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Impacto de un protocolo en atención al familiar del paciente en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)

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(1)

Escuela Universitaria de Enfermería

Gimbernat

Trabajo Final de Grado

Curso académico 2015-2016

Impacto de un protocolo en atención al familiar

del paciente en Unidad de Cuidados Intensivos

(UCI)

Autoras: Sandra García Estévez

Laura Hervás Sánchez

Tutora: Lea Martín

(2)

2

ESCOLES UNIVERSITÀRIES GIMBERNAT

GRAU D´INFERMERIA

PRESENTACIÓ TREBALL FINAL DE GRAU

Nom i Cognoms autor/a: Sandra García Estévez Laura Hervás Sánchez

Títol treball: “Impacto de un protocolo en atención al familiar del paciente en

Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)”

Nom i cognoms tutor/a: Leandra Martín Delgado

Autoritzo a que aquest sigui presentat el proper mes de : Juny de 2016

(signatura)

(3)

3

Resumen

Introducción: La estancia de un ser querido en la UCI es para la familia

una experiencia estresante y traumática que se relaciona con enfrentarse

a una situación de salud cercana a la muerte, el sufrimiento, la ruptura de

roles y el desconocimiento.

Con el presente trabajo pretendemos considerar al cuidador principal

como elemento fundamental de nuestra atención, proporcionándoles una

asistencia de mayor calidad recogiendo e incorporando por un lado la

evidencia científica sobre el trato con estas familias y por otro lado las

recomendaciones y aportaciones de enfermería respecto a su implicación

diaria en los cuidados.

En este contexto, nuestras intervenciones son importantes para orientar a

los familiares y darles una inducción sobre lo que pueden encontrar en

sus visitas a la UCI en relación con la tecnología y el pronóstico de la

enfermedad del familiar hospitalizado. Contribuir a crear un clima de

seguridad y confianza; minimizar las emociones; fomentar la sensación de

tranquilidad; favorecer la adaptación y prevenir resultados psicológicos

adversos adoptando una comunicación más asertiva, y un contacto

personalizado y frecuente.

La relación que se establece entre la familia y la UCI forma un vínculo

dinámico de gran carga emocional e intelectual. Es trascendental

comprender esta situación para así confrontarla y promover la necesidad

de comunicación e información.

Objetivo: Mejorar el nivel de satisfacción de los familiares de los pacientes

ingresados en la UCI del Hospital Universitari Germans Trias i Pujol

(HUGTIP) mediante la implantación de un protocolo de atención a los

familiares.

Material y método: Estudio cuasi experimental de los familiares de los

(4)

4 de muestreo por conveniencia. Repartimos aproximadamente 300

cuestionarios de necesidades de los familiares de pacientes de cuidados

intensivos (CCFNI). Las variables estudiadas son: Información,

proximidad, apoyo, confort y seguridad.

Palabras clave: Protocolo de acogida, Familia, Unidad de Cuidados Intensivos UCI), Enfermería, Evaluación de necesidades, Información,

Visitas, Relación de apoyo

Abstract

Introduction: The UCI staying of relatives is a stressing and traumatic experience for all the family. It’s related with facing extreme health

conditions, pain, role breaking and unknowing.

This work pretends to focus all our attention to the main carer, as well as

assist them by picking scientific reliable data about affected family

treatments, recommendations and daily care nurse inputs.

With that context in mind, our interventions are important to guide these relatives. Moreover, it’s also important to give them an induction over

different illness forecasts and technologies they could find inside the UCI

unit. Help to build a safe environment, play down emotions, play up

tranquillity emotions, help the adaptation and prevent bad psychological

results by switching to a better assertive communication and having a

frequent and personalized contact.

The relationship between the family and UCI creates an emotional, intellectual and dynamic link. It’s vital to understand the situation in order

to face it and promote the communication and information need.

Objective: Improve the level of satisfaction of the family members of

patients admitted to the ICU of the Hospital Universitari Germans Trias i

(5)

5 Material and method: We conducted a quasi-experimental study about the

relatives of the patients in hospital to ICU during ten months. We utilized a

sampling technique by desirability. We distributed about 300

questionnaires of Critical Care Familiars Needs Inventory (CCFNI). The

variables studied were: Information, proximity, support, confort and

security.

(6)

6

INDICE

Pág.

1. Introducción y Justificación 7

2. Marco Teórico 11

2.1. La UCI 11

2.2. Equipo multidisciplinar de la UCI 17

2.3. Enfermería de la UCI 26

2.4. Paciente de la UCI 33

2.5. Familiares de la UCI 38

2.5.1. La política de visitas 41

2.5.2. La relación enfermera-familia 45 2.5.3. Trasmisión de información 49 2.5.4. Medidas de satisfacción de los familiares 51

3. Estado actual del tema 55

4. Estrategia de búsqueda 59

5. Objetivos 63

5.1. Objetivos Generales 63

5.2. Objetivos específicos 63

6. Marco practico de la investigación 65

6.1. Metodología 65

6.1.1. Tipo de estudio 65

6.1.2. Lugar de estudio 67

6.1.3. Periodo de estudio 72

6.2. Población y muestra 73

6.2.1. Población objetivo 73

6.2.2. Población de estudio 73

6.2.3. Muestra 74

6.3. Instrumentos 76

6.4. Variables 77

6.4.1. Variables dependientes 77

6.4.2. Variables independientes 77 6.5. Procedimiento de recogida de datos 80

6.6. Análisis de datos 82

7. Aspectos éticos 84

8. Limitaciones del estudio 85

9. Propuesta de investigación futuras 86

10. Cronograma 87

11. Agradecimientos 88

12. Bibliografía 89

(7)

7

1. INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN

La Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) se define como una organización

donde los profesionales sanitarios ofrecen una asistencia multidisciplinar

en una zona claramente diferenciada y con acceso controlado en un

espacio específico del hospital, que cumple unos requisitos funcionales,

estructurales y organizativos, de forma que garantiza las condiciones de

seguridad, calidad y eficiencia adecuadas para atender a pacientes

críticos (1).

Estas unidades están clasificadas por niveles asistenciales, que se basan

en la gravedad y dependencia del paciente, cuya situación requiere de la

presencia continua de un intensivista (profesionales sanitarios formados y

capaces de brindar y garantizar la provisión de todos los servicios

necesarios durante las 24 horas del día), en base a la necesidad de una

asistencia individual y compleja, ya que son susceptibles de recuperación

(1).

Dentro de los responsables que prestan esta asistencia continua, se

encuentra el papel de enfermería, cuya función principal es valorar,

planificar y proporcionar cuidados individualizados centrados en los

pacientes ingresados en la Unidad de Cuidados Intensivos, así como

evaluar sus respuestas. El personal de enfermería del servicio de la UCI

debe tener formación específica en cuidados críticos no solo para que le

aporte un profundo conocimiento científico de técnicas, procedimientos y

procesos fisiopatológicos de los pacientes sino también para poder

transmitir de forma efectiva la información a los familiares del paciente (1).

A pesar de las múltiples funciones que lidera enfermería dentro de la UCI

no se contempla el proceso de cuidados ante el cuidador principal, siendo

este un problema ya que la vivencia de un proceso crítico en la UCI

(8)

8 implica un sufrimiento compartido por la familia y seres queridos del

paciente crítico.

