La semilla es el elemento indispensable para la producción agrícola. Durante cientos de años, las semillas fueron seleccionadas y conservadas de forma empírica, pero, gracias a la mejora sistemática de las plantas, se ha progresado mucho desde finales del siglo XVIII. La mejora de las semillas avanzó inmensamente a raíz del descubrimiento de la doble hélice del ADN y del conocimiento del mecanismo de la herencia genética; esto capacitó a los hombres para transferir las características deseables de una planta a sus descendentes.
De esta forma, se obtuvieron diversas variedades de plantas gracias al mejor conocimiento de su desarrollo. Como consecuencia de lo anterior, se han conseguido grandes progresos en la producción agrícola a escala mundial, aunque África ha quedado rezagada y todavía depende ampliamente de las variedades tradicionales. La productividad agrícola africana es baja, en parte debido a que las semillas empleadas no son renovadas con cierta frecuencia, por lo que pierden su calidad. Más del ochenta por ciento de los productores dependen todavía del sistema tradicional o informal de producción de semillas, basado en prácticas familiares de ahorro de las mismas. La disponibilidad de semillas de calidad y/o mejoradas en el momento adecuado ha llegado a ser, pues, un requisito para alcanzar un buen nivel de rendimiento agrícola.
¿Qué es una semilla?
Para entender qué es un sistema de semillas, tenemos que desglosarlo en sus tres componentes: el tecnológico, el económico y el legal. El componente tecnológico tiene que ver con la selección de variedades; el económico incluye la producción y la comercialización; y el legal se refiere a las leyes y normas que regulan los dos aspectos anteriores. Con el transcurso de los siglos, los seleccionadores de variedades mejoradas y los cultivadores de semillas han aumentado su especialización.
A diferencia de la producción de grano, la de semillas requiere un gran cuidado, mayor precisión en los procedimientos y más capacidades técnicas.
Para obtener semillas de calidad, se deben seguir las reglas del cultivo de plantas; incrementar sistemáticamente el número limitado de cultivadores para conseguir mayores cantidades de semillas que puedan ser distribuidas a los agricultores; introducir procedimientos de control de calidad para asegurar las cualidades genéticas y fisiológicas de las semillas en el proceso de multiplicación; manejo post-cosecha; y almacenamiento hasta que llegue la nueva época de siembra. Gracias al progreso tecnológico, el sistema de semillas ha evolucionado.
En los países en desarrollo, y particularmente en África, hay dos tipos de sistemas de semillas: por un lado, el formal, que, orientado al mercado, se desarrolla mediante la intervención de los sectores público y/o privado; por otro, el familiar o comunitario, basado principalmente en el autoabastecimiento, los intercambios, las donaciones entre vecinos y el mercado informal. Mientras que el sistema informal se basa en prácticas ancestrales y en la experiencia de los productores en la selección de suelos, el formal se asienta en la combinación de la investigación científica con la selección de variedades y las pruebas y controles en laboratorio de las semillas y suelos, lo cual hace posible introducir nuevas variedades de mejor adaptabilidad y mayor
resistencia a las enfermedades, sequías y a otros factores, tanto bióticos como no bióticos.
Algunas definiciones técnicas para entender mejor el desarrollo de los sistemas de semillas
En el desarrollo de los sistemas de semillas está implicada una serie de factores biológicos y tecnológicos. Por esta razón es importante contar con algunas definiciones técnicas cuando se habla de semillas.
Hay dos tipos de plantas: autógamas y alógamas. Las primeras se autofecundan, por lo que no necesitan ninguna planta de la misma especie o de otra para reproducirse; las segundas (con polinización abierta y/o cruzada), en cambio, son fecundadas mediante la transferencia del polen de la flor de una planta a otra por medio de insectos, el viento u otros agentes.
Cuando una planta autógama es apta para la reproducción, no hay necesidad de intervención externa; el sistema tradicional de conservar semillas es perfectamente válido para este tipo de plantas. Por el contrario, cuando una planta es alógama, es decir, cuando se reproduce mediante polinización cruzada o abierta, es necesaria la contribución del polen de otra planta; aquí es donde la intervención de la tecnología y de seleccionadores hace posible la introducción de genes que pueden reforzar las cualidades intrínsecas de una planta.
