Sistema solar

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No vcngo á clJl>ciíal', fIne ('sto sería atrevidí-simo int.ento; vengo ¡\ apronder, Y aunque el ocupar éste ",tiio ya es indicio de lo primero, creórne con d.erecho pltra que se me considere como disc.ípu!o .Y no como lUtléstro; porque no pretendo (lemo¡;trar sino proponer; no afirmar si-no dudu: no edificar, SiLlO demoler'. Y conven-drñill conmigo en que parn. edificar la cúpula de San Pedro Sll necesitó (,1 Eoberano ingenio de I3uonarrota; mas para .}nrribarla, basta la fatal inlluencia do1 tielll!lO ó la fuerza incipiente del d""uag,)go,

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robustez-- · ·1 _.

cais con nuevos y positivos argumeotos el otro extremo de mi duda.

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cen-felmua sU:ni~;¡,1 y obsequiosa qUlj lo '[ll[! iOt:l

hom-ures adquirieron con la enorme labot' do muchos s¡glos de dii:icureOH ,~ .. pacientes estuf\ios, lo había expI'esado la fé cou jas palauras más hermosas, más seIlcilla~, mAs SOb3l'Mlam;!uto cientificas quo so pm1;"ri\n im"g:uur: /n'h¿'or wahcki'or: .. Sea luz, ?J filú lu,?:! Pero, seüo)'; J)O fuú ('sto sólo lo quo conseguí; qn" si p~to sólo flH"rn, ya pudie -ra habermo ahOI !'ado ,\f¡;~t): trabajo, A] coni'érir

10 que la fé .l' j¡,,; cioncilis lll,~ deC-Ían do la n:lI;u-raleza d<:l la luz .Y su apari.;ión en la prillJera (,1'0-e:i dil la cr,~~!<~iólJ, eon la :lp-,lrici61l rh,] 801 y la Luna en la CU:l~ta nlad del InUil\10, comenzó Ú saltearme h: rlurla, no Bobre la ve¡'dad del relhto bíblico, flue no podría nfgar, como vorclar:l de

1):0,,; !:lino sobre la boli,lez di; ciut:.it:l ~,ipóte­ sis astronómicos, 'iJ'0 me atn'v,í <Í t?xpresarla

eL,-ramrmtc ('1\ el dif'cun;o llH:Jlcie'll:l!lo, y me con-tenté con illcl:earh l:JU)' cn,b07.r\rLmente,

, Acaso; allt'lllal>n. í'lJ!:(¡!1"CS, r.on no ¿isimulado

miodo y temor funtb,lí:<ilOo por lo trnLcc:ndental de la durla, aea~o V;:f:'," la tierra Rola por la in-mcosid~i<l di'! \',:p:le;o, ;;r:ompaüada del ilt'tro muerto do la DO.,[,(', ;>]1,1;"::1\10 allt('(l ¡¡Ut: la vid" .n .. dllp:tra. ~:~ L¡.~;t.~ {_l.;.t;!l.~\.~\.;-j \.~~tú:"i! (;(.rtlZ~l do nnCtl'.ro lnUIl!:o: y ('n nu (Tmill, Incort.ránJoEe

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- ()

-(;O[llúJjí:Ó "ti l'tlto punto aquella

'l

tormar parLo dl1 un tlistelmt á que nune::\ pert.en(;uiú.

Nueetro gran satírico ha dicho q\HJ ,,1 "tipírittl es peregrino en las cosas de (j,.;t,e 111l1IHlo; poro

annque por ruodo ol"l:lJ.:l:cio e:·¡da nOt::ll!:llrH.~ Cint.o la atención ql1(, agoto, ¡;OlnpI,·l,am";'lr'. llltCst,o rh-seo; ell medio do hs (;O,'Ufl <]Ul' n')!:; rorluan, Hor

-prende á veces ':'11 \:-l~~dritll JhUll,ili!.das dt., ~Ui~CS

por desgr:lcia f"recu,;ntl'11H'lltll ilusorias, (ir) lall quo no tienen nUl'l'tros ojos fuerza bal:it'tl1tü pani apartarse. Aq ue]1a ll1z nos acompaüa mueho tie¡n -pO; la retina del alma la gUllrda eOlllO un tesoro: y si en la misma 1m: rlel Sol ponemos pntoncOR la mirada, hast:, en el Gentro luminosísimo do su disco brillará la llHma que cautivó nU,\::itra mente.

Esto, suñoref, me ha ocnnido; ,¡iez nños van desdo que me ]lfOPllSll tí¡uidauHintll aqllolla du· da, y la duda ha ir:o tom:\Il'lo cnnrpo en mi men-to y hoy la aca:·ieio GOIIlO

¡,t,

;:.

aJW) ¡¡;:"tS t:lóli,la,

que croeiondo¡ erecir'u,io t.Ol1ia hR propcrc¡oueg do un t'.orema espürironntaL <.1 jlI·opio tiempo que la (~r('o f'ut'lra, cO::;(lU;~\t:L.(l~~ i~1. ftl'·cúuicn. f'(t-cjona1. Sobro e.ia, pUU1, ver,;;':r2. llli tr,,!)~,j(]. ya qUt1 "tInillo por 1;>" UO\l(::j~llt (lil.,> <.:1 t.HI¡liriul dc:-.L:.t

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cü-i'.lir,ntI'O IlHljor oeasl,'ln do ll.lOllst,!':\rmo

ilumiirle-nH'nte atr'ljvido,

B~sta;; dificnlbliles di' q1H~ hablo flon fine: un:\

iotrínseca y ot.n~ ,:xtrios,'ea a.l asunto, No me

r,e:;arniR, f{('ill)l'l'R, f1'1<\ etl brtw:l .(ii(lióultar1 ano

-motel' un mal apron{liz {le s:Lbio contra. la hipóte

-sis (10 Laplaco, p'\ra ponür~A. 011 duda y construir

sobro la mitHllfL dl](h tOllo uu edificio c

O!llllogéni-el): pero aparto 00 qUE> yA. ot~'os han Iwrido ciorto

extreUlO1! ,lo ],¡ renombn\'la hipótesi5, que como

sab"is no explica todos los fenómenos que la neologí:\ á cada paRO uBsBntierra, satura en 1:\

ÚPOC¡t presentt) (,1 aire t:\1 espíritu de anarquismo cientítieo, y t'S tan endeblo 01 cimiento de

mu-cbas quo pasan por verdades experiw,:mtales,

que no es mucho que quien saluda los arcanos

(lo la uatllraleí\a. ab¡tn!lou(illa á las Jisputa~J de los hombres, flc§;tÍn liOS elijo el S¡\bio, se

atre-va " dt'wolor parte .de UIl edificio que se

de-rrumba.

