CAPITULO 1
"Hunter, ven aquí".
Tori Hunter levantó la vista del ordenador, asintiendo con la cabeza al teniente Malone mientras ella deslizaba su silla hacia atrás y se dirigía a su oficina.
"¿Dónde está Kennedy?" -‐preguntó, haciendo un gesto para que se sentara. Tori echó un vistazo a su reloj. "Ella tenía una cita para almorzar".
"¿Ah, sí?" Se aclaró la garganta. "¿Está todo bien con ustedes dos?"
Tori se sonrojó ligeramente. Todavía era inquietante saber que su lugarteniente, más que nadie, sabía de su vida amorosa. Una cosa era tener a Sikes bromeando con ellas, y otra diferente era tener a su lugarteniente preguntando sobre su relación. "Sam tenía una reunión con su amiga Amy, eso es todo."
"Está bien. Bien, tienes que llamarla. Tengo una situación en Santa María, en el centro", dijo, leyendo una nota garabateada que tenia en su mano. "Tenemos que ser delicados acerca de esto, Hunter."
"Como si no supiera ser delicada", dijo Tori secamente mientras cruzaba sus brazos. "Y si quieres delicadeza, tal vez deberías enviar a Sikes. Hemos conseguido una guía sólida en nuestro caso, teniente. Pienso que hemos encontrado un testigo que puede poner a Stewart en la escena. Odio tomar tiempo fuera de esto."
"Lo siento, pero ahora tienes otro caso. Las quiero a las dos en este caso." Señaló la nota nuevamente. "El Padre Michael fue encontrado muerto esta mañana en la rectoría. La unidad de respuesta está ahí, y el laboratorio de criminalística ya está en la escena."
"¿Un sacerdote?" Tori preguntó, inclinándose hacia adelante. "¿Homicidio?"
"Eso parece. Fue encontrado desnudo". Él la miró. "Como he dicho, delicadeza, Hunter. Tratemos de mantener todos los detalles sangrientos lejos de la prensa". "¿Desnudo? ¿No debería esto caerle a la nueva Unidad de víctimas especiales?" "La unidad de Víctimas Especiales investiga delitos sexuales, Hunter," dijo, su voz tensa. "Esto es homicidio. Nada más."
"Entiendo". Tori tomó el pedazo de papel de Malone. "¿Eres católico, Stan? No lo sabía".
Él asintió con la cabeza. "Conocía al padre Michael. Era un buen hombre." "Está bien. Delicadeza".
Tori cogió su chaqueta del respaldo de la silla. Los días de enero eran fríos y lluviosos, haciéndole añorar el verano. Habían pasado sólo un par de meses desde que habían ido a la barca con regularidad, pero aún así, había sido un verano ideal y Tori lo extrañaba. Ella y Sam habían pasado casi todos los fines de semana en el lago, para llegar a conocerse la una a la otra sin una investigación de asesinato colgada sobre ellas. Se habían vuelto tan cercanas, Tori se preguntó cómo se las había arreglado antes de que Sam llegara a su vida. Pero ella lo sabía, ¿verdad? Realmente no había estado viviendo, simplemente estaba existiendo.
Llamó a Sam mientras conducía la corta distancia hasta Santa María. Ella y Amy estaban todavía en su cita.
"¿Por qué no le dices a Amy que te deje en la iglesia?" "Está bien. Hemos terminado de todos modos. Te veré allí".
Tori apenas estaba desconectado la llamada cuando casi fue golpeada por una furgoneta de noticias de televisión. Se apoyó en su corneta, apenas resistiendo el impulso de sacarlos de la via "Idiotas".
Llegó al estacionamiento de la iglesia al mismo tiempo que la camioneta, y levantó su placa mientras caminaba hacia ellos. "¿Dónde diablos creen que van? Esta es una escena del crimen. No TV".
"Detective Hunter, tenemos que dejar de vernos así. La gente comenzará a hablar." Tori se volvió gruñendo silenciosamente cuando la reportera pelirroja se deslizó desde la camioneta, sus largas piernas aparecieron mucho antes que el resto de ella. Melissa Carter estaba recién salida de la universidad, haciendo lo mejor posible para ganar el mejor trabajo de la tarde. Incluso había tratado de conseguir una cita con Tori. Las bromas de Sam habían sido implacables.
"Srta Carter, por favor mantenga su equipo atrás. Ya hemos hablado de esto antes. Escena del crimen, ¿recuerda? No es tan difícil."
"No se nos ocurriría interferir con su investigación, detective. Solo tratando de tomar un descanso. Por supuesto, me encantaría una entrevista exclusiva con usted más tarde" ronroneó.
Tori levantó una ceja. "Llama a mi teniente". Se dirigió hacia los dos agentes uniformados de pie en los escalones de la iglesia. "Asegúrese de que se queden donde están."
"Sí, señora".
Tori miró las enormes puertas de la iglesia, y luego de nuevo a los oficiales. "¿Dónde está la casa parroquial, de todos modos?"
El más joven de los dos, dijo: "Es el edificio detrás de la iglesia. La camioneta del equipo forense está ahí".
"Está bien. ¿Cómo luce la prensa allí?"
"Lleno. Pero tenemos la cinta puesta." Hizo una seña al equipo de televisión. "Han estado retrocediendo realmente."
"Encantador. La odio", murmuró mientras seguía el camino alrededor de la iglesia. Detrás de ella había un patio con varios jardines, una variedad de estatuas religiosas como pieza central de cada uno. Estaba llena de actividad mientras las personas..en su mayoría sacerdotes y monjas…se reunian, a la espera de noticias.
"Detective Hunter, ya era hora. ¿Dónde está tu compañera?" uno de los agentes uniformados preguntó.
"Ella está en camino. ¿Quién está dentro?"
