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INSTITUTO DE INVESTIGACIONES DR. JOSÉ MARÍA LUIS MORA PROGRAMA DE TRABAJO Dra. Gabriela Sánchez Gutiérrez. Índice

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INSTITUTO DE INVESTIGACIONES DR. JOSÉ MARÍA LUIS MORA

PROGRAMA DE TRABAJO 2021-2025

Dra. Gabriela Sánchez Gutiérrez

Índice

Pág.

I: El contexto actual 2

II: El Instituto Mora

Diagnóstico Institucional: resultados de la consulta a la comunidad del Instituto

5

III: Visión de futuro 29

IV: Mensaje Final 46

Anexo 1: Matriz de objetivos, estrategias y acciones puntuales 48

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INSTITUTO DE INVESTIGACIONES DR. JOSÉ MARÍA LUIS MORA

PROGRAMA DE TRABAJO 2021-2025

Dra. Gabriela Sánchez Gutiérrez

I:

El contexto actual

Vivimos tiempos de cambio en el país y en el mundo. Ello impacta a las políticas, las instituciones, los marcos conceptuales y las agendas de investigación en condiciones de creciente complejidad e incertidumbre. En este contexto desafiante de transformación, nuestro Instituto tiene un papel relevante que jugar afianzando sus mejores tradiciones y desarrollando nuevas capacidades institucionales y de gestión.

Ante un contexto de transformaciones, debemos asumir los procesos de cambio como oportunidades de mejora y desarrollo, más que como riesgos y amenazas. Sin embargo, de manera equilibrada no podemos minimizar las dificultades y desafíos que es muy posible encontrar en el camino y que son consustanciales a todo proceso de cambio. Hemos de ser realistas y enfrentarlos con gran determinación.

Son muchas las caras de la crisis global que enfrentamos en la actualidad: desde luego, la crisis sanitaria, la vivida a piel, y que se da en el marco de una crisis social en donde priva la desigualdad, y en donde parte importante de la población vive sin seguridad y sin bienestar.

La pandemia, se ha dicho una y otra vez, devela la crisis del modelo de desarrollo que ha prevalecido a escala global por muchas décadas y nos muestra hoy, con toda crudeza, su insostenibilidad social, económica y ambiental.

Daniel Innerarity ha afirmado, con razón, que la COVID-19 no es sólo un fenómeno epidemiológico, es también un fenómeno epistemológico; o, como lo ha dicho de

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manera contundente Ignacio Ramonet, “para las Ciencias Sociales (la pandemia) es un «hecho social total», en el sentido de que convulsa el conjunto de las relaciones sociales, y conmociona a la totalidad de los actores, de las instituciones y de los valores.” (Ramonet, La pandemia y el Sistema Mundo, la Jornada, 25 de Abril de 2020).

No es por ello exagerado afirmar que estamos a las puertas de un intenso y complejo debate global sobre el papel de la ciencia y de la producción de conocimiento en los procesos de desarrollo; estamos ante la necesidad de incorporar la perspectiva de la complejidad en el análisis de los procesos sociales, ante la urgencia de recuperar la historia como fuente insustituible de aprendizaje y ante la conformación de nuevos procedimientos en la generación de conocimiento; en los que la colegialidad, el intercambio horizontal y las comunidades de aprendizaje tenderán a ser la regla, más que la excepción. Probablemente el futuro corresponda a una epistemología pluralista, global y profundamente cooperativa. El Instituto Mora cuenta con el prestigio, la trayectoria y la calidad de su personal académico, operativo, administrativo y de servicios, así como con sus egresados, para adaptarse y crecer en el contexto de cambio que viven México y la política de Ciencia, Tecnología e Innovación, expresada esta última en el Programa Institucional 2020-2024 del CONACYT. Es de subrayarse que en dicho programa se les otorga a las Humanidades el realce e importancia que merecen. Destaco el espacio de oportunidad que, para una institución como la nuestra, puede significar el proceso de revaloración de las Humanidades, ya que es en este ámbito en el que se desarrollan nuestras actividades.

Asimismo, por la trayectoria del Instituto y su expertise acumulado, tenemos mucho qué decir en cuanto al proceso de formulación de lo que se viene conformando como la nueva política de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación, y el nuevo marco jurídico institucional que presumiblemente se construirá en su entorno directo e inmediato.

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La producción de conocimiento como bien público, el derecho humano a la ciencia, la relevancia de la cooperación internacional, el diálogo entre disciplinas y múltiples saberes, la construcción de una agenda de Estado, el impacto social del conocimiento y la investigación, son parte de la mirada conceptual que se está construyendo en el país, y son parte central de los ejes en la formulación de políticas, en la definición de prioridades y en la formulación de agendas de investigación.

Preocupación central de nuestro trabajo debe ser asegurar su impacto social, pero entendido de una manera amplia. No toda producción de conocimiento tiene una aplicación inmediata, pero sí forma parte de un proceso acumulativo que permite responder a problemáticas nacionales e internacionales relevantes. La pertinencia y calidad de la producción de conocimiento no reside en la posibilidad de su aplicación inmediata, sino en el valor intrínseco que tiene para comprender la realidad circundante y emprender su transformación.

En esta tesitura, ha de reconocerse que existen enormes espacios de convergencia entre los procesos de investigación básica y de frontera, y la búsqueda de explicaciones y propuestas de solución a los principales problemas públicos del país y de nuestro entorno internacional. Sin descuidar el rigor académico, es necesario esforzarnos en la búsqueda y construcción de dichas convergencias e intersecciones, a fin de contribuir con nuestros conocimientos a la mejor comprensión de los problemas centrales del país y sus raíces históricas y estructurales.

En síntesis, necesitamos hacer uso de toda nuestra experiencia y riqueza institucional para adaptarnos al proceso de cambio de México y el mundo, tener una voz propia que nos permita consolidar nuestras fortalezas, encarar los nuevos desafíos y contar, al final de la jornada, con un Instituto más fuerte, más cohesionado y con mayor impacto.

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II:

El Instituto Mora: diagnóstico institucional

Ya desde sus orígenes, a inicios de la década de 1980, el Instituto dio sustancia y consistencia a una serie de propósitos públicos de gran relevancia, como la generación de conocimiento vanguardista en historia y ciencias sociales, su transmisión a la sociedad para su adecuado aprovechamiento, y el cuidado y enriquecimiento de acervos bibliográficos y documentales. En ese tramo histórico, el Instituto ha evolucionado positivamente y ha acompañado a la sociedad mexicana y sus instituciones, como fiel testigo y como conciencia crítica de los hechos, acciones y decisiones ocurridas.

El Instituto se ha venido construyendo también como una comunidad de investigación, enseñanza, aprendizaje y vinculación en donde convivimos las y los profesores-investigadores, estudiantes, técnicos académicos y administrativos, quienes con su trabajo cotidiano y compromiso en el ámbito de sus responsabilidades han hecho de nuestra Institución una referencia en el país. Además, contamos con un conjunto de egresados que desde sus ámbitos laborales, académicos o institucionales constituyen, sin duda alguna, un activo fundamental para el Instituto.

En la particularidad de nuestro Instituto está quizá su mayor potencial. Somos una institución singular porque se lleva a cabo tanto investigación de calidad sobre períodos históricos de siglos anteriores, como sobre las problemáticas y los retos contemporáneos que enfrenta nuestra sociedad. Somos, en consecuencia, de las pocas instituciones del país capaces de dar densidad histórica al debate nacional, estableciendo un vínculo entre el pasado y el presente, entre el corto y el largo plazo, y enriqueciendo así la mirada hacia el futuro de México.