La otm dificultad e~ man:ficsta, Yo no ho de -bido compromdol'lUo á ",sto que hago. La S

ocie-dad do Ciencias mcreC0 qtH' otros miembros mác-;

aptos y do roeono::i<la compdullcia la honren

con galas y frutos do su saber. Pero el deseo de

contribuir con mi gl'4no uc arOll . .1 al fomento de

sus sesionos públical1¡ 01 :l08eo también ¿por qué

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~

-aparerc?'llhlej'\(lofl,Hin C?\lS,' ¡l'lra olla tiA !'Sblil solemnidades eientitieas; y, como incliqué ('O el

principio, la neeesida(l do r.prendür ele 108 qun .saben más que yo, mf; inrllljl'l'Oll á eS0riLit" y

rr'-citur est.1 conú:Jrellcia, flpsput\s quo el (-s:lldio y

la lima de la corrección la hubioran term;lJ"'.io.

Mas confieso, y ae¡ ni estc't mi m.,}'or apuro, que apenas he tenIdo tierupo pé\r~. escribirla. O.: mpa-ciones que no son del ~aso, ms han robado aquel

tiempo que necesitaba y CJua dbbí emplear en la redacción cuidanosa de mi. trabajo; en contrastar mis escasos conocimientos con los datos o.e la

ciencia.

Verdad es, señores, que no tengo mncha escu-sa puesto que libremente olegí 01 tem?,; pero

re-cordan que si la vOluntad se conduce indife ren-temente en 01 obrar, !lO así la inteligencia cuan-do tocuan-do razonable discurso se lo nioga para quo con estudiado paso lleguo no á la mas aparatosa, sino á la más provec.hosa verdad.

y hecha estas prevenciones, que servirán de

explicaci6n de mi pr¡>sencia en este sitio, y pre-supuesta la materia de mi diserklción, dividire

-mos est,a en tres naturales partes que como por grados nos llevarán, sinó á la cerGeza, á la razo-nable prasunción de que aCIuolla nuestra. tímida duda de que habbbamotl arriba, bien pu,~o.e

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9

-hay más autoridad ni máfl libro, que el volumen

siempre abierto de la obra c!e Dios.

La proposición, señores, que discutiremo51, será esta: «Parece, aun en contra de la

hipó-tesis, de Laplace, que la ~'iert'a no es una masa

clrspl'endida de la nebulosa so):;tr, sinó más bien un astro q ne SA asoció al siRtema, do la propia munera ql.e otros planetas.» Ji.: n primer término ex-pondremos la hipótesiR mencionada y sus fuuda-llH'utoS¡ en segundo lugar las graves objeciones que estimamos quo pueden hacérsel€-; y, lí.lti-mamente, las razones que creemos favorables á

la cuestión presupuesta.

La materia de todo nueRtro sistema

planeta-rio formaba en un principio enorme. masa

gaseo--sa, de una tenuidad suma y en perf.Jcto estado

de ignición. Las inmensas cantidades de

hidr'-geno, earhono, magnesio, potasio, hierro, etc. en contacto nel oxígOIlO, azufre, toluro, cloro y otros simples combnrentes, determinaron tal actividad

calorífica, que el mismo calor do la composición

fué camm de la tlisociación ae unos compuestos

de incstabili~¡Hd maravillosa, husta que el mismo

gasto irr0cmp]t\zado de aquel trabajo molecular disminuyó la p¡'imitiva tomperatura.

Por ley del mundo físico, la nebulosa de que hablamot:!, se sujetaba á la acción combinada do

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-10

dos fuerzas centrales: la una, girando al rededor del punto con vergente de todos los pesos, definió la [!lasa con las dimensiones de hL el:lfcra: la otra, tangente á la esfera misma, modificó los nidios,

alargándolos en las proxim:oadl's ;~l Ecu:J.dor. Ya que esta fUGl'za sobropl1j,¡nl pOI' ~u propia

entcr-gÍa á la primera, ya qL1lO el alLlJento flieriL pro-gresivo por la GnormE> Jor:gitL1rl ,leí radio, :lcon -teció, que por la virtud ele e"t:l fL1,:rza cüntrífu -ga, se despr(,nd;ó un aJJilio de l1mtl'l·ia. có"mi.:;a,

quo por lo mismo que 8euth 1.:01 iC!!llt8nci; .. ~ de atracción do la mas" centr"i, continL1ó p',rtp ue-cienda al sistoml!: no otra corm pl,rcce qno se ve-rifica todavía en las proximidarie3 d,,! ecuador de S,iturno. Efecto de la coustant.) pérdida tér -mica, la sustancia del anillo como de 12. masa central fué disminuyeIH10 las díst'\llciasmoleéu -lares, y cuaurlo Jlt\:~t) Ú f.lnfi{~iúnto concBlltr(lCl¿n~

rompióse el anillo l'll 1;;.\nl;a" ""f'ras éOillO pl~UE:­ tas tiene el si",tellla solar. JUiilolles de años de contínua irradiación á los éi:l¡mcios interp

lanl:ta-ríos enfri¡,ron de tal suorto estas osfera;;, q ne las materias más <lensas so sol idíficarún y l\p~reció u.aa débil corteza bajo la I~u:al $t~ oeultó el fuC'go primitivo; y como h3 nc,;iOU'ji; ,¡;n(tIJ~í('.fl" (le ú.:;te

rompieron en difl,rülltt:c, pnut<J;'l b. capa \'xLl··rior. ocasionando fonnidabJes erupcionuJ, apul'eeie¡-on

