Conversaciones con Julia Kristeva

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Conversaciones con Julia Kristeva en la UNSAM

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Comentan: Horacio González y Hugo Freda

HORACIO GONZÁLEZ

Buenos días a todos. Para mí es un placer y un desafío hacer una pequeña intervención en torno a la obra de Julia Kristeva. Es una obra compleja, son muchos los libros publicados, ha sido muy leída por el público lector argentino, por críticos literarios, psicoanalistas. Yo quisiera hacer una pequeña observación en primer lugar sobre la interesante reflexión que hace en su libro sobre psicoanálisis y fe en torno al credo cristiano. Es un análisis semiológico, lingüístico. Esa reflexión sobre el credo, Julia Kristeva la compara con otras expresiones de la creencia en otros cursos religiosos, sobre todo en la China. Y al pensarse el credo, en las religiones orientales, como una forma de expresión de la palabra, como un dejar actuar a la palabra, se imagina inmediatamente que el psicoanálisis tiene una China en su interior. Esa expresión me parece que forma parte de un campo metafórico de fuerte intensidad y quiero recordar ahora de qué modo aparece en otro libro de Julia Kristeva de gran interés para mí, que es su libro sobre Proust. Y en los famosos pasajes donde el narrador recuerda a Venecia, las basílicas de Venecia, aparece la misma cuestión que la China interior al psicoanálisis. Hay en Proust, con su evocación a Venecia, una ciudad en el interior de su conciencia del presente y por lo tanto la metáfora de Venecia le sirve para comparar experiencias presentes. Julia Kristeva, en un libro escrito en un año muy diferente al que escribe el libro sobre psicoanálisis y fe, emplea la siguiente expresión: “Hay un credo en Proust que lo hace ser portador de una ciudad interna, la ciudad de Venecia”. De modo que tenemos estas dos situaciones a mi juicio de mucho interés. El psicoanálisis tiene a la China adentro, es un credo. Proust tiene a Venecia adentro, también es un credo. Nuestra escritora emplea la misma expresión “credo” para la creencia de Proust en el poder evocativo y alegórico de la ciudad de Venecia y empela la palabra credo para estudiar desde el punto de vista lingüístico y en relación a

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secularizado. Sería una herencia del Humanismo cristiano, comprendido como un conjunto de deseos de sentido y mediaciones del lenguaje. Entonces, esta vastísima obra que no puede ser resumida, y le pido perdón a Julia por hacer este tan rápido recorrido por una obra de tanto interés, me parece que implica una fuerte renovación del concepto de inconciente, porque todas estas son metáforas del inconciente: la China adentro del psicoanálisis como un credo, el credo de Proust que deglute una ciudad, el embarazo artificial que es la secularización de la Virgen María. Todo esto dicho de una manera portadora de gran elegancia en su escritura que no es la que consigo reproducir enteramente en esta exposición tan rápida. Entonces, de alguna manera, la experiencia de escritora, la experiencia de analista lingüística y la experiencia de lingüista analista de Julia Kristeva quizás pueda ser considerada en este momento de la crisis del Humanismo occidental como un intento de aportarle un conjunto de metáforas vitalistas o de mucha vitalidad, de metáforas del inconciente que tienen inequívocamente un fuerte sabor místico. Me parece que la originalidad de la obra de Julia Kristeva es este transporte de grandes situaciones servidas por un elenco de metáforas muy vastas que están obtenidas de la literatura y la literatura aparece como un nexo entre las experiencias religiosas y las experiencias laicas o seculares. En ese nexo, la gran pregunta que nos tenemos que hacer, y le pregunto a Julia Kristeva, es si la operadora de este nexo se siente más cómoda dentro de experiencias laicas o experiencias místicas y todas ellas vinculadas a la literatura.

