El Contexto Alimentario Mundial.
Son tres los documentos que enmarcan el contexto alimentario en los ámbitos mundial o global (el mundo), regional (América Latina y el Caribe) y local (Colombia). En el contexto Colombiano y en la misma perspectiva debemos considerar lo Nacional, Lo regional o departamental o interdepartamental y lo Local (municipio, distrito, área metropolitana, localidad, barrio, comuna etc.) A pesar del marco referencial tan amplio, existen problemas y necesidades comunes especialmente en las diferentes comunidades…y países especialmente los denominados subdesarrollados ó en vía de desarrollo. Estos documentos son: La cumbre mundial sobre la alimentación CMA, la declaración del milenio Los objetivos del milenio ODM y Visión Colombia-segundo centenario-2019.
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) convocó la Cumbre en respuesta a desnutrición generalizada y la reciente preocupación por la capacidad de la agricultura para cubrir en el futuro las necesidades alimentarias.
Las existencias mundiales de cereales estaban en sus niveles más bajos desde principios del decenio de 1970, lo que se había traducido en acusados aumentos de los precios, y la ayuda alimentaria había disminuido a casi la mitad.
La Declaración de Roma sobre la Seguridad Alimentaria Mundial recoge el amplio consenso de los países en torno a cuestiones morales y políticas de la mayor trascendencia para el destino de la humanidad. Así, por ejemplo, reafirma el derecho de toda persona a tener acceso a alimentos sanos y nutritivos en consonancia con el derecho a una alimentación apropiada y con el derecho fundamental de toda persona a no padecer hambre.
Los objetivos del milenio incluyen objetivos como erradicar la pobreza extrema y el hambre con metas específicas, así: Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas cuyos ingresos sean inferiores a 1 dólar por día.
Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el porcentaje de personas que padecen hambre. Se han logrado progresos en la lucha contra el hambre, pero en algunas regiones ha habido retroceso debido al lento aumento de la producción agrícola y al crecimiento de la población.
Lograr la educación primaria universal, Promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años, mejorar la salud materna Combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras
enfermedades, Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente y
Fomentar una alianza mundial para el desarrollo son los otros siete objetivos de mileno
La Declaración del Milenio aprobada por las Naciones Unidas representa un pacto social mundial: los países en desarrollo se esforzarán más para impulsar su propio desarrollo y los países desarrollados los apoyarán prestándoles ayuda, aliviando su deuda y brindándoles mejores oportunidades de intercambio comercial.
Los progresos alcanzados en cada uno de estos ámbitos ya han comenzado a producir resultados, pero los países desarrollados no han cumplido las metas que se habían fijado. Para cumplir los objetivos de desarrollo del Milenio, el aumento de la ayuda y el alivio de la deuda deben ir acompañados de una mayor apertura de los intercambios comerciales, de una aceleración de la transferencia de tecnología y de mayores oportunidades de empleo para el creciente número de jóvenes que viven en el mundo en desarrollo.
El gobierno nacional en su compromiso de cumplir con los ODM ha definido una estrategia consignada en tres documentos básicos: i) El CONPES Social del Departamento Nacional de Planeación; ii) El Plan Nacional de desarrollo; iii) Visión Colombia, Segundo Centenario 2019.
Estos documentos se articulan a través de tres ejes fundamentales, a saber:
La búsqueda de un desarrollo económico que garantice mayor nivel de bienestar; objetivo que el gobierno traduce en propuestas de carácter marcadamente económico y que se viabilizan en la consolidación de una estrategia de crecimiento; el afianzamiento de la consistencia macroeconómica con base en el
desarrollo de un modelo empresarial competitivo (aprovechando las
potencialidades del campo, los recursos marítimos y una infraestructura adecuada); y el fomento de una estrategia de desarrollo sostenible con un fundamento científico y tecnológico.
Estos postulados, aunque se articulan bajo una línea política definida y reflejan buenas intenciones y el interés por parte del Gobierno en materia de política social, carecen de suficiente validez cuando se contrastan con la realidad.
De hecho, las contradicciones e incongruencias muestran una situación muy distante a la que se expresa en tales documentos.
Una de las principales objeciones que se plantea frente a la estrategia social impulsada por el gobierno, es la correspondencia inversa que se percibe en la relación crecimiento económico - disminución de la pobreza.