Sobre lo ya construido y logrado vamos por un Instituto más fuerte, con mayor posicionamiento público y visibilidad de sus conocimientos y con mayor impacto de sus propuestas, tanto a nivel nacional como internacional. Es momento de consolidar y profundizar lo logrado y, al mismo tiempo, atender los muy serios retos

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que encaramos en materia de fortalecimiento institucional y de satisfacción de las demandas más inmediatas de las áreas sustantivas de la investigación y la docencia, así como de todas las áreas de apoyo académico, fundamentales para el cabal funcionamiento de nuestra institución. Y me refiero aquí a las áreas de biblioteca, innovación académica, informática, publicaciones, y administración y finanzas.

Se trata, fundamentalmente, de profundizar y fortalecer la misión y mandato del Instituto a partir de su rica tradición y patrimonio, con intenso sentido histórico e historiográfico, para reproducirlo y proyectarlo en los otros campos de conocimiento en los que actuamos y, sobre todo, para ponerlo a disposición de la sociedad mexicana, tan necesitada de ideas y visiones frescas y desafiantes del status quo y con el enorme valor agregado que permite la mirada larga de la historia. El Instituto tiene muchos conocimientos que aportar en esta hora compleja y difícil que atraviesa nuestro país y puede ofrecer, como prácticamente ninguna otra institución, la indispensable perspectiva histórica sin la cual no puede entenderse la problemática nacional ni pueden plantearse soluciones robustas y duraderas.

Diagnóstico Institucional

Si de alguna forma ha de caracterizarse la situación actual del Instituto Mora, ésta tiene que comenzar reconociéndolo como una referencia académica e intelectual de gran valía. Sus actividades de investigación y docencia gozan de reconocimiento nacional e internacional, están directamente vinculadas a procesos institucionales y sociales virtuosos que hacen aportaciones efectivas al conocimiento de nuestro pasado reciente y remoto, a la comprensión de la realidad circundante, y a la puesta en práctica de propuestas para el abordaje de los problemas globales, así como para el fomento del desarrollo y el bienestar del país.

Sostengo firmemente que el Instituto Mora se encuentra en estos momentos en una coyuntura que le demanda y exige un cambio profundo y serio que le permita aprovechar cabalmente toda su riqueza intelectual y académica, pero adoptando un

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nuevo modelo de gestión institucional que elimine insuficiencias, que desburocratice procesos, que dialogue permanentemente con todos los integrantes de la comunidad, que aproveche potencialidades y mitigue riesgos, optimizando al máximo sus capacidades y el uso de sus recursos tangibles e intangibles.

El Instituto -como organismo público dedicado a realizar actividades de investigación científica y de formación especializada de recursos humanos en ciencias sociales e historia, inscrito en el Sistema de Centros Públicos de Investigación del CONACYT- se ubica como integrante de la red de instituciones de excelencia de México, lo que debe potencializar y aprovechar conforme a los tres Objetivos Estratégicos que la han guiado en el pasado reciente (PEMP 2014-2018): 1o. Generar conocimiento científico con incidencia social en historia, ciencias

sociales y cooperación internacional.

2o. Incrementar la capacidad del Instituto para ofrecer formación de excelencia en historia y ciencias sociales a nivel de licenciatura y posgrado.

3o. Diversificar las relaciones interinstitucionales, con énfasis en la formulación de convenios con instituciones que demanden programas de educación continua capaces de generar recursos propios y con alto impacto social. Considero que es en la valoración de sus estructuras internas y en el diagnóstico de su entorno donde han de encontrarse las definiciones más apremiantes para relanzar y adaptar su estrategia general de conducción institucional. Se trata, por tanto, de valorar los medios de actuación del Instituto en cada uno de sus campos sustantivos (Investigación y Docencia) y sus áreas de apoyo académico, identificando sus posibilidades de mejora, y buscando su coherencia y articulación a fin de alcanzar mejores niveles de desempeño y un mayor impacto hacia la sociedad en general.

Para tal efecto, expongo a continuación de manera sucinta un diagnóstico que destaca las fortalezas y debilidades de la Institución, así como los desafíos que le plantea el entorno. Este diagnóstico fue elaborado a la luz del análisis de múltiples documentos institucionales, de la consulta con el personal académico y administrativo a través de un cuestionario electrónico y, por supuesto, a través del diálogo con la comunidad del Instituto. Mi más sincero agradecimiento a todas las

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personas que amablemente respondieron al cuestionario y que me buscaron para aportar información e ideas.

INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

Sin duda, una de las principales fortalezas del Instituto es contar con una planta académica que desarrolla líneas de investigación sólidas en los campos de la historia, las humanidades y las ciencias sociales, e innovadoras en el terreno de la sociología política, los estudios regionales y la cooperación internacional para el desarrollo. Actualmente hay en el Instituto 59 profesores-investigadores (as) organizados en cuatro áreas de conocimiento multidisciplinarias:

Cuadro 1. Distribución de la planta académica por Áreas de Investigación, primer semestre 2020 Áreas de conocimiento Profesores

Política y Economía 16

Estudios Internacionales 11

Territorio y Medio Ambiente 11

Sociedad y cultura 21

Total 591

Fuente: Instituto Mora, Informe semestral 2020, Segunda Sesión Ordinaria de la Junta de Gobierno, 24 de noviembre 2020, p. 1.

Del total de la planta académica, 35.7% concentra sus investigaciones en temas de sociedad y cultura; 27.1% aborda problemáticas de política y economía, 18.6% trabaja temas vinculados a estudios internacionales, y el 18.6% realiza investigaciones sobre territorio y medio ambiente (Informe Semestral 2020).

La planta académica tiene un alto nivel de especialización. En la actualidad el 70% forma parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

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Gráfica 1. Número de Investigadores que Pertenecen al SNI por niveles 2016-2020.

Fuente: Instituto Mora, Informe semestral 2020, Segunda Sesión Ordinaria de la Junta de Gobierno, 24 de noviembre 2020, p. 2.

Durante el período 2019 a 2020 hay registrados alrededor de 113 proyectos de investigación en curso (Guillén, Diana, El Instituto Mora y su compromiso con el saber, Revista Mexicana de Sociología, 82, número especial, noviembre 2020), a través de los cuales se identifican temas de investigación más específicos. Sin duda alguna, los estudios de historia siguen representando el sello propio fundamental del Instituto, que es un referente nacional e internacional en la materia. Tenemos la virtud de cubrir una gran diversidad de temas, regiones y épocas. Sin ser exhaustiva, me gustaría destacar el expertise del Instituto en la investigación y conocimiento de los Siglos XIX y XX, el estudio de la evolución histórica de la hacienda pública, el énfasis en el conocimiento del Caribe y su compleja relación con México, así como nuestra relación con los Estados Unidos de América; el petróleo en México, la formación de la empresa pública y la amplia narrativa sobre el conflicto social a lo largo del tiempo. Existe además una gama de estudios sobre la historia de las ciudades y las regiones, en particular la Ciudad de México, la Península de Yucatán, Puebla, Tabasco, entre otros; la historia de las prácticas electorales y del periodismo en el país. De gran actualidad resultan los trabajos sobre las epidemias, endemias y pandemias, así como del sistema de salud mental; destacan también distintas, ricas y muy bien documentadas biografías. Se cuenta además con importantes aportaciones metodológicas para el estudio del pasado, entre las que destacan el análisis de la imagen, el testimonio oral como fuente de la historia, que constituyen líneas de investigación consolidadas.

