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El estilo de moda es mucho más que visual. Las personas no videntes tienen estilo propio. Belén Urta. Diseño Textil y de Indumentaria

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El estilo de moda es mucho más que visual

Las personas no videntes tienen estilo propio

Diseño Textil y de Indumentaria

Belén Urta

79124

Investigación Historia y tendencias

15/09/2021

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2 Índice

Introducción ... 4

Capítulo 1. El estilo ... 12

1.1 Aproximación al concepto de estilo... 12

1.2 Como surge el estilo de moda ... 15

1.3 Características ... 18

1.4 Identidad. Concepto ... 23

Capítulo 2. Personas ciegas ... 28

2.1 Características principales ... 28

2.2 Identidad de las personas ciegas ... 31

2.3 Rasgos de su personalidad ... 34

2.4 Mundo propio del sujeto no vidente ... 38

Capítulo 3. Indumentaria para no videntes ... 42

3.1 Conocimiento del mercado ... 42

3.2 Recursos y técnicas de producción ... 45

3.3 Alcance de las producciones... 48

3.4 Percepción táctil del sujeto ... 52

Capítulo 4. El estilo de moda. Un elemento visual o un estilo pre delineado ... 57

4.1 Las personas no videntes y el estilo ... 57

4.2 Relación social o dependencia ... 61

4.3 La discriminación de este universo ... 64

4.4 Análisis del mercado de indumentaria del usuario no vidente ... 66

Capítulo 5. El estilo de moda en el universo de las personas no videntes ... 70

5.1 Relación de personas no videntes con el estilo de moda ... 70

5.2 Intereses entre ellos sobre el mundo de la moda ... 73

5.3 Existencia del estilo en su mundo ... 76

5.4 Como afecta el estilo de moda socialmente en ellos ... 79

Conclusiones ... 83

Lista de Referencias Bibliográficas ... 87

Bibliografía ... 90

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3 Agradecimientos

Agradezco y dedico este Proyecto de Graduación a todos los que me acompañaron durante mi carrera y me dieron la fortaleza necesaria para afrontar los obstáculos y las pruebas que surgieron día a día. Gracias a la profesora Mercedes Massafra por su dedicación en todas las correcciones, el seguimiento y apoyo que me brindo para poder llegar a esta entrega. A su vez agradezco a la profesora Mariel Rubin por encaminarme en la elección del tema y ayudarme a comenzar a plantear mi proyecto. Agradecer principalmente a la profesora Carla Desiderio, quien es una fuente de inspiración constantemente y aprendí mucho más del universo del diseño. Otra profesora que fue de gran aporte en mi carrera universitaria, fue Alejandra Espector. De la cual pude adquirir conocimientos internacionales referidos al vestuario y la estética.

Agradezco a todo el personal de la Universidad de Palermo, quienes siempre se ocuparon y tuvieron predisposición para compartir y ayudarme en cualquier dificultad que se me presentara, en todas las áreas.

A su vez, agradecer a mi familia, amigos y compañeros de la universidad. Por incentivarme, motivarme y ayudarme en cada etapa de la carrera. Porque gracias a todas estas personas y más estoy pudiendo hoy finalizar esta gran etapa para encaminarme en mi carrera como profesional.

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4 Introducción

El presente Proyecto de Graduación, PG, titulado El estilo de moda es mucho más que visual. Las personas no videntes tienen estilo propio, pertenece a la carrera de Diseño

de Indumentaria y Textil de la Universidad de Palermo y se encuentra enmarcado en el estilo de moda y las personas no videntes.

La problemática radica en que los usuarios no videntes dependen necesariamente de un tercero para vestirse, el que impone sobre ellos un estilo determinado, lo que tiende hacia la imposibilidad de contar con un estilo propio que los defina. El estilo de moda es una forma de comunicar, expresar que identifica a los usuarios con sus pares, teniendo estos en el interior un estilo, el que se debe explorar y sacar a la luz. Las elecciones de que tipologías, colores y texturas llevan a un estilo determinado: así, cada persona tiene diferentes estilos, ya sea por vivencias pasadas, creencias religiosas, nivel adquisitivo, forma de pensar, etc.

En relación con la problemática planteada surge la siguiente pregunta problema: ¿Es el estilo un elemento simplemente abocado al sentido de la vista desde la perspectiva de la indumentaria o, enfocado en los usuarios no videntes, trasciende a lo meramente visual y delinea un estilo propio e independiente?

Relacionado con lo expuesto, se entiende como objetivo general a identificar la relación existente entre los usuarios no videntes y el estilo de moda. En consideración con los objetivos específicos, se buscará inicialmente analizar el mercado de moda para personas no videntes; posterior a lo citado, conocer las técnicas que se emplean en la indumentaria para personas no videntes; en modo similar, relevar lo que piensan estas personas sobre el estilo; por último, identificar si el estilo existe más allá de la visión.

Con todo lo planteado anteriormente, la finalidad que tiene el Proyecto de Graduación es identificar si existe el estilo en personas no videntes para comprender y abarcar un diferente mercado.

El proyecto se encuadra dentro de la Categoría de Investigación ya que trata de un proyecto que se desarrolla dentro del campo de la indumentaria, partiendo de una

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5 problemática orientada hacia las personas no videntes y el estilo, destinado a investigar los problemas que intervienen en el medio y en aquella necesidad detectada originariamente para que los resultados o conclusiones obtenidos permitan enriquecer la mirada que se tiene sobre el tema o problema que originó la investigación. Al mismo instante, como Línea Temática se adentra en Nuevos Profesionales, siendo la idea de un profesional capaz de planificar creativamente las acciones de diseño y comunicación, basándose en un enfoque activo de indagación de la realidad. La formación de profesionales en las áreas de diseño y comunicación incorpora el estudio de las necesidades y demandas de la sociedad en relación con la práctica de diseñadores y comunicadores consustanciados y comprometidos con el presente y el futuro, dado que se distingue esta problemática social de las personas no videntes y se incorpora un estudio de las necesidades y demandas en cuanto al diseño y como es su comunicación.

Para realizar el proyecto, se tomaron en cuenta los siguientes antecedentes académicos de la Universidad de Palermo. El primero de Fernández, C. (2014), La textura en el diseño de indumentaria para ciegos. El Proyecto de Graduación surge como una

inquietud a partir del PG realizado por Bendfeldt Quezada, Stephanie, quien aborda la problemática de los no videntes en relación a la indumentaria enfocándose en el aspecto informativo de la prenda, utilizando el sistema Braille como herramienta de comunicación. Este trabajo intenta abordar la misma problemática, pero con una perspectiva diferente e innovadora centrando su atención en el aspecto estético comunicacional de la prenda en sí. Este proyecto se relaciona con el presente dado que se enfoca en el mismo mercado: las personas no videntes o con visión reducida.

Relacionando la indumentaria como una forma de comunicar.

En el segundo antecedente institucional se encuentra el de Vivona, M. (2018), denominado El rol del diseñador en la llegada de la información a personas con ceguera.

En el mismo, se enfatizaría en el rol del Diseñador Gráfico Editorial en la llegada de la información a personas ciegas, desarrollándose en el ámbito de la carrera Diseño Industrial, enmarcándose en la categoría Investigación y siguiendo la línea temática de

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6 Nuevos Profesionales. A través del análisis y de la investigación de enfoque multimodal, que conjuga técnicas de investigación cualitativas, así como también cuantitativas, se indagó sobre cómo el Diseñador Gráfico Editorial puede tomar responsabilidad e inferir sobre la cotidianidad de las personas con ceguera para mejorar su calidad vida y garantizar su acceso a la información de la manera más conveniente, para hacerse cargo de la solución a la discriminación que vive a diario. La relación que existe con el presente PG radica en apreciar el mismo segmento del mercado sea las personas con problemas visuales y abordarlo para una temática social, como lo es la discriminación, mejorando su calidad de vida.