Es innegable que, aunque el crecimiento económico (medido por el aumento del Producto Interno Bruto, PIB) es un fenómeno favorable para el país si se compara con otros factores como el aumento del costo de vida, los altos volúmenes de exportaciones, la acentuación en el gasto público para la política de seguridad democrática, etc., No es la única variable que puede contribuir a la reducción de la pobreza.
La pobreza en Colombia, como lo han señalado de manera reiterada numerosos estudios, es un problema que amerita soluciones y cambios de tipo estructural para motivar una verdadera distribución del ingreso y permitir la disminución de la brecha entre ricos y pobres; fenómeno que ha llevado a que el país tenga uno los índices de concentración de ingreso más altos de América Latina.
VISION COLOMBIA SEGUNDO CENTENARIO. ALGUNAS METAS
DESTACABLES PARA 2019: La propuesta de visión del segundo centenario se sustenta en dos principios que deben orientar ejercicio hacia el tipo de sociedad que se plantea para 2019.
Estos principios son:
1. Consolidar un modelo político profundamente democrático, sustentado en los principios de libertad, tolerancia y fraternidad.
2. Afianzar un modelo socioeconómico sin exclusiones, basado en la igualdad de oportunidades y con un Estado garante de la equidad social.
Dichos principios, a su vez, se desarrollan en cuatro grandes objetivos: una economía que garantice mayor nivel de bienestar, una sociedad más igualitaria y solidaria, una sociedad de ciudadanos libres y responsables, un Estado Eficiente al servicio de los ciudadanos.
Nuevas tendencias: Sistemas agroalimentarios, agro-ecosistemas, seguridad alimentaria y agricultura sostenible.
Actualmente los espacios donde se desarrollan las ciencias agrícolas no son solamente rurales, si no que existe una interdependencia entre dos grandes áreas de intervención:
1) El agro-ecosistema (relacionado con el medio físico de producción) y 2) el comercio, la alimentación y la nutrición (relacionado con las construcciones sociales del ser humano y su necesidad de alimentos). La relación de ambos ámbitos forma el sistema agroalimentario, como entidad global, que incluye tanto a la agricultura ecológica, como a los pesticidas, los transgénicos, la biodiversidad, la nutrición, la gastronomía, los supermercados y la prevención de nuevas epidemias como la gripe aviar o las vacas locas, por mencionar sólo algunos aspectos.
En un mundo cada vez más globalizado e interdependiente, la eliminación del hambre para siempre pasa necesariamente por dos paradigmas: la Seguridad Alimentaria Mundial y el Desarrollo Agrícola Sostenible.
Según la FAO: “existe Seguridad Alimentaria cuando las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto alimentos con el fin de llevar una vida activa y sana”.
Esta definición tiene en cuenta los conceptos de acceso, producción, calidad, sanidad, diversidad y cultura. Por otra parte, y para que las generaciones futuras puedan gozar de seguridad alimentaria, es condición necesaria que la agricultura no destruya los recursos naturales sobre los que se basa, y esta es precisamente la definición de Agricultura Sostenible. Las consecuencias de un desarrollo no sostenible las pagan las generaciones futuras.
Los verdaderos desafíos a los que se enfrenta la comunidad internacional se refieren, pues, a la planificación, gestión, eficiencia, competencia y distribución de los alimentos en cada espacio geoeconómico.
El reto consiste en lograr en cada región del mundo la seguridad alimentaria que depende, a su vez, de la evolución de los cultivos, de la existencia de mecanismos de seguridad ante las catástrofes naturales y sanitarias, de la viabilidad de la actividad campesina de subsistencia o autoconsumo, de la obtención de una
capacidad adquisitiva mínima de quienes no trabajan en la agricultura y/o la ganadería y de lograr un funcionamiento del comercio de alimentos que permita el abastecimiento de la población, sin destruir la actividad de los pequeños agricultores.
