Juan Luis Cobano Jiménez
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Para todos aquellos que han hecho
posible este libro, los que me han
apoyado...
Y por todos aquellos que han abierto
el libro y se disponen a adentrarse
en las nuevas aventuras a las que se
someterán nuestros protagonistas.
1
Hogwarts
– Por aquí, Lily. Al y James te enseñarán cómo atravesarlo– dijo Ginny. Era el primer año de Lily por lo tanto no sabía cómo atravesar el andén 9 y ¾.
Aquel día era el primero de septiembre, y una pequeña comitiva avanzaba nerviosamente por el andén sin que nadie pareciera darse cuenta de ello.
–Mira Ginny, por allí llegan Ron y Hermione– dijo Harry. Todos alzaron la vista para mirar hacia el lugar donde Harry señalaba... –Y no te preocupes porque sea tu primer año. Además de tus hermanos, también estarán los primos Hugo y Rose.
– Sí, seguro que os llevaréis bien con ellos- añadió Ginny, antes de que las dos familias se encontraran justo delante del muro que escondía el tren que los llevaría a Hogwarts. Ambas familias no se veían desde un año. Cuando algunos de los niños entraron en la escuela. Así que no todos los primos se conocían bien. Exceptuando a Lily y Rose, que dos años atrás, cuando a Rose le quedaba sólo un año para ingresar en Hogwarts, pasaron casi todo el año juntas.
– ¡Al, James, traigo grajeas para el tren! –dijo Rose con una sonrisa. – ¡Y he aprendido un hechizo para colocarme la túnica sin moverme!-la chica ya había estado el año pasado con Albus Severus en el castillo. James puso los ojos en
blanco, ya hacía dos años que había entrado en el colegio Hogwarts de magia y hechicería.
Harry, al ver a James con el maletín y la lechuza blanca, se vio a sí mismo con Hedwich, su lechuza a la que mataron los mortífagos tantos años atrás.
– ¡Vamos! ¡Sólo quedan cinco minutos para las once, vamos a perder el tren! –dijo James, que era el más veterano. Se lanzó hacia el muro, desapareciendo tras él.
– ¡Eh, espera! –le gritó Lily, que también atravesó la pared. Todos fueron entrando, encontrándose con el Hogwarts Express, el tren que transportaba a los alumnos desde la estación hasta el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.
Apenas pudieron despedirse los padres de sus hijos, que estaban llenos de emoción y no tardaron en subirse al tren.
Se sentaron juntos los tres niños en un compartimento, y en la siguiente las dos niñas. Otra chica entró con su hermano en el
compartimento donde se encontraban Lily y Rose. Las chicas miraron con recelo a los recién llegadas, que les dirigieron una sonrisa.
–Hola somos Lucius y Narcisa Malfoy. Somos hijos de Draco Malfoy y de Pansy Parkinson– Rose y Lily, habían oído hablar de los Malfoy, por lo que sus recelos desaparecieron.
–Yo soy Lily Potter y ella Rose Weasley– dijo Lily tras vacilar ligeramente.
–Yo soy hija de Harry James Potter y Ginny Weasley– repuso Lily aún atemorizada, ya que no sabía con exactitud quiénes eran ni qué querían. –Y yo de Ronald Weasley y Hermione Granger– añadió Rose mirando con el rabillo del ojo a su prima Lily.
–De acuerdo, nosotros somos de Slytherin. ¿Y vosotras?– preguntó Lucius arqueando las cejas. –Yo soy nueva, y mi prima–respondió Lily inclinando la cabeza hacia Rose– es de Gryffindor– finalizó devolviendo la mirada al chico de pelo rubio repeinado hacia atrás.
– ¿Sois buenas magas?– preguntó la chica de pelo rizado que disponía su asiento junto al de Lucius. Las chicas no respondieron. Pusieron los ojos en blanco y encogieron los hombros cambiando la mirada hacia un lado. Lily, queriendo demostrar una respuesta a la pregunta, lanzó:
– ¡Reducto!– el papelillo de la chocolatina mágica que había en el suelo, desapareció en una ingrávida explosión. A Lucius se le cayó la baba. No sólo le parecía guapa, sino que su hechizo reducto había provocado la explosión. –Lo he aprendido de mi madre–dijo remoloneando.
–A ver…–dijo Lucius sacando su varita– ¡Reducto!– de repente un destello de luz roja iluminó la estancia, pero no apuntó bien y dio un fuerte azote al suelo. El tren se paró, y los niños se asustaron. Abrieron la ventana un segundo y… ¡Estaban en Hogwarts!
Todos descendieron por las escaleras y allí abajo, la silueta de un hombre muy grande de tamaño y también de ancho, nos llamó la atención. Con forme se fue acercando pudieron ver que tenía una larga
melena y mucha barba negra, ya con trazos blancos y grises.
– Bienvenidos a Hogwarts, los de primer año síganme, móntense en las barcas y crucen por grupos de cinco, vamos, no tenemos todo el día–dijo el semigigante.
–A propósito, me llamo Hagrid.
James, Albus Severus y Rose, se aproximaron a gran velocidad hacia el grandullón y se abrazaron a él. Este con tan solo una mano les cubría toda la cabeza.
– ¿Qué tal vuestros padres? –preguntó Hagrid.
-Muy bien, nos han dado saludos para ti– respondió James.
–Los míos también, Hagrid– intervino Rose.
Los tres chicos, James, Al y Hugo, se acomodaron con otros dos en la barca, se llamaban Teddy Lupin, y John Goyle. Mientras las chicas se encontraban sólo con los Malfoy.
– Se rumorea en el Callejón Diagón… que se planea el retorno de…–pausó, tragó saliva, y se atrevió a decir:
– Voldemort–terminó Rose, por sacar un tema aunque cayó en la cuenta de que ese no era el apropiado.
–Ojalá sea cierto–apreció Lucius.
–Pero si somos nosotr…–Narcisa intentó seguir, pero su hermano le propinó un leve codazo señalando que parara. No debía haber dicho eso. –nosotros, los que queremos que vuelva.
– ¿Por qué? Él sólo trajo desgracias y tragedias al mundo mágico. Ahora se vive en paz y libertad. ¿No creéis que sea mejor así? –dijo Rose, y Lily afirmó asintiendo.
–Él insistió en los estatus de sangre. Y fue él quien consiguió el máximo poder. Cualquiera hubiera deseado llegar a ser como él. El mago tenebroso más temido de todos los tiempos. Se apoderó del ministerio, entre otros; y consiguió todo cuanto se podía desear. Fue único, si volviera, seríamos
buenos magos de verdad. Ni mestizos, ni de hijos de
muggles…-repuso Lucius Malfoy Junior colérico.
–Pero…, si ahora apareciera una nueva generación
del-que-no-debe-ser-nombrado, todos los esfuerzos
pasados, serían en vano…– dijo Rose, que estudió el año pasado, Historia de la Magia, de Bathilda Bagshot, y sabía cómo se venció al Señor Oscuro en la Segunda Guerra de Hogwarts.
–Sólo se tuvo suerte para acabar con la era del Señor Tenebroso. Según dicen la varita del niño que lo mató era la Varita de Saúco, la leyenda cuenta que actuaba por sí sola, y había dos objetos más, la piedra de la resurrección y la capa de invisibilidad. Son las reliquias de la muerte. La Varita de Saúco se destruyó, pero las otras dos reliquias, no. Unirlas sería proclamarse el Señor de la Muerte, y ¿qué Señor de la Muerte no sería capaz de conseguir el regreso de quien-nosotros-sabemos? Seríamos invencibles. Los Señores de la Muerte, ni más ni menos.
–No deberíamos hacer amistad con los Malfoy– susurró.
–Cierto– le devolvió el murmullo.