4 3 1 2 2 26 23 25 22 18 15 17 17 16 17 2 2 2 4 4 2016 2017 2018 2019 2020 Candidato Nivel I Nivel II Nivel III

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En lo que refiere a las disciplinas de Ciencias Sociales, el Instituto continúa siendo un referente obligado en temas estratégicos para la sociedad mexicana, como lo son: pobreza y desigualdad; problemáticas urbanas y ciudades sostenibles; estudios sobre el agua; violencia y antropología forense; estudios de género, salud sexual y reproductiva; medio ambiente y cambio climático; gobernanza; movimientos sociales; procesos migratorios; desastres y seguridad humana, digitalización para el desarrollo sostenible, además de estudios regionales centrados, por ejemplo, en problemáticas vinculadas particularmente con Centroamérica y el Caribe y la región fronteriza con Guatemala.

Algunos de los temas arriba señalados se estudian desde la perspectiva de la cooperación internacional para el desarrollo en la que, cabe señalar que el Instituto mantiene un claro liderazgo debido a que ha sido pionero en esta materia, no solo en México, sino también en América Latina. Ello se refleja, no sólo en sus diversas colaboraciones editoriales y docentes a nivel nacional e internacional, sino también en sus importantes contribuciones a la formulación de políticas de cooperación internacional para el desarrollo emprendidas por nuestro país, en su doble papel de oferente y receptor de la misma. Vale señalar aquí los aportes críticos y propositivos del Instituto Mora en esta materia a las tareas del CONACYT y, muy en particular, de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID).

Los avances de las múltiples investigaciones llevadas a cabo en el Instituto se presentan y debaten en cerca de 43 seminarios institucionales e interinstitucionales que sesionan con diferentes intensidades, pero de manera sistemática garantizando así la perspectiva multidisciplinaria. Desde estos seminarios surgen publicaciones diversas.

La productividad científica está integrada por libros, capítulos de libro, que representan el 62.8%; artículos en revistas científicas el 18.6% y libros con el 18.6% del total de las publicaciones (véase cuadro 2). De ellos, el 30.2% fueron publicados

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fuera de México bajo sellos editoriales de Brasil, Colombia, España, Estados Unidos, Reino Unido y Suecia (Informe Semestral 2020).

Cuadro 2. Productividad científica con arbitraje, primer semestre 2020

Producto Publicados

Libros 8

Artículos 8

Capítulos de libro 27

Total 43

Fuente: Instituto Mora, Informe semestral 2020, Segunda Sesión Ordinaria de la Junta de Gobierno, 24 de noviembre 2020, p.

Cabe señalar también los avances en la internacionalización de los trabajos de investigación científica. Cada vez son más los investigadores que publican en el extranjero, que organizan seminarios y eventos internacionales y que participan activamente en redes académicas en diferentes países y regiones.

Los resultados de nuestros trabajos de investigación son dados a conocer en foros nacionales e internacionales a través de la participación en múltiples congresos y conferencias en las que se presentan ponencias.

En cuanto a las actividades de divulgación dirigidas al público en general, vale la pena mostrar la evolución durante el período de 2016 al 2020, como lo muestra la siguiente gráfica:

Gráfica 2. Actividades de divulgación por personal de ciencia y tecnología 2016-2020

Fuente: Instituto Mora, Informe semestral 2020, Segunda Sesión Ordinaria de la Junta de Gobierno, 24 de noviembre 2020, p.

A pesar de la pandemia, el Instituto logró realizar al primer semestre de 2020 un número de actividades de divulgación cercano al anual de 2019.

39 33

50

32 29

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Pero no todo son logros. Hay sin duda, en el ámbito de la investigación científica, dificultades y desafíos que hemos de enfrentar. Por sólo citar un ejemplo, existe actualmente cierta desarticulación entre las líneas de investigación de nuestra planta académica y los requerimientos que exigen los programas docentes. Este desfase nos obliga a contratar profesores externos al Instituto para impartir algunas clases.

Más allá de las áreas temáticas que se desarrollan, entre las y los profesores-investigadores prevalece un desconocimiento importante sobre los trabajos de investigación de la mayor parte de sus colegas, máxime entre quienes apenas se integran al Instituto. La lógica de trabajo individual y relativamente aislado prevalece, y los espacios de interacción y debate entre investigadores se han reducido, por lo que son pocas las oportunidades de intercambio y de un funcionamiento más colegiado con sentido de comunidad de conocimiento y aprendizaje.

No puede dejar de reconocerse que una buena parte de nuestras debilidades son consecuencia de problemas estructurales que rebasan la voluntad y capacidad institucional del Instituto Mora; pero ello no debe implicar que sean consideradas irresolubles y, mucho menos, que desde la propia institución dejemos de emprender acciones intencionadas para resolverlos.

En el terreno de los recursos económicos y las capacidades administrativas que afectan el desempeño académico, destacan problemas e inquietudes que me han sido señaladas por miembros de nuestra comunidad académica como la ausencia de un plan de jubilación que permita un retiro adecuado para profesores-investigadores, lo cual ha tenido como consecuencia la elevación de la edad promedio de nuestra planta académica y la dificultad de incorporar a más investigadores jóvenes en el Instituto, dada la limitación en el número de plazas asignadas. Esto no es una problemática exclusiva del Mora, pero sin duda exige de nuestra parte creatividad y aprovechamiento de capacidades para buscar alternativas y al menos, trazar una ruta crítica que permita identificar los pasos a seguir, de manera realista, para atender desde ahora esta apremiante necesidad.

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Aunado a lo anterior, está la imposibilidad de retener o contratar a personal de mando, dada la desmotivación derivada del estancamiento en sus percepciones desde el año 2001, y por la falta de incentivos para una participación de los investigadores en la asunción de este tipo de cargos. Asimismo, los técnicos académicos y los asistentes de investigación no sólo no han mejorado sus condiciones laborales, sino que han perdido prestaciones. Hay una falta de estímulos académicos a su productividad, lo cual redunda en desánimo y desafección.

DOCENCIA Y FORMACIÓN DE RECURSOS HUMANOS

Actualmente el Instituto Mora cuenta con siete programas docentes: 1. Licenciatura en Historia

2. Maestría en Historia Moderna y Contemporánea 3. Maestría en Sociología Política

4. Maestría en Estudios Regionales

5. Maestría en Cooperación Internacional para el Desarrollo 6. Doctorado en Historia Moderna y Contemporánea

7. Doctorado en Estudios del Desarrollo. Problemas y perspectivas Latinoamericanas.

Las Maestrías y los Doctorados son programas de excelencia, todos ellos inscritos en el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC). Las cuatro Maestrías (dos de ellas evaluadas en 2020) cuentan con el nivel de Competencia Internacional; el Doctorado en Historia Moderna y Contemporánea está en el nivel de Consolidado, y el Doctorado de Estudios del Desarrollo es de reciente creación. La virtud de este doctorado es que busca articular las líneas de investigación del Instituto que estudian problemáticas sociales, políticas, territoriales e internacionales.

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Además de estos programas, el Instituto cuenta con una licenciatura en Historia cuyas líneas de formación profesional en didáctica de la historia, divulgación de la historia, y gestión del patrimonio cultural, constituyen una oferta académica de valor singular que la distinguen de otras licenciaturas similares. Cabe señalar que se está llevando a cabo una actualización del Plan de estudios, a fin de fortalecer su perfil y originalidad.

Cabe señalar que como consecuencia de la contingencia sanitaria creada por la Covid-19, fue necesario hacer ajustes importantes en el funcionamiento de los programas docentes: las clases se impartieron de manera virtual y, en algunos casos, fue necesario posponer el trabajo de campo, particularmente en los programas de doctorado.

Los programas docentes del Instituto registran una alta eficiencia terminal y de graduación, así como una consistencia y pertinencia de los contenidos que se imparten en cada uno de ellos.

