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Cuando Me Encuentro Con El Capitán Garfio... (No) Me Engancho (2

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CUANDO ME ENCUENTRO

CON EL CAPITÁN GARFIO...

(NO) ME ENGANCHO

La práctica en psicoterapia gestalt

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CUANDO ME ENCUENTRO

CON EL CAPITÁN GARFIO...

(NO) ME ENGANCHO

La práctica en psicoterapia gestalt

Prólogo del Adriana Schnake

2ª Edición

C r e c i m i e n t o p e r s o n a l C O L E C C I Ó N

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reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con la autorización de los titulares de propiedad intelectual. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (arts. 270 y sgts. del Código Penal). El Centro Español de Derechos Reprográficos (www.cedro.org) vela por el respeto de los citados derechos.

1ª edición: abril 2005 2ª edición: septiembre 2005

Diseño de colección: Luis Alonso

© Ángeles Martín González y Carmen Vázquez Bandín, 2005 © EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER, S.A., 2005

Henao, 6 - 48009 Bilbao www.edesclee.com [email protected]

Impreso en España - Printed in Spain

ISNB: 84-330-1960-0 Depósito Legal:

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Al Capitán Trueno (J.M.)

Al lobo y los siete cabritillos (J.P.E.) A Blanca Nieves (N.G.F.)

A Cenicienta (M.P.)

y al Capitán Garfio (A.S.C.) ¡por supuesto! con el deseo de que dejen de ser personajes y sean PERSONAS.

Y a Isabel, Iñako, Paloma, Vicente... que crecen día a día. Y a Fermín que es tan humano que pasea perros.

Carmen

A mi «pequeña gran insensata».

Al «comita» con su indecisión y su fuerza.

A los «Goyitos» por todo lo que me dieron en la vida. A los tres patitos «juniors» del 5.º B.

A la Srta. «Tenénseno».

Al eterno estudiante y estudioso. A la «Ricitos y a la Melenita».

A Normita, la fugitiva, para que se detenga un poco. Y a toda la humanidad, claro que no a toda.

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Las autoras . . . 13

Prólogo, por Adriana Schnake . . . 15

Prólogo a esta edición . . . 19

1. Fantasías gestálticas dirigidas . . . 21

1. Teoría y marco referencial . . . 21

2. Consigna para la fantasía del rosal . . . 23

3. ¿Cómo es que elegimos el rosal para la fantasía dirigida? . . . 24

4. Mecanismos que interfieren con la consigna. . . 26

5. Conceptos básicos para la comprensión del dibujo . . 28

6. El dibujo y la creatividad . . . 33

7. Nuestro primer objetivo de trabajo con este tema . . . 34

8. Diez ejemplos prácticos . . . 37

9. Elaboración de los contenidos de la fantasía del rosal 49 10. Trabajando en ti mismo . . . 59

11. Bibliografía . . . 61

2. Cuentos para no vivir . . . 63

1. Cuentos clásicos . . . 64

Cuento primero: La bella durmiente . . . 70

Cuento segundo: El flautista de Hamelín . . . 75

Cuento tercero: Caperucita Roja . . . 81

2. Cuentos espontáneos o imaginativos . . . 86

Cuento primero: La hormiga y la niña . . . 90

Cuento segundo: El niño y el bosque . . . 96

Cuento tercero: La trucha «Regina» . . . 104

Cuento cuarto: La nube. . . 110

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3. Los sueños. . . 117

1. Teoría y marco referencial . . . 117

2. La elección de los elementos en los sueños . . . 119

3. Formas de trabajar los sueños . . . 121

4. Cinco ejemplos prácticos . . . 124

Sueño de Miguel . . . 124

Sueño de Yolanda . . . 129

Sueño de Carmen . . . 131

Sueño de Teresa . . . 134

Sueño de María . . . 141

5. Los sueños y el grupo de terapia (Sueños que se repiten al entrar en un grupo terapéutico). . . 150

Sueño 1 . . . 153

Sueño 2 . . . 157

Sueño 3 . . . 158

6. Bibliografía . . . 160

4. Dualidad de sentimientos. . . 161

1. Funciones del proceso creativo . . . 162

2. Cómo surge la dualidad de sentimientos . . . 163

3. Cartas. . . 168

4. Trabajando en ti mismo . . . 179

5. Resumen . . . 180

6. Bibliografía . . . 181

5. La enfermedad psicosomática . . . 183

1. Los iniciadores de la medicina psicosomática. . . 183

2. ¿Qué es la enfermedad psicosomática? . . . 184

3. Esquema corporal . . . 186

4. Dos ejemplos prácticos . . . 192

La psoriasis de Ricardo . . . 192

Somatización de Roberto . . . 197

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6. La felicidad comienza cuando se dice «adiós» . . . 201

1. Teoría y marco referencial . . . 201

2. Despedidas . . . 210

Despedida «A» . . . 210

Despedida «B». . . 215

3. Comentarios teóricos acerca de las despedidas. . . 219

4. Resumen . . . 221

5. Espérame en el cielo (El proceso de duelo según la terapia gestalt) . . . 222

Encuadre histórico-social del tema . . . 223

Literatura técnica sobre los duelos . . . 224

Literatura gestáltica . . . 225

Encuadre y definición del proceso de duelo. . . 226

Fases del duelo. . . 228

Fase primera. Negación y aislamiento . . . 229

Fase segunda. Regateo y ritual . . . 232

Fase tercera. Ira. . . 233

Fase cuarta. Tristeza . . . 236

Fase quinta. Aceptación . . . 238

Los duelos en los niños . . . 240

La formación para acompañar el proceso del duelo . . . 242

El terapeuta gestáltico ante el proceso de duelo . . . 242

Cierre . . . 244

6. Bibliografía complementaria . . . 244

7. Gestalt y niños enuréticos. . . 247

1. Teoría y marco referencial . . . 247

2. Dos casos prácticos . . . 250

3. Resumen . . . 254

4. Bibliografía complementaria . . . 254

Epílogo . . . 255

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Ángeles Martín González, Psicóloga clínica por la Universidad Complutense de Madrid. Desde 1970 a 1974 desarrolló su actividad en el campo de la Medicina Psicosomática en el Hospital Clínico de Madrid. Formada en Gestalt, entre otros, con: A. Schnake, F. Huneeus y C. Naranjo, (Chile), E. y M. Polsters y R. Feitis (USA), Psicoanálisis con S. Resnick, H. Kesselman y A. Liberman y Psicodrama con Leo-nardo Satne y Rojas Bermúdez. En 1975 introduce la Terapia Gestalt en España y en 1976 crea el Instituto de Psicoterapia Gestalt, primer cen-tro dedicado en exclusiva a esta técnica. A través de su tarea como for-madora y supervisora de otros profesionales, así como mediante con-ferencias, congresos y artículos publicados contribuye de manera deci-siva a la difusión de la Gestalt en España. Miembro Titular de la Aso-ciación Española de Terapia Gestalt (A.E.T.G.) de la que fue Presiden-ta, de la Federación Española de Asociaciones de Terapia (F.E.A.P.) y de la Asociación Europea de Terapia Gestalt (E.A.G.T.).

Carmen Vázquez Bandín, Psicóloga clínica por la Universidad Complutense de Madrid (España) y psicoterapeuta gestáltica formada en USA. Directora y fundadora del Centro de Terapia y Psicología (C.T.P.) de Madrid. Directora y didacta de la Escuela de formación en Terapia Gestalt en el C.T.P. Didacta internacional. Miembro de la

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Aso-ciación Española de Terapia Gestalt (A.E.T.G.), de la Federación Espa-ñola de Asociaciones de Terapia (F.E.A.P.), de la Asociación Europea de Terapia Gestalt (E.A.G.T.), de la International Association for Ges-talt-Therapy (I.A.G.T.) y de la Association for Advancement of the Gestalt Therapy. Autora de Hermano Amor, Hermana Vida y Sonrisas. Ha traducido al español más de 300 artículos.

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por Adriana Schnake

Escribir un prólogo para este libro es conectarme con la historia de la Gestalt en España. Cuando Ángeles trabajó en grupos de Ges-talt en Buenos Aires con Francisco Huneeus y conmigo, parecía leja-no el pensar que la Gestalt llegara a Europa. Apenas existía un libro de Perls en francés (Rêve e existence).

El que jóvenes psicólogos participaran de todas las propuestas terapéuticas que existían en Buenos Aires no era sorprendente. Esta era la ciudad con más psicólogos por habitante del mundo. Un cen-tro con una formación importantísima en psicoanálisis y una pobla-ción profundamente adicta a la terapia.

