B IB L IO T E C A D E L T R A D U C T O R
Y D E L C O R R E C TO R DE TEXTOS
EL USO DE LA PUNTUACION
EN ESPAÑOL
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FUNDACIÓN INSTITUTO SUPERIOR DE ESTUDIOS LINGÜÍSTICOS Y LITERARIOS
ALICIA MARÍA ZORRILLA
EL USO
DE LA PUNTUACIÓN
EN ESPAÑOL
FUNDACIÓN INSTITUTO SUPERIOR
DE ESTUDIOS LINGÜÍSTICOS Y LITERARIOS
El uso de la puntuación en Español.
3a ed. - Buenos Aires: Fundación Litterae, 2012. 176 p. 16x23 cm.
ISBN 978-987-24400-8-4 1. Lingüística. I. Título. CDD 410
BIBLIOTECA DEL TRADUCTOR Y DEL CORRECTOR DE TEXTOS
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O 2012 Alicia María Zorrilla
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ISBN 978-987-24400-8-4
PRÓLOGO
Bien vale que cada día nos unamos para hablar de las palabras,
para indagar sus inmensos espacios y trasladamos a través de todos sus
tiempos. Una palabra no guarda un solo significado; una palabra posee
muchos seres comprometidos con la vida y con otras vidas que fueron y
que son. Sale al aire plena y se hace aire —la página recoge ese aire—, y
crece hasta las orillas de quien la recibe para sellar un pacto de soledad,
pues la palabra pertenece a todos, pero cuántas veces cada uno habla en
silencio con ella y se convierte en necesario cómplice de ese silencio. La
máscara tiembla y cae, y la palabra pare al hombre verdadero para que
se vacíe en presentes infinitos, para que se haga raíz con sus raíces, para
que crezca realmente libre en ese instante único de feliz contemplación.
La gran obra de Cervantes lo corrobora, pues es, sin duda, una
reflexión abierta sobre la escritura y sobre la reescritura. Cada oración
predice que la palabra debe esculpir la memoria de los hechos: «¡Válame
Dios, y quién será aquel que buenamente pueda contar ahora la rabia
que entró en el corazón de nuestro manchego, viéndose parar de aquella
manera!»1. ¿Quién será aquel que buenamente pueda contar...?
Don Quijote es lector convencido y apasionado; defiende lo que
ha leído y reconoce que esa literatura ha hecho posible el nacimiento
de otro hombre, el que sueña hacia adentro y hacia fuera, con todo el
cuerpo y en voz alta: «... lea estos libros y verá cómo le destierran la
melancolía que tuviere y le mejoran la condición, si acaso la tiene mala.
De mí sé decir que después que soy caballero andante soy valiente,
comedido, liberal, bien criado, generoso, cortés, atrevido, blando,
paciente, sufridor de trabajos, de prisiones, de encantos...»2. Las
1 Don Quijote de la Mancha, «Prólogo», Edición del Cuarto Centenario, Madrid, Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2004, págs. 88-89.
palabras son los molinos emblemáticos y los gigantes que lo enardecen
y lo vencen. Don Quijote descubre, pues, en ellas la metáfora de la vida,
un cruce infinito de senderos que ondulan hacia lo desconocido, hacia
lo dulcemente desconocido.
Mientras el ávido lector goza de las aventuras del gallardo caballero,
escribe, cuenta y se cuenta nuevamente la historia, y son otras las
palabras que la imaginación le dicta y que anclan en su tiempo para
construir puentes espirituales entre las de ayer y las de su hoy, que no
serán las de para siempre. Como Cervantes, se siente padrastro de la
obra y no padre o autor. Crea y hasta recrea lo que ha creado porque
al penetrar en sí mismo, se derrama en la historia y es parte de ella
tantas veces cuantas la lee. Las palabras no se estancan, no son piedras
arrumbadas en ninguna parte, no fenecen de la vida. Por eso, Cervantes
lo exime de acatar las suyas: «... y sabes lo que comúnmente se dice,
que “debajo de mi manto, al rey mato”, todo lo cual te exenta y hace
libre de todo respeto y obligación, y, así, puedes decir de la historia
todo aquello que te pareciere, sin temor que te calumnien por el mal ni
te premien por el bien que dijeres de ella»3. El libro sale a la luz para
decir y dice para que cada lector diga, para que se comprometa con la
escritura de esa «leyenda seca como un esparto, ajena de invención,
menguada de estilo, pobre de conceptos y falta de toda erudición y
doctrina»4, como reza el «Prólogo» cervantino. Con gran ironía, define
mediante antítesis el generoso contenido, la inmortal aventura. De
esa parodia, surge también el consejo para escribir con decoro, para
comunicar con diafanidad, con limpieza, para organizar bien la trama.
El supuesto amigo del futuro autor, «gracioso y bien entendido», le
dice: «... procurar a la llana, con palabras significantes, honestas y bien
colocadas, salga vuestra oración y período sonoro y festivo, pintando
en todo lo que alcanzáredes y fuere posible vuestra intención, dando a
entender vuestros conceptos sin intrincarlos y escurecerlos»5. Y agrega:
«... llevad la mira puesta a derribar la máquina mal fundada de estos
caballerescos libros, aborrecidos de tantos y alabados de muchos más;
3Ibfdem,pág. 7. 4Ibídem, pág. 8. 5Ibfdem, págs. 13-14.
EL USO DE LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 9
que si esto alcanzásedes, no habríades alcanzado poco»6. Y no habrá
alcanzado poco porque escribir bien es un inmenso acto de amor sin
condiciones que se hace visible en la consagración del equilibrio y
de la armonía del texto. Es guiar al que nos lee y acompañar al que
nos escucha, y es también gozar de un estado de beatitud inefable y
transformativo. Tal vez, la beatitud que sintió Cervantes cuando escribió
su Don Quijote, enamorado de la palabra, porque la vio mujer y tan
bella como el silencio del sol; acaso, la que vibró en don Quijote cuando
leyó entusiasmado sus «falsos, mentirosos, dañadores e inútiles»7 libros
de caballerías porque quería ser artífice de otra vida y fundar otros
nombres, y vivir, morir y resucitar para vivir, morir y resucitar otras
tantas veces; quizá, la que asombrados presentimos alguna vez cuando
caminamos tras la voluntad de Rocinante para deslumbrarnos con otras
aventuras porque el lenguaje se hacía transparencia, y esta, símbolo de
la verdad que sostiene: «Salió en esto don Quijote, armado de todos sus
pertrechos, con el yelmo, aunque abollado, de Mambrino en la cabeza,
embrazado de su rodela y arrimado a su tronco o lanzón»8. Las palabras
cervantinas no traducen un alma, es el alma quien se hace palabras,
quien se vacía en palabras, para que la tierna belleza de sus personajes
no cese, y sea realidad su poética escritura, esa escritura sin tiempos que
nos devuelve con nostalgia los de su autor y los del que abandonó todos
sus sentidos a los pensamientos caballerescos para que sus magníficas
obras quedaran escritas «en el libro de la fama por todos los venideros
siglos»9. Y aquí, sin tomar reposo, don Quijote nos detiene: «—No
más: cesen mis alabanzas [...], porque soy enemigo de todo género de
adulación; y aunque ésta no lo sea, todavía ofenden mis castas orejas
semejantes pláticas»10.
Con el recuerdo de este inolvidable manchego — el que sin ser,
sigue siendo— y en honor de su célebre creador, nos adentraremos en
una nueva aventura: la de saber puntuar, la de entender el significado
6Ibldem, pág. 14. 7Ibídem, pág. 505. 8Ibídem, pág. 386. 9 Ibídem, pág. 156. 10Ibídem, pág. 299.
de cada signo de puntuación, la de concienciar —como bien dice José
Antonio Millán— que puntuar «es un arte, un reto: una necesidad. Su
dificultad más grande proviene de que exige un desdoblamiento: el que
puntúa debe ponerse en el lugar del que va a leer, sin abandonar el lugar
del que está escribiendo. Y tener en cuenta al otro (que horas o décadas
después vendrá sobre nuestro texto) siempre supone un esfuerzo...»11.