En 2018, “83 alumnos obtuvieron el grado de posgrado de una cohorte generacional de 90 alumnos, lo que es equivalente a una eficiencia terminal de 92%. De manera particular, la eficiencia terminal quedó de la siguiente manera: 95.5% maestría en Historia Moderna y Contemporánea; 90.0% maestría en Sociología Política; 95.0% maestría en Estudios Regionales; 100.0% maestría en Cooperación Internacional para el Desarrollo, y 76.9% en el doctorado en Historia Moderna y Contemporánea. A nivel licenciatura, cuatro alumnos se titularon.” (Instituto Mora, Informe Anual 2018, Primera Reunión Ordinaria de la Junta de Gobierno, p. 14).

Anualmente, alumnas y alumnos obtienen diversos premios y reconocimientos a sus tesis, y las y los egresados en general han ido consolidando sus trayectorias, y no pocos se encuentran en cargos importantes de toma de decisiones, o en actividades de docencia e investigación.

Otra de las fortalezas en lo que respecta a la docencia es la calidad con que se vienen desempeñando los servicios escolares. La incorporación de sistemas de

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inscripción electrónica sin duda constituye un avance significativo, así como la calidad en el trato directo con los estudiantes y el apoyo a la gestión de becas mixtas y prácticas de campo, entre otros logros. Hay, sin duda, un equipo de trabajo bien integrado que cuenta con experiencia en el manejo de los procesos y sistemas. Cabe destacar que la pandemia nos impuso condiciones y desafíos nuevos que tuvieron un impacto directo no sólo en el profesorado y alumnado, sino también en las implicaciones de gestión para el área de Servicios Escolares, que ha logrado responder con gran profesionalismo y eficacia a esta realidad.

Quizá uno los principales desafíos en materia de docencia es, como mencioné antes, que la planta académica interna no es lo suficientemente amplia para cubrir las necesidades de todos los programas docentes, razón por la cual se ha tenido que recurrir a profesores externos en mayor medida a lo recomendado por el Comité Externo de Evaluación.

VINCULACIÓN CON LA SOCIEDAD Y LAS INSTITUCIONES

En 2019, las plazas de mando asignadas a la Dirección de Vinculación dejaron de formar parte de la estructura del Instituto. Sin embargo, la función de vinculación con la sociedad y con sus diversos actores institucionales continúa siendo una estrategia sustantiva en el quehacer institucional, para cumplir con los objetivos establecidos en el Plan Estratégico y con los indicadores del Convenio de Administración por Resultados (CAR). Algunas de las tareas de esta área que resultan imprescindibles fueron asignadas a otras direcciones.

Como resulta lógico suponer, la vinculación es un área estratégica que tiene como misión coadyuvar a la proyección institucional hacia el exterior y posicionar al Instituto Mora en el ámbito público, pero en una perspectiva de profundo servicio y devolución a la sociedad mexicana de los resultados de la investigación que realizamos, y como una forma de contribución a la generación de soluciones viables a los problemas sociales que enfrentamos en la actualidad. En tal virtud, siguen siendo vigentes los dos objetivos centrales en materia de vinculación:

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1. Establecer alianzas con instituciones, organizaciones sociales, empresas nacionales e internacionales, para satisfacer demandas específicas de capacitación, asesoría e investigación; y

2. Generar recursos propios mediante actividades de educación continua, asesoría especializada y otros servicios.

Quizá una de las mayores fortalezas en materia de vinculación en los últimos años es haber consolidado las actividades de educación continua, contribuyendo a diversificar la oferta institucional de formación en diversas temáticas a través de diplomados, cursos y talleres dirigidos a estudiantes, académicos (a), servidores (as) públicos, organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales, entre otros. En esta línea, la inversión en la infraestructura informática y de telecomunicaciones del Instituto ha sido un factor esencial para posibilitar la formación a distancia de calidad.

Asimismo, se han logrado firmar diversos convenios de colaboración con múltiples instituciones, lo cual genera condiciones para concretar acciones específicas de investigación y capacitación que no sólo permitan fortalecer el sentido estratégico de las alianzas, sino también, incrementar el impacto social del Instituto y su nivel de incidencia en las políticas públicas.

Ahora bien, aún cuando hemos logrado estos avances positivos, también es necesario reconocer que existe una brecha entre la calidad y cantidad de las investigaciones y los trabajos que produce el Instituto frente a su grado de difusión y divulgación. Hay una percepción relativamente generalizada de que en el Mora se trabaja mucho y con gran calidad, pero se conoce y se aprovecha poco lo que se hace y se produce.

En el mismo sentido, los egresados del Instituto Mora son, sin lugar a dudas, un factor de promoción fundamental ahí donde se encuentran laborando. Ha habido avances importantes en el seguimiento a las actividades de las y los egresados, su credencialización e inclusión en diversas actividades académicas. Es indispensable continuar trabajando en esta línea y aprovechar más sus iniciativas y aportes a la

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institución. Participan ya en la impartición de cursos y talleres, y se incluyen en algunos proyectos de investigación, pero es posible y necesario fortalecer esta línea de trabajo y vinculación.

ÁREAS DE APOYO ACADÉMICO

PUBLICACIONES

El Instituto Mora trabaja arduamente en la generación de publicaciones de investigación científica básica y aplicada para atender los problemas nacionales, para el diseño y la evaluación de políticas públicas, y para analizar el presente y el pasado de México con conciencia histórica de su devenir y de su circunstancia regional.

Las fortalezas principales del área de publicaciones son el alto prestigio del sello editorial del Instituto Mora; un equipo editorial ampliamente capacitado y con una importante experiencia en la materia; una normatividad, procesos y procedimientos actualizados y en pleno funcionamiento y un Consejo Editorial de alta calidad y comprometido con el prestigio del sello editorial, así como un incremento permanente de la producción.

En cuanto a los desafíos identificados, está el aumento en la carga de trabajo administrativa y la falta de estímulos económicos a la productividad del equipo de publicaciones; la creciente incertidumbre respecto a la suficiencia de recursos presupuestarios para cumplir con el programa editorial; insuficiente distribución y promoción de las obras, y cambios en la legislación en materia de contratación de proveedores de servicios, que afectan el trabajo interno.

Como se señala en el informe semestral 2020, la producción editorial en el año 2019 alcanzó un total de 46 títulos correspondientes a libros (impresos y electrónicos), diez números de las tres publicaciones periódicas del Instituto, y siete libros convertidos a formato electrónico. Sin duda, la pandemia tuvo un impacto importante en las actividades, sin embargo, fue posible reprogramarlas para dar continuidad a

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los flujos editoriales en modalidad virtual. Así, durante el primer semestre de 2020 fue posible concluir la publicación de 22 obras, las cuales incluyen: once títulos en primera edición, un documental en audiovisual, cuatro números de tres publicaciones periódicas y seis ediciones en formato electrónico. Asimismo, se establecieron siete convenios de co-edición con instituciones nacionales y extranjeras.

En cuanto a las publicaciones periódicas, según se constata en los informes institucionales, por ejemplo, Secuencia. Revista en Historia y Ciencias Sociales se empezó a publicar electrónicamente en 2019 bajo la modalidad de publicación continua, y en 2020, la revista publicó de manera anticipada sus contenidos correspondientes a los números 106 (enero-abril) y 107 (mayo-agosto) en modalidad de acceso abierto. Asimismo, la revista América Latina en la Historia Económica se publicó por última vez en versión impresa en 2019 y en su versión digital sus contenidos aparecen también en modalidad de publicación continua. Finalmente, la revista BiCentenario es ya un producto emblemático del Instituto y bien puede considerarse como un buen ejemplo del impacto social que el estudio y divulgación de la historia puede tener en nuestra sociedad. Sin embargo, su costo de producción es alto, por sus características editoriales y por su distribución limitada. Dado lo anterior, se recomienda que en adelante se publique de manera electrónica, así como fortalecer los mecanismos para su difusión.

