UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO FACULTAD DE ENFERMERÍA
ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERIA
Eficacia de los programas de tratamiento para ciberadicción en niños y adolescentes:
revisión sistemática y meta-análisis
Autores:
Barboza Meca, Joshuan JordanoBarboza Meca, Bianca Katiuska
Asesora:
Dra. Rodríguez Miñano, ElizabethTrujillo, Perú 2021
TESIS
PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE
LICENCIADO EN ENFERMERÍA
DEDICATORIA
Para la principal fuente de inspiración, y quienes permitieron llegar donde
estamos, porque nos forjaron para ser lo que somos en la actualidad, nuestros
padres, nuestros héroes.
INDICE
Resumen vi
Abstract vii
Introducción 1
Realidad problemática 1
Justificación y relevancia 2
Problema 2
Objetivos 2
Marco teórico-conceptual 3
Marco empírico 9
Material y método 14
Resultados 20
Análisis y discusión 33
Conclusiones 39
Recomendaciones 39
Referencias bibliográficas 40
Anexos 49
RESUMEN
La presente investigación de análisis secundario de revisión sistemática y meta-análisis, se realizó con el objetivo de analizar la eficacia de los programas de tratamiento para la ciberadicción en niños y adolescentes. Se realizó la búsqueda en cinco bases de datos. Se seleccionaron ensayos clínicos aleatorizados (ECA) o estudios de cohorte que evaluaron la eficacia de programas de tratamiento para la ciberadicción en niños y adolescentes. El desenlace primario fue la disminución de las horas en uso del internet. Para el meta- análisis, se utilizó el modelo de efectos aleatorios con método de varianza inversa. Se identificaron siete artículos que fueron incluidos en la revisión sistemática (3 Ensayos controlados aleatorizados y 4 cohortes retrospectivas), con un total de 2396 participantes.
La edad media fue de 14 años (SD 1.96). La duración del tratamiento entre todos los estudios publicados varió entre 4 días hasta los 3 meses. Se encontró que los tratamientos para la ciberadicción reducen las horas de conexión a internet en 1.18 horas por semana, comparado con cualquier tratamiento de control (MD 1.18; 95%CI -2.1825 a -0.1754; p=
0.02). Conclusiones: Los tratamientos para la ciberadicción, independientemente del tipo de intervención reducen las horas de conexión a internet.
Palabras claves: Ciberadicción, Redes sociales, Adicción a internet
ABSTRACT
The present research of secondary analysis of systematic review and meta-analysis was conducted with the aim of analyzing the effectiveness of treatment programs for
cyberaddiction in children and adolescents. Five databases were searched. Randomized clinical trials (RCTs) or cohort studies that evaluated the efficacy of treatment programs for cyberaddiction in children and adolescents were selected. The primary outcome was a decrease in hours of Internet use. For the meta-analysis, the random effects model with inverse variance method was used. Seven articles were identified and included in the systematic review (3 randomized controlled trials and 4 retrospective cohorts), with a total of 2396 participants. The mean age was 14 years (SD 1.96). The duration of treatment among all published studies ranged from 4 days to 3 months. Cyberaddiction treatments were found to reduce hours of internet connection by 1.18 hours per week compared to any control treatment (MD 1.18; 95%CI -2.1825 to -0.1754; p= 0.02).
Conclusions: Treatments for cyberaddiction, regardless of intervention type reduce hours of internet connection.
Keywords: Cyberaddiction, Social networking, Internet addiction
I. INTRODUCCIÓN:
Este estudio abordará la problemática de los desórdenes de juego de internet, desde su influencia de la conectividad, las redes sociales y el impacto negativo en la salud mental de los niños y adolescentes, debemos considerar, empero, que el internet es una parte integral de la vida moderna, y proporciona una forma fácil e inmediata para que las personas exploren la información y se comuniquen con otras personas en todo el mundo (Bozkurt et al., 2018). Como tal, se ha generalizado en la vida de los niños y adolescentes en los últimos años.
La proliferación de los servicios de internet ha crecido exponencialmente. Los registros indican que en 1990 solo 3 millones tenían acceso a Internet (de los cuales 73
% vivía en EE. UU. y 15 % en Europa Occidental), en la actualidad más de 4000 millones de personas están conectadas a la red en todo el mundo (Schwab-Reese et al., 2018).
Dentro de las potenciales cualidades en el uso del internet, se encuentran, entre otros tantos usos, la conectividad por redes sociales.
El Internet es parte integrante de la sociedad moderna y funciona como un medio esencial de comunicación, socialización y educación. Las tasas mundiales de utilización de Internet han aumentado considerablemente en los últimos decenios (Kaess et al., 2014).
Gracias a las tecnologías basadas en la web y al aumento del acceso a internet en América Latina y Asia, el uso de internet ha aumentado drásticamente en todo el mundo hasta alcanzar un número de usuarios a nivel mundial más de 2.300 millones en 2011 (Heo et al., 2014).
Justificación y relevancia
El acceso deliberado y desmesurado al internet y a todos los servicios que ofrece, acarrea una consecuencia de múltiples contextos y dimensiones en el niño y adolescente.
Un contexto es la invasión de la privacidad, la vulnerabilidad al acoso y el “bullying”
cibernético (Giménez et al., 2017). Otro contexto es la salud mental, visto desde diferentes puntos clínicos, tales como el estrés y ansiedad cuando no se está “conectado”;
o la depresión producto de la afectación a la auto-imagen (Wallace, 2014); así como la conversión a comportamientos agresivos propios de las personas con adicción, e incluso, el riesgo de autolesión o pensamientos suicidas (Thielsch et al., 2018). Finalmente, otro punto crítico contextual es la alteración de la cohesión y funcionamiento familiar, porque la adicción al internet en niños y adolescentes, frecuentemente involucran a toda la familia, que puede ser el factor causal o ser un elemento afectado (Hsieh et al., 2017).
Problema
¿Cuál es la eficacia de los programas de tratamiento para ciberadicción en niños y adolescentes según brazo de tratamiento y brazo de control?
Objetivos
1. General
• Analizar la eficacia reportada de los programas de tratamiento para la ciberadicción en niños y adolescentes según brazo de tratamiento y brazo de control.
2. Específicos
• Describir las características del programa de tratamiento para ciberadicción en niños y adolescentes reportado en los estudios en relación con el brazo de tratamiento.
• Describir las características del programa de tratamiento para ciberadicción en niños y adolescentes reportado en los estudios en relación con el brazo de control.
Marco teórico - conceptual
Las redes sociales son aplicativos web que permiten a las personas interactuar entre sí, por amistad, parentesco o intereses en común. Esta conectividad cibernética atrae la atención de los jóvenes llevando al extremo su uso, pues captan más atención de los mismos que cualquier otra actividad de ocio (Zuluaga, 2019).
