Las gargantas profundas de Juventud Rebelde Un estudio sobre el periodismo investigativo en el diario de la juventud cubana

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(1)TEORÍAS. METODOLOGÍA. 05. 24. CONTEXTO 32. RESULTADOS 40. PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN EN EL DIARIO DE LA JUVENTUD CUBANA. UCLV//Humanidades. EDICIÓN ÚNICA. Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas Facultad de Humanidades Periodismo. Trabajo de diploma. Las «gargantas profundas» de Juventud Rebelde Un estudio sobre el periodismo investigativo en el diario de la juventud cubana. Autor: Yoelvis Lázaro Moreno Fernández. Tutora: Lic. Mercedes Rodríguez García. Consultantes: MSc. Mónica Lugones Muro Lic. Linnet Molina Rodríguez.

(2) Dedico estas páginas, perfectibles pero reconfortantes, a mis padres, por ese desvelo sostenido durante más de 23 años..

(3) A mi familia, en especial a mis abuelos, por ampararme desde la cuna con el cariño más sano del mundo. A Daniel, el hermano que una vez pedí y llegó para siempre acompañarme; aunque diez almanaques nos separen. A Mercedes Rodríguez, por servirle de timonel a esta aventura investigativa, por ser tiza y cuartilla al mismo tiempo, y hacernos copartícipes de su pasión por el periodismo. A Mónica y Rafael, por las oportunas sugerencias, por la confianza y las enseñanzas en mis años universitarios. A Linnet, la profe-amiga que también puso sus manos sagaces sobre estas cuartillas. A mis otros profesores de Periodismo. A María de los Ángeles, esa coterránea insuperable que en predios habaneros me llevó hasta su casa. A los doctores Miriam Rodríguez Betancourt, Julio García Luis y José Ramón Vidal, por sus lecciones académicas. A Roger Ricardo y Lázaro Bacallao, todo el tiempo dispuestos a auxiliarme. A Juventud Rebelde y su entusiasta familia, por abrirme las puertas: A Javier, Ronquillo, Sara, Idania, Blanquita, Violeta y Polanco, por la ayuda en el momento justo. A Mileyda y su tropa apasionada de corresponsales, por acogerme como uno más. A Nelson, el viejo maestro, por los consejos y el afecto. A los periodistas de temas nacionales. A Amparito, la buena amiga de Vanguardia que limó las asperezas estilísticas de estas páginas. A los compañeros de trabajo de mis padres, por el apoyo y la prestancia a colaborar. A Tony y Rodolfo, por la asistencia tecnológica. A Dora y Mercedes, por ese aliento tan acertado y necesario. A Emerio y Raysell, por el gesto generoso. A Duanys y Yandrey, por sugerir desde el banquillo de los más sinceros. A mis camaradas de grupo, controversiales, polémicos…pero queridos; por las vivencias de este lustro inolvidable que jamás volverá: Al Adrie, por su noble confidencia y su amistad franca y perdurable. A Román, el Nene. A Fausto, el president. Al Sádico, el documentalista de la tropa. A Mayli, Diurmy, Mariam, Gretel, Liena y Liliana, por la constancia y la proximidad. A Migue, Henri, Valdo, Alfre y los vecinos Ariesky e Indira, por las anécdotas compartidas en el cuarto.. A todos, mi eterna gratitud..

(4) Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias. RYSZARD KAPUSCINSKI.

(5) RESUMEN El presente trabajo de diploma constituye un acercamiento al periodismo investigativo (PI), modalidad poco estudiada y de escasa presencia en los medios de prensa cubanos. De tipo comunicológico y orientado desde una perspectiva cualitativa, el estudio centra su propósito general en la determinación de los rasgos distintivos del PI presentes en los productos comunicativos publicados a dos páginas en la edición dominical del diario Juventud Rebelde (JR) durante el trienio 2006-2007-2008, teniendo en cuenta el contenido de estos materiales y las experiencias investigativas contadas por los actores del proceso de realización de dichos textos. Para el desarrollo de la investigación fueron empleados diversos métodos y técnicas: método bibliográfico-documental, análisis cualitativo de contenido, grupo focal, entrevista estructurada y entrevista en profundidad. Además, se consultaron varios especialistas en el tema examinado. Entre los resultados obtenidos sobresale, como uno de los rasgos distintivos del PI, que las investigaciones de los reportajes en profundidad analizados, en los cuales se evidencia el empleo de métodos y técnicas propios de investigaciones sociológicas, son fruto del trabajo del periodista o equipo de periodistas, y no la adaptación de un informe realizado por otra entidad; aunque se hayan tomado en consideración sondeos desarrollados por centros investigativos..

(6) INDICE. INTRODUCCIÓN .................................................................................................................................. 1 CAPÍTULO 1: PERIODISMO INVESTIGATIVO: UN BOSQUEJO TEÓRICO ......................... 5 1. Antecedentes y definiciones............................................................................................................ 5 1.1 Antecedentes .............................................................................................................................. 5 1.2 Definiciones................................................................................................................................ 7 2. Periodismo de investigación. Características ............................................................................. 12 2.1 El periodista o reportero investigador .................................................................................. 12 2.2 El proceso de investigación: tema y proyecto. Tiempo, viabilidad y costo ........................ 13 2.3 Métodos, técnicas y estrategias .............................................................................................. 14 2.4 Trabajo con las fuentes. La ética ........................................................................................... 17 2.5 Elaboración del producto comunicativo ............................................................................... 19 2.5.1 El reportaje....................................................................................................................... 20 CAPÍTULO II: CUESTIONES METODOLÓGICAS...................................................................... 24 Universo y muestra ........................................................................................................................... 27 Métodos .............................................................................................................................................. 29 Técnicas.............................................................................................................................................. 30 Instrumentos...................................................................................................................................... 31 Triangulación metodológica y por datos......................................................................................... 31 CAPÍTULO III: PRECISIONES DE CONTEXTO .......................................................................... 32 Periodismo de investigación en Cuba.............................................................................................. 32 Juventud Rebelde: hitos en la historia de un diario........................................................................ 37 CAPÍTULO IV: ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS ..................................................................... 40 El trabajo en equipo. La realización de una serie.......................................................................... 41 Temas tratados .................................................................................................................................. 42 Confección de un proyecto: tiempo, viabilidad y costo ................................................................. 44 Fuentes consultadas .......................................................................................................................... 45 Métodos, técnicas y estrategias empleados ..................................................................................... 48 Elaboración del producto comunicativo ......................................................................................... 52 Periodismo de investigación en JR: rasgos distintivos................................................................... 58 CONCLUSIONES................................................................................................................................. 61 BIBLIOGRAFÍA................................................................................................................................... 65 ANEXOS ................................................................................................................................................ 74.

