DIALOGO POSTUMO CON CARLOS
ISAMITT
Eduardo Elgueta Villablanca
Podrá
parecerhasta
untanto
irreverente
lo
quediga de don
Carlos Isamitt
a pocosdías
de
sumuerte,
a pocos mesesde
conocerloy de haber hablado
en variasoportunidades
conél,
la
última
vez,
telefónicamente,
hará
unostreinta
días.
Recuerdo
todavía
vivamente el recibimientodel
"abuelo",
comolo
mencioné a mis amigosy
profesoresdel
Instituto,
la
primera vez que conversé conél.
—¿Y
usted,
quiénes?,
y
¿qué
hace
enla Universidad?
Soy
ayudantedel Instituto de Es
tética,
en elDepartamento de Historia del
Arte
—respondí—. —¿Y qué más?. . ., pero a mí
qué
me
importa
lo
quehaga—. El
gesto
y
la
miradaimpertérrita
me mostraron unhom
bre
franco,
de
esos que no se andan conrodeos;
sin pelos enla
lengua,
como pocos.Luego,
pasamos a su estudio. —Mire, noestireese
cable,
nograbe;
es mejor conversar así comolo
estamoshaciendo
ahora;
si ustedquiere,
puedetomar
unasnotas,
pero ese apa rato(por
la grabadora)
esfrío,
es como conversar conlos
muebles;
meinhibe.
Ese
fue
el comienzode
mi primer encuentro conIsamitt. Se
rióde
las
preguntas quele
hice.
—Mire:todos
preguntanlas
mismasbrutalidades;
una pregunta condicionala
respuesta;
de
todas
formas le voy
aresponder,
perolo
más probable es que me alejey
de
prontoestemos
conversando. , .Esto
lo
prefiero porquees más
auténticoy
personal.Ese
era elhombre.
Pero
miperplejidad no paróallí;
el quehacer artísticoy
el compromisocon
él
eran su vida.El
arte,
comoél
mismolo
definió,
esvivir,
no es una actividaddes
encarnada,
y
así selo
puede constatar enlas
respuestas quedio
a mispreguntas.No
eranpalabras;
era un quehacerinagotable.
La
primera vez quelo
vi,
estabaterminando
de
componer una obra musical quededicaba
a unode
sushijos;
luego
me mostró una salaque estaba
frente
a suestudio,
enla
que guardabasuspinturas,
desde
las
primeras queha
bía hecho
comoestudiante,
colgadas enlos
muros;
algunas realizadas enEuropa,
entre ellasun pequeño retrato que nunca quiso
vender,
ni siquiera al propio retratado(era
unestudio
de
no másde
veinte centímetrosde
alto por quincede
ancho).Este
era como untesoro
queguardaba,
ya que enél
veía una excelente realización.Las
paredes ya noda
ban
abastoy
la
sala estabatransformada
en una verdaderabodega
endonde
se amontonaban
los
cuadros,
unos sobreotros,
en el piso. —Mire:éste
es unode los últimos
tra
bajos
quelie hecho
...Es
desde
el cerroSan
Cristóbal;
tómelo
con cuidadodesde los
extremos,
porque aún estáhúmedo
. , .He
cambiado en el color.La
visiónde
esa salallena de
cartones,telas
y
papeles condibujos,
y
elhueco de
la
ventana
utilizado comoestante,
atestadode
trabajos
y
partituras,
no medejó la
más mínimaduda
de
que estehombre
vivió para realizarobras,
para nodetenerse,
porque,
comoél
mismo
lo
planteaba,
esto sería estancarsey
morir como artista.No
era una vidajugada
enfunción del
arte,
sino que el arte era elúnico
vivir posible.Para
Isamitt,
la
cultura no era untérmino
que seacuñara,
era algo que sehacía y
sevivía.
Por
esto nuncatuvo
la
actitud paternalistade
muchosfrente
alas llamadas
culturasaborígenes;
no pretendió rescatarlas.Los
mapuchesle
dieron
culturay
él
sólo mostrólo
quehabía
aprendidode
ellos.Don
Carlos
vivió entreellos,
supo apreciar sus valoresy los
difundió
alos
cuatro vientos.Desgraciadamente,
comosiempre,
no selo
escuchóaquí,
y
sus obras se estrenaron
y
publicaron afuera.El
Friso
Araucano
se editó enAlemania.
