Resumen 1er Parcial - Historia Macchi 1

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Lowe, Donald

Historia De La Percepción

Según Lowe su historia de la percepción es un estudio de la interacción dinámica entre el contenido del pensamiento y la institucionalización del mundo. Propone la historia de la percepción como vinculo intermediario entre el contenido del pensamiento y la estructura de la sociedad. El ser humano se conecta al mundo por medio de la percepción. El acto de percibir incluye al sujeto perceptor que enfoca al mundo como campo vivido, el acto de percibir que une al sujeto con lo percibido y el contenido de lo percibido resultado de tal acto, afecta la influencia del sujeto en el mundo. Esta percepción está limitada por:

• los medios de comunicación • la jerarquía de los sentidos • el orden epidémico

La jerarquía de los sentidos y el orden epistémico cambian con el tiempo. De allí que el campo perceptual constituido por ellos difiera de un periodo a otro. Hay una historia de la percepción para delimitar el contenido cambiante de lo conocido.

Los medios de comunicación

El medio tal vez no sea el mensaje, pero determina el mensaje para el espectador o el auditor. De este modo necesitamos estudiar los medios de comunicación como factor determinante en la percepción. La cultura puede concebirse como oral, quirográfica, tipográfica o electrónica, según los medios de comunicación que la sostengan.

Cultura Oral

Una cultura oral no tiene lenguaje escrito, no tiene registros, no hay textos. En una cultura tipográfica el habla es comunicación, mientras que el conocimiento se conserva no por medio del habla, sino de la prensa. En una cultura oral, el habla tiene que satisfacer las dos funciones: de conservar el conocimiento así como la comunicación. Sin el apoyo de la imprenta, el habla en la cultura oral es ayudada por el arte de la memoria y lo que se puede recitar y repetir se conservará. Lo nuevo y lo claramente distinto será olvidado. El conocimiento en la cultura oral tiende a ser conservador, no especializado, y su contenido no es analítico sino formulaico. El conocimiento depende de la actuación del hablante.

Cultura Quirográfica

Se trata de la introducción de un lenguaje escrito, sea ideográfico o alfabético y su conservación en algún tipo de manuscrito. La escritura acabó por separar del habla y de la memoria el conocimiento. Un lenguaje escrito conservaba el conocimiento después del acto del habla y más allá de la desaparición del recuerdo. La cultura quirográfica de la antigüedad clásica introdujo un nuevo ideal, la lógica abstracta formal. La cultura quirográfica nunca pudo desplazar por completo a la cultura oral. A lo largo de tal periodo, leer fue leer en voz alta y el pueblo seguía confiando mucho más en la tradición oral que en los registros escritos. Durante este período, la escritura fue monopolio de una pequeña elite clerical, y la lectura siempre se lograba con mucha dificultad.

Cultura Tipográfica

La revolución tipográfica de mediados del siglo XV introdujo una cultura enteramente nueva, más dinámica de medios de información impresos. La imprenta diseminó textos de diversos periodos y países, despertando la conciencia de las diferencias y la necesidad de una comparación critica. Estandarizó no sólo textos, sino calendarios, diccionarios, mapas, cartas, diagramas y otras ayudas visuales, por lo que puso de manifiesto el valor de la afirmación pictórica exactamente repetible. Todo ayudó a sistematizar el pensamiento. La imprenta puso fin al problema de la corrupción de la memoria o el manuscrito. La estandarización de los tipos hizo, que la información visual fuese más fidedigna de la información auditiva y táctil. La cultura quirográfica hizo posible el descubrimiento de la lógica abstracta formal, aparte del habla y la memoria; pero quedó reservado a la cultura tipográfica introducir un nuevo ideal de descubrimiento objetivo. La imprenta finalmente estandarizo la comunicación de conocimientos, independientemente de todo hablante o manuscrito particular. “La realidad tipográfica es uniperspectiva y objetiva”

Cultura Electrónica


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Nosotros, en el siglo XX, estamos entrando en una cultura electrónica, basada en medios eléctricos y electrónicos. La nueva cultura electrónica se está superponiendo a la antigua cultura tipográfica, sin desplazarla por completo. Pierce dice q todo mensaje puede codificarse en números dígitos binarios de uno y cero. El bit es una unidad básica de información que se transmitirá a través del medio electrónico, y luego será descifrado en el extremo receptor. Mientras que el tipo tiene fijeza, el bit no es más que una unidad estadística, una traducción matemática de un lenguaje o imagen existente.


Los medios electrónicos extienden nuestros sentidos, pero se prevén consecuencias muy distintas para la organización jerárquica de éstos. Se han extendido y extrapolado vista y oido, alterando nuestra realidad cotidiana. La revolución fotográfica de mediados del Siglo XX, hizo que la imagen visual fuese mucho más exacta en todos sus detalles que la ilustración impresa. La imagen gráfica se ha vuelto fotográfica. Sin embargo, ver fotográficamente es ver fuera de contexto. Los sistemas de audio han amplificado y extendido el sonido a través del espacio y el tiempo. Esta amplificación del sonido es análoga a la extensión fotográfica de la visión. Cada una satura de información un solo canal a expensas de los demás.

Lowe habla del bombardeo de imágenes visuales y auditivas. “La surrealidad electrónica es multiperspectiva y ambiental”, esta surrealidad se obtiene por la extensión y extrapolación de la vista y el oido a expensas del tacto, el olfato y el gusto.

Jerarquia de los sentidos

Los cinco sentidos (oído, tacto, vista, gusto y olfato) conectan a la persona con el mundo y se relacionan entre sí; en conjunto nos dan la experiencia de la realidad. Cada persona tiene una combinación distinta de capacidad sensorial (así un músico tiene mejor oído, o un chef mejor paladar). Cada uno de nosotros tiene una experiencia ligeramente distinta de la realidad debido a la diferente combinación de los cinco sentidos. • Odio. De los cinco sentidos el oído es el más continuo y penetrante. La vista siempre es la percepción de

una superficie desde un ángulo en particular, pero el sonido es la percepción capaz de penetrar bajo la superficie.

• Tacto. El tacto es el más realista, caracteriza a cada uno de nosotros como ser sensual y sexual, que busca unión física con otro ser.

• Vista. La vista es un acto de distanciamiento, de juicio. Pero la vista es una extensión en el espacio, y presupone una distancia. Sólo la vista puede analizar y medir. Ver es una percepción comparativa de las cosas que hay ante nosotros, el comienzo de la objetividad. Por ello la vista ha sido íntimamente relacionada al intelecto. Percibimos mediante una combinación de los cinco sentidos, que se verifican y refuerzan unos a otros.

El cambio en la cultura de los medios de comunicación conduce a un cambio en la jerarquia de los sentidos: • Cultura Oral. El oído como el más importante de los sentidos. Es comunicación auditiva, oír es creer.Por falta de lenguaje escrito los conocimientos se transmiten por el habla.El habla rítmica y métrica constituye así la comunicación oral/auditiva.

• Cultura Quirográfica. Prioridad del oído y tacto sobre la vista. La gente daba más credibilidad a lo que oía o tocaba que a lo que podía ver.Los manuscritos eran monopolio de una pequeña elite y leer seguía siendo leer en voz alta para transmitir los conocimientos.

• Cultura Tipográfica. Introdujo la supremacía de la vista. La estandarización de los tipos hizo que la información visual fuese más fidedigna. Gradualmente leer se volvió la silenciosa asimilación del mensaje por el ojo.

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• Cultura Electrónica. Los medios electrónicos han extendido y extrapolado vista y oído, alterando nuestra realidad cotidiana. La Revolución fotográfica del s. XIX hizo que la vista fuese mucho más exacta en todos sus detalles. El cine y la TV crearon una realidad basada en la visión y el sonido extendidos, sin ninguna referencia a los otros tres sentidos.

Orden Epistémico

El discurso es gobernado por reglas o presuposiciones epistémico inconscientes, y que estas reglas, en conjunto, se modificaban de un periodo a otro.