Llegaron a Hogwarts. Hagrid les guió hasta el señor Filch, y este, a su vez, les llevó hasta el comedor. Allí, una señora, anciana por su aspecto, pero que se observaba segura y poderosa, sostenía en sus manos un sombrero cuyas arrugas constituían un extraño semblante. Parecía que hablaba con la señora de la larga túnica verde, con su sombrero de pico a juego. Era bastante insólito.
–Esa es la profesora McGonagall, este año, por vigesimotercera vez consecutiva desempeñará el cargo de directora–le informó Rose. –Bueno, me voy, Lily, te espero allí, en las mesas de Gryffindor–dijo señalando casi al final del gran comedor cuyas mesas estaban con bandejas, platos y vasos completamente vacíos. La figura de Rose Weasley, una chica de larga melena rizada, se alejó saludando a un grupo de alumnos de Gryffindor que se encontraban sentados sobre las interminables banquetas de madera.
McGonagall permanecía firme, ante el atril de fénix. Dio unos leves golpes con su varita, pero estos retumbaron en el amplio salón originando que el tumulto desapareciera y todos los alumnos le prestaran atención.
– Bienvenidos a Hogwarts alumnos de primer curso. Como es de costumbre, el señor Filch me ha pedido que os recuerde algunas normas y prohibiciones que debéis cumplir obligatoriamente, si no, sería sancionado con la expulsión permanente del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. En primer lugar, y de las más importantes, en el tercer piso, el pasillo de la izquierda está terminantemente prohibido, para aquellos que no deseen una muerte lenta y dolorosa. Y por último, pero no menos importante, en la biblioteca se halla la Sección Prohibida, esta parte del castillo tampoco está admitida sin supervisión, ya que se hallan exorbitantes criaturas que ninguno se imaginaría nunca–insinuó la directora. –Y ahora, vamos a empezar el curso seleccionando la casa a cada uno de los nuevos alumnos. Yo nombraré al alumno y vendrá a este asiento–dijo posando la mano en el respaldo del mismo. –, le colocaré el
sombrero y éste seleccionara la casa del alumno. Empecemos– bajó la mirada a una hoja de pergamino y nombró. – Lucius Malfoy.
El chico se aproximó a la directora, luego se colocó el sombrero y este dijo:
– Veo en ti travesuras, pero un chico inteligente, un poco de genio y mucha ira en ti, estas cualidades, son propias de… ¡Slytherin!– los alumnos de Slytherin gritaron y le dieron la mano a Lucius.
Albus Severus, que se hallaba sentado con una pequeña comitiva, miró con ira a Lucius. Este, de casualidad le devolvió la mirada, y la sonrisa se le borró. Albus Severus, en cambio le sonrió. Lucius quedó embobado, no entendía nada. Le había mirado mal, y a continuación le había sonreído… –Lily James Potter– anunció McGonagall. Esta se incorporó y se adelantó unos pasos hasta llegar junto a la directora.
–Ah, no quieres que te ponga en Hafflepuff, aunque sería una buena casa para ti. ¡Que! Ravenclaw tampoco, bueno, a ver, veo en ti mucho talento y
decisión, eres muy inteligente, sí, y veo en ti una fuerza inmensa, tu padre quería esta casa para ti, por lo que le contentaría oír esto… ¡Gryffindor! –los miembros de esta casa se alegraron de tener a esta chica con ellos.
– Ted Lupin – nombró la directora. Teddy se acerco al sombrero.
– Oh, veo algo diferente en ti, eres una gran persona, y te has ganado ser de… ¡Gryffindor! – los alumnos de la casa se abrazaron a Teddy; Albus y James estaban muy contentos de tener a Ted con ellos.
Un largo grupo de alumnos nuevos pasaron por el asiento custodiado por Minerva y el sombrero. Les asignaron sus casas, y se marcharon con sus compañeros. John Goyle, el chico corpulento, era el siguiente, así que se acercó al estrado en el que todos los profesores aguardaban tras la mesa.
El sombrero decidió que John debería estar en Gryffindor, y se alegró mucho de poder estar con sus amigos.
Ya sólo quedaban Narcisa Malfoy y Hugo. Este último era el que iba ahora, se acercó hasta el asiento en el que se encontraba la profesora McGonagall con el sombrero seleccionador en sus manos, que pasó a estar sobre la cabeza de Hugo Weasley.
– Mucha inteligencia, como en tu madre, y mucha valentía como tu padre, estarás en una casa perfecta para ti… ¡Gryffindor!– Solo quedaba Narcisa. Se acercó hasta el altar.
– Seguirás la historia de los Malfoy, y como todos los de tu familia, irás a...Slytherin.
Tanto los de Gryffindor como los de Slytherin estaban todos muy contentos, todas las casas ya habían recogido nuevos alumnos.
McGonagall anunció:
– Antes de que la fiesta comience voy a presentar a los profesores. De pociones un año más, Slughror, defensa contra las artes oscuras, Luna Lovegood, de herbología Neville Longbottom. Y nuestro guardabosque tan veterano y profesor de cuidado de
criaturas mágicas es Hagrid. Estudios muggles, aún no se ha ocupado el puesto, y de encantamientos, Filius Flitwick, también el encargado del coro. Este año, el torneo de quidditch no se organizará–tras estas palabras empezó un tumulto y gritos en contra de lo dicho. –Pero sí habrá otro torneo, y se encargará de la actividad–pausó. –…Oliver Wood. Gracias a él la actividad se podrá realizar. Y el torneo se llevará a cabo con las escuelas Beuxbatons y
Durmstrang. Y habrá unas pruebas para elegir a los
jugadores que nos representarán en el torneo– cerró con una sonrisa. Dio unos golpes con la cucharilla en su copa vacía, y anunció:
–Y ahora: ¡Que comience la fiesta!– Todos los platos, bandejas y vasos se llenaron de comida y bebida, y todas las casas empezaron a comer, una música sonó. Todo Hogwarts estaba en el comedor, disfrutando de la fiesta de apertura del curso. Y se sorprendían del lugar que iba a ser la estancia durante el curso.
2
El Bosque Prohibido
Era por la mañana, cuando les tocaba a los alumnos de primer año defensa contra las artes oscuras. Una pequeña multitud bajaba las escaleras para llegar al aula en la que la profesora, Luna Lovegood, les esperaba ordenando una montaña de libros que levitaban como una pluma por la clase. En la clase iban a aprender a aturdir al enemigo.
apuntó al muñeco de prácticas– ¡Expelliarmus!– de repente, el maniquí salió despedido hacia atrás. –Oh, que “guay”.
– Increíble…–decían otros.
–Bah, que tontería–saltó Lucius–, en lugar de esto deberíamos aprender las maldiciones imperdonables.
–Pero, ¿qué?, ¡no! Está prohibido conjurar las maldiciones imperdonables. Además no se imparten clases de artes oscuras, sino de defensa contra las dichas. Ni siquiera las nombres.
–Expelliarmus – dijo Lucius apuntando con su varita a la profesora Luna, pero esta impidió que
le impactara. Lucius se arrepintió, sabía que realmente no tenía
nada que hacer con la experimental profesora Lovegood.
Tras el rutinario sonido del timbre, Luna salió decidida del aula, y, cogiendo un atajo atravesando el cuadro del astrónomo, en la torre de astronomía, llegó al amplio pasillo en el que se encontraba el despacho de la directora. Pero no la encontró allí.
Ascendió por las escaleras de caracol hasta llegar a la torre del reloj, lugar donde un individuo con sombrero y túnica verde le llamó la atención. Hacía levitar unos enormes engranajes de cobre oxidado que pertenecían al gigantesco reloj. Se acercó a ella:
–McGonagall–interrumpió Luna. Minerva dio un respingo y el engranaje que sostenía mediante un hechizo perdió la levitación. Luna reaccionó inmediatamente, y antes de que el impacto entre el suelo y el engranaje se produjera, esta le hizo un favor a la directora consiguiendo el hechizo para levitar la pieza del reloj.