Aquí,
sólo este año(1974)
se pensó en grabary
editar undisco.
Para
mí,
quesoy
joven,
meimpactó
conocer a una persona quedesde
el momento en queabrió
la
puertade
calley
mesaludó,
se mostróíntegro y franco. No
me ocultó nadade
lo
quepensaba mientras conversábamosy
no se manifestó suficiente nipaternalista;
muy
por el contrario: —no es a mí a quien corresponde ver mi
obra;
yo sólola hago.
Creo
quehay
dos
frases
quelo
retratande
cuerpo entero comohombre y
como artista:
'la
función
del
artistay
del
serhumano
seintegran
única y
exclusivamenteen elvivir",
v
"hay
que ser capazde
volcarsey
vivirtodo
aquello que nos rodeay
valela
pena
viA
Carlos Isamitt lo
veo,
y
lo
vi,
como unhombre
entero,
quefue
capazde
alinearse v comprometerse en
totalidad
con elarte,
haciéndolo
viday
viviéndolo,
ala
vez quefue
ca pazde
abrirse a aquellos valores que elhombre
le
ofrecía,
especialmente aquellos alos
cuales el chilenoha
estado cerradoy hasta ha
olvidado;
valoró en su medio al mapuchey
nofue
a enseñar o arescatar,
sino a aprenderde él
su seríntimo
v su cultura.Por
esto noha
muerto.Está
vivo en su obray
ésta
no pide que sela
rescate,
sino que sela
escuche,
y
en ella alhombre
através
del
cual respiró entre nosotros el artey la
huma
nidad.
Gracias,
"abuelo".
Has dejado
en este amigo unahuella
profunda.Te he
visto como unhombre
íntegro,
de
una vidaplena,
no sólo enpalabras,
sino en obras quehablan
por símismas.
1.
¿Cómo
ve el conjuntode
su realización musical?Yo
nola
veo,
nola
puedover,
no es a mí a quien corresponde verla.Yo
sólola hago.
El
hecho de
que medetenga
a verla significaría que meestoy
situando;
el situarme melleva
a
detenerme,
y
sisoy
uncreador,
no puedodetenerme,
debo
siempre seguirbuscando
eir
adelante.Es
cierto que una obra me sirve como puntode
referencia parala
siguiente;
voy
adquiriendo nuevas experiencias
y
modificando algunas cosas.Una
obra melleva
ala
otra,
pero en ningún momento puedodetenerme
a mirar.Creo
que sí puedo apreciar mi obraen
totalidad
y
sentirme satisfechodentro
de
lo
realizado,
pero más alláde
esto,
no.Son
otroslos
quetienen
que very
apreciar;
es elespectador,
es elcrítico,
es elpúblico;
unosólo
debe
realizar obras.Además
en una obrahay
dos
partes,
unaconsciente,
que pienso esla
mínima,
y
otra parte
inconsciente
que a uno siemprelo
está guiando eimpulsando
a realizar nuevas obras.Le
pongo un ejemplo: enAsís,
mientras paseabade
noche,
escuché unas campanitas.Eran
dos
sonidosdiferentes.
Como de
costumbre,
saqué mi cuadernode
notas quenun-ca
abandono,
y
anoté esos sonidos.Hice
con esto una primeraestructura;
luego
traté
de
redondear una
obra,
pero nolo
conseguí.Tiempo
después
cruzando el puentePío
Nono,
me
detuve
a mirar elletrero de
una zapatería.Llamó
mucho mi atención unalínea
enespiral.
Esto
(aunque
rarole
parezca),
mellevó
a continuar esa primeraestructura,
surgió una segunda
estructura,
que colaboró conla
primeray
redondeó una obra.El
resultado: un estudio para piano.
