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(1)

SEKVICIOS SOCIALES DE AYUDA A LA FAMIIlIA

ANTONIO G ~ ~ R E Z RESA p)

Xbmm. Los smicios socides de ayuda a la familia apenas si contribuyen a so- lucionar los problemas d a l e s que se vienen produciendo en los atimos años en los diversos modelas de familia. La prensa y la bibliogaffa especializada se han

hecho eco de las dificuItades que padecen la rnayoña de las familias. Entre tanto, las pestaciones familiares de la Seguridad Sociai son muy esasas, aumenta la de- manda de apoyo a la familia en los SeMaos sociales de base y las adminhaaones (Ministerio, C C A . y CC.LL.) desandan programas para familias desfavorecidas y en situaQ6n de riesgo social.

P L A I v m m m

LAS

COSAS

Cuando hablamos de servicios sociales de ayuda a ia hmih conviene aclarar que nos referimos tanto a presMciones tdcnicas como a prestaciones de carácter econ6mico'. Y

corno quiera que no estamos hablando de cualquier tipo de servicios, sino & micios sociales, tendremos presente ei ambito nor- mativo y administrativo, el sistema propia-

mente dicho de recursos humanos y asistenciales y el catálogo de prestaciones de

las

servicios sociales. Por lo tanto, se trata & un conjunto específico de intervenciones por paae de los servicios sociales públicos

destinados a facilitar recursos a las personas

con responsabilidades familiares y cuyo objetivo final es que las cumplan en las mejores condiciones posibles.

Los servicios sociales tardan en con- templar los cambios que se han producido en la estructura de la familia, y por esta ra- z6n no acaba & verse la necesaria adapta- ci6n que les exigen los hechos: cambio de la familia troncal tradicional por la familia nuclear reducida (media de 3,3 miembros y 1,6 hijos), asunci6n ahora de determina- das funciones, correspondientes tradicio- nalmente a la familia, por el Estado y la Comunidad, democratizaci6n de la familia y arnbios de papel en la misma. A i i a a - mos el cambio en el modo de entender el

r> Universidad & 2%qpza.

(1) BMlogtaBa M s h M. JUÁRE: VIqbmte sxi- sobm h: sittación social L

m

Vd. 2. Ma- drid, Fundación POESSA, 1994; M. C. A i m h BIUQIO y J. G UFEIUlER (Dirs.): A d m i t ~ f s ~ social. mv&& I Mgnsstar M Madrid, Siglo m. 1996; M. C. ALEMAN BMHO y J. GA& Pntm (Cooads.): PolWa Madrid, McGraw-HU, 1947; A. G r m w Rsu: A d n Social h'o Gubsrwamsntd Wencia, 'í'i.int lo Bianch, 1997; A. Gvn- RESA y J. GmCeSPERREB: ElS1StBtlU1debssffulcdarsoclilescmlaFcMadesyC-

ArrMnomaa Wncia, Tirant lo Bhr&

(2)

TABLA 1

Tipologk de los S e r u i c h Sociala en Espafia

Fuente: Jc& Barea b eje d.

papel de la mujer en casa y en el trabajo, lo que supone una visión diferente del

hombre en el conirno familiar.

S ~ S o c i a l e s g a i d e s

Prsstaciones bdsicas y E s p e d f w

Este conjunto de cambios que se vienen experimentando de forma sensible en la

familia española desde la década de los se-

tenta, y que algunos ya entonces llegaron a interpretar como una crisis, temiendo

que pudiera poner en peligro incluso su

supervivencia, no ha tenido ni mucho me-

nos esos efectos catastróficos. La familia representa hoy para el de los espano-

les uno de los valores mñs importantes, por encima del trabajo, amigos y tiempo li-

bre, religi6n y política3.

S c r v i d o s M a l e s csp*s

Dirigidos a determi-

Mdos C O l e f f l v ~

sc prestan icjm del dwniciiio en Centros

especialidos

Dtpenden de públiaos y privados

Rehabflltación mBdi-

mfuncionai

Atenci6n psicosocial

F o m i ó n y/o recu- peradon profesional

Estimulaci6n precoz

- t i a

Prestadones

Los servicios sociales de ayuda a la fa- milia, sin pretender ordenar ni directa ni indirectamente la vida privada, pretenden colaborar en la solución de los problemas

comunes, & las dificultades que padecen

la mayoría de las familias. En definitiva, nos estamos refiriendo a familias con hijos a cargo, dn olvidarnos & aquellas familias

que padecen especiales dificultades por al- bergar en su seno a personas enfermas o

dependientes, hijos con disminuciones físi- cac o psíquicas, o familiares con otros pro- blemas (ludopatias, drogodependencias, alcoholismo, esc.).Tambien mencionaremos

Prestadones econ6w hdMd"d3zdas

Menor peco que

premcionts en esp"ie

m

dirigidas a deter- minados individuos/ colectiva en siniaci6.1'1

de txtmw necesidad

Pensiones de asistencia

social

Subsidio de movilidad

y compensaciim

Penciones no contri- butivas

Prognma de Rentas

Mínimas de Inserci6n (Comunidades Autó-

nomas)

(2) JosE BAR^ TEJE~RO (direaci6n): El gasto público en seroicios S& en Ecpaha. Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Smiales, 1597, p. 83.

(3) FRN.rctsco ANDE% ORIZO y JAVLER km (Directores): Epafia 2000, entre e¡ l ~ a l i s m o y h gbbalidad, La EtuimtW EwOpea & V a h eia SU terara @icaci6n, 1981-1999. lvladrid, Fundacidn Santa María-Universidad de Deusto, 2.000, pp. 14 y 107-156.

Dirigidas a d a la

poblacih

,

p,, -a del propio doinicilto

OFpcndm dc entes ptiblicos locales

Infmrrtacih y

orientación

Prevención e InsercicTn

racial

Ayuda a domicilio

Prtstacioncs de aloja-

miento y convivencia

Dirigidas a detetini- M ~ O S COICCIIYOI

Se prestan cerca del domicilio

Prevención e inserción

Ayuda a domicilio

(3)

la violencia en las unidades familiares, asi como la atención a las familias desfavore-

u d a s y en siniación de riesgo social.

EL

PASADO DE LOS SERVICIOS SOCIALES DE APOYO A LA FAMILIA EN ESPMA

En el pasado los servicios sociales de apo- yo a la familia fueron primero subsidios fa- miliares

(19381,

Plus familiar

(19451,

y prestaciones familiares con cargo a la Segu-

ridad SociaI (196@, sin faltar ayudas no pe- riódicas y aportaciones d e arácter fmlista a

famihas par* atender diversas necesidades, vinculadas a la Asistencia Social y gestio- nadas por el Instituto Nacional de Asisten-

cia Social. En otros términos, en

1767

un

trabajador con cónyuge y un hijo podía re- cibir unas prestaciones equivalentes al 17,8% del salario m'niino interprofesiona14.

