Universitat Pompeu Fabra
Research Project of the MA in International Studies on Power, Media and Difference Academic Year 2019-2020
¿HACIA LA IGUALDAD EN LA PRENSA DEPORTIVA?
ANÁLISIS DE LA REPRESENTACIÓN DE LAS ATLETAS EN MEDIOS ESPAÑOLES ESPECIALIZADOS EN DEPORTE FEMENINO
Autora: Bruna Suja Thauvin Tutora: Pilar Medina-Bravo
RESUMEN: El deporte es un espacio socialmente percibido como masculino, y como tal el deporte femenino se ve inferiorizado por medio de las imposiciones sociales de la feminidad hegemónica. Esto se ve reflejado y reproducido por la prensa en general y deportiva en particular. Sin embargo, existen medios digitales alternativos y minoritarios exclusivamente dedicados al deporte femenino así como otros enfocados a producir un periodismo feminista, cuyo contenido no ha sido aún analizado por la academia. A través del análisis crítico del discurso y desde una perspectiva foucauldiana, el presente estudio examina artículos de estos medios y las estrategias discursivas que emplean. Se concluye que estas publicaciones emplean patrones distintos de un medio a otro, pero fundamentalmente todos reproducen en ciertas estrategias discursivas patriarcales y silencian otras. Algunos discursos ocasionalmente son resignificados a favor de la visibilidad y la denuncia, además de complementarse con otros que rompen con dinámicas hegemónicas.
PALABRAS CLAVE: Género, deporte femenino, prensa deportiva, mujeres, feminidad hegemónica, identidades alternativas, medios especializados, análisis foucauldiano, sexismo, rugby, feminismo, análisis crítico del discurso.
RESEARCH REPORT
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN... 4
2. MARCO TEÓRICO... 8
2.1. Masculinidad y deporte: de la guerra al estadio... 8
2.2. El lugar de las mujeres en el deporte: feminidad y resistencia... 9
2.3. Butler y Foucault como lentes teóricas: poder, cuerpos, género y deporte... 12
2.4. El papel de los medios en la significación del deporte y las principales investigaciones... 13
3. METODOLOGÍA... 16
3.1. Problema de investigación, objetivos principales y preguntas de investigación... 16
3.2 Diseño y selección de la muestra... 18
3.3. Categorías de análisis... 19
3.4. Análisis crítico del discurso de Fairclough, Foucault y Teoría Fundamentada... 23
4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN...25
4.1. Medios especializados: resultados heterogéneos... 25
4.1.1. Deporte y Mujer... 25
4.1.2. Revista Líderas... 27
4.1.3. Visibilitas... 29
4.1.4. Píkara...30
4.2. Discusión... 33
5. CONCLUSIONES, LIMITACIONES Y LÍNEAS FUTURAS DE INVESTIGACIÓN... 39
6. BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS... 43
ANEXO 1... 48
ANEXO 2... 51
1. INTRODUCCIÓN
“The sports media, then, can reinforce deep-rooted ideologies and stereotypes, but also has the potential to resist sex-role stereotyping by promoting female athletes as talented performers worthy of respect and emulation”
Weber y Carini 2013, 197
El 19 de abril de 1967, Kathrine Switzer, una mujer estadounidense de veinte años, participó ilegalmente en la Maratón de Boston con el dorsal número 261. Con la complicidad de algunos hombres, Switzer protagonizó un incidente visible y polémico en el que uno de los organizadores trató de forzarla físicamente a abandonar la carrera ante la mirada de la prensa y sus cámaras. En aquel momento, estaba normalizado que las mujeres no tuvieran permitido participar en determinados eventos deportivos, y era recurrente el argumento de que el cuerpo femenino podía aguantar una distancia tan larga como la de una maratón. La acción de Switzer ha llegado a ser considerada, en la cultura popular, como un símbolo clave en la reivindicación de los derechos de las mujeres en los deportes federados. La propia corredora declaró haber sentido la obligación de terminar la carrera para demostrar al público que una mujer sí era capaz de correr una maratón, y así influir en la medida de lo posible en la opinión pública de tal forma que se normalizara la participación femenina en el deporte al mismo nivel que la participación masculina (Switzer 2017; Chase 2015).
Cincuenta y dos años después, en 2019, se celebró en Francia la Copa Mundial de Fútbol Femenino, durante la cual Megan Rapinoe, capitana de la selección de los Estados-Unidos – coronada campeona del torneo–, hizo uso de la visibilidad de su estatus para encabezar una serie de protestas acerca de la diferencia de salario y atención mediática que tienen las atletas femeninas con respecto a sus pares masculinos en el fútbol y en el deporte en general. Rapinoe es una portavoz habitual de movimientos de denuncia y visbilización de problemas sociales que atraviesan el deporte, como el racismo además del sexismo. La postura de Rapinoe, secundada en gran medida por su equipo y su afición, gozó también de una visibilidad notable en los medios como un hecho noticioso y vinculado a la actualidad, removiendo un debate que le precede de varias décadas (Schmidt et al, 2019).
La yuxtaposición de ambas situaciones pone de relieve varios planteamientos. En primer lugar, deja ver que el ámbito deportivo es considerado un espacio predominantemente masculino a nivel social, cultural y político; es evidente hasta qué punto está normalizado excluir a las mujeres
de la práctica deportiva, invisibilizarlas o trivializar su participación, siendo ésta una actividad de predilección para los hombres. Esta idea se asienta en la construcción del género binario por medio de una diferencia biológica, en la que el cuerpo masculino es naturalmente superior físicamente al cuerpo femenino, lo cual se refleja y justifica mediante la práctica del deporte (Pieper 2016; Cooky, Dycus y Dworkin 2013; Hardin y Greer 2009; Badinter 1992; Messner 1990). En segundo lugar, los acontecimientos descritos al inicio de este texto dan cuenta también de que dentro de este contexto, la voluntad de las mujeres de participar del deporte no solo es real, sino que viene desafiando las creencias culturales así como las barreras políticas, legales y sociales desde hace ya mucho tiempo, sin haber alcanzado a día de hoy un grado de igualdad real (Godoy-Pressland 2016; Davison y Frank 2007; Krane 2001). En resumen, el deporte tal y como lo conocemos actualmente siempre ha sido un ámbito social y culturalmente reservado a los hombres, y a su vez siempre ha existido la voluntad de las mujeres de romper con este paradigma y acceder al deporte en igualdad de derechos.
El contexto en el que se encuentra el deporte institucional actualmente se puede definir en gran medida por esta doble realidad. Los dos eventos mencionados arriba tuvieron lugar en los Estados Unidos, aunque su repercusión trasciende de la esfera social de este país. Son tan solo ejemplos de un contexto que engloba una cultura “occidental” con pretensiones universales, vinculadas por ejemplo por federaciones internacionales o el propio Comité Olímpico Internacional. En el caso español, la dinámica es la misma: desde la malagueña Ana “Nita” Carmona Ruiz que en la década de 1920 se infiltró en equipos de fútbol masculino haciéndose pasar por un hombre (Gallego, 2019), hasta la campaña de la Generalitat de Catalunya “T’ho estàs perdent” exactamente un siglo después, en 2020, dedicada a impulsar la visibilidad del deporte femenino y a invitar a los espectadores a consumir más del mismo, en base a la necesidad de tener referentes femeninos que puedan servir de modelos a las niñas, tal y como describe la web de la campaña (www.thoestasperdent.cat ). 1
Es evidente que se puede apreciar una evolución entre los casos de Ana Carmona Ruiz, Kathrine Switzer, Megan Rapinoe y la campaña “T’ho estàs perdent”. Estos acontecimientos muestran una progresiva inclusión de las mujeres en el panorama deportivo a varios niveles, aunque se trata de una inclusión recelosa que todavía las mantiene en un lugar secundario. En este sentido, los casos de Kathrine Switzer, Megan Rapinoe y la campaña de la Generalitat tienen un aspecto en
Consultado el 24 de junio de 2020. 1
común: la importancia del componente mediático que las acompaña. La carrera de Switzer causó un gran ruido mediático que permitió una visibilización del incidente y un consiguiente cambio en la opinión pública (Chase 2015), Rapinoe hizo uso de su plataforma para hacer más visible su discurso en los medios (Schmidt et al, 2019), y la campaña de la Generalitat está directamente vinculada con el consumo de deporte femenino y su representación en los medios.