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ali 1 1 ali

-natl y la. illayor parta de los ejes de!hs montañas graníti0as. Lluvias espantosas sucedieron á

es-tos fenó'núcas pOl" la rápida f)ondeusación de los

vaporu! lllUy saturaflos; y de la ncción

fisico-qnímica do Ul1110110s lí'luidos sobre la caliente corteza y de la mifHna acción del fuego central

r6imltal'01l loa ten'enos metamórficos. En medio de una atmósf!lr<l eargadísima de ácido carbóni-co y vapor de agua, con calor extraordinario y

bajo la acción luminosa, quizá, de las ¡)oderosas

fuerzas eléctricMI de aquellos remotísimos tie m-pos, apareció la esells,. flora de los terrenos <'le-vónicos y más tarde la exhuberante vegetación

del piso carboníftlro; hasta que más tarde toda-ví~, t:,\l vez después de las erupciones porfídicas del pérrr.ico, purificada la atmóSfl1r:l de los

vapo-res muy densos que la Aatun,ban, lograron los primeros rayos (lel sol rasgar las nieblas de la

la!'gl1isima nochH del mundo, que sonreiría á la

venida de uf]llOlla anror'a con el murmullo de su

vegl;tación froIlflOfJlsirna y los lliOll!3truoilOS

bra-midos de sus saurios,

Hasta af]ní, seitores, y en resumen la historia ¡kl mnrl'l" il;¡Rl,:I, 1:\ ('llar!", ópoea, seglÍn la teoría ¿., L:'.pl<lc'·, '111:: (;0;:,)0 Vl itl, ,¡; admitimos la ürea -eíón ::'j la r:natoriü.; sü aron10ila con la. vCl'.dad rc:vo ..

(12)

:12

-en la interprfltación de los asuntos bíblicos re

la-cionados con la ciencia de la naturaleza. Veamos

ahora, si puesta la materia en tales condiciones, como la supone Laplace en sn nebulosa, los he -chos confirman la hipótesis. Snbstrayondo á la

acción do la gravedad en un vaso d" Platean g o-tas de acoite de oliva, mediante la mezcla de agua y de alcohol, de densirl'id igrlal Ú la de

aquellas, las gotas se reunen en una masa esféri -ca. Si imprimimos á csta esfera un rapidísimo movimiento de rotación, veremos qlle comienza á aplastarse por los polos y r¡ue al cabo se de s-prende del ecuador un anillo semejante al de Sa -turno, que más tarde so rompe en multitud de

esferitas.

El experimento, Sres., q no acabamos de r efe-ril.- parece conclnyento y no hay cosa mAR c on-forme con los principios y h'yes qlle gobiernan la materia. til el caos, COillO UD pued.) .~enos do suponerse, á la voz ele Dios ¡;o organizó b"jo la dirección de la gravedad, orig;;ll de toda mr,ni

-festación dim\m ica, ya ';':1\ esta i nz, calor, elec-tricidad 6 fuerza8 molu.,;¡](lrcei a'lno]¡(l :Lateria

in{'orme arloptó la j'<)fU!"

ue

una ¡nme,nsa f'of'¡;ra bañada y ¡JL iJ· L',llLL fJvl' la" ondel:; l;vl til.;Li¡j~j;lJ(¡ eter, d\Jl que quizá fu(;ra COndl:llSH.Gióu; giralljo est<~ osCera se formaron tantos anillos como sis

(13)

-

1,)-encendidas entrañas lanzaron al espacIO soles

primero y planetas más tarde que fueron, del

propio modo, soles

n.-,

~uslunaso Lo que más tu;-d", ocurrió no necf'sita grandes esfuerzos de

in--. genio para suponerse en el supuesto de que las energías de entonces no debieron de ser distin-tas de las de ahora; no en la intensidad dinámica 'Binó en la analogía propol°cional de los efectosOo

"

Aunque brevemente, Sreso, me parece que ha

quedado suficientemente expuesto, 01 sistem a

que examinamos, á lo menOil en cuanto á la

sus-tanci~,: ahora nos toca /1nalizQr con cuidadosa

atención, algunas dificultades que se le oponen,

y que si son más prosáicas que las iantá5ticas

descripciones, que una imaginación desapode ra-~" I'u..ilt:ru. haeor, no aeben de ser mellO,j i..",)11di-bIes, en un asunto del que conviene desterrar como seguro tropiezo, toda poesía ramplona y 01

séq ui to ob1 ig¡~do de armonÍaspCdt'dtrOi) y pi

nta-dos pajariilos:

La ploimera dificultad, señores, que creemos e

n-contrar en la hipótesis exput:sta ea la Vari¡~lh~d de

Si¡;tolllfl;¡ SUb l'ti) U¡t8fUilluui", llistiu.tos del nU

(:i\-tro. l\~~'a HUlLe te uu. tiel.;fl:t"ü qnu h·.¡,y s:~t .. u..:.Uci

estelares dobles, trip'\cs, etco de tal ::;Uén e élodena o

dos que eada sol cs satélite dél] otro y este á EU

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j-- 1 4

-mientos,quo aun cuando Jamecánica llegue á

de-terminar el centro deJas atraccionoscombinadas, jamás podrá reducir á la sHneillez lle un llovi -m'iento rotatorio lo que os efecto de masas más

independientes que las que constituyen nuestro sistema. Pudiéramos sia embargo contf'fltar, que el desacuerdo do esos si"temas esteh,res con el

nuestro, en que al tlareeOl" prc·sidc una Bola es -trella, se dobe tí. la influencia dt~ otro 801 que

de-sordenó la organización primitiva, det erminan-do órbitas más complicadas como más comp

lica-das fueron las acciones que contribuyeron á. su

formaci6n; pero \1parte de lo débil do la hipóte-sis, únicamente fundada en .la levedad de un

quizás, la objeción queda en pito; puesto que p.,ra

explicar la formación de un sistema doble, ó re· currimos á un siBtellia triple ó suponemos el tor-cer sol errante, siendo así que los efuctos do la

rotación uniV\)rslt! DO debipran poner ti la

admi-raci6n de los ojos del qUfl contempla. las

maravi-llas del cielo, sino un sistema tambiün universal

de órbitas concéD tricas.

y la razón <3S úbvia. Prescindiündo de ciertas

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- H j

-de dichas fuerzas que supondremos dofinido y

en cOlldicioll(\s de obr¡,r, que es el mismo caso

que supone Luplace. Ei.lte sistema se sujetará tÍ

las leyel:! 8igllientes, qll(~ son elementales:

Lás

j/lcrzlls rcuiri/ágll 11 t:eltlripcta son pro}Jorc-iOllr;,les

tÍ la masa !I al Cl/(lf{¡'~ulo de la 'oclo(;ith.ul del

movi-mieilto, /; '¡¡¿rcrwlInrntc proporcionales al ?'arlio de

la circul/ (I:rcl/cia descrita. Por otr~ parte, dH Gstas

flll'r7.RI:! una será constante y contínu3; la

c(;mtl'Í-peta; otra. instantánea: la contrifuraj la primera

en sus accione;; infinitots y en infinitas di

visiones-de tiempo girará al rededor del centro de

gra-vedad; la segunda tangente. á todos los arcos

imaginables y perpendicular á todos leE' radios,

formará con aquella infinito número de sistemas

ang~11area cuyas resultautes definirán la forma

dol movil. Si á ostos conc0ptos aüadimos, que en

o] úOllCU¡-SO de des fuerZtLS angulares, una ins-tantánfefl y otra continua y constante, se produce

un movimionto circular, en e1 caso de girar la

última al rededor de un punto, vendremos á

de-ducir, para 01 caso que discutimos las siguientes conclusiODE's.

<<1," Aunque el ill@vimiento creciera, los

valor¡'s de las fuerzas centrales siempre serán números pro]'orcionalt's.

«2." El mOV!milillto en ningún caso puede

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] ( 3

-las énergíaFl, que se reduce á esta fórmula vui-ga/': «La re11cción es igual á la ncción.»

«3.a Siendo la volocidad mayor en ,,1 ecua-(lar que liD los polos, en los extremos do lOA m-dioR do aquul se acumular{1ll las sllshtn(;iaB más densas, dada 1[1, loy de rela0ión con L1.f! m"sas y radios y la iuversa propoI·cionfl.li(Ld con el cua-drado de la velocidad, cusas rJue confirman ple-namente el c:í.lcnlo .Y la cxpel·iencia.

«4." El movimiento que refllllte rlebe de ser curvilíneo.

,,5

.'"

Este sor:\. períectemente circ.ular y

to-daf! las órbitas concéntricas.

,,(j

."

En este movimiento no caben las ramas do par:l.boh't, que como tono el mun(lo sabe, resul-tan de un? instant-\nea y una continna que obr.e paralelamonte á si mism":\ en momentos indivisi-bles de tiempo.

«7." Tampoco erthcll lns cur'vas cernidas de ejes desiguales, ¿ e!ipses, \lar OSCH~a qne supon

-gUIl10S la rlesignalrhd,

«8." Los planos Jo rot~ciólJ no pueden va

-riar á menos que uua fuerza extraña los vfll'i(lj y por último, como coroiario <10 est't última con-secuollclH.

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- 17

-Dispensadme, señores, si recorremos un cami

-no árido; pero ni sé otro, ni podríamos contem-plar nnnca los encantos de la alborada, sin haber estado antes envueltos en lad tristezas de lanoche E,¡ certísimo que en las órbitas elípticas se cumple la ley de proporcionalidad que nos indi-ca la consecuencia] ."; pnesto que los arcos del afelio, se recorren en el mismo tiempo, por todos

los planetas, que los del perihelio; segLÍ.n la se-gunda ley de Keplero; más vengamos á la se

-gunda consecuencia. SegLÍ.n se desprende de la hipótesis de Lap!ac", las dos fnerzas (ie que tantas veces hemos hablado, y qU(\ virtualmente se encontraban en la nebulosa, determinaron la

forma y cond iciones de nuestro ¡¡isterna; pero en toda órbita elíptica, y sabemos qne ninguna hay

circular, los arcos del afelio son menores que los

del perihelio; IUl'go tenemos que admit:r aumen-tOFl en la aceleracic.n, que las condiciones de una masa, no sujeta sino á doa fuerzas de las cond i-ciones dichas no pueden permitir. Para aclarar

más este concepto, recordemos el experimento de

Plateau y nos convenceremos por un Benciilo

ra-ciociDio que sólo cuando las fuerzas aumenten ó d:sminuyan, aumentarán ó disminuirán las

velo-cidades y viceversa; pero suponiendo aquellas

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- 18

-nuestra mano en la esfc¡;a de aeeitoi el impu I~o

de Dios en la cfPaci/lil rle"1 lOunclo) obrando en

el sentido do la tangente, los arcos véctores han

de ser eternament'3 igualefl y lafl vclocillades de

traslación perfectamente uni for'l1es. Otra cosa se

-ría, si supusiéramos la tangente como fUOT7.il ex, I

-traña al sistema. Veamos clOCOD fi rma resta ven!:H\ Tomando un pén:lulo y obl igándolo á recorrer una curva, mediante ól ¡mpul~o de nue"tm mano, quo lo sostione en un plauo horizont!ll Ó verti -cal, en todos 108 easos im:lginablt's las vt:locida

-des son iguales para caua eireunf'!I""!lcin cles;

ri-ta, y est'i sorá la forma lloica o.e torla>i !R::! ó

rbi-tas, rliRminuyamos Ó aumentomos ]0t' radio~; más si suspendi,lo 01 péndulo .Y apartat'io, pOi' eje

m-plo, 20.0 de ~1.l.

posición de ef[uilibrio, le impri-mimos UD movimiento t:J.ngBllcial al GÍrr,ulo de dicho rar1:O, ni la curva que describa será nna

circunferencia, ni el llovi m ien to s(·r:\. un i forme: sinó que cerrará. elipses perf,'ct,aH, habrá aumen

-tos y disminuciones eu la [\r\clp,ración y h~8tr,

nos daremos cabal cueuta del fenómeno de !;,

"pr~CeSióll equinoceial.

L

p

. t

ercMa con;ncuencia nos el iüe, f[ UI) on toao

movimif:Dto rotatorio, la fuerza r,cntrífllp;a o

bli-ga á .las nUltnriaR más rlen8as á ocupar 108

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- l!"