Trataremos, pues, de que ese esfuerzo sea fructífero, y de que el uso
de comas, comillas, guiones, rayas, puntos suspensivos, paréntesis o
corchetes orienten nuestras palabras para que no se salgan un punto de
la verdad.
ALICIA MARÍA ZORRILLA
11 Ptrdón imposible. Guia para una puntuación más rica y consciente, Buenos Aires, Del
LA PUNTUACIÓN
Signos de puntuación
PUNTO
COMA
PUNTO y COMA
DOS PUNTOS
PUNTOS SUSPENSIVOS
INTERROGACIÓN
EXCLAMACIÓN
PARÉNTESIS
CORCHETES
CORCHETES INTRAPUNTEADOS
COMILLAS BAJAS
COMILLAS ALTAS
COMILLAS SIMPLES
RAYA
DOS RAYAS o DOBLE RAYA
Signos auxiliares de puntuación
GUION
DIÉRESIS
BARRA
BARRA DOBLE
PLECA DOBLE
LLAVE
{ }
ASTERISCO
(*)
APÓSTROFO
O
PÁRRAFO
(§)
CALDERÓN
(1)
¿Qué es la puntuación?
Puntuar significa ‘colocar adecuadamente los signos ortográficos
para distinguir el valor prosódico de las palabras y el sentido de las
oraciones y de cada uno de sus miembros’. Aunque muchas veces la
puntuación es subjetiva (puntuación estilística), no deben dejarse a un
lado las normas correspondientes (puntuación gramatical).
Puntuación es la acción y el efecto de puntuar, y también, el
EL PUNTO
La palabra punto deriva del latín punctum, ‘punzada, picadura,
punto’. Desde el punto de vista lingüístico, el punto es la mayor pausa
sintáctica. Debe colocarse cuando lo que se ha escrito tiene sentido
completo, y puede redactarse otro período sin que se dude acerca de la
comprensión del anterior.
Su uso lingüístico y no lingüístico
1. Señala el fin de la oración y de su figura tonal:
La obra literaria no es, si mi opinión parece cierta, un fruto más o menos aberrante del tronco lingüístico común, sino un lenguaje aparte, sobre cuya independencia no puede engañamos el hecho de que comparta muchos carac teres léxicos y gramaticales con los demás frutos del mismo árbol13.
2. Separa oraciones:
£1 rostro se le disolvió. Le bulleron todas las materias del cuerpo físico, todas las esencias del cuerpo espiritual. Brazos y piernas parecían los del Inca José Gabriel Condorcanqui cuando lo descoyuntaban los cuatro caballos centrífugos. En el furor de las contorsiones perdió los zapatos y se le abrió la ropa como una vaina madura13.
3. Delimita párrafos:
En Castilla hay muchas lagunas cenagosas donde juegan los niños, como Juan y sus amigos, a lanzar a modo de flechas varitas de junco o de mimbre
12 Femando LÁZARO CARRETER, «Consideraciones sobre la lengua literaria», Doce
ensayos sobre el lengucge, Madrid, Fundación Juan Match, 1974 (Colección Ensayos), págs. 46-47.
que el agua recibe y luego vomita entre inocentes apuestas de ver quién tuvo más fuerzas, quién llegó más lejos.
Parece que Juan apunta a la distancia desde el principio: tendrá que mo jarse si quiere recuperar su mimbre. Es el ganador, pero al avanzar pierde el
equilibrio y la espesura del barro lo atrapa fácilmente: mientras más lucha por salir más grande es la huella hacia lo hondo. Asustados, sus compañeros de juego piden ayuda mientras Juan, extrañamente quieto, contempla la imagen de una Señora que le ofrece el socorro de su mano limpia y él no se la quiere dar por no ensuciársela14.
4. Cierra las abreviaturas15; indica que un grupo de letras funciona
como abreviatura de una palabra: cap. (capítulo), ed. (edición), pdo.
(pasado).
Las abreviaturas terminadas en alguna letra volada deben tener
punto antes de esta: art.° (artículo), Prof.“ (profesora), Vo B.° (visto
bueno). Exime de punto los símbolos relativos a pesas y medidas:
m, cm, I, dg, ti6.
5. Forma parte de la i y de la j minúsculas (nunca de las mayúsculas).
6. Con la coma, forma el punto y coma (;).
7. Con otro punto, forma los dos puntos (:).
8. Con otro punto, ambos a la misma altura, la diéresis o crema11:
antigüedad.
14 Pedro VILLAREJO, Que voy de vuelo. Biografía literaria de San Juan de la Cruz, Buenos Aires, Cántico Ediciones, 1991, pág. 29.
13 El punto que aparece en las abreviaturas no es un signo de puntuación. 16 Estas abreviaturas no cambian en plural: 10 cm; 34 kl; 100 g.
17 Se llama crema por alteración de la palabra griega trema, ‘hoyo, perforación’; ‘puntos marcados a un lado’.
EL USO DB LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 15
9. Forma parte de los signos —de apertura y de cierre— de interro
gación y de exclamación: ¡Viva! ¿Cuándo regresará tu padre? Por
eso, detrás de estos no ha de colocarse otro punto.
10. Tres puntos seguidos constituyen los puntos suspensivos.
11. Tres puntos seguidos, dentro de corchetes, los puntos encorchetados:
Cada uno de los barrios de la ciudad ha tenido, [...], su librería represen tativa, grande o diminuta, pero siempre con un sello propio y original18.
12. En los índices, aparecen varios seguidos; son los puntos conducto
res, que unen, generalmente, un concepto con un número:
13. Varios puntos seguidos indican la omisión de uno o de más párrafos
en una cita directa:
Los hombres de la cultura barroca muestran una obsesiva preocupación por el tiempo. Cuenta en todas las manifestaciones de la vida, como hemos dicho; aparece en cualquier cosa de que se escribe. Se subraya en todas las cosas su ingrediente de temporalidad. Shakespeare y Quevedo apenas dejan de pensar en el tema, o mejor, todo lo piensan en relación con él. En alguna dependencia con ello se ha podido decir que es la época de esplendor del arte de la relojería. Aunque, a nuestro entender, si puede afirmarse esto del siglo xvii, lo es ante todo en cuanto época moderna, heredera de la cultura urbana y burguesa del Renacimiento, sin dejar por ello de ser cierto que en ese punto coinciden los dos aspectos de la centuria: su condición de modernidad es un factor de la mentalidad barroca.
De ahí la preocupación del Barroco por el tema de las ruinas. En ellas pretende encontrar el testimonio de un tiempo, respondiendo a la incipiente
EL VERBO... EL SUSTANTIVO EL ADJETIVO .... . 1 .8 12
18 Domingo BUONOCORE, libreros, editores e impresores de Buenos Aires, Buenos Aires, Bowker Editores, 1974, pág. 154.
conciencia histórica que trata de abrirse paso. En tal sentido, el escritor barro co cultiva la arqueología, al modo de un Rodrigo Caro19.
14. Detrás del número, letra o palabra que encabeza cada parte en una
enumeración o en una serie de artículos:
15. Si las horas se expresan con números, se separan de los minutos con
punto, pues los minutos no son decimales, sino sexagesimales: 3.45;
18.30. También pueden usarse dos puntos: 3:45; 18:30.
16. Las edades de las personas (años y meses) llevan punto, pues los me
ses no son decimales, sino duodecimales: 7.6 (siete años y seis meses).
17. Para separar los enteros de los decimales: 30.25 (en español, se re
comienda el uso de la coma: 30,25).
18. Para separar día, mes y año: 25.5.2005. También pueden expresarse
con guión (25-5-2005) y con barra (25/5/2005).
