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CEREMONIA CONMEMORATIVA DEL 10 DE AGOSTO DE 1809 Quito, agosto 10 / 2022
Señor doctor Alfredo Borrero Vega, vicepresidente constitucional de la república; señoras y señores representantes de las funciones del Estado y organismos de control; señoras y señores ministros, secretarios de Estado y autoridades del gobierno nacional; señor general de Brigada Nelson Proaño, jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas;
señores comandantes generales de las fuerzas Terrestre, Naval y Aérea
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y comandante general de la Policía Nacional; señoras y señores asambleístas; invitados especiales; estimada Lucía Pazmiño de Borrero;
querida María de Lourdes (Alcívar, primera dama), Luli y Guillermo Enrique
(Lasso Alcívar); ciudadanas y ciudadanos; amigos de los medios de comunicación:
Amigos todos:
Me llena de alegría asistir a un acto de tanta emotividad.
La Revolución de Quito del 10 de agosto de 1809 constituye para todos los ecuatorianos un acontecimiento de orgullo nacional. Como sabemos, los sucesos de aquel 10 de agosto le valieron a nuestra capital el honroso título de “Quito, Luz de América”. De esa semilla de libertad que sembraron nuestros próceres, nacen las libertades que hoy cultivamos y fortalecemos:
La libertad de seguir construyendo un país de oportunidades, y de unirnos para alcanzar grandes metas, pensando siempre en grande. La libertad de emprender. La libertad de acceder a educación pública cada vez de más calidad. La libertad de saber que hemos vencido a la pandemia, y que estamos protegidos porque tenemos suficientes vacunas.
La libertad de recibir medicación oportuna y gratuita por medio del plan
“Medicina Cerca”. Y con ello poner fin a los desabastecimientos deliberados y a la corrupción a costa de la salud de las personas.
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Es la libertad de saber que los problemas del Ecuador hoy están siendo afrontados con honradez, por un gobierno que jamás ha transado –y jamás lo hará– con la corrupción política ni con el crimen organizado, como hasta hace pocos años ocurría.
Queridos ecuatorianos:
En apenas catorce meses y días, mi gobierno ha hecho mucho más que los dos anteriores. ¡Imagínense lo que haremos en lo que resta de la gestión!
A mí me gusta hablar con pruebas y con hechos concretos:
En el sector social, el gobierno antepasado invirtió anualmente en promedio 8.100 millones de dólares; el gobierno anterior invirtió 11.200 millones de dólares en lo social.
¡Pero nosotros –en promedio– invertiremos 13.000 millones de dólares hasta finales de año, en educación, en salud, en bienestar social, en vivienda y en trabajo!
Asimismo, en el gobierno pasado el número de beneficiarios de bonos era un millón 200 mil personas. En nuestro gobierno hoy atendemos con bonos a un millón 400 mil ecuatorianos. ¡200 mil más que en el gobierno anterior!
Ecuatorianos: ¡Escúchenme bien! ¡Mi gobierno invierte más en lo social que los anteriores! ¡Que esto quede muy claro! No permitamos que las
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falsas noticias, que la posverdad opaque la acción de un gobierno honesto en beneficio de los más vulnerables, de los más pobres, de la mayoría del pueblo ecuatoriano.
En cuanto a subsidios, el gasto asciende a casi 4 mil millones de dólares cada año, una cifra que supera a los 3.300 millones que invertimos en salud, o los casi 3.400 millones en educación.
Duele decir que en el Ecuador, en pleno siglo 21, cuando hacemos tantos esfuerzos por transitar hacia una economía más ecológica, gastamos más en subsidiar combustibles que en cuidar a los enfermos o educar a nuestros niños.
Pero por esa misma razón, nadie puede siquiera sugerir que este gobierno no está haciendo suficientes esfuerzos en materia de subsidios, siempre y cuando sean para apoyar a quienes realmente los necesitan.
Y para aquellos que aseguran que el Ecuador está en crisis, les tengo algunas noticias que contradicen sus afirmaciones.
En este gobierno el PIB está creciendo a un ritmo del 3% anual, y sabemos que rebasaremos esa cifra. En una época de pospandemia, de guerra, de crisis internacional, de inflación internacional, tenemos la segunda inflación más baja de todo el continente americano.
En un año, la pobreza ha bajado 7 puntos. Pero además, en los primeros 7 meses de este año, las ventas internas acumuladas llegaron a 120 mil
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millones de dólares. ¡13 mil millones más que en el 2019, año anterior a la pandemia! ¡Es un récord en la historia republicana del Ecuador!
¿De qué crisis están hablando nuestros opositores? ¿De qué falta de solidaridad social están hablando?
Hace poco estuve en Colta entregando el complejo habitacional San Sebastián, de 54 viviendas completamente gratuitas para ecuatorianos de muy bajos recursos.
Ahí conocí a Flor María Cudco, una mujer de 37 años, abandonada por su esposo, padre y madre al mismo tiempo de Léider de 15 años y de Edrick de 11 meses. Ella trabaja esporádicamente como jornalera, y en un buen mes llega a ganar cien dólares. Al recibir su casa nueva me dijo que la mayor alegría es que ya no tendrá que pagar arriendo, y que siente que su familia tiene más seguridad en la vida.