Las redes sociales son elementos que conectan a las personas a través del ciberespacio, de tal forma que puedan comunicarse y compartir experiencias a través de internet. La información que se comparte transforma a las personas en consumidoras y a la vez productoras de contenidos de tal forma se crean estructuras sociales compuestas por grupos de personas. Así, se crean redes de comunicación masiva donde las personas pueden estar conectadas por varios tipos de relaciones o no tener ninguna conexión entre sí (Soriano-Ayala et al., 2018).
Sin embargo, la esencia de la utilización del internet en niños y adolescentes siempre estuvo motivado para el empleo y acceso a grandes fuentes de información para la resolución académica de sus deberes. La expansión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en nuestra sociedad ha dado como resultado numerosos elementos positivos, incluyendo nuevos medios de comunicación, trabajo, aprendizaje y entretenimiento, a través del espacio y el tiempo (Malander, 2019). La navegación por Internet, el uso de las redes sociales, los videojuegos y los teléfonos móviles han producido un cambio radical en el estilo de vida, especialmente entre los más jóvenes, también conocidos como nativos digitales (Pan et al., 2018), que utilizan estos dispositivos en gran medida. También ha provocado problemas asociados a un uso inapropiado o excesivo, incluyendo ausentismo laboral y escolar, fracaso académico, deterioro de las relaciones familiares o de amistad e incluso problemas de salud, particularmente entre los adolescentes (Ballarotto et al., 2018).
Aunque esta tendencia se observa en todos los grupos de edad, es más pronunciada entre los jóvenes. La expansión de las actividades interactivas en internet parece incitar a los jóvenes a permanecer en redes más tiempo del previsto, lo que se expresa en adicción como desarrollo (Han et al., 2012).
De esta manera, el Trastorno de Uso de Internet (TUI) describe los trastornos mentales debidos al uso problemático de Internet (Cecilia Cheng et al., 2014). El Trastorno del Juego en Internet (TJI), un subtipo específico de TUI caracterizado por el uso persistente y recurrente de internet para jugar, se ha incluido en la sección del DSM- 5 por la Academia Americana de Psiquiatría (APA) como "condiciones para la realización de estudios adicionales" (APA, 2013), debido a su significativa importancia para la salud (Lindenberg et al., 2018). La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró recientemente que el trastorno del juego (TJ) figurará como diagnóstico independiente en el CIE-11 y definió el TJ como "una pauta de videojuegos recurrentes" (en línea o fuera de línea), que se manifiesta por el deterioro del control sobre los juegos, la creciente prioridad de los juegos sobre otros intereses de la vida y las actividades cotidianas y la continuación de los juegos a pesar de la aparición de consecuencias negativas, lo que da lugar a un deterioro significativo en el ámbito personal, familiar, social, educativo, ocupacional o en otras esferas importantes de funcionamiento y debería manifestarse en un período de por lo menos 12 meses (WHO, 2020).
El trastorno de adicción ha sido teorizado, con el fin de explicar en detalle el proceso patológico que incluye los factores asociados y las consecuencias que involucran al núcleo familiar. Según el modelo de Davis, el uso patológico de Internet es el resultado de cogniciones inadaptadas sobre el yo y el mundo, junto con comportamientos que las aumentan y refuerzan. Desde esta perspectiva, Davis subraya las cogniciones
distorsionadas sobre el uso socio-emocional de Internet como una causa suficientemente próxima de dicho uso patológico (Díaz-Aguado et al., 2018).
De esta manera, el uso compulsivo de Internet proporciona un mecanismo de escape psicológico para evitar problemas reales o percibidos, a expensas de la susceptibilidad del niño o el adolescente para utilizar este medio como pretexto o solución a problemas de salud mental subyacente. Teniendo en cuenta que las personas adictas tienen más probabilidades de sufrir de pensamiento negativo (Mihajlov et al., 2017a), lo que a su vez conduce a una baja autoestima y a actitudes pesimistas, la interacción anónima por Internet alivia estas insuficiencias autoimpuestas (Vural et al., 2015).
Este escapismo lleva a una persona a apartarse de una realidad desagradable para crear un "yo ideal" virtual liberado del estrés y las limitaciones de la vida real (Vural et al., 2015). De ahí que se haya explorado la motivación para conectarse a Internet y pasar un tiempo excesivo en el contexto de actividades y contenidos en línea específicos en lo que se refiere al individuo en particular.
El escapismo es más evidente en los juegos en línea, en los que los investigadores han investigado su relación con la adicción al internet explorando los efectos de la interacción entre los problemas psicosociales y aliviando las motivaciones de uso (Mohammadkhani et al., 2017). El anonimato en los entornos online permite a los individuos altamente ansiosos compensar su soledad participando en la socialización a través del juego mutuo.
El término adicción no se limita únicamente a sustancias tóxicas (como el alcohol, drogas, tabaco, etc.). Desde el gran auge de la era tecnológica, el propósito de la tecnología y de la conectividad global desvió su camino hacia un proceso de uso masivo y descontrolado, que culminó en un desenlace negativo como la adicción a este medio de comunicación (Ballarotto et al., 2018).
Es necesario hacer una distinción entre dos eventos comúnmente relacionados: la adicción y la dependencia física. Se puede entender como adicción a la motivación poderosa y repetida para adoptar un comportamiento gratificante sin considerar el contexto perjudicial a desarrollar en el proceso; mientras que la dependencia física es un estado de adaptación fisiológica a un fármaco que debe tomarse para prevenir los síntomas de abstinencia adversos (Stip et al., 2016).
Zuluaga cita a Cabero Almenara, (2000), en su referencia hacia la ulterior consecuencia del exceso de conectividad: “El impacto de la Red es tal que nos veremos transformados, influenciados y enredados de tal manera que la necesidad de una formación tanto en el alumnado como en la familia y por ende en el docente se hace necesaria para tratar de evitar no solo el alineamiento de los consumidores de información sino también para evitar que los miembros de la familia se dispersen o aíslen” (Zuluaga, 2019).
Los hallazgos sobre las variables asociadas con el TUI son cambiantes e inconsistentes. Algunos estudios que evalúan la relación entre el género y el TUI informaron de tasas de prevalencia más altas en los hombres (Anand et al., 2018). A pesar de esto, otros estudios no encontraron diferencias entre hombres y mujeres, o tasas de prevalencia más altas en los varones (Ärzteblatt, 2017). Además, existe una mayor asociación entre los hombres y el TUI relacionado con el juego, incluido el uso de las redes sociales y otras aplicaciones de Internet, aunque estas asociaciones no sean significativas (Bianchini et al., 2017). Aunque las tasas de prevalencia indican que, en comparación con los adultos, los adolescentes parecen estar particularmente afectados por el TUI (Hur, 2006), en la actualidad sigue sin estar claro cómo se desarrolla el riesgo de TUI (por ejemplo, disminuye o aumenta) en el transcurso de la niñez y adolescencia (Dreier et al., 2014).