El tercer antecedente institucional corresponde a Aular Alvino, M. (2017), Cuarto oscuro, PG centrado en la creación de un taller de fotografía orientado a un sector reducido de la población, se enfoca en ofrecer la posibilidad de aprender el rubro a personas que no pueden ver. Durante años las personas ciegas o con baja visión han estado apartadas de la profesión, sin embargo, ya son varios los que han optado por la fotografía como medio de expresión. La relación de sendos proyectos de graduación radica en la atracción de la fotografía y la moda hacia ciertos públicos que no lo pueden ver.

El cuarto antecedente institucional se trata del de Straschnoy, C. (2015), Moda, tendencia y psicoanálisis. El trabajo busca problematizar la moda desde una mirada

psicológica de la misma. Se busca entender los nuevos códigos de los diseñadores locales emergentes y como estos son adoptados o no por los consumidores. La mirada está puesta en la función del indumento partiendo de las teorías de Flügel y luego se aborda y desarrolla desde una mirada actual. Los parámetros de esta mirada actual están puestos en las tendencias fetichistas de la moda, la apertura a nuevas propuestas y la adopción de las mismas por los usuarios, pensando al diseño de autor como una construcción cultural social. La relación de la moda con el psicoanálisis en la moda local es un aporte a la disciplina. Entender la relación de las tendencias con los fetichismos psicoanalíticos ayuda a intelectualizar cuestiones que siempre parecieron efímeras y difícil de teorizar. La relación con el proyecto es abordar la moda con una mirada

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7 psicológica, entendiéndose a la moda como algo no solo visual, sino buscar que genera y que es para las personas no videntes. El siguiente se encuadra en la categoría ensayo bajo la línea temático de historia y tendencia. El trabajo busca problematizar la moda desde una mirada psicológica de la misma. Se busca entender los nuevos códigos de los diseñadores locales emergentes y como estos son adoptados o no por los consumidores. La mirada está puesta en la función del indumento partiendo de las teorías de Flügel (1964) y luego se aborda y desarrolla desde una mirada actual. Los parámetros de esta mirada actual están puestos en las tendencias fetichistas de la moda, la apertura a nuevas propuestas y la adopción de las mismas por los usuarios, pensando al diseño de autor como una construcción cultural social.

El quinto antecedente corresponde a Gordon, E. (2015), Más allá de los sentidos. El Proyecto de Graduación consta de la elaboración de un Proyecto de Creación y Expresión. En el mismo, se busca introducir al invidente al mundo de la moda. La línea temática corresponde a diseño y producción de objetos, espacios e imágenes, dado que en el mismo se realizará el diseño de una mini colección Primavera/Verano 2015-2016, de segundas y terceras pieles. La misma está destinada a mujeres videntes e invidentes, de un rango etéreo entre 40 a 50 años. Cada prenda a través de diferentes técnicas de acabados estéticos tendrá incorporado el braille, y así las mujeres puedan visualizar que es lo que llevaran puesto. El objetivo del proyecto es el desarrollo de una mini colección.

A través de la misma se busca enriquecer el sentido del tacto para los no videntes en el área de diseño textil y de indumentaria. Permite a las mujeres no videntes, a través de la inserción del braille en la prenda, identificar rasgos característicos de las mismas. La relación con este trabajo es la inclusión de personas no videntes al mundo de la indumentaria, todo ello desde una manera más humana, entendiendo las necesidades de cada persona, entendiendo que cada una es diferente y tiene su propio estilo, lo cual lo tienen que expresar, debiendo hacer partícipe a las personas no videntes del mundo de la moda y las tendencias que puedan elegir, expresarse y encuentren un lugar en ella.

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8 El sexto antecedente institucional corresponde a Bustos Pineda, L. (2016), Mundos invisibles. La base del proyecto es una gran reflexión sobre los impedimentos de los

niños ciegos al tener una vida académica estándar a comparación de los niños que nacen con sus órganos visuales completamente sanos, y finaliza con una propuesta creativa con la firme convicción de dar una solución de diseño inclusivo a esta problemática. El principal objetivo de Mundos Invisibles es el aporte de una propuesta de diseño editorial para favorecer a la inclusión académica acompañado de nuevas experiencias por medio del reconocimiento de texturas, tipografía estándar y el sistema braille, de los niños ciegos de la República Argentina. La relación se ve ligada ya que trata a niños ciegos, y se encarga desde sus comienzos, caso de involucrar a estos niños a reconocer dichas texturas, tipologías y ampliar su universo ya sea indumentaria etc., para a la hora de ser más adultos puedan tener su estilo definido y conocer que hace de cada persona su personalidad a la hora de vestirse, abarcando a estas personas con esta dificultad, involucrándolas y mostrándole que son parte del universo de la moda.

El séptimo antecedente institucional corresponde a Doria, P. (2012), dentro del cuaderno de centro de estudios y comunicación de la universidad de Palermo, siendo titulado Consideraciones sobre moda, estilo y tendencias. Este ensayo habla de la moda como una forma especial de adornar y significar el cuerpo, el cual incide de manera directa en la identidad individual y colectiva, pudiendo ser una manifestación del propio ser, identidad o estilo, influenciado por una tendencia actual en el mercado. Estas pautas de identidad están íntimamente asociadas a la vestimenta que se logra llevar, según el contexto, la cultura, y la sociedad a la cual pertenecemos, siendo transmisoras de información social y personal, por las cuales se permitiría hacer juicios de valor a través del vestuario que utilizan. La vinculación es pensar la moda o el estilo como parte de la identidad del individuo, donde tiene gran valor el contexto, la cultura y la sociedad a la que pertenecemos y no solo algo visual, o que corresponde solo a lo tangible que se puede ver. Así, tiene interés esta relación de moda y llevar este concepto a las personas

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9 con problemas visuales o ciegas, entendiendo que tienen una identidad y estilo que conocer para poder explotarlo a la hora de identificarse con un estilo propio.

El octavo antecedente institucional lo ha realizado Cornejo, S. (2016), dentro del cuaderno de estudios y comunicación de la universidad de Palermo, titulándose en ese orden como Cuerpo, imagen e identidad. Una relación (im)perfecta. Aborda la importancia de la imagen personal tomándola desde su vertiente estética en las relaciones interpersonales. La condición humana de vivir en sociedad implica una influencia insoslayable del entorno en el psiquismo de la persona. A través de las relaciones con los otros se gestarán las más importantes herramientas y características de cada uno. La relación con otro es la base para la construcción de la autoestima, de la identidad y el desarrollo personal en general, partiendo de ese uno indispensable que es la madre, sin la cual no puede haber vida. Dentro de todos los fenómenos sociales que circundan el devenir del ser humano como tal: política, economía, arte, etc., no podemos negar la importancia de la moda como instauradora de modelos a seguir y como rectora de los límites de lo que es aceptable y lo que no en lo que a apariencia se refiere. Se relaciona con el proyecto de graduación desde un lado social, ya que las personas con visión reducida o ciegas dependen mucho más a veces de un tercero. Así, es posible pensar que las personas con esta discapacidad que no tienen un estilo definido a la hora de vestirse carecen de éste porque depositan en otro esta tarea y por eso no puede explotar y hasta conocer su identidad y estilo.

El noveno antecedente institucional tiene como protagonista a Castro Falero, J. (2018), Actas de diseño n° 24. Moda, cuerpo y sociedad, que aborda a la moda como una forma

de vestir con características definidas, que surge en un tipo de sociedad específica, donde comienzan a percibirse diversas posibilidades de movilidad social. Toda vez que el individuo se viste se prepara corporalmente para el mundo social, intentando su aceptación tanto social, sexual como laboral. Desde la sociología los estudios sobre la indumentaria deben centrarse en el uso de las prendas, en que contextos se convalida el mismo, que significados adquieren, que representan simbólicamente, y como el

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10 cuerpo se prepara para las diferentes relaciones sociales en las que participa. La relación con el actual PG es darle este mismo sentido de moda, todo ello a fin de prepararse para el mundo social a un público segmentado en personas con problemas visuales y generar así también en la moda una herramienta donde no queden excluidos y puedan insertarse más en la sociedad.