El papel de los medios y la representación cuantitativa y cualitativa de las mujeres en el deporte es una cuestión clave en la problemática del deporte femenino. La exclusión sistemática de las mujeres en el ámbito deportivo se refleja de forma inequívoca en la cobertura mediática del deporte. La academia ha identificado en el tratamiento informativo del deporte femenino una consistente asimetría motivada por el género de los deportistas, así como una visible diferencia cualitativa en los subtextos que acompañan la representación de hombres y mujeres atletas (Dziubiński, Organista y Mazur, 2019; Gómez-Collel, Medina-Bravo y Ramon, 2017; Godoy-Pressland, 2016; Ravel y Gareau, 2016; Caple 2013; Sainz de Baranda, 2013; Carty, 2005; Wright y Clarke, 1999; Kane, 1996; Duncan, 1994). En esencia, la diferencia de tratamiento tiende a presentar el deporte masculino como la categoría deportiva genérica, mientras que la femenina aparece como una versión menor y secundaria del deporte. Tradicionalmente, el tratamiento informativo que recibe es numéricamente muy inferior al masculino, más allá de lo que podría ser en proporción al número de mujeres que practican deporte; esto genera una desigualdad respecto a la proyección que recibe el deporte femenino e incide en la percepción social de las mujeres en el deporte de forma negativa (Weber y Carini 2013, 197).
Si bien la academia mantiene un consenso sobre la sólida desigualdad de género en el deporte y en la prensa deportiva, los Juegos Olímpicos de Londres 2012 son considerados por varias autoras como una destacable excepción. Tal y como desarrollan Godoy-Pressland y Griggs (2014), esto fue así tanto en el desarrollo de los propios juegos (puesto que era la primera vez que en todas las delegaciones había participación femenina, en parte resultado de la presión del comité organizador) como en la cobertura mediática que los acompañaron: hubo un esfuerzo activo por parte de instituciones y de la prensa nacional para prestar especial atención al deporte femenino, en un intento de paliar el histórico sesgo de género en el deporte. Se dio efectivamente una tendencia igualitaria en la cobertura de estos Juegos Olímpicos, aunque Godoy-Pressland apunta dos matices: primero, que no se puede afirmar que esta tendencia haya perdurado más allá de ese evento en concreto; y segundo, que si bien la tendencia fue momentáneamente corregida a nivel cualitativo, no lo fue a nivel cuantitativo. Esto demuestra que si bien se dan pasos en el sentido de una
progresiva igualdad en la prensa, no se puede afirmar todavía que exista un ejemplo de cobertura completamente igualitaria.
Prácticamente la totalidad de la investigación académica a este respecto tiene por objeto de estudio los diarios y publicaciones principales, es decir, aquellos con más relevancia y mayor audiencia en su contexto nacional o internacional, puesto que tienen un mayor impacto sobre el debate público. Sin embargo, han aparecido en la última década una serie de medios
independientes y minoritarios que se especializan en el deporte femenino amateur y profesional, en ocasiones con el objetivo explícito de dar visibilidad al deporte femenino. Esto
corresponde con un aumento de mujeres que se interesan por el deporte de forma amateur, pero sobre todo con una época en la que la democratización del acceso a internet conlleva la posibilidad de crear fácilmente una plataforma digital con escasos recursos.
Dichos medios cubren un vacío que los medios mayoritarios no contemplan de forma específica, por lo que cabe esperar que su aproximación sea diferente. A pesar de ello, por el momento, prácticamente no existen estudios sobre cómo el deporte femenino y la identidad de
las atletas están siendo representados en medios alternativos especializados, y si éstos difieren
del tratamiento informativo de medios mayoritarios. Teniendo en cuenta la influencia de los medios de comunicación en la construcción de la percepción social sobre el género, es pertinente preguntar si estos medios constituyen una fuente de referencias positivas que permitan abordar el deporte femenino rompiendo con la tradición patriarcal en vez de perpetuarla. En este sentido, la práctica de una comunicación que normalice la presencia femenina en el deporte es necesaria en el proyecto de alcanzar una igualdad real en el deporte específicamente, y en la sociedad en general.
Aunando análisis crítico del discurso y teoría fundamentada, y desde una perspectiva feminista y foucauldiana, en el presente estudio se exploran plataformas periodísticas exclusivamente dedicadas al deporte femenino. Se han analizado veinte artículos, prestando especial atención a las tradicionales narrativas patriarcales identificadas en la literatura previa como una constante en el periodismo dominante. A raíz de ello, se ha podido valorar el potencial de este tipo de medios como espacios de resistencia ante las dinámicas patriarcales que atraviesan el deporte femenino y su cobertura informativa. Para desarrollar el análisis planteado, en primer lugar, se ofrece un marco teórico de la cuestión, en el que se explora el ámbito deportivo con perspectiva de género y más concretamente el papel de la comunicación y la prensa en la consolidación de las relaciones de poder basadas en el género que caracterizan el deporte. En segundo lugar, se
detallarán los objetivos y las preguntas de investigación, así como la metodología diseñada y la selección de una muestra que permita poner a prueba dicha metodología, y se justificará también la elección del enfoque metodológico del análisis crítico del discurso y del análisis foucauldiano. Se expondrán después, en tercer lugar, los resultados hallados tras aplicar la metodología a la muestra escogida, así como la discusión que resulta de ellos. Por último, se cerrará el trabajo concluyendo sobre la pregunta inicial, recordando sus limitaciones y valorando qué líneas de investigación futuras se dibujan tras la realización de este estudio.
2. MARCO TEÓRICO
2.1. Masculinidad y deporte: de la guerra al estadio
El punto de partida del presente trabajo entiende el deporte como espacio de construcción de la masculinidad hegemónica según la teoría formulada por Michael Messner (1990; 1988). Para comprender el contexto deportivo desde una perspectiva de género, es necesario situar el nacimiento del deporte federado en lo que diferentes autores han denominado “feminización de la
sociedad” o “crisis de la masculinidad” (Badinter, 1992; Messner 1990, 204; Kimmel 1987). Esto
hace referencia a un extenso proceso de transformación que han conocido ciertas sociedades occidentales en el último siglo, vinculado con la progresiva pérdida del poder dentro de ciertas instituciones eminentemente masculinas como las del poder militar y político (Badinter 1992; Messner 1990). Este proceso se ha dado a través de la desmilitarización de las relaciones internacionales, el acceso paulatino de las mujeres a los espacios de poder y el cuestionamiento de la masculinidad tradicional como recipiente natural de poder. El espacio predilecto de desarrollo y legitimación de la identidad masculina tradicional se ha desplazado de instituciones militares y políticas a un terreno cultural: el deporte institucionalizado (Dubbert 1979, 164). Éste está acompañado por el poder mediático, a través del cual se forja en nuevos formatos la misma masculinidad tradicional y dominante. Esta masculinidad se asocia implícitamente al valor militar, y se reformula a través del talento deportivo: es agresiva, violenta, activa, definida por su fuerza, su potencia, su competitividad y su cuerpo. Las narrativas militares se traspasan de la guerra al estadio: la victoria militar se convierte en la victoria en el marcador; la identidad nacional o ideológica de un ejército pasa a ser la identidad nacional de una selección, o la identidad de un club. Así, se explica que el deporte federado de la sociedad moderna se ha construido desde un inicio como espacio
masculino, a través de una narrativa potenciada por el periodismo deportivo y la presencia del deporte en televisión, en el discurso político, y como espacio de catarsis social (Messner 1990; Badinter 1992).