Otros factores asociados, incluso con mayor impacto a variables sociodemográficas, están relacionadas a la autoestima y autoimagen. El entorno online atrae a los individuos que luchan con la identidad dándoles la oportunidad de mejorar o cambiar como persona (Öztürk et al., 2015). Los adolescentes, en comparación a un grupo menor y mayor que ellos, utilizan las redes sociales para encontrar un significado psicológico a una necesidad profunda y apremiante de sentirse emocionalmente cerca de los demás. En un entorno online son capaces de expresarse y encontrar la aceptación que falta en sus vidas (Roma et al., 2019).
En este mismo camino hacia la adicción al internet se encuentra la promoción de la imagen corporal así como evitar las interacciones de la vida real debido a la vergüenza relacionada con la apariencia de uno (Wu et al., 2016). La adicción al internet también puede ser el resultado del consumo compulsivo de pornografía en línea debido a su accesibilidad, asequibilidad y anonimato (Southern 2008).
Por lo cual, los niños y adolescentes con trastornos del uso de internet deben ser supervisados desde un enfoque multidisciplinario, porque el problema involucra muchos aspectos de la salud, desde los procesos psicológicos, sociales, inclusive los físicos (Arnaud et al., 2015). La enfermera, por lo tanto, representa al profesional que trabaja como un puente y dirección entre los miembros del equipo que está cuidando al paciente.
La enfermera debe conocer a fondo la amplia perspectiva relacionadas con la adicción a Internet y comprender las actitudes o situaciones individuales de quienes están afectados.
Aquí, la enfermera se convierte en una especie de traductor del lenguaje implícito de este trastorno de la adicción, sobre todo si se trata de niños (Dreier et al., 2019).
El éxito del reconocimiento, el proceso terapéutico y la rehabilitación, depende de la continuidad constante cuidado de enfermería, que debe proporcionarse a largo plazo y sobre todo durante las posibles y previsibles recaídas, que deben ser tenidas en cuenta por
un equipo profesional bien preparado (Fuchs et al., 2018). Esta continuidad es una responsabilidad plena de la enfermera, que se encarga de la supervisión y el monitoreo de los factores de riesgos desencadenantes o exacerbantes de conductas adictivas (Fumero et al., 2018).
El empoderamiento del paciente es el objetivo y pilar del cuidado de enfermería, que permite utilizar los nuevos recursos, tanto al paciente como a su núcleo familiar, y convertir en una red única a todo el equipo que trabaja en el cuidado del niño y el adolescente. Los padres tienen una participación grandemente activa en este proceso y eso representa otro elemento importante en el tratamiento de la adicción a Internet (Caro Amada et al., 2016). El escenario familiar en el que se desarrolla la adicción a Internet de una persona es generalmente débil o se caracteriza por una fuerte incapacidad de comunicación entre dos miembros de la familia o entre todos ellos (Ballarotto et al., 2018). Por lo tanto, la enfermera puede ser una figura profesional válida para ayudar a los pacientes y a sus padres a cooperar en el programa de rehabilitación, ayudándoles a comunicarse entre ellos para crear la base de la creación de la primera conexión emocional familiar.
La conectividad en redes y la amplia gama de actividades virtuales (videojuegos, por ejemplo) son actividades cotidianas en los niños jóvenes en la actualidad. Sin embargo, no se puede definir la normalidad en términos de tiempo; así como el reconocimiento sobre en qué momento se genera dependencia y adicción, no es una labor sencilla (Barahona Ariza et al., 2020).
Por lo cual, se han planteado estrategias para la identificación, diagnóstico y tratamiento, basados en investigación y discusión sobre el uso problemático de internet y los videojuegos; de esta manera, el Trastorno de Juego en Internet (TJI) fue incluido en el DSM-5 como una condición para un estudio posterior, lo que indica que la Asociación
Americana de Psiquiatría (APA) considera el TJI como un comportamiento potencialmente adictivo (Colder Carras et al., 2018).
Marco empírico
La mayor evidencia relacionada a los tratamientos, clínicos o psicoterapéuticos, han sido realizados y publicados en revistas indexadas en bases de datos de diversos países.
De esta manera, (Torres-Rodríguez et al., 2018), publicaron un estudio español denominado: “El tratamiento del desorden del juego de internet: Una perspectiva del programa PIPATIC”. Los autores describieron el diseño de un programa individualizado psicoterapéutico para la adicción a las tecnologías de la información y la comunicación, basadas en distintas áreas de intervención estructuradas en seis módulos:
psicoeducacional, tratamiento usual, intrapersonal, intervención familiar y desarrollo de un nuevo estilo de vida. Aplicaron el programa a 17 personas, sin grupo de comparación, y obtuvieron que el 100% de los pacientes sometidos al programa tuvieron importantes diferencias y mejoras como la reducción del tiempo de juego online, una reducción de los síntomas de la adicción al internet, y un mejoramiento en el desarrollo de actividades cotidianas y funcionamiento familiar (p<0.0.05).
Otro estudio, fue el realizado por (Tas et al., 2018), denominado “Efectos de un programa psicoeducacional para la reducción de síntomas psicológicos de adicción al internet entre adolescentes”. Los investigadores examinaron los efectos de un programa psicoeducacional preparado por ellos mismos para la reducción de síntomas relacionados a la adicción al internet, aplicado a 509 estudiantes de una escuela en Turquía, entre el 2014 y 2015. Se trató de un ensayo clínico no aleatorizado, controlado. Encontraron que el programa psicoeducacional fue efectivo en reducir los síntomas psicológicos asociados a la adicción al internet en adolescentes en el grupo experimental, comparado con el grupo
control, que no recibió el programa (p<0.05), por lo que los autores concluyeron que el programa es efectivo para la mejoría clínica de la adicción al internet.
