Conversación Persuasiva Parte 5: 2 herramientas para
iniciar conversaciones
La conversación en la seducción es el fundamento, el eje de la interacción. Es imposible construir confianza, confort y conectar con las emociones sin habilidades de conversación. Hoy continuaré hablando de algunas estrategias que te permitirán desarrollar estrategias de aproximación a lo que significa estar en una conversación. Frecuentemente no sabemos de qué se trata conversar, no sabemos cuándo hablar y cuándo escuchar. Es algo que en muchos casos necesita un ojo atento, que aprenda al ver a otros, qué conozca la dinámica de una interacción social, pues bien, estoy seguro que esta serie de escritos será de ayuda.
Vamos a empezar hablando del principio 90/10. La razón por la cual la mayoría de conversaciones se atascan, especialmente las nuevas conversaciones, desde el mismo inicio es porque no se entiende el concepto de “proporciones” en una conversación. Es necesario tener en cuenta lo siguiente:
Cuando empiezas a conversar con alguien nuevo, especialmente alguien que no conoces todavía, van a ser tan fríos en sus cabezas como tú eras antes de iniciar la conversación.
En otras palabras, no sienten mayor motivación para hablar contigo, la razón fundamental son los nervios que implica la interacción con un desconocido, es algo natural. Cuando comienzas una conversación, ellos sienten algo parecido a: “Bien, yo tampoco sé qué decir tampoco. Me siento un poco incómoda(o).”
No es que se sientan incómodos precisamente, es sólo que su neurología no se ha “prendido” todavía. Es como un atleta que dice en la línea de partida “bien, hay que correr” cuando aún no ha tenido oportunidad de hacer ejercicios de calentamiento.
El principal reto que tienes es el de darle a tu interlocutor(a) la oportunidad de “prender motores” y arrancar.
¿Cómo se hace esto?
Mantente hablando: La regla es así de simple. Habla por ambos. De vez en cuando puedes mandar una pregunta aquí y otra por allá. No olvides las preguntas retóricas, que son preguntas que se hacen sin esperar respuesta. Por lo general es parte de un discurso con el propósito de hacer pensar al oyente. Suele expresarse como una afirmación expresada con forma de pregunta que se formula de modo que el (la) interlocutor(a) entienda el sentido de esa afirmación implícita. Por ejemplo, preguntar cosas como ¿no cierto?, ¿verdad?, ¿Sí o no?, ¿Por qué habrá personas tan desconsideras?
Luego hablaré de preguntas por sí misma. Pero en este momento lo que necesitas es involucrarte tanto en la conversación que las personas no se sientan amenazas por ti o por el mismo contexto de la conversación. No esperes que una primera conversación lleve a que tu interlocutor te hable de cosas demasiado trascendentales, profundas o personales, lo más probable es que no lo hará, porque aún su “motor verbal” está frío.
Mantenerse hablando de una forma animada, si proyectas una buena energía puedes ayudar a que los “motores” se encienda. Tienes que ponerle vida a lo que hablas, entusiasmo a través de tu voz y a través de los temas que tratas. Recuerda nuevamente: tienes que ayudar a la neurología de tu interlocutor(a) a que empiece la interacción. Una vez logras romper el hielo ya dejas de hablar y la otra persona empieza por sí misma a involucrarse con tus temas.
Recuerda, el principio 90/10 consiste en que tú inicias la conversación, tomas la responsabilidad y el control de ella la mayor parte del tiempo, el proporción 90 tú y 10 la otra persona. Conforme a avanza la conversación y el hielo se rompe la persona empezará a abrirse, a dejar los nervios y la ansiedad y te empezará a participar. En este punto tu comienzas a soltar el control y a bajar la proporción: 80/20, 70/30, 60/40.
No pienses que pasarás por un hablador, sólo piensa que tienes que ser un apoyo y dar una mano a la timidez/desconfianza de tu interlocutor. Ten en mente la siguiente creencia: estás haciendo algo genial por los dos, le ayudas a adaptarse y preparar su mente para la charla (lo cual demandará un tiempo) y te das la oportunidad de propiciar temas y controlar la situación.
El segundo es el principio de los sistemas de reconocimiento. Tienes que reconocer las señales que las personas te están enviando para saber si estás despertando la intensidad emocional necesaria, la energía correcta, y si los temas que tratas son interesantes, despiertan curiosidad y estimulan a tu oyente.
Es necesario utilizar los sentidos. Tus ojos y oídos serán tus mejores amigos, es necesario observar las reacciones y aprender a leerlas. La clave está en prestar atención, poder descentrarte de ti mismo y fijarte en el otro. Los peores conversadores son aquellos que no pueden dejar de pensar en ellos mismos mientras hablan con otra persona. Simplemente fíjate en la otra persona, desconéctate de tu propio ruido mental que te dice “¿será que lo estoy haciendo bien?, ¿será que voy por buen camino?”o peor aún esos mensajes fatalistas de tu propia mente que te dicen “mmm… se está aburriendo, soy pésimo en esto, qué aburrido estoy.” Concéntrate en sus palabras y en ver las reacciones emocionales del otro.
La cosa es simple, debes notar emoción, interés y curiosidad en el otro. Esas son las cosas que tienes que buscar, al buscarlas inevitablemente estarás poniéndole atención, al hacerlo estarás
conectando. Muchos fallan porque al conversar no conectan. En las conversaciones TODO es sobre la conexión que creas.
Ahora bien, un pequeño apunte sobre qué hacer con la información que recibes:
Cuando comienzas una conversación con alguien o con un grupo de personas tienes que tener un grado mayor de energía que la de la persona o grupo con que estás.
La clave de esto es saber que no charlas sólo con las palabras que usas, sino que hablas con tu tono de voz, con tu volumen de voz, tu tono, tus inflexiones de voz y tu lenguaje corporal. Nunca deberías iniciar una conversación con las manos en los bolsillos o sin mover las manos. Lo que se busca con este principio es que tu “robes” un poco de energía de ellos, mas no ser aplastado por la energía de la persona o el grupo al que entras. Al tener un estado energético mayor darás una impresión más dominante así como más espontánea o divertida.
Y acá viene un punto interesante por el cual los tímidos son percibidos como conversadores difíciles. El tímido generalmente suscita tres primeras impresiones:
1. Que son inseguros, por lo cual no generan valor, de acuerdo a la forma en que lo definí en mi post previo.
2. Que son muy inteligentes, lo cual hace que los interlocutores piensen “mmm… no tengo ni idea qué decirle para que no me juzgue.”
3. Que son muy serios, lo cual produce el mismo efecto anterior, sumado al siguiente pensamiento “mmm… este tipo es muy serio, será mejor que me cuide de lo que digo no sea inapropiado”. En los tres escenarios serás aislado si no muestras una energía divertida y relajada, donde ellos se sientan libres de ser quiénes son y hablar lo que deseen hablar.
Aprende a reconocer dónde está en nivel energético de las personas. Es necesario ser preciso, una cosa es el nivel energético de las personas en un bar, en un sitio para bailar, en una biblioteca, en un salón de clases. Sólo hay que calibrarlo para que sea un poco superior al que tienen las personas en el sitio, no tienes que llegar con el nivel de energía de una discoteca a abordar a alguien en un sitio más calmado. La clave es experiencia y más experiencia, la vida real te enseñará a calibrar estos niveles.
Por hoy basta. En el próximo escrito les mostraré algunos “iniciadores” de conversación, con los cuales podremos entender algunas vías o rutas para empezar a hablar con otras personas.
Conversación Persuasiva Parte 6: Estructuras mentales de
la conversación
Resulta bastante paradójico que las personas tengan tanto miedo al iniciar una conversación, que sea una conducta que despierte tanta ansiedad y tanto nerviosismo. Iniciar una charla con alguien no debería suscitar tantas emociones, es algo simple, es algo para lo cual los seres humanos estamos diseñados, es el simple acto de conectar con otros, eso es todo, las conversaciones son el simple acto de iniciar una conexión. Lamentablemente tenemos que lidiar con varias cosas:
1. Creencias: Empezamos una charla con ciertas ideas en mente. Algunas nos resultan más eficaces, como creer que podremos tener una interacción interesante, que podremos despertar curiosidad, que será una conversación apasionante. Otras resultan paralizantes o inútiles: creer que seremos rechazados, que la otra persona creerá que no valemos nada, etc. 2. Prejuicios: Los prejuicios son ideas poco informadas que nos hacemos sobre las personas o los contextos, son opiniones y tienen su explicación en defectos de nuestro proceso de razonamiento. Algunos de los que nos generan incapacidad son: creer que porque una mujer es atractiva no podremos hablar con ella, pensar que en ciertas circunstancias resulta inapropiado buscar una conversación (increíblemente muchas personas aún siguen pensando que los únicos lugares para seducir son los bares y las discotecas), que una mujer tiene novio y que eso implica que seremos rechazados al intentar hablar (acá jugamos en términos de probabilidades, puede que sí como puede que no y vale la pena intentarlo.)
