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Los derechos laborales no tienen fronteras

JUNIO 2012

En América Central, la contratación irregular de

trabajadores extranjeros se ve favorecida por la ausencia o debilidad de instituciones de protección laboral, que no cumplen adecuadamente sus funciones. Aparte de la informalidad de buena parte de los mercados de trabajo, destacan las formas irregulares de reclutamiento laboral, propiciadas por la pobre tutela estatal de los sistemas de contratación y de las condiciones de trabajo. La debilidad de las políticas de empleo contrasta con una demanda constante y circular de trabajadores. Mientras tanto, las prácticas migratorias represivas limitan el disfrute de los derechos conexos al trabajo y la integración de las personas migrantes a las sociedades de destino. La ausencia y debilidad de organización laboral y sindical y la carencia de una cultura organizativa entre los trabajadores migrantes, contrastan con la capacidad de incidencia, la presión económica y política que ejercen los empleadores y la alianza de los gremios empresariales con las élites en el poder. El mantenimiento del statu quo, lejos de favorecer a los y las trabajadoras, incrementa las condiciones de vulnerabilidad y se convierte en una ventaja que opera a favor de los empleadores.

También contribuyen a la irregularización migratoria la estigmatización, el rechazo y la xenofobia en los lugares

de destino. Tales prácticas no solo persisten entre la población civil de las comunidades receptoras, sino que abundan entre los tomadores de decisiones y el personal responsable de llevar a cabo acciones o que está en contacto con la comunidad migrante y trabajadora dentro de las instituciones estatales.

Mercados de trabajo: discriminación y desprotección laboral de la migración irregular

Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales - Sede Costa Rica

De Plaza del Sol en Curridabat, 200 metros sur y 25 metros este,

San José, Costa Rica.

Teléfono: (506) 2224-8059 Fax:(506) 2224-2638

www.flacso.or.cr CONTENIDOS

Trabajadores nicaragüenses del comercio informal en Santa Rosa de Lima, La Unión, El Salvador (Imagen cortesía de Xenia Ortiz)

Mercados de trabajo: discriminación y desprotección laboral

de la migración irregular ...1

Centroamérica: trabajadores migrantes y mercados laborales ...2

Informalidad de los mercados de trabajo ...2

Inserción de las personas migrantes en el mercado laboral ...4

Estrategias migratorias y su relación con la informalidad laboral ...6

Migraciones y derechos laborales en Centroamérica: condiciones para impulsar un proceso de armonización de políticas y prácticas en el marco de la integración regional ...8

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Centroamérica: trabajadores migrantes y mercados laborales

Las condiciones bajo las cuales se produce la inserción de trabajadores y trabajadoras migrantes están caracterizadas por una precarización laboral preexistente en los territorios donde se originan las migraciones y se reproducen casi con iguales características en los mercados de destino.

Los sistemas de la migración en la región

centroamericana son el resultado de la conexión de los mercados de trabajo con los flujos de migración transfronterizos. Las condiciones bajo las cuales se produce la inserción de trabajadores y trabajadoras migrantes están determinadas por una precarización laboral preexistente en los territorios donde se originan las migraciones y se reproducen casi con iguales características en los mercados de destino.

Esa distorsión laboral es la consecuencia de patrones históricos coloniales y postcoloniales, bajo los cuales han funcionado sistemas de contratación de mano de obra, muchas veces sometidos a mecanismos informales y a relaciones de servidumbre, sin respeto a la dignidad de las personas y a los derechos de los trabajadores.

Una de las particularidades de este sistema surge de la heterogeneidad de mercados de trabajo; estos no solo diferencian a países de origen de países receptores, sino que también diferencian a países que captan distintos flujos de trabajadores en la región. Ninguno de los sistemas laborales de los países centroamericanos ha escapado de los severos procesos de desregulación e informalización del empleo. Aunque no se puede establecer en todos los casos una relación de causa y efecto, la intensificación de los flujos de la migración, tanto interna como internacional, parece estar asociada a esas condiciones de los mercados laborales. La precariedad ha sido una constante de los regímenes laborales en todos los países, pero se ha acentuado en aquellos que fueron dirigidos por gobiernos autoritarios y donde las élites político-económicas no han permitido el funcionamiento de mecanismos de redistribución social. Costa Rica ha sido una excepción; no obstante,

los procesos conducentes a la reorientación externa de su economía también han tenido impactos que han afectado de distintos modos la calidad del empleo: una consecuencia de ello ha sido la emigración de sectores de clases medias rurales de ese país a los Estados Unidos.

