Aisthesis
No.
22,
1989
Instituto
de
Estética
Santiago
Facultad
de
Filosofía
Pontificia
Universidad
Católica
de
Chile
Chile
BASES PARA LA INVESTIGACIÓN CULTURAL
El
concepto
de
cultura(1
)
Marcelo
Arnold
C
INTRODUCCIÓN
Todas
las
concepciones quedesarrolla
la
ciencia antropológica acercadel
hombre
arrancande
un mismotema:
qué ocurre cuandolas
tendencias
evolutivas presentes enlas
especies animales sonalteradas,
cuando nuestros antepasadoshomínidos
trasponen
suslimitaciones
biológicas y
se abren paso a un estadode
cultura.Cuando
por sobrela
evoluciónbiológica y
sus mecanismos selectivos
y
reguladores seimpone
un nuevotipo
de
evolución:la
sociocultural(2).
Para
ello,
los
antropólogoshan
elaborado el conceptode
cultura,
cuya cabal comprensióny
manejo
nos permite avanzar enla
tarea
propuesta,
esto es: proporcionarlas
bases
teóricas
parainvestigar
los
fenómenos
de
la
identidad
cultural(3).
El
estadode
naturaleza compromete una sujeción alas
condicionesy limitantes
que seheredan biológicamente y
queinclu
yen márgenes relativamente estrechosde
res puestas adaptativasfrente
al ambiente.Por
elcontrario,
el estadode
culturaimplica
para elhombre
contemporáneoy
sus antepasados un apego al patrimoniode
ideas,
costumbresy
objetos propiosdel
grupo en el quele
toca nacer o viviry
conlos
cuales seidentifica.
De
manera análoga ala
biológica la
cultura es untipo
de
herencia,
pero que.adiferencia
de
la
primera.seaprende,
transmite
y
com partesocialmente.Es
justamente
este problema el quehace
germinar unapreocupaciónintelectual y
pos teriormente unadisciplina:
la
Antropología
o estudio científico
del
hombre,
y
es esetema
el quela
diferencia
de
las
otrasformas
enlas
quesehan
organizadolas
preocupacio nesintelectuales de los hombres
sobresímis mos.EL CONCEPTO DE CULTURA
El
conceptode
cultura estáíntimamen
te
ligado
enla Antropología
aldesarrollo de
susteorías,
hipótesis,
generalizaciones,
métodos y
técnicasde
investigación
comotambién
de
sus proyecciones tecnológicasy
transfor
madorasde la
realidad socialy
cultural.Por
cierto,
existendiversas
perspectivasteóricas,
camposde
interés
y
subdisciplinas antropológicas pero,
a pesarde
ello,
el conceptode
cultura permanece como el ejeintegrador
y
cohesionadorde
la
disciplina.
Es
su comúndenominador
frente
ala
aparenteheteroge
neidad,
que confunde a quienes observanla
tremenda
variedadde
actividades quedesa
rrollanlos
antropólogos contemporáneos.Sobre
esabase
común seda lugar
ala discu
sióny disputa
teórica.
Las definiciones
de
cultura generan una permanentefuente
de
controversias enlo
que respecta a sus alcancesy
al contenidode
la
realidad que conél
seinvoca.
No
menos polémicaha
resultadola determinación de
sus elementosy
eltipo
de
relaciones queentreestosseestablecen
(4).
Como
una manerade
aclarar este problema o,
almenos,
parafacilitar las
tareas
señalar que una cultura puede
descomponer
se,
almenos,
entres
niveles;
éstos
son:a) La
culturamaterial,
enla
cual sein
cluyenlos
elementostecnológicos,
mecáni cos ofísicos,
mediantelos
cuales sehace
frente
ala
subsistencia materialde
las
sociedades,
comotambién
los
objetosde
consu moy
de
valor evocativosimbólico;
b)
la
culturasocial,
esdecir la
organiza ción queincluye
la
manifestacióny
normati-vidad
de
todo tipo
de
relacionesinterperso
nalesy
grupalescompartidas,
que comprende
los
roles,
normas einstituciones sociales,
y
c) la
culturaideacional
o esferaideológi
ca,
enla
que seincluyen
todos
los
conocimientos,
ideas,
creencias, valores,
lenguaje,
y
en general
todas
las
formas
simbólicas aprendidas y
compartidas en unasociedad.Estos
tres
niveles mantienen entresí una relaciónde interdependencia pero,
para mu chosteóricos,
el subsistematecnomaterial,
fuertemente
centrado en el problemadel
abastecimientode
la
materiay
energía parala
sobrevivenciade
los grupos,
juega
el papel preponderantey es,
enúltima
instancia,
el quedetermina
eldesarrollo de
los otros,
transformándose
en el subsistema primarioy
en el cual se
debe
colocar el acentoy
la
aten ción cuando se analizanlos
problemasdel
cambio sociocultural.
Sin
negarlo
anterior,
para algunasim
portantes corrientes
teóricas
contemporáneas,
podrían serlos
aspectos materialesla
condición más
importante
para eldesarrollo
de
la cultura,
perode
ninguna manera su ca racterística másdistintiva;
ella apuntaría en otradirección,
específicamente:la
capacidadhumana
para simbolizary
categorizarla
realidad. Para éstos la
culturaes concebida co mo el modo mediante el cual se reconstruye organizadamentela
experienciay,
ala
vez,
se experimenta el mundo.Los logros
mate riales o socialesserían, bajo
estaperspectiva,
el resultadode
estasformas
cognitivasy
simbólicas
de
organizaciónde
la
realidad.La
discusión,
enefecto,
secentrabásica
mente entre aquellos antropólogos que
des
tacan
el carácter adaptativode
la
culturay
aquellos quedestacan
su componenteidea
cional.
Estas dos
perspectivas reeditanla
vieja
polémica que separa unKarl
Marx
(1
81
8
—1883)
de
unMax Weber
(1864-1920),
odicho
de
otraforma,
a "materialistas" e"idealistas".
