ENSAYO - Las actividades extraescolares

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Texto completo

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SOBRE LA NECESIDAD DEL ESTABLECIMIENTO DE UNA

POLÍTICA PÚBLICA QUE REGULE LAS ACTIVIDADES

EXTRAESCOLARES DE LOS CENTROS PÚBLICOS DE

ENSEÑANZA

Ruymán Rodríguez Ramón 3º CAFyD, 2013-14. UAM

Las actividades extraescolares son una parte importantísima del mundo educativo, pese a lo cual no siempre se les presta la suficiente atención ni se trata de aprovechar al máximo las oportunidades que este campo ofrece. Aunque este concepto es más amplio, en el presente trabajo me ocuparé solamente de las actividades extraescolares centradas en la actividad física y el deporte que se ofrecen por parte de los centros públicos de enseñanza fuera del horario lectivo, lo que Álvaro Sicilia (1998:20) considera “un

segundo tiempo pedagógico destinado a continuar la formación del alumno fuera del horario lectivo”.

Este tipo de actividades tienen una especial relevancia para el mundo de la Educación Física (EF) por varios motivos, entre los que se encuentran que “es, posiblemete, el

primer agente presocializador de los futuros docentes; comparte con el área de EF un buen número de elementos didácticos; […] supone un campo profesional íntimamente ligado a los docentes del área” (Martínez Álvarez, Gª Monge & Bores Calle, en Bores

Calle, 2005:128). Además, desde el punto de vista del alumnado, las AFE tienen un importante potencial educativo, ya que en ellas “la convivencia social es más intensa, la

motivación orienta la actuación de los agentes y la calificación no condiciona el aprendizaje” (Santos Pastor y Sicilia Camacho, 1998:14).

En el presente documento trataré de exponer porqué considero que este campo tan cercano a la EF está infrautilizado y aportaré algunas propuestas de mejora que, a mi juicio, podrían dar como resultado un mejor aprovechamiento de las posibilidades que las actividades extraescolares ofrecen a la EF.

La mencionada infrautilización de este espacio propicio para la actividad física es el resultado de la interacción de varios factores:

1. Escasa implicación de las principales instituciones educativas (M.E.C., consejerías, concejalías, dirección de los centros de enseñanza) en el diseño y desarrollo de los planes y programas de actividades extraescolares, lo que deja este campo en manos de empresas privadas y clubes deportivos, teniendo esta situación otras consecuencias aparejadas:

a. Para su diseño y desarrollo no se parte de una intención educativa sino de una concepción recreativa de la actividad física (algo que tampoco sería negativo dentro de este campo concreto de la EF) u otra propia del deporte de rendimiento (lo que sí tiene ciertos perjuicios desde el punto de vista educativo).

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2. Poca consideración por parte de la comunidad educativa (instituciones y familias) hacia las posibilidades educativas y formativas de las actividades extraescolares, que en la mayoría de las ocasiones no son más que una forma de conciliar los horarios escolares de niños y niñas con los horarios laborales de padres y madres.

3. Insuficiente preparación de las personas encargadas de desarrollar las actividades extraescolares, lo que hace que se repitan esquemas propios del deporte de rendimiento, lo que aleja de la práctica a buena parte del alumnado. Esta situación es en buena medida consecuencia de las malas condiciones laborales que ofrece este sector, que hacen que resulte muy poco atractivo como salida laboral para los profesionales de EF.

4. Una oferta de actividades excesivamente centrada en deportes estandarizados, lo que aleja al alumnado que no está interesado en ninguno de ellos o que no alcanza unos mínimos niveles de destreza (discriminación por rendimiento).

5. El precio de estas actividades resultan muy difíciles de asumir por parte de muchas familias, lo que imposibilita la participación de un gran número de niños y niñas.

Por otra parte, quisiera definir porqué considero que el espacio de las actividades extraescolares es un campo tan importante para la EF, así como identificar las principales posibilidades que le aporta, lo que se podría resumir en las siguientes características:

1. Dado el escaso tiempo asignado a la EF en el currículo escolar (unas escasísimas dos horas semanales), las actividades extraescolares abren una posibilidad de aumentar el tiempo de práctica de actividad física, lo que sin duda alguna repercutirá positivamente en la salud del alumnado.

2. Las actividades extraescolares resultan una oportunidad propicia para complementar y aumentar los contenidos trabajados durante las clases de EF, además de posibilitar su desarrollo desde una perspectiva más recreativa, ya que estas actividades no ofrecen una calificación final.