El décimo antecedente corresponde a Ungar, M. (2017), Moda para ciegos, donde se diseña indumentaria orientada a personas ciegas o de visión reducida, cuya marca Sónar surgió de la identificación de las personas ciegas con la eco localización, que es

el método utilizado por los murciélagos para volar y encontrar comida en la oscuridad a través del sonido. La relación con el proyecto se esboza en proponer que las personas con problemas en la vista no dependan de un tercero a la hora de vestirse, siendo abordado en el actual PG mayormente para el lado psicológico de poder interiorizarse en el universo de la indumentaria y lo que conlleva la moda al mismo instante de poder apropiarla con las herramientas que les sean más útiles para poder encontrar y exponer su propio estilo.

El proyecto de graduación se encuentra dividido en cinco capítulos. En el capítulo uno se presentará un repaso sobre el estilo de moda. La definición de lo que es el estilo de moda, que surge hace algunos años. Como es su surgimiento dentro del universo de la moda. Porque antes no era tan importante el concepto de estilo. Como logra el estilo convertirse en algo propio de cada persona, trasgrediendo lo visual y convirtiéndose en un rasgo de la personalidad.

En el capítulo dos se tratará a las personas no videntes, sumergiéndose en su universo, qué características tienen estas personas respecto a las personas videntes más allá de la condición visual. Su identidad y como se expresan en una sociedad. Los principales rasgos de su personalidad a la hora de expresarlos. Como se muestran estas personas no videntes en el día a día.

En el capítulo tres se aborda el universo de la indumentaria, hacia un segmento definido que son las personas no videntes. Características principales de estos diseños, su

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11 composición y materialidad. La utilización de técnicas de producción específicas para llevar a cabo este rubro. Investigación de los diseñadores y competidores dentro de este segmento y el alcance que tienen dentro del mercado.

En el capítulo cuatro se busca abarcar al estilo de moda como algo más allá que visual.

Profundizar sobre el concepto y el alcance que tiene el mundo de la moda en las personas no videntes. La relación social de las personas no videntes conforme los estilos de moda. Así, la dependencia de un tercero por su capacidad visual a la hora de vestirse puede imponer un estilo propio sobre la persona con discapacidad. La discriminación por parte del universo de la moda que sufren las personas no videntes se fundamenta en la elección de una orientación visual, desconsiderando a este segmento de la población.

En el capítulo cinco se desarrollará la relación que existe entre el estilo de moda en las personas no videntes. La existencia o no de un estilo propio en ellos, sus intereses sobre la moda, si sienten que tienen un estilo propio y no lo pueden expresar por determinadas circunstancias y cómo afectaría esto socialmente, generando conocimientos y abarcando su interior para conocer el estilo y poder trasmitirlo, expresarlo y poder comunicar sobre sí mismos en una sociedad que está acostumbrada a algo visual. En tanto, lo citado denotará información recopilada en los capítulos anteriores y por medio de poder analizar las necesidades, intereses y pensamientos que tienen las personas no videntes, de la existencia o no, de lo que se llama estilo de moda.

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12 Capítulo 1. El estilo e indumentaria

Como punto de partida del presente Proyecto de Graduación, en el primer capítulo se va a analizar el estilo. La definición de lo que es el estilo de moda, que surge hace algunos años. Como es su surgimiento dentro del universo de la moda. Porque antes no era tan importante el concepto de estilo. Como logra el estilo convertirse en algo propio de cada persona, trasgrediendo lo visual y convirtiéndose en un rasgo de la personalidad.

1.1 Aproximación al concepto de estilo

El estilo da cuenta de una suerte de pauta de identidad que se asocia a la vestimenta y que da cuenta de la persona en base a su contexto, cultura y la sociedad a la que forma parte, siendo vinculado con las tendencias impuestas ante el paso del tiempo como consecuente de los acontecimientos sociales, potenciando el surgimiento de los distintivos estilos. Según entiende Doria:

La moda propuesta por un diseñador marca pautas y tendencias, generando cantidad de opciones donde se escoge no sólo entre diferentes modelos de indumentaria, sino que también entra en juego la apariencia, por lo que cada persona decide que ponerse y así sentirse identificada. Lo que prima a la hora de que una persona elija cual va a ser su estilo es la individualidad, facilitando el traspaso de una manera de ser a otra muy distinta definiendo arquetipos y estereotipos a través, de un estilo. (2011, p.).

El estilo es un modo de expresión, siendo que la totalidad de los mismos se ven integrados a la moda. Conforme Doria (2011), es factible identificarlo en funcionalismo a su origen, siendo una terminología que surge en Grecia y cuya etimología da cuenta de estar en pie, constituyendo la directriz que marca cual es el estilo a seguir. De tal forma, pensar el estilo implica la necesidad de identificarlo como un estímulo, dirección, orden, designio y marca. Así, intenta plantear la definición del concepto de estilo, entendiendo que es algo más allá de la indumentaria. De tal forma, se hace mención de una modalidad de expresión básica, siendo la forma mediante la que están hechos los

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13 objetos, estando integrados a la moda, constituyendo en ocasiones un suceso efímero y fugaz.

En tanto, sostiene Saulquin que:

De allí la importancia que tiene descubrir y encontrar un estilo, pues es el modo de hacer efectiva la propia imagen y la apariencia. El estilo, que juega un rol esencial en la relación con los demás porque es como una etiqueta de identificación, solo se configura con la consolidación de la identidad. (p. 12, 2014).

El estilo se constituye como un modo de expresión dentro de lo más propio y lo más distintivo que puede tener una persona. Son, precisamente, esas características, esas maneras diferentes de hacer los objetos que se distingue de la forma y las particularidades que tienen los objetos en sí mismos. Si se piensa de manera general, se puede afirmar que todos los estilos que existen se encuentran integrados al fenómeno de la moda. Además, si se considera a la moda como una representación de determinada tendencia cuyas características rondan la idea de fugacidad, de lo efímero, resulta valido reflexionar e interrogarse alrededor de las posibilidades de perdurabilidad de determinado estilo, indagando si este también comparte con la moda los elementos distintivos anteriormente nombrados. En el trabajo realizado por Doria (2011), se plantea un breve análisis etimológico que permite comprender en profundidad de dónde proviene el concepto de estilo y de qué manera se ha ido resignificando al calor de los diferentes momentos históricos que ha atravesado, en un camino paralelo al realizado por el concepto de moda. Así:

La palabra estilo deviene del latín stilus (punzón) esta palabra designaba un instrumento puntiagudo que se utilizaba para la escritura, esta herramienta pasó a significar su forma peculiar de escribir, su “estilo” podía ser bueno o malo. También esta palabra se relaciona con un viejo verbo: stigo, stigare, stingere, y stimulare, con instigare. De estas palabras deriva estímulo, estimular e instigar. Pero siguiendo con la línea de análisis etimológico no se debe confundir el término latino stilus, con el griego, que significa “estar en pie”,

“columna” es decir la directriz que marca cual es el estilo a seguir. Esto es coincidente, si pensamos que el estilo, estimula, dirige, instiga, ordena, designa y deja una marca (Doria, 2011, p. 102).

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14 De este modo puede verse 12que, a lo largo del desarrollo del concepto de estilo, este se ha ido transformando y adaptando su definición y su forma a las necesidades sociales que existían según el tipo de sociedad y la época histórica en la que se inserta y a la que viene a dar respuestas. Si bien, como se planteó anteriormente, todos los estilos son parte integrante y constitutiva de lo que conocemos como moda, es justamente este quien permite a los consumidores y los usuarios tener una identificación propia y personal, es decir, un estilo, que les permita diferenciarse de la aparente y deseada uniformidad y homogeneización que abona la moda en tanto tendencia. Esto significa que por un lado el estilo y la moda forman parte del mismo proceso, pero en determinado momento, es el estilo el que otorga a los individuos la posibilidad de diferenciación social. (Doria, 2011).

