DIÓCESIS DE
CÁDIZ Y CEUTA
BOLETÍN OFICIAL
Del Obispo Diocesano PASTORALES
URGENCIA DE UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN:
DESAFÍOS Y POSIBILIDADES
Mis queridos diocesanos:
Recibid todos un cordial saludo y una solícita invitación a la alegría de evan- gelizar, y a ponernos en camino ante la urgencia de una nueva evangelización.
Una vez más, me es grato repetiros que nuestra querida y amada Diócesis de Cádiz y Ceuta está viva, porque Jesucristo Resucitado está presente y vive en ella, y la alienta permanentemente con la fuerza del Espíritu Santo, y está lla- mada a evangelizar. Es necesario llevar a cabo con urgencia una nueva evange- lización, haciendo camino con Jesús, el primero y más grande evangelizador.
1. Alegría de Evangelizar
“La Iglesia existe para evangelizar” (Pablo VI, Exhortación Apostólica Evangelii nuntiandi =EN, 14). Frecuentemente la falta de esta conciencia de evangelizar genera en nuestras vidas desalientos y posibles desencantos. Uno de los obstáculos para la nueva evangelización es la ausencia de alegría y de espe- ranza. Con frecuencia esta falta de alegría y de esperanza son tan fuertes que influyen en nuestras mismas comunidades cristianas. La nueva evangelización se presenta como una medicina capaz de dar nuevamente alegría y vida a los posi- bles miedos a la hora de evangelizar, desde nuestras comunidades cristianas.
Es necesario afrontar la nueva evangelización no solo con entusiasmo sino que también debemos aprender la dulce e importante alegría de evangelizar.
Seamos, pues, no evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos,
sino ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismo, la alegría de Cristo, y aceptan consagrar su vida a la tarea de anunciar el Reino de Dios y de contemplar la Iglesia en el mundo (cf. Ibíd., 75).
2. Impulsados por la fuerza del Espíritu
Animados e impulsados por la fuerza del Espíritu, considero que no partimos de cero, sino que después de haber llevado a cabo una “adecuada revisión” de aplicación del Sínodo Diocesano durante estos diez últimos años, y una vez ter- minada felizmente la Jornada Mundial de la Juventud, ante el descubrimiento de los “nuevos desafíos” pastorales estamos llamados a dar una respuesta adecua- da y oportuna. Para ello, hace falta una nueva generación de agentes pastorales que sean persuasivos y auténticos, testigos vivos de Jesucristo y su Evangelio, jóvenes y adultos, sacerdotes diocesanos, diáconos permanentes, religiosos, reli- giosas, personas consagradas y laicos responsables, llamados a poner de pie una Iglesia viva y renovada, a fin que el Evangelio de Jesucristo siga resonando como un alegre mensaje para jóvenes y mayores. El Espíritu Santo nos alienta, inspira e impulsa a esta esperanzadora tarea de la nueva evangelización.
PRIMERA PARTE
URGENCIA DE UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN
La nueva evangelización debe convertirse en el elemento dinamizador y uni- ficador de nuestra querida y amada Diócesis de Cádiz y Ceuta. Ya el Beato Juan Pablo II nos anima a ir por este camino, cuando dice: “Hay que estudiar a fondo en qué consiste esta Nueva Evangelización, ver su alcance, su contenido doctri- nal e implicaciones pastorales; determinar los métodos más apropiados para los tiempos en que vivimos; buscar una expresión que la acerque más a la vida y a las necesidades de los hombres de hoy, sin que por ello pierda nada su autenti- cidad y fidelidad a la doctrina de Jesús y a la tradición de la Iglesia” (Juan Pablo II, Discurso a la Comisión Pontificia para América Latina, 9 de diciembre de
1989). Este texto del Beato Juan Pablo II nos invita ya a ser verdaderos protago- nistas de esta nueva evangelización en nuestra tarea cotidiana de verdaderos evangelizadores.
1. Nuevo ardor, método y expresión
La primera vez que el Beato Juan Pablo II lanza esta llamada a la nueva evan- gelización es en Puerto Príncipe, Haití (Juan Pablo II, Discurso al CELAM, 9 de marzo de 1983). En este primer discurso precisa ya unos rasgos que van a ir apa- reciendo luego en otras muchas ocasiones. La evangelización que ahora se requiere tiene que ser nueva por su ardor, sus métodos y su expresión.
La forma insistente de este concepto comienza a ser el centro de repetidas intervenciones del Beato Juan Pablo II en relación a América Latina. El objetivo de “nueva” supone la referencia a aquella “primera” evangelización que otras veces se llama “evangelización fundante” ,“constituyente”. La convocatoria a la urgencia de una “nueva” evangelización no incluye ningún juicio negativo res- pecto de aquella otra evangelización fundante.
Poco tiempo después de haber comenzado a hablar de nueva evangelización en el contexto de las celebraciones del V Centenario de la Evangelización de América, el Beato Juan Pablo II dio el paso de aplicar esta noción también a las perspectivas pastorales de Europa.
Así con gran amplitud y una nueva modalidad pastoral y eclesial, el con- cepto de nueva evangelización es propuesto y analizado ampliamente en la Exhortación Apostólica Christifideles laici (Juan Pablo II, Christifideles laici, n. 34 y ss.). En este documento ya la perspectiva es abiertamente universalista. Los paí- ses del llamado Primer Mundo, más afectados por la secularización de la cultu- ra y de las conciencias, parecen ser los primeros destinatarios de esta gran con- vocatoria apostólica.
A partir de este año, los discursos del Beato Juan Pablo II a los obispos euro- peos, con motivo de las visitas “ad limina” suelen estar encuadrados en el marco general de la nueva evangelización. Esto ocurre con los obispos italianos, espa- ñoles, franceses, belgas y austríacos entre otros.
2. Tiempos nuevos de evangelización
Los precedentes de esta expresión del Beato Juan Pablo II están sin duda en la Asamblea del Sínodo de los Obispos dedicado al tema de la Evangelización en el año 1974. La Exhortación Postsinodal del Siervo de Dios, el Papa Pablo VI, se acerca mucho a ella cuando habla de “tiempos nuevos de Evangelización”
(Pablo VI, EN, 2; cf. especialmente el n. 20). En realidad, todo el contenido de la admirable Exhortación Apostólica Evangelium nuntiandi, posterior a la Asamblea Sinodal de 1974, es ya una introducción y una verdadera fundamentación del concepto y de la misma consigna pastoral de la nueva evangelización. A ella hay que recurrir para comprender sus raíces, su significado y su verdadero alcance como consecuencia natural y central del Concilio para toda la Iglesia, aunque en cada zona o continente tenga exigencias y características diferentes.
La Iglesia hoy sigue teniendo como finalidad prioritaria la misión de evan- gelizar (cf. EN, 14). Dado el impulso conferido por el Beato Juan Pablo II, como hemos visto, y la reciente creación por parte del Papa Benedicto XVI del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización (21-septiem- bre-2010), así como por el anuncio de la próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos del año 2012, dedicado a este tema, la evangeliza- ción ha adquirido una consideración “nueva”, no ya por el contenido que se ha de transmitir sino por la forma de llevarla a cabo, dado el nuevo paradigma cul- tural en el que se encuentran los destinatarios y los nuevos desafíos.
3. Significado de una definición
“Nueva evangelización” no significa un “nuevo evangelio” porque
“Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y por los siglos” (Hb 13, 8). Evangelizar es, ini-
cialmente, anunciar el Evangelio de Jesús, es decir, anunciar a las gentes de manera comprensible y creíble lo que Jesucristo nos comunicó acerca del ser último de Dios, de su relación de amor con nosotros y de todo lo que ello tiene que ver con nuestra forma y nuestras posibilidades de existencia humana.
Evangelizar es hacer exactamente lo que hizo Jesucristo en su vida. Jesús anuncia el Reino de Dios, su presencia, su gracia y su alianza de gracia y de misericordia con nosotros, la posibilidad de una vida reconciliada y enriqueci- da por los dones del Espíritu Santo en comunión con Él y con la Trinidad Santa.
“Jesús mismo, Evangelio de Dios, ha sido el primero y el más grande evangeli- zador” (EN. 7). La Iglesia considera, con San Pablo, como una exigencia y con- dición de fidelidad a su Señor, su dedicación a la evangelización. ¡Ay de mí, si no evangelizara! La Iglesia existe para evangelizar (cf. EN. 14).