(7) INTRODUCCIÓN Al igual que el destacado escritor y periodista colombiano, Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, muchos profesionales de la prensa reconocen la investigación como eje matriz y definitorio de todo periodismo. La búsqueda constante, el cuestionamiento oportuno, el juicio profundo y la inquietud por husmear hasta encontrar la esencia de cada hecho, son consideraciones dispuestas a favor de quienes asocian, con toda lógica, la labor periodística con la permanente indagación. Más allá de esa actitud inherente a los quehaceres informativos, de escudriñar con agudeza y tino la realidad objetiva, se sitúa una práctica apellidada razonablemente con el término investigación, y definida por muchos de sus realizadores como una vertiente riesgosa y difícil de desarrollar. El periodismo investigativo (PI) no responde a un nuevo género, tampoco a un ejercicio de circunstancia, ni parte de una ruptura irreconciliable con las formas convencionales de informar; más bien es el resultado de la aplicación de métodos, técnicas y estrategias en el trabajo de campo con las fuentes, de mayor complejidad que los empleados en las faenas tradicionales del diarismo, y la presentación de un producto comunicativo provisto de un tratamiento a fondo sobre una problemática de gran impacto social. Proyectar en términos funcionales una modelación de la investigación periodística, 1 ajustada al contexto mediático cubano, 2 que suponga el reconocimiento de rasgos comunes por encima de las diversas matrices socioculturales en las que se ha configurado esta modalidad, conlleva inobjetablemente a la revisión de una diversidad conceptual permeada de elementos ajenos o bastante discutibles en nuestra realidad sociopolítica. Poco aportaría la asimilación acrítica de metodologías foráneas a la necesidad de autentificar con suficiente solidez teórica y práctica el periodismo de investigación de Cuba; por lo que se hace imprescindible aproximarnos a las escasas experiencias investigativas de nuestros medios, con el propósito de legitimar los aportes y particularidades de un ejercicio cuyo encargo social en un contexto socialista en transición como el nuestro, ha de contribuir a la ampliación y participación de los sujetos en el debate sobre su propia sociedad.. 1 En el presente informe se utilizan indistintamente los términos investigación periodística y periodismo investigativo o de investigación. 2 En varias partes del informe se emplean las expresiones realidad mediática cubana y contexto mediático cubano. Ambos casos aluden al entorno en que se desarrolla nuestra prensa.. 1.

(8) Contadas investigaciones científicas han asumido en predios nacionales el PI como tema de estudio. En 2005, una diplomante de la Universidad de La Habana (UH) examinó esta vertiente periodística a partir de las rutinas productivas seguidas por el equipo de la sección «En Cuba», de la centenaria revista Bohemia. Una pesquisa realizada en 2006 por una estudiante de la Universidad de Oriente (UO), sondeó la práctica del periodismo investigativo en los periódicos de las cinco provincias orientales. En tanto, dos alumnas de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (UCLV) determinaron en 2007 los recursos afines al PI empleados por Fidel Castro en los artículos publicados en marzo de 1952 en el periódico Alerta. Y en 2008, un trabajo de diploma, defendido también en la UCLV, volvió a colocar en el punto de mira a la sección «En Cuba», de Bohemia, al precisar los métodos y técnicas utilizados, a finales de la década de los 50 del siglo XX, por los realizadores de este apartado periodístico. Solo tres tesis de maestría: 3 «La verdad útil», de los periodistas y catedráticos Eloísa Gil y Roger Ricardo Luis (2000), cuya unidad de observación fue el periódico Juventud Rebelde (JR) en la década de los 80 de la pasada centuria; «Alta tensión: contra viento y marea», de la profesora villaclareña Mónica Lugones Muro (2006), única investigación que ha estudiado el PI en Cuba en un medio de prensa radiofónico; y «La experiencia de los equipos creativos en Juventud Rebelde:¿ejercicio del periodismo de investigación?», de la reportera Margarita Barrio Sánchez (2008), han analizado esta modalidad. Por igual camino, aunque con pretensiones diferentes, el presente trabajo de diploma constituye un nuevo acercamiento al periodismo investigativo, otra vez desde el diario Juventud Rebelde, uno de los medios impresos de mayor tradición reporteril e investigativa de la prensa cubana de los últimos 50 años. Como el PI se define básicamente por el desempeño del periodista en el área de investigación, y completa su función cuando el resultado de esa búsqueda adquiere forma en un material periodístico,4 no resulta casual que el estudio en cuestión, de tipo comunicológico y orientado desde una perspectiva cualitativa, se centre en el análisis de productos comunicativos ya publicados —por la importancia que reviste la inserción de determinados contenidos en el entramado social— y amplíe la información. 3. Las tres tesis de maestría referidas arriba fueron discutidas en la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Habana. Indistintamente se emplean en este informe los términos trabajos, trabajos periodísticos, textos, textos periodísticos, materiales, materiales periodísticos, productos y productos periodísticos. En todos los casos, se hace referencia a los productos comunicativos objetos de estudio.. 4. 2.

(9) manifiesta en los textos con las experiencias investigativas de los reporteros realizadores de tales trabajos. Para el desarrollo de esta indagación científica, quedó trazado el siguiente problema de investigación: ¿Qué rasgos distintivos del periodismo de investigación están presentes en los productos comunicativos publicados a dos páginas en la edición dominical del diario Juventud Rebelde durante el trienio 2006-2007-2008? Con el fin de darle respuesta a dicha interrogante se propusieron los siguientes objetivos: Objetivo general: •. Determinar los rasgos distintivos del periodismo de investigación presentes en los productos comunicativos publicados a dos páginas en la edición dominical del diario Juventud Rebelde durante el trienio 2006-2007-2008.. Objetivos específicos: 1. Establecer las particularidades del proceso de realización de los productos comunicativos, partiendo de las experiencias investigativas contadas por los actores de dicho proceso. 2. Determinar los tipos de fuentes consultadas para la realización de los productos comunicativos. 3. Determinar los métodos, técnicas y estrategias empleados en la realización de los materiales periodísticos. 4. Constatar las características del género reportaje en los textos. Cuatro capítulos componen el informe de investigación. El primero de ellos ofrece el fundamento teórico del estudio, construido mediante una sistematización de postulados sobre el periodismo investigativo. Destácanse en este apartado los criterios de los profesores españoles Pepe Rodríguez y Monserrat Quesada, del investigador norteamericano William Gaines, del reportero chileno Juan Jorge Faundes Merino, y del catedrático cubano Heriberto Cardoso Milanés. El segundo capítulo expone el procedimiento metodológico seguido durante la realización de la pesquisa. En esta sección se declaran los métodos y técnicas empleados como parte del estudio: método bibliográfico-documental, análisis cualitativo de contenido, grupo focal, entrevista estructurada y entrevista en profundidad; así como los criterios asumidos para la selección de las muestras examinadas.. 3.

(10) Organizado en dos partes: una dedicada a los principales antecedentes del periodismo investigativo cubano, y otra centrada en los momentos más significativos de la historia de Juventud Rebelde; el capítulo III inscribe el objeto de estudio de la investigación en su contexto sociohistórico. La descripción de los resultados obtenidos conforma el cuarto apartado, en el que se explicita, como uno de los rasgos distintivos del PI, que las investigaciones de los reportajes en profundidad examinados, son fruto del trabajo del periodista o equipo de periodistas, y no la adaptación de un informe de investigación realizado por otra entidad; aun cuando se hayan tomado en consideración sondeos desarrollados por centros investigativos. En los productos comunicativos analizados, cuyos temas responden a las necesidades de información y análisis que requiere la sociedad cubana de hoy, se evidencia el empleo de métodos y técnicas propios de investigaciones sociológicas. Ubicado dentro de una de las principales líneas de investigación de la carrera: el estudio de las técnicas y los lenguajes del periodismo; el presente trabajo de diploma prevé contribuir a la organización y al mejoramiento de la calidad de los trabajos investigativos del periódico, e intenta estimular la práctica sistemática del periodismo de investigación en otros órganos cubanos de la prensa escrita, al promover la experiencia de Juventud Rebelde.. 4.

