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EPORTE PARA UN CEREBRO MÁSSANOAlexandra Lanzat Albaladejo 1ºBD
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Nuestros genes están ansiosos de ejercicio Fernando Gómez Pinilla Neurocientífico, Universidad de California
“Médicos, investigadores, medios de comunicación, en boca de todos se oyen los beneficios del deporte y el ejercicio regular para conservar el cuerpo en forma, prevenir enfermedades cardiovasculares y sentirse mejor anímicamente. Lo que no suelen añadir es que el ejercicio es también un escudo de protección de nuestro cerebro y un estimulador del aprendizaje y la memoria.”
Redes 72: Deporte para un cerebro más sano
Hasta hoy no hemos podido confirmar un hecho del que ya hablábamos en la antigüedad griega: “El ejercicio físico y la dieta tienen un impacto positivo y muy saludable sobre el cerebro, o sea que la salud física redunda en una mejor salud mental”. Esta idea la presenta el documental de Eduard Punset ‘El cerebro y el deporte’, del cual hablaremos a continuación.
1. Actualmente
Hace miles de años, los griegos ya sabían que el deporte era esencial para tener un cerebro en forma, que era la mejor receta para prevenir enfermedades y mantenerse sano. No obstante, con el paso del tiempo, hemos ido abandonando ese remedio natural, llevamos una vida sedentaria y apenas caminamos unos minutos al día. Sin embargo, desde hace poco tiempo, la ciencia investiga la relación entre el ejercicio físico y el estado de forma del cerebro. Ahora se ha podido demostrar lo que los griegos decían: Moverse puede aportarnos muchos beneficios a nuestra capacidad intelectual y facilitar los procesos de aprendizaje, así como la memoria.
Esto se ha podido demostrar a través de un experimento con ratas realizado en la facultad de neuropsicología de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en el que comparan la capacidad de las diferentes ratas para resolver problemas: las que hacían un ejercicio diario corriendo, solucionaban problemas antes que las que no hacían ningún tipo de ejercicio.
Además, hasta mediados de la década de los 90 se creía que a medida que pasaban los años, nuestras neuronas empezaban a morir, por lo que, siguiendo esta suposición, no seríamos capaces de aprender nada nuevo a partir de cierta edad. A pesar de ello, se ha demostrado que esta hipótesis es falsa, ya que el cerebro sí que tiene la capacidad de generar nuevas neuronas en algunas regiones y sobre todo de establecer más conexiones sinápticas entre ellas. Además se ha averiguado que esto se puede estimular también en una edad avanzada a través del ejercicio y el deporte.
2. ¿Qué relación tienen el cerebro y el ejercicio?
Tenemos un cerebro que se formó a través del ejercicio, incluso hay genes que lo necesitan para funcionar bien. No hace falta ir cada día a hacer deporte, pero sí tener regularidad. Cada vez que hacemos ejercicio se estimulan las conexiones entre neuronas enviando una especie de sustancia química al cerebro, una proteína cuya actividad estimula la proteína BDNF (brain-derived neurotrophic factor). Esta controla el factor crecimiento por lo que está a cargo del crecimiento de conexiones. Mediante experimentos, se pudo demostrar que el ejercicio tiene unos efectos en moléculas como el BDNF. Si no hacemos ejercicio, no llega la proteína y se bloquea la actividad del BDNF por lo que se estaría bloqueando el proceso de aprendizaje y de la memoria.
Si lo formulamos de otra forma, podríamos decir que, para poder aprender, nuestro cerebro tiene que cambiar. Existen pequeños cambios a nivel sináptico en los circuitos implicados de lo que estamos aprendiendo.
Si nosotros tenemos un circuito estático, muy rígido, será difícil cambiarlo. Como ya hemos dicho, el ejercicio lo que hace es generar ese BDNF que está relacionado con la capacidad de crecimiento, no de la neurona, pero sí de las conexiones.
Además, para aprender, necesitamos una gran capacidad plástica. El ejercicio genera esa capacidad plástica con el fin de adaptarse a la situación, para que ese circuito de aprendizaje pueda modificarse y adaptarse en función del entorno y generar un cambio que podremos recordar en el futuro.
Cada vez que hacemos ejercicio estamos masajeando nuestro cerebro para que produzca nuevas conexiones entre neuronas y nuevas células. Todo esto sucede en el hipocampo (implicado en el aprendizaje y la memoria).
3. Ejercicios para el cerebro y el cuerpo
Los ejercicios físicos y el cuidado de la dieta tienen un efecto sobre el cerebro, sin embargo esto no significa que a través de un mismo ejercicio se beneficien los dos igualmente, el cuidado del músculo es un poco distinto al cuidado del cerebro.
Los tipos de ejercicios que ayudan al cerebro no son los mismos que aumentan la masa muscular. Como ejemplos de ejercicios para el cerebro se proponen, entre otros: aerobic, correr y deportes de equipo ya que requieren coordinación y pensamiento.
4. ¿Hay alguna otra opción?, ¿Se puede sustituir el ejercicio por alguna píldora? Según el neurólogo Fernando Gómez-Pinilla esto es imposible, ya que en el cerebro muchas cosas funcionan al mismo tiempo, son miles de años de evolución del mecanismo. El cerebro que tenemos hoy en día es un cerebro que se formó a través del ejercicio de los años anteriores.