Sin embargo, la moda también es capaz de poner en estado público determinadas formas y estilos de vida otorgándole un significado a elementos y combinaciones de los mismos que por separado no lo tenían, o tenían un significado diferente. Es precisamente a través de la moda que los diversos individuos de una comunidad toman decisiones alrededor de qué prendas utilizar y de qué modo se pueden combinar unas con otras a la hora de salir a la calle y relacionarse en diversos ámbitos sociales en los que se desenvuelven cotidianamente. Es en este momento de decisión y de opciones en el cual se desenvuelven los intentos de diferenciación de la homogeneidad establecida o la asimilación automática a la moda hegemónica y su consecuente estilo particular dándole sentido a las actividades de vestirse y adornarse que superan el estadio de la simple funcionalidad. (Doria, 2011).

A menudo sucede que ante el intento de imposición de determinada moda o el seguimiento de alguna tendencia, una resistencia en términos sociales al cambio y se producen fenómenos tanto conservadores como contestatarios para oponerse al proceso. Es en estos momentos que se abre la brecha para profundizar la búsqueda, dentro de la moda, de la identidad individual, la posibilidad de diferenciarse de los otros con los que se interactúa y hacer un intento de romper con lo establecido, con lo

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15 rutinario. Esto puede observarse y percibirse como situaciones que se configuran de manera contradictoria, pero son procesos que se dan de manera simultánea y expresan una tendencia del orden de lo psicológico hacia la imitación, en tanto constituye una extensión de la vida del grupo hacia el ámbito individual. Es por este motivo que la moda

“conduce al individuo por la vía que todos llevan y crea un módulo general que reduce la conducta de cada uno a mero ejemplo de una regla” (Simmel, 1934). Tomando actitudes imitativas, las personas se sienten apoyados, se consideran parte integrante de un conjunto mayor ya que existen muchas otras personas que se visten y actúan de manera similar, con un estilo parecido y probablemente con las mismas marcas.

1.2 Como surge el estilo de moda

Es posible expresar que la industria de moda constituirá una modalidad particular de adornar al cuerpo, lo que logra incidir en la conformación de una identidad a nivel individual y colectivo. De hecho, es posible entender que se hace mención de una suerte de manifestación del propio ser que se ve influido por una tendencia actual en el mercado. Según entiende Lipovetsky:

Estas pautas de identidad están íntimamente asociadas a la vestimenta que decidimos llevar, según el contexto, la cultura, y la sociedad a la cual pertenecemos. Son transmisoras de información social y personal, por las cuales logramos hacer juicios de valor a través del vestuario que utilizan. La moda no es simplemente una manifestación de fatuidad, sino que se convierte en un sistema permanente, en una realidad social e histórica. Podemos definir a la moda, como una búsqueda frenética de la novedad, y una forma de venerar el presente (1990, p.).

Es sumamente importante tener definido un estilo ya que al momento de vestir se hará en conformidad con el estilo y la identidad. El estilo de moda constituye mucho más que la moda en sí, denotando una forma de comunicación social y de presentación ante la sociedad. Siempre el estilo está acompañado de una sociedad, ya que necesita el reconocimiento y la diferenciación del resto. Pero es sumamente individual de cada persona, proponiendo que la moda se basa en la identificación, entendiendo que se

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16 transmite jerárquicamente desde abajo hacia arriba desde una manera de imitación.

Explica esto en el momento en que entiende que la misma indumentaria permite a los individuos seleccionar un gusto que trasciende el estatus social en el que a fin de todo tiende a incidir en la adquisición de ciertas marcas las cuales dentro del mercado producen artículos con el plus de ser de una firma que es reconocida por el público.

Según el propio Lipovetsky (1986), los cambios que se experimentan en el contexto indumentario se vinculan con la relación del yo y los otros y el deseo de afirmar la propia personalidad.

Doria explica como es el estilo dentro del universo de la moda:

El estilo pasa a ser la forma de individualización dentro de la tiranía de la moda;

es una forma de mostrarse distinto ante los demás y por lo tanto permitiendo ser identificado como un ser único y especial; este recurso puede ser utilizado para lograr un autoconocimiento, una forma de particularidad ante la generalidad, una sensación de pertenecer a un mundo paralelo en el cual esa diferencia los hace protagonistas con estilo. (2011, pp. 87-88).

La moda para Simmel (1895) corresponde a una necesidad social, actúa como un mecanismo y no se le puede buscar una finalidad puntual. Entiende a la moda como si accionase en tanto mercancía, vislumbrando que constituye en cierto sentido una forma de imitar determinados modelos que ya vienen dados, para lograr satisfacer necesidad de aceptación social. La moda permite a los individuos incorporarse al grupo que conforma la mayoría, ya que facilita reglas generales que si se adoptan es fácil pertenecer. Ahora bien, aunque la sensación de pertenencia genera satisfacción, también lo hace la distinción, el destacarse y diferenciarse entre las demás personas.

Ese objetivo es posible de lograr variando determinados detalles en los estilos. Este factor caracteriza la moda actual y la distingue de la moda en épocas pasadas. Las modas en general son adoptadas por clases altas y se diferencian así de clases inferiores, abandonando las tendencias en el momento en el que las demás clases las adoptan, y pasando a nuevas tendencias, sucesivamente. Este proceso, que se repite,

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17 da la posibilidad de pensar la moda como una forma de vida, que puede ser particular y diferente de la demás si se logra una medida adecuada de contraste y diferenciación.

Analizando la historia de la moda, desde el origen de la vestimenta a la actualidad, la moda se estudia en función de su contenido y del significado de la moda y las tendencias en cada proceso social de la historia. Veremos así que es la historia de los intentos de adaptar de manera cada vez más perfecta la satisfacción de estas dos tendencias contrapuestas al estado de la cultura individual y de la cultura social en cada momento.

Si se realiza un detalle preciso de cómo se va transformando la moda a lo largo del tiempo, puede observarse que las transformaciones que vive la sociedad repercuten de manera directa en los cambios que se dan consecuentemente en la moda. Los nuevos estilos que aparecen en escena son el resultado de nuevas formas de pensar el mundo y los hombres y las mujeres que viven en él. La manera en la que visten las personas depende de la visión que se tenga de las formas del cuerpo, los estereotipos, los roles de género, si existe abundancia o pobreza o del tipo de oficios y trabajos imperantes en la región estudiada. En su trabajo, Jordi Iglesias Martínez (2015), plantea una idea similar a la planteada,

la consecución de mayores derechos para la mujer ha hecho que su vestimenta se asemeje a la masculina, los momentos de guerra obligan a volver a la moda austera y la postguerra devuelve la feminidad a la mujer. La cultura, la necesidad de estar integrados dentro de un grupo, hace que aparezcan nuevos estilos anti-moda, y la llegada de las marcas dará prioridad a las mismas antes que al diseño o al producto (Iglesias Martínez, 2015, p. 86).