BIBLIOTECA

Una de las principales fortalezas del Instituto es la Biblioteca “Ernesto de la Torre Villar” con un acervo especializado en historia y ciencias sociales de más de 170 mil volúmenes impresos, y una amplia variedad de bases de datos y recursos electrónicos que proporcionan acceso a miles de revistas y títulos digitalizados. Se trata, sin duda alguna, de una de las mejores del país en su especialidad. Son múltiples los servicios que ofrece: catalogación, préstamo a usuarios, referencias, fotocopiado, digitalización, además de los trabajos de restauración y encuadernación de sus libros.

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La Biblioteca fue pionera en la automatización de procesos y en la digitalización de publicaciones, lo que coloca al Instituto Mora a la vanguardia de las instituciones académicas en materia de conservación y preservación de fondos documentales y biblio-hemerográficos. La adquisición de un equipo escáner robótico permite la digitalización del Fondo Antiguo. La biblioteca cuenta además con un equipo de trabajo altamente especializado y comprometido, cuyos servicios al público destacan por su alta calidad.

Cabe añadir que también desapareció la Jefatura del Departamento de Servicios al Público y se redujeron los montos de los contratos de servicios profesionales del personal externo que colaboraba en la Biblioteca. Ambas acciones impactaron en los servicios, procesos y metas previstas.

En esta línea, la Biblioteca ha seguido la estrategia de fortalecer alianzas estratégicas para enriquecer la cooperación bibliotecaria y obtener los beneficios que de ellas se deriven.

INFORMÁTICA

La Subdirección de Informática cuenta con la infraestructura tecnológica actualizada y correspondiente a las necesidades del Instituto Mora. Ello implica el incremento de su capacidad de almacenamiento, velocidad de procesamiento, creación de servidores virtuales, cobertura y velocidad de la red, mecanismos de seguridad y respaldo de información, en un 100%. Todo ello contribuye a mejorar los sistemas de registro de información, el registro en línea de aspirantes a cursar los programas docentes del Instituto, el servicio de videoconferencias, entre otros. Asimismo, se han ampliado los servicios de comunicaciones unificadas.

Por ello, es posible afirmar que el Instituto Mora está a la vanguardia en materia de infraestructura tecnológica y ello tiene implicaciones de muy diversa índole. El reto ahora es que la comunidad se apropie de las nuevas tecnologías, aprenda a aprovecharlas al máximo en nuestras labores de investigación y docencia. La pandemia ha sido una prueba importante de la capacidad del Instituto y,

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afortunadamente, hoy podemos afirmar que se ha cumplido. Uno de los desafíos es también lograr la adquisición de más espacio virtual que permita ampliar la capacidad de almacenamiento y procesamiento.

Durante el primer semestre de 2020 se desarrolló el perfil CONACYT para el sistema de registro en línea de aspirantes a ingresar a los programas académicos. Asimismo, se continuó con el desarrollo del módulo de calificaciones que permitirá al Departamento de Servicios Escolares controlar en un mismo sitio la información de los programas académicos vigentes, la creación de grupos, la asignación de materias por semestre, así como la selección de alumnos, profesores y coordinadores (Informe 2020).

En este contexto, cabe destacar la relevancia estratégica del área de Innovación Académica, creada en 2011 con el propósito general de coadyuvar a que el Instituto Mora alcance mayor visibilidad en el ámbito académico a nivel nacional e internacional a través de la innovación de medios digitales. En la actual coyuntura, es claro que sus actividades contribuyen a responder a las necesidades y desafíos que la pandemia nos ha impuesto, desarrollando en particular nuevas modalidades de formación y capacitación de recursos humanos, haciendo uso de las tecnologías de información y comunicación.

Son varios los logros del área en el ámbito de la educación continua, entre los que están el apoyo a la producción, implementación y operación de diplomados en distintos temas; el lanzamiento en plataforma de cursos masivos y abiertos en línea (MOOC); la acreditación de CONOCER para que el Instituto opere como Centro de Certificación de Competencias en el ámbito del diseño de cursos virtuales. El área cuenta con un equipo pequeño pero con amplia experiencia en el uso de plataformas de gestión de aprendizaje y diseño instruccional. Ello contribuye a la transferencia y gestión del conocimiento.

Sin embargo, hay un gran desconocimiento en la comunidad del Instituto sobre los objetivos y funciones de esta área de trabajo. Lo anterior puede derivarse de falta

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de comunicación y claridad en cuanto a la ubicación del área en la estructura organizativa del Instituto y respecto de los servicios y ventajas que ofrece.

En este sentido, los avances y propuestas en las labores de Innovación Académica, de Informática y de Educación Continua han sido fundamentales en los últimos años y particularmente en el contexto de la pandemia para posicionar al Instituto en una nueva lógica de trabajo. El reto hoy es construir la articulación y complementariedad entre estas áreas a fin de dar coherencia a una política institucional más enfocada a capitalizar el amplio acervo de conocimientos y experiencias existentes.

DIFUSIÓN

Ante la desaparición del Departamento de Difusión se tuvo que avanzar hacia un nuevo diseño organizacional para dar continuidad a las actividades que dentro y fuera del Instituto desarrollaba esta área tales como: difundir la producción académica y cultural, así como de las actividades de promoción, distribución y comercialización de las publicaciones, diseño de las piezas de comunicación dirigidas a medios impresos y electrónicos (carteles, invitaciones, folletos, pendones, dípticos y anuncios); inserciones en medios de comunicación, principalmente electrónicos. Asimismo, daba atención a las redes sociales del Instituto promoviendo las publicaciones, los eventos y actividades académicas de interés general; grabación de videos y programas sobre el trabajo de las y los investigadores, entre otros.

El trabajo de difusión tiene a su cargo la realización de actividades académicas y culturales tanto dentro como fuera del Instituto. Especial énfasis tienen las actividades de difusión de las novedades editoriales y su distribución comercial en librerías y en ferias.

En 2020 debido a la pandemia, hubo necesidad de postergar o cancelar algunos eventos académicos y culturales programados de manera presencial; sin embargo, se dio continuidad a la videograbación y transmisión en vivo de dichos eventos, se

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elaboraron cápsulas informativas sobre los programas docentes del instituto, se difundieron mensualmente los boletines con los eventos del mes, entre otros.

Resultados de la consulta a la comunidad del Instituto

La convocatoria para ocupar la titularidad del Instituto Mora se publicó de forma previa al inicio del período vacacional de diciembre de 2020. Por tal motivo, consideré importante realizar una consulta a la comunidad del Instituto a través de un cuestionario electrónico a fin de recopilar sus opiniones con respecto a seis preguntas generales que fueron las siguientes:

1. ¿Cuáles consideras que son nuestras principales fortalezas y potencialidades?

2. ¿Cuáles consideras que son nuestros principales desafíos?

3. ¿Qué errores consideras que debiera evitar la nueva dirección del Instituto? 4. ¿Cuáles consideras que debieran ser las prioridades de la nueva dirección

del Instituto?

5. Formula las propuestas que, desde tu área de trabajo, debieran ser consideradas en el Programa Institucional para los próximos cinco años. 6. ¿Cuáles consideras que debieran ser los criterios para evaluar el desempeño

de la futura dirección del Instituto Mora?

El cuestionario electrónico fue anónimo y lo respondieron 47 personas miembros de la Comunidad. Si bien se trata de un sondeo informal, considero que nos revela información importante a tomar en cuenta. Nuevamente mi agradecimiento a quienes lo respondieron.

