Plan Colombia
Visones del mundo
Indice1. Introducción 1. Introducción
2. Explicación del plan Colombia 2. Explicación del plan Colombia 3. Enfoques
3. Enfoques
4. Impactos Globales Del Plan Colombia 4. Impactos Globales Del Plan Colombia 5. Anexos
5. Anexos 6. Bibliografía 6. Bibliografía
1. Introducción
La globalización como agente que afecta las estructuras socio-económicas, políticas, culturas y territoriales, permite que las decisiones que se tomen en una nación puedan conseguir efectos determinantes en otros países.
El Plan Colombia confirma lo dicho anteriormente. Se trata de un programa de vastos alcances, que en teoría se extiende dentro de los límites de la nación vecina, y se aplica a diferentes campos como son: una lucha frontal contra el narcotráfico y un plan de cultivos alternativos para darle una ocupación lícita a los campesinos que hoy cultivan la coca; la modernización del Estado; el perfeccionamiento de la justicia; una cuantiosa inversión social y la recuperación de la economía.
Este proyecto de reactivación de Colombia ha hecho explotar una gran cantidad de matrices de opinión en todas partes del mundo a raíz del anuncio de los auxilios financieros que entregarán los Estados Unidos para el combate de la guerrilla y la lucha contra las drogas, pues se teme que los efectos secundarios sean devastadores para los países vecinos.
Como es sabido, el narcotráfico ha sido un flagelo mundial que en Colombia ha tenido consecuencias catastróficas: ha asesinado numerosos jueces, magistrados, candidatos presidenciales; ha corrompido la administración pública y ha pervertido los valores de la sociedad.
El Plan Colombia es el fundamento para la paz, crea las condiciones para una real negociación con la guerrilla y consolida el desarrollo social y económico indispensable para la convivencia entre los colombianos y los países que, de una manera u otra, se encuentran vinculados en él.
De esta manera, con este escrito se busca dar a conocer de forma global las consecuencias y efectos del Plan Colombia en los países andinos, especialmente en Venezuela.
2. Explicación del plan Colombia
"La fe no es creer en lo invisible, sino crearlo". Esta cita, del filósofo Miguel de Unamuno, aparece en el texto introductorio del Plan Colombia.
En el mismo documento, el presidente Andrés Pastrana, asegura que "hoy, una Colombia en paz, progresista y libre de drogas es un ideal invisible; pero estamos comprometidos en hacerlo una realidad en el futuro".
¿Una Colombia libre de drogas y en paz? El gobierno insiste en que esto es posible, ya que cuenta con la estrategia para conseguirlo: una elaborada y larga lista de metas y objetivos, llamada Plan Colombia. El plan comprende diez estrategias dirigidas, entre otras cosas, a la generación de empleo; la lucha contra el narcotráfico; la negociación de la paz, la reestructuración y modernización de las fuerzas armadas y la policía; el fortalecimiento de la justicia y el respeto a los derechos humanos; planes de desarrollo alternativo en las zonas cultivadoras de coca; y ayuda en educación y salud para los desplazados por el conflicto y otros grupos vulnerables.
Se trata, de un ideal de país, y muchos analistas se preguntan, si en definitiva, la ambiciosa lista de estrategias, no es sino un adorno de lo que sería su elemento central: una intensificación de las acciones contra el narcotráfico, posibilitada por los helicópteros y el entrenamiento militar de EE.UU., que aportará $ 1.300 millones al plan.
Pastrana aseguró que el 70% del plan está destinado a la inversión social. "No encuentro que haya algún colombiano que se pueda oponer", dijo el presidente. Sin embargo, las implicaciones de la propuesta del mandatario colombiano, siguen siendo un enigma.
Los otros $6.200 millones serán financiados por la llamada mesa de países donantes ($870 millones), que incluye a España y Noruega, así como al Banco Mundial, entre otros.
Parece existir en el ámbito internacional una constante concientización de que Colombia no podrá por si sola hallar respuesta para sus graves problemas. Solamente en los últimos diez años, la guerra en Colombia ha dejado un saldo de 35.000 muertos, y se estima que el número de desplazados por el conflicto supera ya un millón.
Las diez estrategias del plan Colombia
A continuación reproducimos fielmente las 10 estrategias del Plan Colombia, de su texto original: Una estrategia económica que genere empleo que fortalezca la capacidad del Estado para recauda impuestos, que ofrezca una fuerza económica viable para contrarrestar al narcotráfico. La expansión del comercio internacional, acompañada por un mejor acceso a los mercados extranjeros y de acuerdos de libre comercio que atraigan inversiones extranjeras e internas son factores claves en la modernización de base económica colombiana y para la generación de empleo. Dicha estrategia es esencial en un momento en el que Colombia enfrenta su peor crisis económica en 70 años, con un desempleo hasta del 20%, lo cual a su vez limita severamente la capacidad del gobierno para luchar contra el narcotráfico y la violencia que este genera.
Una estrategia fiscal y financiera que adopte medidas severas de austeridad y ajuste con el fin de fomentar la actividad económica, y de recuperar el prestigio tradicional de Colombia en los mercados financieros internacionales.
Una estrategia de paz que se apunte a unos acuerdos de paz negociados con la guerrilla con base en la integridad territorial, la democracia y de los derechos humanos, que además deban fortalecer el Estado de derecho y la lucha contra el narcotráfico.