De este modo, la moda fue respondiendo sistemáticamente a los cambios tanto a nivel social y sus respectivas transformaciones individuales. Sin embargo, así como aparece este proceso de acoplamiento, se desarrollan, en diversas etapas de la historia de la moda, determinados momentos en los que los individuos se encuentran en búsqueda de elementos que los diferencien, que les permitan elaborar un propio concepto de estilo y de vestimenta dentro de un entorno social que lo permite. En las últimas décadas, las

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18 marcas comienzan a ser el centro alrededor del cual giran las decisiones de los consumidores y también de los productores. El estilo lo marca la utilización de determinada marca, tanto si se utiliza para adaptarse como para diferenciarse de la norma en cuanto a moda. Esto implica que, si bien en las etapas anteriores la moda tenía la capacidad de otorgar en términos de diseño una interpretación de los valores y las ideas imperantes en la sociedad, en la actualidad, las marcas tienen la habilidad de generar y ofrecer elementos que apelan a lo emocional y le aportan a la persona que las utiliza, una identidad que trasciende la interpretación de las circunstancias sociales y económicas en las que se inscriben. Las marcas no solo sirven para comunicar la identidad que se desea, sino también le permiten a cada individuo poder construirla a partir de la propia imagen desarrollada por la marca. De este modo, los diversos significados que aporta el lenguaje de la indumentaria se multiplican indefinidamente y seguirán modificándose a lo largo de la historia.

1.3 Características de estilo propio

En este apartado, se hará hincapié en el estilo propio de cada individuo y como se expresa socialmente. Glover (2017) afirma que la moda sirve eficazmente en calidad de contrapeso con base en la estimulación de la identidad personal y consecuentemente de la condición humana. La moda constituye una forma especial y puntual de adornar el cuerpo y de otorgarle significados para mostrar ante el resto de la sociedad, y es por este motivo que la moda influye en las identidades colectivas e individuales, y forma parte de ellas. Como suele señalarse, la moda es una manifestación hacia afuera de modos de ser, estilos e identidades, pero, naturalmente, en combinación con fuertes influencias de las tendencias actuales que generalmente responden a necesidades del mercado. Sin embargo, los patrones de identidad están y han estado históricamente estrechamente vinculados a la ropa que se decide usar, siempre en función de determinado contexto social y cultural al que cada individuo pertenece. Podría afirmarse que constituyen herramientas de información, tanto social como individual, a partir de las cuales se puede evaluar, interpretar y valorar, simplemente con visualizar un tipo de

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19 vestimenta. Aunque suele considerarse que la moda es una expresión de frivolidad, forma parte de los factores que permiten analizar diferentes contextos históricos, diferentes clases sociales y tendencias culturales que muchas veces terminan manifestándose en la industria indumentaria y en el ámbito de la moda. Este sistema de valoración a partir de la moda es permanente y constante, ya que históricamente, aún desde la antigüedad, las formas de vestir han expresado situaciones sociales.

Podría definirse a la moda como un tipo de búsqueda hacia lo novedoso, además de un modo de venerar el presente (Lipovetsky, 1990). Se trata de conceptos que se vinculan entre sí, y que responden a un tipo de sociedad abierta y a una cultura que prioriza y jerarquiza el placer y la pertenencia como valores pero que, contradictoriamente, también jerarquiza la necesidad de diferenciarse o destacarse, de ser distinto en tanto que único. Estas tendencias se profundizan aún más con el tipo de moda que responde a las estaciones, y que lanza colecciones dependiendo el momento del año. Sin embargo, se trata de una forma de diseñar y producir eminentemente burguesa que está siendo cada vez más cuestionada y, por ese motivo, cambiando poco a poco, ya que responde más bien a las necesidades de diseñadores que marcan determinadas pautas.

Hoy en día no solo se elige entre diferentes modelos de indumentaria, además, sino que al hacerlo también se está escogiendo entre tipos de apariencia que frecuentemente resultan antagónicos.

El término estilo proviene del latín stilus – punzón – y se trata de una palabra que servía para denominar a un tipo de instrumento con punta afilada que se utilizaba en la escritura. Por la forma de escritura que propugnaba el instrumento, comenzó a considerarse que era una forma buena, y por eso estilo comenzó a vincularse con algo bueno y en combinación con otros viejos verbos surge el término. Es decir, pasa a constituir una forma de individualización, de distinción, diferente al resto de las cosas, y por ese motivo comienza a utilizarse como algo único, exclusivo, frente a la mayoría. El término estilo promete exclusividad y atemporalidad, una forma de identificación específica que genera en los individuos una sensación de pertenencia que se jerarquiza

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20 sobremanera en las sociedades actuales. Los individuos portan determinado estilo que marca sus diferencias del resto. No se trata de formas paralelas de moda, sino que los estilos la integran, son parte constitutiva de la misma, Sin embargo, no se los debe confundir tampoco como si fueran un mismo término moda y estilo.

Nuevamente se hace mención a Saulquin quien afirma que “aquellos que decidan apartarse de las reglas comunes y avanzar por el camino de la creatividad, dándole mayor importancia a la individualidad, son rechazados y temidos, generando en partes iguales envidia y aislamiento”. (1995, p. 102). La relación de los estilos y las modas va de lo general a lo particular. La moda es la que impera y rige el plano del bueno gusto, pero, no obstante, las pequeñas modificaciones y cambios que se introducen en las mismas en determinados contextos no son tan relevantes a simple vista, pero marcan una diferencia y se denominan estilos.

Lipovetsky afirma:

La inclinación hacia el relax es sintomática de la nueva etapa del individualismo.

(…) El sportwear y el retroceso de las grandes prendas son el reflejo en la moda del ascenso del neonarcisismo y de una personalidad más al acecho de la autonomía individual, menos dependiente del código de honorabilidad social, menos tributaria de las normas de la ostentación prestigiosa y menos preocupada por la competición y por la diferenciación social ostensible en el orden de las apariencias. (1990 p.165).

Saulquin (2010) en su libro La muerte de la moda concuerda con la definición de Lipovetsky, sosteniendo que el individuo ya no tendrá interés en asemejarse a los deseos colectivos porque encontró su personalidad: solo se ocupará del placer, generando una desarticulación en el sistema de la moda. Las tendencias a nivel macro y masivo se definen a partir del análisis de diferentes aspectos de la realidad social, para lograr así delinear los diferentes campos, viendo hacia los diferentes modos de consumo presentes y futuros y poder así trasladarlos a la creación de productos y servicios. Para ello, es fundamental no mirar la realidad desde un único punto de vista,

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21 sino que implica también observar diferentes realidades, sabiendo que en oportunidades conviven diferentes realidades sociales y culturales en una misma sociedad.

Si se analizan los factores económicos, políticos, culturales, sociales y hasta ecológicos, es posible verificar diferentes hábitos de consumo que no son solo actuales, sino que se proyectan incluso a largo plazo. En síntesis, como todos los factores vinculados con la moda, las macro tendencias se crean y se desarrollan en determinado contexto, y se generan en función de otros aspectos claves para la sociedad que, aunque a simple vista parecen no relacionarse con la moda, el vínculo es estrecho. Es por ello que su análisis es en definitiva un estudio de lo que sucede en las ciudades más importantes del mundo, haciendo una proyección a futuro en el mismo movimiento. Así como evoluciona la sociedad, conjuntamente lo hacen los elementos fundamentales de inspiración para el diseño de colecciones. (Saulquin, 2010).

Por su parte, las microtendencias pueden explicarse como la aplicación práctica de las tendencias más generales, y pueden detectarse en los desfiles y en las colecciones más importantes de ciudades como Nueva York, París, Londres y Milán. Esos aspectos son los que originan las tendencias micro de temporadas específicas, y se expresan en colores, materiales, detalles, formas, etc., es decir en todos los niveles de la moda. Estos niveles incluyen, además, la publicidad y las editoriales, que están dispuestas en función de las temporadas de la moda. Las tendencias brindan determinadas pautas de consumo que sirven como información a las marcas. (Saulquin, 2010).

Este tipo de datos, sobre la psicología del consumo, son fundamentales para las compañías, ya que contribuyen a detectar cuáles son las estrategias de venta que se adaptan a los hábitos predominantes y que, en combinación con datos objetivos vinculados con la demografía dan la posibilidad a las marcas de delinear sus estrategias de diseño, producción, publicidad, etc. En ocasiones, las tendencias constituyen anuncios de los hábitos de consumo, dando tiempo a que las marcas los adviertan y puedan adaptarse así a dichas necesidades, ajustando lo necesario a tiempo. Muchas veces, las tendencias son contradictorias entre sí, y esto se debe a que constituyen una

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22 muestra de hábitos futuros de los consumidores, que son un individuo que en ese papel revelan contradicciones puntuales y propias de la acción de consumir. (Saulquin, 2010).