A la primera pregunta sobre las principales fortalezas y potencialidades del Instituto Mora, se solicitó seleccionar tres opciones, y el 63.8% de personas señalaron el reconocimiento de la excelencia de la investigación en Historia; el 53.1% señaló los programas docentes y en tercer lugar, con un 38.2% aparecen dos opciones: la riqueza del acervo de la Biblioteca y la calidad de las publicaciones del Instituto. En la gráfica siguiente se muestra el conjunto de respuestas. Es claro que prevalece un reconocimiento de la fortaleza y potencial de los aspectos centrales de la labor del Instituto.

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En cuanto a los principales desafíos que el Instituto enfrenta, las tres principales respuestas fueron en primer lugar las condiciones laborales del personal técnico, administrativo y de servicios y la comunicación interna con un 63.8%; en segundo lugar, con un 42.5% los recursos del Instituto y en tercer lugar la divulgación y difusión de nuestros productos académicos con un 29.7%.

0 10 20 30 40 50 60 70

Reconocimiento de la excelencia de la investigación en Historia

Reconocimiento de los programas docentes Riqueza del acervo de la Biblioteca Calidad de las publicaciones Institución referente en estudios de CID Sentido de pertenencia a la comunidad Contar con organizaciones sindicales Vinculación con el Sistema de CPI Conacyt Interacción con instituciones gubernamentales Capacidad de captación de recursos externos Colocación de egresados en el mercado laboral

1. Principales fortalezas y potencialidades del Instituto Mora

Condiciones laborales del personal técnico, admvo y de servicios Comunicación interna Recursos Divulgación y difusión de nuestros productos académicos Articulación interdisciplinaria Condiciones y opciones de jubilación Teletrabajo Renovación de la planta académica Clima institucional Rezago tecnológico Simplificación administrativa Proyección externa Funcionamiento colegiado

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La tercera pregunta del cuestionario buscó indagar sobre los errores que la nueva dirección del Instituto Mora debiera evitar. Y al respecto llama la atención que 34 respuestas (72%) apuntan a evitar el aislamiento, la falta de comunicación y cercanía con la comunidad, así como la falta de presencia y de inclusión del personal en espacios de diálogo. Diez respuestas (21.2%) señalan la importancia de contar con un equipo de trabajo capaz, que se evite el verticalismo, que sea un equipo empático y eficiente. Cinco respuestas (10.6%) plantean la importancia de buscar mejores condiciones de trabajo para todo el personal a fin de evitar la incertidumbre laboral. Y finalmente, tres respuestas (6.4%) señalan la falta de vinculación del instituto hacia el exterior.

En cuarto lugar, se preguntó sobre cuáles debieran ser las prioridades de la nueva dirección del Instituto y cabe destacar que las respuestas coinciden con las que corresponden a los desafíos principales y a los errores que hay que evitar. 18 respuestas se refieren a que la dirección general debe darle prioridad a la protección de los derechos de las y los trabajadores en general, pero se hace énfasis en los técnicos y administrativos, así como el personal contratado por honorarios. En este mismo bloque de respuestas se señala la importancia de incorporar tanto en la normatividad como en la práctica institucional el enfoque de derechos, de igualdad de género y del cuidado del medio ambiente como ejes transversales que debieran dar lugar a prácticas institucionales congruentes con las problemáticas que enfrentamos como personas, instituciones y sociedades. En segundo orden de importancia, 16 respuestas vuelven a señalar como un asunto prioritario la necesidad de fortalecer los mecanismos de comunicación interna y el sentido de pertenencia a la comunidad, el trabajo en equipo y el reconocimiento al trabajo de todas y cada una de las áreas del Instituto. En tercer lugar, se plantea como una prioridad, en diez respuestas, la importancia de que el Instituto fortalezca su vinculación externa, su proyección institucional y, particularmente el diálogo propositivo con el CONACYT.

Posteriormente aparecen dos temas prioritarios, ambos con nueve respuestas. Uno se refiere a la importancia de que la nueva dirección movilice recursos externos que

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permitan sostener el conjunto de actividades del Instituto. El otro tema prioritario es el fortalecimiento de las actividades académicas, de investigación y docencia, de su articulación y en particular la importancia de divulgar más ampliamente los resultados y productos que el Instituto genera. Hacer visible al Instituto y todas sus valiosas contribuciones. Finalmente, ocho respuestas señalan como prioridad la necesidad de revisar la estructura organizativa a fin de buscar una mejor distribución de cargas de trabajo, así como fortalecer la autonomía de la institución.

En la quinta pregunta quise conocer, de manera general, las propuestas que, desde las distintas áreas de trabajo, debieran ser consideradas en el Programa Institucional para los próximos cinco años. Se recibieron en este caso 45 respuestas. Presento los hallazgos según el número de respuestas obtenidas para cada caso:

En materia de investigación y docencia (14 respuestas):

• Respeto a la libertad de investigación sin menoscabo de participar en el programa académico institucional.

• Definir líneas o áreas de investigación con base en un diagnóstico basado en la consulta a todo el personal académico.

• Generar proyectos colectivos de investigación con perspectiva de género.

• Realizar coloquios académicos para la presentación de resultados y avances de investigación, con participación de investigadores invitados y sobre temas relevantes de la agenda pública.

• Formular un Plan de Investigación para que los investigadores en conjunto con otros actores (Centros de Investigación, sociedad, sector privado, gobiernos) generen proyectos de interés común.

• Apoyo y consolidación a los proyectos de investigación colectivos o desarrollados por grupos de trabajo.

• Formular un plan de articulación de la investigación y la docencia que se realiza en el Instituto.

• Reingeniería institucional en investigación.

• Hacer una revisión del SIAM.

• Fortalecer y visibilizar más la riqueza de la Biblioteca.

Se señaló también la relevancia de desarrollar un plan de articulación entre docencia e investigación, ya que, según las respuestas recibidas, dicha vinculación no se logró a través de la creación de una sola Dirección Académica. Asimismo, en

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materia de docencia, se propone valorar la posibilidad de desarrollar programas docentes en línea, como por ejemplo la Maestría en Cooperación Internacional para el Desarrollo. Por otra parte, en el ámbito de la formación de recursos humanos, se propone diversificar la oferta en educación continua: más cursos, talleres y diplomados.

En segundo lugar, aparecen propuestas vinculadas a las condiciones laborales del personal Técnico Académico, Operativo y de Servicios:

• Hacer un diagnóstico sobre las cargas de trabajo en algunas áreas, como por ejemplo en Publicaciones o en Servicios Escolares o Informática, a fin de buscar alternativas que garanticen el equilibrio y el crecimiento de algunas áreas cuando sea necesario.

• Establecer mecanismos de promoción para el personal, ya que en algunas áreas del Instituto hay técnicos académicos que ya cuentan con posgrado.

• Es fundamental el respeto a todo el personal.

• Mayor integración de los Técnicos Académicos de Investigación como personal académico dentro del Instituto y, en ese sentido, brindarles apoyo para seguir haciendo carrera dentro de la Institución. Incentivar el crecimiento profesional dentro de la plantilla laboral. Retabulación de los Técnicos Académicos.

• Restitución de los asistentes de investigación al Estatuto del Personal Académico para que puedan recuperar derechos suprimidos en otras administraciones.

• Hacer una revisión de las condiciones de trabajo del personal técnico, administrativo, de servicios y eventual, estos últimos en algunos casos tienen años trabajando bajo esta modalidad. Analizar las brechas salariales en cada caso.

• Formar un comité del personal operativo de cada área para que de manera periódica tenga reuniones con los directivos de la Institución y puedan ser atendidas y escuchadas sus inquietudes.

• Crear una unidad de género que apoye a nivel jurídico y psicológico a todo el personal y a los estudiantes porque el actual protocolo de acoso y hostigamiento sólo aplica para quienes son servidores públicos.