El deporte es, por tanto, un vehículo social para ensalzar y legitimar la dominación masculina a través del argumento de la superioridad física. La escena deportiva se convierte en un discurso cultural en el que se fragua el consenso colectivo sobre la legitimidad de los valores que mantienen en pie un patriarcado neoliberal: la definición del cuerpo masculino válido – cisgénero, atlético, capacitado, agresivo y dañino; Messner (1990) lo define como “un arma” –; el planteamiento de una meritocracia, en el que juegan todos en igualdad de condiciones y gana el mejor a través de la anulación del adversario; la necesidad e importancia de imponer unas reglas, la libertad de traspasarlas. El escenario deportivo es, a fin de cuentas, un escenario donde se define el concepto de poder de forma simbólica y éste se asocia a la masculinidad.
2.2.El lugar de las mujeres en el deporte: feminidad y resistencia
Ante la perspectiva del deporte federado como institución masculina, cabe preguntarse: ¿cuál es el lugar de las mujeres en este espacio? En primer lugar, hay que señalar que existe un matiz en cuanto al valor político del deporte en relación a la construcción del género: existen deportes socialmente percibidos como adecuados para hombres y otros adecuados para mujeres. Aquellos donde el éxito se mide a través de la victoria sobre un contrincante, donde prevalecen la fuerza, precisión, acción, potencia, agresividad y estrategia, se consideran masculinos. En general, esto incluye los deportes de contacto, aquellos en los que el objetivo es engrosar un marcador, o ganar una carrera. Por el contrario, aquellos en los que prevalece la necesidad de una ejecución estética, como pueden ser la gimnasia rítmica, la natación sincronizada o el patinaje artístico, son considerados femeninos (Hardin & Greer 2009; Koivula 2001; Wright & Clarke 1999). Se reproduce aquí la lógica de la masculinidad asociada al sujeto activo y al poder, mientras que la feminidad se asocia al sujeto pasivo cuya finalidad es ser observado y a disposición del disfrute estético del otro, en los mismos términos que definía Mulvey en la teoría del “male gaze” (1975).
¿Qué ocurre entonces con las mujeres que practican deportes socialmente percibidos como “de hombres”? Las mujeres que ocupan el espacio deportivo reservado a las masculinidades están incurriendo en una aparente contradicción puesto que no se ajustan a las premisas de ese espacio. La literatura académica aborda esta contradicción al menos de dos maneras: por un lado, desde el
enfoque de sus consecuencias en un marco cisheteropatriarcal; y por otro lado, desde su potencial de resistencia contra-hegemónica.
En primer lugar, desde un contexto social cisheteropatriarcal en el que deporte y feminidad son incompatibles, se niega o bien la feminidad de las atletas, o bien su capacidad deportiva (Krane 2001). La contradictoria intersección que implica ser atleta y mujer da lugar a un fenómeno denominado female apologetic, traducible como “disculpa femenina”, clave en la sociología deportiva con perspectiva de género (Hardy 2014; Liao y Markula 2009; Davison y Frank 2007; Krane 2001; Wright y Clarke 1999; Griffin 1998; Kane 1996; Messner 1988). Es un fenómeno performativo en el que la identidad de la atleta refuerza su feminidad para ponerla por encima de sus cualidades deportivas, de alguna forma disculpándose por estar ocupando un espacio reservado a los hombres, y cuyo objetivo es evitar las consecuencias coercitivas de ocupar ese espacio y de ser percibida como una mujer con características masculinas; por ejemplo, recibir comentarios degradantes sobre la falta de atractivo físico, ver cuestionada su identidad de mujer, recibir agresiones lesbófobas (independientemente de su orientación sexual) o incluso ser físicamente agredida, en ocasiones sexualmente el marco de violaciones correctivas (Msibi 2009; Krane 2001; Griffin 1998). En palabras de Hardy (2014),
The term ‘female apologetic’ refers to any behaviours that female athletes engage in to negate or negotiate the negative stereotypes associated with their involvement in sport by embodying the traditional, or hegemonic, heterosexual notion of femininity. It can also refer to any practices society and the media engage in to emphasize this form of femininity in female athletes.
(p.156)
La clave de la dinámica de la “disculpa femenina” es que depende de la feminidad hegemónica, la que implica mantener un estatus de inferioridad con respecto al hombre así como mantener una identidad heterosexual. Es por tanto una práctica discursiva que opera tanto al nivel individual e interpersonal como a nivel mediático y social. Es decir, que las propias deportistas pueden adoptar un comportamiento que reproduzca este discurso, al igual que los medios dominantes lo refuerzan en gran medida. En consecuencia, esto implica aminorar, negar o invisibilizar los éxitos y el talento de las mujeres en el deporte con el fin de mantener los de los varones por encima, así como ocultar o negar la homosexualidad o bisexualidad de las mujeres, y en su lugar reforzar su heterosexualidad.
En segundo lugar, la contradicción del deporte femenino puede abordarse desde un enfoque crítico en el que las premisas patriarcales son desafiadas, invalidadas, y se generan identidades
femeninas en los márgenes de las imposiciones de género. En este último sentido, Michael Messner (1988) se refiere al deporte femenino como “espacio de resistencia”, un concepto que se repite en la sociología del deporte (Gill 2007; Chase 2006) y en los estudios mediáticos sobre este tema (Weber y Carini 2013). Helen Lenskyj (1994) invita a las investigadoras a desarrollar teoría en la cual las atletas no solo sean sujetos pasivos de una contradicción, sino agentes de resistencia ante la feminidad hegemónica.
Según Vikki Krane (2001), formar parte de la comunidad deportiva tiene un potencial emancipatorio para redefinir las expectativas ligadas al género, y a través de ese potencial, algunas atletas se empoderan para transgredir los márgenes de la feminidad hegemónica y crear imágenes alternativas de las mujeres en el deporte; la práctica deportiva puede ser empoderadora a nivel físico y psicológico, y con ella las mujeres pueden desarrollar sus cualidades físicas cultivando así un sentido de control sobre sus cuerpos y sus mentes. Adicionalmente, a través del deporte femenino se genera un empoderamiento a través de la comunidad, el apoyo y la cooperación entre mujeres (p. 124). Krane identifica tres tipos de identidades (no excluyentes) por las cuales el deporte proporciona opciones de resistencia a la feminidad hegemónica:
• atletas con fuerza muscular y potencia física (muscular and physically assertive female
athletes): estas atletas desafían las cualidades físicas asociadas a la feminidad
hegemónica visibilizando un cuerpo femenino que posee cualidades asociadas a la masculinidad hegemónica, como la potencia física o el volumen muscular.
• atletas feministas (feminist sport participants): la conciencia feminista es en sí misma un cuestionamiento de las imposiciones patriarcales. En este caso, se trata simplemente de mujeres deportistas que denuncian activamente y explícitamente aquellos aspectos de la ideología patriarcal que atraviesan el deporte femenino, lo cual constituye inequívocamente un acto de resistencia.
• atletas lesbianas (lesbian athletes): la heterosexualidad obligatoria es ampliamente señalada como uno de los mandatos de la feminidad hegemónica por la teoría feminista (Butler 1993; Rich 1980), y en consecuencia suele estar reforzada en el ámbito deportivo (Griffin 1998); por tanto la homosexualidad visible es en sí misma un desafío a la feminidad hegemónica.
En esta línea, Fiona Gill (2007) es autora de una investigación etnográfica en un equipo femenino amateur de rugby en el Reino Unido. Su conclusión permite ilustrar la complejidad de la contradicción del deporte femenino y su potencial de resistencia: si bien las mujeres que integran el
equipo abrazan y desarrollan identidades alternativas, cuestionando y desequilibrando activamente los estereotipos de género, éstas adoptan también determinadas actitudes que la autora asocia con el fenómeno de female apologetic o disculpa femenina. En concreto, las integrantes del equipo combinaban una actitud desafiante y percibida por su entorno como subversiva y peligrosa, con una serie de actitudes que forzaban igualmente su feminidad dentro y fuera del equipo. El aspecto más llamativo de su discurso de disculpa recogido por la investigación, sin duda eran los cánticos tradicionales del equipo: parte de esos cánticos ridiculizaban al género masculino como forma de desafiar su poder, mientras que otros cánticos ridiculizaban a las propias integrantes del equipo de forma genérica mediante subtextos misóginos y sexistas, haciendo incluso referencia implícitamente al concepto de violación. Las conclusiones de Gill muestran que la existencia de directrices y normas coercitivas patriarcales presentes en el deporte no son incompatibles con el desarrollo del potencial de resistencia nombrado por la comunidad investigadora y feminista.