Los segmentos del mercado laboral donde se registra mayor cantidad de empleos de trabajadores inmigrantes intrarregionales corresponden a las actividades agrícolas, a la construcción inmobiliaria, al comercio y a las actividades del

sector servicios en oficios de baja calificación laboral.

El volumen, las características y las condiciones de dicha inserción laboral varían en cada uno de los países debido a las disímiles características de los mercados de trabajo (ver cuadro 1).

Informalidad de los mercados de trabajo A finales de la década pasada, el total de población en edad de trabajar en la región era de aproximadamente 30 millones de individuos; alrededor de una cuarta parte se localizaba en Guatemala. En el año 2010 la Población Económicamente Activa (PEA) de ese país era de 5 769 000: el ejército laboral más nutrido de la región. Siendo el más numeroso, era el mercado laboral más distorsionado, desregularizado y con las condiciones de empleo más precarias de la región. Entre

Cuadro 1

Mercados de Trabajo de los flujos laborales intrarregionales

Flujos Principales Sexo y ocupaciones

Mujeres Hombres

Nicaragua a Costa Rica Trabajo doméstico remunerado Comercio formal

e informal Turismo

Agricultura Construcción Servicios informales Comercio formal e informal

Nicaragua a El Salvador Comercio Agricultura

Construcción

Nicaragua a Guatemala Comercio

Servicios Informales Comercio

Manufactura Agricultura

Honduras a Guatemala Comercio

Servicios Informales Agricultura

Honduras a El Salvador Comercio

Servicios Informales Agricultura

Comercio

El Salvador a Guatemala Comercio

Servicios Informales Comercio

Servicios Informales Fuente: Estudios nacionales FLACSO/IDHUCA 2011.

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los principales problemas de ese mercado estaban:

el subempleo, que según las estadísticas oficiales impactaba al 62% de los trabajadores activos; una baja cobertura de seguridad social y de los regímenes de pensiones; una concentración en actividades tradicionales del sector agrícola, un gran peso de trabajadores indígenas y personas del segmento de la PEA entre 18 y 44 años con baja escolaridad; y un sector manufacturero vulnerable a la competencia de países de fuera de la región.

Los mercados de trabajo de la región carecen de capacidad para producir empleos asalariados: a finales de la década del 2000 un tercio de la fuerza laboral centroamericana clasificaba como trabajadores o trabajadoras independientes;

en apariencia ocupados, en su mayoría permanecían en oficios afectados por la informalidad y precariedad. Las actividades que más captaban empleo eran la agricultura tradicional y de subsistencia, y distintas actividades destinadas a servir como nichos de autoempleo.

En Guatemala, “el autoempleo incluye a un grupo heterogéneo de manifestaciones laborales, actividades agrícolas tradicionales (campesinos), actividades informales no agrícolas y el ejercicio liberal de técnicos y profesionales. En su mayor parte, se presume que son tipos de empleo de mala calidad, sin cobertura social y sin protección de la legislación laboral. El autoempleo llegó a representar casi el 50% del empleo en Guatemala en el año 2006”. Los únicos países de la región que se diferenciaban en ese aspecto eran Costa Rica y Panamá; el primer país mantenía un régimen de relaciones laborales en el cual el trabajo agrícola, sobre todo tradicional, había perdido un peso significativo y la informalización en los otros sectores no había alcanzado mayor peso. La economía panameña, por su parte, ha sido menos dependiente de la agricultura y, como en Costa Rica, el empleo se ha caracterizado por una mayor estabilidad, con un régimen de derechos laborales, acceso a seguridad social y una mayor escala salarial que la de los países vecinos. Costa Rica se ha constituido en el principal receptor de trabajadores inmigrantes, tanto temporales como permanentes, pero también Panamá se ha convertido, en los últimos años, en un país receptor de migrantes intrarregionales.