“Nueva evangelización quiere decir: una respuesta adecuada a los signos de los tiempos, a las necesidades de los hombres y de los pueblos de hoy, a los nue- vos escenarios que diseñan la cultura a través de la cual contamos nuestras iden- tidades y buscamos el sentido de nuestras existencias. Nueva evangelización sig- nifica, por lo tanto, promover una cultura más profundamente enraizada en el Evangelio; quiere decir descubrir al hombre nuevo que existe en nosotros gracias al Espíritu que nos ha dado Jesucristo y el Padre” (cf. Lineamenta de la XIII Asamblea General Ordinaria de los Obispos, 23).
4. “Nueva Evangelización”
¿Por qué ahora? ¿Por qué razones se puede hablar ahora de la necesidad de una “nueva” evangelización? ¿Es esta expresión un reclamo propagandístico o tiene verdadero fundamento real?
Considero que tiene un fundamento muy importante, y que el simple hecho de ponerlo en movimiento dentro de la Iglesia constituye un gran gesto proféti- co por parte del Papa y una gran convocatoria para toda la Iglesia.
La expresión “nueva” evangelización hace referencia a una primera evange- lización. Y viene a decir que se ha concluido un ciclo evangelizador y es preci- so comenzar otra nueva etapa histórica con el ardor y la eficacia de los prime- ros tiempos.
Lo que el Papa dice al convocarnos a una nueva evangelización es lo siguiente: los cristianos occidentales vivimos dislocados, espiritualmente desco- yuntados. Por una parte creemos en Dios y en Jesucristo, queremos vivir prácti- camente en conformidad con esta fe; pero, por otra parte, vivimos dentro de una cultura nueva, sometidos a los imperativos de unas nuevas formas de vida, que han nacido desde visiones ateas de la realidad, y poco a poco se nos han ido imprimiendo por la fuerza de la función estructurante de la vida y de la socie- dad, y aún de la conciencia, que tiene la cultura dominante de nuestra sociedad.
5. Proceso de conversión verdadera
La nueva evangelización también va dirigida a nosotros mismos.
“Evangelizadora, la Iglesia comienza por evangelizarse a sí misma” (EN. 15). El trabajo y la tarea de la nueva evangelización, pues, no debe dirigirse sólo hacia los que no están con nosotros, sean increyentes o simplemente no practicantes.
Muchos de nuestros cristianos, hombres y mujeres, jóvenes y adultos necesitan profundizar en su formación, ser animados y ayudados para entrar en un proce- so de conversión verdadera. Ellos, por una parte tienen los bienes y valores cul- turales que la fe cristiana ha producido a lo largo de los siglos y tienen sensa- ción de haberse desprendido de su matriz cristiana como quien se desprende de un traje envejecido y molesto que ya cumplió su cometido y se quedó pequeño.
Es, entonces, más fácil evangelizar a gentes que nunca oyeron hablar de Jesucristo que a estos hermanos que están ya algunos de vuelta del cristianismo y de la Iglesia. Quien más quien menos, todos tienen razones y experiencias para justificar su abandono de la fe y de la Iglesia.
6. El diálogo como método fundamental
Entre los medios del proceso de conversión hay que destacar el diálogo como método fundamental. En esta tarea de la nueva evangelización ha de alcanzar todo su esplendor el diálogo sincero y verdadero entre la Iglesia y el mundo, entre los hombres y mujeres que creen en Jesucristo con los que no creen, tratando de ofrecerles con sencillez y confianza lo que para nosotros es el camino de la gran salvación que Dios ha preparado para todos. Las enseñan- zas de Pablo VI en la gran Encíclica Ecclesiam suam (1964) vuelve a tener vali- dez y han de estar muy presentes siempre que se hable de nueva evangelización.
7. Participación activa de todos los cristianos
Los agentes de este diálogo y de la nueva evangelización tenemos que ser todos los cristianos. Los primeros comprometidos somos nosotros los Obispos, sucesores de los Apóstoles, y por eso mismo primeros evangelizadores. Son tam- bién los sacerdotes y diáconos permanentes que deben aprender a desarrollar una pastoral centrada en la evangelización dentro y fuera de la Iglesia. Agentes de la nueva evangelización tienen que ser los religiosos, la religiosas, personas consagradas, vírgenes consagradas, especialmente consagrados al seguimiento en invitación del Cristo Evangelizador y de la Iglesia misionera. “Los religiosos deben estar hoy, como antes, en la “vanguardia” de la evangelización, con todo el potencial de su consagración al Reino y toda la generosidad y creatividad de sus carismas evangélicos” (Juan Pablo II, Carta dirigida a la XV Asamblea gene- ral ordinaria de los religiosos de Brasil).
Evangelizar es también tarea de los seglares, de todos los bautizados. Los cristianos seglares pueden y deben participar a su modo en todas las tareas de la nueva evangelización, dentro y fuera de la Iglesia. En especial la evangeliza- ción de la cultura y la consiguiente transformación de la sociedad y de la fami- lia, para que responda mejor a los planes de Dios y a las verdaderas necesida- des del hombre, de todos los hombres, es la tarea y la obligación inmediata de
los cristianos seglares que viven y actúan en el mundo (cf. Juan Pablo II, Exhortación Apostólica Christifideles laici, 34 y ss.).
8. Evangelizar contra corriente, uno por uno
Conviene destacar algunos rasgos particulares de nuestra situación que requieren también motivaciones especiales en una estrategia pastoral de nueva evangelización. “Las nuevas situaciones están reclamando una renovada acción evangelizadora que estimule actitudes cristianas de mayor autenticidad personal y social, en la que participen todos los miembros de la comunidades eclesiales, sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos, religiosas, personas consagradas, vírgenes consagradas y seglares; que cuenta con la presencia de los laicos en las realidades temporales, de la sociedad democrática” (Juan Pablo II, Discurso a los Obispos de Oviedo, Santiago y Valladolid). Teníamos una sociedad evangeliza- da, vivíamos en una cultura nacida de la fe cristiana como matriz cultural y fuen- te de inspiración espiritual. Esto se ha terminado. Tenemos, pues, que evangeli- zar a la contra, uno por uno, a través de un largo proceso del anuncio explícito de Jesucristo, de instrucción, inserción comunitaria, revisión y crítica de los usos sociales. Esto es, en sustancia, la nueva evangelización.
9. Evangelizar es hoy especialmente difícil
Esta nueva evangelización va a resultar durante unos cuantos años especial- mente difícil. Nuestros cristianos y nuestras instituciones se encuentran incómo- dos en este clima social y aún eclesial. Sus ideas, sus hábitos, sus estilos y méto- dos responden a otras épocas. Nosotros no podemos dejar de atenderles tal y como ellos lo quieren y lo necesitan. Se hace indispensable, pues, proseguir con una pastoral de mantenimiento, conservando en parte los viejos estilos, tratando de mejorar la formación y la vida de los cristianos, a la vez que desarrollamos con toda la fuerza posible los estilos y contenidos de la nueva evangelización.
10. Simultanear una pastoral de mantenimiento y nueva evangelización Existe la necesidad imperiosa de simultanear una pastoral de mantenimien- to y nueva evangelización. Lo que os digo, queridos diocesanos, no es una reco- mendación que brote de la inercia y de la rutina, sino una consideración llena de respeto por nuestros cristianos y nuestras comunidades donde abundan las personas de una cierta edad, parroquias de los centros de la ciudad y de las zonas rurales. Hay que amoldarse a su manera de ser, atenderles lo mejor que podamos, enriquecer su vida cuanto podamos, promover la renovación en todos los aspectos hasta donde sea posible. No se trata de inmovilismo, sino dinamis- mo realista y renovador al mismo tiempo. Ni las personas, ni los sacerdotes de esta edad, ni muchos religiosos, religiosas, seglares y familias admiten otra cosa, ni están en condiciones vitales de hacerlo de otro modo. Pero a la vez hay que iniciar la nueva evangelización.
SEGUNDA PARTE DESAFÍOS Y POSIBILIDADES
La nueva evangelización significa para nosotros poner en pie una Iglesia renovada, afrontar la tarea de difundir el Evangelio de Jesucristo ofreciendo la salvación de Dios a nuestros hermanos de manera personal, comprensible y cre- íble; afrontando la evangelización en nuestra cultura, la transformación de nues- tra sociedad y la cristianización de nuestras formas de vida, personales, familia- res y sociales, de manera que sea Jesucristo el maestro y el centro afectivo de toda nuestra vida y de nuestra sociedad.