2.3.Butler y Foucault como lentes teóricas: poder, cuerpos, género y deporte
Judith Butler (1993) define el género como una performance, una identidad que no precede de forma inmutable al sujeto, sino que se interpreta y se “hace”. En consecuencia, el género es una construcción dinámica que puede variar de un individuo a otro, de un contexto a otro, de un momento a otro; y así, depende en gran parte tanto del contexto que impone una serie de normas y técnicas coercitivas, como del propio sujeto y su forma de hacer el género. En este sentido, la teoría de Adrienne Rich (1980), que precede a Butler, desarrolla el concepto de heterosexualidad
obligatoria, que es también considerado uno de los principios organizadores de las dinámicas de
subordinación de lo femenino a lo masculino por medio del deporte (Griffin 1998). Esta perspectiva acompaña gran parte de la teoría sociológica al respecto del deporte femenino, y en especial aquella que reflexiona sobre el potencial de resistencia encierra el mismo: la feminidad está puesta en tela de juicio en el deporte, y a la vez que encierra un potencial de reinterpretación y reformulación de la misma a través de la identidad de las atletas –incluyendo su orientación sexual y la expresión de la misma–, entendidas como agentes activos, en consonancia con lo que propone Lenskyj (1994).
En resumen, las teóricas que reflexionan sobre la reformulación de la identidad y la resistencia en el deporte se sitúan en el marco teórico de la identidad de género como una construcción dinámica propuesta por Butler (1993) precisamente por la posibilidad de reformularlo desde el sujeto activo y la comunidad deportiva (Godoy-Pressland 2016; Hardy 2015; Davison y Frank 2007; Gill 2007; Krane 2001). Es por este motivo que el concepto de negociación cobra una importancia notable, ya que permite explicar el proceso mediante el cual las atletas buscan y
alcanzan un equilibrio entre su propia identidad, su desempeño deportivo y las imposiciones sociales ligadas a su género (Meân y Kassing 2008; Davison y Frank 2007; Gill 2007; Krane et al, 2004; Krane 2001; Kane 1996, 119).
Parte de la teoría también se vale del marco teórico generado por Michel Foucault (1975; 1976) para entender y reflexionar acerca de las nociones de poder, control, cuerpo, género y sexualidad. Si bien Foucault no produjo teoría como tal acerca del deporte, sí proporcionó herramientas teóricas que han permitido entender las dinámicas que atraviesan el deporte femenino así como su relación con los medios de comunicación. El deporte femenino se encuentra
inferiorizado respecto al masculino a través de mecanismos sociales que inciden en el género
(feminidad apropiada, hegemónica), la sexualidad (heterosexualidad obligatoria), y el cuerpo (débil, heterosexualmente deseable, sexualizado). Davison y Frank (2007, 179) y Gill (2007) contemplan el cuerpo de las deportistas, en términos foucauldianos, como un espacio de castigo, control y disciplinamiento. Chase (2006, 233) menciona cómo el cuerpo es disciplinado en espacios particulares como lo son las cárceles y los hospitales psiquiátricos, y argumenta que las instituciones deportivas tienen a menudo un funcionamiento parecido, mediante el cual producen cuerpos disciplinados y dóciles, retomando la terminología foucauldiana.
Duncan (1994) y Godoy-Pressland (2016), quienes inciden en la relación entre deporte femenino y medios de comunicación, se valen asimismo del concepto de panóptico propuesto por Foucault (1975) como herramienta de control social: según estas autoras, la prensa deportiva actúa como una herramienta de vigilancia, de la cual las atletas son conscientes. Por ello interiorizan técnicas de disciplinamiento sobre sus cuerpos, su sexualidad y su identidad. Amy Godoy-Pressland (2016) aúna el concepto del panóptico con el de male gaze de Mulvey (1975) para concluir que las deportistas son retratadas en los medios británicos desde una mirada masculina disciplinaria y constrictiva, apareciendo por tanto como trivializadas, secundarias respecto a los varones, comerciales y femeninas.
2.4.El papel de los medios en la significación del deporte y las principales investigaciones La literatura académica, sobre todo la anglosajona, se ha volcado en identificar cómo es la cobertura periodística del deporte femenino. La cuestión se ha abordado tradicionalmente desde dos enfoques complementarios, uno cuantitativo y otro cualitativo. Se desprende del conjunto de investigaciones al respecto, la mayoría dedicadas al escenario anglosajón, una tendencia clara y
uniforme, en gran medida reflejo, consecuencia y motivo de la realidad patriarcal que atraviesa el deporte femenino fuera de los medios de comunicación.
Esta tendencia corresponde en primer lugar a una inferioridad numérica en términos de representación. En palabras de George, Hartley y Paris (2001), y tras analizar los principales canales mediáticos de Reino Unido incluyendo prensa y televisión, los medios británicos ignoran al deporte femenino, dedicándole cerca de un 1% del espacio televisivo de temática deportiva y menos del 30% de los titulares y fotografías en los principales diarios informativos. Esta conclusión se repite de forma general en otras investigaciones llevadas a cabo en el Reino Unido (Godoy-Pressland 2016; Godoy-(Godoy-Pressland y Griggs 2014), así como en contextos culturales similares al británico: en Australia (Caple 2013), en Estados Unidos (Cooky et al., 2013; Weber y Carini 2012; Kane 1996), Canadá (Hardy 2015), Francia (Ravel y Gareau 2016), e incluso España (Gómez-Collel, Medina-Bravo y Ramón 2017; Sainz de Baranda 2013).
Además de la inferioridad numérica, el análisis cualitativo que acompaña la mayor parte de estos estudios también muestran conclusiones sobre las cuales se forma un cierto consenso dentro de la comunidad académica. Por lo general, las teóricas apuntan a un tratamiento textual y fotográfico que difiere significativamente de un género a otro, y como es predecible, tienden a usar estrategias discursivas que inferiorizan e invisibilizan el deporte femenino a través del significado cultural de una feminidad hegemónica. Las tendencias que identifican algunas autoras coinciden en cuanto al refuerzo de estereotipos sexistas, el uso de estrategias de infantilización, sexualización, y trivialización de su desempeño deportivo, el uso de marcas de género asimétricas –es decir, marcar un sustantivo con el adjetivo “femenino” para distinguirlo del masculino, mientras que su equivalente masculino no está marcado con ningún adjetivo–, discursos negativos o ambivalentes, presencia de mujeres que no pertenecen al ámbito deportivo – como familiares de deportistas masculinos o celebridades, figuras que Sainz de Baranda (2013) define como “invitadas”. Estas estrategias discursivas pueden ser identificadas como discursos de female apologetic, o de control de género (gender policing) según Pieper (2016). En cualquier caso, la complementariedad entre la infrarrepresentación cuantitativa, la inexactitud cualitativa y la reproducción de patrones sexistas y patriarcales contribuyen a comunicar dos ideas: por una parte el mensaje de que el deporte femenino es inferior al masculino y menos importante, y por otra parte permite reforzar los roles y estereotipos de género a nivel cultural, trascendiendo del ámbito deportivo.
A pesar del contexto, cabe mencionar que ocasionalmente se dan excepciones relacionadas con un contexto particular o con un evento específico. Helen Caple (2013) concluye que en el
momento de su investigación, en el contexto australiano, las atletas femeninas reciben un tratamiento cualitativamente similar al de los atletas masculinos, es decir que se las representa como deportistas de élite y no como sujetos femeninos en primer lugar; desde su desempeño deportivo y no desde su género. Sin embargo, Caple apunta que si bien esta apreciación positiva es exacta en términos cualitativos, no lo es en términos cuantitativos: el espacio dedicado al deporte femenino sigue siendo en gran medida inferior al reservado al deporte masculino.
Otra excepción notable es la investigación llevada a cabo por Godoy-Pressland y Griggs (2016) acerca de la cobertura fotográfica de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 en la versión impresa del diario The Times. Las autoras concluyen que, al igual que lo averiguado en el caso australiano, se aprecia una mayor simetría con respecto a los aspectos formales de las fotografías. Pero de nuevo, el número de fotografías cuyas protagonistas fueran mujeres era muy inferior al de fotografías de atletas masculinos.
