Hands-on sustainability: How can we contribute to the construction of a sustainable future?

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Hands-on sustainability:

How can we contribute to the construction of a sustainable

future?

Amparo Vilches, *Benito Vázquez Dorrío and Daniel Gil Pérez

Departament de Didàctica de les Ciències Experimentals i Socials, Universitat de València

*Dpto. Física Aplicada. Universidade de Vigo amparo.vilches@uv.es, bvazquez@uvigo.es,

daniel.gil@uv.es

Abstract. La escasa respuesta de la ciudadanía a los reiterados llamamientos para que prestemos atención a los graves problemas que afectan a la humanidad hace pensar en la existencia de serios obstáculos que es necesario estudiar para comprender cómo se pueden superar.

En este trabajo nos centraremos en uno de los principales de estos obstáculos -la extendida pero incorrecta percepción de la escasa importancia de las acciones individuales- e intentaremos mostrar la relevancia, para la construcción de un futuro sostenible, de lo que cada uno de nosotros hace o deja de hacer en general desde una perspectiva eminentemente práctica como consumidor, profesional y ciudadano y en particular desde el ámbito educativo.

Keywords. Planetary emergency, Environmental Education for a sustainable future, Hands-on Science.

1. Introducción

Aun cuando las relaciones del ser humano con su entorno existen desde su aparición no es sino recientemente que se asume que su influencia provoca daños que no se pueden neutralizar así como que los recursos naturales necesitan ciclos de recuperación, de forma que se asume que la naturaleza depende de nosotros pero nosotros dependemos de ella para nuestra supervivencia. Las noticias de cambio climático, degradación ambiental, desaforado consumo de energía y materias primas con el consiguiente agotamiento de recursos y, en definitiva, de la grave situación de emergencia planetaria en la que estamos inmersos [1-3], han saltado a las primeras páginas y editoriales de los medios de comunicación. Los llamamientos de la comunidad científica internacional, de ONGs y de la misma ONU, se vienen multiplicando. Existen al mismo tiempo más de una veintena de convenios internacionales

relacionados con la protección del medio ambiente y asociados a otros tantos protocolos que los dotan de contenidos [4-5]. Y, sin embargo, la mayoría de las ciudadanas y ciudadanos, incluidos los responsables políticos y los educadores, continuamos sin reaccionar ante las serias amenazas de colapso de nuestras sociedades [6] e incluso de extinción de nuestra especie [7], lo que en principio entra en contradicción con el positivo interés social existente como muestran los innumerables recursos de información que acrecientan el conocimiento y respeto por el entorno [8-11].

Cabe concluir, por tanto, que existen serios obstáculos que dificultan los necesarios cambios de actitudes y comportamientos y que impiden incluso una decidida implicación de los educadores de todos los niveles en la formación de una ciudadanía consciente de la situación de emergencia planetaria y sus causas y preparada para adoptar las medidas necesarias para hacer frente a dicha situación [12].

Es preciso, pues, proseguir los esfuerzos para sacar a la luz esos obstáculos y estudiar la forma de superarlos. En esta comunicación queremos centrarnos en uno de los que dificultan más directamente una respuesta positiva a la pregunta clave “¿Cómo podemos contribuir cada un@ de nosotr@s a la construcción de un futuro sostenible?”. Nos referimos a la extendida percepción de la irrelevancia de las acciones individuales, apuntando algunas propuestas de acción aplicada en el ámbito del aprendizaje formal, en donde la particular labor local sobre la ciudadanía en formación es esencial para lograr en el futuro comportamientos de consumo responsable, modificaciones de hábitos de vida y solidaridad frente a las desigualdades.

Se plantean pues una serie de propuestas de acción individual muchas de ellas perfectamente adapatables al aprendizaje formal empleando actividades manipulativas [13] como herramienta vehicular.

2. Son irrelevantes las acciones individuales?

Los participantes en cursos y talleres de educación para la sostenibilidad a menudo expresan dudas acerca de la efectividad que pueden tener los comportamientos individuales, los pequeños cambios en nuestras costumbres, en nuestros estilos de vida, que la educación puede favorecer: Los problemas de agotamiento de los recursos energéticos y de contaminación – suelen afirmar, por ejemplo- son debidos, fundamentalmente, a las grandes industrias; lo que cada uno de nosotros puede hacer al respecto es, comparativamente, insignificante.