Edad Media: Anagogía. La anagogía medieval presuponía el ser absoluto de Dios, mientras todo lo demás, dependía del él. Cultura oral, quirográfica. Sentidos: oído y tacto

Renacimiento: Similitud o semejanza. “Buscar un significado es sacar a la luz una semejanza”. Cultura quirográfica, tipográfica. Sentidos: de oído y tacto a supremacía de la vista. Propuso un mundo de orden convergente y centrípeta, preocupado por lo inmanente. Las cuatro figuras de semejanza principalmente empleadas en el Renacimiento eran:

• Convenientia. Una semejanza basada en una escala graduada de proximidad espacial.

• Aemulatio. Una especie de convenientia sin limitación espacial y por ello capaz de conectarse desde ciertas distancias sin movimiento real.

• Analogía. Reforzada por la convenientia y la aemulatio, de modoque era posible unir todo el universo del microcosmos humano en el centro.

• Simpatía. Que excitaba las cosas al movimiento y unía hasta las más distantes.

Siglos XVII y XVIII: Representación en el espacio. Comparación de identidad y diferencia. “El mundo circular de signos convergentes es reemplazado por una progresión infinita”. Sociedad estamental. Cultura tipográfica. Sentidos: supermancía de la vista. La nueva razón analítica de comparación y medición destruyó el mundo jerárquico renacentista de semejanza y correspondencia. Aspiró a conocer global y científicamente, pues era posible comparar y medir con certidumbre todos los fenómenos. Sin embargo aún no era un mundo en que la experiencia del tiempo fuese una conciencia sui generis. Concibieron el tiempo como, simplemente otra dimensión, idéntica al espacio. Por eso este orden epistémico era no temporal y clasificatorio, una taxonomía estática. El campo perceptual era no reflexivo, visual y cuantitativo.

Sociedad Burguesa: Desarrollo en el tiempo. Analogía y sucesión. Cultura tipográfica y revolución fotográfica. Campo de la percepción: Visualidad extendida. Llenaría las lagunas de los órdenes taxonómicos de representación en el espacio. Plantea dinámica (en oposición a estática), transformación (en oposición a cambio específico no relacionado), estructura (en oposición a taxonomía) y totalidad (como un todo espacio-temporal). Tiene como concepto de desarrollo el tiempo como proceso.

Siglo XX: Sistema sincronice de oposiciones binarias. Diferencias sin identidad. Cultura electrónica. Sentidos: extrapolación de vista y oido. El espacio y tiempo ya no son el marco absoluto de la percepción, sino que ellos mismos se han convertido en simples funciones dentro de un sistema. Este orden no es espacial ni temporal, sino sistemático y sincrónico, ha prescindido del problema de la relación entre un concepto (el significado) y el objeto intentado, así como de la explicación del cambio a través del tiempo. El signo se compone del significado y el significante, y la relación entre ambos es puramente arbitraria.


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Regis Debray

El nacimiento por la muerte

Alguna vez nos hemos preguntado ¿Por qué el ser humano desde tiempos inmemorables se ha preocupado por dejar detrás suyo, figuras o representaciones, como testigos perennes de su paso por el mundo? Pues bien, Regis Debray nos plantea que para resolver este y muchos otros interrogantes sobre el ser humano debemos mirar hacia el pasado; Debray dice: “quien retrocede en el tiempo avanza en conocimiento”. Si damos un vistazo a la historia no tardamos en darnos cuenta de la imagen es una constante en todas las civilizaciones, en todas las culturas, en todas las épocas y siempre se pasea de la mano con la muerte. Las antiguas civilizaciones,aunque con distintas creencias, siempre enterraron a sus líderes rodeados de tesoros y sus tumbas fueron adornadas con todo tipo de objetos decorativos. Los atenienses representaban cuerpos en figuras de cerámica sobre las tumbas como intentando poner a la imagen por testigo de un merecido triunfo de la vida sobre la muerte.

Podemos apreciar una utilización muy practica que se hace de la imagen, en los funerales de los antiguos reyes de Francia, en estas ceremonias el cuerpo del rey que acababa de morir debía ser expuesto durante cuarenta días, pero como el cuerpo se descomponía de manera muy rápida, entonces se recurría a crear efigies exactas a los muertos, utilizando la imagen, como un sustituto vivo del muerto. En este punto Debray plantea algo que suena muy curioso y a la vez irónico, en esos momentos en la copia hay más que en el original y es que según el autor al hombre occidental lo mejor le llega por su conversión en imagen, pues su imagen es su mejor parte.

A medida que va avanzando las civilizaciones, también evoluciona el uso que se hace de las imágenes, puesto que en un principio solo podían ser usadas por los grandes personajes; pero luego entra en un proceso en el que se da una especie de democratización, a partir del cual no solo los hombres poderosos tienen acceso al uso de la imagen, ya que luego el ciudadano del común también lo obtiene, y mas tardíamente también lo obtienen las mujeres.

La iglesia, en especial la cristiana también haría valer su derecho al uso de la imagen y aunque toda la iconografía del cristianismo no estaba prevista por los padres de la iglesia, lo cierto es que fue la cultura cristiana la primera en darle a lo físico, un espacio entre lo sagrado, primero lo hizo con los santos, luego con los mártires, los prelados y los príncipes; así pues le brinda toda una imagen divina a sus muertos intentando mostrar el triunfo de la fe sobre la muerte.

La muerte fue quizá el primer misterio del hombre y tal vez gracias a su presencia fue que el hombre comenzó a hacerse una idea de lo sobrenatural, la muerte le incito a esperar un más allá y tal vez la angustia de encontrarse frente a un cadáver que ya no es un ser viviente pero tampoco era una cosa, fue lo que le motivo a hacer replicas de si mismo, como intentando perdurar en el tiempo dejando una evidencia de que alguna vez existió y cada vez se sumerge mas en una fascinación por lo fúnebre o lo que el autor llama: “el amor a los huesos” y a medida que esto pasa, el hombre avanza en las técnicas que usa para crear una imagen cada vez mas real y fiable del ser que ha fallecido, comienza a variar el formato de las imágenes para hacerlas cada vez mas pequeñas hasta que una imagen llega a convertirse por ejemplo: en el colgante que una devota llevará puesto en su cuello sobre la piel. Se desarrollan tanto y tan rápidamente las técnicas artísticas que se llega a un punto en que sin darse cuenta, ese amor a los huesos termina convirtiéndose en el amor al arte.

Para el autor, el estilo de vida del hombre occidental actual ha desterrado la muerte de la posición que ocupo en el pasado, la ha bajado de su pedestal y casi ha llegado a olvidarle; lo cual sería según él, asestar un golpe contundente a la imaginación y con lo que el domina la muerte de la muerte, también moriría el arte que ha nacido de sus entrañas. Hubo arte mientras existían las fuerzas misteriosas, la magia de lo desconocido y es que la humanidad al sentirse casi super poderosa porque ha alcanzado un poder increíble sobre su entorno ya no siente la necesidad de artistas, el hombre antiguo crea la imagen y crea ídolos como una forma de vencer el miedo, pero el hombre actual logra vencer sus miedos sin recurrir a la magia de la imagen, la técnica y la razón se han terminado imponiéndose sobre el ídolo y todo esto ha ocasionado que se pierda la “magia”que pierda la necesidad de trascender en el tiempo y ha llevado al hombre a llenarse de imágenes sin contenido ni consecuencia.

Para Regis Debray no hay, de un lado la imagen material e inerte y del otro lado la mirada como un rayo de sol que anima la pagina de un gran libro abierto, ya que mirar no es recibir, sino ordenar lo visible, organizar la experiencia. La imagen recibe su sentido de la mirada. La evolución de la técnica y las creencias nos llevaron a señalar tres momentos en la historia de lo visible: la mirada mágica, la mirada estética y por último, la más banal: la económica. La historia de la mirada tal vez no sea más que un capítulo de la muerte de occidente.

El nacimiento de la imagen esta inexorablemente unido a la muerte desde el principio. La imagen se convirtió en el arma del hombre para enfrentar el olvido que será con la llegada de la muerte.


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Le Goff

El orden de la Memoria

El concepto memoria en este caso se relaciona directamente con la memoria colectiva más que con la individual, tiene en cuenta describir sumariamente la memoria dentro de la nebulosa memoria dentro de la esfera científica en su conjunto. El concepto de conocimiento, lleva a interesarse por variados sistemas de educación de la memoria existentes en las diferentes sociedades y en épocas diversas: la nemotécnica. Todas las teorías que apuntan a la idea de una actualización mas o menos mecánica de las huellas mnésicas, han sido abandonadas a favor de concepciones más complejas de la actividad mnemónica del cerebro y del sistema nervioso.