Los trabajadores extranjeros radicados en Costa Rica proceden masivamente de Nicaragua, aunque también se experimenta un flujo más pequeño, pero no despreciable, de trabajadores panameños.

Los mercados de trabajo de la región carecen de capacidad para producir empleos asalariados: a finales de la década del 2000 un tercio de la fuerza laboral centroamericana clasificaba como

trabajadores o trabajadoras independientes.

N

Managua

MERCADOS DE TRABAJO

MUJERES HOMBRES LÍMITES NACIONALES CIUDAD CAPITAL

• Trabajo doméstico remunerado

• Comercio formal e informal

• Turismo

• Agricultura

• Construcción

• Servicios informales

• Comercio formal e informal

• Comercio • Agricultura

• Construcción

• Comercio

• Servicios Informales

• Agricultura

• Comercio

• Comercio

• Servicios Informales

• Agricultura

• Comercio

• Servicios Informales

• Comercio

• Servicios Informales

• Comercio

• Servicios Informales

• Comercio

• Manufactura

• Agricultura

COSTA RICA San José Tegucigalpa

San Salvador Guatemala

Belmopán

Panamá

PANAMÁ NICARAGUA

HONDURAS GUATEMALA

BELIZE

EL SALVADOR

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A diferencia de estos dos países, las restantes naciones centroamericanas comparten otro perfil en materia migratoria; en diversas etapas del desarrollo regional se han constituido en proveedoras de población y mano de obra hacia diferentes destinos, dentro o fuera de la región. Si bien El Salvador es el país emblemático de las migraciones, tanto Nicaragua como Guatemala han sido el punto de origen de constantes flujos transfronterizos; en Honduras, la migración extrarregional ha adquirido un papel importante a partir del nuevo siglo. Esas migraciones expresan en magnitudes distintas las imperfecciones de los mercados de trabajo de las sociedades de origen y los mercados receptores.

Por lo tanto, la mayor parte de los mercados laborales de los países de la región, tanto emisores como receptores de mano de obra, no ofrecen adecuadas condiciones de trabajo ni ventajas a su propia fuerza laboral. Aquejados por imperfecciones tales como la elevada informalización, la desregulación y la debilidad de los mecanismos institucionales para asegurar condiciones de integración dignas a las personas trabajadoras, no disponen de una dinámica económica que le garantice el empleo a la fuerza productiva local;

por el contrario, mucha de ella tiene que desplazarse hacia los mercados laborales del exterior. No obstante, la movilidad de personas trabajadoras también ocurre entre uno y otro mercado nacional en condiciones de inestabilidad e importantes variaciones coyunturales que acaban reproduciendo e inclusive acentuando a escala regional las contradicciones laborales y la exclusión laboral que son propias de cada uno de los mercados.

Inserción de las personas migrantes en el mercado laboral.

De acuerdo con los principales hallazgos del proceso de investigación realizado en Costa Rica, El Salvador y Guatemala –tres países receptores de mano de obra–, las actividades que demandan esa fuerza laboral pertenecen al ramo de la agricultura, la construcción inmobiliaria, los servicios y el comercio.

Los puestos disponibles no requieren una alta calificación y ofrecen muy bajas remuneraciones, que pueden ser menores a los salarios pagados a los trabajadores y trabajadoras locales. La falta de regulaciones caracteriza a las actividades económicas y a los mercados de trabajo en materia laboral. Es común encontrar prácticas extendidas de desprotección laboral que, en dichas actividades, se combinan con flujos de migración laboral no regulada, siendo estos los principales determinantes de la migración irregular al propiciar la migración no documentada o no autorizada, que coincide con la formación de mercados de

trabajo precarios.

Las características de la inserción laboral de la personas inmigrantes también difieren en los tres países analizados en función del origen nacional de cada grupo. De conformidad con tales rasgos, los costarricenses constituyen el colectivo de la PEA de la región centroamericana mejor insertado en los mercados laborales, tanto en su propio país como en los destinos en los que se ha detectado su presencia.