Otra cosa es que ese aprendizaje se exportara y difundiera. Eso requería de la presencia de personas comprometidas y solidarias que quisieran difundir lo que para ellas había sido útil y no conservarlo como un conocimiento que se administra individualmente y, si es posible, se patenta.

Ángeles Martín quiso –desde el inicio– compartir con sus coetá-neos lo aprendido; nos invitó a Francisco Huneeus y a mí a hacer «laboratorios», cursos formativos y seminarios en Madrid.

Formó grupos de psicólogos y psiquiatras y de esos grupos salie-ron los primeros gestaltistas de la península. En aquellos grupos le

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dimos el nombre y dirección de Claudio Naranjo, en Berkeley, haciéndole ver que era el primer gestaltista de lengua castellana que había estado con Perls.

Ángeles llevó la Gestalt a España, así como los libros de Perls tra-ducidos y publicados por Francisco Huneeus. Viajó a Francia y a USA a conectarse con gestálticas de esos países y, en medio de todo eso, trabajaba haciendo grupos y aportando lo suyo creativamente en sus trabajos clínicos.

Este libro, que ahora se reedita con revisiones y añadidos, fue el primer libro de Gestalt escrito originalmente en España y conserva, aún hoy, toda la frescura y originalidad de alguien que ama este enfo-que y enfo-que entendió lo esencial de él.

Aquí no hay grandes disquisiciones teóricas, ni una terminología rebuscada; hay una práctica en mostrar sobre todo lo que hacen y cómo lo hacen sus autoras. No están exhibiendo su profunda y seria formación teórica, sino que están trabajando y mostrando toda la cre-atividad que la Gestalt permite.

Hay casos bien descritos y bien tratados. Los comentarios de las terapeutas, paralelos a las intervenciones o diálogos, están muy bien insertados y son un valioso aporte para el que se inicia en esta terapia. Mucho me alegró la noticia que este libro fuera editado de nuevo, para que sea asequible a nuestros alumnos de Gestalt y para que los numerosos gestaltistas de habla hispana empiecen a publicar con más asiduidad y no sigamos esclavos de las traducciones de algunos textos de Gestalt nada originales, sobre todo los que aparecen en inglés.

Les dejo con este libro que desde su inicio los conecta con una rica experiencia, si aceptan las sugerencias de las autoras, y les enseña de un modo creativo a transitar por las valiosas experiencias de darse cuenta que la terapia gestáltica favorece de un modo tan notable.

Antonio Martínez, copresidente y docente de nuestra Escuela de Gestalt en Santiago de Chile, que se inició como psicólogo gestáltico en Barcelona, me comentó que éste fue el primer libro de Gestalt que conoció y que lo motivó fuertemente a seguir esta orientación. Este

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comentario me hizo tomar de nuevo el libro y leerlo –ahora con men-te de principianmen-te–. Reconozco que me encantó.

Es necesario admitir, sin embargo, que es un libro en el que las autoras no sólo emplean el enfoque gestáltico; por ejemplo, en el tema de las «somatizaciones», hacen excelentes descripciones de los casos y usan la «silla vacía» como método para superar el discurso de la persona. Del supuesto discurso de la enfermedad (por ejemplo, la psoriasis), algunos comentarios y modos de hacer este diálogo son más bien de corte psicoanalítico. No es que la enfermedad o el órga-no digan lo que pueden decir de acuerdo a su naturaleza (fisiopato-logía y anatomía). La persona habla desde este sitio, y por supuesto interpreta como le parece lo que allí ocurre. Incluso en este tema –tan ajeno al modo en que yo misma trabajo– me parece interesante el aporte de las autoras, ya que es un buen resumen de lo que es el enfo-que psicoanalítico de las afecciones psicosomáticas.

El capítulo sobre sueños en francamente un acierto. Muy breve-mente las autoras dicen y describen lo más esencial del enfoque de la gestalt en los sueños.

El caso de enuresis sorprende por la sencillez y el acierto con el que está tratado.

De Carmen Vázquez1sé que estuvo unos años viviendo fuera de

Madrid y que ahora está trabajando de nuevo en la ciudad con reno-vadas energías. Espero que en futuros viajes podamos encontrarnos. Ángeles Martín es una renombrada gestaltista, con la cual man-tengo una cálida y hermosa amistad y, desde la primera edición de este libro hasta ahora, nos hemos encontrado muchas veces. Ella en su permanente búsqueda e investigación de todo aquello que la enri-1. Gestáltica activa, ha creado recientemente una Colección de libros sobre Terapia Gestalt y ha traducido el controvertido pero pionero libro que dio origen a la Terapia Gestalt, Terapia Gestalt: excitación y crecimiento de la

perso-nalidad humana de Perls, Hefferline y Goodman. Divide su tiempo entre

con-solidar la Terapia Gestalt en España y «representar» a España en actividades gestálticas internacionales.

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quece como terapeuta y persona, ha llegado hasta esta lejana y her-mosa isla en más de una ocasión y hemos podido charlar y darnos cuenta de que este reeditar algo que escribimos o pasamos tantos años atrás, es un reencontrarnos con el pasado que asumimos y que nos muestra que somos capaces de modificar nuestra mirada cuando descubrimos nuevos horizontes y nos reconforta al darnos cuenta de que mantenemos lo central de nuestras primeras elecciones.

Adriana Schnake Anchimalén (Chiloé)

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Estoy sentada frente a la mesa, mi mano sostiene el bolígrafo y mi mente se obstina en poner palabras sobre el papel para que sirvan de prólogo al libro.

Respiro... y me siento con el deseo de querer expresar mis senti-mientos y mis ilusiones con respecto a todo lo escrito durante estos meses, después... me preocupo...

Voy a ocuparme... Las autoras de Cuando me encuentro con el Capitán

Garfio... (no) me engancho, somos psicoterapeutas gestálticas;

parti-mos de la creencia de que a través del darse cuenta y de las emocio-nes vividas y expresadas, el ser humano recobra su capacidad de ser persona; y que al sentirnos responsables de nuestra propia exis-tencia, la aventura de vivir se convierte en algo maravilloso, creativo y pleno.

De nuestra propia experiencia como personas y como terapeutas han surgido los capítulos de este libro. Puedo asegurar que no son sólo palabras, sino sentimientos expresados por nosotras y por aque-llas personas que deseando sentirse bien, han confiado en nosotras para conocerse más y para crecer.

No queríamos escribir un libro sobre teoría de la Psicoterapia Gestalt, sobre teoría ya hay, y muy buenos. Queríamos escribir,

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fun-damentalmente, un libro práctico, un libro vivo, encaminado a movi-lizar al lector y, sinceramente, deseamos conseguirlo.

Finalmente, parece obligado hacer referencia al título, que resu-me de una forma general el contenido de la obra. Perls, el fundador de la Psicoterapia Gestalt, en su Oración dice:

«Yo soy yo, y tú eres tú; no estoy en este mundo para llenar tus expectativas; ni tú las mías;

yo hago mis cosas y tú las tuyas».

Esta es la consigna de la persona sana, pero, por regla general, todos vamos buscando que alguien nos llene nuestras expectativas, nos deje agarrarnos, nos tape nuestra soledad, nos haga felices, ... y a su vez, lanzamos nuestros «garfios» para conseguir que ese alguien no se nos escape. Nos mantenemos en pie a costa de utilizar a los demás por muletas y cuando la muleta nos falla..., nos hundimos.

Somos Capitanes Garfio y buscamos Capitanes Garfio para aga-rrarnos, para acallar nuestra inseguridad, para poner un parche a nuestra existencia, para ir «tirando» en lugar de asumir nuestra iden-tidad y vivir con los demás, no por y para los demás.

Por eso, nuestro deseo es que cuando te encuentres con el Capi-tán Garfio... no te enganches.

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FANTASÍAS GESTÁLTICAS DIRIGIDAS

1. Teoría y marco referencial

La gestalt dispone, dentro de su bagaje terapéutico, de una serie de «juegos» con los que trabaja y que le sirven fundamentalmente para sacar a la superficie conflictos y situaciones inconclusas (las téc-nicas de la gestalt se aplican en una segunda fase y sirven para traba-jar con los asuntos inconclusos y conducir los conflictos a una situa-ción satisfactoria). Dentro de esta variedad de juegos destacan las fan-tasías dirigidas por la inmediatez con que surgen los contenidos de carácter conflictivo y características de la personalidad. A través de las fantasías dirigidas le damos a la persona la posibilidad de reflejarse, como en un espejo, en los diversos elementos y situaciones que se le proponen, para posteriormente, y una vez verbalizadas, ir desvelan-do el sentidesvelan-do, más o menos inconsciente, de los distintos elementos y su relación con el presente. De tal manera que la fantasía pasa a ser un espejo que refleja lo proyectado por uno mismo. Cada elemento adquiere un sentido y significado que vamos desvelando, ya sea a tra-vés del juego de las sillas calientes o cualquier otro que creemos más conveniente. Y cuando los distintos elementos están en conflicto el trabajo se completa dialogando una parte con otra hasta llegar a la integración de las partes.