Existen varias concepciones recientes de la memoria, que ponen el acento sobre los aspectos de estructuración, sobre las actividades de auto-organización. Los fenómenos de la memoria, no son más que los resultados de sistemas dinámicos de organización, y existen sólo en cuanto la organización los conserva o los reconstituye.

La amnesia no es sólo una perturbación en el individuo, sino que determina perturbaciones más o menos graves de la personalidad y, del mismo modo, la ausencia o la pérdida, voluntaria o involuntaria de memoria colectiva en los pueblos y en las naciones, puede determinar perturbaciones graves de la identidad colectiva.

En el estudio histórico de la memoria histórica es necesario atribuir una importancia particular a las diferencias entre sociedad de memoria esencialmente oral y sociedad de memoria esencialmente escrita. La memoria étnica

Se trata de la memoria colectiva entre los pueblos sin escritura. En la mayor parte de las culturas sin escritura, y en numerosos sectores de la nuestra, la acumulación de elementos dentro de la memoria forma parte de la vida cotidiana. La esfera principal en la que se cristaliza la memoria colectiva de los pueblos sin escritura es la que da un fundamento a la existencia de etnias o de familias, es decir, los mitos de origen. Esta memoria colectiva de las sociedades “salvajes” se interesa de un modo un tanto particular por los conocimientos prácticos, técnicos y del saber profesional. La organización social de los oficios reviste una función importante, se trate de los herreros de África o de Asia, o de nuestras corporaciones hasta el siglo XVII.

El aprendizaje y la conservación de los secretos del oficio tienen lugar en cada célula social de la tribu. En estas sociedades sin escritura existen especialistas de la memoria, los hombres-memoria: “genealogistas”. La memoria transmitida por aprendizaje en las sociedades sin escritura no es una memoria “palabra por palabra”. El producto de una rememorización exacta, parece a estas sociedades menos útil; menos apreciable de cuanto no sea el éxito de una evocación inexacta. Por eso raras veces se encuentra en estas sociedades la existencia de procedimientos mnemotécnicos. Mientras la reproducción mnemónica palabra por palabra estaría ligada a la escritura, la sociedad sin escritura, concede mayor libertad y más posibilidad creativa a la memoria.

El desarrollo de la memoria: de la oralidad a la escritura, de la prehistoria a la antigüedad.

La aparición de la escritura está ligada a una transformación de la memoria colectiva. La escritura permite a la memoria colectiva un doble progreso, el desenvolverse en tres formas de memoria:

1. Conmemoración: celebración de un evento memorable por obra de un monumento celebratorio. La memoria tomaba la forma de inscripción y surgía entonces la epigrafía (ciencia auxiliar de la historia).
 La gran época de las inscripciones fue la de Grecia y Roma antiguas. Conmemoración y perpetuación del recuerdo. La piedra, y más frecuentemente el mármol, servía de soporte a un exceso de memoria. 2. Documento escrito sobre un soporte específicamente destinado a la escritura. En este tipo de

documento, la escritura tiene dos funciones principales:

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Comunicar a través del tiempo y del espacio, procurando al hombre un sistema de marcación, de memorización y de registro.

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Permitir reexaminar, disponer de otromodo, rectificar las frases, incluso las palabras aisladas. (Asegurándose el pasaje de la esfera auditiva a la visual).

Los reyes crean para sí instituciones – memoria: archivos, bibliotecas, museos. Más tarde, los soberanos hacen redactar a sus escribas, narraciones más detalladas de sus reinos en las cuales sobresalen victorias militares, ventajas de su justicia y progreso del derecho: los tres dominios dignos de ofrecer

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ejemplos memorables a los hombres del futuro. En Egipto, después de la invención de la escritura, han sido redactados con continuidad los anales reales.

3. Memoria funeraria, finalmente, como nos dan testimonio, entre otras, las estelas griegas y los sarcófagos romanos: memoria que ha tenido un rol capital en la evolución del retrato.

Con los griegos se percibe, de modo clarísimo, la evolución hacia una historia de la memoria colectiva. La historia vuelve a ampliar la memoria colectiva, modificándola pero sin destruirla. Sócrates observa que el dios ha transformado la memoria, contribuyendo antes bien a debilitarla que a transformarla; el alfabeto generará olvido en las almas de quienes lo aprendan; estos dejarán de ejercitar la memoria puesto que fijándose en el texto traerán las cosas a la mente no más del interior de ellos mismos, sino de fuera, a través de signos extraños. Se ha pensado que este pasaje evoca una supervivencia de las tradiciones de la memoria oral.

Los griegos de la edad arcaica hicieron de la memoria una diosa, Mnemosina. Ella reclama a la mente de los hombres el recuerdo de los héroes y desus grandes gestas y preside la poesía lírica. El poeta es, por lo tanto, un hombre poseído por la memoria, el aedo es un adivino del pasado, así como el adivino lo es del futuro.

La memoria tiene una función de primer plano en las doctrinas órficas y pitagóricas: es el antídoto del olvido. En el infierno órfico el muerto debe evitar la fuente del olvido, no beber del leteo, sino apagar la sed en la fuente de la memoria, que es fuente de inmortalidad.


Los ejercicios de memoria ocupaban amplio espacio en el aprendizaje pitagórico.


La memoria platónica ha perdido el aspecto mítico, pero no busca hacer del pasado un conocimiento: quiere sustraerse de la experiencia temporal. Esta laicización de la memoria, combinada con la invención de la escritura, permite a Grecia crear nuevas técnicas de memoria: la mnemotécnica.

Simónides fijaba dos principios de la memoria artificial según los antiguos: el recuerdo de las imágenes, necesario para la memoria; el apoyo sobre una organización, un orden, esencial para una buena memoria. La memoria es la quinta operación de la retórica, a saber:

• la inventio, encontrar algo que decir.

• la dispositio, poner en orden lo que se ha encontrado. • la elocutio, agregar como adorno palabras e imágenes.

• la actio, recitar el discurso como actor con la dicción y los gestos. • la memoria, recurrir a la memoria.

La memoria medieval en el Occidente

Mientras la memoria social “popular” o “folklórica”, se escapa casi enteramente, la memoria colectiva formada por los estratosdirigentes de la sociedad experimenta, en el curso del medioevo, profundas transformaciones. La esencial proviene de la difusión del cristianismo como religión y como ideología dominante, y el cuasi monopolio conquistado por la Iglesia en el campo intelectual. El judaísmo y el cristianismo son religiones ancladas histórica y teológicamente como “religiones del recuerdo”. Actos divinos de salvación situados en el pasado forman el contenido de la fe y el objeto de culto. Necesidad del recuerdo como momento religioso fundamental.

Con Agustín, la memoria se sumerge profundamente en el hombre interior, en el corazón de aquella dialéctica cristiana del interior y del exterior de la cual saldrán el examen de conciencia, la introspección y quizás también el psicoanálisis. La conmemoración de los santos en general tenía lugar en el día conocido o presunto de su martirio o de su muerte. Asociación de la muerte con la memoria: Libros memoriales / Obituarios. Muy pronto surgió en la Iglesia la usanza de recitar plegarias.

En el campo literario, la oralidad se mantiene muy próxima a la escritura, y la memoria es uno de los elementos constitutivos de la literatura medieval


Función de la memoria en la escuela en el medioevo: El escolar debe registrar todo en su propia memoria. El joven hebreo, el escolar cristiano debe saber de memoria los textos sagrados. En esta época saber de memoria es saber. En este modo que pasa de la oralidad a la escritura se multiplican los glosarios, los lexicos, las listas de ciudades, montañas, rios, océanos, que se deben aprender de memoria.


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1. Encontrar adecuados simulacros de las cosas que deseamos recordar. (Relacionar el hecho que deseamos recordar con algo). La memoria está ligada al cuerpo.

2. Disponer en un orden calculado las cosas que se desean recordar, de modo que al recordar un punto, se facilite el pasaje al punto sucesivo. La memoria es razón.