"El laboratorio del crimen y M.E (Evidencias medicas)"
"Asegúrese de que los equipos de televisión se mantenga alejado. Debe ser un día de pocas noticias".
Tori entró, encontrando a Rita Spencer inclinada sobre el cuerpo. Ella y el médico forense estaban en mejores términos ahora. Trabajar en un caso de asesinos en serie podía hacer eso.
"Spencer, ¿ cualquier cosa?" Tori preguntó, mirando el cuerpo. El era más joven de lo que había supuesto.
Rita levantó la mirada, asintiendo. "Hunter. ¿Obtuviste este caso?"
"Eso parece." Tori miró a su alrededor, viendo como los técnicos de laboratorio de criminalística recolectaban huellas de una lámpara caída. "¿Qué tenemos?"
"Estrangulamiento. Muy probablemente con un fino cinturón o una cuerda. ¿Mira el patrón de moretones?" dijo, señalando la marca de ligadura alrededor del cuello. "¿Por qué crees que está desnudo?"
Sus ojos se encontraron. "Hay algo de sangrado rectal". Tori frunció el ceño. "¿Violado?"
"No parece ser un trauma. No hay fluidos visibles. Pudo haber sido consensual. Puede que no sepamos".
"¿Consensual? Jesús, él es un sacerdote. Esperemos que haya sido violado. No quiero ser quien reporte que estaba teniendo sexo consensual". Entonces Tori se detuvo, pensando. "Espera un minuto. ¿Qué hay con eso de la estrangulación…autoerótica? ¿Es el término correcto?"
"Asfixiofilia. Es posible. Difícil de probar sin una pareja sexual, o alguien que pudo haber sabido que el lo practicaba." Rita miró hacia arriba. " Por lo que estaba esperando la unidad de víctimas especiales y no a homicidio".
Tori suspiró. "¿Tiempo de la muerte?"
"La temperatura del hígado indica que lleva muerto seis o siete horas". Tori miró su reloj. "Es casi la una. ¿Sabes quién lo encontró?"
"Creo que el ama de llaves. Los agentes que respondieron la llevaron a la cocina." Tori asintió. "¿Vas a hacer el informe, o Jackson?"
"Probablemente el querrá éste, Hunter."
Tori asintió de nuevo. "Entiendo". Caminó por la casa a la oficina, donde los técnicos del laboratorio del crimen seguían levantando huellas. "¿Cómo se ve?"
"Múltiples huellas. En cada habitación. Supongo que la mayoría pertenecen a los sacerdotes de la diócesis de aquí." Él se encogió de hombros. "Y el ama de llaves. Supongo que podremos imprimirlas y luego eliminar las que coincidan."
"¿Eliminarlas? ¿Por qué íbamos a querer eliminarlas? Estamos buscando a un asesino."
"Hunter, son sacerdotes."
"Son humanos. Cualquier persona que tenga una impresión aquí, la quiero conservada. No me importa si es del maldito obispo." Ella se trasladó junto al dormitorio, levantó las cejas inquisitivamente mientras la luz violeta pasaba sobre la cama.
"Limpia. Ninguna señal de fluidos".
"No. Ella está en la cocina."
Tori caminó por el pasillo hasta la parte trasera de la casa, con la mirada fija en la mujer que lloraba silenciosamente. Hizo una pausa, luego se aclaró la garganta. La mujer levantó la vista, con los ojos rojos e hinchados.
"Soy la Detective Hunter. ¿Tengo entendido que ud lo encontró?" "Horrible, tan horrible. ¿Quién haría esto?"
"Bueno, vamos a averiguarlo. Pero necesito hacerle algunas preguntas. ¿Está preparada para eso?"
La mujer frotó un desgastado rosario, las cuencas rodaban entre sus dedos nerviosos. Se presignó una vez y luego mantuvo el rosario en la palma de una mano. "Sí, estoy bien. Voy a ayudar de cualquier manera. Por supuesto que lo haré."
Tori cogió una silla y se sentó frente a ella, deseando que Sam estuviese aquí. Ella era mejor en esto, más compasivo. Tori no solía molestarse con cortesías. "¿Cuál es su nombre?"
"Alice. Soy Alicia Hagen".
Tori asintió. "Alice, ¿a qué hora lo encontró?"
"Era casi mediodía. Se me había hecho tarde hoy. Normalmente estoy aquí a la diez, pero mi marido no se sentía bien y yo estaba cuidando de él. Él tiene enfisema" Ella apartó la mirada rápidamente. "Era un fumador".
"¿Con qué frecuencia viene aquí? ¿Diario?" "No, no. Lunes, miércoles y viernes." "¿Hay alguien más…"
"¿Hunter? Encontre algo," Mac, el técnico principal, hizo un gesto hacia el pasillo. "Lo siento, disculpeme, señora Hagen. Ya regreso."
Tori lo siguió hasta la sala, y luego fuera. Ella levantó la vista una vez hacia el cielo gris, luego limpió la humedad que se había reunido en su cabello.
"Encontré esto en los arbustos", dijo, señalando a lo que parecía un pijama de hombre. "Y un cinturón". Hizo un gesto para que lo siguiera. "Conseguí huellas de zapatos. Voy a tomar un molde de ellos. Hay sólo dos. Ésta está borrosa, como si estuviese corriendo."
"Grandioso. Tal vez podamos conseguir huellas de la correa", dijo ella, viendo como el cinturón estaba colocada cuidadosamente en una bolsa de pruebas. "O fluidos en
la ropa." Ella asintió al oficial que los encontró. "Buen trabajo. Asegúrese de que Spencer tenga el cinturón. Vea si coincide con su marca de ligadura".