Hay,
pues,
un elementoconsciente,
las
notas quetomé
de las
campanas enAsís,
y
elin
consciente,
toda
esa segunda parte.El detenerme
ante eseletrero,
sin saber consciente menteel
porquélo
hacía. De
esto medi
cuentamuy
posteriormente cómo me sirvióy
dio los
elementos necesarios para completar una obra.Sin
embargo,
hay
muchas cosas que unodespués
quelas
hace,
y
a mí así mesuceden,
nologro
saber el cómoresultan;
portanto,
no puedover,
nidetenerme
a enjuiciar o realizaruna crítica a mi
obra,
enforma
absolutamentereal,
racional,
y
consciente.Hay
sí,
momentos en que me
doy
cuentade
erroresdentro
de
mi obra.Los
corrijo, pero,
hay
otraserie
de
cosas que surgeny
soninconscientes,
en mi caso muchas.No
puedodetenerme
a pensar el porque son
así,
simplemente resultan.El detenerme
sería por otrolado limitarme. Desde
el momento que medetengo
solamente
a enjuiciar miobra,
a ver cómo resultó me sitúoy
portanto
melimito;
como creadorhusco
másallá,
voy
realizandoy
saltandode
unaobra
aotra,
cuandola
siento completa;
si yo me pusiera sólo a verlo
quehago,
desde
ese mismomomento,
comenzaría arepetir.
2.
¿Dequé manera seha
integrado
la
búsqueda
personal conlas
necesidades
artísticasdel
medio?
Si
vo me estuviese preocupandode
lo
que el medio quierede
mí,
me estaríalimitando,
me estaría
dejando determinar
portodo
aquello que me rodea.apreciarlas,
y
sentirlas en sujusto
medio;
pero ello nodebe
serfuente
quedetermine
absolutamente mi
obra,
porque no sonlos
elementos
del
mediolos
que yovoy
atrans
cribir
tal cual,
yolos
voy
a sentiry
areproducir,
pero como yolos
vivoy los
siento.Es
así comohe
realizadotoda
mi experienciadentro de la
músicaaraucana,
sibien
ensu parte
fundamental
los
frisos
araucanos por ejemplo estántomados
de lo
quelos
araucanos me ofrecieron
de
sus cantos.Esa
parte estátal
como elloslos
interpretan.
El
resto,
toda
la
organizaciónde
la
estructuraorquestal,
es suforma de
vivir,
son susmodos,
esel
ambiente,
estodo
lo
queles
rodea.Es
verdad que esimportante
el medio en el cual uno sedesarrolla
y
la
forma
cómoinflu
ye en
uno,
yo nodesconozco
estainfluencia
en miobra,
asílo
estimoy
lo
acepto.Pero
nocreo que
éste
sea endefinitiva
el que estáinformando totalmente
mi obra.El
ambientey
todo
aquello que nosrodea,
las
personasy
las
cosas,
nos ofrecen una seriede
elementos
muy importantes
quehay
que estar abiertos a verlosy
a vivirlos.Tenemos
que pensarque no estamos
encerrados,
sino en unespacio,
estamos viviendo en este espacioy
todo
nos
llega,
todo
está a nuestro alrededory
estáhecho
para nosotros.Cada
cosahay
quesaber estimarla
y
aprehenderlatal
cual comole
contaba en un comienzo acercade
esascampanas
de
Asís
y de
eseletrero de la
zapatería que yo nunca pensé medarían
tanto.
No busco
agradar,
si consideramos medio al queve,
o escucha misobras,
ni siquiera alcrítico;
estoy
dando
en misobras
lo
que sientoy
vivo.Hay
que estarmuy
abierto almedio;
merecuerdo,
por ejemplo algo que me sucedió enPichilemu,
undía
que salí con el propósitode
pintar,
y
comode
costumbre recorríPichilemu
y
nada me pareciósatisfactorio,
tanto
que al volver enla
tarde
ala
casa medije:
"Saldré
mañana en el primertren,
mevoy,
Pichilemu
no me ofrece nadadigno de
mí".Estaba
totalmente cegado,
no mehabía dado
cuenta quetodo
elbagaje
de
conocimientosque yo
traía,
adquiridos enla
apreciacióny
estudiode
unpintor,
me estabalimitando,
y
determinando,
nodejándome
vertodo
lo
que estemedio,
Pichilemu,
me estaba ofreciendo. En
la
noche reflexionéy
de
pronto medije: "no
mevoy,
¿cómo estelugar
no va adije. Me
gusta ser auténticoy
viviry
manifestarlas
cosastal
cual comolas
vivoy las
pienso.