Una estrategia para la defensa nacional para reestructurar y modernizar las fuerzas armadas y la policía colombiana, para que estos recuperen el estado de derecho, y proporcionen seguridad en todo el territorio nacional, en contra del delito organizado y los grupos armados y para proteger y promover los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
Una estrategia judicial y de derechos humanos, con el fin de reafirmar el estado de derecho y para asegurar una justicia igualitaria e imparcial para todos, y al mismo tiempo que promueve las reformas ya iniciadas en las fuerzas militares y la policía para garantizar que estás cumplan con su papel en la defensa y respecto de los derechos y la dignidad de todos.
Una estrategia antinarcóticos, en asocio con los demás países involucrados en algunos o todos los eslabones dela cadena: la producción, distribución, comercialización, consumo, lavado de activos, de precursores y de otros insumos, y el trafico de armas, para combatir todos los componentes del ciclo de las drogas ilícitas, y para impedir el flujo de los productos de dicho trafico que alimenta la violencia hacia la guerrilla y otras organizaciones armadas.
Una estrategia de desarrollo alternativo, que fomente esquemas agropecuarios y otras actividades económicas rentables para los campesinos y sus familias. El desarrollo alternativo también contempla actividades de protección ambiental que sean económicamente factibles, con el fin de conservar las áreas selváticas y poner fin a la expansión peligrosa delos cultivos ilícitos sobre la Cuenca Amazónica y sobre los vastos parques naturales que son a la vez zonas de una biodiversidad inmensa y de
importancia ambiental vital para la comunidad internacional. Dentro de este marco, la estrategia incluye proyectos productivos sostenibles, integrales y participativos, con combinación con la infraestructura necesaria y dedica atención especial a las regiones que combinan altos niveles de conflicto con bajos niveles de presencia del estado, un capital social frágil y degradación grave del medio ambiente, con el Magdalena Medio, el Macizo Colombiano y el sur occidente de Colombia.
Una estrategia de participación social que apunte a una concientizaciòn colectiva. Esta estrategia busca desarrollar una mayor responsabilidad dentro del gobierno local, el compromiso de la comunidad en los esfuerzos anticorrupción y una presión constante sobre la guerrilla y sobre los demás grupos armados, con el fin de eliminar los secuestro, la violencia, los desplazamientos internos de individuos y
comunidades. Esta estrategia también incluye la colaboración con empresarios locales y grupos
Una estrategia de desarrollo humano que garantice servicios de salud y de educación adecuados para todos los grupos vulnerables de nuestra sociedad durante los próximos años, especialmente incluidos no solamente los desplazados o afectados por la violencia, sino también los sectores sumergidos en las condiciones de pobreza absoluta.
Una estrategia de orientación internacional que confirme los principios de corresponsabilidad, acción integrada y tratamiento equilibrado para el problema de la droga. Se deben tomar acciones simultaneas contra todos los de la cadena de este flagelo. Asimismo, el costo de dicha acción y de sus soluciones debe caer sobre los países involucrados habida cuenta de su capacidad económica individual. El papel de la comunidad internacional también es vital para el éxito del proceso de paz, de acuerdo con los términos del derecho internacional y con el consentimiento del gobierno colombiano.
3. Enfoques
Visión colombiana
Al comienzo de la administración Andrés Pastrana, se aprobó la ley 487 de 1998 que creaba los bonos de solidaridad para la paz, y, con ellos, el Fondo de Inversiones para la Paz (FIP). Así, el Plan Colombia contaba con el mecanismo para financiar proyectos directamente relacionados con el proceso de paz: desde la negociación misma y los programas acordados en la mesa de negociación debidamente adoptados por los poderes públicos, hasta los que se refieren al desarrollo de las regiones donde hay conflictos, los programas de sustitución de cultivos y la atención a desplazados y otras víctimas del conflicto.
Se entendía que en su ejecución el Plan Colombia sería, también, una oportunidad para consolidar la confianza entre Gobierno-sociedad-comunidad internacional y las guerrillas. Por ello se contemplaban formas de cooperación y de trabajo conjunto. Se contempló que en la gestión del FIP participarían representantes de grupos guerrilleros.
El Plan Colombia no debería ser un factor negativo para el proceso de negociación. La idea era,
precisamente, la contraria. Incluso, se habló de erradicar conjuntamente los cultivos de coca y amapola. Así se le dijo a la comunidad internacional, incluyendo al propio gobierno de Estados Unidos. Al respecto y con referencia a estas y otras materias se proclamaban coincidencias entre el Gobierno y las FARC. En este caso, si persisten visiones encontradas, se debería propiciar un "acuerdo para estar en desacuerdo" que les permita a las organizaciones guerrilleras continuar las negociaciones mientras comprueban la verdadera naturaleza del Plan que, por ahora, no les resulta satisfactoria sino que les parece una estrategia contrainsurgente disfrazada de lucha antinarcóticos. Así se podría regresar al espíritu del Plan Colombia "como una acción de paz al servicio del entendimiento que es el fundamento de la definitiva finalización del conflicto armado". Y, así, se preservaría la confianza que tantos esfuerzos y costos han demandado.