(11) CAPÍTULO I: PERIODISMO INVESTIGATIVO: UN BOSQUEJO TEÓRICO 1. Antecedentes y definiciones 1.1 Antecedentes Si bien muchos estudiosos del tema ubican los inicios del PI después de la década de los 60 del pasado siglo en los Estados Unidos, tras la publicación 5 de un suceso reconstruido por los periodistas de The Washington Post, Carl Bernstein y Bob Woodward, sobre las acciones de espionaje desarrolladas en 1972 por el Partido Republicano en el hotel Watergate, sede electoral del Partido Demócrata; para el investigador norteamericano William Gaines, tan singular acontecimiento mediático no marca el nacimiento de esta modalidad periodística. Durante cientos de años antes de ese hecho, ya el periodismo de investigación era conocido con distintos nombres. En medio del dilatado debate, el propio Gaines (1996) remonta la génesis de esta práctica a la aparición pública del Nuevo testamento, 6 por considerarse el documento resultado de un trabajo en equipo que revelaba los desmanes del gobierno romano. Como uno de los antecedentes más legítimos del PI, suele identificarse el conocido manifiesto Yo acuso, del escritor francés Emile Zola, publicado en forma de carta abierta el 13 de enero de 1898 en el diario L'Aurore. A través de ese escrito, Zola desafió la opinión pública y asumió costos y riesgos convencido de la inocencia del capitán Alfred Dreyfus. Gaines también refiere entre los orígenes de esta modalidad el término muckcrakers, peyorativo apodo con que el presidente norteamericano Teodoro Roosevelt identificaba a aquellos periodistas que centraban su atención reporteril, allá por los inicios del siglo XX, en escenarios viles y degradantes —tal como lo hacían los rastrilladores de estiércol—, para de ese modo denunciar hechos de corrupción y negocios sucios. Los dieciocho escritos de la reportera del The New York Times Ida Tarbell sacados a la luz pública a partir de 1902 bajo el título «La historia de la Standard Oil Company», dedicados a desenmascarar al magnate petrolero Rockefeller, y la pesquisa realizada en 1906 por el periodista Upton Sinclair, sobre las desfavorables condiciones de trabajo en los mataderos de la ciudad de Chicago, constituyen muestras de lujo en los anales del PI norteamericano. 5. Todos los hombres del presidente, de Carl Bernstein y Bob Woodward, fue el nombre del libro con que se difundió el suceso mediático explicado arriba. La publicación de esta obra provocó la dimisión del presidente republicano Richard Nixon, en 1974. 6 El Nuevo testamento es la parte de la Biblia compuesta por un conjunto canónico (autorizado) de libros escritos después del nacimiento de Jesús de Nazaret. Se le designa así, desde Tertuliano, en la Iglesia cristiana. Está formado por 27 libros y se divide en cuatro partes: Evangelios, Hechos de los Apóstoles, Epístolas y Apocalipsis.. 5.

(12) A fines de los años 60 del propio siglo XX, cuando el mundo todo parecía ponerse de cabeza con el auge del movimiento hippie, la rebelión de los guetos negros, las manifestaciones pacifistas y la proliferación de la droga, apareció en los Estados Unidos una generación de profesionales noveles, desafiantes y cuestionadores de los medios oficiales, y propugnadores de nuevas formas de crear y divulgar la noticia. El revés de las tropas norteamericanas en Vietnam y el silencio aparente de los principales voceros del gobierno respecto a la guerra, abrieron brechas insoslayables para la investigación periodística en un momento de creciente inconformidad hacia los modos convencionales de ejercer la profesión en predios estadounidenses. La publicación en forma seriada del reportaje novelado A sangre fría, del escritor norteamericano Truman Capote, en 1965, reforzó la existencia de una manera diferente de escribir que ya venía emergiendo desde años atrás. Con esta obra, resultado de un análisis detallado de los registros oficiales y largas entrevistas con los involucrados en los sucesos; alcanzó sus mejores expresiones el Nuevo Periodismo, 7 modalidad que consistió en la conjugación de técnicas literarias y periodísticas en el tratamiento de historias reales. Iniciadora del género de no-ficción, A sangre fría 8 aborda un tema de alto valor periodístico. (Lugones, 2006) 9 Latinoamérica también posee plumas encumbradas que sentaron las bases del PI a partir de los años 60 de la centuria pasada, en medio de férreas dictaduras que obstruyeron el desarrollo de no pocas investigaciones. Nombres como Gregorio Selser, Juan Gelman, Rodolfo Walsh, autor de Operación masacre, El caso Satanowsky y Quién mató a Rosendo; José Steinleger, Stella Calloni, autora de Operación Cóndor; Carlos Facio, Horacio Verbitsky, Elena Poniatowska y Manuel Buendía, entre muchos otros; ocupan páginas de privilegio en la historia de esta práctica periodística. Diferencias sustanciales pueden establecerse entre el modo de desarrollarse la investigación periodística en los EE. UU. y la forma en que se ha llevado a cabo en el continente latinoamericano. El PI estadounidense ha sido tratado como una disciplina, está densamente acreditado y reúne a cientos de profesionales en asociaciones. Su expansión en las últimas décadas ha surgido de las propias aulas, donde prestigiosos reporteros han favorecido el desarrollo de metodologías bien acabadas desde la experiencia académica.. 7. También se le llamó Nuevo Periodismo al período de florecimiento de la prensa sensacionalista, liderada por las empresas periodísticas de William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer, a fines del siglo XIX. 8 La obra relata el asesinato de una familia de granjeros de Holcomb, Kansas, EE. UU., cometido en 1959. 9 Esta referencia corresponde a la tesis en opción al grado académico en master en Ciencias de la Comunicación, de la profesora y periodista cubana Mónica Lugones Muro.. 6.

(13) Por su parte, el PI latinoamericano se ha nutrido del trabajo en solitario de reporteros ejemplares, como los mencionados anteriormente. Sin leyes de acceso a la información y no exentos de riesgos jurídicos, los periodistas de esta región se han valido de los recursos más heterodoxos para develar casos de corrupción y nexos ilegales o ilegítimos entre diversas esferas del poder político y económico. En Latinoamérica se ha desperdiciado la posibilidad de desarrollar una conciencia gremial que solidarice a los reporteros, no solo en el discurso, sino también en la promoción de prácticas periodísticas mucho más profesionales, mucho más comprometidas con la sociedad y mucho menos dependientes de intereses extraperiodísticos. (Albarrán, 2001) 10 Entre las obras europeas representativas del PI figura Cabeza de Turco, 11 publicada en la década de los 80 del siglo. XX,. como expresión de la pericia y el arrojo investigativo del escritor alemán Günter. Wallraff, quien ha sido reconocido por el prestigioso periodista y teórico español Pepe Rodríguez, como verdadero cultivador del periodismo de filtración, modalidad que radica —según el propio Rodríguez— en imbricarse en el escenario de los hechos durante un largo tiempo. Varios ejemplos dan fe del marcado propósito de algunos periodistas de hurgar en oscuros asuntos de interés público, si se hace un paneo histórico desde la publicación del Nuevo testamento, pasando por el Yo acuso, de Zola, hasta llegar al caso Watergate y la publicación de Todos los hombres del presidente, suceso comunicativo que acuñó la verdadera significación del término y enrumbó nuevos caminos en el devenir de este ejercicio periodístico. 1.2 Definiciones Polémico y hasta complejo de entender en términos académicos y mediáticos, el PI resulta difícil de definir, si se analiza la pluralidad de razonamientos expuestos sobre sí. No obstante, existen puntos de vista coincidentes al concebirlo como un modo de trabajo que trasciende la naturaleza investigativa intrínseca a todo periodismo. A juicio del reportero e investigador chileno Juan Jorge Faundes Merino: «No se puede hablar de un periodismo de investigación, sino de diversos periodismos de investigación […] No puede ser ajeno a la médula de los males de cada sociedad particular […] debe estudiarse por lo tanto, desde los aspectos 10. Gerardo Albarrán de Alba es el director del reconocido sitio académico mexicano Sala de Prensa. El fragmento expuesto arriba corresponde a uno de los artículos publicados por él en este sitio. 11 Narra la infrahumana situación laboral de la población turca en la República Federal de Alemania. Disfrazado con una peluca y unas lentillas oscuras e imitando el acento y la dicción de los inmigrantes turcos, su autor, Günter Wallraff, se hace pasar por Alí, un joven que huye, como muchos de sus supuestos compatriotas, del régimen autoritario del Ayatolá Jomeini. Pero en un país moderno e industrializado como lo es Alemania, comprueba cómo estos inmigrantes son tratados como esclavos y sometidos a continuas vejaciones, que reflejan una actitud racista y xenófoba hacia esas personas.. 7.