Con la Ley 26/1985 en el campo de las prestaciones familiares se suprime la asig- naci6n periódica por c6nyuge a cargo. Lo

que sucede es que se imponen los criterios económicos provocando una vez rnás que la historia de las prestaciones familiares siga .su marcha inexorable hacia la inefica- c i a ~ ~ . En el año 1985 el mismo trabajador

cirado antes tenía unas prestaciones q u e suponían el 1,7% del salario inte tprofesio- nal. En consecuencia las prestaciones fami-

liares se encontraban casi al borde de ¡a desaparición. Es más, e n e1 mismo ano (1985) el porcentaje de las prestaciones fa- miliares sobre el total de gastos de la Segu-

ridad Social era de 1,42% cuando en 1972

se alcanzaba el 19,90%.

La conclusión que podemos adelantar

cs que las prestaciones de protecci6n a la familia son insignificantes en Espaiia y que

hablar de proteccibn a la inisrna por parte del sistema podía considerarse un eufemis- mo. Con la citada Ley 26/1985 de 31 de ju- lio, no mejoran las prestaciones familiares,

se contemplan prioritariamente las pensio- nes y el desempleo, y se ajusta el gasto de

tal m& que las prestaciones familiares se ven afectadas muy negativamente. En 1985 se suprime la asignacibn mensual por es- posa y se continúa con la congelación des- d e 1971 & asignar 250 pesetas mensuales por hijo.

Se manriene el criterio de que las pres- taciones familiares se contemplen e n el sector contributivo de la seguridad Social y

no se hagan extensivas al resto. En conse- cuencia no se cumple el objetivo de la uni- versalización. Tampoco se tienen e n cuenta las llamadas cargas familiares que generan necesidades y gastos añadidos, y que podrPdn encontrar acomodo fuera de la Seguridad Social, financiándose con car-

go a los recursos fiscales.

El retraso en la universaIizaci6n de las prestaciones familiares respecto de otros países era difícilmente superabIe. Las pres- taciones familiares no so10 debían ser uni- versales sino q u e se debía elevar s u cuantía hasta niveles inás satisfactorios. -De ahí que las propuestas de universaliza- cien se completen con la limitación de los

beneficiarios, en funci6n de no sobrepasar un cierto nivel de renram6. De este modo se hace caso omiso de los problemas de las

familias, acentuando la consideración indi-

vidualizada de los participantes en el sistc-

ma contributivo. Los expulsados del sistema contributivo eran atendidos por

obsoletas tecnicas asistencides, como es ei caso de Ia vejez. e invalidez no cubiertas por la Seguridad Social y sí por el Fondo

14) Sin ernb*rgo el compleincnto del subsidio de masrnldad establacido por el D e m 2310/1970, de 20 & agosto, con urgo a1 Fondo N a c i m l de Proteccidn al Trabajo a favor de las trah~a.dons madres de familia

numerosa, no lo habh obtenido ninguna potencial kneficiaria, cinco años mSs tarde (1975).

(5) D ~ L T R I O Cnsn~o PCREZ: ti^ de la Seguridad SocialEspaPZda. Madrid, Accbo, 1 W , pp. 96-38.

(4)

N a c h a l & ~ c i a S o c i a l y h s p r e s t a c o - nesqueestabkelaLey13/15i82&7&abril a favor de las pemnas minusválidas.

Las prestaciones familiares no cum- plen una funcidn de sustitucidn, sino de compensaci6n por las necesidades y gas- tos añadidos que suponen las cargas fami- iiares. Es lo que acabamos de exponer por no haberse planteado la universalizacibn de las citadas prestaciones en e1 marco del sector no contributivo. Sin embargo y en- tonces se contemplaba que tambi6n po- dían cumplir una funcidn demográfica. No obstante, los hechos nos sacan de dudas porque 250 pesetas mensuales por hijo y 1.050 pesetas complementarias no iban a lograr traer más hijos al mundo.

Los cambios en la famüia parecen ha- berla fortalecido y no debilitado. Diríamos incluso que, han sido los problemas del Estado de Bienestar los que han hecho re- accionar al grupo familiar fortaleciendo sus mecanismos

de

apoyo mutuo, cuando no han existido alternativas por parte de las instituciones pdblicas. Luego no es fácil explicar porqué ha sucedido asl, aun cuan- do en 1985-88 la familia no gozara de bue- na prensa. QuMs R . . .algo tenM que ver, sin duda, el excesivo énfasis que el régimen

polltico precedente puso en la Wtuci6n w1im7.

Iniciada la última década del siglo

m,

la Ley 26/1990 de 20 de diciembre y el Real Decreto

356/1991

de 15 de marzo, establece, que las asignaciones familiares por hijo a cargo se concedan en función de los recursos, al mismo tiempo que au- menta la cuantia de las mismas. Se trata de prestaciones econbmicas, en la moda- lidad contributiva y no contributiva, por cada hijo menor de 18 años o mayor de esa edad si está afectado por una dismi- nucidn de grado igual o superior al 65% y que esté a cargo del beneficiario. La Ley no considera hijo a cargo cuando éste trabaje por cuenta propia o ajena o perciba una pensi6n contributiva, proce- dente de un régimen páblico de protec- ci6n social, distinta de la pensión de orfandad. Los nietos y hermanos del cau- sante, titulares de pcnsidn a favor de fa- miliares, quedan equiparados, a estos efectos, a pensionistas de orfandad. La asignación económica por hijo a cargo menor de 18 años, se@n el nuevo siste- ma, asciende a 36.000 pesetas anuales (3.000 pesetas al mes por hijo) desde el aflo 1991.

TABLA

II

Importe d de la prestación famiiiur

(son 12 m e m u z l w sin pagas e x t r a ~ ~ d i ~ ~ ( ~ r i a s )

(5)

ACTUALIDAD DE LA FAMILIA

Y

DE

LOS pesar de que existe una Ley d e Concilia-

SERVlCIOS SOCLALES

DE

AYUDA A LA ción de la vida familiar y laboral. Tal y

UMDAD FAMiLIAR Prensa y Bibliografii) como comentamos, los servicios sociales

Decíamos en el primer apartado que los servicios sociales deben adaptarse rápida- mente a Ios cambios producidos en la es- tnIChUa M i a r , y que deben colaborar en la solucidn & los problemas comunes, & las dificultades que padecen la mayorla de ias familias.

La actualidad & la familia es un hecho que tenemos ocasi6n de comprobarlo en las medios de comunicación y sobre todo en las publicaciones especializadas.

Hemos tomado la prensa y la bibliografla que específicamente versan sobre la fami- lia como dos indicadores que pueden re- fiejar la preocupación que existe por los problemas sociales que afectan a los di- versos modelos de familia en Espafia. A pesar de que se trata de dos elementales formas de aproximación, ya indican las muestras con cierta claridad que existe base empírica para poder profundizar so- bre e1 tema que nos ocupa.

La igualdad y las responsabilidades fami- liares compartidas se plantean con cierta frecuencia porque *una mujer que se ocu- pa de las responsabiüdades familiares du- rante una serie de años nunca se recupera en el nivel laboral. Que la cuesti6n de la maternidad es el tema no resuelto de la justicia & generea. Diríamos que resulta diflcil sacar a la familia de la caverna plató- nica, y que ahora rememora Saramago, a

para la familia no pretenden ordenar indi- recmmente la vida privada, pero ayudan a. crear más familias, que sean más numero- sas, as1 como a soIucionar problemas co- munes a todas ellas. Hablamos de problemas como salir a trabajar las mujeres porque los hombres no ganan el dinero que necesita la familia para sobrevivir; de que los niños han dejado de ser centros de beneficiosw y han pasado a ser centros de c o s e de que nadie cuida a los niiíos y hay que dejar& solos porque los servicios de guardería y otros consumirían la mayor parte del salario de la madre e invalidarían así el objetivo principal de ir a trabajar; de que, en definitiva, la economía fuerza a reorganizarse a la familiag.