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A través de las fantasías dirigidas descubrimos cualidades y aspectos muy valiosos, antagonismos encontrados y situaciones ina-cabadas, que en las terapias tradicionales de tipo verbal exclusiva-mente, necesitaríamos varias sesiones para que ese mismo material aflorara a la superficie.

Aunque las fantasías dirigidas son directivas en cuanto al tema, la propuesta que formulamos y los elementos que brindamos, no podemos ignorar ni sustraernos a la creatividad de la persona que lo imagina, tanto en cuanto al material que aflora como a las caracterís-ticas del mismo.

La fantasía del rosal, que es la que vamos a tratar en este tema, la utilizamos como medio de presentación no verbal, en el sentido de que no le preguntamos nada concreto a la persona acerca de sí mis-ma, ni le pedimos que nos diga cómo es ella ni cuáles son sus con-flictos. Lo que le pedimos es que fantesee con algo, en este caso con un rosal.

El rosal es un elemento que posee características singulares muy diversas, por lo que proporciona mayores posibilidades para proyec-tarnos de forma no racional o por lo menos que podamos controlar en menor proporción. Puesto que la fantasía está menos elaborada que las ideas y pensamientos.

Una presentación de nosotros mismos a nivel verbal requiere una cierta elaboración y racionalización de lo que estamos hablando y transmitiendo a nuestro interlocutor. Cuando hablamos de noso-tros para presentarnos, y sobre todo, cuando esto se hace dentro de un grupo, solemos hacerlo, la mayoría de las veces y no siempre de forma consciente, desde el rol que manejamos mejor, desde el que pensamos que va a ser mejor aceptado o desde aquel en que nos sen-timos más seguros y protegidos. Utilizamos el personaje y no la per-sona.

Podemos constatar continuamente, tanto a nivel grupal como individual, que cuando las personas se presentan y tienen que hablar de sí mismas lo hacen acentuando algunos aspectos, olvidando o sos-layando otros, en función del rol o de la imagen que quieren dar.

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Adoptan la postura de víctima, triunfador, tímido, o cualquier otro rol ante amigos, conocidos o personas que se conocen por primera vez.

El adoptar siempre un mismo rol frente a los demás tiene el peli-gro de que se va robusteciendo y nos va convirtiendo en individuos rígidos, con lo que nos quita posibilidades de cambio y conductas fle-xibles y enriquecedoras. Estos roles fijos, a medida que se van conso-lidando, nos inmovilizan, formando una especie de blindaje que nos protege y defiende. Pero ¿qué consecuencias tienen en el individuo estas defensas? Sabemos que tienen como beneficio el evitarnos cier-ta cantidad de angustia, sin embargo, el precio que hay que pagar es la rigidez, el anquilosamiento, muchas veces aislamiento y soledad dentro de esa coraza defensiva.

La presentación a través de la fantasía del rosal os permite ver, en breve espacio de tiempo, la situación de la persona en el presente y su relación con el entorno. Nos va a mostrar cómo siente, cómo es su existencia dentro de su ambiente y aquello que rechaza, cómo vive su entorno, las personas y cosas más gratificantes, más prohibitivas o rechazadas.

Supone, por otro lado, una primera confrontación consigo mismo y su entorno de una manera más vivencial que si la presentación hubiera sido exclusivamente verbal y racional.

Las fantasías dirigidas participan de algunas de las características de los sueños, con la diferencia más llamativa de que estos últimos suelen aparecer, muchas veces sin coherencia aparente, difusos y en ocasiones de forma angustiosa. En cambio la fantasía, al encontrar-nos en estado de vigilia y relajados, las defensas impiden que encontrar-nos metamos en una situación en exceso angustiosa.

2. Consigna para la fantasía del rosal

En primer lugar pedimos a la persona o al grupo (ya que este ejercicio se puede hacer individual o grupalmente), que adopten la posición que les permita relajarse mejor (solemos sugerirles que la postura de tumbados boca arriba es la más conveniente), ya que cuanto más sueltos y relajados estén, las defensas, el control y la

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cen-sura disminuyen, permitiendo que la proyección y los contenidos se reflejen con mayor facilidad en la fantasía. Una vez que han adopta-do la posición que ellos sienten como más idónea, les damos instruc-ciones para que vayan relajando el cuerpo miembro a miembro, comenzando por los pies, piernas, muslos, etc., hasta la cabeza, sien-do siempre estas instrucciones partiensien-do de la zona inferior del cuer-po hasta la superior. Una vez que la persona ha conseguido eliminar las tensiones o al menos la mayor parte de ellas, pasamos a exponer la fantasía dejándoles un espacio de tiempo entre cada frase (espacio que nosotras señalamos más abajo con puntos suspensivos), para que les dé tiempo a ir formando la fantasía y enriquecerla con sus apor-taciones personales y que serán, la mayoría de las veces, los elemen-tos más ricos y significativos.

A continuación describimos las consignas concretas correspon-dientes a la fantasía del rosal.

«Imagínate que eres un rosal... mira bien cómo eres... cómo son las distintas partes de que te compones... cómo estás sujeto a la tie-rra... date cuenta de cómo te sientes... cómo es tu existencia como rosal y cómo pasan tus días... Fíjate qué es lo que más te gusta de ti... ahora, lo que menos te gusta de ti siendo este rosal... Ahora observa el lugar en que te encuentras enclavado... ¿Qué hay a tu alrededor?... ¿Cómo es el paisaje que te rodea?... determina que época del año es y qué tiempo hace... observa detenidamente qué es lo que más te gus-ta y lo que menos te gusgus-ta de tu entorno».

3. ¿Cómo es que elegimos el rosal para la fantasía dirigida? El rosal, al ser una planta, participa de las características de los seres vivos (nace, crece, se reproduce y muere) y por lo tanto de los seres humanos.

Esta planta puede ser de tronco fuerte o débil; recto, inclinado o torcido. Puede estar afirmado a la tierra por unas raíces firmes y pro-fundas o, por el contrario, tambaleante y frágil, e incluso en algunos casos, desparramado por la tierra sin fuerza para elevarse. Puede ser

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con un solo tallo o tener múltiples ramas que se alargan y amplían. Puede ser fino y flexible, pero resistente a los embates del exterior.

Producciones típicas del rosal son las rosas y las espinas. Estas últimas pueden ser vividas como algo que sirve para defenderse o, por el contrario, para atacar. Las espinas son apéndices puntiagudos con los cuales podemos hacernos daño si no nos acercamos cuida-dosamente al rosal, de ahí que se identifiquen con la agresividad. En uno de los ejemplos que transcribimos posteriormente vamos a observar cómo las espinas de uno de los rosales se alargan cuando alguien se acerca a él. Con esto, lo que nos está indicando, es el temor del sujeto a la aproximación de cualquiera. El miedo a que otra persona pueda rebasar los límites que él considera necesarios para sentirse seguro.

Las rosas, por el contrario, están ligadas a los aspectos positivos, aceptados y queridos por la persona. Aquellos que, cuando sentimos que pueden estar en peligro, nos hacen sacar nuestras espinas para defenderlos. Son aquellas características, que por lo general, presen-tamos con mayor facilidad porque son aceptadas por nosotros mis-mos y por los demás. Es decir no están en conflicto ni con nosotros ni con el grupo al que pertenecemos. No obstante, existen casos en que la persona no muestra sus partes valoradas por temor a ser despoja-do de ellas o le sean destruidas si las exterioriza.

Nos encontramos con rosales que no tienen rosas, otros cuajados de ellas y llenos de perfume. Con olores intensos o tenues, en fin, vamos a encontrarnos con las modalidades más variadas, ricas o empobrecidas. Toda esa diversidad de matices nos está aportando datos acerca de cómo se percibe a sí misma la persona y cómo se siente. Nos va a señalar aquello que acepta o rechaza la persona, así como la imagen que tiene de su propio esquema corporal. Nos mos-trará la inadecuación que hay entre su cuerpo y la imagen que él tie-ne de sí mismo (en la obesidad nos hallamos frente a una distorsión del esquema corporal, lo mismo ocurre al respecto con la anorexia y, en general, en mayor o menor proporción, en las enfermedades psi-cosomáticas).