(14) peculiares de cada cultura y situación enunciativa. Sin perjuicio de ello, hay también una panorámica cosmopolita que ilumina y da sentido a las particularidades». (Faundes, 2000) Con la visión del periodismo de Latinoamérica, el teórico mexicano Gerardo Albarrán de Alba (2001) refiere igual sentir: «De nada nos sirve importar metodologías que son exitosas en los países donde fueron diseñadas, pero que fracasan en nuestra región al no encontrar las condiciones jurídicas y políticas elementales sobre las que descansa su viabilidad». Muchos de los estudiosos del PI diferencian esta modalidad del resto de las rutinas productivas del diarismo, por la selección de determinados temas y la hondura en el tratamiento del objeto o fenómeno a examinar. El profesor catalán José María Caminos Marcet considera que es más detallado, analítico y exige mucho más tiempo que la cobertura cotidiana: El periodismo de investigación posee una marca de identidad propia, caracterizada porque va más allá y busca esa información que no circula por los cauces normales. Es un periodismo profundo, que reclama tiempo y dedicación, búsqueda constante. Una cosa es investigar, comprobar y contrastar con minuciosidad todo lo que se publica y otra bien distinta es practicar el periodismo de investigación. (Marcel 1997, citado en Reig 2000) Para la catedrática española Petra María Secanella, «el periodismo de investigación tiene por objetivo el proponer reformas, exponer injusticias, desenmascarar fraudes, dar a conocer lo que los poderes públicos quieren ocultar, detectar qué instituciones no cumplen con su trabajo». (Secanella n.d., citado en Geneteau 2001, p.54) 12 La también profesora española Montserrat Quesada Pérez (1987), quien estima válido establecer contrastes entre una investigación periodística y el ejercicio del PI, redondea el concepto de este último con cuatro rasgos esenciales: descubrir información inédita sobre temas de relevancia social; enunciar mediante hechos o situaciones ilegales o legales, que van en contra del interés del público general; verificar todo el proceso de investigación con un sistema de doble contraste de datos y romper el silencio de las fuentes oficiales implicadas en determinados temas, para forzarlas a responder de sus actuaciones ante la opinión pública.. 12. Garrit Geneteau es profesor de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de Panamá. Es, además, el secretario general del Sindicato de periodistas de su país. Ha investigado a fondo la historia y práctica del periodismo de investigación en varios países de Latinoamérica.. 8.

(15) Esta misma investigadora expone como la principal misión de la modalidad que nos ocupa, «ir hacia la auténtica esencia de las cosas, intentar responder los porqués que provocan una situación anómala y perjudicial o, por el contrario, frenan o entorpecen una situación reglamentaria [...] el periodismo de investigación cumple también el objetivo de mostrar cómo funcionan los mecanismos burocráticos del sistema». (Quesada, 1987, p.34) Sin reparar demasiado en cuestiones de términos, Pepe Rodríguez afirma que «la investigación periodística se concreta siempre a partir de un proceso, 13 más o menos laborioso en el que el periodista se afana por descubrir pistas, hechos, relaciones […] conducentes a demostrar el objetivo motor de la investigación puntual que se haya emprendido, y este proceso, a su vez, se concretará mediante el uso de una serie de técnicas y estrategias […] que permitirán buscar, con más o menos fortuna, en la realidad escondida que el periodista pretende hacer aflorar con su trabajo». (Rodríguez, n.d., p.23) Al conceptualizarlo, el reportero e investigador colombiano Gerardo Reyes (1998), sintetiza el PI como la reportería ejecutada mediante la iniciativa y el trabajo del periodista sobre temas de importancia que algunas personas u organizaciones pretenden mantener oculto. Consta de tres elementos básicos: que la pesquisa la realice el propio reportero y no sea un informe de investigación hecha por alguien, que el tema tenga razonable importancia para el lector o televidente, y que haya quienes se empeñen en esconder esos asuntos al público. De modo casi similar, Gaines (1996) precisa que una historia investigativa es aquella que constituye producto original del periodista en contraposición a un informe de investigación, en la que haya existido algún intento de encubrir información y posea interés social. Con marcado acento aclaratorio, el periodista uruguayo Darío Klein delineó ciertas potencialidades del PI en su artículo «El papel del periodismo de investigación en la sociedad democrática II», publicado en Sala de Prensa, en el cual aseveró: «Si los medios de comunicación de masas construyen la realidad social e inciden en lo que la opinión pública conoce, el periodismo de investigación colabora en esa tarea aportando nuevos temas para la agenda mediática y ampliando el espectro de los acontecimientos noticiosos». (Klein, 2001) Es destacable la convergencia de casi todos los teóricos, al señalar la ineludible intención del PI de dilucidar a la luz pública historias y acontecimientos silenciados, ocultos u ocultados por algunas personas. Si bien el tratamiento de tópicos de impacto social es condición indispensable para cualquier 13. Para todas las definiciones de este estudio, entiéndase proceso (del latín processus) como el conjunto de fases sucesivas de un fenómeno natural o de una operación artificial.. 9.

(16) faceta del periodismo, examinar cuestiones subrepticias y bastante desconocidas, con la permanente oposición de quienes ansían mantener tales asuntos en secreto, constituye uno de los elementos que singularizan la vertiente en cuestión. Sin embargo, la periodista cubana Sonia Franco Cervera, en su tesis de diploma, declara un concepto 14 que no reconoce lo oculto como rasgo indispensable para identificar un trabajo como propio del periodismo de investigación: «El proceso y producto periodístico que aborda temas de importancia para el público, y que se encuentran ausentes de la agenda mediática, no necesariamente de forma intencional. El periodista o equipo investigador, mediante el uso de métodos y técnicas tomados de la investigación social, más que informar a los lectores, intenta hacerles entender la urdimbre del hecho investigado». (Franco, 2005, p.10). Entre los aspectos positivos de esta práctica, el catedrático cubano Heriberto Cardoso Milanés (2002), 15 sitúa: la necesidad de un despliegue constante de iniciativas y habilidades profesionales para la búsqueda y solución de nuevos temas o aspectos de determinados temas en ocasiones desconocidos, pero esenciales; una concepción integral y estratégica de interacción con las fuentes de información y la presentación de los resultados a través de una serie o conjunto de trabajos periodísticos, y un aprovechamiento adecuado de las amplias posibilidades que se abren al periodista con la introducción de las modernas tecnologías de la comunicación e información. Contrario a todo ello, este mismo autor señala como elementos negativos y peligrosos del PI: el penetrar en los lados oscuros de los sucesos, la frecuente incursión en facetas de la vida privada de las personas, la adopción de una posición hipercrítica frente a la actividad de las instituciones públicas, al convertirse el periodista en juez y fiscal de la conducta ciudadana; y el predominio de relaciones antagónicas entre el reportero investigador y las fuentes cercanas al hecho abordado. (Cardoso, 2008) Al respecto, alerta el periodista y pedagogo español Ramón Reig: 16 que «el periodismo de investigación es un servicio público, no un arma para destruir sin basamento probatorio sólido a personas, entidades o instituciones». (Reig, 2000, p.194) Por transgredir en tiempo, rigor y análisis los fundamentos tradicionales de una noticia, el PI rebasa la actualidad particular del quehacer informativo. Sobre esto, la profesora española Concha Edo (1998, 14. Este criterio es uno de los asumidos para establecer el concepto de periodismo investigativo o de investigación —definido en el capítulo II- por el que se rige el estudio. 15 El Dr. Heriberto Cardoso Milanés es profesor titular del departamento de Periodismo de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente. Ha realizado valiosas investigaciones sobre el periodismo de investigación cubano. 16 Ramón Reig es periodista y escritor, además de profesor titular de la Universidad de Sevilla.. 10.