A pesar de que no se pueden ocultar los efectos de la apertura de la economía sobre ese mercado de trabajo, las personas trabajadoras costarricenses, en términos relativos, disfrutan de mejores condiciones que el resto de sus vecinos. Esa ventaja coincide con que se encuentren entre los grupos menos propensos a la migración laboral. Además, la

informalización es menor; no obstante, la presencia de fuerza de trabajo extranjera presiona hacia la informalización de actividades económicas que demandan dicha mano de obra.

El sector agrícola costarricense ha perdido relevancia como proveedor de empleos en relación con el sector industrial y el de servicios, que han orientado su perfil hacia la provisión de bienes y servicios más avanzados, como los bienes electrónicos y otros de mayor valor agregado,

el turismo y algunos servicios especializados. La pérdida de importancia en la generación de riqueza y del empleo en actividades tradicionales vinculadas a la agricultura se manifiesta en los cultivos del café, bananos y granos básicos. Otras ramas de la agricultura, como la producción de tubérculos, flores y helechos, y el cultivo de naranja, piña, melón y otros frutos desplazaron a esos productos. Aún así, tanto los nuevos rubros agrícolas como los tradicionales

Las actividades que demandan inmigrantes pertenecen al ramo de la agricultura, la construcción

inmobiliaria, los servicios y el comercio. Los puestos disponibles no requieren una alta calificación y ofrecen muy bajas remuneraciones.

La producción de piña para la exportación es una importante fuente de divisas para Costa Rica; al mismo tiempo, absorbe a gran cantidad de trabajadores locales y extranjeros

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Costa Rica es el país que concentra más trabajadores inmigrantes en la agricultura, tanto en números absolutos como en relación con la PEA, pues más de una quinta parte del total de trabajadores son agrícolas.

son altamente dependientes de los flujos de trabajadores extranjeros.

Lo que sucede en Costa Rica tiene expresiones particulares en el resto de la región. Además de la pérdida de importancia para la producción de empleo, el ámbito rural agrícola se ha convertido en expulsor de fuerza de trabajo. De igual modo, la agricultura dejó de ser el mayor escenario de atracción de flujos laborales; la movilidad laboral está evidenciando el surgimiento de otros sectores en la captación de mano de obra inmigrante. Costa Rica es el país que concentra más trabajadores en la agricultura, tanto en números absolutos como en relación con la PEA, pues más de una quinta parte del total de trabajadores son agrícolas, a diferencia de Guatemala y El Salvador, donde los porcentajes de trabajadores en ese sector, como se observa en el cuadro 2, son de 14 y 13%

respectivamente.

No obstante, estos datos se deben manejar con precaución, ya que las estadísticas en esta materia están afectadas por un enorme subregistro debido a dificultades logísticas y metodológicas para captar los flujos laborales, especialmente los de trabajadores temporales que tienen a la agricultura como un destino importante. Debido a que las formas de empleo en agricultura están afectadas por la irregularidad y la temporalidad, en la región existe una carencia sensible de información tanto sobre el número real de trabajadores permanentes y temporales como sobre sus condiciones de trabajo.

La movilidad de la mano de obra se caracteriza no solo por la irregularidad de los flujos, sino por ritmos distintos y otras variaciones entre periodos y países, lo que no permite asegurar la existencia de un patrón migratorio fijo. Estos flujos tienen una serie de destinos

en la geografía laboral, tanto en cultivos permanentes como en los estacionales. En Costa Rica, el volumen real de trabajadores en la agricultura puede, en algunas ocasiones, doblar el total de trabajadores registrados por las estadísticas, en particular porque los cultivos estacionales y las cosechas de temporada absorben una cantidad mayor de trabajadores temporales que permanentes. Ello muestra un mercado laboral más diversificado, en el que el sector agrícola ha evolucionado de la producción de subsistencia hacia la producción agroindustrial de exportación, lo que incide fuertemente en el traslado de trabajadores desde otros sectores o desde los países vecinos.

Caso contrario sucede en los otros países de la región.

En localidades de Guatemala y Belice, por ejemplo, se ha desarrollado la producción agroindustrial y la agroexportación, aunque en menor escala. En el resto, la agroexportación es decreciente y la producción agroindustrial muy rudimentaria; esas actividades persisten en una posición relativamente marginal en comparación con el auge de actividades del sector terciario.