3. Expectativas: Las expectativas son el resultado de nuestras emociones que anticipadas esperan ciertos resultados. Muchas veces encuentro que los aprendices de seductores no tienen claros dos conceptos:
*El valor de la práctica: Algunas interacciones no tienen por qué producir resultados por sí mismas. Me explico: muchos esperan que el resultado natural de una conversación sea un correo electrónico, un teléfono, una cita, sexo, etc. Muchas conversaciones son netamente ocasionales, se dan en un momento, bajo una circunstancia muy especial o por ciertas razones no conducen a nada. Muchos desprecian el conversar simplemente por el placer de hacerlo, de practicar y de conectar tan sólo por un momento. Nuestro pensamiento se enfoca con demasiada ansiedad hacia los resultados y no valoramos el proceso de crecimiento y de conocimiento acumulativo. En el arte de la conversación tus primeras interacciones no serán tan buenas ni tan precisas como las posteriores, el hábito de conversar es un arte que empieza a cultivarse cuando buscas cualquier pretexto y situación para conversar. Puedes
conversar con una camarera, con alguien que compartes silla en el autobús, con alguien que hace fila contigo en el banco, el taxista, etc. En estos casos el resultado poco importa, lo que realmente es valioso es la experiencia que tienes y cómo paulatinamente empiezas un hábito de conversar.
Cuando tienes el hábito de conversar con cualquiera simplemente hablar con una mujer resulta encajar fácilmente dentro de ese hábito. Empiezas a eliminar la ansiedad y la anticipación que representa el conversar. Un ejercicio que les propongo a mis clientes es que hablen con mujeres hermosas, no buscando resultados sino simplemente por hablar y por acostumbrarse a acercarse a este tipo de mujeres. Si tienes en tu mente el resultado deseado puedes estar obsesionado por el resultado en sí y no fijarte en el proceso para llegar al resultado. Algunos resultan ser muy directos, o mostrarse demasiado afanados por “cerrar” con teléfono o con una cita. Eso conduce a que el proceso se vea estropeado y si el proceso se daña no se tendrá el resultado.
*El valor de la paciencia: Muchos me dicen “es que ya he esperado demasiado, he estado mucho tiempo sólo”, pues bien, yo he aprendido en mi vida personal y en la de mis clientes el valor de esperar. Lejos de las posturas engañosas de algunas escuelas de seducción que sólo buscan el dinero de las personas, la seducción es un arte que se juega en el saber esperar. Algunas interacciones no producen su fruto sino semanas o meses después. Lo único que yo busco en mis clientes es que su oportunidad de interactuar, de conversar, de conectar sea efectiva sin importar el resultado visible (teléfono, cita, contacto, etc) y que simplemente lo hagan por el placer de hacerlo, entre todas estas conexiones una o varias resultarán, en el largo plazo en citas y luego en posibles relaciones. La metáfora que se me ocurre es la de pensar en un sembrador que va sembrando sus semillas, algunas no germinarán porque no son terreno fértil, pero algunas si lo harán y darán fruto. La seducción es un trabajo, es un oficio, que hay que hacerlo. La impaciencia sólo conduce a que te equivoques, tomes decisiones equivocadas o presiones demasiado y muestres necesidad.
4. Atribuciones: Las atribuciones son explicaciones del tipo causa-efecto que hacemos de los fenómenos. Un ejemplo en una esfera diferente se puede ilustrar en la diferencia en que una inundación sea atribuida al invierno y a un terreno susceptible de deslizamientos, y otra es atribuir esa misma inundación a un castigo divino por los pecados. Como ves, la misma consecuencia tiene dos causas diferentes dependiendo del punto de vista. En el campo de la seducción: el mayor error reposa en pensar que una actitud distante al entablar una conversación implica un rechazo manifiesto, o que hemos perdido valor delante de la otra persona, o que no desea hablar con nosotros. Puede que sea cierta esta atribución, pero también puede que sea cierto que hemos iniciado la conversación en un mal momento, que esta persona esté ocupada o que simplemente no desee hablar con nadie en ese instante, porque está pensando en algo realmente prioritario. Esto lo he visto en dos contextos:
*Cuando no es probable que vuelvas a ver a esa persona: muchos atribuyen a esa actitud un rechazo y un notorio fracaso en su interacción. Como nunca tendrán la oportunidad de comprobar cuál atribución es correcta se quedan con la peor (el rechazo sin más). En este punto es necesario presumir buena fe, por dos razones: primero, así sea falso resulta ser algo que la psicología conoce como una “creencia que defiende la identidad” y aunque probablemente falsa (que no seguramente) es útil para tu proceso. Segundo, esto permite que
no reacciones con el resentimiento característico de muchos de los aprendices, que para en siguientes aproximaciones (incluso el mismo día) no pierdas tu energía y un episodio no termine dañándote el resto del día. Esa es una victoria que no te puedes permitir conceder. *Cuando volverás a ver a esta persona: Quizá es una persona de tu trabajo, de tu universidad, del barrio. La actitud abierta y una atribución positiva permitirán que te vuelvas a acercar y puedas comprobar qué es lo que sucede realmente. Quizá una segunda o tercera aproximación resulte en saber que esta persona en verdad estaba ocupada o que realmente no quiere saber de ti. Y acá entra a jugar una atribución compleja:
Por el hecho de que una mujer no desee hablar contigo no significa que la causa esté en que eres inadecuado o que has fallado, la causa reside en el estado interior de la mujer. Escribe esto por favor en fuego en el sistema de creencias que tienes.
Ante todo tienes que preservar tu estima y tu nivel de juego.
Ahora bien, tienes que prestar atención a no caer en un extremo: no puedes excusarte de todas las fallas, eso conduce a la mediocridad. Tienes que adecuar tu sistema de atribuciones para saber cuándo tu técnica y estrategia han fallado y necesitas mejorar, trabajar y optimizar tu rendimiento, y cuándo es simplemente cuestión de las circunstancias. Recuerda que este trabajo consiste en volverse cada día más exigente contigo mismo. Y acá va otro principio: Las excusas poco valen, es necesario mantener un equilibrio entre ser crítico y exigente con uno mismo y preservar la estima. Muchos caen en el extremo de ser demasiado críticos consigo mismo y lo único que obtienen es lesionar su autoestima y estropear todo su desempeño, porque desarrollan algo que se denomina “temor al desempeño”, es decir, tienen un temor desmedido a no hacer las cosas bien por lo cual optan por no hacer nada.
La conversación es algo que es necesario entrenar. En próximos escritos trabajaré sobre algunas técnicas y conversación, y también escribiré sobre algo fundamental y que ha quedado como insinuado: los estilos de energía personal y cómo existe naturalmente personas que son extrovertidos y otros introvertidos.
Si hay algo que valoro es la verdadera originalidad, que en seducción defino como la capacidad de inventarse a uno mismo (o reinventarse) de acuerdo a una construcción original de uno mismo, tomando en cuenta un estudio personal de lo que uno es y de lo que uno quiere reflejar. Un seductor se define a sí mismo como una producción original, como una marca personal. Y es justamente esta metáfora la que se ajusta más a la configuración interna y externa que realiza un seductor para mostrarse ante los demás y para desarrollar algo que se denomina su “concepto”. El “concepto” en una marca es la forma en que te defines y la forma en que esperas que las personas te definan cuando alguien les pregunta ¿Oye y quién es (pon tu nombre)? El concepto se define por los adjetivos con los que te describen, por ejemplo, pueden decir: el gordo, el flaco, el alto, el mono, el metalero, el ejecutivo, etc. Ese concepto es lo que proyectas a los demás y en el caso del seductor ese concepto no es fruto del azar, mucho menos del descuido, por el contrario es fruto de la planeación, del cálculo, del ejercicio creativo y también estratégico.
