Mó n i c a Ca s t i l l o Ll u c h y Ma r t a Ló p e z Iz q u i e r d o ( e d s . ) : Modelos latinos en la Castilla Medieval, M a d r i d / F r a n k f u r t : I b e r o a m e r i c a n a V e r v u e r t / M e d i e v a - l i a H i s p a n i c a , 2010.
Resultado de u n a publicación de un Coloquio de 2007 en la Ecole N órm ale Supérieure de Lyon, esta publicación se prop o n e, en palabras de sus coordinadoras, u n a reflexión sobre el can o n de autoridades, la “cons
titución y especificidad de la n ó m in a de autores que funcionan com o patrones para la imitación de la lengua, temas, estilos en Castilla en la Edad M edia” (p. 11). R eseñando brevem ente cada u n a de las contribucio
nes, de cuyos autores ofrecen u n a breve n o ta al final del libro, las coordi
nadoras separan los bloques temáticos: relaciones entre latín y rom ance, aspectos particulares de léxico y sintaxis castellana, la reelaboración y rese- mantización de la m ateria clásica en la ob ra historiográfica, el ám bito ju r í
dico y los modelos latinos en la literatura. En efecto, la aproxim ación req u erid a no p u ed e ser sino interdisciplinar.
Sobre la época de orígenes e identificación del rom ance frente al latín, Roger Wright, en su contribución “Romance, latín, y otra vez rom ance en la Península Ibérica en el siglo X ll” , bosqueja la situación lingüística de media
dos del x i i i a partir de tres textos, en particular la convivencia de rom ance con apariencia de latín que m uestra un docum ento legal de Sahagún de 1096 escrito en latín, leído con la fonética rom ance de la época (esto es, latín con sintaxis castellana, com o defiende Manuel Ariza); el latín medieval de u n docum ento de León de 1207, fruto de la reform a fonética cluniacen- se (palabras romances con terminaciones latinizantes); y el iberorrom ance con u n a nueva modalidad gráfica, sin disfraz latinizante, del Tratado de
Cabreros, de 1206, que se im pondría progresivamente.
De igual m odo, han de repasarse los m odelos teóricos de periodización de la lengua española, sobre todo p ara la época inicial del castellano. A ello dedica M ercedes Quilis M erín su estudio “Fronteras y periodización en el español de los orígenes”. La autora considera que este p erio d o debe (re)estudiarse desde una óptica adecuada, si bien no p ro p o n e periodi
zación alternativa. C om enta p rim ero el p arecer de la tradición desde Nebrija hasta el xvm, para la que el perio d o “propiam ente histórico” (p.
46) em pieza con Alfonso X; recu e rd a la revisión de las tesis de los Orígenes del español, de M enéndez Pidal, tanto ideológicas com o interpretativas de los docum entos. Examina asimismo diez gramáticas históricas (casi nin g u
na ofrece periodización) y diez historias de la lengua (que establecen periodización pero no reflexión) gestadas unas y otras a lo largo de todo el xx y hasta 2005, fecha de la Historia de la lengua española postum a de Pidal, y su periodización holística, francam ente m oderna. Constata los problem as de establecer clasificaciones solo con criterios internos, com o com plejo resulta establecer cronologías relativas, p o r razones q ue van de
la escasez de datos a los límites conceptuales poco claros en tre latín y rom ance, pasando p o r el an acronism o metodológico.
Los seis trabajos siguientes son estudios concretos sobre léxico y sinta
xis castellana, que ilustran ad e c u a d a m e n te la cuestión central de la rela
ción entre m odelo latino y (re)in terp retació n . Mario Barrajover, en su tra
bajo “Cómo vive u n a lengua muerta: el peso del latín medieval en la evolu
ción ro m an ce”, se detiene en u n a innovación surgida ya en latín: el d eter
m in an te anafórico dictum y su ad o p ció n p o r las lenguas romances: lediten el ám bito francés, dicho en el castellanoleonés, dit para el catalanoarago- nés, dito respecto al galaicoportugués. No está a favor de o p o n e r lengua viva a lengua m uerta, pues el latín co n tin ú a “viviendo” y evolucionando en el plano morfosintáctico en los siglos xn y xm (p. 77). De h ech o pro d u ce innovaciones in d e p e n d ie n te m e n te de los dialectos romances, a los que lle
gan com o préstamos p le n am en te integrados. Además, el autor p reten d e d em ostrar que el latín medieval ejerce u n a influencia reunificadora en tales dialectos, sobre todo en la tradición cancilleresca. Su com paración de textos latinos, rom ances e h íb rid o s concluye p ara este elem ento anafórico que la cronología absoluta ro m a n ce y latina responde a la mism a pauta.