Compatibilizar la atención a la familia con la organizaci6n profesional y laboral de la sociedad española, era y el objetivo de la #nueva política & apoyo a la familia* en el año 19971°. Cada vez mas la familia aparece con unas funciones de atención a los hijos y personas mayores; y por tales motivos en 1997 apuntan a incrementar sustancialmente las deducciones por hijo

en e1 IWF, incluidos los casos de menores en régimen de acogimiento. Igualmente se propone conceder ayudas por guardería a aquellas unidades m a r e s con bajos in- gresos y que trabajen ambos cónyuges, asi como deducaones fiscales para incentivar que las personas mayores permanezcan en el enioho famiüar.

ia familia como mecanismo activo de solidaridad y de garantía frente a la exclu- sión social tambien ha sido objeto de estu- dion. Sin embargo, la proteccidn a la

(8) Jm AGUINAGA ROwrm: .El precio dc un h l p , en Ei Fa&, 9 & enero & 2001.

(9) LesFw C. Tnuaow: -La familia tradicional está en proceso de exrindónm, en UPaCr, 3 ¿e febrero & 1 9 4

(Opinión).

(101 BI Paij, 4 & n h d de 1997.

(6)

familia, se dedica en nuestro país el 0,4%

del Producto Interior Bruto, mientras otros países europeos sobrepasan el 20% del

PIB. Y eso sin contar con que el 1% de los mayores espaiioles

reciben

servicios socia- les & ayuda a domicilio (SAD).

La urgencia de las subvenciones para apoyar ia natalidad ha sido objeto & con- troversias en el año 2000. Quien gane 50 millones de p e m al año recibirá del Es- tado un cuarto de mil1611 si tiene gemelos, y medio millbn si tiene trillizos, mientras que el humilde matrimonio de aámhistra- tivos que, con un sueldo de dos millones, decida tener su primer hijo, no recibirá nadad2. En semejante situaci611, con 1,07

hijos por mujer en edad f6rtil se ha recor- dado que el incremento de la población depende de los inmigrantes. Mientras unas familias pueden estar preocupadas por el llamado síndrome del hijo único, otras fa- milias numerosas ni tienen televisión por- que a l a fiesta, o la noticia, son cada día sus

niñ0s13.

#La familia: pariente pobre de la pro- teccibn española=. Si como hemos dicho gastamos en la funcibn familia el 0,4% del

PIB frente al 2,2% de media en la UE, la distancia que nos separa es grandeM. En tal sentido la escasa atención que se presta a la familia en materia de servicios sociales hace comprensibles algunas medidas to- madas por las Comunidades Autono-

mas. Precisamente el Parlamento Vasco

cerraba e1 27 de diciembre su período de

sesiones aprobando una renta mínima de 61.845 pesetas al mes C75% del salario mí- nimo interprofesional) para las familias más pobres15.

Los breves comentarios que hemos en- tresacado de la prensa, ponen de manifies- to los principales problemas existentes en materia de servicios sociales d e apoyo a la

familia. Y aunque recientemente se han aprobado medidas & protección familiar, tales como el decreto ley de conciliaci6n laboral familiar, las reducciones en el IRPF

y en el impuesto de matriculaci6nl6, son s61o medidas puntuales que no desarrollan un conjunto de servicios sociales integra-

dos de protecci6n a la familia.

Lh FAMILIA EN LA HBIJOGRAFfA E S P E ~ Z A D A ~ ~

Cuy Ausloos en sias capacidades de la fa- miliaJ8 y como terapeuta familiar, reflexio- na sobre catagorias como el tiempo, que necesitan las familias para observar, expe- rimentar, cambiar. Posiblemente le crisis que hayan padecido las familias, les ha obligado a auto-gestionar el tiempo para adaptarse. El resultado para algunos es que la familia no ha cambiado porque ape- nas si nos manifiesta cambios visibles im- portantes. Sin embargo han solucionado los probIemas con sus capacidades. Natu-

ralmente, nos referimos a problemas in- ternos y no aquellos q u e se imponen a ellas como el paro, la enfermedad, un accidente, u n incendio, una quiebra,

(12) ~ r c m k 0wx.í~~~ &hvencioms de u-, en I ~ n u , 15 de enero de 2000 y 2 de Febrero de

m.

(13) EI P& 15 de f e b m & 2000.

(14) CANDIDO M-EZ (Seaemio General de UGT): -la familia: pariente pobre & L pmteccih espabh, enP1Pafr,3&manode2000.

05) Ei PaLr, jueves 28 & dkkmbre de 2000.

(16) Las fiimili numerosas (de o más hijos) que compren d q u k r tipo de vehículo, a exoepci6n de 106 biplap y de bs jeep o todotemno, pagad el 6% en concepto dc impuesto de matriculación y no el 1296 como es la norma general, teniendo que cumplimentar una sede & requisitos &ididos.

(ln

PresenMmos una d c d ó n de estudios que tratan sobre la fadh y sobre la incidencia en los servi- cios d e s & apoyo a la funilh.

(7)

etct9. Ahora bien h capacidad para resol- ver los problemas internos, puede propor-

cionar cierta disposición y hasta competencia para afrontar los que le vie- nen impuestos de fuera,

Vlctor Wrez Dlaz-Díaz y otro* plan- tean en FamUia y sistema de bimmtrn, la contribucibn de aquélla al bienestar. Aun- que el estudio se gmita al anáiisis & la in- tervencidn pública y priva& en las cuatro

áreas & protección social m4s importantes como dkrnpleo, pensiones (de vejez), sa-

nidad y educacidn, se centra entre otros sectores en Ia Wia. La contingencia dei paro lleva consigo un aumentode su de- pendencia respecto de la familia; en el caso de los pensionistas h dependencia de

apoyo y compañia de la Eamilia sigue sien- do &terminante2'. Y no olvidemos que:

La U i a imerviene de una u otra fama en C& t d C 4 10s PiüoesOS de ~ a f l h -

nos, desde el acompñamiento del puente

en sus v i s i i a l médico de atenci6n primaria

hasta la averiguación de informaci6n relativa

al enfermo y su dolencia, pasando por la atención al afeado cuando éste se haila en

baja labofal, bien en su domicilio, bien en al- guna instaU6n hospiialana.

