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COMO SI CADA BESO. Cloé mía, besémonos, amando. en el hombro la mano que llama. a la barca que no viene sino vacía; ata lo que fuimos mutuamente

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Academic year: 2021

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(1)

COMO SI CADA BESO

Como si cada beso

fuera de despedida,

Cloé mía, besémonos, amando.

Tal vez ya nos toque

en el hombro la mano que llama

a la barca que no viene sino vacía;

y que en el mismo haz

ata lo que fuimos mutuamente

y la ajena suma universal de la vida.

(2)

BALADA DE LA LUNA EN EL PINO

La luna estaba en un pino, rosa en el cielo violeta... Hoy viene en una carreta, muerto y sin rumor, el pino... ¿Vendrá la luna en el pino? Sobre el polvo del camino, ¡oh, qué frescura violeta! ¡Cómo gime la carreta por el morado camino! ¿Vendrá la luna en el pino? ¡Cuán blandamente va el pino rozando el suelo violeta!

Llanto verde la carreta llora, del verdor del pino... ¿Vendrá la luna en el pino? ¿Dónde está el lirio divino de aquel naciente violeta? ¿Lleva, rosa la carreta,

como un esplendor divino? ¿Vendrá la luna en el pino? La luna estaba en el pino; hoy viene en una carreta, muerto y sin rumor, el pino... ¿Vendrá la luna en el pino?

(3)

Deseo

Trópico, para qué me diste

las manos llenas de color.

Todo lo que yo toque

se llenará de sol.

En las tardes sutiles de otras tierras

pasaré con mis ruidos de vidrio tornasol.

Déjame un solo instante

dejar de ser grito y color.

Déjame un solo instante

cambiar de clima el corazón,

beber la penumbra de una cosa desierta,

inclinarme en silencio sobre un remoto balcón,

ahondarme en el manto de pliegues finos,

dispersarme en la orilla de una suave devoción,

acariciar dulcemente las cabelleras lacias

y escribir con un lápiz muy fino mi meditación.

¡Oh, dejar de ser un solo instante

el Ayudante de Campo del sol!

¡Trópico, para qué me diste

las manos llenas de color!

(4)

El viaje definitivo

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros

cantando;

y se quedará mi huerto, con su verde árbol,

y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;

y tocarán, como esta tarde están tocando,

las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;

y el pueblo se hará nuevo cada año;

y en el rincón aquel de mi huerto florido y

encalado.

mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol

verde, sin pozo blanco,

sin cielo azul y plácido…

Y se quedarán los pájaros cantando.

(5)

CUANDO ESTUVE EN EL MAR ERA MARINO

Cuando estuve en el mar era marino este dolor sin prisas.

Dame ahora tu boca:

me la quiero comer con tu sonrisa. Cuando estuve en el cielo era celeste este dolor urgente.

Dame ahora tu alma: quiero clavarle el diente.

No me des nada, amor, no me des nada: yo te tomo en el viento,

te tomo del arroyo de la sombra, del giro de la luz y del silencio, de la piel de las cosas

y de la sangre con que subo al tiempo. Tú eres un surtidor aunque no quieras y yo soy el sediento.

No me hables, si quieres, no me toques, no me conozcas más, yo ya no existo. Yo soy sólo la vida que te acosa

y tú eres la muerte que resisto.

(6)

¡TODO ERA AMOR!

¡Todo era amor... amor! No había nada más que amor. En todas partes se encontraba amor. No se podía hablar más que de amor.

Amor pasado por agua, a la vainilla, amor al portador, amor a plazos.

Amor analizable, analizado. Amor ultramarino.

Amor ecuestre.

Amor de cartón piedra, amor con leche... lleno de prevenciones, de preventivos;

lleno de cortocircuitos, de cortapisas. Amor con una gran M, con una M mayúscula,

chorreado de merengue, cubierto de flores blancas... Amor espermatozoico, esperantista. Amor desinfectado, amor untuoso... Amor con sus accesorios, con sus repuestos;

con sus faltas de puntualidad, de ortografía; con sus interrupciones cardíacas y telefónicas. Amor que incendia el corazón de los orangutanes,

de los bomberos.

Amor que exalta el canto de las ranas bajo las ramas, que arranca los botones de los botines,

que se alimenta de encelo y de ensalada. Amor impostergable y amor impuesto.

Amor incandescente y amor incauto. Amor indeformable. Amor desnudo. Amor amor que es, simplemente, amor.

Amor y amor... ¡y nada más que amor!

(7)

AL OÍDO...