La nueva evangelización no podrá ser una realidad sin un gran esfuerzo de renovación espiritual e institucional de nuestras Iglesias. Renovación espiritual en la vida y ministerio de los sacerdotes y diáconos permanentes; en la vida, actuación y conciencia eclesial de los religiosos y religiosas, personas consa- gradas y vírgenes consagradas; en la existencia de seglares verdaderamente con- vertidos y dedicados intensamente al despliegue de la misión de la Iglesia en la sociedad, en sus aspectos evangelizadores y transformadores; impulso a las aso-
ciaciones eclesiales y civiles de los seglares; escuelas de espiritualidad y acción apostólica; superación de otros centros de interés de menor importancia y exi- gencia pastoral.
1. Camino recorrido
El estudio y aplicación de las Constituciones Sinodales durante estos diez últimos años nos han ido llevando a sentirnos, cada vez más, sujetos activos y responsables de las diversas tareas que concretan la misión evangelizadora de nuestra Iglesia Diocesana. Con profunda alegría de Pastor y con admiración de creyente he ido constatando, por todas partes, un significativo incremento del sentido de pertenencia a la Diócesis y de corresponsabilidad en ella.
El camino que hemos recorrido en la aplicación del Sínodo se salda con un balance riquísimo de experiencias y criterios pastorales, adquiridos a lo largo de este camino que hemos llevado a cabo juntos. En efecto, el desarrollo del pro- ceso de aplicación sinodal, en sus diversas fases, nos ha ofrecido una oportuni- dad única de realizar una extraordinaria y completísima reflexión pastoral sobre lo que significa, para la Iglesia de Cádiz y Ceuta, evangelizar, aquí y ahora, y, sobre todo, cómo llevar a cabo la urgencia de una nueva evangelización.
En consecuencia, durante este curso pastoral 2010 y 2011 la Iglesia Diocesana ha realizado una concienzuda revisión sobre la aplicación del Sínodo y su validez, y la necesidades del conjunto de su misión evangelizado- ra: de su acción misionera, catequética y pastoral, del testimonio de la caridad, de la pastoral litúrgica, del papel desempeñado por los diversos agentes de pas- toral, de los criterios y formas del apostolado entre los jóvenes, de la atención a los distintos ámbitos de la religiosidad popular, y del modo en el que los laicos realizan su vocación y compromiso en la Iglesia y en medio de esta sociedad.
En suma, a lo largo, de estos últimos años, lo que se ha venido haciendo y lo que se debería hacer, ha sido objeto de profundo y detenido discernimiento, a la luz de la Palabra de Dios, en un clima de oración y alentados por el Espíritu y de las circunstancias concretas del mundo que nos ha tocado vivir.
2. Descubrimiento de nuevas prioridades pastorales
Durante esta revisión, nuestra Diócesis, que percibe las circunstancias socia- les y religiosas en las que vive, como un formidable reto o desafío a su misión evangelizadora, ha descubierto algunas prioridades fundamentales que debe asumir su acción pastoral, si quiere estar a la altura de los tiempos y lograr que el Evangelio de Jesucristo siga resonando como un alegre mensaje de liberación y plenitud de vida para nuestros jóvenes, hombres y mujeres, después de la Jornada Mundial de la Juventud.
Resumiendo, a muy grandes rasgos las conclusiones de la sesión de la apli- cación del Sínodo, considero que podrían sintetizarse en las prioridades pasto- rales que se contienen en ellas y que configuran los rasgos básicos que deberí- an caracterizar la misión evangelizadora del curso pastoral 2011-2012, tenien- do muy presente el principio de sinodalidad: Hacer camino juntos.
3. Objetivo pastoral del curso 2011-2012
Desde mi responsabilidad apostólica de guía y maestro de la comunión, y después de realizadas las debidas consultas, deseo proponeros un objetivo pro- gramático concreto, sencillo y asequible para el curso pastoral 2011-2012:
“Urgencia de una nueva evangelización: desafíos y posibilidades”.
No podemos dejar de manifestar nuestra certeza de que los desafíos y posi- bilidades de una nueva evangelización que programemos, nos ofrecen lo que el Espíritu dice hoy a nuestra Iglesia, aquí y ahora (cf. Ap 2-3); y lo que hemos deci- dido el Espíritu Santo y nosotros (cf. Hch 15, 28). De ahí que a todos nos incum- be el vivir, o al menos llevar a cabo, cuanto en el objetivo concreto se determi- na.
Os recuerdo vivamente que todos (Consejo del Presbiterio y Consejo Pastoral Diocesano, Arciprestazgos, Secretariados y Delegaciones, Movimientos y
Asociaciones, etc.) somos responsables de la recepción y de la aplicación de estos desafíos y posibilidades.
4. Evangelizar con entrañas de misericordia y amor
Antes de entrar en lo concreto de las propuestas del objetivo, me parece necesario valorar que la tarea pastoral, toda ella, sea sacerdote o laico, habrá que hacerse desde lo recibido, desde lo vivido, desde la experiencia de fe. Vaya como ejemplo cómo Jesús despide al endemoniado de Gerasa diciéndole: “Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha teni- do misericordia de ti” (Mc 5, 19). El anuncio de Jesucristo no se puede comuni- car friamente como si fuera una lección de cualquier materia. “Lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca del Verbo de la vida (...) os lo anunciamos” (1 Jn 1, 1ss.). En las circunstancias actuales hace falta valentía para evangelizar. Nos asusta el fraca- so, pero por encima de los resultados pastorales, está la obediencia a Dios. “Ay de mí si no anuncio el Evangelio” (1 Cor 9, 16).
Hay que evangelizar con entrañas de misericordia y amor desde la cercanía y el cariño por la gentes. Se hace imposible una pastoral de “profetas de cala- midades”. Hay que anunciar, proclamar y trabajar pastoralmente desde la humil- dad y la claridad. La actitud de arrogancia frena la evangelización. La humildad implica la sencillez para recibir y aprender de la gente y de los alejados, e inclu- so de los más ácidamente críticos. Hay que evangelizar desde una profunda vida de oración y escucha de la Palabra de Dios.
5. Desafíos o retos y sus posibilidades, para una nueva evangelización 5.1. Primero: Intensificar los medios para facilitar la experiencia de Dios.
Muchos hombres y mujeres de nuestra sociedad caminan a la búsqueda de sí mismos y de Dios. En algunos casos la búsqueda la hacen al margen de la
Iglesia o equivocando el camino que la misma Iglesia ofrece. A estas personas lo que les llega, la mayoría de las veces, es un mensaje dogmático o moral dejando al margen el mensaje que favorezca el encuentro personal con el mis- terio de Dios.
Cada vez son más los que piensan que muy pronto será imposible ser cre- yente sin algún tipo de experiencia personal del misterio. Así dice el Papa Benedicto XVI: “Se ha verificado una perdida preocupante del sentido de lo sagrado... Para proclamar de modo fecundo la palabra del Evangelio se requiere ante todo hacer una experiencia profunda de Dios” (Benedicto XVI, Carta Apostólica en forma de “motu proprio” Ubicumque et semper). Y el mismo Papa afirma también: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (Benedicto XVI, Carta Encíclica Deus Caritas est, 1).
Considero que es necesario acoger, escuchar y acompañar, con actitud evan- gélica, a quienes se acerquen a nuestras comunidades y priorizar la dirección espiritual y la confesión. Hay que crear espacios de tiempo y lugar para la ora- ción, promoviendo la lectura orante de la Sagrada Escritura y Lectio Divina según se propone en la Exhortación Apostólica Verbum Domini, 86-87.
5.2. Segundo: Descubrir a Jesucristo presente en los más empobrecidos Desde los más golpeados y empobrecidos, Dios llama a su Iglesia a una mayor movilización a favor de quienes son sus predilectos por el simple hecho de necesitar más de su “reinado”.
Un compromiso semejante no dejará de interpelar a quienes no son cristia- nos. “A través de este testimonio (...), estos cristianos hacen plantearse, a quie- nes contemplan su vida, interrogantes irresistibles: ¿Por qué son así? ¿Por qué viven de esa manera? ¿Qué es o quién es el que los inspira? ¿Por qué están con
nosotros?” (EN, 21). Hemos de estar “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que os pida una razón de vuestra esperanza” (1Pe 3, 15).
Sugiero que hay que evitar la tentación por parte de todas las instituciones diversas y dar a conocer a la Iglesia Diocesana la Doctrina Social de la Iglesia, los documentos actuales de la Iglesia que hacen referencia a las causas y efec- tos reales de la crisis económica y de los valores cristianos.
