Depósito Legal: M-42907-2007
Espiritism
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Centro espírita “ Entre el cielo y la tierra” - miembro de la Federación Espírita Española
y de la Federación Madrileña de Espiritismo
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Noticias y Agenda Espírita
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La riqueza Luz y Verdad 1907
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EDITORIAL
Queridos lectores.
Muchas son las personas que por el mundo van caminado sin un rumbo certero. Algunas son indiferentes a todo y no ven más allá que el momento presente, sin ni siquiera plantearse si habrá algo más en el futuro y aún menos tras la muerte.
Otros, que albergan en su interior un sentimiento más espiritualista, creen en la vida en el espacio bajo diferentes formas, luces, nebulosas o hasta en estado de espíritu, pero esta creencia no ejerce casi ninguna influencia en su manera de vivir diaria, ni tienen la más ligera intuición de la relación que puede tener esto con la vida presente y material.
Dentro de la rama esotérica/espiritual, nos encontramos con ciertas filosofías que tras haber vivido en la Tierra vuelven a la masa, al todo, fundiéndose con ella para nunca más aparecer o bien aquellos que creen en la reencarnación, son llevados a regresar al plano físico en diversas formas, tales como las de animales, etc.
¿Qué dice nuestra razón de todo esto? ¿Volveremos o no a la Tierra?¿Seremos nosotros mismos u otra persona, animal o cosa?
Bien, comencemos por el principio. Tenemos dos caminos, la vida continua tras la muerte o se extingue para siempre. Hasta el momento, las doctrinas espiritualistas son numerosas en el planeta y encontramos en las religiones referencias a esa vida ulterior. Podemos ver como en el Evangelio de Jesús nos dice que: “Aquel que no renace del cuerpo y del Espíritu no podrá entrar en el Reino de los Cielos” entre otras como “Hay muchas moradas en la casa de mi padre…” etc. Sin embargo, por el lado contrario tenemos la opinión de que “Nadie ha vuelto para contarlo”, “La ciencia no ha comprobado que el alma exista”, etc. Pero aún esto no es cierto del todo. ¿Nadie ha vuelto para contarlo? Por un lado tenemos los testimonios de las personas que recuerdan sus vidas anteriores, que describen personas, lugares, situaciones que existieron realmente y que el psiquiatra estadounidense Brian Weiss nos describe en su obra "Muchas Vidas, Muchos Maestros", libro este de fama mundial. Pero no sólo él, muchos otros de la talla de Sir Williams Crookes, el criminalista Cesare Lombrosso o bien el Vizconde de TorresSolanot en España, llevaron a cabo cientos de experiencias sobre la mediumnidad y las materializaciones de espíritus entre finales del siglo XIX y principios del XX y que podemos encontrar dichos relatos en libros como Katie King o la obra que próximamente reeditaremos “La médium de las flores”.
Por otro lado, no podemos olvidarnos de las manifestaciones de los espíritus a través de las facultades mediúmnicas por todo el planeta. Estas han existido desde la más remota antigüedad y siguen dándose diariamente en todos los medios sociales. Por lo tanto ¿por qué negar la evidencia?
Ahora bien, ¿Qué sentido tiene la reencarnación?, ¿nos fundimos con el Todo?, ¿volvemos a renacer?,
¿Seremos humanos, animales o cosas? Bien, los espíritus nos enseñan que “Nada es inútil en la Naturaleza” según podemos encontrar en el Libro de los Espíritus, por lo que primeramente, si volvemos es que no nos hemos fusionado, sino que conservamos nuestra individualidad. Asimismo, la reencarnación debe tener su utilidad y no es otra que la de perfeccionarnos. Si debemos conseguirlo, se deduce de ello que debe ser tanto moral como intelectualmente, júzguese cada uno a sí mismo y llegará a la conclusión de que una vida no basta para adquirir todo lo necesario para ser perfecto. Si bien volvemos más de una vida, ¿con qué forma volveremos? Una vez más, haciendo un llamamiento a la razón y a la lógica, no podemos admitir que se reencarne en un animal o en un objeto, porque ¿dónde estaría el progreso en esa existencia?, ¿Qué habríamos hecho con el conocimiento y la moralidad adquiridas en las anteriores? Por lo tanto nuestra forma ha de ser la adecuada para seguir avanzando en la escala ascendente hasta llegar al objetivo final.
Nuestros lectores estarán de acuerdo con nosotros, pero una última pregunta se nos presenta: Con tantas filosofías, religiones, creencias que existen en la actualidad ¿Cuál elegir para seguir el camino más recto? Aquella que nos ofrezca el mayor conocimiento sobre la vida material y espiritual, aquella que nos hable de las relaciones entre ellas y sus habitantes encarnados y desencarnados. Elegiremos la que además de todo ello nos aporte desarrollo moral, que se fundamenta en el Amor. ¿Cuál es?, ¿Cómo se llama? Para nosotros es el Espiritismo e invitamos a todos a estudiarlo, a compararlo y a ponerlo en práctica, sólo así se puede tener un juicio lógico y la certitud de encontrarse en el camino correcto.
La Redacción.
Redacción de El Ángel del Bien
Dirección: Centro Espírita Entre el Cielo y la Tierra (San Martín de Valdeiglesias). Redacción: Yolanda Durán, José Ignacio Modamio, Oscar Aglio.
Colaboradores: María del Cielo Gallego, Conchi Rojo, Juan Miguel Fernández, Isabel Porras, Lorenzo y Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra".
SUMARIO
Pág.
1. Editorial
2
2. Agenda espírita y noticias
3
3. Actualidad espírita
4
5. Artículos
El río que nos lleva
6
El problema de la obsesión
8
El Fluido Cósmico Universal
14
Dogmatismo + desilución
Miércoles 4 “Mentes extraviadas, envilecidas por sus acciones” por Pilar Álvarez a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Jueves 5 “La decisión como factor de evolución” por Alita Almeida, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Viernes 6 “Fenómenos paranormales e ilusionismo” por Nacho Ares, a las 19.30 hrs en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid
Miércoles 11 “Regresando al verdadero hogar” por Raquel Acón a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Jueves 12 “Reencarnaciones de Teresa de Jesús” por Manolita Fernández, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Viernes 13 “Muchas vidas muchos maestros” por Manuel Fernández Muñoz, a las 19.30 hrs en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid
Miércoles 18 “Falange de perseguidores invisibles” por Pilar Álvarez a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Jueves 19 “Mi Reino no es de este mundo” por Auta de Souza, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Viernes 20 “Tres comunicaciones mediúmnicas: Bonum, Pulchrum et Verum” por Víctor M. Fernández, a las 19.30 hrs en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid
Sábado 21 “2º Encuentro fraterno 18 de Abril” a las 18 hrs en C.E. León Denís, evento organizado por la Federación Madrileña de Espiritismo.