Sam corrió a través de la fina llovizna, disculpándose mientras se movía entre la multitud que se había reunido. Vio a Tori en el borde de la casa y se desaceleró, una sonrisa involuntaria llegó a sus labios antes de que pudiera detenerlo. Tori era tan. . . tan poderosa, tan totalmente en control, y Sam estaba colada por ella tanto como lo había estado el año pasado cuando fue trasladada por primera vez a Homicidios. Lentamente sacudió su cabeza, maravillándose de todos los cambios que ocurrieron en su vida desde entonces. El cambio más grande, haberse enamorado de una mujer. Por primera vez, estaba totalmente feliz con su vida, tanto profesional como personalmente. Y estaba continuamente asombrada de que ella y Tori podían dejar el trabajo al final del día y tener una vida completamente diferente en casa, una que implicaba llegar a conocerse mejor fuera del trabajo, lejos del estrés de la investigación de un asesinato. Y como lo había sospechado, Tori tenía un gran sentido del humor. Era parte de su personalidad que había mantenido oculta así como se había retraido a la vida. Pero poco a poco, se había abierto, y ahora estaba prácticamente de mejor compañera de John Sikes, algo que Sam nunca pensó sería posible.
Mientras le miraba, vio la espalda de Tori enderezarse y la vió inclinar la cabeza hacia un lado. Entonces, como siempre, se volvió, y los ojos de Tori capturaron los de ella en un instante. Con sólo un leve temblor de sus labios y una ceja levantada, se volvió de nuevo a Mac.
¿Cómo lo hace?
Sam se apresuró, la niebla se convirtió en una llovizna franca. Dentro de la casa parroquial, esquivó a Rita Spencer, quien se disponía a llevar el cuerpo hacia fuera. "Rita", dijo a modo de saludo.
Rita asintió. "El ama de llaves se encuentra todavía en la cocina. No creo que Hunter haya tenido la oportunidad de hacerle preguntas."
Sam se volvió, observando la actividad en el dormitorio antes de pasar por el pasillo y luego a la cocina. Hizo una pausa, ofreciendo una ligera sonrisa mientras la mujer mayor volvía a tener sus mejillas cubiertas de lágrimas.
"Soy la detective Kennedy. Lo siento, pero no sé su nombre." "Alice Hagen. ¿No es esto tan horrible, detective?"
"Sí, señora, lo es." Sam sacó una de las sillas junto a la mesa de la cocina y se sentó. "¿Fue ud quien lo encontró, Alice?"
"Entré aquí, a través de la cocina, como siempre. Pero estaba demasiado tranquilo. Sabía que algo estaba mal".
"Digame lo que ha visto."
"Bueno, yo lo llamé, pero no obtuve respuesta. Al principio, pensé que tal vez se había ido a la iglesia, pero él siempre trabajaba en su despacho, repasando su sermón hasta que le traía su almuerzo".
"¿Usted viene todos los días?"
"No, como le estaba diciendo a la otra policía, vengo tres días a la semana. Los otros dos días, se alimentaba por sí mismo." Entonces ella sonrió. "O una de las damas de la iglesia le dejaba de comer." Ella se inclinó hacia delante. "Era tan popular. Nadie quería que hiciera algo" dijo en voz baja.
Sam asintió con la cabeza. "Así que lo llamó. ¿Entonces qué?"
"Bueno, fui a su oficina primero. Pero antes de que pudiera abrir la puerta, lo vi ... oh, Dios mío, lo vi acostado allí, desnudo."
"¿Dónde estaba él cuando lo encontró, Alice?"
"En el estudio, él estaba... allí tendido" terminó en un susurro.
Sam asintió de nuevo, alzando su mano para tocar el brazo de la mujer mayor. "Digame lo que está fuera de orden. El área del estudio se veía alterada, como si hubiese habido una lucha".
"Oh, sí. Siempre la he mantenido tan limpia. Era un desastre. Simplemente horrible." "Si, entiendo. ¿Tocó algo? ¿Lo tocó a él?"
"Oh, no. No toqué nada. Bueno, el teléfono, ya sabes. Cuando llamé" dijo.
Sam apuntó algunas notas, y luego levantó la vista al oír los pasos que se acercaban. Tori la miró un instante y luego volvió su atención a Alice Hagen. "Sra. Hagen, disculpe, pero ... Tengo un par de preguntas más, si usted está lista para ello".
"Por supuesto, oficial."
"Y perdone por la brusquedad de esto, pero ¿sabía usted si el Padre Michael tenía algúna...bueno, alguna pareja sexual?"
El grito sonó casi como un gruñádo. "¿Sexual? ¡Era un sacerdote! Por supuesto que él no tenía ninguna...pareja". Ella llevó la toalla a los ojos nuevamente y lloró. "¿Qué clase de policía es usted?"
Tori se pasó una mano por el pelo, que relucía con gotas de lluvia. "Por supuesto. Lo siento." Luego miró de nuevo a Sam. "¿Todo listo?"
Sam se levantó. "Sí. Gracias, Sra. Hagen. Ha sido de gran ayuda." Le entregó a la anciana su tarjeta. "Si piensa en otra cosa, cualquier cosa, por favor llámeme". Siguió a Tori hacia el pasillo, deteniéndola con un ligero toque en el brazo. "¿Parejas sexuales?" murmuró ella.
"O eso, o fue violado. Sabremos más después del informe".
"¿Violado?" Sam miró por el pasillo de vuelta a donde estaba la señora Hagen "Está bien. ¿Queremos buscar testigos? Había un montón de personas en el patio. Otros sacerdotes, monjas. Tal vez alguien vio algo fuera de lo común".
"El Padre Michael obviamente vivía solo. ¿Dónde se quedan los demás?"