5.3. Tercero: Potenciar la participación, la comunión y el diálogo
Los hombres y mujeres de nuestra Diócesis quieren ser no sólo oídos y manos de la Iglesia, sino también palabra en la Iglesia. Todos somos oyentes de la Palabra pero no se puede renunciar a ser corresponsables, no como una rei- vindicación, sino como amor a Dios. No se trata solo de estar en la Iglesia, sino, ante todo, de ser, de ejercer como miembros vivos y responsables, de sentirse realmente Iglesia, de amar a la Iglesia y así testimoniar la comunión y la unidad.
Habría que potenciar, desde la Palabra de Dios, en los Consejos y grupos parroquiales, la fraternidad apostólica derivada del amor, respeto, diálogo y per- dón, mediante la intensificación de los encuentros en retiros y asambleas parro- quiales.
5.4. Cuarto: Caminar hacia una pastoral diversificada.
Hay que dar respuesta a las distintas situaciones de la vida de fe de nuestras gentes. Esta exigencia no sólo es necesaria sino que también da respuesta a la lógica de los procesos personales y sociales. ¿Un mismo esquema pastoral para todos? ¿Una misma catequesis para niños que no han tenido una iniciación reli- giosa en su familia? ¿Una misma forma de evangelización para los que deman- dan a la Iglesia un sacramento?
Hay que seguir con el principio elegido para esta reflexión: la experiencia y descubrimiento del misterio de Dios. Desde ahí, pues, deberíamos encontrar la
forma de presentar el camino a fin de que pueda producirse el encuentro con Dios. No se trata de la transmisión de una doctrina o de una ética, sino de la transmisión de la fe de una Persona: Nuestro Señor Jesucristo. Él ofrece un nuevo horizonte a la vida.
5.5. Quinto: Desafiados y estimulados por las distintas formas de increencias El Concilio Vaticano II describió en unas páginas muy densas, las diversas formas de ateísmo que hoy existen (cf. Constitución Pastoral Gaudium et spes
=GS, 19-20). Pero antes, en la misma Constitución invita a escrutar los signos de los tiempos, cuando dice: “Corresponde a la Iglesia el deber permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, de manera acomodada a cada generación, pueda responder a los perennes interrogantes de los hombres sobre el sentido de la vida presente y futura, y sobre la relación mutua entre ambas” (GS. 4).
La espiritualidad de los signos de los tiempos nos ayuda a descubrir la Palabra constante de Dios y su presencia en las situaciones sociales, religiosas e, incluso, personales que vivimos en cada momento histórico.
Hoy existe un ateísmo teórico como la doctrina que niega la existencia de Dios. Y existe también un ateísmo práctico que se entiende como la actitud de quienes, sin negar la existencia de Dios, viven habitualmente como si no exis- tiera; es decir, que han organizado su vida en función de un sistema de valores del que Dios está ausente (cf. GS. 19). Puede hacer pensar aquella observación de Monseñor Fernando Sebastián: “Se diría que el pueblo español ha aprendido a vivir como si fuera ateo sin dejar de ser creyente”.
Desde la perspectiva de la fe, la pérdida del sentido de lo sagrado, la pobre- za y el sufrimiento son síntomas de un problema más profundo: por una parte la idolatría (dios, dinero, poder y prestigio) y, por otra parte, otro tipo de moral (codicia y ambición). La negación de Dios no es solo el ateísmo teórico, prácti-
co, el agnosticismo o la indiferencia, sino el dinero y el poder (cf. Mt 6, 24; Lc 16, 13).
El Concilio Vaticano II afirma: “En esta génesis del ateísmo puede corres- ponder a los creyentes una parte no pequeña, en cuanto que, por descuido en la educación para la fe, por una exposición falsificada de la doctrina, o también por los defectos de su vida religiosa, moral y social, puede decirse que han vela- do el verdadero rostro de Dios y de la religión, más que revelarlo” (GS, 19).
Considero que hay que apoyar la presencia de los cristianos en la vida públi- ca, intensificar el apoyo a las familias, en todas sus facetas, a fin que desde ellas se lleve a cabo una auténtica transmisión de la fe.
TERCERA PARTE
MARÍA, ESTRELLA DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN 1. María en el centro de la nueva evangelización
Al inaugurar el Sínodo Diocesano, puse sus trabajos bajo el amparo y patro- cinio de la Virgen María, a la que invocamos aquí con los títulos de Rosario y África. Al clausurar el Sínodo, también lo hice. Y ahora, vuelvo a hacerlo a la hora de emprender el camino de una nueva evangelización. María, nos dice el Papa Benedicto XVI, está en el centro y es invocada como “estrella de la nueva evangelización”.
2. Con María en el Cenáculo
Os exhorto a volver al Cenáculo. Se trata de suscitar en cada sacerdote, diá- cono permanente, religioso, religiosa y laico el generoso y recordado impulso de total donación y entrega a Jesucristo, a la Iglesia, con María en el Cenáculo, con el fervor y el espíritu de aquellos primeros apóstoles. María en el Cenáculo enseña a los discípulos a acoger el Evangelio. Ella, Virgen oyente, escucha con
gozo las palabras del Señor y las medita en silencio en lo más profundo de su corazón (cf. Hch 1, 14; Juan Pablo II, Carta Encíclica Redemptoris missio 92).
Ella, gran orante, en el Cenáculo enseña a los discípulos a mirar a Jesús, a abrir el corazón del Espíritu Santo, para salir después a evangelizar con “un renova- do espíritu misionero”.
Ella en el Cenáculo enseña a los discípulos a compartir el amor, teniendo un sólo corazón y una sola alma (cf. Hch 4, 32), y a vivir en fraternidad apostólica.
Y en el Cenáculo sus discípulos conservan siempre la palabra de Jesús, a pesar de los males que hay en el mundo: “En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo” (Jn 16, 33). Hay que mirar, pues, con confianza el futuro de la nueva evangelización.
3. Hay que invocar a María como guía de la nueva evangelización
Invoquemos a Santa María, a fin de que Ella sea la estrella que nos guíe e ilu- mine en esta gran aventura de la urgencia de la nueva evangelización. Santa María, “Estrella de la Nueva Evangelización”, Tú que junto a aquellos primeros apóstoles estuviste en oración en el Cenáculo, esperando la venida del Espíritu Santo en Pentecostés, guíanos y sostennos para que nosotros vivamos en un Cenáculo permanente. Que la oración ardiente de Jesús en la Última Cena: “Ut unum sint” (Jn 17, 21) se convierta para todos y cada uno, todos los días, en un exigente e irrenunciable programa de vida y acción, para llevar a feliz término una nueva evangelización.
Reza vosotros, os quiere y bendice,
+ Antonio Ceballos Atienza Obispo de Cádiz y Ceuta Cádiz, 28 de junio de 2011
PRESENCIA DE LA IGLESIA DE CÁDIZ EN 2012
Mis queridos diocesanos:
Dentro de pocos meses, van a comenzar los actos conmemorativos del Bicentenario de las Cortes de Cádiz. Igual que el pasado año lo hiciera la Ciudad de San Fernando, ahora Cádiz va a celebrar también con numerosos actos los importantes acontecimientos que tuvieron lugar dentro de sus murallas en aque- llos años. En el centro de todos ellos va a estar, necesariamente, eI 200 aniver- sario de la promulgación de la Constitución que, como todos recordamos, tuvo lugar en la Iglesia de San Felipe Neri el 19 de marzo de 1812.
Presencia de la Iglesia en 2012
Como ya afirmaba en mi anterior Carta Pastoral "Recordar y celebrar", de 24 de septiembre de 2009, "la Diócesis de Cádiz y Ceuta, deseando asociarse a la conmemoración de los doscientos años de la Constitución de 1812, quiere con- tribuir también hoy, con lo que es y con lo que tiene, a las celebraciones" (nº 8).
Sólo desde una lectura sesgada de la historia, puede ignorarse la presencia y la influencia que tuvo la Iglesia de aquella época en los importantes aconteci- mientos, tanto sociales como políticos, que tuvieron lugar en nuestra Ciudad' Y justamente porque nos sentimos orgullosos de aquella aportación, queremos también hoy hacernos presentes en esta conmemoración.
