En el Bautismo y la Confirmación: una nueva Dignidad

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Texto completo

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Asociación de

Salesianos Cooperadores

Región Ibérica

Septiembre 2011

2.1.1.- En el Bautismo y la Confirmación:

una nueva Dignidad

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2.- Un cristiano

2.1.- La vocación del Hombre.

2.1.1.- En el Bautismo y la Confirmación: Una nueva

Dignidad

2.1.2.- Seguir a Cristo hoy

2.1.3.- Eclesiología Conciliar

2.1.4.- La Iglesia: Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo

2.1.5.- Los Sacramentos de la Iglesia

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Región Ibérica

TEMAS DE FORMACIÓN INICIAL

2.-UN CRISTIANO

2.1.-LA VOCACIÓN DEL HOMBRE

2.1.1.-EN EL BAUTISMO Y LA CONFIRMACIÓN:UNA NUEVA DIGNIDAD

2.1.1.-

En el Bautismo y la Confirmación: Una nueva

Dignidad

OBJETIVO

El Bautismo es el sacramento por el pasamos a pertenecer a la Iglesia. Para la mayoría, cuando somos bebés, nuestros padres y padrinos asumen la responsabilidad de acompañarnos en el camino de la fe. A lo largo de nuestra vida nos van educando en la vida cristiana, en cumplimiento de la promesa que hicieron por nosotros. La confirmación es, en nuestra juventud, un buen momento para renovar las promesas bautismales, ya de manera responsable y personal, con la ayuda del Espíritu que es invocado sobre nosotros. Veamos algunos detalles de estos sacramentos llamados de iniciación.

REFERENCIAS

Bíblicas

«Le respondió Jesús: "En verdad, en verdad os digo, si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios"»

(Jn. 3, 5). «Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, habéis sido revestidos de Cristo»

(Gal. 3, 27). "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado"

(Mt 28,19-20). Encontró allí a varios creyentes, a quienes preguntó: “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando os hicisteis creyentes?” Ellos contestaron: “Ni siquiera habíamos oído hablar del Espíritu Santo”. Habiendo oído esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús; y cuando Pablo les impuso las manos vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban en otras lenguas y comunicaban mensajes proféticos.

(Hech 19,2.5-6)

PVA

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DESARROLLO

Documento para la reflexión

1 Sacramentos de Iniciación Cristiana

Mediante los sacramentos de la Iniciación Cristiana, el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, se ponen los fundamentos de toda vida cristiana. La comunión de vida en la Iglesia se obtiene por estos sacramentos. El Bautismo es "la puerta de la vida espiritual: pues por él nos hacemos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia".

Los bautizados, al recibir la Confirmación "se vinculan más estrechamente a la Iglesia, se enriquecen con una fuerza especial del Espíritu Santo, y con ello quedan obligados más estrictamente a difundir y defender la fe, como verdaderos testigos de Cristo, por la palabra juntamente con las obras". El proceso de la Iniciación Cristiana se perfecciona y culmina con la recepción de la Eucaristía, por la cual el bautizado se inserta plenamente en el Cuerpo de Cristo.

Los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Orden Sacerdotal no solo confieren la gracia, sino también imprimen carácter en la persona, es decir, un cierto signo espiritual e indeleble en virtud del cual el cristiano se distingue del que no lo es, queda habilitado para el culto e incorporado a Cristo y a la Iglesia. Por razón del carácter estos sacramentos no se pueden repetir.

2 Bautismo

El Bautismo es el fundamento de toda la vida cristiana y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos. Por el Bautismo somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión El rito esencial del Bautismo se realiza por la triple inmersión o infusión del agua bautismal. Este rito significa y realiza la muerte al pecado y la entrada en la vida de la Santísima Trinidad.

El Bautismo hace de la persona "una nueva criatura", un hijo adoptivo de Dios que ha sido hecho "partícipe de la naturaleza divina", miembro de Cristo coheredero con Él y receptor del Espíritu Santo. Así toda la vida trascendente del cristiano tiene su raíz en el Bautismo que le hace capaz de creer en Dios, de esperar en Él y de amarlo, bajo la inspiración del Espíritu Santo.

El bautismo no es un acto que afecta sólo al que lo recibe o a sus familiares: es una celebración de la Iglesia. No es un servicio que la Iglesia presta, sino el acto por el que la comunidad cristiana recibe en su seno a un miembro más de ella. Por esta razón, en el Bautismo, como en todo sacramento intervienen tres partes: quien lo recibe, quien lo administra y la comunidad creyente: ella es la que celebra, presidida por el sacerdote, el momento en el que alguien se compromete en el seguimiento de Jesús.