Visión venezolana
Para el columnista del Diario Tal Cual, Carlos Mata, el denominado Plan Colombia “está muy lejos de estar circunscrito al vecino país. Si bien las acciones que serán desencadenadas afectarán inicialmente el territorio colombiano, los efectos colaterales tendrán impacto inmediato en Venezuela, y es elevada la probabilidad de que en poco tiempo nos veamos involucrados en ese conflicto latente que por ahora resulta tan difícil etiquetar, como evitar las consecuencias de la ola expansiva que esa explosión causará”.
Las recientes incautaciones de cocaína colombiana que estaban de paso por el territorio venezolano, son una muestra evidente de que estamos penetrados por las organizaciones del narcotráfico, que no sólo están utilizando a Venezuela como depósito mayorista y central de distribución mundial, sino que las operaciones de lavado de dinero parecen encontrar aquí condiciones favorables a la instalación de los esquemas operativos necesarios a su inclusión en el mercado de capitales legal.
Pero resulta casi imposible hablar de Colombia sin referirse al narcotráfico y dejar a un lado a la guerrilla. Y cuando se habla de Colombia, del narcotráfico y de la guerrilla, resulta inevitable hablar de Venezuela, país con el cual tiene una frontera tan extensa como incontrolada, donde residen varios millones de colombianos de los cuales un elevado número no está en situación de legalidad ni bajo el control de las autoridades venezolanas.
demasiados miles de muertos y heridos. Y como si esto fuera poco, los éxitos de la guerrilla en la ocupación del territorio colombiano, en el dominio militar y control civil de muchos centros poblados, está proyectando la posibilidad de que un grupo guerrillero conquiste el poder por la vía de las armas a un gobierno democrático, cosa que el mundo global y democrático rehúsa aceptar e intentará impedir, en forma directa o bajo cualquier excusa. Porque el famoso plan de paz, en el cual al presidente Pastrana sólo le falta bajarse los pantalones, parece condenado al fracaso por el "Plan Colombia".
Europa y Estados Unidos, que sufren las consecuencias del narcotráfico en los daños severos que la droga está causando en sus poblaciones, tanto en la salud como en la seguridad y la corrupción, evidencian la firme disposición de enfrentar a cualquier costo y riesgo, y de una vez por todas, ese flagelo, y cortar el mal de raíz.
De manera que Venezuela puede verse envuelta en una oleada de incursiones provenientes de Colombia, no sólo de campesinos huyendo sino de grupos guerrilleros que muden sus campamentos para territorio venezolano, considerado más seguro que el colombiano, y también que los grupos productores de droga transfieran para acá los laboratorios y las plantaciones, a sabiendas que el extenso territorio venezolano está poco habitado, el control de las autoridades es deficiente, y que aquí no se permiten los sobrevuelos de control y vigilancia propuestos por los EUA, por razones de una mal entendida soberanía que los países que los autorizan no han perdido ni temen perder.
Para el mundo, Colombia es el mayor productor de droga del planeta, y Venezuela es el principal país de depósito y tránsito del narcotráfico colombiano, con la de que el gobierno venezolano no ha podido fijar una posición política adecuada, y constantemente ha emitido señales de ser simpatizante de los grupos guerrilleros que quieren tumbar un gobierno democrático y a la vez son actores importantes en el problema de las drogas.
Así las cosas, visto desde afuera, Colombia y Venezuela configuran un solo territorio, globalizado por el narcotráfico y la guerrilla, y puede que hasta sea considerado y unificado, por estas razones y para simplificar y justificar acciones externas, como la moderna Gran Colombia, pero no precisamente para satisfacer los sueños de grandeza de Bolívar.
Por otra parte, el Grupo Parlamentario Venezolano del Parlamento Latinoamericano, reunido entre los días 20 y 22 de noviembre del pasado año, consideró que Venezuela debe desplegar esfuerzos para prevenir los impactos que el Plan Colombia pueda tener en su territorio, en particular el eventual desplazamiento de la industria del narcotráfico.
La defensa de los Derechos Humanos debe ser prioritaria al analizar las consecuencias del Plan
Colombia en la Región. Los países vecinos deben tomar las precauciones indispensables para asegurar la aplicación de los instrumentos internacionales de Derecho Humanitario.
Visión continental
La visita realizada por el expresidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, a la ciudad de Bogotá el 30 de Agosto de 2000, se convirtió en el detonador del Plan Colombia. En principio fue definido como una operación destinada a combatir el narcotráfico, complementada con acciones sociales. Pero a medida que el tiempo avanza, el controvertido plan parece perfilarse cada vez más como una acción militar de imprevisibles alcances.
El canciller brasileño expresó con respecto al Plan Colombia: "habrá una intensificación del conflicto colombiano a partir de enero próximo". Dijo claramente que su país, "está fuertemente preocupado" por las consecuencias militares del Plan Colombia. El Canciller Luiz Felipe Lampreia teme
fundamentalmente dos cosas: que las acciones militares de hostigamiento puedan trasladarse a territorio brasileño, y que los combates originen la migración de población civil colombiana.
No descarta una tercera consecuencia que también temen otros países limítrofes: los cultivos de coca, las plantaciones, también pueden migrar hacia otros suelos más propicios. La posible implicación de otros países en el conflicto interno colombiano es desechada por el canciller brasileño.
Tampoco Argentina escapa a las posibles consecuencias militares del Plan Colombia. Javier Calderón, representante para el Cono Sur de las FARC colombianas, denunciaba fuertes presiones de Estados Unidos "para que Argentina sea punta de lanza en la intervención en Colombia". Según su denuncia, esa estrategia es a medio plazo, ya que considera que por el momento el gobierno argentino descarta su participación.