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La segunda parte del ejercicio está destinada a explorar el entor-no próximo y su relación con él, así como la vivencia que tiene del mismo.

El lugar en que está enclavado el rosal representa el medio en que está inmersa la persona.

El rosal y el medio que lo circunda se va a convertir en un campo de proyección en una especie de espejo que nos va a devolver de manera más nítida y vivencial, por un lado, partes nuestras, por otro, nuestro estar ahí presente y finalmente las relaciones que mantene-mos con lo que nos rodea.

Así por ejemplo, un árbol que se encuentra cerca del rosal puede ser vivido como una figura que le quita sombra, lo asfixia o amenaza por su proximidad o también vivirlo como cobijo y protección. Cuan-do hay otros rosales próximos conviene ver el tipo de relaciones que mantiene con los iguales, hermanos, compañeros, amigos.

4. Mecanismos que interfieren con la consigna

Frente a la consigna que damos para la fantasía del rosal puede suceder que la persona no la siga y la tergiverse. Tres son las razones fundamentales para que esto ocurra:

• La represión. • La asociación. • Una fobia.

En primer lugar se produce cuando el material de la fantasía pro-puesta pone en marcha los mecanismos defensivos si éste se acerca a núcleos conflictivos. Esta aproximación activa la angustia y la perso-na se aleja del material propuesto como medio de disiparla y evitar el dolor. Sucede entonces que la fantasía es transformada en otra más gratificante en la que vamos a encontrar aquellos aspectos deseados e idealizados. En algunos casos los elementos que les hemos ofrecido en la consigna son reemplazados por los opuestos a la fantasía origi-nal. En este caso nos encontramos frente a dos mecanismos: por un lado, la represión y la negación de lo temido y huida hacia lo

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ideali-zado y más placentero y por otro la persona puede evadirse dur-miéndose en cualquier parte del ejercicio en un intento de evitar la angustia ante el material que comienza a emerger.

Una segunda razón para la desviación del tema tiene como desencadenante el mecanismo de asociación, por el cual, aspectos que aparentemente no tienen relación alguna con conflictos del indivi-duo, lo introducen subrepticiamente en la zona dolorosa o en aque-llos aspectos más rechazados y negados.

Una tercera razón por la cual hay sujetos que se desvían del tema u objeto sugerido es porque éste está relacionado con alguna fobia y automáticamente es desplazado de la conciencia y la fantasía u obje-to fóbico es transformado.

No obstante, podemos ver, que en definitiva, la causa última de apartarse del tema es la misma; evitar la angustia y el dolor de enfrentarse a lo temido.

Sin embargo este evadirse de lo temido nos va haciendo fóbicos a la vez que va coartando y reduciendo nuestras posibilidades de actuar de forma más variada porque evitamos situaciones, conductas y acciones que podrían contribuir a nuestra maduración y enriqueci-miento personal.

Y aquí es donde entra el trabajo más activo y confrontador de la terapia gestalt a través de las diversas técnicas de que dispone.

Hasta aquí hemos expuesto lo que podemos llamar la parte más verbal de la fantasía del rosal.

A continuación de este primer acercamiento a la realidad objeti-va y subjetiobjeti-va del individuo, pasamos a una segunda fase de trabajo. Esta consiste en que cada sujeto pase su fantasía al papel mediante el dibujo y la pintura. Le solicitamos que realice un dibujo, lo más fiel-mente posible que pueda, de su fantasía, añadiéndole los colores que visualizó a lo largo de la misma.

Seguidamente damos, de forma somera y concisa, algunos prin-cipios que sirvan de guía para la comprensión de los dibujos. Adjun-tamos bibliografía al final del capítulo para ampliar este tema.

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5. Conceptos básicos para la comprensión del dibujo

En todo dibujo nos encontramos con cinco áreas susceptibles de ser estudiadas y analizadas:

1. Área gráfica. Esta se relaciona con el modo en que la persona utiliza el lápiz o pintura para componer su dibujo (aquí son válidas las reglas de interpretación grafológica).

Un rasgo curvo, débilmente trazado y más bien corto nos indi-ca una personalidad inhibida y con tendencia a encerrarse en sí misma. Son los que contienen y guardan los sentimientos para sí, no dando rienda suelta a sus emociones ni necesidades. Por el con-trario, una persona con rasgos fuertes y amplios mostrará extrover-sión, vigor y expansividad, interviniendo activamente en el mundo que le rodea.

A menudo ambos elementos aparecen combinados, participando entonces la persona de ambas características, sobresaliendo unas u otras en función del momento y la situación por la que atraviese. Los inhibidos y deprimidos suelen hacer dibujos pequeños y colocados en la parte inferior izquierda de la hoja.

2. Área del contenido. Tiene que ver con lo que se dibuja, es decir, con el tema y los elementos que forman el dibujo.

En el caso del dibujo original no se propone ningún tema, ni se le da ninguna consigna ni idea de lo que hay que hacer. Simplemente se le dan los instrumentos (lápiz, goma, papel y pinturas) para que dibuje lo que se le ocurra en ese momento.

En el dibujo con consigna, se le indica que realice un tema deter-minado (una persona, un árbol o cualquier otro que nos sirva de ele-mento proyectivo).

En nuestro caso, (fantasía del rosal) el dibujo participa de ambos elementos: hay una consigna que luego cada sujeto enriquece con aspectos y elementos originales. Por un lado está la consigna de rea-lizar el rosal y por otro, es original en cuanto la persona añade aspec-tos que no se le pidieron y que él creó en su fantasía.

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3. Área de las estructuras formales. Como señalamos en el esquema que adjuntamos al final de este apartado, para las pautas de inter-pretación, son cuatro los puntos susceptibles de ser analizados.

Por un lado la expansividad e inhibición se refleja en el tamaño de los dibujos, ya sean grandes o pequeños. Un individuo egocéntri-co tenderá a ocupar toda la página utilizando formas grandes y ampulosas, en cambio el retraído trazará formas pequeñas que ubi-cará preferentemente en la parte inferior izquierda de la hoja.

Los perfeccionistas serán minuciosos y detallistas en las formas, en contraposición a los más indiferentes y descuidados, en cuyo caso carecen de esta uniformidad y regularidad.

El tercer punto trata de las proporciones y desproporciones que se dan dentro de un mismo elemento. Por ejemplo, si una cabeza apa-rece más grande que el resto del cuerpo podemos inferir que existe una mayor valoración de lo mental que de lo corporal. La valoriza-ción o desvalorizavaloriza-ción de partes nuestras se refleja en un aumento o disminución del tamaño de esas partes en el dibujo. Unos brazos lar-gos y unas piernas diminutas (los primeros relacionados con el área de la comunicación y de la sensación de sentirse apoyado firmemen-te en el suelo respectivamenfirmemen-te), indicará que ambas zonas están en desequilibrio y que posiblemente existe conflicto entre ellas. También son importantes en este sentido las omisiones. Estas suelen estar rela-cionadas con las partes rechazadas o negadas de uno mismo. Una omisión de una parte importante no es un mero olvido, una casuali-dad fortuita, sino que más bien tiene un significado con un conteni-do muchas veces inconsciente. Conteniconteni-do que podemos trabajar ges-tálticamente para conocer su significado e integrarlo nuevamente a nuestra personalidad.

El dibujo sensorial es aquel que tiene como características la espontaneidad, el movimiento, el color, las líneas curvas y conte-niendo casi siempre figuras humanas que le confieren características de vitalidad y sociabilidad.

En oposición, el dibujo racional carece de las características ante-riormente citadas, predominando, por el contrario, las formas

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rígi-das, las líneas rectas, la precisión en los detalles y la meticulosidad. Aunque lo más común es que los dibujos contengan elementos sen-soriales y racionales. En el dibujo racional los personajes y elementos dan la sensación de aislamiento y rigidez.

4. Localización. La ubicación del dibujo dentro de la página tam-bién tiene un significado. No es lo mismo situarlo a la derecha que a la izquierda, en la zona superior o en la inferior.

Es útil dividir la hoja por dos líneas rectas, una vertical y otra horizontal y observar del dibujo global los elementos y personajes que están situados a la derecha y los que están a la izquierda, así como los que quedan emplazados arriba y abajo de la línea horizon-tal. La información que nos aporta puede servirnos de ayuda para comprender determinados aspectos y ratificar otros.