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Cálculos bien sencillos (Figura 1) muestran, sin embargo, que el compromiso individual tiene una repercusión global pues, por ejemplo, si bien las pequeñas reducciones de consumo energético, suponen un ahorro per cápita pequeño, al multiplicarlo por los millones de personas que pueden realizar dicho ahorro, éste llega a representar cantidades ingentes de energía, con su consiguiente reducción de la contaminación.

Hay que insistir, por tanto, en que no sólo no es cierto que nuestras pequeñas acciones sean insignificantes e irrelevantes, sino que se trata de medidas necesarias, imprescindibles, si queremos contribuir al avance hacia un futuro sostenible y a una cada vez mayor implicación de la ciudadanía. El efecto de estas acciones individuales puede verse enfatizado mediante el uso de actividades manipulativas [14] muchas de ellas fácilmente integrables en los procesos de enseñanza-aprendizaje y en las que se establece un estrecho vínculo entre el aprendizaje y la divulgación desarrollándose competencias básicas que apelan al razonamiento crítico, observación e implicación activa. Esta herramienta puede en ese caso ser utilizada como apoyo en la clase magistral [15], en forma de actividades-desafío [16] o incluso en el montaje de una exposición interactiva en el propio centro [17], uniendo pedagogía, módulos interactivos realizados a medida e imágenes denuncia.

Porque el futuro va a depender en gran medida de la conservación de los recursos y la integridad ambiental que estará influenciada sin lugar a dudas por el modelo de vida que sigamos y, aunque éste a menudo nos lo tratan de imponer, no hay que menospreciar la capacidad que tenemos los ciudadanos para modificarlo [11]. La Agenda 21, fruto de la primera Cumbre de la Tierra, ya indicaba que la participación de la sociedad civil es un elemento imprescindible para avanzar hacia la sostenibilidad.

Se precisa, por tanto, un esfuerzo sistemático por incorporar la educación para la sostenibilidad como un objetivo clave en la formación de los futuros ciudadanos y ciudadanas y hacer comprender la necesidad de acciones que contribuyan a un futuro sostenible en los diferentes ámbitos: consumo responsable, actividad profesional y acción ciudadana.

Y

Y es necesario un cuidadoso seguimiento de e dichas acciones. Se requieren, pues, acciones educativas continuadas que transformen nuestras concepciones, nuestros hábitos, nuestras perspectivas... y que nos orienten en las acciones a llevar a cabo.

Figura 1. La importancia de las acciones individuales

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3. Propuestas concretas

La Figura 2 esquematiza los principios básicos de acción individual a realizar, básicamente:

reducir, reutilizar, reciclar, evitar, contribuir y evaluar. En diferentes en talleres impartidos a estudiantes de secundaria y universidad y a profesores en formación y en activo hemos recogido propuestas de acciones individuales que materializan de forma concreta estas cinco ideas clave que ya se encuentran por tanto en el imaginario individual y universal y que constituyen verdaderos compromisos (auto) evaluables para la construcción de un futuro sostenible.

Figura 2. Principios básicos de la acción individual

Se trata pues de inducir su aplicación real de forma generalizada. Son propuestas que aparecen reiteradamente en dichos talleres, como fruto de un trabajo colectivo y que resultan esencialmente coincidentes con las recogidas en una amplia literatura [20-25] como:

REDUCIR [26-33]

Reducir el consumo de agua Higiene, riego, piscinas, …

Reducir el consumo de energía en iluminación Usar bombillas de bajo consumo

Apagar las luces innecesarias Aprovechar al máximo la luz natural

Reducir el consumo de energía en calefacción y refrigeración

Aislar adecuadamente las viviendas

No programar temperaturas muy altas (abrigarse más) o excesivamente bajas (ventilar mejor, utilizar toldos…)

Apagar los radiadores o acondicionadores innecesarios

Reducir el consumo de energía en transporte Usar transporte público

Usar la bicicleta y/o desplazarse a pie Organizar desplazamientos colectivos

Disminuir la velocidad, conducir eficientemente Evitar el avión siempre que posible

Reducir el consumo de energía en otros electrodomésticos

Cargar adecuadamente lavadoras, lavaplatos, etc.

No introducir alimentos calientes en el frigorífico…

Apagar completamente la TV, el ordenador, etc., cuando no se utilizan

Descongelar regularmente el frigorífico, revisar calderas y calentadores, etc.