El año pasado, el presidente De la Rúa declaró: "Si Pastrana lo solicitara, estudiaría enviar tropas a Colombia". El portavoz de las FARC añadió que "allí puede estar la clave" de la decisión final del gobierno argentino.
cultivo y la introducción de droga en el demonio de la época, por otro lado, pocos son los resultados que presenta el gobierno de Norteamérica respecto de la sanción y educación a los consumidores, del control de los más de cien mil millones de dólares provenientes del narcotráfico que cada año se inyectan en la economía norteamericana y por último poco se hace para evitar la introducción de miles de kilos de droga cada año. Al decir de varios economistas, mientras exista la demanda de droga, cualquier campaña de eliminación de la oferta de droga resulta poco útil.
Por ello, resulta poco creíble que el propósito norteamericano con el Plan Colombia sea la eliminación de los cultivos. Por el contrario según el profesor de la UNAM Hans Dieterich su verdadera intención es la erradicación de los movimientos sociales de América Latina que constituyen un obstáculo
amenazante para sus intereses neocoloniales los mismos que se vienen realizando a través de la implementación del modelo neoliberal que debilita los estados de América Latina y privatiza los recursos naturales y los servicios públicos a favor de las Empresas Transnacionales en su mayor parte
norteamericanas.
De acuerdo a la opinión de varias organizaciones no gubernamentales y de movimientos sociales del subcontinente, para el caso colombiano, no es coherente un programa de lucha contra los llamados cultivos ilícitos sin una política de reforma agraria integral. La alianza entre Ejército y Paramilitares, advertida por organismos de Derechos Humanos, recrudecerá la guerra, que ya ha provocado el éxodo de cerca de dos millones de campesinos que se refugian en áreas urbanas, donde no existen políticas de protección para ellos y sus familias. Aunque la justificación del "Plan Colombia" es la lucha contra el narcotráfico, para los colombianos es claro que experiencias anteriores de "fumigación" de los cultivos y de los cultivadores sólo han dado lugar a más desplazamientos y al traslado de los cultivos selva adentro, mientras no se diseñen políticas agrarias que solucionen los problemas a los pequeños cultivadores.
Los planes de fumigar 200 hectáreas diarias con alifosato, se convertirán en una amenaza contra los 300 mil habitantes del Putumayo y Caquetá, que sufrirán los rigores de la contaminación sobre ellos, sus hijos y otros cultivos diferentes a los ilícitos. El ambiente también se caldeará en los países fronterizos que temen sufrir los efectos de la guerra que se desatará con la puesta en marcha del "Plan Colombia", al que se considera que será otro Vietnam en Latinoamérica y que traspasará las fronteras colombianas. Los Impactos sociales, políticos, culturales, humanitarios, económicos y ambientales que ya están ocurriendo en la región andina y particularmente en Colombia, Ecuador, por la aplicación del llamado Plan Colombia, empiezan a sentirse con fuerza en la región suroriental y noroccidental que son frontera con Colombia. Según la perspectiva de numerosos analistas la conflictividad social de la región se agravará, no sólo por la fragilidad social y política que en general experimenta la región andina, sino también por la dramática crisis humanitaria por la que atraviesa la población que esta siendo desplazada y masacrada. Según la opinión de varios analistas el desplazamiento y las masacres de la población de Colombia por sus dramáticas dimensiones (un millón quinientos mil colombianos desplazados en su propio territorio, según algunas fuentes) son la segunda mayor tragedia del mundo, después de Kosovo y por los graves impactos bélicos y ambientales, desbordará inevitablemente hacia las provincias fronterizas ecuatorianas.
4. Impactos Globales Del Plan Colombia
Los impactos del "Plan Colombia" pueden ubicarse en varios marcos: geográfico, seguridad, económico, ecológico y socio-político. El debate hasta ahora no ha involucrado mayormente a importantes actores de la sociedad civil, como los agricultores y las poblaciones involucradas de las cuencas de coca, marihuana y amapola. Los que están poniendo los muertos no tienen voz en estos debates. Por tanto, es indispensable convertir a los blancos de la violencia que el Plan Colombia desata, en sujetos de sus propias propuestas, en parte fundamental de la solución.
En lo geográfico, la zona del conflicto tiene un área de 3,5 millones de Km2 de la región
andino-amazónica, con 100 millones de habitantes en un teatro de operaciones que va de la Amazonía, Orinoquía, selvas del Chocó y golfo del Darién en los países fronterizos con Colombia. Se trata del pulmón del mundo, de la mayor reserva de agua dulce del planeta con incalculable riqueza biológica y crisol de culturas autóctonas con conocimientos secretos que la humanidad no debería destruir. En aspectos de seguridad, el Plan Colombia busca aumentar la presencia militar de EEUU en la región andina con el objetivo de controlar las convulsiones sociales que trae la aplicación de las políticas neoliberales.
produce una escalada militar regional, las economías de los países se verán seriamente afectadas: disminución del crecimiento económico, incremento del déficit fiscal, presiones inflacionarias, bajón de ingresos y empleo, compresión de la demanda, recesión productiva, déficit de balanza comercial y de pagos, fuga de capitales, aumento de la deuda externa, etc. Para Venezuela, estos efectos serán particularmente graves pues nuestra cercanía con el país protagonista agudizaría la problemática socio-económica, particularmente en la zona limítrofe.