Miércoles 25 “Vamos a hablar de Jesús” por Margaret Moreno a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Jueves 26 “Libro Liberación parte II” por Pilar Álvarez, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Viernes 27 “¿Por qué hoy el hombre moderno sufre más que sus antepasados?” por Mª Jesús Albertus, a las 19.30 hrs en Asociación de Estudios Espíritas de Madrid
Jueves 3 “La Obsesión y sus características” por Flori Serrano y Loli Rodríguez, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Miércoles 9 "Olvidar el pasado" por Pedro Gaía, a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Jueves 10 “El amor según Jesús” por Claudia Rodríguez, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Miércoles 16 “Increíble viaje hacia el interior” por Irene Acón, a las 20 hrs en C.E.yD.E
Jueves 17 “La lucha por la conquista de la Paz” por Auta de Souza, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Miércoles 23 “Los fundamentos y bases del Espiritismo” por Aurora Vaz, a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Jueves 22 “Autodescubrimiento” por Stella Maris Mussin, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Miércoles 30 “Medicina Espiritual” por Mar Alonso, a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Miércoles 6 “El Evangelio en el hogar” por Pedro Gaía, a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Jueves 7 “Contemplad las aves del cielo” por Junio Elcio, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Miércoles 13 “Estamos solos en el Cosmos” por Mauro Barreto, a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Jueves 14 “Tres enfoques sobre la reencarnación” por Mari Carmen Aguilar, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Miércoles 20 “El aborto desde el punto de vista espírita” por Rocío Bravo, a las 20 hrs en C.E.yD.E.
Jueves 21 “Ámate y vive la vida” por Manolita Fernández, a las 20 hrs en C.E.M.E.L.
Miércoles 27 “Parábolas y enseñanzas de Jesús” por Raquel Acón, a las 20 hrs en C.E.yD.E.
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ACTUALIDAD ESPÍRITA
El día 16 de Junio se celebrará en Espacio Ronda c\ Ronda de Segovia 50, un curso sobre la Atención Fraterna en los centros espíritas. Dicho curso está organizado por la Federación Espírita Española, bajo la dirección de la Comisión de Formación.
Los interesados pueden contactar directamente en www.espiritismo.es o comisiondeformacionfee@gmai l.com
Curso de Atención Fraterna en Madrid
La Federación en su afán de unir y unificar el movimiento espírita dentro de la ciudad de Madrid, sigue avanzando. Reuniones periódicas de dirección, Rincón Solidario y Beucam, son llevadas a cabo durante todo el año para llegar a acuerdos en común, organizar eventos, tratar diferentes asuntos sobre la doctrina espírita y las personas que se acercan a ella. Queremos destacar el buen ambiente y la armonía que se ha logrado en el seno de Femade, después de muchos años de trabajo en común.
Edición de libros gratuitos, charlas, seminarios, recogidas de alimentos, recomendaciones de libros espíritas, el Encuentro Fraterno 18 de Abril o la Jornada que se celebra desde hace cuatro años en el mes de Octubre, son sólo algunos de los proyectos que se han creado en común.
Desde aquí queremos felicitar a los compañeros que forman dicha federación y animamos a todo el mundo a participar con ellos en el estudio y la divulgación del Espiritismo.
Federación Madrileña de Espiritismo
Lanzamiento de las obras de Allan Kardec bajo la traducción de José María Fernández Colavida.
La Federación Espírita Española tiene un gran proyecto entre las manos, rescatar y poner al alcance de todos las obras de Allan Kardec, que son la base del Espiritismo, reeditando las traducciones del gran espírita José María Fernández Colavida, conocido bajo el pseudónimo de el Kardec Español.
Es para nosotros una gran alegría poder compartir esta noticia y animamos a la Federación a que siga sacando muchas otras, para que el conocimiento nunca falte y nutra nuestros espíritus.
Disponible en: www.espiritismo.es
Tienda social
Nuestro proyecto que ya casi cumple dos años, sigue en pie y con mucha fuerza. Cada sábado son más las personas que se acercan hasta nosotros para comprar ropa, objetos, libros o bien para donar lo que ya no necesitan para que podamos seguir ayudando. La totalidad de los fondos va destinado a la ayuda a personas desfavorecidas de la Sierra Oeste de Madrid o a colaborar con otras asociaciones benéficas, ya que todos los que lo hacemos posible vamos de manera desinteresada.
Os esperamos cada sábado de 10 a 14 hrs en la Avda. de Madrid nº 10 de San Martín de Valdeiglesias – Madrid.
El próximo sábado 21 de Abril, tendrá lugar el II Encuentro fraterno “18 de Abril”. Este proyecto, de la Federación Madrileña de Espiritismo, nace con la intención de dar cita a todos los espíritas y personas afines al movimiento, para pasar una tarde donde la amistad y la armonía son la base de todo.
Este año el evento se realizará en las instalaciones del C.E. León Denis, c\ Bonetero nº 3 bajo B de Madrid a partir de las 18 hrs, donde tras una breve introducción sobre “La Génesis, los milagros y las predicciones según el Espiritismo” de Allan Kardec, con motivo de su 150 Aniversario, pasaremos una magnífica tarde confraternizando con compañeros de los centros espíritas de Madrid.
Entrada libre y gratuita.
Todos nuestros actos tienen una consecuencia y existe un orden en cada hecho y pensamientos de nuestra vida. Desde el más insignificante, hasta el más asombroso, a los ojos de Dios todo está regido por Leyes universales. En esta, algunos la llaman Ley de Causa y Efecto, otros Acción y Reacción. Lo cierto que por ser Ley universal es inamovible, cada efecto se relaciona con una causa, cada causa crea un efecto idéntico a sí misma.
Se necesita tener una gran comprensión de quienes somos, hacia donde vamos y qué seremos dependiendo nuestros actos actuales. Pocos creen que de verdad la vida te devuelve en el ahora, en el mañana, o en vidas sucesivas aquello que no gestionamos bien.
¿Quién de todos nosotros, tiene una verdadera superioridad moral? Esta superioridad se puede obtener poco a poco. Si los propósitos del hombre fuesen reconducir sus actos al mejor bien posible, en cada uno de sus días, se lograría tener un mejor mundo dónde vivir. Se necesita dominar nuestro orgullo, reprimir arrebatos, desear AMAR..., entre otros muchos factores.
Los hombres tergiversando todo a su paso, con el poder de su verdad, en un mundo poco serio, la figura de Dios quedo situada en un lugar lejano en los corazones de los hombres.
Sabemos que la intención noble y recta en nuestras oraciones, sean dónde sean, siempre llegaran a Dios. Pero la escasa moralidad que mueve a los hombres en los estudios y trabajos del bien, se desvirtúan accediendo a no comprender bien las enseñanzas de Jesús. No necesitamos lugares sagrados, ni Catedrales e Iglesias, Capilla o
Ermitas, se necesita el recogimiento en uno mismo, un lugar tranquilo, y elevar nuestros pensamientos con el mayor sentimiento de Amor hacia Dios. Alabar su infinito AMOR, y su bondad por recibir nuestra plegaria, agradecerle todo lo que nos permite vivir, y pedirle con humildad lo que creemos que pueda mejorar nuestro paso por la Tierra.
Recordemos a Jesús, el exponente máximo de la máxima lealtad al señor Supremo. Nació en un lecho pobre, un establo. No necesitó de piedras preciosas, ni lugares majestuosos, le bastaba un árbol, una plaza o bien a pie de un río para divulgar la verdadera enseñanza de los evangelios. Ricos y pobres se le acercaban, enfermos y hombres fuertes le pedían ayuda, Él siempre fue justo entre los justos. Siempre fue fiel a sus palabras, ayudó con su caridad infinita, sin juzgar a todo lo que en su camino se encontraba.