19. Después de comillas, paréntesis o corchetes de cierre:
Llegó asustada, pero feliz. (Nadie la había seguido esta vez). Sus palabras fueron precisas: «¡No la veré más!».«Lo malo nunca lo es de repente» (Alonso de Ercilla).
«La suerte de un pueblo depende del estado de su gramática. No hay gran nación sin propiedad de lenguaje»20.
'* Joté Antonio MARAVALL, La cultura del Barroco, 3.a edición, Barcelona, Ariel, DA, Aforismos y afines. Traducción de Rodolfo Alonso, Buenos Aires,
1. A. adjetivo. 2. B. adverbio. 3. C. sustantivo.
EL USO DE LA PUNTUACIÓN BN ESPAÑOL 17
Omisión del punto
1. En los títulos y subtítulos, centrados o marginados.
2. Tras el nombre del autor o tras el título de la obra, en tapas, porta
das, prólogos, firmas de cartas, salvo que vayan a renglón seguido:
Miguel de Cervantes Saavedra
El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha
3. En los textos que aparecen al pie de un cuadro, lámina, grabado, fo
tografía periodística, etcétera. Por ejemplo, si el título de un cuadro
es Ciudad en otoño, no se le agregará ningún punto. Si el texto es
extenso, conviene cerrarlo con un punto.
4. Cuando un número de cuatro cifras indica un año: 2005.
5. No se usa en otros números de cuatro cifras: $ 7890.
6. De acuerdo con la normativa internacional, cuando la cantidad posee
más de cuatro cifras, se deja un espacio fino en el lugar del punto:
45 760; 125500; 1234 987. Por razones de seguridad, puede usarse
el punto en textos contables.
7. En la / y en la J (solo las minúsculas deben llevar punto).
8. En las siglas: ONU.
9. En los números de códigos postales, apartados de correos, versos,
páginas, años, domicilios, artículos, leyes, decretos:
Código Postal 28456 verso 12345
página 1267 año 2005
Avenida del Libertador 12458 Ley 12987
Adviértase que, en estos ejemplos, no se deja espacio entre los
números.
10. Después de los signos de interrogación y de exclamación de cierre.
Son incorrectos, pues, los puntos que cierran estas oraciones:
♦¿Cuándo viajarás a la provincia de Tücumán?. *¡Qué bien vives!.
11. Cuando la oración termina con una abreviatura:
Enseñó los signos de puntuación, el uso de las mayúsculas, las reglas de acentuación, las preposiciones, etc.
El punto de la abreviatura cierra también la oración.
12. Después de los tres puntos suspensivos, no se colocará un cuarto
punto.
13. Después del paréntesis de cierre en una cita a pie de ejemplo:
Cuando me iba pensé en ti:en la mirada de tu ojo triste y en el temblor de tu ojo alegre;
porque cada pupila es la mitad de tu alma y tu alma llora y ríe alternativamente y nos dice que sí, que no, que sí, y para cada instante tiene
una lágrima dulce y una lágrima amarga.
EL USO DB LA PUNTUACIÓN B \ ESPAÑOL 19
Punto y seguido o punto seguido
El punto y seguido o punto seguido es el que se usa cuando termina
un periodo, y él texto continua inmediatamente después de él, a i el mismo
renglón o al principio del renglón siguiente, sin sangría. El espacio que
sigue a este punto debe ser igual a los restantes de la misma línea.
El punto y seguido separa oraciones que poseen continuidad
temática, es decir, que se relacionan por su contenido dentro de un
párrafo:
Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos...
Las ranas son verdes de todo a todo, menos en la panza. Los sapos son negros.
También los ojos de mi madrina son negros. Las ranas son buenas para hacer de comer con ellas. Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas21.
Punto y aparte, punto aparte o punto acápite
22Según el Diccionario académico, el punto y aparte es el que se
pone cuando termina un párrafo, y el texto continúa en otro renglón
más entrado que los demás de la página. Implica una pausa mayor que
el punto y seguido.
Su uso
1. Para separar oraciones de distinto contenido:
21 Juan RULFO, «Macario», El llano en llamas, 8* edición, México, Fondo de Cultura Económica, 1967, pág. 9.
Y allá se tropezó con Barbarita, una tarde, cuando de remontada por el Arauca con un cargamento de víveres para La Barquerena, el bongo de Eus taquio atracó en el paso del Bramador, donde él estaba dirigiendo la tirada de un ganado. Una tormenta llanera, que se prepara y desencadena en obra de instantes, no se desarrolla, sin embargo, con la violencia con que se desataron en el corazón de la mestiza los apetitos reprimidos por el odio; pero éste sub sistía y ella no lo ocultaba23.
2. Para delimitar párrafos:
Al leer el texto del Quijote, nos llama especialmente la atención un conjunto de palabras y frases que comprendemos, pero que no se ajustan a nuestros hábitos lingüísticos actuales, bien por su forma gramatical, bien por su significado o simplemente por su ortografía.
También nos chocan otras palabras y algunas frases que ya no se en tienden sin una explicación particular. No debe creerse sencillamente que todos esos rasgos sean solo propios de Cervantes. Por ello, al menos podemos preguntamos qué usos cervantinos estaban en perfecta sintonía con los de la mayoría de los escritores contemporáneos suyos; cuáles miraban más al pa sado, cuáles se proyectaban al futuro; qué otros, de entre los que asoman a su texto, están corrompidos por impresores o correctores, cuáles corresponden realmente a sus hábitos, sin duda relativamente heterogéneos por formación, quizá poco académica, por vivencias variadas a lo largo del tiempo y de la geografía; cuáles, por fin, son difíciles de explicar.
Es diáfano que Cervantes está preocupado continuamente por la explota ción estilística de la lengua. Sin embargo, desde el punto de vista histórico, hay que advertir que la del Quijote corresponde sustancialmente a la de la época en que vivió su autor, la segunda mitad del siglo XVI y el principio del siglo xvn. Por ello, en el Quijote compiten formas lingüísticas tradicionales con otras más modernas, como en tantos textos y autores de entonces24.
3. Cuando se enfocan distintos aspectos de un mismo tema:
Manuel consultaba con frecuencia su reloj de oro, inquieto y pensativo.
23Rómulo GALLEGOS, Doña Bárbara, 27.“ edición, Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1971 (Colección Austral), pág. 27.
24 Juan GUTIERREZ CUADRADO, «La lengua del Quijote: rasgos generales. Introducción», Centro Virtual Cervantes, Don Quijote de La Mancha [en línea]. Dirección URL: <http://www.cvc.cervantes.es/obref/quijote/introduccion/apendice/gutierrez.htm> [Consulta: 16 de mayo de 2005].
EL USO DE LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 21
Los punteros marcaban la hora, y tomando su sombrero salió con paso acelerado“ .
Su uso exige que, antes de comenzar una nueva oración, se deje, en
el
renglónsiguiente, un espacio en blanco llamado sangría.
Punto final
El punto final es el que acaba una obra, un escrito o una división
importante del texto (parte, capítulo, etc.)26. Indica que lo expresado no
necesita de otras palabras para completar su sentido. Recordemos el final
de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha:
Para mí sola nació don Quijote, y yo para él: él supo obrar, y yo escribir, solos los dos somos para en uno, a despecho y pesar del escritor fingido y tor- desillesco, que se atrevió, o se ha de atrever a escribir con pluma de avestruz grosera y mal deliñada las hazañas de mi valeroso caballero, porque no es carga de sus hombros, ni asunto de su resfriado ingenio, a quien advertirás, si acaso llegas a conocerle, que deje reposar en la sepultura los cansados y ya podridos huesos de don Quijote, y no le quiera llevar contra todos los fueros de la muerte a Castilla la Vieja, haciéndole salir de la fuesa, donde real y verdade ramente yace tendido de largo a largo, imposibilitado de hacer tercera jomada y salida nueva: que para hacer burla de tantas como hicieron tantos andantes caballeros, bastan las dos que él hizo tan a gusto y beneplácito de las gentes a cuya noticia llegaron, así en estos, como en los extraños reinos: y con esto cumplirás con tu cristiana profesión, aconsejando bien a quien mal te quiere, y yo quedaré satisfecho y ufano de haber sido el primero que gozó el fruto de sus escritos enteramente, como deseaba, pues no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, que por las de mi verdadero don Quijote van ya tropezando, y han de caer del todo sin duda alguna. Vale27.