Nuestros genes están ansiosos por el ejercicio, ya que fueron creados por este, incluso hay genes que para funcionar bien necesitan ejercicio. Sin embargo mucha gente no tiene la voluntad de hacer deporte, aunque los genes lo pidan. Esto podría explicar en parte el aumento de muchas enfermedades como el Alzheimer, ya que el hecho de no hacer ejercicio, es un factor de riesgo para esta enfermedad y otras degenerativas.
5. Beneficios del deporte
● Con el deporte continuado conseguimos:
○ Una plasticidad cerebral extra ○ Un aumento de niveles de BDNF
○ Y con esto, un aumento de capacidad para adaptarse al entorno ● Si dejamos de hacer ejercicios
○ BDNF decae
○ Al igual que nuestra capacidad de aprendizaje
○ Además se han podido relacionar la falta de ejercicio con depresión y enfermedades bipolares, entrando en un círculo vicioso (No hace ejercicio – depresión – no quiere hacer ejercicio)
○ Como ya hemos dicho, es un factor de riesgo para enfermedades degenerativas
6. El papel de la dieta y de los hábitos sanos
Hasta ahora nos habíamos preocupado de los efectos sobre la salud de una vida sedentaria y de una alimentación no saludable. Sabíamos que tenía efectos negativos para el corazón y que podía causar enfermedades como diabetes. Actualmente sabemos que también influye en que nuestro cerebro siga funcionando bien.
Hay algunos alimentos que necesitamos para estar en forma, como por ejemplo los ácidos grasos omega 3 que encontramos en muchos alimentos como es el salmón. El omega 3 es un ladrillo básico para el cerebro.
Esto se puede explicar a través de la teoría del mar como origen de vida: la vida viene del mar, por lo que es probable que los seres primitivos se alimentasen de este (Un argumento para esta teoría sería que la composición de nuestras células está rodeada de líquido). Los peces son los que más omega 3 producen, por lo que dependemos del pescado cuyo efecto curativo ayuda a sanar la dislexia, la demencia e incluso la esquizofrenia ya que el omega 3 es el mayor componente estructural del cerebro y sin él no funcionaría nada.
También es importante dormir, ya que las horas de sueño favorecen la plasticidad del cerebro llevando a un aprendizaje mucho más fácil.
7. Características útiles de nuestro cerebro — el cerebro como banco de reservas
El cuerpo y el cerebro son como un banco de reservas, tienen una capacidad cognitiva que hace que podamos reservar ejercicio y una buena dieta adquiridos previamente y después utilizarlos en situaciones en las que los necesitamos. Sobre todo hacemos uso de estas reservas durante la vejez o en el caso de una lesión cerebral, de la que nos recuperamos más fácilmente haciendo uso de todos los hábitos saludables que hemos tenido anteriormente; actúa, por tanto, como una especie de batería.
La explicación científica sería que el cerebro guarda un cierto registro cognitivo que puede generar circuitos y reservas que no están funcionando en ese momento.
El ejercicio aquí parece tener una gran importancia ya que nos da ese plus para el futuro, por si pasa algo.
8. Aplicaciones
Como ya hemos dicho, el deporte hace que aprendamos más fácilmente, por lo que podrían beneficiarse personas que tienen enfermedades como el Alzheimer.
No significa que hacer deporte cure estas lesiones, pero sí que pueda ayudar a mejorar esos cambios que hay en el cerebro de la persona, por lo que llevaría a que otros tratamientos tengan un impacto positivo mayor.
Además se ha visto que practicando deporte de forma constante se puede ralentizar el proceso de envejecimiento, incluso la práctica de algún deporte varias veces a la semana nos puede ayudar a prevenir enfermedades como el Parkinson, Alzheimer y las depresiones.
9. Más factores
No solo influyen el ejercicio y la dieta, hay más factores, como por ejemplo la genética y el trabajo de las neuronas.
El documental presenta un ejemplo bastante bueno, dice que nuestro cerebro y aprendizaje equivale a una maceta: si practicamos mucho ejercicio pero no tenemos una genética buena o no utilizamos correctamente las neuronas, la maceta estaría llena de abono pero sin planta.
En el segundo caso, es decir, mucho trabajo y eficacia de neuronas pero poco ejercicio, la maceta tendría una planta sin abono que sólo puede crecer un poquito.
Sin embargo no estamos totalmente determinados por nuestros genes: existe una interacción entre estos y nuestro entorno, por lo que somos totalmente capaces de modificar nuestro entorno y empezar a tener hábitos saludables para mejorar nuestra calidad de vida. Encima, tenemos la habilidad de modificar un poco los genes gracias a su gran plasticidad a través del ejercicio.
10. Conclusión
En conclusión podríamos decir que si abandonamos nuestro cuerpo, nuestro cerebro irá detrás, es decir, todo lo que dañe a nuestra salud física dañará a la mental.
Otra idea importante es que antes se creía que nuestras neuronas se iban degenerando y ya no se podían recuperar a medida que envejecemos. Pero, como hemos podido demostrar, si realizamos actividad física regularmente todos podemos generar nuevas neuronas en determinadas regiones, incluso en edades avanzadas.
En resumen; hacer deporte es importante para mantener en forma nuestro cerebro, además de nuestro cuerpo. Hay que realizarlo de forma constante y varias veces por semana para que sea efectivo. También hay que acostumbrarse a seguir una dieta saludable y equilibrada. Teniendo todo esto en cuenta, podemos prevenir enfermedades y ayudar a que nuestro cerebro esté en forma.
Podríamos concluir diciendo que lo que es bueno para la salud física. es indispensable para el cerebro. Es decir, recuperamos el dicho latino de mens sana in corpore sano.