Para aprender ese proceso y para asesorarlo me entrené en la investigación de mercados, el marketing, la psicología del consumidor y la persuasión. Créeme en este mundo contemporáneo de estímulos que constantemente te bombardean necesitas desarrollar estrategias de recordación en la mente de las personas, es decir, evitar a toda costa que te olviden, te confundan o te menosprecien, o que te releguen. Las marcas invierten presupuestos enormes, tiempo y contratan a personas brillantes solamente para persuadir, generar recordación y motivar escogencia.
No basta sólo con llamar la atención, tienes que ser escogido. Esa es la esencia de la seducción, y es precisamente el punto donde fallan mucho, son llamativos, logran captar la atención, pero a la postre no son escogidos, porque llegan algunos que pueden ser sutiles, discretos, no necesariamente tan rimbombantes y son escogidos, cierran el trato.
Al hablar de estos temas la seducción se encuentra directamente con su pariente más cercana: la persuasión. Y al desarrollar mecanismos de recordación y elección tenemos una serie de principios que vale la pena que tengas en mente, porque si estás desarrollando tu propio concepto persona y tu propia “marca” personal necesitas saber cómo escogen las personas, y concretamente cómo escoge tu público objetivo: las mujeres (aunque estos principios se aplican básicamente a cualquier persona, tus clientes, quienes eligen políticos, quienes compran un producto), y para empezar te daré tres principios clave:
1. No puedes suponer que las personas saben lo que quieren: cuando hablas con mujeres tienen en su mente algo claro de lo que desean, sin embargo su concepto y deseo puede cambiar y pueden resultar con alguien con quien, en principio, no habían pensado que estarían. El no tener
claridad sobre lo que en realidad desean crea una brecha que tú puedes aprovechar a través de dos mecanismos: no creyendo lo que ellas te dicen que quieren, y mostrándote como una persona deseable. Como dirían los expertos en mercadeo “enseñándoles a escogerte.”
2. No ha de suponerse que la gente dice la verdad: y no la dicen porque sean mentirosos (aunque a veces este sea el motor) sino porque tienen poco conocimiento de sí mismos. Si una mujer te dice “yo nunca haría eso” o “me gustan los hombres así y así”, duda en principio de ello. El principio de decisión y escogencia es inconsciente, no tenemos acceso a los criterios profundos que nos hace escoger algo o alguien, por lo cual cualquier cosa que digamos al respecto es simple especulación. No vayas al extremo del escepticismo, pero toma con pinzas las palabras de los demás, parte del principio de la duda, y considera que los seres humanos somos contradictorios e impredecibles.
3. Es peligroso suponer que las personas se comportan de una forma racional: acá existe otra brecha que puedes tomar a favor. Si las personas fueran racionales harían escogencias de acuerdo a la lógica, sopesando beneficios y pérdidas y tendrían métodos de toma de decisiones basados en los argumentos, la experiencia y la conveniencia. Pues bien, la realidad es que la gran parte de las decisiones humanas se basan en las emociones, en lo que sienten, en su intuición, en creencias (algunas de ellas mágicas e ilusorias) y en principios y estructuras inconscientes. ¿Por qué elegimos a los mismos políticos de siempre? ¿Por qué seguimos fumando y tomando alcohol cuando sabemos que es lo más correcto para nuestra salud? ¿Por qué cierta mujer sale justamente con el tipo de hombre que le genera más sufrimiento? ¿Por qué repite el mismo patrón emocional una y otra vez? Cuando seduces no lo haces por tus argumentos o porque suponga la mejor decisión para la persona, lo haces porque lograste hacer lo que yo denomino un fuerte giro emocional, que se convirtió en una elección.
La persuasión encontró una estructura en la mente humana responsable del proceso de elección, que como dije arriba es el momento clave del proceso de seducción, y es como sigue:
A. Consciente racional
B. Preconsciente (prejuicios, suposiciones, temores, motivaciones emocionales), que pueden llegar a la conciencia con algún trabajo de introspección.
C. Inconsciente: No sólo no nos damos cuenta de nuestras verdaderas motivaciones sino que tampoco podemos discutirlas. Es una caja negra, inaccesible, simbólica, caótica.
El decisor más importante es la esfera inconsciente, las motivaciones más ocultas que encierran los seres humanos y que han sido objeto de estudio por los psicólogos y los expertos en mercadeo. Así que partimos de una cierta base, de un piso, para conocer qué es lo que persuade a las personas por el hecho de ser humanos, aparte de sus historias personales y sus particularidades. El libro “The hidden persuader”, de Vance Packard, una obra maestra de la década de los 70’s y que se ha convertido en la biblia de los persuasores describe 8 necesidades claves que se han encontrado en los seres humanos y que tú puedes capitalizar en tus interacciones con las personas.
Recuerda: saber es poder. Si deseas ser poderoso, influyente, exitoso, el estudio del comportamiento humano será la clave para lograrlo. Ahora bien, te describiré las necesidades humanos descritas por Packard en su obra:
1. Necesidad de seguridad emocional: El persuasor exitoso es aquel que puede suministrar a la mujer una sensación de estabilidad emocional, se apoyo y de soporte a sus sentimientos. Las palabras claves son protección, seguridad, apoyo y soporte, grábatelas a fuego en tu mente porque las personas responden al uso de estas palabras en las interacciones. En tus conversaciones conecta con las emociones pasadas, con las emociones de la niñez, con las emociones de los buenos momentos del pasado, conéctate a esas emociones que las personas traen al recuerdo e insértate en ellas. Con las emociones sucede algo muy interesante: cuando contamos una historia de gran carga emocional traemos todo el escenario, las cosas, las personas y las ponemos justo al lado nuestro. Mientras estás tomando un café de repente aparecen tus amigos de colegio, aparecen los juegos, aparece un atardecer junto a la playa junto a alguien especial, y ese alguien aparece allí, a tu lado, en la cafetería, así que aprovecha que ella ha traído todo eso a tu lado e insértate en la película, escucha atentamente, observa lo que ella ve y conéctate emocionalmente siguiendo la cadena de emociones que ella tiene, si habla de un atardecer la clave es conectar con esa emoción y subirla en las montañas rusas de tus emociones, como en un juego virtual puedes llevarla a pasear literalmente por donde desees.
2. La afirmación del propio valor: El persuasor así como conecta con las emociones y sentimientos, también conecta con la autoestima de la mujer, conecta con aquella parte de sí misma que cuando habla siente que tiene al frente un espejo que le retroalimenta valor. Nos gusta sentirnos valiosos, útiles e incluso necesarios, así que las palabras tienen que mostrar esto, hablar de genialidad, de importancia, de “lo que haces es increíble”, etc genera en nuestro auditorio ganas de seguirlo escuchando, sobre todo porque no son muchas las personas que pueden brindar halagos sinceros y dirigidos a dimensiones que pocos lo hacen, muchos halagan la evidente belleza, la forma de vestir, pero pocos reconocen atributos de personalidad, de manejo emocional, de emoción, los que apuntan a estos flancos se suman varios puntos si, además son capaces de afirmar el valor de forma esporádica y sin ser predecibles, justo cuando existe la oportunidad y no de forma gratuita y descontextualizada.
No es lo mismo cuando ella te dice algo que resulta ser preciso y tu valoras su “intuición y agudeza” que cuando ella no dice nada y tu le dices lo mismo. Lo primero conecta y produce bienestar, lo otro no crea sintonía y se nota prefabricado.
3. La compra de satisfactores del propio yo: Necesitas ofrecer confianza y placer. Necesitas proporcionar situaciones que produzcan bienestar, diversión, entretenimiento, relajación. La individualidad de las personas requieren espacios donde puedan ser ellos mismos y sentir satisfacción con lo que son y con lo que expresan. Por ello debes identificar los núcleos de satisfacción de la persona con quien estás, ¿le gusta bailar?, ¿se siente verdaderamente libre y famosa en un karaoke?, ¿se siente feliz y plena al estar patinando un domingo?, ¿se siente útil cuando está cocinando? Encuentra a través de la charla estos elementos y poténcialos en las interacciones, si escuchas atentamente ella misma te dirá de forma tácita cuáles son los planes que la llenan de satisfacción.