Esta experiencia se origina durante el ingreso del paciente en la unidad, al

producirse una separación física del familiar, llevando al cuidador principal

a experimentar shock, incredulidad y ansiedad ante la situación crítica (2).

Las unidades de cuidados intensivos conllevan situaciones de tensión y

angustia en los familiares, donde se ven marcados por una continua

vivencia de incertidumbre, sobrecarga emociona y social, debido en gran

parte a la falta de comprensión de explicaciones por parte de los

profesionales, la toma de decisiones difíciles, el temor a la muerte, y en

ocasiones, con la aceptación de lo inevitable (3, 4).

Tras una exhaustiva investigación, sabemos que en las primeras

unidades de cuidados intensivos (UCI), y hasta hace pocos años, la

familia era considerada como un componente ajeno al entorno del

paciente. Existen estudios que demuestran que los niveles de estrés de

las familias también aumentan en las unidades donde existe más

tecnología médica y más vigilancia por parte del equipo sanitario (5).

El dilema es más llamativo debido a la filosofía y estructura inicial del

servicio, que limitaba la presencia de la familia y utilizaba un sistema de

visitas muy restrictivo, basándose en la idea de que los familiares son un

riesgo añadido al estado del paciente, favoreciendo las infecciones y

alteraciones fisiológicas e impidiendo su descanso. Por otra parte,

enfermería justificaba esta restricción alegando que la visita continua

interfiere en los cuidados asistenciales (3, 6).

Así mismo, diversos investigadores coinciden en relación a las creencias

sobre los efectos de la visita abierta en la familia, ésta representa el

(9)

9 ansiedad, y les proporciona una mayor información y conocimiento real de

la situación del paciente, etc (6).

Esta situación genera en el cuidador principal una serie de demandas que

han sido identificadas en varios estudios por profesionales de la salud.

Las necesidades que presentan y analizan en los estudios, en base a las

demandas de los familiares de los pacientes en estado crítico son las

necesidades cognitivas, las necesidades emocionales, las necesidades

sociales y las necesidades prácticas (2, 7-9).

Dichos estudios se han realizado con la finalidad de disminuir el impacto

negativo que genera en el familiar el ingreso del paciente en la UCI, y

certificar la importancia de integrarlo en los cuidados del paciente para

que el proceso del cuidado sea efectivo. Todo ello puede repercutir no

solo en la salud psicológica de la familia, sino además, en la evolución del

paciente, ya que se ha demostrado que la presencia de la familia tiene un

efecto beneficioso en la recuperación del paciente, siendo a su vez esa

proximidad una ayuda para el propio cuidador (6).

La familia es un elemento esencial dentro del proceso de salud de todo

individuo, por ello cuando una persona ingresa en un hospital, la

participación de la familia debe continuar siendo activa para conseguir un

cuidado integral y un entorno terapéutico óptimo. Por las diferentes

razones anteriormente mencionadas, esto no siempre se ha cumplido y a

la familia se la ha mantenido alejada del paciente (6).

Actualmente las enfermeras responsables del cuidado integral de los

pacientes críticos, son conscientes de la gran importancia que tienen los

familiares durante el proceso de enfermedad y hospitalización. Gracias a

los datos de múltiples estudios (3, 5, 10) que nos permiten conocer en

mayor profundidad las vivencias de las familias durante este proceso y

(10)

10 necesidades, resolviendo sus problemas mediante unos cuidados

enfocados a paliar esta situación y con ello aliviar su dolor.

A pesar de los múltiples estudios (2,8,9,25-27) que identifican este

problema y analizan las necesidades de los familiares de pacientes

ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos, no se han

implantado o aplicado con efectividad en todos los hospitales estatales un

protocolo dirigido a la atención de los familiares, siendo este un conjunto

de actividades a realizar relacionadas con un determinado problema o

una determinada actividad asistencial, que se aplican por igual a todos o a

un grupo de pacientes, consensuado entre profesionales expertos (11).

Por los motivos anteriormente mencionados, y debido a que

tradicionalmente los familiares son considerados como sujetos ajenos a

estas unidades, nos planteamos la necesidad de diseñar e implantar un

protocolo estandarizado de atención integral al familiar en el proceso

asistencial de enfermería en una Unidad de Cuidados Intensivos, que sea

fácilmente realizable y accesible, para así mejorar la asistencia del

(11)

11

2. MARCO TEÓRICO

2.1. LA UCI

El origen histórico del desarrollo de la UCI es controvertido, ya que los

cuidados intensivos han progresado a partir de la evidencia de que los

pacientes con enfermedad o daño agudo que pone en riesgo la vida,

pueden ser mejor atendidos si se asocian en áreas específicas del

hospital. A pesar de ello, se declara que la primera UCI data de 1940

cuando el neurocirujano Dr. W. E. Dandy abrió una unidad de cuatro

camas, específica para cuidados postoperatorios neuroquirúrgicos en el

hospital Johns Hopkins de Baltimore, USA (1).

En España se crea la primera UCI en 1963 en la Clínica de la Concepción

de Madrid. El nombre que reciben estas unidades varía según la cultura hospitalaria (UCI, UVI, UTI, etc…) o según a qué patología predominante

se dediquen (unidad coronaria, unidad de trasplante, unidad de reanimación, etc…) (12).

Según el último informe del Ministerio de sanidad y política social (1) la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) se define como una organización

donde los profesionales sanitarios ofrecen una asistencia multidisciplinar

en una zona claramente diferenciada y con acceso controlado en un

espacio específico del hospital, que cumple unos requisitos funcionales,

estructurales y organizativos, de forma que garantiza las condiciones de

seguridad, calidad y eficiencia adecuadas para atender a pacientes

críticos.

Para desempeñar las actividades y objetivos anteriores, la Medicina

Intensiva tiene que delimitarse en un contexto multidisciplinar y debe

(12)

12 farmacológicos y arquitectónicos, siendo analizados posteriormente los

aspectos generales que deben satisfacer dichos recursos (13).

La UCI se considera una unidad asistencial intermedia altamente

tecnificada, destinada a brindar por parte del equipo multidisciplinar

servicios las 24 horas del día a pacientes graves o con alto riesgo de

presentar complicaciones que proceden de servicios clínicos finales,

requiriendo cuidados intensivos e integrales, vigilancia, tratamiento

especializado y monitorización continua con la finalidad de mantener al

paciente con vida y detectar sus complicaciones de manera precoz más

posible, siendo susceptibles de recuperación. Para poder llevar a cabo el

adecuado funcionamiento se requiere de la integración y coordinación con

prácticamente todas las otras unidades de soporte clínico y no clínico del

hospital para asegurar la calidad y continuidad de la atención al paciente,

cuyo nivel de exigencia varía en relación con la complejidad de la propia

UCI (1, 3, 14).

Para entender cómo funciona una UCI antes debemos describir su

modelo estructural y para ello hablaremos de su localización dentro del

hospital, estructura física, recomendaciones de distribución espacial,

monitoreo básico y condiciones ambientales.

La localización que debe tener la UCI, dentro del hospital, debe ser una

zona claramente diferenciada y con acceso controlado. En esta situación

se presentan dos posibilidades distintas: el diseño de una unidad nueva o

el reacondicionamiento de una preexistente. En cualquiera de las dos

situaciones la UCI precisa de una conexión espacial y funcional más

directa con otras unidades y servicios del hospital, gracias a la gestión

clínica informatizada y las vías de comunicación como los ascensores que

facilita esta relación y traslado de forma más eficiente y segura (1, 13).