Así mismo, en la línea de aplicación de tratamientos psicoeducacionales o de intervención clínica no farmacológica, fue el realizado por (Sakuma et al., 2017), que realizaron un estudio en Japón denominado: “Tratamiento con el campamento de auto- descubrimiento (Self-Discovery Camp, SDiC) para mejorar el desorden de juego de internet”. Se trató de un estudio experimental, no controlado ni aleatorizado, aplicado a 10 pacientes con desorden del juego de internet, todos ellos varones, con una edad media de 16.2 años, durante 8 noches y 9 días. Los investigadores utilizaron diferentes escalas para evaluar la mejoría clínica asociada. Encontraron una reducción en el tiempo de juego en horas (media de horas/día de la base: 9.96 (DE 2.95); media del final: 6.78 (DE 2.57);
p=0.044). Así mismo, describieron que los participantes tomaron medidas de autoeficiencia, con una diferencia significativa entre el inicio del tratamiento y el final (p=0.012). Los autores concluyeron que el SDiC es efectivo para la reducción en el número de horas de juego y en el desarrollo de medidas de autoeficiencia.
Por otro lado, se encuentra la terapia con fármacos para el tratamiento de la ciberadicción. El estudio desarrollado por (Song et al., 2016), titulado “Estudio comparativo de los efectos del bupropion y escitalopram en el desorden de juego de internet”. Se trató de un ensayo clínico abierto, controlado y aleatorizado, realizado en Corea, donde se dividieron 3 grupos de comparación: un grupo que recibió bupropion (44 participantes), un grupo que recibió escitalopram (42 participantes) y un grupo que no recibió tratamiento alguno (36 participantes), y se les hizo un seguimiento durante seis semanas. Evaluaron a los participantes con la escala de adicción al internet en jóvenes (YIAS). Los investigadores encontraron que uno una diferencia entre los tres grupos de observación al final de las 6 semanas de tratamiento (YIAS inicial, p=0.38; YIAS final,
p<0.01). Los autores concluyeron que tanto el bupropion como escitalopram fueron efectivos en el tratamiento y manejo del desorden de juego de internet, sin embargo, el bupropion aparece como más efectivo que el escitalopram en la mejoría de la atención e impulsividad en estos pacientes.
A pesar de la poca evidencia acerca de la intervención en pacientes con ciberadicción en el contexto nacional, se ha encontrado que el estudio desarrollado por (Betancur Limpi et al., 2019) sobre “Intervención de enfermería en la prevención de la adicción a las redes sociales en estudiantes del 5to año de secundaria en una institución educativa”. Las investigadoras aplicaron una intervención de enfermería basado en el modelo de Dorothy E. Johnson para la prevención de adicción a las redes sociales en estudiantes del 5to año de secundaria, desarrollado en 32 estudiantes entre 15 y 18 años.
Las autoras encontraron una reducción en la adicción a las redes sociales entre el grupo experimental (6.3% de adicción muy alta en el pretest; 0% de adicción muy alta en el post-test) y el grupo control (12.5% vs 0%). Las autoras concluyeron que la intervención preventiva ayuda a disminuir significativamente la adicción a redes sociales hasta niveles bajos de obsesión y falta de control personal y muy bajos en el uso excesivo de las redes sociales.
Esta investigación será abordada mediante la realización de una revisión sistemática. Una revisión sistemática resume las investigaciones existentes y publicadas sobre un tema en particular, de manera bien descrita, metódica, rigurosa, reproducible y, por lo tanto, "sistemática". Desde el punto de vista operacional, una revisión sistemática:
1) aborda una cuestión clínica específica; 2) requiere una búsqueda bibliográfica exhaustiva; 3) utiliza criterios de selección explícitos para identificar los estudios publicados pertinentes; 4) evalúa la calidad metodológica de los estudios incluidos; 5) explora las diferencias entre los resultados de los estudios; y 6) sintetiza cualitativa o
cuantitativamente los resultados de los estudios (Vetter, 2019). Las revisiones sistemáticas y los meta-análisis sintetizan la evidencia de múltiples estudios y pueden potencialmente promover una evidencia más fuerte que los estudios individuales solamente (Mueller et al., 2018).
Las revisiones sistemáticas se caracterizan por ser metódicas, exhaustivas, transparentes y reproducibles. Implican un proceso de búsqueda sistemática para localizar todas las publicaciones y no publicaciones pertinentes que aborden una o más cuestiones de investigación, así como una presentación y síntesis sistemáticas de las características y conclusiones de los resultados de esa búsqueda. La metodología y la presentación sistemáticas tienen por objeto reducir al mínimo la subjetividad y el sesgo (Gupta et al., 2018)
Según la guía o declaración PRISMA, para la realización de una revisión sistemática, el pilar del estudio es establecer la pregunta de investigación, que contrasta los 4 puntos específicos (población, intervención o exposición, control y desenlace). De esta manera, se realiza una estrategia de búsqueda utilizando descriptores controlados o tesauros, cuya naturaleza depende de la base donde se realizará el estudio. Luego de aplicar la estrategia de búsqueda en las diferencias bases de datos, se procede a evaluar los estudios en función de la pregunta establecida a través de los títulos y los resúmenes de cada estudio incluido, de tal manera que se puedan evaluar en una etapa posterior, aquellos estudios a texto completo para decidir cuáles se incluyen y quienes se excluyen para la síntesis cualitativa (revisión sistemática) y para la síntesís cuantitativa (meta- análisis) (Liberati et al., 2009).
Cuando el revisor desea reunir muchos estudios que han probado empíricamente la misma hipótesis, se requiere un examen cuantitativo, denominado meta-análisis. El meta- análisis se ocupa de la estimación global de los efectos de los desenlaces. Por ejemplo, el
determinar cuál es el estimado global de los estudios que evaluaron la eficacia del tratamiento de la ciberadicción en adolescentes en términos de horas de uso de internet o resolución de la ansiedad (Vetter, 2019).
El metaanálisis sería apropiado cuando una colección de estudios informa sobre resultados cuantitativos (datos) en lugar de conclusiones o teoría cualitativas; examina los mismos o similares constructos/relaciones; se derivan de diseños de investigación similares; informa sobre las relaciones simples entre dos variables (relaciones bivariadas, correlaciones de orden cero, contrastes de un solo grado de libertad), en lugar de relaciones que se han ajustado por el efecto de variables adicionales (por ejemplo, efectos parciales o multivariados); y tiene resultados que pueden configurarse como tamaños de efecto normalizados (Delgado-Rodríguez et al., 2018).
Existen muchos índices posibles del tamaño del efecto, y el que sea más apropiado depende de la naturaleza de los datos y del diseño de investigación utilizado por los estudios incluidos. Cuando los estudios comparan las puntuaciones medias de los grupos de tratamiento en las variables de resultado continuas, los tamaños del efecto basados en la diferencia de medias estandarizada (Cohen's d o Hedges's g) pueden ser apropiados.
Cuando los estudios examinan la relación entre dos variables continuas, los tamaños del efecto basados en el coeficiente de correlación pueden ser apropiados. Cuando los estudios comparan dos grupos de tratamiento utilizando variables de resultados dicotómicos, los tamaños del efecto pueden basarse en la diferencia de proporciones, la relación de proporciones (una relación de riesgo), o una comparación más compleja denominada relación de probabilidades (Mueller et al., 2018).