Algo positivo que caracteriza a los trabajos de este especialista es a ten d er a las limitaciones metodológicas q u e im p o n en los corpus objeto d e estu
dio.
Lola Pons Rodríguez, en “La elab o ració n léxica desde m odelos latinos:
tres estudios de caso en el castellano medieval (inclusive, exclusive, respecti
ve)”, explica con detalle el re c o rrid o histórico de estos tres elem entos, en m arcado en la teoría de la gram aticalización (y su justificación pragm á
tica), que com bina con el m o d e lo de las tradiciones discursivas, presu
puestos fructíferos en el últim o funcionalism o. Estas tres piezas léxicas pasaron po r u n a doble elaboración (Ausbau): en una tradición discursiva nueva, del latín al español (extensiva) y la pro d u cid a d en tro de esa misma tradición (intensiva). Estos adverbios surgen n o del latín literario sino del ám bito administrativo, del co n tacto cotidiano. En este sentido, explica la a uto ra que la pérdida de exclusive se p ro d u jo en el xvin al mismo tiem po del auge de inclusive, que respective tiene su génesis en el latín escolástico y que pasó a los textos castellanos, o q u e estos elem entos tuvieron q u e con
te n d e r con exclusivamente y respectivamente. Su expansión en los diferentes m o m en to s se debió a que co n trib u ía n a la desam biguación y a q u e p e n e traron, desde la administración, e n ám bitos de la distancia comunicativa, com o la historia.
Por su parte, Gloria Clavería N adal, en su texto “Latín y rom ance en el léxico de la lengua ju rídica del siglo xm: observaciones sobre el verbo otor
gar", p arte de los docum entos del siglo XIII de la Colección Documental del Archivo de la Catedral de León y la Colección Diplomática del Monasterio de Sahagún. Da cuenta de la extensión funcional del verbo otorgaren el ám bi
to notarial, que sustituye a conceder, en num erosos binom ios (incluso a veces trinomios) léxicos, procedim iento frecuente en este registro p ara evitar confusiones. Para ello tiene muy presentes las relaciones latín-roman- ce (recuerda que h u b o letrados que más que a p re n d e r latín “ap ren d iero n determ inados tipos de discurso en latín”, p. 114). Otorgar (< AUCTORICA- RE) era un verbo de em pleo restringido en textos latinos p ero muy amplia
do en los castellanos, com binado con mandar, conocer ‘re c o n o c e r’, confirmar, prometer, o establecer.
Asimismo, conjunción de herencia latina e innovación m uestran las estructuras correlativas estudiadas po r Javier Elvira (“Modelos latinos y mecanismos pragm áticos en las correlaciones medievales castellanas”).
Explica que las correlaciones perviven en castellano medieval, sobre todo en la literatura, a u n q u e en cierto m odo (re) creadas, pues aparecen algu
nas nuevas y se revitalizan otras antiguas. Estructuras com o qual... tal-, quanto... tanto llegan a ser u n a llamativa com binación de arcaísmo (resa
bio latinizante) y oralidad. El m odelo correlativo, en principio sintáctica
m ente no jerárquico, es más afín a la lengua oral, en la que p rim an m oti
vaciones discursivas; la aparición de como (modal) en tal... como o tanto...como las desplazaría a un esquem a subordinante. A juicio del autor, el m odelo correlativo en el futuro verá reducido su ámbito.
En “La subordinación completiva en español antiguo: co n tin u id ad y ru p tu ra de los m odelos latinos”, Ana Serradilla Castaño refleja tam bién esta mayor p reocupación p o r el contenido que p o r la form a p ara explicar la aparición en castellano medieval de construcciones completivas p rep o sicionales, definitivamente consolidadas en época clásica. El elem en to que no bastaría para expresar la subordinación; la preposición surgiría con verbos de alta frecuencia de uso (Jablar, pensar, creer, pesar, esperar). H abría factores que las favorecerían pero también otros q u e las frenarían. Entre los primeros, evitar nexos superfluos, la desem antización preposicional o la influencia de antes que o después que, aún sin preposición en español medieval; respecto a los segundos, la extensión analógica del régim en an te sintagma nom inal a u n a proposición (que no debe confundirse con la tra
dicional analogía-nivelación, separación totalm ente o p o rtu n a, a nuestro juicio); construcciones analíticas em parentadas (auerfiuza de > fia r de, auer miedo de > temer de) y la inevitable evolución y desaparición de las cons
trucciones prolépticas, del tipo Me plaze de Myo Qid que fizo tal ganancia, paso previo a la construcción preposicional (p. 156).