3. Al no depender del currículo de enseñanza, se abren las posibilidades de desarrollar proyectos transversales que impliquen varias áreas formativas. 4. Permiten la posibilidad de, por un lado, la práctica específica de un deporte

estandarizado y, por otro, la práctica variada de juegos deportivos y deportes estandarizados y/o adaptados.

5. Pueden convertirse en un espacio que garantice la práctica específica de un deporte desde una perspectiva educativa que facilite su desarrollo dentro de la educación en valores.

6. Ofrecen formas de agrupamiento del alumnado diferentes a las existentes durante el horario lectivo, lo que favorece la integración de niños y niñas de diferentes grupos, cursos e incluso de diferentes centros en determinados casos. 7. Pueden ofrecer multitud de prácticas de actividad física que amplíen la

competencia motriz del alumnado, así como el conocimiento del propio cuerpo y las posibilidades que les ofrece el mismo.

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9. La implicación de las instituciones puede, entre otras cosas, abaratar los precios de estas actividades, lo que ampliará la participación de los niños y niñas en riesgo de exclusión social.

Además de todas estas características, considero oportuno mencionar otras tres Una vez sugerida mi visión acerca de las deficiencias que tiene el sistema actual de actividades extraescolares y las posibilidades que creo que este espacio aporta a la EF, quisiera volver a tratar todos estos puntos con un mayor detalle.

FACTORES IMPLICADOS EN LA INFRAUTILIZACIÓN DEL PRIVILEGIADO ESPACIO QUE SUPONEN LAS ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES

1. Escasa implicación de las principales instituciones educativas

Existe un vacío de responsabilidad institucional en cuanto a las actividades extraescolares se refiere, ya que, salvo algunas excepciones en las que determinados ayuntamientos o secciones municipales sí intervienen para garantizar una oferta mínima de actividades extraescolares, no existe una regulación que marque las pautas que deben seguir este tipo de actividades, por lo que su desarrollo queda a disposición de la iniciativa privada y/o la colaboración que determinados centros escolares puedan desarrollar con determinados clubes deportivos.

En este último caso, lo más habitual es que un centro ceda sus instalaciones a un club a cambio de que este se encargue de organizar las actividades extraescolares de su deporte específico. Esta situación beneficia a ambas partes, ya que el club obtiene unas instalaciones en las que poder entrenar y disputar partidos y el centro puede ofertar actividades del deporte o los deportes que desarrolla dicho club. El problema de esta situación es que dichas actividades generalmente serán desarrolladas por personal poco preparado desde el punto de vista educativo, por lo que suelen convertirse en entrenamientos específicos del deporte en cuestión, desarrollados desde una perspectiva enfocada al rendimiento con los consiguientes perjuicios para el carácter educativo que deberían garantizar las actividades ofertadas por un centro de enseñanza.

En el caso de la iniciativa privada, estas actividades suelen enfocarse desde un punto de vista más lúdico, recreativo y, en muchos casos, con una sincera intención educativa, algo que sí encaja mejor con lo que se espera de unas actividades extraescolares. En este caso el problema aparece ligado a la rentabilidad económica que toda empresa privada espera obtener de sus actividades. Esto lleva a que las posibilidades que ofrecen las actividades extraescolares queden limitadas a aquellos niños y niñas cuyas familias pueden costear estas actividades, que solamente se podrán realizar en aquellos centros que puedan garantizar un número mínimo de participantes, lo que hace que, sin intervención institucional, un amplio sector de la población no pueda acceder a este tipo de actividades.

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presupuestarias para garantizar el acceso a actividades extraescolares de aquellos sectores que no puedan costeárselas por sí mismos.

2. Poca consideración por parte de la comunidad educativa

A pesar de ser un espacio propicio y valiosísimo para el desarrollo de actividad física (así como de otro tipo de actividades formativas y culturales) durante la etapa escolar, lo cierto es que su utilización por parte de la comunidad educativa (instituciones, centros y familias) no suele ir más allá de plantearse como una solución a la disparidad de horarios que existe entre las clases y los trabajos de padres y madres.

El rasgo predominante entre el alumnado de las actividades extraescolares es la necesidad de la familia de mantener al niño/a “entretenido” en el colegio hasta que el padre o la madre salga del trabajo. Así no resulta extraño ver como casi todos los niños/as que participan en actividades extraescolares son también usuarios/as del comedor escolar, ya que a sus padres les resulta imposible conciliar sus horarios laborales con los horarios lectivos.