Un dibujo dispuesto en la zona derecha nos indica que su autor se preocupa más por el futuro y los acontecimientos que van a suce-der que por el presente o pasado. Por el contrario, las personas que lo sitúan a la izquierda están más predispuestas por los aconteci-mientos ocurridos en la infancia y épocas anteriores a su realidad presente. Estas últimas tienden a pasar gran parte de su existencia encerradas en sí mismas y rumiando los asuntos pendientes.

En cuanto a la división arriba/abajo, podemos decir de la prime-ra que es la zona de los idealistas e imaginativos, es la región de las personas ensoñadoras y más inclinadas a la fantasía.

La zona inferior, por el contrario, es la que utilizan con preferen-cia los deprimidos, decaídos, con poca fuerza vital y con una capaci-dad de fantasear e imaginar inhibida (algunos psicólogos la identifi-can con la zona de las pulsiones e instintos primarios).

5. El color. Está relacionado con la fuerza de los instintos (vitali-dad, fuerza, agresividad) y la mayor facilidad para expresarlos.

Interesa ver:

a) La forma de darlo.

b) El tipo de colores que se utilizan. c) La fuerza del color.

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Sabemos que los que utilizan colores más vivos, suelen ser los sujetos más expansivos e impulsivos a la hora de expresar sus emo-ciones y sentimientos, mientras que los que utilizan colores apagados y con poca fuerza, como difuminados, suelen ser más retraídos.

Un orden exagerado, una exactitud excesiva en los detalles, una minuciosidad marcada en la composición y desarrollo del dibujo gana en perfeccionamiento pero pierde en espontaneidad y riqueza creativa. Pueden expresar formaciones reactivas como defensa frente a la explosión de emociones afectivas y temidas o por miedo al recha-zo de los otros.

Importa, pues, examinar aquellas partes en las cuales el sujeto se ha detenido más, cuáles han sido suprimidas y cuáles han sido trata-das fugazmente.

Los sujetos que realizan dibujos minuciosos y ordenados son per-sonas rígidas, sometidas a normas internas estrictas y rigurosas que les permiten controlar la angustia que irrumpiría ante el descontrol.

Las personas que realizan esta suerte de dibujos, donde el movi-miento aparece restringido, por lo general, prefieren realizar dibujos en los que no aparecen personas ni animales, realizando otros en los que predominan objetos y paisajes, al estar más carentes de conteni-do emocional.

Uno de los cometidos de cualquier terapia consiste en que las personas aprenden a jugar juegos, a jugar roles, porque aprender a jugar conlleva la posibilidad de utilizar de forma creativa la fantasía, la imaginación y el cuerpo, y todo eso, ineludiblemente, incrementa la espontaneidad.

El juego nos hace pensar, sentir, expresar sentimientos y emocio-nes a la vez que creamos y nos recreamos en él.

El trabajo con el rosal puede ser ampliado y enriquecido utilizan-do el juego de roles de la gestalt. Este juego consiste en que cada par-ticipante, una vez terminado el dibujo, represente con su cuerpo ese rosal, le dé vida e interactúe con los otros rosales (que son los compa-ñeros del grupo representando a la vez sus propios rosales). Aquí cada persona pone en acción su cuerpo y los sentimientos que van

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apare-ciendo en la relación con los otros. Este sería el tercer paso a realizar después de fantasear el rosal y dibujarlo. Esta representación posterior y puesta en acción permite vivenciar más plenamente el presente de cada participante, las relaciones conflictivas que mantiene con los demás y consigo mismo y un intento ulterior de concluir alguna de sus situaciones conflictivas.

Este tercer paso puede ser tremendamente enriquecedor para los miembros del grupo. Por un lado, ya tienen cierta comprensión de su fantasía a través de lo expresado hasta ese momento y por otro la posibilidad de vivenciar esa experiencia, ampliarla y completarla en su interrelación con los otros compañeros. En este momento todo su cuerpo comienza a verse comprometido con los otros cuerpos a tra-vés de la acción. Nosotros, como observadores, (la mayoría de las veces) y ellos, como participantes, vamos a contemplar cómo se acer-can, se esquivan, se empujan, buscan refugio, etc. mientras transcu-rre la representación.

Recuerdo una muchacha que durante este juego no se movió de un rincón de la sala por un doble temor, que concluido el juego, pudi-mos aclarar: en primer lugar, según sus palabras, por temor a que los otros rosales la hirieran con sus espinas (temor a la agresividad) y en segundo lugar, por temor a que le destruyeran o arrancaran su única rosa (ella era virgen). Una vez dilucidado el sentido de su inmoviliza-ción, le propusimos escenificar de nuevo la misma situainmoviliza-ción, con lo cual le dábamos la oportunidad de reexperimentar la situación ante-rior. En esta segunda ocasión se le brindaba la opción de cambiar su conducta anterior por otra más segura y afianzada en medio de los demás rosales. En esta segunda representación, con las nuevas herra-mientas adquiridas a través de la comprensión, tenía la oportunidad de desarrollar y ampliar el rol. Y así sucedió. En un principio empezó a moverse con cierto temor entre los demás rosales, y a medida que éste fue disminuyendo, fue capaz de sacar sus propias espinas cuan-do alguien intentaba acercarse a ella más de lo que en ese momento o con determinada persona del grupo era capaz de permitir. Las

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prime-ras barreprime-ras y miedos habían podido ser vencidos. Actualmente su comportamiento en el grupo es mucho más comprometido y activo.

Pensamos que el trabajo con el cuerpo es de capital importancia, de aquí el auge de las terapias de grupo, donde el contacto con otros cuerpos y las relaciones que se establecen entre los participantes enri-quece y favorece el acercamiento y contacto directo.

6. El dibujo y la creatividad

Todo dibujo, aunque haya sido realizado bajo consigna, refleja la capacidad creadora del que lo dibuja, ya no sólo por la forma de eje-cutarlo, sino por la forma peculiar de concebirlo mentalmente: los matices, los simbolismos, los colores, los contenidos, los detalles y la composición global. Todos estos elementos concebidos como una totalidad, nos darán una idea de la actividad creadora de la persona, su capacidad de expresar sensaciones y sentimientos, sus miedos, rechazos y aceptaciones.

Cada fantasía, en este sentido, es única e irrepetible en su con-junto, y no sólo a nivel mental, sino también a nivel de transcripción al papel. Ningún dibujo será exactamente igual a otro. Por mucho que se pretenda siempre faltará o sobrará y se introducirán cambios, por sutiles que éstos sean.

Una persona que fantasea y es capaz de llevar a la práctica sus fantasías, no solamente satisface su necesidad de manifestar sus imá-genes internas, sino también la necesidad que va implícita en la mis-ma fantasía, como si de un asunto pendiente se tratara. Un dibujo, un acto, una verbalización o cualquier expresión de una fantasía nos permite explorar las posibilidades de la misma al encararnos con la realidad. Nos saca del ronroneo interno y nos da la posibilidad de hacerla realidad o de darnos cuenta de su inadecuación a nuestra situación y circunstancias. También nos permite jugar con el ambien-te y encontrar nuevos medios y herramientas que nos faciliambien-ten lle-varla a la práctica y acomodarla lo mejor posible a nuestra realidad.

Por eso el acto creativo radica en poder expresar hacia el exterior los contenidos que se van formando en la mente por el proceso de

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asimilación de lo vivido a través de los sentidos (vista, tacto, olfato, gusto, etc.), en contacto y combinación con los contenidos internos.

De aquí que la persona con fuertes inhibiciones esté coartando su capacidad creadora (no hay que confundir inhibición con timidez aunque una contenga aspectos de la otra) y con ello una parte impor-tante de su ser íntimo y coparticipante en la creación y desarrollo no sólo de sí mismo sino de su ambiente.

La autoexpresión es necesaria para no quedarnos encerrados dentro de nuestro propio armazón.

El juego es un medio que nos permite ser creativos y exteriorizar nuestros sentimientos, fantasías y sueños. El juego es liberador y nos acerca a los otros a la vez que nos enriquece. Una persona que no sabe jugar ha perdido mucha capacidad de ser creativa y lo que es peor, de vivir.

7. Nuestro primer objetivo de trabajo con este tema

Queremos que el lector con el material que le ofrecemos más ade-lante (fantasía dirigida y dibujo), realice un trabajo personal con los ejemplos expuestos.

A continuación de cada uno de ellos hemos dejado un espacio en blanco para que cada persona lleve a cabo un análisis personal en este sentido.