La Doctrina espírita nos muestra y enseña que lo que en cada incidencia o problema de nuestra vida deberíamos hacer es, tan sencillo y simple como preguntarnos qué haría Jesús en esa misma situación.
Recordad que el río que nos lleva hacía él, va en un único sentido, como el agua que corre montañas abajo, el recorrido es el que es, no podría ser a la inversa. Las leyes impuestas por Dios en nuestra naturaleza están para cumplirse, en todo, y en todo momento. Así como las nubes formadas por la vaporización solar vuelven a caer fatalmente en forma de lluvia sobre el suelo, así las consecuencias de los actos cumplidos vuelven a caer sobre sus autores. Cada uno de esos actos, cada uno de nuestros
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pensamientos, según la fuerza de impulsión que se le imprime, cumple su evolución para volver a sus efectos, buenos o malos, hacia el origen de dónde ha salido. De este modo las penas y las recompensas se reparten entre los individuos por el juego natural de las cosas. Ley Causa y Efecto, o Ley de Acción Reacción.
Cada uno de los hombres debería, hora tras hora, tomar conciencia de quienes somos, a que hemos venido y que se espera de nosotros. Cada uno de nosotros debería tomar examen a su grado de paciencia y servicio, de caridad y benevolencia, de perdón y fe viva, de buen ánimo y comprensión. Y lo más importante, Jesús en ese río que nos lleva hacia Él. Dejó sus mejores enseñanzas, y todos debemos apreciar su regalo tan sublime, y en ese agradecimiento saber que las leyes que rigen el universo son muchas, y entre ellas la Ley del Amor es el manantial inagotable, es una fuente que cuanto más haces uso de ella, más tiene para seguir dando.
El río que nos lleva a la evolución de nuestro perfeccionamiento son los actos y enseñanzas del Maestro. Recibe, entonces, a los parientes difíciles y a los amigos complejos, a los adversarios gratuitos y los hermanos desafortunados, tanto como a aquellos que te apedrean y hieren, que te persiguen y calumnian, como examinadores constantes de tu aprovechamiento en lo relativo a las ciencias del alma, como instructores en la lucha cotidiana… Solo así trabajaras para el prójimo, en Recuerdo a Jesús en la cruz, que toleró la ironía y las agresiones tan duras, amando y pidiendo por quién le
agredía e insultaba. Recordando sus palabras que nos decían “Conserva la serenidad en el banco de las pruebas en las que te encuentras y aprende a valorar, para tu propio bien, el poder de la humildad y la fuerza de la compasión”
Por lo tanto, no permitas que el reposo excesivo anule tu divina oportunidad, de trabajo en el bien y caridad hacia el prójimo. Si un obstáculo te disgusta, trabaja y sirve, que la dificultad se convertirá en lección. Y recuerda que en el trabajo con el cual puedas hacer lo mejor para los demás, hallarás el recibo de pago del pasado, las realizaciones del presente y los créditos del futuro. Además, por medio de él conquistarás el respeto de quienes te rodean, la riqueza de la experiencia, los galardones de las culturas, la solución para el tedio, el socorro para todas las dificultades.
Y lo más importante, es que el río que te lleva, te conduce a través de la Doctrina Espírita a bucear por las aguas limpias y cristalinas de un mar relajado, dentro de un océano en constante movimiento, lleno de oportunidades en la evolución a tu perfeccionamiento.
Susana Herrero Gázquez
Centro Espírita "Entre el Cielo y la Tierra"
El Ángel del bien, en su proyecto de rescate de las obras espíritas españolas perdidas tras la guerra civil, bien porque fueron prohibidas o bien porque fueron quemadas o desaparecieron, sigue trabajando por la reedición de bibliografías que no deben faltar en nuestras bibliotecas particulares.
Recordamos a nuestros lectores, que aún están a tiempo de adquirir los últimos ejemplares de “El Infierno o la Barquera del Júcar” una de las mejores novelas mediúmnicas del Espiritismo Español, recibida a finales del siglo XIX en el grupo espírita la Paz, que dirigía José María Fernández Colavida.
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Solicita información en:
[email protected]
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El problema de la obsesión espiritual acompaña al ser humano desde el principio de los tiempos, al igual que la mediumnidad, que es el mecanismo en el cual se basa a través de los fenómenos de afinidad y sintonía.
La obsesión espiritual, a diferencia de la obsesión psicológica o autoobsesión, no se inicia en un desajuste psicológico como la neurosis o la psicosis, aunque estos puedan presentarse como graves consecuencias en procesos de largo recorrido, sino en un problema únicamente de ámbito espiritual. De todas las ciencias y doctrinas de la Tierra, únicamente el Espiritismo trata la obsesión espiritual de forma abierta y con mente racional, eliminando mitos y supersticiones del pasado.
Según "El Libro de los Médiums", en el cap. XXIII, ítem 237, la obsesión es "el dominio que algunos Espíritus ejercen sobre ciertas personas. Se produce exclusivamente a través de Espíritus inferiores, que pretenden dominar, pues los Espíritus buenos no imponen ninguna coacción". "El Evangelio según el Espiritismo", cap. XVIII ítem 81 lo define como "la acción persistente que un Espíritu malo ejerce sobre un encarnado. Presenta características que van, desde la simple influencia moral – sin signos exteriores perceptibles – hasta la perturbación completa del organismo y de las facultades mentales.” Aprovechando los defectos morales, los espíritus inferiores cercan la voluntad del individuo intentando doblegarla. En función del grado de dominación así será la naturaleza de los efectos producidos, clasificados en "El Libro de los Médiums" como obsesión simple, fascinación y subyugación. De esta forma, según comenta "La Genesis", cap. XIV, ítem 45, la obsesión: “Presenta caracteres muy diversos, que van desde la simple influencia moral sin signos exteriores sensibles, hasta la perturbación completa del organismo y de las facultades mentales."
Los espíritus inferiores pueden tener distintas motivaciones en la obsesión. Los mecanismos de afinidad y sintonía implican que para que exista el fenómeno de la obsesión, ambos, obsesado y obsesor sean "compatibles". Las motivaciones del obsesor deben tener relación con las imperfecciones morales del obsesado para que por afinidad se aproximen uno al otro y por sintonía entren en relación. Las motivaciones del obsesor pueden ser muy variadas:
Espíritu que no tiene donde ir y encuentra sintonía y reconforto con el obsesado. En su compañía no se encuentra solo.
Familiar recién desencarnado que no se resiste a la separación de un ser querido y no quiere separarse de él o bien, familiar encarnado que no deja de pensar en el desencarnado, atrapándolo a través de su pensamiento, atrayéndole hacia él.
spíritus compañeros de fechorías en el pasado que no quieren que el obsesado progrese, ni se separe moralmente de ellos.
Espíritus que sufren por su problema de adicción se vinculan a incautos que tienen el mismo vicio entrando en sintonía y compartiendo los mismos fluidos, que ingeridos por el obsesado son también absorbidos por el obsesor mientras vibran con sensaciones al unísono en perfecta simbiosis.
Víctimas del pasado intentan vengarse desde el plano espiritual cuando identifican a sus verdugos en el plano físico. Los sentimientos de venganza y odio conectan las mentes infelices predisponiéndolos a la obsesión a veces durante muchas vidas, intercambiando sus papeles una y otra vez hasta alcanzar el perdón mutuo.