De esta misma manera vemos como la participación en actividades extraescolares desciende drásticamente al pasar del colegio al instituto, lo que podría explicarse por el hecho de que a esa edad los niños y las niñas ya están capacitados para ir solos hasta su casa desde el centro, por lo que ya no existe la necesidad de “entretenerles” en el instituto hasta poder ir a recogerles. Además, en los institutos públicos no se suele ofrecer servicio de comedor, lo que en cierta medida “obliga” al alumnado a abandonar el centro al finalizar las clases y añade una nueva dificultad al desarrollo de actividades extraescolares, ya que habría que regresar al centro para realizarlas.

3. Insuficiente preparación de monitores y monitoras

Este es un factor importantísimo para comprender el estado actual de las actividades extraescolares, que, pese a ser una parte importantísima de la educación del alumnado, parece ser en la mayoría de los casos poco más que una forma de llenar el tiempo de niños y niñas. Esta situación se mantiene en muchos casos por una estructura circular (la famosa pescadilla que se muerde la cola):

1. Hay que “entretener” a los niños/as después del colegio porque sus padres y madres aún están en el trabajo por lo que se organizan actividades deportivas en el colegio fuera del horario escolar.

2. Dichas actividades no tienen una intención educativa sino más bien recreativa y/o formativa (dentro de un deporte específico) por lo que no hace falta titulación, solo conocimientos de la actividad a realizar.

3. Para cubrir estas actividades se ofrecen empleos precarios que son ocupados principalmente por personas sin cualificación profesional para la enseñanza. 4. Estas personas se dedican simplemente a “entretener” y/o a “entrenar” a los

niños y niñas dentro del marco de la actividad asignada.

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Tal y como ya señalé antes, un factor importante para determinar las deficiencias formativas del profesorado de actividades extraescolares es la precariedad laboral, que no ha parado de crecer en los últimos años hasta alcanzar datos alarmantes en la actualidad: en 2005, Campos (en Gallardo-Pérez, Espada-Mateos, Santacruz-Lozano y Clemente-Remón, 2013:25) publicó datos que situaban en un 50 % los trabajadores/as de actividades extraescolares que no tenían contrato, mientras que Gallardo-Pérez, Espada-Mateos, Santacruz-Lozano y Clemente-Remón (2013:20) solo encontraron un 13,1 % que tuviera contrato.

Mediante la regulación institucional de un sistema de actividades extraescolares se podría conseguir que estas sean aplicadas por auténticos profesionales de la enseñanza, a quienes habría que ofrecer suficientes garantías laborales para obtener una plantilla estable e implicada con su trabajo. Considero que, como mínimo, se debería exigir algún tipo de titulación (que implique unos conocimientos mínimos de didáctica) a los responsables de desarrollar este tipo de actividades, ya que, tal y como indica Bores Calle (2005:16) “se reclama un educador, más que un técnico, que considere como

prioridad de su trabajo la integración de los desfavorecidos por cualquier causa […] y que no consuma/proponga acríticamente cualquier práctica física”.

Una buena forma de solucionar este aspecto podría ser el desarrollo de un programa de formación que asegure que quienes se encarguen de las actividades extraescolares tengan unos mínimos conocimientos sobre la labor educativa. Un ejemplo de esto lo encontramos en el Patronato Municipal de Deportes del Ayuntamiento de Palencia y en el libro coordinado por Nicolás Julio Bores Calle (2005), en el que se recogen varios artículos acerca de cómo podría desarrollarse este tipo de programa y qué contenidos incluir en él.

4. Oferta de actividades excesivamente centrada en deportes estandarizados y discriminación por rendimiento

Tal y como señala Álvaro Sicilia (en Bores Calle, 2005:75), “[las AFE en los centros

educativos] se hallan marcadas claramente por tres características: a.) suelen estar dominadas por los deportes de equipo tradicionales; b.) tienen generalmente una orientación claramente competitiva; y c.) están fuertemente marcadas por las diferencias que presenta el alumnado en determinadas variables, entre las que destacan el sexo y la edad”.

El problema de este tipo de oferta es que aleja de la práctica de estas actividades a aquellos niños y niñas que no sienten ninguna atracción por estos deportes y a quienes no tienen un buen nivel de práctica de los mismos. Esto es especialmente visible en el caso de las actividades que están enfocadas hacia la participación en algún tipo de torneo, en las que se realizan procesos de selección para determinar quienes formarán parte del equipo. En otras palabras “esta configuración ha favorecido claramente la

idea de que en estas actividades encaja solamente el alumnado más capacitado, negando así la oportunidad de participar a otros muchos estudiantes” (Sicilia, en Bores

Calle, 2005:74).