3. Adherirse con vivo interés a las cosas que se desean recordar. La memoria está ligada a la atención y a la intención.

4. Meditar con frecuencia lo que se desea recordar.

El medioevo ha dado la palabra central “memoria”, aparecida ya en los primeros monumentos de la lengua en el siglo XI. En el siglo XIII se agrega memorial (relativo a las cuentas financieras) y en 1320, memoire, en masculino (designa un expediente administrativo). La memoria se hace burocrática, al servicio del centralismo monárquico que entonces se va constituyendo. Los diccionarios alcanzan sus límites en las enciclopedias de todo tipo publicadas tanto para uso de las fábricas y de los artesanos, como de los eruditos puros.


Mientras los vivos pueden disponer de una memoria técnica, científica, intelectual siempre rica, la memoria parece alejarse de los muertos. La conmemoración de los muertos va declinando. Pierre Muret, encuentra particularmente impresionante en Inglaterra el olvido de los muertos, y lo atribuye al protestantismo: para los ingleses, en efecto, evocar la memoria de los difuntos evidenciaría mucho de papismo. Se abre la gran época de los cementerios, con nuevos tipos de monumentos y de inscripciones funerarias, con el rito de la visita al cementerio. La tumba separada de la iglesia ha pasado a ser centro del recuerdo. El romanticismo acentúa la atracción del cementerio ligado a la memoria.

Los latinos llaman a la memoria “memoria” cuando esta custodia las percepciones de los sentidos, y “reminiscencia”, cuando la restituye. La conmemoración se apropia de nuevos instrumentos de sostén: monedas, medallas y estampillas se multiplican. Fiestas nacionales, museos públicos y nacionales, bibliotecas. Entre las manifestaciones importantes o significativas de la memoria colectiva, se pueden citar la aparición, en el siglo XIX y al inicio del XX, de dos fenómenos:

• Erección de monumentos a los caídos, al otro día de la 1ra GM. La conmemoración funeraria conoce allí un nuevo impulso. En muchos países se eleva un monumento al Soldado Desconocido con el propósito de encerrar los límites de la memoria asociada en el anonimato, proclamando sobre el cadáver sin nombre la cohesión de la nación en la memoria común.

• La fotografía, que revuelve la memoria multiplicándola y democratizándola, dándole precisión y una verdad visual jamás alcanzada, permitiendo conservar la memoria del tiempo y la evolución cronológica. El album de familia expresa la verdad del recuerdo social.

Las mutaciones actuales de la memoria

Leroi-Gourham, concentrando su propia atención sobre los procesos constitutivos de la memoria colectiva, ha subdividido su historia en cinco períodos:

1. El de la transmisión oral,

2. El de la transmisión escrita mediante tablas e índices, 3. El de simples esquelas,

4. El de la mecanografía, y

5. El de la clasificación electrónica por serie.

Las mutaciones de la memoria en el siglo XX, sobre todo después de 1950, representa una verdadera y auténtica revolución de ésta, y la memoria electrónica no es más que un elemento, si bien indudablemente el más espectacular. La aparición, durante la 2da GM, de las grandes máquinas calculadoras, que se inserta en la enorme aceleración de la historia y más específicamente de la historia de la ciencia y de la técnica desde 1860 en adelante, puede colocarse en una larga historia de la memoria automática.

La función de la memoria es coloca en el modo que sigue en una calculadora que comprende: • Instrumentos de ingreso para los datos y para el programa;

• Elementos dotados de memoria, constituidos por elementos magnéticos, que conservan las informaciones introducidas en la máquina y los resultados parciales obtenidos en el curso del trabajo;

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• Instrumentos de control;

• Instrumentos de salida para los resultados.

A esta primera distinción en la duración entre memoria humana y memoria electrónica, es preciso añadir que “la memoria humana es particularmente inestable y maleable” (crítica hoy clásica en la psicología de los testimonios judiciales, por ejemplo), mientras que la memoria de la máquina se impone por su enorme estabilidad, análoga al tipo de memoria representada por el libro, pero unida a una facultad evocativa hasta ahora desconocida.

Pero es preciso constatar que la memoria electrónica no actúa sino por orden del hombre y según el programa por él requerido; que la memoria humana mantiene un amplio sector no informatizable, y que como todas las otras formas de la memoria automática aparecidas en el curso de la historia, la memoria electrónica no es más que una simple ayuda, una servidora de la memoria y del espíritu humano. Claude Bernard localiza la memoria, no en las partículas constitutivas del organismo, sino en un sistema especial que controla la multiplicación de las células, su diferenciación y la formación progresiva del organismo.


Extrañamente la memoria biológica semeja antes bien a la memoria electrónica que a la memoria nerviosa, cerebral. Por una parte, ella también se define gracias a un programa en el cual se funden dos nociones: la de noción de memoria y la de proyecto. Por otra parte es rígida; por la agilidad de sus mecanismos, la memoria nerviosa está particularmente adaptada para la transmisión de los caracteres adquiridos; por su rigidez, la memoria hereditaria se le opone. Además, contrariamente a los ordenadores, el mensaje hereditario no permite la menor intervención partícipe del exterior. No puede existir allí cambio en el programa, ni por la acción del hombre, ni por la del ambiente.


Freud: “El comportamiento de la memoria durante el sueño es, sin duda, de enorme importancia para toda la teoría de la memoria”. Vincula al sueño con la memoria latente y no con la memoria consciente.


Scholz: “Nada de lo que una vez hemos poseído intelectualmente puede perderse completamente”. Critica con todo la idea de reducir el fenómeno del sueño en general al de recordar, puesto que hay una elección específica del sueño en la memoria, una memoria específica del sueño. Esta memoria, también en este caso, es elegida.


Moda retro: o moda del pasado, explotada descaradamente por los mercaderes de la memoria a partir del momento en que la memoria se ha convertido en uno de los objetos de la sociedad de consumo que se vende bien.


En las sociedades desarrolladas, los nuevos archivos (archivos orales, archivos audiovisuales) no se han substraido a la vigilancia de los gobernantes, aún cuando estos no son capaces de controlar esta memoria tan estrechamente, como en cambio logran hacerlo con nuevos instrumentos de producción de tal memoria, tal como la radio y la televisión.


Conclusión: el valor de la memoria. La evolución de las sociedades en la segunda mitad del siglo XX esclarecerá la importancia del papel representado por la memoria colectiva.


La tradición es biológicamente indispensable a la especie humana, como el condicionamiento genético a las sociedades de insectos: la supervivencia étnica se funda sobre la rutina, el diálogo que se establece crea el equilibrio entre rutina y progreso, donde la rutina es el símbolo del capital necesario para la supervivencia del grupo y el progreso la intervención de las innovaciones individuales por una supervivencia siempre mejor. La memoria es un elemento esencial de lo que hoy se estila llamar “identidad”, individual o colectiva.

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Gelb

Evolución de la escritura Etapas del desarrollo

En este texto se esbozara la historia de la escritura, en su evolución desde las etapas más primitivas de la semasiografia, en la que los dibujos comunican el pretendido significado, a la etapa posterior de la fonografia, en la que la escritura expresa la lengua.

Pinturas

El hecho de que se incluyan las pinturas en la primera etapa, llamada No escritura, supone que lo que entendemos normalmente como pinturas no corresponden a la categoría de escritura y que la escritura tuvo su origen en simples pinturas

Precedentes de la escritura

Bajo esta categoría se incluyen todos los variados recursos con los que el hombre intento primeramente transmitir sus ideas y sentimientos. El termino ideado por el autor para abarcar estos recursos es la semasiografia, que es la fase en la que las pinturas pueden expresar el sentido general que quiere transmitir el que escribe.. en esta etapa, la forma dibujada de modo visible puede expresar directamente el significado sin que intervenga una forma lingüística. Las formas más primitivas de comunicación por medio de símbolos visibles fueron obtenidas por los recursos representativo-descriptivo y mnemónico-identificador.

Representativo-descriptivo

En este recurso, se incluyen los medios de representación análogos a los dibujos producidos como resultado de un impulso estético, pero se distinguen de esto al contener solo los elementos de importancia para la transmisión de la comunicación y carecen de alardes estéticos propios de la pintura artística. El método representativo-descriptivo sin embargo, no se encuentra en el camino directo hacia una escritura plenamente desarrollada. Los dibujos trazados según este método obedecen a las convenciones artísticas, con todos sus inconvenientes y limitaciones.