José María García M artín, en “La expresión de la posesión y fen ó m e
nos conexos del latín al español y a las dem ás lenguas románicas: sem e
janzas y diferencias”, se sirve de un amplio abanico lingüístico: latín ap ar
te, abarca sobre todo sardo, catalán, español, francés, portugués, italiano, gallego, ru m a n o , provenzal, en g ad in o , sud italian o o sobreselvano.
Considera fenóm enos morfosintáctica y sem ánticam ente conexos, com o
el co n ce p to de p e rte n e n c ia , la posición del posesivo, el carácter á to n o /tó n ic o de los posesivos, la trayectoria de cuius o dont, del adverbio p ronom inal en/ne, la co n cordancia en tre participio y el objeto directo, o el m an tenim iento de la ‘posesión’ en el verbo habere. El au to r ap u n ta en su detallado análisis d e la posesión hipótesis reveladoras, en tre ellas: a) el español extrem a la ten d en cia ro m án ica a p restar escasa atención al posee
d o r com o eje vertebrad o r del sistema; b) el español actual, al carecer de posesivo más artículo, responde incluso m ejor que el medieval al m odelo latino; y c) se p u ed e establecer u n a correlación, no del to d o absoluta: si en u n a lengua rom ánica habere h a p e rd id o el co n ten id o ‘posesión’, probable
m en te contará con descendiente del relativo cuyo, y rechazará partitivo y p ro n o m b re adverbial en desde finales de la Edad Media.
Por otra parte, el volum en no p o d ía obviar a Alfonso X com o máximo ex p on en te de resemantización de los m odelos latinos, h ech o que las coor
dinadoras recordaban en el estudio introductorio. Así, Pilar Saquero Suárez-Somonte, en “Alfonso X el Sabio y la tradición cultural occidental”, señala al rey Sabio com o precu rso r del h u m an ism o vernáculo de la pri
m era mitad del xv, no sin antes desm entir, con razón, el tópico de que España solo se limitó a transm itir la cultura árabe en el Renacim iento eu ro p eo del siglo XII, p ara pasar al gran esp len d o r solo a p artir del x m .
M enciona las fuentes clásicas utilizadas p o r los redactores alfonsíes, que sirvieron a la Estoria de España y a la General Estoria. Pero va más allá: con
cluye que se elige la fuente más ad ecu ad a a la concepción política del rey (com o en los trabajos de M eneé o M artín del mismo volum en), de m odo que pu ed en decantarse p o r u n a historia novelada antes q u e p o r otra más ajustada a la realidad histórica, co m o sucede con la Historia de praeliis Alexandri Magni (traducción latina del arcipreste León de Nápoles) res
pecto al Alexandreis, de G autier de Chátillon. Concluye q u e Alfonso X se destaca por su total resolución de ser castellano p ero tam bién europeo.
Ciñéndose a la General Estoria, Iren e Salvo García (“Los mitos de la creación de la Metamorfosis de Ovidio (met. I, v. 5-162) en la General Estoria de Alfonso X”) , estudia el tratam iento prestado a algunos mitos ovidianos:
los cuatro elementos, las cuatro ed ad es del h o m b re, la gigantom aquia y la metamorfosis d e los ídolos, tanto d irectam ente com o a través de la tradi
ción exegética cristiana (Arnulfo de O rleans, G odofredo d e Viterbo, San Agustín, San Isidoro, San J e ró n im o o Pedro C om éstor), en este caso, m ediante tres niveles de interpretación: histórica, alegórica y moral.