Y acá hay una nota importante: alguno me preguntará, “pero cómo así, ¿nos estás pidiendo que ella configure nuestra agenda y que hagamos lo que ella quiere sólo para satisfacerla? ¿Y nosotros qué?” Pues bien es una extraordinaria objeción dicha desde la orilla de la seducción tradicional. Para mí la seducción consiste en el estudio de cómo conectan las personas, conectamos de forma inconsciente porque hacemos todo lo que este blog dice casi sin pensarlo, de forma inconsciente, y encontramos que lo que la satisface a ella también me satisface, y que ella conecta con nosotros en la misma forma e intensidad que nosotros con ella. Para mí la seducción es buscar, conocerse,
abrirse al mismo, dejando de lado el egoísmo del traerla a tu mundo y que ella mire a ver si se amaña o no, sino más bien pensando en que la cosa es recíproca: yo la traigo a mi mundo y me voy al de ella, porque eso es la seducción, abrirse al fascinante mucho femenino y que ellas lo hagan al mundo masculino y que en los dos mundos tengamos diversión, placer y emociones intensas.
4. La venta de escapes creadores: La idea es literalmente sacarla de su mundo de rutina, de su mundo predecible, de su tensión diaria, de su vida de soledad, angustia o tristeza por x o y factor. Todos tenemos momentos oscuros, lugares que nos tienen prisioneros, lugares del pasado, del presente o del temor al futuro, lugares donde habitan nuestros fantasmas, nuestros temores, las dudas, etc. Los escapes creadores consisten en identificarlos, cuando alguien tiene estos miedos y conecta con alguien que le genera confianza no tardará en dar pistas sobre estos lugares, la idea es que tu empieces a habitar esos lugares proveyendo lo contrario a esos fantasmas y miedos. Te daré un ejemplo, una mujer que recibió comparaciones en su anterior relación de pareja y que la repetición de estas condujo a una pérdida de autoestima, necesita alguien que afirme su yo y le provea escapes creadores donde se sienta única y maravillosa, donde se sienta hermosa y se sienta valorada. Una fiesta, una celebración donde ella tenga que arreglarse, vestirse y maquillarse de forma especial puede ser la oportunidad para mostrarle que está hermosa y que es maravillosa. Tú tienes el poder de crear estos escapes creadores, y el requisito para crearlos es escuchar y ser creativo. Sólo tú podrás configurarte de tal manera que puedas generarlos para esa mujer en particular que te gusta.
5. La adquisición de objetos de amor: Es importante que asocies los objetos, tales como detalles, a emociones profundas que desees transmitir, lo simbólico puedes expresarlo a través de objetos que “bautizas” con mensajes, por ejemplo un atrapa sueños, una pintura, una canción dedicada de forma precisa.
6. La sensación de poder: A las personas les agrada sentirse poderosas, y eso alude a la sensación de autonomía, decisión. Si eres de los que en tu relación se hace lo que tú dices, cuando dices y a la hora que dices lo más seguro es que estés vulnerando esta necesidad en las personas. En una relación nos gusta sentir que la otra persona es poderosa (y no un pusilánime) pero también nos gusta sentirnos poderosos.
7. La venta de sensación de arraigo: Alude a la emoción de pertenecer, de acoger a la mujer en un espacio donde ella puede crear y donde puede tener reconocimiento, amistad, que es de alguna manera su sitio. Tus amigos también son claves en este proceso cuando la reconocen y la introducen en su espacio de amistad, incluyéndola, invitándola, tomándola en cuenta, escuchándola. Ella desarrollará emociones intensas a ti y hacia ese mundo al que ella empieza a valorar y a sentirse parte. Si hay algo que detestamos es la sensación de ser excluidos, de salir, de ser expulsados. El vínculo social y la pertenencia son un vicio.
8. La seguridad de una inmortalidad: El persuasor exitoso no solamente ofrece placeres o seguridades terrenales sino que responde una pregunta latente en los seres humanos y que tiene que ver con la espiritualidad y la trascendencia, con las preguntas de nuestro lugar en el mundo, del sentido de existir, de la causa del sufrimiento. El persuasor tendrá que ser una mezcla de sacerdote, chamán y filósofo que también provea profundidad, que a su vez significará seguridad. Las personas detrás de lo espiritual buscan seguridad y alivio al inevitable temor a la muerte, si le
das respuesta desde la espiritualidad (no la religión) a esos interrogantes serás sin duda un refugio incomparable.
Nuevamente te recomiendo que leas este valioso libro, es realmente valioso al momento de mostrar cómo nuestra estructura es tan compleja pero a la vez predecible y que encontrando la motivación clave puedes tener una mejor conexión. Lo que funciona con las mujeres también funciona con todos, simplemente desarrolla la habilidad de identificar cuál de las motivaciones es la clave del vínculo, con algunos será una sola, con otros será una mezcla de varias. Los estudiosos de la persuasión (como Vince Packard, Kevin Hogan, Edward Bernays, entre otros que puedes investigar por tu cuenta) nos indican que la clave está en desarrollar conexiones personales y no conexiones por defecto (como se enseña en la seducción clásica), conectar individuo por individuo y luego en grupos.
El gran error ha sido pensar que las mujeres son iguales, y más aún que las personas son iguales, y que los mismos patrones funcionarán una y otra vez, lo que la psicología nos muestra es que somos diferentes y que el maestro de la seducción logra conectar con las necesidades individuales y el lenguaje personal de cada persona.
Implantando ideas de tí (o como volverte un virus muy
resistente)
“¿Cuál es el parásito más resistente? Una idea. Una sola idea de la mente humana puede construir ciudades. Una idea puede transformar el mundo y reescribir las reglas. Por eso tengo que robarla”. El Origen (Inception) Una de las dudas que más recibo es la siguiente: ella me dice que está ocupada y que no puede salir conmigo, ¿ahora qué hago? Y cuando me escriben me dicen cosas como “sé que me equivoqué, sé que hice algo mal, ¿cómo hago para arreglarlo y que
ella salga conmigo? Bueno, una y otra vez les respondo cosas del estilo del Sistema de Tres Vidas, tres oportunidades, si falla las tres Game Over, no insistes más, te vas, te largas. Punto.
Uno de los grandes engaños de la seducción es que puedes seducir a cualquier mujer. Eso debería ser algo que debes aceptar, hay mujeres que simplemente no se interesarán en ti, porque están casadas y son fieles, porque no les gustan los hombres de tu tipo, porque les gustan los emos, porque su fetiche son los hombres de color, porque son lesbianas, porque están muy heridas y dañadas y no quieren saber de los hombres por un tiempo, porque le recuerdas a alguien que le hizo daño, y mil etcéteras más. Eso no debería herir tu ego, no debería alterar el concepto que tienes de ti mismo, no debería hacer que te obsesiones con la mujer que te rechaza, nada de eso. Hay mujeres con gustos extraños, con otros patrones de lo que les gusta o no les gusta, eso no debería influir en tú realidad.
Una cosa es que te guste una mujer, otra cosa muy diferente es que te obsesiones por ella, que todo el día pienses en ella, que si escuchas una canción la pienses, que veas otras mujeres parecidas a ella, que pienses en el destino, en la mujer ideal, en la mujer de tus sueños. Eso sucede al principio pero si te pasa ahora es algo que debes detener.
He visto que cuando este tipo de obsesiones suceden generalmente operan en contra tuya, ya sea saboteándote, es decir generándote ansiedad, nerviosismo, que no sepas de qué hablar, que hayas pensado tanto los momentos para verla que simplemente cuando la ves no puedes actuar con normalidad y actúas como un tonto, muestras necesidad, se te cae la baba y ella lo nota.
Sí, las mujeres notan cuando te obsesionaste con ella, y eso actúa como el principal repelente femenino. Recuerda que a las mujeres les atraen los hombres que en algún punto les ponen cuidado y en otro las ignoran. La cadena es esta: ignorar, poner atención, distraerte, ignorar, ignorar, poner atención intensa, distraerte, poner atención, poner atención, ignorar. Puedes usar varias combinaciones de estos elementos:
*Ignorar: no le pones cuidado, si habla no le prestas atención, si te escribe demoras días en contestar, si te manda un mensaje lo dejas pasar, si te llama no contestas. *Poner atención: Prestar atención visual y auditiva completa a ella. Implica manejar una mirada directa a los ojos, escuchar muy bien lo que dice, lenguaje corporal orientado hacia ella, señales de intención.
*Distraerte: En algún punto de la conversación y tras estar muy atento a ella te distraes, aprovecha alguna llamada que entra, algún conocido que te encuentras, un mensaje al celular que te llega, o si es una llamada le dices que ya se acabó tu tiempo y que tienes X cosa que hacer, una clase a qué asistir, una reunión, etc. Si es una distracción transitoria puedes volver a ella diciendo: “¿en qué íbamos? Ahh si, en tal y tal cosa.” Recuerda que vienes de un período de atención intensa y debes mostrar que estabas atento a lo que decías luego del tiempo muerto.