Espíritus ambiciosos pretenden mantener el poder que ostentaron mientras vivían encarnados.
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Espíritus organizados con dedicación completa hacia el mal, trabajando para evitar que la luz triunfe. Sufren más, por envidia, cuanto mayor es el progreso moral de la humanidad e intentan evitarlo.
Obsesión simple
La obsesión simple no solamente es un tipo de obsesión, es además el primer peldaño hacia los siguientes estados obsesivos.
Para el médium se muestra cuando "un Espíritu dañino se impone a un médium, se entromete contra su voluntad en las comunicaciones que recibe, le impide comunicarse con otros Espíritus y sustituye a los que son evocados" (ítem. 238 de “El Libro de los Médium”). Se caracteriza por la tenacidad de un espíritu del que es difícil desembarazarse.
En la obsesión simple, ser médium es, en cierta forma, una ventaja puesto que le da la oportunidad de detectar el problema antes de que las consecuencias sean de gravedad. Cuando el médium se da cuenta, el espíritu obsesor "no se oculta ni disimula en manera alguna sus malas intenciones y su deseo de contrariarlo. El médium reconoce el engaño sin dificultad y, como se mantiene en guardia, rara vez cae en la trampa." (ítem. 238 de “El Libro de los Médium”)
Cuando el obsesado no es médium ostensible, detectar la obsesión simple es mucho más complicado porque se confunde con los problemas del propio psiquismo, agravándolos. El espíritu obsesor aprovecha toda brecha moral para entrar sintonía con la mente del obsesado mediante la sugestión mental, puesto que todos somos médiums de inspiración. Por ella recibimos las inspiraciones de los espíritus con los que entramos en sintonía, buenos o malos. Un espíritu bueno siempre nos dará una influencia buena sin privarnos de libertad de elección. Sin embargo, un
espíritu malo siempre aprovechará nuestras debilidades para amplificarlas o recordárnoslas y abrirse paso en nuestro psiquismo. Utilizan el material que ya se encuentra en nosotros mismos, nuestros deseos, vicios y apegos. Cada vez que aceptamos un pensamiento sugerido estamos allanando el camino al siguiente, de forma que cada vez el lazo que tiende el obsesor se estrecha oprimiendo la voluntad y agravando las consecuencias de la obsesión, llevándola a otro nivel, el de la fascinación o subyugación.
La obsesión simple surge como idea fija que no podemos eliminar fácilmente de la mente relacionada con la satisfacción de una necesidad, deseo o preocupación. Se vuelve más poderosa cuanto mayor es el miedo. La idea ya se encontraba en nosotros, el obsesor la recoge y la proyecta constantemente sobre el obsesado.
La idea perturbadora estresa al obsesado consumiendo sus fuerzas mentales. El obsesor le envuelve en fluidos negativos afectando al sistema nervioso y su salud, además de absorber las energías limpias que se pongan a su alcance, entrando en un proceso obsesivo cada vez más profundo, llegando a la neurosis.
Lo que empezó como una obsesión simple común y fácil de tratar, progresó hasta una obsesión cada vez más compleja, de camino a la fascinación y subyugación.
Durante la obsesión simple el obsesado todavía tiene la capacidad de darse cuenta de que semejantes pensamientos son exagerados y externos a él. Está de acuerdo en el origen, pero no en lo que se ha convertido su pensamiento, aunque le cuesta una gran voluntad desembarazarse de ello.
cuenta de que la influencia es externa y empieza a creer ciegamente que todo es real.
La fascinación
Cuando la obsesión simple se perpetúa en el tiempo, el espíritu envuelve al obsesado de una forma más íntima de forma que le producirá ilusiones y alucinaciones que progresivamente irán paralizando su raciocinio y terminará por creer ciegamente.
La idea fija que empezó en la obsesión simple, es ahora envuelta de alucinaciones, ilusiones o embelesamiento eliminando toda resistencia mental del obsesado instaurando su alienación y posteriormente la psicosis.
En este estado el médium podrá escribir cosas absurdas de las que confía plenamente, se apartará de los que le recomienden que dude de ellas y probablemente rehusará toda ayuda, no viéndose necesitado de ella, sintiéndose especial y excitado en su orgullo al sentirse un canal de los espíritus superiores, en base a las comunicaciones que recibe, consejos que escucha, etc.
En el obsesado que no sea médium ostensible la fascinación será muy difícil de detectar ya que sus alucinaciones se confundirán con problemas psicológicos, neurosis en las primeras etapas de obsesión simple y psicosis en la siguiente etapa de fascinación.
Richard Simonetti, en su libro "¿Quién tiene miedo a la obsesión?" nos habla de la obsesión simple y la fascinación como causantes de neurosis y psicosis, pero no al revés, afirmando lo siguiente:
"En la obsesión simple el obsesado sabe que está equivocado en los absurdos en los que incurre. En la
fascinación él no tiene ninguna duda de que está absolutamente en lo cierto."
"La víctima de la obsesión simple se sitúa en una neurosis. Neurótico es aquel ciudadano dominado por insuperables preocupaciones."
El obsesado, en cierta forma, sabe que esas preocupaciones no son reales, aunque no puede dejar de pensar en la posibilidad de que sean reales.
"Psicótico es aquel individuo que no tiene ninguna duda (sobre sus alucinaciones)... se apartó de la realidad."
El obsesado con fascinación cumple plenamente con la afirmación de psicótico. Lo contrario no siempre es cierto puesto que el problema psicótico no tiene porqué venir de una fascinación, al ser un problema más complejo.
La subyugación
La subyugación corresponde a un grado más avanzado de obsesión que la fascinación, donde a veces el constreñimiento del obsesado es tan fuerte que llega a anular completamente la voluntad del obsesado.
Así como la fascinación es el proceso más difícil de tratar ya que dispone del pleno beneplácito del obsesado, progresando a la subyugación, puede volver la capacidad de raciocinio a su conciencia siempre a través del dolor que le provoca el nuevo estado de subyugación. Cuando los efectos de la subyugación son evidentes la fascinación empieza a ceder conforme el obsesado se da cuenta de que ya no es dueño de su voluntad y que está siendo utilizado. Es el momento en que puede reanudar su lucha por recuperar su libertad. En este punto hay dos factores claves que le capacitarán para recuperarse: la resistencia física y la resistencia mental.
En individuos con escasa resistencia física, puede ocurrir que su estado de salud se haya debilitado excesivamente en las etapas anteriores de la obsesión, no quedándole fuerzas físicas para la lucha, precipitándose lentamente hacia la desencarnación.
Disponer de una buena constitución física y haber cuidado previamente el cuerpo físico, habiendo llevado hábitos saludables y rebosando de energía saludable a través del ejercicio físico, es una importante ayuda a la hora de resistir físicamente largos procesos de subyugación donde el robo de energías vitales por parte del obsesor debilitarán la resistencia del cuerpo físico incrementado sus dolencias y generando otras nuevas que ya estaban en germen, llegando incluso a producirle ataques epilépticos y otras crisis, que continuarán mermando la salud más aún.
La resistencia mental, ayudado por la resistencia física, determinará las posibilidades de recuperar la voluntad y la cordura, siempre y cuando sea asistido por una buena terapia desobsesiva.