25 Clorinda MATTO de TURNER, Aves sin nido, Buenos Aires, Solar/Hachette, 1968 (Biblioteca «Dimensión Americana»), pág. 208.
26 El punto que cierra un párrafo no debe considerarse final.
27 Miguel de CERVANTES SAAVEDRA, El ingenioso hidalgo don Quijote de la
Mancha, Tomo IV, Nueva edición corregida por la Real Academia Española, Madrid, Don
Joaquín Ibaxra Impresor de Cámara de S. M. y de la Real Academia, 1780, págs. 340-341. El texto fue ligeramente modernizado.
Cuando se utiliza, por ejemplo, para separar fragmentos dentro de
un capítulo, como sucede en la novela actual, debe dejarse un espacio
en blanco equivalente a tres o a cinco renglones:
Los violines chocaron contra los cristales: la alegría, la renuncia. La alegría de esa mueca forzada debajo de los ojos claros y brillantes. Él tomó el sombrero de una silla. Caminó hacia la puerta del apartamento. Se detuvo con la mano sobre la perilla. Miró hacia atrás.
Laura acurrucada, con los cojines entre los brazos, de espaldas a él. Salió. Cerró la puerta con cuidado.
Yo despierto otra vez, pero esta vez con un grito: alguien me ha clavado un puñal largo y frío en el estómago; alguien desde fuera: yo no puedo atentar contra mi propia vida de esta manera: hay alguien, hay otro que me ha clavado un acero en las entrañas: alargo los brazos, hago un esfuerzo para levantarme y ya están allí las manos, los brazos ajenos sujetándome, pidiendo calma, di ciendo que debo permanecer quieto.. .**.
" Cario* FUENTES, La muerte deArtemio Cruz, 4.a edición, México, Fondo de Cultura Boonómict, 1968, págs. 219-220.
LA COMA
La palabra coma29 proviene del griego y significa ‘corte, parte de
un período’. De acuerdo con la nueva edición de la Ortografía de la
lengua española, se origina en el sistema de puntuación grecolatino, en
la subdistinctio Q, que indicaba una pausa breve durante la lectura en
voz alta y separaba unidades menores que la oración, llamadas incisos
o comas. En el siglo xv, Antonio de Nebrija usó los dos puntos (0 con
la misma función. Su forma proviene de la virgula (/), signo primero
oblicuo y después curvo (,), que se empleó «desde el Renacimiento para
separar elementos de una enumeración o para encerrar expresiones
parentéticas»30.
Es el signo de puntuación que señala la división de los sintagmas
más breves dentro de la oración. Por lo tanto, expresa pausa breve.
Separa ideas que tienen entre sí una relación de analogía.
Su uso
1. La coma se usa para destacar elementos intercalados en la oración,
como el vocativo, la aposición explicativa, el adjetivo explicativo,
la cláusula absoluta31, la interjección, locuciones y conectores (es
decir, en fin, por último, por consiguiente, sin embargo, no obstante,
29 Entre la palabra y la coma, no debe dejarse espacio. Entre la coma y la palabra siguiente, se deja un espacio.
30 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA Y ASOCIACIÓN DE ACADEMIAS DE LA LENGUA ESPAÑOLA, Madrid, Espasa Libros, 2010, pág. 302.
31 La palabra cláusula deriva del verbo latino claudere, ‘cerrar’. Se llama absoluta porque es autónoma dentro de la oración y proviene del ablativo absoluto latino. Se forma con participios (Llevado el día de la partida. Femando se despidió de todos), gerundios (Habiendo
regresado sus padres de Salta. Graciela preparó su viaje a Atenas) y con otros sintagmas (Limpias las armas, empezó la pelea; Suplicaba, las rodillas en tierra, por sus hijos).
además, mejor dicho, en síntesis, entre tanto, de ese modo, a saber,
al menos, asi y todo, en tal caso, en cualquier caso, en general, por
tanto, por lo tanto, por ejemplo, en realidad, pues, o sea, entonces,
en resumen, en pocas palabras, es más, más aún, en definitiva, por
fin, en consecuencia, en efecto, aun así, por supuesto). Se llama
coma de inserción o de incrustación.
El vocativo
El vocativo se coloca entre comas si aparece en medio de la oración;
seguido de coma, si va al principio; o precedido de coma, si va al final.
«¡Papá, quiero esto!», «Papá, quiero aquello!», «Papá, tengo ganas de te ner agua de luna», y el padre salia dulcemente empujado por el ronco encanto tiránico de la vocecita32.
—Siempre, Sancho, lo he oído decir, que el hacer bien a villanos es echar agua en el mar33.
¿Debo llorar, Margarita Weild?34.
Florencia, ciudad con nombre de mujer, ¿es tu espíritu esta luz finísima, esta diáfana atmósfera que acaricia los mármoles y las piedras sin tiempo?35.
Los conectores incrustados
Mi único temor, es claro, era que la boda no llegara a tiempo36.
Vemos, por ejemplo, que al pasar el Congo al primer plano de la actua lidad, nuestros periódicos llaman indistintamente congoleses o congoleños a los naturales de aquel país, y, quizás, uno de los gentilicios prevalezca con el tiempo37.
“ Eduardo MALLEA, Chaves, Buenos Aires, Losada, 1953, pág. 45.
33 Miguel de CERVANTES SAAVEDRA, Don Quijote de la Mancha, Capítulo XXIII, Primera Parte, Edición del Cuarto Centenario, ed. cit., pág. 211.
34 Andrés RIVERA, Ese manco Paz, Buenos Aires, Alfaguara, 2003, pág. 75.
35 Antonio REQUENI, Los viajes y los dias, Buenos Aires, Santiago Rueda, 1969, pág. 234. “ Adolfo BIOY CASARES, «Una mufleca rusa», Una muñeca rusa, Buenos Aires, T\isquets, 1991, pág. 24.
37 Samuel GILI Y GAYA, Nuestra lengua materna. Observaciones gramaticales y
léxicas, San Juan de Puerto Rico, Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1973 (Serie: Biblioteca
EL USO DE LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 25
Gerson, a veces, te llevaba a la calle sin pedir permiso38.
Perdón, pues, perdón por traer al acervo común lo que menos se precia en estos tiempos39.
Más ejemplos:
Juan es japonés, o sea, pertenece a la raza amarilla.
Ha Querido mentimos, esto es, obligamos a que hiciéramos lo que él decía.
Te pedimos paciencia, es decir, que sepas esperamos.
Recorrió varios países, a saber: Italia, Alemania, Suecia, Noruega y Grecia. Reconozco, por un lado, que nos hemos equivocado y, por otro lado40, no justifico sus desplantes.
Entienden, por una parte, que tener dinero no significa ser feliz, pero, por otra parte, corren tras el dinero.
Ustedes saben que la situación del país es pésima, pues bien, hagamos algo. Ya se enteraron de lo que sucedió ayer; ahora bien, díganme qué haremos. Explicaré, en primer lugar, las características de la fauna patagónica. Sabrá, en fin, que nunca mucho costó poco.
Y dijo, por último, que publicaría otra novela en noviembre. Traigan, además, pan, queso y mermeladas.
Trataron el tema profundamente, con todo, fueron muy criticados. Trataron el tema profundamente, no obstante, fueron muy criticados. Trataron el tema profundamente, sin embargo, fueron criticados. Dígale, en tal caso, que me llame.
No le diré lo que pienso, por el contrario, trataré de que usted lo descubra. María es humilde, en cambio, Patricia parece orgullosa.