Mnemónico identificador

En el recurso mnemónico-identificador, se utiliza un símbolo como auxilio para señalar o identificar una persona o un objeto. El deseo de registrar las cosas para la posteridad mediante símbolos semejantes, constituyó un factor importante para el desarrollo de la autentica escritura.

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En este método los dibujos están trazados como en el representativo-descriptivo, pero su fin nos es describir un hecho, sino ayudar a recordar y a identificar un objeto o un ser. De esta forma de correspondencia completa se establece y se va haciendo paulatinamente convencional entre ciertos símbolos, por una parte, y ciertos objetos y seres por otra.

Con el descubrimiento de que las palabras pueden ser expresadas por símbolos escritos, se estableció, solidamente un método nuevo y superior de comunicación entre los hombres. Ya no fue necesario el expresar una frase como “el hombre mato al león” por medio de un dibujo de un hombre lanza en mano, en el acto de matar un león. Las tres palabras podían escribirse ahora mediante tres símbolos convencionales que representasen, el hombre, la lanza y el león.

La introducción en el recurso identificador de un orden riguroso de los signos, de acuerdo con el de las palabras habladas, se encuentra en directo contraste con los métodos del recurso descriptivo y de las pinturas, en los que se expresa el significado por el total de los dibujos parciales, sin regla alguna, en cuanto a donde comienza el mensaje o el orden en que debe interpretarse.

Un método en el que cada signo puede expresar una palabra debería evolucionar naturalmente hacia un sistema completo de signos léxicos, es decir, de una escritura léxica o logográfica. Una escritura logográfica primitiva puede evolucionar hacia un sistema completo solamente si logra adscribir a un signo un valor fonético independiente del significado que este signo posee como palabra. Esto se llama fonetización, el avance más importante de la historia de la escritura. Con el comienzo de la fonetización y su sistematización posterior, se desarrollaron sistemas completas de escritura que hicieron posible la expresión de cualquier forma lingüística mediante símbolos con valores silábicos convencionales. Este fue el origen de la escritura completa, en contraste con los débiles ensayos agrupados bajo la denominación de semasiografia, que no merecen mayor rango que clasificarlos como precedentes de la escritura.

Sistemas logo-silábicos

El paso decisivo que condujo a una escritura en completo desarrollo se debe a los sumerios. La elección de un signo para una palabra dio origen al sistema logográfico, que pronto derivo hacia uno fonográfico, debido a la necesidad de expresar nombres de personas de forma exacta para evitar confusiones en los registros. La trascendencia de este acto consiste en que, al crear un sistemalogo-silábico completo derivado del viejo recurso mnemónico-identificador, a los sumerios les fue imposible liberarse enteramente de los estrechos convencionalismos del recurso representativo-descriptivo. Desarrollaron la escritura partiendo del primer recurso, a la vez que continuaban el segundo método sin alteraciones en su técnica de reproducciones con sellos.

El más antiguo de los siete sistemas orientales de escritura es el sumerio, del que hay testimonios en Mesopotámica meridional hacia 3100 a.c. De allí los principios esenciales de la escritura sumeria pueden haberse extendido hacia Oriente, primero a los vecinos protoelamitas y más tarde, quizás por medio de estos, a los proto-indios del Valle del Indo, a su vez una de las escrituras del Oriente Medio puede haber servido de estimulo a la creación de la escritura china. Hacia 3000 a.c. se supone que la influencia sumeria se abrió paso hacia el Oeste, hacia Egipto, la influencia egipcia por su parte, se extendió al Egeo, donde hacia 2000 a.c. originó la escritura cretense, y algunos siglos mas tarde, en Anatolia, la escritura jeroglífica hitita.

En lo que se refiere a los principios internos de la escritura, la característica unificadora de los cuatro sistemas (Sumerio, Egipcio, Hitita, Chino) es que todos ellos son fonográficos casi desde el mismo comienzo de su evolución y que todos contienen signos de estas tres clases: signos léxicos o logogramas, signos silábicos y signos auxiliares.

La formación de los signos verbales es idéntica o muy parecida en los cuatro sistemas. Un signo o unacombinación de signos expresa una palabra o una combinación de palabras. Tan solo el empleo de los signos silábicos son las diferencias tan notables como para permitirnos formar exactas subdivisiones por tipos.

Los cuatro sistemas orientales emplean silabarios de cuatro tipos diferentes: • Tipo I: Sumerio

• Tipo II:Egipcio • Tipo III: Hitita • Tipo IV:Chino. Sistemas silábicos

De los cuatro sistemas logo-silábicos han ido surgiendo con el transcurso del tiempo cuatro silabarios que muestran diversos grados de simplificación

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• Tipo I: Cuneiforme elamita • Tipo II: Semítico occidental • Tipo III: Chipriota

• Tipo IV: Japonés.

Una conclusión interesante que puede sacarse de las nuevas escrituras silábicas es que todas ellas fueron creadas por pueblos heterogéneos. El nombre de “silabario semítico oriental” dado a los diversos tipos de escritura empleados por los fenicios, hebreos y otros emitas desde la segunda parte del segundo milenio a.c., expresa claramente según el autor que estas escrituras constituyen silabarios y no alfabetos, como se admite generalmente. Estas escrituras semíticas siguen fielmente las líneas de su modelo egipcio y este no es más que un silabario, desde el punto de vista del desarrollo de la escritura.

Sistemas alfabéticos

Ahora se puede hacer una pregunta, si estas escrituras semíticas primitivas no son alfabetos, que es entonces el alfabeto? Si, por el término “alfabeto” entendemos una escritura que expresa los sonidos individuales de un idioma, entonces el primer alfabeto fue formado por los griegos. Los griegos fueron quienes, habiendo aceptado en su totalidad las formas del silabario semítico occidental, desarrollaron un sistema de vocales que, añadidas a los signos silábicos, reducían el valor de estas silabas, al de simples signos consonánticos, creando de esta forma por primera vez un completo sistema alfabético de escritura. Existen en uso tres tipos de alfabetos, caracterizados por tres métodos diferentes de indicar las vocales. • Tipo I: Griego, latín, etc.

• Tipo II: Arameo, hebreo, árabe, etc.

Los cientos de alfabetos repartidos por todo el mundo, por diferentes que puedan ser en su aspecto exterior, todos siguen los principios establecidos por primera y ultima vez por la escritura griega.


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Dodds

Esquema Onírico Y Esquema Cultural

El hombre tiene el privilegio de ser ciudadano de dos mundos, cada uno de los cuales tiene su propia lógica y sus propios límites: Sueño y Vigilia. Hoy todavía hay muchos pueblos primitivos que atribuyen a determinados tipos de experiencia del sueño una validez igual a la de la vida de la vigilia. Existen dos modos de considerar los documentos de la experiencia onírica de una cultura pasada: podemos tratar de verlos a través de los ojos de los mismos que tuvieron esos sueños, o podemos intentar penetrar desde su contenido manifiesto en su contenido latente aplicando los principios derivados del análisis moderno de los sueños. Este procedimiento descansa en la universalidad de los símbolos oníricos, que no podemos controlar con las asociaciones del soñador. Los sueños están íntimamente relacionados con el mito, del que se ha dicho que es el pensar onírico del pueblo, así como el sueño es el mito del individuo.

Parece como si el sueño objetivo, visionario, hubiera echado profundas raíces no sólo en la tradición literaria, sino en la imaginación popular. Y esta conclusión es hasta cierto punto confirmada por la aparición en el mito y en la leyenda.

Clasificación de los sueños:

• Simbólico: reviste de metáforas, un significado que no puede entenderse sin interpretación. • Visión: Es la representación previa de un acontecimiento futuro.

• Oráculo: Cuando en el sueño, el padre del soñador, o algún otro personaje respetado e imponente, incluso un sacerdote o un Dios, revela sin simbolismo lo que sucederá o no sucederá, lo que debe o no debe hacerse.

El que la figura soñada se identifique con un Dios o con un antepasado depende del esquema cultural y pertenece a la experiencia religiosa del pueblo. Sin embargo, el carácter “divino” de un sueño griego no parece depender enteramente de la identidad ostensible de la figura soñada, por ejemplo, cualquier sueño experimentado en el templo de Esculapio se suponía venido del dios.