In&s Alberdi en ia nwvafamdW va-

ticina nuevas demandas de la familia y más y nuevos senricios sociales de apo- yo a la familia, aunque se plantea quien y cbmo debemos hacemos responsables

de los dependientes: si la familia o cada uno individualmente. Subraya el habitual recurso a la ayuda W a r en nuestro país

cuando plantea el cuidado de los niños: -hay dos razones que lo srpUmn, una es la

escasez de guarderias y centros de aten- ción para h infancia y otra es Ia opomni- dad del cuidado de las abuelas.: Se hace

eco de la escasa ayuda estatal a la familia y más cuando el empleo femenino plantea cambios en el seno de aquella. Las repercu- siones se h b n notar en el futuro de los cui- dados & la vejez en las famiüas actuales añadiendo la pérdida del sentido de obliga-

ci6n respecto de las personas mayores. Lola Simón M o m o y hP. Montserrat Re- jada Corcuera en Familias y Bheskar So-

subrayan que ambos conceptos han

esta& unidos. Y para demostrarlo hacen un . recorrido desde finales del siglo wr hasta

nuestros días, acerca & la pteccibn a la fa- milia en E w p a (Salarlo Famiiiar, Subsidios

Familiadprestaciones f a h i h e s y subven-

ciones) diendo al paso de los diversos mo- delos de familia en Europa (familias de hecho, familias monoparentales, hogares unipersonales, familias reconstituidas), sin olvidar la exciusión y pobre= que padecen numerosas Edmilias. En los inicios del siglo xxr indica que es necesaria la actualizaci6n de recursos y prestaciones complementa- rios para las familias además de dar pri- macía al derecho social del individuo,

(19) cfr. mvruwo comn y JUI~NLUIS LWARDS ícomptladomh la i m m m m srslEmicn m IasservrcCos so- &les a& lafamflfa rndtfp&m&m. Barcelona, Pai*, 1997.

(20) Vieirin Pmk-Dw Eu~risn QMsA y k nb v n a m - ~ i w ~ ~ : Ñ r r n i h yrlstama de biemrtm Mridrld, Fun- dación ArgenMa, 1998, pp. 31, 77, 112.

Cfr. W m n PhmDLui: S ide blenesrar, hdin y una estrae@ l l k n l co~aunltarh, en S A ~ ~ G O M* MCHADO, JQSB ImGnRcih D w n w y Lrns GcmUz SrhmíDimiWwh ~ e P t r r r ~ ~ l ( m d d ~ m &fq%. Madrid, Esniela Librt, 1999, pp. 745-759.

(21) Cfi. ~ u u o IGLESIAS DE Fi~sse~: $ d a y estructuras de d ien Espab, m fhmncci Mmoz M. -m, JmB LUS Gniach Dmm Y LUlS G O N Z ~ ~ @hUom>: L*LT ñ ? ? f ? J ~ ~ u SiSnBSICI). Eu)9qPIL m- Escuela Lbfe, 1999, p p 761-777.

(22) Amm La

~~

Madrid T w , heAr$d. 1999, pp. 91-92,108-109,151,180-184, -262 y 338346.

(8)

frente al concepto de subsidiariedad, pues-

to que esta seria la vía de la u n i v d -

cián. H a c e mención a la legislación europea de protección a la familia y concl-

Iiación & la vida familiar y laboral: protec-

d6n a la maternidad, permisos parentales, servicios para el cuidado de menores y mayores. Según Lola Sirnon ala frlosofla que &be regir las t~sferencias sociales

no puede basarse exclusivamente en la sustitucit5n de

Irt solLdaddzid familiar en

au- senda de bta, ya que si la solidaridad in- tergeneracional es un deber & la familia para

con

sus miembros, no es menor el de- ber de la sociedad para con sus ciudada- n m .

Lluís Flaquer en Las politicas fami& res era una pempecfltw comparad# nos

presenta ias Intervenuones de la Adminis-

W ó n pública para facilitar recursos a las

personas con responsabilidades familiares a fin de que puedan desempeiiar las mis-

mas en mejores condiciones. Concreta la proeeccibn económica de las hmilias (sub

sidios famiiiares y el iRPF)

asI

como el con- junto de servicios y meciidaa que pueden con&

la

vida laboraí y familia (guarde- rias y educacidn preescolar, descanso y prestaciones por matemidad, las exceden-

cias parentales; flexibilidad laboral y re- duccibn & tiempo & trabajo extrafamiliar, horarios c o r n d e s , escoiares y de servi- dos público5 compatibles). DestacarEarms

& su trabajo y en referencia a España que

mientras los subsidios familiares están des- tinados a las familias con menos recursos,

las desgravaciones Piscales apuntan a capas sociales medias y altas. Destaca que en Es- paña la familia no ha llegado a concebirse como una unidad & reproduccion centra- da principalmente en el niño, mientras se

sigue manteniendo un

modelo

f a d a r del *varón sustenwdorn que discrimina a las

mujeres como trabajadoras pero no como madres. Lo más razonable sería aplicar me-

didas que dendan a mejorar ci bienestar &

las familias en genera125.

Enrique Mar& L6pez en Familia y Socfe-

da& aborda el caso de España en un

apartado titulado #El caso español: despm tecci6n económica-, comienza indicando que

#La

polltica española es la más clara- mente contraria a la familia.. .* y acaba di-

ciendo que las prestaciones económicas y pmtecd6n a la familia no han servido para protegerlan.

Jos6 Félix Tezanos en Bcmarlos del nuem s&ZoaB, reserva las últimas 100 pági- nas a la famiiia. El crecimiento de ia de- manda de cuidados de adultos (54%), niños (24%) y personas ancianas (22%) puede ir creciendo y sustituyendo a las funciones meramente econ6micas de pro- visi611 & bienes en el seno de las

-as;

sin embargo de cara al futuro la protección y cuidado de personas dependientes (an- cianos, minusváiidos, etc.) alcanza un va-

Ior ponderado de 17,1% ocupando el último puesto de las seis principales ten-

dencias. ia conclusi6n es que -En España, el desarroiio de una po1ítica fadiar acor-

de con las necesidades de las Eamilias es

(24) Iiuip Pugmiapo&ica fatnibw en unapmq$e&wa cmpwadz BQialona, Fundación .lo Gi- m,

m,

pp.

50-n.

(25) Cfr. G QGWuAmmw ~ -dos de Biaaestar y Famillaé, en SAMIA00 MUlPOZ MACHADO, Jost L m

G w D ~ ~ ; ~ ~ L M ~ S B ~ ~ U @ ~ K C S ) : ~ ~ ~ B J ~ M ~ ~ ~ & ~ E ~ ~ ~ &

Libro, 1999.

(26) -ve

m

16m&miUa y&chbd. Meirid, Insthto do Ciendas dc la ~amilia, W,

m,

pp. 281-284.

(n) h ~ ~ 1 5 i 1 8 ~ ~ ~ ; ~ ~ ~ B ~ ~ 1 ~ ~ : d ~ & d e l a s f ~ m i l 1 a s ~ , c n ~ d o s ~ ~ 6 5 ( 1 9 9 9 ) , pp.

*v.

(9)

una de las prioridades m L inmediata. Sus perceptores deben ser los distintos

modelos de familas y su diseño debe re- alizarse desde una perspectiva globaiiza- da. En nuestro país deben incrementarse los servicios sociales en cantidad y cali-

&d. La sociedad demanda nuevas presta- ciones que permitan compatibilidad del trabajo, familia y ocio..

La sintesis bibliografica que hemos

presenmdo nos indica claramente que el contQrto social de la familia ha cambiado y

que ella misma sigue siendo pieza funda- mental del bienestar de sus miembros.