Vamos a dejar algo muy claro acá y es algo que he martillado constantemente en este blog: a las mujeres les gusta el suspenso, les gusta el misterio, les gusta preguntarse a sí mismas y a sus amigas y amigos gay o amigos mascota: “¿Oye pero si yo le gustará había llamado?”, “Oye ¿por qué si le gusto entonces se distrae cuando estamos hablando?”, “¿Por qué me no me llama tan seguido?”, “¿Por qué se desaparece por días y simplemente no sé nada de él?”
¿Cuál es la diferencia entre sentir atracción por una mujer y sentirte obsesionado por ella? En la atracción TÚ ESTÁS AL CONTROL DE TI MISMO Y DE LA SITUACIÓN. En la obsesión pierdes el control, se esfuma, se evapora, te vuelves tímido, necesitado, ansioso, predecible. Por ello es que te digo algo: nunca atraerás a una mujer si es lo único que deseas hacer en tu vida. Si no piensas en estudiar, en trabajar, en salir con tus amigos, en salir con tus amigas, en salir con otras mujeres no podrás acceder a tener relaciones, no podrás acceder al estado mental que dice: “para mí salir con mujeres es algo normal, divertido y extremadamente relajante”, por el contrario, si conseguir ESA mujer es lo único en que piensas tu estado mental es: “las citas son horribles, no sé qué decir, es algo sumamente raro y tensionante.”
El arquetipo más exitoso es el coqueto, y lo más interesante de él es que puedes imitar estos tipos de comportamiento, puedes adaptarlo a tu forma de ser, puedes ser un poco más arriesgado y “jugar” un poco con las citas, los tiempos, las llamadas.
El código de la seducción se resume en: confusión = incremento del nivel de atracción.
Lo más interesante del coqueto es que su modo de operar se dirige a la autoestima. Puede que a ella ni siquiera le gustes en primera instancia, puede que le des exactamente igual. Pero cuando ve que tú no te desvives con ella, que no te poner nervioso porque es hermosa, que no le pones alfombras rojas cuando para, que te distraes un poco cuando te habla, ella empezará a preguntarse “¿Quién carajos es este tipo que me trata así”
¿Adivina qué?
En ese preciso instante ya tienes su atención puesta en ti. Estará analizando cada movimiento que haces, esperando que le des gusto, que te desvivas por ella, que estés pendiente 100% de ella. En ese punto pensará en ti, y cuando lo haga su mente caerá en una trampa muy ingeniosa que procede de la confusión que has sembrado: Pensar intensamente en alguien = ¿Será que me está gustando?
Te has insertado en su mente. Será inevitable que se haga la pregunta. Será inevitable que luche contra esa idea intrusiva, será inevitable que se diga “¿pero cómo me puede estar gustando ese tipo?”, “¿Cómo me puede gustar si es feo/repelente/grosero (o lo que sea)?
Es allí cuando la idea de ti se ha vuelto un virus. Es allí cuando has implantado una idea. Es una forma muy fácil y opera cuando aplicas principios de indiferencia.
Ahora demos una vuelta a la tuerca.
No sólo eres indiferente, sino que prestas atención a otras mujeres diferentes a ella, da lo mismo si son más hermosas o menos hermosas. Su egocentrismo, su ego, su propio narcisismo operará a favor tuyo, su deseo de ser importante se verá desafiado por tu actitud, serás un enigma, un misterio, un reto.
Habrás implantado una idea de ti.
Es muy sencillo, tan sencillo que parece difícil.
Rasgos de falta de carácter
Hoy quiero volver a un tema recurrente, y es el carácter en un hombre, sus atributos alfa, sus atributos dominantes. Generalmente me fijo en estos detalles y no me es difícil encontrar a muchas mujeres acompañadas de hombres beta, omega y demás, y uno nota cómo estas mujeres o bien se aprovechan de la debilidad de carácter de sus hombres, o bien se avergüenzan un poco porque actúan en grupo como betas y las hacen quedar un poco mal.
También se da cuenta cómo muchos hombres beta pierden chances con las mujeres, justamente como no pueden mostrar atributos atractivos de carácter, que es en últimas, lo que ha atraído a las mujeres hacia los hombres desde tiempos ancestrales.
Ahora bien, he querido compendiar las señales en 10 indicadores de que no estás mostrando un carácter dominante, y son los siguientes:
1. Dejas que ella tome absolutamente todas las decisiones: Acá es necesario decir algo: ser un alfa no implica que de una forma autoritaria tu tomas todas las decisiones sin escuchar y sin dialogar, un rasgo de carácter implica escuchar a las mujeres, sin embargo, si siempre estás dependiendo de los lugares a donde ella quiere ir, de los planes que desea hacer, si ella siempre dice la última palabra, si en todo momento tú vas como perrito faldero para donde ella va, allí hay un problema serio de carácter que es necesario trabajar. Es necesario fortalecer tu capacidad de tomar decisiones y tener iniciativa.
2. Vives disculpándote por todo, como si estuvieras con alguien de la realeza: Como un mesero siempre que haces algo empiezas diciendo cosas como “discúlpame, pero”, “lo lamento, pero”, “quizá esté equivocado pero”. Siempre estás hablando con las mujeres como si les debieras dinero, con un poco de pena, de un respeto llevado al extremo, como si estuvieras hablando con la Reina de Inglaterra. Este es un estilo de comunicación que sólo produce rechazo, en la medida en que las mujeres detestan el servilismo.
3. Si hay un líder en el grupo ese no eres tú: En un grupo tú eres el último, el que va detrás de todos, eres el Millhouse de los Simpson, nunca tomas una decisión, eres uno más del montón. Incluso a veces eres demasiado lambón con el líder simplemente para tener su aprobación y seguir permaneciendo en el grupo, le celebras todo al líder, etc. Necesitas mostrar en primer lugar independencia de la figura del líder, y poco a poco, ir desarrollando tus capacidades de influencia en tu círculo social. ¿Cómo se mide? Por tus habilidades de conversación, de llamar la atención, de decidir qué se hace, a dónde se va. Si no eres capaz de liderar a tus amigos hombres no lo podrás hacer con una mujer.
4. Eres chismoso y murmurador: Tus conversaciones se basan en mirar los defectos ajenos y señalarlos, incluso tu forma de hablar de las personas en frente de ella se basa en la crítica, donde ellos son peores y tú eres el mejor. Este es un mensaje incongruente, en la medida en que muchos betas se la pasan criticando a los alfa (sobre todo porque no pueden igualarlos) y de esta forma intentan mostrar un falso carácter. Las mujeres son conscientes de esta jugada y cuando lo haces tienen una pérdida inmensa de imagen, puesto que en su mente las mujeres piensan “este es un perdedor chismoso”.
5. En un momento difícil entras en pánico: Cuando hay un momento difícil te escondes, dices que no sabes qué hacer, dejas las decisiones al líder del grupo o a ella, llamas asustado a otros para que te digan que hacer, te vuelves ansioso y se te nota el pánico. También puedes actuar renegando, quejándote en exceso por la situación, maldiciendo o poniéndote excesivamente negativo.
6. Eres impulsivo, actúan antes de pensar: Por lo cual tus decisiones generalmente son erróneas, y por ende te toca pedir disculpas luego. Un hombre de carácter actúa rápidamente pero se toma el tiempo de reflexionar, no hace las cosas al azar, se
toma las cosas en serio y las medita seriamente cuando las hace, y cuando hace algo ese algo significa mucho y sus acciones tienen efecto e impacto.
7. Culpas a otros: En vez de analizar en qué te equivocaste, culpas a otros de lo que sucede. En últimas eres un poco irresponsable y tiras la piedra escondiendo la mano. 8. Eres mentirosito: Cuentas historias que no te pasaron, inventas excusas, te disculpas con cosas que no sucedieron, presumes de lo que no tienes. El hombre de carácter honra a la verdad como principio, y se basa en ese principio como su ética. Así la verdad sea desagradable la respeta y la acepta y con ello lleva a la admiración de las mujeres, quienes lo aprecian porque va de frente y así duela la verdad que tiene la dice y la acepta.
9. Eres traidor con otros: Aunque desprecias en el fondo no ser el alfa, te mantienes con pensamientos envidiosos, celosos con quienes son más abiertos, o espontáneos, o atractivos, o lo que sea. Con ello muestras una gran inseguridad, una gran frustración. Cuando puedes soterradamente vas traicionándoles, con otros, en tu trabajo, con tu jefe. Te conviertes en un pequeño gusano despreciable.