Generalmente, los diseñadores buscan construir conceptos e ideas innovadoras que impliquen rupturas y aporten a las colecciones un sello distintivo, que sobresalga del resto. Esos elementos provienen de las microtendencias, y se encauzan a partir de la identidad y el estilo personal. Su impacto termina influenciando a las pasarelas de las capitales de la moda. Como señala Postner:

La moda es, de por sí, exuberante: nos ofrece una vertiente mágica y un reino de glamour, con el que nos envuelve. Si la moda no se llamase ‘moda’, se llamaría ‘indumentaria’ o ‘prendas’, términos que se confabulan para aniquilar la esencia misma y la exuberancia de la moda. La moda nos permite soñar, nos transporta desde lo prosaico al rutilante mundo de las modelos, las pasarelas y la fantasía; en el reino mágico de la moda, las prendas se transmutan en imprescindibles piezas de temporada, la forma y la proporción de una prenda pasan a ser su silueta, un color deja de ser marrón para convertirse en un glamuroso moka, y una sencilla pieza cilíndrica de tela se transforma en un little black dress (vestidito negro) (2013, p. 6).

La moda es, entonces, el condimento que llena de contenido a la vestimenta, aportando innovación y generando, al mismo tiempo, nuevas necesidades en cada temporada. Es por ello que como fenómeno la moda se erige en el plano de los significados, que se expresan en sentido emocional y aspiracional y sobre ellos se apoyan las marcas, especialmente en los siglos 20 y 21. Como se ha señalado anteriormente, la moda se ha ido adaptando, históricamente, a los diferentes cambios sociales, individuales y colectivos. De igual manera, en distintas etapas fue el individuo quien buscó vías de expresar el concepto de sí mismo, de mostrar su identidad y particularidades, frente a diferentes entornos. Desde el inicio del siglo 21, las marcas se transforman en una de las claves de la moda, perdiendo inclusive cierta relevancia el producto en sí mismo frente a la marca y su logo. A partir de entonces, comienza a primar en términos empresariales la necesidad de pensar en la marca antes que el producto (Klein, 2001), y construirla para que cumpla con las nuevas preferencias de consumo. La moda pasó de ser un reflejo en la indumentaria del humor social y cultural de cada época a expresar

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23 en la marca contenidos emocionales, incluso más allá de las circunstancias económicos y sociales específicas. Es decir que, actualmente son las marcas las que generan identidad.

1.4 Identidad. Concepto

Para entender el fenómeno de la moda y las implicancias que ésta tiene para las configuraciones sociales en las que se inserta, es fundamental comprender de qué manera actúa sobre la subjetividad de las personas y en la conformación de la propia identidad. Desde épocas remotas, la forma de vestir se constituyó como una de las primeras necesidades básicas de los individuos a la par que la obtención de alimentos y una vivienda estable. Debido a esto, en sus primeros orígenes, la vestimenta fue ideada para enfrentar las inclemencias del clima y protegerse de la intemperie. Sin embargo, también desde esos momentos, las prendas que se utilizaban tenían un significado, daban un mensaje hacia los otros miembros de las comunidades y tribus, inscriptas en sus propias costumbres y sus códigos sociales (Nannini, 2016). De esta manera, la manera en la que se visten las personas se encuentra hace décadas asociada a la moda y sus mecanismos, siendo esta un fenómeno que se encuentra en constante transformación y que se constituye como uno de los dispositivos más comunes de significación dentro de determinada sociedad.

En este sentido plantea Nannini en su trabajo Moda, comunicación y poder: ¿qué vestimos, por qué y qué queremos decir? que:

La moda es más que la ropa que se usa y la misma se articula como un dispositivo disciplinario en términos foucaultianos ya que en ella se ejercen diferentes relaciones de poder presentes en todos los ámbitos de la sociedad.

También forma parte de la producción y circulación de bienes como una industria donde la indumentaria es pensada, diseñada e impuesta en el mercado por un conglomerado de empresas. En la cadena de circulación y distribución los individuos adquieren la vestimenta respondiendo en algunos casos a sus preferencias y en otros a sus necesidades, en una especie de actitud liberadora y representativa de su identidad, lo que la acerca a la lógica de la Industria Cultural como la pensaban Adorno y Horkheimer (2016, p. 5).

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24 De esta manera puede verse como, además de las múltiples funciones y características que son atribuidas a la moda y lo que implica, la conformación de una identidad propia que permita o pertenecer o diferenciarse, es uno de los principales elementos constituidos por ella. A lo largo de la historia se demuestra que una de las funciones más importante de la vestimenta es la de ofrecer a los demás determinada cantidad de información del individuo que la porta, el cual le otorga un significado y una intención a las prendas. Existen numerosos pensadores y sociólogos que se han encargado de desentrañar qué significa la utilización de determinada indumentaria o accesorios y qué relación estas tienen con la construcción de una imagen pública y, por ende, con la constitución de una identidad. Según Goffman (1953), las personas cuando se encuentran con la presencia de otros individuos intentan generalmente adquirir la mayor cantidad de información sobre él o utilizar momentáneamente la que ya poseen. De este modo, ante el contacto pueden inferir no solo su estatus socioeconómico, que es lo que más se encuentra a la vista, sino también el concepto que la persona tiene sobre sí misma, la actitud que detenta, su competencia, entre otras cosas. Para los seres humanos existen razones en el orden de lo pragmático por las cuales necesitan recabar esa información ya que esta les permite a las personas definir y anticiparse a la situación que está viviendo, permitiéndole a los demás conocer previamente qué es lo que se espera de ellos y lo que ellos pueden esperar de la persona en cuestión. Contando con esta información, los individuos que forman parte de la situación comunicativa pueden actuar mejor conociendo algunos elementos.

El comportamiento del hombre, las características de su personalidad, la manera en la que piensa y la configuración de sus necesidades, terminan dependiendo de la manera en la que se desarrolla la presencia de otro y la forma en la que piensa que ese otro lo considera a él. Es decir, que en tanto se constituye como un ser social, que vive en comunidad, el hombre depende de la relación con otros para construir su propia identidad en contraposición a otras personas. Entiende Goffman (1953) que en cada una de sus interacciones se desarrollan diferentes procesos como la emisión de señales

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25 no verbales, las cuales se inscriben en un código social común ya establecido y compartido entre ellos, por lo que se habilita la posibilidad de ser codificadas y decodificadas por los sujetos que participan de la propia interacción.

En el mismo sentido, Squicciarino (2012) en su trabajo El vestido habla:

Consideraciones psico-sociológicas sobre la indumentaria plantea los efectos y los

procesos que intervienen en el momento en que los individuos intentan desentrañar los mensajes que las personas quieren emitir, y que se configuran como una forma clave de hacer visible hacia los demás la propia personalidad,

En toda interacción humana intervienen flujos de señales no verbales que, en un proceso de codificación y decodificación, se mueven de un interlocutor a otro; con éstos, los miembros de la interacción intentan catalogarse recíprocamente según la edad, el sexo, el grupo étnico, político y religioso al que pertenecen, según la clase social, la actividad profesional e incluso en función de los rasgos de personalidad (2012, p. 19).

De este modo, los aspectos estéticos propios de la moda no solo se relacionan con el ámbito individual del cuerpo y la propia figura, sino que también cuenta con un papel permanentemente activo a la hora de llevar adelante la construcción de las personalidades y las identidades y en el proceso de la socialización de las personas.