Cuadro 2

Principales ramas de actividad de los trabajadores centroamericanos por país de recepción

Rama de actividad Residen en Costa Rica Residen en Guatemala Residen en El Salvador

Agricultura 21,0 14,0 13,0

Industrias manufactureras 10,0 24,0 13,0

Construcción 17,0 35,0 8,0

Comercio por mayor y menor 15,0 27,0 23,0

Servicios 23,0 35,0

Servicios Domésticos 14,0 8,0

Total 100,0 100,0 100,0

Fuente: Estudios nacionales, FLACSO/IDHUCA 2011.

Grupo de trabajadores indígenas en San Marcos de Tarrazú reunidos con autoridades de migración y trabajo del Gobierno de Costa Rica para informarse sobre la entrega de permisos a trabajadores temporales y transfronterizos, así como de los procedimientos para acogerse al trámite de residentes temporales en Costa Rica

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Belice está experimentando un rápido reemplazo del sector agrícola debido al auge del turismo. No obstante, la agricultura constituye un mercado para la atracción de trabajadores transfronterizos, bajo condiciones de elevada irregularidad migratoria y laboral y que se ocupan en oficios en los que predomina la informalidad.

También existen diferencias en la distribución de trabajadores inmigrantes en razón de su origen nacional, por ramas de actividad económica. Aparte de la agricultura, los sectores de atracción de fuerza de trabajo son la construcción, los servicios y el comercio. En el caso de Guatemala destaca la industria manufacturera; este es menos importante en El Salvador y el que menos mano de obra inmigrante capta en Costa Rica. No obstante, en la mayoría de los casos la manufactura es un nicho para trabajadores extranjeros en establecimientos de la mediana y pequeña empresa y, en muchos casos, en actividades de producción artesanal y doméstica o a escala microempresarial. Estos dos sectores, como el resto de actividades donde se insertan trabajadores extranjeros, son altamente informales y, en consecuencia, uno de los principales factores generadores de la irregularidad de los sistemas de la migración laboral (ver cuadro 3).

Estrategias migratorias y su relación con la informalidad laboral

La migración laboral irregular es el resultado de la debilidad de los marcos jurídicos y la distorsión de los mercados de trabajo. La falta de regulación y las deficiencias de los sistemas de gestión y control de los flujos, así como la tendencia hacia la desregulación de los mercados de trabajo, son las principales causas de la

irregularidad de los sistemas de la migración y de su movilidad laboral. En ese sentido, las redes sociales y encadenamientos familiares y comunitarios para impulsar la migración, así como el recurso a redes clandestinas de tráfico, no se producen porque los sistemas de la migración tengan una naturaleza informal intrínseca. Tales recursos por parte de individuos, familias y comunidades, son una forma de dar respuesta a la informalidad, a la desregulación y a la debilidad de las instituciones estatales para intervenir en el ordenamiento de los procesos migratorios. En otras palabras, las redes sociales operan al margen de la regulación de los Estados, y lo hacen porque los mecanismos regulatorios no funcionan o porque son débiles y porque las respuestas de los Estados a la migración bajo una

óptica represiva no se ajustan a las características de las dinámicas migratorias y a las necesidades de las personas migrantes.

En ese sentido, no se deben confundir las condiciones individuales y familiares que inducen a los sujetos a emigrar con las causas sistémicas de las migraciones irregulares. Si las características de los individuos y las familias aportaran alguna contribución a la

En Costa Rica y en algunas localidades de Guatemala y Belice se ha desarrollado la producción agroindustrial y la agroexportación En el resto de países la agroexportación es decreciente y la producción agroindustrial muy rudimentaria; esas actividades persisten en una posición

relativamente marginal en comparación con el auge de actividades del sector terciario.