El ámbito español, como es predecible, no es una excepción respecto a las dinámicas expuestas en la literatura anglosajona; sin embargo, se ha escrito muy poco sobre prensa y deporte femenino en comparación a las referentes académicas de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia. Clara Sainz de Baranda (2013) es la autora de referencia sobre deporte femenino y prensa deportiva en España. Tras analizar los cuatro diarios deportivos de mayor tirada en el ámbito nacional –Marca, As, Sport y Mundo Deportivo– de 1970 a 2010, y todos los artículos en los que aparecía al menos una mujer, la autora traza varias conclusiones en línea con lo observado en el mundo anglosajón. Sus resultados confirman la tendencia de una profunda desigualdad y un desinterés notorio por el deporte femenino, expresado tanto en el volumen de noticias en el que una mujer deportista es protagonista de la información, como en la situación física de la noticia en los diarios, en lugares poco visibles y nunca protagonistas del diario.
Además, Sainz de Baranda señala la existencia de dos categorías de mujeres que aparecen en estos medios: las que pertenecen al “ámbito deportivo”, que incluyen a deportistas, entrenadoras, miembros del equipo técnico, árbitras, miembros de federaciones, etc; y las denominadas “invitadas” o “acompañantes”, refiriéndose a aquellas que no desempeñan ningún papel deportivo, sino que son esencialmente familiares de los atletas masculinos, celebridades, políticas, etc. De 1970 a 2010, el porcentaje de aparición de las primeras se sitúa en torno al 87%, y el de las segundas en torno al 13%. Lejos de disminuir a lo largo del tiempo, la proporción de “invitadas” ha ido en aumento especialmente en los últimos quince años del período analizado por la autora. Sainz de Baranda concluye que en la prensa deportiva española no hay casi referentes deportivos
femeninos, puesto que las “invitadas” suelen ocupar un papel más importante que las mujeres del ámbito deportivo, y que estas últimas no suelen ser retratadas como heroínas ni protagonistas de acciones heroicas.
El panorama español ha sido también estudiado por Gómez-Colell, Medina-Bravo y Ramón (2017). Tras analizar las portadas de los mismos cuatro diario deportivos de referencia –Marca, As, Sport y Mundo Deportivo–, durante el período de 2010 a 2015, las autoras concluyen que estos medios refuerzan el sesgo de género identificado por la literatura previa. A nivel cuantitativo, identifican que tan solo un 12% de las portadas analizadas contenían información relativa al deporte femenino. En cuanto al enfoque cualitativo, destacan que la presencia de las mujeres es siempre secundaria puesto que no protagonizan la información principal. Esta investigación presta atención no solo al género del sujeto de la noticia, sino también de quien la produce, señalando asimismo una desigualdad en ese sentido debido a una “infrarrepresentación estructural de las mujeres en las organizaciones mediáticas ” (p.803).
3. METODOLOGÍA
3.1.Problema de investigación, objetivos principales y preguntas de investigación
La representación mediática de las mujeres en el deporte se rige por dinámicas sexistas, machistas y patriarcales que globalmente desmerecen el deporte femenino, trivializándolo y presentándolo sistemáticamente como secundario respecto al masculino y carente de importancia (Dziubiński, Organista y Mazur, 2019; Gómez-Collel, Medina-Bravo y Ramon, 2017; Godoy-Pressland, 2016; Ravel y Gareau, 2016; Caple 2013; Sainz de Baranda, 2013; Carty, 2005). Sin embargo, la prensa exclusivamente dedicada al deporte femenino permanece inexplorada y ausente de las consideraciones académicas. Este tipo de publicaciones son por lo general medios independientes, menores y con un impacto muy pequeño en cuanto a su público. Este estudio tendrá en cuenta tres periódicos digitales exclusivamente dedicados al deporte femenino: Revista Líderas, Deporte y Mujer, y Visibilitas; y también tendrá en cuenta una cuarta revista, Píkara Magazine, no dedicado al deporte femenino sino enfocado a un periodismo feminista.
Esta investigación tiene como propósito analizar el tratamiento informativo que recibe el deporte femenino y la identidad de las atletas en estos medios minoritarios y especializados, en contraste con el tratamiento informativo que hacen los medios mayoritarios. Las preguntas generales que se plantean aquí son las siguientes: ¿Trazan estos medios emergentes nuevas
narrativas referentes al deporte femenino y las mujeres que participan de él? ¿Qué nuevas narrativas serían esas en caso afirmativo? Estas cuestiones se abordarán desde la perspectiva de
género. La utilidad de esta investigación radica en la necesidad de un contenido mediático que no refuerce la desigualdad de género en espacios culturales tan relevantes como el deporte, sino que la desafíe, y que responda al potencial de espacio de resistencia que mencionan Messner (1988), Krane (2001) y Gill (2007). Este estudio se suma a la línea de investigación con enfoque crítico y feminista sobre el tratamiento periodístico del deporte femenino, y tiene por objetivo iniciar el análisis de un determinado tipo de prensa: los especializados en deporte femenino, en contraposición a los medios dominantes. Teniendo en cuenta las preguntas generales de investigación y la naturaleza del estudio, se plantean las siguientes preguntas secundarias:
1. ¿Qué valores se ensalzan a través de la cobertura deportiva de estos medios?
2. ¿Es indispensable un posicionamiento feminista para desempeñar un periodismo deportivo que no participe de las tendencias patriarcales?
El cometido del presente trabajo es por tanto el de prestar atención al contenido de estos cuatro medios, y valorar en qué medida tienen un potencial capaz de resolver la contradicción anteriormente mencionada de la participación de la mujer en el deporte. Se analizarán artículos de estos medios replicando la mirada que estudios anteriores han puesto sobre el contenido de medios hegemónicos, con el fin de valorar hasta qué punto dichos medios y su aparente conciencia de la problemática que atraviesa el deporte femenino, revierten las dinámicas sexistas que caracterizan la cobertura tradicional del deporte femenino. Dado que el objeto de estudio son medios de por sí dedicados al deporte femenino por un lado y a un enfoque feminista por otro, no se efectuará un análisis de naturaleza cuantitativa ni se comparará la cobertura del deporte femenino con el masculino. El enfoque será predominantemente cualitativo puesto que el objetivo consiste en identificar tendencias y patrones narrativos asociados al deporte femenino, y éste se hará a través del análisis crítico del discurso de Fairclough y con perspectiva foucauldiana por su potencial de análisis de las relaciones de poder, que en este caso son centrales para arrojar luz sobre las dinámicas presentes en el deporte femenino y su representación.
3.2.Diseño y selección de la muestra
El universo de la muestra son todos los artículos online accesibles de tres revistas especializadas en deporte femenino: Deporte y Mujer (deporteymujer.com), Revista Líderas (revistalideras.com) y Visibilitas (visibilitas.com); y de una cuarta revista caracterizada por su
perspectiva feminista: Píkara (pikaramagazine.com). La elección de las tres primeras revistas se debe a su especialización en deporte femenino, lo cual se ajusta a la pregunta de investigación planteada. De entre todas las revistas dedicadas al deporte femenino en España halladas tras la exploración del universo mediático deportivo nacional, estas tres son las que más seguidores tienen en Twitter , por lo que han sido elegidas según el criterio de relevancia. La elección de la última 2 revista, Píkara, se debe al hecho de ser una revista de referencia en cuanto a publicación feminista en España, lo cual permite responder a una de las preguntas secundarias de investigación.
Por otro lado, se han tomado en cuenta únicamente los artículos que traten sobre rugby, por ser un deporte minoritario en España a nivel mediático y socialmente percibido como “masculino” en términos de Koivula (2001), sufriendo por tanto sus jugadoras más control de género. Como la revista Píkara no está especializada en deporte sino en temática feminista, tiene escasas publicaciones de contenido deportivo y menos aún sobre rugby, y por tanto ha sido excluida de este criterio. En su caso, simplemente se valorarán los artículos que tratan de deportes con características similares al rugby: deportes de equipo, de contacto y practicados en un contexto federado en España. Estos deportes han resultado ser baloncesto (un artículo), fútbol (tres artículos) y roller derby (un artículo).