El motivo último de esta incorporación no es la Iglesia misma, sino el seguimiento de Jesús. La Iglesia se entiende siempre en referencia a Jesús. Según san Pablo, nos bautizamos para vincularnos a Cristo, para vincularnos a su muerte y resurrección, a su destino (Rom 6,3-5).

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TEMAS DE FORMACIÓN INICIAL

2.-UN CRISTIANO

2.1.-LA VOCACIÓN DEL HOMBRE

2.1.1.-EN EL BAUTISMO Y LA CONFIRMACIÓN:UNA NUEVA DIGNIDAD Pero no es un acto de nuestra voluntad, sino que es una gracia de Dios. Es decir, Dios interviene en el que se bautiza y lo transforma por dentro. Esta acción eficaz de Dios es otra de las características del Bautismo.

Sobre el bautismo de niños hay que considerar algunos aspectos. En primer lugar, el Bautismo es esencial y primariamente un sacramento de adultos. Si se hace con niños, debe hacerse supliendo lo que les falta para poder considerarse adultos. En segundo lugar, hay que recordar que es una celebración de la Iglesia y no sólo un acto individual. Esto es de gran importancia, pues la Iglesia es aquí la familia en que nace el niño y la comunidad concreta que lo recibe. Si familia y comunidad se responsabilizan de que la fe del infante crezca, entonces bautizar a los niños tiene sentido eclesial.

3 Confirmación

En principio este sacramento estaba unido al del Bautismo, y empiezan a distinguirse y separarse cuando se inicia el Bautismo de los niños. La Confirmación se vincula a la adhesión personal que el bautizado, ya en uso de razón, hace a las promesas que por él hicieron sus padres y padrinos.

Es el sacramento, sigo eficaz de la acción de Dios, por el cual se confiere el Espíritu Santo a los bautizados por la unción del crisma en la frente, que se hace con la imposición de la mano mediante la pronunciación de ciertas palabras sagradas, con el fin de que confiesen su fe con fortaleza constantemente.

La Confirmación confiere la plenitud del Espíritu Santo. Fortalece para actuar en el seguimiento de Cristo en el recorrido de fe, esperanza y caridad que conduce por el camino del Reino de Dios.Este sacramento nos hace más hijos de Dios, nos hace decir «Abba, Padre» (Rom 8,15); nos une más firmemente a Cristo; aumenta en nosotros la inspiración del Espíritu Santo; nos une más estrechamente con la Iglesia.

La fe siempre exigirá una respuesta personal, independientemente del ambiente y los condicionantes personales. Por eso se comprende bien la importancia de la Confirmación hoy. Es preciso que la adhesión a Jesús, algo que el adolescente va descubriendo poco a poco, se haga explícita en algún momento determinado.

Porque además este sacramento es una confirmación para la misión. La fe siempre tiene una dimensión apostólica que nos impulsa a ser testigos de Dios. Es, en definitiva, una pieza esencial en el desarrollo de la fe personal y de la vida de la comunidad toda.

Pautas para la reflexión

- ¿Hemos tomado plena conciencia de lo que el Bautismo y la Confirmación significan para nuestra vida?

- ¿Qué conciencia existe, en los fieles de nuestra comunidad eclesial, respecto a las exigencias que el Bautismo y la Confirmación implican para nuestra vida de fe? ¿Cómo hacer crecer esta conciencia?

- ¿Cómo se cuida en las Parroquias la preparación al Bautismo y a la Confirmación? ¿Podría ser mejor pensada y realizada?

- ¿Por qué tantos jóvenes, después de la Confirmación, en lugar de asistir y de participar más en la vida de la comunidad eclesial, se alejan de ella?

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- El Bautismo y la Confirmación ¿son percibidos y vividos como un hecho eclesial, que interesa a la comunidad cristiana, o mas bien, como un hecho de interés individual y familiar? ¿Qué se podría hacer para que la celebración de estos sacramentos fuera un acontecimiento eclesial, que involucre a toda la comunidad?

PARA DOCUMENTARSE – OTROS RECURSOS

Materiales

- Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, n. 11.

- Juan Pablo II, Christifideles Laici, n. 14

- Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1212, 1262-1273; 1302-1305, 1321

- Comentario Oficial al RVA, págs. 46-47.