En el caso de las plantas alógamas o abiertas a las polinización, los productores tienden a recurrir al mercado para abastecerse de semillas, ya que las semillas de sus tierras pierden pureza genética y, como consecuencia de ello, pierden vigor rápidamente, especialmente las variedades híbridas. Por el contrario, las plantas autógamas se mantienen fuertes durante más tiempo, y los productores suelen seleccionar sus semillas en las plantaciones y guardarlas para sí.
Por tanto, las plantas autógamas son más apropiadas para el sistema de semillas tradicional o informal, mientras que las alógamas ofrecen ventajas al sector formal y a la inversión privada, que de este modo tienen la oportunidad de desarrollar variedades mejoradas mucho más aptas que las tradicionales, aunque con mayores costos de producción. En la mayoría de países africanos, el sistema formal de semillas se encuentra en las etapas iniciales y la mayor parte de las semillas se obtienen por medio del sistema tradicional o informal.
Uno de los principales problemas de los sistemas de semillas en los países en desarrollo es el control de calidad
La producción de semillas sigue el mismo proceso técnico que la de grano, aunque en el primer caso el proceso debe ser más riguroso y monitoreado más de cerca. La inspección de los cultivos y los análisis de semillas deben llevarse cabo en varios niveles para preservar la pureza genética y la capacidad de germinación.
Dejando a un lado que la semilla sea autógama o abierta a las polinización, o que provenga del sector tradicional o del formal, es importante, ante todo, que sea de buena
calidad. La calidad se consigue mediante los procedimientos de control de las semillas iniciados en las plantaciones (antes de la siembra, en las fases de crecimiento, maduración y recolecta), proseguidos del control en el laboratorio de las semillas cosechadas y condicionadas. Deben analizarse la humedad, la pureza física y varietal, la viabilidad, el contenido de malas hierbas y la presencia de enfermedades.
Para calcular estos parámetros, es necesario efectuar, primero, pruebas sobre muestras de los cultivos en las plantaciones y, después, sobre la semilla en el laboratorio. El control de calidad en las plantaciones incluye pruebas durante las distintas fases del ciclo de producción: antes de la siembra, en el transcurso del crecimiento, cuando la semilla ha madurado y durante la cosecha.
Para efectuar estos análisis se requieren equipos especiales de los que no siempre disponen muchos países. Sin embargo, una mejor formación de los productores de semillas puede ser un primer paso para garantizar que se lleven a cabo correctamente los procedimientos que permiten obtener cultivos de semillas de buena calidad.
En el sistema de producción de semillas orientado al mercado se distinguen varias etapas: selección de la variedad, producción actual de los cultivos de semillas, condicionamientos de las semillas, empaquetado, almacenamiento, control de calidad, certificación y, finalmente, distribución y comercialización. Los sectores público y privado participan en esta cadena, y la legislación rige el sistema de semillas.
En cualquier caso, una variedad tradicional de buena calidad es mejor que una variedad mejorada de calidad mediocre
Con los cuidados adecuados, el sistema tradicional de producción de semillas permite a los agricultores obtener semillas de buena calidad de las variedades tradicionales que cumplen los requisitos citados anteriormente; este sistema se basa en la producción comunitaria y está estrechamente vinculado con la producción de grano, aunque a menudo se introducen nuevos genes o variedades a través del comercio, del mercado local o de la investigación que pone a prueba en un país variedades exógenas. Dentro de este sistema, la selección de variedades, la producción de semillas y el comercio forman parte del sistema de producción de grano.
Una de las ventajas del sistema tradicional es que hay más diversidad de recursos genéticos (amplia base genética) en los sistemas de producción comunitarios que en los sistemas orientados al mercado, pues en estos últimos hay una necesidad de uniformidad y pureza varietal que conduzca a una base genética restringida. Aunque el sistema tradicional es la principal fuente de suministro de semillas en los países en desarrollo, éste se encuentra, no obstante, con ciertas restricciones como consecuencia de:
- la dificultad de acceder a variedades mejoradas y adaptadas a las condiciones locales
- la ausencia de infraestructuras que permitan el incremento de la calidad de las semillas
- la ausencia de controles de calidad y infraestructuras de almacenamiento y de manejo post-cosecha
- carencia de reconocimiento oficial y, en algunos de casos, objeto de leyes - restrictivas.
