO.

LAS COSTURERAS.

Habitación modesta de un quinto piso.

Al fondo, en ol centro, unaventana quedá al tejado y á la izquierda puerta de entrada.

— A

la derecha, en primer término, unamesita delabor, y ácadaladode ellaDoroteayBe-

nita cosiendo(1).

ESCENA PRIMERA.

Bemta

tDorotea,

ambas

cantandoá dúo.

Más

quiero un manteo roto

De

farmacia ó medicina, Que.todos esos silbantes...

De futraques y levita...

[Benita cesa de cantar.)

DoROT. Por qué no cantas, Benita?...

Beisita. Porque reflexiono.

DouoT.

En

qué':'

Benita.

En

quemi situación tiene

mucha

analogía con loque estábamos cantando.

DoROT.

De

veras?

Benita. Pues es claro... Si quisiera, podriaser rica; y sin embargo, prehero ganar misubsistencia co- siendo camisas para el almacén de la calle de

(1) Todas las indicaciones de derechaé izquierda son del actor.

(10)

Postas, ó guantes para la tiendadeAngelito...

DoROT. (Sonricndose.) Con que podrias serrica?

Benita. {Levantándose.) Si, hija mia.

No

salgo una vez decasa ádevolver obra concluida,que no lleve en pos de mí una comitiva de caballeritos que

me

vienen diciendo: «Qué cuerpo tan bonito!...

Qué

precioso pié!...

Qué

piernatan torneada!...

Lástima que esta chica no vaya encarruaje!...»

DoHOT.

Y

efectivamente, nada de eso teseduce?

Benita.

A

mi? no porcierto.

Yo

nopor qué, pero to- dosesos silbantescon guaníes clarosy con raya partida detrásde la cabeza,

me

causan horror:

además, cuando

me

hacela corte

un

individuo quegasta botitos de charol, creo que se burla de mí...

ÜOROT. Eso prueba que miraslos pies.

Benita: Lo que prueba es quebajolos ojos cuandovoy porlacalle.

DoROT. Essingular..! pues á mi nunca

me

sigue nadie.

Benita. Sinosales,

cómo

le han de seguir!Dios y ayuda se necesita para hacerte bajarla escalera.

Dorot. Ciertoque nosoy

muy

amiga de corretear; pero los domingos,cuando

vamos

con mitio á comer una lortilla de escabeche al primer molino, ó unos callos alventorrillo de la Sorda, uo dirás que no tomo mi parte en la alegrí.ageneral.

Benita. El ventorrillo de la Sorda!... cuánto

me

gusta!

sobretodo, cuando al bailarno

me

pegapisoto- nes nuestro vecino Santiago, el cerrajero,

como

él último dia, que por causa tuya

me

rompióel vestido...

DoROT. Por causa mia?

Benita. Esclaro...

Como

tú bailabas al

mismo

tiempo con Juan, sedistraía mirándote, y exhalaba el pobre unos suspiros!... ni

más

ni

menos

que

unalocomotora alllegar á la estación.

Dokot.

De

veras? Con que, según eso, crees'..

Benita.

Que

te ama!... Eso notieneduda, noes menes-

terponerse anteojos para verlo... Seria preciso quete decidiesesal finentreély Juan.

Vamos

á ver; con cuál te casas?

Dorot. Ni con eluno ni con elotro.

Benita.

Cómo?

(11)

9

ÜOROT. Debohacerjusticia, sinembargo, ánuestro ve- cino. Santiagoes un incansable trabajador: aun- que decarácter serio y brusco,

como

buen viz- caino, lecreo un

hombre

honrado, pero tiene para mí un delectoque

me

disgusta sobre

ma-

nera,nunca miracaraá cara: ademas el acento de su vozes duro, sus rojos y eusortijadoscabe-

lloscubren casi toda su frente...

Benita. Vamos, confiesa deuna vezqueprefieresáJuan

elalbañil.

DoROT.

No

puedonegarque Juan es franco y jovial, y cu carácterel reverso de la medalla del otro...

No

piensa

más

queen reir,en cantar, endivei- lirse... Con un marido

como

él, no hay medio deque unase aburra...

Benita. Entonces, quien teimpide darle la preferencia?

DoROT. Hija mia, cuando unase casa no es solo para reir...

Benita. Entonces será para llorar.

DoROT. Te diré: Juan es también un buen obrero; gana jornales

como

ningúnotro maestroalbañil; pero en primer lugar, le gusta

mucho

divertirse; ha- ce lunes todos loslunes y

muchas

semanas pro- longa la suspensióndeltrabajo hasta el martes.

Todo, sin embargo, se lo hubiera perdonado, pero tiene el fatal vicio de beber.

Benita. Vaya, vaya, si una se ha de casar, [ireciso es sufrir algunacosa.

DoROT. Por miparte, gracias: esundefectoqueno i)ue- dosufrir...

Benita. Coneluno dicesno te casas porque es

dema-

siadotriste; conelotroporqueesdemasiadoale- gre. Pueste anunciodesde ahora que

como

no varíesde opinión, te quedarás para vestir imá- genes.

DoROT.