Los
primeros en su primacía en elénfasis
enlas
condiciones materiales
—energía-y los
segundos enla
importancia
que asignan alos factores
ideológicos
-control—,
enlo
que respecta ala interpretación
y
explicacióndel
cambio o el estadode
una sociedadocultura.Quienes
colocan su acento enlos facto
res adaptativos son aquellos que se encuentran
imbuidos
entradiciones
antropológicas que se entroncan con el evolucionismoy
cuyas modernas versiones se encuentran entre
los
quesedesenvuelven
enla
denominada
"ecología
cultural",
los "materialistas
culturales",
y
entrelos
"estructuralistas
neomar-xistas".
En
ese equipóse encuentran nombres
tales
comoBloch, Carneiro,
Childe,
Flannery, Godelier, Harris,
Price,
Rappaport,
Sanders, Service, Steward,
White y
muchos otros.Por cierto,
nodebe
suponerse en ellos unaidentidad
en sus planteamientosy
enfoques;
por elcontrario,
tienen
importantes
di
ferencias,
las
cualeshan
sidolatamente dis
putadas en el ambiente académicointerna
cional(cf.
Harris,
M.
1978; Rossi,
I.
et al.1981).
Sin embargo, de
una u otramanera,
comparten algunos presupuestosbásicos:
las
culturas serían sistemas compuestos por pa trones
de
comportamiento aprendidos quefavorecen
la
adaptaciónde las
comunidadeshumanas
a sus respectivos ambientes.Sus
te
mas primariosde investigación son,
en conse cuencia:las
organizacioneseconómicas, tec
nologías,
los
patronesde asentamientos,
el manejode recursos, división del
trabajo,
etc.La
organización socialy política,
así comotambién
las
formas
ideológicas,
son vistas siempre en relación alos
problemas adaptativos
y,
en algunoscasos,
bajo
la
forma
de
un ciertodeterminismo
que privilegialos
aspectos
económicos por sobreel conjuntodel
sistema
culturaly
endonde
los
aspectosideoló
gicos no solamente pasan a serepifenómenosdependientes de las
condicionesmateriales,
sinoque, además,
son siempre analizadosen términosde
sus consecuencias adaptativas —controlde la población,
mantenimientode
los ecosistemas,
etcétera(5).
exis-ten
numerosas
otras corrientesque analizanla
culturabajo
el prismade
su componenteideacional,
alcualhacen
primar porsobrelos
restantes(6).
Al
igual
que enla
perspectivaanterior,
existendiferentes
orientaciones,
entrelas
cuales sedestacan las
siguientes:a)
La
que concibela
cultura como un sistemade
cogniciones(Goodenough,
Frake,
Spradley, Wallace,
etc.).Aquí
se encuentrala
denominada Antropología
Cognitiva
y la
denominada
"nueva
etnografía".Esta
pers pectivaha
alcanzado gran notoriedad en estos
últimos
decenios
por eldesarrollo,
aplica cióny difusión
de
las distinciones
entre el enfoque emicy
el enfoque eticdentro
de
la
investigación
sociocultural(cf.
entreotros,
W.
Goodenough,
1975).
b)
La
que concibela
cultura entérminos
de
unaestructuraquehunde
sus raíces enlas
concepcioneslingüísticas,
psicoanalíticasy
biológicas,
cuyo máximoexponenteha
sido el antropólogofrancés Claude
Lévi-Strauss y
suAntropología Estructural
(1968)
y,
final
mente,
c)
La
que concibela
actividad cultural en cuanto sistemade
símbolosy
significadosy la Antropología
como ciencia semiológica(Douglas,
Geertz,
Turner, Schneider,
etc.).La denominada Antropología Simbólica
(cf.
entreotros,
C.
Geertz,
1973).
Intermediando
entre ambas perspectivas se sitúa una extensa gamade
tendencias,
al gunasde
ellasbastante perfiladas,
como es el casode
los
funcionalistas
tradicionales
y
modernos
en sus versiones malinowskianaso estructurales
en el sentidode
Radcliffe-Brown,
comparativistasenla línea
de Murdock y los
psicoculturalistas enla
perspectivatrazada
por
Kardiner y
Linton.
En
una primeraaproximación, y
obviando
las
diferencias
que existen entre estasdi
versas perspectivasteóricas,
podemosdefinir
provisionalmentela
culturacomo un conjunto
de
cualidadesy
potencialidades mediantelas
cualeslos
hombres,
organizadamente,
reaccionan ante sus entornos —naturalesy
sociales—y
reducen sucomplejidad,
paralo
cualhacen
usotanto
de ideas y
conocimientos
comode herramientas
y
organizaciones productivas.Este
patrimoniomaterial,
social eideacional,
es comunicado socialmentey
seconfigurasistémicamente
dando
origena unarespectiva
identidad
cultural.Este fenómeno
es
universal, hasta
donde
alcanzan nuestros actuales conocimientosy
convenciones.Las
explicaciones acercade
la
universalidad de la
cultura están endirecta
relación conla búsqueda de
sufuncionalidad,
puesla
búsqueda
de
sus causas parece escapar alas
posibilidadesde
la
ciencia.Una
primera aproximación apunta ala
comparación entre elhombre
y
los
animales.Ambos
deben
desarrollar
mecanismosde
adaptación alambiente,
pero elhombre
nodispone bioló
gicamentede
los
recursos para abordarla
complejidad que estoimplica;
no ocurrelo
mismo en otrasespecies,
las
cualesheredan
en su potencial genético recursos adaptativossuficientes.
El
procesode
adaptaciónhuma
nodeviene,
por elcontrario, de la cultura,
esdecir
de
la
inventiva institucionalizada y
de
la
acción simbólicay
social queha
debido
aprender.Bajo
nuestra perspectiva se podríadecir
quela
cultura está en un puntointermedio,
ala
manerade
mediador entre el ambiente naturaly
elhombre
ensudimensión biológi
ca;
mediante ella se posibilita susubsistencia.Es
por esta razón quela
cultura es universal en sus grandes manifestacionesy
que,
aunhabiendo diferencias
importantes,
las
similitudes
interculturales
sonlo bastante
grandes como para poderdetectar
algunascategoríasuniversales
(cf.
Herkovits,
M. 1969:268
y
ss.)
quebien
pueden ser consideradas comolas
bases de
una especiede
identidad
cultural universal.En
elfundamento
de
esta universaliza ciónde los
contenidos culturales se encuentran
dos
principios que se entrecruzan: elde
los
problemas o necesidades comunes ala
especiehumana
y
elde
las
posibilidadeslimi
tadas
parahacerles
frente.