"No estoy segura. Pero la sede de la diócesis se encuentra aquí, y el seminario. Y hay un pequeño convento a sólo dos cuadras de distancia. Se ha corrido la voz, estoy segura." Sam señaló el pasillo mientras un sacerdote estaba hablando con uno de los agentes uniformados. "Esto parece una visita oficial."
Tori siguió su mirada y Sam notó al sacerdote mayor que miraba hacia ellas. Era un hombre obeso, su cara redonda e hinchada. Se quitó el sombrero negro y se dirigió hacia ellas. El cabello espeso y canoso sobresalía como dos parches sobre sus orejas, y el resto de su cabeza estaba tan pulida como una bola de billar.
"Disculpen soy Monseñor Bernard. El Obispo Lewis me ha enviado", dijo, con la mano extendida hacia ella y Tori. "Los oficiales de allí, me dijeron que uds investigarían esta tragedia. ¿Es así?"
Antes de que Sam pudiera hablar, Tori se adelantó.
"Soy la detective Hunter, y ella es la detective Kennedy. ¿Qué podemos hacer por usted?"
"Como he dicho, el obispo Lewis me ha enviado para supervisar la situación. Por el momento".
Tori levantó una ceja. "¿Supervisar?"
"Con la prensa, principalmente. Estamos al tanto de cómo se ve la situación, detective. Y de ninguna manera puede la Diócesis de Dallas soportar otro escándalo".
"Monseñor, si usted tiene información sobre la vida privada del padre Michael, es necesario que nos diga ahora".
"Si usted está insinuando que el padre Michael se comportaba inapropiadamente, detective, esta muy equivocada. El padre Michael tiene un historial impecable y nunca ha habido siquiera un indicio de comportamiento indebido."
"Entonces, ¿qué escándalo está tratando de evitar?" Preguntó Sam.
"Cuando la prensa reporte que un sacerdote fue encontrado desnudo y que había evidencia de actividad sexual, ¿cree que las palabras violado o asaltado se incluirán en el texto? No. Ellos asumirán mala conducta sexual. Y simplemente no podemos tener eso".
"Monseñor, ¿cómo sabe qué pruebas se encontraron? No ha habido declaraciones oficiales".
Él sonrió, pero negó con la cabeza. "No voy a aburrirlas con la cadena de información, detectives. Lo que queremos, en su declaración oficial a la prensa, es que usted pueda informar que fue asaltado sexualmente y no dejar a los periodistas utilizar sus propias palabras "
Tori dijo: "Lo siento. No puedo hacer eso. No sé si fue asaltado sexualmente o no. No lo sabré hasta que los examinadores médicos den su informe". Su celular sonó y ella lo desenganchó del cinturón. "Disculpe", murmuró mientras regresaba a la cocina. "Hunter, acabo de recibir una llamada de CIU (Unidad de investigación criminal)". Tori rodó los ojos. En CIU pensaban que eran el maldito FBI.
"¿Y?"
"No vamos a hablar con la prensa en este caso. Ellos van a manejar la situación. Creo que va a enviar a alguien ahora."
Tori suspiró. "Muy bien, Teniente. ¿Ellos van a manejar la maldita investigación también?"
"Mira, te dije que esto era delicado. Al parecer, el obispo contactó al alcalde y el propio alcalde convocó a los principales. La iglesia está preocupada…"
"Están preocupados por un escándalo sexual. Ellos no parecen demasiado preocupados por la muerte de su padre, sólo cómo se va a ver en los periódicos." "Bueno, tanto como odias lidiar con la prensa, pensé que te gustaría esto". Malone se detuvo. "Ahora ¿encontraron algo en la escena?"
"Ellos encontraron pijamas y un cinturón bajo unos arbustos. El cinturón podría ser la probable arma homicida. Múltiples huellas en la casa. Pero de verdad, no tenemos nada en este momento"
"Bueno, necesitamos encontrar algo."
"No me digas," murmuró Tori después de que había desconectado. Sam y el monseñor seguían hablando en el pasillo, su barriga casi eclipsaba a Sam. Tori le dijo: "Bueno, parece que sus oraciones han sido contestadas. Van a enviar a alguien para manejar la prensa".
"Gracias, detective."
"Le aseguro que yo no tengo nada que ver con eso. Ahora, si nos disculpa," dijo ella, pasando junto a él y haciendo señas a Sam para que le siguiera.
"¿Quién va a venir?" Preguntó Sam cuando salió. "CIU".
"¿CIU? ¿Están tomando el caso?"
"Desearíá". Tori se detuvo y miró hacia el cielo, preguntándose cuánto tiempo tardaría en caer el aguacero "Vamos a ver si alguien vio algo esta mañana."
"¿Empezando dónde?" "No lo sé. Coge una monja". Sam sonrió. "¿Coger una monja?"
Sus ojos se encontraron y Tori se permitió una breve sonrisa. "Tal vez yo debería tomar las monjas. Tienes más de una historia con los sacerdotes."
"Mi hermano no cuenta. Pero a lo mejor tienes razón. Creo que es menos probable que hagas enojar a las monjas".
"Gracioso, Detective" dijo Tori mientras se alejaba, al encuentro de un grupo de cuatro monjas que las observaban.
CAPÍTULO 2
"¡Hunter, escuché que estuviste cerca de la iglesia hoy y los relámpagos no te golpearon!" John Sikes dijo con una risa.
"Buena esa, Sikes. Siempre puedo contar contigo para el humor en medio de la muerte", dijo Tori mientras cogía su taza de café. Mirando el oscuro líquido que parecía tener varias horas de viejo, optó por una botella de agua en su lugar, tomando una de la pequeña nevera escondida en la esquina.
"He oído hablar del cura, pero ¿qué pasó con tu chico sin hogar?" "Por fin tengo un testigo que tomó una foto de Stewart. Pero…" "¿Pero es otro hombre sin hogar?"