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algo que cada vez se ve más en las ofertas de las empresas especializadas en actividades extraescolares.

Aún así, hay mucho terreno por explorar dentro de la innovación educativa y las actividades extraescolares pueden ser un espacio propicio para el desarrollo de un tipo diferente de actividad física (no tan centrada en el rendimiento dentro de un determinado deporte) o incluso de proyectos transversales en los que tocar varios campos de conocimiento (por supuesto, incluyendo la EF).

5. El precio

Este es un aspecto muy controvertido, ya que si por un lado no puede decirse que las actividades extraescolares sean caras, lo cierto es que la actual situación económica (con escandalosos niveles de desempleo y precariedad laboral) hace que gran cantidad de familias no puedan costearlas (en muchos casos, a pesar de serles necesarias por los motivos de conciliación horaria ya mencionados anteriormente, ya que hoy en día tener un empleo no garantiza un aceptable nivel de condiciones económicas y sociales).

Por este motivo, considero de una gran importancia que se establezca algún tipo de medio para garantizar el acceso de los niños y niñas en riesgo de exclusión social a esta importante parte de la educación, que no debería quedar limitada solamente a quienes puedan pagarla.

POSIBILIDADES QUE OFRECEN LAS ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES A LA EDUCACIÓN FÍSICA

1. Mayor tiempo de práctica de actividad física

Uno de los objetivos del área de EF, tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria, es la adquisición y el desarrollo de hábitos de vida saludables por parte del alumnado, siendo una parte muy importante de estos hábitos saludables la realización de actividad física.

Una de las mayores contradicciones de nuestra área es que, por un lado, se nos pide que ayudemos a desarrollar estos hábitos en el alumnado pero, por otra parte, solo se dispone de unas escasísimas e insuficientes dos horas semanales para ello. La conquista pública del espacio de las actividades extraescolares supondría un importante apoyo para lograr estos objetivos (entre muchos otros).

2. Complementar y aumentar los contenidos de Educación Física

Este punto tiene mucha relación con el anterior, ya que se fundamenta en la misma carencia de horas lectivas para la asignatura de EF.

El desarrollo de un sistema público de actividades extraescolares podría no solo aumentar el tiempo de práctica de actividad física por parte del alumnado sino, además, mejorar la calidad de esa actividad física desarrollándola desde una perspectiva educativa que ayude a los niños y niñas a conocer, controlar y utilizar correctamente sus cuerpos y las posibilidades que les ofrecen.

3. Desarrollar proyectos transversales

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extracurricular) las convierte en un espacio propicio en el que poder desarrollar proyectos transversales en los que los niños y niñas amplíen sus conocimientos acerca de un tema concreto desde los distintos puntos de vista que ofrecen las diferentes áreas del saber.

4. Práctica deportiva específica y variada

Si bien, tal y como ya he mencionado con anterioridad, cada vez es más frecuente ver ofertas deportivas variadas en los “menús” de las empresas especializadas en actividades extraescolares, este tipo de práctica deportiva (de gran valor formativo) podría verse beneficiado por un decidido impulso desde las instituciones educativas públicas.

Además, este sistema público podría facilitar asimismo la participación de un mismo niño o niña, por una parte, en actividades centradas en un deporte específico y, por otra parte, en actividades cuyo objetivo sea ofrecer una amplia variedad de práctica deportiva.

5. Perspectiva educativa y educación en valores

El desarrollo de actividades centradas en deportes estandarizados por parte de las instituciones públicas, podría asegurar los valores y principios educativos que tan a menudo se echan en falta en este tipo de actividades, cuya puesta en práctica sin supervisión institucional suele desembocar en el desarrollo de sistemas de entrenamiento dirigidos exclusivamente al aumento del rendimiento, a menudo copiando fórmulas propias del deporte de élite.

6. Diferentes formas de agrupamiento del alumnado (integración)

Las actividades extraescolares son un espacio que posibilita (en ocasiones incluso fuerza) el agrupamiento del alumnado de formas diferentes a la que se aplica durante el horario lectivo. De esta manera podemos encontrar actividades en las que se aglutine al alumnado de diferentes cursos o incluso, teniendo en cuenta que el control público de estas actividades permitiría una mayor flexibilidad organizativa, de diferentes centros (como una medida de garantizar el desarrollo de actividades poco demandadas), lo que amplía sus marcos relacionales y ayuda al desarrollo de sus capacidades interpersonales.