–Gracias, profesora–le agradeció McGonagall sonriéndole. – ¿Qué sucede?
–Quería informarle sobre un problema sucedido hoy en mi clase con los de primer año. Lucius Malfoy ha nombrado las maldiciones imperdonables, y ha hecho el intento de lanzarme el hechizo que hemos aprendido hoy:
Expelliarmus–McGonagall arqueó las cejas.
–Gracias, profesora. Será sancionado, evidentemente. Pero, me preocupa lo de las maldiciones. Convocarlas conllevaría cadena perpetua en la prisión de Azkaban–. Tras la despedida, Luna se alejó, y McGonagall continuó con su minucioso arreglo del reloj.
La directora castigó a Lucius llevándolo al bosque prohibido con Hagrid, que tenía que hacer unos preceptos. A medianoche, se tuvo que suspender la clase de mortífagos, ya que Lucius estaba castigado.
Dos toques dieron a la puerta de madera. El individuo que aguardaba dentro no esperaba visita, por lo que cogió su ballesta y abrió la pequeña ventanilla de la puerta para ver quién lo interrumpía.
–Espero no molestarle, Hagrid–dijo McGonagall, y a Hagrid los miedos se le evaporaron.
–No, profesora–dijo bajando la mirada a Lucius, que este a su vez le miraba con aversión y desagrado.
–Este chico ha incumplido las normas intentando lanzar Expelliarmus a Luna Lovegood–dijo con gesto más serio. –Te acompañará esta noche– Lucius avanzó un paso hasta estar perpendicularmente debajo de la pieza superior del marco de la puerta de la cabaña.
Hagrid asintió algo descontento, los Malfoy nunca le habían caído bien. McGonagall cada vez se alejaba más, hasta que llegó el punto en el que desapareció completamente entre la neblina y la oscuridad.
Hagrid tenía que ir a por una cría de colacuerno húngaro que habían abandonado, y que si permanecía allí, al hacerse más grande sería muy peligroso, así que lo iban a criar en Hogwarts.
Se disponían a entrar en el bosque, cada vez se adentraban más en los oscuros interiores del bosque que escondía miles de especies de criaturas inimaginables. Como años atrás, Hagrid iba con su chaqueta de tela verde sucia y con un pantalón a juego, en la mano llevaba un candil y en la otra llevaba el paraguas que siempre usaba para hacer magia. Lucius tenía el pelo corto como su padre Draco lo tenía cuando entró en Hogwarts.
Llegaron, el dragón se puso un poco revuelto, pero Hagrid, que era profesor de cuidados de criaturas mágicas, lo tranquilizó un poco.
–Crucio– dijo Lucius apuntando al colacuerno disimuladamente, sin que Hagrid se diese cuenta de ello. El semigigante por fin giró y vio al colacuerno abatido en el suelo, retorciéndose de dolor.
Cayó en cuenta entonces de que le habían lanzado una maldición. Entonces cogió el paraguas y apunto hacia los alrededores para ver quien había sido el responsable. Hagrid no pensó
en Lucius porque los menores no suelen saber cómo se hacen las maldiciones imperdonables. Sonó una rama que había crujido por una pisada, y Hagrid lanzó hechizos a diestro y siniestro. Pero se dio cuenta de que era su viejo amigo, el centauro Firenze. Este había cambiado mucho, el pelo se le había quedado completamente canoso, y le escaseaba.
–Hagrid…
–Hola Firenze, me has asustado–repuso Hagrid al centauro.
–Hoy anda por el bosque un hombre mayor cuyo largo cabello es rubio blanquecino, me recuerda a los Malfoy.
Hagrid miró a Firenze y luego a Lucius.
–Así que alguien de tu familia, ¿no? –se dirigió al chico. Firenze cambió su expresión.
–Gracias Firenze– este salió galopando entre frondosos árboles y arbustos, y se perdió tras los oscuros interiores del Bosque Prohibido.
De repente, se escucharon unas pisadas, el crujido de una rama hizo pausar los pasos, volvieron a escucharse, y cada vez sonaban más fuerte. De repente, alguien llamó a Hagrid propinándole dos golpecitos con la mano en el hombro. Hagrid se asustó. Se dio la vuelta y allí permanecía Albus Severus Potter, que había llegado hasta ellos con la capa de invisibilidad y el mapa del merodeador que su padre le había dado a su hermano al entrar en Hogwarts. Hagrid dijo que les podía acompañar.
De repente, el dragón atacó a Lucius, que no paraba de enfurecerlo.
– ¡Avada kedavra! – y un destello de luz verde iluminó la zona. Cuando la irritante luz desapareció, el dragón estaba en el suelo y sin vida. Vieron entre el polvo que se había levantado con el impacto provocado entre el colacuerno y el suelo, a un hombre mayor acompañado de otro,
de unos 30 años. Cuando estos se acercaron, Al se puso la capa. Hagrid reconoció a Lucius Malfoy con su hijo Draco.
–No dejaré que ataquen a mi nieto– dijo Lucius cogiendo a Malfoy Jr. acercándolo a ellos.
– Desde luego, no puedo confiar en el viejo guardabosques que también a mí me trajo al bosque prohibido–repuso Draco– ¡Crucio! – Draco lanzó la maldición a Hagrid que quedó en el suelo como si no pararan de lanzarle maleficios. Los Malfoy se fueron y llevaron a Lucius a Hogwarts. Albus se quitó la capa de invisibilidad y ayudó a Hagrid a llevarlo a Hogwarts. Se acordó de que su padre había hablado con Ginny alguna otra vez de ese tal Draco Malfoy. Pero no recordó quien era con exactitud.
Hagrid, herido se levantó con un poco de trabajo, Albus lo ayudaba para sacarlo del bosque y llevarlo a la enfermería, este le había puesto la capa a Hagrid para no llamar mucho la atención en el bosque prohibido que tan peligroso era
según sus padres y el profesorado de Hogwarts, Su padre ya había estado antes y había pasado muchos peligros, como que se le apareció un hombre con capucha con pretensión de matarlo, o cuando vieron al gigante de Hagrid con la profesora Dolores Umbridge, y un millón de centauros le atacaron.
Al dejó a Hagrid en su cabaña. Comenzó a pesarle la cabeza, le volvió ese dolor de cabeza que tanto le aparecía últimamente. Era un dolor extraño, tanto que unas imágenes le aparecían en su mente, trataban de un chico, no muy alto, que comenzó sus estudios en Hogwarts. Albus Severus no lo conocía para nada, ni siquiera de vista, y sabía que las imágenes no eran en directo, porque lo comprobó.
El dolor le causaba cansancio e insomnio, hacía que se sintiera sin fuerzas ni poderes ningunos. Al no quería preocupar a nadie, y es esa la razón por la que no lo contaba.
Avanzaba por un camino de piedras, cuando estaba junto al sauce boxeador, y sin quererlo, se
resbaló y entró en la cueva secreta del sauce boxeador, la Casa de los Gritos. Escuchó voces. – Lucius, tienes que tener siempre en cuenta que si alguien mete la pata y nos delata, ¿qué?
– Padre, la nueva generación de Voldemort se llevará a cabo sin ningún tipo de problemas. Pero mi duda me trastorna. ¿Cómo vamos a conseguir el regreso corpóreo de las cenizas del Señor Oscuro?
– ¡Ay, hijo! Sencillo, ¿recuerdas el libro de cuentos de Beddle el Bardo?
–Claro papá,…. ¿cómo voy a borrar de mi mente esos cuentos que me agradaban el sueño?– respondió Lucius sonriendo, mientras Draco removía cacharros que había por medio de la tétrica habitación.
–Pues uno de los cuentos, el de los hermanos Peverell, cuenta una historia real, cuyos elementos son reales.