JULIA KRISTEVA

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recién el rector de la universidad, que ustedes se encuentran aquí en una universidad de suburbios y aquí hay diversos problemas sociales de adaptación y de inserción. Pero en esta problemática social hay una dimensión que también abarca al psicoanálisis y a las problemáticas del lenguaje, que es la dimensión de los límites del sujeto, de la crisis del sujeto. Esto lo trataré mañana cuando hable de los adolescentes. Esto también se relaciona con los problemas de las frustraciones, de los ideales, del sentido de la vida, etc. O sea que lo que yo les voy a decir hoy y, vinculado con lo presentado por el Sr. González, está relacionado con el microcosmos de lo íntimo, pero es un íntimo que también se encuentra en la plaza pública. Y si no prestamos la atención a este íntimo, hay dos soluciones: O sea que podemos ir a una automatización de la especie, lo que Hanna Arendt llamó una nueva banalidad del mal, o se lleva a una explosión, lo que yo llamo las nuevas enfermedades del alma, uno se vuelve drogadicto, quema autos, etc. Y entonces vuelvo a mi microcosmos para decirles que esta teoría del lenguaje de Freud es una dualidad permanente que él va ajustando con mucha aproximación y muchas dificultades. Hay una copresencia entre pulsión y sentido. Y yo, desde mis primeros trabajos, llamo a esto heterogeneidad del ser humano. Sexualidad y sentido. Esta copresencia fue elaborada en otros sentidos por las teorías lacanianas y es algo que trabajaremos luego. Yo no sé si es porque soy mujer o también porque soy escritora, o tal vez porque mis orígenes están en un país de corte totalitario, porque yo viví en Bulgaria antes de ir a Francia, y en esos países totalitarios la dimensión del cuerpo, de la pasión, de la pulsión son mucho más reprimidos que en otros lugares, pero el caso es entonces que en mi comprensión del lenguaje yo puse el acento en esta copresencia heterogénea. Por un lado, pulsión, sensación, afectos. Y el significado o el sentido, todo lo relacionado con el orden simbólico. A punto tal que cuando yo me interesé en las etapas arcaicas del lenguaje, en el aprendizaje del lenguaje del niño, con mis alumnos de París 7 fuimos a la guardería que se encontraba en la zona en la época y yo ahí me sensibilicé ante el pre-lenguaje de los bebés. Y allí estuvimos grabando esos vocalismos, esas ecolalias como se dice en lingüística. Yo hice una tesis que se llama La revolución del lenguaje poético

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modos siempre afirmando los valores que nos fueron transmitidos por las luces. Me voy a detener aquí ahora.

HUGO FREDA

No es la primera vez que me pasa que cada vez que quiero hacer algo, algo pasa para que no pueda hacerlo. Debe ser un destino. El destino es que yo pensaba hablar en español, en mi lengua, y hablarle a un francés en español, sabiendo yo perfectamente el francés. Pero he aquí que la tecnología me impide eso, así que ustedes me perdonarán, pero las autoridades y mis amigos me pidieron que me dirija a Kristeva en francés, que lo que yo diga va a ser traducido para que sea más aliviada su tarea. Así que esta es la razón por la cual me voy a dirigir a ella en francés.

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mujer entra al Edipo? ¿Cómo entra al sentido constituido? Dice no. No estoy de acuerdo. Las cosas no son así. No deben ser así. O sea que la mujer entra en el lenguaje a partir de Freud, a partir de una posición radical y es la posición de “Yo no estoy de acuerdo”. Una toma de principios. Y esta toma de principios, que yo llamo libertad absoluta, no porque yo quiera llamarlo así. Si no es como el no lo indica. Hay otro personaje que usted conocerá muy bien, que es Jacques Lacan, que dedicó un seminario entero a la mujer. Y una vez le preguntaron a Lacan: ¿qué piensa de la libertad? Respondió: “La libertad es el no de la mujer” y como ejemplo dio a la Reina Victoria para decir: esto es la libertad, aquí la ven. Es raro. Este es un tema muy amplio, me voy a detener aquí. Lo que yo me pregunto entonces es cuál es la diferencia entre el derecho de las mujeres, en tanto seres humanos y lo que yo llamaría el deber a la libertad como algo universal. O sea que nadie, y en ningún régimen, en nombre de cualquier ideal o de posición política, nadie tiene derecho a tocar la libertad del ser humano. Y en ese sentido, tanto Freud como Lacan, definieron a la mujer como un ser por definición libre. A diferencia del hombre, al que se lo hace mucho más sometido al orden instituido. Y por eso hay tantos más hombres en los gobiernos que mujeres. Tal vez porque si hubiera muchas más mujeres, en ese momento el orden constituido comenzaría a temblar seriamente. Y yo estoy a favor de que hayas muchas mujeres en el gobierno o incluso que sean presidente de la república. El problema del psicoanálisis es que ahora son casi todas mujeres, tal vez habrá que apelar a los hombres para que vuelvan a ocupar algunos lugares. Pero, sin embargo, el derecho de las mujeres, digamos, hay que velar por el derecho de las mujeres. Y me parece que esto es una lucha sin límites porque, en alguna medida, las mujeres son portadoras del encanto, del significante, de la libertad. Esta es mi posición en torno de estos cuatro temas sobre los cuales yo me permito interrogarla. Gracias.

JULIA KRISTEVA

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