-densol:l y más prontamen te condensados, porque á su mayol' alt·jamiento hay IlIlo snmar mayorea pérdidas térmicas, no sólo porquo están mas apar-tarlos dol sol, sino porque, f\UU creci.ondo los vo-lllluen0H eOlIlo 10H cubos y las superficies ó área3

como los cuadrallos, siendo CAtos los <]110 c omen-zaron á súlidiric<lrsll, douiHrau esb,r las dellsina

-des l1:3 los plauetas, á lo lllónos en razón directa de, las d'st'lll<;i:,ti ,,1 llOl, para superficiee ignales

yen razón t:\luoi6JJ directa de 101:l cUlulrados de

los radios para snperlicie¡:) desiguales, aun pres-cindien\lo del ¡,Ip.i"micnto,

Pero nada tlo "oto 80 enmple en nuestro s

iste-tlm planetario como pndiera demostrarse facilí -simamonte, ~!iDO tcmiora, señores, agobiaros con nnos elato8 r¡ ne todos puellpu proporcionarso, y r¡lle traídoH á los límites d\l ('s te imperfectisimo trah<tjo, of!IIJOrtiHcl',ríall lIlátl ele lo r¡UI) ra

zonable-Jnpnt" >;0 !luello ¡wIlir di, VOHotrmJ, annque el que

lo ['illo R0 eSl~lIclCl I'n V1](~.~t.ra ~\tflllción genero8~,

~(;a1l1e, tlin (\lu],af;!;O, pennitido rocordaros que

contra lo 1l11f', flrrop Lt tpOl'la, por pnnt0 g(~I1e.ral, los r1,UH't:\f' Illás apartarlo':! ¡\ul Sol son 106 menos

(1['11'''>:, )' lo:> nll'QO::l ('nrria<1oe, :-;:,bi.:o ('S por

,'u:,eto:j h',l1 ;i':Jth;,,,lo Li eopectroeopia p'aDeta -ri,:, 'llll1 L.'¡'ilno y prineipalllll'nte :';; 'í>~n~;o ma

ni-flest~:n l':t}:\s ""el IHji \'i\S, que !lO Li.:'-!.ion rolación

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20

-Las conse.uenciall 4''', 5.", 6." Y 7.", son cla-rísimas y elt>mentales. Un movil sujeto á dos fuerzas de las ya ludicadas y estas invariables, on todas las posiciones poai blea se haya en 1118 mismas condiciones de dilltancia al centro de gravitación y de velocidad resultante. El movi-miento, pues, de los astros sería nniferme, la aceleración nula y las órbitas perfectamente cir-culares. Aquí cabe otra vez aquella observación

que b~ciamos en un principio, do suponer que

in fluy('ndo unos astros ('n otros, las perturbacio-nes consiguientes han determinado en los plane-tas las escentricidades de sus órbitas; pero re-cordemos que esta hipótesis, que en otro sistema cabe perfectamentp, no podemos aplicarla al sis-tema que discutimos lIin manifiesta contradic-ción. La traslación de las partos Acuatoriales de la nebulosa primitiva, verificada según leyt'8 q ne rijen el mundo de ahora y el de t'ntonces, debió hacerse según líneas circulares, á no ser que modificando la hipótesis, admitamos alguna mayor indepC'udenci? <le centros de formación y hasta la ingerencia de masas extIsñaa al sitltema. Esto, señores repito, seria explicar las dificulta-des de la hijJ6tesis con otra hipótesis tvideute-mente contraria ó á lo menos diversa, que debi-litaría la importancia de la primera.

(21)

-

21-~.a, no creemos que 80 deba añadir', sino que en nuestro sistema toda v ia no se ha ellcon traJo un planeta quo no prf'Rente alguna inelinación sobre BU órbita, siendo asi que en la hipótesis,del geó -metra autor de la "Mecánica Celeste», la nebu-losa universal jamás pndo, sin el concurso de otras nebulosas escéntricas, engendrar mundos con inclinaciones sobre sus planos de traslación. Do propósi to, señores, hemos dejado de tocar otras dificultades mecánico-astronómicas que todos pU'3den comprobar, y que no son tan geno-ralee como las aducidas; pero lJorrJ110 e', cuanto csté do nuestra parte este 1 igoro estudio llene su fin, con toda la concisión posible desarrollare -mos en una ql:e SI no tiene el mérito de la gua-tU/:ia noveuaJ, es verdaderal.llen te tI iglll'" llu traer-la á este lJropósi too

Recordando el fxperimento de Plat~au'y las leyes de las fuerzas centrales, vinimos en con -ceder, que la centrífuga obligó á. la nebulosa á achatarse por los polos; que este achatamiento debió ser tambien notable cuando las masas in-candEscentes pasaron al estado lí quido, y que por lIltimo se conservólac1epresión polar indefi -nidamente. -l~s cla.ro que la ¿ppresión Ita do es· tal' en razón directa de la velo _ ids.d do rotaoión y que las relaciones de los radios mayores y

(22)

to--

2~-dos, ha de aar uua misma cantidad, recluciendo

las velocidades distintas á una velocidad media; pero, he aquí, señores, que según osto, el planeta :Marte en el caso de haber sido líqu:do, no

cum-ple con estas leyes si lo eomparamos con la

Tie-rra; porque siendo la velocidad dtl rotaci6n la m isma, á posar de esta!: HUi:! d iÚ!llet['QS on re la-ción de 1 á 2, el [\ehamiento de Marte, calculado

por Kai60r en 11114 de diámetro, ha sido

radi-calmente npgac10 por Dessel, que en su heli6m

e-tro no enconir6 jamas discrepancia alguna, y el de la Tierra se fija en llBOO.

Para concluir esta parte de nuestro discurso, citaremos los nombres de algunos sistomas este-larc-s de Jos qne hemos hoeho meneión, y quo allí no tragirnos porque 1:. premura t¡'~l tiempo nos impidi6 evacuar la cita.

Son notables «Z;;ta Herculis» y «Proei6n»,

co-mo sistemaH binarios; «)I;"ta Cancri" pstudiada

por Struve, eH ternaria, y «Thetn Orionisl>, que

se crey6 cuádruple constituye flegl'lU Rumbolc1t

un hermosisimo sist"ma B(lptuple.

