El pasado 18 y 18 de mayo, el ex componente de la Selección de Nueva Zelanda, los míticos All – Blacks, Bruce Hemara; acudió a Pamplona para impartir dos jornadas de entrenamiento activo (sobre el terreno) a los jugadores navarros.
La primera sesión, del miércoles 18, estuvo dirigida a las categorías inferiores, hasta Sub. 18 y al día siguiente le tocó el turno al resto de jugadores.
Entre ambos lances el simpático maorí nos hizo un hueco y esto es lo que nos contó a lo largo de la Haka que mantuvimos con él.
“Jugando a la mano”
“Si los niños eligen el rugby van a optar por algo diferente y van a aprender y disfrutar de los valores del rugby, que son muy valiosos”.
“Cuanta más gente de la casa que conozca en profundidad los fundamentos del juego tengamos, las opciones de crecer a un alto nivel son mayores; pero sin esta base es muy difícil tener continuidad”.
“El rugby en mi país es más que un deporte, está en la cultura, dentro de cada uno, en el espíritu de la gente”.
“Cuando yo jugaba algunos compañeros no conocían el gimnasio; estaban trabajando en el campo” Antes, tu estímulo era jugar con tus amigos, en tu ciudad... Los valores se han perdido un poco.
“El rugby para mí es más que un trabajo; es una manera de vivir”.
1. ¿Qué es lo que ha venido a hacer a Pamplona?
Me han invitado para llevar a cabo dos sesiones de entrenamiento con jugadores de rugby navarros y trabajar también un poco con los entrenadores.
Para mí lo más importante es trabajar en el plano práctico; sobre todo el nivel de habilidades básicas. Creo que en España es muy importante trabajar en este nivel.
3. En estos dos días, ¿qué va a intentar inculcar a los jugadores y técnicos navarros?
Básicamente las habilidades que hay que trabajar, tanto aquí como en el resto del país, están en el nivel del contacto. Quiero que los jugadores sepan cómo entrar mejor al contacto, con mayor seguridad y confianza. También pretendo que los entrenadores conozcan cómo enseñar y corregir los factores claves de estas habilidades.
4. ¿Cuáles cree usted que son las pautas que una federación como la Navarra debe atender para que aumente el nivel del rugby en esta comunidad?
(Sonríe) Siempre es difícil en un país con tanto fútbol. Creo que hay que poner énfasis en la captación de jugadores. Hacer entender a los niños que si eligen el rugby van a optar por algo diferente y van a aprender y disfrutar de los valores del rugby, que son muy valiosos.
5. De nuevo se ha puesto al frente de la Santboiana. ¿Cómo ha visto al club en su regreso?
En general la calidad del juego ha bajado bastante; sobre todo en el aspecto de las habilidades básicas, o el contacto, que es bastante más débil. El nivel hoy es mucho más bajo, no sólo en Sant Boi sino también en otros muchos sitios.
Están peor que cuando estuve con anterioridad en este país (1998 – 2002), cuando teníamos un equipo más fuerte y con muchos jugadores con grandes aptitudes; España estuvo en el mundial, pero todo esto creo que ha sufrido un retroceso.
Mi trabajo aquí es de recuperación de las bases del juego.
6. Este año el club ha estado coqueteando con el descenso ¿Cuáles van a ser los aspectos en los que va a centrar su trabajo con este club?
Últimamente muchos equipos han traído jugadores foráneos (Nueva Zelanda, Argentina…) que tienen mayor calidad que los de
aquí y entonces se deja de trabajar con la gente de la casa, con lo que el futuro es complicado.
Nosotros vamos a apostar por un trabajo de cantera. Cuanta más gente de la casa que conozca en profundidad los fundamentos del juego tengamos, las opciones de crecer a un alto nivel son mayores; pero sin esta base es muy difícil tener continuidad.
En este empeño, yo estoy a la cabeza del proyecto y mi trabajo es el desarrollo, trabajar con los jugadores y los entrenadores en general.