A

haceruna mala elección pretiero [>crmanecer soltera toda la vida. (Se oye hablar daüro.j Benita. Esa voz?...

DoROT. Es la suya.

Juan. {Dentrollamandoálos cristales de la ventana., Dorotea... Benita...

Benita. Precisoes quetenga el diabloen el cuerpo pues no se vienepor eltejado... este

hombre

es

(12)

10

ungalo. {Laventanadelfondoseabre y aparece Juanentrajede trabajador con blusa ¡/pantalo- nes delienzomanchadosdeyeso.)

£SGENA II.

Los mismosy ihk^,

Juan. Buenos dias... Aquí eslainos todos... Dispen*

sadme

si

me

presento asi, sin vuestropermiso.

Benita. (Pasando álaizquierda.) Ahí... Vaya una gra- cia!

Me

has asustado.

DoROT.

{En

tono de reprensión.)\ndi\\\

Juan. El

mismo

en carney hueso... Se

me

ha prohi- bido entrar porla puertay

me

cuelopor laven»

tana. [Saltandoalaescena.) Sepuede entrar^

DoROT. {Sonriendo.) Parece que sí.

Juan. Advierto quesi

me

he permitido escalar esas paredes, es por interés á vosotras y con orden del propietario.

En

toda lafachada exteriorha- bía unsin fin de agugeros,4)or los quecómoda- menteysin escala alguna podía cualquiera en- caramarsehasta aquí; y

como

en Madrid hay tantos ladrones...

BEisrrA. (Con malicia.)

De

corazones?..

Juan.

No

diré queno, pero de esos los hay que en vezde robar son robados... Las mujeres enesta épocahan suprimido, por economía, hasta el

corazón.

ÜoROT. Por quédecis eso?

JuAM. Porquelo pienso asi.

DoROT. Eso será efectode(]ue hay también en el

mun-

dociertos

hombres

que hoynos anuncianelbuen tiempo y

mañana

noshacen temerla tempestad.

Juan. Por qué

me

decís eso?

DoROT. Porque lopiensoasí.

Benita. {Ap.) Le atrapó.

Juan. Ignoro qué motivo he dado para merecer tus reconvenciones. El maestro noesta completa- mente satisfecho de mí?

No

trabajo

como

unper- rotoda lasemana?

me

has visto dirigirme ni^or

casualidad á ningunamujer?

(13)

11

DoROT. No; pero llega el domingoy después ellunes y

muchas

vecesel martesy te metesen la taber- na,la cual uo abandonas sino después de estar

borracho.

JuAis. Naturalmente; un

hombre

(]uese desespera co-

mo

yo, preciso esque busqueconsuelo deal8:un modo...

No

es el vino, sino la pena de no verme correspondido, lo ipie

me

emborracha.

Además

para qué(piiero guardarlos ahorros de mi tra- bajo?I*ara quese los

coma

lajusticia cuandoyo

\\\e muera^. Gracias; pretiero comérmelos en buena salud...

Bemta.

iSonriendo.)

Y

bebértelos, noesesto?

Juan. señor, y bebérmclos...estoy en mi derecho.

DouoT. Eso vá en opiniones. Cada uno piensa á su manera...

JUA!N. Ah! Dorotea; si llegara yoá ser tu marido, (jué tesoro ibasá lener en mi... no te abandonaria ni una hora, ni uninstante, y mi

mayor

placer seria el verteeternamente contentay salislecha.

Benita. {Ap.)

Qué

pico de oro tiene estechico!...

DoROT. Cien veces

me

has dicholomismo, y otras cien tehe contestado queempieces á probármelo...

yo no pidoimposibles: diviértete, pero

como

lo hacen laspersonas sensatas; sin buscarpenden-

cias ácada paso, y sobre todo sin emborra- charte.

Juan. Bien, bien, prometo

enmendarme;

pero conve- nid quees una cosa terriblebeberagua cuando uno está acoslambradoal vino. Para probaros misbuenos deseos, yqueprocuro

enmendarme, como me

prohibisteis iumar tanto, ya no consu-

mo

al dia

más

que una cajetilla de diez cuartos.

DoROT. [Sonriendo.) Nada

mas

que una cajetilla? (Juan saca un cigarro, enciende unfósforo yfuma.) Juan. Nada más,os lojuro!...

Benita. Pueses unaIViolera! [De prontoseabrelapuer- ta del fondo y Santiagoaparece.)

(14)

12

~

ESCENA III.

Los mismos.

Santiago con

un

sacode cerrajero debajo del brazo.

Sant. Sepuede entrar? {Dejando el saco en tierra.)

BEmTk.

(Dando

un

grito.) Ah!... Acabaremoshoy...

Juan. Santiago!...

Sant. [Ap.) Juan aqui!... Seguroestaba de ello. [Al- to.)Perdonen ustedes; peroelpropietario raeha

mandado

queexiunine las cerradurasde toda la casa...

DoROT. (Con enfado yyendo ásentarse.)

Me

pareceque antesde permitirse la entrada

como

ha hecho usted, podiahaberllamado.

Sant. Oí risas y voces aqui dentro, y calculé quetal vez no se

me

oiria.

