• No se han encontrado resultados

Los orígenes de la creatividad

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "Los orígenes de la creatividad"

Copied!
6
0
0

Texto completo

(1)Los orígenes de la creatividad Sergio Stern Nicolayevsky. La fuerza creadora escapa a toda denominación; sigue siendo, en último análisis, un misterio inexpresable. Pero no un misterio inaccesible, incapaz de connmovernos hasta en los entresijos. Nosotros mismos vamos cargados con esta fuerza hasta el último átomo de médula.. e esta manera se expresa Paul Klee (1971) en su libro Teoría del arte moderno; y es cierto, esta mezcla de admiración y misterio es el destino que nos depara el querer penetrar en un territorio tan complejo para el pensamiento y tan simple para la acción (acordémonos de los niños) como lo es el proceso de crear. Tan sólo podemos aspirar a un esbozo de lo que intuimos y quisiéramos decir, asumiendo el mismo riesgo que Prometeo: a la sombra de los dioses, encender una pequeña llamarada, tenue y rebelde. Podemos así aventurar un pensamiento provisional: La creatividad, el crear, es un intento de hacer algo con la Nada, como una danza que representáramos en los bordes de un abismo, que nos cons tituye, hasta poder erguirnos en oficiantes de un vacío que se esfuerza por ser expresado en formas. De pronto, nos encontramos entre las piedras del templo que acoge en su centro al oráculo de Delfos, presidido por el dios Apolo, dios de la belleza; y el retumbante “¡Conócete a ti mismo!”, que de ahí surge, aparece como una incitación a darle forma a la intoxicación embriagadora, dionisiaca, que nos arrebata en los momentos que logramos trascender esa sobreactuación de nuestro personaje favorito en una novela de ficción, a la que nos aferramos obstinadamente, y que hemos dado en llamar “nosotros mismos”. Dejamos a un lado la ilusión de nuestros ropajes habituales, al entrar en la órbita arro lladora del Todo y de la Nada (que es igual), y hallamos una configuración renovadora. Aquí radica el éxtasis del acto creativo, el rapto de las Musas, cuando por fin somos capaces de ponerle un nombre a lo que se acerca tenebrosamente a lo innombrable. Pero lo impor-. D. 61.

(2) tante es recordar que el momento creativo constituye básicamente un momento de “no-yo”.1 En Occidente, la Nada que nos marca ha sido entendida como un corte en el centro de nuestro ser, un exilio perpetuo; en Oriente, como la naturaleza misma de las cosas, su propiedad más magnífica, el espacio que está más allá de los conceptos: es la naturaleza misma del Tao. De cualquier forma, cuando nos descubrimos en nuestra desnudez, cuando nos topamos con la falta de garantías que en el fondo somos, naves sin esencia fija; ni sumisos servidores, ni amos absolutos: simplemente intermediarios, portavoces, intérpretes… volatineros; cuando encontramos la desesperación y la ausencia, pero también la inmensidad y la fe en el misterio de la vida, entonces la experiencia creativa nos coloca en la antesala de un sentimiento religioso, místico, como un vivir maravillado, asombrado, a pesar de la angustia y de la duda radical. No podemos más que empezar a entendernos como seres mitológicos, inmersos en un interminable devenir. Crear: participar de las fuerzas de la creación.2 Sólo así podremos comprender las palabras de Joyce (1976) en El retrato de un artista adolescente: “¡Bienvenida, Oh vida! Voy al encuentro por la millonésima vez de la realidad de la experiencia y a forjar en el caldero de mi alma la conciencia no creada de mi raza.” ¿Qué podemos decir acerca del andar posible de esta Nada que circula por nosotros?, de la cual surge el mundo de las formas y de las palabras, en los diferentes momentos del desarrollo, entendidos éstos no como eta-. 1. Pensemos en el estado de espíritu que está detrás de la expresión o del impulso artístico como ha sido explorado por el Zen: “Sentado silenciosamente, haciendo nada, La primavera llega, y el pasto crece por sí mismo” (Watts, 1962). O hablando del Tao, en palabras de Lao-Tse: “El Tao, sin hacer nada (wu-wei), no deja nada sin hacer” (Lao-Tse, 1972). Lo cual nos lleva a decir que el hacer crativo es en realidad un no-hacer, y que surge del yo que es no-yo, el verdadero, el esencial. 2 Existe una analogía entre los mitos del origen del universo, el nacimiento psicológico del niño y nuestras creaciones: “El arte juega, sin sospecharlo, con las realidades últimas, y no obstante las alcanza efectivamente. Así como un niño nos imita en su juego, así también nosotros imitamos en el juego del arte a las fuerzas que han creado y siguen creando al mundo… ¡Tal vez Dios sea loado!… Pero el misterio consiste en tener acceso a él mediante la participación en la creación de las formas” (Klee, 1971).. 62.