Bibliografía

- Seguir a Jesús en la Iglesia, Movimiento Familiar Cristiano, Sal Terrae (Pastoral 34), Santander 1987.

- Esta es Nuestra Fe. Teología para Universitarios, Luis González-Carvajal, Sal Terrae (Pastoral 24), Santander 212010.

- Eucaristía, Dionisio Borobio, BAC (Manuales Sapientia Fidei 23), Madrid 22005.

- Bautismo y Confirmación, Ignacio Oñatibia, (Manuales Sapientia Fidei 22), Madrid 2000.

Documentos

¿ESTAMOS APAGANDO EL ESPÍRITU?

Aunque el relato evangélico habla de la inmersión de Jesús en el Jordán, lo decisivo no es este bautismo de agua que recibe de manos del Bautista, sino la acogida del Espíritu que el Padre envía sobre él.

Según la mentalidad bíblica, este Espíritu hace vivir a Jesús desde el aliento vital de Dios, lleno de su amor y su fuerza creadora, entregado a liberar, transformar y potenciar la vida. Por eso, los primeros seguidores de Jesús lo recordaban como un Profeta que, "ungido por Dios con el Espíritu Santo..., pasó la vida haciendo el bien". Este es el Espíritu que ha de alentar a quienes siguen sus pasos.

La crisis religiosa de nuestros días se está extendiendo con tal radicalidad que la indiferencia está afectando ya a los mismos creyentes. Los indicios son cada vez más

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Región Ibérica

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2.-UN CRISTIANO

2.1.-LA VOCACIÓN DEL HOMBRE

2.1.1.-EN EL BAUTISMO Y LA CONFIRMACIÓN:UNA NUEVA DIGNIDAD inquietantes. Hay analistas que denuncian el "ateísmo interior" que está diluyendo la fe de algunos que se dicen cristianos.

La Iglesia no es un "espacio inmunizado". Hay practicantes que de hecho no cuentan con Dios. Pueden pasar tranquilamente sin él. Dios no estimula su vida ni inspira su comportamiento. Viven una religión vacía de comunicación con Dios. En la práctica, Dios no existe para ellos. Sin advertirlo, se están instalando en la "cultura de la ausencia de Dios".

¿Vamos a permanecer pasivos ante esta extinción progresiva de la verdadera fe incluso dentro de nuestros hogares y comunidades? ¿No nos estamos haciendo cada vez más indiferentes a la indiferencia religiosa que parece invadirlo todo? ¿No ha llegado el momento de reaccionar?

Tal vez, lo primero es tomar conciencia de que somos nosotros mismos los que podemos estar apagando el Espíritu dentro de la Iglesia con nuestra ceguera y pasividad. Movidos por el instinto de conservación, corremos el riesgo de dedicarnos a conservar el pasado quizás porque nos resulta más cómodo que vivir en permanente conversión, abiertos a la creatividad del Espíritu.

Seguramente, hemos de cuidar más nuestro modo de relacionarnos con Dios, evitando formas superficiales y vacías, vividas sólo desde lo exterior, y que pueden ser formas de huir de su Misterio santo más que caminos para situarnos ante él en espíritu y en verdad. Parece más necesario que nunca promover esa "participación plena, consciente y activa en las celebraciones litúrgicas", que el concilio Vaticano II urge "con deseo ardiente", pues considera que es "la fuente primaria y necesaria de donde han de beber los fieles el espíritu verdaderamente cristiano". Revitalizar la celebración es reavivar la fe.

José Antonio Pagola

Elogio del Bautismo. Siglo IV

El bautismo es el desprendimiento de la carne, la obediencia al Espíritu Santo, la comunión con el Verbo, la restauración de la criatura, la purificación del pecado, la participación de la cruz, la desaparición de las tinieblas.