Nunca la humanidad ha dispuesto de tantos conocimientos científicos y recursos económicos como en la actualidad, para afrontar los desafíos colectivos que tiene planteados. Ciertamente, existen factores aleatorios que inciden en el desarrollo socioeconómico y, en muchas naciones, la gestión privada y pública de los problemas es profundamente desafortunada pero, con todo, puede armarse con seguridad que si hoy en día perviven la pobreza absoluta y el hambre es, sobre todo, por una falta estremecedora de voluntad política y solidaridad internacional. Las tendencias observadas en la producción mundial de alimentos son relativamente esperanzadoras. Se ha producido un aumento de la producción per
cápita durante las últimas tres décadas del 1,2% anual. Es decir, a pesar del
acelerado incremento de la población, la generación de alimentos ha aumentado de un modo más intenso. Por otra parte, si los alimentos se distribuyeran de un modo equitativo, sería posible proporcionar a cada ser humano 2.760 calorías diarias, cantidad mucho más que suficiente dado que el hambre sobreviene cuando una persona no alcanza a ingerir 1.960 calorías al día. Además, en los últimos años, se han podido ampliar las reservas mundiales de cereales, lo que ha permitido mejorar la seguridad alimentaria global.
Politicas Alimentarias
El proceso de planificación municipal debe ser estudiado como parte integral de la administración pública y aunque hace parte de la formulación de la política y de los programas públicos, es determinante para avanzar con mayor éxito en la implementación y la evaluación de las políticas y programas de gobierno municipales, fundamentales tanto para la comunidad como para los diferentes ámbitos...nacional,departamental y local con el fin de monitorear, evaluar y controlar las acciones locales desde el plan de desarrollo municipal y tomar los correctivos pertinentes cuando sea el caso. Con el propósito de dar respuesta integral a la problemática actual en el tema de alimentación y nutrición del país, y el logro de las Metas del Milenio, el Ministerio de la Protección Social y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar lideraron la construcción de la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional, la cual se constituye en una prioridad fundamental para el desarrollo social y económico del país.
Veamos brevemente sus ejes principales:
Garantizar que la población colombiana, especialmente, la que se encuentra en situación de inseguridad alimentaria y nutricional, disponga, acceda y consuma alimentos de manera permanente y oportuna, en suficiente cantidad, variedad, calidad e inocuidad. La política se desarrolla alrededor de los siguientes 5 ejes: Disponibilidad; Acceso; Consumo; Utilización y aprovechamiento biológico; y Calidad e inocuidad. La disponibilidad es la cantidad de alimentos con que se cuenta a nivel nacional, regional y local. Está determinada por: la estructura productiva (agropecuaria, agroindustrial); los sistemas de comercialización y distribución internos y externos; los factores productivos (tierra, crédito, agua, tecnología, recurso humano); las condiciones ecosistémicas (clima, recursos genéticos y biodiversidad); las políticas de producción y comercio; y el conflicto sociopolítico (relaciones económicas, sociales y políticas entre actores).
El acceso a los alimentos es la posibilidad de todas las personas de alcanzar una alimentación adecuada y sostenible. Se refiere a los alimentos que puede obtener o comprar una familia, comunidad o país. Sus determinantes básicos son: nivel y distribución de ingresos (monetarios y no monetarios) y los precios de los alimentos.
El consumo se refiere a los alimentos que comen las personas y está relacionado con la selección de los mismos, las creencias, actitudes y prácticas. Sus determinantes son: la cultura, los patrones y los hábitos alimentarios, la educación alimentaria y nutricional, la información comercial y nutricional, el nivel educativo, la publicidad, el tamaño y la composición de la familia.
El aprovechamiento o utilización biológica de los alimentos se refiere a cómo y cuánto aprovecha el cuerpo humano los alimentos que consume y cómo los convierte en nutrientes para ser asimilados por el organismo. Sus principales determinantes son: el estado de salud de las personas, los entornos y estilos de vida, la situación nutricional de la población, la disponibilidad, calidad y acceso a los servicios de salud, agua potable, saneamiento básico y fuentes de energía. La calidad e inocuidad se refieren al conjunto de características de los alimentos que aseguran que una vez ingeridos no representen un riesgo (biológico, físico o químico) apreciable para la salud. Sus determinantes básicos son: la normatividad (elaboración, promoción, aplicación, seguimiento), la inspección, vigilancia y control, los riesgos biológicos, físicos y químicos y la manipulación, conservación y preparación de los alimentos.