I. MATERIAL Y MÉTODO 1.1. Tipo de investigación: Básica
1.2. Población-muestra: La población de estudio comprende a los niños y adolescentes sometidos a un programa de tratamiento para la ciberadicción.
1.3. Criterios de inclusión
• Ensayos clínicos aleatorizados que evalúen la eficacia de un programa de tratamiento para ciberadicción en niños y adolescentes.
• Estudios de cohorte prospectiva o retrospectiva que evalúen la eficacia de un programa de tratamiento para ciberadicción en niños y adolescentes.
1.4. Unidad de análisis: Resúmenes y texto completo de artículos con diseño de ensayos clínicos aleatorizado o cohorte prospectiva o retrospectiva.
1.5. Instrumentos Extracción de datos y manejo
Los autores (JBM, BBM), extrajeron los datos usando formatos predesarrollados en Microsoft Excel. Los desacuerdos fueron resueltos en consenso con un tercer revisor experto (ERM), si fuera necesario. Los autores extrajeron las siguientes variables por estudio: primer autor, año, país, tipo de estudio, número de participantes, características de intervención (brazo de intervención, características del control (brazo de control), resultados.
1.6. Procedimiento
1.6.1. Búsqueda de estudios
Los autores realizaron una búsqueda sistemática en Pubmed, Scopus, Web of Science, Medline Ovid y Embase; mediante la elaboración de una estrategia de búsqueda utilizando descriptores MeSH (Anexo 1). Se seleccionaron los resúmenes de ensayos clínicos aleatorizados (ECA) o estudios de cohorte que evaluaron la eficacia de programas
de tratamiento para la ciberadicción en niños y adolescentes. No se limitará en el lenguaje o año de publicación. La búsqueda de literatura inició desde el 27 de agosto del 2020. Los reportes de caso, editoriales, revisiones narrativas y meta-análisis fueron excluidos.
1.6.2. Selección de los estudios
Dos autores (JBM, BBM), realizaron una revisión independiente del contenido de títulos y resúmenes de acuerdo con los criterios de inclusión y exclusión.
Los estudios relevantes fueron seleccionados y los textos-completos fueron buscados para la siguiente evaluación. Las discrepancias fueron consultadas con un tercer autor (ERM).
Los estudios seleccionados fueron almacenados en el software Endnote 9.3.3.
1.6.3. Desenlaces
El desenlace primario fue la disminución de las horas en uso del internet, el número total de horas sin internet por día y la valoración de la salud mental (ansiedad, depresión y trastornos del comportamiento), según el informe de cada estudio.
1.7. Procesamiento de los datos
1.7.1. Análisis de riesgo de sesgo
Los ensayos clínicos aleatorizados (ECA) fueron evaluados usando la herramienta de riesgo de sesgo Cochrane. Esta herramienta contempla: generación de la secuencia aleatoria, ocultación de asignamiento, cegamiento de participantes y equipo, cegamiento del evaluador de resultado, cegamiento y datos incompletos del desenlace, reporte selectivo, número de participantes excluidos de la evaluación de resultados y otros tipos de sesgo. Los autores revisarán de forma independiente el riesgo clasificando cada ítem por separado en bajo, incierto y alto riesgo de sesgo. Un ensayo con un alto riesgo de sesgo en cualquiera de los ítems de aleatorización o cegamiento puede ser considerado como alto riesgo de sesgo. Las discrepancias fueron resueltas con un tercer autor experto.
1.7.2. Análisis estadístico
El proceso de meta-análisis requiere de 3 elementos: la medida del efecto (que depende de la naturaleza de las variables), el modelo de heterogeneidad de varianza (que pueden ser fijos, aleatorios o Peto), y el método a aplicar (por ejemplo Mantel-Haenzel o varianza inversa) (Mueller et al., 2018).
En la presente investigación, para el meta-análisis, se utilizó el modelo de efectos aleatorios con método de varianza inversa. Los riesgos relativos (RR) o riesgo de odds (OR) fueron calculados para desenlaces dicotómicos (valoración de la salud mental);
mientras que las diferencias de medias (MD) con un intervalo de confianza al 95%
(IC95%) fueron calculadas para desenlaces contínuos (horas en uso del internet, el número total de horas sin internet por día).
Además, se utilizó un modelo de efectos aleatorios con el método de la varianza inversa y la transformación de arcsina doble de Freeman-Tukey para calcular las tasas de prevalencia agrupadas (prevalencia), así como sus intervalos de confianza (IC) del 95%.
La heterogeneidad de los estudios fue investigada utilizando el estadístico I2: 0-30% baja heterogeneidad, 30-60% moderada, >60% es alta heterogeneidad. Se eectuó un análisis de subgrupo según el grupo etáreo analizado (niños y adolescentes). Los autores realizaron un análisis de sensibilidad para variables dicotómicas usando el método de Mantel-Haenzel siempre que se espere que los eventos por brazo de intervención sean relativamente bajos (<10% de la incidencia de los desenlaces dicotómicos). Se utilizaron las funciones metabin y metacont del meta-library de R 3.5.1(www.r-project.org).
1.8. DEFINICIÓN DE VARIABLES
• DEFINICIÓN CONCEPTUAL
✤Brazo de tratamiento: En un ensayo clínico aleatorizado o estudio experimental con grupo control y muestreo aleatorio, el brazo de tratamiento indica la nueva intervención aplicada al grupo de pacientes.
✤Brazo de control: En un ensayo clínico aleatorizado o estudio experimental con grupo control y muestreo aleatorio, el brazo de control indica el tratamiento estándar o placebo aplicado al grupo de pacientes.
✤Ciberadicción: “Conjunto de manifestaciones fisiológicas, comportamentales y cognoscitivas en el cual el consumo de una droga, o de un tipo de ellas, adquiere máxima prioridad para el individuo, mayor incluso que cualquier otro tipo de comportamiento de los que en el pasado tuvieron el valor más alto. La manifestación característica del síndrome de dependencia es el deseo, a menudo fuerte y a veces insuperable, de ingerir sustancias psicótropas”.
✤Salud mental: Estado de equilibrio emocional, cognitivo y conductual que permite al individuo desenvolverse de manera responsable en su entorno familiar, social y laboral, así como gozar de bienestar y calidad de vida (Kolotkin et al., 2018).
✤Horas en uso del internet: Número total de horas de utilización y/o conectividad a la red.
✤Número total de horas sin internet por día: Número total de horas sin conexión a internet durante un día.