(3) pas epigenéticas sino como instancias de la travesía que nos toca realizar, problemáticas que nos impelen a la búsqueda de ciertas soluciones. Porque somos vacíos en la medida en que somos una pregunta, y la vida, con un poco de suerte, será la tentativa de una respuesta: caminando sobre ella nuestros pasos pronunciarán la palabra perdida. Diferentes momentos del desarrollo. Ir a la deriva, siguiendo el movimiento del deseo en su balbuceo alrededor del no-ser (Lacan, 1991 [1960]). Creo que aquí radica la importancia de la idea de Freud (1905, 1908a, 1910, 1930) de que la creatividad implica una sublimación de las pulsaciones parciales, como el conjunto de deseos, intereses y necesidades que se relacionan con diferentes partes del cuerpo y que porporcionan una elaboración imaginativa. Si es así, entonces podríamos hablar de una creatividad oral, una creatividad anal y una creatividad fálica, como manera de describir facetas que pueden estar presentes o no, abiertas o bien obstaculizadas, mutiladas, en la conformación inconsciente de aquella intencionalidad que nos hace humanos y que en ocasiones nos depara la posibilidad de dejar huella, es decir, de plasmarla en obras o actos donde después nos vemos reflejados. Desde esta perspectiva, la creatividad oral estaría ligada a la capacidad primordial de fundirnos con el Todo, y de dejar, más allá de los límites del yo o del ego, que sea el Otro, eso Otro, lo que hable.3 Poder perderse, entregarse, dejarse ir. Comer, respirar, incorporar, abrirse, dejarse penetrar, impregnar; lo femenino puro, en el sentido de Winnicott (1987b). La creatividad oral es el lugar de la inspiración. El cuerpo de la madre aparece como el espacio desde el cual surge la primera poética. Es la puerta que nos permite descubrir el mundo, la pantalla de los sueños (Lewin, 1947-48). Pero al navegar por sus corrientes también nos acerca a la voluptuosidad y a la desintegración, a una región que se encuentra “más allá” o “más acá” de lo estructurado, donde se mezclan de manera extraña el goce y lo que entendemos por la muerte. Por eso el miedo tan arraigado a soltarnos, a aprender a morir, a dejar que muera el Rey, el yo. 3. “Impostores, esos artistas que rápidamente se inmovilizan en el camino. Pero elegidos los que van más lejos, hacia la Ley original, a alguna proximidad de la secreta fuente que alimenta a toda evolución” (Klee, 1971). “Sueño. Yo volaba hacia la Casa donde está el Comienzo… Me fundí de una sola vez, cambiando de estado como el azúcar en el agua. También mi corazón entró en el juego; demasiado grande desde hacía mucho tiempo, se dilató de manera desmesurada… Pues yo estaba allí donde es Comienzo; en mi Adorada Señora Célula Original, seguro de fecundidad” (Klee, 1971).. 63.