LOS SERVICIOS SOCIALES DE AYUDA A LA FAMILLA

Comenzaremos por decir en este apartado,

que la estnictura ministerial & ayuda a la familia en Esparia tiene el rango que mos- tramos a continuaci6n, y que se correspon- de con la escasa importancia que cobra eI

apoyo a

ia

familia.

dlnkterio de Trabalo y Asuntos Sociales

En la actualidad los servicios sociales

propiamente dichos de apoyo a la familia son aquellos que atienden a familias que padecen situaciones muy desfavorables. Se desarrollan en colaboraci61-1 con las CC.AA. y los Ayuntamientos. Luego estaríamos ha- blando del único apoyo que tienen las fa- milias desde la Administración Ministerial.

Los servicios sociales tal y como se han defmido también pueden materializar- se en:

Programas para familias desfavore- Odas y en situau6n de riesgo social además de las subvenciones que re- ciben organizaciones no guberna- ,mentales dedicadas a la familia. Se trata de servicios sociales que, tal y como hemos anunciado en el pkra- fo anterior, los propugna y financia

la Administraci6n Pública (Minisie- rio de Asuntos Sociales, Comunida- des Aut6nomas y Entes Locales); Desde los servicios sociales de base se contabiliza el apoyo a la familia;

Tarnbikn existen servicios sociales de empresa que tratan de conciliar la vida familiar y laboral;

e Finalmente debemos conmr con las prestaciones familiares de la Seguri- dad Social universalistas.

ATENCI~N A FAMIllAS DESFAVOREQDAS Y EN

S~TUACI~N DE SOCIAL

(10)

Asuntos Sociales y las Comunidades Autó- El Programa se d o k h con 130.000.000 nomas con las Corporaciones Locales. E1 pesetas por parte del Ministerio para finan- objetivo consiste en intervenir en 3.440 nú- ciar programas complementarios de los cleos familiares socialmente desfavoreci- servicios sddes en zonas desfavorecidas, y dos y en situacion de riesgo social.

Ias

CCM-Entes

i a d e s 265.382.204 pesetas.

TARIA III

Apurtacimes de

las

ires Adnatnistraciopzes

Los 30 Proyectos cofinanciados por el Ministerio,

15

Comunidades Autónomas y 74 ~ o r p o m u o n e s Locales se clasifican del siguiente modo:

-

1ntervenci6n individual o grupa1 de carácter socioeducativo (se les facilita ha- bilidades de atencion, cuidado y educa- ci6n para atender a menores, asi como mejorar la capacidad de las familias para relacionarse);

-

Inteivenci6n integral en familias & zonas o barrios desfavorecidos (desarrollo & actuaciones de inserción laboral para superar Ia exc1usibn);

-

Ocio y tiempo iibre dirigidos a me- nores en .siniaciSn de riesgo (contemplan actuaciones con sus familias);

-

~tenci6n terapkutica a familias des-

favorecidas en situación & crisis (se les proporciona recursos econ6mi~os)2~.

Los programas citados de atencidn a las familias desfavorecidas tienen su oonti-

nuidad

en 1998 y contaron con 200.000.000

pesetas; en 1999 los programas dispusie-

ron & 251.500.000 pesetas incluyendo esta

vez a Ceuta y Melilla (1.500.000 pesetas).

m-dn

W I X U Mli4S

Totales

En el año 2000 la C o n f m c h Secto-

rtal de Asuntos Sociales de 8 de febrero de

1999

acuerdan los criterios objetivos de distribucidn de varios créditos presupues- tarios, destinados a subvenciones para la realizaaón de programas de servicios so-

cides. Se toma como base los porcentajes de participacidn resultantes de la aplica- ci6n de los criterios de distribución para el desarroUo de Prestaciones Básicas de Ser- vicios Sociales de Corporaciones Locales3O:

Población: 90%

Dispersión: 1,5%

Grandes urbes: O P J

Poblad611 dependiente 23%

Superficie: 5% Insularidad: 0,s

w

W.1

265.332204 130.000.OOO

3 9 5 . 3 8 2 s

Las ONG que reciben subvenciones con cargo al IRPF (*Otros fines de interés social-), y que figuran entre las diez pri- meras que mis dinero reciben son:

.

Uni6n Nacional de Asociaciones Familia- res con 18.000.000 pesetas y la Asocia- cidn de Atenci6n y Mediacidn a la Familia e n Proceso de cambio con

17.700.000 pesetas. Se trata de subven- w

67.12 32.87 100

(29) M e m c a a d c 1 ~ s o b t e A . o g r a n i a & a d w i e S ó n a f ~ ~ y m s l l i r a c l d t a & ~ o s o c l a l .

(11)

dones que reciben las

ONG,

que son des- relacionados con la compatibilidad fami- tinadas a 10s programas de Infancia y Fa- liar-laboral, adecuado trato a 10s niños y milia, y que deben cumplir una serie de situaciones extremas que padecen deter- prioridades y requisitos estrechamente minadas familias3'.

TABLA W

Datos giobales de

pvogramaspara

familias

m

situaciones

eqmu&.

Año 20C#)

En este apartado los servicios soclales con- templan a aquellas familias en las que tra-

bajan las dos personas adultas, familias uniperconaks, multipersonales sin núcleo, & nido vacío, etc. cada vez m á s Erecuen- tes. Se trata de servicios sociales propicia- dos por la iey

39/99,

& 5 de noviembre para promover la conciliacidn de la vi& familiar y laboral de las personas trabaja- dorass.

La familia con dos personas adultas y con dos niñodas a su cargo y un padre como Sinico proveedor ha cambiado. Debido a que la aportaci6n economica del hombre es insuficiente la mujer se incorpora a1 tra-

bajo en muchos casos. Ahora bien, es la

empresa la que debe adaptarse a los cam- bios y flexibilzarse tanto internamente como de cara a las ofertas y demandas

laborales. De llevarse a cabo la flexibilidad

habd repercusiones en la vida cotidiana

de las personas y las estructuras de ayuda.

Las situaciones que se le han presenta-

&,

presentm y se le irán presentando a k

famili pueden ser basicamente tres: si la mujer se hizo responsable de las activida-

des domésticas, si se quedo en casa y fue

dependiente, y en tercer lugar si ha sido el hombre quien se ocup6 de las acti- vidades externas y generadoras de los ingresos econ6micos de la familia. Es bien sabido que semejante contrato ha supuesto la exclusidn de las mujeres del mercado d e trabajo, siendo el hombre el único responsable de sostener a la familia mientras la mujer era la responsable de las tareas domesticas y & cuidadora. Cuando la mujer se ha ido incorporando al mundo

laboral no ha visto disminuidas proporcio-

nalmente sus responsabilidades familiares. Es mas, se ha tenido que reorganizar para

(12)

combinar Ias responsabilidades familiares

y laborales. Sin embargo, y aun a pesar de

recibir la mujer un salario inferior a su pa- reja y con escasas oportunidades & pro-

mocidn profesional, ha provocado un

aumento de

las

mujeres en la formacihn reglada con mejores oportunidades de conseguir empleo; mmbien ha provocado

un aumento de la tasa de actividad, sobre

todo de hs mujeres casadas, y u m actitud positiva hacia la incorporaci6n & la'mujer al

trabajo remunerado en la pobiacidn más jo-

ven. En tercer lugar apuntaremos a que

hombres

y mujeres compartan tanto los em- pleos como las responsabilidades farnilia- res. D e este modo se conseguirá un mayor equiiibrio entre la familia y el trabajo per-

mitiendo que los papeles de Ias mujeres y

los hombres sean intercambiables.