Pensamos que ésta es una forma de que el lector deje de ser un agente pasivo que únicamente recibe información, conceptos y expe-riencias de los demás, para pasar a una actitud más activa, donde participe dando rienda suelta a su creatividad, su personalidad, su intuición y su forma personal de sentir. Pensamos que no es sufi-ciente leer y ver los dibujos, hay que aprender a leer entre líneas aquel otro mensaje no verbal que transmiten el tono de voz, los movimientos, gestos, etc., y que no nos es posible reflejar con exacti-tud. Ya no sólo por las dificultades que esto entraña, sino también porque existen expresiones no verbales que se escapan a la observa-ción y atenobserva-ción del observador.

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La psicología es una ciencia o forma de conocimiento donde la intuición, la identificación (característica que nos permite, en cierta medida, darnos cuenta de lo que siente la persona que tenemos a nuestro lado), el ver y escuchar más allá de lo que vemos y oímos y la sensibilidad son tan importantes con el estudio detallado, compa-rativo y más estrictamente científico de los fenómenos psicológicos.

La atención flotante es, muchas veces, más productiva que la observación minuciosa de los detalles concretos. Es esta observación minuciosa de los elementos aislados la que destruye el fenómeno glo-bal que se está dando y produciendo. Y entendemos por atención flo-tante aquella que discurre libremente, no fijándose deliberadamente en algo concreto, sino en aquello que, de pronto, surge como forma de un fondo más o menos uniforme.

La psicología de la forma o psicología gestalt se basa precisa-mente en este fenómeno. Si tratamos de desmenuzar y aislar los elementos de un campo gestáltico, para estudiarlo elemento por ele-mento, lo que conseguiremos es destruir el fenómeno que está ocu-rriendo. Un ejemplo evidente lo encontramos en el movimiento apa-rente o movimiento estroboscópico, fenómeno en el que se basan los dibujos animados, los anuncios luminosos que aparentan movimien-to, etc. Para producir movimiento aparente tenemos que ubicar una serie de estímulos luminosos (fogonazos, luces, etc.), a una distancia próxima y manteniendo un intervalo de tiempo, entre el encendido y apagado de un estímulo y el siguiente, que oscila entre 55 y 65 mili-segundos. Por tanto, manteniendo un tiempo de exposición adecua-do y un espacio entre estímulo y estímulo muy pequeño, habremos conseguido en la práctica el movimiento aparente. Y si queremos estudiar el fenómeno aislando los elementos (luces) y estudiándolos uno a uno por separado, destruiremos el fenómeno del movimiento aparente.

No son, pues, los elementos los que hay que estudiar (una emo-ción, un sentimiento), sino su disposiemo-ción, su interrelación y su forma de producirse: es el cómo y no el porqué.

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Después de este pequeño paréntesis, te instamos, en primer lugar, a que observes cada ejemplo en su totalidad, no párrafo a párrafo, línea a línea, sino cada ejemplo en su totalidad.

Las reglas básicas para la interpretación de los dibujos que desa-rrollamos anteriormente, no las emplees en una primera visión; deja que tu mente y tu vista se deslicen y recreen por el contenido expues-to y permite, en la medida de lo posible, que sea tu intuición y tu forma personal de ver y sentir las cosas las que capten la situación existencial de cada persona. No busques significados individuales, simbolismos separados o interpretaciones a un elemento concreto. Date cuenta, sobre todo, de los sentimientos que se despiertan en tí, que ecos y resonancias evocan en tu interior. Permite que la totalidad de cada ejemplo te impregne e impacte tu sensibilidad para obtener de ahí, no interpretaciones aisladas, sino la sensación de una existen-cia que vive y siente. Tal vez descubras algo diferente en tí, una visión distinta de lo que has sentido otras veces ante un material similar.

Esta es una forma de comprender al ser humano opuesta a la cosificación y a la cuantificación, que, a su vez, nos libera de nuestra propia cuantificación y cosificación. Es una forma de vivirnos exis-tencial y fenomenológicamente que abarca perspectivas de acerca-miento al ser humano más humanizadas.

Las emociones y sentimientos nos enriquecen y humanizan, a la vez que nos introducen en las capas más profundas de nuestro ser.

Los sentimientos forman parte de nuestra identidad, a través de los cuales nos reconocemos. Somos los que sentimos y nos reco-nocemos por nuestros sentimientos y emociones más que por nuestra apariencia exterior. Podemos mostrarnos alegres, com-pungidos, serenos; podemos llenarnos de adornos y abalorios para aparentar ser más hermosos, pero los sentimientos que subyacen en nuestro interior al respecto son los que realmente nos identifi-can frente a nosotros mismos y frente a los demás: es nuestra pro-pia identidad.

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A través del material que te presentaremos a continuación pue-des inferir los mecanismos defensivos, rigideces, facilidad para la comunicación, creatividad, agresividad, rasgos de aislamiento, obsesi-vos, depresiobsesi-vos, etc. No obstante, con esta forma de percibir aislada nos alejamos de la persona y nuestra relación se hace fría y distante. En cambio con la forma que apuntamos más arriba, pretendemos de parte del lector un acercamiento al ser humano más vivencial, exis-tencial y comprometido. Este acercamiento nos permite explorar nuestros propios sentimientos y vivencias, a través de las cuales nos vivimos, sentimos y nos experimentamos como somos. Yo soy quien llora y ríe, quien retiene las lágrimas y aprieta los puños. Yo soy quien siente vacío, soledad, amor... Yo soy llorando, riendo, aman-do, agrediendo. Soy lo que soy en cada instante y en todos los ins-tantes que se van sucediendo.

A continuación presentamos varios ejemplos. A un lado se inser-tan los dibujos y al otro, la descripción de la fantasía. En cada pági-na, y debajo de la fantasía, dejamos un espacio en blanco para que tú escribas lo que sientes después de leer y sentir cada ejemplo en su totalidad.

Al final del capítulo comentaremos cada uno de los ejemplos, lo que pensamos y sentimos con respecto a cada uno de ellos.

8. Diez ejemplos prácticos

Ejemplo 1

Soy un rosal grande y fuerte... con muchos pinchos y con unas rosas rojas y muy bonitas. Son grandes.

Soy un rosal plano... ocupo mucho sitio. Estoy sobre una pared en la esquina de un edificio... en un sitio árido... el paisaje es bonito pero de-sierto... estoy en una cima y a lo lejos hay casas y hay... piedras.

Lo que más me gusta de mí son las rosas... y los pinchos también.

El sitio donde estoy es bonito pero... es solitario y árido... parece que estoy como apartado... en la pared y me gustaría estar más en el centro... no sé... ahora que lo pienso.

(Esta persona hizo dos dibujos: uno correspondía a la fantasía inicial y otro relacionado con el deseo de estar en el centro).

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Ejemplo 2

Soy un rosal con tallo fuerte... lar-go, alto y no empiezo a tener ramas hasta la mitad... donde me salen unas ramas que tienen en su punta capu-llos que todavía no se han abierto...

El paisaje que me rodea es árido... pega el sol fuerte. Lo único que hay es un árbol grande que me da som-bra.

Al otro lado del sol... lejos, hay unas montañas con bosque abajo y nieve arriba... es llana y árida la planicie.

Tengo ganas de brotar por los ca-pullos y sentirme cómo se extiende la energía.

No hay nada que me moleste... me gusta ese sol que pega... me gusta el árbol frondoso... y las montañas... De mí no hay nada que me disguste.

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Ejemplo 3

Soy un rosal de mediano tamaño... finito... de raíces profundas. Con tres ramas y con una rosa roja y bonita.

Tengo muchas espinas y es lo que menos me gusta de mí. Esto en un jardín... en un patio... rodeada de otras rosas. Tengo un hogar.

Me gusta dónde estoy y lo que veo... el jardín... los niños.

Me gustan... pero no me gustan las espinas, pero me sirven para defenderme.

Me gusta que me dé el sol y sen-tirme contemplada.

Ejemplo 4

Soy un rosal alto, delgado... con tronco elástico. La parte de arriba tiene forma de escarola plana. Tengo rosas abiertas... son transparentes los pétalos y los capullos.

No tengo espinas... soy un rosal de ciudad, no silvestre, de jardín... donde estoy con otros rosales muy bien. Me he imaginado en la

Rosale-da (es una zona del parque del Reti-ro de Madrid), me gusta el verde de las hojas y las flores... lo que más me gusta es lo poco profundas y fuertes que son las raíces porque el viento me puede llevar.

Yo acaricio a la gente con mi olor y no me gusta que me poden... ni me gusta estar solo.