En muchas sociedades se han empleado y se emplean todavía técnicas especiales para provocar el anhelado sueño “divino”, incluyen el aislamiento, la oración, el ayuno, la auto mutilación, dormir sobre lapiel de un animal sacrificado, o en contacto con algún otro objeto sagrado y, finalmente la incubación (dormir en un lugar sagrado).

Las experiencias de este tipo son reflejo de un esquema de creencia admitido no sólo por el soñador, sino por todos los que viven en su mismo ambiente; su forma está determinada por la creencia y, a su vez, la confirma.

Leemos también de curaciones realizadas por los perros del templo que vienen y lamen la parte afectada estando el paciente completamente despierto. Nada hay en esto de increíble si no insistimos en el carácter permanente de las curaciones; son bien conocidos los hábitos de los perros y las virtudes terapéuticas de su saliva.

Lo que Freud llama “elaboración secundaria”, cuyo efecto es que el sueño pierde su apariencia absurda e incoherente y se aproxima al esquema de una experiencia inteligible.


En muchos casos, también debemos considerar una tercera elaboración aportada por los sacerdotes, o quizás con más frecuencia por otros pacientes (que amplificaban cualquier rumor de curación).

Las curaciones registradas en el Epidauro se presentan, en la mayor parte de los casos, como instantáneas, y es posible que algunas de ellas lo fueran. No interesa preguntar cuanto duraba la mejoría; basta el hecho de que el paciente se fuese curado. Un santuario de curaciones puede mantener su reputación con un porcentaje muy bajo de éxitos.

La influencia de la actitud inconsciente del soñador puede verse en las prescripciones oníricas de Arístides, muchas de las cuales ha registrado. Como él mismo dice, “son justamente lo contrario de lo que uno esperaría de hecho, son precisamente lo que uno naturalmente más evitaría”. Según Freud, estos sueños parecen la expresión de un deseo arraigado de autocastigo.

Arístides obedeció siempre estas “prescripciones” es muy posible que la obediencia a tales sueños le procurase en efecto un alivio temporal de los síntomas neuróticos; pero es claro que desde un punto de vista más amplio puede decirse poco a favor de un sistema que ponía al paciente a merced de sus propios impulsos inconscientes disfrazados de premoniciones divinas.

Visiones en estado de vigilia: Tienen en general el mismo origen y estructura psicológica que los sueños y, como en los sueños, tienden a reflejar esquemas culturales tradicionales. Entre los griegos, el tipo más corriente es la aparición de un dios o el oír una voz divina que manda o prohíbe que se ejecuten ciertos actos. En general estas experiencias se daban en lugares montañosos y solitarios, Es posible que no sea

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accidental, sino resultado del estado patológico en que puede caer un hombre por ejemplo si ha viajado por una ruta solitaria.

Un puñado de intelectuales griegos alcanzó una actitud más racional frente a la experiencia onírica. Heráclito es el primero en poner al sueño donde debe estar. Elimina el sueño objetivo.


La mayor parte de nuestros sueños son sugeridos por las preocupaciones de nuestro estado de vigilia. Hacia fines el siglo V, el tipo tradicional de “sueño divino”, no alimentado ya por una fe viva en los dioses tradicionales, decayó en frecuencia e importancia. Surge el vivo interés por el arte de interpretar el sueño simbólico particular.

El tratado Hipocrático de mediados del siglo IV, hace un interesante intento de racionalizar los sueños, relacionando amplias clases de sueños con el estado fisiológico del soñador y tratándolos como síntomas importantes para el médico. Este autor admite también los sueños divinos precognitivos y reconoce asimismo que muchos son cumplimientos de deseos sin disfraz alguno. Anticipa el principio de Freud de que el sueño es siempre egocéntrico.


Aristóteles reconoce un origen común a los sueños, las alucinaciones de los enfermos y las ilusiones de los cuerdos. Niega que haya sueños enviados por la divinidad. Dos clases de sueños acepta como inteligiblemente precognitivos: los sueños que contienen un reconocimiento del estado de salud del soñador, que se explican razonablemente por la penetración en la conciencia de síntomas ignorados en la vigilia; y los que acarrean su propia realización sugiriendo al soñador una línea de acción. Cuando, fuera de estos casos, los sueños resultan verídicos, alternativamente sugiere una teoría de estímulos transportados por ondas, fundándose en la analogía de la propagación de las perturbaciones del agua o del aire. Todo su enfoque del problema es científico, no religioso. En la ciencia moderna esta cuestión no ha avanzado mucho después de él. Ciertamente no lo hizo la antigüedad posterior, donde los estoicos resucitaron la actitud religiosa frente a los sueños.


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Frankfort Mito y realidad

El pensamiento especulativo o razonamiento es un modo de aprehensión intuitivo, casi visionario, que aunque trasciende la experiencia, nunca se desprende de ella por completo, en tanto que intenta explicar, unificar y ordenar el mundo.

En la actualidad, el pensamiento especulativo cuenta con la ciencia como nuevo instrumento para la interpretación de la experiencia -y no permitimos que se cruce con la imaginación-, dejándole una perspectiva limitada al hombre mismo -que aún no ha hecho de sí un objeto de ciencia-, en tanto que el mundo de los fenómenos naturales es ahora un ‘ello’, un algo impersonal.

En cambio en el Antiguo Cercano Oriente, el pensamiento especulativo se presentaba envuelto en imaginación, con posibilidades ilimitadas y sinhacer distinción entre dominio de la naturaleza y dominio del hombre, ya que tomaba los fenómenos naturales como un ‘tú’.

A un ‘ello’ se le trata de determinar la identidad -se desempeña un papel activo-, por lo que ese tipo de conocimiento es articulado e indiferente emotivamente; un ‘ello’ siempre puede vincularse científicamente con otros objetos y tenerse como parte de una serie.

A un ‘tú’ se le trataba de comprender -se desempeñaba un papel pasivo- y se recibía una impresión, por lo que ese tipo de conocimiento era desarticulado, emotivo y directo. Un ‘tú’ era siempre único, tenía el carácter de lo individual, cuya presencia se revela a sí misma. Además, no era meramente contemplado o comprendido, sino que era experimentado emocionalmente, en una relación dinámica y recíproca -aunque eso no quiere decir que se ‘personificaba’ lo inanimado, simplemente porque no se conocía un mundo inanimado sino lleno de vida-.

Toda experiencia con un ´tú’ era individual en alto grado, y en efecto los acontecimientos se entendían como sucesos individuales cuya consideración y explicación sólo podían ser concebidas como una acción, tomando necesariamente la forma de un relato. Es decir, que los hombres primitivos formulaban mitos en vez de establecer un análisis o llegar a conclusiones. Ej: Hoy podemos explicar que cambios atmosféricos interrumpan la sequía y llueva; los babilonios tomaban eso mismo como muestras de la intervención del pájaro Imdugud.

Sin embargo, no lo hacían por diversión o en búsqueda de una explicación para las cosas; simplemente relataban los acontecimientos con los que se hallaban comprometidos como revelaciones ligadas a la experiencia. Eran productos de la imaginación pero no meras fantasías, ya que no presentaban sus imágenes y actores imaginarios en un juego libre sino con una autoridad apremiante, tratando de perpetuar la revelación que habían obtenido de un ‘tú’. Por lo tanto, las imágenes del mito no son alegóricas; se trata de un nivel de pensamiento abstracto cuidadosamente escogido del cual son inseparables, representando la forma en que la experiencia se hace consciente. Hay que considerar seriamente el mito, ya que revela una verdad significativa aunque no sea verificable; no tiene la universalidad ni la lucidez de una observación teórica, pero puede decirse que se trata de una verdad metafísica.

Si tratamos de definir la estructura del pensamiento creador de mitos y compararla con la del pensamiento moderno, encontraremos que sus diferencias radican más en la intención y la actitud emotiva que en la ‘mentalidad pre-lógica’. La característica principal del pensamiento moderno es la distinción que hace entre lo subjetivo y lo objetivo, basada en el procedimiento analítico y crítico por el cual se reduce los fenómenos individuales a acontecimientos típicos asociados a leyes universales, creando un abismo cada vez mayor entre la percepción de los fenómenos y los conceptos que permiten comprenderlos. Ej: El Sol sale y se oculta, pero creemos que es la Tierra la que se mueve alrededor del Sol aún cuando somos personalmente incapaces del probar dicha explicación

En cambio, en el pensamiento creador de mitos no había lugar para semejante análisis crítico de las percepciones. El hombre primitivo no podía separarse de la presencia de los fenómenos porque éstos se le revelaban del modo que hemos descrito, de modo que para él carecería de significado la distinción entre conocimiento subjetivo y el objetivo.