En el pasado, cuando los tratamientos psiquiátricos eran altamente invasivos, las secuelas eran irreversibles y los éxitos ridículos. En la actualidad
la psiquiatría bien orientada puede ser de gran ayuda para mitigar el sufrimiento del paciente siempre que le deje la suficiente luz vibrando en su conciencia. Cualquier medida que anule totalmente la conciencia del paciente no le permitirá trabajar por su liberación mental.
Desprendimiento durante el sueño
La obsesión es una presión constante sobre el espíritu incluso cuando el cuerpo duerme, pero el alma se libera durante el sueño.
Al entrar en sueño profundo, el alma se desprende y va a los lugares donde es atraída por afinidad rodeándose de las compañías correspondientes al mismo nivel vibratorio. Cuando son inferiores, entre dichas compañías, se encuentran sus obsesores que continuarán el trabajo diurno con nuevas sugestiones e ideas de espíritu a espíritu, intentando ganar, además, su confianza en vistas de alcanzar niveles cada vez más profundos de sugestión de camino a la fascinación y la subyugación.
Terapia Obsesión
La terapia de la obsesión debe tener carácter integral englobando tanto aspectos personales como familiares. La familia puede ser un gran apoyo que rodea frecuentemente al obsesado, donde puede encontrar un bastión donde defenderse y encontrarse mejor, a través de la práctica del Evangelio en el hogar, manteniendo y cultivando el ambiente fluídico apropiado que sirva en buena medida de protección.
En la terapia de la obsesión se pueden diferenciar, como principales trabajos, el trabajo con el obsesado y el trabajo con el obsesor.
Para el trabajo con el obsesor no siempre se tiene disponible un grupo mediúmnico bien preparado y accesible, pero eso no quita que tengamos que abandonarlo, el propio obsesado puede realizar cierto trabajo con él, teniendo en cuenta sobre todo que el vínculo con el obsesor es bidireccional. Visto desde este punto de vista, conforme va moralizándose el obsesado, el obsesor recibe también la influencia, lo que le obliga en los casos más endurecidos a tener que abandonar al obsesado en los periodos de oración y estudio si no quiere ver peligrar su voluntad hacia el mal, lo que le permite al obsesado disfrutar de momentos de menor presión espiritual. Para intentar evitar que el obsesado saque provecho de esos momentos, el obsesor le inunda de energías viciadas que le causen malestar y disminuyan su voluntad. Por ello es importantísimo recibir tratamiento de fluidoterapia, como los pases del centro u otros específicos para ayudar en el tema.
Desde ese momento, tenemos que empezar a ver al obsesor como un compañero al que también hay que ayudar. Empezando a enviarle amor y buenos sentimientos junto a la terapia fluídica que también le beneficia, podrá también empezar a cambiar. Primero se sentirá desconcertado y enfadado, pero si somos constantes, los beneficios del estudio, pases, irradiaciones y buenos sentimientos harán huella en él y se le empezará a ablandar el corazón disminuyendo la presión sobre el obsesado. Llegará el momento en que ya no se aleje en los momentos de estudio mostrando interés y desconcierto. En ese momento habremos llegado a la recta final de la obsesión porque habremos preparado la recuperación de ambos.
Existen casos de obsesión donde esta lleva implícito un bien, una enseñanza o una reparación (expiación) y hay que tener cuidado en no cortarla antes de tiempo.
Mientras las condiciones morales del obsesado no cambien, rescatar sólo al obsesor no le será de ayuda porque al poco tiempo dispondrá de otro espíritu obsesor de recambio, pues son sus condiciones morales las que los atraen por afinidad y sintonía, hasta la extenuación de todos los recursos de ayuda externa.
Cuando el proceso obsesivo es de carácter expiatorio, tenemos que tener en cuenta que será necesario armarse de mucha paciencia y centrarse en la máxima “…el amor cubre multitud de pecados” (1 Pedro 4:8). De esa forma primero irá saldando las cuentas de su conciencia interna y poco a poco perdiendo la sintonía con los espíritus que le atormentan, en un largo proceso de renovación interior.
La terapia Espírita de la obsesión es por tanto un conjunto de medidas orientadas hacia el obsesado:
Asistencia semanal a clases de estudio del Evangelio y de la Doctrina Espírita.
Evangelio en el hogar diario con todos los miembros de la familia.
Estudio diario del libro de "El Libro de los Espíritus" o de "El Libro de los Médium".
Oración sentida tres veces al día y en cualquier momento en que se perciba la influencia externa.
Mantener pensamientos positivos apartando de la mente todo lo negativo sin juzgarlo ni sentirnos culpables por ello. No permitir sentimientos de miedo, culpa o remordimiento que disminuyan la vibración.
Abandonar todo sentimiento negativo hacia el obsesor y progresivamente mejorar los sentimientos hacia él con el deseo sincero de ayudarlo en lo posible. Verlo como un compañero que también está enfermo y con el que tenemos que convivir temporalmente.
No juzgar a lo demás para no desequilibrarnos. Los demás también tienen sus influencias externas y si nos ponemos a su alcance sin duda aprovecharán esta vía. Cuando el obsesado se protege íntimamente, debe prepararse para el ataque desde fuera, desde las personas y cosas que le importan como los familiares, el trabajo o los amigos.
Obligarse a realizar actos de caridad periódicamente apuntándose a organizaciones de ayuda, visita a enfermos, comedores sociales, etc.
Voluntad firme en estos propósitos, releyéndolos periódicamente para no perder el convencimiento de su necesidad y no dejarse embargar por la pereza.
Elevar la autoestima como medida necesaria para adquirir y conservar energías, no derrochándolas en pensamientos negativos que disminuyen la vibración y facilita el robo de dichas energías.
Vigilancia y disciplina. El pensamiento es la puerta por donde entra toda influencia externa, llegando al sentimiento a través de él. Cuando nos sintamos de cierta forma, preguntémonos qué pensamientos nos llevaron a ver el tema así, buscando el remedio para retornar al equilibrio.
José Ignacio Modamio
Uno de los grandes misterios que la ciencia humana procura esclarecer es el de la existencia de una materia básica universal, capaz de servir de punto de partida para el origen de los elementos físicos conocidos.
En el siglo XIX, cuando comenzaron las manifestaciones de los Espíritus, estos revelaron una teoría donde explicaban de manera racional el origen de las cosas materiales y espirituales.
Según ellos nos transmitieron, el fluido universal es la materia básica fundamental de todo el Universo material y espiritual.
El Fluido Cósmico Universal, aunque desde cierto punto de vista, podría ser clasificado como elemento material se distingue de este por propiedades especiales.
Está colocado entre el Espíritu y la materia; es fluido, y susceptible, por sus innumerables combinaciones con la materia y bajo la acción del Espíritu, de producir la infinita variedad de las cosas.
Está sometido a las leyes inmutables que rigen el mundo. Gravedad, cohesión, afinidad, atracción, y magnetismo entre otras.
Las fuerzas que dirigen las metamorfosis de la materia producen movimientos vibratorios y ondulantes, denominados energía, que se expresa bajo forma radiante, luminosa, calorífica, sonora o electromagnética
Si comúnmente los fluidos son sustancias en estado líquido o gaseoso, el espiritismo revela que existe materia en estados aún más etéreos y sutiles. Tales energías tienen su origen en el fluido universal.
Este es altamente influenciable por el pensamiento (que es una forma de energía), pudiéndose modificar y asumir formas y propiedades particulares.