–Había una vez tres hermanos que viajaban al atardecer por un camino solitario y sinuoso. Con el tiempo, los hermanos alcanzaron un río demasiado profundo para vadearlo y demasiado peligroso para cruzarlo a nado. Sin embargo, estos hermanos habían aprendidos las artes mágicas, y con el sencillo ondear de sus varitas hicieron aparecer un puente sobre el agua traicionera. Iban ya por la mitad del puente cuando encontraron el paso bloqueado por una figura encapuchada. Y la muerte les habló. Estaba enojada porque le hubieran sido escatimadas tres nuevas víctimas, ya que los viajeros normalmente se ahogaban en el río. Pero la Muerte era astuta. Fingió felicitar a los tres hermanos por su magia, y dijo que cada uno de ellos había ganado un premio por haber sido lo suficientemente listos como para engañarla. Así el hermano mayor, que era un hombre combativo, pidió la varita más poderosa que existiera, una varita que ganara siempre en los duelos para su dueño, ¡una varita digna de un mago que había vencido a la Muerte! Así la Muerte cruzó hasta un viejo árbol de Sauco en la ribera del río, dando forma a una varita de una rama que colgaba, y se la entregó al hermano mayor.
Entonces el segundo hermano, que era un hombre arrogante, decidió que quería humillar a la Muerte todavía más, y pidió el poder de resucitar a los muertos. Así la muerte recogió una piedra de la orilla del río y se la dio al segundo hermano, y le dijo que la piedra tenía el poder de traer de vuelta a los muertos–pausó. –Entonces la Muerte preguntó al tercer y más joven de los hermanos lo que quería. El hermano más joven era el más humilde y también el más sabio de los hermanos, y no confiaba en la Muerte. Así que pidió algo que le permitiera marcharse de aquel lugar sin que la muerte pudiera seguirle. Y la Muerte, de mala gana, le entrego su propia Capa de Invisibilidad. La Muerte se apartó y permitió a los tres hermanos continuar su camino, y así lo hicieron, charlando asombrados sobre la aventura que habían vivido, y admirando los regalos de la Muerte.
En su debido momento los hermanos se separaron, cada uno hacía su propio destino. El primer hermano viajó durante una semana más, y alcanzó un pueblo lejano, acompañando a un camarada mago con el que tuvo una riña. Naturalmente con la Varita del Sauco como arma, no podía perder en el duelo que seguiría.
mayor avanzó hacia la posada, donde alardeó en vos alta de la poderosa varita que le había arrebatado a la Muerte, y de cómo ésta lo hacía invencible.
Esa misma noche, otro mago se acercó sigilosamente al hermano mayor que yacía, empapado en vino, sobre la cama. El ladrón tomó la varita y para más seguridad, le cortó la garganta al hermano mayor.
Y así la Muerte tomó al primer hermano para sí. Entretanto, el segundo hermano viajaba hacia su casa, donde vivía solo. Allí sacó la piedra que tenía el poder de resucitar a los muertos, y la volteó tres veces en su mano. Para su asombro y su deleite, la figura de la chica con la que una vez había esperado casarse, antes de su muerte prematura, apareció ante él.
Pero ella estaba triste y fría, separada de él por un velo. Sin embargo había vuelto al mundo, pero ese no era su sitio y sufría. Finalmente el segundo hermano, impulsado por un loco anhelo desesperado, se mató para reunirse finalmente con ella.
Así fue como la Muerte tomó al segundo hermano para sí.
Sin embargo la Muerte buscó al tercer hermano durante muchos años, y nunca pudo encontrarlo. Fue solo cuando tenía ya una edad avanzada que el hermano más joven se quitó la capa de invisibilidad y se la dio a su hijo. Y entonces saludó a la Muerte como a una vieja amiga y fue con ella gustosamente, e igualmente, pasó a mejor vida.
– ¿Quieres decir con esto, que las reliquias de la muerte realmente existen? –se interesó Lucius. –Existían, la varita de saúco se destruyó cuando Potter derrotó a Voldemort. Las otras dos, siguen en el mundo mágico. Sólo nos interesa la piedra de la resurrección, ya que es la que haría volver a Voldemort. Para poder hablar con él, y ejecutar el ritual.
–Interesante…
–Hijo, mañana a media noche hablaremos en clase sobre horrocruxes y su historia, de los ocho horrocruxes que el Señor Tenebroso construyó.
3
Clases en la Sala de los Menesteres
Eran las doce en punto de la noche, seis alumnos de Hogwarts asistieron a las clases. Lily y Rose fueron las primeras en llegar ya que Narcisa había ido en su busca.
–Buenas noches, pequeños mortífagos–introdujo Draco.
–Bueno, para comenzar, hablemos de un tema importantísimo en la historia del Señor Oscuro, los horrocruxes. Se conoce como horrocrux a
aquel objeto mágico donde un mago ha almacenado parte de su alma. Los Horrocruxes son un tipo de magia oscura y muy peligrosa, ya que para poder crearlos se necesita asesinar a alguien, y de esa forma, desgarrar una parte del alma propia. Un Horrocrux puede ser creado usando cualquier objeto e inclusive seres vivos. Si un Horrocrux es creado usando un ser vivo, éste ser vivo puede obtener habilidades mágicas del creador del Horrocrux. Además, al tener una parte del alma del creador del Horrocrux, si alguna persona se siente atraída por ese objeto, el creador del Horrocrux puede poseer el espíritu de otra persona. Si un mago que tiene un Horrocrux es asesinado o muere, el mago seguirá estando vivo aunque sin cuerpo físico y de una manera infrahumana–hizo una pausa, y luego continuó:
–Para crear un Horrocrux se debe asesinar a una persona y luego convocar un hechizo y de esa forma, una parte del alma se desprende y se guarda dentro del objeto o criatura que el mago ha escogido.
Para destruir un Horrocrux se requiere magia muy poderosa; se sabe que si el Horrocrux es un objeto, se puede destruir usando veneno de Basilisco o fuego demoníaco, y si es un ser vivo, el Avada Kedavra puede destruir el Horrocrux, pero el ser vivo no muere, solo el Horrocrux. Otra técnica es usando veneno de basilisco.
–Al parecer, algunos magos han creado Horrocruxes y sólo uno habría conseguido crear más de un Horrocrux.
El primer mago que creó un Horrocrux fue Herpo el Loco, Mago Tenebroso de la Antigua Grecia. Lord Voldemort es el primer Mago Tenebroso en crear más de 1 Horrocrux. Voldemort creó 7 horrocruxes. Bien, os entregaré una hoja de pergamino con todos los horrocruxes de Voldemort.
La hoja tenía escrita con una espesa tinta negra lo siguiente:
Diario de Tom Riddle
Creado con la muerte de Myrtle la Llorona. Tom Riddle, Voldemort, asesinó a Myrtle al controlar al Basilisco. Creó el Horrocrux dentro de su Diario. Si hacemos conjeturas, lo más probable es que haya creado éste Horrocrux luego de que Horace Slughror, todavía profesor, le hablara un poco acerca del tema. Desconocemos cómo Voldemort aprendió el hechizo para crearlo, no nos lo decía. Luego, Voldemort le entregó el Diario a Lucius Malfoy, mi padre, para que éste lo escondiera. Cuando Lord Voldemort está “desaparecido”, ya que el Ministerio de Magia quiere revisar la casa de los Malfoy, Lucius esconde el diario en un libro de Ginny Weasley. El Diario (que posee una parte del alma de Voldemort) manipula a Ginny Weasley y ésta abre la Cámara de los Secretos de Hogwarts. Harry Potter, como siempre, destruye el Diario utilizando un colmillo del Basilisco ya que el veneno de Basilisco destruye los Horrocruxes, aunque ni Harry ni Dumbledore sabían en ese momento que el Diario era un
Horrocrux. Nos enteramos que era un horrocrux 4 años más tarde.