"Exactamente. El abogado defensor lo comería de almuerzo." Tori sacó su silla con el pie antes de sentarse. "El sábado en la noche fué divertido. Gracias por invitarnos". "Oh, seguro. Normalmente nos reunimos al menos una vez al mes para jugar. Lamento que las dos tuvieran que venir por separado".
Tori se encogió de hombros. "Es mejor estar a salvo." "No tenía ni idea que Sam podía jugar poker."
"He estado enseñandole durante toda la semana pasada. Ella lo agarró muy rápidamente".
"Ella lucía como si hubiese pasado un buen rato." Se apoyó en la esquina de su escritorio. "Y Ronnie es un idiota", dijo John en voz baja. "Lo siento."
"Sam se pueden manejar. No es gran cosa".
"Sí, pero era de ti de quien estaba preocupado. Tendrías que haber visto la expresión de tu cara cuando intentó besarla."
Tori sonrió. "Él no supo lo cerca que estuvo de tener una arma de fuego metida por el culo."
Jhon se rió y se levantó, deslizando sus manos en los bolsillos. "Entonces, ¿qué pasa con el sacerdote?"
"No lo sé todavía. Fue encontrado desnudo, estrangulado. Spencer encontró sangrado rectal, pero no sabemos si fue asalto o consensual. Jackson va a hacer el informe."
"Oh, hombre. Mejor desea que el ME lo declare asalto. Será un circo de otra manera."
"Ya es un circo. El alto rango de CIU apareció . Están manejando los medios de comunicación. Creo que tienen miedo de que pueda decir algo subido de tono". "Ahora, ¿de dónde pudieron sacar esa idea? ¿Pero no debería la unidad de víctimas especiales tomar esto? Quiero decir, ¿no fué por eso que formaron esa unidad? ¿Para sacar esta clase de basura fuera de nuestras manos?"
Sam miró desde el otro lado de la sala de la brigada, sonriendo mientras Tori y Jhon reían juntos. El año pasado, difícilmente podían tolerar la presencia uno del otro. Ahora, ellos eran amigos. Y Tori necesitaba un amigo. Ella necesitaba a alguien más que Sam en su vida, alguien que le hiciera saber que ella era una buena persona, digna de amistad. Oh, ella todavía podría ser una completa zorra, sobre todo cuando las cosas no salían como ella quería. Pero finalmente, estaba dejando caer el escudo a su alrededor y dejando que todos los demás pudieran ver a la persona de la que Sam se había enamorado. Y Jhon Sikes no era inmune a los encantos de Tori, Sam lo sabía. John se había unido a ellas con frecuencia en el barco en el lago de Eagle Mountain, su amor por la pesca casi equivalente a la de Tori.
Tori debía haber sentido su presencia, volviéndose para mirarla, su rostro se suavizó. Aquí, en su propia sala de la brigada, no tenían que ser tan cuidadosas. Nadie lo decía, pero todo el mundo sabía de su relación. Incluso Gary Walker, el nuevo socio de Donaldson, tenía conocimiento de eso. Como decía el dicho todo permanece en casa. En lo referente a los demás detectives, si el teniente Malone no tenía ningún problema con eso, ellos tampoco tenían ningún problema.
"¿Tratando de espiarnos?"
"Y algún día podría." Ella apretó el brazo de Jhon a su paso. "Hey, Sikes. ¿Dónde estabas esta mañana?"
"Ramírez quería comprobar una corazonada. Pasamos la mitad de la noche y toda la mañana comprobando un bar del vecindario de Oak Cliff."
Sam frunció la nariz. Odiaba las vigilancias. "Lo siento. ¿Ha habido suerte?"
"Por supuesto que no". Se alejó de la esquina de escritorio de Tori. "Las alcanzo más tarde."
Sam se inclinó sobre el escritorio, mirando a Tori. "¿Ha habido suerte con tus monjas?"
"No. ¿Y tu? Disfrutaste de tu viaje en el coche patrulla?"
"No, el no me dejaba jugar con nada." Sam cogió el expediente, sabiendo que Tori había escrito ya sus notas. Echó un vistazo a través de ellas rápidamente, viendo los pocos comentarios que Tori había añadido después de hablar con las monjas. "El padre Michael era muy popular."
"Aparentemente".
Sam apoyó los codos sobre la mesa, mirando a Tori. "¿Quién en su sano juicio mataría a un sacerdote?"
Tori se echó hacia atrás, girardo un bolígrafo entre sus dedos. "Las personas mata por venganza. Las personas matan por ira. Las personas matan por despecho. Las personas matan por diversión." Ella arqueó las cejas. "¿Si matas a un sacerdote, cuál de esas podrían ser una buena razón? "
"La venganza". Sam se encogió de hombros, pensando por un momento. "O ira." "¿Por qué ibas a estar enfadado con un sacerdote?"
Los ojos de Sam se abrieron. "Podría estar enojado con un sacerdote si él abusara de mí".
Tori asintió. "Entonces, el asesino podría ser un ex monaguillo, tal vez, ¿dejando salir su ira ahora? ¿O tal vez exigiendo venganza?"
"Pero Monseñor Bernard dijo que el padre Michael no tenía ninguna queja, ni siquiera un atisbo de conducta inapropiada", Sam le recordó.
"Sólo porque él lo diga no quiere decir que sea verdad".
Sam se mordió el labio inferior, luego sonrió. Ella fue criada católica, y su hermano era un sacerdote, por lo que nunca se le ocurrió que el monseñor podría estar mintiendo. "Eso no sería correcto."
"Sam, sólo porque él es un sacerdote, no asumas nada. No asumas que no están ocultándonos algo. No asumas que el padre Michael no tuvo sexo consensual. Y no asumas, que porque sean sacerdotes, no son humanos"
Sam estuvo de acuerdo. "Tienes razón. Tengo esta opinión sesgada, lo sé."