Reducir el consumo energético en alimentación, mejorándola al mismo tiempo

Comer más verduras, legumbre y frutas y menos carne

No consumir “pequeñines”

Evitar productos exóticos que exijan costosos transportes

Consumir productos de temporada y de agricultura ecológica

Reducir el uso de papel

Evitar imprimir documentos que pueden leerse en la pantalla

Escribir, fotocopiar e imprimir a doble cara y aprovechando el espacio útil

Reducir el consumo

Analizar críticamente los anuncios Enmudecer los anuncios…

No dejarse arrastrar por campañas comerciales:

San Valentín, Reyes…

Programar las compras con lista de necesidades

REUTILIZAR [26-27]

Imprimir sobre papel ya utilizado por una cara Recoger el agua del lavabo y ducha para el WC.

Recoger también agua de lluvia para riego o WC No utilizar ni aceptar objetos de usar y tirar (en particular bolsas y envoltorios de plástico, papel de aluminio, vasos de papel…) y sustituirlos por reutilizables, reparándolos cuando sea necesario, mientras se pueda.

Utilizar productos reciclados (papel, tóner…) y reciclables

Favorecer la reutilización de ropa, juguetes, ordenadores... donándolos a las ONGs que los gestionan

Rehabilitar las viviendas, hacerlas más sostenibles (mejor aislamiento, etc.) evitando nuevas construcciones

RECICLAR [9,29,34]

Separar los residuos para su recogida selectiva Llevar a “Puntos Limpios” lo que no puede ir a los depósitos ordinarios (pilas, móviles, ordenadores, aceite, productos tóxicos...) y no echar residuos al WC ni a desagües

EVITAR TECNOLOGÍAS IRRESPETUOSAS CON EL MEDIO Y LAS PERSONAS [9,29,35]

Aplicar personalmente el principio de precaución No comprar productos sin cerciorarse de su inocuidad: vigilar la composición de los alimentos, productos de limpieza, ropa… y evitar los que no ofrezcan garantías

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Evitar esprays y aerosoles (utilizar pulverizadores manuales)

Aplicar las normas de seguridad en el trabajo, en el hogar...

Optar por las energías renovables en el hogar, automoción, etc.

Utilizar electrodomésticos eficientes, de bajo consumo y poca contaminación (A++)

Disminuir el consumo de pilas y utilizar pilas recargables

CONTRIBUIR A LA EDUCACIÓN Y ACCIÓN CIUDADANA [36-41]

Informarnos bien y comentar con otr@s (familiares, amig@s, colegas, estudiantes...) cuál es la situación y, sobre todo, qué podemos hacer Realizar tareas de divulgación e impulso: prensa, Internet, video, ferias ecológicas, materiales escolares...

Ayudar a tomar conciencia de los problemas insostenibles y estrechamente vinculados:

consumismo, explosión demográfica, crecimiento económico depredador, degradación ambiental, desequilibrios…

Informar de las acciones que podemos realizar e impulsar a su puesta en práctica, promoviendo campañas de uso de bombillas de bajo consumo, reforestación, trabajo político, asociacionismo, maternidad/paternidad responsable, …

Ayudar a concebir las medidas para la sostenibilidad como una mejora que garantiza el futuro de todos y no como una limitación, impulsando el reconocimiento social de las medidas positivas

Estudiar y aplicar lo que un@ puede hacer por la sostenibilidad como profesional (investigar, innovar, enseñar…)

Contribuir a ambientalizar el lugar de trabajo, el barrio y ciudad donde habitamos…

Participar en acciones sociopolíticas para la sostenibilidad

Respetar y hacer respetar la legislación de protección del medio de defensa de la biodiversidad

Evitar contribuir a la contaminación acústica, luminosa o visual

No fumar donde se perjudique a terceros y no arrojar nunca colillas al suelo

No dejar residuos en el bosque, en la playa…

Evitar residir en viviendas que contribuyan a la destrucción de ecosistemas

Tener cuidado con no dañar la flora y la fauna Cumplir las normas de tráfico para la protección de las personas y del medio ambiente

Denunciar las políticas de crecimiento continuado, incompatibles con la sostenibilidad

Denunciar los delitos ecológicos (talas ilegales, incendios forestales, vertidos sin depurar, urbanismo depredador…)

Respetar y hacer respetar los Derechos Humanos, denunciando cualquier discriminación, étnica, social, de género...