Anillo de Marvolo Gaunt
Creado con la muerte de Tom Riddle (Padre de Lord Voldemort). El Señor Oscuro crea éste Horrocrux y lo esconde en la Choza de los Gaunt. Lo que él no sabe es que éste anillo contiene la Piedra de Resurrección (una de las Reliquias de la Muerte). Luego, Dumbledore consigue el Horrocrux y lo destruye utilizando la Espada de Godric Gryffindor. Dumbledore se da cuenta que el anillo tiene la Piedra de la Resurrección; se emociona y se lo pone, ya que cree que así verá a su familia muerta. El anillo lo que hace es dejar caer un maleficio sobre Dumbledore, dejándolo con un solo año de vida, pobre inútil.
Copa de Hafflepuff
lo da a Bellatrix Lestrange para que ella lo guarde. Bellatrix lo guarda en su Cámara en Gringotts, pero Harry, Ron y Hermione lo roban y luego Hermione lo destruye en Hogwarts utilizando un colmillo de basilisco.
Guardapelo de Slytherin
Creado con la muerte de un vagabundo muggle. Lord Voldemort se lo roba a Hepzibah Smith y la asesina. Voldemort lo esconde en una cueva con ayuda de Kreacher, y en la cueva pone varios maleficios y un lago lleno de Inferis. Luego Regulus roba el Horrocrux de la cueva (con ayuda de Kreacher) y de ahí pasa por varias manos hasta que Harry, Ron y Hermione se lo roban a Dolores Umbridge.
Diadema de Ravenclaw
Creado con la muerte de un campesino albano. Voldemort se entera de la existencia de ésta reliquia gracias a que le saca la información a
Helena Ravenclaw (hija de Rowena Ravenclaw), la cual lo había robado y lo había escondido en un bosque de Albania. Voldemort lo encuentra y lo convierte en un Horrocrux, y luego cuando va a Hogwarts, lo esconde en la Sala de los Menesteres. Harry, Ron y Hermione lo consiguen, pero Vincent Goyle los encuentra y trata de matar a Harry utilizando Fuego Demoníaco. Lo que logra es matarse a sí mismo y destruir el Horrocrux.
Harry Potter
Creado con la muerte de James y Lily Potter o el rebote del Avada Kedavra hacia Voldemort. Cuando Lord Voldemort intenta matar a Harry Potter (cuando este tenía 1 año) y la maldición rebota gracias al sacrificio de Lily Potter, una parte del alma de Voldemort se desprende y el único lugar donde encuentra alojarse es dentro de Harry Potter. Por esa razón Harry tenía ciertas habilidades de Voldemort, por eso era tan bueno ese estúpido, y también por eso Voldemort y
Harry podían “leerse” los pensamientos. Nos enteramos que Harry es un Horrocrux al final del duelo de Harry con Voldemort. Harry fue un Horrocrux no–intencional. Cuando Voldemort vuelve a tratar de asesinar a Harry (a sus 17 años) en el Bosque Prohibido, lo que logra es destruir el Horrocrux que había dentro de Harry.
Nagini
Cuando Voldemort no tiene cuerpo físico, decide crear su último Horrocrux dentro de Nagini. Lo crea utilizando la muerte de Bertha Jorkins. Dumbledore sospechó que por el comportamiento de Nagini, Voldemort la había vuelto un Horrocrux. Era cierto, y cuando Voldemort se da cuenta que todos sus Horrocruxes habían sido destruidos, decide sobreproteger a Nagini, pero por un descuido, le quita la protección y Neville Longbottom, el profesor, la mata usando la espada de Gryffindor.
Lily no sabía que su familia tenía tanto en común con Voldemort. Tanto su padre Harry
como su madre Ginny habían participado en la historia y destrucción del Señor Tenebroso.
–Bueno la clase termina por hoy, y tenéis tarea, he escondido seis horrocruxes falsos, son los mismos que el señor tenebroso escondió, poneos de acuerdo y buscad cada uno un Horrocrux, que, evidentemente, son copias falsas Y...de estas clases no decid nada. Así que, futuros mortífagos, marchad a vuestro dormitorio.
4
En busca del diario de Tom Marvolo
Riddle
Salieron de clase y todos fueron a sus habitaciones, todos menos Lily, que quería adelantarse a los demás buscando de noche el Horrocrux que le había tocado buscar. Primero miró en la sala común de Slytherin debido a que Voldemort pertenecía a dicha casa. Pero allí nada extraño encontró. A continuación en los servicios de Hogwarts, porque era donde su padre encontró el diario embrujado, pero tampoco dio resultados. Entonces se le encendió la bombilla, y
miró en el despacho de la directora McGonagall. Porque después de solucionar lo de la cámara secreta Harry Potter llevo el diario al despacho de Albus Dumbledore.
Avanzaba por el pasillo que conducía al despacho, y, tras bajar las escaleras de la torre del reloj, se encontró con que la directora se encontraba al otro extremo del pasillo, avanzando a zancadas hacia el punto en que Lily se encontraba. McGonagall escuchó los pasos de Potter.
–Lumos– un destello azul de luz apareció en el
extremo superior de la varita de Minerva. Entonces, otro individuo se acercaba por detrás
de Lily, avanzaba cada vez más rápido. Entonces este se topó con la directora.
– ¿Ha sido usted? Lo siento, profesora, percaté una luz, y no pude evitar observar la zona, no sea que algún alumno deambulase por el pasillo– retrocedió el señor Filch dos pasos atrás para marcharse de nuevo, al quedar satisfecho de que no pasaba nada extraño en el lugar.
–No se preocupe señor, soy yo.
–Me marcho entonces– el candil que llevaba en la mano quedó reducido hasta que se perdió de vista. McGonagall siguió por delante el pasillo. Y Lily, que se había escondido tras una armadura, por fin continuó su trayecto. Llegó al despacho. – ¿La contraseña? Pregunto el fénix que hacía imposible el ascenso por las escaleras para llegar al despacho.
Lily quedó embobada, no se esperaba que tuviera contraseña, entonces se dio la vuelta, decepcionada, tirando por la borda sus esfuerzos, y creyendo que no había servido para nada. Sabía que no debía ser mortífaga. Al escuchar toda la historia de Voldemort, y saber que los Potters tenían tanto que ver con el Señor Oscuro, cayó en cuenta de que no, ella debería pertenecer al otro bando.
–Sorbete de limón–. La gárgola parlante que se hallaba frente a la entrada dijo esto, y el fénix giró abriendo paso a Lily.
– ¡Gracias! –dijo Lily volviendo la cabeza para poder contemplar la estatua. Esta le guiñó un ojo. Entró, la estancia iluminada estaba repleta de cuadros de Albus, y también de Severus. Había uno que llamó la atención a Lily, porque no le sonaba, era de Phineas Nigellus Black. Entonces le preguntó a las pinturas sobre el diario. Albus contestó: –El diario de Tom Riddle lo destruyó Harry Potter con un colmillo de basilisco. Ya no existe. ¿Por
qué te interesas por él, hija? Lily no encontraba la excusa.
–Tengo que hacer un trabajo, y me encantaría conocer donde podrían encontrarse los restos.
–Oh, ¿cuál es tu nombre?– preguntó Albus. –Lily, Lily Potter–sonrió.
– ¡Encantado! Pero, ¿sabes que ese embrujado objeto perteneció al mago tenebroso más temido de la historia? Nadie querría saber nada de ese diario. ¿Quién te ha ordenado hacer el trabajo?
Lily vaciló y la mano le temblaba. Se enfrentaba al mago más poderoso, Albus Percival Wolfric Brian Dumbledore.
–Historia de la Magia–se decidió por fin.
Lily se puso muy nerviosa, sudaba. No debió preguntar a Dumbledore, se daría cuenta.