Cuadro 3

Distribución de trabajadores centroamericanos en El Salvador y Guatemala según país de origen

El Salvador

Rama de actividad Costa Rica Guatemala Honduras Nicaragua

Agricultura, ganadería, caza, pesca y actividades

extractivas 2,7 11,2 22,9 13,6

Industria, electricidad y construcción 16,6 20,3 19,8 27,5

Comercio, hoteles y restaurantes 29,1 36,0 25,2 31,2

Servicios 51,6 32,6 32,2 27,7

Total 100,0 100,0 100,0 100,0

Guatemala

Rama de actividad Costa Rica El Salvador Honduras Nicaragua Agricultura, ganadería, caza, pesca y actividades

extractivas 6,0 16,0 32,0 3,0

Industria, electricidad y construcción 19,0 24,0 17,0 34,0

Comercio, hoteles y restaurantes 22,0 30,0 24,0 33,0

Servicios 54,0 30,0 27,0 31,0

Total 101,0 100,0 100,0 101,0

Fuente: Estudios nacionales FLACSO/IDHUCA 2011.

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No se deben confundir las condiciones

individuales y familiares que inducen a los

sujetos a emigrar con las causas sistémicas de las migraciones irregulares.

Si las características de los individuos y las familias aportaran alguna contribución a la irregularidad de las migraciones, éstas no pueden entenderse sin una base estructural.

irregularidad de las migraciones, éstas no pueden entenderse sin una base estructural. La falta de mecanismos para la regulación de los flujos, por un lado y, por otro, la desregulación de los mercados de trabajo aportan ese sustrato a la informalidad de la migración. La información recogida en los estudios de caso demuestra que un segmento importante de la población que se incluye en la irregularidad migratoria experimentaba en su país de origen situaciones de exclusión social, falta de empleo, amenazas a su vida e integridad, debidas a la violencia política, la criminalidad y la inseguridad. La decisión de emigrar es motivada por esos factores y por la precariedad de hogares numerosos, con pocos recursos tanto materiales como educativos.

La pobreza y la exclusión imponen límites a la adquisición de recursos económicos, legales y culturales para articular dispositivos seguros de migración por parte de los colectivos que dependen de esta como estrategia de supervivencia. Tales límites no disminuyen sino que, por el contrario, se incrementan en el ciclo migratorio. Por la inaccesibilidad a una migración segura, se recluye a los emigrantes en circuitos de irregularidad, clandestinidad, ilegalidad y riesgo. Dichos sujetos experimentan los efectos de otras tantas expresiones de desigualdad y falta de oportunidades. La carencia de documentos legales para asegurar el viaje y legalizar su permanencia en el país de destino es uno de los principales impedimentos para el acceso a garantías que, con más frecuencia y menos fundamento, les son negadas a las personas extranjeras indocumentadas.

La disposición de documentos le suministra confianza a la persona migrante y le ayuda a superar su propia percepción de inseguridad e impotencia.

“Ya no intenté buscar otro trabajo con papeles salvadoreños, pienso que es difícil porque uno no es de acá… me costó, entrar por lo mismo, que como uno no tiene sus papeles legales, no le pueden dar trabajo a uno… Fíjese que siempre es problema, porque en los bancos no le dan un préstamo, no es que es residente... Antes tenía problemas que no podía comprar nada, tenía mi cuenta bancaria con mi pasaporte, pero asegurarme aquí no, no podía asegurarme, a mis hijos sí, pero a mí no. Ahora ya me puedo asegurar. No, las cuentas de banco con el pasaporte se la abren rápido, en el Industrial tenía yo, como salvadoreña. Nunca he solicitado tarjetas de crédito. Nunca he tenido ningún problema con las autoridades de aquí… (Inmigrante salvadoreña en Guatemala).

En conclusión, las condiciones de irregularidad bajo las cuales se produce la migración no se limitan al acto migratorio, sino que por el contrario, acompañan a los sujetos migrantes en todo el proceso. Dicha irregularidad se incrementa cuando el evento migratorio entra en relación con la existencia de mercados de trabajo no regulados o en proceso de desregularización.