7. Para ello va a contar con Lewis Williams como entrenador, usted está de director técnico y ¿Qué piezas le faltan a este puzzle para alcanzar mayores logros?, ¿gente de casa? ¿fichajes de renombre? El objetivo a largo plazo es crecer dese dentro de la casa para subir. Utilizamos todo lo que está en nuestras manos, mi trabajo, el de Lewis y también el de los fichajes. Éstos están aquí durante solo dos o tres años, pero mientras lo hacen, trabajan con la base, enseñando a los más pequeños (benjamines, alevines, infantiles…) 8. En general ¿Cómo ve el rugby español?
Un poco en crisis, por lo que he comentado antes. Hace años se hizo un trabajo muy fuerte con la selección y no he visto que se hiciera lo mismo con la base, ni en los clubes ni en la Federación. Actualmente veo dos peligros para el rugby español. A Cataluña están viniendo representantes de equipos franceses con la intención de “captar” jugadores. Y, en otro sentido, en la selección española hay mucha gente que viene de fuera, lo que demuestra que aquí no hay jugadores con el nivel suficiente para llegar al equipo nacional.
El trabajo de la federación se tiene que centrar en tener gente de aquí y trabajar con ese grupo para crecer.
9. ¿Cree que podría ponerse al nivel de los equipos del VI Naciones? Sería muy difícil. Antes llegó a estar a un buen nivel, cuando disputó el mundial de 1999, pero ha bajado bastante. Están aguantando en el VI Naciones B, pero ha sido superado por otros equipos como Portugal o Rumanía. Países que antes estaban mucho más abajo, pero ahora están mejor.
10. Usted es profesor de la International Rugby Academy en Nueva Zelanda ¿Cuál es el objetivo de esta institución?
El objetivo de la academia es el de mejorar el nivel de los jugadores, desde las categorías más pequeñas (escuela) a las superiores (alto rendimiento) y ayudar a los entrenadores ofreciéndoles métodos de trabajo.
11. Usted fue capitán de los All Blacks Maoríes ¿Qué características tiene el jugador Maorí?
Es instintivo, agresivo; bastante guerrero, pero también le gusta el juego abierto. Creo que nuestros rasgos distintivos dibujarían a un jugador agresivo, que se entrega en lo físico pero que también gusta del juego abierto.
12. ¿Cómo se vive el rugby allí? ¿Por qué es un deporte tan popular? Es como el fútbol aquí. Nueva Zelanda es muy pequeña pero conocida mundialmente por el rugby. Y esto es porque es más que un deporte, está en la cultura, dentro de cada uno, en el espíritu de la gente.
13. ¿Qué diferencias observa entre el rugby europeo y el, digamos, del hemisferio sur? Nueva Zelanda; Sudáfrica; Australia…
La diferencia está en la velocidad, en el ritmo de juego de estos países, donde se busca placar rápido para recuperar el balón y mover.
El rugby del hemisferio norte, en general, está dominado por la delantera; lo que provoca que la pelota salga más lenta y el trabajo sea mucho más duro, con menos movimiento.
14. Usted jugó de talonador y es especialista en el juego de delantera y melé. ¿Qué importancia tiene la delantera en el conjunto del juego del equipo?
(Sonríe) Sin delantera no hay juego, no se tiene la pelota.
Sin el trabajo de ganar la pelota y dársela con calidad a la línea para moverla, sin la pelota limpia, sin la pelota avanzando; es muy difícil que la gente de atrás funcione. La verdad es que es un trabajo muy
duro, muy sucio – aunque también puede ser dinámico – pero muy importante.
Se suele decir una frase al respecto: “Los partidos se ganan adelante, no atrás”.
15. ¿Qué puede aportar la melé en este aspecto?
En la melé, aparte de tener fuerza, hay que disponer de mucha técnica. Es una organización en la que ocho jugadores se tienen que coordinar para hacer el mismo trabajo al mismo tiempo; con el mismo ritmo, empujando bien para hacer más fuerza. Es una combinación de técnica, fuerza, mentalidad e inteligencia.