Para los sistemas formales de producción de semillas africanos es difícil cumplir los requisitos que hacen posible la obtención de semillas de calidad. Por tanto, es necesario formar y proveer de los equipos apropiados a los productores de semillas. Aun cuando las semillas provengan de variedades mejoradas, puede ser que no se den las condiciones requeridas para la buena producción y que sea imposible obtener semillas de calidad; en este caso, semillas producidas tradicionalmente en un ambiente apropiado serán más útiles en la obtención de semillas de mejor calidad que las mejoradas producidas en condiciones desfavorables.
Algunas estrategias dirigidas a acercar los dos sistemas podrían ayudar a compensar los defectos del sistema tradicional y a facilitar la transferencia de tecnología. Tales estrategias deberían dirigirse a la mejora de las habilidades de los productores en el ámbito de la producción de semillas y a promover una mejor cooperación entre los sectores público y privado, los cuales son útiles y, de hecho, complementarios a la hora de conseguir que el sistema de semillas funcione efectivamente.
La FAO ha emitido una directiva en la que se especifican los patrones de calidad de las semillas
Debería ser posible establecer en cada país una lista de variedades calificada como “Semillas de Calidad Declarada”. También se recomienda el registro de los productores de semillas por parte de las autoridades competentes y de las encargadas de analizar una muestra de los lotes que serán vendidos como “Semillas de Calidad Declarada”. De esta forma, los productores podrán comprar exclusivamente a los vendedores autorizados y no dependerán así de los vendedores que ofrecen semillas de origen y calidad dudosos.
La variedad de arroz NERICA ha sido desarrollada por la Asociación de Desarrollo del Arroz de África Occidental (WARDA, por sus siglas en inglés), a partir de una hibridación específica de tipos de arroz africanos y asiáticos.
La variedad africana es muy resistente a las condiciones de estrés local (sequías, enfermedades…), pero tiene un bajo rendimiento, por lo que fue usada principalmente por los campesinos de áreas marginales, pero no por los productores comerciales. El arroz asiático, al contrario, no es muy resistente a las condiciones africanas, pero tiene un gran rendimiento y mejores tipos de proteínas. Las variedades del nuevo tipo de arroz surgidas de la hibridación ofrecen las ventajas de las dos especies y carecen de sus inconvenientes.
Por tanto, estas variedades son adecuadas para el cultivo en altas mesetas, como en las que se encuentran cerca del setenta por ciento de los cultivadores y alrededor del cuarenta por ciento de las plantaciones de arroz en África Central y Occidental.
Para facilitar su adopción por parte de las poblaciones, los investigadores de la WARDA dan prioridad al enfoque participativo, tratando de adaptarse a las necesidades locales mediante la participación directa de los agricultores en la selección de las variedades que ellos consideran mejores para su situación. De esta forma, los productores son más proclives a aceptar una variedad determinada si constatan que ésta es adecuada a su entorno y ofrece ventajas respecto a otras en términos de rendimiento, precios e ingresos.
Un pequeño glosario
Variedad: grupo de plantas dentro de una población distinto en una serie de características.
Pureza física: porcentaje de semilla pura en la muestra de análisis, sin tener en cuenta si es de la misma o de diferente especie de la que está siendo analizada.
Pureza varietal: porcentaje de semilla pura de la semilla de las especies específicas que se están analizando.
Germinación: capacidad de una semilla para producir todas las estructuras esenciales requeridas para el crecimiento normal de una planta en las condiciones ideales (humedad adecuada, aireación…)
CONTACTOS
BIBLIOGRAFÍA
- Le système de protection des obtentions végétales de l’UPOV, www.upov.int/fr/about/upov
- Background information quality declared seed, Presentation at the expert consultation of the review of FAO Plant Production and Protection Paper 117- Technical Guidelines for Standards and Procedures for Quality Declared Seed (QDS)
Pueden desarrollarse sub-temas para:
1. Selección de variedades (tradicional y moderna) 2. Conservación de semillas (estándares que seguir)
3. Producción de semillas (estándares que seguir: identificar las condiciones de cultivo y producción)
4. Organización del proceso de producción de semillas (lugar y cultivo por especificar - adaptado al contexto: cómo mejorarlo)
5. Control de calidad de semillas 6. Implicaciones legales
Michael A. Larinde, Ph.D.
Oficial de Agricultura (Producción de Semillas)
Servicio de Recursos Genéticos de Semillas y Plantas
División de Producción y Protección de Plantas
FAO, Roma
Jean Pierre Ilboudo,
Oficial de Comunicación para el Desarrollo
Servicio de Investigación, Educación y Extensión
División de Desarrollo Sostenible FAO, Roma