“Sabemos que el fluido universal, o fluido cósmico representa el estado más simple de la materia; su sutileza es tal que escapa a todo análisis. Y, no obstante, de ese fluido proceden, mediante condensaciones graduales, todos los cuerpos sólidos y pesados que constituyen la base de la materia terrestre.” ("En lo Invisible", León Denis )
Los Espíritus nos dicen que este fluido cósmico o "plasma divino" es de esencia electromagnética, y llena todos los espacios, no existiendo el vacío en el universo. Por medio de él viajan las ondas del pensamiento, de la misma manera que las ondas sonoras se proyectan en la capa atmosférica.
Dios es la inteligencia suprema, causa primera de todas las cosas, por tanto, todo aquello que forma parte del universo es fruto de Dios.
La acción del Pensamiento Divino sobre el fluido universal dio origen a las nebulosas, a los sistemas estelares, a los planetas y a los astros. Es en esa materia fluídica donde el Creador materializa el plano existencial.
Para una mejor comprensión, se puede decir que ese principio elemental tiene dos estados distintos: el de la imponderabilidad o de eterización (estado normal primitivo), y el de la ponderabilidad o de materialización.
Lógicamente que entre estos dos estados existen muchísimas formas intermedias de transformación del fluido en materia tangible.
Al primer estado pertenecen los fenómenos del mundo invisible y al segundo los del mundo visible.
Como se encuentran en permanente contacto ambos mundos, se producen continuos fenómenos, aunque solo, podamos percibir los fenómenos psíquicos que pertenecen a la vida corporal cuando nos encontramos encarnados.
Los del dominio espiritual escapan a los sentidos materiales y sólo pueden ser percibidos en el estado de Espíritu
Por lo tanto, el Fluido cósmico universal asume dos estados:
Un estado material en el que el fluido mediante la manipulación de los espíritus se transforma en materia con la que se crean los planetas .
Y un estado inmaterial o de eterización donde se encuentran el fluido de forma primitiva y que mediante la manipulación de los espíritus, el fluido cósmico universal sufre más transformaciones que en el estado tangible.
A este estado pertenece el mundo invisible (espiritual) y los fenómenos espirituales. Para los espíritus, este fluido es tangible, palpable y pueden realizar elaboraciones con él, al igual que los seres encarnados con sus materiales pero con procesos diferentes.
Fluido vital
Los Espíritus afirman que una de las modificaciones más importantes del fluido universal es el fluido vital. El movimiento continuo de los órganos da lugar a la producción de fluido vital.
Según nos dicen los Espíritus, la vida es el resultado de la acción de un agente sobre la materia. Ese agente es el fluido vital. Es el que da vida a todos los seres que lo absorben y asimilan.
La materia inorgánica se genera solamente de materia y la materia orgánica es creada de materia y fluido vital.
A este estado pertenece el mundo visible (físico), y los fenómenos materiales .
Cuando los seres orgánicos pierden la vitalidad, por causa de la muerte, la materia se descompone formando nuevos cuerpos y el fluido vital vuelve a la masa, al todo universal, para formar nuevas combinaciones en el Universo.
Cada ser tiene una cantidad de fluido vital, de acuerdo con sus necesidades, las variaciones dependen de una serie de factores. Allan Kardec nos instruye sobre el asunto en "El Libro de los Espíritus", pregunta 70:
"La cantidad de fluido vital no es la misma en todos los seres orgánicos; varía según las especies y no es constante en el mismo individuo, ni entre todos los individuos de una misma especie. Hay los que están, por así decir, saturados de fluido vital, mientras tanto, otros poseen apenas la cantidad suficiente. Es por esta razón que unos son más activos, más enérgicos que otros."
El hombre puede mantener el equilibrio de su salud a través de la alimentación, de la respiración del aire no contaminado y, por encima de eso, manteniendo una conducta mental sana.
El principio vital es la ley que rige la existencia del fluido vital.
Fluidos espirituales
Tanto el fluido vital como los fluidos espirituales, provienen del fluido universal (es decir, son modificaciones de este).
Los fluidos son el vehículo del pensamiento de los Espíritus, tanto encarnados como desencarnados.
Todos están sumergidos en el fluido cósmico universal, que es la sustancia básica de la Creación.
Los fluidos espirituales están impregnados de los pensamientos de los Espíritus, y, por lo tanto, varían de calidad hasta lo infinito. Según el desarrollo moral de estos.
La acción de los Espíritus sobre los fluidos espirituales tiene consecuencias de una importancia directa y capital para los encarnados. Desde el instante que esos fluidos son el vehículo del pensamiento, que el pensamiento puede modificar sus propiedades, es evidente que deben estar impregnados de cualidades buenas o malas de los pensamientos que los ponen en vibración, modificados por la pureza o por la impureza de los sentimientos
La atmósfera fluídica está formada por la calidad de los pensamientos en ella predominantes.
Cuerpo fluídico
El periespíritu o cuerpo fluídico de los Espíritus, es uno de los más importantes productos del fluido cósmico; es una condensación de ese fluido en torno a un foco de inteligencia (el alma). En el periespíritu, la transformación molecular se opera de manera diferente, a la del organismo físico, por cuanto el fluido conserva su imponderabilidad y sus cualidades etéreas. Pero ambos son materia, aunque en dos estados diferentes.
Creo que por el momento nos basta con comprender cada uno de estos términos que, a modo de glosario he intentado definir de la forma más sencilla posible, puede que en un futuro sigamos avanzando para tratar de dar a entender lo que es la fluidoterapia.
Mientras tanto, recordemos que somos energía, que nuestro pensamiento es creador e intentemos que este sea lo más elevado posible, limpiándolo de orgullo y egoísmo. Intentemos cada día ser la mejor versión de nosotros mismos, para que no nos desviemos del camino del bien que es aquel que nos conducirá hasta Dios nuestro Padre que tanto nos ama.
Cielo Gallego
Encontramos entre las filas de los que se terminan alejando del Espiritismo, un perfil destacado que suele corresponderse con aquellos que entran de manera apasionada, lo viven visceralmente y, poco a poco, empiezan a "desinflarse" innecesariamente por la simple cuestión de no aceptar durante su iniciación que todos (espíritas o no) somos falibles, así como en determinados momentos incoherentes y/o ambiguos por natura... (¡ay, el viejo error de pensar que el Espiritismo es una escuela de santos!).
Este desencanto también surge entre aquellos que se conducen con exceso de exigencia y autoridad, pero no saben aceptar que convivir con opiniones diferentes a la suya es un elemento imprescindible del camino.
El desencanto es hijo directo de nuestro ego y/o de nuestras mal conducidas ilusiones...
Influidos por una personalidad autoritaria o aún inclinados al control de las conciencias ajenas (residuos de vidas pasadas vividas desde la ortodoxia religiosa), pasaron por alto que el Espiritismo es una invitación consoladora al estudio y al crecimiento personal, algo que se vive desde la naturalidad y no desde el celo que, a la larga, sólo lleva a la insatisfacción.
Dentro de las pruebas y experiencias que tengamos que vivir, el espiritismo es para ser más consciente... pero también para ser más felices, sentirnos más hermanados con la vida. No es un instrumento de negación de nuestra naturaleza ni azotador de conciencias.