Sin embargo, también incide en la estructuración de los espacios urbanos ya que este tipo de acciones y determinaciones contribuyen a la definición del territorio que se habita y da lugar al reconocimiento de las diversas manifestaciones culturales propias de un lugar y a su propia identidad y de sus habitantes. Es decir, que la ropa y las decisiones que se toman alrededor de su elección y su utilización no solo incide en la consolidación y el reconocimiento de la personalidad, sino que, además facilitas canales de comunicación con el resto de las personas con las que se comparte un mismo espacio de sociabilidad (Asqueta Corbellini, 2016).

En la actualidad, el fenómeno de la moda como parte esencial de la construcción de la identidad se conjuga con otros procesos que son parte de las comunidades en las que se insertan. Este es el caso de la hibridación, es decir, el proceso por el cual diversas

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26 culturas se conjugan entre sí para dar lugar a nuevas configuraciones sociales. A partir de este proceso, la misma identidad se constituyó como algo móvil, dinámico y cambiante, diferente a la idea de la identidad como un factor estático e inamovible que se ha sostenido por las disciplinas que la estudian a lo largo de la historia. Esta hibridación se da como resultado del extensivo e interminable proceso de globalización, que escapa de ser un fenómeno solamente económico, sino que tiene repercusión en la manera en que las personas constituyen su identidad, en este caso, asociada a la conformación y posterior definición de la imagen con la que los seres humanos se presentan ante otras personas en los ámbitos sociales y cotidianos. (Asqueta Corbellini, 2016).

De este modo, la indumentaria y las elecciones que se realizan al momento de portar determinada prenda o accesorio se constituye como un vehículo privilegiado de identidades, gracias a ser un medio de comunicación no verbal mediante el cual se otorga información al otro sobre quien es, quien quiere aparentar ser o que mensaje se tiene la intención de dar. Asimismo, se configura como uno de los mejores medios para establecer una diferencia con otras culturas, con otras generaciones, con otros valores de antiguas épocas con el simple hecho de lucir diferentes a los ojos de las demás personas. En esta misma lógica pueden encontrarse las reflexiones de Amaya Sánchez Contador-Uría (2016),

Las prendas hacen posible no solo establecer una comunicación sino definirnos a nosotros mismos, lo que es clave para establecer contactos, elaborar redes y, en definitiva, para socializarnos. Es precisamente en relación con la forma en la que la moda nos vincula y relaciona unos con otros y con nosotros mismos donde radica su importancia. Sin embargo, el poder de la moda adquirido en el último siglo ha llegado en la era de la información a cotas inimaginables debido a la particular naturaleza de la moda. La misma no solo representa una industria o sector de la economía, sino que supone una forma de arte que expresa y transforma a la realidad y las personas (Mora, 2004; English, 2013 y Gavarrón, 1989). Esta naturaleza ha llevado a la moda a clasificarse como una Industria Cultural y Creativa de acuerdo a las clasificaciones de la UNESCO (2016, p.135).

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27 En la actualidad, la moda ha configurado un sistema de multi identidades que lleva a los individuos a hacer una constante elección entre la necesidad de integración, que les da la posibilidad de ser parte de determinado grupo social, y el deseo de diferenciación, que mantiene la identidad como única, apartada del común denominador social. Es en este sentido de la diferenciación que la moda contribuye a generar esa identidad mediante la apariencia, pero para que eso suceda es necesario que se establezca relación con el medio, los diferentes objetos y sus relaciones para que se exprese de manera pública esa identidad. Así, la moda otorga la posibilidad de establecer relaciones con otros que determinan la manera en la que se percibe la propia individualidad y la identidad de cada uno en medio de la multiplicidad de identidades circundantes o arquetipos que ofrece la sociedad (Sánchez Contador-Uría, 2016). Es la industria misma la que le otorga los elementos necesarios a la moda para que esta obre como constructora de identidad, le brinda la posibilidad de establecer un lenguaje expresivo que persiga los objetivos de individualizar a la vez que inserta al individuo dentro de determinado grupo social.

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28 Capítulo 2: Personas ciegas

El contenido principal del presente capítulo está constituido por un análisis pormenorizado de aquellas personas que cuentan con una discapacidad visual, es decir, las personas ciegas. El objetivo es poder describir cuáles son sus características principales, sus necesidades y de qué modo estas repercuten en la construcción de la identidad de quienes padecen dicha discapacidad y en la configuración de sus rasgos psicológicos y sociales.

2.1 Características principales

Existen diversas formas de padecer discapacidades visuales. Por ceguera, comúnmente se entiende la total pérdida del sentido de la vista, es decir, no contar con la habilidad de percibir ninguna imagen a través de los ojos. Asimismo, dentro de la categoría de persona ciega se encuentran además individuos que padecen algún tipo de deficiencia visual con diferentes grados de gravedad. Retomando las reflexiones de González, se puede tomar como válida la siguiente definición:

Se dice que una persona es ciega cuando sólo tiene percepción de la luz, sin proyección, o aquélla que carece totalmente de visión independientemente de si esta carencia es debida a lesiones del ojo o del sistema nervioso que une el ojo con el cerebro o problemas de cerebro (González, 1990).

Por otra parte, existe una conceptualización más reciente y adecuada a la variedad de casos y tipos de discapacidades, acuñada por la Organización Mundial de Ciegos y expresada por María Jesús Vicente Mosquete (2000), quien describe la baja visión planteando que aquellos que entran dentro de esa categoría son quienes son capaces de ver la luz, distinguirla y desenvolverse a partir de guiarse con ella con propósitos funcionales. Si se contempla, además, la definición acuñada por la OMS es considerada discapacidad visual.

Conforme Maciel y Balbinder (2015), toda restricción o carencia de las capacidades de la realización de una actividad en la misma forma o grado que se considera normal para un ser humano denota actividades complejas e integradas que se esperan de las

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29 personas o del cuerpo en conjunto. Las mismas tienden a lograr verse implementadas por tareas, aptitudes y conductas. Según los datos informados por la Organización Mundial de la Salud, la cifra de personas en todo el mundo que conviven con algún tipo de deficiencia visual supera los mil millones. A su vez el organismo expresó que existen varios factores que repercuten en el desarrollo de esta problemática y entre ellos se encuentran el paulatino envejecimiento de la población, las modificaciones en el estilo de vida y el cada vez más vedado acceso a la atención médica, especialmente en los países menos desarrollados. “A nivel mundial, por lo menos 2200 millones de personas tienen deficiencia visual o ceguera, de las cuales al menos 1000 millones tienen una deficiencia visual que podría haberse evitado o que aún no ha sido tratada” (OMS, 2019).

Para entender en mayor profundidad las implicancias de esta discapacidad es importante tener en cuenta la premisa de que en cualquier tipo de actividad humana, es el sentido de la vista el que aporta mayor información a los individuos. Es por este motivo que las personas que conviven con discapacidad visual se han visto en la necesidad de establecer mecanismos y medios alternativos para acceder a esa información para llevar adelante una vida autónoma y funcional. Numerosos profesionales han hecho hincapié en las dificultades que se les presentan a las personas ciegas o con visión disminuida a la hora de establecer un proceso de aprendizaje. Hay que tener en cuenta que naturalmente, el ser humano es social y su vida se encuentra organizada junto con otros, en sociedad. Desde el momento de su nacimiento y su posterior desarrollo y crecimiento, las personas se desenvuelven en el interior de un espacio social y natural determinado, en el cual se encuentran rodeados permanentemente de estímulos, influencias y elementos propios de la vida en comunidad. Esto le permite a cada ser humano elegir cuales seguir, cuales rechazar y, por sobre todas las cosas, ir modificando el medio en el que vive según las necesidades que se le presenten, según la OMS (2019).

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30 Para comprender en mayor profundidad las implicancias que presentan estas desventajas, son esclarecedoras las palabras expresadas por Luis Aguilar Montero (2000) que plantea que la vida en sociedad permitiría en el mejor caso el desarrollo de los individuos en cuanto tal, puesto que la comunicación e integración con sus pares le permiten aprender las pautas y normas sociales de convivencia de la cultura en que se insertó.