Además

tenia la convicción deque noestaban ustedessolas: noviáJuan en

elandamio, y

como

nole habia visto bajar...

Benita.

Ha

subido usted...

Sant. Para examinar las cerraduras... (Llevándose aparte áBenita.) Desconfiad

mucho

de los an- damios.

Benita. (Alto.) Por qué dice usted eso?

Sant. Porquequiero convencerá ustedesdequeyo no entrojamás porlaspuertas que no están abier- tas, sinocuando otros individuos penetran por las ventanas que no están cerradas. (Benita se sientay seponeá trabajar.)

Juan. Es decir, que

me

estabas expiando?

Sant. Yo?ni porpienso...

eres albañil y yo cerra»- jero; tú haces tu oficio y yoel mió : á quien Diossela dé, San Pedro se labendiga.

Juan. Sí; pero hay ocasionesen queloscerrajeros es- torbaná los alhamíes... y estos no gustan de queseles incomode.

Sant. Si, eh? Pues lo siento, pero no lo puedo llorar.

DoROT. (Levantándose.) Vamos,vamos, haya paz.

Juan. [A Santiago.}

En

fin, lo dichodicho.

Tío Ped. [Selecyetarareardentro.)

(15)

15

DoROT. [Quehaceun instantenosabia

cómo

hacer cesar la riña.)Ah! es mi lio!

Benita. [Ap. levantándose.) (A tiempo vienepara estor- barque se enreden.) El tonto tle Santiago no vé queyo soy libre, yquese engañade puerta.

{A Santiago.)

Ya

te lodiré enotra ocasión.

Juan.

ESCENA IV.

Losmismos.

— El

tío Pedroentrando porelfondo.

Tío Ped.

DoROT.

Tío Ped.

Juan.

Tío Ped.

DoROT.

TíoPed.

Todos.

DOROT.

Tío Ped.

Juan.

Benita.

r^OROT.

Tío Ped.

Sant.

Juan.

Tío Ped.

Juan.

Tío Ped.

Juan.

{Entra cantando.) Buenos dias, bijas mías.

Buenos dias, tio.

Buenos dias, sobrina. [Viendo á Santiago yá Juan.)Calla! qué milagro es este! Santiago y Juan aqui... Buenos dias, mucbachos! {Dando áüjnboslüiapretón de manos.)

Que

talvá, tioPedro'

Yo, tan bueno y tan sano: sololas piernas son las queseniegan al servicioalgunas veces... (A Dorotea.)

Dame

unasilla, hija mia.

(Dándole unasilla.)

Tome

usted, tio.

(Sentándose.) Ajajá!

Me

alegroencontraros,

mu-

cbachos, porquetengo que darosuna buenano-

ticia.

Una

buena noticia?

Dígalaustedpronto, tio.

Puesbien, hijos mios, estoy decidido á empren- der obras por mi cuenta.

De veras?

Cómo!

lio Pedro, vá usted á meterse á contra-

tista?

Porsupropiacuenta?

Que

diablos!

me

parece que ya he trabajado bastante por cuenta de los demás, y que bien puedo á mi vez...

Trabajar por lasuya?

No

digoque no... pero para eso...

Qué' Digo...

Vamos, qué?

Se necesitatener...

(16)

14

Tío Ped. Dinero, no es eso? Pues bien; hace cincuenta años que

me

duelen loshuesos de estar

ama-

sandoyeso,

matándome

desde las seisdela

ma-

ñana hastalas seisdela tarde...y lástima fuera que en todoesetiempo no hubiese podido juntar algunos cuartos!...

Saist.

Que

ha ganado usted

muy

bien!

Juan.

No

es eso loque yo quería decir... Ya se sabe en todo el barrio queusted es rico... pero tam- bién se sabe...

TíoPed.

Y

bien, vamos á ver, qué eslo que sesabe?

Juan.

Toma!

Se sabe queusted no entiende nada de eso... justo! {Dorotea váá sentarse, y continúa trabajando en sulabor.)

Tío Ped. Ah! ya: quieres hablarde mieducación?

Juan. señor...

No

es por avergonzarle; peroya sa-

bemos

lodos, que ni usted conoce una letra del alfabeto, nisabe distinguirun 8 de un9.

Tío Ped. Sí, sí; confiesoque nunca se

me

ha ocurrido la ideade

meterme

en esos laberintos. Diez anos tenia cuando subí porprimeravez al andamio,

y

he llegadoá lossesenta sin tener necesidad devisitarla escuela.

DoROT.

Tampoco

se necesitapara envejecer, tío.

TíoPed. Ni para nada. Pora hacerperderel tiempoá la

juventud, para eso sirve.

Sant. Bien dicho.

Tío Ped. (Se levanta.)Cveáme, hijos míos; en el reg¡«

miento de trabajadores,losmejoresoficialesson aquellos que leen

menos

y amasanyeso mejor.

El obrero quetrabaja,tambiénarriesgasus días.

En

mis tiempos, cuandoyo veía áun

muchacho

llenodevalor, que caiade unandamio,deciayo á los amigos: «Hijosmíos, nosotrostambién so-

mos

soldados del regimiento de trabajadores y debemos pagar nuestro contingente. (.4/ oir esto, Juanlleva la

mano

á los ojos y se aleja deltíoPedro.)