Los que fueron por ahí adoctrinando (¿amenazando?) con el Umbral y los obsesores, sembrando críticas malsanas o intrigas, realmente, nunca fueron espíritas; entraron en el Espiritismo, pero éste no entró en ellos...
La propuesta de los espíritus superiores es de reflexión, progreso y esperanza, pero algunos (por su propia manera de ser), lo viven con tanta severidad y rigidez que terminan a un lado del camino, desilusionados y/o exhaustos a golpe de tanta exigencia...
Cuando se deja de ser espírita (si esto es realmente posible), es probable que, de alguna manera, siempre se sea simpatizante, pues cuando el Espiritismo entra en uno es complicado que salga sin dejar algún poso saludable y transformador.
Argumentar (aquellos que abandonaron sus filas) que el Espiritismo no les hizo bien es un pensamiento del todo errado: fueron ellos mismos que perdieron el norte por la errónea manera de conducirse y de tomarse las cosas... El Espiritismo jamás debe servir para proyectar nuestro personalismo ni se vive por convicción dogmática, sino por sed de conocimiento e inclinación hacia la fraternidad universal.
Hay tantos tipos de espíritas como diversidad de personalidades humanas. Pero, como mínimo, al espírita (auténtico), se le pide aceptación, capacidad de diálogo e inclinación a la tolerancia. Si vas por ahí con exigencias, censura y desconfianza...o terminas quemado o siendo un mal propagandista del ideal.
La prudencia, la sencillez y la naturalidad serán virtudes que mucho nos auxiliaran en el camino.
Si en tu trayectoria no has conquistado más serenidad, más tolerancia; haz un alto en el camino (es muy importante), y analiza tus pasos: algo no ha sido bien asimilado y precisa urgente revisión...
Ciertas personas consideran, equivocadamente, la mediumnidad como un fenómeno de los tiempos modernos, cuando en realidad pertenece a todos los siglos y a todos los países.
Desde las edades más remotas han existido relaciones entre el mundo de los vivos y el de los espíritus. Si interrogamos a los vedas de la India, si observamos los templos del Egipto, los misterios de la Grecia, los recintos de piedra de la Galia, los libros sagrados de los grandes pueblos, en todas partes, en los documentos escritos, en los monumentos y en las tradiciones, encontraremos la afirmación de un hecho que ha subsistido a través de las vicisitudes de los tiempos, y este hecho es la creencia universal en las manifestaciones de las almas libertadas de sus cuerpos carnales. Veremos así, que estas manifestaciones están mezcladas de una manera estrecha y constante con la evolución de las razas humanas, a tal punto, que son inseparables de la historia de la humanidad.
Hemos comprobado que la mediumnidad siempre ha estado presente en la vida del hombre, porque es un atributo del género humano concedido por Dios. Sabemos que a pesar de estar dentro de nosotros no se desarrolla en todos. Está latente y solo algunos podrán sentir esta conexión con el mundo invisible, el mundo espiritual.
El Espiritismo, neologismo creado por Allan Kardec para diferenciarlo del espiritualismo, irrumpió en 1.857 a partir de la presentación en París de “El Libro de los Espíritus”, por lo que podemos apreciar que cuando se comenta “que se está haciendo Espiritismo” se está practicando la mediumnidad.
¿Qué es un médium? Esta es una pregunta que a veces puede ser planteada por personas que suelen no estar relacionadas con los temas desarrollados dentro del estudio de la Doctrina Espírita, o que inclusive conociéndola no lo tienen demasiado claro, y desearían que con la explicación de unas pocas palabras pudieran adquirir el conocimiento de algo tan complejo que todo ser humano posee en grados distintos, siendo éste un fenómeno psíquico de origen orgánico, pero con la manifestación espiritual.
El médium es una persona que tiene la capacidad de estar, de encontrarse entre dos mundo. El mundo de los Espíritus y el mundo físico. Es una especie de punto de ligación entre esas dos existencias de una única vida, que es la vida del espíritu.
Las bases de todos los servicios de intercambio entre los habitantes del mundo espiritual y los encarnados descansan en la mente. Así como las posibilidades de producir fenómenos naturales en el campo de la materia densa, llevados a cabo por entidades espirituales.
Es en el mundo mental donde se procesa la génesis de todos los trabajos de comunicación de espíritu a espíritu. Es necesario que comprendamos, repetimos, que nuestros pensamientos son fuerzas, imágenes, objetos, creaciones visibles y tangibles en el campo espiritual. Atraemos compañeros y recursos de conformidad con la naturaleza de nuestras vidas, de nuestras ideas, aspiraciones, invocaciones y llamadas.
Por ser energía viva el pensamiento, se mueve en torno a nosotros fuerzas sutiles, construyendo paisajes o formas, llamados “ideoplastías”, y crea centros magnéticos y ondas con los cuales emitimos nuestra actuación, o recibimos la actuación de otros.
Nuestro éxito o fracaso dependen de la persistencia o de la fe con que nos consagremos mentalmente a los objetivos que nos proponemos alcanzar. Semejante ley de reciprocidad impera en todos los acontecimientos de la vida.
Recordemos que el médium es un imán inimaginable que capta, atrayendo hacía sí, lo bueno y lo inferior de su entorno. Vigilancia continua es una de las obligaciones del buen médium para no verse sorprendido en su dedicación. Aquella con la que se comprometió en el plano espiritual cuando se programó una nueva reencarnación de su vida física.
Juan Miguel Fernández Muñoz
Asociación de Estudios Espíritas de Madrid
Somos espíritus inmortales. Nuestro crecimiento, nuestra evolución anímica se pierde en la noche de las edades. No hemos solo habitado este globo, cuyo inicio es mesurable y sabemos. Sino que nuestro psiquismo ha llevado una larga secuencia evolutiva que ignoramos. Nos hablan algunas comunicaciones de «los exiliados de Capela», aquel hipotético mundo en la constelación del Cochero o Boyero. Y cierto que nuestro inconsciente colectivo, nuestra mente primordial, en todas las culturas antiguas dejó constancia de un «paraíso perdido», o de «una edad de oro» y posterior degeneración de sus costumbres.
Allan Kardec nos habla de comunicaciones de espíritus que dejaron su impronta en la evolución cultural de la Tierra, como habitando en otros mundos más felices: más elevados en todos los sentidos. Estas personalidades que pasaron más penalidades que goces en nuestro querido planeta, de algún modo en su fuero íntimo, se sentían distintos a sus coetáneos; de ahí esa expresión tan usada «era un avanzado a su tiempo». Seguramente lo único que hacían era traer aquellos conocimientos vulgarizados en la esfera que le es propia, y aquí en este mundo inferior al suyo, dar un poco de luz para ayudarnos a avanzar. Estas pruebas para tales espíritus, pueden ser pedidas por ellos mismos para avanzar más rápido, como una especie de erasmus universitario; o bien ser aconsejadas por espíritus mentores, a sabiendas del beneficio que les puede proporcionar en su avance.
En esos mundos más elevados, la materia es menos grosera, por tanto la comunicación con el plano espiritual es más fluida, más habitual. Basta la concentración, mediante oración o meditación, para
mantener una conversación de inteligencia a inteligencia.
Por eso al encarnar en globos inferiores inteligencias superiores, sentimos verdadero pábilo y en nada idolatramos, como si de entidades celestiales se tratara, a este nuevo Olimpo de genios en las ciencias o en las artes.