10. Eres cansón y te aprovechas de otros: En otro espectro de la debilidad, muchos betas, que incluso se creen alfas, se la pasan molestando a otros, haciéndoles chistes flojos, haciéndoles bromas repelentes, hablando duro y siendo un verdadero cansón. Te gusta presumir de ser el más fuerte, el más astuto, el más “machito” molestando a los otros, y si hay algo que las mujeres desprecian es esto, a los hombres cansones y presumidos.
Utiliza esta información para detectar los betas en tu círculo, incluso para ayudarlos a desarrollar sus habilidades masculinas y de carácter. Si tienes alguna espero que hayas encontrado un espejo y puedas ver lo desagradables que son estos atributos y lo molestos que son para tu carácter y para una mujer.
Paso 10: Escoge un mentor que te proponga verdaderos
retos
Las grandes historias y mitos hablan de un maestro y su aprendiz: Elias y Eliseo, Obi Wan y Luke Skywalker, Yoda y Luke, Morfeo y Neo, Jesús y sus discípulos. Una de las claves de la maestría es escoger tus maestros, aquellas personas en las cuales depositarás tu confianza y podrás aprender. Algunos combinan varios maestros, otros descansan en unos pocos, lo importante es que te sometas a experiencias diversas y trates de evitar los dogmatismos o las posturas excesivamente cerradas. Combinar experiencias contribuirá a que ganes una mayor perspectiva.
Carl Jung trabajó durante muchos años de la mano de su maestro Freud y ambos construyeron los cimientos de la escuela psicoanalítica. Jung en algún momento se distanció de su maestro, pues sostenía una visión distinta de la psicología humana, no tan pesimista como la de su mentor y se separó el él para formar su propia escuela. Jung tomó lo que necesitaba y consolidó su propia visión del mundo. Freud fue un gran maestro, así mismo Jung.
Los maestros lejos de ser perfectos son personas con muchos errores, y eso justamente es lo que les da la ventaja, ser de carne y hueso y haberse equivocado les permite haber aprendido y tener la autoridad de enseñar.
Muchos no hemos tenido la oportunidad de conocer a algunos maestros que hubiéramos deseado conocer (en mi caso Tony Robbins), pero a través de sus obras es posible acercarse a su pensamiento, incluso a veces después de muertos, por ejemplo en mi caso han sido verdaderos maestros Bruce Lee o Ayrton Senna. El aprendiz absorbe conocimiento y aporta curiosidad, preguntas y deseos de aprender. * ¿De qué personas has aprendido en tu vida?
* ¿Qué maestros desearías conocer y qué cosas te gustaría aprender de ellos? Que comience la cacería!
Paso 9: Descansa en el ensayo y el error más que en
cualquier otra cosa
Paul Graham siempre estuvo fascinado por los computadores, de hecho sus más grandes ensayos los consiguió por intentar cosas nuevas, probar, equivocarse, fracasar y nuevamente intentar cosas nuevas. Esa serie de experiencias lo llevó a liderar la creación del YCombinator, herramienta que le permitió continuar de forma sistemática sus avances.
El proceso de aprendizaje se distancia mucho de los entornos formales. Nuestros sitemas educativos nos enseñan a despreciar el error, a disimularlo, a no aceptarlo. Cuando erramos pensamos que somos naturalmente incapaces, cuando es todo lo contrario: somos capaces de arriesgarnos. El error no es otra cosa que retroalimentación, y es posible aprender más de muchos errores que de pocos aciertos. Duda de quienes te dicen que todo les sale bien, que nunca fallan, que siempre son certeros. Encuentra cuál es la mejor forma que tienes para aprender y dedícate a ello, valora la equivocación y siempre levántate para hacer los ajustes necesarios y volverlo a intentar hasta que encuentres tu propia fórmula del éxito.
Paso 8: Involúcrate en una práctica intensa y desarrolla
altos grados de resistencia al dolor
Una de las habilidades fundamentales de la maestría en algo y del desempeño extraordinario y único es la práctica hasta el cansancio de tu arte, de tu experticia. No hay caminos privilegiados, las grandes personalidades han logrado desarrollarse gracias a una práctica continua, incesante, incansable, donde siempre se están exigiendo al máximo y logrando desempeños realmente de élite.
En su nuevo libro “Mastery” Robert Greene cita el caso de el legendario basquetbolista Bill Bradley quien sólo poseía la altura para poderlo jugar, en sus habilidades era lento, descoordinado, torpe, no podía ganar altura con sus saltos y no tenía sentido estratégico. Sin embargo practico sin descanso, sin desanimarse por sus iniciales pocos progresos, trabajando todos los días en un horario intenso, en ocasiones ponía peso en sus zapatos para desarrollar mejores saltos, en otras puso tapaderas en los costados de su cabeza para “adivinar” sin ver los movimientos de sus adversarios. Y éste solo era el inicio de su régimen.
Lo que los grandes hacen es retarse hasta sus límites, no aplazar procesos, no esperar a motivarse externamente sino disciplinarse internamente. Los que logran vencer esto logran mejores posiciones, logran liderar, logran ser mejor pagos, logran ser más visibles y logran generar mayor atracción, simplemente porque la excelencia es atractiva.
Paso 7: Recuerda iniciar tu camino desde una posición de
humildad
Daniel Everett, un notable lingüista, tuvo muchos inconvenientes al intentar descifrar el lenguaje de la tribu Paraha en el Amazonas. Falló debido a que su enfoque era el de un lingüista occidental cristiano, desde una posición de superioridad. No pudo comprender este lenguaje hasta que aprendió a descifrarlo desde una posición de inferioridad, como un niño que aprende a hablar, sin prejuicios, sin ideas preconcebidas, se puso en los zapatos de los indígenas, para comprender su mundo, sus ideas, sus necesidades.
Cuando entras en un lugar para aprender necesitas liberarte de prejuicios, entrar como aprendiz, con humildad de conocimiento, dispuesto a desaprender y volver a aprender nuevamente.
Recuerda que humildad no es ponerte en bandeja para ser humillado o subestimado. Humildad es disposición para aprender y ver el mundo con ojos nuevos, no desde lo viejo o lo que ya existe, es el sentimiento de que cada día puedes aprender algo nuevo y ser enseñado por las personas y circunstancias más insospechadas.
¿Qué cosas deseas desaprender?
¿Qué cosas te estorban de aprender lo que deseas? (Por ejemplo, manejo del tiempo, motivación, disciplina)
Paso 6: Valora el aprendizaje por encima del dinero, de
esta forma no serás esclavo de las opiniones de otros.
Muchos escogen sus profesiones por el dinero, y aunque por supuesto es importante, puede convertirse en una gran distracción de tu verdadera vocación. Steve Jobs decía que lo más importante era un producto con pasión y la calidad más no el dinero a ganar, si tu enfoque es solamente financiero probablemente busques ganar más a costa de la calidad. Lo interesante de ésta perspectiva es que las personas desearán adquirir o trabajar con alguien que es apasionado, creativo más que con alguien que está haciendo la contabilidad de cuánto se gana. Muchos han buscado su pasión y luego ha llegado el dinero, pero no al revés. Steve Jobs decía: crea una causa, más que un negocio, y el éxito llegará. Al ser una “causa”, un “movimiento” una “acción masiva” no tendrás clientes sino fieles creyentes, devotos, y eso es lo que ha pasado con una marca ícono como lo es Apple.
¿Cuál es esa causa por la que otros te seguirán?
¿Qué lugar ocupa el dinero en tu vida? ¿Necesidad, obsesión o algo que sabes que tendrás?
Un lector me recomienda un video que resulta apropiado para el tema:
Hola a todos. Frecuentemente los románticos tienen una manera demasiado idealizada y fantasiosa de abordar la seducción. Mi escrito es para ellos, para ti que eres un romántico y tiendes a perder el pragmatismo cuando de mujeres se trata. La seducción se trata de aprender a invertir, es decir, debes poder reconocer algunos criterios que te puedan decir que lo que estás invirtiendo tendrá un retorno de la inversión, es decir, que la mujer en la que inviertes tus recursos emocionales, físicos, financieros y de tiempo te corresponde y que en el corto, largo y mediano plazo podrás ver los frutos de dicha inversión.