En lo ecológico, la aplicación del Plan acentuará la ineficaz política de fumigación química y la "guerra biológica" con el uso del hongo Fusarium Oxysporum cuyo efecto será devastador ha reportado por investigadores serios. La erradicación forzosa, según la experiencia de los países andinos, ha llevado a la dispersión e internamiento de los cultivos hacia zonas alejadas con la consiguiente ampliación de la frontera agrícola, vía "tala y quema" de bosques, e instalación de cultivos en las cabeceras de las micro-cuencas con efecto devastador en épocas de lluvia.
En lo social, aparte de los muertos y heridos de la “cotidianidad” colombiana, se estima que en el sur de Colombia provocará no menos de 30 mil desplazados hacia las fronteras con Ecuador y eventualmente el Perú y Venezuela. La conflictividad social de la región se agravará por la fragilidad social general y por la dramática crisis humanitaria por la que atraviesa la población desplazada (más de 1 millón de personas en Colombia desde 1995) y masacrada (más de 18 mil muertos sólo en el año 2000): la segunda mayor tragedia del mundo reciente después de Kosovo. En Venezuela los efectos sociales del Plan Colombia pueden expresarse en una mayor miseria a consecuencia del desvío de recursos públicos hacia actividades de seguridad.
5. Anexos
El Plan En Números
La zona de conflicto tiene una área aproximada de 3.500.000 kilómetros cuadrados, e involucra a los países de la región Andina: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Venezuela y parte de Brasil, con una población aproximada de 100 millones de habitantes. El teatro de operaciones directa de la guerra abarca una zona importante de la Amazonía, que a decir de los expertos, es el pulmón del mundo y la mayor reserva de agua dulce existente, además de que posee una riqueza biológica incalculable. Su fragilidad biológica ha sido amenazada permanentemente, debido a las actividades humanas que se han desarrollado a lo largo de estas décadas, tales como la extracción de petróleo y de la madera, la
introducción de ganado y de cultivos de Palma Africana, etc.
Del paquete económico entre el 70 y 80% se destina para fines militares, -y de estos más del 60 % se reparte en la industria bélica norteamericana- y apenas el 20 % del total se asignan para fondos que tienen que ver con política social. Con lo que el componente fuerte del "Plan Colombia" intensificará la guerra a lo largo y ancho del país y puede extenderla a los países fronterizos.
Los 12.500 hombres que serán entrenados y organizados directamente a órdenes del Plan Colombia provenientes de la Policía, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea; los 500 asesores norteamericanos; los 80 helicópteros Huey y Black Hawk; los 60 millones de dólares destinados a los radares; en fin, el uso de la sofisticada tecnología militar norteamericana, iniciará de inmediato la denominada "Guerra del Sur", que cobijará los departamentos colombianos del Putumayo y Caquetá.
La ayuda de US$ 1.300 millones fue aprobada por el Congreso bajo ciertas condiciones: que los soldados estadounidenses no participen directamente en operaciones de combate y que no haya simultáneamente en territorio colombiano mas de 500 efectivos y 300 contratistas.
Voces
“¡Guillo!, Nos invade el plan Colombia”
”Nada ha sido más elocuente sobre esta cultura de lo venezolano que la histeria colectiva desatada por el Plan Colombia y su potencial trágica repercusión de este lado del Arauca.
La prensa se volcó a reseñar el tema con fruición y razón no le faltaba. La visita de Clinton a la vecina patria hubiera sido demasiado sosa si a ella no se le encontraba algo jugoso que explotar a lo largo de los días siguientes a su partida. Los prejuicios que siguen existiendo en contra de cualquier género de ayuda norteamericana a estos pobres países del sur, son capaces todavía de derramar litros de tinta editorial. Así que los opinadores encontraron terreno propicio para dedicarse a analizar cómo la aplicación de este instrumento político va a tener consecuencias apocalípticas para los países vecinos de la convulsionada Colombia.
que generan otros igualmente desinformados. Ello también es elemento muy ilustrativo de la poca información que es necesario tener en esta tierra de gracia, para lanzarnos en una diatriba capaz de descalificar cualquier hecho, proyecto o persona, si el tema resulta sabroso para convertirse en el centro de una conversación de "cocktail" social o para abordar frente a una cervecita playera.
Las opiniones van desde considerar que el equilibrio militar del continente se va a ver severamente alterado, como si en la agenda de nuestros países la disposición a la guerra estuviera a la vuelta de la esquina, hasta a pensar que hordas de desplazados de la violencia que desatarán las armas
norteamericanas, vendrán a invadir los predios venezolanos. No faltó quien quisiera significar que el episodio de los refugiados del norte de Santander- familias desplazadas la semana pasada por las luchas entre guerrilla y paramilitares- eran ya una muestra de lo que nos ocurriría de manera exponencial cuando el Vietnam que se está fraguando al lado termine de tomar forma con la ayuda americana. De telenovela.