En
ambos casos nos referimos alas
condicionesy
limitantes
bioestructurales
que caracterizan al serhu
mano(cf.
Berger,
P
y
Luckmann.T.,
1968).
A
partirde
éstas
emergenlas
bases
empíricas parala
comparabilidad entrelas
culturasy
también
la
posibilidadde
visualizarla
parti cularidad queidentifica
acada unade
ellas.Las diferencias
interculturales
sonresulmedioambien-tales,
frente
alas
cualesla
cultura es su prin cipal recursoadaptativo,
comode
la dinámi
cainterna
que esas mismasdiferencias
vanacrecentando,
envista,
porejemplo,
de
amplificar susdesviaciones
internas.
Las
culturas
son portanto
únicas,
pero en partetambién
similaresy
comparables.
Un
ejem plo viene al caso:la
problemáticabásica
de
la
protecciónfrente
alas inclemencias
del
clima es universal
y
debe
ser abordada portodos
los
gruposhumanos;
sin embargo sus soluciones varíandesde
eltradicional
iglú
esquimal o
las
diferentes
tiendas
de los
nómades
del
desierto,
hasta los
modernos edificiosde
apartamentos en nuestrashacinadas
ciudades. Cada
unade
estas solucionesnoes sola mente untipo
de
respuesta ala
presióndei
ambiente,
sino que estanto
productode las
interrelaciones
entre elhombre
y
la
naturaleza
comode
la deriva interna de la
misma cultura.El
ambientey
sus requerimientosnoimponen
un solotipo
de cultura,
tan
sóloproporcionan su abanico
de posibilidades,
frente
alas
cualeslos
hombres,
en el usode
suinventiva,
desarrollan
sus variantes cultu rales(cf.
Benedict, R.,
1967).
DINÁMICA
DE LOS
SISTEMAS
CULTURALES
El
cambio es un proceso permanente einherente
atoda
culturay
como
tal
debe
serincorporado
enla
preocupación
de
quienes seinteresan
enbosquejar
unadeterminada
identidad
cultural.
Lo
mássimple a este respecto eshablar
de
cambiosexógenos,
esdecir,
cambios que provienendel
contactooinfluencia de
otras culturas.El
uso,
porejemplo,
del
término "modernización"es
justamente
la
expresiónde
estefenómeno.
Las
sociedades se moder nizan cuandodeterminados
aspectos prove nientesde
las
sociedadesindustriales
másdesarrolladas
sedifunden
o expanden en otras.Así
se originan cambios que pueden ocasionargrandes modificacionesenlos
contenidos de
la
estructurasocial,
carácter social,
valores,
etc.,
de la
cultura afectadao,
por elcontrario, éstos
puedenincidir
sola mente endeterminados
aspectos o grupos socialesdentro
de ella,
comoes elcasode la
influencia de la literatura filosófica
enla
masa.
Como
enla
actualidadtodas
las
sociedades,
de
unau otramanera,
están encontacto gracias ala
efectividadde los
modernos medios de comunicación,
resultabastante
difí
cil
identificar
el origen exógeno oendógenode
los cambios,
comopodríahaberlo
sidoenla época
de
los
descubrimientos,
las
conquistas,
y
enlas llamadas
sociedades"etnológi
cas".
Por
otraparte,
la
mismaconfiguraciónde
un sistema sociales,
a suvez, fuente
per manentede
más cambiosy
reajustes enlas
sociedadesy
culturas particularesaunque,
enla actualidad, la
tendencia
ala homogenei
dad
es claramenteperceptible.
Todo
estoge nerainteresantes
polémicas entre quienes seinteresan
en dilucidar-el problemade las
identidades
culturalesy
suslímites
en un planeta ya casi absolutamenteinterconec-tado.
Cuando
se estudianlos
cambios culturales
es altamente convenientediferenciar
y
cualificar afinadamente el concepto
de
ambiente,
antesde
proceder alos
análisis.La
culturanosolamentees el medio mediante el cual elhombre
se enfrentaal ambiente pro piamente natural —si es que aún podemoshablar de
ello—,
sino quetambién
a otrossistemas
sociales, los
cualesa su vez son portadores de
otras versiones culturales.Los
pro cesosdel
contacto culturaldan
origen alos
interesantes
fenómenos
que surgende la
aculturación,
como por ejemplolos
sincretis mos.Dentro
de
una misma culturapodemos,
asimismo, distinguir
ambientesinternos
qué actúan endeterminados
momentos como referentes para ellamisma,
como es el casode
suhistoria
recordadainstitucionalmente,
las
utopías que en ellacirculan,
su propiaorganización,
las
vicisitudesbiológicas
de
susmiembros,
las
peculiaridades psicológicasde
suslíderes y,
porcierto,
susdiferentes
sub-cuI
tu
ras.Indudablemente
el cambio culturalinvi
ta
al análisisde
sudimensión
temporal.
Una
visión superficial
indica
que en el cursode
unos pocos cientosde
años se pueden apre ciarimportantes
tendencias que pueden ser reconstruidas evolutivamente.De
sociedafun-damentalmente de la
energíahumana
y
animal, hasta
aquéllas
endonde la
subsistencia
depende de
mecanismosde
controldecidida
mente culturales —organización
del
trabajo,
mecanización,
automatizaciónelectrónica,
ordenadores,
sistemasde
inteligencia
artificial,
etc.El
significadode
estos cambiosim
plica una creciente complejidad enla
cultura,
la
cualha
sido afrontada con unafuerte
especializacióny
diferenciación
de
sus componentes.
La subsistencia,
enlo
que respectaa
la
obtenciónde alimentos,
seríahoy
endía
impensable,
porejemplo,
sinla división
especializadadel trabajo y
el usode
la
tecno
logía
actualmentedisponible.
Frente
a estas nuevas realidadesios
modernos
representantesde las
antiguas perspectivas evolucionistas
han
pasado ainter
pretar
los fenómenos
del
cambiodesde
ángu
los
más realistas.En
el centrode
estas concepciones está
la idea de
quela
evoluciónde
las
culturas es una especiede
refinamientode las
capacidadesadaptativas,
lo
cual ocurrecuando se va aprovechando
y
canalizando,
de
una manera más eficientey
menos costosa, la
energíalibre del ambiente,
revirtiéndo-la
eficazmente en utilitaria para e!hombre.