(4) y la ficción (Lacan 1990 [1949]; Ionesco, 1983). Fracasar en esta expedición conlleva el peligro de quedar atrapados en una melancolía paralizante que hace como si lo vivo siempre se hallara en otro lado, perdido, inalcanzable. La creatividad anal introduce la posibilidad de experimentos como personas separadas, diferentes. Es el territorio privilegiado del “No”, de poder decir “no quiero”, de desechar, de nuestra libertad, como la entiende Sartre (1983), donde opera “la protesta contra la aparente locura del cosmos” (Beckmann, 1950, en Krieger, 1982). Si antes era el Otro el que me pensaba, ahora soy yo el que puede pensarse a sí mismo. Es el campo de acción del Método, y como consecuencia, de la capacidad para poner límites, diferenciar, organizar. El riesgo es sofocar lo espontáneo, caer en una rigidez y control excesivos, guardar, acumular, o, al romper demasiado, regresar despavoridos a la sumisión. El interés se dirige ahora hacia el propio cuerpo y a sus productos, a lo que sale de él y se transforma. Limpiar y ensuciar, revolver y separar los componentes. Queda al descubierto la irreversibilidad de los procesos que involucran la materia. Las heces expulsadas no regresan. A los muertos es difícil resucitarlos. El ciclo continúa, pero para adelante. La creatividad anal es el lugar de la técnica y de los materiales. De repente somos filósofos. La creatividad fálica nos proporciona los instrumentos para formular las preguntas fundamentales sobre el significado de la existencia. ¿De dónde vienen los niños? ¿Cuál es el origen de la vida? ¿Por qué existen diferencias anatómicas entre los sexos? Es el apogeo de la sexualidad, polimorfa y perversa, que nos lleva a hacer teorías: el deseo de saber (Freud, 1908b). La escena primaria aparece como una condensación de aquella intuición no siempre bien recibida acerca de la copulación universal como sustento de todo. Cobra importancia el par antitético fálico/castrado, como una resignificación de la posibilidad de ser o no ser, de poder reunirse alguna vez o vivir perpetuamente expulsado, sin poder gozar más de la vida (Green, 1992). Nos convertimos en mortales. El transcurso del tiempo adquiere una ominosidad desconocida. Empezamos a percibir la relación tan particular que existe entre el sexo y la muerte, el principio y el fin, como si brotaran del mismo espacio físico. Nos asustan las diferencias y los hoyos e imaginamos un mundo en el que quizá puedan dejar de existir. El interés se centra ahora en el cuerpo sexual, capaz de un inmenso placer pero también perecedero. La función fálica aparece como la fuerza-instrumento relacionada con el padre para resolver los misterios de la madre-tierra. La creatividad fálica es por tanto el lugar de la potencia. En el extremo opuesto encontramos la inhibición, la culpa y la necesidad de castigo, por aventurarse lejos, lo que conforma el imperio de lo anti-erótico.. 64.

(5) Podemos deducir que la creatividad va de la mano con la curiosidad: el deseo de investigar, explorar, sentir, el cuerpo de la madre, lo que sale de nuestro propio cuerpo, el cuerpo sexual. La sublimación es aquello que nos conduce a traducir las experiencias con estos cuerpos en expresiones de otros cuerpos más sutiles, a través de la imaginación. Sublimar es igual a hacer espíritu, refinar, como una “matemática trascendental del alma”, en terminos del pintor Max Beckmann (1938, en Krieger, 1982). Y también están las pértigas (Freud, 1926). La dificultad para soltar y saltar... es porque ahí está la Nada, el vacío, el silencio primordial, campo de liberación y origen del terror más absoluto. Acaso la creatividad sea un nido precario, pero nos ayuda en la elaboración de lo traumático, con la fuerza del Eros, pegamento que viene a darle un orden al caos, y del Logos, que viene a darle un sentido, una inteligencia. El acto creativo constituye el terreno irrestricto de la ilusión (Winnicott, 1987a), el único espacio en que podemos creer que hemos vencido a la muerte. No obstante, me parece que estamos ante un intento de trascender nuestra finitud aceptándola y de darle cabida al mundo de las dualidades (Tillich, 1952; May, 1975). Tardamos mucho tiempo en darnos cuenta que la muerte es parte del yo.4 A veces, la necesidad de crear funciona como un motor despiadado para poder reunirse finalmente con el Todo, callar esas voces que sin descanso piden el regreso, y en ocasiones, cruelmente, la perfección. Para siempre hay algo que queda incompleto y entonces volvemos a empezar, sujetos como estamos a la compulsión de repetición. Algunos describen la iluminación como la capacidad de vivir plenamente la imperfección del momento. Como dijera Tápies (Catoir, 1991), “la única cosa por hacer es seguir adelante buscando la luz: yo no la he encontrado todavía, y por eso pinto”. No podemos olvidar la importancia del asombro. Es de las pocas cosas que pueden sacarnos de nuestros barrotes (junto con el sentido del humor). En palabras de Ionesco (1968): “…me pregunto si este sentimiento insólito, si este asombro sin respuesta y casi sin pregunta, no es la reacción de mi conciencia más profunda… más auténtica”. Creo que el destino de estos procesos, esenciales en la infancia, se juega en la adolescencia. Si el resultado es desafortunado, si perdemos del todo o nos roban el asombro, la curiosidad, obtendremos el opuesto exacto de la creatividad, es decir, el sometimiento: cuando el mundo nos parece ya visto y uno se acostumbra a la existencia.5. 4. …y que “todo quedará conservado en una memoria sin recuerdo” (Ionesco, 1983). “Mi entendimiento actual está cansado y no quiere razonar que no han sido los lagartos ni las flores quienes se han convertido de entonces acá en mal, sino que la transformación ha tenido lugar en mi corazón y mi mirada” (Hesse, 1983). 5. 65.

