San Isidro de Pérez Zeledón
“El barco de la economía entra en aguas turbulentas”
Una vez pasada la crisis inmobiliaria del 2008, los países llamados “de primer orden” para fortalecer la confianza y el crecimiento económico bajaron las tasas de interés a niveles históricos, algunos inclusive intervinieron en los mercados fuertemente para evitar la quiebra y el colapso de muchas empresas que se consideraban íconos dentro de las economías, entre muchas otras medidas. Algunos sectores criticaron este tipo de intervención porque consideraban que de alguna forma se estaba “alcahueteando” o tapando los errores gruesos en el manejo empresarial de dichas empresas. Lo cierto del caso es que se habló mucho y se criticaron los controles en Wall Street sobre los bancos de inversión, se establecieron proyectos, medidas de contingencia, la promesa del Gobierno de Obama de regular este tipo de mercados con más exigencias, sin embargo, hasta la fecha nada significativo en materia de controles y de nuevas leyes se han realizado.
Una vez que las economías principales, especialmente las más afectadas por la crisis (Estados Unidos, la Unión Europea entre otros) se fueron recuperando, los países emergentes y los en vías de desarrollo tuvieron que ajustar su plan macroeconómico para que existiese una congruencia con las medidas optadas por estas economías y no verse afectados en materia de intercambio comercial y flujos de capital.
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6% del PIB, el Gobierno entrante entiende esta situación y trata de rescatar un alicaído Plan Fiscal que no dio tiempo de aprobarlo en el Gobierno pasado.
Esta Reforma Fiscal que se dio a golpe de tambor en una carrera extrema no tuvo el apoyo necesario de la Asamblea Legislativa, ni de los sectores productivos, muchos menos de la opinión pública. El déficit del Gobierno no es novedad, tal vez tenemos más de 10 años de que reapareció, la diferencia, y es ahí donde está el problema principal y la preocupación del Gobierno, es que antes existía un ambiente externo más favorable, como por ejemplo bajas tasas de interés, petróleo y “commodities” más baratos, un dólar débil, pero todo eso se acabó. ¿Pero qué ha pasado? “Voilá”, esta tranquilidad, esta paz, estas aguas calmas se empiezan a agitar, los cielos se oscurecen, y en el firmamento aparece una nubosidad que clama e incita a tormenta, todo se desquebrajó. Existen datos del FMI, Banco Mundial y otros organismos internacionales que hablan que es posible hasta una tormenta perfecta.
La Reserva Federal de Estados Unidos sigue con su plan de subir los intereses, no hace poco los bonos del tesoro a 10 años pagaban 1,8%, y hoy en día llegaron a 3,1%. El dólar se ha apreciado frente a la mayoría de las monedas latinoamericanas (Brasil, México, Argentina), este último ha tenido que subir las tasas internas de forma agresiva para mantener a los inversionistas y el Banco Central vendió cuantiosas reservas en dólares para frenar la devaluación de la moneda, esto conlleva a una reducción en las reservas monetarias, lo cual en una economía tan frágil no es para nada saludable y mucho menos cuando su cuenta corriente es tan deficitaria y su flujo de capitales ha disminuido.
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También es posible una eventual salida de capitales del país debido al incremento en las tasas de interés en el extranjero, por consiguiente amenazaría la estabilidad financiera local como lo expusimos anteriormente, ya que nuestro mercado se encuentra muy dolarizado, de ahí la importancia de resolver nuestro problema fiscal.
La pregunta que nos podríamos hacer es: ¿Cómo resolver la situación fiscal apremiante ante el control político existente? Bastante difícil la respuesta, si creo que existen elementos para comenzar a mitigar el problema fiscal y en un mediano – largo plazo tener una estructura que nos pueda blindar ante este problema.
Lo primero me parece importante es que se debe diferenciar entre recorte de gasto, contención del gasto y gastos inteligentes. Lo apremiante sería que el gasto no se incremente, es ahí donde Hacienda y el Gobierno Central deben de fijar las pautas, lo segundo es determinar cuáles son las áreas del gasto más sensibles e importantes para entonces determinar a donde quito y reasigno presupuesto, este rubro debe ser lo más inteligente y eficiente posible, seguidamente cuidar en esta estrategia de contención y recorte de gastos la parte legal para que no se violente ninguna ley, o en su defecto impulsar su derogación.
En materia de gastos que es muy amplia, podríamos citar donde es importante que se deba intervenir:
a. El pago de aumentos por anualidades, ya que a mi entender no son derechos adquiridos de los empleados.
b. Una revision del FEES.
c. Empleo Público (congelar la creación de nuevas plazas con sus excepciones)
d. Renegociación de las Convenciones Colectivas.
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f. La creación de un salario único que estandarice la remuneración final, eliminando los pluses.
Estas medidas podrían acercarse a los ¢700 mil millones que se necesitan para evitar que la deuda siga creciendo. Por esta razón olvidémonos de nebulosas como los viajes, publicidad, pensiones de lujo, etc. Si bien es cierto estos se deberían eliminar o contener, no son lo suficiente para mitigar el gasto, para ello se necesita reformas estructurales importantes como las antes mencionadas. A mi juicio este sería un buen precedente y ejemplo de Gobierno Central para ganar confianza a lo interno y en los Organismos Internacionales, posteriormente se entraría a discusión el tema del impuesto al valor agregado (IVA) y el de renta, paralelamente a estos dos puntos es importante empezar a rediseñar los procesos administrativos de cobro en Hacienda para evitar la evasión, este rediseño es más de largo plazo, por todo lo que constituye en materia legal y administrativa del sector Público.
Quizás un aspecto que nunca se ha contemplado que tiene que ver con una visión más a largo plazo es la de la cultura tributaria. ¡Pregunto! ¿Desde las edades tempranas del niño en el sector educativo existe una enseñanza de cultura de impuestos y su necesidad? O por el contrario, ¿Nos enseñan que el más astuto es aquel que engaña al FISCO? ¿Cuál es el contador o asesor financiero más eficiente? ¿El que te blinda para no pagar impuestos o el que te invita a pagar la cantidad que es? La respuesta todos la sabemos, de ahí la importancia que ante cualquier plan fiscal de contingencia debe existir una educación paralela que concientice al ciudadano en un futuro sobre la importancia del pago de impuestos. Un verdadero Plan Fiscal es un continuo en el tiempo, podemos empezar por contención de gastos, recortes, etc; pero al mismo tiempo la estructura tributaria en procesos debe tornarse cada día más eficiente y eficaz.
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complicación fiscal por la vía de las tasas de interés y el tipo de cambio, los impactos adversos se deben reducir y tener la capacidad de reacción en casos de contingencia económica – sistemáticas. No debemos olvidar la importancia que tiene el intercambio comercial en este tema y continuar con el programa de crecimientos de socios comerciales que inyecten dinamismo a los sectores vinculados con las exportaciones e importaciones de bienes y servicios, que de paso le falta un poco más de impulso para compensar la desaceleración del gasto interno en Costa Rica.
Amigos estamos advertidos, todos viajamos en el mismo barco y a todos por igual nos darán los mismos mareos (así que todos con “gravol” en mano) y esperemos que nuestros capitanes (Hacienda, Banco Central y Congreso) sepan llevarnos a buen puerto, para así mejorar nuestra calificación de deuda internacional, ganarnos el derecho a préstamos salvadores de organismos internacionales y evitar una crisis profunda en la economía.
Ph.D. Carlos Cortés Sandí