Tampoco advertía el contraste que hoy hacemos entre realidad y apariencia; todo lo que afectaba su entendimiento o voluntad quedabaconsecuentemente establecido como real, y no había razón para considerar a los sueños menos reales que las impresiones de la vigilia. Y de la misma manera en que no hacía distinciones radicales entre sueños, alucinaciones y visiones comunes, el pensamiento creador de mitos tampoco separaba rigurosamente la vida de la muerte, que se presentaba de manera casi substancializada -al igual que la enfermedad o el mal-. Los símbolo seran tratados de forma semejante, considerando que entre éstos y lo que significan existía un enlace, como existe una unión entre dos objetos que son recíprocamente dependientes.

Por otro lado, el hombre primitivo reconocía naturalmente la relación de causa y efecto, pero le era imposible concebir la causalidad como una operación impersonal, mecánica y sujeta a leyes como nosotros;

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cuando busca una causa él no se pregunta ‘¿qué?’ sino ‘¿quién?’. Así, los dioses como personificación de las fuerzas naturales satisfacían su necesidad de encontrar causas que explicaran los fenómenos.

En casos en que nosotros no advertiríamos sino asociaciones mentales, el pensamiento creador de mitos hallaba una conexión causal. No olvidemos que no necesitaba explicar el ‘¿por qué?’ de un proceso para poder representarlo, sino que aceptaba una situación como inicial y otra como final, aunque solo fuera por la convicción de que así era, y pasaba a responder el ‘¿cómo?’.

Hoy consideramos el espacio como una mero sistema de relaciones y funciones, infinito continuo y homogéneo, pero el hombre primitivo no podía abstraer el concepto de ‘espacio’ de su experiencia en él, que constaba de lo que podríamos llamar ‘asociaciones calificativas’.

Su concepción de tiempo era igualmente cualitativa y concreta, y no cualitativa y abstracta como la nuestra. El pensamiento creador de mitos no comprendía el tiempo como una duración uniforme o una sucesión de momentos, sino que lo experimentaba en la periodicidad y el estilo de vida humano y de la naturaleza, un tiempo ‘biológico’, una sucesión de fases recurrentes con un valor y sentido particulares.


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Mancia

Historia del Sueño

Oniromancia Y Adivinacion En El Antiguo Oriente

El sueño, ya desde los albores más antiguos de la civilización, se ha visto como un hecho conectado a la realidad, divina y humana, y capaz de decir, más que cualquier otra experiencia, la verdad.

Los egipcios tienen, el mérito de haber comprendido la importancia del lenguaje del sueño, los aspectos formales de éste (el relato) y no sólo el contenido y su simbología. Por esto podemos considerarles los verdaderos precursores del pensamiento psicoanalítico más reciente.

Para los antiguos egipcios el sueño es un estado mental extra-consciente que da acceso a un mundo dominado por las fuerzas primordiales eternas y no creadas. Confieren al sueño facultades premonitorias, adivinatorias y terapéuticas, y también se subraya su implicación en la esfera sexual.

Los sueños en el Islám

La oniromancia fue el único arte adivinatorio no repudiado por el Islam. “El sueño es una conversación entre el hombre y su Dios.” La literatura orino crítica en el Islam era imponente. Existían incluso diccionarios de consulta rápida de tipo enciclopédico cuyas interpretaciones, para poder memorizarlas mejor, se ponían en versos. Pero la interpretación debía tener en cuenta el contexto social, económico y cultural del que provenía el soñador, y si el sueño era oscuro los textos sugerían prestar atención a las palabras, a su descomposición y a los juegos y al significado que el lenguaje podía revelar.

Los sueños en la India

La teoría del sueño tiene tal dignidad que se sitúa como parte de la teoría general del alma.


Existían en la India antigua, también sueños provocados o sueños sutiles, diferentes de los ordinarios, inducidos mágicamente con la finalidad de conocer hechos que escapan al dominio de los sentidos y que pertenecen al inconsciente.

Los sueños en la China

Los chinos antiguos daban al sueño un valor de presagio. El sueño es más que una advertencia del cielo, aparece dotado de fuerza propia y de una existencia real.

Los sueños en la antigua Grecia

Artemidoro, primer autor de un libro de onirocrítica, propone una interpretación sistemática de los sueños, es decir, funda una ciencia de los sueños y da forma a la convicción difundida en el mundo antiguo de que el sueño tiene un valor premonitorio y expresa siempre lo verdadero.

Artemidoro habla de sueños simbólicos anticipando la moderna onirología psicoanalítica, de sueños alegóricos subrayando el aspecto metafórico y narrativo del sueño, de sueños por visiones, como pre-representaciones de hechos futuros, de sueños divinos u oraculares donde la premonición asume el valor y el significado de un mensaje divino con el que los dioses guían y condicionan las vidas de los hombres. La visión onírica se distingue del ensueño en que la primera, cuando se produce, es un indicio de lo que acontecerá, y el segundo de lo que existe en el presente.

Al ver al sueño como presagio, Artemidoro formula hipótesis que anticipan el concepto de inconsciente y de capacidades mágicas de la mente humana que sería precisamente capaz de proyectar en el futuro sus deseos o sus miedos y angustias que se convertirían en premoniciones.

Otra contribución a lainterpretación de los sueños que hace de Artemidoro un psicoanalista de la antigüedad es el relativo a la posibilidad de que objetos de la propia pasión sean sustituidos por otros objetos que se corresponden con estos y que, de esta manera se convierten en sus símbolos.

Artemidoro da una clara definición de la interpretación de los sueños como “relación entre elementos analógicos” y esto consiste en captar pensamientos y fantasías asociativamente evocadas por las representaciones oníricas y conectadas en un tejido narrativo que explique las vicisitudes y los contenidos afectivos del sueño.

Artemidoro, a diferencia de Freud que da importancia a las únicas asociaciones del soñador, piensa en las fantasías y pensamientos que se activan por asociación en la mente del intérprete, y con esto anticipa el psicoanálisis más actual que ha conferido a la contra transferencia, es decir, a las fantasías y a los afectos inducidos por el paciente en el analista.

La interpretaciones también tendrán que ver con si el soñador es rico o pobre, poderoso y libre o bien esclavo, enfermo o sano.


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los efectos que aparecen en la escena onírica y a los deseos que contribuyen a determinar el significado mántico.

No podían escapar a un fino intérprete como Artemidoro los aspectos racionales conectados con el incesto y las perversiones.

Artemidoro también presta mucha atención a los hechos que el sueño representa o a los lugares en los que se produce. También presta mucha atención a las partes del cuerpo que aparecen representadas en los sueños. Artemidoro parece reconocer el mecanismo de la escisión que la mente puede realizar en el sueño. He aquí un claro ejemplo de escisión horizontal:


En general, las partes superiores del cuerpo ponlas en relación con personas importantes y de alta consideración, en cambio, todas las inferiores con gente de inferior condición y de menor rango.


También son importantes para la interpretación de los sueños los dioses, los astros y los fenómenos naturales, que aparecen en la escena onírica porque los soñadores pertenecen a una civilización muy religiosa, además de naturalista. Artemidoro propone interesantes analogías naturalistas, hasta tal punto que también los dioses forman parte de un mundo natural y real.

No hay que pensar, sin embargo, que toda la cultura onirologica de la antigua Grecia está representada por la obra de Artemidoro. Muchos artesanos, charlatanes y embaucadores transmitían el arte de la oniromántica en forma de prontuarios mas bien rudimetarios, listos para usar; que contenían pocas normas esenciales de un arte transmitido esencialmente por vía oral.


La cultura oficial y el poder obstaculizaban la actividad de estos adivinos, que sin embargo estaban tan ligados al pueblo inculto por sus capacidades adivinatorias que Silesio escribía: “ningún tirano puede prohibir a sus súbditos a soñar, a menos que no aleje de sus reinos el seño”. La cultura onirologica de la antigua Grecia ofrece, de cualquier manera, un panorama variado y fascinante que ha llegado hasta nosotros, con personajes de todo respeto.