El universo temporal se ha establecido de forma retroactiva, partiendo de la fecha 15 de mayo de 2020. A partir de dicha fecha, se han contado los cinco artículos más recientes de cada una de las cuatro revistas. De esos veinte artículos, el más antiguo fue publicado el 25 junio de 2018 en la revista Píkara. Esta fecha determina el inicio del universo temporal, que por tanto, está comprendido entre el 25 de junio 2018 y el 15 de mayo 2020, ambos incluidos. Una vez determinado el universo de selección de la muestra, se ha procedido a seleccionar de forma aleatoria un total de cinco artículos sobre rugby en cada una de las revistas que conforman el universo de la muestra, dentro del universo temporal. Sumados a los cinco artículos de Píkara que determinan el universo temporal, se obtienen un total de veinte artículos referenciados en el Anexo 1.
El proceso de selección aleatoria se ha hecho mediante el programa Microsoft Excel. Concretamente, se han numerado por orden cronológico todos los artículos sobre rugby publicados en el universo temporal dentro de cada medio. Una vez numerados, se ha procedido a seleccionar de forma aleatoria cinco números para las tres revistas, cada uno de ellos asociado a un artículo. La decisión de limitar el número de artículos por medio a la cantidad de cinco se debe al tiempo
A día 24 de mayo de 2020, la cuenta de Twitter de Deporte y Mujer (@deporte_mujer) tenía 4925 seguidores, Revista 2
disponible para realizar la investigación y al volumen de trabajo que implica. Se ha valorado que un total de veinte artículos representan un volumen razonable y adecuado a los objetivos de la investigación.
3.3.Categorías de análisis
Una vez obtenida la muestra, se ha procedido a realizar un análisis cualitativo de la misma. Para ello, se ha diseñado una lista de categorías teniendo en cuenta investigaciones anteriores de naturaleza similar a la presente. En primer lugar, se han identificado categorías de análisis presentes en varios estudios cualitativos sobre el tratamiento informativo de las mujeres en el deporte, con el fin de adaptarlo a la pregunta de investigación y replicarlo. En concreto, se ha prestado especial atención a un estudio de Ravel y Gareau (2016) en el que las autoras hacen un compendio de las distintas estrategias discursivas generalmente presentes en la comunicación deportiva enfocada a la categoría femenina, y las emplean como categorías de análisis para valorar cómo se reproducen estas estrategias discursivas en determinados medios. Son las siguientes (p. 837):
a. marca de género (gender-marking): se utilizan sustantivos que hacen referencia a ligas, deportes, equipos, clubes, eventos deportivos o similares, y éstos están marcados con una referencia al género femenino, mientras que las categorías masculinas no vienen marcadas. Así, el nombre genérico se asocia directamente a la categoría masculina mientras que la categoría femenina tiene que ser identificada de forma explícita, lo cual establece que la categoría masculina es la categoría principal y genérica, mientras que la femenina es una versión o variación.
b. heterosexualidad obligatoria (compulsory heterosexuality): las atletas son presentadas como sujetos heterosexuales, ya sea haciendo referencia a su papel de pareja de un hombre, su rol madre en un contexto heterosexual, sugiriendo su interés por el género masculino, o sugiriendo el interés que pueden suscitar en sujetos del género masculino.
c. énfasis en una feminidad apropiada (emphasizing appropriate femininity): las atletas son asociadas a cualidades físicas o emocionales que corresponden a una feminidad hegemónica. Ravel y Gareau (2016) mencionan como ejemplos la debilidad, la belleza, la inestabilidad emocional, o la dependencia.
d. infantilización (infantilization): las atletas son referidas como “chicas”, “niñas”, “señoritas”, usando su nombre de pila en vez de su apellido, o a través de otras formas que hagan
hincapié en su juventud o inexperiencia, mientras que sus pares masculinos son referidos de una forma que remite a la adultez y con su apellido.
e. aspectos no relacionados con el deporte (non-sport-related aspects): la información relativa a la vida personal de las atletas (sentimental y privada) o a detalles de su vida independientes de su vida deportiva, ocupa significativamente más espacio que en el caso de los hombres deportistas, en cuyo caso la información se centra en su casi totalidad en su vida profesional y deportiva, su trayectoria y sus éxitos.
f. ambivalencia (ambivalence): existen comentarios superficialmente positivos, pero que sugieren de forma implícita un mensaje negativo que cuestiona el éxito o esfuerzo de las deportistas, lo trivializa, lo minimiza o lo ridiculiza. Un ejemplo puede ser el hecho de expresar sorpresa o alegría excesiva por una acción correctamente realizada por una mujer, siendo esta acción plenamente accesible por parte de una deportista de élite, y por la cual no se felicitaría especialmente a un atleta masculino; implícitamente se estaría sugiriendo que una mujer tiene menos capacidad de realizar esta acción que un hombre, y por ello merece mayor consideración.
Por otro lado, también se ha tenido en cuenta la literatura académica relativa a identidades no normativas de mujeres en el deporte con enfoque feminista, feminidades alternativas, identidades de resistencia a premisas patriarcales, etc. Las identidades no normativas identificadas por Krane (2001, 124) en el entorno del deporte femenino han sido tomadas como referencia de resistencia y desafío frente al discurso patriarcal presente en el mundo del deporte. Son las siguientes: a) atletas atletas con fuerza muscular y potencia física, b) atletas feministas, y c) atletas lesbianas.
El diálogo entre los planteamientos de Ravel y Gareau (2016) y los de Krane (2001) permite abordar el discurso mediático relativo al deporte femenino desde dos posibilidades, o más exactamente desde un espectro marcado por dos opciones: o bien la perpetuación de discursos patriarcales que participan de la inferiorización del deporte femenino, o bien su cuestionamiento a través de la visibilización de identidades que, intencionadamente o no, representan una resistencia por la cual el deporte femenino puede liberarse del discurso hegemónico que lo mantiene en una posición secundaria. Por tanto, como resultado de dicho diálogo, se han ampliado las categorías de Ravel y Gareau con las aportaciones de Krane, abriendo así el análisis a identidades contra-hegemónicas; es decir, ya no solo se trata de analizar si las identidades de las atletas se construyen
en base a discursos hegemónicos o no, sino que se anticipa qué discursos de resistencia se pueden encontrar. Las categorías utilizadas para el presente estudio son, por tanto, las siguientes:
1. MARCA DE GÉNERO: los sustantivos que hacen referencia a ligas, deportes, equipos, clubes o similares, están acompañados con una marca de género. En el caso del presente estudio, puesto que la muestra se limita a prensa exclusivamente dedicada al deporte femenino, la ausencia de marca no puede prestar a confusión con el deporte masculino (a menos que éste sea mencionado, en cuyo caso ambas categorías deberían estar marcadas). También se tendrán en cuenta si la marca de género, en caso de haberla, se debe a que una institución deportiva hace uso de ella para nombrar categorías femeninas, en cuyo caso la responsabilidad de la marca de género no recae directamente en el periodista.
2. ORIENTACIÓN SEXUAL DE LAS ATLETAS: existe una referencia directa o indirecta a la orientación sexual de las atletas, o se las sitúa en un contexto heterosexual o no-heterosexual. La referencia a la heterosexualidad perpetuaría discursos tradicionales y hegemónicos, haciendo eco a la heterosexualidad obligatoria, mientras que la referencia a la no-heterosexualidad (es decir, homosexualidad o bisexualidad ) constituiría un acto de 3 visibilización y resistencia.
3. FEMINIDAD EMOCIONAL Y FÍSICA HEGEMÓNICA O ALTERNATIVA: las mujeres que aparecen en los textos son asociadas con determinadas cualidades emocionales y físicas, que pueden estar en consonancia con la feminidad hegemónica, o al contrario, romper con ella. También pueden coexistir ambas opciones, dando lugar a una feminidad
mixta.
4. INFANTILIZACIÓN: en los mismos términos que presentaban Ravel y Gareau (2016), esta estrategia consiste en presentar a las atletas mediante denominaciones que las asocian con la infancia o a través de su nombre de pila.