DoROT. Vamos, Juan, quées loque tienes?

Juan. Nada, nada.

TíoPed. {A los otros.) Ah! ya caigo! Su pobre padre se cayó del andamiodesde un quintopiso! Vamos, soy un imbécil!Pobre amigomió!

(17)

Benita.

TíoPed.

Juan.

DonoT.

Juan.

Voces.

Juan.

Sant.

Tío Ped.

Juan.

Sant.

Tío Ped.

Juan.

Tío Ped.

Sant.

Juan.

Tío Ped

15

Pobremuchacho!

(Tendiendo la

mano

á Juan.) Juan,

dame

esa mano.

[Dándosela.) Ya pasó... Perdone usted... nohe podidoremediarlo...

Aunque

yo era

muy

peque- ño, tengo siempredelanteile mi ese andamio!..

y no puedo olvidar á mi padre!...

[Levantá^doíie,)Basta, hasta!

No

hablemos

más

deeso!

Si, tienesrazón: diremos

como

el tioPedro: fué un soldado del trabajo, (jue murió enel

campo

(k honor.

(Dentro.) Eh! Compañero!

Ya

me

llaman. ^Yendo d la ventana.)

Cómo?

Son

lasdos? Alia voy!

{Tomando

el saco.) Yo también voy á conti- nuar repasando las cerraduras.

Y yoá seguir misasuntos... iMañana

emprendo

dosobras... porque ya tengo dos... una casa en Chamberí, y otra en Carabanchel... (A Juan.) Contaba contigoparaque

me

hiciesesla obra de una deellas, pero puesto que estás ocupado...

Porquince dias todo lo más.

Y yotambién.

Entonces,

más

adelante veremos: noes eso?

Justo; cuaiulo usted quiera ya sabe que somos suyos.

Ah!

se

me

olvidaba. Esta tardeconvido á algu- nos camaradas, para celebrar

mi

imeva posi- ción: con que podéis daros por convidados y echaremos un trago : iremos á

Espíritu Santo...

! Gracias, tio Pedro, no faltaremos.

Venta del

{A Dorotea.) Oye tú, Dorotea, también pue- des ir con tu amiga. Quiere decir que los

muchachos

llevarán guitarras y podréisbailar;

con eso será día completo.

DoROT. Bien, lio , iremos.

Benita. [Levantándose.)Sí, sí, eso es; oh ! por bailar iria yo á piéhasta la China !

Tío Ped. Bueno, bueno, basta la tarde... [El lio Pedro váse porel fondo con Santiago. Juanecha

un

(18)

16

pié por el otro lado de la ventana y desapa- rece.)

ESCENA V.

Benita.-t-Dürotea.

DoROT. Pobre tio Pedro!

Mucho

temo que le salgan mal sus planes.

Benita. Es el

hombre más

honrado del

mundo,

pero en sacándole de su trabajoya nosabe loquese pesca.

Benito. [Dentro.)

Cómo? Qué

dice usted, señor?...en el

quincuagésimo1

h

puerta al fin del corredor?

Benita. Eseesalguno que viene á vernos.

DoROT.

No

conozco esa voz. (Óyense pasospesados en

el corredor y golpes

muy

fuertes que dan á la puerta.)

Benita. Calla! Pareceque está llamando á una puerta cochera,

Dorot. Quién vá?

Benito. (Dentro.) Vive aquíutia quese llama Benita?

Benita.

Y

paraquéquiere usted á Benit??

Benito.

Toma

! Para darlaun abrazo!

Benita.

Cómo

seentiende!...

Dorot. Quiénes usted?

Benito.

Su

paisano...

Me

llamo Benito Caracoles, ysoy natural deGetafe.

Benita. Es mi paisano! Benilillo!... sí, ya

me

acuer- do... {Abriendo lapuerta.)

Vamos

, adelante.

ESCENA VI.

Las mismas, Benito.

Benito.

Benita.

Benito.

Benita.

[Entrando por el fondo.) Servidor... quiénde vosotrases la Benita?

Yo

: no

me

conoces?

Canario ! qué remoz4a te has puesto, y có-

mo

has agrandao!

Me

daspermiso paraabra- zarte?...

Y

por qué no?

(19)

17

Benito. (Abrazándola.) Cáspita! (jué bien

me

sabe! Es- toes k)

mismo

que si

me

comiera un tarro (U;

arrope! (.1 Dorotea.) Y usté. señorita,es tam- biéndel pueblo? I^orqueen esecaso repetiría...

[Quencndo abrazarla.)

DoROT. [Alejándose.) Pocoá poco... yo no soydeallí.

Benito. Usted desimule!...

ÜoROT. l*arpce qm; ou ese pueblo se abraza á lodoel

mundo

?

Benito.

Qué

quiere usted , señorita';' Allisernos

muy

po- líticos, y esa es unaprueba (b;afleuto y dcscor- lesin que

damos

á lodo el

mundo

! {Dorotea se vuelve á

m

sitio, \j continúatrabajando.) Benita. (.4Benito.) Vamos, y québay por el \y,\h!Cuimi-

tahombre, cuéntame...