Alfonso X da preferencia a Ovidio sobre estos m odelos m encionados (de hecho, u n a q uinta p arte de la ob ra del p rim ero traduce parcialm ente las Metamorfosis y las Heroidas del s e g u n d o ); además, la auctoritas ovidiana no es u n a m era traslación, sino que se plasm a p o r tres vías no excluyentes: a) cita latina y traducción; b) traducción sin cita latina; c) traducción de la glosa alegórica al texto, trasladada desde el latín o desarrollada po r el com
pilador (sin la referencia concreta). Finalm ente, com o el autor latino, el rey Sabio se p ro p o n e hacer u n “cu en to cu m p lid o ” de los hechos y uso ejem plar (cam ino hacia el saber).
Inspirándose en las teorías intertextuales de G érard G enette, y con base en la misma obra alfonsí, C orin n e Mencé-Caster, en “Modelos histó
ricos y literarios latinos y prosa histórica rom ance: el ejemplo de la Estonia de España de Alfonso X ”, traza la com binación de “transposición form al y tem ática” y desintegración (y en definitiva la a u to n o m ía de la prosa en len gua vulgar) de algunos modelos latinos, sobre todo de la Eneida de Virgilio. Para ello, reconoce “tres capas (hipo) textuales” en el texto alfon
sí: Historia romanorum de Rodrigo de Toledo (texto de partida), n arracio nes cortesanas y poesía lírica; y el m etatexto (crítico) de Alfonso X, en co n tra de las fuentes que m uestran a Dido com o víctima de u n a pasión cul
pable, reflejándola en cambio com o casta y pudorosa en perjurio de Eneas. “Reescritura correctiva”, en la que los com piladores alfonsíes añ a
den motivos psicológicos y dramáticos, o detalles realistas, n arrad o r om nis
cien te..., fren te a la asepsia del texto base de Rodrigo de Toledo; y nueva
m en te en sintonía con el espíritu del rey y de la época.
Inés Fernández-O rdóñez (“Ordinatio y compilatio en la prosa de Alfonso X el Sabio”) atiende detalladam ente a o tra innovación alfonsí: la división ( ordinatio) sistemática en capítulos (además, evidentem ente, de los libros), q ue no era norm ativa (aunque p u d ie ra ap are cer desde la A ntigüedad).
Además, los títulos de los capítulos son de cosecha propia. Esta renovación del m odelo solo se p u ed e explicar desde el p ro fu n d o cambio a partir del siglo xii en la emisión y recepción d e libros (en la tradición historiogràfi
ca hispánica, es p io nera la Historia Compostellana, hacia 1140, recu erda la autora) con el auge de escuelas y universidades. Se explicita la ordinatio, cobra im portancia el sistema decorativo (así lo m uestra con sendas lámi
nas del Libro del astrolabio redondo y del astrolabio llano, den tro del Libro del saber de astrologia), con iniciales coloreadas, cabeceras, calderones, índices, tablas; avanza la lectura visual y silenciosa, etc. Respecto a la compilatio, las fuentes aparecen en varias disposiciones, con las op o rtu n as repercusiones de relevancia discursiva y de organización didáctica para el lector, según el siguiente principio, que la autora ejemplifica con la General Estoria: a mayor nivel compilatorio, más novedosa es la estructura capitular, y a la inversa.
Fuera del ámbito alfonsí, Estelle Maintier-Vermorel (“Fuero Juzgo: u n a traducción al servicio de la génesis del estado m o d e r n o ”) indaga en la transform ación del Forum Iudiciorum en el Fuero Juzgo (reinado de F ern an d o III). Dos puntos fundam entales en que la versión castellana resem antiza el m odelo latino los resum e perfectam en te la autora: “el for
talecim iento de la posición soberana del rey com o g o b ern ad o r legítimo y actor político, y, derivado de este, el debilitam iento del p o d er de la Iglesia
y la nueva definición de sus relaciones con la m o n a rq u ía ” (p. 275). A tal fin contribuyen ciertas estrategias léxicas, com o la escasa presencia del calificativo princeps en beneficio del té rm in o rey, de nociones com o la usur
pación o la sedición, el em pleo d e la hipérbole elogiosa de su figura, la aparición de la mesura y la piedad,-, num erosos posesivos, que expresan los ám bitos de responsabilidad del rey, etc.