Si quieres besarme...besa -yo comparto tus antojos-. Mas no hagas mi boca presa.. bésame quedo en los ojos. No me hables de los hechizos de tus besos en el cuello... están celosos mis rizos, acaríciame el cabello. Para tu mimo oportuno, si tus ojos son palabras, me darán, uno por uno,

los pensamientos que labras. Pon tu mano entre las mías... temblarán como un canario y oiremos las sinfonías de algún amor milenario. Esta es una noche muerta bajo la techumbre astral. Está callada la huerta como en un sueño letal. Tiene un matiz de alabastro y un misterio de pagoda. ¡Mira la luz de aquel astro! ¡la tengo en el alma toda! Silencio...silencio...¡calla! Hasta el agua corre apenas, bajo su verde pantalla

se aquieta casi la arena... ¡Oh! ¡qué perfume tan fino! ¡No beses mis labios rojos! En la noche de platino

bésame quedo en los ojos...

(8)

Vuelve

Vuelve a menudo y tómame,

amada sensación, vuelve y tómame

cuando despierta del cuerpo la memoria,

y un antiguo deseo atraviesa la sangre,

cuando los labios y la piel recuerdan,

y sienten las manos que acarician de nuevo.

Vuelve a menudo y tómame en la noche,

cuando los labios y la piel recuerdan...

(9)

Curva

Con un lirio en la mano te dejo. ¡Amor de mi noche! Y viudita de mi astro te encuentro. ¡Domador de sombrías mariposas!

Sigo por mi camino. Al cabo de mil años me verás.

¡Amor de mi noche! Por la vereda azul, domador de sombrías estrellas

seguiré mi camino. Hasta que el Universo quepa en mi corazón.

(10)

HERIDO DE AMOR

Amor, amor, que está herido, amor, amor, que está herido, herido,

de amor huido. herido,

muerto de amor.

Decid a todos que ha sido, decid a todos que ha sido el ruiseñor,

herido,

muerto de amor, herido,

muerto de amor.

Bisturí de cuatro filos, bisturí de cuatro filos, garganta rota,

y olvido,

cógeme la mano, amor, que vengo muy malherido, que vengo muy malherido, herido, de amor huido, herido, muerto de amor, herido, muerto de amor…

(11)

EL COLOR DE TU ALMA

Mientras que yo te beso, su rumor nos da el árbol que mece al sol el oro que el sol le da al huir, fugaz tesoro del árbol que es el árbol de mi amor. No es fulgor, no es ardor y no es altor lo que me da de tí lo que te adoro, con la luz que se va; es el oro, el oro, es el oro hecho sombra: tu color. El color de tu alma; pues tus ojos se van haciendo ella, y a medida

que el sol cambia sus oros por sus rojos y tú te quedas pálida y fundida,

sale el oro hecho tú de tus dos ojos que son mi paz, mi fe, mi sol: ¡mi vida! JUAN RAMON JIMENEZ

(12)

SONETO CON UNA SALVEDAD

Todo está bien: el verde en la pradera, el viento con su silbo de diamante y, en el aire, la rama dibujante, y por la luz, arriba, la palmera.

Todo está bien: la fuente que me espera, el agua con su cielo caminante,

el rojo húmedo en la boca amante y el viento de la patria en la bandera. Bien que sea entre sueños el infante, que sea enero azul, y que yo cante. Bien la rosa en su clara palafrén.

Bien está que se viva y que se muera. El sol, la luna, la creación entera, salvo mi corazón, todo está bien. Eduardo Carranza

(13)

Azul de ti

Pensar en ti es azul, como ir vagando por un bosque dorado al mediodía: nacen jardines en el habla mía

y con mis nubes por tus sueños ando. Nos une y nos separa un aire blando, una distancia de melancolía;

yo alzo los brazos de mi poesía, azul de ti, dolido y esperando. Es como un horizonte de violines o un tibio sufrimiento de jazmines pensar en ti, de azul temperamento. El mundo se me vuelve cristalino, y te miro, entre lámparas de trino, azul domingo de mi pensamiento.

(14)

TE QUIERO

Te quiero, te quiero...

te lo he dicho con el viento,

jugueteando como animalillo en la arena o iracundo como órgano tempestuoso. Te lo he dicho con el sol,

que dora desnudos cuerpos juveniles y sonríe en todas las cosas inocentes. Te lo he dicho con las nubes,

frentes melancólicas que sostienen el cielo, tristezas fugitivas.

Te lo he dicho con las plantas, leves criaturas transparentes

que se cubren de rubor repentino. Te lo he dicho con el agua,

vida luminosa que vela un fondo de sombras; te lo he dicho con el miedo,

te lo he dicho con la alegría,

con el hastío, con las terribles palabras. Pero así no me basta,

más allá de la vida,

quiero decírtelo con la muerte; más allá del amor,

quiero decírtelo con el olvido. LUIS CERNUDA

(15)

DOS CUERPOS

Dos cuerpos frente a frente son a veces dos olas

y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente son a veces dos piedras y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente son a veces raíces

en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente son a veces navajas

y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente son dos astros que caen en un cielo vacío.

Referencias

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