Los servicios sociales como puente en- tre la familia y el trabajo deben contemplar bgsicamente la mejora de las infraestructu- ras de cuidado a niños/as, y a otras perso-

nas dependientes, así como la ueaci6n y

concesi6n de permisos parentales adapta- dos a los requerimientos formativos y & cuidados. Es evidente que los servidos so- ciales nunca podrán suplir esa escasa hora que dedican los hombres al hogar, mien- tras las mujeres dedian más de cuatro ho- ras a las necesidades familiares.

La famiiia necesita & apoyos, de ser- vicios sociales, para las personas depen- dientes. Servicios sociales que deben vincularse a la unidad famillar y no necesa- riamente a Ia mujer que ostentó el papel

de ama de casa y cuidadora. Sin embargo

existe una estrecha comlacidn entre la ac- tividad & las mujeres y los servicios que se

dispensan para el cuidado. El porcentaje de participad611 de madres españolas con

hijos e hijas menores & 10 aiios, aunque en continuo crecimiento, es &lo del 29% frente a países como Dinamarca con un

porcentaje de1 7% siendo inferior iínica-

mente a Irlanda. No es de m ñ a r enton-

ces que exista escasez de servicios para menores de 3 años, con plazas para menos

del 5% de niños y niñas en estas edades.

Las guarderías privadas y de empresas pro- porcionan e n la actualidad el 3% de los

cuidados necesarios.

Los servidos sociales de apoyo a la fa-

milia son e s c a s a y & cuando Csta aiber- ga en su seno a miembros dependientes. La solución suele buscarse en parientes (abuehdos), vecinos y amigos de la fami- lia. Sin embargo puede cambiar Ia situa- ción si s e procuraran servicios para

menores de 3 años: guarderías infantiles

de 0-6 aiios abiertas un d n i m o de 8 horas

al día y con horario flexible de apertura y

cierre durante todo el allo; centros que ad- mitan a niños y niñas en edad escolar fuera

d e las horas d e clase (de

4

a 8 horas al

día); familias de acogida en casa de cuida-

dorades de nlños/as (~canguros-) durante el tiempo de duraci6n de la jornada de tra- bajo; cuidado a domicilio por parte de canguros* o para llevar a la escuela y fuera de horarios habituales; centros de juego

extraescolares o ludotecas para menores

de 6 años, menos de 4 horas al &a; activi- dades extraescolares entre los recursos edu- cativos existentes y comedor escolar en la

educación obligatoria; programas amplios de personas cuidadoras a domicilio en caso & enfermedad, vamciones, fuera & horas

d e clase, incluidos los desplazamientos. Si la responsabilidad pdblica debe procurar servicios y servicios sociales de apoyo a la familia con miembros depen- dientes h y o r e s y discapacitadus) y sobre

todo con menores & 6 a&, también deben colaborar las empresas. Las personas em- pleadas y oon responsabilidades familiares

verán disminuir el estr€s asociado a la

doble tarea, familiar-laboral, si se adop- tan medidas empresariales que hagan posibIe la conciliacidn de la vida familiar

y profesional: creando guarderías'en el lugar de trabajo en funcibn de la flexibili- dad

de

horarios o de la moviiidad geogr5- fica y funcional requerida por las personas

(13)

guardedas en las ya existentes o bien pro- curando ayuda en metáíico mediante be-

cas de guardería comedor; creando y manteniendo registros de cuidadorades de niñodas (acangurm), ayuda a domicilio y

C m m s de Dla; desarrollar actividades diri- gidas a la infancia y a las personas mayores

dependientes; habilitar salas de guarderia

para vacaciones escolares o para ocasiones de emergencia; financiar la custodia de hi-

jas e hijos por asistencia, cursos de forma-

cibn o por tener que hacer horas extra obligatoriamente.

Zas condiciones socio-laborales, como ya sabemos de antemano, afectan a la fa-

milia. Las repercusiones no siempre son

positivas y sobre todo deberemos tener en cuenta las que afectan a la mujer. Y los

senricios sociales han de tener presentes

los cambios y adaptarse a hs exigencias de

la familia. Los cambios y Ias nuevas practi- cas se reflejan sobre todo en el tiempo de las mujeres. La flexibilidad abarca múlti- ples formas de empleo que incrementan

las posibilidades laborales de las mujeres, aunque presentan serios inconvenientes (menos seguridad laboral, menos ingresos, menos protecci6n y peores condiciones dc

trabajo).

La Ley 39/1999 de 5 de noviembre

para promover la conciliacidn de la vida familiar y laboral de las personas trabaja-

doras completa la transposicidn a la legis- lacibn espafiola de las directrices

marcadas por la normativa internacional y

comunitaria.

TABLA V

3g3999 de 5 de nmkrnbe de conciliación laboral y fapniiar

I E G I S I A ~ ~ N ANTERiOR

PamIso mareddWpaternidnd

Ley j/1993.

Ley 42/1994 de la Seguridad Sodal.

Art. 4 5 6 y 48.4 Estatuto de Tmbnjahm y T m h j d m s .

hir. 10S. t 122 ley & p r d l m i e n t o Laboanl.

~ d e I n c t n r a c b i

Ah 37 Estatuto & Trabajadores y Trabajadoras.

LBY 39/1999 DE 5 DE NOVIEMBRE

Suspensión tempod del contrato de trabajo con s u b

sidio p b b h , por pam o adopci6n de menor de 6 a h

y por riesgo durante el e m h a í m . L duraci6n ser5 de 16 semanas ininterrumpidas, nmpllables en c m de parto múltiple en dos semanas nds por cada hijo a

pmIt dcl segundo. En caso de que el padre y k madre tnbajcn, éste, al inldme el período de demmo por maternidad, podrá optar porque el padre db h t e de itna parte determinada e Inlntemimpida del período de descanso posterior al parto bien de forma simultanm o sucesiva c m el de la madre. Ten& d a

rccho al suMdio k trabajadora o trahjador cuya di-

Iiad6n a la Seguridad Social sea de al menos 9 meses anws del parto y que haya corizodo 180 días en los 5 años intncdlammentc posluiores.

En reladón con las cnwas de extinción del atmto de trabajo, no se computarán como falras dc asistencia ks

debidas a mtemidad, riesgo durante el embanzo, en-

fermedades musadas por el e h z o , puto o Iaaan-

da. Se16 nulo el despido o la extinci6n del contrato de trabajo durante e[ período de suspensión del ccntnto

por osusa de enfermedad, riesgo durante el embarazo, adopción o ncogunicnto y desde ia fecha de1 emhra- 20 hasta h dtl comienzo del período de suspenslbn. Aplicable al padre o a la madre -m caso & que am- bos trabajen- da derecho n una han de ausencia del trabajo, dlvislble en dos fracciones, o bien n la reducción de In jornada diaria en media hora para b

(14)

TABM V (continuación)

LIy

3W1999 de 5 de noviembre de conciliación laboral y familiar

LEGISIAQ~N -OR

P a m l e o d e ~ d a

Ah 37 Estamo & Trawk y Trahjadoras.