–Pues no lo sé hija, no conozco el paradero del diario maldito. Y como te he dicho, lo destruyó tu padre–bajó el tono de voz.
Lily siguió adelante por el despacho de McGonagall y se acercó al escritorio, allí encima había una nota de pergamino, algo menos de la mitad de una hoja normal. Lily realizó un hechizo para revelar la nota, intuía que había algo escrito. Le salió bien, empezó a aparecer tinta, que escribían esto:
El diario de Tom Riddle se oculta en un lugar prohibido, con objetos de su familia. Necesitas ser invisible para buscar en ese lugar.
Lily no conseguía descifrar lo de “con objetos de su familia”. Estuvo pensando en las cualidades del diario, una vez escuchó hablar a Harry de dicho libro, decía algo de que respondía a todas las respuestas, pero aun así Lily no sabía
dónde podría estar. –Veamos, el diario responde a todas las
preguntas, ¿qué más puede responder a tus preguntas?– se preguntaba Lily en voz alta.
El cuadro de Dumbledore respondió: –Imagina que estás estudiando, hay algo que
resuelve siempre a tus dudas en los estudios. Los hay a montones en un lugar que hay en Hogwarts. Un lugar en el que los alumnos acuden para estudiar, o sacar información de algo, porque en ese lugar hay algo a montones que responde a tus preguntas. Pero además es prohibida– Lily tenía algunas ideas de qué lugar podría ser el escondite.
–Muchas gracias profesor, ¿se lo puedo
–Bueno, algo si me puedes hacer, arreglarme y quitarme el polvo de las gafas, últimamente Minerva está muy ocupada y no acude mucho a su despacho... –Óculos Reparo– las gafas se le limpiaron y se le repararon al instante–lo había aprendido de su tía Hermione.
–Gracias Lily, ahora ve a tu dormitorio, no deberías estar aquí–se despidió Albus volviendo a su posición inicial.
Lily salió de allí y se fue directa al dormitorio de su hermano James. Tenía su capa en el armario por lo que la cogió y al instante se volvió invisible. Un alumno de Gryffindor se levantó, exactamente
era John Goyle. – ¿Quién hay ahí? –dijo este agitado por el ruido
que lo despertó.
–Nadie Goyle, duerme y deja dormir–dijo una voz proveniente de la litera de arriba a la de John. Lily, que se había salvado gracias a la capa,
Filch aguardaba en la puerta, pero se había quedado dormido en pie. Lily escuchó que alguien había entrado ya en la biblioteca, pues
oyó ruidos detrás de la puerta. Filch se despertó. Por mala suerte, Lily tropezó con una montaña de
libros, y estos cayeron bruscamente, haciendo que Filch acudiera con su peculiar forma de caminar rápidamente.
– Lily Potter, acompáñeme– dijo Filch con voz grave.
–Ni hablar. ¡Expelliarmus!– el señor Filch salió disparado y chocó contra la puerta de la biblioteca, esta se abrió.
Lily al pasar por la puerta lanzó un obliviate, que borró al menos los recuerdos que le decían que Lily estuvo allí, en la biblioteca.
Lily entró. – Otra vez usted señor Filch, pensé que ya me había librado de ti, lo siento pero… ¡Avada
contra Lily esta se agachó para conseguir esquivarlo, y lo logró.
– Seas quien seas, no soy Filch y no dejaré que lo mate a él ni a mí.
– Déjate ver.
–Después de ti–ofreció Lily.
El individuo se dejó ver con la luz de su lámpara. Lily vio una vez más ese rostro que odiaba: Draco Malfoy. Estaba de parte de su padre, Lily daría todo por matar a Draco, pero no podía hacerlo con todos los mortífagos que tenía como seguidores, ellos irían a por Lily.
– ¡Crucio!– un destello de luz rojo iluminó toda la sección, y le llegó a Draco en el pecho.
Lily aliviada se escondió en la sección prohibida. Se introdujo en la sala de magia oscura. Y allí en la sección de secretos de la magia oscura. Encontró una estantería que tenía que ver sobre horrocruxes. Allí figuraba un libro
– ¡Alohomora! – la caja se abrió y había una nota dentro. Volvió a hacer el hechizo para descubrir lo que habían escrito en ella. La nota rezaba:
Estás buscando en el lugar adecuado busca más y pronto lo habrás encontrado.
Lily siguió buscando por la estantería, ya sin esperanzas se sentó en una silla y miro de arriba abajo la estantería. Allí, allí arriba estaba el diario de Tom Riddle falso. Era de cubierta negra, tenía manchas de sangre y de veneno de basilisco, y estaba llena de agujeros que atravesaban algunas páginas, lo abrió y una nota decía:
Lily Potter, enhorabuena, una vez más me has impresionado, ven mañana a la clase de mortífagos y se te recompensará.
Lily fue a devolver la capa, la dejó en el lugar en que la cogió. Y después se fue a descansar hasta que fueran las diez en punto, hora en que le tocaba clase de pociones.
5
Investigaciones
Ya era de día, todos los profesores suspendieron la primera clase, pues habían quedado todos en una reunión.
– Esta noche, se han realizado algunas maldiciones y también hechizos aturdidores, algunos muy fuertes. Se puede sospechar de asociaciones secretas de alumnos– se lamentaba McGonagall.
– No se preocupe, tarde o temprano nuestras investigaciones darán resultados, yo hablaré con
los de Slytherin. – dijo Slughrou. – Está bien profesor, los demás seleccionar a la
casa que vais a hablar– dijo McGonagall. –Minerva, prepararé tazas de veritaserum (suero
de la verdad). – dijo Slughrou. – Yo prepararé las plantas, por si hay algunos
petrificados– dijo Neville. – De acuerdo, yo prepararé a los alumnos para
que se puedan defender a los posibles ataques. – Gracias por vuestra colaboración, podéis
marcharos, y, me temo que… La Cámara De Los Secretos ha sido abierta por tercera vez.– se lamentó McGonagall.–No dejaremos de averiguar quién es el nuevo heredero de Salazar Slytherin. Así de mal terminó la reunión de profesores.
Mientras tanto James, Al, Hugo, John Goyle y Teddy Lupin, estaban reunidos en la sala común de Gryffindor, discutían sobre la capa de
invisibilidad que tanto usaban para hacer travesuras. – Os lo aseguro tíos, yo dejé la capa en el armario, y me he levantado y está en mi mesa de noche– decía James.
– Si y yo os aseguro que vi a una chica pelirroja junto a la cama de James y cogiendo la capa de invisibilidad, y eso es lo último que vi, bueno, lo penúltimo, después vi a la chica lanzándome un hechizo y todo se volvió oscuro. Seguramente un desmaius o algo así, porque Expelliarmus no podía ser, ya que me he levantado y estaba en la
cama– dijo Goyle. – No tiene nada que ver que te hayas levantado y
estabas en la cama, a lo mejor fue Expelliarmus y
luego te colocó sobre la cama– aclaró Hugo. –El tema es que han entrado y se han llevado la
capa, pero, lo raro es que me la han devuelto…– dijo James. Esta noche cogeré el merodeador. Y los cinco estaremos bajo la capa espiando el mapa del merodeador.
–De acuerdo. –Está bien. Los chicos se vistieron y fueron a clase de
pociones.
Mientras tanto, Lily estaba en su habitación, ya vestida, en una mano su varita, y en otra sosteniendo el diario. Lo miraba. Pensaba si sería igual que el que su padre veinticinco años atrás destruyó, con el recuerdo de Tom Riddle a su lado destrozándose a la vez que el Horrocrux se destrozaba. Pasaba el tiempo, Lily seguía observando el diario, más bien, la copia del diario. De repente, sonó el despertador, entonces cogió el libro de pociones, se metió el diario bajo la túnica y se marchó a clase de pociones.