Benito. Por el país?

Muchas

cosas, y

muy

grandes!...

En

primer lugar, el señor alcalde hahecho componer elpilón para las caballerías!

Toma!

Te

parece á ti que soloen iMadrid esdonde se adornan losminumentospúblicos. \Con orgullo.)

No

señor, toiticoel establode las vacas se ha hecho de nuevo!

Benita. Bien, pero yo pido noticiasde lospaisanos.

Qué

hasido de

Bamon,

de Antonioeltuerto,de Colíis?

Benito. Esoesotra cosa. Puesbien,

Ramón

el zurdo ha tenido unas calenturas ceremoniales... no...

cervicales... esoes, cervicales,de resultas dela

vendimia, pero ya está mejor... Antonioeltuer- to se cayó delgranero, y se hizo una porción de confusiones en lacabeza... pero con diez since- pismosquc sele pusieron, se fuéal otro barrio elpobrecito sin deciresta bocaes mía!

Benita.

Y

esasson las buenas noticiasdel país?

Benito. El país no estámalo! Yo hablo de los habitan-

tes!

En

cuanto á tu primoColas...

Benita. Le ha sucedidoalgo?

Benito. Vaya! elpobrecito... qué lástima!

Benita.

Qué

le ha sucedido?

Benito.

Que

sehacasado!

Benita. ^Ah!

Qué

susto

me

has dado!

Benito. Si, Con Anita..,ya sabes, Anita Chinchón... (|ue tenia unacintura que sepodía cojer conla pal-

ma

de unamano.

2

(20)

18

DoROT. (Levatitáiidose.)

Y

ha venido ustedáMadrid pa- ra contarnoseso?

Benito. Cá, no señora... laambición esla que

me

ha puesto en camino... señora, laambición... Fi- gúrese usted, señorita, quehace

mucho

tiempo hedescubierto quetengo una vacación.,.

Benita. CómoundLvacacion'í {ComprendieJido.) Ah! ya enliendo. Continúa.

Bemto. Yo descubrí eso undia queestabahaciendo una madriguera para losconejos, y

me

puse tan or- gulloso, que

me

sentícon fuerzas para entre-

garme

á laalbañilería en general,

como

las ca- sas, los palaciosy todo lo que concierne á la arquitorttira.

DoROT.

Cómo?

Benito.

Todo

loque concierneála arquititra.

Benita. Arquitectura, querrás decir... {Riendo.)

En

fin,

soñamoscon grandezas,eh?.. . .

DoROT. (Riendo.)

Queremos

brillar enel

mundo?

Benito. [Confatuidad.)

No

digo queno... y si yo en- contrara quien

me

recomendase áalgún perso- naje... porejemplo, á algún maestro albañil...

Benita. Ah! sino es

masque

eso... todopuedearreglar- se. (Váá laventana.)

Benito.

De

veras?

Qué

gusto!

Benita. Calla! Ya no está, habrá bajado...

Dorot. Si te parece que bajemos tambiénpara llevar nuestralabor...

Benita. (Poniéndosela mantilla, y tomando

un

paque-

te.) Sí, no dices mal; mi paisano se vendrá conmigo y abajo se lo recomendaré á Juan.

{A Benito.) Es un maestro

muy

hábil...

Benito. [Con enimiasmo.) Corriente! Con eso

me

ense- ñará todo lo respectivo al arte! Ya tengo car- rera! Viva mipaisana!...

Dorot. Yo entretantoiré á comprarla comida.

Benita. Esoes, vamos.

Todos. Vamos.

FIN DEL CUADRO PRIMERO.

(21)

CUADRO SEGUNDO.

Í3L

RECUEKDO DE UN PADRE.

llnjardinen la Venta del Espirilu

Santo.— En

primer término á la(lereclia, mesas y bancos de

madera.—

Entrada dela casa á la dereclia.—líecoraciün campes-

tre.

ESCENA PRIMERA.

Anc.el, LoRKMzo, Tomás, Casimiro, dos obreros: des-

. pues Saintiac.o.

Llegan losseis porla derecha.

Van vestidos dedia de fiesta, y todos del brazo.

Con qne nosotros somos losprimeros?

No

ha venido nadietodavía?

Lo qne esel tio Pedro seha eclipsado entera- mente.

Será cosa qne vaya ;'» pegárnosla'

Qnién? él? El lio Pedro fallara su promesa?

Nunca! Recuerdo queinia vez que tuve con él

unas palabras, \u)r señas qne era sábado,

me

dijo:

«Ángel, antes de ocho días te daré lo (jue mereces.»

Y elsábado siguiente, después de la paga,recibí lo(jne

me

habiaofrecido. (In- dicandoun puntapié.) Obi en cuanto á eso, es

hombre

que cumple una palabra religiosa- mente.

Entonces será que su reloj se habrá atrasado

,esta vez.

O

que nuestros gaznates se han adelantado.

Lo quees en cnanto á eso el tuyo vá siempre adelantado.

Voy á arreglarlo ahora mismo. (Gritando.)Mo- Casimir

LORENZ.