Aportaciones de la Iglesia a las Cortes
En mi anterior Carta especificaba cuáles fueron las más importantes aporta- ciones de la Iglesia a las Cortes: no sólo la presencia de numerosos diputados (casi un 30% eran eclesiásticos), que tuvieron intervenciones trascendentales en el desarrollo de sus sesiones (cf. Recordar y celebrar, nº 4), sino la disponibili- dad de todos los medios materiales a su alcance en la época: "edificios, biblio-
tecas, mobiliario y hasta venta de objetos de valor para sufragar los gastos que comportaba aquella excepcional situación en la Ciudad (ibid. nº 6). Sin olvidar la más importante contribución, "la Iglesia ofreció la fe y la ilusión cristiana de la vida y de la organización social, según los esquemas culturales y religiosos de la época, lo cual quedó reflejado en el propio texto de la Constitución" (ibid. nº 4).
Proyectos de la Iglesia de Cádiz
Ciertamente, ni pretendemos ni tenemos medios para que nuestra presencia sea como hoy se dice, “de primer nivel". Sin embargo, deseamos contribuir desde nuestras posibilidades a rememorar aquella época y aquellos momentos.
Quiero, por ello, presentaros en este breve escrito, los proyectos que se están gestando para que sean la contribución de la Iglesia de Cádiz a los actos del 2012.
La Exposición “Presencia y memoria”
Esta Muestra, que abrirá de mediados de mayo a mediados de agosto de 2012, en el Torreón de la Catedral Vieja, pretende ofrecer un recorrido histórico y artístico, didáctico y sugestivo, por el Cádiz de las Cortes, situando en él la rea- lidad de la Iglesia Gaditana, presentando la aportación de la Iglesia a las Cortes, con sus principales personajes y con las ceremonias cívico-religiosas anejas y, finalmente, haciendo visible el testimonio de la religiosidad de nuestro pueblo en la época. Hay que reconocer que nuestra Iglesia, fiel conservadora del patri- monio histórico, documental y artístico recibido de nuestros antepasados, dis- pone felizmente de abundantes documentos y piezas artísticas de valor que ahora van a poder ser ofrecidos a la contemplación de los visitantes como testi- monio de aquella época histórica.
Simposio de Historia Eclesiástica
Estos encuentros anuales cuyo título es "simposios de Historia de la Iglesia en España y América", que van por su XXII edición y que, normalmente tienen lugar en Sevilla, trasladaran su celebración a Cádiz, para la primavera de 2012, con el título de " Iglesia y Constitución en el Bicentenario de las Cortes de 1812".
Jornadas de la Comisión Episcopal del Patrimonio
A finales de junio se prevé igualmente la celebración de las XXXII Jornadas Nacionales de la Comisión Episcopal del Patrimonio Cultural de la Iglesia, con un título aún por determinar, pero que tocará de alguna forma el tema de la cele- bración gaditana. A ella acudirán obispos, y delegados diocesanos de Patrimonio y expertos en el tema: artistas, conservadores y restauradores de arte.
El “Te Deum” de 1812
Un momento de especial significación va a ser la interpretación, a coro y orquesta, del “Te Deum” compuesto por el Maestro de Capilla de la Catedral Nicolás Zabala para esta ocasión, y que fue interpretado el mismo día de la pro- mulgación del texto constitucional en la Iglesia del Carmen. El original de esta partitura estaba conservado en el Archivo Catedralicio y ha sido recuperado para esta ocasión.
Esperamos que, a lo largo del año 2012 pueda mantener lugar otros actos culturales como conferencias de especialistas de la Iglesia y de la Universidad sobre temas doceañistas, de cuya celebración se irá dando información oportu- namente.
Me alegra, queridos diocesanos, poder presentaros este programa de las acti- vidades que la Iglesia de Cádiz va a llevar a cabo como contribución a la cele- bración del Bicentenario. Espero que sean acogidas con el interés que creo que
merecen y con la benevolencia y cariño que el pueblo de Cádiz muestra hacia todo lo qué atañe a su historia y tradición, y a lo que viene ofrecido o respalda- do por esta Iglesia diocesana pido a nuestra Patrona, la Virgen del Rosario, que ya era invocada por los gaditanos en 1812, que siga bendiciendo y protegiendo a nuestra Ciudad, a todos los que en ella habitan y a todos sus proyectos e ilu- siones.
+ Antonio Ceballos Atienza Obispo de Cádiz y Ceuta Cádiz,1 de julio de 2011.
JORNADA DE RESPONSABILIDAD EN EL TRAFICO
“CAMINOS DE ENCUENTRO”
Mis queridos diocesanos:
El domingo 10 de julio, fiesta de San Cristóbal, celebra la Iglesia la JORNA- DA DE RESPONSABILIDAD EN EL TRÁFICO. La movilidad es un signo caracte- rístico de nuestro tiempo. La carretera no es un fin en sí misma, sino un lugar de tránsito para llegar a una meta concreta. Los profesionales del volante pasan muchas horas en las carreteras y muchos de nosotros también; por lo que tene- mos que concienciarnos de hacer la vida agradable y segura. Todos debemos ser responsables cuando nos ponemos al volante.
1. Caminos de encuentro
Este año el lema escogido para la Jornada es el siguiente: “Caminos de encuentro”. Este eslogan se ha elegido pensando en los miles de profesionales del volante -taxistas, transportistas, viajantes, repartidores...- que han hecho de las carreteras y de las calles y plazas los lugares de trabajo y también todos aque- llos que, sin ser conductores profesionales, utilizan de manera habitual el vehí- culo.
2. Jornada Mundial de la Juventud
Nuestro eslogan “Caminos de encuentro” también tiene presentes a tantos y tantos miles de jóvenes que este verano se van a poner en camino para peregri- nar hasta Madrid desde los cinco continentes por medios de transporte y por caminos diferentes, convocados por el Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Juventud. Ellos nos van a recordar de forma alegre que el vehícu- lo y la carretera son instrumentos providenciales para el encuentro con Dios, que en su Hijo Jesucristo, se ha hecho compañero de camino, como le sucedió
a los discípulos de Emaús (cf. 24, 13-35). Este hecho nos recuerda que todos somos peregrinos y que Jesucristo es el camino que nos conduce al Padre (cf. Jn 14, 6).
3. Defensa de la vida en el tráfico
A los que creemos en el Dios de la vida nos implica de manera singular la defensa de la vida en el tráfico. El Pontificio Consejo para los Emigrantes e iti- nerantes ha advertido reiteradamente que las muertes por accidentes son un fenómeno global muy preocupante; tanto que se lleva la vida de 3000 personas al día, de los que una sexta parte son niños. Por eso el Papa Benedicto XVI nos ha recordado que “la defensa de la vida exige prudencia en la carretera”, y el catecismo de la Iglesia católica nos advierte que “quienes en estado de embria- guez, o por afición inmoderada de velocidad, ponen en peligro la seguridad de los demás y la suya propia en las carreteras... se hacen gravemente culpables”
(n.2. 250). En España hay que felicitarse porque en los últimos años han des- cendido muy significativamente los accidentes mortales de tráfico. En concreto, del 2001 al 2010 se han reducido un 57%, cosa que nos alegra y nos agrada.
4. Si conduces, sé prudente.
Si eres prudente, conduce; y si conduces, sé prudente. Es decir: ten muy metido en la cabeza algunos principios básicos y trata de ponerlos en práctica.
¿Qué principios? Mencionaré alguno de ellos: “en cuanto más se acreciente el poder del hombre, más amplia ha de ser su responsabilidad” (G.S. 35); “No perder la calma” (cf. Jn 14, 1). El tiempo nos lo da Dios, y nos lo da en general, con abundancia y para nuestro bien y nuestro desarrollo: sé fiel a la observan- cia de las normas: piensa en los demás, la preocupación por los que dependen de nosotros, la valoración y servicio al bien común por encima de intereses per- sonales: observar las buenas formas, la amabilidad y la paciencia. No te olvi- des...
Poseer los principios y aplicarlos a la realidad. ¡De ahí el fundamento de la prudencia!
5. Encuentro y alegría
A todos los que iniciáis ya el descanso estival os deseo unos días de alegría y de encuentro en vuestros caminos, sin olvidar a aquellos que no pueden gozar de un merecido descanso por razones económicas o de paro.
Que Santa María del Camino, el Ángel de la Guarda, el Arcángel San Rafael y San Cristóbal nos acompañen ahora y siempre.
Reza por vosotros, os quiere y bendice.
+ Antonio Ceballos Atienza Obispo de Cádiz y Ceuta Cádiz, a 5 de julio de 2011.