En clase de pociones, el profesor Slughrou estaba muy nervioso, pero no dijo nada sobre pociones, sin venir a cuento les empezó a hablar
a los niños de la cámara de los secretos. –Es una Cámara que construyó Salazar Slytherin
en el momento de su partida de Hogwarts. Se dice que sólo el máximo heredero de Slytherin podría abrirla.
Es el lugar en el cual habita el Basilisco que se encargaba de purificar el colegio de los hijos de
muggles. Sólo se ha abierto en 3 ocasiones:
La primera cuando Lord Voldemort estudiaba en Hogwarts y mató a una estudiante (que resulta ser Myrtle la Llorona) se le culpó a Rubeus Hagrid.
La segunda, petrificando a la Sra. Norris (gata del conserje Argus Filch), Colin Creevey (estudiante de primer año de Gryffindor), Justin Finch– Fletchey (estudiante de Hafflepuff, 2° año), Sir Nicholas o Nick Casi Decapitado (fantasma de Gryffindor), Hermione Granger (amiga de Harry) y a Penélope Clearwater (prefecta de Ravenclaw) y llevándose a quien abrió la Cámara de los Secretos, Ginny Weasley. Ellos se han salvado de morir porque miraron al basilisco a través de un objeto
Y la tercera, y última vez, cuando Hermione y Ron entran en la batalla en Hogwarts de hace 20 años a buscar los colmillos del cadáver del basilisco para destruir la copa (Horrocrux).
– Es un objeto terrible, y que ninguno de vosotros
hará, ¿verdad? – ¡Sí!– contestaron los alumnos.
–Un Horrocrux, es un objeto o persona, donde se guarda una parte del alma. Una de las formas de crear un Horrocrux puede ser asesinar a alguien mediante el maleficio asesino Avada Kedavra y luego formular el hechizo. Por este motivo, los Horrocruxes son un tema de enorme tabú en el mundo mágico, estando prácticamente prohibida su mención. El primero en crear un Horrocrux fue Herpo el Loco, quien es considerado el primer mago tenebroso de la historia. Estos objetos pertenecen a la rama de la magia más oscura y secreta, ya que logran que, aunque se destruya el cuerpo de la persona, ésta no muera, debido a que una parte de su alma sigue intacta. Lord Voldemort descubrió esto a la edad de dieciséis años, y desde entonces, estuvo decidido a crear no sólo uno, sino siete Horrocruxes, dividiendo su alma en siete partes (el número mágico más poderoso) para asegurarse la inmortalidad. Fue de este modo como Voldemort logró sobrevivir
cuando su Avada Kedavra se volvió contra él al
intentar asesinar al pequeño Harry Potter. – Y, ¿qué es Avada Kedavra?– preguntó Goyle. – La maldición asesina, sin duda es la más
terrible de las tres Maldiciones Imperdonables. Al lanzarse hacia el objetivo lo mata instantáneamente se convoca diciendo Avada
Kedavra– respondió Slughrou.
– ¡Ah!– se sorprendió Goyle. – ¿Os acordáis de lo que es la Cámara de los
Secretos? Pues pensamos que ha sido abierta otra vez. Bueno, los Malfoy, que vengan esta noche a cenar conmigo, y los demás, hasta mañana.
Tras la cena en el gran comedor, Slugror permanecía en su despacho, preparando algo de
veritaserum necesario para la noche; en que los
hermanos Malfoy se dispondrían a visitarle.
Tras unos minutos, que se hicieron esperar, unos golpes despertaron, unos golpes despertaron a
–Buenas noches. –Buenas noches profesor–dijeron a la vez. – ¿Qué hicisteis anoche?– preguntó Slughror
refiriéndose a la noche pasada en la que se produjeron tantos extraños.
–Nada– dijo Narcisa muy nerviosa. –Sí, nada de otro mundo. Ya sabe, dormir, nada
más–dijo su hermano. –Y ¿Cómo sabes que tu hermana también
durmió, si los chicos no duermen con las chicas?– dijo Slughrou.
–No lo sé, pero me lo imagino. –Bueno en ese caso, ¿Qué hiciste anoche,
Narcisa?–preguntó Slughrou. – Nada, estuve en la sala de los…
–En la sala común de Slytherin– dijo su hermano antes de que Slughror se percatara de la verdad. –Narci, ¿verdad que estuviste en la sala común
–Si– aclaró Narcisa Malfoy con tono desconfiado.
–Y, ¿cómo lo sabe usted Malfoy? –Pues porque la vi, porque salí al servicio y la vi. –Entonces, ¿Por qué ha dicho ella en la sala de
los y no en la sala común? Lucius miró asustado a Horace, y a
continuación, a su hermana, propinándole a esta una leve patada por debajo de la mesa; y al fin cayó en la cuenta. Horace Slughror ni se inmutó. –Os llevaré con la profesora McGonagall, ella os
preguntará lo último. El profesor Slughrou se llevó a los chicos al
despacho de la directora Minerva McGonagall. Entraron, y allí aguardaba la profesora, sentada en una silla con un fénix de oro sobre el respaldo. Mantenía los codos apoyados sobre el escritorio en el que un marco reposaba, y le llamó la atención a Lucius, la imagen describía a Harry Potter abrazando a Dumbledore con una snitch dorada. Supo que era el padre de Lily.
–Profesora, ni siquiera sé exactamente dónde estuvieron–dijo Slughror. –Sospecho algo… No les he preguntado mas, he creído mejor que sea usted quien lo haga. Aquí se los dejo, ah, y traigo lo que le prometí, por si hace falta que se los des a ellos.– (Slughrou se refería al Veritaserum). Y el profesor le entregó una bolsita con unos polvos, que, sin que los chicos se dieran cuenta, hizo un hechizo para verterlos sobre dos tazas de té, y se las dio a los chicos. Estos se lo bebieron de un trago, porque estaban sedientos después de lo que habían pasado en el despacho de Slughror. –Explicadme con todo detalle qué hicisteis anoche– dijo Minerva con seriedad.
–Estuvimos en la sala de los menesteres– quedó callado al darse cuenta de qué estaba contándole a la directora la verdad, pero el efecto del
veritaserum era fortísimo, tanto que no pudo
evitar seguir, pero se saltó esa parte.
– Perdón, no he oído bien… ¿Sala de los Menesteres?
–Nada, nada eso no era verdad...– resolvió Lucius. – Pero, vamos a hacer una nueva generación de...– el efecto del veritaserum terminó y el chico calló.
La profesora quedó perpleja, y no respondió. –Tomad más té– dijo la directora. –, así os relajaréis.
Ellos seguían nerviosos y lo aceptaron pero Lucius se negó. Pensaba que era algo mágico que le hacía decir la verdad con exactitud. La profesora le obligó y este seguía rechazándolo. Al fin aceptaron, y tomaron un trago de aquel te mágico.
– ¿A quién vais a matar?
–A Harry, Harry Potter; y así vengar a nuestro amo.
– ¿Qué amo? –se interesó Minerva. –Del que Padre nos habla…
–Marchaos…
6
Segunda clase de mortífago
s
La luna brillaba en el cielo, cuando Lily, Rose y otros compañeros se encontraban en la clase de mortífagos. Cada uno llevaba el Horrocrux que tenía que haber buscado la noche anterior, en el caso de Lily era el diario de Tom Riddle; excepto una chica de Ravenclaw que tenía que haber buscado la copa de Hafflepuff. Draco cruelmente la expulsó de las clases. A los demás les felicitó por encontrar cada uno lo que debía localizar. La clase de hoy va sobre el Señor Oscuro, y os
resurrección que es por lo que vamos a resucitar al–que–no–debe–ser–nombrado.