Tomás.

AlSGEL.

LoRENZ.

Ángel.

Casimir.

A^GEL.

(22)

^ 20 —

zo! {En este

momento

aparece Santiago , que vienede la izquierda, y sin hablar una pala- bravá á sentarse á la mesa, á la derecha del proscenio.)

Tomás. Calla! Santiago

!

Marc. (Bajo.)Es delos nuestros?

Casimir, (Id.) Creoqueno; ya vesque se poneaparte.

Sakt. Mozo! Vino!

Ángel. {Bajo.)

á bebersolo.

Tomás. {Id.) Parece que no nosha visto.

Sant. {Ap.) Si consigo solamente emborracharle du^

rantequince dias, escuantonecesito.

Tomás. (Bajo.)

En

quéestará pensando? Parece preo- cupado.

Casimir. {ASaiitiago.) Eh\ companero! Según eso va-

mos

á beber solo, sin que bebanlos

demás

!

eh?...

Sant. Esperoá uno.

Casimir.

Y

bien, eso qué importa? Cuando todossomos del gremio...

Tomás. {Llevándose á Miguel.) Déjale solo... Valiente bruto... no hevisto vizcaíno

más

zopenco...

Ángel. {Bajo álos otros.) Ahí tienenustedes á uno que nosimpatizaríanunca conmigo.

Todos. Ni conmigo, ni conmigo!

ESCENA

II.

Los mismos i/ Juan.

Juan.

Sant.

Miguel.

Ángel.

Sant.

Todos.

Ángel.

Sant.

Hola! compañeros. Dios guardeá la gente hon- rada.

{En

su mesa con

una

voz de trueno.) Mozo!

Cuatrobotellas de vino y ochovasos!

Qué

oigo!

Quién grita deese

modo

?

(Que se ha levantado.) Acaso rehusarían uste- des

acompañarme?

No, no.

No

decíasqueesperabasá uno?

, y ya hallegado, puestoquees Juan...

En

(23)

21

cuantoá vosotros no tenia necesidad de espe- raros , puesto ((ue ya estabais aquí.

TúMAS. Bravo!

BienIKsoes

lo que se llama uncom- pañero!...

LoRENZ.

Que

quiere reparar sus Taitas.

Juan. Decías que

me

esperabas?

Sant. Acaso te negaras á bebería Juan. Contigo , sí.

Sant. Vamos, Juan , no seas tonto. (Tomás pasa á la izquierda.)

Juan.

No

bay Juan quevalga.

O

es unoamigo, o nolo es... ycuando no hay simpatías... no se al- terna.

Sant.

Y

porquéno

hemos

de seramigos?

Juan. Porqueno; porque yo siempre obro francamen-

te y tú no haces lo mismo; porque yo

amo

á Dorotea, lasobrina deltío Pedro... y tú deuna manera ratera procurassoplarme In novia.

Sant.

No

digoque no,ni oculto mi inclinación á la

sobrina del tío Pedro. Pues hombre, no faltaba nuis sinoque tuvieraqueechar memorialespa- ra hacerel

amor

á una mujer!

Tomás. Yo no soyamigo del cerrajero,., pero creo que

tienerazón.Por supuestoqueesunatontuna que dos

hombres

se embrollen por una mujer.

Ángel. Dice bien Tomás.

LoRENz.

También

soydetu opinión.

Todos. Dice bien Santiago.

Juan. Corriente. Puesto queéldice que es miamigo,

me

callo.

Que

cadacual trabajepor yá quien Dios se ladéSan Pedro sela bendiga.

Sant. Puesbien, entoncesábeber.

Todos. Sí, sí;bebamos! (Sesioitan alrededor delame- sa enlaque el

Mozo

habrápueslo las bolellas

¡j

losvasos.)

Juan. Señores, francamente, yo no tengo mal ca- rácter y cuandose

me

habla con razón...

Todos. Bien, bien.

Sant. Ea, a beber, y

busquemos

la alegría en el íon- do dela botella.

Todos. Si, sí;a beber!

Ángel. (.4Sautiaqo,) Así

me

gusta!

eres todo un hombre!

(24)

— 22 —

Sant. {Que havueltoállenar todoslosvasos.)Probemos que todos somos unos!... El vino eslii servi- do...

Juan.

Abramos

lasexclusas!

Tonos. Abramos! (Beben.)

ESCENA III.

Los

mismos.— El

Tío Pedro.

TíoPeí». (Entrando por el fondo.)Hola, muchachos! Pa- rece quela gentese divierte?

Todos. El lioPedro!

Sant.

Un

brindis porellio Pedro! Mozo! un vaso para nuestroviejo.

Tío Ped. No, no: gracias, hijosmios; ya sabéisqueno be- bo sinocuandotengo sed yque no formoparte,

como

vosotros, delregimiento de la esponja.

Todos. (Riendo.) Ah! ah! ah!

Tomás. Ustedse ha quedado siempreá retaguardia de ese regimiento.

TíoPed.

No

digoque no; solobebo cuando como.

Juan. Esdecir queusted

come

para beber.

Sant. Mientras nosotrosbebemos paracomer.