Sin embargo, la Tierra como otros tantos mundos en fase transitoria, son como una gran ciudad donde conviven habitantes de muy diversas procedencias. Siendo por tanto ocioso tratar de ver quién conserva más raíces, o quien es hijo de inmigrantes y está bien aclimatado ya a nuestras costumbres. La inmensa mayoría de nosotros, ya llevamos unos cuantos milenios en este globo, por lo que con derecho nos podemos llamar ciudadanos del mismo, y no añorar una hipotética patria perdida, de la cual ni recordamos el nombre. Ahí seríamos auténticos extraños.
Hoy comprobamos que los avances tecnológicos nos están cambiando el modo de percibir el mundo. A veces sentimos un estremecimiento y podemos aferrarnos a aquello que nos resultaba válido y útil antaño. Sin embargo, somos hijos del futuro, no del pasado. En las moradas espirituales se estudia lo que aquí ignoramos, y el mundo invisible colabora con el terrenal para el avance en todos los campos. Al volver ahí seguimos con nuestras tendencias, con aquellas costumbres que nos hacen sentirnos más cómodos, pero sin ignorar los nuevos avances. Nuestra memoria, libre del peso carnal, está nuevamente ligera, ávida de conocimientos. Pero nuestra alma, necesita aclimatarse. Pues los años en la materia, los condicionamientos mentales adquiridos, no se
deshacen por arte de magia, ni es productivo violentarlos. Por ello, si queremos escribir en el mundo espiritual lo haremos a bolígrafo, con máquina de escribir o con ordenador, y nos sorprenderemos de ver a otros que siguen usando pluma y tintero, pues llevan más tiempo que nosotros en el mundo espiritual, aguardando poder encarnar.
Todo es inteligencia. Llegaremos a ser constructores de mundos. No estamos más que en los inicios parvularios de nuestra evolución anímica. Habiendo ya dejado atrás el período latente de embrión y los primeros balbuceos como neonatos. Por eso, cuando veamos despuntes de luz en personajes de épocas pasadas, pensemos en realidad en espíritus amigos que vinieron a traernos algo de otros mundos mejores, envueltos en las posibilidades que el manto de la época y las costumbres les permitieron. Espíritus cuya evolución de entonces muchos de nosotros todavía no hemos alcanzado, y por tanto nos maravillamos todavía con su sabiduría y quehacer. Y en cambio otros, son claros hijos de una época, inteligencias ancladas en el espíritu de su momento, obsoletos sus pensamientos, mera curiosidad histórica, como piezas de costumbrismo mental.
De estos últimos poco más que añadir, son nuestros propios pasos, nuestros ejercicios en cursos pasados, que nos hacen ver que vamos mejorando lentamente, pero de forma progresiva en conocimientos y en conciencia moral, y digo conciencia, pues en comportamiento todavía nos falta mucho.
En cambio los primeros, tenían otro factor a su favor, la facilidad con la que podían captar la influencia del mundo invisible. Apropiándose ideas que nacían de aquel sano dialogar entre la inteligencia encarnada y el guía desencarnado. No es para nada un secreto que Sócrates se quedara parado como en éxtasis muchas veces, y luego dijera que había estado hablando con su daimon. O que muchos artistas soñaran con imágenes y melodías, o sintieran como al oído le iban dictando o sugiriendo las bellas composiciones, que eufemísticamente atribuían a las musas, las cuales hasta tenían un nombre concreto según fuera el arte o ciencia inspirada.
La humanidad toda es una gran hermana espiritual, todos los mundos confluyen como múltiples ciudades que se coadyuvan en la evolución, aportando cada una la materia prima en la cual es más próspera. Pues el fin es el mismo, la evolución del alma, la elevación vibratoria de los mundos para captar las esferas felices y constructivas. Por eso, presente, pasado y futuro son una hermandad de tiempos, que solo cuando nuestra mente está desprendida de la fijeza de ideas ambientes, temerosa de los cambios, que nos envuelve, es capaz de vislumbrar lo bello del pasado para aprovecharlo en el presente y aspirar al futuro como una época de mayor comprensión, evolución y sabiduría. Ya sea en este mundo, ya sea en otros aptos a nuestras capacidades.
Hay quienes creen incompatible la riqueza con la moral. Sin duda recuerdan estas palabras de Jesús: “no se puede servir a Dios y a la riqueza” pero es preciso no olvidar que la letra mata y el espíritu vivifica.
Las palabras de Jesús deben interpretarse, no como una condenación a la riqueza, sino como advertencia del peligro que puede ocasionar el mal uso que de ella se haga, porque se presta a la molicie, a la satisfacción de apetitos desordenados y al falso concepto de superioridad que da margen al orgullo, a la vanidad y al egoísmo.
La recomendación de Jesús a sus discípulos, de que no poseyesen nada, se explica fácilmente: tenían que dedicarse a propagar una doctrina de fraternidad que estaba en contraposición con el poderío de los ricos, los privilegios de casta y las jerarquías, a fin de preparar el reinado de la libertad y la justicia y había que empezar honrando a la pobreza.
A parte de eso, el apostolado exigía el desprendimiento de los bienes de la Tierra que requieren cuidados incompatibles con la misión ambulante que debían desempeñar. A mayor abundamiento, las costumbres de aquella época permitían viajar sin necesidad de recursos, porque el camino se hacía a pie y el hospedaje se pedía en cualquier hogar y al ser otorgado, el huésped participaba de los alimentos de sus patronos sin retribución alguna. Y por si eso no bastase, debe tenerse en cuenta que los apóstoles no tenían que atender otros cuidados que los personales, sobre ellos no pesaban las atenciones de una familia, como sucede a los que cumplen la ley moral de la reproducción y tienen necesidad de alimentar, vestir y dar instrucción a la prole para que desarrolle sus facultades, todo lo cual exige recursos materiales.
Basta una mirada retrospectiva para comprender la unidad de la riqueza. Los pueblos más ricos fueron, y son todavía, los más ilustrados y poderosos, donde se vive pobremente impera la incultura y los hombres no aspiran más que a los goces groseros, sin apartar sus pensamientos de lo vulgar. Si alguno presiente algo extraterreno, es tan confuso que apenas si le da importancia, su principal empeño se reduce a vivir lo mejor posible por encontrar la vida cierta y el porvenir dudoso.
Es un error creer que los recursos materiales perjudican, por el contrario son útiles y necesarios al progreso moral, porque dan medios de adquirir conocimientos y distinguir mejor lo bueno de lo malo.
La riqueza bien manejada se convierte en poderosa palanca de progreso, aprovechando al que la posee y a cuantos le rodean, principalmente a los pobres, que encuentran medios de cubrir sus necesidades con relativa holgura por el trabajo moderado, que ilustra y ennoblece, evitando la humillación que produce la limosna, que si se repite demasiado o se hace de ella un medio de vida concluye por envilecer.
Para los ambiciosos en demasía, que persiguen con empeño de acapararlo todo y cometen, sin reparo, grandes iniquidades. Para los que utilizan los bienes que poseen en proporcionarse la mayor suma de placeres sin acordarse de los que sufren, para esos sí resulta la riqueza perjudicial, porque al morir concluyen los tesoros y los placeres que proporcionan y las almas de los que se conducen de ese modo pasan al otro mundo desnudas de toda virtud, llevando al descubierto la podredumbre de su egoísmo.