Como
notodos
los
elementosinstitucionales
de
la
culturaestán en relación con este problema,
surge una suertede
visióndeterminis
ta
y
unilateral con respectoal cambioy
ala
evolución.
Ante la
visiónde la
complejización creciente
de
la cultura,
elambiente,
poco apoco,
pasa atransformarse
en nuestra especie en ambiente
cultural,
del
cual sehace
dependiente,
y
yacadavez menosde
las
condiciones
naturales ode
susdisposiciones bio
lógicamente heredadas.
Sin embargo, la
evolución
sociocultural noha
resultado entodos
los
planosigualmente
funcional,
eincluso
en algunosimportantes
aspectostiene
efectosclaramente atentatorios para
la
sobrevivenciade
la
especie en su conjunto.No
solamenteestamos pensando en
la
tecnología
bélica
de
que se
dispone;
la
simple observaciónde
la
contaminación
ambiental,
las
medidas quedeben
trazarse
para su controly
los
conflictos
queéstas desatan
son una pruebade
ello.Las
recientes aceleracionesde la
evolución sociocultural
han
hecho
manifiestasalgunas
importantes desestructuraciones
enlos
sistemas socialestradicionales
y
el creciente conflicto
de
acomodacionesalinterior
de
ellos.Algunos
nivelesde
la
cultura sedes
arrollan claramente más rápido que
otros,
eimportantes
aspectosse rezagandel
conjuntoemergiendo con ello profundos conflictos
sociales
y
psicológicos.Este fenómeno ha
ido
trastrocando
y
erosionando profundamente
la
ordenada visióndel denominado
progreso,
comotambién
hace
cadavez másdifícil hablar
con propiedadde identidades
culturales.
Estas
últimas
están en permanente
reconstrucción, después de
precisarlasconmuchoesfuerzo pueden estar quedando en el
pasado,
perdiendosuvigencia;
conello,
estudiosos
del
presente se puedentransformar
rápidamente en
historiadores
—es el casode
algunosfolclorólogos,
porejemplo,
queno acomodándose ai presente se convierten
en sostenedores
de las
tradiciones
del
pasado.La disparidad de
criterios en estos puntos
eslo
queda
origen ala
diversidad de
perspectivas que componen el
instrumenta
rlo
teórico
de
la
Antropología
contemporánea,
aplicablealos
problemasde
la identidad
cultural.Los
que para algunos no pasande
ser elementos
y
relacionestriviales
o secundarias,
paraotros sonlos
generadoresde
las
únicas
explicaciones einterpretaciones
plausibles.
No
estando estos problemasaún resueltos
—y probablemente resultailusorio
pensarque algún
día
lo
estarán—,
una salidaprag
mática para estos asuntos es sencillamente re
conocer que
depende del
problema atratar,
la
identificación de
suselementos,
tipoy
di
rección
de
sus relaciones que se privilegia.Por cierto,
ello no escapa a unadecisión del
estudioso,
que no queda eximido por ellode
los
riesgos que asumió altomarla.
De
acuerdo a nuestro puntode
vista,
pensamos que
la
forma
más razonable paraabordar
la
temática
de la identidad
culturales partir
del
análisisde
la
culturabajo
los
términos
ideacionales,
y
especialmentedesde
una perspectivasimbólico-expresivaintrodu
cida
dentro
de
untipo
de
pensamiento quese orienta por una perspectiva
de
sistemas.
Por cierto,
exponer paso a pasolos
procedi mientos a seguirde
acuerdo al criterio antesadoptado escapa a nuestras
posibilidades;
noestamos en condiciones
de dar
una"receta"Sin
embargo,
algunasde las
ideas
que exponemos a continuación pueden servir a mane ra
de
orientaciones.LA
CULTURA
EN CUANTO
SISTEMA SIMBÓLICO
Es
unlugar
común en el pensamientoteórico
de
la Antropología
considerar ala
cultura como un conjunto
de
elementosy
atributos que mantienen entre sí relaciones relativamente
estables,
depositarías de
unsentido
y delimitables de
unambiente,
esdecir,
como untipo
de
sistema.En
otrostér
minos:
los
sistemas culturales son el resultado de
un procesode diferenciación
sistema/
ambiente.
La identidad de
una cultura noestá,
enconsecuencia,
en suspropiedadesin
ternas,
sino que esla
consecuenciade
unaestabilización
de
la
diferencia
entre un"aden
tro"
y
un "afuera" percibidos por un observador.
Este
procesode
diferenciación
se re produceinternamente
enlas
sociedades com plejasdando
origen a nuevos sistemas — sub-culturas—, es
decir,
nuevasidentidades
par-cíales al
interior
del
sistema cultural(cf.
Re-casens,
A.,
1980).
Estas
pueden organizarsejerárquicamente,
comolo
denotan
conceptostales
como elde
"culturas
subalternas",
"culturas
hegemónicas",
"minorías
culturales",
"culturas
de clases", etc.,
o sencillamente en
términos
de
especializaciones
fun
cionales como es el casode las "culturas
profesionales",
"culturas
etarias",
"culturas
contestarías",
etcétera.La
cultura,
comotodos
los
sistemasvivos,
tiene
ciertos atributos:organización,
especialización,
diferenciación
interna,
crecimiento,
ordenjerárquico,
etcétera.Sin
embargo,
enlo
que respecta alos
estadosde
equilibrio
y
a su reproducción o continuidad,
existen notablesdiferencias
entrelos
sistemas orgánicos por unlado y los
sistemassocioculturales por el otro.
A diferencia de los
sistemasorgánicos,
las
culturas sobreviven a cambios notables ensus estructuras
y
su continuidad no está an clada asus componentesmaterialessino que a un ordende
relacionesde
tipo
comunicativo.
Comunicación
y
cultura son en estesen tido conceptosque nos remiten afenómenos
inseparables.
Consecuencia de lo
anterior
esel
hecho de
quelos
sistemas culturales sede
limitan de
sus ambientes no porfronteras
físicas
sino que porlímites
comunicativos.