Al
día
siguiente salíde
nuevo a recorrery
medi
cuenta quetodo
lo
que yohabía
estudiado
de Camile
Corot,
me estabainfluyendo
de
tal
manera que no medejaba
ver elcolor,
la
atmósferay
todo
lo hermoso
quetenía
Pichilemu;
al mirarla
obrade
Corot
mehabía
quedado ental
forma
impresionado
de él
que yobuscaba
enPichilemu
todo
elcolor,
las formas y
la
atmósfera queél
daba,
pero quePichilemu
nolas
tenía
porquedentro
de
estelugar
había
otrocolor,
otrariqueza,
otro ser.Hay
que saberver,
estar abierto avivir,
esto eslo
grande que nos ofrecetodo
aquello que nos rodeay
quellamamos
medio.Pero
con respecto ala
otra acepciónde
medio,
el satisfacer al espectador
y
alcrítico,
eso nolo
considero un problemamío,
es asuntode
él;
el puedeescuchar,
very
criticar;
vovivo,
hago y
entrego.3.
¿Sobre qué postulados estéticosfundamentaría
suobra
en sudoble
aspecto: plásticoy
musical?
Volvemos
a caer enlo
mismo,
en una seriede
vallas quelimitan
alhombre
como creador.
La
estética es paralos
estetasy
críticos.Yo
conozco postuladosestéticos,
eso nolo voy
anegar,
pero pienso que estos nodeben
dominar la
obra.Cuando estoy trabajando,
vivolo
queestoy
haciendo,
no me preocupode
todos
esosfundamentos
y
postulados estéticossobre
los
cuales podríabasarse
miobra;
sólo vivo v plasmo enobras
todas
mis vivenciastanto
enlo
plástico como enlo
musical.Es
posible quehaya
una seriede
elementosde la
música anterior o antigua eme vivanen mí, pero yo no pienso en ellos.
Vivo,
me muevo en este espacioy
son mis vivenciasv
toda
mi existencialo
que se va plasmandoy
va viviendo en cada obra.Los
araucanos, porejemplo,
me abrieron un caminoy
medieron
una seriede
elementos
Más
adelante,
Dn. Carlos
al mostrarme sus pinturas mehacía
ver como sibien
en ellaspodría establecerse una relación con
la
pinturade
los
Impresionistas,
éstas
no eranta
les,
porque si como alos
impresionistas
aél
le interesa
el exteriory
el airelibre,
le
gustapor
los
problemas que presentay
por quelos
desea
resolver.Ve la
relación queél
puedetener
conlos
impresionistas,
conla forma de
empleodel
color,
ola
relación colórica que establece entrelas
formas
situadas endiferentes
planos,
pero
fuera de
esa sutil relaciónde
color que pone entrelos
elementosdel
cuadro nohay
ninguna otra semejanza ni parecido con ellos.
Igual
en sumúsica,
él
no pretende niha
pretendido nunca seguir alos
grandesmaestros,
ni a un
Haendel,
ni a unBach,
ni a unDebussy,
ni a nadie.Es
cierto,
dice,
quelos
araucanos me
dieron
los
fundamentos
de
los
frisos,
que sonmuy
ricos,
pues estoda
una cultura absolutamentediferente
atodo
lo
quehay
en elmundo,
con su ritmopropio,
con su sonoridad propia
y
es esolo
quehe
tomado
y
he hecho
fundamento de
unabue
na partede
mi rehacer musical.4.
¿Cómo
podríaintegrarse
en una sola personala función
del
artistay del
serhumano?
Es
única
y
exclusivamente elvivir,
nada más que eso.Ser
capazde
volcarsey
vivirtodo
aquello que nos rodeay
que valela
pena vivirse.Es
captartodo
aquello que está a nuestrolado,
disfrutarlo
y
apreciarlo,
mirarlo,
estimarlo en
todo
lo
queposee,
entodo
lo
que elloes,
y
para esto nunca unodebe
estarpensando en
lo
que cree que sabe.Incluso
en conocer.Esto
aclarará másla
preguntade
sihay
o no postulados estéticos quefundamenten
mi obra.Todo
aquello que yosé,
melimita,
no me permite conocer una seriede
cosas que yodesconozco. Le
voy
a poner unejemplo: en
los
siete años queviajé,
viviendo entrelos
araucanosy
huilliches,
llevaba
conmigo unalinterna,
pues muchas veces regresabatarde
a micasa,
y
con ella podía alumbrarme elcamino;
ésta
permanecía encendida mientras yo mantenía apretado unbotón.