Siendo las otras unidades los servicios clínicos finales, servicios clínicos

(13)

13 centrales (hemodinámica, electrofisiología,...), otras unidades (bloque

quirúrgico, unidad de urgencias hospitalarias, etc.), y servicios de soporte

no clínicos (1, 13).

Generalmente las UCI’s se sitúan cercanas al servicio de urgencias y al

quirófano que son los departamentos con los que tradicionalmente tienen

más relación por lo que su acceso y comunicación debe ser fácil (15).

Se debe poder realizar el transporte rápidamente y sin obstrucciones para

preservar la privacidad de los pacientes y el personal de la unidad, para

ello se tiene a los visitantes en una circulación separada a través de

corredores habilitados para el público general (13).

Con respecto a la estructura física de la unidad de cuidados intensivos

esta debe responder a las necesidades y actividades de cada uno de los

usuarios principales de la misma (pacientes, personal médico y de

enfermería, visitantes) y deberá disponer de zonas adecuadas para su

correcto funcionamiento y desarrollo: acceso y recepción del familiar, sala

de UCI: box de paciente y control de enfermería, apoyos generales de la

unidad y personal (1).

Los planos de estas unidades son generalmente espacios similares,

disponiendo de tres áreas perfectamente diferenciadas entre ellas, de

manera que se establezca una adecuada segregación de circulaciones de

visitantes, pacientes, personal y suministros (15) (Imagen 1):

- La asistencial: Boxes de los enfermos, office para la limpieza y

desinfección del material, habitaciones destinadas a almacén, sala

de farmacia, uno o más controles de Enfermería desde donde se

controla las constantes vitales reflejados en los monitores de

(14)

14 - La administrativa: Despachos, vestuarios masculinos y femeninos,

sala de reuniones, sala de estar de enfermería y las habitaciones

de los médicos de guardia

- La familia: Sala de espera donde viven las familias entre los

períodos de visitas a los pacientes.

Imagen 1. Principales áreas que constituyen la geografía de una UCI tipo.

En función del modelo arquitectónico del hospital donde se inserte la UCI,

su espacio tendrá una planta triangular, cuadrada o circular, y dentro de

estos servicios pueden ser:

Imagen 2

- Unidad abierta (las

habitaciones, cubículos o boxes

de los enfermos se encuentran en

un mismo espacio sin divisiones

físicas entre sí, pareciéndose a la

hospitalización convencional)

Imagen 3

- Unidad cerrada (las

habitaciones de los pacientes se

ubican separadas entre sí por

medios físicos, perteneciendo los

médicos responsables a la

(15)

15 Además de una estructura abierta o cerrada su uso puede ser

monográfico (pacientes con un solo tipo de enfermedad, como los

quirúrgicos) o polivalente (todo tipo de pacientes) (1, 15).

El diseño general de la unidad y, especialmente, de la sala de la UCI

(habitaciones de pacientes y control de la unidad) debe responder a unas

características que faciliten: 1) la observación directa de los pacientes

como parte de la función de monitoreo; 2) la necesidad de un ambiente de

privacidad para el paciente; 3) la vigilancia de los monitores de variables

fisiológicas; 4) la realización de intervenciones terapéuticas de rutina y de

emergencia; y 5) la obtención y el almacenamiento de la información

referida al cuidado de los pacientes (1, 13).

En la unidad las recomendaciones en base a las distribuciones espaciales

de las camas son (1, 13):

- La sala ideal no debe tener un número de camas menor a

6-8 ni más de 12, lo cual permite una adecuada división de los

recursos humanos y un adecuado rendimiento económico,

establecido en base al porcentaje de camas médicas/quirúrgicas

que deben estar disponibles para el cuidado especializado.

- Los pasillos de circulación de pacientes encamados deben

disponer de una anchura no inferior a 2,40 metros, de manera que

permitan el paso de equipos y suministros.

Además se debe establecer su relación con las demás. En este sentido se

pueden utilizar tres diseños:

- El primero es la disposición en una estructura abierta con

múltiples camas situadas en un solo ambiente. En este caso la

(16)

16 - El segundo es la habitación privada, eventualmente

orientada como para que sea posible controlar varias habitaciones

desde una estación central.

- El tercero es una solución intermedia, en habitaciones de

dos o cuatro camas, con una central de enfermería en cada

habitación.

Todos estos tipos de espacios se realizan para poder desarrollar unas

serie de actividades: 1) el espacio asignado para las camas, incluyendo el

lugar necesario para los equipos de control y la actividad a desarrollar; 2)

el espacio de soporte para todas las actividades dentro de la unidad,

incluyendo central de monitoreo, sección para preparación de drogas,

áreas limpias y sucias de soporte, etc.; 3) los espacios de apoyo técnico,

que incluyen áreas de reunión, sala de visión de radiografías, archivos,

áreas de almacenamiento de equipamiento, oficina del director,

habitaciones de médicos de guardia, etc. A ello deben agregarse los

espacios de tránsito, tanto para el personal de la unidad como para los

visitantes.

Al momento actual no existe una recomendación firme para ninguno de

estos diseños, y se han incorporado otras alternativas como la separación

por mamparas vidriadas, unidades circulares con acceso individual, etc

(13).

Se establecen para cada zona, las características básicas de cada uno de

los locales que la integran, estableciéndose recomendaciones en cuanto a

diversos aspectos relacionados con las condiciones funcionales y

ambientales que deben requerir en relación con las funciones y criterios

de organización y funcionamiento establecidos (1).

Una Unidad de Terapia Intensiva (UTI) debe tener la capacidad de

(17)

17 paciente crítico. A los fines de cumplir con estos objetivos, toda UTI debe

disponer de múltiples dispositivos, entre ellos se encuentra:

a.- Monitoreo continuo de electrocardiograma, monitoreo arterial continuo,

monitoreo de presión venosa central y de presión de arteria pulmonar.

b.- Equipo para el mantenimiento de la vía aérea, equipo para asistencia

ventilatoria, equipo para realizar aspiración, registro de oximetría de pulso

y registro de capnografía

c.- Equipo de resucitación, equipo de soporte hemodinámico y

marcapasos transitorios.

d.- Monitores de transporte, camas con cabecera desmontable y

posiciones ajustables.

e.- Equipos de control de temperatura, sistema de determinación de

volumen minuto cardíaco.

Entre las condiciones ambientales encontramos que la Unidad de Terapia

Intensiva (UTI) debe tener fuentes de poder eléctrico, de agua, oxígeno,

aire comprimido, vacío y control ambiental (temperatura, humedad,

iluminación) montadas en el techo o en la cabecera de cada cama,

capaces de sostener las necesidades de los pacientes y del equipo de

asistencia bajo situaciones normales y de emergencia, debiendo cumplir

con los requerimientos y standard de las respectivas entidades de control

(13).