El bautismo es un vehículo que nos conduce hacia Dios, una muerte con Cristo, el sostén de la fe, la perfección del espíritu, la llave del reino de los cielos, el cambio de la vida, el fin de nuestra esclavitud, la liberación de nuestras cadenas, la transformación de nuestras costumbres. El bautismo es el más bello y el más sublime de los dones de Dios. Nosotros lo llamamos don, gracia, bautismo, unción, iluminación, vestido de incorruptibilidad, baño de regeneración, sello y todo lo que hay de más precioso. Don, porque se confiere a aquellos que nada aportan; gracia, porque se da incluso a los culpables; bautismo, porque el pecado queda sepultado en el agua; unción, porque es sagrado y real como son los ungidos; iluminación, porque es luz brillante; vestido, porque cubre nuestra vergüenza; baño, porque lava; sello, porque nos guarda y porque es manifestación del señorío de Dios

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Catecismo de la Iglesia Católica

Bautismo

1275

La iniciación cristiana se realiza mediante el conjunto de tres sacramentos: el Bautismo, que es el comienzo de la vida nueva; la Confirmación que es su afianzamiento; y la Eucaristía que alimenta al discípulo con el Cuerpo y la Sangre de Cristo para ser transformado en El.

1277

El Bautismo constituye el nacimiento a la vida nueva en Cristo. Según la voluntad del Señor, es necesario para la salvación, como lo es la Iglesia misma, a la que introduce el Bautismo.

1278

El rito esencial del Bautismo consiste en sumergir en el agua al candidato o derramar agua sobre su cabeza, pronunciando la invocación de la Santísima Trinidad, es decir, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

1279

El fruto del Bautismo, o gracia bautismal, es una realidad rica que comprende: el perdón del pecado original y de todos los pecados personales; el nacimiento a la vida nueva, por la cual el hombre es hecho hijo adoptivo del Padre, miembro de Cristo, templo del Espíritu Santo. Por la acción misma del bautismo, el bautizado es incorporado a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y hecho partícipe del sacerdocio de Cristo.

1280

El Bautismo imprime en el alma un signo espiritual indeleble, el carácter, que consagra al bautizado al culto de la religión cristiana. Por razón del carácter, el Bautismo no puede ser reiterado (cf DS 1609 y 1624).

1281

Los que padecen la muerte a causa de la fe, los catecúmenos y todos los hombres que, bajo el impulso de la gracia, sin conocer la Iglesia, buscan sinceramente a Dios y se esfuerzan por cumplir su voluntad, pueden salvarse aunque no hayan recibido el Bautismo (cf LG 16).

1282

Desde los tiempos más antiguos, el Bautismo es dado a los niños, porque es una gracia y un don de Dios que no suponen méritos humanos; los niños son bautizados en la fe de la Iglesia. La entrada en la vida cristiana da acceso a la verdadera libertad.

1283

En cuanto a los niños muertos sin bautismo, la liturgia de la Iglesia nos invita a tener confianza en la misericordia divina y a orar por su salvación.

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Región Ibérica

TEMAS DE FORMACIÓN INICIAL

2.-UN CRISTIANO

2.1.-LA VOCACIÓN DEL HOMBRE

2.1.1.-EN EL BAUTISMO Y LA CONFIRMACIÓN:UNA NUEVA DIGNIDAD En caso de necesidad, toda persona puede bautizar, con tal que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia, y que derrame agua sobre la cabeza del candidato diciendo: "Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo".

Confirmación

1285

Con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmación constituye el conjunto de los "sacramentos de la iniciación cristiana", cuya unidad debe ser salvaguardada. Es preciso, pues, explicar a los fieles que la recepción de este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia bautismal (cf OCf, Praenotanda 1). En efecto, a los bautizados "el sacramento de la confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma se comprometen mucho más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras" (LG 11; cf OCf, Praenotanda 2):

1288

"Desde aquel tiempo, los Apóstoles, en cumplimiento de la voluntad de Cristo, comunicaban a los neófitos, mediante la imposición de las manos, el don del Espíritu Santo, destinado a completar la gracia del Bautismo (cf Hch 8,15-17; 19,5-6). Esto explica por qué en la Carta a los Hebreos se recuerda, entre los primeros elementos de la formación cristiana, la doctrina del bautismo y de la la imposición de las manos (cf Hb 6,2). Es esta imposición de las manos la ha sido con toda razón considerada por la tradición católica como el primitivo origen del sacramento de la Confirmación, el cual perpetúa, en cierto modo, en la Iglesia, la gracia de Pentecostés" (Pablo VI, const. apost. "Divinae consortium naturae").

1294

Todas estas significaciones de la unción con aceite se encuentran en la vida sacramental. La unción antes del Bautismo con el óleo de los catecúmenos significa purificación y fortaleza; la unción de los enfermos expresa curación y el consuelo. La unción del santo crisma después del Bautismo, en la Confirmación y en la Ordenación, es el signo de una consagración. Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda "el buen olor de Cristo" (cf 2 Co 2,15).

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