Colaborar activamente y/o económicamente con asociaciones que defienden la sostenibilidad (programas de ayuda al Tercer Mundo, defensa

del medio ambiente, ayuda a poblaciones en dificultad, promoción de Derechos Humanos...) Reclamar la aplicación del 0.7 de ayuda al Tercer Mundo y contribuir personalmente

Promover el Comercio Justo: Rechazar productos fruto de prácticas depredadoras (maderas tropicales, pieles animales, pesca esquilmadora, turismo insostenible…) o que se obtengan con mano de obra sin derechos laborables, trabajo infantil y apoyar las empresas con garantía

Reivindicar políticas informativas claras sobre todos los problemas

Defender el derecho a la investigación sin censuras ideológicas

Exigir la aplicación del principio de precaución Oponerse al unilateralismo, las guerras y las políticas depredadoras: Exigir el respeto de la legalidad internacional

Promover la democratización de las instituciones mundiales (FMI, OMC, BM...)

Respetar y defender la diversidad cultural Respetar y defender la diversidad de lenguas Respetar y defender los saberes, costumbre y tradiciones (siempre que no conculquen derechos humanos)

Dar el voto a los partidos con políticas más favorables a la sostenibilidad

Trabajar para que gobiernos y partidos políticos asuman la defensa de la sostenibilidad

Reivindicar legislaciones locales, estatales y universales de protección del medio

“Ciberactuar”: Apoyar desde el ordenador campañas solidarias y por la sostenibilidad

EVALUAR Y COMPENSAR [42-43]

Realizar auditorías del comportamiento personal (vivienda, transporte, acción ciudadana y profesional…)

Compensar las repercusiones negativas de nuestros actos (emisiones de CO2, uso de productos contaminantes…) mediante acciones positivas (contribuir a la reforestación, ayudar a ONGs…)

4. El papel educativo de la acción

Resulta esencial, sin duda, comprender la relevancia que tienen nuestras acciones –lo que hacemos o dejamos de hacer- y construir una visión global de las medidas en las que podemos implicarnos. Pero la acción educativa no puede limitarse al logro de dicha comprensión, dando por sentado que ello conducirá a cambios efectivos en los comportamientos: un obstáculo fundamental para lograr la implicación de los ciudadanos y ciudadanas en la construcción de un futuro sostenible es reducir las acciones educativas al estudio conceptual.

Es necesario, por ello, establecer compromisos de acción en los centros educativos y de trabajo, en los barrios, en las propias viviendas… para poner en práctica algunas de las medidas [45] y realizar el

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seguimiento de los resultados obtenidos. Estas acciones debidamente evaluadas se convierten en el mejor procedimiento para una comprensión profunda de los retos y en un impulso para nuevos compromisos.

Con ese propósito conviene trasformar las propuestas concretas antes planteadas en una red de seguimiento y (auto) evaluación, comenzando por la adquisición de compromisos concretos, periódicamente evaluables, tal como se muestra en la Figura 3.

Figura 3. Red de compromisos concretos y de (auto) evaluación

Pero antes de plantear esta tarea en nuestros cursos y talleres, es preciso confeccionar nuestra propia red de compromisos evaluables, tanto en la dimensión de consumidores y ciudadanos (lo que nos permitirá orientar mejor a aquellos con quienes trabajamos, gracias al conocimiento adquirido con la propia experiencia), como en lo que respecta a nuestra dimensión profesional: ¿En qué medida estamos contribuyendo, como educadores e investigadores, a la Década de la Educación por un futuro sostenible? ¿Cuál es nuestra respuesta al llamamiento de Naciones Unidas dirigido a los educadores de todas las áreas y niveles para que contribuyamos a la formación de una ciudadanía preparada para contribuir a la construcción de un futuro sostenible?

5. Conclusiones

Para bien o para mal el futuro es global, nos afectará a todos, y es por ello que se hace necesario poner en marcha estrategias que, asegurando el bienestar y la calidad de vida de la ciudadanía, incidan en el ahorro y conservación de los recursos y el respeto al entorno haciendo que el individuo adquiera un compromiso responsable. Se hace necesaria una implicación activa en las posibles acciones a

realizar que vaya más allá del marco conceptual de las intenciones. Una herramienta más para ello puede ser la utilización en el ambiente formal de actividades manipulativas que faciliten la toma de conciencia del poder del individuo para llevar a cabo ese cambio necesario.