• Establecer relaciones más horizontales entre las autoridades y el personal. También con 11 respuestas están las propuestas vinculadas a las áreas de informática e innovación académica:

• Potencializar y fortalecer la infraestructura tecnológica del Instituto.

• Fortalecer la capacidad institucional para ofrecer maestrías en línea, cursos y diplomados

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• Promover la publicación en ePub y IBD para reducir costos de producción

• Promover la estandarización del trabajo editorial en línea mediante una plataforma (OMP) para todo el proceso de selección y evaluación de libros.

• Desarrollo de las TIC’s para el mejor desempeño de las labores administrativas del Instituto, emigrar en lo posible a formatos digitales a fin de evitar al máximo las impresiones, desarrollar sistemas automatizados en todas las áreas.

• Mejorar la base de datos del SIAM.

En tercer lugar -con 8 respuestas- están las propuestas en cuanto a la necesidad de generar más recursos económicos. Algunas apuntan a la finalidad de aplicar dichos recursos a acciones como mejorar las sedes de Poussin y Plaza; para mejorar las condiciones salariales de las y los trabajadores, para un sistema de e-Commerce a la altura de la institución, y para una librería virtual de vanguardia, entre otras. Pero otras posturas señalan algunos criterios a considerar para la generación de recursos, es decir, los “cómos”:

• Reforzar tareas de vinculación y educación continua para atraer recursos económicos al instituto y tener más proyección institucional.

• Sensibilizar a los y las investigadoras de la relevancia de promover sus proyectos a través de productos tanto académicos como de divulgación para la captación de recursos externos.

• Realizar gestión institucional de financiamiento para el trabajo de investigación y otras áreas de desarrollo. (No dejar esto sólo en la responsabilidad de profesores (as) investigadores (as).

• Informar sistemáticamente a la comunidad sobre el ejercicio de los recursos económicos.

Otras propuestas tienen que ver con la divulgación y comercialización de las publicaciones del Instituto. Entre ellas están: formular un proyecto institucional de divulgación de la ciencia; aumentar la comercialización en línea y sustentarla mediante un sistema de metadatos que permita optimizar el trabajo de varias áreas, además de las ventajas al evitar los errores involuntarios; fortalecer la divulgación de los productos del Instituto para demostrar que nuestro trabajo es relevante y está al alcance de cualquier persona (tal vez cursos gratuitos o charlas en escuelas u otros lugares) y más publicaciones electrónicas, a bajo costo.

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En cuanto a la estructura organizativa del Instituto, se propone:

• Hacer una revisión de las cuatro áreas en las que están organizados los y las profesoras-investigadoras para valorar en qué medida expresan la pluralidad y diversidad de la investigación que se realiza en el Instituto, a fin de que el Mora no pierda su particularidad.

• Revisar la normatividad interna que actualmente rige en algunas áreas, o que es inexistente, provocando con ello problemas en los procesos internos de control de tramites e información y el clima laboral.

• Recuperar el área de vinculación y de trabajo con los y las egresadas del Instituto.

• La fusión de la Dirección de Investigación y la de Docencia en una sola dirección académica ha generado algunos problemas. Se propone una revisión y, en su caso, la creación de dos coordinaciones, una de investigación y una de docencia, bajo el mando de la Dirección Académica.

Algunas otras propuestas apuntaron a la necesidad de contar con espacios de encuentro en la sede Poussin, particularmente una cafetería.

Finalmente, la última pregunta del cuestionario indagó sobre los criterios de evaluación del desempeño de la futura dirección del Instituto. Nuevamente, las respuestas coinciden con el diagnóstico que revela este sondeo. El 60% de las respuestas apuntan a tomar en consideración criterios vinculados con evaluar las capacidades de liderazgo y compromiso institucional, la capacidad de escucha de la comunidad, de comunicación y diálogo, la calidad de los mecanismos de consulta interna y de participación de la comunidad, la generación de confianza y el mejoramiento del clima laboral.

En segundo lugar, el 40% de las respuestas se proponen criterios relacionados con la capacidad de gestión, la eficiencia en el uso de los recursos, los resultados logrados en plazos establecidos, los indicadores CAR y el cumplimiento de los

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objetivos y metas del Programa de Trabajo Institucional, la capacidad de solucionar los problemas institucionales y la transparencia y rendición de cuentas.

En esta línea, se señala la importancia de que la dirección general informe a la comunidad sobre la evolución institucional de manera sistemática y que se evalúe su desempeño con base en los criterios propuestos. El 21% de las respuestas apuntan como criterio la capacidad de vinculación del Instituto con actores externos, particularmente en el ámbito internacional y finalmente el 4.25% de las respuestas establecen como criterio el mejoramiento de las condiciones laborales.

III: Visión de futuro

Como respuesta a las necesidades y desafíos que nos plantea el contexto en México y con base en el diagnostico institucional, identifico a continuación los propósitos generales que orientarán los objetivos y estrategias de mi Programa de Trabajo.

Estos propósitos parten del respeto y reconocimiento profundo de la riqueza de la planta académica del Instituto, así como del valor que tienen todas las áreas de apoyo en el logro de los objetivos institucionales. Pero también reconozco que hay la necesidad de hacer cambios y ajustes para mejorar el desempeño académico, y especialmente para fortalecer nuestra vinculación con la sociedad, con otros centros de investigación e instituciones públicas, a nivel nacional e internacional.

1º Un Instituto Mora con fuerte interlocución externa e incidencia en los debates sobre la política de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación.

2º Un Instituto con mayor compromiso, proyección e impacto social.

3º Un instituto Mora cohesionado, con profundo sentido de pertenencia y de comunidad.

4º Un Instituto con amplia capacidad en la construcción de redes interinstitucionales de investigación multidisciplinaria.

5º Un Instituto Mora con mayor difusión y divulgación de sus trabajos, contribuciones y resultados.

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7º Un Instituto que cuente con un liderazgo empático, con escucha activa y cercano a la comunidad.

8º Un Instituto con una gestión eficaz, simplificada, responsable, basada en resultados, transparencia, rendición de cuentas y esmerada en la calidad de los procesos de decisión e implementación.

9º Un instituto dinámico, vivo, colegiado, propositivo y dialogante. 10º Un instituto comprometido con los derechos de sus trabajadores.

Describo a continuación lo esencial de cada una de estas líneas de acción.

1. Un Instituto Mora con fuerte interlocución externa e incidencia en los debates sobre la política de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación.

Como señalé al inicio del documento, estamos ante un intenso y complejo debate global sobre el papel de la ciencia y de la producción de conocimiento y frente a la necesidad de incorporar la perspectiva de la complejidad en el análisis de los procesos sociales, en donde la colegialidad, el intercambio horizontal y las comunidades de aprendizaje serán fundamentales. Por esta razón el Instituto debe estar activamente involucrado en estos debates.

El Anteproyecto de Iniciativa de Ley General de Humanidades, Ciencias, Tecnologías e Innovación es una oportunidad para la participación del Instituto Mora en estos debates porque tiene mucho qué aportar, dada su prestigiada trayectoria en los estudios de las Humanidades y las Ciencias Sociales. Es claro el planteamiento en cuanto a la necesidad de que la comunidad de Ciencia, Tecnología e Innovación enfrente los problemas prioritarios nacionales con un enfoque de inclusión para contribuir al bienestar general de la población a través de los llamados Programas Nacionales Estratégicos. Estos Programas del Conacyt (Pronaces) “organizan los esfuerzos de investigación en torno a problemáticas nacionales concretas que, por su importancia y gravedad, requieren de una atención urgente y de una solución integral, profunda y amplia… el objetivo central es investigar la causas de los problemas y darles solución, para lo cual el abordaje es multidimensional y multi- o interdisciplinario, tomando en consideración los conocimientos teórico-prácticos más avanzados generados por las humanidades,

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ciencias y tecnologías; manteniendo un diálogo continuo con la gran diversidad de saberes y experiencias que han reunido las comunidades, los ciudadanos, los funcionarios públicos y los empresarios que desean el bien público y el cuidado de los bienes comunes con una perspectiva de cuidado ambiental.” (CONACYT,

https://www.conacyt.gob.mx/index.php/que-son-los-pronaces).