2.2. EQUIPO MULTIDISCIPLINAR DE LA UCI

La atención al paciente crítico y la familia requiere de un enfoque

multidisciplinario, provisto por intensivistas, entrenados con los

conocimientos básicos y la habilidad técnica de cada una de las

disciplinas del equipo de salud para proporcionar cuidados continuos y

(18)

18 sanitarios y sociales para asegurando un manejo eficiente, humano y

seguro, utilizando recursos de calidad y evolución óptima (13).

Esto implica compartir objetivos y distribuir las funciones y roles

profesionales según las responsabilidades y capacidades técnicas de

cada uno de los miembros del equipo (1).

Este grupo intensivista (personal) que es necesario en la UCI está

formado por (1,7):

-Director / responsable de la unidad

-Enfermera supervisora de la Unidad

-Médico

-Enfermera

-Celador / personal de transporte interno y gestión auxiliar

-Personal auxiliar administrativo

Otros profesionales que colaboran con la unidad son farmacéutico,

dietista, psicólogo, fisioterapeuta y los profesionales de otros servicios con

enfermos ingresados en la UCI.

La formación avanzada que deben tener los profesionales integrados en el servicio son en relación a los cuidados críticos o medicina “aguda”, ya

que existen unas áreas de responsabilidad en la UCI que comprenden el

cuidado de pacientes, la administración de la unidad, educación médica

continua y la investigación clínica. La intensidad de ejercicio de cada una

de estas actividades varía según el nivel de cada unidad, pero todas ellas

deben ser realizadas en cierta medida en todas las unidades, única forma

de cumplir adecuadamente con su función específica, que es el cuidado

integral del paciente crítico.

El profesional del servicio debe tener una buena capacidad de

comunicación para facilitar la relación entre el personal del servicio,

unidades de hospitalización y otros especialistas; comprensión de los

(19)

19 recuperan de enfermedades que han requerido cuidados críticos;

conocimiento de las necesidades más probables de medicación de los

pacientes grave y agudamente enfermos.

Todo ello para prestar evaluación y asesoramiento experto sobre el curso

de acción adecuado para pacientes ingresados en las unidades de

hospitalización generales.

Es muy importante que se compartan las habilidades en cuidados críticos,

así como las requeridas para implantar un sistema de educación en

cuidados críticos. También debe tener habilidades para asegurar la

evaluación, desarrollo e información del servicio y para desarrollar

asistencia basada a la evidencia, formulación de protocolos y guías de

práctica clínica (1).

Director médico

La Unidad de Terapia Intensiva debe ser dirigida por un médico director

que se requiere una experiencia de al menos cinco años en medicina

intensiva. Este, en base a su entrenamiento, interés, tipo de práctica y

tiempo disponible debe poder asumir la dirección clínica, administrativa y

educativa de la Unidad. Específicamente, el director de la Unidad debe

ser un médico especialista, que regularmente se encuentre involucrado en

el cuidado de los pacientes en la unidad y que disponga de tiempo para

controlar aspectos administrativos y de formación médica continuada del

equipo del servicio. El director médico es el responsable de la calidad,

seguridad y adecuación del cuidado de todos los pacientes de la unidad

(13).

Además del director médico, la unidad debe contar con un médico o más,

de acuerdo con la magnitud de los servicios que brinda, presente durante

las 24 horas todos los días, que al menos maneje las emergencias,

(20)

20 shock, trauma complejo, etc. Además, un equipo de consultores

especialistas debe estar disponible en caso de necesidad, y participar en

las rondas de seguimiento de pacientes con patologías específicas.

Enfermera supervisora

Es muy conveniente la presencia de un enfermero director a fin de

establecer las líneas de autoridad y responsabilidad para brindar la

atención de enfermería óptima en términos de calidad, seguridad y

adecuación.

Para ser responsable de la unidad se requiere una experiencia de al

menos cinco años de experiencia en cuidados intensivos (13).

Médicos

Según el Ministerio de sanidad y política social (1) la palabra “intensivista” definido como un profesional médico que tiene una

especialidad en atención al paciente crítico y competencias profesionales

para desarrollarla. Las competencias profesionales en dimensiones

relativas al proceso de asistencia, alcance y experiencia, disponibilidad y

responsabilidad profesional, de conformidad con estos criterios un médico

intensivo.

El médico especialista en Medicina Intensiva ha de tener amplios

conocimientos en fisiopatología, para su diagnóstico, tratamiento y

reversión a la normalidad. Debe ser capaz de diagnosticar y tratar las

enfermedades que le son propias. Asimismo ha de saber realizar una

serie de técnicas invasivas imprescindibles en la práctica diaria como

intubación orotraqueal, manejo de vía aérea mediante ventilación

mecánica invasiva o no invasiva, canalización de vías venosas centrales,

(21)

21 realización de técnicas de hemofiltración, y debe aprender a no realizarlas

cuando no es preciso o no está indicadas (16).

Existen algunos condicionantes para establecer criterios de necesidades

de médicos en las UCI, entre ellos: la gravedad del paciente atendido en

la UCI; la necesidad de mantener una presencia física continuada de un

intensivista (24 horas del día), así como de garantizar un adecuado

traspaso de turno de guardia entre profesionales médicos, lo que requiere

contabilizar el tiempo de solapamiento en el trasvase de la

responsabilidad; los patrones de organización de la UCI y las

competencias y conocimientos del personal de enfermería y otro personal

auxiliar. Estos condicionantes pueden variar entre UCI de distintos niveles

asistenciales, por lo que se estiman las siguientes necesidades (1):

- En UCI de nivel asistencial III: 1 médico intensivista (equivalente a

tiempo completo) por cada 4-5 pacientes y 1 profesional por cada

12 pacientes.

- En UCI de nivel asistencial II: 1 profesional por cada 6-10

pacientes.

- En UCI de nivel asistencial I: 1 profesional por cada 8-12 pacientes.

La especialidad que poseen en la unidad son (1):

-Diagnostica, maneja, monitoriza, interviene, arbitra e individualiza la

asistencia a pacientes en riesgo de, o que padecen o que se recuperan

de una enfermedad aguda grave.

-Tiene entrenamiento y competencias para atender a pacientes con

múltiples problemas de salud derivados de causas múltiples. Estas

competencias abarcan un continuo desde la RCP al manejo de pacientes

(22)

22 -Está disponible de forma inmediata para los pacientes de la UCI y no

tiene otra prioridad que pueda interferir con su función como médico

intensivista.

-Promueve una asistencia humana y de calidad en la UCI, y utiliza de

forma eficiente los recursos disponibles.

-Realiza actividades administrativas, que incluyen pero no están limitadas

a las siguientes: admisión y alta, elaboración y aplicación de protocolos,

supervisar y dirigir las actividades de mejora del funcionamiento de la

UCI, mantener actualizado el equipamiento y las técnicas, responsable de

la recogida de datos de la unidad, establece relaciones con otras

unidades implicadas en la atención del paciente en la UCI: farmacia,

radiología, microbiología / medicina preventiva, etc., gestión del

presupuesto de la UCI y responsable de la coordinación de las

necesidades educativas del personal de la UCI, así como con el resto del

hospital.

Enfermera

La función de las enfermeras es valorar, planificar y proporcionar

cuidados de enfermería al paciente ingresado en la UCI, así como evaluar

su respuesta.