Tío Ped. Esoconsisteen la construccióndel estómago y en la estructura del gaznate.

Juan. Bah! el buen vino haceelbuen trabajador.

Tío Ped.

No

digas eso, Juan; tú eres un buen muchacho;

tienes

un

corazón de oroy

un

braxo dehierro...

pero desconfiade la botella... es un consejo quete doy.

Sant. (Allio Pedro que váápagar.) Los consejeros nopagan, tio Pedro...

Tío Ped. Vasápagar tú?

Sant.

Y

quétieneeso de extraño?

Tío Ped. Nada... Hace

mucho

tiempo he notadoque be- béis

más

delo regular... yque cuanto

más

be- bias tú,

más

se emborrachabaJuan.

Juan. Yo? Desafioá Santiago! Le doy dos botellas de ventaja.

Tío Ped. Bastadediscursos y deconsejos... hoy no([uie- ro ser impertinente... y tan pronto

como

haya

(25)

-*

25 —

entregado mis cuentas empezaremos nuestros trabajos enChamberí: para eso oshe reunido á todos, para que trinquemos al buen éxito de mis empresas. [Todosí^e acercan altic Pedro.) Joan. Yavé usted, tio Pedro, que usted

mismo

es quien nos poneel racimo enlaboca,con que no

sequejeusted.

Tío Ped. Sí, perocomeremos; y os prevengo,queno ha- brá

más

que á botella por barba:cada unoten- drála suya. Nosotros en nuestro oficio necesi- tamos levantarnostemprano jior lasmañanas...

y cuando la cabeza esta demasiado pesada, las piernasse niegan a sosteneila... Ya estáis avi- sados; ahora voy á echar unaojeada á las chu- letas yal cabritoy en seguida vengo por vos- otros;

comeremos

enelsalón de arriba.

Todos. Bien, bien: viva el tio Pedro! {Pónensetodos en

¡lia yeltio Pedro pasa delante deellos y en- traenla casa.)

Sant.

Qué

bueno es!

Juan.

Yo

lo creo!

Como

que es la flor ynata delos trabajadores!

Muy

pocos hayya

como

él!

Sant. Es verdad! Ahora nosotrosvamos á hacer boca.

(Gritando.) Muchacho!

Un

par de botellas! Yo

las pago!

Ángel. Perodime, te hasvuelto millonario?

Juan. Pocoápoco!

A

me

tocalaronda!

Todos. No,no, á mí!

Sant. ^Gritando.] Basta... yo soy quien convida!

ToDds. Ah!

El

MOZO. {Poniendo otraconvidadasobre la mesa.) Señor Juan, ahi dentrohay un

muchacho

llamado Be- nito que dice que usted le ha

mandado

que venga.

Juan. Benito?Ah! sí; es un paleto queacabade llegar del pueblo con la desmesurada ambición deser mi peón de albañil. Le he dichoque viniese, que este era el punto de nuestras recepciones...

Ya veréis

cómo

nosreimos!

Todos. Bien! bien!

Juan. (Designando elforo izquierda.)Justamente hay

alliun cuezo, unaregla y dossacosdeyeso. [Al Mozo.)

vendarás losojos ú la victima, y la

(26)

24 -^

traerás aqui... Vosotros traed los utensilios.

(Váse elMozopor la derecha.)

Vamos. {Vanalfondo á buscarelcuezo,elsaco ylaregla.)

{Solo en elproscenio.) Solounabotella por bar- bano serviríadenada ámiplan... Voyáprepa- rar un frasco de aguardiente; es necesario á toda costaqueyole desprestigie y queDorotea sea mia... (hnlra enlacasa.)

{Volviendo conuna reglaylosobreros que traen las herramientas de albañilería, tales comoun cuezo,una llanay dos saquitos de yeso,etc.) Ya esperamosal neófito;vamos á hacerle sufrir las pruebas. {Benito y el

Mozo

entranpor la de-

recha.)

ESCENA ZV.

Los mismos,

menos El

tío Pedro y Santiago.

Benito conlos ojosvendados.

Todos.

Saint.

JcAiv.

Benito. {Conducidopor el Mozo.)Pero señor, qué es es- to?

Vamos

ájugarála gallina ciega?

Todos. {Convoz siniestra.)Silencio!

El

MOZO. {Colocándolo en mediodel teatro.) Ajajá! ahí!

{Vuelve á entrar enlacasa.)

Benito. [Procurando quitarselavenda.) Entonces,pue- do yaquitarmeestosarrumacos?

Juan. {Dándole conla reglaen los dedos.)

No

se toca.

Benito. Canario! Basta!

Juan. Dátres pasos adelante.

Benito.

Y

si

me rompo

las narices?

Todos. Silencio!

Juan.

Cómo

te llamas?

Benito. Benito Caracoles.

Juan.

De

dóndeeres?

Benito.

De

Getafe.

Juan.

Qué

edad tienes?

Benito. Por lasalgarrobasvoyá cumplir un duro.

Juan. Y quieres ser albañil?

Benito. Es el sueño de toos missueños.

Juan.

Y

quieresqueyosea tu maestro?