• DEFINICIÓN OPERACIONAL
• Brazo de tratamiento:
En este contexto indica el tipo de programa aplicado para el tratamiento de la ciberadicción. En esta investigación se considerará el tipo de intervención según la definición de los estudios. Se mide mediante “Frecuencia de pacientes en el brazo de tratamiento (EE)”.
• Brazo de control:
En este contexto indica el tipo de control aplicado para el tratamiento de la ciberadicción. En esta investigación se considerará el tipo de control según la definición de los estudios. Se mide mediante “Frecuencia de pacientes en el brazo de control”.
• Ciberadicción:
En este contexto indica la frecuencia de pacientes con el diagnóstico. Se mide mediante “Frecuencia de pacientes con el diagnóstico de ciberadicción”.
• Salud mental:
En este contexto se evaluará la ansiedad, depresión y otros desenlaces asociados a la salud mental. Se considerará la definición de salud mental y los elementos de desenlace de cada estudio incluido. Se mide mediante “Frecuencia de pacientes con el deterioro de salud mental”
• Horas en uso del internet:
Se considerará la definición de cada estudio incluido. Se mide mediante
“Número de horas del uso de internet”.
• Número total de horas sin internet por día:
Se considerará la definición de cada estudio incluido. Se mide mediante
“Número total de horas sin internet por día”.
1.9. Consideraciones éticas y de rigor
Se solicitará la aprobación de la investigación realizada por parte del Comité de Ética e Investigación de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo.
En el presente estudio se tuvo en cuenta los siguientes principios éticos, según:
• Intimidad, anonimato y confidencialidad: Es primordial en el rigor de la ética. Los datos a obtener son los resultados de los estudios, por lo que se asegura la confidencialidad de los participantes, puesto que no se interactúa en ningún momento con pacientes.
• Consentimiento informado: Al ser un estudio secundario de bases de datos, no se aplicó consentimiento informado a pacientes.
• Autonomía: A pesar del derecho a la autodeterminación, el presente estudio se exonera de este principio al no interactuar con pacientes.
• Beneficencia: Los datos contemplados y extraídos no serán alterados a conveniencia, por lo que se mantendrá el rigor ético de este principio.
• Justicia: Todos los datos serán tratados por pares ciegos, es decir, los autores extraerán los datos individualmente y luego contrastarán la información para asegurar la calidad e imparcialidad de los datos de los estudios.
II. RESULTADOS Selección de los estudios
Se identificó un total de 4700 resúmenes luego de la búsqueda en las diferentes bases de datos, eliminándose 2093 resúmenes. Se analizaron 2607 estudios por título y resumen, y luego de la exclusión sólo se analizaron 25 artículos por texto completo. Finalmente, siete artículos se incluyeron para el análisis cualitativo (Chang et al., 2020; Evans et al., 2018; Kang et al., 2018; Li et al., 2016; Manwong et al., 2018; Sakuma et al., 2017;
Walther et al., 2014), y cuatro estudios para el análisis cuantitativo (Li et al., 2016;
Manwong et al., 2018; Sakuma et al., 2017; Walther et al., 2014) (Figura 1).
Figura 1. Diagrama de flujo de selección de los estudios (PRISMA, 2009)
Número de registros identificados en la búsqueda
(n = 4700)
Screening IncludedEligibilityIdentification
Número de registros identificados de otras fuentes
(n = 0)
Registros duplicados eliminados (n= 2093)
Registros revisados por título y resumen
(n = 2607)
Registros excluidos (n = 2582)
Artículos analizados por texto completo
(n = 25)
Artículos eliminados por texto completo
(n = 18)
Diferentes desenlaces: 12 Población diferente: 6
Estudios incluidos en la revision sistemática
(n = 7)
Estudios incluidos en el meta-analisis (n = 4)
Características de los estudios incluidos
Los estudios incluidos en la revisión sistemática fueron publicados entre el 2014 y el 2020. Se encontraron tres ensayos controlados aleatorizados (Evans et al., 2018;
Manwong et al., 2018; Walther et al., 2014), y cuatro cohortes retrospectivas (Chang et al., 2020; Kang et al., 2018; Li et al., 2016; Sakuma et al., 2017). Se reportó un total de 2396 participantes incluidos entre los estudios, de los cuales 1185 (49%) fueron varones.
La edad media fue de 14 años (SD 1.96). Respecto a la intervención para tratar la ciberadicción, se han agrupado en tres componentes. El primer componente corresponde al tratamiento de reforzamiento (programa escolar de educación audivisual, campamento de autodescubrimiento y terapia de refuerzo motivacional basada en actividades de grupo) (Manwong et al., 2018; Sakuma et al., 2017; Walther et al., 2014). El segundo componente corresponde al tratamiento de entretenimiento (deportes al aire libre, actividades y terapias asistidas por caballos) (Kang et al., 2018; Li et al., 2016).
Finalmente, el tercer componente corresponde al tratamiento clínico (abstinencia, tratamiento psiquiátrico para adicción a internet) (Chang et al., 2020; Evans et al., 2018).
La duración del tratamiento entre todos los estudios publicados varió entre 4 días hasta los 3 meses. Los desenlaces surrogados analizados entre los estudios, además de las horas de estar conectado a internet por semana, fueron la depresión y ansiedad (Tabla 1).