S("üorep, dwhr PH facil, fUüclam(mtarla duda

uo tanto, cont ,Tui!' <lobre .las ruinas do lo que "e

pone en tela (' .. : juicio, ('s tarea digna do ingenios

(23)

;orna-da, p;lI'a f]llil otros Iloml,rO:i lIovarall el pC'so rJlH'

no ¡JUt,o.'n SORtfITH' [' ! os n uebtro.'l; pm'o como

to-dos los pr06ont~·s tieu0n ya derecho á que bien ó

mal l]eguemos al Jin qU!' me propnsp, tomamos

nnev:o.mento nUE'stri1 carga á modo de penitencia

mercc;dn. por el graVé) Plocudo ele atrevimiento

ae

que me confieso I'po.

Tres son IOB caráctcl'es de la dinamica univer

-sal: unirlad de fúrjrzaJ:l, variedad de efectos y

tranól-formaci6n (1" movimientos. Do la cúpula de una

torre arranca el hr,racán un grano de arena;

ca-mina f'flW rrinlenUl1ünte con movimiúnto

rec:tilí-neo, c1l'sp'Jés pilrabó!ieo, conviértase por último

en recti línco, oelu ni form0 paRa al uní

formemer:-te acelera(lo; si en la ba.ia.da oten. ráfaga de

vien-to lo impulsa, 0n uu plano oistinto llel de caida,

la parábol" "ambia; llega al BuOJO, choca y se

eleva. con mo,'imiento retardado y baja con mo,

vimiento :lcQlerallo¡ al chocl.r comprimo la

por-ción de lIcna que toc:ó y la acera \"ibra y si se parte 01 grano rh~i.¡put\S del choque otros nnevos

movimiento,; viE'uen á sumuse á los anteriores,

y otras din'cc:ionps y se;ltidos, Más no para afluí

la complic:1Gióu: aflne1 grano ne arena fué

impul-Rada por o; vcnrlab;tl glHl ocaRiouó una depresión atmosférica, ('sta roe dc·bió á una coudeui:Jación de vapores, la cou,lE'llsación á Uila disminución de

(24)

r:léütri-- 24.

-ca s, de origen solar 6 al menos modificados por

la influencia de las tempestades dol astro del

dia, etc. etc. Siguiendo Ql análisis, como veis,

las fuerzas, sistemas, caminos recorridos, y ef

ec-tos causlldos no tienen limite: la pará.bola es de

rotaci6n y traslaci6n, sus direcciones son sinuo

-sas, los movimientos ¡'ectilíneos eou oLlícuos, y

teuiendo en cuenta los movlmientos do la tierra

no queda un camino trozado que no sea

aparen-te; pero notad, que en medio de tanta variedad

de fen6menos, planos de movimiento contrarIos

y hasta. opuestos, y conversiones de unas

ener-gias en otras; todo se pue(le reduci r á una causa:

que se llama gravitaci6n, que ordena y dispone

con la sabia ceguedad de instrumflnto divino,

huracanes solares,inAuencias magneto eléctricas,

condensacionos, vondabalefl, caidas de arenas,

movimie;, ·8 parab6Iir,os, choques, aceler

acio-nes, retrocesoll, y cuantas acciones combinada3

hemos supuesto en él al parecer fen .Imeno d

es-preciable de la caida de un grano de arena.

Hé aquí, señores, «Si licet exemplis parvis in

grandibus uti», un trasunto de la máquina c

om-plicada del Universo. La Luna no gira al red

e-dor de la Tierra, sino qne describe una curva

sinuosa; la Tierra no traza curvas cerradas, sino

que atornilla el espacio; ninguno de los planotas

(25)

.- ~t) -

-do traslacian (lol Sol, ó la pros'eccian mejor di-cho 110 la hélico solar, os 'sonsiblemente perpen-dicnlar á b arbita de algunas estrellas, oblícuo á muchas, paralelo quizá á ninguna; nuestro sis-tema flue hoyes quizá binario, porque el Sol gim al rededor dp. un contra, que aun no se pue-de calcular, mañrllla tal vez, se convierta en ter-nario, asociánrlose á la estrella Pi de Hércules, por ljomplo, quo es hacia donde parece que se dirigr; y si (ln su trayoctoria encuentra otros cuerpos, por acciones mecánicas recíprocas, y sin otra ley q,u: la de gravitación, se cambiarán en parte los .uovimíentos, Be modificarán las

i

n-clinaciones, yen medio de la máSl subl1me uni-dad, que dará seguridades á un Lo Verrier para descubrir á Neptuno en el enceri1.do de su gabi-nete, esta misr.lu unidad .. secreto robado al Uni-verso por j\~ e\\"ton, nos asombrará con tanta va-riedad de órbi tas compl icadísi mas, que no q ue-dará al espíritu maravillado después de contem-plar 01 ci(110, sino la convicción· de la propia pe-q ueñéz y do la g['andeza del (j.He con una mirada go bierna e,m i nlT,enSa máq uina.

Esto supuesto, y sin que pueda negarse, ima-ginemos una nobulosa, est~illla ó masa de órbita de escasa declinación, cuya proyección sea per-pendicular á la dirección de otra estrella millón

(26)

. - ~fj

-'de algunos millares de años do andar vagando

ambos soles por el PRra(~io, pilfll\ la p!'ltn·ll,\ ma-yor por el plano do la órbita do Ir, prilllpra "on

velocidad do oc.:ho ¡I'gll:itl por HI'.~L1U'lo, y ('6t.I, atraida pOl" ulla maS'l Ul"S Cl'rc:,na, "'l ¡>n·cipiw

en seguimient.o de olla con movi.niento unifor·

memente ac"lerado, como eorrpspourlo á todo grave que caf; la COlOlluic.:ación del 11I0Vill1iolltO

que no es iustantánea y la misma f\l··~/."illicial de la masa menor, i ncl i flan {\ ó"ta ,;,,1)(.,, iH1 (j~': dá una vllelt" al rodo.lor ¿ol (~('ntr() 1I1l'IVU: l1('ro en virtud do la inercia y ,Jo la at~;l':l'.¡:)n

if.j>l-na del primitivo centro do Lra"ia,:iólI. Sí' rr-t

ra-so. algnnos gn.,loB, que rOCOITO CUII IIlovi:nie ll-to uniformemelltl3 retal'Lhelo, y c.ll:\IIrt(J acclerán, dose, se dirig.) otril ,'pz al dol (¡ne la atra(>, ci('rra aparontoffiflnto una l,lipflf'. r:~ in(ludable qn(' el cambio a,) sistCI:la y ,1,\ plano do I'ot~"i ',n O"b'1

de causar graví~illlos trastorno,~. y qnfl Ri l'ril(!;

-tivamente acoDllnlü,dJ[l al astro lll:\:; jJ'°tJll'>ÍlO otro, ya apagado, éste-á la prc811Dcia dl> la esfera

incandescente del sol, brillará, devolviendo por

rdl"xión la luz glHl recib" (le él.