"Y yo soy demasiado cínica sobre todo", admitió Tori. "Así que tenemos que encontrar un terreno común. Tal vez deberíamos…"
"¿Hunter? Laboratorio del crimen en la línea dos", gritó Fisk desde la recepción. "Eso fue rápido," dijo antes de golpear el botón del altavoz. "Hunter. ¿Qué tienen?" "Tenemos una buena impresión del cinturon, Hunter. Coincide parcialmente con la que encontramos en la lámpara."
"¿Tienen un nombre?"
"Juan Hidalgo. Ha estado entrando y saliendo. Asalto, robo a mano armada, posesión".
"¿Me puedes enviar por correo electrónico los detalles?" "Ya está hecho."
"Gracias". Miró a Sam. "¿Juan Hidalgo? Creo que una de las monjas mencionó su nombre."
Sam miró sus notas, pasando las páginas. "Aquí está. Un manitas (una persona que hace de todo). Trabaja tres o cuatro días a la semana."
Tori abrió su e-‐mail, escaneadolo brevemente antes de imprimirlo. "Tengo una dirección. Pequeño Mexico".
"Por supuesto que sería de pequeño Mexico". Sam miró a su alrededor, esperando que Tony estuviese en su escritorio. Habían descubierto por experiencia que ayudaba el tener un oficial que hablara español con ellos. Pero Ramírez y Sikes habían desaparecido.
"Vamos a decirle a Malone," dijo Tori, dirigiéndose con rapidez al despacho del teniente.
Sam esperó en las escaleras, con las llaves colgando de sus dedos. Tori sonrió cuando los vio. "¿Tienes el Lexus?"
"Sólo lo mejor para ti, Hunter" dijo Sam con voz sensual.
Se detuvieron en la puerta, mirándose la una a la otra, una sonrisa jugando en la cara de Tori. La mirada de Tori cayó sobre los labios de Sam por sólo un segundo, pero fue suficiente. Sam tomó una respiración, cuando vio los ojos de Tori oscurecerse. "¿Cómo puedes hacerme esto con sólo una mirada?" Sam susurró.
Tori solamente sonrió, tocando ligeramente la espalda de Sam mientras bajaban las escaleras.
Tori manejaba mientras Sam miraba el e-‐mail nuevamente, entonces su buscador de calles se encendió en el portátil. "Es un proyecto de viviendas. Debería ser la siguiente cuadra"
"Maldición, pero esto esto está derrumbado" murmuró Tori, preguntándose si Juan Hidalgo vivía con su familia o en solitario. "Se ve peor que mi edificio."
"Oh, yo diría que se ven igual cariño"
Tori se rió. "Trescientos dólares por mes de alquiler. No puedes superarlo." "Sobre todo cuando en realidad no vives allí".
"¿Ya estás lista para rendirte?"
"Tori, no has puesto un pie en el apartamento desde mayo." "Ha pasado tanto tiempo?"
Sam alargó su mano y apretó el muslo de Tori. "Quédatelo tanto como quieras." Tori aparcó junto a la acera y apagó el motor. "No siento la necesidad de quedármelo por más tiempo. Es sólo que, bueno, yo no he tenido tiempo de pensar en mover mis cosas. Además, ¿qué iba a hacer con todo?"
"Sólo deja de pagar el alquiler. Ellos le darán tus muebles a alguien que lo necesite".
Tori levantó la vista hacia el edificio de tres pisos, y luego se fue con Sam hacia las puertas delanteras. Una de las puertas estaba abierta, dejando entrar el frío del helado día de enero. "Creo que tengo una botella de whisky," murmuró Tori.
"¿Qué?"
"En mi apartamento. Y algunos archivos viejos y esas cosas."
Sin esperar una respuesta, que no esperaba de todos modos, Tori se dirigió a las escaleras. Archivos. Archivos del asesinato de su familia. Se dio cuenta de que no había mencionado a su familia desde la noche en que le había contado a Sam acerca de sus asesinatos, pero había mantenido copias de todos los viejos expedientes del caso.
"Entonces, ¿por qué no los traes a nuestro lugar?" Sam dijo.
Tori se detuvo en medio paso. Nuestro lugar. Cuánto le gustaban esas palabras. Después de que Asuntos Internos terminara su investigación el año pasado, Sam abandonó su apartamento y las dos se mudaron a un complejo viejo escondido cerca
del lago White Rock. Era un lago pequeño en comparación con el amplio lugar de Eagle Mountain, donde guardaban su barco. Pero estaba sólo a dos cuadras de la ciudad, así que Tori iba a menudo por las noches para pescar y para satisfacer su necesidad de soledad. Sam comprendió que ella necesitaba su tiempo de tranquilidad en soledad y nunca lo cuestionó. Y Tori sabía que eso también le daría a Sam un poco de tiempo a solas para ponerse al día con sus amigos, principalmente Amy.
Pero ¿deshacerse de su viejo apartamento? Bueno, ella estaba tirando 300 dólares al mes para mantenerlo. "Está bien," dijo finalmente, mirando de nuevo a Sam.
Sam frunció el ceño. "Está bien ¿qué?"
"Tal vez este fin de semana podríamos ir a mi apartamento y empacar algunas cosas."
Sonriendo, Sam parecía sorprendida. "Oh. Esta bien. Seguro".
Tori se detuvo en el rellano del segundo piso, mirando hacia arriba en la escalera oscura. "El tendría que estar en el tercer piso, ¿no?"
"¿A qué huele aquí?"
"Si. Te dije que era peor que mi edificio."