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Dibujos del ejemplo 4

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Ejemplo 5

Soy un rosal más bien bajo... y estoy totalmente solo en un paisaje de colinas; al fondo las montañas... lla-ma mi atención que tengo dos flores blancas... una demasiado abierta y está por terminar su vida y otra un pimpollo que... que me gustaba más... creí que era el pimpollo el que me gus-taba más pero no, era la rosa abierta.

En la tierra en que estoy... hay un veneno insecticida... y... la parte inferior del tronco está pintado de blanco... a pesar de eso hay muchas hormigas dando vueltas alrededor.

Las montañas son convencional-mente bonitas... como de tarjeta

pos-tal... pero no me gusta... me gusta el mar.

Soy la única planta en todo ese lugar... no es desierto porque hay pasto... pero no hay otras plantas.

Es primavera... pero por los colores me doy cuenta. La sensación más profunda es estar ahí en medio, solo... y tratando de sobrevivir en esa sole-dad. Mis días son monótonos y me siento... no sé si bien o mal... pero sí como en período de latencia o hiber-nación. (Después de terminado el ejercicio añadió: «yo vi espinas gran-des pero no llamativas»).

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Ejemplo 6

No soy un rosal muy alto... y ten-go más que flores abiertas... lo que veo son capullos entre rojo y mo-rado... cerca de mí hay una pared blanca; el paisaje es cerca del mar... veo una palmera y bastante vegeta-ción.

Lo que más me gusta son los ca-pullos y lo que menos... no sé... me

parece que las espinas... ni mi tallo... quizá por las espinas.

Me veo bien... no me encuentro mal... las flores tienden hacia arri-ba... soy bastante recto.

El tiempo es principio de verano y hay bastante sol... no me gusta tanto calor... ni el tiempo demasiado uni-forme.

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Ejemplo 7

Soy un rosal de tamaño medio... estoy en el interior... en la parte de mí tengo tres rosas... un tallo fino y sujeto a un palo para no caerme.

Lo que más me gusta de mí son las hojas verdes... lo que menos las púas y cuanto más se acerca la gente más grandes son... y me da repugnancia.

Me encuentro en un salón junto a una planta colgada del centro y hay muebles al fondo y unas cortinas en una ventana.

De lo que me rodea lo que más me gusta es la planta colgada del techo... quizá porque es verde y se parezca a mis hojas. Lo que menos me gusta es la pared que me gustaría que se de-rrumbara.

Creo que es verano... mi vida trans-curre... me riegan, me huelen... me gusta en cierto modo... me gustaría estar en un lugar más abierto... en ple-na ple-naturaleza y con más plantas.

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Ejemplo 8

Soy un rosal rojo... no muy alto... tengo una rosa roja abierta y al lado un capullo que se está abriendo y otros que están cerrados.

Lo que más me gusta de mí es la rosa abierta... bueno los dos, por el color de terciopelo y el olor. Lo que menos me gusta es que me voy a marchitar.

Estoy flotando en el aire... y ahora me veo en un bosque rodeada... de árboles muy altos. La época es el otoño por el color amarillento y los rayos penetrando entre los árboles.

Me choca que le falte sonido al sitio... me suena a estampa más que nada... pero me gusta la luz que entra.

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Ejemplo 9

Me veo... me veo como... con bas-tantes espinas... y flores... rosas rojas. Lo que menos me gusta son las espinas que se entremezclan con las ramas... y no sé.

Me veo como en un jardín... como formando un arco por donde pasa la gente y no me gusta porque estoy alrededor de algo que me sostiene.

Las ramas bonitas es lo que más me gusta... las ramas forman un

ovillo... alrededor hay verde y hay plantas... y me gusta...

No me gusta estar ahí fijo... no me gusta porque aparte de las flores que son llamativas... pero no me gustan las ramas y espinas.

Me veo como una garza... y (la cabeza) como una flor... y (los brazos y el cuerpo) serían como las ramas cruzadas como un ovillo.

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Ejemplo 10

Soy un rosal de aproximadamente 1,25 de alto por... 0,35 de ancho... estoy sujeto a la tierra. Tengo tronco fino y bien asentado en la naturale-za... estoy frente a una casa. Las hojas son verdes y brillantes... y las flores amarillas con matices blancos...

Lo que menos me gusta es estar fijo a la tierra y lo que más me gus-ta es el conjunto de todo lo que soy... flores... hojas... ramas.

Alterno mi vida... en muchos sitios a veces estoy encima de una mesa... en una terraza... veo gente, coches, jardines, estoy con niños... y con una mujer en la casa... con gente.

Lo que menos me gusta de la casa es un teléfono rojo... y lo que más me

gusta es la paz y seguridad que hay y lo acogedora que es esa casa... también me llevan al sitio donde se trabaja... también soy resplandeciente y lucien-te cuando vivo pensando ensimisma-do en cosas que no son materiales... me veo más tranquilo y seguro... soy un rosal bonito, muy, muy armónico y conjuntado... algunos sapos e insec-tos me pican y comen mis flores.

Últimamente he echado un veneno y las flores son hermosas otra vez... y según su ciclo natural... nacen... cre-cen... adornan y se marchitan... la época que más me gusta es la prima-vera... la vida... la expresión del amor, la vitalidad... la luz, el rocío que acari-cia mis hojas y flores en las mañanas.

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9. Elaboración de los contenidos de la fantasía del rosal

Ejemplo 1

Se trata de un hombre, casado y con tres hijos. Tiene treinta y tres años. El trabajo lo mantiene alejado de la familia, ya que la mayoría de los días vuelve a su casa entrada la madrugada. Se trata de una persona con excelentes aptitudes para la pintura. Al poco tiempo de iniciar la terapia se inscribió en una escuela de pintura, cosa que hacía tiempo tenía deseos de hacer pero que fue difiriendo para no quitarle horas al trabajo. Desde muy pequeño dibujaba y pintaba lo que veía, fundamentalmente paisajes.

En el momento de realizar la fantasía dirigida estaba iniciando un proceso de separación de su mujer. Tiene una buena preparación física ya que durante varios años se ha estado entrenando en artes marciales. Motivo de consulta: sentimientos de soledad, aislamiento y de-presión.

El primer dibujo que realiza (como vimos anteriormente pintó dos rosales), está hecho a lápiz. El segundo con pintura.

Resumiendo conjuntamente las pinturas con la fantasía, pode-mos decir que se trata de una persona en la que predominan caracte-rísticas sensoriales sobre las racionales, es impulsivo aunque ha desa-rrollado fuertes mecanismos inhibitorios; cuando estos mecanismos han sido desplazados su agresividad ha llegado a unos límites don-de él mismo se ha asustado don-de su reacción. El primer dibujo tiene marcados elementos depresivos (no hay colores).

A lo largo de la descripción que hace del rosal, hay tres palabras claves, incluso alguna de ellas se repite, tales como «desierto, árido y solitario». Así es como él describe su existencia. Él se siente apar-tado de la gente, siendo su vivencia del mundo que le rodea fría y vacía: «Y a lo lejos casas... piedras». No obstante hay en él un deseo –deseo que progresivamente se va transformando en acciones–, de participar más activamente, de ubicarse más «al centro» y de hecho, su segundo dibujo así lo indica, aunque con ello pierda en tamaño y extensión (el segundo dibujo es más pequeño en ramas, flores y expansión).

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También este alejarse de la «esquina del edificio» nos indica el distanciamiento que está llevando a cabo de su hogar, de su familia (está iniciando, como dijimos más arriba, un proceso de separación). Sin embargo, notemos que la casa (familia) está situada en la zona que representa el futuro, por tanto en estos momentos no sabemos qué sucederá con la separación. Esto nos indica que hay indicios de que no ha sido dejada atrás, sino más bien que todavía se puede reen-contrar con ella. Todo dependerá de sus necesidades y de los nuevos objetivos que encuentre en su camino.

Ejemplo 2

Hombre, soltero. Veintiséis años de edad. Vive fuera de la fami-lia, compartiendo un piso con un amigo. Anteriormente ha trabajado con el cuerpo y la expresión mímica y corporal, actividad muy grati-ficante para él. Su actual trabajo no le gusta y quiere dejarlo.

El motivo de consulta es por insatisfacción en su trabajo, senti-mientos de aislamiento, no se comunica como antes con la gente. Asi-mismo experimenta sensación de bloqueo de la energía en su orga-nismo.