Mi concepto de seducción inteligente basa su apellido de “inteligente” en que logras coordinar elementos cognitivos y emocionales junto con habilidades sociales para realizar inversiones razonables en mujeres prometedoras. ¿Qué excluye este concepto? Decisiones irracionales de inversión en mujeres que no van a darte reciprocidad, es decir, en las cuales invertirás e invertirás sin recibir nada a cambio, o mujeres que crean la ilusión de reciprocidad para recibir mayores inversiones y luego retirarse dejándote sin capital emociona, es decir, con el corazón destrozado, las ilusiones frustradas y la ilusión insatisfecha. Eso es lo que en el mercado de la seducción llamo inflar globos que luego por frágiles se irán o se reventarán. Por último realizar inversiones, sobre todo basada en intangibles tales como la emoción y el tiempo, que no se ven, y que pueden hacer que una mujer literalmente no se de cuenta que estás invirtiendo en ella.
Como ya he dicho decenas de veces en la seducción la clave está en encontrar blancos perfectos, o un mercado en el cual te posiciones con autoridad como alguien atractivo. Mercado que es ampliamente variable y subjetivo y que hace que las etiquetas no funcionen tan bien. Ni todas las mujeres son iguales como para abordarlas con el mismo enfoque, ni son tan diferentes como para no encontrar
ciertos mecanismos básicos de atracción y cortejo que generalmente aplican a la mayoría.
¿Qué necesitas saber? A decir verdad qué ofrecer y quién se puede interesar en lo que tú ofrecer. Por ejemplo, eres intelectual, silencioso y tímido ¿quién se ve atraído por ese perfil? ¿Qué mujeres en esos rasgos alguien interesante y quién ve algo aburrido? ¿Podríamos suponer, siendo muy ilusos, que una mujer adicta a las fiestas va a encontrar a alguien con esos rasgos a alguien atractivo sexualmente? Excepciones habrá pero la inteligencia nos dice que esa mujer busca otros rasgos. Como te digo excepciones habrá y un criterio de decisiones es que tengas claro si te enamorarás e invertirás en excepciones. ¿Es equivocado hacerlo? Creo que la palabra no es si es equivocado sino si es rentable. Es como invertir en una empresa de la que ni siquiera sabes de qué se trata el negocio.
Otro ejemplo: acerca del tipo de relación. Hay mujeres interesadas en relaciones de corto y otras de largo plazo. ¿Todas quieren casarse y andar de la mano por el parque contigo? Pues no. Algunas sólo quieren acostarse contigo y ya. Sí, algunas mujeres piensan muy parecido a nosotros los hombres en lo que al tiempo se refiere. ¿Buscan los mismos rasgos en un hombre las mujeres que buscan algo a corto plazo que las que buscan algo a largo plazo? La respuesta es un NO rotundo. Buscan cosas diferentes en los hombres.
Respondamos por partes: Si una mujer desea algo a corto plazo va a elevar su rango de exigencia, es decir, va a buscar mejores candidatos en cuanto a atractivo y a habilidades sociales, sobre todo esto último. Va a descartar a aquellos hombres que pareciera que tienen escrito en su frente “quiero casarme con alguien”, y a aquellos que buscan compromiso, a los serios, a los demasiado profundos, y a los demasiado tímidos que requieren un largo tiempo para conocer. Es decir, su radar está activado para buscar hombres que tengan escrito en su frente “yo no se mañana”, y que fácilmente escalarán desde no conocerla hasta acordar con ella un encuentro sexual casual. Demasiado rápido para algunos que parecieran estar diseñados para el largo plazo, que son hombres serios, que las mujeres los visualizan como altamente comprometidos, buenos y responsables.
Eso se nota. Los hombres también notamos una mujer para corto plazo y otra para cosas más “serias” y comprometidas. Las mujeres tienen clarísimo ese tema, y lo más divertido es encontrar hombres que juegan al largo plazo con mujeres de corto plazo, y escalan con la lentitud de una tortuga cuando ellas ya han pasado por la cama de varios, y ellos lo ignoran completamente. Si intentan algo de corto plazo con una mujer de largo plazo puedes tener una posibilidad mayor de éxito, no
obstante que romperás su corazón, pero puedes transmitir rasgos de confiabilidad, compromiso, seriedad, estabilidad financiera, motivarla a escalar rápido y luego abandonar el lugar de la escena. Sucede mucho, muchísimo. Pero el camino inverso, seducir a una mujer de corto plazo para algo de largo plazo es una cuesta más bien empinada. Si deseas hacerlo debes jugar muy rápido, moverte muy rápido y estar muy conectado con tu sexualidad para poder ser muy directo desde el inicio. Y como mencione antes mostrar rasgos de relajamiento, confianza, libertad, falta de compromiso y atractivo físico importantes.
Define qué quieres, cuánto quieres que duré y de acuerdo a tus rasgos cuál es el tipo de mujer que desea esos atributos. Los fracasos más frecuentes se dan cuando hay “choque de trenes”, es decir dos seres con expectativas completamente diferentes y en este escenario lo más frecuente es que uno de esos seres humanos esté atraído al otro pero ese otro no lo está en la misma proporción o intención. Puede pasar por ejemplo que alguien de juego a largo plazo le atraiga a la de corto plazo pero su estilo de seducción hace que lo descarte de inmediato por las implicaciones de la inversión en tiempo y emociones que debe hacer. Y en su mente lo piensa y se responde a sí misma con un “no gracias, paso”. ¿Le gusta? Sí. Pero no quiere invertir en los términos que la otra persona demanda, así que pasa.
La seducción inteligente busca que te detengas y no te dejes llevar por el impulso irracional, la obsesión y demás aspectos que hacen que decidas erróneamente, seas rechazado y pierdas tiempo e inversión emocional. Conócete a ti mismo y podrás ofertar más alto, endurecer tu apuesta y acceder a un público femenino que te aprecie en lugar de lo que hace la mayoría y es cambiar totalmente su naturaleza para adaptarse a un público femenino que rechaza lo que eres en esencia, y que cuando te quitas el disfraz se da cuenta que ofreces algo que no les interesa en lo más mínimo.
¡Que comience la cacería!
Hoy deseo hablar de algo que para mí resulta muy importante como entrenador, y es no solamente prepararte para vencer problemas tales como la ansiedad, la timidez, la dificultad para conversar y todas aquellas barreras mentales que generan que o bien no te acerques a una mujer o que estando cerca de ella (trabajo, estudio, vecindad, fiesta) no direcciones tu interacción hacia el desenlace romántico o sexual que deseas, sino también darte habilidades para leer entre líneas a las personas. Aunque las mujeres son universo complejo de descifrar, hay ciertas pistas que ellas mismas nos dan a través de sus primeras interacciones y que nos permiten saber con quién estamos interactuando. Déjame decirte algo: muchas heridas dolorosas vienen de la soledad, pero otras tantas muy sangrantes y difíciles de cicatrizar vienen de relaciones construidas con ciertos perfiles de personas que resultan negativas, tóxicas, y que en lugar de amplificar tu crecimiento lo consumen, lo acaban y resultan no evolucionando sino involucionando.
Cuando inicié este camino, por el afán de experimentar resulté involucrado con personas que luego de un tiempo resultaba bien difícil deshacerse y que dejaron un recuerdo nefasto en mi vida. Personas de las cuales si bien aprendí aquello que no deseo para mi vida, también hubiera deseado no haber conocido, no haber perdido tiempo y recursos en ellas. Lo más complejo de todo es que algo de mí me señaló que no eran personas saludables mental ni emocionalmente, y aún sabiéndolo ignoré las señales de alarma y terminé involucrado con ellas.
Una de las cosas que me gusta enseñar es cómo desarrollar madurez emocional, y cómo acercarnos a personas que aportan a nuestra vida. Créeme un buen cuerpo, o incluso una amazona en la cama no sana las heridas que en el día a día pueden generarte ciertos perfiles de personas. De hecho, en mi terapia con hombres y mujeres mucho de mi trabajo se desarrolla en curar heridas de relaciones desastrosas, limitantes, enfermizas, fantasmas de personas que siguen rondando por la vida de mis clientes amargándoles la existencia.