Antes de que Sam pudiera contestar, el sonido de alguien corriendo por debajo les hizo detenerse y mirar hacia atrás. Dos agentes de policía corrían por las escaleras. "¡Atrás, señoritas!" gritó uno de ellos mientras pasaban corriendo junto a ellas. Tori y Sam se pegaron contra la pared, fuera de su camino, Tori mirando sus espaldas "Idiotas", murmuró.
"¿Cuáles son las posibilidades de que vayan al mismo apartamento que nosotras?" "Con nuestra suerte, van a perseguir a nuestro sujeto." Tori se dirigió hacia la tercera planta, acelerando el paso. "Vamos".
Los dos estaban sin aliento mientras corrían por las escaleras, mirando en dirección de la conmoción por el pasillo. Fuertes voces, todo en español, gritaban, tratando de sobresalir sobre los demás.
"¿En qué habitación estamos?" Tori preguntó, jadeando. "Tres-‐doce".
"Bueno, esto es jodidamente grandioso", murmuró Tori mientras recuperaba el aliento. "Están en la habitacion tres-‐doce".
Tori se paró en la puerta, observando el caos en el interior, viendo como los dos agentes intentaban en vano de alejar a la multitud de un cuerpo en el suelo.
Uno de los agentes levantó la vista y la vio, haciéndole un gesto para que se detuviera. "No puede entrar aquí, señora. Tiene que ir de nuevo al pasillo. Esto es una escena del crimen".
"Y veo que estás haciendo un trabajo maravilloso en asegurarlo". Ella levantó su placa. "Detectives Hunter y Kennedy. Homicidio".
"Maldición, eso fue rápido. Normalmente se tardan una hora en aparecer."
Tori miró a su alrededor. "¿Quiénes son todas estas personas y por qué demonios están contaminando la escena del crimen?"
Las voces se hicieron más fuertes, rápidamente el dialecto español envolvió a Tori. Finalmente levantó sus brazos, gritando. "¡Cállense! ¡Todos cállense!" Cuando la habitación estaba en silencio, excepto por los sollozos de una anciana, continuó "¿Alguien aquí puede hablar Inglés? ¿Por favor? ¿Inglés?"
El silencio se produjo mientras sus miradas la seguían por la habitación. Lo intentó de nuevo. "¿Inglés? ¿Alguien?"
Un hombre finalmente se adelantó. "Si. Un poco."
Tori apretó los dientes y se preguntó por qué demonios nunca había aprendido a hablar español. "¿Como te llamas?"
El hombre asintió "Héctor Ybarra".
Tori señaló el hombre en el suelo. "¿Quién es él?" "Juan. Juan Hidalgo."
Con las palabras del hombre, la anciana comenzó a llorar nuevamente. Tori y Sam se miraron a los ojos, Sam asintió mientras se movía hacia el pasillo, marcando en su ceular.
"¿La madre?" Tori preguntó a Héctor. "Si, es la mamá."
"Está bien. Pidale a todos que abandonen el apartamento, por favor." El hombre frunció el ceño.
Tori se frotó la cabeza, tratando de controlar su temperamento. "Abandonar. Irse. Afuera", dijo, espantandolos hacia la puerta.
Tori le agarró del brazo. "Usted no" Observó como los demás fueron conducidos desde la habitación, los dos agentes tuvieron que retirar por la fuerza a la mujer llorosa. "¿Nueve-‐uno-‐uno?"
"Yo llamo".
Hizo de su mano una pistola y apuntó a Juan. "¿Viste?" "No, no". Señaló a su oreja. "Oye".
Ella señaló hacia la puerta. "¿Mamá vió? ¿Ella vive con él?" "No, no. Justo al lado".
"Está bien. Gracias." Hizo un gesto hacia la puerta. "Vete". Se dio la vuelta, mirando el cuerpo de su único sospechoso. "Bueno, esto apesta en grande".
"¿Qué tan malo es?" Preguntó Sam detrás de ella.
"Está totalmente contaminada. Movieron el cuerpo, por algo. Parece que le dieron la vuelta. Alguien tiene sangre en sus zapatos", dijo, señalando a las impresiones. "La ventana está abierta. En un dia frío como el de hoy, no creo que él la tuviese abierta para tener aire. Especialmente ahora. Es casi de noche allá afuera"
Tori rodeo el cuerpo, con cuidado de no tocar nada. "Justo la escalera de escape" "¿Está abajo?"
Tori se acercó a la ventana y suspiró. "Sip". Volvió a mirar hacia la puerta. "Pero no hay ninguna entrada forzada. Podría haber conocido al tirador".
Hubo un ruido en el pasillo, entonces Mac metió la cabeza dentro. "Damas, nos volvemos a encontrar."
"Lo siento, Mac, pero probablemente había diez personas en esta habitación cuando llegamos" dijo Sam. "No sé si vas a encontrar mucho."
"Vamos a examinar cuidadosamente." Miró al cuerpo. "Maldición, ¿quien caminó en mi charco de sangre?"
Sam se encogió de hombros. "No hablan Inglés." Sam se hizo a un lado cuando Rita Spencer entró, con su maletín médico en un hombro y la cámara en el otro.
"Bueno, esta tiene que ser la primera vez", dijo Rita, "que ustedes dos me ganan en una escena."
"Sí, bueno, vinimos aquí con la esperanza de encontrarlo vivo, no muerto", dijo Tori. "¿Y por qué te mandaron de nuevo?"
"Jackson comenzó el informe de tu sacerdote". Rita se inclinó, luego sacudió su cabeza. "Él ha sido movido". Ella levantó la vista bruscamente. "¿Quién demonios movió mi cuerpo?"
"Supongo que su madre", dijo Tori. "O cualquiera de las otras nueve personas que estaban aquí."
"¿De todas maneras, por qué ustedes tienen esta? ¿El sacerdote no es suficiente para ustedes?"