La valoración de necesidades de enfermería deben tener en cuenta, al

menos, los siguientes factores: Carga de trabajo y competencias para

satisfacer las necesidades del paciente (incluyendo el nivel de

dependencia); las funciones de la enfermera de la UCI; las categorías

profesionales y perfil de competencias del equipo multiprofesional; la

contribución del personal auxiliar de enfermería; la presencia de la

responsable de enfermería de la UCI; otras actividades distintas a la

atención directa al paciente y patrones de organización de la UCI. Se

(23)

23 hacer el traslado de responsabilidad en cada cambio de turno. Estos

factores pueden variar notablemente entre UCI de distintos niveles

asistenciales, por lo que se estiman las siguientes necesidades (1):

- UCI de nivel asistencial III: 1 paciente por enfermera

- UCI de nivel asistencial II: 1,6 pacientes por enfermera.

- UCI en nivel asistencial I: 3 pacientes por enfermera.

Sin embargo, el método más adecuado es ajustar la plantilla de

enfermería a las necesidades del paciente en la UCI, medida por su

gravedad y dependencia. Para ello se suelen utilizar los métodos de

medida de las intervenciones terapéuticas.

La asignación de una enfermera responsable de la atención al paciente,

por turno. La relación paciente/enfermera dependerá de la complejidad de

los pacientes atendidos en la unidad (1).

En cuanto a la proporción de enfermeros sobre el total de trabajadores de

enfermería, se observa que en atenciones intensivas, del total de

trabajadores de enfermería, entre 52% y 56% deben ser enfermeros y los

demás deben ser técnicos de enfermería (17).

Además del personal permanente precedentemente citado, otros

profesionales son imprescindibles para el adecuado funcionamiento de la

unidad, incluyendo kinesiólogos, terapistas físicos, terapeutas

respiratorios, psicólogos, etc (13).

Dentro de todas las competencias los profesionales deben atender a los

pacientes y a la familia en su conjunto para contribuir a que desarrollen y

mantengan el mayor grado de salud individual y familiar posible.

El propósito fundamental de los profesionales en la atención a la familia

(24)

24 objetivos de los profesionales en la atención a la familia, de acuerdo con

sus competencias deberían ser:

• Identificar las necesidades y problemas de la familia

•Ayudar a la familia a dar las respuestas más adecuadas a las

necesidades y problemas detectados.

•Prevenir el desarrollo de posibles crisis familiares

•Constituir un recurso primario para la elaboración/ ejecución del plan de

atención y cuidados.

•Determinar la aportación que llevarán a cabo los distintos profesionales y

la que deberá asumir la propia familia, ya que ésta constituye siempre el

primer recurso.

•Los profesionales y la familia deberán establecer conjuntamente el plan

de atención a desarrollar, que deberá incluir tanto las acciones como los

agentes que deben realizarlas, en qué momento y de qué manera.

•El plan de atención hay que establecerlo siempre con la implicación de la

familia, pero teniendo en cuenta los recursos, capacidades, destrezas,

disponibilidad y motivación de esta, pues de lo contrario estaría abocado

al fracaso o contribuiría al desarrollo de nuevos problemas.

No hay que olvidar que la toma de decisiones corresponde a la familia, y

los profesionales deben actuar como técnicos asesorando, dando soporte

y acompañando en el proceso.

Al trabajar con las familias, los profesionales desarrollan múltiples roles,

ya que actúan de:

•Educadores de salud.

•Dispensadores y supervisores de la atención y los cuidados que se

proporcionan.

•Identificadores de problemas y posibles cadenas epidemiológicas.

• Gestores y coordinadores entre la familia y los servicios sociales y

(25)

25 •Asesores y consultores, ayudando a las familias a identificar recursos y

facilitándoles el acceso a éstos

•Investigadores, identificando las causas de los problemas y sus posibles

soluciones.

Para desarrollar una correcta atención familiar, enfermeras y médicos

deberán llevar a cabo acciones como (1):

- Dar la información pertinente de forma clara, precisa y suficiente

para que cada miembro y la familia en su conjunto comprendan la

situación de salud o, en el caso de enfermedad, el problema, su

tratamiento y las implicaciones de todo ello en el funcionamiento

familiar.

- Valorar la disponibilidad y capacidad familiar para participar en la

atención de la persona que lo requiera, y llevar a cabo la educación

sanitaria necesaria que permita a la familia participar con garantías

en el cumplimiento del tratamiento y la dispensación de los

cuidados.

- Desarrollar habilidades y destrezas en los miembros de la familia

para que asuman y compartan la responsabilidad del autocuidado

de cada uno de sus integrantes y del grupo familiar.

- Ayudarlos a verbalizar sus dudas y preocupaciones, orientarlos

sobre alternativas y recursos disponibles y supervisar todo el

proceso, dándoles el estímulo y la ayuda necesarios.

- Promoción de la salud para lograr un ambiente familiar adecuado y

(26)

26 - Acciones de tipo preventivo para incidir en los factores de riesgo

existentes en la familia y contribuir a evitar la aparición de

problemas.

- Dispensar la atención médica y cuidados de enfermería necesarios

a nivel individual y familiar, llevando a cabo, cuando sea preciso, la

correspondiente derivación y/o coordinación con niveles más

especializados.

Finalmente, también deberán llevar a cabo acciones que contribuyan a

restaurar y rehabilitar a las personas dentro de su grupo familiar,

facilitando su incorporación plena en la sociedad.

2.3. ENFERMERÍA DE LA UCI

Los procesos de cuidar y de administrar son considerados las principales

bases del trabajo del enfermera/o en su día a día.

Por este motivo, Royal College of Nursing (1) ha creado una guía para

estimar las necesidades de enfermería en los cuidados crítico, tomando

en cuenta los siguientes factores:

1. Carga de trabajo y competencias para satisfacer las necesidades de los

pacientes (incluyendo el nivel de dependencia).

2. Las funciones de las enfermeras de la UCI.

3. Categorías profesionales y perfil de competencias del equipo

multiprofesional.

4. Contribución del personal auxiliar de enfermería.

5. Presencia de la responsable de enfermería de la UCI.

6. Otras actividades distintas a la atención directa al paciente.

(27)

27 El trabajo del equipo de enfermería en UCI es parte fundamental para la

organización hospitalaria y por ello, necesita preocuparse por su

desarrollo, ya que tienen unas funciones y competencias asistenciales,

administrativas, docentes y investigativas que son el conjunto de

conocimientos, habilidades, actitudes y procesos complejos para facilitar

la toma de decisión y permitir que la actuación profesional tenga el nivel

exigido para el servicio en la unidad en cada momento (18-20).

Según el último informe del ministerio de sanidad y política social (1) las

funciones de la enfermera/o se basan en valorar, planificar y proporcionar

cuidados de enfermería a los pacientes ingresados en la UCI, así como

evaluar sus respuestas.

Las funciones asistenciales y administrativas que desarrolla enfermería,

con la colaboración del personal auxiliar de enfermería, en la UCI son (1):

- Identificar problemas y necesidades reales y potenciales del paciente y

la familia.

- Realizar diagnósticos de enfermería y planificar los cuidados según

objetivos y prioridades.

- Realizar los cuidados y procedimientos siguiendo los protocolos

específicos de la unidad para garantizar la seguridad del paciente.

- Pasar visita a los pacientes junto con el equipo multidisciplinar

- Ayudar a satisfacer las necesidades del paciente.

- Administración de los tratamientos prescritos.