Es
en este sentido que ganan relevanciaobservaciones como
las
siguientes:las
diferen
cias culturales—identidades—
pueden persis
tir
a pesarde los
contactoseinterdependen
cias entre
distintos
grupossociales(cf.
Barth,
F.
1969);
susbsisten enla
medida en que se reconocen susdiferencias,
sea através
de
la
observación que se
hace
sobre su prácticacultural o por su propio
autorreconocimiento.
Si
bien
los
sistemassocioculturales
pueden
ser considerados sistemasabiertos,
esdecir
receptivos ala energía,
materia oin
formación
quefluye
de
susambientes, son,
encuanto sistemas
de comunicación,
autónomos
y
autorreferentes.
Retomando
algunasnociones
de
la
modernateoría
de
sistemas(cf.
Luhmann,
N.
1985)
y
aplicándolas ala
cultura,
podemosdecir
quelos límites de
un sistema culturalllegan hasta donde
es com prendido el sentidode
suscomunicaciones.
Los
límites
de
las
culturas no sonfísicos
o políticos sino que comunicativos.Esta
no ción no sólo se aplica entérminos
de
altaabstracción,
también
nos remite al problema concreto que originala
comunicación —oin
comunicación—intercultural y
los
problemasde
identidad
cultural quede
ellasederivan y
que
muy
pocotienen
que ver conlas fronte
rasregionales.En
cuantoelementosde ios
sistemassocioculturales, las
comunicaciones nodeben
ser analizadas en cuanto señales o en sus
aspectos
físicos
obiológicos,
sino que en cuanto símbolos.La
cultura es un sistema compuesto por relaciones entre símbolos.Como
señalaba enfáticamenteBertalanffy,
uno
de
los iniciadores de la
Teoría
General
de
los
Sistemas:
elhombre
no vive en unmundo
de
cosas —objetosy
conductas—sinode
símbolos(1970:44-45).
Objetos
-libros,autos, computadores,
etc.—y
conductas—saludos,
cortejos,
etc.— no son más que materializaciones
de
la
actividad simbólica quefluye
enlas
comunicacioneshumanas.
típica-mente
humana,
elhombre ha
sidodefinido
comoun
"animal
simbólico"(cf.
Cassirer,
E.
1985). Gran
partede
nuestra vida socialy
cultural está constituida por
formas
simbólicas,
las
cualeshan
pasado a serimportantes
referentes ambientales para el quehacer
hu
mano en
sociedad.
La
antropólogaSusanne
Langer
(1984)
destaca
elhecho de
quelos
símbolos representan en
forma
sintéticaexperiencias
y
reaccionesde
gran complejidad,
porejemplohacen
"tratable"lo
sagradopor parte
de
los
hombres.
Ernst Cassirer
(1874-1945),
desde
la
perspectivade
suAntropología
Filosófica,
va aunmáslejos,
alseñalar que
todos
los
modosde
conocimiento
no son más que expresionesde las dife
rentes
formas
de
simbolizarquesehan desa
rrollado al
interior de las
culturas.Este
artificial
sistemade
símbolos se componede
formas
lingüísticas,
mitos,
expresiones artísticas,
cosmovisiones religiosas ociviles,
ritossociales, etcétera,
todos
los
cualesdan
cuenta
de
la
identidad y diferencias
¡ntercultura-les.
Estos
elementos en suconjuntoconstituyen el universo simbólico en el cual vive el
hombre. Para
Durkheim
(1912),
la función
de
los
símbolosresidejustamente
ensu capacidad
de trascender
las
relaciones socialesy
sus ocurrencias
concretas,
dándoles
un valortranstemporal
eimprimiéndoles
unafuerza
identificatoria
queinvolucra
al presentedi
rectamente con
la historia
"recordada"de
los
grupossociales.Los
símbolospueden serobjetos, imáge
nes,
señales en general —colores,melodías,
gestos, etc.—,
eincluso
tipos
de
comportamientos,
que nosremiten,
porconnotación,
a algunaidea,
creencia,
experiencia o sentimiento;
son en este sentido representacionesconvencionalizadas.
Su
materialización notiene
límites intrínsecos.
La
cultura en cuanto sistema simbólicoes
aprendida,
transmitida
de
generación en generacióny
suscontenidos soncompartidossocialmente,
posibilitando el surgimientode
relaciones
de
expectativas ode
expectativasde expectativas,
sin cuya presenciala
probabilidad
de
establecer comunicaciones consentido cultural sería
muy
limitada.
Estas
relaciones coherentes -con sentido- que se
establecen a partir
de
la
cultura sonlas
quecrean el orden
dinámico
con quelos
gruposhumanos
y
los individuos
se enfrentan"or
denadamente"a un ambiente perturbador
y
entrópico.
Pero
no es el gestor o portadorindivi
dual
la
piezaclave enla
generaciónde los
sistemas
de
símbolos.Estos
surgeny
adquierenvalor operativo al
interior
de
los
específicos sistemas sociales endonde
sehan
generado.La
convencionalidaddel
símbololo
atadefi
nitivamente asu contexto societal e
históri
co.Los
significados evocados porunasimbo-logía
local
no sontraspasables
automáticamente
a otros contextos.Los
símbolos patrios,
los
emblemasde poder, los
accidentes naturalessimbolizados, las vestimentas, los
gestos, etc.,
sonde
validez restringiday debe
aprenderse a reconocerlos e
interpretarlos
correctamente,
so penade
quedarincomuni
cados.En
tanto
sistemainterrelacionado de
sig
nos
interpretables,
la
cultura esy
seda
en uncontexto,
es "algo"dentro del
cuallas
cosasy
sucesos pasan a serinteligibles.
Observar
cosas corrientes en
lugares
pordonde
éstas
adoptan
formas
desacostumbradas
no ponesolamente
de
manifiestola
convencionalidadde
la
conductahumana,
sinotambién
elgrado
en quesus estructurasde
significadosvarían
de
acuerdo al modelode
vida quela in
forma,
esto es: su contexto sistémico.Este
orden simbólicode la
vidasocialha
sido abordado por una escuela
de
pensamiento
y de investigación
socialdenominada
in-teraccionismo
simbólico(cf.
Blumer,
H.