Tabla 1. Características de los estudios incluidos
Autor Año País Tipo de estudio
Número de participantes
Edad (media,
SD)
Sexo, masculino
(n, %)
Intervención Control
Nº horas conectado a
internet (base)
Nº horas conectado a internet (final de
seguimiento)
Duración de la intervención
Otros desenlaces al final del estudio
Walther B 2014 Alemania
Ensayo controlado aleatorizado
1843 12
(0.83) 912 (49%) Programa escolar de educación audiovisual
Programa educativo regular
I: 1.0 (0.8) C: 1.0 (0.5)
I: 0.30 (0.6)
C: 0.45 (0.9) 3 meses
Uso excesivo de internet >4 horas diarias, Escala de adicción a internet, días de
frecuencia de uso de internet por mes Sakuma H 2017 Japón Cohorte
prospectiva 20 16.2
(.15) NR Sdic: Campamento de autodescubrimiento
No intervención
I: 6.79 (0.63) C: 9.96 (2.95)
I: 6.56 (0.83)
C: 6.78 (2.57) 9 dias Autoeficacia, tiempo y frecuencia de videojuegos
Manwong
M 2018 Tailandia
Ensayo controlado aleatorizado
245 NR 116 (47%)
GA-MET: terapia de refuerzo motivacional basada en actividades de
grupo
Control estándar
I: 5.23 (3.03) C: 4.47 (2.89)
I: 5.61 (3.62)
C: 5.85 (3.28) 12 semanas
Duración media del uso de los medios sociales en días
laborables y fines de semana, comportamiento,
autoestima Li M 2016 China Cohorte
prospectiva 120 NR 58 (48%) Deportes al aire libre No intervención
I: 7.4 (2.1) C: 7.6 (2.3)
I: 4.5 (1.8)
C: 7.3 (2.5) 12 semanas Depresión y ansiedad
Kang K 2018 Corea del Sur
Cohorte
prospectiva 30 15.6
(0.9) 30 (100%) Actividades y terapias asistidas por caballos
No
intervención NR NR 12 dias
Adicción a internet, evaluación de la función
cerebral Evans C 2018 Australia
Ensayo controlado aleatorizado
37 15.2
(1.4) NR Abstinencia Control
estándar
I: 23.6 (16.6)
C: 15.3 (6.7) NR 6 dias Adicción a internet, depresión y ansiedad
Chang C 2020 Taiwan Cohorte
prospectiva 101 12.3
(3.7) 69 (68%) Tratamiento psiquiátrico para adicción a internet
No
intervención NR NR 4 semanas Adicción a internet, depresión y ansiedad
Efecto de los tratamientos para la ciberadicción en las horas de conexión a internet por semana
En nuestro meta-análisis, se puede observar que los tratamientos para la ciberadicción reducen las horas de conexión a internet en 1.18 horas por semana, comparado con cualquier tratamiento de control (MD 1.18; 95%CI -2.1825 a -0.1754; p= 0.02; Figura 2).
Figura 2. Efecto de los tratamientos para la ciberadicción en las horas de conexión a internet por semana
III. ANÁLISIS Y DISCUSIÓN Hallazgos principales
En nuestra revisión sistemática y meta-análisis se determinó que, todas las actividades terapéuticas para el tratamiento de la ciberadicción pueden reducir el número de horas de conexión a internet por semana.
Perspectivas de la adicción a internet
La accesibilidad a Internet en todo el mundo ha aumentado notablemente como resultado de la rápida mejora de la tecnología. Este desarrollo ha dado lugar a muchos estudios que examinan el uso de diversas actividades modernas en línea, como las redes sociales y los juegos en Internet.
Los usuarios de Internet suelen empezar a navegar por Internet aproximadamente entre los 6 y los 9 años (Mihajlov et al., 2017b). Sin embargo, con la revolución tecnológica, el 62,7% de los usuarios empiezan a utilizar Internet cuando tienen entre 3 y 5 años (Zegarra Zamalloa et al., 2017). Por ejemplo, en el meta-análisis publicado por Malinauskas R., et al, se identificó que el grupo etáreo con mayor tendencia a la adicción al internet se encontraba entre los 12 y 21 años de edad (Malinauskas et al., 2019).
La adicción a Internet (AI) o ciberadicción, se está convirtiendo en un fenómeno extendido y problemático. La prevalencia de la AI ha aumentado rápidamente en Asia Oriental, y se ha extendido por países de Latinoamérica. En el Perú, se ha determinado que un 12.9% de niños y adolescentes son adictos a internet (Flores Pariapaza, 2020).
Desde que la AI se reconoce cada vez más como un trastorno grave, se han realizado varias revisiones que abordan sus causas, diagnóstico, epidemiología, fenomenología, trastornos comórbidos y hallazgos de neuroimagen.
Dell’Osso B., et al, refieren que las adicciones comprenden seis componentes básicos (es decir, saliencia, modificación del estado de ánimo, tolerancia, abstinencia, conflicto y
recaída) y que los individuos con adicción a Internet experimentan preocupación y distorsiones cognitivas, deterioro de las conductas socializadas y sentimientos desagradables o malestar físico (Dell'Osso et al., 2006). Grant J., et al, refieren que en la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (es decir, DSM-5), ha reconocido el potencial impacto negativo de la adicción a las actividades relacionadas con Internet en el bienestar de un individuo al reconocer el trastorno por juego en Internet (TGI) como un trastorno tentativo (Grant et al., 2010).
La adicción a los juegos en línea se ha asociado con (y puede iniciar) otros trastornos como la depresión, el estrés y los trastornos de ansiedad. En consecuencia, la adicción a los videojuegos en forma de Trastorno por Juego en Internet (TJI) se incluyó en la Sección 3 de la última (quinta) revisión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5; (APA, 2013)).
King D., et al, en su revisión sistemática, explican que el diagnóstico clínico de TJI comprende el uso persistente y recurrente de Internet para participar en juegos, lo que conduce a un deterioro o malestar clínicamente significativo durante un período de 12 meses, según lo indicado por cinco (o más) de los siguientes criterios: (i) preocupación por los juegos de Internet; (ii) síntomas de abstinencia cuando se retiran los juegos de Internet; (iii) tolerancia o, en otras palabras, necesidad de aumentar el tiempo dedicado a los videojuegos; (iv) intentos infructuosos de controlar la participación en los juegos de Internet; (v) pérdida de interés en aficiones y entretenimientos anteriores como consecuencia de, y con excepción de, los juegos de Internet; (vi) uso excesivo y continuado de los juegos de Internet a pesar del conocimiento de los problemas psicosociales; (vii) engaño a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas respecto a la cantidad de juegos de Internet; (viii) uso de los juegos de Internet para escapar o aliviar los estados de ánimo negativos; y (ix) poner en peligro o perder una
relación importante, un trabajo o una oportunidad educativa o profesional debido a la participación en los juegos de Internet (King et al., 2013).
Implicancias de la adicción al internet
La adicción al internet es una afección de la salud mental que tiene diferentes dimensiones asociadas. Por ejemplo, una revisión sistemática sugirió que el autocontrol y la autoestima estaban estrechamente relacionadas a la ciberadicción (Kuss et al., 2014). Esto puede explicarse en el caso de los niños en edad escolar, puesto que su autocontrol y su juicio son muy pobres para el crecimiento cognitivo, psicológico y emocional, en comparación con los adultos o los adolescentes. Ante esto, Cheng C., et al, nos explican que la adicción en etapas tempranas de la vida puede dar lugar a diversos problemas, como la dificultad para adaptarse a la vida escolar; una mala relación con los amigos; una comunicación insuficiente con los miembros de la familia; la evitación de las relaciones interpersonales;
un sueño insuficiente; síntomas de depresión, nerviosismo, hostilidad, miedo y paranoia;
y problemas de comportamiento, como la violencia y la distracción (C. Cheng et al., 2014).