- Crear un clima que favorezca y consolide la relación enfermero-paciente

y permita un conocimiento más profundo e integral de la persona enferma.

- Proveer medidas de alivio y confort, contribuyendo al bienestar del

paciente.

- Preservar la dignidad de la persona frente al sufrimiento.

- Permanecer al lado del paciente estableciendo una relación de ayuda a

(28)

28 - Alentar al máximo la participación del enfermo en el proceso de

atención, fomentando el autocuidado y la autoestima.

- Realizar la evaluación del dolor u otros síntomas, identificando causas,

mecanismo fisiopatológico y poner en práctica las medidas adecuadas

para aliviar el sufrimiento.

- Detectar síntomas molestos y asegurar un control adecuado a través de

tratamiento farmacológico y no farmacológico.

- Observación, registro y comunicación al resto del equipo sobre los

cambios en el estado del paciente.

- Prevención de complicaciones y situaciones de crisis.

- Alentar la comunicación a través del tacto y otras medidas no verbales.

- Brindar soporte e información a la familia.

- Orientar el apoyo emocional del paciente y sugerir alternativas de ayuda

de otros profesionales.

- Registrar sistemáticamente en la historia clínica los parámetros clínicos

del paciente y todos los datos referentes al proceso de atención de

enfermería.

- Preparar al paciente y acompañarle durante el traslado para la realización de exploraciones fuera de la Unidad (escáner, resonancia…).

- Comunicar los incidentes críticos y eventos adversos detectados para su

posterior análisis, con el fin de introducir acciones de mejora.

En base a las competencias que se les atribuyen a los profesionales de

enfermería para trabajar en UCI, se recoge un estudio (17) en el 2012

donde realizan una revisión bibliográfica en base a las habilidades

detectadas para formar un perfil del personal de enfermería adecuado

(29)

29 En este estudio las competencias quedan agrupadas en estos ocho

dominios (17):

1. Administración del cuidado de enfermería

Los profesionales que trabajan en esta sección (UCI) deben tener

formación diferenciada y específica en cuidados críticos al igual que estar

familiarizados con una amplia gama de técnicas y procedimientos, siendo

capaces de planificar y valorar los cuidados para pacientes en situación

crítica y desarrollar otras actividades como supervisar las atenciones,

evaluar el paciente, planificar la asistencia y también ser el responsable

de tareas administrativas y burocráticas.

Dentro de esta competencia la enfermera debe adquirir conocimientos

sobre intubación endotraqueal y ventilación mecánica, diagnostico de

arritmias, soporte vital avanzado, fármacos que se administran, sistemas

de perfusión y tecnicismos utilizados en UCI (1).

La Ley del Ejercicio Profesional no7498/86, art.11 subítem c, dispone que

el enfermero ejerce todas las actividades de enfermería, cabiéndole

privativamente: la planificación, organización, coordinación, ejecución y

evaluación de los servicios de asistencia de enfermería (17, 19).

2. Implementación del cuidado de enfermería de mayor complejidad

El equipo multidisciplinar de la UCI es el encargado de cuidar del

paciente, siendo enfermería parte fundamental en el ambiente de trabajo

como en la asistencia prestada a pacientes de alta complejidad con la

finalidad de atender las diferentes demandas y favorecer tanto la cercana

relación con el paciente como contribuir a una asistencia de calidad,

siendo considerado el inicio de las tareas del trabajo de enfermería en la

(30)

30 La Ley del Ejercicio Profesional no7498/86 relata que es una de las

actividades privativas del enfermero prestar atenciones de mayor

complejidad técnica y que exijan conocimientos científicos y capacidad de

tomar decisiones inmediatas (17, 19).

3. Toma de decisiones

La toma de decisión es un proceso que hace parte del cotidiano y de la

capacidad de profesional de enfermería, siendo una estrategia de

integración, participación y cooperación, todo esto es influenciado por

diverso factores, como la cultura institucional y los modelos de

comportamiento.

Enfermería llevará a cabo la toma de decisiones en base al cumplimiento

de las reglas institucionales y por el mantenimiento de la organización y

del funcionamiento de la unidad, valorando el conocimiento científico y la

experiencia profesional.

La administración y coordinación de la asistencia son trabajos que

también deberá desempeñar el enfermero, tomando decisiones para

objetivar el uso apropiado de la fuerza de trabajo, de recursos materiales

y humanos y procedimientos con la finalidad de prestar una asistencia

planificada y de calidad.

4. Liderazgo en enfermería

Para los profesionales de la salud, el liderazgo es una de las principales

habilidades en la actualidad.

Al tener que soportar presión en situaciones de alta complejidad se hace

patente la necesidad de personal con capacidad de liderazgo para poder

(31)

31 del ambiente de trabajo, para ello se deberá proporcionar a los miembros

de equipo confianza y búsqueda continúa de conocimientos con tal de

lograr los objetos marcados. Encontramos cuatro tipos de liderazgo como

el determinar, persuadir, compartir y delegar.

El liderazgo implica compromiso, responsabilidad, empatía, habilidad para

la toma de decisiones, comunicación y administración de forma efectiva y

eficaz.

5. Comunicación

La comunicación es una competencia de los profesionales de la salud,

siendo una función más de trabajo.

La capacidad comunicacional es básica en la administración, ya que para

una buena organización es vital comunicarse con tal de planificar, poner

metas y solucionar problemas, incrementando la eficiencia de cada

unidad de trabajo.

6. Educación continuada/permanente

Las actividades de educación continuada/permanente aseguran el

mantenimiento de la capacidad, habilidades y actitudes en la práctica

asistencial, en relación al entrenamiento inicial como los programas de

actualización por parte del profesional, acorde con el contexto de salud.

La educación permanente es también una estrategia de administración

participativa en los cuidados en la UCI, ya que forma parte el administrar,

cuidar, educar y desarrolla la parte crítica sobre la práctica diaria,

(32)

32 7. Administración de recursos humanos

El enfermero debe estar capacitado para poder administrar la fuerza de

trabajo de enfermería, como los recursos físicos y materiales tomando

decisiones si es preciso.

Los recursos físicos o humanos deben ser consideradas en cuanto a

formar un equipo competente capaz de prestar las demanda de

atenciones requerida por los pacientes bajo una buen ambiente de

trabajo, que deberá ser tenido en cuenta para evitar entre los

profesionales de salud casos de estrés a causa de situaciones

complicadas, teniendo que conocer y entender los estados anímicos,

físicos y mentales de sus colaboradores de salud.

Por ello, se requiere un mínimo de un enfermero por cada tres pacientes

durante las 24 horas del día, menos los pacientes más graves que

pueden requerir un enfermero particular (13).

8. Administración de recursos materiales

El enfermero/a es capaz de opinar y decidir sobre la administración de

recursos materiales en ese servicio, siendo las actividades de

programación (clasificación, estandarización, especificación, previsión de

materiales), la compra, recepción, almacenamiento, distribución y control

con tal de asegurar el flujo continuado de materiales para la asistencia

cualificada y con seguridad de los pacientes y profesionales.