38 Carlos FUENTES, Cambio de piel, 4.1* edición, México, Joaquín Mortiz, 1971, pág. 95. 39 Salvador de MADARIAGA, Diálogos famosos, Buenos Aires, Sudamericana, 1970, pág. 11.
40 Cuando falta el correlativo, la expresión queda coja. Esa ausencia se denomina
Cuando se juntan dos incisos o expresiones explicativas, deben
entrecomarse:
Dijo, finalmente, además, que todas sus investigaciones revolucionarían la Biología.
Aposición explicativa
La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo dieciséis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura41.
Al llegar a esta frase, el punto o vértice del delirio, hízolos caer de bru ces sobre la realidad la brusca entrada de Benina, que, concluidas sus faenas de fregado y arreglo de la cocina y comedor, se despedía42.
Salvo el crepúsculo (1984), último libro publicado en vida por Cor
tázar, es una memorable antología personal de poemas del gran escritor argentino43.
Adjetivo explicativo
Daniel, embobado, parecía una estatua.
La cláusula absoluta (con participio, gerundio y otras construcciones)
Concluidas las investigaciones, el juez lo declaró culpable. Se levantó, salió de la sala, medio perdida la cabeza44.
ícono flamante de la idolatría multitudinaria, la atractiva figura de Diana Spencer viene a sumarse a la de quienes, en tantos escenarios de la
41 Leopoldo ALAS, La Regenta, Buenos Aires, Castalia e Hyspamérica Ediciones Argentina, 1987, págs. 93-94.
42 Benito PEREZ GALDÓS, Misericordia, Buenos Aires, Kapelusz, 1986, págs. 240-241. 43 «Literatura Argentina» [en línea]. Dirección URL: <www.alfaguara.com.ar/libro. asp?id=627> [Consulta: 23 de mayo de 2005].
44 Pedro SALINAS, El desnudo impecable y otras narraciones, México, Tezontle, 1951, págs. 122-123.
Tierra, la precedieron en la devoción sin fronteras, más allá de toda raza, de toda lengua y de todo drama personal45.
Antes de los cuasicoordinantes46
• Expresiones exceptivas: excepto, incluso, menos, salvo
Todos llegaron tarde, excepto Nora y Carmen.
Cualquiera, menos usted, puede ser elegido para presidir la reunión. Menos tus mentiras, tu padre perdona todo.
Los obreros deberán desarrollar sus actividades durante todo el año, salvo los días feriados.
• Expresiones inclusivas
Aparecieron todos los actores en el escenario, incluso una niña de cinco años, hija del protagonista.
Los destinatarios de estos cursos son personas con algún tipo de deficien cia visual, incluso ceguera.
Las profesoras, incluido el único profesor del instituto, organizaron el viaje a Holanda.
2. Para destacar los adverbios terminados en -mente, otros adverbios
o expresiones de valor introductorio, modificadores de modalidad47
(afortunadamente, seguramente, fundamentalmente, especialmente,
finalmente, obviamente, realmente, generalmente, acaso, quizá, qui
zás, tal vez, con respecto a, con respecto de, respecto de, en cuanto
a, en lo que se refiere a, en relación con, etcétera).
Y queda la extrañeza o el asombro que es, curiosamente, primera y úl tima conciencia de la vida48.
EL USO DE LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 27
45 Santiago KOVADLOFF, Sentido y riesgo de la vida cotidiana, Buenos Aires, EMECÉ, 2004, pág. 72.
46 Son expresiones que actúan como conjunciones. 47 Modifican a toda la oración, no a uno de sus elementos. 48 Pedro VILLAREJO, óp. cit., pág. 11.
Con ellos, Analmente, pasaron las mejores vacaciones en Inglaterra cuando Manuchito fue dado de alta49.
Con respecto a los implantes, les daré algunas recomendaciones.
3. La palabra así va entre comas o seguida de coma cuando funciona,
como conjunción consecutiva con el significado de ‘por lo tanto’,
‘en consecuencia’, ‘por consiguiente’, ‘por lo cual’, ‘de suerte que’;
va precedida de coma cuando funciona como conjunción concesiva
con el significado de ‘aunque’ o cuando denota ‘comparación’ acom
pañada de como (así como):
Así, perdió la oportunidad de integrar el nuevo equipo de fútbol. No le prestaré estos libros, así me lo pida de rodillas.
Las rosas y los jazmines, así como son bellísimas ñores perfumadas, así son efímeras.
Así como ese país crece, todos los países deben crecer.
4. En los incisos explicativos:
El indicativo, según lo considera nuestro genio de la lengua, se acerca más a los hechos que acaecen. ..50.
5. En la oración compuesta, para separar oraciones coordinadas, vayan
o no precedidas de conjunción (si las oraciones son muy extensas,
se separan con punto y coma):
El barco se despega y gira imperceptiblemente, de modo que el puerto y la nodriza y el turbante dorado y escarlata y la India entera desaparecen como en un sueño, y el niño queda enfrentado al cielo vacío que oscila y se confunde con el mar51.
Muy de vez en cuando, algún pez saltaba, volaba, caía, y ése era el único rumor distinto, el único signo de vida que, por horas y horas, turbaba
* O K U Hermes VILLORDO, Manucho. Una vida de Mujica Lainez, Buenos Aires, P lanto. 1991 (Biblioteca del Sur), pág. 64.
nAIm GRIJELMO, El genio del idioma, Madrid, Taurus, 2004, pág. 150.
EL USO DE LA PUNTUACIÓN BN ESPAÑOL 29
la superficie quieta y como áspera de este río mar al que no me había aún acostumbrado52.
6. Con las conjunciones y expresiones conjuntivas disyuntivas
discontinuas (bien..., bien....', o bien..., o bien...; o bien..., o...;
ya..., ya...) y con las expresiones conjuntivas distributivas (ora...,
ora...53;ya..., ya...):
Bien por los exámenes, bien por las fiestas, no lo vemos nunca. Ora por esto, ora por lo otro, estudiaba poco.
Pero el hombre que utiliza el aparato mental se propone alcanzar un in cremento de su propio poder, ya sea para gozar del fruto que este poder pueda aportarle, ya para gozar del mero placer que el poder da de por sí54.
Vivió intensamente, ya con alegrías, ya con lágrimas.
7. Delante de y o de o — cuando enlazan elementos en los cuales ya
existe una de esas conjunciones—, para señalar la conjunción jerár
quicamente superior:
El perro estaba durmiendo, abrió un ojo, y después el otro, y lo mandó a paseo55.
No sabemos si ir al cine o al teatro, o ver un programa televisivo.
8. Para separar los elementos que constituyen una enumeración (sus
tantivos, adjetivos, verbos, adverbios, etcétera). Al concluir una enu
meración, suele colocarse coma antes de y o de o, cuando el último
elemento es distinto de los otros:
De mí sé decir que después que soy caballero andante soy valiente, come dido, liberal, biencriado, generoso, cortés, atrevido, blando, paciente, sufridor de trabajos, de prisiones, de encantos...56.
52 Juan Bautista DUIZEIDE, Kanaka, Buenos Aires, Alfaguara, 2004, pág. 16. 53 La palabra ora es aféresis de ahora.
54 Salvador de MADAR1AGA, óp. cit., pág. 19.
35 Leonardo CASTELLANI, «Las fábulas que pasaron en el monte virgen», «Don Cobaya», Camperas, Buenos Aires, Thau, 1984, pág. 92.
56 Miguel de CERVANTES SAAVEDRA, Don Quijote de la Mancha, Tomo I, Capítulo XXXVI, Primera Parte, 6.‘ edición, Barcelona, Juventud, 1969, pág. 501.
Dadme siempre una mujer, una fuente, una música lejana, rosas, li luna...57.
Los niños recibieron caramelos, chocolates, chupetines, y un libro.
9. Para separar núcleos verbales yuxtapuestos, es decir, cuando n<
aparecen las conjunciones y, ni, o (los períodos compuestos con li
repetición [dos veces] de la conjunción copulativa ni se escriben
generalmente, sin coma: Doña Paula ni ríe ni habla)'.