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Le Goff

Lo Maravilloso En El Occidente Medieval

Durante la Edad Media, más o menos desde el siglo V al siglo XI nos resulta extremadamente difícil determinar una cronología precisa en el dominio de la cultura. Me parece que en gral. Se registró una especie de, si no repudio, por lo menos represión de lo maravilloso.

Lo que en definitiva vemos en la preocupación de la Iglesia por transformar profundamente lo maravilloso dándole una significación tan nueva que ya no nos encontramos frente al mismo fenómeno; o bien, la preocupación de ocultar y hasta destruir lo que para la iglesia representa uno de los elementos quizá más peligrosos de la cultura tradicional, a la que llama pagana, en la medida en que lo maravilloso ejerció en los espíritus evidentes seducciones que son una de las funciones de lo maravilloso en la cultura y la sociedad. En cambio, en los siglos XII y XIII, creo ver una interrupción de lo maravilloso en la cultura erudita.

Hipótesis: sobre la literatura cortesana ligada a los intereses sociológicos y culturales de una capa social que se hallaba en ascenso y a la vez amenazada: la pequeña y la mediana nobleza, la caballería. Lo que hace recurrir a un acervo cultural existente,es decir, a esa cultura oral en la que lo maravilloso es un elemento importante, es el deseo de esa capa social de oponer a la cultura eclesiastica vinculada con la aristocracia, no una contracultura, sino otra cultura que le pertenezca más y con la que pueda hacer lo que quiera. No es casual que lo maravilloso desempeñe un papel tan importante en las novelas cortesanas. Lo maravilloso está profundamente integrado en esa busca de la identidad individual y colectiva del caballero idealizado. La circunstancia de que las pruebas por las que pasa un caballero entrañan toda clase de maravillas, de maravillas que lo ayudan (como ciertos objetos mágicos) o de maravillas que debe combatir (como los monstruos).

Lo maravilloso es ahora menos peligroso para la Iglesia. Es esta convergencia de la presión ejercida por cierta base laica y de la tolerancia relativa de la iglesia lo que explica esta irrupción de lo maravilloso en la época gótica.

La tercera fase es un poco distinta en la medida en que, si bien continúa siendo siempre fundamental una explicación de tipo sociológico, lo que en principio permite definirla son consideraciones más propiamente literarias e intelectuales. Es lo que he llamado estatización de lo maravilloso.

En los siglos XII y XIII lo sobrenatural occidental se divide en tres dominios que designan aproximadamente los tres adjetivos: mirabilis, magicus y miraculosus.

• Mirabilis: Es nuestro maravilloso en sus orígenes precristianos.

• Magicus: El término y el ámbito por él designado se orientaron rápidamente hacia la parte del mal, hacia la parte de Satanás. Magicus es lo sobrenatural maléfico.

Lo sobrenatural propiamente cristiano, lo que se podría llamar justamente lo maravilloso cristiano, es lo que se desprende de lo miraculosus, sólo que el milagro, el miraculum, me parece únicamente el elemento y un elemento bastante restringido del vasto dominio de lo maravilloso.

Una de las características de lo maravilloso es ser producido por fuerzas o por seres sobrenaturales. En lo maravilloso cristiano y en el milagro hay un solo autor, pero un único autor que es Dios. Hay una reglamentación de lo maravilloso en el milagro. Hay un control y a la vez una crítica del milagro, el cual en última instancia hace desvanecer lo maravilloso; y por fin está lo que yo llamo una tendencia a racionalizar lo maravilloso y en particular a despojarlo más o menos de un carácter esencial, el carácter de lo imprevisible.

Me parece discernir un creciente cansancio en los hombres de la Edad Media respecto de los santos en la medida en que, desde el momento en que un santo aparece, se sabe lo que va a hacer. En el Nuevo Testamento hay naturalmente más milagros que cosas maravillosas.

La función que cumple lo maravilloso es “compensadora”. Lo maravilloso compensa la trivialidad y la regularidad cotidianas. Lo maravilloso fue, en definitiva, una forma de resistencia a la ideología oficial del cristianismo.


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Eco y Zorzoli La Catedral gótica

Los comienzos del segundo milenio de la era cristiana estuvieron señalados por la reanudación de la actividad en cada campo del arte y del saber. Pero es en el siglo XII cuando la arquitectura europea se encuentra frente a un descubrimiento de particular importancia: las catedrales góticas (en el espacio de tres siglos, desde 1050 a 1350).

La catedral gótica está constituida por sus nervaduras de piedra inmensa de este enorme edificio que se eleva con nerviosa ligereza, dejándose atravesar por haces de luz que penetran por los amplios ventanales, como si toda la construcción estuviera totalmente perforada y compuesta solo por nervaduras muy sutiles, casi inmateriales.

El arco ojival, el crucero ojival y los arcos rampantes son los treselementos fundamentales sobre los que descansa toda la concepción de la construcción gótica.

La catedral y la ciudad

Acostumbrados a adorar a los dioses en el corazón de las majestuosas selvas del norte de Europa, han procurado imitar una selva de piedra que con sus pilares y sus bóvedas ojivales imitan la estructura de los grandes árboles y la majestuosa bóveda de ramas.

La catedral gótica debe ser un vasto edificio capaz de contener a toda la ciudadanía, no sólo para la necesidad de culto, sino para todas las actividades de la vida de sociedad.

La catedral representa la expresión colectiva del bienestar y la potencia a que tiende la burguesía naciente y la autoridad eclesiástica, frente a cuya magnificencia se consuelan los pobres.

La técnica está empeñada, en construir una estructura vertical muy elevada, de gran amplitud, que ofrezca una apariencia de solidez, al mismo tiempo que permita que el templo se inunde de luz. La luz es otro elemento esencial de la catedral; no solo por exigencias prácticas ni para poder imponer todas las soluciones figurativas mediante los grandes vitraux. Sino que la luz, también adquiere un significado simbólico y se presenta como una manifestación directa de la potencia creadora de Dios, adquiere para el fiel un significado místico.

La invención gótica

El arco quebrado, en vez de unirse a lo largo de la circunferencia ideal de un círculo, se empujan hacia lo alto y se unen formando una punta. Entonces, el arco no es más un simple sostén que resiste el peso que gravita encima, sino que los dos semiarcos apuntando hacia lo alto, obran con un empuje vertical: como convergen, un empuje contrario devuelve el peso de la bóveda a los pilares. Así se establece un nuevo equilibrio. En estas condiciones, las paredes sirven sólo para cerrar y cubrir, no para sostener. La estructura se estiliza cada vez más, los arcos rampantes se tornan más delgados y se ornan con relieves y calados. La técnica del proyecto, del diseño preliminar, prácticamente no existía y el edificio era concebido directamente durante la obra

La catedral y la summa

Una Summa es una desmesurada colmena de miles y miles de celdillas iguales, o bien, como se ha dicho, un inmenso telar mecánico donde nada, en la maraña formidable de hilos y lanzaderas es independiente del resto, nada es superfluo. Ni el lenguaje mismo concede nada al ornamento, a la divagación retórica; todo está estructurado según exigencias funcionales.

Los maestros albañiles

El estilo gótico y la civilización de las catedrales están asentados sobre la obra de maestros albañiles, talladores y cavadores de piedra, escultores y picapedreros, peones, carpinteros; una multitud de artesanos que supieron forjar obras grandiosas y que, en la fabricación de los instrumentos de su trabajo, elaboraron toda una serie de invenciones pequeñas, pero no por ello menos importantes, por ejemplo: carretilla, palas, cucharas, martillos, sifón, braserillo, una especie de reloj solar, un sistema de palancas, entre otros.

Estas personas tenían una propensión a la iniciación secreta que hizo de estas corporaciones de albañiles quedormían y vivían cerca de las canteras, una logia edificada contra los mismos muros de la catedral en construcción.

Los talladores de piedra señalaban con un signo especial las piedras que tallaban para que pudieran ser reconocidas y para que el trabajo fuera pagado equitativamente a destajo.

La firma del albañil estaba hecha según criterios de proportio, de consonantia y de armonía, una de las cualidades esenciales que a filosofía de la época confería a la belleza.


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