(17) citada en Lugones 2006) asevera que todo periodismo debe tratar la actualidad; pero qué duda cabe de que esa actualidad no se refiere únicamente a lo más reciente que haya ocurrido. En tal sentido, confirma Edo, el periodismo de investigación aborda lo actual, no como un momento concreto, sino como un proceso. En su artículo «El zumbido del moscardón», el reconocido intelectual español José Luis Martínez Albertos reduce ciertas distancias conceptuales, al declarar el periodismo de investigación como una variante de lo que la escuela estadounidense denomina periodismo en profundidad. Esta última modalidad se asemeja a lo que los franceses particularmente llaman press d' explication (periodismo de explicación). Según la disposición asumida por el prestigioso autor ibero, igual que el PI, el periodismo en profundidad lo conforman el periodismo interpretativo y el de precisión. Todas esas corrientes, sostiene Martínez Albertos, tienen en común el haber sido lanzadas a la palestra pública en conjunto por ese «revulsivo cultural típicamente norteamericano llamado Nuevo Periodismo, además de que todas ellas suponen cierta modificación en el comportamiento del reportero, empeñado en desentrañar aspectos de la actualidad informativa cuyo contenido no está muy claro». (Martínez, n.d., pp. 320-321) A tenor de lo expuesto por el periodista Abraham Santibáñez (1974, citado en Gargurevich n.d., p.124), «la interpretación, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darle un sentido y entregárselo al lector no especializado». El teórico español José Luis Dader 17 explica que el periodismo de precisión o periodismo asistido por computadoras, como también se le llama, radica en la aplicación de métodos de análisis socioestadísticos y de programas informáticos de rastreo de archivos y listados para la realización de reportajes periodísticos sobre tendencias sociológicas, o descubrimiento de la estructura y relaciones entre datos dispersos, susceptibles de gran impacto en la opinión pública. (Dader 1995, citado en Martínez n.d.) Desde una perspectiva bastante cuestionadora de las posibilidades reales de una indagación, Faundes (2001b) establece la existencia de tres áreas básicas para el desarrollo del PI: el área de consenso, el área de la discrepancia legítima y el área de la disidencia. Investigar desde el consenso es averiguar aquello que todos están de acuerdo que se investigue, denuncie y sancione; investigar desde el área de 17. José Luis Dader es profesor titular de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Se ha especializado en Comunicación Política y Periodismo de Precisión.. 11.

(18) la discrepancia legítima consiste en situarse en una zona temática en la que se está permitido por el sistema disentir; e investigar desde la disidencia es colocarse a favor de asuntos que el sistema ha excluido o denigrado totalmente. Cabe referir que la misión de denunciar frente a la opinión pública los acontecimientos o sucesos inquiridos, forma parte ineludible del propio concepto de periodismo investigativo, a diferencia del llamado periodismo de denuncia, vertiente que contiene y trasciende las pretensiones del PI, y cumple su función cuando pone a los infractores o culpables de determinada problemática en manos de las instituciones jurídicas, las administraciones y otros organismos constitucionales. 2. Periodismo de investigación. Características 2.1 El periodista o reportero investigador 18 Según Pepe Rodríguez, un periodista investigador es aquel que, al utilizar técnicas habituales del oficio y otras atribuibles a profesiones ajenas a las suyas (detective, policía, abogado, historiador, etc.), confecciona una información luego de trabajar con un número indeterminado de fuentes, y de realizar un análisis personal de antecedentes y datos, contrastados con mayor o menor eficacia. Un sentido agudo de la profesión, fruto de la curiosidad, la observación profunda, el permanente estudio y la experiencia, junto a una cultura general amplia y la capacidad de tener buena memoria visual y dotes para improvisar bajo determinadas circunstancias, son requisitos indispensables en la personalidad de quien da vida al PI. El conocimiento de los mecanismos regulatorios y de funcionamiento de la economía, así como del conjunto de leyes regentes en su país, deben constituir prioridad en la preparación personal de los reporteros. Mayor esfuerzo, horas de trabajo y dedicación requiere el periodista investigador en comparación con un mero redactor del diarismo. Por tal motivo, en muchos medios del mundo escasean los equipos estables de periodistas consagrados solo a quehaceres indagatorios. Además de competentes profesionales, se necesitan cuadros de dirección dispuestos a enfrentar las consecuencias de revelar determinados sucesos o fenómenos de interés social. En su artículo «Verdades tácticas y estratégicas», publicado en Sala de Prensa, el periodista peruano Gustavo Gorriti (1999) reflexiona sobre algunos de los impedimentos propios del acto investigativo: «No solo los obstáculos intrínsecos del periodista: el poco tiempo, la falta de recursos, el miedo, las. 18. Durante todo el informe se utilizan indistintamente los términos periodista, reportero, periodista investigador y reportero investigador para aludir al profesional de la prensa que desarrolla el PI.. 12.

(19) represalias; sino también los externos: el hecho, por ejemplo, de que a veces la verdad de un caso, aunque sea importante, es poco deseada por las instituciones y aun por la sociedad». Durante el período de búsqueda, a juicio del catedrático panameño Garrit Geneteau, «el periodista investigador debe reunir cinco veces más datos de los que va a publicar. Debe asegurarse de su certeza y confirmarlos por distintas fuentes. Debe evaluarlos con asesores especializados en distintas materias. Debe permitir, también, de frente y objetivamente, que se desmienta lo que él piensa denunciar». (Geneteau, 2001, p.13) Mientras más argumentos tenga el reportero a su favor, más convincente e irrebatible podrá ser su contestación frente a cualquier reclamo legal de las personas encausadas en lo publicado. Más allá de la paciencia, la valentía y el escepticismo, este tipo de profesional, perennemente ocupado y comprometido a mantener un comportamiento social adecuado, afronta riesgos en el mundo de la investigación, en el que, para Pepe Rodríguez, «no hay límites entre trabajo y vida privada, o lo que es peor, en el que no hay límites para que el trabajo invada y minimice la vida privada». (Rodríguez, n.d., pp.12-13) 2.2 El proceso de investigación: tema y proyecto. Tiempo, viabilidad y costo Una pesquisa reporteril, al igual que una investigación científica, presupone un tránsito por varias etapas coherentemente organizadas. Más de una coincidencia se advierte entre la investigación periodística y la de carácter sociológico. Aunque la indagación reporteril admite determinada flexibilidad en el modo de prepararse y llevarse a cabo si se compara con la rigurosa estructura de cualquier proceso científico de búsqueda, es válido destacar que la primera se nutre en buena medida de las cuestiones metodológicas de la segunda. El profesor mexicano Julio del Río Reynaga (1994), en su libro Periodismo interpretativo: el reportaje, declara cinco estadios esenciales apropiados para el desarrollo del PI, tomados de la investigación social: proyecto de investigación, recopilación de datos, clasificación y ordenamiento de los datos, conclusiones y redacción. No menos valiosa se considera la estructuración investigativa planteada por el catedrático español José Manuel de Pablos Coello, 19 quien segmenta el proceso en seis fases, en las cuales sugiere lo que debe hacerse y cómo ha de proceder el investigador (ver anexo. # 1).. 19. José Manuel de Pablos es profesor titular de la prestigiosa Universidad española de La Laguna, en Islas Canarias.. 13.