Por otra parte, según lo planteado por Ribes Antuñez (2015) existen determinadas limitaciones u obstáculos atravesados por las personas invidentes, pero en general son las personas videntes quienes plantean límites o se encuentran con prejuicios a la hora de interactuar con ellos, estableciendo trabas y dificultades a la hora de establecer relaciones sociales. Esto además repercute en otros ámbitos como el laboral, porque a pesar de contar con idéntica o mayor formación y experiencia que otras personas videntes, se le suele delegar a las personas con discapacidad visual trabajos mucho más sencillos.

La Organización Mundial de la Salud (2019) publicó en su sitio web oficial, en el apartado de prensa titulado Ceguera y discapacidad visual, datos y cifras importantes para comprender la magnitud de la problemática. Específicamente planteó que a nivel mundial existen aproximadamente 285 personas que cuentan con algún tipo de discapacidad visual, cuya mayoría presenta baja visión y alrededor de 39 millones presentan directamente una problemática de ceguera, siendo que la mayoría, un 90%

de estas personas son habitantes de países pobres o en desarrollo. A escala global, la mayor y más recurrente causa de discapacidad visual es constituida por errores de refracción no corregidos a tiempo o nunca tratados, pero en los países de ingresos medios y bajos, la principal causa de ceguera continúa siendo la aparición de cataratas.

Sin embargo, la cantidad de personas que cuentan con discapacidad visual debida a la adquisición de infecciones se ha reducido drásticamente en las últimas dos décadas.

Actualmente, en adición, el 80% del total mundial de casos de discapacidad visual se pueden evitar o curar. Según la Organización Mundial de la salud, la ceguera, agudeza

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31 visual menor a 20/200, constituye una condición de vida que afecta la percepción que se tiene de las imágenes, reduciéndose al mínimo en algunos casos, e impidiendo que se reciba información visual del entorno.

De tal forma, conforme la Organización Mundial de la Salud (2019), si se piensa en cualquier área de actividad humana, es posible notar la enorme cantidad de información visual que se recibe diariamente, y comprender de ese modo cómo viven los individuos que padecen ceguera o deficiencias visuales teniendo que encontrar alternativas de acceso que muchas veces no son suficientes. En los casos en los que la ceguera es total, además, otros sentidos como el oído y el tacto pasan a cumplir un rol fundamental, como un recurso indispensable a utilizar. En este tipo de situaciones, en las que generalmente pueden aparecer impedimentos, son las demás personas, es decir, el entorno, las que pueden contribuir de forma significativa a la adaptación de personas con discapacidades visuales. En algunos casos la baja visión no es una condición que limite a quien la padece en su capacidad para desplazarse y conducirse de la forma que lo hace una persona con una visión óptima, impidiendo que las personas que le rodean comprendan las dificultades que esta condición representa para realizar todas aquellas actividades que exigen una agudeza visual mayor.

2.2 Identidad de las personas ciegas

Resulta interesante reflexionar alrededor de la vida cotidiana de personas no videntes, y considerar si en todos los casos poseen una identidad puntual marcada que puedan llevar y exponer a la hora de elegir su vestimenta. Para ello, es importante realizar una tarea de observación que permita distinguir si esta situación forma o no parte de la cotidianidad de personas no videntes. Como señala Alonso (2003) se trata de penetrar y de reproducir de forma controlada las situaciones comunicativas de determinados grupos sociales y de generar las imágenes y discursos que en definitiva forman parte de la visión que cada actor posee de la realidad social de la que forma parte.

Actualmente y desde hace varias décadas, el avance del estudio de los derechos humanos ha contribuido de forma global a que se exijan los mismos derechos para todo

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32 tipo de persona, incluyendo a quienes conviven con algún tipo de discapacidad. La difusión del Sistema Braille como método universal de comunicación escrita para personas invidentes, por ejemplo, ha sido un factor decisivo en favor de la integración social y educativa de las personas con discapacidad visual. Hoy en día, el acceso a la información de estas personas es una realidad gracias, sobre todo, al Sistema Braille.

No obstante, estos derechos incluyen desde aspectos muy básicos como la educación a cuestiones que a simple vista podrían resultar superficiales pero que se vinculan con la identidad de las personas, como el acceso a una vestimenta adecuada que al mismo tiempo considere estilos, modas y tendencias. En adición, ciertos avances tecnológicos que se desarrollan en función de necesidades sociales también generan progresos para personas con discapacidad visual, sea ceguera o personas con debilidad visual. Sin embargo, a pesar de que el uso de computadoras y teléfonos móviles es cada día más global, para personas con discapacidades visuales implica un mayor esfuerzo y disponibilidad económica. (Alonso, 2003).

La identidad, concepto fundamental en la presente investigación, constituye una construcción social, que se instala muchas veces en tensión con otras perspectivas y queda atravesada por realidades y contextos que cambian según las circunstancias. La conformación de la identidad responde al contexto en el que viven los sujetos, y ese contexto no deja de ser una producción colectiva. En adición la identidad es una construcción social que se corresponde con las simbologías de una cultura concreta y determinada, y forma parte de las relaciones sociales que los sujetos construyen y establecen. Cada sujeto construye su identidad en un contexto simbólico, cultural y lingüístico particular (Iñiguez, 2001).

No es una sola causa la que define la identidad de un individuo. La determinación de una identidad no reside únicamente en su origen genético, la familia de crianza, el lugar de nacimiento, ni por las características físicas innatas o adquiridas; es algo que excede los ámbitos psicológicos, ambientales o biológicos. La conformación de la identidad personal de un individuo también incluye la experiencia vital que se acumula a lo largo

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33 de la vida, es decir, la forma en la que se vive y convive con estos condicionantes de origen y de ambiente, que influyen en la persona desde la familia y el lugar tiene desde el origen como individuo, del lugar y la familia en los que tuvo su origen y su desarrollo.

Por todo esto se puede decir que la identidad no viene dada desde el exterior al individuo ni está inscripta en su interior. Hablar de identidad es hablar de una construcción, de un proceso complejo en el que interactúan y se relacionan una multiplicidad de factores de diversas índoles. En el proceso de construcción de la identidad convergen y se interrelacionan circunstancias muy diversas, tanto las que son fundantes del propio individuo como las que advienen a través de la experiencia personal en la interacción social con ámbitos y sujetos variados, experiencia a través de la cual se va desarrollando la persona en sí. (Iñiguez, 2001).

Se deben subrayar estos elementos que confluyen en la construcción de la identidad para poder analizar en toda su magnitud el efecto que provocan en la autovaloración que tiene una persona sobre su propia situación. En el caso de las personas en situación de discapacidad tienen una influencia negativa muy importante los tratos infantilizantes, puerilizantes o subestimidores que suelen recibir por parte de la sociedad y que terminan afectando esa autovaloración. El efecto de esta influencia se expresa con total claridad en los usos de los términos ‘minusvalía’ o ‘minusválido’, que implican la asignación de un valor menor que el del resto de los seres humanos. (Iñiguez, 2001).

El lenguaje y las actitudes que traen una carga de sobreprotección hacia las personas con alguna limitación se suelen referir hacia el valor como persona, en el sentido de la capacidad que se tiene para desarrollarse por medios y posibilidades medios. De estas expresiones se entiende que, si una persona carece de alguna capacidad, o si la tiene disminuida, el resto de las capacidades quedan anuladas. Esto es lo que expresan los términos invalidez o inválido, dando a entender que la persona pierde su valía en general debido a una limitación parcial y particular. Según Goffman (2006), el rasgo particular de un individuo puede imponerse a la propia atención provocando un alejamiento de esa persona y la anulación de la atención hacia el resto de sus atributos. La consecuencia

Referencias

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