JORNADA DE LAS GENTES DEL MAR
“Transmitir la fe dentro de la familia marinera”
Mis queridos diocesanos:
Un año más celebramos el día 16 de julio, fiesta de la Virgen del Carmen, la Jornada de las Gentes del Mar. Es ésta una jornada entrañable para las gentes del mar: marina mercante, puertos, pueblos enteros y parroquias y cofradías de pes- cadores de nuestra Diócesis de Cádiz y Ceuta, vivirán este día con manifesta- ciones cagadas de fervor y devoción marianas, a la Virgen del Carmen, que es invocada como “Estrella del Mar”.
1. Transmitir la fe dentro de la familia marinera
María es la gran educadora, Estrella del Mar, que nos guía por las aguas difí- ciles de la vida, de una manera especial en estos momentos álgidos de crisis eco- nómica y de paro.
María, en el hogar de Nazaret, ayuda a su Hijo a crecer desde la infancia hasta la edad adulta, en sabiduría, en fe y gracia (cf. Lc 2, 52). Su experiencia educadora constituye un punto de referencia seguro para los padres cristianos.
Todos conocemos la importancia de una buena formación en los primeros años de nuestra vida en familia.
La madres son las primeras educadoras y sembradoras de la semilla de la fe en el corazón de los hijos. Nuestras abuelas y nuestras madres nos enseñaron a amar a la Madre del cielo. Ellas con gran naturalidad y ternura abrieron nuestras almas a la fe, y quizás la primera oración que aprendimos de sus labios fue el Ave María. ¡Gran responsabilidad para los padres! Ellos son los primeros educa- dores de los hijos en la vida de familia.
2. Sensibilidad con las gentes del mar
Nuestros pueblos costeros sufren los efectos de una crisis económica sin pre- cedentes, que afecta al mismo tiempo a la situación de las gentes del mar, pes- cadores, marineros y sus familias. El mar es el escenario de la vida de tantas per- sonas que viven de él, en donde experimentan sus riesgos y peligros y donde practican la fraternidad y la solidaridad.
Nuestra Iglesia Diocesana debe estar sensibilizada con las gentes del mar, los gozos y las esperanzas, angustias y tristezas (cf. GS 1) de las gentes del mar deben ser apoyados por los responsables cristianos y reivindicar sus derechos.
Considero que debemos estar cerca de las cofradías de pescadores y hacer cami- no con ellos.
3. Esfuerzo de cercanía
Debemos estar cerca de tantos hombres y mujeres que trabajan y viven entre las preocupaciones de muchas tormentas de inseguridad, y llevarles la esperan- za de saber que cuentan con la ayuda de Dios y de la Virgen del Carmen, Estrella de los Mares, y también de todos aquellos que, desde su responsabilidad públi- ca, se ocupan de los asuntos del mar.
María se presenta a los cristianos de todos los tiempos como aquella que experimenta una viva compasión por los sufrimientos de la humanidad. María es la verdadera Madre que vela por sus hijos. La Virgen María, bajo la advoca- ción del Carmelo protege y guía a las gentes del mar. Ella es Estrella de los Mares, así es invocada por pescadores y marineros.
4. Situación de la población laboral
En nuestras Diócesis de Cádiz y Ceuta existe un gran número de parados en esta tarea del mar, en algunas de las zonas marítimas.
Las causas son complejas, entre otras causas podríamos recordar las nego- ciaciones con los países limítrofes y la paradas biológicas. Se calcula, concreta- mente en Barbate, que un 50% de la población laboral está en paro, de ellos el 25% son trabajadores directos, es decir, pescadores, pero el otro 25% son tra- bajadores que dependen de los productos de la pesca. Es cierto que en la zona comprendida entre Tarifa y Conil, durante cinco meses, hay un alivio económi- co para ellos por el trabajo de las Almadrabas.
5. Lucha por la defensa
Tengamos presentes a todas aquellas personas que viven del mar y de sus fru- tos. Luchemos por la defensa del reconocimiento social de la dignidad y el valor de los trabajadores del mar, tantas veces mal valorados y en ocasiones ignora- dos.
Esta Jornada del Apostolado del Mar nos recuerda nuestro compromiso con las gentes del mar, la asistencia pastoral a los marineros y a sus familias; la for- mación específica de los agentes de pastoral del mar; el esfuerzo por restablecer las relaciones con las entidades regionales, nacionales e internacionales que hacen referencia a los hombres del mar.
6. Oración confiada
En esta Jornada queremos tener un recuerdo especial de las familias de los marineros que durante este año han muerto en el mar. Queremos mostrarle todo nuestro apoyo humano y espiritual, y encomendarlos a ellos y a sus respectivas familias al Señor y a nuestra Señora del Carmen, a la que ellos, en muchas oca- siones han invocado en los momentos de dificultad en alta mar.
Que Santa María, Estrella de los Mares, nos acompañe ahora y siempre.
Reza por vosotros, os quiere y bendice,
+ Antonio Ceballos Atienza Obispo de Cádiz y Ceuta Cádiz, a 8 de julio de 2011.
DÍA DE LOS ABUELOS
Mis queridos diocesanos:
El día 26 de julio celebra la Iglesia la fiesta de San Joaquín y Santa Ana, abue- los del Niño Jesús. Este día, pues, nace el día de los abuelos, como fruto del amor cristiano y de la gratitud humana. Esta festividad es un momento adecua- do para celebrar en familia la fiesta de los abuelos.
1. Importancia de los abuelos en nuestra vida
La figura de los abuelos en la actualidad es muy importante. El Beato Juan Pablo II declaraba la importancia de los abuelos en nuestra vida, cuando decía:
Es importante que se conserve, o se restablezca donde se haya perdido, un pacto entre las generaciones, de modo que los padres ancianos, llegados al término de su camino, puedan encontrar en sus hijos y nietos la acogida y la solidaridad que ellos le dieron cuando nacieron (Juan Pablo II, Evangelium vitae).
Nuestros abuelos son punto de referencia de los primeros actos y sensacio- nes de nuestra vida. Gracias a nuestros abuelos vinieron a la vida nuestros padres. Gracias a ellos nosotros hemos vivido nuestras primeras alegrías y pri- meros cumpleaños y muestras de cariño de nuestros abuelos. Ellos son impor- tantes en la vida de familia y en la sociedad: ellos lo han dado todo por la fami- lia. El libro de los Proverbios nos recuerda: La corona de los ancianos son sus nietos; la gloria de los hijos, sus padres (Prov 17, 6).
2. Los abuelos, presencia viva en la familia...
En la celebración íntima y familiar del Día de los abuelos ellos vuelven a ser protagonistas. Es una extensión justa, y cada día más necesaria del cuarto man- damiento: Honrarás a tu padre y a tu madre.
La figura de los abuelos es realmente una figura emblemática y llena de ter- nura humana. El Papa Benedicto XVI afirma: La Iglesia ha prestado siempre una atención particular a los abuelos, reconociendo que constituyen una gran rique- za desde el punto de vista humano y social, así como desde el punto de vista religioso y espiritual. Ojalá que los abuelos vuelvan a ser una presencia viva en la familia, en la Iglesia y en la sociedad.
Álzate ante las canas y honra al anciano (Lv 19, 32). Honrar a los abuelos supone un triple deber hacia ellos: acoger, asistirlos y valorar sus cualidades. Es preciso convencerse de que es propio de una civilización plenamente humana y cristiana respetar y amar a los abuelos, porque ellos se sienten, a pesar del debilitamiento progresivo de las fuerzas, parte viva de la sociedad.
3. Gratitud humana y cristiana
El Día de los abuelos es una ocasión magnífica para mostrarles nuestro agra- decimiento. Para ello existen mil formas de hacerlos partícipes de la alegría, el cariño, la ternura y el amor hacia ellos, incluso arrancando de sus rostros fati- gados una sonrisa abierta y esperanzadora.
Este día, agradezcámosle con nuestra cercanía, respeto y alegría, sus esfuer- zos, sus múltiples desvelos y su sabiduría; en definitiva, agradezcámosle la vida.
Os invito a celebrar un año más el Día de los abuelos, y demos gracias a Dios por compartir esta alegría.
Reza por vosotros, os quiere y bendice,
+ Antonio Ceballos Atienza Obispo de Cádiz y Ceuta Cádiz, a 18 de julio de 2011.
HOMILÍAS
EN LA CLAUSURA DE LA VII CONGREGACIÓN GENERAL DE LAS HH. FRANCISCANAS
DEL REBAÑO DE MARÍA Cádiz, 12 de julio de 2011
“Vivir dentro de la llaga del costado de Cristo”
(M. María de la Encarnación).
“Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te constituí profeta de las naciones” (Jr 1, 5) Yo repuse:
“¡Ay, Señor, Dios mío! Mira que no sé hablar, que sólo soy un niño” (v. 6).
“Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor...” (Sal 33, 1-2).
“No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la pala- bra de ellos” (Jn 17, 20) “para que todos sean uno, como tu Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (v.21-22).
1. Eucaristía de acción de gracias
En esta Eucaristía de acción de gracias, seamos agradecidos al Señor por el carisma de la Sierva de Dios Madre María de la Encarnación, y por el don de la unidad y la fraternidad, y la entrega al servicio de los más pobres.
En esta Eucaristía de acción de gracias os invito a cantar con San Juan de la Cruz: “Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche”.
En esta Eucaristía de acción de gracias, sigamos cantando con Santa Teresa de Jesús: “Veante mis ojos, dulce Jesús bueno. Veante mis ojos, muérame yo luego...”.
En esta Eucaristía de acción de gracias, demos gracias a Dios, aunque es de noche, por el carisma recibido por la Sierva de Dios, Madre María de la Encarnación: “Vivir dentro de la llaga del costado del Divino Esposo”, aunque es de noche; “Veante mis ojos, dulce Jesús bueno, veante mis ojos, múerame yo luego”.
Vivir dentro de la llaga del costado de Cristo es vivir unida a Cristo: es pen- sar, sentir, amar, sufrir, entregarse y trabajar con Cristo. Es llevar una vida de amor como el de Jesús, que se concreta en el amor a los pequeños, a los últimos y desfavorecidos, que sigue siendo amor al mismo Jesucristo.
Así se cumplen los deseos de la Sierva de Dios, Madre María de la Encarnación: “Deseo que mis Hijas vivan dentro de la llaga del costado del Divino Esposo, que allí sientan y piensen, amen, sufran y que allí se toleren” (M.
Ep. 7).
2. La fuente que mana y corre...
La fuente que mana y corre, aunque es de noche, es el carisma de M. María de la Encarnación: “Deseo que mis Hijas vivan dentro de la llaga del costado del Divino esposo, que allí sientan, piensen, sufran y que allí se toleren”.
Esa es la fuente, que es Jesucristo y que son los pobres, aunque es de noche, por las dificultades del momento presente, esa es la fuente, que mana y corre y arroja la luz y la fuerza para seguir estando al lado de los pobres y los peque- ños.
Y esa fuente no se agota porque es Jesucristo, y Jesucristo realmente presen- te en la Eucaristía, en el costado abierto, y en los pobres, los nuevos pobres y ante los nuevos retos y desafíos.
3. Vuelta al primer amor
En esta VII Congregación habéis realizado un esfuerzo de contemplación y discernimiento, profundizando en la Palabra de Dios que os ha interpelado sobre la vocación de Franciscanas del Rebaño de María al escuchar las palabras del profeta Jeremías.
Como al profeta Jeremías hoy el Señor te descubre que aunque eres peque- ña, el Señor es tu roca, fuerza, apoyo y auxilio, aunque es de noche: “Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te con- sagré... mira que soy pequeña y tu te dejaste amar y estás en camino...” lo mismo que el profeta Jeremías, y lo mismo que vuestra Madre y Pastora, para servir a los pequeños. Vuestra Madre y Pastora llevada de su solicitud maternal, se vuel- ca en favor de los pequeños y desfavorecidos, con entrañas de misericordia.
Jesús ha expresado este amor misericordioso en el amor preferencial por los enfermos, los pobres y los humildes, y este mismo amor servicial es el que habéis llevado y queréis seguir llevando en el momento actual.
Por ello, durante estos días con el mismo Jesús habéis dado gracias dicien- do: “Gracias, Padre, porque has ocultado estas cosas a sabios y entendidos, y se las has revelado a la gente sencilla” (Mt 11, 28), y habéis gritado con San Juan de la Cruz: “Aquesta viva fonte que deseo, en este costado abierto de Cristo yo la veo, aunque es de noche”.
En esta Eucaristía siente elegida, amada y llamada como el profeta y sé fiel a Cristo, a la Iglesia, a vuestro carisma y a los pobres de nuestro tiempo.
4. Invitación a ser signo de unidad y fraternidad
“Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche”. Jesús en la última cena, en la oración sacerdotal ruega al Padre: “Que todos sean uno para que el mundo crea” (Jn 17, 21-25). Este día pidamos al Señor el don de la unidad y la fraternidad, y gritemos una vez más: “En este costado abierto de Cristo, en sus llagas, allí sentimos, pensamos, amamos y sufrimos y ahí nos tole- ramos aunque es de noche”.
Realmente estamos ante una exposición profunda que conecta con la Eucaristía de acción de gracias que estamos celebrando.
5. Compromiso fraterno
Durante estos días de contemplación y discernimiento, alentadas y anima- das por el Espíritu Santo, os ha llevado a revitalizar de manera dinámica vuestro compromiso personal, comunitario, congregacional y eclesial, a la misión que el Instituto os confía a favor de los más pobres. Para ello, necesitáis tener un alma contemplativa a fin de que estando al lado de los pobres, os convirtáis poco a poco en el pan de la unidad y la fraternidad.
Para ello, la verdadera religiosa del Rebaño de María tiene que ser buena, como el pan: sabrosa y generosa como el pan. Tiene que dejarse comer como buen pan de la unidad y la fraternidad, como Francisco de Asís.
Ser buen pan de la unidad y la fraternidad significa entrega: no poseer nada, ni dinero, ni libertad;
ser buen pan de la unidad significa decir: todo lo mío es tuyo, todo lo tuyo ya no es tuyo sino de los demás;
ser buena religiosa del Rebaño de María y buen pan de la unidad y la fra- ternidad significa que tienes que estar enteramente disponible a tiempo com-
pleto; significa que tienes que tener paciencia y mansedumbre, para hacer la unidad y la fraternidad, ser buen pan que se deja “cocer y amasar”.
Ser buen pan significa que tienes que ser humilde, como el pan que no figura en las listas de los platos exquisitos, pero está siempre para acompañar;
significa que tienes que cultivar la ternura, la bondad, la mansedumbre, porque eres el pan tierno y bueno;
significa que tienes que abandonar el sentimiento de violencia y de rencor;
significa que debes estar siempre dispuesta al sacrificio, a permanecer en las lla- gas del costado abierto de Jesucristo; como el pan que se deja triturar, para hacer la unidad y la fraternidad;
significa que tienes que compartir y vivir para hacer la unidad y la fraternidad, tal y como lo expresó la Sierva de Dios, Madre María de la Encarnación cuan- do nos mostró el encargo que había recibido de la Divina Pastora: “Este es mi rebaño bendito, el que te encargo cuides y cobijes bajo tu tutela y lo encamines al bien”.
6. Eucaristía y acción de gracias
Vamos a continuar la Eucaristía. El pan que partimos es comunión con el cuerpo de Cristo (cf. 1Co 10, 16); cuerpo entregado a la muerte por amor, hasta el extremo. La fraternidad de las Franciscanas del Rebaño de María al participar en esta Eucaristía de acción de gracias, al final de la VII Congregación General, tenéis que ser empujadas y animadas por este movimiento de amor, entrega y servicio a los más pobres.
Que vuestra Madre y Pastora os aliente en el camino de servicio a los más pobres en este momento actual. Y vosotras a seguir cantando: “Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche”. “Veante mis ojos, dulce Jesús bueno, veante mis ojos, muérame yo luego”.
EN LA SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA DE ÁFRICA, MADRE Y PATRONA, SEÑORA DEL SILENCIO
Ceuta, 5 de agosto de 2011
“Cuando todo quedaba en profundo silencio, Al llegar la noche al centro de su carrera, tu omnipotente Palabra, Señor, bajó de los cielos desde su solio real”
(Salmo 18, 14-16)
“Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros, no pretendo grandezas que superen mi capacidad”
(Salmo 130)
“Mujer ahí, tienes a tu Hijo: Hijo, ahí tienes a tu madre.
Y el discípulo la acogió en su casa”
(Jn 19, 25-27)
Un año más, Santa María de África, el Señor ha querido que como Obispo de Ceuta venga a cantarte en el día de tu fiesta y decirte:
Salve, Santa María de África, Madre y Patrona.
Tú sola a la vez eres Virgen y Madre.