También deberán tener un control de calidad de los materiales igual que

los costos, necesidades y desperdicios innecesarios, rotos o caducados

(33)

33

2.4. PACIENTE DE LA UCI

El paciente crítico es la persona que por su proceso fisiopatológico

necesita cuidados tanto médicos como de enfermería, vigilancia y

monitorización permanentes debido a sus tratamientos especiales, ya que

no se pueden conseguir en una unidad de hospitalización convencional,

cuya supervivencia es una amenaza actual o potencial para su vida por

las posibles complicaciones repentinas, aunque son pacientes estables

fisiológicamente y potencialmente recuperables (12).

En la definición encontramos dos aspectos básicos que definen a un

paciente crítico (13):

1. Establecer el control estricto del paciente mediante monitoreo, ya

que se encuentran en una situación de inestabilidad fisiológica en

la cual pequeños cambios funcionales pueden llevar a un serio

deterioro global, con daño orgánico irreversible o muerte. El

monitoreo, intermitente o continuo, está destinado a detectar estos

cambios precozmente, a fin de proveer un tratamiento adecuado y

restablecer una situación fisiológica más estable, previniendo de tal

modo el daño orgánico o la muerte.

2. Uso de tratamientos activos como pueden ser los urgentes, como

el empleo de drogas vasoactivas en pacientes en shock;

intermitentes, como la diálisis; o continuos, como la ventilación

mecánica. A su vez pueden estar dirigidos a curar al paciente, a

sostener las funciones orgánicas hasta que el organismo pueda

retomar una función adecuada, o la asistencia respiratoria.

Con la finalidad de atender las necesidades asistenciales en relación a los

cuidados del paciente, el Departamento de Salud del Reino Unido (1) ha

(34)

34 Está se basa en cuatro niveles, pero la asistencia del paciente en la

unidad de cuidados intensivos se delimita a los cuidados en los niveles 2

y 3 (Tabla 1).

 Nivel 2: Es una unidad polivalente (UCI) que atiende a pacientes médicos o quirúrgicos, pero no es una unidad especializada.

 Nivel 3: Exclusivamente puede atender a pacientes de este nivel o del nivel 2 de cuidados, según los factores asociados al perfil del

hospital, organización y gestión del mismo.

Tabla 1. Clasificación de los niveles de asistencia hospitalaria.

Para determinar los distintos criterios de admisión/ingreso del paciente en

UCI, American College of Critical Care Medicine (12) ha propuesto un

listado de condiciones o enfermedades específicas:

a) Sistema cardiovascular.

 IAM evolucionados o hemodinámicamente estable.  Cualquier arritmia hemodinámicamente estable.

 Cualquier paciente hemodinámicamente estable sin evidencia de

IAM que requiere de la implantación de marcapasos temporal o

permanente.

(35)

35  Urgencia hipertensiva sin evidencia de afectación orgánica.

b) Sistema pulmonar.

 Pacientes ventilados médicamente estables para «weaning» y cuidados «crónicos» (se entiende por paciente critico crónico aquel

paciente de UCI con una estancia superior a 7 días y

hemodinámicamente estable).

 Cualquier paciente hemodinámicamente estable con alteraciones gasométricas y enfermedad no determinada, que pueda desarrollar

potencialmente insuficiencia respiratoria y que requiera de

frecuente observación y/o CPAP.

 Pacientes que requieren monitorización frecuente de signos vitales o fisioterapia respiratoria intensiva.

c) Sistema nervioso.

 Pacientes con ictus establecido, estables, que requieren una valoración neurológica frecuente, cambios posturales y aspiración

de secreciones frecuentes.

 Pacientes con daño cerebral traumático agudo, con un Glasgow

superior a 9 puntos, que requieren frecuentemente monitorización

de signos vitales para objetivar deterioro neurológico.

 Pacientes con daño cerebral traumático grave, que precisen de fisioterapia respiratoria y cambios posturales frecuentes.

 Pacientes con hemorragia subaracnoidea en el postoperatorio del clipaje que requieren observación para posible aparición de

vasoespasmo o hidrocefalia.

 Pacientes neuroquirúrgicos estables que requieren drenaje lumbar.  Pacientes lesionados medulares estables.

 Pacientes con afectación crónica del SNC, estables, tales como desórdenes neuromusculares, y que precisan de actuación de

(36)

36  Hemorragia subaracnoidea grados I y II a la espera de cirugía.  Pacientes con ventriculostomías para mantener el shunt

ventrículo-peritoneal.

d) Ingesta de drogas y sobredosis.

 Cualquier paciente que requiera monitorización neurológica, pulmonar y cardíaca y que permanece hemodinámicamente

estable.

e) Patología gastrointestinal.

 Hemorragia gastrointestinal con mínima hipotensión ortostática y que responde a fluidoterapia.

 Sangrado secundario a varices esofágicas, sin evidencia de sangrado gástrico y signos vitales estables.

f) Patología endocrina.

 Pacientes con cetoacidosis diabética que requieren infusión de insulina intravenosa, o frecuentes inyecciones de insulina regular

durante una fase temprana.

 Estados hiperosmolares con resolución del coma.

 Tirotoxicosis, estados hipotiroideos que requieren monitorización frecuente.

g) Patologías quirúrgicas.

 Postoperatorio de cirugía mayor en pacientes hemodinámicamente estables pero que requieren reposición de fluidos y transfusiones

debidos a tercer espacio.

(37)

37

h) Miscelánea.

 Tratamiento inicial de cuadros sépticos, sin evidencia de shock o fallo orgánico secundario.

 Pacientes que requieren un ajuste apropiado de fluidoterapia.  Pacientes obstétricas para control pre o postparto de

eclampsia/preeclampsia u otros problemas médicos.

 Cualquier paciente que requiera vigilancia frecuente de enfermería o una extensión del tiempo de cuidados de heridas que no pueda

integrarse en ninguna de las categorías anteriores.

Los cuidados a pacientes críticos, no solo abarca las técnicas y

procedimientos especializados en base a las patologías nombradas, sino

también el detectar, evaluar y tratar los problemas biopsicosociales, ya

que entra dentro del abordaje integral del mismo y puede influir en su

proceso de recuperación.

Los profesionales de enfermería deben incluir la atención psicológica, ya

que según un estudio (21) los pacientes nombran de manera reiterada las

alteraciones emocionales producidas durante la estancia en la UCI, como

es la ansiedad, el estrés, la depresión o el síndrome de cuidados

intensivos, cuyos problemas son debidos a factores como el ruido, el

descanso, el dolor, la comunicación y la falta de control de sí mismo, que

pueden llevar a problemas psicológicos incluso después del alta

hospitalaria.

Los pacientes que no son apropiados para el ingreso en la UCI son (12):

 IAM complicado con marcapasos temporal, angina, inestabilidad hemodinámica, edema pulmonar significativo, o arritmias

ventriculares importantes.

(38)

38  Pacientes con Insuficiencia Respiratoria Aguda intubados

recientemente o con riesgo de intubación inminente.

 Pacientes que requieren monitorización hemodinámica con catéter arterial pulmonar o monitorización intracraneal.

 Pacientes con estatus epiléptico.

 Pacientes con enfermedad o lesión cerebral catastrófica que no

deben ser reanimados y no son candidatos a donación de órganos.  Pacientes a los que se les ha retirado las medidas de tratamiento

agresivas y son receptores de medidas paliativas.

Para dar el alta al paciente de UCI deben cumplirse las siguientes características:

 Mantenimiento de constantes vitales sin presencia de drogas

vasoactivas.