(20) Muchas veces el periodista parte simplemente de un rumor o una confidencia. Gerardo Reyes (1998) plantea que un proyecto de investigación nace básicamente de dos maneras: de la observación del periodista y de las pistas entregadas por quienes tienen un interés personal o cívico en revelar una información. Después de localizada la primera idea de investigación viene una etapa de discusiones sobre esa propuesta: el consejo editorial de la publicación necesita examinar a profundidad la importancia del tópico a tratar. Al respecto, manifiesta Cardoso (2002) que «hay límites que sitúan la ética, los intereses del país, la intimidad de las personas, y otros factores de la política editorial, que no pueden dejarse de tener en cuenta, y que a la corta o a la larga podrían dar al traste con las posibilidades de que muchos temas abordados sin una valoración previa vean la luz pública». Para que una investigación no vaya a las gavetas, Quesada Pérez es partidaria de realizar un estudio de viabilidad, cuyo propósito estriba en «analizar todas las potencialidades del tema, los problemas que se pueden presentar a lo largo de la investigación, la infraestructura que deberá articularse para llevarla a efecto, el monto de los gastos de investigación, el tiempo que el periodista deberá invertir hasta finalizar su trabajo». (Quesada, 1987, p.79) Con el fin de trazar las coordenadas de su labor, el investigador —o equipo de investigadores— está abocado a crear un boceto que recoja las principales proyecciones de acercamiento al fenómeno o suceso que explora. No solo los periodistas deben confeccionar ese instrumento guía de la investigación.. La presencia de profesionales del ámbito gráfico también favorece la elaboración del proyecto, pues en opinión del catedrático estadounidense Albert Lee Hester, «si se va a incluir la participación de fotógrafos, estos deberán intervenir en la planeación a fin de que puedan presentar sugerencias para el buen resultado de su trabajo. Lo mismo es aplicable para artistas, caricaturistas y otros miembros del personal que también colaborarán en sus respectivas especialidades». (Hester, 1990, p.89) Según Gaines, ningún asunto se ha considerado jamás fuera de los límites del periodismo investigativo. Su campo de acción es mayor que el de un fiscal, porque entre sus temas pueden incluirse hasta tópicos ilegales. El argumento de lo investigable no debe ser muy extenso, para que el lector pueda comprender en su totalidad el producto comunicativo. 2.3 Métodos, técnicas y estrategias. 14.

(21) A juicio de Pepe Rodríguez, «investigar no solo requiere método, también es imprescindible contar con unas técnicas determinadas y con una estrategia especialmente adecuada para cada caso» (Rodríguez, n.d., p.71). Recurriendo a sus experiencias profesionales, este autor formula siete estrategias básicas y receta ayudas instrumentales para las faenas del reportero investigador: •. Uso de confidentes: sirve para obtener información de un sector más o menos amplio de la realidad, pero siempre limitado. A cada confidente hay que darle un trato personalizado.. •. Infiltración del periodista en el campo de estudio: aplicar este tipo de trabajo requiere una planificación y capacitación específica atendiendo a las características particulares del medio donde el investigador prevé infiltrarse.. •. Infiltración de terceros: el periodista guiará, orientará y capacitará la actuación de una tercera persona que se infiltrará en el campo de investigación.. •. Participación en los hechos investigados: puede ser usada por el periodista para provocar a su entorno elegido mientras toma parte activa en los acontecimientos.. •. Suplantación de personalidad: el periodista asume otra personalidad, y goza de una identidad y/o cualidad que no le es propia.. •. Zorra en el gallinero: consiste en hacer circular una información dentro del colectivo o ámbito de investigación para inducir una serie de reacciones y movimientos detectables, y poner al periodista en el punto de mira de posibles amigos y/o enemigos hasta entonces desconocidos.. •. Ayudas instrumentales: (Fotografías, grabación, vestuario, vehículo). Algunos de estos instrumentos pueden convertirse en pruebas irrefutables ante cualquier acusación contra lo investigado.. Más allá de aplicar tales estrategias y ayudas instrumentales, vale reseñar las consideraciones de Cardoso Milanés sobre los riesgos implícitos de la utilización deliberada de algunas de ellas: «la adopción de una identidad falsa o el ocultamiento de la presencia del periodista en el escenario de los hechos, a menudo complica los pasos ulteriores y crea una zona de suspicacia y recelos que se manifiesta en la conducta de las personas o instituciones observadas». (Cardoso, 2008, p.52) La revisión bibliográfica constituye una técnica aplicada en la mayoría de las investigaciones. Sin embargo, para Gaines, los documentos no son el fin del camino. Aun cuando les reconoce la facultad de poseer seguridad implícita, el también autor del libro Periodismo de Investigación para prensa y televisión considera preciso aplicar otras herramientas (ver anexo #2).. 15.

(22) Al poner énfasis en la necesidad de tener en cuenta la perspectiva metodológica20 que se asuma. —. predomina el enfoque cualitativo en los trabajos del PI—, Cardoso Milanés (2008) sugiere el empleo de otras técnicas también importantes, compatibles en cierta medida con las estrategias y herramientas referidas anteriormente: • Observación directa: por sus propias características tiene una fuerza testimonial y vivencial de primer orden, aprovechable por el periodista en el proceso de redacción para narraciones, descripciones detalladas y otros recursos del lenguaje. • Estudio documental-bibliográfico: consiste en la consulta de una base de datos, biblioteca, archivo, centro de documentación, así como la obtención de informes, revistas y otras fuentes. Esta técnica no es privativa de las investigaciones concernientes al PI; aunque sí reviste una importancia capital en el desarrollo de trabajos de esta modalidad periodística. • Entrevista: técnica muy utilizada en cualquier práctica periodística. No obstante, en el PI trasciende frente a otros métodos y técnicas por su carácter flexible y la considerable economía de recursos que permite durante la investigación. • Búsqueda informática: la más actual de las variantes del estudio documental. Si bien no es la única vía, internet constituye una de las formas más accesibles y económicas para llegar a fuentes estadísticas. • Encuesta: procedimiento bastante costoso y complejo en términos de tiempo y recursos humanos, del que muchas veces se duda sobre la veracidad de sus resultados por la variable representatividad de las muestras. • Trabajo con grupos de enfoque: Más económica y versátil que la encuesta, esta técnica se aplica fundamentalmente para obtener muestras de opiniones y actitudes de pequeños grupos poblacionales sobre determinadas cuestiones de interés de una manera más directa y participativa. • Consulta a expertos: El reportero debe considerar a los especialistas e investigadores de diferentes campos del conocimiento como valiosas fuentes de información y opiniones, en dependencia de cada tema. Suele ser una entrevista individual con características especiales que resulta muy usada en el PI para conseguir puntos de vista, pronósticos, recomendaciones y hasta visiones contrapuestas sobre un mismo caso cuando se acude a más de un especialista. • Historias de vida: variante de entrevista en profundidad cuya realización permite construir los principales hitos del devenir de personajes a partir de sus propias declaraciones.. 20. La investigación puede asumirse desde dos perspectivas básicas: cuantitativa y cualitativa.. 16.