1969),
cuyos esfuerzosinvestigativos
einter
pretativos
descansan
entresamplias premisas:a)
Los
hombres
actúanhacia
las
cosas—objetos, otros
hombres,
instituciones,
situaciones,
etc.—sobre
la base de los
signifi cados quetalescosastienen
paraellos.b)
Estos
significados se originan enla
mismainteracción
socialy
no son cualidadesintrínsecas de
los
objetos quelas
representany,
porúltimo,
c)
esos significados son manipuladosy
readecuados através
de
un proceso perma nentede
reinterpretación personal o grupalde
estos símbolos.El
estudiode
los
símbolos culturalesha
dado
origentambién
a unade las
másñas perspectivas antropológicas:
la denomi
nada
Antropología
Simbólica.
Esta
perspectiva propugna un verdadero cambio
de foco
enla
investigación
antropológica.Cambio
que por cierto no nace en el vacío sino que
retoma, haciendo
renacer,
partede la
tradi
ción clásicade la
Antropología
Cultural
estadounidense,
especialmente aquella quedesa
rrollaronFranz
Boas
(1858-1942),
Ruth
Benedict
(1887-1948),
Alfred
Kroeber
(1876-1960)
y Clyde
Kluckhohn
(1905-1969).
Enfoque
que a su vezestáfuertemen
te emparentado con
la
tradición
socioantro-pológica
francesa,
especialmente conla
obrade Emile Durkheim
(1858-1917),
conla
sociología comprensiva
de
Max
Weber
(1864—1920),
la
psicología socialde George Herbert
Mead
(1863—1931),
conla
variantefuncio-nalista
de
E.E.
Evans-Pritchard
(1902-1973)
y
conla
modernafenomenología
socialde
Alfred Schutz
(1899-1959),
todos
ellosprecursores
del
análisis simbólicode la
vida social.
Dentro de
sus representantes modernos másdestacados
estándos
alumnosde Talcott
Parsons
(1902-1969),
de la Universidad
de
Harvard: los
antropólogosClifford
Geertz y
David Schneider.
A
este grupodeben
sumarselos
británicos Victor Turner
y
Mary Douglas,
entre otros.
En
general puededecirse
que setrata
de
una corrientede
pensamiento queintenta
armonizarlos
intereses de las
huma
nidades con el propio
de las
cienciassociales.Para
todosellosla
vida socialesconcebida
como una organizaciónde
símbolosy
sig
nificados
aunque,
porcierto,
no sonde
ninguna manera representantes
de
una"escue
la"
monolítica.
Por
elcontrario,
Douglas,
Turner, Schneider,
Geertz y
sus respectivosdiscípulos
planteanimportantes
variantes ensus
análisis,
especialmente enlos
referidos alas
conexiones que existirían entre el comportamiento real
y
la
actividadsimbólica.No
obstante,
todos
ellostienen
por meollode
sus estudios culturaleslos
aspectos simbóli cosy
expresivos.En
lo
quesigue nos centraremos específicamenteen
la
perspectivade
Clifford
Geertz,
el
cual,
a nuestroparecer,
presentaun cami nomuy
interesante
para abordarlos fenóme
nos culturales que nos preocupan.
Geertz
trabaja en el
Instituto
de Estudios Avanza
dos
de
Princeton;
anteriormenteestuvo enla
Universidad
de
Harvard
y
enla
de
Chicago
(7).
LA
ANTROPOLOGÍA
SIMBÓLICA
DESDE LA
PERSPECTIVA
DE
CLIFFORD
GEERTZ
Geertz
adhiere a una concepciónde
ciencia que se entronca
directamente
con elidealismo filosófico
alemán,
enel cual sedis
tingue
claramente entrelas
cienciasde
la
naturaleza
y
las
cienciasdel
espíritu.En
estas
últimas
sedestaca
una concepciónde lo
humano
que resalta sus característicasúni
cas,
tales
como:la
reflexibilidad,
creatividade
intencionalidad,
los
propósitosy
significados,
etc.,
enfin,
todos aquellos asuntos que están ausentes en el mundo naturaly
animaly
alos
cualesno pueden ser aplicadoslos
modos de
análisis con que se estudianlos
fenó
menos
físicos
obiológicos. Lo
humano,
bajo
esaperspectiva,
sólo sehace
inteligible
atra
vés
de
procedimientos especiales:la
comprensión,
la
empatia o el versteheny
un conjunto de
operacionestécnicas tales
comola
observación
participante, las historias de
viday
en general gran partedel
instrumental
metodológico
cualitativo que caracteriza ala
antropología
del
campo.El
programa propuesto porGeertz
ala
Antropología
implica
una ruptura con elpatrón
de
explicación causal enfavor de
las
explicaciones
interpretativas.
El invita
seriamente,
enuna evidente alusión alos
procedi mientoshermenéuticos,
a considerarla
actividad
humana
como un textoy
la
acción simbólica comosu contenido.El
conceptode
culturaadoptado,
paraestos
fines,
es esencialmentede
tipo
semiótico.
Geertz postula,
siguiendola
perspectivaweberiana,
que elhombre
estásuspendidoen una redde
significaciones queél
mismoha
creado.
El
análisis culturalsupone,
en consecuencia,
una actividadinterpretativa
del
investigador y
que consiste endescifrar
estructuras
de
significación socialmente establecidas.
Estas
significaciones no son privadas niidiosincráticas,
y de
ninguna manerafenóme
nos psicológicos.La
cultura es socialy
asílo
esla
significación.A
pesarde
quelo
simbóli coes"ideacional",
nolo
encontramos enla
cabeza
de
nadiey,
no siendo"material",
no esuna entidadoculta, inaccesible
ala
observación.
El
objetivo másimportante
de
este enfoque semióticode la
culturaesinvitarnos
a acceder al mundo
conceptual
en que vivennuestros
"observados",
de
modo que podamos,
en un sentido ampliodel
término,
in
corporarnos a sus
"conversaciones",
partici pando en su entramadocultural.
En
la
Antropología
tienden
a ser máseficaces
los
vuelos especulativoscortos;
sison
largos,
indica
Geertz,
tienden
a configurarse en
tipos
de
ensoñacioneslógicas
o pasatiempos
académicostales
comolas
simetríasformales,
ala
maneradel
estructuralismo odel
análisis componencialde
los
cognosciti-vistas.