Ella y sus hijos hoy están protegidos socialmente, igual que miles de ecuatorianos que ya tienen más oportunidades de progreso, con créditos baratos para instalar un pequeño negocio, con capacitación para optar a un empleo, con más atención de salud, con educación para los niños.
¡La libertad y seguridad que hoy tiene la querida Flor María, en Colta, es la libertad que mi gobierno está dando a miles de ecuatorianos!
Es la misma libertad y seguridad que ya tienen nuestros productores del campo, que ya podrán trabajar más tranquilamente con el subsidio del
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50% al precio de la urea. Son 27 millones de dólares que el gobierno pone para aliviar su trabajo. A propósito, mañana estaré en la provincia de Los Ríos para entregar personalmente los primeros paquetes de urea a los agricultores de esa querida provincia, además de títulos de propiedad y otros beneficios.
Ecuatorianos:
El que hoy celebramos, es uno de aquellos acontecimientos que forjaron nuestra identidad como nación. Sin embargo, un evento de tal magnitud, que divide a la historia en un antes y un después, no sucede de la noche a la mañana. Al contrario, se prepara poco a poco a través de los años, mediante el debate y el intercambio de ideas. Sobre todo, se nutre y crece a través de la libre expresión.
Es por ese motivo que, al referirnos al 10 de agosto, no sólo recordamos a los próceres que protagonizaron la fecha heroica, sino también a quienes prepararon el camino que condujo hacia ella. Me refiero a los precursores de la hazaña, que diseminaron las ideas de libertad con todo el poder de su ingenio y capacidad para despertar conciencias.
Es por ello que todos recordamos que ese grito de libertad escuchado en toda América, fue preparado por un ecuatoriano mestizo de apellido Chushig y de padre indígena. Su sed de cultura y libertad lo llevó a convertirse en médico, científico, hombre de leyes y de letras.
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Él no sólo quería absorber conocimientos; quería además difundirlos. Por eso fundó las “Primicias de la Cultura de Quito”, el primer periódico de lo que más tarde sería el Ecuador. Y en el primer número que circuló en Quito, allá por 1792, escribió: “La prensa es el depósito del tesoro intelectual”.
El señor Chushig, o el doctor Eugenio Espejo, como hoy lo recordamos, no alcanzó a ver el Primer Grito de Independencia. Pero sus ideas fueron antorchas para quienes tomaron el relevo, nuestros próceres. Y gracias a ellas, la libertad fue proclamada tan sólo unos años más tarde.
Es decir: la independencia no fue alcanzada porque un buen día los patriotas se levantaron y decidieron que había llegado la hora de ser libres, sino porque ellos ya llevaban años ejerciendo su derecho inalienable a la libertad de expresión.
Ecuatorianos: esto es parte esencial de nuestra historia. Fue esto lo que nos hizo luz de América. Y todos quienes hoy ejercemos algún tipo de autoridad, debemos recordarlo siempre.
Toda relación entre gobierno y prensa es siempre tensa. Nadie tiene eso más claro que yo. Personalmente, he sido llamado múltiples cosas que considero injustas. Me han dicho insensible en temas sociales, indolente porque no gasto el dinero de la Reserva Monetaria Internacional, que no es del gobierno sino de los ciudadanos, de los municipios, de las prefecturas, de los jubilados y de los trabajadores afiliados a la seguridad
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social. Hemos desvirtuado plenamente estas afirmaciones falsas. Y también he recibido algún insulto que no puedo repetir aquí.
Y sin embargo, a pesar de todo eso, nunca, jamás, permitiré que pase una ley como la que recientemente ha recibido trámite en la Asamblea Nacional. ¡Debo levantar la voz para decir varias cosas al respecto!
Es por eso que aprovecho esta solemne ocasión para decirle a la opinión pública que, siguiendo el ejemplo de los precursores de nuestra Independencia, vamos a empezar a recibir los insumos de medios de comunicación y de otros sectores sociales, para elaborar el veto al proyecto de Ley de Comunicación. He dado la orden a la Secretaría de Comunicación para que así sea.
Con todas nuestras diferencias y discrepancias, vamos a dar esta batalla por nuestra libertad de expresarnos. Porque, como ya nos enseñaron nuestros precursores, en esa lucha se define la mismísima esencia de nuestro país:
¡Una Patria que siempre será libre! ¡Una Patria que siempre será independiente!
Y así seguiremos cultivando el árbol de la libertad, generando oportunidades para crecer y mejorar las vidas de 18 millones de ecuatorianos. Honramos éste y todos los días a los próceres del 10 de agosto de 1809, fortaleciendo los valores cívicos, y buscando siempre el bien común de todos los ecuatorianos.
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¡Que viva nuestra capital, Luz de América!
Dios bendiga a Quito y a todo el Ecuador.
Muchas gracias a todos ustedes.
GUILLERMO LASSO MENDOZA
Presidente Constitucional de la República del Ecuador