Salve, Virgen y Esposa, Señora del silencio
Esta tarde estival, Santa María de África, Madre y Patrona, estamos aquí reu- nidos todos los Ceutíes y devotos, los venidos de fuera y los de dentro de la ciu- dad, con nuestras alegrías y nuestras penas, con nuestras ilusiones y desencan- tos y también con nuestros ruidos y silencios.
1. Ofrenda floral
Ayer, al atardecer, pude presenciar y comprobar con admiración como toda Ceuta venía a felicitarte: Autoridades, Hermandades y Cofradías e Instituciones, enfermos, niños, adolescentes, jóvenes y adultos y familias enteras llevaban en sus manos preciosos manojos de flores y cestas de flores para honrar a Santa María de África. Fue toda una fiesta floral y de piedad de una ciudad que ama a su Madre y Patrona.
2. Santa María de África, Nuestra Señora del Silencio
Ésta tarde, en esta solemnidad, ha aparecido entre nosotros la excelsa y bella figura de Santa María de África, no solo como madre y Patrona, sino también como NUESTRA SEÑORA DEL SILENCIO.
Muchas veces, en el tiempo que llevo con vosotros, en este día os he traído un mensaje pero nunca el de Nuestra Señora del Silencio.
Contemplemos a Santa María de África, como Nuestra Señora del SILENCIO.
Ella tiene en sus brazos a su Hijo muerto y está sumida en un gran y profundo silencio. Mírala esta tarde en silencio: contémplala, no te canses de mirarla y entra con Ella en un profundo SILENCIO. Ella aprendió de su Hijo a vivir el SILENCIO.
Ella con su Hijo amado muerto en sus brazos vive un gran silencio. Existen tres grandes silencios de Jesús: Ella vivió sumida en uno profundo.
Silencio, mientras lo cosían al madero, como a un malhechor; como a un esclavo traidor.
Silencio ante el reparto de sus ropas, túnica inconsútil incluida, tal vez teji- da por las manos de Santa María.
Silencio, ante las muecas e ironías de las autoridades del Pueblo Elegido.
Silencio, ante las burlas de los soldados.
Silencio, ante la exigencia recriminatoria uno de los otros dos crucificados.
Silencio, a medida que las tinieblas oscurecían, casi la hora de nona, toda la región.
Silencio cuando el velo del templo se rasgó por medio sin explicación apa- rente.
Silencio de Santa María de África, Señora del silencio con su Hijo muerto en sus brazos.
Silencio, un gran silencio llena la tierra el Sábado Santo y Santa María de África vive este gran silencio con la Esperanza de la Resurrección. Ella es gran maestra del silencio. Ella aprendió de su Hijo, el gran maestro del SILENCIO. El silencio que Jesús enseña es “la ciencia del saber hablar bien”. Este Jesús que ella tiene en sus brazos es el mismo Jesús que hace hablar al mundo y oír al sordo, es el mismo Jesús que hace callar al viento huracanado y enmudecer al mar alborotado. Hay, pues, tiempo de hablar y tiempo de callar y tiempo de silencio.
3. Aprendamos a valorar el silencio
Santa María de África, “Nuestra Señora del Silencio”, con ese gesto tan típi- co nos quiere decir que aprendamos a volver al silencio y a callar.
Contemplemos y miremos a Jesús, muerto en sus brazos, que ella nos muestra como en su cátedra del silencio. Ella aprendió de su hijo Jesús a vivir en SILEN- CIO.
Acojamos el mensaje que este año 2011 nos trae. Es un mensaje actual y oportuno que nos puede sorprender, pero que es muy importante para tener en cuenta en los tiempos en los que vivimos, plasmados de miedos y sonidos por todas partes.
4. Valor del silencio en la vida humana y en la cultura cristiana
Vivimos en una sociedad agitada y bulliciosa, envuelta en el ruido, ruidos de rechinar máquinas, timbres, altavoces, radio, televisión, fax, teléfono, móviles, música. Muchas personas llevan casi permanentemente auriculares, como huyendo del silencio.
Santa María de África, “Nuestra Señora del silencio” nos invita a descubrir el VALOR DEL SILENCIO en la vida humana y en la cultura cristiana.
Santa María de África, “Nuestra Señora del silencio”, nos invita a vivirlo y a defenderlo y nos enseña también a caer en la cuenta del riesgo, del peligro que conlleva el dejarse llevar del ruido incesante.
5. Riesgo del silencio de la sordera material y del espíritu
Santa María de África “Nuestra Señora del silencio” nos alerta de una reali- dad de la que quizás somos poco consientes. Pero el mensaje que en esta fiesta de 2011, nos trae Santa María de África, “Nuestra Señora del silencio”, va más allá. Nos recuerda que hay “otro silencio, otra sordera” de la que la humanidad también debe ser salvada: la sordera del espíritu, que levanta barreras cada vez más altas frente a la voz de Dios y del prójimo, especialmente ante el grito de socorro de los que son últimos, y de los enfermos, sordera que encierra al hom- bre en un egoísmo tan hondo como aciago, como dice el Papa Benedicto XVI.
En esta mundo de músicas y ruidos hay millones de sordos, mudos y sordo- mudos de nacimiento o por enfermedad. Dicen los expertos que con esta cultu- ra del ruido vamos hacia la sordera cada vez más generalizada y temprana. El hombre de nuestro tiempo cada vez más se aleja de Dios. No quiere escuchar a Dios en el silencio del corazón.
6. Los tres grandes silencios de Jesús:
La Palabra de Dios que hemos escuchado, que es una historia de amor, nos muestra que en la vida de Nuestro Señor Jesucristo, que es el Verbo Eterno del Padre, la Palabra hecha carne, Jesús maestro del silencio, existen tres grandes silencios:
6.1 En Belén donde nació: “Cuando todo guardaba un profundo silencio, al llegar la noche al centro de su carrera, tu omnipotente Palabra, Señor, bajó de los cielos desde su solio real”. El silencio de la noche liberadora: Nacimiento
6.2 En Nazaret, donde vivió, durante treinta años en una vida en silencio antes de su vida pública.
6.3 En la Pasión, durante la cual el Señor pronunció siete palabras, bien pocas para aquellos momentos terribles y el Señor continúa en ese silencio impresionante de sus vida, de un modo más llamativo en la Eucaristía.
7. Necesitamos tiempos y espacios de silencios
El silencio es un gran valor espiritual y antropológico. Hay que hacer y bus- car espacios de silencio. El silencio prepara las grandes y fulgurantes interven- ciones del Señor. El silencio es el comportamiento indispensable para escucha a Dios y acoger su Palabra. Dios habla en el silencio. Los ángeles se comunican en silencio.
Las grandes obras del pensamiento y de arte son fruto de muchas horas de trabajo en silencio. Jesús dedicó treinta años de vida silenciosa y tres de predi- cación. Su Pasión es tan impresionante porque es tan silenciosa. Él pronuncia solo Siete Palabras. Que son siete joyas engarzadas en el silencio.
8. No se turbe vuestro corazón
Hemos vistos que hay silencios malos, expresión de cobardías, lejanía, pasi- vidad, desprecio e indiferencia.
El Señor no nos quiere turbados. A veces, estamos turbados, desilusionados, tristes, derrotados, nervioso, desconcertados y muy alborotados por dentro.
Tenemos la sensación de que nos hemos engañado, estamos defraudados. Nos habíamos hecho la ilusión, creíamos que las cosas iban bien y no ha sido así, y nos sentíamos frustrados y “estamos de vuelta” de todo. Y se apodera de noso- tros el silencio. Entonces hay que saber acallar ese alboroto interior, esas rebel- días y esos desengaños. Hay que tener claro que nosotros no somos los prota- gonistas. El protagonista es el Señor Dios.
9. Entonces ¿qué hacer? Hablar o callar
En nuestra vida se n os presentan situaciones difíciles en los que no sabemos que es mejor. ¿Hablar o callar? cuántas cosas se estropean por hablar... por no hablar a tiempo, o por el modo de decirlas. En nuestras comunidades cristinas este es un tema de suma importancia, pues hemos de evangelizar y anunciar la Buena Noticia: no la podemos callar, y hay que hablar. Pero no olvidemos el silencio también es un modo de hablar. Y Jesús “callaba”. Hay, pues, que saber hablar y saber callar. Mucho cuidado con los silencios cuando no son verdade- ros silencios.
9.1 Hay silencios que son “cobardías” y comodidad
El profeta denuncia a los que teniendo responsabilidades son “perros mudos”, no hablan y dejan pasarlo todo. Ciertamente que hay “perros mudos”,