De
ahí quela
interpretación
que se propone alcanzar surge másbien
de
la fineza
de las distinciones del
observador quedel
refinamiento
de
susabstracciones.
Para
estudiarlos
sistemassimbólicos,
eintentar
explicarla
conductahumana
atra
vés
de
ellos,
se pueden aplicarlos
procedi mientos etnográficoshabituales.
Pero
la
etnografía,
enla
perspectivageertziana,
no essólo una cuestión
de
métodosy
técnicas
-seleccionar
informantes,
llevar diarios de
campo,
observar, etc.—,
sino queimplica
untipo
de
trabajo
intelectual
altamente complejo
que exige alcanzar una"descripción
pro funda"de
la
cultura(cf.
Ryle.G.
enGeertz,
op.
cit.)
(8).
Las interpretaciones
antropológicas pueden
ser evaluadas en relación al poder queproporcionan para
interpretar y
diferenciar
actos culturales en un contextosocioculturaldeterminado,
por ejemplodistinguir,
entre parodiasy realidades, los
diversos
nivelesde
la connotación,
captarironías,
descifrar las
comunicaciones condobles sentidos,
etcétera.Piénsese
en ungesto,
unguiñopor ejemplo, y
toda
la
complicación que conlleva suinterpretación;
a pesarde
quefenomenológi-camente,
estoes,
en suapariencia,
setrata
siempre
de
una misma cosa: contraer un párpado —esoes
lo
que se registraría en una cámara
fotográfica
y
en una"descripción
superficial".
Ello
tiene
poco que ver conla
"descripción
profunda"que nos
llevaría
adistinguir
si acaso el guiñoinduce
a unaconspiración contra un tercero o si se
trata
de
unaburla,
esdecir darle
a este gesto unainvestidura
cultural.Mientras
quela
etnografía
superficial es una actividadde
observación,
la
profunda es en rigor una actividadinterpretativa. Eso
eslo
quehacen
—odeben
hacer—los antropólogos,
especialmentelos
que
intentan
abordarlos
problemasde
la
identidad
cultural enlos
grupos que estudian.Estas
descripciones
etnográficasten
drían
tres
importantes
características: serinterpretativas,
dirigidas
hacia
elflujo
del
discurso
social
y
consistentesen el rescatede
pasadas ocurrencias a
través
de
inscribirlas,
de
una maneratal
que estén sujetas a algúncontrol en
lo
que respecta a suconfiabilidad.Geertz
agrega una cuarta característica ala
investigación
etnográfica:debe
ser"micros
cópica", intensiva
más que extensiva.El
tipo
de
material producido através
de
estos estudios etnográficosde
largo
plazoy
sobretodo,
aunque noexclusivamente,
cualitativos,
altamente participativosy dedi
cados a un rastreofino
enun contexto circunscrito,
proporcionaríalos
"megaconcep-tos"
que preocupan a
la
ciencia social contemporánea
-legitimidad,modernización,
integración,
estructurasocial,
identidad,
etcétera—,
esdecir,
la
clasede
realidadsensible que nos permiteabordar enforma
realistay
concreta nuestras sociedades.
Los
pequeñoshechos
hablan
alos
grandesacontecimientos,
como porejemplo nuestros guiños ala
epistemología
moderna,
o nuestros mitoslocales
a
la
identidad
nacional.A
pesarde
la importancia
que sele
entrega
ala
imaginación y
creatividaddel inves
tigador,
los
enfoquesinterpretativos
geertzia-nos no pueden ser autoconvalidados porla
supuesta sensibilidad o autoridadde
quienlos
expone.Si
quierendejar de
seretnocén-tricos
o merasopiniones,
deben,
por el contrario,
someterse a procedimientosde
evaluación de
sus nivelesde
validezy
estar sensibilizados
alos
problemas comunes a estasinvestigaciones. Nada reemplaza,
en este plano,
ala
experiencia.Dentro de
las
sugerencias sedestaca
queel análisis cultural-interpretativo
debe
diri
girsehacia los
eventos conductualesde
la
vida cotidiana
y
no a esquematismos.De
allíque,
contrariamente alo
que seplantea,
la
coherencia no puede ser
la
principal pruebade
validaciónde
unadescripción
culturalparticular.
Geertz
plantea que nadaha
desa
creditado
tanto
al análisis culturaldel
tipo
emic como
la
elaboraciónde
representacio nesimpecables,
en estructurasformales
tan
coherentes,
cuya existencia efectiva nadiepuede
totalmente
creer.
Por
otraparte,
sila descripción
antropológica
esconstruir unalectura interpretativa
de
lo
quesucede, divorciarla de la realidad,
de
aquello quelas
personas concretasdicen,
hacen,
o seles
hace,
esconvertirala
etnografía,
y
con ello ala
Antropología,
en algovacíoque nos conduce a otraparte: a
la
admiración
de
suelegancia,
ala
astuciade
susautores,
o ala belleza
geométricade
sus producciones. Puede
que ellotenga
suencanto,
pero
ése
esotroproblema,
otra metay
otraciencia.
Tampoco Geertz
seimpresiona
porlos
reclamos
de
quela
lingüística
estructural, la
computación
y
algunas otrasformas de
pen samientoformal
puedancapacitarnos para
comprender alos hombres
sinconocerlos.
Nada desacreditaría
más al enfoqueinterpre
tativo
de
la
culturacomo
sudeslizamiento
hacia
una combinación entrela
intuitividad
y
la alquimia,
pormuy
elegantemente quelas intuiciones fuesen
expresadas o pormuy
"computarizada"
que seconsigapresentar
la
alquimia.Para frenar
estatendencia
al esteti cismo sociológicoy
antropológicohabría
que ejercitar el análisis
interpretativo,
desde
el
principio,
sobrelas
realidadesy
necesidades de
la
vidahumana
y
social entemas tales
como:
lapolítica,
la
economía,
las
clases sociales, la violencia,
etcétera.
Observar las di
mensiones simbólicas noimplica
alejarsede
los dilemas
existencialesde la
vidaeingresar
en un reino ausente
de
emotividades;
es sumergirse en el centro
de
ésta,
termina
señalando
Geertz.