(23) Dicho en términos parecidos, aunque no iguales, y ajustado a los análisis de las diferentes tipologías, la mayoría de los autores concuerdan en reconocer el trabajo documental, la observación y la entrevista como herramientas básicas para la labor investigativa. Si bien las denominaciones varían de una clasificación a otra, muchos de los especialistas citados toman como apoyatura los métodos propios de la investigación social para el desarrollo del PI; parten de sus experiencias profesionales y llegan a establecer ejes conceptuales bastante afines. 2.4 Trabajo con las fuentes. La ética Elaborar una relación gradual de posibles fuentes a consultar, atendiendo al contexto y las particularidades del objeto investigado, favorece la elección de los métodos, técnicas y estrategias más convenientes. De nada valdría optar por un procedimiento investigativo si no se analizan las características de quienes pudieran ofrecer los datos. De modo implícito, en su Curso general de redacción periodística, Martínez Albertos demarca una frontera entre las fuentes del periodismo tradicional y las aplicables en el ejercicio de esta modalidad, cuando refiere que «la aparición del periodismo de investigación —según el modelo norteamericano trasplantado con mayor o menor mimetismo a otros países del mismo entorno cultural— está vinculada a una desconfianza progresiva de los profesionales del periodismo hacia las fuentes informativas convencionales» (Martínez, n.d., p.320). El reportero del PI transita permanentemente por un camino permeado de fuentes reacias. Pepe Rodríguez define como fuente a «toda persona que de un modo voluntario y activo facilite algún tipo de información al periodista […] todo depósito de información de cualquier tipo que sea accesible y consultable por el periodista (prensa, libros, archivos diversos, etc.)» (Rodríguez, n.d., p.35). Además, divide las fuentes apropiadas para el PI en dos grandes grupos: documentales y personales; y a su vez ordena estas últimas en función de varios criterios. Entre ellos, aparece una clasificación concerniente a la ética (de acuerdo con la voluntariedad en el traspaso de información al periodista): voluntaria: presta su colaboración de modo activo y deseado; involuntaria: ofrece datos ante la coacción del reportero. Bajo ningún concepto, el periodista puede recurrir a la presión verbal o a la agresión física para que una persona le brinde información. De actuar así, estaría incurriendo en una violación cuyas consecuencias podrían poner en peligro el curso de la investigación. Justamente por ello, Faundes Merino (2001b) propone concebir la ética como una normativa, como un conjunto de pautas de comportamiento que deben ser aplicadas con extremo rigor en el ejercicio específico del PI. 17.

(24) Aunque en términos generales la ética es definida como algo que compete a la moral humana y al cumplimiento o incumplimiento de un deber, particularmente en cuestiones periodísticas, tiene sus límites en las implicaciones de toda manifestación reporteril. En correspondencia con tales fronteras, son juzgadas las acciones en una profesión que sitúa los principios y valores de quienes la desempeñan como los principales regidores de la conducta. Sobre esto, el periodista mexicano Ernesto Villanueva (2001) afirma, en uno de sus artículos publicados en Sala de Prensa, que «en un buen número de casos, la ética ha quedado guardada en el baúl de los recuerdos, debe insistirse en que el derecho a la información no supone cualquier información, sino información de calidad, información veraz y contrastada. Al actuar con responsabilidad no sólo ganan los ciudadanos, ganan también los medios que hacen la diferencia». De acuerdo con el hecho a investigar, Pepe Rodríguez reubica las fuentes personales en dos tipos: las ajenas, que no tienen nada que las una directamente al suceso, pero pueden aportar datos de interés técnico o noticiable; e implicadas, que guardan estrecha relación con lo investigado, bien como afectados, protagonistas, testigos o críticos. En opinión del propio Rodríguez, las fuentes personales se subdividen, además en favorables, que mantienen una actitud positiva respecto al sujeto u objeto investigado; desfavorables, las que asumen una posición contraria a los intereses de la pesquisa; neutrales: no tienen posturas predeterminadas sobre el caso, y técnicas, encargadas de valorar acertadamente los datos y ofrecen información especializada. También las fuentes personales pueden organizarse en oficiales, aquellas que ofrecen información más o menos institucionalizada y asumen su paternidad; y oficiosas, las que entregan datos singulares, pero sin responsabilizarse con todo lo que dicen. Contar durante el proceso investigativo con un informante o un confidente favorece la dinámica de trabajo del reportero. El primero sólo mantiene un vínculo ocasional con el investigador, al que le aporta detalles puntuales; mientras el segundo establece un lazo de acercamiento habitual a través de intercambios de fluida y abundante información con quien indaga. «La relación entre periodistas, informantes y confidentes está mediatizada por un filtro en el que cuentan especialmente la amistad y la credibilidad en ambas direcciones. La amistad es algo que se logra (o no) con el trato personal más o menos continuado entre ambas partes. La credibilidad, por el contrario, solo se logra con trato profesional (el periodista, informando con seriedad y respetando los. 18.

(25) pactos con la fuente; la fuente, respetando los acuerdos con el periodista y acreditando que buena parte de su información está fundamentada)». (Rodríguez, n.d., p.52) Exponente de una clasificación mucho más sencilla, Quesada Pérez también reconoce dos tipos de fuentes: escritas y orales. Y casi de igual forma que Pepe Rodríguez, subdivide estas últimas en: oficiales: aquellas que brindan datos desde su posición en un cargo público; y extraoficiales u oficiosas: las que informan en nombre propio sin asumir compromiso con sus declaraciones. Si complejas se tornan las relaciones humanas en cualquier ámbito de la vida, mucho más complicadas resultan como parte de un ejercicio indagatorio que persigue colarse por resquicios abruptos de la realidad tras historias ocultadas, olvidadas o vedadas a tratarse. La consulta de fuentes declaradas en desacuerdo con lo que se investiga, no puede soslayar la rigurosidad, el proceder ético y el enjuiciamiento objetivo sobre el hecho a examinar. 2.5 Elaboración del producto comunicativo No basta solo con desarrollar cabalmente las fases de exploración y comprobación de datos, si no se atiende con agudeza, precisión y amenidad la construcción del producto comunicativo. «Redactar informes de investigación exige una mentalidad de destilador, la búsqueda de un método que permita al periodista prescindir de los elementos volátiles y quedarse con los hechos sólidos que sustentan sus hallazgos […] Antes de sentarse a escribir, el periodista debe tener en claro lo que quiere denunciar». (Reyes, 1998) Atendiendo a la información compilada y las experiencias vividas durante el proceso investigativo, el periodista escogerá los distingos formales de su trabajo, sin olvidar el permanente respeto a la síntesis y la naturalidad, atributos esenciales de todo periodismo. «Las dos constantes fundamentales de los textos de investigación, son sin lugar a dudas, la precisión y la exactitud, porque a partir de ahí la narración adquiere credibilidad […] hay que tener mucho cuidado en la redacción y el lenguaje que se emplee cuando la situación investigada es bastante compleja». (Quesada, 1987, p.158) Quesada Pérez sostiene, además, que los materiales del PI no acostumbran a escribirse siguiendo una estructura fija ni un género único. Hay reporteros que señalan el artículo como el idóneo, al ser un género que, según el profesor cubano Julio García Luis 21 (1989), se orienta a analizar, comentar y enjuiciar determinado hecho o problema concerniente a un acontecimiento político o de actualidad, un. 21. El Dr. Julio García Luis es el decano de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad de La Habana. Autor del libro Géneros de opinión, y profesor de Ética y Deontología periodística.. 19.