Me queda muy claro, que no toda producción de conocimiento tiene una aplicación inmediata, y que la pertinencia y calidad de la producción de conocimiento no reside en la posibilidad de su aplicación inmediata, sino en su valor intrínseco. Aún así, los diez grandes temas que abordan los Pronaces atañen a varias de las líneas de investigación de nuestra planta académica,2 además de que se vinculan claramente con los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Por otra parte, es claro que el replanteamiento de una política de Estado en la materia implicará necesariamente cambios en la institucionalidad del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología en México y, por ende, resulta de primordial relevancia que los Centros Públicos de Investigación y las Instituciones de Educación Superior continúen realizando un análisis sobre lo que la nueva política implicará. El Instituto Mora, insisto, tiene mucho qué aportar.

2. Un Instituto con mayor compromiso, proyección e impacto social.

Para lograr una proyección institucional más contundente es fundamental que el Instituto enriquezca y mejore su agenda de investigación, a fin de aprovechar al máximo nuestra experiencia y capacidades y que cuente con un profundo sentido de responsabilidad social que contribuya significativa y directamente al Derecho a la Ciencia de todos los mexicanos. Esta agenda debe ser incluyente de lo que ha sido nuestra identidad y tradición institucional, los estudios de historia, pero también de los temas emergentes que desde la sociología política, los estudios regionales y

2 Los diez Programas Nacionales Estratégicos propuestos: Salud, Soberanía Alimentaria, Sistemas

Socio-Ecológicos, Seguridad Humana, Educación, Agua, Agentes tóxicos, Cultura, Vivienda, Energía y Cambio Climático.

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la cooperación internacional para el desarrollo se nos plantean hoy como desafíos para atender los grandes problemas de nuestra actualidad. En ese vínculo está justamente nuestra principal aportación y valor agregado. Propongo detonar un proceso interno de intercambio y debate que nos permita formular una agenda propia que será nuestro referente central para interactuar hacia el exterior, de cara a las necesidades nacionales y las necesidades del sector al que pertenecemos. El reconocimiento conjunto de una agenda de investigación institucional suficientemente amplia y flexible dará rumbo y orientación a la planta académica; nos permitirá conocer mejor el quehacer de los demás y así promover más acciones conjuntas y complementarias.

Es fundamental promover el reconocimiento de los estudios de historia como un asunto de interés público y estratégico para la comprensión de las problemáticas que enfrentan hoy nuestras sociedades. Gran parte del prestigio del Instituto se ha forjado a partir de la calidad de sus investigaciones en historia. Posibilitar iniciativas “puente” que permitan visibilizar con mayor contundencia el sentido histórico de los fenómenos que hoy observamos nos permitirá recuperar uno de los principales valores del Instituto Mora. Pero esto no se hace solo. Hay que intencionar acciones en este sentido bajo la perspectiva emergente de hacer efectivo el derecho a la ciencia y el acceso a sus beneficios.

Asimismo, con base en nuestra agenda de investigación institucional es fundamental identificar con claridad aquellos temas prioritarios en los cuales tenemos capacidad de potenciar investigaciones que nos permitan incidir en la formulación, implementación o evaluación de políticas y problemas públicos en distintos ámbitos. La agenda de investigación no es la simple suma de todos los temas en que trabaja la planta académica del Instituto. Formularla implica la definición de prioridades temáticas que respondan a los grandes problemas que enfrenta nuestra sociedad. Hemos de concentrar parte importante de nuestra energía y recursos en dichos temas específicos que cubren desde las cuestiones ambientales hasta las necesidades humanas entendidas en su amplitud y complejidad.

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Es importante que rompamos con la tensión innecesaria entre investigación aplicada e investigación básica. Necesitamos reconocer la naturaleza distinta de cada una de ellas, en el entendido de que una no es mejor ni más útil que la otra. Tienen sentidos, métodos y utilidades diferentes que exigen la diferenciación de estrategias para el fomento de ambas, según corresponda. Y en ese sentido es claro que no es pertinente exigir a todas las disciplinas la misma lógica de operación. La diversidad y pluralidad, así como la libertad en la investigación son fundamentos incuestionables en nuestro quehacer académico. El Instituto tiene la ventaja de trabajar tanto en investigación básica como aplicada, y es necesario aprovechar esta capacidad y pluralidad, siempre en beneficio de la sociedad mexicana.

Construiremos más espacios de diálogo, interacción e intercambio entre investigadores sobre temas sustantivos. En ello, el papel de las instancias directivas del Instituto es esencial. Reconociendo las exigencias y cargas de trabajo de la planta académica, así como las apremiantes demandas de tiempo que implican los trámites ante el SNI y sus exigencias, es fundamental crear las condiciones para que las y los profesores-investigadores se involucren más activamente en el proceso de construcción de esta nueva etapa institucional. Y para tal efecto, debemos imaginar las mejores maneras de lograrlo buscando esencialmente el fortalecimiento del compromiso de las y los profesores-investigadores para con el Instituto y la construcción de comunidad académica.

Se dará continuidad a las estrategias implementadas hasta ahora para promover el ingreso y permanencia de más investigadores del Instituto al SNI.

Con base en dicho análisis deberán tomarse las decisiones pertinentes para el fortalecimiento institucional. Y una institución fuerte no necesariamente es la más grande, ni la que tiene más recursos. Es más bien la que logra el equilibrio, la coherencia entre su agenda estratégica, el alcance de sus objetivos y metas, y su capacidad institucional real en armonía y diálogo con cada uno de los miembros de su comunidad.

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Propongo formular una estrategia consistente de atención, información y cooperación con los egresados del Instituto. Son y pueden ser nuestra mejor voz en el exterior. Es fundamental sumarlos a nuestras actividades, incorporarlos en equipos de investigación y docencia, generando sinergias con las instituciones públicas y privadas y con las organizaciones sociales y comunitarias con las que colaboran.

Será fundamental aprovechar las oportunidades que hemos identificado para formular estrategias de visibilidad y proyección institucional ancladas en acciones de educación continua. El Instituto tiene capacidad probada para el diseño e implementación de cursos, talleres, diplomados en modalidad presencial y virtual, sobre múltiples temas de la agenda del desarrollo. Estas acciones tienen un alto impacto social.

Propongo hacer una valoración de los avances logrados en educación continua, así como de la aplicación de los nuevos lineamientos, a fin de formular una estrategia más intencionada hacia las líneas de investigación de las y los profesores-investigadores. Incrementar nuestras acciones de educación continua exige contar con más personas involucradas en ello. No todos los investigadores en el Instituto se interesan por estas actividades.

Por ello propongo, como estrategia de crecimiento, tomando como referente nuestra agenda de investigación y docencia centrada en el derecho a la ciencia y el acceso a sus beneficios, la creación de redes con personas externas al Instituto, de preferencia egresados, pero también pertenecientes a otros Centros Públicos de Investigación, que se constituyan como referentes para incrementar nuestra capacidad de atender las demandas de formación continua que llegan al instituto y también las que deseamos implementar. Las acciones de Innovación Académica y de Vinculación coordinadas estrechamente con la comunidad académica y las instituciones públicas serán cruciales para tal efecto.

Referencias

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