–Marvolo Gaunt, descendiente directo de Salazar
Slytherin, tenía dos hijos, Morfin y Merope Gaunt (como la describía su padre repugnante squib). Merope Gaunt estaba locamente enamorada del hijo de un escudero, Tom Riddle. Un día, su hermano Morfin la descubrió observando a Tom Riddle (ellos, al ser descendientes de Slytherin odiaban a los muggles) y enfurecido hizo una maldición contra Tom Riddle. Cuando un miembro del Ministerio trató de llevárselo y él no aceptó, lo encerraron en Azkaban junto con su padre Marvolo (que había dañado a los que trataron de llevarse a Morfin). Así, Merope se fue de la casa y controlando a Tom Riddle por medio de una poción de amor, hizo que él se fuera con ella. Se casaron y posteriormente Merope quedó embarazada. En ese momento dejó de darle la poción a su esposo creyendo que no la dejaría para criar al bebé y en su desesperación creyó que estando embarazada y con el tiempo que llevaban juntos el se enamoraría de ella. Sin
embargo Tom Riddle abandono a Merope cuando supo lo que ella era. Meses después ella dio a luz en un orfanato muggle de Londres. En su adolescencia se describe a Tom Riddle como un joven muy apuesto, de cabello negro, tez blanca y ojos de color negro; alto y bien parecido. Después de haber salido de Hogwarts, su apariencia empezó a cambiar hasta que drásticamente terminó convertido en lo que es en el presente. Voldemort es descrito como un ser alto, calvo, pálido como un muerto, con ojos rojos con pupilas verticales, en lugar de una nariz tiene dos orificios nasales como rendijas parecidos a los de una serpiente, dedos de la mano anormalmente largos, con una boca sin labios y una voz fría y aguda, susurrante (se cree que tiene esa apariencia porque al haber dividido tanto su alma, ha dejado su humanidad atrás, aunque también es posible apreciar el cambio luego de que atravesara por la pócima con la que volvió a la vida). A menudo está acompañado por su compañera Nagini, una enorme serpiente venenosa de cuatro metros de largo y tan gruesa
Voldemort, el heredero de Slytherin, desde siempre aspiraba a la inmortalidad, la dominación del mundo mágico y la limpieza de sangre (siendo él mestizo, ya que su padre era muggle), ya que él creía que sólo los magos y brujas de sangre pura deberían existir en el mundo mágico y dejar fuera de él a los muggles y a los "sangre sucia" (una persona que desciende de padres muggles y tiene poderes mágicos). Ese es su ideal, aún llevando sangre muggle en sus venas, pero encontró un obstáculo para sus fines y ése fue Harry Potter quien, siendo apenas un bebé, logró hacer de Voldemort un ser muy débil, arrebatándole sus poderes y desvaneciendo su cuerpo, reduciendo su existencia a algo sin apenas vida que no se podía valer de sí mismo, tenía que ser ayudado por otra persona o animal. Para adoptar forma física se debía meter dentro del cuerpo de animales o de personas (como el profesor Quirrel). Nadie sabe cómo logró tal hazaña un bebé de tan solo un año de edad. Pero cuando se supo la noticia, todo el mundo mágico se alegró de los hechos sucedidos. Tal fue el terror que engendró entre los habitantes del mundo mágico que éstos evitan pronunciar su nombre (Dumbledore siempre intentó que lo llamaran por su nombre). Durante once años (desde 1969 hasta 1980) Voldemort dominó el
mundo de los magos, sumiéndolo en la oscuridad y el terror y valiéndose de un grupo de magos subordinados (mortífagos como vamos a ser nosotros) y de criaturas abominables como los dementores, hombres lobo, inferis y gigantes. En sus tiempos de gloria su señal era la Marca Tenebrosa. No obstante, Voldemort se enteró a través de una profecía de que un niño iba a representar un obstáculo para su rápido ascenso en el poder; el niño que elige como representante de esta profecía resulta ser el asqueroso Harry Potter, aunque también pudo elegir a Neville Longbottom el profesor, ya que ambos cumplían con lo predicho (nacidos al concluir el séptimo
mes, hijos de padres que lo enfrentaron tres
veces).
Decidido a eliminar la amenaza, Voldemort acude a la casa de los Potter el 31 de Octubre en el Valle de Godric, donde ellos estaban escondidos bajo un poderoso encantamiento (El encantamiento Fidelio), y mata a los padres de Harry, empezando por su padre, James, quien creyendo estar totalmente protegido se descuido y olvido su varita por lo cual Voldemort lo mata fácilmente, dejándolo tirado en el piso y pasa sobre su cadáver, después va por el niño, pero la
mate a ella en lugar de al niño; este le dice a Lily que se aparte (por una petición de Severus Snape su "sirviente") pero ella se niega y Voldemort la mata. Lo que desconocía Voldemort es que el sacrificio de su madre protegía a Harry con magia antigua. Por esa razón cuando Voldemort lanza la maldición asesina, Avada
Kedavra, esta le rebota y queda así convertido en
nada , un ser que no tiene cuerpo físico y que no puede valerse por sí mismo, además de que gracias a esto Voldemort pierde una parte de su alma que se le transfiere a Harry, lo cual aparte de concederle a Harry el don de hablar con las Serpientes y poseer una conexión directa con la mente de Voldemort (Especialmente cuando siente un pensamiento intenso), Voldemort hizo de Harry por medio de la cicatriz el ultimo horrocrux, lo cual Harry no se da cuenta de ello hasta que no ha destruido todos los horrocrux y Voldemort aun sigue con vida. La profecía que dio la profesora Trelawney es la siguiente: "El
único con poder para derrotar al Señor tenebroso se acerca... Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos
podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes..." Con esta
profecía Voldemort supo que tenía que derrotar al niño que naciera a finales de julio; en la comunidad mágica, habían nacido Harry Potter y Neville Longbottom, Voldemort decidió asesinar a Harry Potter, pero no resultó; Harry Potter sigue vivo gracias a la bondad de su madre sangre sucia, Voldemort no contaba con ese tipo de poder: El asqueroso Amor.
Voldemort pasó diez años (desde 1980 hasta 1990) escondido en distintos bosques, principalmente en el bosque de Albania. Durante este tiempo usó cuerpos de diferentes animales (Especialmente serpientes). Allí conocerá al profesor Quirinus Quirrell, quien enseñaba Estudios Muggles en Hogwarts (en el año que Harry Potter estudia primero, él cambia a Defensa contra las Artes Oscuras). Le consigue atraer a su bando y Quirrell se lo lleva a Hogwarts, donde Harry Potter empieza a estudiar. Voldemort en este momento vive como un parásito en el cuerpo del profesor Quirrell, específicamente en su nuca. Logra mantener esta unión bebiendo sangre de unicornio, que garantiza la "inmortalidad" a un
durante el primer año de Harry Potter en Hogwarts intenta robar la piedra filosofal (bajo la custodia de Albus Dumbledore) con la intención de ganar forma corpórea otra vez. Harry logra detenerlo en su intento, con la ayuda de sus amigos Ron Weasley y Hermione Granger. Después de algún tiempo él había perdido todas las esperanzas de recuperar su cuerpo físico. Pero algo ocurrió, un servidor suyo, Peter Pettigrew (más conocido como Colagusano) apareció en busca de su amo. Es entonces cuando Voldemort recupera fuerzas y se ingenia un plan para recuperar su cuerpo. Utilizando un conjuro llamado Hueso (usa uno de su padre), Carne (de su sirviente Colagusano) y Sangre (de un enemigo. Utiliza la sangre de Harry, pensando que de esa forma al recuperar su cuerpo tendría también la protección de la madre de Harry), y sirviéndose de Harry Potter al finalizar el torneo de los tres magos. Harry, por medio de Barty Crouch hijo (que es un mortífago), quien por medio de la poción multijugos había tomado la imagen de Ojoloco Moody, es engañado para caer en manos de Voldemort. Harry y Voldemort se enfrentan en un duelo que termina gracias a un efecto de sus varitas mágicas llamado Priori
Incantatem, que provoca que las dos varitas se