 Inexistencia de riesgo de ventilación mecánica en las siguientes 72 horas.

2.5. FAMILIARES DE LA UCI

Según la Organización mundial de la Salud (OMS) (22) “La familia es la

unidad básica de la organización social y también la más accesible para

efectuar intervenciones preventivas y terapéuticas; la salud de la familia

va más allá de las condiciones físicas y mentales de sus miembros; brinda

un entorno social para un desarrollo natural y la realización personal de todos los que forman parte de ella”.

Dentro de esta unidad familiar encontramos a un miembro llamado

cuidador familiar principal o informal, que es aquél sobre el que recae la

mayor responsabilidad del cuidado a personas dependientes, por parte de

la familia, los amigos, vecinos u otras personas que no reciben retribución

(39)

39 Este miembro familiar, en la mayoría de los casos, es una mujer de edad

media y que en gran parte de sus actividades hay presente de manera

implícita y explícita la atención a la salud.

Los cuidados principales realizados por el cuidador principal con familiar

ingresado en UCI, ayudan en la toma de decisión, control de emergencia

o accidentes, facilitación de la comunicación y movilización.

Esta implicación del cuidador principal se debe a la vinculación emocional

tanto afectiva como protectora, ya que los cambios de la familia como

grupo afectan individualmente a cada uno de sus miembros, siendo

considerando un sistema abierto o unidad.

El ingreso hospitalario constituye un acontecimiento vital estresante tanto

para el paciente como para los familiares porque cada miembro influye en

la naturaleza de todo el sistema familiar y a la vez está influido por él. Por

tanto, cualquier cambio en una de las partes tiene como resultado

cambios en el resto. Más aún si el ingreso se produce en una Unidad de

Cuidados Intensivos (UCI) en la que se presupone la gravedad del

enfermo, con todos los temores que este hecho puede conllevar (24).

Parece, por tanto, que la hospitalización de un familiar en UCI puede

desestabilizar la situación del grupo familiar debido a su alteración en su

vida cotidiana, siendo un acontecimiento estresante de mayor o menor

medida para los familiares a varios niveles (25):

1. Estresor cultural: por el desarrollo de nuevos roles y la aceptación

de nuevas normas, valores y símbolos que existe en el hospital.

2. Estresor estructural: por la implicación de elementos que afectan

en la identidad psicosocial del familiar.

3. Estresor social: por la interacción social con profesionales en el

(40)

40 4. Estresor psicológico: debido a los mismos factores estresantes

(pronóstico y toma de decisiones de posibles soluciones).

5. Estresor físico: por las percepciones físicas debido al propio

entorno del hospital (olores, ruidos, maquinaria, etc) y la

sobrecarga de trabajo.

En estas circunstancias el cuidador principal puede tener dificultades para

tomar decisiones, cumplir los roles y tareas habituales, cuidarse o cuidar a

otros o solucionar problemas en base al cambio vital que produce el

ingreso del paciente en la UCI, donde deberá adaptarse a esa nueva

situación que es percibida como negativa con el propósito de mantener la

estabilidad, ya que si esto no ocurre a la larga se puede desatar

numerosos problemas de salud (2).

Según estudios (3, 8) realizados todos estos acontecimientos conllevan

situaciones de tensión, ansiedad, angustia, desesperanza, soledad,

impotencia e incertidumbre y con el tiempo agotamiento físico y psíquico

denominado el síndrome del cuidador.

Desencadenando en el cuidador principal una serie de repercusiones en

la salud como dolores musculares, disminución del tiempo de ocio,

alteración del sueño, ansiedad y nerviosismo, aumento de la ingesta de

analgésicos, percepción de haber empeorado la salud y la calidad de

vida, estrés postraumático, etc.

Por tanto, es necesario atender y dar soporte a este cuidador de forma

prematura y continua por el posible desgaste tanto físico como

psicológico, social y espiritual, ya que son situaciones en las que se

deben asumir importantes cargas, y para ello, se necesita ayuda tanto de

los profesionales sanitarios como de la familia.

La enfermería debe trabajar con un enfoque centrado en la familia

(41)

41 del cuidador familiar cuando establece contacto con la misma, con el fin

de identificar cadenas epidemiológicas y exposiciones a factores de

riesgo.

Para ello, en la línea de prestar unos cuidados óptimos tanto al paciente y

cuidador principal se han planteado en varios estudios (2, 8, 9, 25-27) la

identificación y análisis de las necesidades de los familiares y conocer su

grado de satisfacción con la atención recibida.

En los resultados de estos estudios descriptivos realizados en varios

estudios para identificar las necesidades de los familiares de pacientes en

UCI, nos encontramos con tres necesidades principales como son:

2.5.1. La política de visitas

La política de visitas se encuadra dentro de las necesidades sociales que

hacen alusión a las relaciones de las familias con su entorno cercano

(cuidador principal y allegados), ya que afecta en los roles familiares el

tener ingresado en la UCI a un pariente, estos desean estar próximos a

sus seres queridos para dar apoyo y asistir los cuidados que se le realizan

(7, 9, 27).

En base al deseo de los familiares a compartir el mayor tiempo posible

con el paciente durante su estancia hospitalaria en UCI y las

características como el tiempo de duración, número de familiares, forma

de ingreso, infraestructura, tipo de información y otros miembros

allegados (amigos, niños, etc) se ha elaborado una clasificación de las

visitas.

Esta clasificación se basa en las visitas restrictivas o cerradas que

establecen limitaciones de horario, cantidad y parentesco de los

(42)

42 obtención de la información acerca del estado de salud del paciente

hospitalizado. Por el contrario las visitas no restrictivas o abiertas se

caracterizan por permitir a los familiares el ingreso en cualquier momento

durante las 24 horas del día en la UCI, durante el tiempo que ellos

deseen, pudiendo distribuirse el tiempo con otras tareas, permitiendo el

ingreso de los niños a la unidad y de más de un familiar simultáneamente

(28).

A pesar de la clasificación encontramos en la bibliografía diversas

expresiones que definen la política de visitas, tales como cerrada, abierta,

libre, flexible, estructurada, restrictiva o acordada con la familia y paciente

(6).

La evaluación y valoración de las respuestas de los pacientes y familiares

demuestra la necesidad de establecer el tipo de visita más

individualizado, ya que se encuentran estudios (9, 27, 29) donde los

familiares manifiestan su desacuerdo con aspectos sobre las restricciones

como la duración, número de visitas y el horario de visitas restrictivos de

la UCI, debiendo permitir lograr el mayor beneficio en relación a la

recuperación del paciente y la satisfacción de las necesidades de los

familiares de forma individual.

Este desacuerdo se observa en muchas ocasiones cuando esta cerca la

muerte inminente del paciente ayudando en el proceso de duelo.

Encontramos estudios (6, 7, 9, 27) donde las visitan que se consideran

más adecuadas en cuanto a satisfacer las necesidades de los familiares

son las visitas abiertas con horarios flexibles porque permite que los

pacientes y sus familias estén unidos, integrándolos en la participación en

los cuidados de su ser querido y así proporcionarles educación,

información y apoyo, obteniendo así efectos beneficiosos como mejora de

satisfacción tanto del paciente como familiar, reducción de la ansiedad y

Referencias

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