Según Carlos H eusch (“La caballería de ayer y la de hoy. El sueño lati
n o de algunos caballeros letrados del siglo xv”), y tal com o atestiguan la Glosa castellana al regimiento de príncipes deEgidio Romano, de J u a n García de Castrojeriz, el Victorial de G utierre Diez de Games o el Espejo de verdadera nobleza, de Diego de Valera, la caballería en el cuatrocientos se iría alejan
do del m odelo medieval de los fijosdalgo a favor de un supuesto m odelo latino, que en realidad n o existió, y que plasm aron p o r escrito Mosén Diego de Valera, el M arqués de Santillana o Gómez M anrique. Se trata de u n modelo estructurado en to rn o a dos ejes: la nobleza y la m onarquía, m odelo ideal, síntesis p erfecta de arm as y letras; que sustituye la fidelidad p o r la competencia, el linaje p o r la virtus, el miles gloriosus p o r el eques, que aspira a hacer desaparecer los “caballeros de p ap el”, la caballería afemina
da y ociosa, lo que está en con so n ancia con la legitimación de la nobleza com o clase.
Cristina Ju lar Pérez-Alfaro (“Porque tengo obligación: genealogía, escritu
ra e identidad nobiliarias. Los Velasco”) aborda igualm ente tal legitima
ción, en particular la p reem in en c ia política y social de la nobleza para d ar a conocer el origen y evolución del linaje de Pedro F ernández d e Velasco, y p roponerlo com o modelo. El Origen de la Ilustrísima Casa de Velasco, del xvi, pretende justificar este ex trem o acu d ien d o al solar conocido, ofrecien
do muestras de edificaciones y fu n d acio n es de los caballeros deste linaje, los n o m b res y apellidos, los en terram ien to s, las mujeres y linajes vinculados p o r matrim onio, armerías, ascen dien te honorables y p ruebas d o cu m en ta
les; en suma, se trata de significar las acciones desarrolladas p o r el linaje, obligado a convertir lo im preciso (n o escrito) “en nueva certeza” (p. 323), en un marco de solidaridad nobiliar.
El análisis de las cuatro piezas q u e co m p on en los Anales castellanos segundos (concluidos hacia 1172), llevado a cabo p or José Carlos M artín (“Los comienzos de las letras latinas en Castilla y León: de los Anales Castellanos Primeros a los S eg u n d o s”), descubre la elaboración y reescri
tu ra según los intereses de los reyes o nobles, com o en el estudio de Pilar Saquero; así p o r ejemplo, n o se m an ip u lan ideológicam ente tanto los hechos m ediante su presentación desde un p u n to de vista d eterm in ad o sino p o r su selección (y om isión). Así pues, p or p o n e r algunos ejemplos, en la pieza II ( Obituario) n o se da n o ticia de la m uerte de n in g ú n conde castellano (frente a la I, Anales castellanos propiamente dichos); la III ( Catálogo de las batallas famosas) ofrece referencias a favor y en contra del mismo lina
je; en la I, u n eclesiástico defensor de Alfonso I de A ragón p resen ta muy desfavorablemente los últimos años de la co ro n a castellanoleonesa.
U na visión más conservadora del m odelo latino la a p o rta B ernard D arbord (“Los exempla medievales: reflexión sobre los m odelos latinos”).
En su reflexión teórico-m etodológica inicial, se confiesa partidario de Curtius (habla de m odelos latinos, frente a la España tricultural d e Amé- rico Castro) pero tam bién de la superación de su d o ctrin a p o r Jauss (rechazo del clasicismo integral). Trata los modelos (topoi) en la literatura y cultura europeas en el siglo xx, com o el discurso de pésam e, las edades históricas, el niño sabio, la m odestia afectada, la naturaleza, en tre otros, q ue ilustra con algunas obras literarias españolas, com o el Cid o el Quijote.
En cuanto al Libro de los enxemplos por ABC, de C lem ente Sánchez de Vercial, el m odelo latino se deja ver en los títulos en latín de los en x em
plos, así com o en el o rd en alfabético, tal vez influido p o r el Alphabetum narrationum de A rnoldo de Lieja, igual que sucede en el Espéculo de los legos (menos estudiado en este trabajo) y el Libro de los gatos, com pilación anó
nim a de exem pla del xrv, que traduce y reelabora o tra latina: Fabulae, de O do de Cheriton.