Esta característica tampoco corresponde, como suele

atribuirse, a las necesidades de empleo de la persona

trabajadora por estar indocumentada, sino al hecho de

que estructuralmente los mercados de trabajo presentan

características que hacen propicia la atracción de ese

tipo de trabajadores extranjeros. La inexistencia de

mecanismos estatales de regulación de esos mercados

y de las condiciones de trabajo incrementan la

precariedad y las condiciones de vulnerabilidad de la

persona trabajadora. La existencia de formas diversas

de sobreexplotación se materializa en el reclutamiento

irregular, la inexistencia de contratos laborales y la

ocupación de estos trabajadores en oficios con muy

baja remuneración, donde los empleadores tienen la

posibilidad, inclusive, de pagar salarios por debajo de

los estipulados por ley. La inexistencia de regulación

de las jornadas de trabajo y la falta de dispositivos

y acatamiento de normas mínimas de seguridad

laboral afectan también las formas de contratación de

trabajadores extranjeros, sean estos documentados o no.

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Equipo de investigación Abelardo Morales Gamboa Gilma Pérez Valladares

(coordinadores) Federico Estrada Recinos

Gabriela León Segura Noemy Molina Esta publicación:

Coordinación general:

Abelardo Morales Gamboa Gabriela León Segura

Edición:

Edgar Richards Diagramación:

William Segura Administración:

Rebeca Fonseca Quirós La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales es un organismo internacional,

con carácter regional y autónomo, fundado en 1957 con el propósito de promover la enseñanza, la investigación y la cooperación en el campo de las ciencias sociales en América Latina. La FLACSO Sede Académica Costa Rica se constituyó en 1997. Si bien el asiento de esta Sede Académica es Costa Rica, sus actividades de investigación, docencia, cooperación y difusión tienen una orientación regional.

El Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (IDHUCA) fue creado en 1985. Hoy en día, además de realizar una amplia labor de investigación y docencia, el IDHUCA brinda información y acompañamiento a víctimas de violaciones a los derechos humanos. Desde enero del 2001, el IDHUCA ha extendido sus servicios de asesoría legal a migrantes y sus familiares, nacionales y extranjeros.

La Fundación Ford es una organización independiente, no gubernamental y sin fines de lucro, creada en el año 1936 en el estado de Michigan, Estados Unidos. Apoya a organizaciones y líderes visionarios de todo el mundo que se encuentran en la vanguardia del cambio social. Los objetivos de la Fundación son: fortalecer los valores democráticos, reducir la pobreza y la injusticia, promover la cooperación internacional y contribuir al progreso de la humanidad.

Entre 2010 y 2011, la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO Costa Rica) y el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (IDHUCA) de El Salvador, desarrollaron conjuntamente el proyecto “Migraciones y derechos laborales en Centroamérica: condiciones para impulsar un proceso de armonización de políticas y prácticas en el marco de la integración regional”. Se estudiaron las características de la migración laboral entre los países de la región y los mecanismos para que los países apliquen políticas relacionadas con esa migración laboral, desde una perspectiva que garantice la integración social de las personas migrantes y el respeto de los derechos laborales. El proyecto contó con el apoyo financiero de la Fundación Ford.

A partir de la evidencia obtenida en los estudios sobre las características de los mercados de trabajo y del empleo de trabajadores y trabajadoras migrantes, se propone:

• Romper el círculo vicioso entre irregularidad migratoria e informalidad de los mercados de trabajo, mediante la adopción de políticas de ordenamiento de los flujos laborales que aseguren el cumplimiento irrestricto de los derechos laborales de las personas migrantes.

• Incentivar la adopción de prácticas en los países de origen que aseguren que las personas dispongan de los documentos migratorios requeridos antes de iniciar su traslado a los países que demandan su mano de obra.

• Promover acuerdos bilaterales entre países de origen y receptores que aseguren el ordenamiento de los flujos permanentes y temporales y que garanticen el cumplimiento de los derechos laborales por parte de los empleadores.

• Fortalecer el papel y el funcionamiento de las dependencias de inspección y protección laboral, así como asegurar un papel más activo de los ministerios de trabajo en la gestión de los flujos laborales y la protección de los trabajadores.

• Incentivar una agenda sobre empleo y sobre los flujos laborales intrarregionales dentro del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), que tome en cuenta las prioridades de la integración social y con enfoque de derechos humanos y perspectiva de género.

Migraciones y derechos laborales en

Centroamérica: condiciones para impulsar un

proceso de armonización de políticas y prácticas

en el marco de la integración regional

Referencias

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