El
análisisinterpretativo-cultural
es,
sinembargo, intrínsecamente limitado:
cuantomás profundo aparenta
serlo,
menos completo
es enrealidad.Esta
es una extrañaciencia,
destaca
Geertz,
cuyas más significativasafirmaciones son
las
másendeblementebasadas,
y
enla
cuallograr
llegar
a alguna parte con el material que se está manejando equivale aintensificar las
dudas,
tanto
las
propias comolas
de otros, de
quela
interpretación
lograda
noes
del
todo verdadera.
La
Antropología,
y
nosolamentesu perspectiva
interpretativa,
esuna cienciacuyo progreso es
señalado
por un refinamiento en sudebate
y
críticainterna.
Llegar
a adquirir concienciade lo
anterior equivaleaadvertir que
la
línea
quedife
rencia
la
modalidadde
representación
y
elcontenido culturalsustantivo
representado
estan
difícil de
trazar
dentro del
análisiscultural-interpretativo
comolo
es para elarte,
la
filosofía,
y
en general paralas huma
nidades.A
LGUNAS
CA
RA
CTERISTICAS
BÁSICAS
DEL
SISTEMA
CULTURAL
A
modode
recapitulaciónde
nuestraaproximación cabe
destacar
algunasimpor
tantes
característicasqueestaríanimplicadas
en el concepto
de
culturay
cuyo manejo esde
granutilidad paraquienesseinteresan
porlos
problemasde las
culturas
regionalesode
identidad
cultural:1
.La
cultura
es unfenómeno humano
universal;
esto significa quetodos
los hom
bres
tienen
cultura,
sin ella no seríaposiblesu
sobrevivencia
individual
y
social.
La
culturaes un producto
de la
acciónhumana
y
es exclusiva para nuestraespecie,
noasílo
quedenominamos
sociedad;
para el casode
la
especie
humana,
una sociedaddebe
ser considerada
como untipo
de colectivo, y
comotal
es portadorade
un tipodeterminado
de
tradición cultural.
2.
Al
no estarla
culturafijada
genéticamente,
sutransmisión
sehace dependiente
de
la
capacidadde
aprendizajedel
serhuma
no.
La
capacidad para aprender está naturalmente unidaaunpotencial
genético,
pero su actualización es posible sólo porla
mediación
de
la
estimulación culturaly
los
conte nidos portransmitir.
En
otraspalabras,
tene
mosla
capacidad paraconducirnuestrocom portamiento en acuerdo con elde
los otros,
pero el
tipo
de
comportamiento específicode
que setrate
debe
seraprendido.El
aprendizaje humano
es un aprendizaje simbólicoy,
en una medida muchomenor,
es consese-ría, bajo
esteaspecto, la
experienciade
otroshistóricamente
organizada.
3.
La
modalidad que asumela
culturaes producto
de la
presenciasimultáneade
varios
factores
—ecológicos,históricos,
etc.—,
la
mayoríade
los
cuales sonbastante
impre-decibles.
Su
contingenciada
lugar
a su variabilidad histórica y
socialy
alas
correspondientes
variedades culturalesregionales.
4.
La
culturaestáestructurada,
encontrándose
organizada sistémicamentede de
terminada
manera,
y
sólo puedeserdescom
puesta en sus elementos en
forma
analíticay
no real.
Para
facilitar
el análisisy
comprensión
del
funcionamiento
de los
sistemasculturales
concretos,
muchos antropólogos sugieren reconocer
tres
grandestipos
de
subsistemas
culturales: el complejotecnoeconómi-co —cultura
material—,
la
estructuray
relaciones sociales —cultura
social—, y finalmen
te,
el subsistemaideacional. Así entendida,
la
cultura se compondríade
todos
los planes,
formas de
relacionarsey
objetos queha ido
construyendo e
ideando
elhombre y de
los
cuales,
en el estadiosucesivo, depende
para su adaptación.Sobre
estaestructura, las
dife
rentes perspectivas
teóricas
han destacado
sus prioridades enlo
que respecta a sus componentes
y
relacionesinternas.
5.
Las
culturas pueden ser abordadasdesde
una perspectivatemporal
odiacrónica
o
desde
perspectivas comparativasy
sincrónicas.
En
lo
que respecta alo
primero,
éstas
se nos presentan como un resultado
de
la
evolución
de
la
capacidad adaptativade
grupos
humanos,
y
por elotro,
comoelestado,
comparativo o
no,
en que se encuentra esacapacidad adaptativa en una sociedad o gru
po
de
ellas.Ningún
estudiode
la
cultura escompleto si no
toma
en cuenta estastres
perspectivas.
6.
Por
último,
los
estudios acercade la
identidad
culturalimplican
un acentuadoénfasis
enla dimensión ideacional de la
cultura,
específicamente enlas
variablessimbó-licas-expresivas
de
la
vida social.Estas
noson accesibles en
sí,
entérminos
ontológicos,
sino que sobre
la base del
reconocimientode
la diferencia
entrelo
queforma
o noforma
parte
de
unaidentidad
cultural particular.En
definitiva:
la
identidad
culturalde
ungrupo solamente puede ser abordada en
tér
minos comparativos
y, dada la
calidadde
la
información
que serequiere,
con elinstru
mental metodológico cualitativo que caracte
riza a
la
Antropología
sociocultural.Para
finalizar,
cabe señalar que eltema
antropológico
quehemos
expuestotiene
unfuerte
carácter
interdisciplinario.
No
hay
antropólogo
alguno quetenga
la
capacidadde
serigualmente
competente en camposde la bio
logía,
psicología,
sociología,
etnología,
lin
güística,
estética, semiología,
etc.Nuestras
ideas
y
recomendacionesllegan
tan
sólo aseñalar que
toda
síntesis antropológica severía optimizada"
a
través
de
un pensamientosistémico a partir
del
cual seanllevadas
acabo
las investigaciones
empíricas olas
sistematizaciones
de las informaciones
culturalesya
existentes, y
no obligan aseguir el caminodel
enciclopedismo.No
obstante,
temas
complejos,
como es el casodel
estudiode
la
identidad cultural,
exigen teoríasy concep
tos
equivalentes encomplejidad.De
otrafor
ma todas nuestras observaciones acerca
de
nuestra cultura no pasan