Finalmente, César García de Lucas (“Notas sobre la versión castellana del Axíoco hecha p o r Pedro Díaz de T oledo”) tam bién incide en u n respe
to escrupuloso al original de esta ob ra atribuida e rró n e a m e n te a Platón, traducida p o r Pedro Díaz de Toledo hacia 1444. A García de Lucas le inte
resa com entar las actitudes prerrenacentistas de la Castilla del m o m en to , despectivas hacia el desarrollo cultural español en la época de J u a n II, cuando en realidad obras com o Laberinto de fortuna o Siervo libre de amor se concibieron sobre motivos clásicos y el nuevo espíritu, la (equivocada p o r injusta) fama de la pésima form ación de los clérigos del X III. A u n q u e para los autores bajomedievales y renacentistas, el castellano tenía limitaciones expresivas, y era espejo, además, de u n a sociedad inferior, obras com o el Axioco revelan un en riquecim iento del léxico con palabras hasta ese m o m en to inusitadas com o libelo, decorriente; y u n a sintaxis latinizante (ora
ciones tem porales de como + subjuntivo), etc.; todo ello d e n tro de u n n eo platonismo que llegó a la península en el siglo xv p ro ced e n te de Florencia.
Los dieciocho trabajos (que, evidentem ente, no solo interesan a los grecolatinistas), consiguen demostrar, en definitiva, cóm o no se im ita ser
vilmente el m odelo latino en la Castilla medieval, sino q ue se trasciende recreándolo. Y n o solo eso: el libro ap u n ta sugerencias p ara la investiga
ción, cóm o llevar a cabo la historia de la literatura latina medieval (Martín); o e m p re n d e r un estudio histórico y político del Fuero Juzgo (Mantier); com bate tópicos, desde la linealidad en los orígenes del español (Wright, Quilis, B a rra ), cierto complejo de inferioridad (García de Lucas) o la idea de que los siglos xvili y xix m arcan u n español m o d e rn o totalm ente
estable (Pons); y da a conocer atractivos proyectos de investigación, com o el CRELOC, Clientela y redes locales en la castilla medieval. Estudio histórico y tec
nologías documentales (Jular).
Ro b e r t o Cu a d r o s Mu ñ o z
An d r é s En r i q u e-Ar i a s (ed.), Diacronía de las lenguas iberorrománicas. Nuevas aportaciones desde la lingüística de corpus, M ad rid /F ra n k fu rt: Iberoamerica- na/V ervuert, 2009.
En la actualidad, es innegable la im portancia que han adquirido los corpus en las investigaciones de historia de la lengua y de gramática histó
rica. Por ejemplo, la Sintaxis histórica de la lengua española dirigida p or C oncepción Company (2006 y 2009) tom a com o base para su realización un corpus de datos textuales que sirve p a ra realizar la descripción de los cambios sintácticos que se h an p ro d u cid o e n la historia del español. Como indica Andrés Enrique-Arias, en la in tro d u cción al volum en que aquí se reseña, “hoy en día la investigación de la d iacron ía de las lenguas ibero- rrom ances es prácticam ente inconcebible sin rec u rrir a los grandes corpus diacrónicos, bien com o fuente prim aria de datos, o p ara validar hipótesis formuladas a p artir de presupuestos teóricos” (p. 14). Esta necesidad de utilizar grandes bancos de datos en los estudios diacrónicos ha generado el nacim iento de u n a nueva disciplina: la lingüística de corpus. Su origen, según Rojo (2008), se rem o n ta a la creación en 1964 del Brown University Standard Corpus o f Present-Day American English (Brown Corpus), de Francis y Kucera, por tanto, “tiene algo m en o s de m edio siglo” (véase Rojo 2008 y
2 0 1 0 para un repaso de la historia y la situación de la disciplina en la actua
lidad, sobre todo en el ám bito hispánico).
El volumen Diacronía de las lenguas iberorrománicas. Nuevas aportaciones desde la lingüística de corpus es u n a valiosa con trib u ció n al progreso den tro de este ámbito, pues dem uestra que, pese a ser u n cam po de investigación con u n a corta vida, los avances q u e se h a n realizado hasta el m o m en to son extraordinarios, com o c o n firm a la exhaustiva recopilación biblio
gráfica efectuada p o r Joaquim Llisterri (<h ttp ://lic e u .u a b .e s /~ jo a q u im / lan g u age_resources/lang_res/biblio_corpus.htm l>). La o bra que reseña
mos reú n e u n a cuidada selección de las com unicaciones presentadas en el Coloquio Internacional de Corpus Diacrónicos en Lenguas Iberorromances cele
brado en Palma de Mallorca en el añ o 2007. Utilizamos el adjetivo “cuida
d a ”, pues el com ité científico h a elegido los trabajos con u n equilibrio casi