La primera deducción que podemos extraer es la aceptación de su propio cuerpo «soy un rosal con tallo fuerte... de mí no hay nada que me moleste», pero estancamiento de la energía (el rosal no empieza a tener ramas hasta la mitad y los capullos no están abier-tos), tampoco el medio que lo circunda es especialmente propicio «planicie llana y árida». El dibujo muestra la existencia de dos zonas bien delimitadas: una primera que sobresale claramente y que pro-duce sensación de encerramiento, de nube aislada del resto, donde adquiere gran importancia el árbol por lo grande y fuerte en relación con el rosal, figura que le da protección a la vez que alivia del calor del sol, situándolo por encima de él (en los adultos dibujar el sol suele indicar cierto narcisismo). Y una segunda zona más abierta y menos limitada (mundo exterior), situada alrededor y por encima de la pri-mera zona (de sí mismo y sus límites).

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Posteriormente esta persona tuvo un sueño, que trabajamos ges-tálticamente, en que ya había empezado la energía a movilizarse y fluir, indicios de vida que afloran en el rosal a través de los capullos, que, aunque aún cerrados, ya aparecen formados.

La primera zona de la que hablábamos más arriba representa el yo y los límites del yo, que actualmente se encuentran encerrados, dando una sensación de pesadez y enclaustramiento. La segunda zona es el mundo exterior, abierto y sin barreras que lo delimiten.

Ejemplo 3

Mujer de veinticinco años. Soltera. Vive con la familia. Es psicó-loga, ha estado en análisis psicoanalítico con carácter terapéutico y formativo. El motivo de consulta es porque desea conocer la técnica de la gestalt.

Una primera visión del dibujo nos muestra la existencia de ele-mentos racionales en mayor cantidad que los sensoriales.

A la izquierda una zona con espacios unos en blanco y otros raya-dos, está relacionada con el pasado y la familia, indicando normativi-dad, austeridad y severidad. Otra zona enmarcada en la zona inferior derecha (relacionada con el futuro y con la instintividad) está también en blanco y rayada, dando la impresión de vacío, rigidez y frialdad. Si exceptuamos las plantas y rosales que se extienden a lo largo de la franja verde, nos encontramos con un dibujo donde predominan las normas, lo prohibido, lo cuadriculado. Hacia el futuro sólo hay una estrecha franja verde con plantas (verdaderamente vital y punto esen-cial de trabajos posteriores con la finalidad de ampliar esta zona y dar-le más libertad y amplitud, favoreciendo la espontaneidad y la salida de sentimientos y emociones, que actualmente se encuentran sujetos bajo esa rigidez y frialdad) que por el colorido y las formas curvas nos dan cuenta de una parcela con gran sensibilidad y emotividad.

El rosal que la representa está coronado por una gran rosa. Cuan-do el tallo termina en una rosa de semejante tamaño suele represen-tar la cabeza y el mundo intelectual. De esto podemos deducir una sobrevaloración de lo mental e intelectual sobre lo emocional.

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Así pues, podríamos decir que se trata de una persona con los impulsos primarios inhibidos, encubiertos por esa capa de frialdad intelectual que, a su vez, está sustituyendo su vida afectiva con una sobrevaloración de lo mental en detrimento de lo emocional. Todo esto está condicionando su vida hacia el exterior: «Estoy en un jardín. Ten-go hogar. Me gusta donde estoy» y en el dibujo está expresado por una inclinación del rosal hacia la izquierda (casa, familia), esto la lleva a compensar toda esta situación con un mecanismo exhibicionista y una posición narcisista: «Me gusta sentirme contemplada»; este hecho se expresa a través del tamaño del rosal, que además de ser bastante más grande que el resto, ha sido realizado con más esmero y atractivo, reflejado, de forma aún más evidente, en la rosa que lo corona.

La agresividad sólo es aceptada en cuanto que sirve para defen-derse: «Me gustan... pero no me gustan las espinas, pero me sirven para defenderme».

Ejemplo 4

Mujer de veintiséis años, soltera. Es la mayor de tres hermanos y vive fuera de la familia. Acude a consulta por síntomas de angustia, inseguridad y desvalorización intelectual.

Realiza un dibujo lleno de colorido y con bastante simetría (inse-guridad que trata de compensar).

De entre todos los dibujos presentados, éste llama la atención por el gran número de personas que dibuja por todos los caminos que atraviesan el parque en el que localiza su rosal, característica de sociabilidad y extroversión.

Aparecen rasgos artísticos (colorido, adornos, etc.).

En este ejemplo y en los anteriormente presentados, la descrip-ción del rosal suele ser bastante acorde con la figura de la persona. En este caso es totalmente idéntico «soy un rosal alto, delgado, con un tronco elástico». (Cuando la imagen varía de forma evidente, pode-mos afirmar que existe conflicto en el área del esquema corporal).

Se trata de una persona expansiva y sociable (gran colorido y según sus palabras: «Soy un rosal no silvestre y abundantes personas

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que pasean por el parque, incluso algún animal, estoy con otros rosa-les muy bien»), aunque las normas le impiden salirse de lo estableci-do (nótese que los caminos que cruzan el parque son bastante rectos y con marcada simetría entre ellos, e incluso, tanto personas como animales, pasean sin salirse de las veredas).

No es una persona agresiva (no tengo espinas) y su energía la canaliza a través del juego, la creatividad y su relación con los demás. Esta característica, junto con esa tendencia a moverse de un lado para otro: «Lo que más me gusta es lo poco profundas y fuertes que son las raíces, porque el viento me puede llevar», le impiden estable-cer relaciones más profundas y estables.

«No me gusta estar sola». Las personas con temor a la soledad evitan el aislamiento. Asusta más quedarse solos consigo mismos que estar con los demás, aunque también éstos sean peligrosos y no permitamos que se acerquen y profundicen en la relación.

Ejemplo 5

Hombre de cuarenta y ocho años. Casado y separado. Actual-mente tiene una pareja con la que vive desde hace varios años y con la que se siente bien. Acude a consulta por depresión. Manifiesta ten-dencia a las somatizaciones.

Llama la atención, tanto del dibujo como de la fantasía, el senti-miento de hallarse rodeado de un medio hostil y en medio de esa hostilidad y aislamiento, la soledad: «No es desierto porque hay pas-to... pero no hay otras plantas», no hay iguales con quien compartir sus cosas, sus proyectos, etc.

A pesar del «Veneno insecticida y tener pintado de blanco la par-te inferior del tronco hay muchas hormigas dando vueltas alrede-dor», esta frase es muy probable que haga referencia a personas pró-ximas ¿Hijos, amigos...? que son vividas en cierto sentido como pará-sitas.

El último párrafo expresa, sin mayores comentarios, su presente: el rosal está situado en el centro de la hoja, solo y sin otras plantas similares próximas.

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La alternativa y posterior elección, entre el pimpollo y la rosa abierta, podríamos relacionarlo con la aceptación de la madurez.

La observación final: «Yo vi espinas grandes pero no llamativas», está en consonancia con los colores tenues y suaves que utilizó en el dibujo y con toda esa sensación de soledad y de la utilización del veneno (producto químico), en lugar de sus propias defensas: las espinas, que están ahí, pero sustituidas por un agente nocivo, que no sólo impide el acercamiento a los parásitos, sino también a cualquier otro animal menos dañino para su existencia.

Ejemplo 6

Hombre de veinticuatro años. Soltero. Vive con la madre. Hijo único y póstumo. No se adapta a los trabajos que ha tenido hasta ahora. Acude a consulta por sus somatizaciones (deficiente circula-ción, dolores de estómago...), angustia y falta de comunicación.

En esta persona encontramos dificultades en la aceptación del esquema corporal y diríamos que el aspecto que le crea más conflic-to se inscribe en el marco de la agresividad que rechaza en la siguien-te frase: «Lo que menos me gustan son las espinas... ni mi tallo... qui-zá por las espinas». Tiene dificultad para exteriorizarla revirtiendo, en este sentido, sobre sí mismo, ocasionándole desórdenes somáticos (predominan los trastornos digestivos y circulatorios).

La palmera que aparece junto al rosal, pensamos que es la figura materna, sobreprotectora y vigilante, colocada a la izquierda entre él y ese rol que despide tanto calor (¿Figura paterna idealizada por ausente?) pero sofocándole desde arriba (interiorizado junto con unas normas y reglas asfixiantes y sus propias exigencias).

Ejemplo 7

Hombre de veinte años. Soltero. Vive con la familia. Actualmen-te trabaja y estudia. De gran estatura, fuerActualmen-te y con marcada obesidad. Presenta dificultades en el área del lenguaje, que hace que a menudo algunas palabras sean ininteligibles. Motivo de la consulta: nos es remitido por un psiquiatra que, desde hace algunos años lo atiende y

Referencias

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