(6) Sin embargo, es necesario que algo quede claro. Se puede hablar de creatividad de muchas maneras, incluyendo un punto de vista psicológico, reflexionando acerca de aspectos que pueden estar presentes en nuestras vidas y que pueden correr con diferente suerte, especulando acerca de su origen, incluso se puede decir algo de la vida de algunos artistas. Pero el genio es el genio y no se puede reducir a ninguna otra cosa. Escibe Klee (1971) con respecto a este tema: [El genio] es gracia, sin comienzo ni fin. Es procreación. El genio no se enseña, pues no es norma, sino excepción. Difícilmente lo inesperado entra en los cálculos. Pero no impide que el genio sea el cabecilla en persona y esté siempre adelante. Salta antes que los demás, en la misma dirección, o en otra. Acaso hoy se encuentra, incluso, en un paraje en el que casi no pensamos. Pues a los ojos del dogma es con frecuencia un herético. No tiene otra ley que él mismo.. Este es el límite con el que se topa nuestro análisis. El genio fecundo y creador constituye un desafío, y asusta porque se ubica, como bien lo relata el poeta Gerard de Nerval (1989), en una extraña relación con los poderes sustentados por los demiurgos del fuego, pertenecientes a la estirpe rebelde de Caín, herreros y alquimistas que también parecen impulsar, desde su mundo subterráneo, las entrañas de la Tierra, el inconsciente freudiano. Para romper con lo establecido y acceder a lo imposible hay que poder mancharse las manos de sangre. Y la creatividad siempre intenta ir más allá. ¿Será ésta la gran intuición de Freud de que en los albores de la civilización se encuentra la huella de un crimen? Pero al mismo tiempo que la creatividad implica una rebelión, presenta también la oportunidad de una revelación. De pronto aparece, en eso que habla a través de nosotros, el dios que está detrás de las tinieblas, el dios más allá de dios, el misterio del ser, la luz del Ain Soph, lo ilimitado, el Shunya de los budistas, lo inefable como fundamento de todo lo que nos rodea. Aparece entonces la humildad, ya que, como en alguna parte lo expresa Rilke, hay que luchar, pero a veces se crece más siendo decisivamente derrotados por seres constantemente superiores, al dejarnos ser dominados como las cosas por alguna tormenta inmensa, o mejor dicho, por algún viento sublime; la humildad que nos indica el lugar que ocupamos y desde el cual nos dedicamos a poetizar nuestra existencia. Porque crear es reconciliarse, es amar otra vez.. 66.

(7)

Referencias

Documento similar

Pero antes hay que responder a una encuesta (puedes intentar saltarte este paso, a veces funciona). ¡Haz clic aquí!.. En el segundo punto, hay que seleccionar “Sección de titulaciones

"No porque las dos, que vinieron de Valencia, no merecieran ese favor, pues eran entrambas de tan grande espíritu […] La razón porque no vió Coronas para ellas, sería

Cedulario se inicia a mediados del siglo XVIL, por sus propias cédulas puede advertirse que no estaba totalmente conquistada la Nueva Gali- cia, ya que a fines del siglo xvn y en

No había pasado un día desde mi solemne entrada cuando, para que el recuerdo me sirviera de advertencia, alguien se encargó de decirme que sobre aquellas losas habían rodado

Volviendo a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, conviene recor- dar que, con el tiempo, este órgano se vio en la necesidad de determinar si los actos de los Estados

En cuarto lugar, se establecen unos medios para la actuación de re- fuerzo de la Cohesión (conducción y coordinación de las políticas eco- nómicas nacionales, políticas y acciones

D) El equipamiento constitucional para la recepción de las Comisiones Reguladoras: a) La estructura de la administración nacional, b) La su- prema autoridad administrativa

b) El Tribunal Constitucional se encuadra dentro de una organiza- ción jurídico constitucional que asume la supremacía de los dere- chos fundamentales y que reconoce la separación