¿Es que nadie se ha dado cuenta que Colombia es un millón de veces mas peligrosa para sus vecinos sin el plan que con él? A quien le quepa duda, no tiene sino que sentarse frente a su televisor a mirar los noticieros de RCN todas las noches, para perder la tranquilidad y el sueño, al observar el nivel de violencia con que convive a diario la patria que respira del otro lado de la frontera. Droga y guerrilla son hechos tan corrientes del lado de allá, como los partidos de beisbol del lado de aquí. Aquel pobre país, en la realidad, ha tenido que amarrarse las tripas para en medio de las lágrimas tratar de construirse a sí mismo.
No he escuchado aun a nadie decir, de Cúcuta para acá, que el crecimiento esperado del PIB de este año- que superará 3,2% luego de una caída de 4,46 % el año anterior también forma parte del plan que tanto torpedeamos. Ni que la inflación cercana a 10% que alcanzaran este año y que también forma parte de las propuestas del plan, ayudará a recuperar algo de bienestar para sus coterráneos. No he leído a nadie ponderando la ayuda de mas de 200 millones de dólares que los planes sociales colombianos recibirán de parte de Norteamérica, ni poner de relieve las bondades de los planes de sustitución de cultivos para provocar desarrollo en las zonas desnarcotizadas.
Si no tuviéramos esa inclinación ancestral a mirarle la paja en el ojo ajeno hace rato nos habríamos percatado de otras cosas que son ciertas. Venezuela, desde que Colombia comenzó y ha continuado con eficiencia su gesta antinarcóticos, terminando con los carteles de Cali y de Medellín, se convirtió en el target obligado de quienes hacen de este delito un fabuloso y lucrativo negocio. Si no fuéramos tan miopes, lo que tendríamos es que estar preparándonos para fumigar nuestra casa porque el vecino ya comenzó a fumigar la suya.
La posición fácil - y la sabrosa para criticar un rato- es la de encontrarle cuantos "peros" podamos a la iniciativa que les costará a los gringos 600 millones en equipamiento y en ayuda militar para combatir a un flagelo que tiene captados para el consumo a los niños de las escuelas en cada pueblo y ciudad americana.
Más bien, yo invitaría a que miráramos con interés investigativo el uso que se dará a los otros dineros que se estarán invirtiendo por parte de Colombia y de terceros países e instituciones financieras internacionales para rescatar la dinámica social, promover el progreso económico, provocar la
transformación institucional del país vecino y para hacer de esa tierra un lugar de paz. Una vez que se haya entendido el rumbo que se le intenta dar a Colombia con su plan, y el esfuerzo titánico que se ha hecho en conseguir la solidaridad internacional con ese rescate, quizá nos animemos nosotros a escribir menos en tono menos abrasivo y mas informado, y a exigirle a nuestras autoridades -¿por qué no?, como diría Pompeyo- un Plan Venezuela de este lado”. Beatriz de Majo C., El Nacional, Martes, 5 de septiembre de 2000.
“Y ahora, ¿el plan Venezuela?”
“Sentimos gran complacencia por el viraje en la política del Presidente Chávez sobre el Plan Colombia. No de otra manera tenía que ser y por ello tanto insistimos para que se entendiera la equivocada actitud que se venía asumiendo en el problema del vecino país.
Era de esperarse, si no el apoyo, sí la aceptación nuestra, por cuanto como vecinos tenemos el derecho de reclamarle a Colombia nuestro consentimiento, consulta y participación, en una acción multinacional en su lucha contra la producción ilegal de drogas, que inevitablemente involucra su acción política contra la guerrilla, necesariamente militarizable.
Era comprensible, mas no aceptable, la actitud personalista del Presidente en el tratamiento del
sino de los convencidos. Es grave olvidar en la continuidad social y cultural de los pueblos, aún con revoluciones, que el conocimiento se macera con la experiencia y ésta se logra con la práctica y la vivencia, únicas formas culturales para actualizar la historia, corregir los errores y cambiar el
pensamiento, bases insoslayables para la elaboración del concepto estratégico nacional en la relación internacional.
El asunto no es para legos ni para aprendices coyunturales de política, por ello el llamado a la reflexión a fin de evitar continuar con el disparate. Las opiniones sobran. Muchas sinceras pero irreales, otras equilibradas pero apegadas a la coyuntura histórica sin sentido trascendente, por cuanto van al juego de lo histriónico, cuando se fundamentan en el equilibrio de fuerza o poder nacional, visto solo desde el punto de vista de la beligerancia entre dos actores, olvidando: el temido poder de la fuerza multinacional, la rapidez de la moderna acción bélica y la reacción globalizada regional, continental y mundial, cuyo principal reflejo, hoy inmediato, es la reducción de la economía local, el cierre u obstaculización de las fronteras económicas y la regresión de la pobreza.
No se trata de un asunto tinturado de nacionalismo. No es el juego de una revolución otoñal, ni la oportunidad para el castigo a situaciones melodramática del pasado independentista. Ni siquiera, la opción oportuna para finiquitar las controversias limítrofes. Se trata de la limpieza de la casa, cuyo espíritu atenta contra el ánimo que tiende a pervertir la salud mental de los pueblos, embarcados con los Estados Unidos a la cabeza, en una escalada de consumo de drogas. Se trata de engullir el contenido del plan, bautizado como Plan Colombia, calificado por muchos, como el Plan América, el que
necesariamente nos involucra, aún cuando su acción y ejecución sean soberanas de los actores. Un plan, del que no podremos escapar aunque queramos, con o sin terquedad. Máxime, cuando los principales actores son los dos mejores socios comerciales de Venezuela, uno en importación petrolera y otro en exportaciones no tradicionales. Otra visión es de mezquindad ignorante.