Don Pedro desobedece, se queda en Toledo58.
10. Con expresiones correlativas que reproducen el mismo esquemi
gramatical:
Ojo por ojo, diente por diente.
11. Antes de las conjunciones adversativas pero, mas, sino, aunque, que
denotan objeción:
Si es que la radical crisis de nuestro tiempo ha de ser superada, habrá que retornar a una mujer femenina, pero eso implica, a su vez, que el hombre ha de realizar una síntesis de la antítesis que ha provocado59.
Conoce el camino, pero, generalmente, se distrae y se pierde.
El goce de sus verdugos es puro y solitario. No es goce, sino rabia fría60. No me opongo al proyecto, sino, al contrario, los ayudaré.
No me opongo al proyecto, sino al contrario, los ayudaré. Adriana era capaz, aunque muy vaga.
57 Juan Ramón JIMÉNEZ, «Autocrítica», Y para recordar por qué he venido, Valencia, Pre-Textos, 1990, pág. 179.
58 Dámaso ALONSO, Cuatro poetas españoles (Garcilaso - Góngora - Maragall -
Antonio Machado), Madrid, Gredos, 1962, pág. 26.
59 Ernesto SABATO, «Masculinización y crisis», Heterodoxia, Obras. Ensayos, Tomo II, Buenos Aires, Losada, 1970, pág. 364.
“ Octavio PAZ, El arco y la lira, 5.11 reimpresión, México, Fondo de Cultura Económica, 1983, pág. 126.
BL USO DE LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 31
Deseaban ir de vacaciones, y61 no pudieron alquilar un departamento.
12. Con la conjunción adversativa pero elidida:
Iré a la fiesta, (pero) no porque lo desee.
13. Con conjunciones y locuciones conjuntivas ilativas: enuncian una
consecuencia de lo ya expresado:
Ya dije todo, conque no preguntes más. Ya dije todo, luego no preguntes más. Ya dije todo, así que no preguntes más.
Ya dije todo, de manera que no preguntes más. Ya dije todo, de modo que que no preguntes más. Ya dije todo, de forma que que no preguntes más. Ya dije todo, de ahí que no preguntes más.
14. Antes de los pronombres relativos, en las oraciones subordinadas
adjetivas explicativas:
Aquel día asistían a la ceremonia dos o tres docenas de fieles de Krisna, cuyo gran santuario se encuentra a unos cuantos kilómetros62.
Ellos, que también tenian miedo, se refugiaron en la casa. Llamó al hombre, quien se adelantó sin titubear.
Invitaron a Carmen y a Susana, quienes fueron sus compañeras de viaje. Invitaron a Carmen y a Susana, las cuales fueron sus compañeras de viaje. Les entregaron los documentos a ambos ancianos, que los esperaban ansiosos.
Les entregaron los documentos a ambos, que los esperaban ansiosos. El disertante hablaba lentamente, lo que perturbó a los asistentes. El disertante hablaba lentamente, lo cual perturbó a los asistentes.
61 En esta oración, la conjunción copulativa y tiene el valor de la adversativa pero. <2Ibídem,pág. 127.
15. Cuando el orden de las palabras es envolvente, y se produce una al
teración en el orden natural de las oraciones (el elemento extrapues-
to, generalmente un complemento circunstancial de cierta extensión,
se separa del resto mediante una coma):
En los capítulos dedicados a estudiar las tendencias novelescas de esta época, y a la hora de analizar algunas novelas, el lector de estas páginas en contrará estas posiciones de los autores; aquf me voy a limitar a resumirlas®.
En las transposiciones cortas y muy perceptibles, no es necesario
colocar coma:
En Berlín hay museos interesantes. Aquí está mi renuncia.
Ayer encontramos el documento sobre el escritorio. Hoy he recibido la carta.
¡Así hablan los hombres!
16. Cuando omitimos el verbo u otra clase de palabra, para evitar su
repetición (verbo anafórico):
Éste, leve, de repique apretado, era de la barroca iglesia de Gesú; aquél, majestuoso y pausado, más cercano, de Santa Maria Maggiore; aquel otro, cálido y grave, de Santa Maria sopra Minerva.. ,64.
17. Para señalar la partición sujeto-predicado no verbal (reemplaza al
verbo omitido):
Sus brazos, fuertes. La excursión, organizada.
San Francisco, predicando entre los pájaros. Mis hijos, en la escuela.
63 Juan Ignacio FERRERAS, Los orígenes de la novela decimonónica. 1800-1830,
Madrid, Tumis, 1973, pág. 29.
EL USO DE LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 33
18. Antes de la palabra etcétera o de su abreviatura (efe.); si aparece en
el medio de la oración, se colocará entre comas:
Por el contrario, sería tarea interesante la de registrar los matices y evolu ción de tal procedimiento descriptivo, viendo qué elementos, qué datos físicos importa señalar en una época sobre otros, qué tipos físicos suelen ser los más novelescos, etc.65.
La ambición de tantos ideólogos y jefes revolucionarios —poesía social, arte al servicio del pueblo, etcétera— fue realizada efectivamente por los poetas de Nueva España66.
19. Después de tópicos temáticos67:
Naranjas, no como.
Roma, ¿es una ciudad moderna? Realmente, ¿para qué viniste?
20. Antes del segundo miembro de las construcciones copulativas in
tensivas, que denota adición de otro elemento a la cláusula:
No solo toca muy bien la guitarra, sino también el piano, el órgano, el violín y la ñauta.
No solo toca muy bien la guitarra, sino el piano, el órgano, el violín y la ñauta.
21. Con adverbios de afirmación y de negación:
—No, no me gusta. No me gustan las cosas a medias68.
65 Mariano BAQUERO GOYANES, La novela naturalista española: Emilia Pardo Bazán, Murcia, Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Murcia, 1986, pág. 100.
66 Octavio PAZ, Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe, 3.a edición, 1." reimpresión, México, Fondo de Cultura Económica, 1985, pág. 414.
47 Son extraoracionales. La nueva edición de la Ortografía de la lengua española aclara que esta coma es opcional.
68 María Angélica BOSCO, El comedor de diario, Madrid, Hyspamérica Ediciones Argentina, 1984, pág. 117.
Sí, sí, ya sé, hay una que otra casa elegante, con ventanas que dan a la calle, con esos detalles que tanto les gustan a los mexicanos: las rejas de hierra! foijado, los toldos salientes y las azoteas acanaladas69. J
A veces, suele entrecomarse en el interior de la oración, pero no es]
obligatorio:
1
Se observa, sí, una preocupación por no incluir en el enunciado definido« el complemento directo del verbo definido.. .70.
22. Después de una interjección y en las exclamaciones constituidas por
una interjección y un vocativo, u otra palabra:
j
—Oh, son como sacerdotisas... Vienen de muchas partes: India, Birma-i nia, Malasia, China, Mongolia, Tibet, hasta de Japón71. ]
23. Para separar el título de una obra del nombre de su autor y evitar;
confusiones semánticas:
Me regalaron el libro Marinero en tierra, de Rafael Alberti.
24. En una carta, después de determinar el nombre del lugar desde don
de se escribe, o al pie de un certificado:
Buenos Aires, 24 de enero de 2012.
Este certificado se extiende en Buenos Aires, a 10 de abril de 2012. Este certificado se extiende en Buenos Aires, a diez de abril de dos mil doce.
25. Después del nombre del día de la semana para separarlo de la fecha
propiamente dicha (construcción explicativa). En la Argentina, esta
coma se evita:
49 Carlos FUENTES, La muerte de Artemio Cruz, ed. cit., pág. 11.
70 Manuel SECO, Estudios de Lexicografía Española, Madrid, Paraninfo, 1987, pág. 191. 71 Abel POSSE, El viajero de Agartha, Buenos Aires, EMECE. 1989, pág. 186.