Pexmbopamntendbn-

Am 37.5 Estatuto de Trabcijadoras y Trabajadores.

Fknnisa parental

2

2::EstaRito cie trahjadores.

..

Permisodwallbtdembanrw

26,

ley 31/1995 de Prevendáai de RItsgoa

IEY 39/1999 DE 5 DE NOWEMBRE

La concreddn horaria y la detemilnaci6n del período de disínite del pemiiso de lactancia coccespderh a k mbajhm o tmhjador, dentro de su jornada diaria.

k trahjadora o el trabajador que tengan a su cuidado directo algiin menor de 6 anos, o una persona &capacita& física o psfquiu o smsorkl o precisen encar-gam del culddo directo de un familiar que por razones de edad, accidente o enfermedad no pueda valerse por si mismo, ten& derecho a una reduccidn de la jornada, entre un aFdo y la mitad & ésta, con la dlsmlnuci6n proporcional de salario. La concrrci6n horaria y la determinación del período de h reducción de jornada corresponder5 n la trabajadora o trabajada, dentro de su jornada d i .

Hace ~ a l a e x c e i h d a p ~ ~ c ~ ~ d o & hijas e hijcs. El trabajador ovabafidoq d«acha a un pedodo de excedenda no superior a 3 laos, n c m t w dede el nadmiento o adopcii del n i h o la niha. Esre p e r 6 0 d o s e r á c w n p u ~ h i e a e f ~ & ~ y d u - r a n t ~ é i s e ~ c l d e r e d i o a h f o m i ; l d ó n p r o b sional, y especialmente con ocasibn de su reincor- po~ación. La rwerva de su p wde trabnp d d o durante el primer año. Transcurrido este período la

awá en un pv- A m- grupo profesional o categorfa equivalente.

Asimismo, tendrán dcredio n un período de exaden- da, de duración no superior a un año, los trabajadores y trahjdoras para atender al cuidado de un famiiiur que por raz6n & edad, accidente o e n k m d a d no pueda d e r s e por si mismo.

Induido en la protecri6n a h matunldd Se especIR- ca que cuando las condiciones de trabajo puedan in-

fluir negaüvarnenre en la salud de las tnbajadom o del feto, o pueda tener repercusión en embarazo o lactancia deberán adoptarse las medidas necesarias adaptando las condiciones o el tiempo de trabajo de la

trahajadwa afectada. Si ello no es posible, la trabaja- don debeib desempeim un puesto de trabajo o fun- ci6n diferente y compatible con su estada. Si aun asf no existiese puesto de trabajo o funcl6n compatible, la trabajadora p o d ~ ser destinada a un puesto no correspondiente a su grupo o categoría equivalente conservando el conjunto de retrlbuclones de su puesto de origen. Finalmente, SI dicho cambio tampoco es posl-ble podrá declararse la suspensión del contnto por riesgo durante el embarazo. Esta cuesti6n está relacionada con lo dispuesto en h Icy

(15)

TABLA V (continuaci6n)

iq

394999

Be 5 de noviembre de concflfaciún laboral y fmiliur

Aunque la Ley 39/1999 establece un claro progreso en las medidas de apoyo a Ia conciliaci6n familiar y laboral se puede ampiiar la variedad de los permisos paren- tales; flexibilizar la modalidades de organi- zaciirn tanto en Ia elección del período, como en la alternancia del beneficio para

el padre o la madre; desarrollar mecanis- mos de continuidad de carrera concebidos para mantener los conocimientos profesio- nales y las perspectivas de promoción de carrera durante el permiso, remunerado o no, o el recidaje para la incorporaci6n.

Los servicios de apoyo a la familia de- ben progresar permitiendo ver ias ventajas de su existencia más que el coste de los mismos. Las ventajas de los servicios socia-

les de apoyo a la familia encuentran el má- ximo argumento en que la familia y la mujer con responsabilidades familiares, son importantes colaboradores del bienes- tar y calidad de vida de hombres y muje- res. No pueden por tanto enfocarse los servicios sociales d e apoyo a la familia para que la mujer trabajadora siga asu- miendo responsabiiidades familiares mien-

tras el hombre continúa sin asumidas.

~ E ~ S ~ A ~ ~ R

Fcrmldo de f b m d ó n

E%tatuio de Trabai?dwasy

traw*

Lo cierto cs que no &ten en cuanto tales

los servicios sociales comunitarios de apo- yo a la fa&. Sin anbaqp, conviene saber

LBY 39/1999 DE 5 DE NOVIEM8BH

Se habilitan los pemiisos neccsprlw para concurrir n exámenes, eleccldn de turno, se cursan estudios con

reguiaridad, adaptad611 de la jornada para ~lstmch n cursos de formaci6n pmfeslonal o la concesión de pennisoscvnresenmdelpuestodetrabajo.Esrosper- misas individuales serán flnandab, mediante convo- catorias anuales, aon una cant~dad equivalente ni

sahrlo medio durante los últimos 6 meses, sobre In

base del acuerdo para la creaci6n de la Fundad611

para la Formación Continua.

que entre las presraciones de los servicios comunitarios o de base, la Prevención e

In-

sercidn Social que alcanza a 1.151.013 usuarios, una cuarta parte de los mismos pertenece a personas mayores y un 22% a infancia; familia, mujer y juventud supo- nen el 1Wo. En la prestación básica de alo- jamiento alternativo concedido a 97.508

personas, un 38% ha ido destinado a per-

conas sin hogar y el 27% a familia. La pres- taci6n de Apoyo a la Unidad Convivencia1 y Ayuda a Domicilio de la que sc han be-

neficiado 203.414 usuarios, se concentra por sectores en familia con el 2 1 , W y en mayores con el 49,09%. Y finalmente la prestacibn & Información de sewicios so- ciales o de recursos del sistema que ha atendido a

2.451.997

personas, se concen- tran por sectores en la f a d i a con el 37% y en el sector de las personas mayores con el 21%.

Se trata & prestaciones modestas por

ser prestaciones básicas. No obstante, iia-

ma la atenci6n el hecho de que desde la red & prestaciones básicas & servicios so- ciales el conjunto total no adquiera rnas importancia.

Se deben añadir una serie de equipa- mientos complementarios basicamente destinados a personas mayores: comedo- res sodales, pisos tutelados, rniniisiden-

(16)

TABLA

VI

Apoyo a lafam& desde laspreta&nes bt3.ska.s de los Semkios S ede Base en BpaEspaiua

Fuente: Memoria del Plan CorPcemdo 1599-99.

TABLA VI1

Presbacbtzes Básicas de Smuich So* y ~ ~ m Z e n t o s

PRESTACIONES F)B LA SEGURIDAD SOCIAL

Y V A S

PREsTACiONES

- Inforrnaci6n y orientaa6n: para acceder

y usar los recursos sociales y prevenir de-

S

- en su UQ se dirige a individum,

grupos e instituciones sobre los derechos

que les corresponden; asesoramiento so-

bre problemas &es a lademais mvicios

sociales existentes.