5. ASPECTOS NO RELACIONADOS CON EL DEPORTE: se desarrollan temas relativos a la vida de las atletas que no guardan relación con su carrera, trayectoria, éxitos o aspiraciones a nivel deportivo, y se hace sin apuntar explícitamente cuál es la relevancia de dichos temas en la vida deportiva de la atleta.
El ensayo de Krane (2001) no tiene en cuenta la opción de la bisexualidad y sugiere únicamente la homosexualidad 3
como alternativa a la heterosexualidad obligatoria. En base a una literatura emergente sobre la invisibilización de la bisexualidad tanto en la esfera hegemónica como en el pensamiento crítico feminista y LGBT (Marcus, 2015; Yoshino, 1999), se ha optado por incluir la bisexualidad como opción de resistencia al mandato de la heterosexualidad obligatoria.
6. AMBIVALENCIA: se hace uso de comentarios cuyo significado literal corresponde a un juicio positivo sobre las atletas, pero cuyo subtexto implica una consideración negativa de las mismas, por ejemplo su incapacidad de desempeñar correctamente su rol de deportista, su falta de nivel, su inmadurez o su inexperiencia.
7. CONCIENCIA FEMINISTA EN EL DEPORTE: aparecen en el texto planteamientos, ideas o comentarios que corresponden con una postura feminista, ya sea por mano de la periodista, por la voz de las atletas, o por la naturaleza del evento descrito (como podría ser el caso de un hipotético Torneo por la Igualdad, por ejemplo). Estos planteamientos, ideas o comentarios pueden estar vinculados con el feminismo tanto explícitamente como implícitamente: en el primer caso, se identifican por ejemplo a través de una terminología feminista o haciendo referencia explícita a determinados discursos; en el segundo caso, se identifican porque en vez de aparecer explícitamente, dichos planteamientos son parafraseados o reformulados eludiendo usar una terminología explícitamente feminista o nombrar explícitamente ciertos discursos. En este último caso, es necesario tener un previo conocimiento de la situación de desigualdad del deporte femenino para entender los propósitos del texto.
Como resultado de esta serie de categorías, se ha confeccionado una tabla para facilitar el análisis de cada artículo (Anexo 2). Asimismo, esta serie de categorías ha sido sometida a un test de fiabilidad interobservadores con el fin de asegurar su rigurosidad así como una exactitud suficiente para llevar a cabo una investigación. Para ello, se ha confeccionado un libro de códigos (Anexo 3) que explica con detalle cada una de las categorías con el propósito de brindar una descripción lo suficientemente precisa e inequívoca de cada categoría como para identificarlas correctamente. Dos investigadoras han sometido la misma muestra de seis artículos al análisis mediante las categorías 4 propuestas por este estudio, utilizando el mismo libro de códigos y sin ningún tipo de comunicación entre ellas. Sus resultados han coincidido en un 83,3%, lo cual representa un porcentaje suficiente como para que se considere una herramienta de una alta fiabilidad según el factor kappa de Cohen (Burns 2014, 56).
Nota de la investigadora: muchísimas gracias a Eva Bezit por su generosa ayuda al prestarse voluntaria para contribuir 4
a esta investigación participando al test interobservadores, sin quien no habría sido posible realizar esta etapa de la investigación.
3.4.Análisis crítico del discurso de Fairclough, Foucault y Teoría Fundamentada
Los datos recogidos han sido analizados mediante un Análisis Crítico del Discurso según Fairclough y con una perspectiva foucauldiana, con el objetivo de identificar las relaciones de poder reflejadas, reproducidas o cuestionadas por los textos, y de qué forma. Para ello, se ha aplicado el enfoque metodológico propuesto por Liao y Markula (2009) en el Capítulo 2 la obra “Olympic
Women and the Media”. En él, las autoras señalan la importancia de la conexión entre metodología
y enfoque teórico en el análisis de medios deportivos con perspectiva feminista.
En primer lugar, las autoras ponen de manifiesto el interés del enfoque teórico y metodológico del Análisis Crítico del discurso de Fairclough, que reside en su potencial para entender el funcionamiento de una ideología y las relaciones de poder que establece, a través de los textos que son producidos y reproducidos en su contexto. Asimismo, Fairclough establece que los propios textos participan en la perpetuación del mismo modelo que los produce, a través de una relación dialéctica entre el denominado material discursivo (es decir, la esfera social y cultural) y el
material no-discursivo (por ejemplo, el sistema económico, la estructura del poder gubernamental,
etc): si bien se trata de dos realidades diferenciadas, ambas dialogan e influyen en la otra, asentando de esta forma un determinado sistema ideológico (Liao y Markula 2009).
Por otro lado, las autoras inciden en la importancia de considerar el evento comunicacional en el análisis del funcionamiento de una ideología según Fairclough:
Fairclough (1995; 2002) further considers that ideology is located in both semiosis (the structural meaning-making system) and communication events (the forms and contents of texts as used in a certain situation). Therefore, it is important to analyse both how ideology constrains discursive practices and how discursive practices of communication events transform meanings.
Liao y Markula 2009, p.32
En el caso del presente estudio, el evento comunicacional es uno de los elementos de primera relevancia dada la pregunta de investigación, puesto que el objeto de estudio son medios informativos dedicados exclusivamente al deporte femenino, lo cual en sí mismo ya implica un diálogo con un contexto ideológico: por contraposición a la ideología predominantemente patriarcal en la que se sitúa la prensa dominante, las publicaciones consideradas en esta investigación constituyen en sí mismas un acto de desafío a la ideología dominante.
Concretamente, el enfoque empleado para el caso se basará en analizar los textos a través de tres pasos: primero, la descripción del texto, es decir cómo se articula, qué recursos son utilizados, cómo se estructura, y qué características lingüísticas y gramaticales lo construyen; después, el análisis de la relación entre el texto y otros previos, es decir su intertextualidad; por último, establecer explícitamente la conexión entre lo previamente investigado y el sistema ideológico hegemónico. En el caso de esta investigación, precisamente uno de los objetivos principales es averiguar hasta qué punto el sistema ideológico con el que conectan los textos es hegemónico o contra-hegemónico, o más bien, cómo se relacionan los textos con la ideología hegemónica.
Desde un punto de vista foucauldiano, el poder se aborda de diferente forma: más allá de analizar quién ejerce poder sobre determinado sujeto, se trata de analizar cómo el poder es ejercido a través de un discurso o lenguaje. Según las autoras, “a Foucauldian would be interested in what
discourses define a female athlete’s identity in media and how these discourses have become dominant within current power relations that structure elite sport.” (Liao y Markula 2009, p. 41).
Las autoras proponen un análisis basado en dos etapas: la fase arqueológica y la fase genealógica. La primera se refiere a desentrañar la construcción del discurso a través de su objeto, su acto de 5 enunciación, los conceptos que lo forman, etc. La segunda fase se refiere a situar este discurso en un determinado contexto formado por un sistema de relaciones de poder, estableciendo la conexión entre los elementos identificados en la primera fase y las relaciones de poder que estructuran el contexto social y cultural en el que son producidos los textos. Es decir, siendo que Foucault entiende el poder como predominantemente relacional, el enfoque metodológico que proponen Liao y Markula permite entender cómo a través de ciertos discursos, se construyen y disciplinan las identidades de las atletas dentro de unos límites establecidos por las relaciones de poder pertenecientes al contexto cultural del que nacen los textos.
En el presente estudio, el objetivo es averiguar cómo y en qué medida las identidades de las atletas se construyen a través de estas relaciones de poder: la cuestión de hallar nuevas narrativas referentes al deporte femenino depende en gran medida de qué papel juegan los discursos sobre las relaciones de poder en los textos analizados.