¡Ay, hijo, regresa pronto!
EL USO DE LA PUNTUACIÓN BN ESPAÑOL 35
Hoy es lunes, 5 de marzo de 2012.
£1 próximo lunes, 5 de marzo, comenzarán las clases.
26. En las citas bibliográficas, para separar el nombre del autor del título
de la obra, y esta de los restantes datos editoriales:
MIRANDA, José Alberto, La formación de palabras en español, Salamanca, Ediciones Colegio de España, 1994 (Colección Problemas Fundamentales del Español).
27. En los índices temáticos:
tipografía, 17-29 estética, 19 tradición, 19 uniformidad, 1972 — interrogación, signos de — turismo, guías de
28. Entre el nombre de una colección y su número:
Colección Cuadernos de Lingüística, N.° 40 Colección Cuadernos de Lingüistica, 40
29. Entre el nombre propio de una persona y su seudónimo, apodo o
alias, y con epítetos de gloria:
Es difícil conseguir en las librerías de Buenos Aires la primera novela,
Rosa y Blanco, de la escritora francesa Amandine Aurore Lucile Dupin, George Sand.
Susana, «la Avispa», hace muchas travesuras.
La bailarina reconoció á su agresor, Prudencio Luque, alias «Nariz Cortada». Por aquí pasó don José de San Martín, el Gran Capitán.
72 Pertenece al índice temático de la obra Tipografía y notaciones científicas, de Javier Bezos López, Gijón, Tiea, 2008.
30. Antes de como o de así, cuando estas palabras denotan ‘por ejemplo
Me gustan muchos de sus poemas, como los dedicados a su Galicia nat Esta dieta evita los productos que contienen leche, como, por ejempl los quesos, los postres, los helados, las salsas a base de crema de leche, 1 sopas con crema y los batidos.Esta dieta evita los productos que contienen leche, como por ejemplo, 1 quesos, los postres, los helados, las salsas a base de crema de leche, las sop con crema y los batidos.
Esta dieta evita los productos que contienen leche, así, por ejemplo, 1 quesos, los postres, los helados, las salsas a base de crema de leche, las sop con crema y los batidos.
Esta dieta evita los productos que contienen leche, así por ejemplo, lo quesos, los postres, los helados, las salsas a base de crema de leche, las sop con crema y los batidos.
31. Para separar oraciones subordinadas adjetivas explicativas o aclara
tivas:
Los muchachos alzaron el cuerpo de Simón, que estaba un poco má
allá, curvado, con el pelo abierto sobre la mojada tierra como un alga como nn alga dorada73.
Diana y don Aparicio, que habían llegado entusiastas ante la escen
que presenciaban, se apocaron y aun más el hombre, que estaba sintiend una pena que lo desmoronaba al ver llorar tan sin consuelo a Pastorcito74
Gutiérrez, que también se siente un creador (aunque no de la magni
tud de Dios), carece de un dfa determinado para el reposo7S.
32. Después de las oraciones condicionales, cuando encabezan la oración
73 Manuel MUJICA LAINEZ, «Capitulo XI», Los viajeros, Obras Completas, Tomo V. Buenos Aiies, Sudamericana, pág. 258.
74 Elias CARPENA, Tiempo de niñez, Buenos Aires, Librería Huemul, 1980, pág. 47. 75 Vicente BATTISTA, Gutiérrez a secas, Buenos Aires, Editorial del Nuevo Extremo 2002, pág. 102.
EL USO DB LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 37
Si el valor estético fuera como el valor económico, que aumenta con la escasez y disminuye con la abundancia, seria fácil explicar el altísimo mérito de Borges: lo que da es muy raro76.
Yo que usted77, primero viajaría a París.
Van entrecomadas si están en posición medial:
Silencio, si sabes buscarlo, es el que permite oír a Dios mediante la oración.
Solo se colocará coma antes de la oración condicional en posición
final cuando el período que la precede es muy extenso o si se hace
un comentario incidental o accesorio:
Los paleontólogos podrían descubrir si los dinosaurios se comportaban como los mamíferos actuales o como los reptiles, si fuera posible determinar que eran de sangre caliente o de sangre fría.
Sírvales un café, si es posible.
33. Cuando las oraciones adverbiales de tiempo están en posición inicial:
Cuando al día siguiente fue Eusebio a recogerla al salón de peluque ría en que estaba arreglándose el pelo, la vio por la puerta de cristal de la camareta con el deforme casco secador encima78.
Van entrecomadas si están en posición medial:
Recuerdo, cuando fuimos de vacaciones al Ecuador, que visitamos la Casa Museo de Benalcázar en Quito.
No se coloca coma si aparecen en posición final:
No se olvide de entregar el sobre cuando llegue a la oficina.
76 Enrique ANDERSONIMBERT, Historia de la Literatura Hispanoamericana. Época
Contemporánea, Tomo II, 5.a edición, México, Fondo de Cultura Económica, 1966, pág. 283.
77 Es una expresión lexicalizada que equivale semánticamente a una oración condicional (S7 yo fuera usted...).
34. Antes de las conjunciones causales porque, pues, que y de las lo
cuciones conjuntivas causales 7a que, puesto que, a causa de, dadc
que, debido a, en virtud de, en las oraciones causales explicativas:
Ha llorado mucho, porque tiene los ojos muy irritados. Apúrense, que no llegamos a tiempo.
No es fácil representarse la profunda modiñcación que la Electrónici está produciendo en las posibilidades de comunicación y, por otra parte, en e sentido de la realidad, ya que ha hecho posibles diversos grados intermedio! entre lo real y lo irreal, entre la presencia y la ausencia, que alteran los com portamientos humanos y las formas de convivencia79.
35. Después de las oraciones concesivas antepuestas:
Aunque ya era de noche, nos quedamos en la playa para gozar de le agradable temperatura del Caribe.
A pesar de las fuertes nevadas, el Papa continúa sus actividades cor normalidad.
Pese a sus habilidades, no consigue trabajo. Para tener tanto dinero, Gloria se viste muy mal.
Por muy largas que sean las noches, los amaneceres llegarán.
Van entrecomadas si están incrustadas en la oración:
La cabecita negra no tiene nada que envidiar a una mariposa y es muy graciosa, aunque un poco coqueta; y tiene además el trino, que, aunque es sencillo y unítono, es tan perlado y tan gozoso, que hace recordar lo que de la alondra escribió en inglés míster Shelley80.
Respecto al clima del pueblo de St-Jean-de-pied-de-Port, aunque fue construido cerca de las montañas pirenaicas, está abajo, en el fondo del valle.
79 Julián MARÍAS, Cara y cruz de la Electrónica, Madrid, Espasa-Calpe, 1985 (Colección Austral), pág. 46.
“ Leonardo CASTELLANI, «El jilguero y labrasita», «Éstas son las fábulas del ombú», óp. cit., pág. 26.
EL USO DE LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 39
Cuando la oración concesiva se pospone, no es necesaria la coma,
salvo que exprese un comentario accesorio:
No volveré aunque me lo pidas.
Ismael se puso de novio, aunque te parezca mentira.
36. Antes de una circunstancia de fin encabezada con la preposición
para, cuando el período que la precede es muy extenso o la cons
trucción final es externa al predicado, pues no expresa la finalidad
real de lo que enuncia la oración principal:
Hoy los investigadores universitarios nos ofrecen un completo muestrario de imágenes de monasterios casi desconocidos, para que podamos compartir algunas de sus experiencias.
Te quedarás sin postre, ¡para que aprendas a no contestar así!
37. Antes del pronombre relativo que, cuando este aparece separado de
su antecedente:
La Neurología es una parte de la Medicina, que estudia el sistema ner vioso.
38. Después de los puntos suspensivos, cuando se intercalan palabras
que indican duda o indeterminación:
—Mi tío es muy santo, muy bueno; yo le respeto y le quiero mucho; pero, en este caso..., no sé..., yo creo que su conducta conmigo y con mi pobre hijo desvalido no es la más generosa ni la más humana81.