Hoy deseo hablar de cierto tipo de personas que usualmente encuentran refugio en aquellos hombres con tendencia salvadora, especialmente aquellos que poseen el
síndrome de buen tipo, los que tienen una energía positiva y, en especial con las mujeres, son muy comedidos y atentos. Concretamente deseo hablar de las vampiresa emocionales, y quiero darte una idea de las diferentes manifestaciones en las cuales las encontrarás, y cómo salirte del círculo vicioso en el cual te sumergirán. Déjame iniciar definiéndolas: son mujeres a las cuales les cuesta dar de sí y lo que hacen es consumir todo aquello que tu ofreces, son mujeres extremadamente egocéntricas, que sólo piensan en sí mismas y que de alguna forma, consciente o inconscientemente, se aprovechan de ti, consumen tus recursos, sobre todo los emocionales, para dejarte vacío, exhausto y sin nada.
Si quieres que lo exprese en pocas palabras: el rasgo fundamental de una vampiresa emocional es que debido a un egocentrismo extremo se convierten en manipuladoras activas (por lo que hacen) o pasivas (por lo que dejan de hacer o hacen de forma disimulada).
Antes de iniciar con las formas en que alguien te roba la energía emocional, quiero aclarar algunas cosas: como este es un blog de un hombre para hombres pues estoy hablando de vampiresa emocionales, pero es claro que también hay hombres vampiros emocionales que están por allí esperando atrapar todo de las mujeres sin dar nada a cambio, sin ofrecer nada, y generando sólo molestia y perturbación. Por otra parte, también es claro que el vampiro emocional puedes ser tú mismo. Y seguramente la tipología que desarrollaré a continuación te ayude en ello. Por último, aunque haya personas que tienen rasgos de los acá descritos lo que hace que sean vampiresa emocionales es la forma en que tú te sientes alrededor de ellas: vacío, cansado, agotado, sientes que consumen todo de ti que la relación es desigual pues ellas tienen muy poco que ofrecerte. Lo que las define es que su personalidad es marcadamente desequilibrada.
Ahora entremos en materia. Las formas en las cuales un vampiro emocional se manifiesta son las siguientes:
1. La victima: Todo el día se está quejando, la vida ha sido demasiado dura, ha tenido padres separados, su pasado ha sido muy difícil, todo conspira en contra de ellas, es casi imposible continuar. Un interminable bla bla bla caracteriza su discurso, sus expresiones son pesimistas, el mundo está en contra de ellas y no hay salida o algo que se pueda hacer.
Son seductoras porque son extremadamente vulnerables, van directamente a esa parte de tu cerebro masculino que busca proteger a las mujeres y ser alguien que las defienda de un mundo hostil y difícil. Con ellas es fácil sentirse “el hombre de la relación”. El truco viene cuando les das consejos, allí es cuando has picado el anzuelo. Empiezas a tratar de ordenar su vida, de aplicar sentido común a sus problemas, de dar alternativas y sobre todo de inspirar, motivar. Te esfuerzas como un condenado para sacar lo mejor de ti y llevarlas a vivir una vida extraordinaria. Y nada pasa, ellas siguen viendo el lado nefasto, negro, siniestro de la vida. Cuando
ganas su confianza no moverá un dedo antes de preguntarte “¿Y ahora qué debo hacer? Dime por favor, estoy tan perdida y no puedo sola”. Y cuando le dices qué hacer, no lo hace, o no lo hace como debe ser y eso refuerza aún su concepto de fracaso.
2. La intimidadora: Es una vampiresa vestida de hembra alfa, es altamente caprichosa e imponente, es terca y sólo desea las cosas a su manera. Muchos hombres caen en las garras de estas mujeres cuando son especialmente hermosas y se ponen en el trabajo de “domarlas”, en el camino se vuelven esclavos de estas mujeres, pues para no desatar su ira, su histeria y sus explosiones emocionales deciden hacer todo lo que estas emperatrices les ordenan. Las reconocerás porque se la pasan dando órdenes, con terceras personas suelen ser arrogantes y sarcásticas. Estas mujeres repiten patrones de la infancia en donde literalmente eran “la reina de la casa” y todo estaba a sus pies. Si caes en sus garras terminarás físicamente exhausto y financieramente arruinado, pues su capacidad de sentir placer, gozar de la vida es muy pobre.
3. La interrogadora: Son otra forma de vampiresa activa, que tiene como rasgo principal el cuestionarlo absolutamente todo, su personalidad es escéptica, confrontativa, directa y diferenciadora. Si dices blanco, ella dirá negro, si dices negro ella dirá que es blanco. Va al otro extremo de lo que tú deseas o quieres. Si quieres ir a bailar, ella quiere un café, si quieres comprarle ropa ella quiere maquillaje. Lo más interesante es que son altamente contradictorias. Se manifestan siendo hipercríticas, detestan todo de ti, pueden ser muy perfeccionistas y ven el 1% que le ha hecho falta a tu 99%. Te convierten fácilmente en un dócil esclavo al convertirte en lo que ellas desean que tú seas, que por supuesto quizá no es lo que tú eres.
4. Culpadora: Se equivocan, cometen errores y tú siempre serás el culpable. Se pegan y consumen especialmente a personalidades poco dominantes, débiles de carácter y pusilánimes. Su odio interno se proyecta hacia las personas que las apoyan y las quieren honestamente. Son manipuladoras consumadas, pues no paran sus ataques morales y emocionales hasta que la otra persona está derrumbada emocionalmente. Eso sí, cuando algo les sale bien y tu les ayudaste jamás lo reconocerán.
5. Bipolares o reinas del drama: Su vida oscila entre momentos de efusividad descontrolada, en donde con facilidad le dicen a un desconocido que lo aman, y momentos de depresión muy profunda, abismos de amargura y resentimiento frente a la vida. No sabes en qué estado te las encontrarás, porque sus transiciones son muy rápidas e imprevista. La reina del drama es una mujer que vive todo al extremo, lo bueno y lo malo. Un día está muy enamorada de ti, y es efusiva y bastante sobre actuada, y al otro no quiere verte, está en conflicto, no sabe si eres para ella, y se pone trascendental. Créeme eso acaba con la salud mental de cualquier hombre que se le arrime. Lo peor de su esquema emocional es que incluso lo “muy bueno” que les pasa en la vida lo pueden volver algo trascendental con cosas como “y ahora qué desgracia me va a pasar, cuando algo muy bueno me pasa siempre me pasa algo terrible”.
6. La emocionalmente distante: Tímida, solitaria, aislada y excesivamente misteriosa. Se halla sumergida en sí misma pero captura a cierto perfil de hombres interesados en descifrar personalidades difíciles y herméticas, yo lo llamo síndrome Sherlock Holmes, buscan indagar y encontrar la clave que les permita acceder a esos misteriosos rincones del alma femenina. Grave error, pues el mecanismo con que estas mujeres infringen dolor es con su increíble individualismo, no necesitan de nadie ni de nada, si te ofreces a algo te dirán que pueden hacerlo solas, nunca te toman en cuenta y te das cuenta que muchas veces involucran a perfectos desconocidos en cosas muy importantes de sus vidas sin tomarte en cuenta, tú que crees que por estar pendiente deberían tomar en cuenta. Son la ingratitud hecha mujer. No están disponibles en momentos que son para ti importantes, no te cooperan. Son escurridizas, te dedican algo de tiempo y luego se pierden por tiempos prolongados. Son expertas en el manejo de la indiferencia como arma defensiva para herir. Su capacidad de seducir se da por su personalidad enigmática y misteriosa e inaccesible.
7. Eternas conversadoras: Claro que es estupenda una mujer que hable, que sea locuaz y que pueda hablar de forma fluida. Pero estas mujeres simplemente no se callan, es imposible que escuchen, consumen toda tu energía al desear ser escuchadas y contenidas. Cuando deseas algo para ti, simplemente no hay nada. Sólo ellas existen y el sonido de sus palabras que es música para sus propios oídos. Lo que tú dices es sólo un pretexto para sus propias historias, sus vivencias, sus grandes momentos. Esto se combina con un hábito realmente odioso: lo que a ellas les pasó es peor que lo que te pasó, lo que te hicieron era mucho mejor que lo que tú hiciste. 8. La controladora: Simplemente debes vivir la vida como ella te dice, es extremadamente celosa, no puedes hacer un movimiento porque desea saberlo, qué haces, con quién lo haces, dónde lo haces y hasta que hora lo harás. Tienen una opinión sobre todo y en todo tienen la razón. Creen que saben lo que es mejor para ti y lo que te conviene. Desean trazarte una cuadrícula y decirte en qué cuadritos debes moverte.
Si te encuentras con una persona con estos rasgos, créeme que no hay otra opción que poner tierra de por medio, sin importar cuánto te atraiga esta persona.