(27)

— 25 -

Benito. Si sefíor, sí.

Juan. Basta. Ahora traed esosconfites. (Traen lossa- cos deyeso, que colocan á cada lado deBenito.) Abrela bocal (Coje de unode los sacos un po- codeyeso, que mete en la boca de Benito, y

dice:)

Vamos

á ver, pruebaeso...

Benito. Puf...

Juan.

No

temuevas.

Que

te parece?

Benito. {Haciendo ascos.)

Endemoniado

!

Juan. Acuérdate que esyeso blanco.

Benito. Canario!

No

lo olvidaré... Pero esto da sed...

yo quierobeber...

Juan. [Dándole con la regla.) Atención y respon- de: Quieresser albañil hasta que mueras?

Benito. Si,justamenteesa esmi melomania.

Juan.

Tu

alma permanecerá blanca

como

tu vestido detrabajo?

Benito. Si!

Juan.

Y

pagarástu bien venida á los compañeros?

Benito. Sí;que lleven mistirantesal Monte de Piedad, yyo lopagotodo... lashebillasson desimilor.

Juan. Júralo!

Benito.

Lo

juro. Pero canario! que no veo!

Juan. (Cogeelcuezo, le quitaelsombrero, y le cubre lacabeza conél,)

No

temuevas!

ESCENA V.

Los mismos.

— El

Tío Pedro.

TioPed. [Saliendodela casa.)

Qué

diablos hacéis aquí, muchachos?

Juan. [ABenito.)

No

temuevas! Tío Pedro, presento áV. ámifuturo aprendiz, Benito, á quien voy á bautizar según costumbre...

En

presencia de la

asamblea tebautizo poniéndote por

nombre

Es- pliego!.. {Dá un golpecon lareglasobre la ar- tesa.) Yaestás bautizado... ahora á la mesa!

En

cuanto átí, no te muevas hasta (pieuna vozce- lestehaya gritado, arriba! [Vánse todos riendo, y señalando á Benito quese queda inmóvil co-

mo una

estatua. Entraenla casa.)

(28)

— 26 —

ESCENA VI.

Benitoquecontiíiuaconelcuezosobrela cabeza; después Benita.

Benito. (Solo.)

Me

hadichoque no

me

mueva... puesno

me

moveré... no señor, no; antesquerenunciar á mi sueño, soy capaz depermaneceraquí diez años.

Benita. (Entrandopor laderecha.) Calla!

No

haynadie?

Y

Dorotea quecreyó que nos habíamos tardado y sequeda comprandonaranjas!

Benito. [Para sí.)Estánahí... losestoyoyendo...no

me

moveré.

Benita. Naá'iel... {Vé á Benito, y retrocede asustada,) Ah! quées eso?Esun espantajopara asustar á lospájaros! Pero calla!., se mueve!

Benito. Vamos,yono puedo más!...

Benita. (Sacudiéndole.)Eh! qué hace usted ahi?

Benito. Quién

me

habla? Eslavozceleste?

Benita. Soyyo. Benita...

Benito. (Quitándoselavenda y el cuezo y llevájidola á

laizquierda.) Mi paisana?

Benita. Calle! EsBenito!

Benito. No, ya no

me

llamo Benito^

me

llamo Espliego.

Benita. Espliego!

Benito. Sí, mi maestro

me

ha bautizado conese

nombre

virginal.

Benita. Pero qué hacesaquí?

Benito. Acubo de recibirmi diploma.

Benita.

JV

já! já!...

Benito. Sí; he sidorecibido aprendizde albañil... y he sufridomis desámenes.

Benita.

Qué

exámenes?

Benito.

He

sido desaminao delantedetodos los delgre- mio ycon el tío Pedro álacabeza!.. Vamos, y decir queánaide

más

queá ti deberé miposi-

ción sociable!,.

Referencias

Documento similar

• Usualmente hay que sacar las semillas de una vaina como en el caso del Frijol y la Guaba.. • Deben almacenarse también en frío, (20°C) pero teniendo la precaución de que

Mientras tanto, Clarín se encargaría de darle más espacio en su tapa con una foto que se ve a Fabiana Vallejos, jugadora del Club Atlético Boca Juniors festejando su primera

La oferta existente en el Departamento de Santa Ana es variada, en esta zona pueden encontrarse diferentes hoteles, que pueden cubrir las necesidades básicas de un viajero que

Abstract: In Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, Manuel José de Lavardén showed how the works of Cornelius de Pauw and William Robertson were discussed in Buenos

La invalidez en el MMPI por no respuestas no se considera criterio positivo (sólo se puede considerar tal posibilidad en caso de daño neurológico que justifique tal estilo

pintorescas para el turista; ataúdes en las calles porque en la pandemia no se da abasto con los entierros; muertos por el virus circundante que se llevan sentados en un auto

Cuando a un líder le importa la vida de las personas bajo su liderazgo, va a ________________ duro para nutrirlos con todo lo que puede dar!. Las personas te siguen porque _______

personalizado correa posterior de cuero con latón, hebilla de plástico, hebilla metálica, elástico, correa trasera de tela propia con hebilla metálica, etc7. Y otros tipos de cierre