39. Antes del verbo que aclara palabras textuales:
«Así que no nos hagan más el favor de decimos lo que debemos hacer», concluyó82.
81 Benito PÉREZ GALDÓS, «Capítulo XVIII», Gloria, Obras Completas, Tomo IV, 2*edición,Madrid, Aguilar, 1949,pág. 631.
82 Gabriel GARCÍA MÁRQUEZ, El general en su laberinto, Buenos Aires, Sudamericana, 1989, pág. 132.
«Llamamos lector al receptor del mensaje para quien se ordena y coi truye la narración», escribe el doctor Federico Peltzer83.
40. Cuando hay más de dos elementos y el nexo coordinante es ni:
No volvió a hablar de negocios, ni permitió siquiera que se le hiciei consultas, ni perdió un solo rizo de su espléndida cabeza imperial, ni un áti mo de su lucidez, pero hizo lo posible porque no lo viera nadie que pudie compadecerlo84.41. En la escritura de números, para separar la parte entera de la decimal
2.80 18,40 123,50De acuerdo con la normativa internacional, también pueden
separarse con un punto:
2.80 18.40 123.50
42. Cuando se repite una palabra o una expresión para explicar algo d
ella:
El caballero (todos lo sabemos) vuelve de una guerra, la de los Siete Años la de los Treinta Años, la de las Dos Rosas, la de los Tres Enriques, una guerr: dinástica o religiosa, o quizá galana, en el Palatinado, en los Países Bajos en Bohemia, no importa dónde, tampoco importa cuándo, todas las guerr son fragmentos de una única guerra, todas las guerras forman la guerra si nombre, la guerra a secas, la Guerra, de modo que el caballero vuelve de u viaje a través de uno de los fragmentos de la guerra, pero es como si hubies recorrido todas las guerras y toda la guerra.. ,85.
83 Federico PELTZER, Los artificios del ventrílocuo. Las voces del narrador en diferentes
novelas, desde el Quijote hasta nuestros días, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano,
2001, pág. 23.
“ Gabriel GARCÍA MÁRQUEZ, El amor en los tiempos del cólera, 4* edición, Buenos Aires, Sudamericana, 1986, pág. 349.
“ Marco DENEVI, «Un perro en el grabado de Durero titulado “El caballero, la muerte y el diablo”», Reunión de desaparecidos, Buenos Aires, Macondo Ediciones, 1977, pág. 115.
43. Después del nombre de ciudades o de pueblos para separarlos del de
provincias o estados y naciones a los que pertenecen:
Resistencia, provincia del Chaco, República Argentina
44. En reemplazo de una conjunción o de una locución causal:
Apúrate, no queda tiempo.
[Apúrate (porque) no queda tiempo]. [Apúrate, (ya que) no queda tiempo].
45. Cuando dos o más preposiciones iguales aparecen muy próximas:
Francisco entró en la casa sin murallas de Dios, en uno de aquellos días de la temprana primavera de Italia, cuando la tierra se halla todavía adorme cida con el sueño del invierno, mientras el sol en el cielo irradia el vivo calor de la primavera.. .86.
46. Para separar oraciones adverbiales de gerundio:
Una tarde, cruzando el Luxemburgo, vio una flor*7.
47. Ante las locuciones adverbiales y viceversa, o viceversa. La coma
equivale a la oración precedente; las locuciones contienen el mismo
significado que aquella, pero invertido:
Se hace bien lo que se hace con gusto, y viceversa. Se hace bien lo que se hace con gusto, o viceversa.
48. Ante el adverbio de modo respectivamente, que indica orden que
debe seguirse:
Lea las instrucciones 6, 7 y 8, respectivamente.
EL USO DE LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 4 1
86 René FÜLOP-MILLER, Francisco, el santo del amor. Versión española de Rómulo Erba, Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1949 (Colección Austral), pág. 40.
87 Julio CORTÁZAR, «Una flor amarilla», Final del juego, 4* edición, Buenos Aires, Sudamericana, 1966, pág. 93.
49. Ante la locución adverbial de modo y así sucesivamente (‘que suci
o sigue a otro’):
En junio recibirá un libro, en julio se le enviará otro, en agosto mandare mos otro, y así sucesivamente.
50. Comas de significado
• Cuando mientras es conjunción temporal, la coma se desplaza para
marcar el fin de la oración adverbial de tiempo, que esa conjunción
encabeza:
Mientras lela novelas de aventuras, se sentía en otros mundos.
Alejandro prepara sus exámenes, mientras su hermana escucha música.
• Cuando mientras es adverbio de tiempo va seguido de coma o entre
comado. Lo mismo sucede con entretanto, ínterin y con locuciones
adverbiales de tiempo:
Mientras, leía novelas de aventuras y se sentía en otros mundos. Leía, mientras, novelas de aventuras y se sentía en otros mundos. Mientras tanto, leía novelas de aventuras y se sentía en otros mundos. En tanto, leía novelas de aventuras y se sentía en otros mundos. Entretanto, leía novelas de aventuras y se sentía en otros mundos. Entre tanto, leía novelas de aventuras y se sentía en otros mundos, ínterin, leía novelas de aventuras y se sentía en otros mundos.
• Con comentarios de carácter accesorio, la coma es obligatoria:
La empleada colocó el paquete sobre el escritorio, como le indicaron (‘según la orden que le
dieron’)-Cambia el significado si se suprime la coma:
La empleada colocó el paquete sobre el escritorio como le indicaron (‘de ese modo’).
EL USO DE LA PUNTUACIÓN EN ESPAÑOL 43
51. La coma, en otras expresiones accesorias:
Allá se compraba todo más barato, claro.Enviaremos diez cajones de cerveza, por supuesto.
52. La coma en apéndices confirmativos:
Querías engañarme, ¿eh? La señorita es estudiante, ¿no?
Ramiro, revise otra vez el informe, ¿sí? Así se pone la mesa, ¿ve?
Los albañiles son muy eficientes, ¿verdad? El pobre hombre nos miró con resignación, ¿viste?
53. La coma en construcciones que quiebran el régimen preposicional:
El Director Técnico incorporó, hace varios días, en el equipo a un juga dor salteño.El científico francés habló, como nadie lo había hecho antes, de las hor migas blancas o termitas.
54. Precede a la locución conjuntiva de valor copulativo y aditivo así
como cuando la construcción ocupa la posición final:
El profesor ha estudiado profundamente las características de las aves de corral, así como las de las aves de rapiña.
Si la construcción está incrustada, debe entrecomarse:
Camila, así como sus primos, habían nacido en Mar del Plata.55. Después de construcciones partitivas:
56. Con grupos cuantificativos que preceden al primer término de i
comparación:
Más que un regalo, este libro es el sueflo de mi vida.
Con grupos cuantificativos incrustados:
Este libro, más que u n regalo, es el sueño de mi vida.
57. Precede al sintagma conjuntivo sino que:
Las costumbres no desaparecen, sino que se transforman.
Omisión de la coma
Entre el verbo y cualquier otro elemento de la oración inmediato a
él (sujeto, complemento directo, complemento indirecto, predicativo,
etc.):
La heroica ciudad dormía la siesta88. Quien mal anda mal acaba.
Ahora son los hombres quienes buscan maquillaje. ¿Qué uso les dan a los celulares los jóvenes de hoy? Se recibieron por la mañana cuatro cajas de cuadernos.
Excepciones:
Los glaciares de Kenya, de Nueva Zelanda, de Territorios Franceses del Sur y de la Antártida, de Isla Heard e Islas McDonald, de la Argentina, de Chile, de las Islas Georgias del Sur e Islas Sandwich del Sur, de Canadá, de¡ los Estados Unidos, etcétera, son algunos de sus temas de estudio.
Don Elpidio, el pintor, vendrá a reparar la pared.
Mis tres amigas, con quienes iré al Uruguay, son brasileñas.