6. Créditos

Esta comunicación ha sido concebida como contribución a la Década de la Educación [44]

para un futuro sostenible instituida por Naciones Unidas para el periodo 2005-2014.

7. References

[1] A. Vilches, and D. Gil-Pérez, Construyamos un futuro sostenible. Diálogos de supervivencia, Madrid: Cambridge University Presss, 2003.

[2] M. Delibes and M. Delibes de Castro, La Tierra herida. ¿Qué mundo heredarán nuestros hijos? Barcelona: Destino, 2005.

[3] C. Duarte, Cambio Global. Impacto de la actividad humana sobre el sistema Tierra.

Madrid: CSIC, 2006.

[4] http://www.biodiv.org/

[5] http://www.unece.org/

[6] J. Diamond, Colapso. Barcelona: Debate, 2006.

[7] F.J. Broswimmer, Ecocidio. Breve historia de la extinción en masa de las especies.

Pamplona: Laetoli, 2005.

[8] http://ec.europa.eu/environment/

[9] http://www.wri.org/

[10] http://www.globalreporting.org/

[11] http://www.eyep.info/

[12] D. Gil-Pérez and A. Vilches, La atención al futuro en la educación ciudadana. Posibles obstáculos a superar para su inclusión en la enseñanza de las ciencias. En, Martins, I., Paixao, F. y Marques, R. (Eds.) Perspectivas Ciencia-Tecnología-Sociedade na Inovação da Educação em Ciência, Aveiro:

Universidade de Aveiro, 2004.

[13] http://www.sciencebuddies.org/

[14] UNESCO, 700 Science experiments for everyone, Doubleday: New York, 1962.

[15] B.V. Dorrío, E. García and P. González, Introducción de demostraciones prácticas para la enseñanza de la Física en las aulas universitarias, Enseñanza de las ciencias, 12: 62-64, 1994.

[16] B.V. Dorrío and A. Rúa, Actividades manipulativas para el aprendizaje de la Física. Revista Iberoamericana de Educación 42/7, 1-15, 2007.

[17] B.V. Dorrío, Museos interactivos na escola, Revista Galega de Educación 35, 20- 22, 2006.

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[18] P. Comin and B. Font, Consumo sostenible.

Preguntas con respuesta, Barcelona: Icaria, 1999.

[19] L.R. Brown, Salvar el planeta. Plan B:

ecología para un mundo en peligro, Barcelona: Paidós, 2004.

[20] A. Calvo Roy and I. Fernández Bayo, Misión Verde: ¡Salva tu planeta!, Madrid: Ediciones SM, 2002.

[21] A. Gore, Una verdad incómoda. La crisis planetaria del calentamiento global y cómo afrontarla, Barcelona: Gedisa, 2007.

[22] E. Laszlo, Tú puedes cambiar el mundo.

Manual del ciudadano global para lograr un planeta sostenible y sin violencia, Madrid:

Nowtilus, 2004.

[23] A. Pessoa and A. Cassasin, Salvar la Tierra.

Barcelona: Egedsa, 2007.

[24] M. Riba, Mañana. Guía de desarrollo sostenible, Barcelona: Intermón Oxfam, 2003.

[25] The Earth Works Group, 50 cosas sencillas que tú puedes hacer para salvar la Tierra, Barcelona: Naturart, 2006.

[26] http://www.unesco.org/water/wwap/

[27] http://www.agua-dulce.org/

[28] http://www.energy.eu/

[29] http://www.idae.es/consejos/

[30] http://www.eufic.org/

[31] http://europa.eu/pol/food/

[32] http://www.vivelaagriculturaecologica.com/

[33] http://www.consumehastamorir.com/

[34] http://www.recyclenow.org/

[35] http://www.eco-label.com/

[36] http://www.enviroliteracy.org/

[37] http://www.setem.org

[38] http://www.actionfornature.org/

[39] http://www.cites.org/

[40] http://www.sellocomerciojusto.org [41] http://www.ilo.org/

[42] http://www.greenpeace.org [43] http://ecologistasenaccion.org

[44] J.S.M. Moreno and A. Pedrosa, Ecologic Sustainability and Individual and Collective Everyday Practices, In Azeiteiro, U. M. et al.

(Eds.) Science and Environmental Education. Frankfurt: Peter Lang, 2006.

[45] http://www.oei.es/decada/

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