Como se venía manejando el problema, con la óptica solo militarista, nos convertía en el país mas extraviado y contracorriente de la era globalizante tercer milenaria, tratando de resolver las diferencias interestatales atacando o acosando al vecino con la negación del apoyo solidario en su lucha política, sin intervenir en ella, como es de lógica internacional. Por ello consideramos que fue y sigue siendo un error militarizar el problema fronterizo venezolano, mezclándolo con el Plan Colombia. Mas aún, tratar de hacer una amalgama “bolivariano-santanderina”, con el desfase de casi dos siglos de historia mal estudiada y mal entendida. De continuarse con esta práctica, volveríamos a las acciones antihistóricas, surgidas del caudillismo de mediados el siglo XIX.
La incorporación de elementos comparativos del equilibrio del poder militar regional, ante la
incorporación del elemento militar en el Plan Colombia aupado y apoyado por Estados Unidos, no es solo una gracia tonta, sino que tiende a la promoción de una carrera armamentista innecesaria y dañina para nuestras economías, que, sumada a la irracionalidad del uso de las Fuerzas Armadas en tareas, que bien pudieran servir para incrementar el empleo, no hacen otra cosa que dilapidar nuestros siempre escasos recursos.
Se trata de utilizar nuestras instituciones en el fin para el cual fueron creadas, partiendo de la racionalidad jurídica, bastante deteriorada por la irracionalidad constituyente de dar funciones, sin especificidad orgánica. Es decir, crear primero el órgano y luego darle su función, en contra de la simple teoría organicista que, siguiendo las pautas de derecho natural o de la naturaleza, asigna la función al órgano más idóneo y apropiado, cuando no es de necesidad crearlo.
Siempre hemos creído y así lo hemos expuesto, que el problema binacional fronterizo debe
caracterizarse por un tratamiento jurídico y político diferente en cada uno de los Estados afectados y, la institucionalización del problema tiene que ser necesariamente diferente, cuando se involucra en él al componente militar. Para Colombia, el binomio droga-guerrilla, puede ser atacado por sus fuerzas armadas, como lo fue en su oportunidad atacado el problema guerrillero en Venezuela, mientras que en nuestro país, ese mismo binomio, partiendo de la nacionalidad colombiana, no puede asignarse al componente militar venezolano. Hemos insistido en que el problema guerrillero es un problema político en cada Estado, que no puede, por lógica soberana, traspasar las fronteras como delito. Por ello hemos insistido en que Venezuela no debe militarizar el problema de la guerrilla colombiana y, mucho menos darle relevancia jurídica en la jurisdicción militar, ya que ello conlleva internacionalizar el problema, cuya situación agrava las relaciones internacionales de ambos países.
siquiera evitar el efecto del problema colombiano, ya que se trata de un problema que nunca ha podido ser controlado por Colombia misma.
Debemos insistir en que Venezuela, como Estado vecino y de vívida influencia comercial y social con Colombia, no puede conformarse en estar o no de acuerdo con la solución “Plan Colombia”, ya que con o sin intención, siempre hemos estado involucrados en el problema y lo único que nos queda,
querámoslo o no, es prepararnos para enfrentarlo en la medida de su penetración. Surge entonces, como lo hemos propuesto, la necesidad de un plan paralelo o complementario, que hemos dado en llamar “Plan Venezuela”, que obliga a la coordinación entre los dos gobiernos actores, sin menospreciar el apoyo ofrecido por Estados Unidos, la Unión Europea y otros Interventores internacionales.
Es bien importante entender, que Venezuela tiene que desmilitarizar el Plan, ya que surge la necesidad de complementar la acción social promovida y ejecutada por actores específicos de este campo, incluyendo la acción policial liderizada o dirigida por la Guardia Nacional, (no la Fuerza Armada), en cumplimiento del contenido constitucional que da a este componente o fuerza militar, la conducción de las operaciones requeridas para el mantenimiento del orden interno. Es en función civil y no militar, función genérica de este órgano policial desde su creación, cuya misión justifica su existencia. Pueden mantenerse, modificarse o crearse nuevos teatros de operaciones, donde la función principal
correspondería a la Guardia Nacional con la integración de Comandos Específicos para operar en dichos teatros, que no son organizaciones sino ámbitos territoriales para la operación.
La Guardia estaría equipada policialmente y apoyada por los otros cuerpos policiales nacionales y regionales, por los órganos jurisdiccionales penales ordinarios y cualquier otro elemento organizacional necesario al esfuerzo policial. En la retaguardia estarían los otros componentes de la Fuerza Armada, para brindar su apoyo si fuere necesario. No debe escapar en el análisis, lo costoso que salen las operaciones militares y el desgaste y deterioro del equipamiento militar, que incluye la desmoralización de los hombres de las armas.
En este respecto, pareciera que entraran en claridad los analistas militares, al comprender que el problema fronterizo es un problema político y social, engranado con una actividad delictiva “civil”, que compete a las autoridades funcionales policiales. La acción militar por naturaleza tiende al fracaso cuando se le asignan tareas diferentes a la seguridad del Estado. Para eso son creadas y justificadas”. Enrique Prieto Silva - Miércoles, 25 de abril de 2001 - Venezuela Analítica.