Por otro lado, Guertler D., et al, nos explican que aunque los individuos rara vez son adictos a Internet en sí, las actividades que se realizan a través de este medio parecen provocar comportamientos adictivos (por ejemplo, el juego, las apuestas y las redes) en una pequeña minoría de individuos. La adicción a estas actividades relacionadas con Internet puede tener un impacto psicosocial grave y negativo (Guertler et al., 2014).
La posibilidad de que el mal uso de la tecnología cause problemas psicológicos indica la relación entre los síntomas psicológicos y la adicción a Internet. En los últimos años han aumentado los estudios sobre la relación entre la adicción a Internet y los síntomas psicológicos. Sin embargo, se puede decir que los estudios relacionados son insuficientes
cuando se considera la relación entre los conceptos y la importancia de los mismos. Los estudios recientes llaman la atención sobre la relación entre la adicción a Internet y los síntomas psicológicos entre los adolescentes.
Debido a que los adolescentes son el grupo con mayor riesgo de adicción a Internet y a las graves relaciones entre los síntomas psicológicos y la adicción a Internet, un estudio que se realice con adolescentes adquiere aún más importancia. Aunque hay estudios que abordan las relaciones entre la adicción a Internet y los síntomas psicológicos, la falta de un programa psicoeducativo para reducir los síntomas psicológicos para mitigar la adicción a Internet hace que este estudio sea importante.
Alternativas terapéuticas para la adicción a internet desde el cuidado de enfermería Nuestro estudio demostró que las intervenciones o terapias para tratar la adicción al internet, pueden reducir significativamente uno de los principales componentes de medida: el número de horas por semana que usan el internet.
Dentro de las intervenciones encontradas y descritas, el primero es un programa escolar de educación audiovisual, que trata de un programa de alfabetización mediática en la escuela dirigido a adolescentes de 6º y 7º grado. Lo llevan a cabo los profesores durante el horario de clase y consta de cuatro unidades de 90 minutos: Uso de Internet (unidad 1), comunicación en línea (unidad 2), juegos de azar (unidad 3) y apuestas (unidad 4). Se centra en el autocontrol, el debate y la reflexión sobre el uso de los medios por parte de los adolescentes. Un aspecto importante es que los adolescentes aprendan a aplicar el concepto de adicciones conductuales (Walther et al., 2014).
Otro tratamiento fue el “Campamento de autodescubrimiento” (SDiC). El SDiC comprendía 14 sesiones de terapia cognitiva con psicólogos clínicos, 3 conferencias médicas impartidas por médicos, 8 sesiones de asesoramiento personal y un taller titulado
"Nuestra relación con Internet". Se eligieron enfoques no farmacoterapéuticos. El SDiC también incluyó la cocina al aire libre, un rally a pie, senderismo y trabajo en madera.
Los objetivos de estas actividades eran: 1) fomentar la concienciación sobre la salud, el bienestar y una vida bien regulada; 2) experimentar la comunicación sin Internet ni los dispositivos digitales; y 3) colaborar con otros y resolver problemas (Sakuma et al., 2017).
Por otro lado, el programa GA-MET, que fue la tercera intervención descrita en nuestra revisión sistemática se desarrolló en tres pasos. El primer paso consistió en la revisión de la literatura relacionada. El segundo paso consistió en la evaluación del contenido del programa GA-MET y de la validez del constructo por parte de cinco expertos, dos psiquiatras de niños y adolescentes, dos psicólogos clínicos y un experto en MI/MET. El último paso consistió en aplicar el programa en otra escuela para comprobar la idoneidad del formato, el contenido, la duración y la prioridad. Posteriormente, se revisó el programa antes de la prueba actual. Hubo tres fases, a saber Fase I: la fase de educación y retroalimentación, Fase II: la fase de compromiso y fortalecimiento, y Fase III: la fase de seguimiento (Manwong et al., 2018).
Finalmente, otra alternativa terapéutica fue la terapia asistida con caballos (EAAT). El EAAT se llevó a cabo como un ensayo prospectivo de una semana de duración y fue diseñado e impartido por psiquiatras y enfermeras. El equipo de estudio de la EAAT estaba formado por dos psiquiatras, seis especialistas de la Professional Association of Therapeutic Horsemanship International (PATH Intl.), asistentes de enseñanza con especialización en ciencias de la conducta del ejercicio y dos profesores de educación física de escuela media. Todos los programas relacionados con la EAAT fueron intervenciones de grupo, con una proporción de 2:3 de instructores a adolescentes. Las sesiones de entrenamiento fueron de 60 minutos cada una y se realizaron dos veces al día durante 7 días. Las sesiones de entrenamiento se ajustaron al siguiente horario: 10
minutos para cambiarse de ropa y montar el caballo con el instructor; 10 minutos para cuidar del caballo, incluyendo la alimentación y el cepillado; 30 minutos de equitación terapéutica; y 10 minutos para la retroalimentación y el enfriamiento. Las 12 sesiones (S) de EAAT consistieron en las siguientes actividades: S1: montar y desmontar/postura básica al paso/aprendizaje de ayudas al paso y a la parada; S2: aprender a sujetar las riendas y a cambiar de dirección con seis cuernos al paso; S3: postura de medio asiento usando las manos al paso; S4: dos puntos al paso y medio asiento usando las manos al trote; S5: dos puntos al paso y medio asiento sin manos al trote; S6 y S7: trote posado en la pista; S8: trote posado en la media pista; S9 y S10: trote sentado/posado en la pista; y S11 y S12: trote sentado/posado en la media pista (Kang et al., 2018).
Limitaciones
Este trabajo presentó algunas limitaciones. Primero, los tratamientos o intervenciones de los estudios incluidos en el meta-análisis tienen una naturaleza similar pero actividades heterogéneas, lo que puede influir en el efecto global del estudio. Segundo, los estudios presentaron un riesgo de sesgo moderado, que puede afectar el método, sobre todo en el proceso de aleatorización de los participantes, e influir en los resultados del estudio.
IV. CONCLUSIONES
• Respecto a la eficacia, los tratamientos para la ciberadicción, independientemente del tipo de intervención reducen las horas de conexión a internet, comparado con cualquier tratamiento de control, por lo que se recomienda su pronta instauración y monitoreo permanente para poder tener resultados favorables.
• Las características de los programas de tratamiento son multidimensionales, entre ellas destacan: desarrollo de programas escolares de educación audiovisual, campamento y asesoría profesional, intervención psicoeducativa, y terapia asistida con caballos.
V. RECOMENDACIONES
• Se recomienda mayor tiempo de seguimiento, con estrategias adecuadas según el tipo de paciente por edad, género y problemas psicosociales subyacentes.
• Se recomienda ampliar la investigación clínica y fenomenológica, a fin de orientar el cuidado de enfermería para un desarrollo adecuado del proceso de atención de enfermería.
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