7. Competencia motriz y conocimiento del propio cuerpo

El control público de las actividades extraescolares también puede servir para compensar el olvido que sufre la Expresión Corporal, que, pese a ser uno de los bloques de contenidos expresamente recogidos en el currículo del área de EF, con demasiada frecuencia es apartada por los dos bloques más trabajados: condición física y salud; juegos y deportes. El espacio de las actividades extraescolares puede servir para aumentar la práctica de esta parte de la EF que tantos beneficios psicológicos y sociales aporta.

8. Facilita la participación del alumnado evitando incómodos desplazamientos Esta es una característica que se da sobre todo en el caso de primaria, ya que en esta etapa es posible (y frecuente) que los niños y niñas permanezcan ininterrumpidamente en el colegio desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la tarde.

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imperiosa de permanecer en el centro. Se trataría de establecer un periodo educativo añadido al horario de clases que fuera lo suficientemente atractivo y positivo para el alumnado como para motivar su permanencia en el centro escolar durante las tardes. Por decirlo de otra manera, se trataría de una ampliación de facto del horario escolar, lo que sin duda alguna traería grandes beneficios sociales a largo plazo.

9. Abaratamiento de precios por implicación institucional

La conquista pública del espacio extraescolar traería aparejados criterios de inclusión social que deberían incluir el abaratamiento de los precios de dichas actividades (incluso la gratuidad de las mismas cuando sea necesario).

A pesar de que actualmente se suele considerar la gestión privada como más eficiente y económica (por lo que, a mi juicio, no es consecuencia de una serie de hechos probados sino del resultado de una batalla por la hegemonía ideológica que van ganando quienes apuestan por este tipo de gestión), considero que solo una gestión por parte de las instituciones públicas puede garantizar los criterios de calidad educativa que requiere un sistema como el que aquí se plantea, por lo que me veo obligado a insistir en que dicho sistema solo puede desarrollarse como una política pública inscrita en un plan para mejorar el sistema educativo y los hábitos de salud de la población.

La aplicación al sistema de actividades extraescolares de la fórmula de gestión privada de los recursos públicos que se viene defendiendo últimamente para varios sectores, solo puede traer consecuencias negativas para la calidad del sector, ya que la gestión privada siempre tratará de garantizar sus beneficios económicos por encima de todo, lo que solo puede desembocar en un encarecimiento innecesario de los servicios o en la oferta de empleo precario.

CARACTERÍSTICAS QUE DEBERÍA TENER EL SISTEMA PÚBLICO DE ACTIVIDADES EXTRAESCOLARES

Considero que la implicación de las instituciones públicas debe ser plena, definitiva y estar encaminada al establecimiento y desarrollo de un sistema público que, en consonancia con el Sistema de Educación Pública, regule las actividades extraescolares en los centros públicos de enseñanza. Las características que deben guiar este sistema público de actividades extraescolares deberían ser las siguientes:

- Garantizar a las familias que así lo deseen y lo soliciten, la ampliación del horario de permanencia de sus hijos/as en los centros escolares para la realización de actividades que refuercen, complementen y amplíen aquellas propias del curso en que se encuentren.

- A fin de completar las recomendaciones de actividad física semanal para niños y niñas en edad escolar, la oferta de actividades de tipo físico, coordinativo y/o deportivo deberá ser amplia y adaptada a las etapas evolutivas en que se ofrezcan. - Con el objetivo de mejorar, ampliar y complementar la formación académica,

cultural y artística que ofrece el currículo de enseñanza, deberán ofrecerse actividades que sirvan a tal fin.

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- Para garantizar el acceso a las actividades extraescolares, se establecerá un sistema progresivo de pago de dichas actividades. Esta progresión irá desde la completa gratuidad para las rentas más bajas al pago del 100 % del precio estimado por actividad y niño/a para las rentas más altas.

- A fin de garantizar el desarrollo de las actividades menos demandadas, se podrá concentrar estas actividades en “centros aglutinadores” que acogerán a alumnos de otros centros sin perjuicio para sus derechos.

De esta manera considero que se podría mejorar ostensiblemente el Sistema de Educación Pública, lo que traería aparejados una serie de beneficios sociales, culturales, económicos y de salud pública que solo podrían contribuir al logro de unas mejores condiciones de vida generales de la población.

BIBLIOGRAFÍA

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