(26) asunto histórico, un tema de carácter teórico, un suceso de importancia económica o social, o una obra o novedad cualquiera del mundo del arte y la literatura. Sin embargo, la profundidad y la explicitación de un hecho, fenómeno o tendencia, rasgos propios de la modalidad en cuestión, se logran con mayor acierto a través del reportaje, considerado por la mayoría de los estudiosos del tema como la forma más completa para asumir el periodismo investigativo. 2.5.1 El reportaje Varios teóricos dejan sentada la validez de este género para los trabajos del PI cuando, al aludir a la vertiente periodística en análisis, la llaman reportaje de investigación. Por ejemplo, Hester reseña como rasgos distintivos del reportaje de investigación los mismos elementos que muchos de los autores citados anteriormente exponen para delimitar el PI. «El reportaje de investigación se lleva a cabo con la idea de que se producirá alguna acción, que se presentará algún cambio […] algunas veces la investigación minuciosa de una historia puede conducir a reafirmar lo que ya está hecho y lo que una parte del público ya ha podido advertir» (Hester, 1990, pp.87-88).. Sin animar demasiadas polémicas sobre aspectos conceptuales, en su libro Periodismo de investigación y pseudoperiodismo. Realidades, deseos y falacias, Ramón Reig expone: «La diferencia entre un reportaje en profundidad y uno de investigación está en las fuentes. En el primero las fuentes son más explícitas; en el segundo, más ocultas y complicadas […] Si usted consigue un buen reportaje en profundidad ya estaría en la línea de la investigación periodística. Lo realmente esencial es saber buscar y acudir a las fuentes de información». (Reig, 2000, p.194) Ahondar en las características propias del reportaje, preferentemente en profundidad, interpretativo o investigativo, supone entonces un acercamiento a la manera más completa y sugerente, en términos formales, de plantear el periodismo de investigación. En opinión del catedrático venezolano Eleazer Díaz Rangel, el reportaje es el «género periodístico más completo y complejo […] necesariamente tendrá que utilizar todas las formas elocutivas del lenguaje: la narración, la descripción, el diálogo y la exposición […] el periodista tendrá que buscar la información mediante la observación directa, cuando sea posible, en las fuentes documentales, […] y a través de testimonios de quienes vivieron el suceso». (Díaz, 1978, p.85). 20.

(27) Para Marín y Leñero (1990), el reportaje se realiza con el objetivo de demostrar una tesis, investigar un acontecimiento, explicar un problema; para describir un suceso, para narrarlo; para instruir o para divulgar un conocimiento científico o técnico; para divertir o para entretener: «En el reportaje caben las revelaciones noticiosas, la vivacidad de una o más entrevistas, las notas cortas de la columna y el relato secuencial de la crónica, lo mismo que la interpretación de los hechos, propia de los textos de opinión […] El reportaje profundiza en las causas de los hechos, explica los pormenores, analiza caracteres, reproduce ambientes, sin distorsionar la información; ésta se presenta en forma amena, atractiva, de manera que capte la atención del público». (Marín y Leñero, 1990, p.167) Nacido de la literatura testimonial, especialmente de las crónicas, las relaciones epistolares, las estampas costumbristas y los relatos de viaje —según reconoce el investigador español Lluís Albert Chillón—, el reportaje fue configurándose en los primeros 50 años del siglo XIX con la sustitución de la prensa de partido, e inicia un período de paulatina consolidación en las últimas décadas de ese siglo y principios del. XX. con el advenimiento de la sociedad de la comunicación de masas. (Chillón 1994,. citado en Fernández 1998) Ante la creciente proliferación de productos informativos y el complejo panorama político, militar y económico del mundo a inicios de la centuria pasada, el reportaje emergió como la mejor manera para ampliar las noticias con datos referidos a los antecedentes, las causas y los sucesos colaterales a los hechos. Surgió así la modalidad interpretativa, anunciada en el manifiesto editorial de la revista norteamericana Time, fundada en 1922. Durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo, el género transitó por un momento esplendoroso. El llamado reportaje en profundidad comenzó a nutrirse del Nuevo Periodismo. El reconocido profesor estadounidense Neale Copple, 22 quien denominó indistintamente el reportaje profundo y el de investigación, acotó que para realizar este tipo de trabajo se precisa de interpretar los datos con el propósito de proporcionarle al lector antecedentes completos de los hechos que originaron la noticia, brindar el alcance de los sucesos y circunstancias en el momento en que ocurrieron, y explorar lo que pueda derivarse de ellos en el futuro. (Copple 1968, citado en Del Río 1994) Con ese criterio, Copple dejó entender que la presencia de antecedentes y hechos colaterales al suceso investigado, y de una explicación del contexto, es decir, del entorno en que se desarrolla el suceso, 22. Neale Copple es un destacado profesor estadounidense. Decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Nebraska.. 21.

(28) conjuntamente con la argumentación y los juicios del periodista, beneficia la legibilidad de este tipo de trabajo periodístico. De modo bastante similar, Martínez Albertos afirma que los productos comunicativos del periodismo de investigación pueden desarrollarse igual que un texto interpretativo. «Teóricamente, la estructura interna del relato interpretativo pasa por las siguientes fases: 1) tesis, punto de vista o juicio de valor como párrafo de arranque del reportaje; 2) acumulación lógica de datos que avalan la tesis inicial; 3) conclusión que viene a reforzar el planteamiento de la tesis». (Martínez, n.d., pp.322, 337) Si el material no se concibe desde el inicio como un todo, de seguro el público no podrá entender adecuadamente el sentido de los acontecimientos, elemento particular de la interpretación periodística, cuya presencia resulta ideal para la constitución de un reportaje en profundidad, en el que se ponderan las características por excelencia del género, y pueden conjugarse los rasgos propios del PI con lo interpretativo. Lejos del carácter impersonal de la noticia, en un reportaje el redactor puede imprimir su personalidad, con verdadero sentido humano, pues situar a los hombres como protagonistas de los hechos contribuye a que los lectores puedan sentirse identificados con el contenido. Dependerá en buena medida del tema y del temperamento, la creatividad y el estilo del reportero, la forma que adquiera el texto. Copple expresó (1968, citado en Tomiyama 2006, p.21) 23 que «el estilo es hijo del saber, de la experiencia, del buen juicio, del gusto y de la habilidad disciplinada. Todo ello unido al pensamiento: mediante el pensamiento y no mediante fórmulas se logra la profundidad». Por su parte, el catedrático español Gonzalo Martín Vivaldi, en su Curso de redacción, lo asume como el arte de captar el valor de las palabras y las relaciones de estas; y enuncia cuatro cualidades esenciales del buen estilo: claridad, concisión, naturalidad y sencillez. En su libro De la noticia al reportaje humano, el periodista ecuatoriano Rodolfo Muñoz Zapata expone: «Queda definido un marco general para la elaboración de reportajes, con notas distintivas particulares y distintas, respecto de la información noticiosa. Hay un lenguaje más vivo y variado, y la estructura del cuerpo es más compleja y dilatada». (Muñoz, 1990, p.49) Aunque el reportaje tiene ciertas fricciones con la literatura, el periodista jamás podrá prescindir de un estilo ágil, sencillo y ameno, mucho menos en los textos del PI, en los que ha de referir con claridad lo 23. Esta referencia corresponde al trabajo de diploma «El tratamiento del tema “Cuba” en la prensa plana japonesa», de la periodista nipona Seria Tomiyama.. 22.

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