Cierta
vez,
al volverde haber
recogido unasleyendas,
de
pronto se me escapó elbotón,
traté
de buscarlo
para volver a encender milinterna,
pero medije:
'sí,
me vov alumbrando elcamino,
para notropezar,
para noperderme", pero,
¿por qué no abro un poco más mis ojosy
vivotodo
lo
que estebosque
me ofrece en esta noche?Era
nada más que abrirlos
ojos,
abrir un poco máslas
pupilasy
realmenteconocer,
porque con eserayo,
con ese camino que mehacía la
linterna,
me estaba perdiendode
conocentodo
lo
que estaba más alláde la
luz.
Hay
que saber sumirsey
vivir cadacosa,
todo
lo
que valela
penavivirse,
es así como el serhombre
y
artista,
es sólo un"saber
vivir".5.
¿En referencia a sulabor
en el campodel
Folklore?
Creo
que al responderlas
preguntas anteriores yahice
algunos alcances.Siempre
queestuve entre
los
araucanosy
los
huilliches,
fui
tomando
notasde
todo,
siempre abierto aescuchar,
abuscar,
a conocertodo
lo
que me eradesconocido.
Aprendí
primerola
lengua,
para poderentrar,
pero me costo mesesy
añosllegar
ala
riqueza
de
sus cantos.Pero
todo
se consigue estando abierto.Escuche,
le voy
atocar
el comienzode la Quinta Sinfonía de Beethoven
(se
sienta al pianoy la
ejecuta),
y
ahora
le
vo)-a
tocar
el comienzode
un cantohuilliche.
¿No seda
cuenta quetiene
la
misma sonoridady
unmuy
parecidosentido,
y
quetiene
tanta
riqueza musical uno comootro,
que el cantohuilliche
notiene
nada queinvidiarle
ala
Quinta
Sinfonía?
y,
paramí,
este cantohuilliche
es mucho mejor en suintroducción,
porque está mucho mejor estructurado
comoforma
musical,
aunque endefinitiva
poco meimportan
las
estructuras.Por
eso siempreha
sido para mímuy
importante
lo
que nuestro pueblo posee.Desde
allíparte
todo
lo
quehe
realizado en el campodel
folklore;
es comotodo
un saber abrirlos
ojos,
es olvidartodo
lo
que uno cree esconocimiento,
pero que endefinitiva
nos está cerrando el paso a
todo
esto otro que es cultura.Recuerdo
unanoche,
enla
quedespués
de haber
desaparecido
durante
unbuen
tiempo,
ha-ciendo
desaparecido durante
tanto tiempo?
Estuve
entrelos
araucanos,
respondí,
y
elladijo:
¿cómo,
entre esossalvajes?,
yo abrí mi carpetay
les
pasé esa canciónde
cunade
la
machi que yole
mostrabahace
un momento.Claudio
la leyó
y
comenzó atocarla;
ellala tarareó,
primero,
luego la
cantó.Ambos dijeron: "Es la
máshermosa
canciónde
cuna quehemos
escuchado entoda
nuestra vida".Es
que entrelos
araucanoshay
otro sentidoy
proporciónde las
cosas,
es otraforma
de
vivirlo
todo.
A
quién,
porejemplo,
sele
hubiese
ocurrido cantarle albuey
quetira
del
arado,
diciéndole: "mi
granbuey,
mihermoso
buey". Este
trato
por el animaly
este ca riño con el quele
trata,
no es propiode
nosotros.Esto
eslo
que yohe
traído
y he
vol cado enlos frisos
araucanos,
y
en general entoda
la
músicafolklórica
araucana.Todo lo
que
he
escrito sobre músicaaraucana,
no son cosas que yohaya inventado;
he
tomado
exactamente suscantos,
los he
llevado
ala
pautatal
cual como elloslos
cantaban;
lo
que es mío es elambiente,
aquello que meha dado
suvida,
el cantode los
pájaros,
elagua,
el
paisaje,
los
colores,
lo
que se vey
sevive,
todo
esto está en el acompañamiento orquestal.
Eso
lo he
puestoyo,
pero creo quetampoco
es uninvento
mío, todo
eso melo dio
el medio.6.
Su
opinión sobrela
músicay
los
músicos en nuestro país.Es
fenómeno,
integrado
a una complejidadde
problemas quela Antropología
Cultural,
como