Ro.sta Rqllí, RPÜO!'!'''', (,f'ta h:pntpi:liR, r¡nfl si

p:lr-te de base no tan l1nifol'lntl en ap:lri('llcia, tilnie

n-do en cuenta las OUii(lrv,u.:ionrH qnl' qnisimos

(27)

-- ~7

-conr:el'LoS (1'10 nos sirv:firon para discutir esta

última, nos purC'ce más prob,lole todavía.

Con tC'luor h9mofl escrito est" última frase; pe-ro po rr¡ uo no so el'ea r¡ uo "0 decimos si notros

preeecientes, quo los haHta ar¡uí adueidos,

permi-tirluos r¡uo hagamos una aplicaeión directa de

nllestra suposición

a

un hecho astronómico

in-ciiscutiblt,. Los ('¡<'ti de t.o(10s 10B planetas tienen

Ul1a inelinaeión UJás ó menotl notable sobre su

plalJo (lo trH~:aciól1: si '·s elal'o que dicho

fenó-meno es permancntt', la lo)' á 4UO obedece debe

de (-xistir y Ila de ser ley generalísima y sujeta á.

proporeióu, como lo están tocias las leyes de la

medllic<l cele.ste. E~to dicho, probemos á gene-ralizar C'S:l ley (10 las inelinaeiones axibres, que

Lien puedo ill'r la siguionto, en euyo easo

ten-dríalllOtllln gran paso n.dolantado para la confi

r-lll?Gión de nll( ¡;tra hil'ótcsi~; he aquí la loy: «Las

ill(;IioaeioocK

,

l

.

,

lo~ <,.¡es (lo rotaei6n sobre las

proyecc!o!lf'S do laH 0rbitns de traslacióu son

in-vnflalfl0nt.o proporc.ionales A la IUDSK y lÍ la d en-Ri<1ad y din'c.talllpoto p;-oporc;;ona]es á la

dife-rencia d" los (jes ¿pI p1il':;óidf.» La certeza de

la ley enunci<Lda 80 pnede comprob:lI' l'('corc1audo

'1110 he lIe:"'::;:! du .lHcrcllt'io, \"enll::; y 8at.nnlO, por

ej,:mplo. C'stán C'll relari6n con la tlL la Tierra do

- J:-i r I y f ¡:;:¡ r!'f'pectivnmonte; sus nODsidades,

(28)

-

~H-densidades del zine para Mercurio, del moral

para Venus y del éter para Saturno; y por

últi-mo la diferencia axilar está representada por

las siguien"es cantidades: ll:28 para el primero,

algo más para el segundo y más del doble p'\ra

el tercero. De suerte que si por el concept'J de la

masa el ménos incl inado debiera de ser Saturno,

atendiendo á su densidad y á una diferencia

axi-lar con tri pI o de la de Mercurio, S"turno ha de

inclin::lrse tres veces tambien más qtUl i\Iercurio y algo más de 7lf) que Venus, que tiene alguna

más densidad y un achatamiento menor. Y así

es efectivamente: las inclinaciones de 10s tres planetas son HItas ~O,O, 40_0 y 64.0

Pues bien, Boüon'S, en el supuesto de que la

diferencia axilar, ó por otro nc-mbre el achata -miento, es un elemont0 permanente; dado que el Sol ejorco una atn\é;CIÓn mayor en donde hay mayor cantidad de r::atcria, y esta se encnentm

proporcionalmente donde hay más densidad. ¿Se

-rá ave.nturado suponec- que la incliuación de la

'rien-a sobre BU órbib se debió á la desviación producida Jlor la ma~a solar, obl'anno más inme -diatamente en el cem,'¡or tOl'1'estl'El rlilat:Hlo por

la rotaciCJD, y ouligando á L. c,,[tra quo habit

a-mos á seguir un camino oblícuo al que quizá s e-guia? ... A VUestra ilustración lo dEljamos,

(29)

--::

w

-trastorno referimos las erupcionos pérmicfls, y así nos damos, en ll1e¿¡ io de las sombras de

nues-tra ignoranllia, cuenta aproximada, do que desde

la ¿poca secundaria apare;r,cf1.U ya y 1/0 un:es, fi-jaos bien: l/O antes, los vegetales, distribuidos en

zonas y climas, como al preseute; "iendo un

he-cho, fuera de duda, (ple en los pis~)S carboníferos la vi,-ia vegetal se estendió igualmente por toda la superfi\,ie do la tierra y con la exuuerancia de que es levísima sombra la misma fecundidad y lujuria do las selvas tropicales,

Pero no es csto tafia, Cll'llqu;em flue haya lei-do algo sobre física r..,leste, COlloce, que las ór-bitas <le los planetas tienden:\. .Iismllluir la di -ferollcia de SUR ejes: flLle los cometas de órbitas

c':';':lJbs, en rolativa:;"onto co~to n:'!:~1-:-C '~0 años, se acercan al movimiento planetario; flue

discu-tida la órbit¡\ del cometa de Biela, 01 cálculo y la experieucia enseñan uua tr>u(lenci:\ clara y

ma-nifiesta á cambiat' la trayoctoria elíptica en

cir-cular; (lue de las maSl\fl cOl1Hlt.arias, que con

fre-cuencia visitan nuestro sistema, algunas (luQdan formando parto de <'sto, constituyendo or'l ani-llos de planetoides, de órbitas poco excéntr'¡('[\s, o~a colonias plancl,.r~afl, pcligr0i:iíHiulHs; tIue "!l

-tre los lllisUJos ¡Jl:mt:tas los k.y do l,! 'Jitas tan

elongadas, como Eros, reci en tO!Df'n te d.;ecnbier-to, qlHJ eviaonte!Uento indic~,n su extruIll\

(30)

-

:;0-SI no recornamos mal, que c¡lminando con veloti

-dad superior á (jO I('guas por 81'gnl1,1o, no ¡1C'

rte-néce á ningün fiiHtema I'HtOlal', 110 f!il'ndo de ;,d.