Adicionalmente, se ha tenido en cuenta la metodología de la teoría fundamentada (Ground
Theory) dado el objetivo de la investigación y su naturaleza marcadamente cualitativa. La teoría Si bien Foucault entiende por discurso una amplia variedad de prácticas que operan a distintos niveles de la vida 5
fundamentada permite generar teoría de forma inductiva a medida que se realiza el estudio, brindado así la posibilidad de generar nuevas categorías de análisis, adaptar el estudio a ellas, e incorporar bibliografía a medida que se identifican temáticas en la muestra que no se podían anticipar antes de iniciar el análisis (Charmaz 1996). Puesto que el objetivo de esta investigación radica en identificar y determinar nuevas tendencias y patrones –si los hubiera– en la representación mediática de identidades femeninas en el deporte, el enfoque metodológico de la teoría fundamentada permite incluir observaciones que no se hubieran podido anticipar a partir de la literatura académica previa, puesto que ésta en su mayoría se ha dedicado a describir las dinámicas hegemónicas de los medios dominantes. En resumen, la teoría fundamentada es pertinente en este caso por el objetivo de señalar la existencia de narrativas nuevas que anteriormente no han sido identificadas.
4. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
4.1. Medios especializados: resultados heterogéneos 4.1.1. Deporte y Mujer
La revista Deporte y Mujer utiliza, en cuatro de los cinco artículos, la marca de género 6 7 8 9 referida a la categoría femenina, lo cual es innecesario dado que lo tratado en esta publicación es exclusivamente relativo al deporte femenino. Aún así, debe de señalarse que la marca de género no es abundante: aparece una sola vez por artículo y solo una vez en el titular. En el caso del quinto artículo , aparece una marca de género que no es elección del periodista, puesto que la 10 denominación oficial de la liga, que depende de la Federación Española de Rugby (FER), lleva la marca de género (“División de Honor Femenina”). El periodista tan solo marca el masculino, haciendo referencia a la liga masculina equivalente a la que es el objeto de la noticia. Esto, si bien puede ser considerado positivo porque la categoría femenina no se asocia con una esencia femenina,
Artículo: “Las Leonas, campeonas de Europa de rugby por séptima vez” (31/03/2019). Disponible en: http:// 6
www.deporteymujer.com/las-leonas-campeonas-de-europa-de-rugby-por-septima-vez/
Artículo: “Las Leonas escalan hasta la novena posición en el ranking mundial de rugby” (20/11/2018). Disponible en: 7
http://www.deporteymujer.com/las-leonas-escalan-hasta-la-novena-posicion-en-el-ranking-mundial-de-rugby/ Artículo: “Las Leonas inician en Glendale las Series Mundiales de rugby” (20/10/2018). Disponible en: http:// 8
www.deporteymujer.com/las-leonas-inician-en-glendale-las-series-mundiales-de-rugby/
Artículo: “Turno para el rugby femenino” (20/09/2018). Disponible en: “Turno para el rugby femenino”, Redacción 9
(20/09/2018), Deporte y Mujer. http://www.deporteymujer.com/turno-para-el-rugby-femenino/
Artículo: “La Federación Española de Rugby reconoce a las Cocodrilas como campeonas” (05/05/2020). Disponible 10
se debe matizar: la mención marcada con el masculino funciona como una referencia a partir de la cual la Federación Española de Rugby ha tomado una decisión para la liga femenina. Por tanto, en este caso, perdura la construcción de la estructura deportiva femenina en relación a la equivalente masculina, presente en las instituciones deportivas. Esta dinámica, si bien podría argumentarse que se debe de ver reflejada dentro del artículo puesto que así se ha producido el acontecimiento, también refuerza el concepto de que la liga femenina se hace en base a la masculina y no por sí misma. La elección del periodista de incorporar esta información corresponde con una descripción exacta de los hechos, pero a la vez contribuye a amplificar la estructura masculina de la Institución deportiva.
De las estrategias discursivas valoradas, las siguientes no han sido identificadas en ningún caso: mención a la orientación sexual de las atletas, infantilización, y presencia de temas no relacionados con el deporte. Al mantenerse neutra en este sentido, la redacción de Deporte y Mujer incurre en un tratamiento correcto y con un grado de subjetividad leve en este sentido, ya que no perpetúa éstas dinámicas. Simétricamente, tampoco se han encontrado ninguna muestra de conciencia feminista, lo cual sugiere que la línea editorial del medio también se mantiene neutra a este respecto. En consecuencia, si bien no refuerza algunas dinámicas patriarcales, tampoco participa activamente en amplificar discursos feministas.
En cuanto a la expresión de una feminidad hegemónica o alternativa, no se han identificado referencias a feminidades hegemónicas. En la misma línea de la neutralidad, tres de los cinco artículos no permiten identificar tratamientos que se puedan asociar a ningún tipo de feminidad. En uno de los artículos se identifica una feminidad mixta: incorpora rasgos hegemónicos – en este 11 caso, la falta de control emocional por parte de un equipo– y alternativos –la capacidad de mantener la cabeza fría, por parte del equipo contrario–. Si bien coexisten, no deja de hacerse referencia a un aspecto ampliamente asociado al género femenino, la gestión emocional, para hacer una distinción entre un desempeño negativo (las que caen en la falta de control, asociado a lo femenino) y positivo (las que mantienen sus emociones bajo control, tradicionalmente asociado de forma positiva a lo masculino). Así, en un mismo texto coincide que un equipo sea referido con una cualidad masculina entendida como positiva, y que otro equipo sea referido con la cualidad opuesta y asociada a lo femenino. El autor del artículo justifica el descontrol en las líneas del equipo nacional y lo opuesto en las líneas contrincantes mediante una explicación ligada a la gestión emocional, en vez de, por
Ver nota 6. 11
ejemplo, ofrecer una explicación ligada a aspectos deportivos, como podrían ser la presión de la defensa contraria, una falta de definición estratégica o simplemente la superioridad de las contrincantes. El autor interpreta de un motivo emocional, lo cual refleja una lectura de las jugadoras como sujetos definidos por su género, acompañadas por uno de sus estereotipos más comunes. Esto viene a reforzar el extendido estereotipo de que las mujeres son más emocionales que los hombres. Por el contrario, otro artículo asocia a las jugadoras con una cualidad que se 12 puede considerar en ruptura con la feminidad hegemónica, o al menos empoderante: la exigencia. Esto puede considerarse positivo ya que el hecho de ser asociada con la exigencia permite a la categoría femenina elevarse a un grado profesional similar al que se asocia con el deporte masculino.
Por último, cabe mencionar que no se han identificado tratamientos ambivalentes excepto en un artículo, el mismo que presenta la feminidad mixta : en él, existe una clara voluntad de celebrar 13 al equipo de las Leonas (la selección nacional) por un excepcional palmares; sin embargo, se hace uso de un tono ambivalente por ejemplo en el hecho de que se describa el juego de las mismas como “buenas jugadas”. Esto refleja sin duda una ideología interiorizada por el autor del artículo, que le lleva a considerar que el hecho de que las jugadoras efectúen “buenas jugadas” es una descripción enriquecedora; esto implica que, desde el punto de vista del periodista, no es evidente que las jugadoras de una selección nacional efectúen sean capaces de realizar “buenas jugadas” de forma habitual.
4.1.2. Revista Líderas
Al igual que en el caso de Deporte y Mujer, en Revista Líderas también se ha identificado una marca de género en la totalidad de los artículos analizados, incluso en el titular . En una 14 15 16 17
Ver nota 8. 12
Ver nota 6. 13
Artículo: “España-Holanda: ¡A por el título europeo y el récord de asistencia a un partido de rugby 14
femenino!” (26/03/2019). Disponible en:
https://www.revistalideras.com/a-por-el-titulo-europeo-y-el-record-de-asistencia-a-un-partido-de-rugby-femenino/
Artículo: “Rugby Europe celebra el I Forum Internacional sobre Liderazgo Femenino” (6/11/2018). Disponible en: 15
https://www.revistalideras.com/rugby-europe-celebra-el-i-forum-internacional-sobre-liderazgo-femenino/ Artículo: “El decálogo del rugby femenino para la temporada 19-20” (9/08/2019). Disponible en: https:// 16
www.revistalideras.com/el-decalogo-del-rugby-femenino-para-la-temporada-19-20/
Artículo: “RUGBY | II Festival de las Leonas, en el preludio del España-Rusia” (20/02/2019). Disponible en: https:// 17