La primera línea tiene que ser potente para soportar el cuerpo a cuerpo, pero también deben ser listos para aprovechar los ángulos que te pueden dar ventaja sobre el otro.
16. Para cerrar este círculo, ¿Cuáles deben ser las cualidades de un buen talonador?
(Se ríe) ¿Cuánto tiempo tiene?
Resumiendo te diré que lo fundamental es saber y tener claro cuál es tu rol. En primer lugar, trabajar bien la melé en la que eres el líder, el responsable del funcionamiento.
Después en la touche eres el que lanza, por lo que tienes que desarrollar una habilidad específica para hacerlo, como si fueras un jugador de baloncesto que tiene que hacer canasta, aunque la distancia no sea la misma.
Pero también en el campo en general, aunque eres un jugador que juega con los más fuertes (pilier, 2ª línea), defendiendo cerca del ruck y placando a los más grandes, a veces tienes que ser como un tercera.
El talonador tiene muchas funciones, por lo que su polivalencia es fundamental.
17. Usted dejó de jugar en los años 80. ¿Cree que ha cambiado mucho el rugby en estos años? ¿En qué?
Bastante. Mentalmente no, la motivación es la misma, pero el juego con la llegada del profesionalismo introduce otras variantes.
Por ejemplo en el plano físico. Cuando yo jugaba algunos compañeros no conocían el gimnasio; estaban trabajando en el campo. Ahora es un deporte profesional, el nivel de fuerza y de contacto es mucho más grande y también la velocidad o el ritmo. Pero creo que ha perdido un poco en el contexto del espíritu. Por ejemplo yo he jugado en un club toda mi carrera deportiva, ahora puedes estar un año en un equipo de aquí, al otro en uno de más allá… dependiendo de dónde esté el dinero.
Antes este no era nuestro problema, tu estímulo era jugar con tus amigos, en tu ciudad. Los valores se han perdido un poco.
18. Usted ha vivido las dos caras de esta moneda. ¿Qué es más complicado, ser entrenador o jugador? ¿Por qué?
Entrenador, sin duda.
Cuando eres jugador, tu compromiso es sólo para con tu juego. Como entrenador eres el responsable de los 15 jugadores del campo, de los suplentes, de los sistemas de juego. Durante el partido, si has hecho bien tu trabajo casi no tienes que hacer nada, pero si las cosas van mal tienes que espabilar para arreglarlo.
El jugador tiene la vida algo más cómoda. Cuando no están jugando o entrenando pueden desconectar del rugby para estar frescos en los siguientes encuentros; pero los entrenadores no tienen esa posibilidad. Siempre están pensando en el juego, planificando entrenamientos, preocupado por las lesiones, por los disponibles, por los fichajes, la directiva… Hay mucha más exigencia.
19. En su dilatada carrera como jugador, sin duda alguna habrá vivido montones de anécdotas. ¿Qué es lo más curioso que le ha ocurrido en un campo de Rugby?
Cuando jugaba con los All – Blacks, una de las cosas que más me sorprendió fue la primera vez que fui a Argentina. Me asombró mucho que dos horas antes del partido las gradas estuvieran abarrotadas de gente que andaban como locos, sin dejar de cantar ni bailar ni un instante.
20. ¿Cuál es su mejor recuerdo?
Recuerdo con mucho cariño los partidos jugados con mi provincia durante muchos años y cuando gané con este equipo el Campeonato de Nueva Zelanda. También fueron muy especiales los debuts con los All – Blacks y con la Selección Maorí.
21. ¿Qué es para usted el rugby?
Es mi vida desde hace muchos años. Primero como jugador, ahora como técnico. Pero es más que un trabajo; es una manera de vivir. 22. En el mundo del rugby es característico que a todo el mundo se le
conozca por su apodo. ¿Cuál es el suyo?
(Sonríe). “Bruiser”. (Hace referencia al término bruise: moratón) Me lo pusieron porque cuando entraba a rucks o placajes, el contrario siempre se quedaba con la marca, con el “bruise” en la piel.