“Los escenarios de un nuevo mbr-200”
“La nueva posición ante el Plan Colombia ha sido una de las razones de peso para llamar al
renacimiento del MBR-200. Las presiones de EE.UU., las actitudes conservadores de los ejércitos de Colombia y Venezuela, y la antesala de la reunión en Quebec, en el marco de los acuerdos para crear el ALCA, son las razones más importantes para que el Presidente decidiera respaldar ahora al Plan Colombia.
Por supuesto que ésta, no es la única razón para relanzar al MBR-200. Otras razones políticas
conducen a esta incierta salida de última hora. El curso vegetativo que ha seguido el MVR, así como la generalizada corrupción, el descontento del soberano, la frustración de un proceso sin rumbo, el terreno ganado por la derecha, la pérdida de valores del pueblo, las agudas críticas que pudieran generarse por el respaldo al Plan Colombia, todo estas variables inducen a la generación de alternativas que
revitalicen el poder del Presidente.
Su anuncio, en el contexto de la política nacional, presenta dos posibles escenarios. Un primer
escenario de amplitud. Dirigido a reunir a todas las fuerzas con ideales revolucionarios. Que se proyecte más allá del mismo MBR-200, para reconducir la gestión de gobierno hacia lo que tiene vigencia todavía del proyecto original. Este escenario exige limpieza del entorno. Reemplazar a los puntofijistas del gobierno por aquellos que han estado luchando toda la vida por un proceso de cambio estructural. Demanda tomar medidas de inmediato en el orden moral, penal y pecuniario contra los gestores de la corrupción. Exige convocar a los hombres que mantienen sus ideales y principios morales por encima de las desviaciones que produce la fascinación del poder. Rescatar con ellos la dignidad, el honor y todo el cuerpo de virtudes humanas que inducen la felicidad y el bien común del colectivo. Este escenario requiere reorientar los programas sociales hacia la autogestión de las comunidades organizadas. En este escenario el discurso del Presidente tiene que ser consecuente con su práctica. El Presidente tiene que ser un verdadero instrumento del pueblo. Dejar de lado el verbo manipulador de un populista, para sustituirlo por el buen juicio y el sentido común de un estadista.
escenario restringido, que reforzaría la plataforma política del Presidente. Sin trascendencia. Circunscrito solamente a este ámbito. No reuniría a todos los que han luchado y lo siguen haciendo comiéndose las verdes por parir un país que eleve el nivel de vida, la conciencia política y el bagaje cultural del pueblo.
Definido los escenarios y con base a los anuncios hechos por el Presidente y de acuerdo a las primeras reacciones del sector político, el llamado apunta al segundo escenario. Por lo que, ante su inminente desenlace, dudo que una nueva versión del Polo Patriótico sea el factor para satisfacer las metas del MBR-200: Cambio en las relaciones de poder para crear el poder constituyente del pueblo. Transferirle al pueblo la toma de decisiones. Generar un sólido sector autogestionario que permita romper y
disminuir muy significativamente la pobreza del pueblo. Respaldar y aupar las luchas sociales. Incentivar la riqueza y prosperidad de cada individuo. Defender hasta la muerte nuestra soberanía y no vacilar nunca en mantener el principio de la autodeterminación de los pueblos.
La reedición del Polo Patriótico sin agrupar al resto de las fuerzas políticas identificadas con la lucha revolucionaria es fortalecer exclusivamente a la instancia presidencial, pero no al proceso revolucionario como un todo. Si de veras se quiere avanzar hacia la profundización de los cambios a nivel de la estructura social, hay que adentrarse en el significado de una revolución y retar inclusive a los propios centros de poder que hoy dominan al mundo”. William E. Izarra - Lunes, 30 de abril de 2001 –
Venezuela Analítica.
6. Bibliografía
BBC Mundo – Plan Colombia – “¿A qué juega Pastrana?” http://www.bbc.co.uk/spanish/extra0008colombiaintro.shtml
Colombia y Venezuela: ¿socios petroleros? II - http://www.analitica.com/va/economia/opinion/default.asp Colombia - Venezuela: construir canales de comunicación para prevenir el conflicto -
http://www.analitica.com/va/hispanica/colombia_paz/default.asp
El Plan América - http://www.analitica.com/va/hispanica/colombia_paz/default.asp Falacias y verdades sobre el Plan Colombia -
http://www.analitica.com/va/hispanica/colombia_paz/default.asp
¡Guillo!, nos invade el Plan Colombia - http://www.analitica.com/va/internacionales/fuentes/default.asp El escarpado camino de Caracas a Bogotá y Washington -
http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/default.asp
El Plan Colombia - http://www.analitica.com/va/internacionales/fuentes/default.asp
Venezuela-Colombia: Pastrana y Chávez liman asperezas - http://www.analitica.com/va/internacionales/ politica_exterior/default.asp
Y ahora, ¿El Plan Venezuela? - http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/default.asp Los escenarios de un nuevo MBR-200 - http://www.analitica.com/va/politica/opinion/default.asp Chávez ofrece 'apoyo pleno' al Plan Colombia -
http://www.analitica.com/va/sintesis/nacionales/default.asp Estados Unidos aplaude a Chávez por apoyo al Plan Colombia - http://www.analitica.com/va/sintesis/internacionales/default.asp