- Ayuda a domicilio: a individuos y/o fardias

en su domicilio que no pueden realizar sus

dvidades h W e s o padecen situaciones

canfiictivas pico--

-

A1ojamienta y convivenck es una dterna-

tiva para quienes arecen de ambiente fami-

' liar adeaado.

- Prwenciiin e herci6n Social: atiende a p-

sonas y grupos en siaiadn de riesgo o mar-

gimcidn, m n neaxidades de seririrse aoep tados e integrados.

Sin reuotraernos & nuevo al arti'culo 39 de

la Constituci6n Española donde se con-

templa la proteccidn social, economica y

jurídica & la familia, así como de ks pres-

taciones econdmicas por hijo a cargo des- de

1991

(RCI. 19911752 y 8741, es desde

EQmmMImrog

- Cenirm de Servicios Sociales, centros de

acogida y albergues

-

Centros de Servicios Sociales: son de ca- dmt comunitario, dotados de

equipamientos i&mic06, induidas las

U n i c I d s & T m b p Social, y de los medios necesaios que dan wpwte a las prestacio- nes mas.

- Centros & acogida: establecimienlo~ mi- c i e r h h no permanentes que acogen con

d a e r de urgencia a personas con graves

c m I l i u m ~ & o m & d e &

f m d i ~

-

A 1 i m - p ~ : eguiprnienms de c a r á a e r t m p d para l m w h t e s c8i mediw

m

y cnris

perconas ~ @ z & s .

enero de 1999 cuando se revisan las asig- naciones emn6micas de la Seguridad So- cial por hijo a cargo menor de 18 años.

Deben añadirse dos nuevas presta- ciones de pago único dirigidas, la primera

de ellas, a los casos de nacimiento de1 ter-

cer o posterior hijos (tabia Vm), y la segun-

da, para los supuestos de parto múltiple33

(tabla

m.

(17)

'CABLAvm

LfmW

de

ingresa

de

laprestmf6n familiar a menores de 18 añar no m i n d u m

La cuantia & h prestación economica por parto múltiple serii la siguiente:

TABLA IX

Prestmión ecmdmica por p ~ r t o rnúkiple

En la tabla siguiente podemos com- probar la evolución de la prestación fa- miliar por hijo a cargo, sean menores o mayores de 18 años, y con las circunstan-

cias añadidas que se indican.

El limite de i n p m pasa de 1.202.Blptas. anuales a 1.227.051 ptas. anuales para ac- ceder a la prestaci6n. Este límite se incre-

menta en un 15% por cada hijo a partir de1

segundo (184.058 ptas. anuaIes por cada hijo a partir del segundo). Y e n caso de te- ner a cargo hijos con minusvaua no se exi-

ge ningún b i t e & ingresoc.

A tenor de lo que hemos mostrado so- bre prestaciones familiares por hijo a car- go, hemos hecho mención de algunos condicionantes sin mencionar otros tantos. Si los integrantes de una familia no se con-

(18)

la aidadora. y madre & tantas y tan variadas con hacer referencia expfesa a las familias meas. Como se ha llegado a decir *En España, que tienen hijos discapacitados menores la Edmilia es el verdadero h4nistmio de &un- de 0-6 años para conocer la situación en tos Social&. A pesar de lo dicho, bastarh parte de su complejidad.

TABLA X

Importe m e d de la prestación famiiiar

(12 mensualidades ai año sin pagas extraordinarias)

TABLA XI

Porcentajes de familia con m w e s discupacitados (0-6 años)

reciben bs siguwtes servicios ARO

1 9 5 Desviacidn 0,9

IPC

Total 1995

Fuente: Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 1959%.

(34) Frase del profesor y catedMtico de sociología julio Iglesias de Ussel, c i d a por D m o CASADO: Antecedentes liistócioos de Ia política wcial en Espaiia-, en B ~ n c ~ o y J. GAR& FEUREY Pdftim S&l Madrid, Mac Graw-Hi, 198, p. 3.

(35) WIS: iWc&dades, demandas y situacidn de lasJamilias con m o r e s (0-6 años) discapacitadas. Madrid, Ministerio & Trabajo y Asuntos Sociales, Secretaria General de Asuntos Sociales, Instituto de Migracio- nes y Servicios Sociaics, 199, p. 246.

Menores de 18 años

NoMinIEdidm MlnUSVaidOS

Mayo- áe 18 años

*AL 6% *A 75% y 3'P

300

O

3.000

15'6 6.m

34.70

300

34.370 35.580 36.510 37.280 37355 335

38.290

39.060 6.000

O

6.000

1999 1998 1999

Desviación 0,9 IPC

Total 1999 2.000

51.450

51.555

r

54.765

55.920 56.935 500

57.435

58.590

3.000

3.000

3.m

955

A 4.035

6.WU 6.000

6.000 1.905

(19)

Las familias con menores discapacita- elevados porcentajes de insatisfacción por dos (0-6 años) que reciben algunos de 10s los servicia recibidos.

servicios citados son minoritarias y supo- Haciendo ahora referencia a las pen- nen ia cobertura de menos del 30% del to- siones de viudedad y orfandad en los dos tal de las que lo necesitan, en promedio. últimos afios (1999-2000) comprobamos Podríamos añadir que Ias familias alcanzan las escasas diferencias que existen.

TABLA X I I

peprriones de Viudedad (aiio 1949-20UOo)

Para recibir estas cunmias, ks iqmos & caphal O del i h j o del pcrccpor m pueden supciar la caniidad & 837.635 plas.

TABLA XíII P e m i m s & Orfandad

Mo 2000 839& ~ s l a ñ o

738.290 ptas/o.bo

589.120 p d a h

7%.24o/ pmshiia

Cbisw&Ptnsfón

~ l 1 i i c o n 6 ~ n i i o ~ *

~ t n i h r i r n & d e n r i e 6 0 y 6 5 a f ~ * ,ThIar con menos de 60 ahos

Titular con menos b 60 a b s con cargas fmiihres *

m 1999

797.860 pns./año 696.290 pms./fio

531.370 pPSJzu50 635.720 W n R o

C i a m de Pmsión Por beneficiario

TABLA XIV

Pensi6n a f m r BefamUhres

En In orfandad absoluta se Incremenm en una canüdad distribuida, m su caso, entre los benefci-

1999

236.040 pus./ak

Si no &e viuda ni luierlnno pensionistas.

M 0 2 0 0 0

242.970 p m k h o

C.ntldad a

531.370 pmJaao

Cantidad a distribuir: 589.120 pt;isJaiio

Ma 2000

242.970 ptasJahD 625.660 pmJaiio 589.120 ptas./ah anreOdePensfón

Por beneficiario

.Un sdo beneficiario, con 65 afios* ,Un solo beneficiario. menor de 65 m*

varios beneíichriap'

A h 1999

236.040 ptas./año 607.850 peisJnii0 531.370 ~tasJaíio

Elmhhoaslgnadoa~claurio de d o s se Inmnenmrá en el im-

poiw que m l t e de pmmtms entre el número de bencficntlos la diferencia entre la pensión ml- n h i de viudedad de menor de

6 5 ~ s i n ~ f m n i i ~ y i a

Referencias

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