"Conoce a Juan Hidalgo. Nuestro único sospechoso en el asesinato del padre Michael."
"Maldición, Hunter. ¿Cuáles son las probabilidades de esto?"
"Pude haber supuesto que ninguna". Se volvió hacia Sam, quien estaba ocupada hablando por su celular nuevamente. Su expresión animada le dijó a Tori que estaba describiendo la escena.
Ella levantó la vista, mirando a los ojos de Tori cuando colgó. "El teniente dice que quiere a Ramírez y Sikes en este caso, no nosotras".
"¿Por qué no nosotras?"
Sam dobló su teléfono y lo guardó en el bolsillo de su chaqueta. "Bueno, el español, por una parte. Y ya tenemos dos casos abiertos".
Tori señaló a Juan Hidalgo. "Este caso y el sacerdote están vinculados. Esto no es una maldita coincidencia", le espetó ella.
Sam se encogió de hombros. "Sientete libre de llamarlo. Solo estoy pasando sus órdenes".
Tori sacudió su cabeza. "Lo siento" dijo en voz baja, sus ojos saltando de Sam a Rita. Ordenes. "Está bien, Spencer. Estamos fuera de aquí. Los chicos estarán en contacto."
"No puedo esperar" Rita murmuró distraída, su cámara ya en funcionamiento.
CAPÍTULO 3
"¿Ducha primero o cena?"
"¿Quieres compartir?" Sam preguntó en voz baja, su voz provocativa.
Tori se detuvo y se volvió, encontrándose con la mirada gentil de Sam. El ardiente deseo que vio en ellos nunca dejaba de sorprenderle. Ella asintió "Si. Compartir".
Tiró su suéter sobre la cama y se quitó los zapatos, viendo como Sam hacía lo mismo. Se quedó sin aliento cuando Sam se quitó su camiseta. No había ningún sostén para distraerla. Yendo lentamente hacia Sam, sacó su propio sostén deportivo negro apagado y lo tiró al suelo sin mirar.
"Eres tan hermosa, Sam", susurró Tori, agarrando los pechos pequeños de Sam. Sam se movió hacia el toque de Tori, atrayéndola muy cerca de ella hasta que sus bocas se encontraron "Ducha", murmuró.
Tori sabía lo que más le gustaba de ducharse juntas. No habían palabras, sólo el suave toque, acariciandose, mientras permanecían bajo el agua tibia. Sam bajó la cremallera de los jean de Tori con agilidad. Sus manos se deslizaron alrededor de las caderas de Tori, apretando los firmes glúteos, hasta que Tori gimió.
"Lo juro, nunca me cansaría de esto."
Tori sonrió contra sus labios, luego se apartó. "Vamos. Ducha," le recordó.
Ella llevó a Sam al baño, liberando el tiempo suficiente para que ambas se despojaran del resto de sus ropas.
CAPÍTULO 4
"Espera un minuto. ¿Un consultor? ¿Para qué diablos?"
Malone suspiró. "En caso de que no lo sepas, el jefe no tiene que ofrecer una explicación, Hunter. Sólo sé que voló desde Boston ayer por la noche y ella es de una firma de relaciones públicas, de algún pez gordo"
Tori se paseaba frente a su escritorio, mientras Sam miraba en silencio. Tori finalmente se detuvo, la frustración evidente en su rostro mientras apoyaba las manos en sus caderas. "¿Cómo demonios se supone que vamos a hacer nuestro
trabajo con un maldito consultor de relaciones públicas siguiéndonos por ahí? Hablando de un circo, bueno es esto."
"Ella no va a estar siguiéndote por ahí. Ella va a estar lidiando con los medios de comunicación, principalmente. Ella va a emitir declaraciones formales de la diócesis y lidiar con las preguntas. Y si tenemos preguntas para la diócesis, vamos a ir a través de ella . Pero ella no va a tener ninguna incidencia en nuestra investigación, Hunter. " Él la miró fijamente. "Ahora siéntate, por favor."
"¿Cuándo vamos a ser capaces de tocar el informe de M.E?" preguntó Sam. "La prensa va a querer un poco de información".
"Bueno, eso es lo bello de esto, Kennedy. Nosotros no tenemos que tocar ninguna cosa. Todos los informes a los medios de comunicación vendrán directamente de la oficina del jefe."
Tori miró al jefe. "No sabía que la Iglesia Católica ejercía tanto poder sobre nosotros, Teniente."
"Creo que el obispo Lewis y el alcalde son cercanos, Hunter. No es que sea asunto nuestro."
Ella se encogió de hombros. "Está bien. Solo odio cuando la política juega un papel en una de nuestras investigaciones".
Todos se volvieron hacia al suave toque de la puerta.
Malone hizo señas a Sikes y Ramírez para que entraran y dijo: "Vamos a tener un esfuerzo de grupo en este caso, Hunter. Obviamente no podemos mirar a la muerte de Juan Hidalgo como una coincidencia, así que vamos a suponer que está relacionada con el Padre Michael. Tony, te quiero a tí y a John en esto. " Hizo una pausa. "Hunter, tú y Kennedy tienen al sacerdote. Sé que ya han hecho algunas entrevistas, pero tendremos que ir más profundo. Averigüa su rutina, averigua quien era el que más visitaba la rectoría"
"Santa María es una iglesia grande con varios sacerdotes", dijo Sam. "¿Alguna idea de cómo el Padre Michael vino a vivir en la rectoría y ninguno de los otros lo hizo? Yo no pensaría antigüedad, teniendo en cuenta lo joven que era"
Malone negó con la cabeza. "Yo no soy lo que se dice un feligrés regular. Conocía al Padre Michael por un puñado de veces que fui allí. Pero no tengo ni idea acerca de sus arreglos de vida".