-mirar por lo tanto lIue vllgando por 01 f'Rp?cio,

algún dia so ltBocio á otra ,,¡;tl'élb ó 1'01'1111' (·lb

m isroa un sistemn, "i (;11 1111 (':Ull; lIO I'UClH II cr:l

otros cuerpos de roellor JYl:I~a; f] lln Ron mút-l ['[',,

-cuentes de Jo quo so cre", 11);; CIIO([lH'd de CUé'rpo::!

celf'stes, como entro otrOti ('«;';08 lo pan'u, :'('.r

l)-ditur la nueva estrolla (lo PNSl'O, ['t'!H'ntin;lUl

l'n-te aparecida {,HtC' aii.o y q no a 1'1 n puedo CHI','eu -larso con regulares anteojoH; y por 1't!till:lO, ql1(',

si hay algo eor:stante en el n[¡iv(':'~o, eR la conti-nua t'!ndenclu do laR cuorpo:-;, que Dios lanz0 con

vigorosa mano en los océanos d'.·l éü,l', ú a~;o(:i"r­

se y reunirso con los lazos :l" la gravitaeil'll.

Mensajeros del t'spHcio, cohni:td de la iUl:l('

nsi-dad nos visitan fl'PCllonteJOt'ntp, traY(lIldono:; 1'1"

cuerdos do la:; lejanias do la n ,ac:ióL r.'lué n.:ln-ño seriasupoJ~er,qllotalllhi(:Jl ,,;.,t'l U1Hi:i,\ de nl ll'S-tro hE'rmoso ¡,Janeta vi no <1(' bol rOUlot.~8 rl·~il) neA del cielo, cruzando Ula]'(';; de luz, i¡¡¡."ta arr

·j-bar á las play:\s de Dm'stro "il:ltomar ...

Ya os he callsado bast!Lnt.:J y ('s ItOl',t (10 quo el Í!lgrut0 <lcsac:Jrdl' d(~ Illlt1 p(Ll~lLr~'.:! C,-'fjt':

r

p

-ro allD :í. tru 'l~¡o no rcndirod voy Ú J'crord,lr

otro conct'pto que mo sirvió (lo intronncr:ón

(31)

-- ;;1

--Deela allí, 'lile en asuntos científicos rela

cio-r.:uios con h J{,'vpl?.I,ión, ni se debe de torturar

('~_ .~, 11 i 111(-no." aeolllorlH.rla como servidora ,le los .,,,tuIlios naturaln-:

";110

quo IlU\:i Lien estoR han ti" rülliltrlo v;lHldiai~['.Y servir' J'i introductores

(¡~ algun:ls 11<) ~Jl18 llIisteriOS'IB afirmaciones; y "ho!'a aftrl.llimof', ql1l' mús hien que eutorpecer (·sto modo ,1(' penS!lI" laya (lifíeil sendade Jos co

-!locilllieutos J,lIlllano;" 8(1 [acilitay allana sobI

'e-1ll;,IH:I'i',: }lUl'sto 'lile p:,rtiellclo ,l.e base infalible,

-"omo (ti la pa'abra do Dio;" es s,'gnro qne el tér -1l1ino de tQllc" UUPt:ltros aLlollil, ha de teoer siem-pre ful iz y pru;¡pero fl1lCC'80,

y Ile.:imo>l ~llOl'a (,,,to, slIllOres, porque todo el fllnd,\m0nto dl' 1111t'~:t]'[l. (lu ¡Po, que tan tLmida-nlt'nle sentimos ('[1 ntlu(·l!a época, y todo el e ntu-siasmo con q(1<\ L\ homOH guardado cllidad030s r:n ;0:1 rincones dl,1 a;nll\ y (·1 deReo, ya cumplido, ,1", lxpoupr:a r:Lr.,IJllllhITIé'uto ante una asamblea COIllO Ó~t;l, ufl¡;i"'foil do la ] üc: tu t'a d·, aquellas pa -J"bI'as Lonsignada,.¡ f-n nl primer' capítulo del

Gé-nesi". [JDO rlicl"'n: l-}JlI.\·r¡ lJ¡r¡s (r¡s dos llllninw"cs en

(32)

en contacto con nuestro plaueLa, comenzando las estaciones, y sil/l/os, y [iI'1I1/IOS, y ,lí((s, y {(jíos. Xl'

quieren, i:lin embargo ~8tas palabrad decir, 'lue

hayamos er,centrado la indubitable explicacióJl

del texto sagrado; (Dios nos libre de tanto atre

-vimiento) pero creemos que enca;,,-m:\s natur

al-m8u1;e la hipóteeis últimamente expuesta con las

, palabras del Génesis (lue la supoi:lición de

La-placü cuyas dificultarles, dentro de la misma

1<'í-sica general, son de tanta importancia y de tanto

momento.

y

nada más, seüores, sino naros gracias por ia forzada morti licación, . que habois Ile\'arlo, con

tan heróica paciencia, al e'ScuchartU('_ Después

de esto solo me queda que aüadir una palabra

que es Je entnsÍasmo para VOSf)tros y do aliento

para mí ,v para todos. Las ciencias, como deste

-llos que sou de la inllnita verdad, ni apartan de Dios, ni nivorciau la razón do la ré, ni soa ene -migas del dogma. 'ranas counllcün á Dios: on los

grandes misterios do la lié, altíHimos puntoA de vista de la Teología Cat6lico;, respiramos á Dios: en las sublimes abst.racciones de las Cie:l.cias f¡ 10

-sólicas, sentimos las palpitac;ones de la vija de

Dios; y en el noble estudio de la Naturale7.a, l

ee-mos 01 Nombre Inefabl"" escrito con las lámparas

de la Cl'eaci6n, flue ]1ennen de los cielos, f]1l0

cantan su gloria.

(33)

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